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Iglesia Evangélica El Buen Pastor
Pastor Rev. José Luis Vena
Primera Timoteo 1.1, 2
12-05-2013
1
Introducción
Jesús tuvo por costumbre entrar en las sinagogas para enseñar, y todos se admiraban de Su doctrina (Marcos 1.21, 22). “Pero había en la sinagoga de
ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién
eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz,
salió de él. Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda
aun a los espíritus inmundo, y le obedecen?” (vs. 23-27).
-
Los judíos supieron que la conducta de Jesús, y la palabra de autoridad que usó, respondía a una doctrina.
-
Les resultó desconocida la doctrina de Jesús, porque ellos no tenían esa autoridad, por eso, los llenó de asombro, y terminaron discutiendo.
-
Conforme a Su doctrina, el Señor Jesús no permitió que el espíritu inmundo declarara quién era Él, por cuanto las tinieblas no pueden dar
testimonio de la Luz.
En el libro de Los Hechos de los Apóstoles, la iglesia fue reconocida por la “doctrina” de Jesús. El Concilio y el sumo sacerdote reconocieron que ellos
habían llenado a Jerusalén de esta doctrina (Hechos 5.28).
La Palabra nos dice que hay “diferentes doctrinas”, “doctrinas de hombres”, “doctrinas de error”, y “doctrinas de demonios”. Todas ellas tienen un origen que
gobiernan la vida, y operan sin que se pueda impedir que así sea. El Espíritu nos enseña que las doctrinas están presente en la conducta y manera de vivir,
y va más allá de la voluntad humana. No son simples ideas, formuladas bajo criterios personales, y que describen ideas o pareceres. Detrás de cada
doctrina hay un espíritu, un poder ajeno a Dios, y que conduce hacia un mal destino.
1. POR CAUSA DE LA DOCTRINA SOMOS SIERVOS DE LA JUSTICIA
“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y
libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.” Romanos 6.17, 18
La Palabra enseña que los hombres son esclavos del pecado. No hay persona alguna que pueda conducirse en la vida haciendo “lo que
quiere”. Los esclavos no tienen libertad, por cuanto el pecado somete y domina.
Sólo mediante la intervención de Dios, que hizo justicia en el Hijo, es posible ser libres de esta esclavitud.
El corazón del hombre natural está contaminado y no puede ser cambiado (Jeremías 17.9). Muchos falsos ministros se levantaron para
decir lo vano y sin respaldo de la Palabra de Dios, movidos por sus perversos corazones: “Porque desde el más chico de ellos hasta el más
grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con
liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.” (Jeremías 6.13, 14):
La Palabra profética revela que hay una sola manera de cambiar esta realidad: “crear” un “nuevo corazón” (Ezequiel 36.26, 27). Esta fue la
obra real y concreta de Dios en la Persona del Hijo; este es el “reposo” de Dios, pues Él reposó de todas Sus obras. Este cambio de corazón
¡ya es un hecho! Por tanto, el nuevo corazón determina una conducta que habilita las obras de Dios.
A los que creen en la Justicia de Dios, y que Él es el que justifica al impío, “…su fe le es contada por justicia.” (Romanos 4.5), como fue con
Abraham. Él creyó en un hecho futuro, y para Dios fue suficiente.
Para nosotros, esta obra “del pasado”, pero a su vez eterna, es Justicia de Dios a los que creen. Lo sobrenatural se manifiesta por medio de
la fe:
- Se obedece “de corazón” (el nuevo, que tiene el Espíritu del Dios Altísimo).
- Se experimenta la voluntad de Dios porque nos “entregó” (Paradídomi) a “una forma” de doctrina.
- Esta “forma” de doctrina es conforme a la vida y persona del Hijo: “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que
tengamos confianza (denuedo) en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.” (1 Juan 4.17).
- Los que conforme al propósito divino obedecen, todo les ayuda a bien, por cuanto Dios los “…predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Romanos 8.28-30).
- El amor de Dios está presente y se evidenció en este hecho: “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por
medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en
el Amado,” (Efesios 1.5, 6).
Por tanto, ser “siervos de la justicia” significa que en Sus manos está depositada nuestras vidas, y el Señor Jesús es el que hace todas
nuestras obras, porque “Su” doctrina está implantada en nuestros nuevos corazones.
Lo que impide que se manifieste es la desobediencia, la incredulidad, y la rebeldía.
/Predr1087
Iglesia Evangélica El Buen Pastor
Pastor Rev. José Luis Vena
Primera Timoteo 1.1, 2
12-05-2013
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2. ENVIADOS DE JESUCRISTO
“Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza,” 1 Timoteo 1.1
Sobre esta base de la doctrina de Dios, todo fue provisto sobrenaturalmente y puesto a disposición de los santos.
A Pablo le fue revelado que el Señor Jesús levantó ministerios en la Iglesia, por tanto:
-
Hay un “mandato” (= un decreto que lo respalda un poder Soberano, y es dado por una autoridad legítima), a los que son puestos
como Ministros del evangelio.
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Por cuanto Dios nuestro Salvador, y el Señor Jesucristo nuestra esperanza, Pablo fue hecho apóstol (= “un delegado, como
embajador del evangelio, oficialmente comisionado por medio de Cristo, con poderes que lo respaldaban y operan en lo
sobrenatural.”).
-
La autoridad de Pablo es notoria, con una investidura espiritual sobre su persona, y la responsabilidad implícita para hacer aquello
para lo cual había sido enviado. En las Escrituras se destaca su sujeción a la doctrina del Hijo.
La epístola a Timoteo tiene esta orientación y sentido, y la palabra clave es: “DOCTRINA”.
Repetimos: La verdad e instrucción que Pablo le escribió a Timoteo tiene un fundamento en Dios el Salvador, y en el Señor Jesucristo, la
esperanza de los salvos.
Esta doctrina tiene una sola orientación: Una conducta clara y concreta, y se reconoce en la manera de servir al Señor.
Era importante que la Iglesia en la ciudad de Efeso entendiera esta verdad.
3. Y VERDADEROS HIJOS EN LA FE
“a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.” 1 Timoteo 1.2
¿Por qué Pablo le escribió a Timoteo?
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Porque fue “hijo en la fe”.
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La fe es de Jesús, y por la fe fue salvo en la obra expiatoria de Cristo.
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Sin la fe no hay vida, pero todos los que obedecen a la fe, se manifiesta el nuevo corazón que ya es un hecho en el Hijo.
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El apóstol tuvo certeza que la salvación había operado en Timoteo, y estaba preparado para enseñar la doctrina de Jesucristo a
toda la Iglesia.
¿Qué necesitaba Timoteo para hacer la tarea que se le encomendó?
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La gracia. Gracia que era más que sobreabundante en Jesús.
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La misericordia (“la libertad legítima, sin freno, para que se manifieste la compasión divina”). La compasión de Jesús al ver las
multitudes fue grande, porque los vio como ovejas dispersas, desamparadas, sin cuidado ni protección. La compasión se mide
según el corazón del Buen Pastor, Jesucristo (Marcos 6.34). La misericordia es vital para impartir la sana doctrina.
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La paz. Es la buena noticia donde no hay condenación, nada que aísle o distancie del trono de la gracia de Dios, porque la
posición de ser “hijos” otorga derechos legítimos.
La ministración y bendición de la gracia, la misericordia, y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, como fue con Timoteo, nos asegura que
estamos andando en la verdad.
Conclusión
HAY UNA GRAN BENDICIÓN EN SER ENVIADOS, Y LA IGLESIA ES ENRIQUECIDA EN LA VERDAD.
/Predr1087