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Primera intervención estadounidense en
México
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Primera intervención estadounidense en México
Parte de Intervenciones estadounidenses
Batalla de Veracruz
Fecha
Lugar
Resultado
1846-1848
México
Victoria estadounidense, Tratado
de Guadalupe Hidalgo y Cesión
Mexicana
Beligerantes
Estados
Unidos
Mexicanos
Comandantes
Antonio López de Santa
Anna
Mariano
Arista
Pedro
Ampudia
José María Flores
Fuerzas en combate
25,000–40,000
Bajas
~25,000
Estados
América
Unidos
de
Zachary
Taylor
Winfield
Scott
Stephen W. Kearny
78,790
13,271
[ocultar]
Intervención
(1846 a 1848)
Estadounidense
en
México
Thornton - Fortaleza Texas - Palo Alto - Resaca de la
Palma - Olompali - Monterey - Cañoncito - Santa Fe -
Monterrey - Los Ángeles - Chino - Rancho
Domínguez - 1a. Tabasco - Natividad - San Pascual El Brazito - Santa Clara - Río San Gabriel - Mesa Cañada - Mora - Pueblo de Taos - La Angostura Sacramento - Paso de Embudo - Veracruz - Cerro
Gordo - Tuxpan - 2a. Tabasco - Padierna Churubusco - Molino del Rey - Chapultepec - Ciudad
de México - Mulegé - Huamantla - Puebla - Santa
Cruz de Rosales
La Primera intervención estadounidense en México fue un conflicto bélico que
enfrentó a México y a los Estados Unidos entre 1846 y 1848; también fue llamada: la
«Guerra México–Estados Unidos». En Estados Unidos se le conoce también como la
«Guerra Mexicana» (Mexican War); en México se le llama la «Intervención
estadounidense».
Este conflicto armado se inició por las pretensiones expansionistas de los Estados
Unidos de Norteamérica, cuyo primer paso fue la creación de la República de Texas —a
la que el Gobierno Mexicano consideraba un territorio rebelde que podía reconquistar—
, sobre una parte del territorio de Coahuila, Tamaulipas, Chihuahua y Nuevo México;
este hecho, sumado a la demanda de indemnización al gobierno mexicano por los daños
causados en Texas durante la guerra de independencia de ese antiguo territorio
coahuilense y los intereses estadounidenses en adquirir los territorios de Alta California
y Nuevo México, provocaron la invasión del territorio de la República Mexicana por
parte del ejército estadounidense.
La guerra se inició cuando el Presidente James Knox Polk quiso preservar el nuevo
territorio adquirido (La República de Texas convertida en el Estado de Texas) enviando
al ejército estadounidense, el cual debía apostarse en la supuesta frontera con México.
El Presidente Estadounidense dio órdenes a sus tropas de traspasar el río de las Nueces
hasta llegar al río Bravo. Texas, cuando aún era República, había intentado extender su
frontera original (el río Nueces) hasta el río Bravo (que eran territorios del Estado
Mexicano de Tamaulipas) mediante el Tratado de Velasco que había firmado el
prisionero General Antonio López de Santa Anna y que no fue reconocido por México.
Al internarse las tropas estadounidenses en el territorio en disputa entre México y
Texas, fueron atacadas y así dio inicio la guerra. La invasión se llevó al cabo
posteriormente en varios frentes: en el Estado de la Alta California operaba, aún antes
de la declaración de guerra, un grupo de filibusteros estadounidenses y la marina de
Estados Unidos en el Océano Pacífico, una fracción del ejército de los Estados Unidos
se lanzó hacia el Estado de Nuevo México, otra, con refuerzos del norte avanzó hacia el
sur por Tamaulipas y Nuevo León hasta que fue detenida; posteriormente el contingente
más importante y mejor reforzado desembarcó en el Puerto de Veracruz y avanzó hasta
la capital de México.
Los Territorios de Nuevo México, Alta California, Baja California y los Estados de
Coahuila, Veracruz, Puebla y el Estado de México; fueron ocupados. A los puertos
marítimos de otros Estados se les aplicó un bloqueo naval. El Ejército Mexicano estaba
al mando del General Antonio López de Santa Anna hasta la final ocupación de la
capital de la República. Dando término a las acciones bélicas se firmó el Tratado de
Guadalupe Hidalgo donde México reconoció la independencia de la República de
Texas, fijaba la frontera de ese Estado en el río Bravo y aceptaba la venta de los
territorios de Alta California y Nuevo México a Estados Unidos a cambio de quince
millones de pesos.
Contenido
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1 Antecedentes
2 Declaración de la guerra
3 Batallas
4 Fin de la guerra
5 Combatientes
6 Implicaciones políticas de la guerra
7 Véase también
8 Referencias
o 8.1 Referencias generales
o 8.2 Referencias bibliográficas
9 Enlaces externos
Antecedentes [editar]
Ya desde 1809 se venían observando pretensiones anexionistas por parte de Estados
Unidos. El Virrey de la Nueva España (aún México no era independiente) de aquel
entonces inicia negociaciones con el gobierno de Washington para precisar límites entre
la frontera norte novohispana y Estados Unidos. De esta manera consideraba que se
frenarían los ímpetus de este país. Las gestiones del ya frágil gobierno virreinal español
(que en plena guerra de la independencia española contra Francia iba perdiendo el
control sobre sus colonias en América) concluyen con la firma del Tratado Adams-Onís,
por el que España cede Florida, ya ocupada por tropas estadounidenses; a cambio
Estados Unidos se compromete a no hacer más exigencias territoriales (Francia también
había vendido la Luisiana en 1803).
En 1821 México logra su independencia de España. Dos años después (en 1823) el
gobierno estadounidense reconoce a México como nación independiente y envía a Joel
Robert Poinsett como representante para firmar un tratado de amistad y comercio. Se
firma un tratado de límites, pero el gobierno de Estados Unidos intenta anexionar Texas
en 1825 ofreciendo un millón de dólares por la compra del Estado. La propuesta se
elevó a cinco millones dos años después, pero en ambos casos fue rechazada por
México.
Hacia 1834 miles de colonos estadounidenses se habían establecido en Tejas, (que
formaba parte de México), con el permiso del gobierno mexicano; Stephen F. Austin
fue el principal promotor de llevar emigrantes anglosajones a Texas (también habían
algunos colonos franceses de la Luisiana y de la Florida). Esta corriente fue alentada y
apoyada también por Andrew Jackson cuyo antiguo colaborador, Samuel Houston, jugó
un papel importante en el desenlace de esta invasión pacífica.
A los mexicanos les parecía injusto que los colonos estadounidenses hubieran recibido
tierras gratis en Texas con unas condiciones que ellos consideraban generosas, mientras
que a los colonos les resultaban injustas u onerosas: la prohibición de tener esclavos
(era ilegal en México), la obligación convertirse en católicos, y además, acostumbrados
a impuestos bajos y a una mayor libertad de comercio, cuando se terminó el período de
importación libre que les había concedido el gobierno mexicano, se negaron a pagar
tributos y apoyaron el contrabando de productos mucho más baratos que traían naves
estadounidenses a través del Golfo de México. La subida al poder de Santa Anna, que
estableció un régimen centralista y represivo y pretendió el desarme obligatorio de los
colonos, empeoraría la situación más adelante.
Algunos prominentes generales como Manuel Mier y Terán, que en aquel entonces era
general comandante de los Estados Internos de Oriente, hicieron que el congreso de
México en los tiempos en los que gobernó Anastasio Bustamante aceptara una serie de
propuestas entre las que figuraban las siguientes:

Que Texas fuera habitada por españoles mexicanos.

Establecer el comercio entre Texas y Veracruz, utilizando los puertos de
Galveston y Veracruz.

Establecer Fortines entre Texas y los Estados Unidos.
Sin embargo, el proyecto nunca prosperó y las pocas medidas tomadas desaparecieron
hacia 1832.
Mapa de México en 1836.
Texas declaró su independencia de México en 1836 (en esa declaración sólo había un
mexicano, Lorenzo de Zavala, siendo todos los demás «texanos mexicanos rebeldes»
originarios de varios y diversos estados de Estados Unidos). Tras sufrir varias derrotas
(la más conocida fue la batalla de El Álamo), los rebeldes vencieron finalmente a las
tropas al mando de Santa Anna en la batalla de San Jacinto, capturando al presidente;
este firmó en prisión el Tratado de Velasco, en el que reconoce la independencia del
nuevo estado y la frontera del río Bravo. México desconoció la validez del Tratado, la
independencia de Texas y el nuevo límite fronterizo (el límite entre los estados de
Tamaulipas y Texas era el río Nueces). En los años siguientes se produjeron algunas
incursiones militares de tropas mexicanas que llegaron a ocupar San Antonio, pero que
acabaron replegándose en cada ocasión al sur de río Bravo.
En 1845 Texas ingresó como parte de Estados Unidos con categoría de estado y ese
evento desencadenó los sucesos que habrían de conducir a la guerra. Ese mismo año
crecieron las tensiones entre los dos países sobre estos territorios cuando el gobierno de
EE.UU. ofreció pagar la deuda mexicana a los colonos estadounidenses si México
permitía que EE.UU. le comprara los territorios de Alta California y Nuevo México. La
propuesta fue rechazada por el gobierno mexicano. Se rompen las relaciones
diplomáticas entre ambos países vecinos y se retira de Washington el representante del
gobierno mexicano, Juan Nepomuceno Almonte.
Cartel con la Declaración del Pueblo de Tejas 1835
El envío de tropas por el presidente estadounidense James K. Polk al territorio
disputado en la frontera texana, entre el río Bravo y el río Nueces, acabó desembocando
en el primer enfrentamiento entre tropas de ambos países, que se produjo el día 25 de
abril de 1846 al norte del río Bravo, en el lugar llamado Rancho de Carricitos, cuando
una patrulla estadounidense de 63 hombres, al mando del capitán Seth Thornton que
estaba en misión de exploración fue emboscada por fuerzas al mando del general
Anastasio Torrejón.
Este enfrentamiento le dio a James Polk el motivo para pedir la declaración de guerra
contra México, el Congreso de Estados Unidos declaró la guerra a México el día 13 de
mayo de 1846, lo que le permitiría conservar Texas y apropiarse de los codiciados
territorios de la Alta California y Nuevo México como indemnización de guerra.
Finalmente se terminaría el enfrentamiento armado y la invasión de casi todo el
territorio mexicano con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo y la desocupación
de la capital de México a partir del 2 de febrero de 1848.
Declaración de la guerra [editar]
El gobierno estadounidense hizo caso omiso de la opinión mexicana de que el límite de
la frontera sur de Texas era el río Nueces, y ordenó al general Zachary Taylor establecer
tropas entre los ríos Nueces y Bravo.
Para México se trataba de una ocupación de territorio perteneciente a Nuevo Santander,
territorio mexicano en esa época, que abarcaba lo que hoy es el Estado de Tamaulipas y
el territorio al norte del río Bravo (río Grande) hasta el río de las Nueces. El general
Pedro Ampudia envió al general Taylor una carta intimándole que deshiciera su fuerte y
se retirara hasta más allá del río Nueces. La carta fue ignorada, y las tropas
estadounidenses avanzaron más al sur, hasta la desembocadura del río Bravo, donde
comenzaron a construir el Fuerte Brown.
El primer choque armado se produjo el 24 de abril de 1846 en un lugar llamado Rancho
Carricitos, que se encuentra en Texas, al norte del río Bravo y cerca del actual territorio
mexicano de Tamaulipas, cuando dos mil lanceros de la caballería mexicana capturaron
una unidad de 63 dragones estadounidenses en misión de exploración.
Inmediatamente el presidente Polk solicitó al Congreso una declaración de guerra,
iniciando su discurso con las famosas palabras: «Sangre estadounidense ha sido
derramada en suelo estadounidense...» (El enfrentamiento se había producido en la
zona de territorio que EE.UU. reclamaba como propio). El congreso de EE.UU. declaró
la guerra el 13 de mayo de 1846. Los estadounidenses norteños y los whigs
(republicanos) generalmente se opusieron a la guerra mientras que los sureños
esclavistas y los demócratas tendieron a otorgar su apoyo. Por su parte, el general
Taylor inició las hostilidades aún sin haber recibido la noticia de la declaración de
guerra formal entre los dos países y así presentó batalla a los mexicanos al mando de
Arista en Palo Alto y en la Resaca de la Palma o Resaca de Guerrero, el 8 y 9 de mayo.
México declaró la guerra diez días después, el 23 de mayo de 1846, enfrentando así una
guerra para la que no estaba preparado ni económica, ni militarmente, teniendo un
ejército que resultó no siempre equipado para el combate, y según el historiador Vicente
Riva Palacio, en su obra México a Través de los Siglos, citado por Humberto
Mussachio: «sus jefes, más preocupados por obtener empleos bien remunerados y otros
privilegios, principalmente Santa Anna actuaron, con sus excepciones, impulsados por
la cobardía y la traición».[1]
Batallas [editar]
Después de las declaraciones de guerra, las fuerzas estadounidenses invadieron
territorio mexicano en diversos puntos. En el Pacífico, la fuerza naval al mando de John
D. Sloat fue enviada para ocupar California y reclamarla para EE.UU. debido a
preocupaciones de que Gran Bretaña también intentase ocupar el área. Sloat se alió con
colonos anglosajones del norte de California quienes previamente habían declarado una
República Independiente de California y habían ocupado varias ciudades clave.
El gobierno de Estados Unidos ordenó a su ejército atacar los siguientes puntos de
México: Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y otros puntos hacia el sur. También
invadió Monterey (Alta California). Por otra parte, se bloquearon los puertos de
Tampico, Carmen, Guaymas, Mazatlán y San Blas, entre otros.
Batalla de Monterrey
El 7 de agosto de 1845, el Comodoro estadounidense David Connor intentó sin éxito
tomar el Puerto de Alvarado, Veracruz. El 15 de octubre de 1846 volvería a fracasar en
el empeño (Batalla de Santa Teresa (1846)).
Mientras tanto, las tropas del ejército de EE.UU. (bajo el mando de Stephen W. Kearny)
ocuparon Santa Fe (Nuevo México); posteriormente Kearny condujo una pequeña tropa
a California, donde, después de algunos reveses iniciales, se unió con las fuerzas
navales bajo el mando de Robert F. Stockton para ocupar San Diego y Los Ángeles.
La fuerza principal guiada por Taylor continuó a través del río Bravo hacia México,
derrotando a las fuerzas de Pedro Ampudia en la batalla de Monterrey en septiembre de
1846, tras una fiera resistencia de los regiomontanos que resistieron durante varias
semanas.
Batalla de Chapultepec
El 23 de octubre de 1846, las tropas estadounidenses abordo de 7 buques al mando del
Comodoro Matthew C. Perry, tomaron el puerto de Frontera, Tabasco que se encontraba
sin guarnición, y el 25 de octubre enfilaron sobre la capital del estado San Juan Bautista
emplazando a las autoridades tabasqueñas a rendirse, solicitud que fue rechazada por el
Gobernador Juan Bautista Traconis, iniciando asi la Primera Batalla de Tabasco, la que
terminó el 26 por la tarde con una victoria de las fuerzas tabasqueñas, siendo esta una de
las pocas batallas ganadas por México en esta guerra. Los estadounidenses se retiraron
hacia el puerto de Frontera iniciando un bloqueo para impedir la entrada de víveres y
bastimientos para las tropas tabasqueñas.
El Gobernador Juan Bautista Traconis, solicita al gobierno mexicano apoyo con
pertrechos de guerra, pero al no recibirlos, el 9 de noviembre declara a Tabasco
separado de la nación mexicana. Sin embargo el 8 de diciembre, se levanta en la capital
del estado un ácta rectificando la separación.
Al tiempo el Estado de Yucatán se independizó por segunda vez y se produjo un
levantamiento federalista en la ciudad de México, derrocándose el gobierno de Mariano
Paredes y propiciándose el regreso de Santa Anna de su exilio cubano en diciembre de
1846, estableciéndose un nuevo gobierno con Valentín Gómez Farías como
vicepresidente.
Santa Anna marchó personalmente hacia el norte para enfrentarse a Taylor en la Batalla
de la Angostura, conocida en los EE.UU. como Batalla de Buena Vista el 22 y 23 de
febrero de 1847. A pesar de ir ganando la batalla, al caer la noche Santa Anna
interrumpió el combate declarándose vencedor y emprendió una inmediata retirada
(muy discutida y criticada por la historiografía mexicana) que en la práctica equivalió a
una derrota y que sorprendió al mismo Taylor. Lo no discutible es que la invasión fue
detenida en este punto.
Santa Anna deja a Gómez Farías como presidente interino del país con la encomienda
de que hiciese acopio de recursos para afrontar la guerra, a tal efecto en enero de 1847
se emite una ley que autorizaba al gobierno federal a apropiarse de los bienes de la
Iglesia por valor de 15 millones de pesos. Ante esta ley, el pueblo y el clero se levantan
en armas en la ciudad de México hasta el punto de que la muchedumbre enardecida
impidió que Gómez Farías pudiera salir del Palacio Nacional. Frente a esta situación,
Santa Anna se vio obligado a abandonar temporalmente las acciones. Ya en la ciudad de
México, anuló el decreto a cambio de una aportación "voluntaria" del clero por 100 mil
pesos.
Mientras tanto, en vez de reforzar las tropas de Taylor para un avance continuo, el
presidente Polk abrió un segundo frente, mandando un ejército bajo el mando del
general Winfield Scott en marzo de 1847, que se transportó por mar, con parte de las
fuerzas de Taylor, al puerto de Veracruz, para iniciar la invasión del centro de México.
Scott ganó el puerto de Veracruz tras un cruento bombardeo donde murieron muchos
civiles, y marchó hacia la Ciudad de México con ayuda de la Mexican Spy Company
(«Compañía de espías mexicanos»), un grupo de mexicanos que apoyaron al lado
estadounidense y actuaron como guías, ayudando a ganar la batalla de Cerro Gordo.
En el otro frente, el 16 de junio de 1847, nuevamente las tropas estadounidenses al
mando de Matthew C. Perry, atacan la capital tabasqueña San Juan Bautista,
desarrollándose la Segunda Batalla de Tabasco, pero en esta ocasión sin víveres ni
bastimentos militares suficientes, la capital cae en poder de los estadounidenses, y el
Comodoro Perry nómbra al General Vant Brunt Gobernador de Tabasco.
Después de que Scott tomó Puebla sin encontrar resistencia se dieron las importantes
batallas de Padierna, Churubusco y Molino del Rey; el castillo de Chapultepec cayó, en
una defensa en la que intervinieron los jóvenes cadetes de ese plantel militar y muriendo
varios de ellos, (los Niños Héroes). Durante el asalto cayeron prisioneros los generales
Mariano Monterde (Director del Colegio Militar de México) y Nicolás Bravo (Antaño
héroe de la independencia).
La caída de Chapultepec tuvo dos consecuencias inmediatas: la ocupación por los
estadounidenses de la ciudad de México y la nueva renuncia de Santa Anna a la
presidencia del país.
Fin de la guerra [editar]
Cesion Mexicana.
El Tratado de Cahuenga, firmado el 13 de enero de 1847, en Los Ángeles, finalizó las
disputas en California. El nuevo gobierno encabezado por Manuel de la Peña y Peña
inició las negociaciones de paz con los Estados Unidos que culminaron con la firma del
Tratado de Guadalupe Hidalgo, totalmente redactado por Estados Unidos; firmado en la
villa de Guadalupe Hidalgo (Hoy parte de la Ciudad de Mexico) el 2 de febrero de
1848, el cuál finalizó la guerra y otorgó a EE.UU. el control sobre Texas, el territorio en
disputa entre México y Texas que comprendia toda la tierra al norte del Rio Bravo y los
territorio conocidos como Alta California y Santa Fe de Nuevo Mexico; apropiándose
de lo que hoy son los Estados de Arizona, California, Nevada, Utah, Nuevo México y
partes de Colorado,Wyoming, Kansas y Oklahoma. Significando esto para Mexico, la
perdida mas de 800.000 millas cuadradas (mas de 2.100.000 km²) de tierra, 55% de su
territorio nacional. A cambio, Estados Unidos pagaría en 3 pagos, 15.000.000 de dólares
como gastos de guerra y cubriría los daños sufridos por sus connacionales en México.
Los teritorios anexados contenian aproximadamente 1.000 familias Mexicanas en Alta
California y 7.000 en Nuevo México.
Combatientes [editar]
Ocupación estadounidense de la Ciudad de México
Durante el curso de la guerra, murieron alrededor de 12,000 soldados estadounidenses,
pero sólo unos 1,700 en combate; los demás fallecieron por enfermedades y condiciones
insalubres, cosa bastante habitual en las guerras de la época. Se estima que murieron
25,000 soldados mexicanos, la mayoría en combate. De un 30 a 40% de las bajas
mexicanas permanece de alguna manera en el misterio.
Un grupo notable de combatientes que es recordado controversialmente, fueron los
integrantes del Batallón de San Patricio, un grupo de inmigrantes, católicos, (la mayoría
de Irlanda) que abandonaron el ejército estadounidense desde los primeros encuentros
bélicos y que se pasaron al lado mexicano. Hay quienes les consideran desertores; sin
embargo, otras versiones históricas plantean que no lo fueron, sino que
fueron leales a sí mismos, al sueño de ser libres que les había traído a América[2]
De acuerdo a la versión promexicana, el cambio de bando se produjo por simpatía hacia
la causa mexicana, también por el recuerdo de la actuación inglesa en Irlanda, así como
por el catolicismo compartido (dentro de la sociedad estadounidense, mayoritariamente
protestante, los católicos estaban bajo sospecha). Muchos murieron en las sucesivas
batallas de la guerra, y los que fueron capturados fueron marcados como desertores y
condenados a trabajos forzados si se habían alistado antes de la declaración de guerra y
ahorcados si lo hicieron después de ella. Se dieron instrucciones para que lo último que
vieran fuese cuando se arriara la bandera mexicana y se izara la bandera estadounidense
en Chapultepec. Un gran número de estos combatientes que fueron apresados ya en las
últimas batallas fueron conducidos al cadalso colectivo muy cerca de la actual Plaza de
San Jacinto, un jardín ubicado en el barrio de San Ángel, en la Ciudad de México,
donde hoy se alza un monumento de tributo al batallón de irlandeses.
De acuerdo a datos del Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos, el
último sobreviviente estadounidense de este conflicto, Owen Thomas Edgar, murió el 3
de septiembre de 1929, a la edad de 98 años.
Implicaciones políticas de la guerra [editar]
Organización territorial de México durante la Primera y Segunda Repúblicas
Centralistas. Delineado en rojo, el territorio reclamado por la República de Texas.
México perdió el 51% de su territorio durante la guerra, cediéndolo a Estados Unidos.
Santa Anna huyó al autoexilio a Venezuela. En EE.UU., la victoria en la guerra trajo un
surgimiento de patriotismo, y con la adquisición de los territorios al oeste —en 1846,
Estados Unidos había adquirido la parte sur de Oregón— parecía cumplirse con las
creencias del «destino manifiesto».
Mientras que el filósofo y escritor Ralph Waldo Emerson rechazó la guerra como un
«medio de obtener el destino de Estados Unidos», tuvo que aceptar que «la mayoría de
los grandes resultados de la historia se han logrado por medios indignos». La guerra
hizo de Zachary Taylor un héroe nacional, un partidario whig sureño, quien fue elegido
como presidente en las elecciones de 1848.
Sin embargo, este período de euforia nacional no duraría mucho tiempo. La guerra
había sido ampliamente respaldada en los estados sureños pero fue rechazada por los
estados del norte. Esta división se desarrolló extensamente debido a las expectativas de
cómo la expansión de Estados Unidos afectaría al tema de la esclavitud.
En ese tiempo, Texas reconoció la institución de la esclavitud, pero México no lo hizo
(la esclavitud estaba prohibida en México desde la firma de la constitución federal de
1824). Muchos abolicionistas (antiesclavistas) norteños vieron la guerra como un
intento de expandir la esclavitud y asegurar su influencia continua en el gobierno
federal por parte de los dueños de esclavos. El escritor estadounidense Henry David
Thoreau publicó su ensayo Desobediencia civil y se rehusó a pagar impuestos para
solventar la guerra debido a que la consideraba una guerra injusta y de intereses
imperialistas.
Durante el primer año de la guerra, el congresista demócrata David Wilmot introdujo
una ley que prohibía la esclavitud en cualquier territorio capturado de México. Esta ley,
que se conoció como el Proviso (cláusula) Wilmot causó una protesta inmediata de los
sureños en ambos lados del congreso.
Para los sureños, parecía que el norte estaba dispuesto a abandonar la paridad dentro del
senado, y la cláusula de Wilmot encendió la hostilidad entre las dos secciones. La ley
por sí misma fue aprobada por la Casa de Representantes, pero falló en el Senado, con
ambos votos en las líneas seccionales.
En 1848 los demócratas (pro esclavistas) propusieron una nueva solución al tema de
cuáles territorios podrían tener permiso de esclavitud, conocida como «soberanía
popular». Esto permitía a los votantes dentro del territorio a determinar por ellos
mismos si permitirían la esclavitud dentro de su territorio. El Acta de Kansas-Nebraska
en 1854 hizo más popular la soberanía popular de las tierras, deshaciendo el
Compromiso de Misuri. En protesta de estas acciones, el Partido Republicano se
organizó ese año con oponentes de la expansión de la esclavitud.
Ulysses S. Grant, que sirvió en la guerra bajo el mando de Scott, consideraría más tarde
que esta guerra fue una de las causas de la Guerra Civil Estadounidense: «La ocupación,
separación y anexamiento [de Texas] fue... una conspiración para adquirir territorio
del cual los estados esclavistas pudiesen formar una unión americana». El también dijo
"No creo que haya habido una guerra más injusta como la que Estados Unidos le hizo a
México, era seguir el mal ejemplo de las Monarquías Europeas".[3] Muchos de los altos
rangos de la guerra de Intervención pelearon en la posterior Guerra Civil, incluyendo a
Grant, Ambrose Burnside, George McClellan, Stonewall Jackson y Robert E. Lee.
Véase también [editar]