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Astronomía Sigma Octante
Casilla 1491 - Cochabamba – Bolivia
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Año Internacional de la Astronomía 2009
(Artículo 12) 2009-09-01
LA CONSTELACIÓN DEL CISNE
Por: Rosario Moyano Aguirre
El Cisne (Cygnus), es una constelación muy fácil de identificar en los cielos del norte, se encuentra al
lado de Lyra. En ésta época, apenas anochece, sus dos estrellas más brillantes: Deneb y Sadr, se
encuentran perpendiculares al horizonte norte. Entre las 21:00 y las 22:00 estas estrellas comienzan
a inclinarse un poco hacia el Oeste y entonces la constelación se presenta como en el Dibujo 1.
Dibujo 1: Lyra y Cisne sobre el horizonte Norte.
Uno de los orígenes mitológicos de esta constelación, cuenta que Zeus se disfrazó de cisne para
conquistar a Némesis, de esa relación nació Helena de Troya.
Otra historia está relacionada con la constelación de la Lyra, la misma cuenta que al morir Orfeo, fue
transformado en cisne para estar al lado de su instrumento musical.
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Año Internacional de la Astronomía 2009
(Artículo 12) 2009-09-01
La estrella más brillante de la constelación es
Deneb (Alfa Cygnus), es una super gigante
blanca casi 60 000 veces más brillante que el
Sol y un radio 200 veces mayor que éste, que
se encuentra a unos 3 000 (o quizás menos)
años luz de nosotros; mientras que Sadr
(Gamma Cygnus) está más cerca, unos 1 300
años luz.
Cisne y Lyra se encuentran en la región de la
Vía Láctea que corresponde a un brazo
externo, es decir que cuando miramos hacia
estas constelaciones, estamos viendo las
regiones periféricas de la galaxia.
En la fotografía se aprecia esta región con
nubes de estrellas y zonas oscuras a causa de
las concentraciones de polvo.
Como se trata de una fotografía, se resaltan
mucho más los detalles, sin embargo en un cielo
absolutamente oscuro, es posible ver manchas
blanquecinas en esta región.
Volver los ojos al cielo para entender lo que vemos en él, nos ayuda a redescubrir nuestro
vínculo original con el Universo; de él procedemos, somos parte y producto de su evolución;
comprender esto, nos hace tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos como personas
individuales y como especie humana, de contribuir dignamente a dicha evolución y de ser parte
de ella, aunque no sepamos cuál es el Gran Plan.
Artículo publicado el 1ro de septiembre, invierno de 2009
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