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NUMANCIA
ORIGEN Y SITUACIÓN
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No está muy claro si esta ciudad pertenecía al pueblo de los Pelendones o de los
Arévacos.
Los arévacos vivieron el la península posteriormente a los pelendones y los
desplazaron hasta el norte de Soria (por esto no está claro quién fue el percusor
de la ciudad).
Apenas hay restos escritos de sus antiguos habitantes y la mayoría de datos
proviene de la arqueología.
La ciudad celtíbera se sitúa en el Cerro de la Muela de Garray, un punto
estratégico delimitado por las montañas del Sistema Ibérico, desde el Pico de
Urbión hasta el Moncayo, y rodeado por los fosos del río Duero y su afluente, el río
Merdancho. Su superficie pudo ser de ocho hectáreas.
Su primera ocupación data del Calcolítico, a comienzos de la Edad del Bronce,
(entre el 1800 a.C..-1700 a.C.). Perduraría un asentamiento de la cultura castreña
de la Edad del Hierro hasta el siglo IV a.C.
Tras ser arrasada por Roma, la ciudad no estuvo mucho tiempo sin ser ocupada,
encontrándose restos de poblamiento pertenecientes al siglo I a.C. Esta época se
caracteriza por un urbanismo bastante regular, aunque sin grandes edificios
públicos. En el siglo III comienza su decadencia (aunque se han encontrado restos
romanos del siglo IV).
ESTRUCTURA DE
NUMANCIA
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Empedradas con cantos rodados, las calles se orientaban en dirección
este-oeste para protegerse del frío. Cuando llovía, los desagües de las
casas vertían el agua y el lodo a la misma calle. La presencia del río Duero
implicaba zonas encharcadas en el territorio.
Las casas se agrupaban en manzanas y se alineaban aquellas más
cercanas a la muralla. Las casas, de unos 50 m², tenían tres habitaciones.
Los primeros hogares célticos fueron de dos estancias, y con el tiempo se
añadió la tercera, frente a la casa y con la puerta cerrada. En la habitación
principal, los numantinos comían, dormían y amaban; empleaban otro
cuarto como despensa y un tercero como vestíbulo y entrada.
Una muralla reforzada por varios torreones, con cuatro puertas de entrada
y salida, defendía a sus habitantes.
Reconstrucción de una vivienda celtibérica en Numancia.
LA HISTORIA Y LA
SOCIEDAD NUMANTINA
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Los primeros asentamientos humanos en Numancia se establecieron en el III milenio a. C.,
cuando la zona era densamente boscosa y contaba con una fauna rica.
Los pastos eran ricos y en ellos se criaban cabras y ovejas, que eran la principal fuente de
riqueza.
Estos primeros asentamientos consistían en cabañas construidas con materiales
perecederos, ya que en ellas habitaban pastores que realizaban movimientos estacionales
con sus rebaños. La región tenía un clima muy duro, con fuertes heladas y nevadas
abundantes, donde soplaba el cizicuso cierzo, un frío viento del norte.
Hacia el siglo VII a. C. hubo un asentamiento donde se utilizaban cerámicas hechas a mano.
el asentamiento pasó a ser un castro, típico de la cultura castreña de la provincia de Soria;
este tipo de asentamientos estaban muy bien fortificados y su base económica era
mayoritariamente ganadera
A principios del siglo IV a. C. aparecieron decoraciones cerámicas realizadas a peine o con
incrustaciones de botones metálicos.
En este momento, hacia el 350 a. C., Numancia pasó a tener un número importante de
habitantes y nació como ciudad.
Aprendieron entonces el manejo del horno oxidante, el torno de alfarero y el uso de la pintura
para decorar cerámica, a partir de los conocimientos de sus vecinos celtíberos del este, que
por estar en el valle del Ebro ya habían sido iberizados
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Se cree que durante la ocupación
prerromana su principal fuente
económica era la ganadería.
Pagaban a otros pueblos e incluso a
Roma por medio de pieles de buey o
de capas de lana.
La carne y la leche fueron los
alimentos básicos de su dieta.
Habían animales en sus
representaciones cerámicas, las
cuales demuestran que los animales
más importantes fueron el conejo, el
buey, la cabra y la oveja.
ECONOMÍA
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La agricultura no fue una actividad
muy importante en la estructura
comercial de los numantinos. A fin de
suplantar esta y otras carencias, se
sabe que mantuvieron relaciones
comerciales con diversos pueblos
cercanos para adquirir productos de
primera necesidad.
CONQUISTA Y ASEDIO
DE NUMANCIA
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El sometimiento de los pueblos de la península al Imperio romano tenía sus
excepciones. Pueblos como los arévacos, vacceos, tittos, bellos o lusitanos opusieron
una heroica resistencia en una fase intermedia de la conquista, y ciudades como
Numancia y Termancia (Tiermes) llegaron a mandar a Roma embajadas para tratar con
el Senado romano.
El cónsul Quinto Cecilio Metelo, el Macedónico, que había conquistado y sometido gran
parte de la península, ocupó gran parte de las ciudades de los arévacos, vacceos y
pelendones, pero se le resistieron Numancia y Tiermes.
Fue sustituido por Quinto Pompeyo, quien llegó celoso de la gloria de Servilio Cepión
por poner término a la insurrección acaudillada por Viriato. Pero fracasó rotundamente al
intentar someter a las dos ciudades celtíberas.
El año 153 a.C., los habitantes de Segeda, capital de los Belos, cuyo nombre en
celtíbero era Sekaiza, dilataba el envío de soldados para servir en el ejército romano, se
negaba a pagar impuestos al tiempo que ampliaba las fortificaciones, iniciando la
construcción de una nueva muralla.
El Senado mandó al cónsul Fulvio Novilitor con un numeroso ejército de 30.000
personas.
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La llegada de este gran ejército obligó a los segedenses a abandonar sus casas y
sus pertenencias y a refugiarse en territorio de los arévacos, a los que pidieron que
mediaran en el conflicto, lo cual no dio ningún resultado.
Los arévacos se aliaron con los segedenses y, con el caudillo segedense Caro como
jefe, se enfrentaron a las tropas romanas, derrotándolas y ocasionando más de
6.000 bajas entre los romanos, pero también la muerte del mismo Caro.
Numancia contaba con una sólida muralla de protección y con un ejército de unos
20.000 soldados a pie y 5.000 jinetes, cifra que fue descendiendo a medida que las
Guerras Celtíberas avanzaban (8.000 en el 143 a. C. y 4.000 en el 137 a. C.).
Roma fue controlando más territorios y, por tanto, existían menos posibilidades de
reclutar defensores en las regiones contiguas. Fulvio Nobilior empezó entonces el
asedio a la ciudad, para lo que levantó un campamento.
el rey númida Masinisa, aliado de roma, le envió refuerzos, entre los que destacaban
10 elefantes, lo que hizo que Nobilior iniciara el ataque a la ciudad.
PRIMERA BATALLA DE NUMACIA
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La caída de una enorme piedra hirió a uno de los elefantes, que enloqueció y cargó
contra los atacantes romanos. El desorden que se generó fue tal que los celtíberos
aprovecharon la ocasión para atacar a los sitiadores y matar a unos 4.000 romanos.
Fulvio Nobilior no quiso intentar nada más e invernó en su campamento con escasez
de víveres y recibiendo continuos asaltos de los numantinos.
Al año siguiente, 152 a.C., fue nombrado cónsul Claudio Marcelo, con el que los
celtíberos lograron un acuerdo de pacificación que incluía el pago de un impuesto de
guerra
no fue aceptado por el Senado romano.
Los numantinos llegaron a un acuerdo de paz a cambio de mucho dinero.
En 143 a. C., tras varias victorias del lusitano Viriato sobre los romanos y el
considerable aumento de la tensión entre romanos y celtíberos, éstos se levantaron
de nuevo en armas.
Roma decidió enviar un ejército de más de 30.000 soldados al mando del cónsul
Cecilio Metelo (que estuvo en Hispania dos años y mostró un talante moderado).
Lo que llevó a los numantinos a negociar una paz que, a cambio de rehenes, ropa,
caballos y armas, les convertiría en amigos y aliados de Roma.
El día en que debía ratificarse el acuerdo se negaron a entregar las armas
La ruptura del pacto enfadó enormemente a Roma, que consideró que la osadía de
este pequeño reducto en los límites occidentales del Imperio no podía ni debía ser
tolerada, ya que se había convertido en una prueba para el prestigio militar romano.
LA REANUDACIÓN DE LA GUERRA
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El 141 a.C. se nombro cónsul a Quinto Pompeyo, rival político de Metelo, que no destacó
precisamente por su labor militar, ya que tras un año de campaña lo único que había
conseguido era estrellarse contra las murallas de Numancia y Termes.
Popilio Laenas, el nuevo cónsul, atacó en 139 a.C.
Tras ser derrotado decidió saquear los campos de cereales de los vacceos para justificar su
actividad militar.
La ineptitud militar llegó a su punto más alto con Cayo Hostilio Mancino en el 138 a.C., quien
atacó a Numancia con más de 20.000 hombres, y al retirarse fue rodeado por los numantinos,
menos de 4.000, y tuvo que capitular para salvar su vida y la de los soldados.
Los numantinos se limitaron a desarmar al ejército romano a cambio de la paz. Fue llamado a
Roma con los embajadores numantinos que, como nación bárbara, acampaban a las afueras
de la ciudad.
Como castigo, fue humillado por los propios romanos ante las murallas numantinas siendo
ofrecido a los numantinos para que hicieran con él lo que quisieran: lo dejaron desnudo con las
manos atadas a la espalda, en una ceremonia increíble teniendo en cuenta la enorme
desigualdad de fuerzas entre ambos ejércitos.
La suerte corrida por Mancino hizo que los siguientes tres cónsules romanos, Emilio Lepido
137 a. C., Furio Filon 136 a. C. y Calpurnio Pison 135 a. C., no se atrevieran a atacar
Numancia.
Estos 18 años de lucha con concesiones y dilaciones contribuyeron a que quedara finalmente
como uno de los baluartes hostiles a Roma.
PREPARATIVOS PARA EL ÚLTIMO
SITIO A NUMANCIA
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Este cúmulo de humillaciones dio lugar a que Roma enviara, en el año 134 a.C., a su
mejor soldado, el vencedor de Cartago, Publio Cornelio Escipión Emiliano, apodado
entonces el Africano Menor.
Dificultad que se ofreció en Roma: designar a Escipión como jefe del ejército sitiador de
Numancia.
Escribe Mélida, fue que no tenía el tiempo prescrito para el consulado, por lo que tuvieron
que cambiar el calendario y que los tribunos volviesen a derogar la ley en cuanto al
tiempo, como habían hecho en la guerra de Cartago, y quedase en vigor para el año
siguiente.
El prestigio de tal general incitó a multitud de romanos a alistarse a sus órdenes, pero no
lo consintió el Senado, pues Roma andaba empeñada en otras guerras.
Marchó a la Península con 4.000 voluntarios, tropas mercenarias de otras ciudades y de
otros reyes.
Voluntariamente se le ofrecieron por conveniencia propia.
Con personas escogidas y fieles formó la llamada “cohorte de los amigos”.
Pidió dinero y el Senado se lo negó.
Escipión sometió a su ejército a un duro entrenamiento.
Desterró a todos los mercaderes, rameras, adivinos y agoreros, a quienes los soldados
consternados en tantos infortunios daban demasiado crédito; expulsó a los criados,
vendió carros, equipajes y acémilas, conservando las puramente necesarias; prohibió ir
en bestia en las marchas.
Poco después llegaba a su campamento el rey númida Yugurta con 15.000 hombres.
Cuando tuvo moralizado a su ejército, sumiso y hecho al trabajo y a la fatiga, trasladó su
campo cerca de Numancia, cuidando de no dividir sus fuerzas, como hicieron otros, ni de
batirse sin antes explorar.
Foto de Escipión:
“El africano menor”.
EL ÚLTIMO ATAQUE
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En octubre del 134 a. C., Escipión tomó posiciones enfrente de Numancia a la que no dio
opción de pelear.
Escipión concibió el plan de guerra de reducir, cercar y sitiar a los numantinos, hasta que
faltos de fuerza se rindieran.
Para quitarles apoyo y favor de otros pueblos, se dirigió primeramente contra los vácceos a
quienes los numantinos compraban víveres, arrasó sus campos, recogió lo que pudo para
la manutención de sus tropas y amontonando lo demás, le prendió fuego.
Comoquiera que los pallantinos de Complanio hostilizaran a los forrajeadores romanos,
mandó para rechazarlos a Rutilio Rufo, tribuno entonces y escritor de estos hechos, dice
Apiano; y cubriendo la retirada el mismo Escipión, pudo salvarlo con su caballería.
Comenzó un cerco estricto, construyendo primero fosos, empalizadas y terraplenes para
proteger a sus soldados, además de levantar un muro de 9 Km., de ocho pies de ancho y
diez de alto, con torres a unos 30,85 m de distancia unas de otras, que rodeaban la ciudad
y que estaba vigilado por siete campamentos.
También utilizó un sistema de señales, muy desarrollado para la época, que permitía
trasladar tropas a cualquier lugar que pudiera estar en peligro.
Hizo otro foso por encima del primero y lo fortificó con estacas, y no pudiendo echar un
puente sobre el río Duero, por donde los sitiados recibían tropas y víveres, levantó dos
fuertes y atando unas vigas largas con maromas, desde el uno al otro, las tendió sobre la
anchura del río.
Muralla reconstruida
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En total contaba con más de 60.000 soldados, entre los que figuraban
gentes del país, más los arqueros y honderos correspondientes a doce
elefantes que trajo Yugurta, contra apenas 2.500 numantinos sitiados.
Destinó la mitad de las fuerzas para guardar el muro, preparó 20.000
hombres para las salidas que fueren necesarias y dejó de reserva otros
10.000.
Dio Escipión el mando de un campamento a su hermano Máximo y él tomó
el otro, y todos los días y noches recorría por sí mismo la circunferencia
con que tenía cercada la ciudad; siendo él, en concepto de Apiano, el
primero que tal hizo con gentes que no rehusaban la pelea.
El más importante de estos campamentos y también el que ocupa la
posición más eminente es el de Peña Redonda, que está en un alto, en el
avance de una sierra, al sudeste del cerro de Numancia, separado de él por
el riachuelo Merdancho.
Unió los campamentos con una torre cuadrada de gruesa fábrica.
Tras quince meses de asedio la ciudad cayó, vencida por el hambre, en el
verano del 133 a. C. Sus habitantes prefirieron el suicidio a entregarse.
Incendiaron la ciudad para que no cayera en manos de los romanos. Los
pocos supervivientes fueron vendidos como esclavos.
Escipión regresó a Roma y allí celebró su triunfo desfilando por las calles
con cincuenta de los numantinos capturados. Para entonces, Numancia ya
se había convertido en leyenda.
SITUACIÓN DE LOS
CAMPAMENTOS
Los siete campamentos de Escipión en el cerco a Numancia
• Cuando Escipión se plantó ante Numancia a finales de 134 a.C., lo hizo con
una idea ya concebida: tomaría la ciudad por bloqueo y no por asalto. Esto
le llevó a ordenar la construcción de sólidos vallados que formaron una
línea continua en torno a las murallas. Para cerrar los 4.000 m se
necesitaron un total de 16.000 estacas, calculando unas 4 estacas por
metro. A éstas había que añadir otros postes para entrelazar la empalizada.
En total unas 36.000 estacas, que fueron transportadas por 20.000
hombres. Cuando, por fin, estuvo preparada la defensa, los soldados
pudieron trabajar con mayor tranquilidad en el levantamiento de la muralla y
el foso, que en total medía unos 9000 m. Aún hoy es posible distinguir
restos de aquellos campamentos romanos.
Disposición de los campamentos
• Descripción de los campamentos, en el sentido de las agujas del reloj. El
primer campamento (para mejor localización) estaba en la margen
izquierda del río Tera.
1.º campamento: Castillejo
Desde aquí dirigió Escipión el sitio. Para la construcción se aprovecharon
cimientos anteriores. Esta posición era estratégica, por abarcar toda la
circunvalación y estar bien defendida por abruptas pendientes. Asimismo, el
fuerte estaba orientado hacia el sol naciente de octubre, lo que indica que fue
levantado en esa época. De muros sólidos, entre las ruinas del pretorio aún es
posible distinguir una fila de habitaciones y parte de una cocina con dos
hogares, construidos en el exterior para evitar incendios. Se calcula que este
cuartel podía acoger a 5.000 soldados, aunque se cree que nunca hubo allí
más de 2.500 hombres. Además, sorprende lo angosto de las estructuras y el
hallazgo de piezas de metal precioso.
2.º campamento: Travesadas
De este acuartelamiento, con la misma estructura básica que el de Castillejo y
Peñarredonda, se han conservado restos de los cuarteles, al parecer
destinados a las tropas itálicas. La superficie total del campamento puede
haber sido de unas 4 ha, una porción de terreno relativamente pequeña si se la
compara con otras construcciones de características similares. Como en los
otros casos, aquí también existe una puerta pretoria, la cual estuvo protegida,
desde el interior del recinto, por dos torres de formidables proporciones. En
cuanto a los restos allí hallados, son de poca cuantía. Tan sólo la punta de una
flecha de catapulta, un puñal y una moneda.
3.º campamento: Castillo
ribereño de molino/Valdevortón
Según Apiano, Escipión mandó levantar dos castillos para cortar el curso del
río Duero. Está levantado en el punto de confluencia entre los ríos Merdacho
y Duero, los lados este y oeste estaban protegidos por fosos de 3 m de
profundidad y 5-10 m de anchura. A pesar de los trabajos agrícolas realizados
en la zona, una capa de humus de más de un metro de grosor ha permitido
conservar importantes restos. Los 400 hombres que formaron la guarnición,
además de atender al río, tenían que cubrir también los desfiladeros del río y
las colinas por la que los numantinos, después de atravesar el río Merdancho,
podrían atacar fácilmente.
4.º campamento: Peñarredonda
Enclavado entre las lomas que se deslizan hacia el río Merdancho y las
propias ruinas numantinas, la panorámica que se divisa desde allí es muy
amplia. Desde el punto de vista militar, la elevada posición permitía dominar
toda la ladera meridional de Numancia y controlar los movimientos del
enemigo. También era el campamento más expuesto a las embestidas de los
numantinos, por lo que tenía defensas reforzadas con respecto al resto.
Defendido por una muralla de 4 m de espesor, de la que todavía se conservan
restos, y de un escarpado barranco, en este campamento son fáciles de
identificar las vías praetoria -une la puerta pretoria con el pretorio,
principalis y decumana, así llamada por desembocar en la puerta de igual
nombre.
5.º campamento: La Rasa
Esta fortificación, que defendía las alturas entre el río Duero y
Peñarredonda, aún se distingue por los restos de unos 300 m de lo
que fue una aparentemente sólida muralla. El campamento pudo tener
una extensión de seis hectáreas. Se puede deducir que en este lugar
se alojaron tropas ibéricas en rústicas cabañas de ramaje.
6.º campamento: Dehesillas
Este nombre procede de La Dehesa. Este fue el mayor campamento que
levantó Escipión, siendo el único que conserva el arranque de muralla por
ambos lados. Por la parte occidental, un vaciado de unos 6 m de amplitud
indica el lugar en el que estuvo, probablemente, la puerta decumana. Es el
campamento que tenía mejor defensa natural, pues se situaba a una altitud de
1.050 m. Desde él se dominaba fácilmente la visión de todos los alrededores,
Numancia y todo el muro de circunvalación. Está situado sobre una meseta,
rodeada por el Duero. Su extensión de 14,6 hectáreas le hacen el
mayor castellum levantado por Escipión. La valla, que fue excavada por Adolf
Schulten, alcanzaba los 4 m de altura.
7.º campamento: Alto Real
Los lugareños llaman Alto Real a la meseta próxima a las
ruinas y cuya base baña el río Duero. Dada la ubicación
del promontorio, se podía presumir que los romanos
levantaron aquí una fortificación que dominó todo el valle
del río... y, en efecto, se han hallado claras huellas del
campamento, especialmente vasos romanos, incluida una
ánfora muy trabajada por labores agrícolas de siglos. Lo
que no ha sido posible hallar han sido sólidas estructuras a
la manera romana, por lo que se han relacionado las
irregulares construcciones descubiertas con habitaciones de tropas
auxiliares ibéricas. De haber estado ocupada toda la colina, el
acuartelamiento pudo tener una extensión de unas 8 hectáreas.
RECONOCIMIENTOS
HISTÓRICOS
La fragata Numancia
Miguel de Cervantes dramatizó
el hecho histórico del famoso
asedio a la ciudad en su tragedia
El cerco de Numancia, escrita y
representada hacia 1585.
Durante la invasión francesa se
reavivó el mito numantino al
establecerse un claro
pararelismo entre la resistencia
celtíbera y la española.
La actitud de los numantinos
impresionaron tanto a Roma que
los propios escritores romanos
ensalzaron su resistencia, como
Plinio o Floro, convirtiéndola en un
mito, que se unió a los de otras
ciudades y pueblos de la península
que lucharon hasta el final, como
Calagurris, Estepa o las ciudades
cántabras.
Esta lucha ha dejado huella en
la lengua española, que acoge el
adjetivo "numantino" con el
significado: "Que resiste con
tenacidad hasta el límite, a
menudo en condiciones precarias"
ARQUEOLOGÍA
El tiempo borró de la memoria la situación geográfica de Numancia y su
emplazamiento sólo se podía adivinar, de forma poco aproximada, por los
escritos que habían dejado los romanos. Algunas teorías la ubicaban en
Zamora hasta 1860, cuando Eduardo Saavedra descubrió el emplazamiento
real de las ruinas de la ciudad. Aun así, el erudito Fray Antonio de Guevara en
una carta al duque de Nájera, don Antonio Manrique, y su hermano el
arzobispo de Sevilla en la que discutían si Numancia estaba en Zamora o
Soria, Guevara da la indicación de que Numan cÍa se halla en Garray. Los
emplazamientos de los campamentos romanos alrededor de la ciudad fueron
establecidos por Adolf Schulten. Las excavaciones arqueológicas regulares del
lugar comenzaron en 1906 y continúan 100 años después, con un equipo de
investigadores bajo la dirección científica de Alfredo Jimeno.
NUMANCIA EN LA
ACTUALIDAD
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En la actualidad, Numancia es un yacimiento arqueológico de la provincia
de Soria, declarado Bien de Interés Cultural incoado desde el 25 de agosto
de 1882 y declarado el 29 de agosto de 1882.
Este yacimiento es excavado en la actualidad, por un grupo de arqueólogos
de la Universidad Complutense de Madrid bajo la dirección de Alfredo
Jimeno, mediante fondos de la Junta de Castilla y León. Cada verano se
realiza una campaña en el yacimiento que abarca los meses de julio y
agosto, y posteriormente, los restos arqueológicos son analizados en los
laboratorios de dicha universidad.
Desde 2003 se vienen realizando los trabajos de excavación en la
Manzana XXIII. El proyecto actual pretende subsanar las dudas
arqueológicas existentes en el yacimiento, en torno a los espacios
domésticos, puesto que las otras manzanas fueron excavadas por
Schulten, Melida, Taracena y otros arqueólogos de finales del siglo XIX y
principios del siglo XX, los cuales no usaban metodología arqueológica de
documentación exhaustiva de localización e identificación de los espacios.
FIN
Victòria Merino
Fabra 4ºD