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Revista teórica del Departamento de Ciencias de la Comunicación y de la Información
Facultad de Humanidades
Universidad de Playa Ancha
Gascón i Martín, Felip (2003).
Emocionar la comunicación. Palimpsestos de comunicación y desarrollo
humano.
Valparaíso (Chile): Ediciones Facultad de Humanidades, Universidad de
Playa Ancha, 147 pp.
La comunicación a escala humana
Carolina Guzmán Cárdenas
Rodrigo Browne Sartori
Las ciencias exactas que predominan en el pensamiento occidental han
construido un edificio disciplinario, dictador de coordenadas que divulgan discursos
“precisos”, cuya tendencia es definir controladores mecanismos que -bajo la forma de
“enunciados verdaderos” y desde la academia- se desperdigan por las sociedades
contemporáneas.
Los procesos subjetivos que siempre configuraron el ecosistema social, fueron
excluidos por una lógica binaria legitimada por sistemas competentes que sólo abogaban
por una extrapolación de resultados (científicos), por el cálculo de medias y por la
planificación de la realidad desde una perspectiva racional a ultranza que nunca creyó
en aquello que no era posible cuantificar. Pilar Medina Bravo & Miquel Rodrigo Alsina
(2005) reflexionan al respecto indicando que desde la investigación universitaria, en la
mayoría de las ocasiones, se ha tratado de postular que la información científica carece
de elementos emotivos. En síntesis, el emocionar está fuera de lo que se define y
enmarca como y dentro de “lo científico”.
Asumiendo esta sentencia y tratando de superarla, Gilles Deleuze asegura que
estamos en tránsito a unas sociedades de control que tienden, poco a poco, a rebasar los
modelos del disciplinamiento panóptico-científico de antaño: “(...) estamos saliendo de
las sociedades disciplinarias (...) que ya no funcionan mediante el encierro sino
mediante un control continuo y una comunicación instantánea” (1990: 17).
En consecuencia, la comunicación instantánea no se percibe como un acto de
encierro puro (cuerpo-poder), ni como el levantamiento canónico de una construcción
de moldes y de fronteras intramuros, sino que se avizora por “abiertos” controles de
modulación, “como un modulado autodeformante que cambiara continuamente”
(Ibidem, 36-37) y se acomodara (di)simuladamente por las dispersas sensibilidades de las
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sociedades actuales. La lógica que diagnosticó, con mucha antelación, Aldous Huxley en
su Brave New World (1932).
Emocionar la comunicación. Palimpsestos de comunicación y desarrollo humano
(2003), de Felip Gascón i Martín, incorpora elementos que tienden a subvertir los
ejercicios de los poderes anti-emocionales presentados en los nuevos tiempos del control
y que han sido excluidos –sobre todo cuando la lógica de las disciplinas, y sus
consecuencias en tránsito al control, comienza a dibujar unas sociedades capitalistas de
corte (neo)liberal- dejando de lado enlaces vitales para las comunicaciones
contemporáneas: como son los intercambios e interacciones sociales y culturales
representados por Gascón a través de la metáfora del palimpsesto y el desarrollo
humano. Proyecto editorial y propuesta teórica que se reafirma en su transición
societaria, que aporta la deconstrucción de los paradigmas y que, además, es imposible
de definir con exactitud. Piedra incapaz -enfatiza Gascón- de sostenerse en sí misma y
que descansa sobre un inestable y comodín prefijo pos: posindustrial, posfordismo,
posimperialismo, posmodernidad, posideología, posdisciplinas, preguntándose sobre el
estado de la comunicación en este (des)concierto: “¿poscomunicación?” (Gascón, 2003:
7).
Desde dicha declaración de principios, Gascón vuelve al meollo de una
comunicación fuera de la práctica de los estudios disciplinados (y sus consecuencias) en
torno a una indisciplinada comunicación que se resiste a vivir desde el canon. Avistando,
con esto, ese cambio de episteme defendido por una dimensión del hombre que debe
aprender y aprehender sobre la desconocida y mal leída alteridad, desde posturas
diverso-culturales e interculturales…
Por ello las páginas de este libro -que comprende ocho enhebrados artículosensayos, dos en coautoría con Irma Bravo y uno con Carolina Campalans- intentan
emprender la tarea de aproximarse a las olvidadas interacciones entre individuos, es
decir, la dimensión subjetiva emocional que da forma a todos aquellos procesos que
involucran a las comunicaciones. Comunicaciones que se escapan de los
instanstaneamientos pirotécnicos del hoy y que se encuentran en el indisciplinamiento
de la propia comunicación que -ya no como disciplina o ciencia exacta- reclama
preguntas más que respuestas definitivas y está pendiente de alterar y revertir los
amagues del control. Ese es el fin del trabajo de Felip Gascón i Martín. La crítica al
“globo feroz” o la necesidad de re-descubrir -desde una recuperación ecológica de las
comunicaciones- las verdades de los tiempos que nos ocupan, en busca del tejido de una
nueva red de conversaciones:
Analizar las posibilidades de construcción de redes ex-céntricas que superen las
relaciones hegemónicas centro-periferia que se reproducen a nivel hemisférico
(Norte/Sur) y al interior de los países (capital/regiones; oposición urbano/rural, etc.).
Se trata de establecer un nuevo mundo con el Nuevo Mundo. Entender la sociedad civil
como universal debe comprometernos como co-responsables del bienestar de la
humanidad y la preservación de la biodiversidad del planeta. Esta perspectiva bioética
puede impulsar una nueva ecología de las comunicaciones, más participativa y
horizontal, que ponga fin a las polarizaciones sobre las que se ha construido la historia
de occidente: hegemonismo, andro/antropo/etno-centrismo, para potenciar, en fin, una
comunicación más humana (Gascón, 2003: 146).
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Aquí brota uno de los elementos que despierta este giro o cambio de episteme
elucidado por Gascón y sus cómplices y que, por supuesto, olvida la historia relatada por
las ciencias exactas y sus ya reconocidas secuelas.
Para confrontar las causas y consecuencias de las comunicaciones instantáneas
(contraseñas-password) de la era del control, este texto revive -como ya se anunció- “el
emocionar”. El emocionar como verbo conjugable desde la promiscua palimpsestuosidad
que se siente al leer/escribir el propio libro en cuestión (y todos los escritos presentes y
ausentes que le dieron vida). La emoción como un estímulo para los nuevos (con el
Nuevo Mundo) procesos comunicativos (indisciplinados)…
Por lo mismo, Medina Bravo & Rodrigo Alsina se preguntan sobre la posible
existencia de una renovada comunicación sin emoción y, de inmediato, se responden
indicando que, por un lado, las emociones abren terceros espacios para una mejor
convivencia con otras culturas y, por otro, advierten arriesgadas posturas etnocéntricas
escondidas bajo el panoptismo lumínico del control: “(…) la competencia emotiva nos
señala la importancia del respeto a las emociones del otro en el camino a su aceptación”
(2005: 25). No por nada, Rodrigo Alsina (2001), con el propósito de aproximarse a
algunos objetos de estudio de las teorías de la comunicación, presenta, a partir de la
cotidianeidad de la vida, lo que él denomina las sinergias comunicativas. Las tres
sinergias comunicativas son, en pocas palabras, la identidad cultural, la comunicación
intercultural y las emociones de la comunicación. “En este punto los códigos de
expresión emotiva de algunas culturas son determinantes a la hora de condicionar las
manifestaciones emotivas” (Medina Bravo & Rodrigo Alsina, 2005: 21). Es el caso, por
ejemplo, de los japoneses que no entienden que los enamorados en occidente
demuestren su cariño diciendo “te quiero” a cada momento. Para ellos, “te quiero” se
dice sólo una vez en la vida porque consideran que se gasta y/o se pierde el valor de un
sentimiento, si se repite muchas veces. “La forma de expresar el amor no es tan verbal
sino más bien actitudinal (…) Como puede apreciarse no es que no se comunique la
emoción, sino que se comunica de una forma distinta” (Ibidem).
Gascón pretende trabajar las comunicaciones desde esta dimensión culturalhumana-emocional, donde el factor subjetivo-subjetividad adquiere un rol
preponderante. A la luz de dichas premisas, las líneas que atraviesan este libro no son
estáticas y controladoras, sino que son líneas de fuga que trasponen los grandes planos
de organización para situarse de lleno en el plano de la inmanencia, en la contingencia
contracultural que se enfrenta a los instrumentos técnicos que van generando,
desapercibidamente, los residuos de un sujeto vacío, cada vez más “sujetado” (¿o
saturado?).
Sin duda, el aporte de la obra de Felip Gascón i Martín es re-emplazar las
temáticas de comunicación desde una perspectiva compleja involucrando al sujeto en un
emocionar cultural que respete su dimensión humana, imaginaria, sensitiva, intuitiva.
Esta lucha es contra la cosificación de otras culturas, de otras formas de pensar.
Mujeres, jóvenes, indígenas, homosexuales, campesinos, migrantes caen en esta “olla de
grillos” que los aleja de las labores humanas y de la actuación social, tornándose en “(…)
temas referentes que se evocan en el contexto de conflictos, aunque habitualmente no
se informe sobre el contexto histórico en que se desarrollan los mismos, y no siempre
esté claro quiénes son las partes y contrapartes de cada conflicto” (Gascón, 2003: 62).
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Es la doctrina del discurso del control. Estar no estando, apoyar no apoyando, integrar
rechazando… etc.
Las pretensiones del presente libro no son más que exponer un lúdico, activo y
cuestionador palimpsesto: manuscrito que intenta rescatar las huellas que fueron
omitidas, borradas o simplemente desaparecidas por las normas codificadas,
establecidas, simuladas y virtualizadas de los poderes de turno.
La tarea que propone Gascón no es menor.
Como ya se precisó, la provocación surge desde el “emocionar la comunicación”.
El desafío queda en nues(vues)tras manos: “Recordemos aquella máxima que dice que es
más difícil desaprender lo aprendido que aprender de nuevo” (Gascón, 2003: 119).
Referencias bibliográficas
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4
DELEUZE, Gilles (1990): “Post-scriptum a las sociedades de control” en
Conversaciones. Valencia, Pre-textos, 1996.
HUXLEY, Aldous (1932): Un mundo feliz. México, Editores Mexicanos
Unidos, 1985.
MEDINA BRAVO, Pilar & RODRIGO ALSINA, Miquel (2005): “Las emociones
como barreras y como accesos a la diversidad cultural” en Redes.Com
Revista de Estudios para el Desarrollo Social de la Comunicación. Sevilla,
Instituto Europeo de Comunicación y Desarrollo, pp. 19-28.
RODRIGO ALSINA, Miquel (2001): Teorías de la comunicación. Ámbitos,
métodos y perspectivas. Barcelona, Aldea Global.