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Filosofía 1º bachillerato
TEMA 2. LAS PREGUNTAS FUNDAMENTALES DE
LA FILOSOFÍA.
Después de delimitar qué es la filosofía, no debemos olvidar que surge
siempre de la experiencia vital que nos lleva a hacer preguntas y cada vez
que hacemos una pregunta se inicia un proceso de investigación para poder
responderla. Conocer las PREGUNTAS FUNDAMENTALES DE LA FILOSOFÍA y
reflexionar sobre algunas de las respuestas que se han dado a las mismas a
lo largo de la Historia de la Filosofía permite APRENDER FILOSOFÍA, pero
reflexionar sobre esas preguntas permite APRENDER A FILOSOFAR. El
pensador Inmanuel Kant establecía que en la historia de la filosofía, las
preguntas fundamentales de la filosofía se podrían sintetizar en las
siguientes: ¿qué puedo conocer? (cuáles son las condiciones que hacen
posible el conocimiento y cuáles son los límites de éste); ¿qué debo hacer?
(cuales son los principios en los que se deben basar las acciones morales) y
¿qué me está permitido esperar? (es la pregunta acerca de la religión, pues
tiene que ver con lo que me espera tras la muerte). Kant consideró que
estas tres preguntas se podrían resumir en la pregunta genérica y
fundamental: ¿qué es el hombre? (qué somos los seres humanos).
A través de este tema vamos a intentar desentrañar los misterios de la
teoría del conocimiento, para luego pasar a desarrollar la filosofía de uno de
los principales filósofos de todos los tiempos, Platón, a través del cual
estudiaremos una visión un tanto peculiar de cómo se puede conseguir el
conocimiento y sobre todo, veremos cómo resuelve uno de los principales
problemas de la filosofía, el problema de la realidad.
1-. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO.
Todos los seres vivos tienen que conocer el medio que les rodea para poder
sobrevivir. Empleando diferentes órganos reciben una información del lugar
en el que se encuentran, la organizan y emiten diferentes respuestas a
partir de estos conocimientos. El conocimiento no es, por tanto, un lujo que
se añada a nuestras vidas, realiza, por el contrario, una función
indispensable para desarrollar la vida.
En el caso de los humanos el conocimiento es una actividad mental
mediante la cual el ser humano se apropia del mundo que le rodea.
Esta apropiación es una captación intelectual del entorno o del propio
organismo.
El acto de conocer es un proceso complejo en el que intervienen aspectos
biológicos, cerebrales, lingüísticos, culturales, sociales e históricos y no se
puede disociar de la vida humana ni de las relaciones sociales.
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Filosofía 1º bachillerato
El conocimiento se realiza gracias a la intervención de diferentes factores:
órganos sensoriales, sensaciones, percepciones, estímulos, lenguaje,
cultura, etc.
Se denomina sensación a la captación inmediata de un estímulo por parte
de los órganos sensoriales. Cuando hablamos de sensación nos referimos a
un instante, al momento en que los órganos de los sentidos son afectados
por algún estímulo: una luz intensa, una superficie rugosa, un olor
desagradable…
La función principal de los sentidos consiste en transformar los estímulos
físicos en impulsos nerviosos.
Cuando la sensación se encuentra organizada y estructurada recibe el
nombre de percepción. Es decir, la percepción es el proceso complejo por
el cual captamos los estímulos dándoles un significado. De este modo,
captamos los estímulos como una totalidad y no como una serie de
elementos aislados. Cuando decimos “escucho el ruido de una moto”
estamos realizando una percepción, porque no estamos captando un ruido
de forma aislada, sino que estamos atribuyéndole un significado a aquello
que nos llega. En la percepción no sólo recibimos un estímulo del exterior
(una luz, un color o un ruido) sino que se produce una activa intervención
del cerebro que interpreta los datos que llegan, los clasifica y les otorga un
significado. Para que la percepción culmine es por tanto muy importante la
presencia de una serie de factores que influyen en el cerebro: el lenguaje,
la cultura, los prejuicios, los intereses, etc.
Después de este breve acercamiento al concepto de conocimiento
estudiaremos brevemente las distintas teorías filosóficas que han intentado
explicar a lo largo de la historia en qué consiste el conocimiento, cómo
conocemos y cuándo nuestro conocimiento es válido.
Según dónde se haya situado el origen del conocimiento humano, la facultad
que se ha valorado como más fiable, las distintas teorías filosóficas que se
han desarrollado se pueden clasificar en tres corrientes:
EL RACIONALISMO.
El conocimiento tiene su origen en la razón, sólo es válido cuando
proviene de ella. Hay un desprecio en general del valor de los datos de
los sentidos porque éstos nos engañan.
Las características principales del Racionalismo serían las siguientes:
1) Las matemáticas representan el modelo de conocimiento científico,
riguroso y exacto. La filosofía debe seguir el modo de proceder que aparece
en las matemáticas. No hay que olvidar que Descartes fue un gran
matemático –a él se deben los ejes cartesianos y que Leibniz inventó el
cálculo infinitesimal-.
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Filosofía 1º bachillerato
2) El innatismo de las ideas. Los racionalistas creen que hay en la mente
humana un conjunto de principios o conceptos que no proceden del
exterior, sino que se encuentran en ella desde el nacimiento. Estas ideas
innatas son básicas para cualquier ciencia o conocimiento humano.
3) Confianza en la razón. Esta confianza la hereda el racionalismo del
Renacimiento. Si en el periodo medieval, la razón se subordinaba a la fe, en
el Renacimiento se va a defender la autonomía de la Razón por encima de la
tradición religiosa. La razón es el fundamento de la ciencia y es el
instrumento a partir del cual el hombre puede dominar el mundo.
4) Minusvaloración del conocimiento sensible. Para los racionalistas, los
sentidos pueden llevar a engaño. La sensibilidad no tiene el carácter
universal y necesario de la razón.
5) Centralidad del método. Para pensar correctamente hay que pensar
ordenadamente, hay que seguir un método, hay que avanzar paso a paso.
El método es el camino que conduce a la verdad.
La validez y la superioridad del conocimiento basado en la razón,
según estos autores, se sustenta en que aquellas verdades que se basan en la
razón son absolutamente universales y necesarias, indudables, puesto que
pensar lo contrario es lógicamente imposible. Del conocimiento basado
en la experiencia nunca podemos tener tal certeza.
Por ejemplo: "El todo es mayor que las partes" (Verdad de Razón)
"El Sol saldrá mañana" (Verdad de Experiencia)
Los autores racionalistas más importantes de la historia son:
1. Filosofía antigua: Parménides de Elea (450 a. C. aprox.) Platón (427347 a. C.)
2. Filosofía moderna: R. Descartes (1596-1650) B. Espinoza (1632-1677)
G.W. Leibniz (1646-1716)
3. Filosofía contemporánea: G.W.F. Hegel (1770-1831)
Antes de proseguir profundicemos un poco en la filosofía de Descartes.
La vida de Descartes.
René Descartes nació en el año 1596 en La Haye, un pueblo francés que
actualmente se denomina Descartes. Desarrolló su educación en el colegio
jesuita de La Flèche, donde recibió una importante formación clásica y
filosófica, basada esta última en las teorías de Aristóteles. A partir de 1612
comienza una época más aventurera en su vida tratando de descubrir por sí
mismo lo que no había encontrado en los libros. Se licencia en Leyes,
participa en las guerras entre católicos y protestantes (llegando a formar
parte de los dos ejércitos), viaja por los Países Bajos, Suecia y Dinamarca, y
pasa algunas temporadas en París. Tras esta época decide marchar a
Holanda, lugar donde encuentra una mayor tolerancia intelectual que le
permite elaborar sus principales obras: El discurso del método, Las
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Filosofía 1º bachillerato
meditaciones metafísicas, Los Principios de la Filosofía… La fama que
alcanza Descartes como matemático y como filósofo hacen que la reina
Cristina de Suecia lo llame a su Corte para que imparta allí sus clases. Pero
Descartes no soportó por mucho tiempo el clima nórdico y falleció a la edad
de cincuenta y tres años. Varios años más tarde sus obras fueron incluidas
en el Índice de libros prohibidos de la Inquisición, lo que significaba que ser
cartesiano podía convertirse en un crimen.
Descartes rechaza la filosofía anterior, la filosofía que había estudiado en el
colegio de La Flèche, es decir, las ideas de Aristóteles y de Santo Tomás. Él
considera que esta filosofía no es rigurosa, no está bien construida. No es
una filosofía metódica, ya que carece del método característico de las
matemáticas y, por tanto, no es una filosofía científicamente cierta.
Él piensa que hay que buscar una certeza absoluta desde la que se pueda
construir una filosofía fuerte, segura, universal y que produzca
conocimientos exactos. Se trata de encontrar una filosofía nueva e
indestructible.
¿Cuál será el método que hay que emplear para que la Filosofía se
transforme en una ciencia, en un saber riguroso? Este método universal que
busca Descartes habrá de seguir cuatro reglas que ya los matemáticos han
empleado con frecuencia:
1ª Evidencia. No admitir como cierto nada sobre lo que se pueda tener
alguna duda. Sólo se puede admitir como verdadero algo que sea claro y
distinto.
2ª Análisis. Dividir cada dificultad en tantas partes como se pueda. Dividir lo
complejo en partes más simples.
3ª Síntesis. Conducir ordenadamente los pensamientos, caminando desde
los más simples hasta los más complejos.
4ª Enumeraciones. Repasar detalladamente todos los pasos para estar
seguro de no omitir nada.
Puede decirse que el método de Descartes es axiomático. Esto se debe a
que el método parte de verdades evidentes (axiomas) para extraer o
deducir a partir de ellas otras verdades. Con el conjunto de las verdades se
construye un sistema filosófico.
¿Cómo es posible encontrar un axioma evidente e indudable? Lo primero
que hay que hacer es indagar, investigar, dudar... La propia duda se
convierte en un método, en un camino. No puede decirse que Descartes sea
un autor escéptico, puesto que él está convencido de una serie de verdades.
Si Descartes duda es para encontrar una forma de demostrar con exactitud
las verdades que le parecen evidentes. Por este motivo se dice que la duda
de Descartes es metódica.
Para alcanzar una primera verdad de la que no exista ninguna duda,
Descartes aplicará su duda a una serie de aspectos:
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1º Se debe dudar de los sentidos. A veces, nos conducen a errores y a
equivocaciones, por tanto, no son fiables. No podemos confiar en ellos de
un modo absoluto y situarlos en el punto de partida que se busca.
2º Si no confiamos en los sentidos, podemos dudar de que las cosas sean
tal y como ellos nos la muestran, pero, eso no significa que la realidad
exterior no exista. No obstante, Descartes continúa su duda y llega a
desconfiar de la realidad exterior. En este punto añade un nuevo motivo
para dudar: la imposibilidad para distinguir la vigilia del sueño. Tal vez, el
mundo exterior sea un producto de nuestra imaginación, de nuestros
sueños. ¿Cómo es posible saber si estamos soñando o no?
3º Tanto si estamos despiertos como si estamos dormidos, hay una serie de
verdades que parecen incuestionables. Se trata de las verdades
matemáticas. La suma de los ángulos de un triangulo mide 180 grados en la
realidad y en nuestros sueños. Pero aquí Descartes añade una última razón
para dudar: tal vez exista un Genio Maligno todopoderoso que disfruta
llevándonos a error constantemente. De este modo, se pone en duda lo que
parecía más incuestionable: las Matemáticas. Descartes lo ha puesto todo
en duda. Pero mientras duda se da cuenta de que hay algo sobre lo que sí
tiene certeza. Sabe con seguridad que él está dudando, que él está
pensando. Si duda y piensa debe existir. Si yo pienso, existo. Sobre esto no
tiene ninguna duda. “Pienso, luego existo” “Cogito ergo sum”.
El “pienso luego existo”, “cogito ergo sum” o “cogito” es la primera verdad
que encuentra Descartes. Se trata del primer principio de su filosofía. Se
trata del axioma desde el cual será posible construir toda la filosofía
posterior.
El “cogito” presenta dos características. En primer lugar, esta verdad
aparece con claridad. Es un pensamiento evidente que se percibe con toda
claridad. En segundo lugar, es se caracteriza por su distinción. Se trata de
una verdad distinta de cualquier otra. Por tanto, la primera verdad es clara
y distinta. Cualquier conocimiento que aspire a ser verdadero o cierto tiene
que ser claro y distinto tal y como aparece el “cogito”.
EL EMPIRISMO.
El conocimiento tiene su origen en la experiencia sensible, sólo es
válido cuando proviene de los sentidos. El papel de la razón es
importante pero hay que evitar sus abusos y especulaciones: Para que
trabaje correctamente siempre lo ha de hacer partiendo de los datos
recogidos en la experiencia.
Según estos autores, cuando nacemos, nuestra mente es como una
página en blanco que se va rellenando con los datos que obtenemos a
través de los sentidos. Por lo tanto niegan cualquier tipo de
conocimiento o principio innato.
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Aunque los diversos autores exponen diversas variantes el método que
utilizan para desarrollar el conocimiento acerca de la realidad es el método
inductivo: Partimos de la observación de la repetición de un
fenómeno en la naturaleza (regularidad) para, tomando como base
esos casos, generalizar y proponer una ley de carácter universal que
los recoge y resume. Por ejemplo, cada día vemos salir el sol y ese
fenómeno se repite de forma regular, generalizamos y afirmamos de forma
universal "El sol sale cada día".
La validez y la superioridad del conocimiento basado en la
experiencia, según estos autores, se sustentan en que podemos examinar
o confirmar nuestras afirmaciones contrastándolas con la información
que nos proporcionan nuestros sentidos.
Los autores empiristas más importantes de la historia son:
1. Filosofía antigua: Aristóteles (384-322 a.C.)
2. Filosofía moderna: J. Locke (1632-1704), G. Berkeley (1685-1753) D.
Hume (1711-1776)
3. Filosofía contemporánea: el positivismo de A. Compte (1798-1857) y
los filósofos neopositivistas en el Siglo XX.
Antes de proseguir, abordemos uno de los principales problemas que
planteo el empirismo de Hume, el problema de la causalidad. Según Hume,
para que una idea sea verdadera tenemos que señalar la impresión que le
corresponde. El límite de todos nuestros conocimientos factuales o de
hechos son las impresiones. Desde este planteamiento, Hume mostrará las
dificultades existentes para sostener conocimientos verdaderos sobre las
causas, las sustancias, el yo o Dios.
Hume considera que no es posible tener un conocimiento seguro y
verdadero de la conexión que existe entre dos fenómenos, es decir, no
podemos asegurar que una situación sea la causa de otra. Dado que
nuestro conocimiento de hechos se basa en impresiones actuales y en
recuerdos actuales de ideas pasadas, no podemos tener conocimientos de
hechos futuros, de los cuales no poseemos impresión alguna. En la vida
cotidiana tenemos, no obstante, la certeza de que ciertos acontecimientos
sucederán en el futuro. Dada cierta causa, pensamos que un efecto
sucederá necesariamente. Es decir, basamos nuestra certeza en la
convicción de que existe una conexión necesaria entre la causa y el efecto.
Ahora bien, para que una idea sea cierta debemos tener una impresión de
la misma… ¿tenemos alguna impresión que corresponda a la idea de
conexión necesaria entre los dos fenómenos? No.
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Por tanto, no tenemos un conocimiento cierto acerca de los hechos futuros.
Lo único que poseemos es una creencia basada en el hábito, en la
costumbre de haber observado en el pasado que un hecho iba asociado a
otro.
Observamos el fuego y también cómo la temperatura de los objetos que
están a su alrededor aumenta. Pero no hemos observado la conexión
necesaria entre ambos fenómenos. Lo único observable es que en el pasado
siempre se ha dado una sucesión, pero eso no significa que haya una
conexión necesaria. Tenemos una creencia basada en situaciones
anteriores, pero esa creencia no puede fundamentarse en una impresión
Igualmente parece imposible tener un conocimiento cierto de una realidad
subyacente que sirva de soporte de las distintas impresiones. El
conocimiento de esa realidad o sustancia no es posible ya que significaría
traspasar el límite del conocimiento, pasando del conocimiento de una
impresión a algo de lo cual nunca ha habido impresión.
Así, podemos tener un conocimiento seguro del color de una manzana o de
su sabor, porque recibimos impresiones a través de la vista o del gusto,
pero no tenemos una impresión de la sustancia llamada manzana que sirve
de soporte a todas esas impresiones.
Del mismo modo, no es posible un conocimiento empírico o factual de
nuestro yo. Podemos saber que en estos momentos estoy escribiendo o
estoy triste o enfurecido… pero no conocemos esa realidad única llamada yo
que subyace a todos nuestros estados psíquicos.
Una vez hemos visto las principales corrientes filosóficas en relación a la
teoría del conocimiento, diferenciándose en cuál es el origen del
conocimiento, pasemos a otra pregunta importante que intentará establecer
cómo se ha entendido la realidad a la que nos enfrentamos.
Apariencia y realidad.
El realismo mantiene que hay un mundo de objetos físicos que existe aunque no se esté
percibiendo, y que es ese mundo físico el que causa las percepciones que de él tenemos.
La postura realista es la postura comúnmente más extendida. Y lo es porque al adoptarla es posible
aclarar una serie de sucesos.
Primero el por qué distintas personas coinciden en afirmar que perciben las mismas cosas, aunque
cada una de ellas tenga sus propias representaciones mentales.
Por ejemplo; cuando distintas personas miran un coche cada una tiene una imagen diferente del
coche; es decir, tienen representaciones mentales distintas, puesto que lo observan desde lugares
diferentes. Sin embargo; si uno intercambia su situación espacial por la que ocupa otra persona
obtiene representaciones mentales que son sustancialmente idénticas, o muy parecidas, a las que
las personas que ocupaban esa posición tenían. La manera de explicar este hecho es suponer que
el objeto —el coche— existe con independencia de desde dónde se le mire, y que las
representaciones mentales de cada observador no son más que perspectivas obtenidas de un
objeto que existe independiente del observador.
También se explica el hecho de que, además de existir un grupo de representaciones mentales —
denominado fantasías— cuyo contenido depende de la voluntad de la persona que las tiene, exista
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otro grupo distinto —denominado percepciones— cuyos contenidos no dependen de la voluntad
del sujeto.
Es decir, como las fantasías no existen fuera de la mente que las imagina, pueden cambiarse a
voluntad por esa misma mente, ya que sólo dependen de ella. En cambio, suponiendo que las
percepciones representen un mundo físico que existe con independencia de la mente, entonces se
explica que no sea posible cambiarlas a voluntad.
Por ejemplo, con la suficiente concentración puedo imaginarme un coche que se mueve, o para,
obedeciendo a mi voluntad. Pero hay otras representaciones mentales —las denominadas
percepciones— que no obedecen a mi voluntad. Y así, el coche que percibo delante mío no se
mueve porque yo lo quiera.
Por último el realismo también explicaría por qué la percepción muestra la aparente persistencia en
el tiempo de los objetos y la continuidad de los procesos.
Es decir, la mayoría de los objetos que se perciben parecen mantenerse en el tiempo aunque no se
estén continuamente percibiendo.
Y así, la mesa que vi ayer tiene el mismo aspecto que la que veo hoy, las casas, las personas y el
resto de objetos parecen ser sustancialmente los mismos.
Eso quedaría adecuadamente explicado si suponemos que el objeto percibido permanece similar
porque existe con independencia de que yo lo perciba o deje de percibir; es decir, que existe de
modo independiente a mi percepción.
Lo mismo para los procesos. En un proceso lo que vemos es una secuencia de actos que están
produciendo un cambio. Y la percepción discontinua del proceso nos muestra secuencias que
parecen ordenadas y sincronizadas con el transcurrir en el tiempo del proceso.
Ejemplos de procesos serían la combustión de un leño, una nevada sobre un lugar, el llenarse de
agua una bañera...
Y así, aunque veamos sólo el inicio de un proceso y volvamos al final, observamos que el resultado
es como si el proceso hubiera seguido realizándose aunque nosotros no lo estuviéramos percibiendo.
Por ejemplo el proceso de combustión. Si vemos como un leño comienza a arder, nos vamos, y
al tiempo volvemos, lo que vemos al regresar —la ceniza— no parece mas que el resultado de lo
que hubiera ocurrido si, existiendo el leño y su arder con independencia de nuestras mentes, el
proceso se hubiera seguido desarrollando en nuestra ausencia.
Una forma de explicar este suceso sería suponer que el proceso realmente siguió ocurriendo aunque
no estuviéramos presenciándolo; y por tanto, existió con independencia de nuestra mente.
Los realistas se dividen en dos, en realistas ingenuos y realistas representativos.
Realismo Ingenuo.
El realismo ingenuo es la postura que las personas mantienen de un modo "natural"—es decir,
antes de una reflexión filosófica— cuando se les cuestiona acerca de la existencia de los objetos que
muestran los órganos sensoriales; es pues la postura de nuestro sentido común.
Lo que el realismo ingenuo mantiene es que ese mundo que existe con independencia de nuestras
representaciones mentales es, justamente, como se nos representa por medio de la percepción.
Y así, si veo, por ejemplo, una mesa verde es porque en la realidad existe un objeto físico,
llamado "mesa", que es verde y que es en la realidad tal y como lo percibo: liso, impenetrable,
…
El realista ingenuo entiende la percepción de un modo especial. Es como si no distinguiera entre la
realidad misma y las imágenes que su cerebro forma sobre la realidad a partir de la información
suministrada por los distintos órganos sensoriales.
Los objetos percibidos, por ejemplo a través de la vista, no se introducen dentro de la cabeza. La
luz reflejada por el objeto forma en la parte posterior del ojo una imagen invertida del objeto que
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es transmitida en impulsos eléctricos al cerebro; tras lo cual, y después de subsiguientes
operaciones químicas que realiza el cerebro a partir de ese material, la persona tiene la
experiencia de “ver” el objeto. Por tanto parece que, contra lo que el realismo ingenuo piensa,
una cosa es el objeto que la persona ve y otra la imagen que el cerebro de la persona ha formado
a partir de la estimulación eléctrica que procede del nervio óptico. Y como no distingue entre
la imagen que su cerebro hace sobre la realidad y la realidad misma, no concibe el
problema de si esa imagen producida por el cerebro se parece, o no, a la realidad tal y
como es con independencia de la percepción.
Para él la imagen que percibe de un árbol, y el propio árbol, son la misma cosa. Y por tanto la
realidad es tal y como aparece en la percepción.
Se han señalado distintas objeciones al realismo ingenuo.
Una de ellas indicaría que si diferentes especies animales disponen de órganos sensoriales más
sensibles, e incluso distintos, al del ser humano, y la realidad es tal y como la representan los
órganos sensoriales, entonces, o hay distintas “realidades” o nos falta un criterio para decidir cuál
sea la realidad “real”.
Algunos animales no disponen de ojos, y otros, como la abeja dispone de unos ojos compuesto
por más de 10.000 ojos. La mayoría de los animales no ven colores, otros pueden ver colores que
los seres humanos no ven, como el infrarrojo y el ultravioleta, y oyen sonidos que nosotros no
oímos. Los murciélagos apenas ven, pero disponen de un órgano sensorial en los oídos parecido
a un sónar que les permite volar en la oscuridad. Las aves migratorias se ayudan para orientarse
en las migraciones de su percepción del campo magnético de la Tierra.
La cuestión es cómo es posible que la realidad sea tal y como se percibe por los órganos
sensoriales, habiendo órganos distintos y contrapuestos. Un toro no ve colores, ¿es la realidad
coloreada?, el hombre no ve el color ultravioleta, aunque algunas mariposas sí lo ven, ¿tienen
algunas flores el color ultravioleta aunque nosotros no lo veamos? La mosca ve la realidad a
través de diez mil ojos, ¿es la realidad un calidoscopio? La cosa aún se complica más cuando
comprobamos que dentro del reino animal existen órganos sensoriales completamente distintos a
los de los seres humanos, ¿es la realidad tal y como la perciben esos extraños órganos
sensoriales?
Otro problema que se le plantea al realismo ingenuo es que nuestros órganos sensoriales pueden
proporcionar información incoherente, bien porque un órgano sensorial entren en colisión con
otro, o bien porque un mismo órgano sensorial proporcione información autocontradictoria.
Una contradicción entre distintos órganos sensoriales se da en la experiencia de introducir un
palo en una cubeta transparente de agua; mientras a la vista parece que se hubiera torcido, al
tacto permanece recto.
Pero también ocurre que un mismo órgano sensorial nos puede dar información contradictoria.
Si introducimos una mano fría —por ejemplo aquella que ha permanecido un tiempo en un
congelador— en una cubeta de agua a temperatura ambiente tendremos la sensación de que ese
agua está caliente, pero si a la vez introducimos una mano caliente —por ejemplo después de
tenerla un tiempo adecuado sobre un radiador encendido— en el mismo agua, nos parecerá que
el agua está fría. Si la realidad es tal y como la describen los órganos sensoriales ¿está ese agua
fría o caliente?
Una tercera objeción al realismo ingenuo se encuentra en el conocimiento científico. La ciencia
parece mostrar, a través de experimentos, que la realidad no sólo no parece ser como la muestran
los sentidos, sino que más bien parecería que éstos se equivocan completamente. Por ejemplo, al
mirar una tabla de madera la vista nos indica que no hay agujeros, que es impenetrable; sin embargo la
ciencia puede mostrar, a través de experimentación, que está siendo continuamente atravesada por
diferentes partículas subatómicas que ni siquiera vemos —por ejemplos los rayos cósmicos que lanza el
Sol.
El realismo crítico o representativo.
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El realismo representativo afirmará que si bien el mundo exterior existe, y es el causante de nuestras
percepciones, sin embargo éste no es tal y como se nos muestra en la percepción.
Este realismo distingue entre dos tipos de propiedades: cualidades sensibles y propiedades físicas o
primarias.
Las cualidades sensibles o secundarias las produce el propio cerebro al ser estimulado por la
información recibida de los órganos sensoriales. Pero esas cualidades sensibles no existen fuera de
la mente, son sólo un producto del cerebro. Además no pueden ser matematizadas, y por ello
permanecen fuera del campo de la ciencia.
Y así, cuando miramos una manzana roja, el color rojo que vemos, que es una cualidad sensible,
no existe fuera de nuestra mente. En realidad la manzana no tiene color, sino que refleja una
longitud de onda —la luz— que es codificada por nuestra vista en señales eléctricas que, al
llegar al cerebro, hacen que éste produzca en nuestra conciencia la cualidad de color “rojo”.
En cambio, las propiedades primarias existen en el objeto físico con independencia de la mente.
Un criterio objetivo para distinguir entre propiedades primarias y cualidades sensibles es que las
propiedades primarias pueden ser matematizadas; es decir se les puede adjudicar objetivamente una
cantidad numérica, y eso hace que puedan ser objeto de estudio por parte de la ciencia.
Como ejemplo de propiedades primarias están el peso, la forma, la presión, la longitud de onda
que refleje un objeto, el tamaño, la temperatura, etc. Y como ejemplo de cualidades secundarias
está el color, la sensación de calor, la sensación de pesadez.
La presencia de las propiedades primarias puede ser cuantificada en unidades. Por ejemplo el
peso en gramos, la forma en longitudes, la presión en bares, la longitud de onda en nanómetros,
o la temperatura en grados. En cambio, la sensación de calor o de frío, no puede cuantificarse.
Podemos decir que sentimos más o menos frío, pero no adjudicar, de un modo objetivo y
verificable por los demás —de un modo público— una cantidad concreta. En cambio la
temperatura que marca un termómetro es independiente de la sensación de calor o frío que se
tenga. Igualmente con los colores, los sabores, etc.
Pues bien, las cualidades sensibles que la mente produce no son más que el efecto que ciertas
propiedades primarias producen en nosotros.
Y así, por ejemplo cuando vemos un objeto de color rojo, la "rojez" no es una propiedad que
exista realmente en el objeto, lo que existe en el objeto es una disposición física de sus
moléculas, o en términos del siglo XVIII un poder, que hace que cuando una luz blanca incida
en él refleje una longitud de onda en concreto, que es la que al llegar a nosotros, a través de los
ojos, termina por hacer que se produzca en la mente el color rojo. Una disposición distinta de las
moléculas del objeto le haría reflejar una longitud de onda diferente, que terminaría por producir
en nuestra mente un color distinto, quizá el azul.
Un objeto X, que tuviera un peso de 80 kilos, no sería en realidad pesado, sino que tendría la
propiedad disposicional —80 Kg. de peso— que le hace, a mi percepción, parecer pesado, ya
que en la Luna ese mismo objeto pesaría mucho menos. Pues bien, un elefante podría encontrar
ligero ese mismo objeto de 80 kilos de peso; luego la sensación de ligereza o pesadez no está en
el objeto sino que la pone nuestro cerebro.
Si ese objeto tuviera una temperatura de 40ºC me parecería caliente, pero mientras la
temperatura —los 40ºC— es real, la sensación de calor es una cualidad secundaria producida por
la mente, y que sólo está en la mente. Si el que percibe esa temperatura tuviera fiebre quizá no le
pareciese caliente, sino fresca.
Igualmente con los sabores y olores. Decimos que la glucosa es dulce, pero si dulce fuera una
propiedad real de la glucosa los químicos podrían mostrarla en el laboratorio, pero no hay tal
porque dulce no es una propiedad real de la glucosa, sino de nuestra percepción de ésta.
Y así, un realista representativo considera que el mundo es real, pero que no son los sentidos
quienes nos informa de cómo es realmente el mundo, ya que éstos sólo muestran una apariencia
irreal —las cualidades sensibles— que los realistas ingenuos confunden con la realidad.
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Eso no significa que no podamos conocer cómo es realmente el mundo, sólo que quien se encarga
de hacerlo no son los sentidos, sino que es la ciencia, y lo consigue a través del centrarse en la
descripción de las propiedades primarias.
El Idealismo.
El idealismo es una postura filosófica antagónica al realismo. Mantiene dos tesis.
La tesis primera, y principal, dice que no existe un mundo físico exterior a la mente y a sus
representaciones mentales.
La segunda tesis del idealismo afirma que, como las representaciones mentales sólo existen
mientras se encuentran en una mente, de igual modo, lo percibido sólo existe si hay una mente en la
que esté representado, y sólo durante el tiempo en que se encuentren representado en la mente.
Por ejemplo, un dolor sólo existe mientras dura en la mente que lo padece. No tiene sentido
afirmar que el dolor sigue existiendo, no se sabe dónde, cuando deja de doler. Igualmente, las
representaciones mentales que tenemos de los objetos del mundo sólo existen mientras se
encuentran en la mente que las tiene. Y como sólo existen las representaciones mentales de los
objetos físicos, y no éstos mismos, la realidad percibida como exterior a nuestra mente no es tal,
y sólo existe mientras una mente la perciba.
La expresión clásica de esta segunda tesis dice que “esse est percipi” (ser es ser percibido); es decir,
existir equivale a ser percibido.
Como apoyo de estas tesis los idealistas señalan el Principio de Inmanencia, que viene a decir que
la mente no puede transcender —transpasar— sus propias representaciones; es decir, no puede salir
de sí misma, no tiene acceso a algo que no sea mental, y por eso de ella se dice que es inmanente a
ella misma.
Todo lo que hay en la mente es mental, y no puede tener otra cualidad. No podemos introducir
en la mente objetos que no sean mentales. Nuestras sensaciones —como la del calor o el frío—
nuestros sentimientos —como la ambición o la nostalgia— nuestras representaciones mentales
—recuerdos, fantasías y percepciones— todo ello es mental.
Al percibir no “introducimos” un objeto físico en nuestra mente, como mucho, y suponiendo que
ese objeto físico exista, “introducimos” su imagen, es decir una copia mental del objeto físico.
Por ello, todo lo que existe en la mente es mental, y sólo mental.
Debido al Principio de Inmanencia no podemos comprobar que exista algo fuera de la mente, ya
que ésta no puede salir fuera de sí misma para ver si existe algo que no sea mental. Luego afirmar
que existan objetos que no sean mentales —como afirma el realismo— es afirmar algo de lo que ni
hay ni puede haber comprobación directa.
Es decir, no podemos comprobar a través de la experiencia que exista algo fuera de la mente.
Porque tener una experiencia es formar en la mente una imagen, algo que por el Principio de
Inmanencia siempre es mental. Para el idealismo la propia noción de “objeto físico existiendo
fuera de la mente” no es más que una ficción inventada por la imaginación. Y aunque los
objetos físicos existieran realmente fuera de las mentes no tendríamos ninguna razón para
suponer que así fuese. Tal cosa -afirma el idealismo- no pasa de ser una pura fantasía
cuando no una noción contradictoria.
Tendríamos tantas razones para creerlo como las que tenemos para creer que la afirmación que
dice: “en otro planeta existen extraterrestres que nacen con boina y toman te de menta a las doce
de la mañana” es cierta. Es decir, esa afirmación, como las que hace el realismo, no podemos
demostrar que sean falsas, pero no hay ninguna razón para tomarlas por verdaderas 1.
Ahora bien, y si el idealismo tiene razón y sólo existen contenidos mentales ¿cómo se distingue
entre tener una percepción, una ilusión, una alucinación, o un sueño?, porque parece evidente que
las personas habitualmente lo hacemos.
Para explicar qué diferencia lo que llamamos “percepción” el idealista introduce la noción de
“familia de experiencias sensoriales”, y a partir de esa noción definen la de “objeto”.
12
Filosofía 1º bachillerato
Una familia de experiencias sensoriales es una colección ordenada de distintas experiencias
sensoriales que se pueden obtener con distintos órganos sensoriales.
Por ejemplo, si tengo la percepción visual de una manzana, y permanezco quieto mirándola, la
imagen no varía, pero si me muevo observo que las imágenes que recibo de la manzana cambian.
Sin embargo cambian según cierto orden; al acercarme tengo una imagen más grande, al
alejarme más pequeña. Si giro sobre la manzana observo, de nuevo, que hay un orden en la
secuencia de imágenes que percibo. Incluso llega un momento que puedo predecir cómo será la
imagen que reciba según me mueva en una dirección u otra; es decir, que las imágenes de una
familia presentan un orden. Además, si toco la manzana obtengo una serie de sensaciones que,
como las anteriores, son ordenadas y regulares. Si pruebo diferentes trozos de ella me saben de
manera similar... Es decir, que las percepción de una manzana no es una imagen suelta de olor, o
visual, sino una colección de percepciones ordenadas que pueden obtenerse desde distintos
órganos sensoriales.
Es al conjunto de las experiencias sensoriales que forman una familia a lo que los idealistas
denominan objeto.
¿Cuáles son los límites del conocimiento
humano?
Esta es la segunda cuestión fundamental a la hora de establecer qué
podemos conocer y encontramos tres posturas básicas:
El Dogmatismo.
Afirma que la capacidad intelectual es suficiente para conocer la
realidad tal como es por lo que se pueden establecer verdades
universales y absolutas, totalmente ciertas e indudables.
Esta postura se basa en una confianza total en las posibilidades de los
sentidos o la razón humana.
Se considera una postura ingenua que ha sido criticada por numerosos
filósofos. Por ejemplo Kant afirma que es dogmática la posición de los
filósofos que, sin haber hecho una crítica de la facultades del conocer,
admiten la capacidad de la razón para conocer.
De manera general, el dogmatismo se entiende como la actitud de quien
tiende a imponer una doctrina o unos valores sin pruebas
suficientes y sin admitir discusión.
El Relativismo.
Afirma que no existen verdades objetivas y absolutas.
Que las verdades son relativas significa que un juicio es verdadero
dependiendo de las condiciones o circunstancias en las que ha sido
13
Filosofía 1º bachillerato
formulado: dependiendo del ser humano que lo formula, la sociedad en
que vive, el momento histórico, etc.
Ya lo formuló Protágoras (480-410 AC) en la Grecia Clásica: "El hombre es
la medida de todas las cosas".
El Escepticismo.
Afirma que no se puede saber si existe la verdad absoluta pero
aunque ésta existiera no habría manera de saber cuál es.
Esta imposibilidad de encontrar la verdad se basa en el error de los
sentidos o en la falta de acuerdo entre los seres humanos incluso en
aquellos principios de carácter más general.
Defendida por filósofos de la antigüedad como Pirrón de Elis (360-270 a.
C.) o modernos como Michel de Montaigne (1.533-1592)
La alternativa en esta postura es no adoptar ninguna opinión o creencia ya
que no podemos decidirnos por ninguna cosa. Es lo que se denomina
suspensión de juicio, el silencio como opción que nos permita alcanzar la
serenidad y ser así felices.
Algunas objeciones que se le han hecho se basan en el aspecto paradójico
que tiene esta postura llevada al extremo:
1. El escepticismo es contradictorio cuando afirma que "nada se puede
afirmar". Si nada es cierto, ¿por qué lo ha de ser afirmarlo?
2. No se puede vivir con una convicción así. Si se tomara al pié de la letra
no podríamos hacer o pensar nada.
3. La duda ya es una prueba de una cierta verdad.
Sin embargo el escepticismo parcial aplicado sólo a algunos objetos u
aspectos del conocimiento humano puede ser una buena medida para
marcar los límites del conocimiento humano pues sirve para
determinar qué es incognoscible para nosotros y cuál es la naturaleza
de nuestro propio conocimiento.
Aunque para los escépticos, nada podría ser verdadero, la mayoría de seres
humanos, sean o no filósofos, buscan y aprecian la verdad, por ello, a
continuación, estudiaremos este concepto tan cercano al conocimiento.
¿Qué es la verdad?
¿La verdad es algo que se descubre o es algo que se construye? :
14
Filosofía 1º bachillerato
OBJETIVA
Válida e igual para cualquier sujeto e
independiente del sujeto
Se descubre
Verdad
Un Individuo
SUBJETIVA
Sólo comprobable por el sujeto que la
formula
Se construye
Un Colectivo
INTERSUBJETIVA
Se puede compartir y comprobar por
distintos sujetos
TEORÍAS SOBRE LA VERDAD.
La verdad como correspondencia o verdad material.
Una proposición es verdadera si existe una correspondencia entre lo
que se afirma y los hechos, siendo falsa en caso contrario.
Por ejemplo: "Está lloviendo"
Será verdadera si efectivamente está lloviendo, y en caso contrario será
falsa.
 Es lo que también se denomina verdad material.
En la formulación clásica de Aristóteles de la verdad como adecuación
entre el pensamiento y la realidad se definía así:
"Decir de lo que es que es, o de lo que no es que no es, eso
es la verdad; Decir de lo que es que no es, o de lo que no es
que es, eso es la mentira".
La verdad como coherencia o verdad formal.
Una proposición es verdadera si se deriva de principios ciertos,
mediante razonamiento correcto.
Por ejemplo:
P1: "Todos los hombres son mortales".
P2: "Pedro es hombre".
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Filosofía 1º bachillerato
C: "Pedro es mortal"
La verdad de la conclusión a la que llegamos se deriva del razonamiento
correcto a partir de los principios establecidos (es imposible que la
conclusión sea falsa si las premisas son verdaderas)
 También se denomina verdad formal o validez.
En esta concepción de la verdad una proposición es verdadera o falsa
dentro de un sistema de otras proposiciones (como por ejemplo los
elementos de un sistema matemático) Este criterio de verdad implica que
no hay contradicción dentro de un sistema (coherencia) Aquí la verdad
no tiene entidad propia, sino que es relacional; por lo tanto será verdadero
si su relación con el resto de los enunciados es lógica (se deriva de ellos
correctamente y sin implicar una contradicción).
La verdad como utilidad o verdad instrumental.
Una proposición es verdadera mientras funciona o se muestra útil.
Una idea es cierta si la praxis (práctica) demuestra su eficacia.
Por ejemplo: "La ley de gravitación universal"
No se pretende que sea una descripción "real" de cómo funciona
efectivamente el sistema solar, se considera verdadera mientras se muestra
útil para explicar o predecir fenómenos.
 Tiene una visión instrumental de la verdad.
La verdad como perspectiva.
Afirma que toda verdad es fruto de una determinada perspectiva
individual, histórica, cultural, etc. Esta teoría está vinculada al
relativismo y defendida por el filósofo español José Ortega y Gasset
(1883-1955)
"Desde distintos puntos de vista, dos hombres miran el
mismo paisaje. Sin embargo, no ven lo mismo. La distinta
situación hace que el paisaje se organice ante ambos de
distinta manera. Lo que para uno ocupa el primer término y
acusa con vigor todos sus detalles, para el otro se halla en el
último y queda oscuro y borroso. Además, como las cosas
puestas unas detrás de otras se ocultan en todo o en parte,
cada uno de ellos percibirá porciones del paisaje que al otro
no llegan. ¿Tendría sentido que cada cual declarase falso el
paisaje ajeno? Evidentemente, no; tan real es el uno como el
otro. Pero tampoco tendría sentido que puestos de acuerdo,
en vista de no coincidir sus paisajes, los juzgasen ilusorios.
16
Filosofía 1º bachillerato
Esto supondría que hay un tercer paisaje auténtico, el cual
no se halla sometido a las mismas condiciones que los otros
dos. Ahora bien, ese paisaje arquetipo no existe ni puede
existir. La realidad cósmica es tal, que sólo puede ser vista
bajo una determinada perspectiva. La perspectiva es uno de
los componentes de la realidad. Lejos de ser su deformación,
es su organización.
Cada vida es un punto de vista sobre el universo. En rigor, lo
que ella ve no lo puede ver otra. Cada individuo -persona,
pueblo, época - es un órgano insustituible para la conquista
de la verdad. He aquí cómo ésta, que por sí misma es ajena
a las variaciones históricas, adquiere una dimensión vital.
Sin el desarrollo, el cambio perpetuo y la inagotable
aventura que constituyen la vida, el universo, la omnímoda
verdad, quedaría ignorada"
José Ortega y Gasset: El tema de nuestro tiempo (1923)
2. CONOCIMIENTO Y
FILOSOFÍA DE PLATÓN.
REALIDAD
EN
LA
Hemos visto cómo el conocimiento, la realidad y la verdad conforman tres
de los principales problemas de la filosofía. Los filósofos han pretendido,
desde tiempos inmemoriales, llegar a establecer un conocimiento
verdadero, teniendo en cuenta, que para ello, partían de una manera de
entender la realidad a la que se enfrentaban y querían conocer y
desentrañar. Pues bien, ahora vamos a ver, con más profundidad uno de
estos casos, un ejemplo de la antigua Grecia de la mano de Platón.
17
Filosofía 1º bachillerato
Cap. I y II del Libro VII de La República de Platón.
18
Filosofía 1º bachillerato
CAPÍTULO I
 Imagina, nos dice Platón, a un grupo de
personas que se encuentran en el fondo de una
caverna, y que han estado allí desde niños
atados de pies, manos y cuello, por lo que no
han podido ver nunca lo que hay a su alrededor,
ni siquiera a sus compañeros de cautiverio; tan
sólo ven la pared que tienen en frente.
 Detrás de los prisioneros hay un tabique, y más
atrás hay un fuego.
19
Filosofía 1º bachillerato
CAPÍTULO I
 Imaginemos que por detrás del tabique pasan unas
personas (Platón utiliza la palabra “sombras”) que
transportan, cual si fueran marionetas de guiñol,
figurillas que representan a animales, personas y cosas.
 Los prisioneros sólo pueden ver las sombras de las
figurillas que transportan esas personas y que se
proyectan en la pared que tienen en frente. De tal
modo, que si las personas hablasen entre sí, los
prisioneros creerían que son las sombras las que
hablan.
CAPÍTULO I
 Imagina que uno de tales prisioneros es
liberado de sus cadenas (curación de la
ignorancia), y se le obliga a mirar a su
alrededor; por primera vez, observaría lo
que hay en la caverna, al resto de
prisioneros, el fuego, el tabique, los que
llevan las figurillas, pero estaría tan confuso
que si se le preguntara si lo que veía antes
era más real que lo que veía ahora, diría que
sí.
20
Filosofía 1º bachillerato
CAPÍTULO 2
 A ese prisionero se le obligaría subir por una escarpada
y empinada cuesta hacia el exterior, hacia la luz. Y
naturalmente, el cambio de la oscuridad a la luz
exterior, le dañaría los ojos, le causaría dolor y
desorientación.
 Por ello necesitaría acostumbrarse, poco a poco, a ese
mundo exterior, primero vería las sombras de las cosas
y de las personas, después las cosas y las personas en sí
mismas, después, por la noche los astros del cielo,
hasta que podría mirar al sol de forma directa.
 Y se pensaría que el sol es, lo más importante, lo que
hace que todo lo demás exista.
CAPÍTULO 2
 Y cuando llegara a tales conocimientos, ¿se
compadecería de sus antiguos compañeros de
cautiverio? ¿y si pusiera, volvería para hacerles saber
que viven una gran mentira y que la auténtica realidad
está en el exterior de la caverna?
 Imaginemos que desciende otra vez, y naturalmente, al
volver a la oscuridad le costaría adaptarse otra vez a
ella; cuando llegara hasta sus compañeros, les contaría
lo que ha visto en el exterior y les diría que viven
engañados, en una realidad falsa, y que la auténtica
realidad está fuera de la caverna; sus antiguos
compañeros lo tomarían por loco y si pudieran matarlo
lo harían.
21
Filosofía 1º bachillerato
INTERPRETACIÓN.
 El mito de la caverna es tan sólo un mito, un
cuento fantástico, pero encierra toda una
sería de símbolos, que de forma metafórica
intentan explicar tanto lo que hay como lo
que se puede conocer.
 Platón, a través del mito de la caverna, nos
muestra un dualismo ontológico (dos
realidades) y un dualismo epistemológico
(dos formas de conocimiento).
SIMBOLOGÍA DE LA CAVERNA
 Platón diferencia dos planos de realidad, el de la caverna y





el del exterior.
La caverna simboliza el mundo sensible, aquel al que
accedemos y conocemos a través de los sentidos.
Los prisioneros simbolizan a la humanidad y las cadenas
simbolizan la ignorancia; es decir, la mayoría de personas
vivimos en la ignorancia, dando crédito a una realidad
falsa.
El fuego simbolizaría el sol (astro del mundo sensible).
Las sombras simbolizan las cosas sensibles.
Las personas que transportan las figurillas serían aquellas
personas a las que les interesa que la humanidad siga
sumida en la ignorancia.
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Filosofía 1º bachillerato
SIMBOLOGÍA DE LA CAVERNA
 El prisionero que es liberado empieza
un camino hacia un conocimiento
verdadero. Empieza a liberarse de la
ignorancia (cadenas).
 La cuesta empinada y escarpada haría
referencia al proceso educativo, un
camino difícil que nos llevará hacia un
conocimiento verdadero.
SIMBOLOGÍA DEL EXTERIOR
 El mundo exterior simboliza lo que Platón llama
Mundo de la Ideas o Mundo Inteligible; es decir, el
mundo verdadero, donde podremos alcanzar la
Verdad, el auténtico conocimiento; no a través de los
sentidos sino de la RAZÓN.
 Las cosas y seres que ve el prisionero en ese mundo
exterior representarían lo que Platón llama IDEAS (la
esencia, lo que hace que una cosa o ser, sea lo que es y
no otra cosa).
 El sol del exterior representaría la IDEA DE BIEN, que
para Platón es el máximo grado de conocimiento y la
Idea más importante, fundamento de todo lo demás y
sin la que nada existiría.
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Filosofía 1º bachillerato
LECTURA ÉTICA
 Se nos dice que el prisionero que es liberado
podría representar a Sócrates, el maestro de
Platón que intentó durante su vida abrir los
ojos y las mentes de los más jóvenes para
que no se dejasen engañar; Socrates se
convirtió en un personaje molesto para el
poder establecido en Atenas, que prefería
que los ciudadanos siguiesen sumidos en la
ignorancia y no pensasen, y por ello, fue
condenado a muerte.
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Filosofía 1º bachillerato
LA TEORÍA DE LAS IDEAS DE PLATÓN.
DUALISMO ONTOLÓGICO
Platón distingue entre dos mundos:
 El MUNDO SENSIBLE. Un mundo cambiante, en
constante devenir, material y corruptible.
Accedemos a este mundo con los sentidos. Para
Platón ese mundo es falso, no nos proporciona un
conocimiento verdadero porque los sentidos nos
engañan.
 El MUNDO DE LAS IDEAS. Un mundo inmaterial,
eterno, inmutable, indestructible. Es el mundo en
el que encontramos la Verdad, las IDEAS, que
hacen que existan las cosas sensibles.

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Filosofía 1º bachillerato
DUALISMO EPISTEMOLÓGICO
Platón también diferencia dos tipos de
conocimiento:
 La DOXA (opinión). Es el conocimientos que
podemos obtener del mundo sensible a través de
los sentidos. No es un conocimiento ni fiable ni
demostrado como verdadero.
 La EPISTEME (ciencia). Es el conocimiento que
adquirimos a través de la Razón. Es el
conocimiento de las Ideas. Es un conocimiento
cierto y demostrado como verdadero.

LAS IDEAS PLATÓNICAS

Las Ideas no son contenidos mentales. Son
objetos no sensibles ni materiales que existen
independientemente de las cosas a las que
hacen referencia y de que sean pensados por
un sujeto. Tan sólo pueden ser conocidas por
nuestro intelecto (Razón) y nunca por los
sentidos porque no son materiales (corpóreas).
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Filosofía 1º bachillerato
CARACTERÍSTICAS DE LAS IDEAS.
Son inteligibles. Es decir, sólo pueden ser
conocidas mediante la Razón, no mediante los
sentidos.
 Son incorpóreas (inmateriales) ya que no están
ligadas a lo que puede ser captado por los
sentidos que es lo corpóreo (material).
 Son la esencia. Hacen que una cosa o ser sea
esa cosa o ser. Son eternas e inmutables.
 Cada idea es una “unidad” y explican la
multiplicidad del mundo sensible.

27
Filosofía 1º bachillerato
JERARQUÍA DEL LAS IDEAS
 El
primer lugar le corresponde a la Idea
de Bien, que representa el máximo grado
de realidad, siendo la causa de todo lo
que existe. A continuación vendrían las
ideas éticas y estéticas. Después las
ideas de los objetos matemáticos y
finalmente las ideas de las cosas
sensibles.
PLATÓN:
LA REPÚBLICA. Libro VII.
MITO DE LA CAVERNA.
I.
D espués de eso —proseguí— compara nuestra naturaleza respecto de su
educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta.
Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna,
que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están
desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben
permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les
impiden girar en derredor la cabeza. Más arriba y más lejos se halla la luz
de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay
un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a
lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para
mostrar, por encima del biombo, los muñecos.
28
Filosofía 1º bachillerato
—Me lo imagino. 20
—Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan sombras que llevan
toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en
piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y
otros callan.
—Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros.
—Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí
mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el
fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí?
—Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.
— ¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro
lado del tabique?
—Indudablemente.
—Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que entenderían estar
nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven?
—Necesariamente.
—Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y
alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que
creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos?
—¡Por Zeus que sí!
—¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de
los objetos artificiales transportados?
—Es de toda necesidad.
—Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una
curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto:
que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el
cuello y marchar mirando a la luz y, al hacer todo esto, sufriera y a causa
del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras
había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que
había visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio, está más próximo
a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le
mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado de tabique y se
le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se
sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran
más verdaderas que las que se le muestran ahora? 85
—Mucho más verdaderas.
29
Filosofía 1º bachillerato
II
—Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y
trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por
considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran?
—Así es.
—Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin
soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría
por ser arrastrado y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores
que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los
verdaderos?
—Por cierto, al menos inmediatamente.
—Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba.
En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las
figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego
los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo
que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna
más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.
—Sin duda.
—Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o
en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo cómo es en sí y por
sí, en su propio ámbito.
—Necesariamente.
—Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce
las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de
algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.
—Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones.
—Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí
y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría
feliz del cambio y que los compadecería?
—Por cierto.
—Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las
recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de
los objetos que pasaban detrás del tabique, y para el que mejor se acordase
de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para
aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece
que estaría deseoso de todo eso y que envidiaría a los mas honrados y
poderosos entre aquellos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de
30
Filosofía 1º bachillerato
Homero, y «preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre
pobre»3 o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior
modo de opinar y a aquella vida?
—Así creo también yo, que padecería cualquier cosa e antes que soportar
aquella vida.
—Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio
asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar
repentinamente del sol?
—Sin duda.
—Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua
competencia con aquellos que han conservado en todo momento las
cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese
estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al
ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había
estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia
arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían,
si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo?
—Seguramente.