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BELÉN CASA DE LOS REGALOS1
El Nuevo Testamento nos dice que Jesús nació en Belén porque José, siendo
de la casa de David, debía ir a Belén desde Nazaret con su esposa
embarazada a cumplir con el censo. (Cf. Lc 2, 1-5) Así se cumplió lo anunciado
por los profetas. “Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en
pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenía sitio en el alojamiento”. (Lc
2,4-7)
Cuando los magos de oriente llegaron a
Jerusalén los sacerdotes y los escribas
les confirmaron las profecías sobre el
nacimiento del Mesías en la ciudad de
Belén. (Mt 2, 5-7) Los magos fueron y
encontraron al Niño en la ciudad de
David, que en ese momento tendría
aproximadamente unos 200 habitantes.
La etimología de Belén dice que la
palabra proviene del hebreo Betlehem
que significa “casa del pan”. Otras
acepciones dicen que Betlehem es un nombre femenino de origen hebreo y
arameo que significa “casa de Dios” o “aquella que viene de Belén”.
Próximos a celebrar el nacimiento de Jesús, Belén es la ciudad donde se
produjo el regalo de Dios a la humanidad. Me animo a denominar a Belén casa
de los regalos porque el lugar del acontecimiento está cargado de escenas
donde los presentes llevan regalos. En Belén todo es don y regalo.
Los reyes magos aparecen en escena y “abriendo sus cofres le ofrecieron oro,
incienso y mirra”. (Mt 2, 11) El evangelio dice también que los pastores “fueron
rápidamente y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el
pesebre”. (Mc 2, 16) Y aunque no nos dice que los pastores llevaran regalos,
nuestra tradición y las costumbres regionales han representado a los pastores
llevando una gran variedad de obsequios producto de su actividad.
El regalo es la expresión que responde a la experiencia del don recibido. La
experiencia de sentirse agraciado por un don, provoca en nosotros la
sensación de desapego de las posesiones, porque el don recibido pasa a ser
nuestra verdadera riqueza.
Esa es la experiencia originaria que motiva y mueve a la reciprocidad del don.
Esa es la experiencia originaria de la entrega; la magnitud del don y lo que
hemos comprendido del mismo, motiva la generosidad de la ofrenda que
hacemos.
Las ofrendas de oro, incienso y mirra son símbolo de la grandeza del regalo
que representa para los magos el Dios hecho hombre.
1
Procedencia: Boletín de la Provincia America Austral, H. Pedro Ortiz, Provincial
“HERMANO POLICARPO HORIZONTE DE NUESTRA ESPERANZA”
Le ofrecen el oro porque Jesús es su verdadera riqueza; les sobran ya todas
las posesiones, ya no necesitan más de esas riquezas, el Niño les basta.
El incienso es el símbolo del anhelo, pues tal como el incienso asciende al
cielo, también nuestro corazón anhela. Le ofrecen el incienso porque ya sus
anhelos han sido saciados. Ya no desean nada más, se han olvidado de sí ante
el Niño.
La mirra es una planta curativa que según la leyenda proviene del paraíso.
Ante el Niño ya no notan sus heridas porque Jesús las ha curado. Él les ha
traído la salvación, las heridas de su corazón han sido sanadas. Ya no
necesitan ungüentos, ha llegado el Salvador.
Los pastores también reconocieron al
Niño Jesús como regalo de Dios; era tan
maravilloso
el
acontecimiento
que
contemplaron que cuando contaron lo que
habían visto y oído, “todos los que los
escuchaban quedaron admirados de lo
que decían los pastores”. ( Lc 1, 18)
Quizá no se animaron a presentar sus
dones en forma de regalo, pero acudieron
con sus rebaños, alimentos, ropas y
productos de su trabajo. Todo lo
presentaron ante María, José y el recién
nacido para que dispusiera de sus bienes,
pues sus ojos habían visto al Mesías, al
esperado de los tiempos, al Redentor, su
salvador.
Belén ciudad de los regalos. El regalo de Dios colma el corazón del hombre.
Todo es nada en comparación al don recibido. Todo sobra. Todo es
generosidad. Jesús regalo de Dios. Así y aquí comienza la experiencia y la
nuestra también.
Hermanos vayamos a Belén a recibir nuestro Regalo.
¡FELIZ NAVIDAD ¡
“HERMANO POLICARPO HORIZONTE DE NUESTRA ESPERANZA”
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