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El error de Marx y el socialismo del siglo XXI (I)
Escrito por Luis Arocha Mariño (psiquiatra)
A la luz de los avances en el conocimiento filosófico, científico y humanístico podemos
reconocer que Carlos Marx cometió un error garrafal que entre otros efectos desastrosos, ha
dejado una secuela de cientos de millones de muertos.
Se trata de haber confundido el concepto de contradicción con lo que son polaridades de un
espectro. Tómese el siguiente ejemplo: “Bebo y no bebo agua”, “Camino y me quedo parado”,
son ejemplos de verdaderas contradicciones, siempre y cuando exista simultaneidad temporal
y espacial. “Amo y esclavo”, “capitalista y comunista”, “obrero y patrón” son polaridades de un
espectro. En el primer caso, es decir las contradicciones, no hay posibilidad de convivencia
entre los elementos involucrados, son opuestos, incompatibles, ENEMIGOS per se… Y es aquí
donde el pobre Carlos (lo llamo pobre porque hay que entender que en su tiempo, tanto la
lógica como las neurociencias y las ciencias sociales estaban MUY, PERO MUY ATRASADAS)
metió la pata hasta el fondo, precursor de convertir a sus seguidores en los peores asesinos,
maltratadores y fracasados de la historia de la humanidad, al seguir estos últimos sus premisas
absolutamente falsas. Como es conocido en lógica, de premisas falsas pueden derivar
conclusiones verdaderas (qué terror, ¿no?)
Que “amo y esclavo”, “capitalista y obrero” eran contradicciones, enemigas e irreconciliables
fue su mayor pecado, ya que en realidad se trata de polaridades en un espectro continuo,
caracterizado por una dinámica sistémica que obedece a una estructura de VALORES
preestablecidos, donde la convivencia armónica o no dependerá de la actitud subjetiva y social
que se asuma. Idealmente, los acuerdos acerca del tipo y calidad de relaciones sociales y
económicas a las que se llegue. Hoy por hoy, y gracias a las neurociencias y las ciencias
sociales, entre otras disciplinas, podemos saber que se trata de relaciones potencialmente
infinitas y COMPLEMENTARIAS. Así, podemos ver y entender como un obrero noruego o
sueco vive mejor que un profesional venezolano… sin tantas contradicciones… Derivado del error garrafal cometido por Marx, es frecuente escuchar las palabras favoritas de
los hipnotizados por su lógica ramplona: “ENEMIGOS”, “LUCHA DE CLASES”,
“DESVIACIONES”, “LÍDER (por cierto, führer en alemán) NECESARIO”, “REVISIONISMO”,
“REACCIONARIO”, “REFORMISTA”, “CORRECCIONES”, traidores, conspiración… Todas
ellas deducidas y deducibles de la supuesta contradicción –que terrible, eh!- y que
constituyeron el marco conceptual que sirvió de paranoia y fracaso a los distintos
“experimentos comunistas” hasta ahora llevados a cabo. Revísese Rusia, China (donde la
explotación de los obreros hoy día es bestial, casi el retorno de los siervos de la gleba), Corea
del Norte, Cuba, etc.
También es importante destacar que para los sostenedores de tal lógica sofista elemental, sus
conclusiones son reales, nada que ver con tesis aproximadas; no, son tan reales como la salida
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El error de Marx y el socialismo del siglo XXI (I)
Escrito por Luis Arocha Mariño (psiquiatra)
del sol. Luego es evidente la maldad de los que no desean TANTO bien para la humanidad…
Por otro lado, y como complemento, los estudios sobre estados alterados de conciencia
muestran como las lógicas ramplonas acompañadas de efectos no verbales (arengas, empatía,
ritmo) inducen un estado de conciencia de fe ciega en las personas desprevenidas, lo cual
suele ser el arma estratégica básica de las personas que lideran movimientos y que
revolucionarios, amparándolos en condiciones carismáticas que van desarrollando al tener una
gran facilidad de aprendizaje externo (sobre todo el comportamiento ajeno). No crea el lector
que estas características son exclusivas de los movimientos de izquierda, tanto en la derecha
como en “el centro” los hemos tenido peorcitos (Hitler, Mussolini, Pinochet, Franco, J. V.
Gómez). Así que no es una condición o conciencia socioeconómica lo que está en juego, es
puramente neurología individual y psiconeuropatología social!!! (“cosas veredes, Sancho”).
Si queremos de veras aprovechar esta oportunidad que se presenta en Venezuela de un nuevo
concepto HACIA LA JUSTICIA Y EQUIDAD SOCIAL, es importante aprender de estos errores
y proponer alternativas, de lo contrario recorreremos el mismo barranco harto conocido.
En próximo artículo (parte II) presentaré algunas opciones inspiradas en las disciplinas
científicas y humanísticas que permitieron descubrir los desaciertos del precursor Carlos Marx,
manteniendo la posible intención inicial positiva del creador intelectual: acuerdos, a plena
satisfacción de las partes, en el tipo y calidad de relaciones sociales y económicas, a partir de
ahora.
(*): Catedrático en psiquiatría, UCV y autor de textos especializados en PNL.
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