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FORUM 2004- EL CEREBRO SOCIAL y la contribución de los científicos a la construcción de la
utopía.
Las diversas ponencias e intervenciones que han tenido lugar en ocasión del diálogo “El cerebro
social. Biología de los conflictos y la cooperación” promovido por el Excmo. Sr. Joan Clos, Alcalde
de Barcelona, y dirigido por el Dr. Òscar Vilarroya, han puesto de manifiesto la inmensa
responsabilidad que se deriva de la correcta aplicación de los conocimientos actuales sobre los
procesos de formación y funcionamiento del cerebro humano. Sin negar, sino teniendo en todo
momento presente la importancia del patrimonio genético de cada individuo, es en el dominio de la
plasticidad cerebral donde la sociedad en su conjunto debe ofrecer a cada uno de sus miembros los
medios para que conozcan y desarrollen al máximo sus posibilidades. Pero también es el dominio
decisivo para la configuración de las actitudes y conductas sociales que han de hacer posible que
cada individuo aporte a la sociedad todos los frutos de los que es capaz. El conocido y nunca bien
aplicado principio de a “cada cual según sus necesidades y de cada cual según sus posibilidades” es
hoy una exigencia (de los científicos concernidos y otros agentes sociales), una posibilidad (para los
gobiernos, poderes fácticos y el conjunto de los agentes sociales) y una necesidad perentoria (de la
sociedad para el suyo propio desarrollo sostenible) que nos sitúa “al final de la utopía (Marcuse)” y
en posición de escoger entre el “camino del reino o el de las tinieblas (Monod)”.
Es el conjunto de los más de siete mil millones de cerebros humanos cambiantes la entidad que en
cada instante constituye la Humanidad, y es la consideración de la irreductible individualidad y
dignidad de cada uno de ellos la base del humanismo racional (ver el Manifiesto Humanista 2000
promovido por Paul Kurtz, y suscrito por destacados intelectuales de todos los campos del saber).
Debemos a la neurobiología haber llegado a poder “ver”, aunque los medios de visualización
empleados sean tecnológicamente muy diversos y sometidos a una rápida evolución, el carácter
global de la interacción humana. Comprendemos ahora como los hechos de privar de alimento,
envenenar químicamente o agredir físicamente, con todas sus gradaciones, no son esencialmente
diferentes, ni resultan más graves o más peligrosos para los individuos y la sociedad en su conjunto,
que el privarlos de la comunicación y de la educación, intoxicarlos ideológicamente o maltratarlos
verbalmente. Los daños que constantemente se están inflingiendo al conjunto de la materia “gris”
del planeta (objeto/sujeto bien próximo al concepto de noosfera de introducido por Teilhard de
Chardin) nos están conduciendo a una situación no menos insostenible que la degradación
ambiental. Es la conciencia de esta catástrofe de alcance planetario, de la posibilidad real de que la
Humanidad se “decida” por el camino de la autodestrucción la que nos ha convocado estos días. Es
preciso entender y conocer, pero también decidir y actuar. Es en la mejora de estos dos ámbitos de
la actividad cerebral de todos los seres humanos que científicos, políticos y ciudadanos del mundo
entero podemos y tenemos que colaborar de manera decisiva. David Premack cerró precisamente el
diálogo con una apasionada llamada a que los ciudadanos recuperemos, mediante una educación
global que utilice plenamente las inmensas posibilidades que ofrecen la ciencia y la tecnología, el
control del proceso social. Un control que hoy ejercen instituciones (Estado, Iglesia, Capitalismo)
que son independientes e inaccesibles a una ciudadanía cuyo “cerebro social” mantienen sometido y
secuestrado mediante una perversa y selectiva utilización y negligencia de los conocimientos y
medios que deberían ser patrimonio de toda la Humanidad. No han sido pocos los ponentes cuya
actitud y discurso se han acercado al compromiso que Monod formuló en el prefacio de Azar y
Necesidad : “Asumo la total responsabilidad de los desarrollos de orden ético, sino político, que no
he querido eludir, por peligrosos que fuesen o por ingenuos o demasiado ambiciosos que puedan, a
pesar mío, parecer: la modestia conviene al sabio, pero no a las ideas que posee y debe defender.”
Es en esta línea de integración y compromiso entre el conocimiento científico de la parte más
humana, maravillosa y terrible, que constituye nuestro ser , y la acción política efectiva para la
construcción d’un mundo mejor, que este diálogo se propone como objetivo, que formulamos y
promovemos la siguiente propuesta de actuación decisiva a llevar a término en el más corto plazo
posible:
PROPUESTA DE TRABAJO PARA COMISIONES PARLAMENTARIAS (a todos los niveles, de
los municipios al Parlamento Europeo)
Preámbulo: Dado que en nuestra sociedad catalana, española, europea, occidental y, cada vez más,
a nivel planetario-mundial, la principal vía aferente o de acceso a la información y formación, pero
también vía preferente de desinformación y deformación, en todas las edades del individuo, es la
televisión, hace falta tomar acciones prioritarias y decisivas en este ámbito. Entendemos que no sólo
hay que minimizar y llegar a eliminar totalmente las “agresiones” que de manera hipócrita se
justifican en nombre de unas monopolizadas libertades informativas y de mercado; ambicionamos
que el medio televisivo aporte TODOS los elementos nutritivos de que es capaz, y que nuestros
cerebros necesitan para su óptimo desarrollo en y para un mundo en paz sostenible. BASTA YA de
producir y exportar armas. MOVILIZEMOS los recursos económicos, los poderes políticos y
fácticos en la producción y comunicación de la cultura, en OFRECER Y COMPARTIR (que no es
lo mismo que exportar) alimentos y cultura, evitando injustificadas discriminaciones y trasnochados
elitismos.
Propuesta: Como medida efectiva y concreta a corto plazo proponemos que, en los ámbitos
barcelonés, catalán, español, europeo, etc. se promueva, a nivel legislativo si es preciso, un cambio
radical de la programación televisiva de la red pública, de manera que
- se cree un canal dedicado exclusivamente a la programación infantil, bajo el control y
responsabilidad directa de los Departamentos o Ministerios de Educación.
- pasen a formar parte de la red pública, mediante un convenio –contrato que en el caso de
Catalunya habría de incluir la traducción y/o subtitulación en nuestra lengua propia-, de aquellos
canales como Documanía, National Geographic, Viajar, Discovery Channel, etc. cuyos contenidos
sean considerados de interés cultural básico.
- pasen a formar parte de la red pública canales como Mezzo y Canal clásico, a fin de cubrir un
déficit inexcusable en una de las actividades culturales más básicas y que más contribuyen al gozo
de vivir del ser humano. Sólo hace falta reflexionar un poco sobre las horas dedicadas a la música,
en todas las edades, culturas y ambientes, para darse cuenta de que se está privando a la práctica
totalidad de la población del acceso a uno de los más importantes patrimonios de la Humanidad.
- Que los canales directamente gestionados por las entidades públicas reformen su programación
dando prioridad a los contenidos, de manera que se planteen como objetivo no el entretenimiento
(demasiado a menudo mera bollería grasienta), sino ofrecer atractivos y/o nutritivos alimentos que
mantengan bien despejadas las arterias cerebrales y bien nutridas las neuronas del conjunto de la
población. Una mayor o prioritaria atención a todas las realizaciones positivas de los miembros de
la sociedad en detrimento de una larga crónica de sucesos que la mayor parte de las veces nada
aportan. Una mayor y mejor mundialización de la información, con énfasis en debates abiertos y en
profundidad (no limitados por el estrellato periodístico) de las actuaciones y de la participación de
todo tipo de entidades para la construcción d’un mundo (local y global) mejor. Una adecuada
selección de películas, muy brevemente introducidas y comentadas al final, que aporten vivencias y
reflexiones de acuerdo con los valores sociales del humanismo. En resumen, una plena asunción de
los contenidos que los canales “contratados” antes mencionados no cubran con la suficiente
satisfacción, evitando en todo momento la contraprogramación malversadora de unos recursos
siempre limitados y que deben administrarse con máxima eficiencia.
Hemos de tener bien presente que el tiempo que pasamos TODOS delante del televisor es, para una
mayoría, el principal recurso con el que podríamos mejorar cada día. Como José Antonio Marina
puso en evidencia, padres y profesores nos sentimos impotentes para neutralizar o contraprogramar
los negativos efectos producidos por unas corporaciones públicas que reciben más atención social y
política que departamentos como Educación y Cultura. No debería ser esta nuestra función aunque
la vivamos en el presente como una obligación que consume y dilapida buena parte de nuestros
esfuerzos. Si el grito de “la economía, imbécil” acoge y justifica a aquellos cuyas acciones
perpetúan la dominación y han conducido al deterioro actual del “estado del bienestar” y de las
libertades, el grito de “la televisión, imbécil” puede guiarnos a librar y ganar una batalla decisiva
por la libertad, la igualdad y la fraternidad universales.
Josep Manel Parra
Profesor Titular de Física Teòrica
Universitat de Barcelona
[email protected]
Nota: Artículo de libre difusión, ofrecido libremente a los medios de comunicación