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Editorial N 214(08-03-2004) LA EDUCACIÓN ES LA CLAVE DEL DESARROLLO ECONOMICO En el futuro, los jóvenes estudiantes no podrán tener mejores empleos que sus padres si hoy no aprenden en la escuela más que ellos. Por otra parte, sin un programa educacional que promueva la calidad de la enseñanza se pierde la capacidad de competir y la globalización marginará a quienes no acompañen las transformaciones tecnológicas. La educación permite competir y la competencia exitosa es lo único que asegura el trabajo. Las evaluaciones que en materia educativa se realizan a nivel mundial, otorgan a Taiwán y a Corea el liderazgo del conocimiento de matemáticas seguido por los japoneses y colocando a conocimiento. este conjunto como los lideres de este Para alcanzar el fabuloso grado de adelanto tecnológico e informático que ostentan hoy Japón y Corea fue preciso previamente lograr un nivel de educación elevado en la población. Tanto Corea como Japón ocupan también los primeros lugares entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en materia de educación e investigación y desarrollo. Corea invierte aproximadamente más del 5% de su Producto Bruto Interno en diversos rubros del conocimiento incluyendo investigación en desarrollo, software y educación. La inversión en este campo está principalmente concentrada en el desarrollo tecnológico. Los académicos y la dirigencia económica mundial en general, coinciden en destacar que el importante crecimiento logrado en las últimas décadas en estos dos países arrasados por la guerra, no estuvo basado en ningún “milagro económico” sino en una obsesiva preocupación por la educación de la población en forma competitiva. Eso permitió alcanzar en poco tiempo el 99% de alfabetismo y un 20 % de la población con estudios universitarios completos. Con ello se aceleran los tiempos de transformación y crecimiento. Lo que a Inglaterra le tomó 60 años duplicar el nivel de sus ingresos durante la Revolución Industrial, a Estados Unidos le llevó 50 años después de la Guerra Civil. A Japón le tomó 35 años después de la Segunda Guerra Mundial y a Corea sólo 11 en la década del 60. En sólo 40 años, Corea pasó de 84 dólares de ingreso per capita anual en 1960, a los casi 10.000 dólares del año 2000. La experiencia indica que las bases para un verdadero desarrollo no dependen sólo de un programa económico adecuado y una mejor conducción política que permita reducir y aun eliminar la pobreza. La prosperidad de la nación no es exclusivamente macroeconómica el resultado ni en los del acierto incentivos en la política microeconómicos específicos sino de la generación, en la comunidad toda, de las condiciones básicas de cultura y educación para el desarrollo. La educación ha sido uno de los elementos destacados de la estrategia para lograr el crecimiento económico en buena parte de los países del este y sudeste asiático. Primero como instrumento del desarrollo y luego como un importante elemento dinamizador de toda la economía. Las mayores empresas del mundo están invirtiendo, y continuarán haciéndolo, en aquellos países que otorguen prioridad a una mejor calidad de vida urbana y rural, que obtengan una mayor y mejor seguridad publica ciudadana, que tengan un mayor respeto por el medio ambiente, que cuenten con una mayor calificación laboral, que disponga de un eficiente sistema de salud, legislación transparente, menor corrupción. En definitiva, donde se dé un elevado nivel de preferencia a la educación. El ingreso a las universidades, especialmente a las más prestigiosas, es una verdadera obsesión en la mayoría de los estudiantes asiáticos y sus familias. El no poder tener acceso a las mismas, por el contrario, es considerado un verdadero desastre familiar. El grado de preocupación llega a tales niveles que ya en el jardín de infantes se empieza a manifestar el interés de los padres por una adecuada formación de sus hijos. En Corea el 86% de los niños de jardín de infantes toman cursos extracurriculares de lenguaje (la mitad), ingles (el 28%), matemáticas (un tercio) o piano (otro 28%), de acuerdo con una investigación realizada por el Ministerio de Educación entre 2.159 familias. En conjunto, las familias coreanas gastaron más de 30 mil millones de dólares en 2003 en la educación de sus hijos, de los cuales unos 20 mil millones fueron destinados a clases particulares y cursos extracurriculares y aproximadamente 10 mil millones a educación pública incluyendo matriculas y libros de estudio. Si a ello se suman los gastos en educación del gobierno, se alcanza la envidiable cifra de 50 mil millones de dólares, valor 50 veces superior al registrado en 1977, cuando el Korean Educational Development Institute (KEDI) realizó esta investigación por primera vez. Para poder alcanzar niveles globales de educación acorde con la exigencia de una economía abierta al mundo y superar la barrera del idioma, más y más universidades e instituciones académicas asiáticas buscan expandir el uso del inglés tanto en alumnos como en profesores, agregar contenidos internacionales a las currículas de los programas y promover los programas extranjeras. de intercambio estudiantil con universidades El mayor nivel de educación de los asalariados, el más amplio conocimiento tecnológico y una actitud positiva hacia el trabajo, son los elementos básicos del éxito sobre los que se apoya la política económica en varios de estos países. El conjunto de principios y objetivos nacionales, en mayor o menor medida similares en varios de los países asiáticos emergentes, se inserta en el desarrollo económico y en el bienestar de la población. Resumiendo, el crecimiento es posible. El problema central del subdesarrollo reside en la falta de educación, de organización y de disciplina de un país.
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