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Historia del pan de muerto En la conquista de los pueblos americanos y entre la gran tragedia que significó la conquista, también hubieron regalos que recibió el nuevo mundo con gran pasión, tal es el caso del trigo, ingrediente que en México, por ejemplo, se emplea con gran destreza. Dice Elizabeth Luna, de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora de México, que el antecedente del pan fue el Huitlatamali, que era una especie de tamal adornado con ajonjolí, que también se ocupaba para ofrendar a los dioses. Las tradiciones de México antiguo se fusionaron poco a poco con las europeas, algunas de estas remotas costumbres pueden ser la base del festejo de la muerte en México. Luna dice al respecto que en el Zompantli los huesos de los guerreros muertos en batallas eran apilados y se bailaba en honor a ellos. En esta celebración se hacían ofrendas sobre pencas de nopal, a veces también se sacrificaban doncellas y el sacerdote ponía ajonjolí en el corazón de ellas aún latiendo, y antes de morderlo lo ofrecía a los dioses. Con la evangelización se cambió el corazón por un pan de la misma forma adornado con ajonjolí y azúcar rosa que simbolizaba la sangre. A propósito del pan de muerto, Luna da su interpretación: „es un pan tipo hojaldra con figuras de huesos encima, su forma es piramidal y la bola de encima representa los cráneos, posiblemente se trate de una alusión milenaria al Zompantlí“. Actualmente el Pan de Muerto es muy importante en el culto mexicano. Los primeros panes de muertos que acompañaban al espíritu en su camino al mundo de los difuntos, en la época prehispánica, eran amorfos y elaborados de maíz molido y agua, con la que eran lavados los pies de la persona que había fallecido. Con el tiempo se agregaron semillas de amaranto molidas y tostadas, mezcladas con sangre de sacrificios a las qeu daban figura de tortilla o tamal. Con la llegada de los españoles se añadieron levaduras, grasas y otros ingredientes y se empezó a jugar con la creatividad. Hoy los panaderos mexicanos juegan con formas y figuras humanas, con animales, árboles y flores, con panes que pueden ser redondos, alargados y que representan un ingenio de imaginación.