Document related concepts
no text concepts found
Transcript
EL DIOS VIVO ESTÁ EN LOS CAMINOS... EL CAMINO DE DIOS, Y DIOS EN MI CAMINO ( adaptación inspirada en el salmo 24) (Los caminos de Dios) (Rezamos juntos) Lc 24. Del relato de Emaús... Iban dos de ellos de camino hacia Emaús. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó a ellos y caminó a su lado, pero ellos no le reconocían.. Les explicó las Escrituras Le rogaron insistentemente: “Quédate con nosotros, porque anochece y la tarde ya se nubla” Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció. Se dieron uno a otro: “¿No estaba ardiendo nuestro corazón?” Se volvieron a jerusalén, y contaron lo que les había pasado Vals del camino. Déjame, Señor, poner sobre tus huellas mis pies porque del camino ya me voy cansando y hacerlo cantando alivia mi afán a tu mismo paso, con el mismo vaso, de tu mismo vino, con el mismo pan Porque si voy hambriento Señor comeré, de tu pan, de tu vino, Señor beberé, y si al fin, yo me canso, Señor y te nombro me acercas el hombro me llevas sobre él Tú soportas mi carga ligera, mi cruz de madera mi vaso de hiel. Indícame tus caminos, Señor; enséñame tus sendas. Que en mi vida se abran caminos de paz y bien, de justicia y libertad. Que en mi vida se abran sendas de esperanza, de igualdad y de servicio. Encamíname fielmente, Señor. Enséñame tú que eres mi Dios y Salvador. Acuérdate de mí con tu lealtad, por tu bondad, Señor. Tú eres bueno y recto, y sales al encuentro de quien está desorientado. Sal a mi encuentro, y al encuentro de mi mundo. Tus sendas son la lealtad y la fidelidad, para quienes viven conforme a tu buena noticia, enséñame a ser leal y fiel. Porque eres bueno, tu palabra siempre es de perdón. Señor, tú me enseñas un camino cierto. (canto: Vals del camino) (Dios en mi camino) Intento poner mis ojos en ti, que me das la libertad de mis amarras y ataduras. Vuélvete hacia mí y tenme piedad cuando estoy solo y afligido. Ensancha mi corazón encogido y sácame de mis angustias. Mira mis trabajos y mis penas, y perdona lo que haga mal. Fortalece mis esfuerzos y mis luchas. Señor, líbrame de caminar solo y enséñame a confiar en ti. Indícame tus caminos, Señor, tú que eres el Camino. Hazme andar por el sendero de la verdad, tú que eres la Verdad del hombre. Despierta en mí el manantial de la vida, tú que eres la Vida de cuanto existe. Canto: VENGO AQUÍ, MI SEÑOR Vengo aquí, mi Señor a olvidar las prisas de mi vida. Ahora sólo importas Tú. Dale la paz a mi alma. Vengo aquí, mi Señor a que en mí lo transformes todo nuevo... ...a adentrarme en tu paz que me serena... ...a pedir que me enseñes tu proyecto... ¿Cuántas veces pasas a mi lado y no te veo? ¿Cuántas veces me habré cruzado contigo sin distinguirte? ¿Dónde? ¿En quién? ¿De qué manera? ¿Cuántas cosas me has explicado sin que me haya dado cuenta de que eras tú? He oído ecos tuyos y creía que eran otras voces. He leído tus palabras y pensaba que estaban escritas por otros autores. He visto tus gestos y no he sido capaz de descubrirte. En los caminos, en las calles, en un bar, en una tienda, en clase, en la iglesia, en mil sitios están tus semillas. Hay palabras que hacen que arda el corazón. El mío a veces está frío. Pero otras veces ha vibrado cuando ha oído nombres que resonaban tan nítidos, tan hondo. Todo el día oigo voces y discursos que no me dicen mucho: frases banales, noticias, canciones con letras intercambiables, palabras vacías, palabras huecas, palabras muertas... Pero a veces hay palabras que, o bien por cómo se dicen, o por la sinceridad y cuidado con que se pronuncian, me hacen fuerte: “amor”, “paz”, “justicia”, “bendición”, “verdad”, “sinceridad”, “Reino”, “hermanos”, “servicio”... Y allí donde estas palabras se hacen carne y vida, allí están tus semillas. Gente que habla de Dios. Hay personas que me hablan de ti. Por cómo viven. Por cómo actuan. Por cómo aman. Por cómo ríen. Por cómo sufren. Por cómo esperan. Por cómo anuncian. Son como los de Emaús, que te han encontrado en el camino, y cuando ya no estás siguen anunciándote. Incluso en mis horas de silencio, de sequedad, de cansancio, de desánimo... Cuando dudo, cuando no creo, cuando no espero... incluso entonces sigue habiendo semillas de ti, Señor. En esos rostros conocidos y familiares que me hablan de Dios.