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RECOMENDACIÓN FEBRERO 2010
LA HIGIENE DE MANOS DEBE TOMARSE EN SERIO
Se estima que, en cualquier momento dado, más de un millón 400 mil personas
en todo el mundo sufren de infecciones contraídas en hospitales. Las
infecciones asociadas a la atención sanitaria afectan tanto a países
desarrollados como a países en vías de desarrollo. Además de ser una fuente
importante de morbilidad, las infecciones hospitalarias son una de las
principales causas de demandas por responsabilidad profesional contra
médicos e instituciones.
Las manos de los trabajadores de la salud son los vehículos más comunes de
transmisión de patógenos y favorecen la dispersión de microorganismos
resistentes. Ya es abrumadora la evidencia científica que demuestra que la
antisepsia de manos disminuye la incidencia de este tipo de infecciones en
forma dramática. Si bien el hábito de la higiene de manos de las personas que
se dedican al cuidado de paciente parece elemental y básico, el grado de
adhesión al cumplimiento de la norma es inferior al 50%, tanto en la Argentina
como en el resto del mundo. El cumplimiento del lavado de manos es
inaceptablemente bajo y exige un mayor compromiso del sector para modificar
esta situación.
La Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente, patrocinada por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho de la higiene de manos una
de sus nueve prioridades. La considera una medida fácil de cumplimentar,
económica, efectiva, accesible para todas las instituciones y de gran impacto
en la seguridad del paciente.
¿Por qué, siendo la higiene de manos la piedra angular en la prevención de las
infecciones hospitalarias, los médicos y las enfermeras no se lavan las manos?
Las razones que suelen esgrimirse son:
 Olvido
 Para no demorar la asistencia
 Falta de conocimiento y de conciencia de la importancia de esta acción
 Sobrecarga laboral
 Pobre clima de seguridad en el trabajo
 Por que ven que otros profesionales no se lavan
 Por falta de material
 Por difícil acceso a piletas y dispositivos
En general, el personal sólo se lava las manos cuando las ve o siente sucias,
cuando tiene miedo de contagio/contaminación o cuando se siente observada.
Paradójicamente, el tiempo destinado al lavado de manos (no más de 1 minuto)
es percibido como tiempo perdido cuando probablemente sea la medida
aislada más importante para evitar complicaciones que pueden atrasar días o
meses la recuperación del paciente.
Sin duda el componente educativo es un elemento crucial e indispensable, pero
sus efectos y persistencia son variables cuando se implementan aisladamente.
No alcanza con distribuir una norma escrita, dar una charla, colgar afiches y
apelar a la conciencia individual. Las medidas deben ser activas, debe existir
educación en terreno y vigilancia continua a fin de detectar las eventuales
problemáticas o escollos que suscitarán la violación o incumplimiento de las
mismas. Siendo la capacitación tan fácil, el cumplimiento de la norma es un
problema de actitud y no de aptitud.
La higiene de manos debe transformarse en una prioridad institucional. Esto
requiere el compromiso no sólo de los médicos y enfermeros sino también de
los líderes de la organización quienes deberán destinar los recursos
administrativos, humanos y económicos necesarios para la tarea.
Resulta entonces imprescindible que las instituciones implementen estrategias
multidisciplinarias y multimodales de lavado de manos que incorporen:
a. Abastecimiento de lociones sanitarias para las manos en base de
alcohol, fácilmente accesibles, en el punto de atención de los pacientes.
El lavatorio debe estar a la entrada de la sala o accesible para cuando
se deba eliminar la suciedad. El dispositivo con alcohol debe ser siempre
accesible, siempre “a mano”. Los productos deben estar a una distancia
equivalente al largo de un brazo del lugar donde se presta atención o
tratamiento. Esto puede lograrse mediante frascos de bolsillo que lleva
el personal encima o con dispensadores instalados en las camas de los
pacientes o en las mesas de noche (o cerca de esta zona). Las lociones
sanitarias instaladas en carritos o colocadas sobre una bandeja de
vendajes o medicamentos que se llevan a la zona de actividad también
cumplen con esta función.
b. Acceso a un suministro de agua seguro y continuo en todas las
llaves/grifos, y las instalaciones necesarias para llevar a cabo la higiene
de manos.
c. Educación de los trabajadores de la salud sobre las técnicas correctas
de la higiene de manos. La capacitación debe ser creativa, constante,
innovadora, dirigida y precisa. Hay desarrollado abundante material
multimedia al respecto con ejemplos de lo que se debe y no se debe
hacer. Como ejemplo, aportamos en este boletín el link con un video de
instrucción desarrollado por el Ministerio de Salud de México, que puede
ser una herramienta útil, ya que muchos profesionales desconocen los
pasos elementales de un correcto lavado.
d. Exhibición de recordatorios que promuevan la higiene de manos en el
lugar de trabajo
e. Medición del cumplimiento de higiene de las manos a través de
controles de observación y retroalimentación del desempeño de los
trabajadores de la atención sanitaria.
En los últimos tiempos, la cultura de seguridad de los pacientes ha llevado a un
enfoque sistémico de los errores médicos, focalizando su atención sobre los
sistemas y no sobre los individuos fomentando una cultura no punitiva que
favorezca la discusión acerca de los errores. Ahora bien, teniendo todos los
elementos a mano y habiendo advertido al personal de la importancia de esta
norma, la violación sistemática de la misma no debe ser considerada como
error sino como desidia y debe acarrear las sanciones disciplinarias
correspondientes.
La higiene de manos salva vidas y evita demandas por responsabilidad
profesional. Ya es hora de tomarla más en serio.
BIBLIOGRAFÍA
1. Organización Mundial de la Salud. Mejorar la higiene de manos para prevenir las
infecciones asociadas a la atención de salud. Soluciones para la seguridad del paciente
Vol 1, solución 9. Mayo 2007
2. Durlach, R. La higiene de manos. Una lección mal aprendida. Revista ITAES. Vol 10 N|
5. Diciembre 2008.
3. Maimone, S. ¿Por qué no se lavan las manos? (Presentación). 5ta Jornadas de
Seguridad en la Atención Médica de los Pacientes, organizada por le Instituto de
Investigaciones Epidemiológicas de la Academia Nacional de Medicina. Buenos Aires,
6 de agosto de 2008
4. Milberg, Matías. Los buenos, los malos o la dificultad para implementar. El lavado de
manos en el siglo XXI. 5ta Jornadas de Seguridad en la Atención Médica de los
Pacientes, organizada por le Instituto de Investigaciones Epidemiológicas de la
Academia Nacional de Medicina. Buenos Aires, 6 de agosto de 2008
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