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SPEECH/08/239 José Manuel Durão Barroso Presidente de la Comisión europea "UE-América Latina, oportunidades" desafíos ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México) Ciudad de México, 13 mayo 2008 y Permítanme en primer lugar expresar mi satisfacción de estar hoy aquí, en México. Dado que mi visita a México tiene lugar justo antes de la Cumbre entre la Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe en Lima, Perú quisiera enfocar mi intervención en los grandes temas que se discutirán en esta reunión. Es decir, la lucha contra la pobreza, la desigualdad, y por la inclusión y el desarrollo sostenible y el cambio climático. Latinoamérica es una región a la que me siento especialmente cercano y que sin duda está viviendo un momento de gran trascendencia a todos los niveles. Estos procesos han permitido constatar a mi modo de ver una serie de elementos. En primer lugar los procesos electorales que se han vivido en la región en los últimos años permiten corroborar que la región de América Latina ha realizado progresos muy significativos en el campo de las reformas democráticas. La normalidad y transparencia con las que, de una manera general, se han realizado la mayoría de dichos procesos electorales es sin duda testimonio de la consolidación de sistemas políticos en los cuales el debate político es amplio, las opciones son reales, el proceso es normalmente pacífico, el voto es mayoritario, el recuento es normalmente transparente y el resultado es en principio respetado. No es ésta poca cosa para una región que sufría no hace mucho tiempo la plaga de dictaduras y de elecciones poco representativas. Pero mas allá de esta constatación positiva de avances en las reformas democráticas, estos mismos procesos, las tensiones políticas y sociales que los han acompañado en algunos casos y sus resultados nos han permitido ver de manera diáfana que existen todavía en América Latina una serie de desequilibrios económicos, políticos y sociales. Estos desequilibrios pueden, si no son gestionados adecuadamente, poner en peligro los importantes avances obtenidos en los últimos años tanto a nivel de la consolidación de la democracia y del estado de derecho como a nivel de los progresos económicos y sociales. Estos desequilibrios tienen a mi juicio una causa subyacente fácilmente identificable. Me estoy refiriendo a la importante y preocupante desigualad que existe en todos los niveles en el subcontinente latinoamericano. A pesar de los innegables progresos a nivel de crecimiento económico en los últimos años, según la CEPAL, el número de personas que viven en condiciones de pobreza en América Latina alcanza los 227 millones, es decir el 44,4% de la población. Este elevado porcentaje refleja una desigualdad flagrante entre ricos y pobres. Las poblaciones indígenas y afro descendientes, las mujeres y los niños se ven especialmente afectados por las condiciones de vida precarias y la marginación. La desigualdad es en primer lugar un factor de debilitamiento de la democracia y de fragmentación de la sociedad. La exclusión, la pobreza, el limitado acceso a la educación y a la salud y la falta de perspectivas limitan el ejercicio de los derechos cívicos y políticos, socavando la confianza en las instituciones e impidiendo una participación plena en el proceso democrático. Esta desigualdad por otro lado compromete el crecimiento y el desarrollo económicos como lo señalaba recientemente un estudio del Banco Mundial. Es ella también causante de que más y más latinoamericanos dejen sus países y busquen mejores oportunidades de trabajo y de vida emigrando a terceros países. 2 Es justo señalar que la promoción de la cohesión social y la reducción de la pobreza se han convertido en asuntos prioritarios en los programas de desarrollo nacional de numerosos países de América Latina. También se han emprendido iniciativas de gran envergadura para favorecer la cohesión social a nivel subregional y reforzar la dimensión social de los procesos de integración regionales. Pero la realidad cotidiana nos muestra que se necesitan esfuerzos mucho más decididos para afrontar esta problemática a la que por supuesto no puede ser ajena la Comunidad Internacional. Es por ello que la Comisión ha hecho de la cohesión social en América Latina el tema prioritario de su diálogo político con la región y figura como una de las dos grandes prioridades a discutir en la Cumbre de Lima. Nuestros esfuerzos giran en torno a dos ejes: Dar prioridad a la cohesión social en la política de ayuda y de cooperación sobre este tema y Asociación progresiva de las organizaciones internacionales y de la sociedad civil en torno a este objetivo. El otro tema principal en la agenda de Lima es el desarrollo sostenible y el cambio climático. Para preparar este capitulo celebramos en Bruselas, el 4 de Marzo, la primera Conferencia Ministerial sobre Medio Ambiente Europa – América Latina y Caribe. Donde por primera vez entablamos un debate político especializado sobre cuestiones medioambientales fundamentales. Espero podamos sacar provecho del éxito de nuestros representantes el año pasado durante la reunión de Bali sobre el cambio climático y que, como a ellos, no nos falten ambición ni valor. La cohesión social es uno de los grandes ejes prioritarios de nuestra acción, pero no el único. Todos ustedes conocen nuestra apuesta decidida por la integración económica y política regional como elementos de estabilidad política y de crecimiento económico a semejanza del proceso de integración europeo. Sería lógico y legítimo esperar que procesos de este tipo pudieran tener el mismo efecto en América Latina. Entidades como Mercosur, la Comunidad Andina, la Comunidad Centroamericana o la Comunidad Sudamericana de Naciones, tienen el potencial de hacer una contribución positiva en este campo. Espero que Europa pueda apoyar este proceso continuando en un futuro próximo las negociaciones con el Mercosur y concluyendo acuerdos de asociación con Centroamérica y con la Comunidad Andina. Si tal y como es nuestro deseo estas negociaciones fructifican la Unión Europea y América Latina se habrán dotado de una red de acuerdos de asociación con todos y cada uno de los países y regiones del subcontinente. Es este uno de los elementos que se podrían emplear para acallar a aquellos que acusan a la Unión Europea de desvincularse de América Latina. Nuestro compromiso con esta región es sin duda de diferente naturaleza que el que existe con otras regiones. Pero ello es debido a la diferente problemática de la subregión y no a un menor interés. No olvidemos que Europa sigue siendo el primer inversor, el primer donante y en muchos casos el primer socio comercial de la región. 3 Latinoamérica debe hacer frente a un mundo globalizado cada vez más complejo y exigente. Los avances realizados en los últimos años han sido muchos e importantes, pero no caigamos en la complacencia. Los desafíos y riesgos son también numerosos e igualmente importantes y exigen más avances tanto en el campo de las reformas democráticas como en el económico. La democracia es algo más que la organización de elecciones que no es sino uno de los múltiples elementos del ejercicio democrático del poder. Ella comprende también el respeto de los derechos humanos, el rechazo de toda forma de discriminación, la plena vigencia del estado de derecho, la libertad de expresión, el pluralismo político, la separación e independencia de poderes o la probidad y la transparencia en la acción pública. La consolidación de la democracia es un proceso complejo que requiere mucho tiempo y esfuerzo. En el ámbito económico debemos ser conscientes primeramente de que los avances son importantes pero no suficientes y que comparativamente la región latinoamericana está creciendo a niveles inferiores al de otras en el mundo reduciendo así su peso económico y político. Seamos también conscientes, y aquí vuelvo a referirme al tema de la cohesión social, de que el crecimiento por si solo no basta y que debemos construir sociedades más inclusivas que permitan que una más amplia parte de la población goce de mayores niveles de prosperidad. Muchas más cosas se podrían decir sobre la situación del subcontinente latinoamericano pero me gustaría dejar tiempo para el debate. Quiero reiterar el compromiso de la Unión Europea de seguir apoyando política y financieramente los esfuerzos de los países latinoamericanos para construir sociedades más justas y estables. Relaciones con México Como he tenido hoy la oportunidad de comentar en la reunión de antemano con el Presidente Calderón, podemos decir con satisfacción que, en los últimos años, la Unión Europea y México han ido estableciendo una relación estrecha y duradera, basada en los valores compartidos y caracterizada por un creciente nivel de cooperación en el sentido más amplio. Nos hemos acercado muchísimo en los últimos años y ahora ya es tiempo de andar juntos hacia una Asociación Estratégica Mexico-UE. El objetivo principal de una asociación estratégica es permitir a México y la Unión Europea coordinarse más en relación con los grandes temas globales y trabajar juntos para la afirmación de nuestros valores comunes. A nivel bilateral, nuestro acercamiento se ha dado en el marco de nuestro Acuerdo de Asociación, el “Acuerdo Global”, un instrumento jurídico avanzado y de gran alcance. México ha sido el primer país con el cual hemos firmado, ya en 1997, un acuerdo de este tipo en América Latina. Al momento tenemos este tipo de acuerdo tan amplio solamente con México y con Chile. La Unión Europea ve a México como una de las potencias emergentes de América Latina, un puente entre dos mundos y un país capaz de desempeñar un papel de mayor alcance en el contexto multilateral. La Unión Europea reconoce y valora los importantes avances que ha hecho México en materia de promoción de los derechos humanos y en materia de modernización económica, diversificación productiva y apertura comercial en la última década. Sin embargo y a pesar de la profundización de nuestras relaciones bilaterales, creo que todavía hay cosas que podemos hacer para alcanzar y aprovechar plenamente todo el potencial implícito del Acuerdo Global. 4 La estrategia de cooperación 2007-2013, que firmamos durante la visita del Presidente Calderón a Bruselas en junio del año pasado, constituye un paso más en la dirección correcta. Con esta estrategia hemos sentado la base para una forma más avanzada de cooperación entre México y la UE, una cooperación basada entre otras cosas en los diálogos sobre políticas sectoriales. En este sentido podemos constatar una intensificación en nuestro diálogo político como lo atestigua recientes encuentros de alto nivel entre ambas partes. En el último año se llevó a cabo la visita del Presidente de México a la sede de las instituciones europeas, nuestro encuentro bilateral en Heiligendamm, varios encuentros entre la Canciller Patricia Espinosa y la Comisaria Benita FerreroWaldner, la visita a México del Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana y los Comisarios Peter Mandelson, Janez Potocnik y Vladimir Spidla y ahora mi visita aquí en México. El tema de cohesión social es el principal entre los temas de diálogo. A nuestro modo de ver, el de la cohesión social es unos de los desafíos al que México tendrá que enfrentarse en un futuro cercano. Un tema candente, y que ya es materia de otro de nuestros importantes diálogos sectoriales con México, es el medio ambiente. Ya hemos establecido con México un diálogo sobre política medioambiental y cambio climático y la primera reunión se celebró el 11 de enero de 2008. En este contexto estamos discutiendo sobre gestión sostenible de los recursos naturales, producción y uso sostenible, impacto medioambiental en el desarrollo económico, energías renovables, gestión de desastres, entre otros. También quisiera destacar los importantes avances que se han logrado en el campo de la cooperación científica y tecnológica a través de las reuniones bilaterales en el marco del acuerdo sectorial sobre cooperación científica y tecnológica, de la promoción de la participación mexicana en el Séptimo Programa Marco y del acercamiento con los países centroamericanos en este campo en la primera reunión UE-Mesoamérica sobre ciencia y tecnología que se llevó a cabo en Guanajuato el 9 de febrero 2008. Estamos convencidos de que con este diálogo fortaleceremos nuestra coordinación en este tema que tanto nos preocupa a todos hoy en día. Consideramos también muy importante continuar nuestro diálogo y cooperación en materia de derechos humanos. El tema de los derechos humanos tiene un papel fundamental en nuestras relaciones y es una parte esencial de nuestros valores compartidos. La UE continúa apoyando a México en sus esfuerzos de defensa de los derechos humanos en el interior del país y a nivel internacional. Hoy México es un país aliado y amigo de Europa en el mundo multipolar. La UE tiene interés en un México fuerte, próspero y democrático. Nuestras relaciones son amplias y han logrado ya un nivel de madurez y de amplitud considerable y es sobre esta base que vamos a trabajar conjuntamente para lanzar nuestra Asociación estratégica que nos dará el marco para intensificar nuestra cooperación a nivel bilateral, regional y global. 5