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Al ritmo que toque china
La creciente demanda china de materias primas ofrece oportunidades a Latinoamérica.
foto: Latin Stock México Imprimir
Las perspectivas sobre el crecimiento de las relaciones de China con América Latina –
resaltadas por la visita del presidente chino, Hu Jintao, a la región– no podrían ser más
prometedoras.
Hay un creciente reconocimiento, tanto en Latinoamérica como en los mercados
internacionales, de que la región puede obtener beneficios a largo plazo de sus
relaciones comerciales con China.
Walter Molano, analista de BCP Securities, una de las primeras firmas en percatarse
hace algunos años del gran potencial de esta relación, dice que el entusiasmo por China
está creciendo, especialmente en el cono sur, donde Brasil ha sabido vislumbrar el
enorme potencial a futuro.
“El asunto de China ha cobrado vida propia. Mientras más te alejas de Estados Unidos,
más te atrapa,” dice Molano.
La dura realidad económica de América Latina realza aún más la importancia que ha
tenido la visita del presidente Hu Jintao a Brasil, Argentina, Cuba y Chile en su viaje de
dos semanas en noviembre pasado.
A pesar de los temores de un descenso en el ritmo de crecimiento, la economía de China
se sigue expandiendo a una tasa de 9.1%, mientras que se espera que su producción
industrial dé un salto a 16.1%.
Ese crecimiento demanda, en cantidades cada vez más grandes, materias primas de
Latinoamérica.
Brasil le está vendiendo vastas cantidades de acero de alta calidad. Chile y Perú venden
cobre, y en todo el cono sur exportan semillas de soya al gran mercado chino.
Las exportaciones de materias primas de Argentina y Brasil ayudaron a Latinoamérica a
producir un excedente de $3,300 millones de dólares gracias a su comercio con China,
contribuyendo con ello a un incremento de 50% de todo el comercio bilateral de la
región para alcanzar $28,800 millones de dólares.
Al ritmo que toque china
China es ahora el mercado de exportación de más rápido crecimiento para Brasil, pues
el comercio entre los dos países se ha cuadruplicado en los últimos cuatro años. Y las
exportaciones de Argentina a China en los primeros cuatro meses del año sumaron $807
millones de dólares, 66% más que en el mismo periodo del año anterior. Y con la
demanda de los 1,300 millones de consumidores chinos en rápido crecimiento, los
analistas sugieren que existe una posibilidad potencialmente grande para nuevos
incrementos.
“Muchos países latinoamericanos se encuentran en condiciones de abastecer el mercado
chino con productos agropecuarios, comida procesada y bebidas”, dijo un reciente
reporte realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo.
“Así como aumenta el ingreso, los gustos también deberían diversificarse en China,
ofreciendo la oportunidad de que crezcan las exportaciones de vino, café, carnes, frutas
y vegetales.”
El auge del comercio de materias primas ha ayudado a Latinoamérica a generar
balanzas comerciales positivas, disipando el miedo de que el bajo costo de las
manufacturas chinas pueda avasallar a las latinoamericanas, especialmente en países
como México, Honduras y República Dominicana, que han conseguido penetrar el
mercado estadounidense en los sectores textil y de electrónica.
“En promedio, y a pesar de algunas excepciones, Latinoamérica es un ganador de los
acuerdos comerciales de la integración global de China”, según un reciente estudio del
banco español Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA).
Venderle al gigante
Muchos países están comenzando a darse cuenta de que la necesidad de China de
asegurar su futuro abastecimiento de materias primas, ofrece el prospecto de fuertes
cantidades de inversión directa de ese país.
Las compañías de China ya han comenzado a financiar proyectos en Latinoamérica:
minas de hierro en Perú, campos petroleros en Ecuador y minas de oro en Venezuela.
El año pasado, alrededor de $1,040 millones de dólares llegaron a Latinoamérica de
China, 36.5% del total recibido durante el año, según estadísticas del ministerio chino
de comercio. Y la suma puede incrementarse de manera significativa.
Después de su noveno viaje a China en apenas 18 meses, Luis Fernando Furlan,
ministro de Desarrollo de Brasil, reportó en mayo que él esperaba asegurar $5,000
millones de dólares en inversiones en proyectos que iban desde una nueva vía de tren
hasta mejoras para dos puertos.
Y en su escala cubana, el presidente Jintao anunció inversiones en la isla del orden de
$5,000 millones de dólares, demostrando una vez más que el tamaño de su economía le
permite desafiar el embargo estadounidense.
“Los chinos están dando mucha prioridad a Latinoamérica”, dice Javier Santiso,
economista en jefe para Latinoamérica y Mercados Emergentes de BBVA en Madrid.
“El incremento no es sólo sobre comercio sino en inversión directa también.”
Sin embargo, hay claros peligros. Como antes, Latinoamérica podría otra vez volverse
demasiado dependiente de un área limitada de mercancías, por lo que la diversificación
tiene que seguir siendo estratégica.
Al mismo tiempo, la región podría encontrarse a sí misma prisionera del desempeño de
la economía china y ser severamente golpeada si el gigante asiático cayera.
Por otra parte, un prolongado periodo de crecimiento chino podría proveer a la región
del excedente de dinero que necesita para reducir los niveles de la deuda y reforzar la
estabilidad macroeconómica recientemente adquirida.
Molano sugiere que la conexión china permitiría preparar el camino para la
capitalización de Latinoamérica por sus propias fuerzas como un productor de materias
primas a bajo costo.
Si eso ocurriera, abriría el camino para el resurgimiento de un modelo de desarrollo
basado en el concepto económico clásico de ventaja comparativa y no en ideas más
recientes como la sustitución de importaciones.
“China da nueva esperanza a Latinoamérica de poder volverse parte del mundo,” dice.
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