Download grupal 12 ejercicio de desierto vocacional

Document related concepts
no text concepts found
Transcript
Retiro Discernimiento
DESIERTO
PIDE SUS OJOS PRESTADOS A DIOS
Entre tantos ruidos, música, palabras....
SILENCIO y DEJAR HABLAR AL SEÑOR...
No es fácil encontrar una hora para HACER
Es por eso que te invito a que en este momento:
- busques un lugar solitario, donde puedas hablar con Dios como haces con un amigo, sin que te
molesten otras personas u otros ruidos, u otras ocupaciones, y le platiques de las cosas que
llevan en tu corazón.
- Prepárate o dispón tu corazón, aquieta tu mente y concentra tus sentidos, afina el oído para
escuchar su voz.
- Cierra unos momentos tus ojos, e imagina de estar a la presencia de Jesús.... mira su rostro, sus
ojos, ... ¿cómo te mira? ¿qué te dice? .... Ponte en su presencia invocando el Espíritu Santo para
que te guíe y te dé sentimientos y palabras adecuadas...
Puedes iniciar este tiempo de intimidad con Dios leyendo y meditando Isaías 43, 1-7:
(medita y saborea cada frase, especialmente las que te estoy subrayando; cuando encuentras el
nombre de Israel, o Jacob... ¡puede poner tu propio nombre!)
“Y ahora así dice el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel.
No temas, que Yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre, y eres mío.
Si atraviesas las aguas, Yo estaré contigo; en los ríos no te ahogarás.
Si pasas por el fuego, no arderás, la llama no te quemará.
Porque Yo soy el Señor, tu Dios; el Santo de Israel, tu Salvador.
He entregado a Egipto, como precio de tu rescate, a Etiopia y a Saba a cambio de ti;
Es que tú vales mucho para mí, eres valioso y Yo te amo.
Por eso entrego hombres a cambio de ti, pueblos a cambio de tu vida.
No temas, que Yo estoy contigo.
(Da un tiempo suficiente a la meditación)
Cuando te sabes amado por Dios, adquieres una certeza. Que solos no podemos descubrir lo
mejor que hay en nosotros mismos. Es necesario estar con Él, pedirle que nos ayude a encontrar
nuestro tesoro, que nos ayude a mirar cómo él mira nuestra vida, nuestra historia, nuestra sociedad...
Es el mismo ejercicio que Dios llevó a hacer a los personajes bíblicos, llevándolos a leer la
realidad desde su mirada amorosa y clemente. Tu vives en clave de vocación cuando sabes mirar las
cosas desde el punto de vista de Dios y de su amor.
Ahora reza despacio, saboreando y asumiendo cada palabra y cada frase:
Señor Jesucristo:
Que tu presencia inunde por completo mi ser,
Y tu imagen se marque a fuego en mis entrañas,
Para que pueda yo caminar a la luz de tu figura,
Y pensar como tú piensas,
Sentir como tú sientes,
Actuar como tú actúas,
Hablar como tú hablas,
Soñar como tú sueñas,
Y amar como tú amas.
Pueda, Señor, como tú,
Despreocuparme de mi mismo
Para preocuparme de los demás,
Ser sensible a lo que acontece a mi alrededor,
Dentro de mi y en mi entorno.
Pueda yo ser sensible y misericordioso
paciente, manso y humilde,
sincero y veraz,
para que así lo que me ven, te vean a Ti.
Porque hoy comprendo, Señor,
que necesitas de mi:
necesitas mis labios, para seguir bendiciendo
mi corazón para seguir amando,
Mis manos para seguir repartiendo tu cuerpo,
Mis pies para seguir acercándote a los demás.
No me permitas, Señor,
rechazar el proyecto de amor
que tienes para mi.
-
Deja que por un espacio de tiempo resuenen estas palabras en tu interior. Puedes irlas repitiendo
despacio en tu mente...
-
Agradece a Dios este momento. Te sugiero que lo hagas rezando un Padre nuestro, meditando cada
frase....
-
Concluye tu momento de oración formulando un compromiso práctico, que puedas realizar y evaluar.
La Oración vocacional consiste en ponerte delante de Dios para pedirle que se cumpla en ti lo que Él
quiere.
Se trata de ya no centrarte en ti mismo y en tus intereses y abrirte a Dios y a sus intereses.
Charles de Foucault formuló magistralmente un ejemplo de este tipo de oración:
Padre, me pongo en tus manos
Haz de mi lo que quieras
Sea lo que sea,
Te doy las gracias.
Lo acepto todo,
Estoy dispuesto a todo,
Con tal que tu voluntad
Se cumpla en mi
Y en todas sus criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma
te la doy
con todo el amor
De que soy capaz,
porque te amo
y necesito darme
ponerme en tus manos
sin medida,
Con infinita confianza,
Porque Tú eres mi Padre.