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PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA PUREZAS E IMPUREZAS ¡LA PUREZA INTERIOR ES EL RESULTADO DEL AMOR A LOS DEMÁS! ¡EL AMOR FRATERNO Y LA LIMOSNA HACEN PURO NUESTRO CORAZÓN! MARTES 16 DE OCTUBRE DE 2012 Del Evangelio según san Lucas 11, 37-41 Mientras hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: «¡Bien! Ustedes, los fariseos, purifican por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Den más bien en limosna lo que tienen, y así todas las cosas serán puras para ustedes. LECTURAS COMPLEMENTARIAS: GÁLATAS 5, 1-6 - LO ÚNICO QUE CUENTA ES UNA FE ACTIVA EN LA PRÁCTICA DEL AMOR SALMO 118 – SEÑOR, QUE ME ALCANCE TU FAVOR CONTEXTO – La distinción entre pureza e impureza permitía diferenciar a los judíos de los gentiles, a los ‘justos’ de los pecadores y a los buenos de los malos. Sin embargo, esta distinción no se inspiraba en criterios éticos, sino en prescripciones de pureza ritual y, sobre todo, en costumbres de higiene. Siendo esto así, se producía un desequilibrio entre las exigencias morales y las costumbres culturales, ya que se daba más valor a cosas puramente funcionales, y se perdían de vista las exigencias sociales de la Ley. Jesús hace un llamado a sus opositores para que no conviertan un formalismo ritual en un criterio para discriminar a las demás personas por su condición social, racial, cultural, económica o religiosa. De hecho, las personas pobres que trabajaban en el pastoreo o en la agricultura tenían poca o ninguna posibilidad de cumplir estas normas de higiene y, por una razón ajena a su voluntad, se veían discriminados de la vida religiosa comunitaria. EL MAESTRO NOS ENSEÑA SENTIDO DE LA LIMOSNA – En la actualidad enfrentamos problemas semejantes, porque en nuestra cultura las diferencias de clase social, las carencias económicas y la diversidad de raza son causa frecuente de segregación y discriminación. ¿Se compromete activamente nuestra comunidad cristiana en la superación de estos problemas? UN CAMINO A LA PUREZA Jesús gustaba de sentarse a comer con muchos, y era el momento para enseñar y para incluir lo que a menudo se dejaba de lado, a personas que socialmente eran despreciadas. Quizás iba prefigurando la gran cena a la que toda la humanidad, sin distinciones, estaría invitada. Por eso esa noche aceptó la invitación de un fariseo a cenar: ¿convertiría esa cena en un momento de diálogo fraterno entre dos ¿enemigos?... Detengámonos un momento en el carácter de los fariseos: eran muy estrictos, organizados y disciplinados. Cumplían rigurosamente los turnos del día dedicados al trabajo, a la oración y a la formación y al descanso. Se atenían sin correrse ni una coma a cada uno de los preceptos de la Ley; en cierto aspecto, eran admirados por la disciplina de soldados que esgrimían en su vida cotidiana. Y esto se ve reflejado en la cena a la que fue invitado el Señor: el fariseo, entre extrañado y admirado, se asombra de que Él no cumpla con las abluciones acostumbradas, el rito de purificarse antes de comer. El Señor embiste contra ello. No se trata, como en el caso de los fariseos, de la estricta observancia de ritos externos vacíos de contenido. No se trata, como en nuestro caso, del formal cumplimiento de preceptos y tradiciones en los que no esté puesto el alma: la pura exterioridad conspira contra la Salvación y nos enfermamos de opacidad. Por eso, el Maestro nos abre el camino de la Vida a través de la recuperación de la pureza. Un corazón puro -el que será capaz de ver a Dios como Él nos enseñó en las Bienaventuranzas- es un corazón que no reserva nada para sí, que da y se da sin otro interés que el del prójimo, sin buscar méritos ni recompensas, por pura gratuidad al igual que su Padre del Cielo. Esa es la verdadera limosna, dar lo que nos pertenece y más aún, dar la vida, no las sobras, no moneditas que entregamos religiosamente por costumbre, no diezmos de costumbre y mezquindad. El camino de la pureza se extiende a través de nuestra tierra fértil... Darnos a nosotros mismos. PARA REFLEXIONAR -Den más bien en limosna lo que tienen, y así todas las cosas serán puras para ustedes. ¡La pureza interior es el resultado del amor a los demás! ¡EI amor fraterno y la limosna hacen puro nuestro corazón! Confesemos que no esperábamos esta definición de la pureza. El proyecto fundamental del hombre es amar. El término "limosna" no debe engañarnos. Como ocurre con el término "caridad", que hoy es desvalorizado y rechazado por muchos. Pero no debemos detenernos en las palabras. Es la realidad lo que cuenta y Lucas lo ha tratado muchas veces como un tema importante. Escuchemos de nuevo esa frase sorprendente, y tomémosla muy en serio: "dense como limosnas...", y todo será puro para ustedes. PARA ORAR Señor Dios nuestro: Tú miras dentro de nuestro corazón y nos invitas ahora a sentarnos a la mesa de Jesús y a adorarte juntamente con él en espíritu y en verdad. No permitas que haya en nosotros presunción, o pura exhibición externa, o intento de impresionar a la gente como para mostrarles qué buenos y religiosos somos. Haznos honestos contigo y con nosotros mismos por medio de Jesucristo nuestro Señor. Amén. PARA ACTUAR – No es la copa reluciente lo que importa, sino el contenido de la misma. Efectivamente, el contenido tiene que ser de primera clase, excelente. LA GENTE QUE ME GUSTA… Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar. Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar. Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales. Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría. Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe. Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó. Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos. Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata. Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido. Mario Benedetti «Den como limosna lo que tienen, y todo será puro» El mejor cosmético para la belleza es la felicidad. Condesa de Blessington