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EL PAPEL DEL TRANSPORTE EN EL CAMBIO CLIMÁTICO. ANTECEDENTES: El transporte incide de manera directa en las relaciones sociales y económicas que moldean a los países. El transporte tiene repercusiones no sólo en la determinación de la demanda de combustibles, sino también en la oferta de tiempo (horas-hombre) y en la eficacia de los sistemas de intercambio de mercancías. El desarrollo de sistemas de movilidad de personas y mercancías de bajo costo, eficiente y amigable con el entorno, libera recursos humanos para el desarrollo de actividades productivas, de enriquecimiento personal y competitividad en las ciudades. Los beneficios económicos y sociales de la movilidad, frecuentemente vienen acompañados de efectos negativos como la congestión, la exclusión social, los accidentes de tránsito, la contaminación del aire y alto consumo de combustible. Los efectos negativos del transporte urbano, son una constante de este siglo y se concentran principalmente en las grandes urbes de países en desarrollo. La rápida motorización a nivel mundial ha tenido como consecuencia que las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) del sector transporte sean las que presentan una mayor tasa de crecimiento en comparación con el resto de los sectores, y en especial de la emisiones de dióxido de carbono (CO2). Tan solo en el 2006, el 13% de las emisiones globales de GEI correspondieron a este sector, en tanto que el 23% de las emisiones globales de CO2 son resultado de la quema de combustible fósiles por dicho sector.1 Fuente: IEA, 2010 Entre 1970 y el 2006 las emisiones de GEI del sector aumentaron 130% a nivel mundial, y aunque los países desarrollados son los responsables de la mayor cantidad de emisiones de GEI del sector, en los próximos 30 años las emisiones principalmente de CO2 provendrán de países en desarrollo, básicamente de vehículos privados y el transporte de carga, a menos de que se implementen medidas de mitigación en un futuro cercano. 1 http://www.unep.org/geo/geo4/media/GEO4_SDM_Spanish.pdf Existe un consenso internacional, basado en las tendencias actuales, donde se establece que si el sector transporte no es apropiadamente dirigido y no contribuye en la reducción de emisiones de CO2, los futuros objetivos no podrán lograrse en el marco de la política climática de post 2012. Hasta ahora el transporte terrestre tiene un papel poco importante en cuanto a las negociaciones para el cambio climático, y tampoco se adapta bien a los mecanismos de financiamiento, por ejemplo el Mecanismo para un Desarrollo Limpio, diseñado para reducir las emisiones de GEI a nivel mundial. Se necesitan mecanismos más efectivos y herramientas de financiamiento que puedan costear las estrategias para reducir las emisiones de GEI en este sector. Estas estrategias deberán trascender las innovaciones tecnológicas y apoyar los cambios de conducta y modificaciones que los sistemas de transporte provocarán. OPORTUNIDADES PARA INTEGRAR EL TRANSPORTE TERRESTRE Para lograr la reducción de emisiones de GEI del sector transporte, se necesita una política integral, basada en el enfoque llamado “Avoid-Shift-Improve” que combina medidas que están dirigidas hacia: Evitar o reducir los viajes a través de la integración del uso de suelo y planeación de transporte Utilizar medios de transporte más eficientes que en su mayoría serán no motorizados o será el transporte público Mejorar la tecnología del automóvil y el combustible. Actualmente todo indica que la mayor parte de las intervenciones del transporte relacionadas con el cambio climático se concentran en la eficiencia del vehículo y el combustible, esta es la estrategia improve (de mejora). Los objetivos listados para la reducción de los GEI y la urgencia de tratar el problema climático no nos permite perder de vista todas las ventajas que tienen las estrategias de shift y avoid (cambio y prevención). Para evitar gran parte del uso que ya conocemos de los vehículos motorizados, es necesario un cambio fundamental de la planificación urbana y de transporte. Esto requiere de inversiones sustanciales. El reto es organizar un sistema de transporte que dé como resultado un “uso óptimo” de los diferentes medios de transporte, haciendo prioritario el caminar, el ciclismo y el transporte público tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo. FINANCIAMIENTO DE CARBONO PARA UN TRANSPORTE SUSTENTABLE COMO PARTE DE LAS NEGOCIACIONES PARA EL CAMBIO CLIMATICO El transporte terrestre hasta ahora ha sido subestimado en las negociaciones para el cambio climático y en los mecanismos existentes como el MDL, básicamente por las dificultades para demostrar la adicionalidad y calcular el costo incremental. Aunado a que comparado con otros sectores, las reducciones de GEI de este sector son mínimas y el desarrollo de metodologías y recolección de información es sumamente complejo. La nueva arquitectura del régimen climático post- 2012, abre las posibilidades para llevar a cabo acciones de reducción de GEI más ambiciosas a través de las Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas (NAMA). Las NAMA pueden apoyar los esfuerzos de mitigación en países en vías de desarrollo, donde el sector transporte puede ser un beneficiario. Un claro ejemplo es la presentación de NAMA, como parte del Acuerdo de Copenhague, de 43 países en vías de desarrollo, de los cuales 26 hacen una referencia explícita al sector de transporte terrestre.2 2 http://www.transport2012.org/bridging/ressources/files/1/913,828,NAMA_submissions_Summary_030810.pdf