Document related concepts
no text concepts found
Transcript
Unión Femenil Estatal de Illinois VIAJES MISIONEROS Ahora es el tiempo Ana Meléndez, Unión Femenil Estatal de Illinois En cada uno de mis viajes y al poder compartir con mujeres de diferentes lugares, casi siempre escuchaba una misma expresión: “Qué bonito sería poder participar en un viaje misionero”. Fue así que comenzó el deseo en mi corazón de organizar viajes misioneros para mujeres hispanas, mujeres que residen en Estados Unidos y que ahora tienen la posibilidad económica y los medios para poder viajar. En el año 1994 hice nuestro primer viaje misionero a Guatemala con un grupo de 12 mujeres, mujeres que Dios había preparado de antemano, con capacidades extraordinarias y sobre todo con un deseo tremendo de servir a mujeres totalmente extrañas a ellas en un país extraño pero con un idioma en común. Eso fue solo el comienzo de todos los viajes que hemos realizado en los últimos diez años. Hemos ministrado en Canadá, Guatemala y República Dominicana. Lo impactante no ha sido que solamente hemos cruzado fronteras para ir a países; lo impactante es que hemos cruzado estados con el eco que nuestro ministerio ha hecho. Ese eco ha servido para animar a otras mujeres hispanas de otros estados a poder llevarles también al campo misionero. Dios habla a tu corazón de una manera extraordinaria cuando tomas la decisión de dejar dos semanas de tu apurada y ocupada rutina para poder servir a otros, servirles a través de la Palabra impartida. Pero también les sirves por medio de una canasta de alimentos, una visita a los hospitales públicos, una oración por aquella madre que no tiene esperanza alguna por la pobreza que está viviendo, o zapatos para unos pies polvorientos que nunca se han podido poner un par de zapatos nuevos. Aunque estés totalmente convencida que estás haciendo algo por otra persona, al final quién recibe la mayor bendición eres tú misma. Situaciones como éstas te hacen reflexionar en tu propia vida, en como estás invirtiendo tu tiempo, dinero y energía. Eso provoca un cambio en ti, pues lo ha provocado también en mí. Si Dios pone el deseo en tu corazón, yo te pido que ores al maestro y expongas tu deseo de ir al campo misionero. No esperes más, porque ahora es el tiempo.