Download Andalucía y Portugal, una historia compartida Andalucía y Portugal

Document related concepts

Guerra de Restauración portuguesa wikipedia , lookup

Guinea Portuguesa wikipedia , lookup

Imperio portugués wikipedia , lookup

Tratado de San Ildefonso (1777) wikipedia , lookup

Traslado de la corte portuguesa a Brasil wikipedia , lookup

Transcript
Detalle del mapa ‘Tabla del Reyno de Andalucía’ incluido en el códice ‘Descripción de España y de la Costa y Puertos de sus Reynos’. Pedro Texeira (1634). Biblioteca Nacional de Austria
DOSIER
Andalucía y Portugal,
una historia compartida
Los otros niños de la guerra
Aunque estaba prohibido, los menores
moriscos fueron esclavizados sin rubor
Año VIII número 27 enero - marzo 2010 3,50 €
E
N
F
O
Q
U
E
Sevilla-Paymogo-Lisboa
D
ecía Perre Vilar que en el
fenómeno frontera siempre
había que tener en cuenta los
que las hacen y los que las sufren, que
habitualmente no suelen coincidir. Y
así, con cierta frecuencia, podemos
asistir a lo que se ha denominado la
venganza de la historia sobre la
política: el coste del olvido de las
condiciones objetivas y subjetivas de la
realidad por parte de los que toman las
decisiones de separar o unir.
Andalucía tiene dos fronteras
terrestres internacionales, la peculiar
verja colonial de la Roca y la Raya
hispano-lusa. Por el rincón onubense
transcurre, con más de siete siglos de
historia, una de las fronteras más
antiguas y estables de Europa. La
guerra y la paz, las prohibiciones y las
restricciones siempre se han impuesto
desde arriba, desde las altas esferas del
poder central. Incluso las respectivas
historias nacionales han ejercido una
singular violencia simbólica y han
podido distanciar a los habitantes de
los dos países. Sin embargo, la
permeabilidad sociocultural se ha
superpuesto a las políticas de
normalización identitaria y el
intercambio ha sido una práctica
cotidiana entre los vecinos de uno y
otro lado. El contrabando, el comercio,
las migraciones, los matrimonios
mixtos, los préstamos culturales o
lingüísticos han sido moneda común
durante siglos.
Ya en los Repertorios de caminos de
Pedro Juan Villuga (1546) y de Alonso
de Meneses (1576) se describía la ruta
más corta y transitada entre Sevilla y
Lisboa. El camino transcurría por
Castilleja, Sánlucar, Manzanilla, La
Palma del Condado, Niebla, Trigueros
y Paymogo, último pueblo andaluz.
Atravesaba la ribera del Chanza y, ya
en Portugal, pasaba por Serpa, Cuba,
Alcácer do Sal y Almada, para
terminar en Lisboa.
Los vínculos entre la capital lusa y
la ciudad hispalense se estrecharon
aún más a partir de 1580, a raíz de la
anexión de Portugal por Felipe II. En el
triángulo más meridional y occidental
de Europa se concentraba la mayor
actividad comercial que entrelazaba al
viejo continente con Asia y América.
El espacio transfronterizo entre
Andalucía y Portugal se convirtió en
una área con una importante
actividad de transacciones
económicas, que sólo disminuyó
durante el conflicto que culminó con
la independencia de Portugal en 1668 y
en los puntuales enfrentamientos
bélicos del siglo XVIII.
La ruta terrestre Sevilla-Lisboa
alteró su trazado en el siglo XIX al
potenciar la carretera por Aracena
hasta la frontera portuguesa. Sin
embargo, cuando se elaboró un
proyecto de comunicación ferroviaria
entre las dos capitales a comienzos del
siglo XX se retomó el trazado histórico
por Paymogo. El fracaso de este
proyecto condenó al Andévalo
onubense a una insoportable
marginalización. A comienzos del
siglo XXI los obstáculos orográficos en
las conexiones con los vecinos
portugueses han comenzado a
superarse. Y, aunque no sea por vía
ferroviaria, el camino más corto entre
Sevilla y Lisboa se abre de nuevo. Es el
mejor modo para constatar que la
frontera, pese a todo, siempre ha sido
un puente de esperanza y encuentro.
MANUEL PEÑA DÍAZ
DIRECTOR DE ANDALUCÍA EN LA HISTORIA
AH
ENERO
2010
3
D
O
S
I
E
R
Andalucía y Portugal, una historia compartida
Edita: Centro de Estudios Andaluces
Presidente: Antonio Ávila Cano
Director gerente: Demetrio Pérez Carretero
Subdirector: Eladio Garzón Serrano
Coordinación: Alicia Almárcegui Elduayen
Consejo de Redacción: Rafael Corpas Latorre, Eva de
Uña Ibáñez, Esther García García
AH
ENERO
2010
4
Director: Manuel Peña Díaz
Consejo Editorial: Carlos Arenas Posadas, Juan Luis
Carriazo Rubio, José Luis Chicharro Chamorro, María
José de la Pascua Sánchez, Encarnación Lemus
López, Carlos Martínez Shaw, Teresa María Ortega
López, Antonio Ramos Espejo, Valeriano Sánchez
Ramos y José Luis Sanchidrián Torti
Colaboran en este número: Juan Eslava Galán, Manuel
Barrios Aguilera, Encarnación Lemus López, Miguel
Ángel Melón Jiménez, Félix Sancha Soria, Antonio
Luis López Martínez, Dulce Simões, Inmaculada
Cordero Olivero, Manuel García Fernández, Rafael M.
Pérez García y Manuel F. Fernández Chaves, Israel
Lasmarías Ponz, Montserrat Rico Góngora, Claudio
Hernández Burgos, Manuel José de Lara Ródenas,
Alberto León Muñoz, Juan Carlos de Lara Ródenas,
Pedro Rueda Ramírez, Diego Navarro Bonilla, José
Luis Betrán Moya, Leandro Álvarez Rey, Manuel
Moreno Alonso, Juan López Tabar, Jaime García
Bernal, Santiago Otero Mondéjar, Miguel Luis LópezGuadalupe Muñoz y Juan Manuel Pérez López
Diseño y maquetación: SumaySigue Comunicación
Impresión: Escandón Impresores
Distribución: Distrimedios, SA y Rodríguez Santos, SL.
El Centro de Estudios Andaluces es una Fundación adscrita
a la Consejería de la Presidencia de la Junta de Andalucía.
Centro de Estudios Andaluces
C/ Bailén, 50 - 41001 Sevilla
Información y suscripciones: 954 78 70 01
[email protected]
Correo-e:
[email protected]
URL: www.centrodeestudiosandaluces.es
Depósito legal: SE-3272-02
ISSN: 1695-1956
Imagen de cubierta: Detalle del mapa ‘Tabla del Reyno de
Andalucía’ incluido en el códice ‘Descripción de España y
de la Costa y Puertos de sus Reynos’. Pedro Texeira
(1634). Biblioteca Nacional de Austria.
Tan cerca y, al mismo tiempo, tan lejos. No por tópico resulta menos cierto que
Andalucía ha ignorado durante décadas lo que acontecía en el país vecino. Esa falta
de atención, que en ocasiones ha ido acompañada de un sentimiento de
superioridad, ha corrido pareja al recelo que España y Andalucía despiertan todavía
hoy en Portugal. Y, sin embargo, a lo largo de los siglos, ambos territorios han
seguido caminos históricos paralelos. Así queda patente en este dosier que,
coordinado por la profesora de la Universidad de Huelva Encarnación Lemus, analiza
las intersecciones históricas y los lazos sociales trenzados por los habitantes de
ambos lados de la Raya. Desde hace centurias, andaluces y portugueses han hecho
negocios —legales e ilegales—, se han enfrentado en el campo de batalla, han
trabajado juntos en las minas, el campo y la mar, se han ayudado a superar periodos
dramáticos como la Guerra Civil y han enviado corresponsales de prensa para
conocer qué ocurría al otro lado de la frontera.
Negocios y contrabando en el límite entre dos imperios
12
Miguel Ángel Melón Jiménez
28 años de asedio. La guerra de Restauración Portuguesa
en la Sierra de Aroche
18
Félix Sancha Soria
Mineros, segadores, pescadores y estibadores. Trabajadores
portugueses en Andalucía (1870-1936)
24
Antonio Luis López Martínez
La solidaridad portuguesa en la Guerra Civil
30
Dulce Simões
La Revolución de los Claveles agita la prensa andaluza
Inmaculada Cordero Olivero
El ‘boom’ de la novela histórica
6
Dos expertos debaten sobre el papel que juega la novela
histórica. ¿Divulga o deforma la historia? ¿Se entromete
o se compromete con la ciencia histórica?
Manuel Barrios Aguilera y Juan Eslava Galán
Gibraltar ‘andaluz’.
42
Hace 700 años Castilla dominó el Estrecho por vez
primera. La Corona repobló Gibraltar llevando hasta allí a
300 cristianos obligados a compaginar las labores
defensivas con su trabajo diario.
Manuel García Fernández
Morisquillos: los otros niños
de la Guerra
‘Andalucía en la Historia’ no se responsabiliza de las opiniones emitidas por los colaboradores y participantes de
cada número de la revista. El consejo de redacción anima
a los interesados a enviar artículos relacionados con el
ámbito de la publicación que cumplan con los requisitos
de rigor, veracidad y divulgación. El envío de los artículos
no supone la publicación de los mismos, ya que deberán
pasar una evaluación previa del consejo editorial.
10
46
Tras la Guerra de Granada (1568-1570), la corona
decidió que los moriscos fueran expulsados de ese reino.
La mayoría se instaló en otras localidades del Valle del
Guadalquivir. De todos los padecimientos, el de los niños
fue el más duro.
Rafael M. Pérez García y Manuel F. Fernández Chaves
36
U
M
A
R
I
O
AH
ENERO
2010
5
Puente Internacional del Guadiana en Ayamonte (Huelva) que une por carretera Andalucía y Portugal .
Mujeres vestidas al uso antiguo
50
En la Andalucía del Siglo de Oro, el traje era un elemento
clave de diferenciación social. Vestir “a la moda de la
Corte” o “al uso antiguo” indicaba la clase social a la que
se pertenecía.
Israel Lasmarías Fonz
Lorca y Dalí, crónica del desamor
56
La amistad entre ambos, fraguada en la madrileña
Residencia de Estudiantes y en la localidad catalana de
Cadaqués, se trocó en odio. Dalí llegó a celebrar con un
rotundo “olé” el fusilamiento del que fuera su amigo.
Montserrat Rico Góngora
S E C C I O N E S
NOTICIAS DE LA HISTORIA
EXTRAOFICIAL
60
La represión franquista durante los años de la Guerra
Civil arremetió con saña contra los miembros del
profesorado de la Universidad de Granada que se habían
manifestado afines a la República.
Claudio Hernández Burgos
64
Cádiz, cuna de la Lotería Nacional
AGENDA
66
TIEMPO PRESENTE-ENTREVISTA
68
Francisco Máquez Villanueva
LOS ANDALUCES
72
El matemático José Isidoro Morales
PATRIMONIO ANDALUZ
76
Castillos de Córdoba
LUGARES DE LA MEMORIA
Cesados, depurados, marginados
y fusilados
8
82
El Instituto ‘La Rábida’
ANDALUCÍA EN SUS
DOCUMENTOS
88
Las cartillas de lectura
LIBROS
92
Fotografía de Antonio Pérez
S
V
I
E
N
T
O
D
E
L
E
S
T
E
Novela histórica:
¿entrometida o comprometida?
Espejismo de sabiduría
MANUEL BARRIOS AGUILERA
UNIVERSIDAD DE GRANADA
AH
ENERO
2010
6
V
aya por delante que la novela histó-
oficio para ir al fondo de la cuestión históri-
lista indocumentado y atrevido, presto a
rica es una permanencia de la his-
ca subyacente, a la captación del espíritu de
ocupar ese espacio con toda su impericia.
toria de la literatura por más que
la época. Volúmenes repletos de fútiles tra-
Pienso, sin embargo, que es el antihu-
siempre vengan a nuestra memoria los
mas, generalmente mal planteadas y peor
manismo imperante en la educación, en to-
grandes autores del siglo XIX (los Manzoni,
resueltas, entre lo exótico, lo esotérico y lo
dos los niveles, el que alimenta el equívoco y
Hugo, Tolstoi, Stendhal, Pérez Galdós…); o
policíaco, inundan los anaqueles y escapa-
propicia el dislate. Sólo la posesión de una
del XX (los Joseph Roth, Sender, Lampedu-
rates de las librerías. Si la cosa funciona, o
cultura histórica adecuada, personal y so-
sa, Graves, Yourcenar, Carpentier, Mújica
sea, si las ventas acompañan, todo está legi-
cial, sería el instrumento que permitiría
Lainez, Vargas Llosa…), que habitan en
timado. En fin, quedaría el improbable con-
deslindar los campos y las responsabilida-
nosotros. Todos ellos unen en sus obras a la
suelo de que donde hoy hay un mal libro
des, que curaría de la indefensión ante las
calidad literaria, es decir, al hecho novelísti-
mañana puede haber uno bueno; que lo im-
avalanchas de productos dudosos. Ni si-
co en sí, la virtud de las mejores lecciones de
portante es leer…
quiera un crítica literaria impecable en los
historia, merced al rigor de sus fundamen-
No creo que el ‘boom’ actual de la novela
medios de difusión, cosa poco probable, se-
tos y la fidelidad a la realidad que pretenden
histórica responda al supuesto interés del
ría suficiente. Mientras tanto, habrá que
evocar, pero sobre todo por la finura de sus
gran público por la Historia; sino al mero
seguir refugiándose en la relectura de los
autores en la aprehensión del hecho y de la
entretenimiento, con la búsqueda cómplice
clásicos, que esos sí que enriquecen nuestro
época novelados-historiados, capaces de
de un espejismo de sabiduría. Seguramente
acervo histórico.
trascender la anécdota, y aun la fábula, mu-
falten libros y revistas de divulgación de ver-
En todo caso, quede claro que no es fun-
cho mejor que el más sesudo historiador. Es
dadero nivel; y puede que ello se explique en
ción de la novela histórica, ni de la de antes
decir, reúnen talento literario y rigor docu-
alguna medida en la inhibición del historia-
ni de la de ahora, la enseñanza de la Histo-
mental. No a todos se puede pedir tanto.
dor profesional, quien, acaso por falta de
ria, ni siquiera en el mejor de los supuestos.
Pero ¿tiene esto algo que ver con el
cultura o de formación literaria, acaso por
Sería bastante con que se aproximara a una
‘boom’ que nos asedia? Nada; ni de lejos.
insensibilidad pedagógica o por un prurito
calidad literaria razonable. ■
Cuesta lo indecible encontrar hoy un título
de cientifismo mal entendido…, no cumple
que no haya sucumbido a la prisa y a la im-
con la obligación divulgativa inherente a su
provisación del ‘best seller’, es decir, a la
oficio, olvidando el compromiso social y de-
búsqueda del éxito fácil mediante la aplica-
jando el campo al pseudohistoriador, pape-
ción de una fórmula mecánica y estereotipada, donde a la ausencia de talento literario se suele unir el anacronismo y la falta de
V
I
E
N
T
O
D
E
L
O
E
S
T
E
Buena... al menos para usted
JUAN ESLAVA GALÁN
ESCRITOR
L
as novelas históricas, al igual que las
res que después de quince años de arduo es-
historiadores Luis Pericot en el prólogo a
novelas policiacas, las novelas ro-
tudio dan a luz un libro plagado de notas a
Dioses, tumbas y sabios—. No debe culpársele
mánticas, las novelas de intriga o las
pie de página del que se publican 500 ejem-
de este sentimiento receloso. Es natural que
novelas a secas pueden ser buenas o malas.
plares (con dinero público naturalmente) y
sea un poco egoísta y un mucho vanidoso,
El criterio de evaluación depende de cada
se venden ocho.
pues sin este contrapeso de la vanidad y el
lector. Quizá a usted le pareció un petardo
El novelista escribe su libro para un pú-
egoísmo no se explicarían los esfuerzos, la
infumable el afamado Código da Vinci, pero
blico lo más amplio posible, dueño de una
paciencia, la renunciación a una vida nor-
a millones de respetables lectores de todo el
cultura media que busca en la lectura dis-
mal muchas veces, a que se ve obligado el
mundo les encantó. Aceptemos, por tanto,
tracción más que instrucción (aunque tam-
que cultiva con pasión una ciencia”.
que en el mercado debe haber de todo.
poco la descarta), un público que cuando lea
A las esclarecedoras palabras de Pericot
que el guapo Paris le declara su amor a la
podríamos añadir que, a menudo, el histo-
—Es que ese tipo de literatura pervierte el
hermosa Helena bajo un naranjo del jardín
riador profesional que se cree en posesión de
—¿Y quién es usted para decidir lo que
de Menelao no va a advertir, ni por tanto, va
la verdad absoluta olvida, cegado por su
debe leer su prójimo? Bastante es ya que lea,
a considerar error intolerable, el hecho de
consustancial pedantería, que dentro de
en un país donde casi nadie lee, ¿verdad?
que en aquel tiempo todavía no hubiera na-
una generación esos discípulos criados a sus
ranjos en Grecia.
pechos que lo sucederán en la cátedra pon-
gusto del lector— me imagino la réplica.
Uno de los criterios de bondad que se maneja en la novela histórica es su documenta-
El sabedor o académico no soporta que el
ción. Hay novelas mejor documentadas que
novelista se atreva a pergeñar una novela
otras, evidente, e incluso las hay muy mal
histórica sobre un tema que él conoce como
En conclusión: veamos la novela históri-
documentadas, trufadas de anacronismos.
nadie. De ahí que el mundo académico des-
ca como lo que es, una ficción, un producto
Seamos tolerantes. El novelista no escribe la
precie tanto la novela histórica. “El investi-
de la imaginación del autor que, con su ar-
novela histórica para merecer la aprobación
gador especialista suele mirar con recelo
te, nos puede hacer creer que el personaje o
del colectivo académico, esos sesudos seño-
toda intrusión, en su campo de trabajo,
la vida eran así. Que lo consiga o no depen-
del aficionado, del literato o del reportero
derá de la cultura del lector. Si la novela con-
—confiesa el maestro de arqueólogos y pre-
sigue secuestrarlo y hacerle vivir una vida
drán en solfa su propia obra, la considerarán superada y le enmendarán los errores.
paralela el tiempo que tarda en leerla, ya
habrá alcanzado su objetivo y será buena…
al menos para usted. ■
AH
ENERO
2010
7
N
O
T
I
C
I
A
S
La foto del ‘Miliciano’ de
Robert Capa se tomó en Espejo
Gana peso la hipótesis de la que la icónica imagen fue un posado
Como relata el autor, fueron dos los hitos
que le llevaron a determinar “el lugar preciso en el que Robert Capa fotografió al Miliciano”. En primer lugar, cita como fuente
“la secuencia de imágenes que recogen los
momentos previos y posteriores a la célebre
foto, publicada en un libro de Richard Whe-
AH
lan editado en 2008, This is war! Robert Capa
at work, que incluía fotografías inéditas de
ENE
2010
Capa”. Gracias a esta secuencia fotográfica,
Penco, que ya conocía bien el paisaje de Cerro Muriano donde desarrolla sus investiga-
8
ciones históricas y arqueológicas desde hace
una década, tuvo claro que la foto no pudo
ser tomada allí. “En la imagen mejicana
aparece un valle y unas montañas que no
podían ser de Cerro Muriano”, asegura el
historiador.
La segunda clave que le llevó a ubicar la
imagen en Espejo fue la pista de la CNT.
“Robert Capa y Gerda Taro visitaron los tres
principales focos anarquistas en España:
Cataluña, primero, Aragón, después, y, por
último, Andalucía”. Y dentro de Córdoba,
señala Fernando Penco, el principal nudo
cenetista “estaba en el eje de Castro del RíoEspejo”. Tras trasladarse a Espejo en varias
ocasiones, Penco y Larrea realizaron un
Fernando Penco, descubirdor de la ubicación real de la foto, ha creado una completa web.
montaje fotográfico, con el que demostraron que el paisaje que aparece en la foto “no
L
a página web de reciente creación
de junio de 2009 en el Registro de la Pro-
deja lugar a dudas de que el sitio era una co-
www.capaencordoba.com, que cuen-
piedad Intelectual de la Delegación Pro-
lina conocida entre los lugareños como La
ta con el apoyo de la Junta de Anda-
vincial de Cultura en Córdoba y, en la ac-
Haza del Reloj o la Dehesilla, a las afueras
lucía y la Diputación de Córdoba, recoge,
tualidad, puede consultarse en la citada
de Espejo”.
entre otras cosas, que la fotografía más re-
página web.
producida de la Guerra Civil española,
Otro dato interesante en la investiga-
Hasta el momento, se tenía la creencia
ción proviene de una entrevista que man-
Muerte de un Miliciano, de Robert Capa, no
de que la foto del Miliciano había sido to-
tuvo en la localidad gala de Pau con el mili-
fue tomada en Cerro Muriano, sino en Es-
mada por Robert Capa en Cerro Muriano,
ciano Virgilio Peña, protagonista del docu-
pejo, una tarde a comienzos de septiembre
un frente en el que se desarrollaron comba-
mental de Jean Ortiz y Dominique Gautier,
de 1936. Este hallazgo es el resultado del
tes el 5 y 6 de septiembre de 1936. Sin em-
El Espejo rojo. En esta entrevista, Virgilio,
trabajo del historiador y escritor cordobés,
bargo, las recientes investigaciones de Fer-
que en 1936 contaba con 22 años y formaba
Fernando Penco Valenzuela, autor del in-
nando Penco Valenzuela, un historiador
parte de un batallón en Espejo, certificó a
forme Muerte de un Miliciano: Informe preli-
que lleva nueve años siguiendo el rastro de
Penco que fueron los milicianos de Alcoy
minar de resultados acerca de la ubicación de
Robert Capa en Córdoba, han demostrado
los que defendían la Haza del Reloj y que a
la serie fotográfica de Robert Capa, en el que,
que la foto se tomó en Espejo, una zona que
inicios de septeimbre de 1936 el frente en
por vez primera, se demuestra la verdade-
en las fechas en la que se captó la imagen
Espejo “estaba calmo y tranquilo”. De lo
ra ubicación en la que fue capturada esta
—inicios de septiembre de 1936— no regis-
que se deduce que si en los primeros días de
icónica imagen. El texto de este informe,
traba combates, por lo que gana peso la hi-
septiembre en Espejo no había batalla, la
que está ilustrado con las imágenes del fo-
pótesis de que la icónica fotografía del Mili-
extraordinaria foto bien puede haber sido
tógrafo Juan Larrea, fue depositado el 24
ciano podría haber sido un posado.
fruto de un posado. ■
D
E
Cronología de una
controversia
■ 1974. Phillip Knightley, en su libro
L
A
H
I
S
T
O
R
I
A
Un galeón del siglo XVII
para navegar por el XXI
The First Casualty, duda sobre la veracidad de la fotografía.
■ 1985. Richard Whelan relaciona por
El galéon fue el tipo de barco que prota-
onubense una réplica de este singular na-
primera vez la imagen con Cerro
gonizó la ruta comercial que mantuvo uni-
vío. Por primera vez, se trata de una réplica
Muriano basándose en una entrevis-
da a España con América y Filipinas durante
real y no de una construcción a escala. Dis-
ta que mantuvo con Hans Namuth.
tres siglos surcando una y otra vez las distin-
tintos especialistas se están encargando de
■ 1995. Mario Brotóns, excombatiente
tas rutas de la Carrera de Indias. Su diseño
la ejecución de la réplica, siguiendo las indi-
de Alcoy que participó en la batalla
fue el resultado de las necesidades del co-
caciones recabadas en documentos del Ar-
de Cerro Muriano, reconoce a Federi-
mercio de la época: largas travesías, cre-
chivo de Indias, los modelos del arsenal del
co Borrell como el miliciano abatido.
ciente volumen de las mercancías y poco
Museo Naval de Madrid y distintas fuentes
■ 2003. Jan Arnold presenta el docu-
fondo para poder remontar el Guadalquivir
bibliográficas de los siglos XVI, XVII y XVIII.
hasta Sevilla, desde donde partían y a donde
A finales de febrero de este año, el galeón
■ 2005. Miguel Pascual, en su libro
arribaban. Por iniciativa de Fundación Nao
pondrá su popa rumbo a la Exposición Uni-
Milicianos, recupera un documento
Victoria se ha construido en un astillero
versal de Shanghái. ■
mental Los héroes nunca mueren.
original escrito por el anarquista
Enrique Borrell Fenollar: el texto
ENE
2010
dice que Federico Borrell muere en
Las Malagueñas. Las circunstancias de su muerte y la orografía del
9
emplazamiento hacen imposible
que se trate del Miliciano.
■ 2007. El documental de Doménech
y Riebenbauer La sombra del Iceberg,
apoyándose en las investigaciones
de Pascual y en un estudio forense,
abunda en esta cuestión.
■ 2008. Se publica el catálogo de Whelan This is war! Robert Capa at work,
donde aparece la histórica fotografía
del Miliciano en la que se ha fundamentado la investigación de Fernando Penco.
2009
■ Abril (publicado en julio). Manuel
Huertas, en la revista AH a través
Imagen de uno de los momentos iniciales de la construcción del galeón.
de las fotógrafías de Juan Serrano,
sigue los pasos de Robert Capa y
Gerda Taro por Cerro Muriano.
■ Junio. Susperregui, en su libro
Un joven ‘Velázquez’
Sombras de la fotografía, ubica Muerte de un Miliciano en el Cerro del
Ventorrillo, Castro del Río.
AH
“Desde luego estoy emocionado por el
■ El Informe de Fernando Penco, con
hecho de que la limpieza de este cuadro ha-
fotografías de Juan Larrea, basado en
ya supuesto la recuperación de un trabajo
el hallazgo del 8 de mayo, localiza la
realmente significativo de Velázquez. Ansío
foto en La Haza del Reloj, Espejo. El
que los especialistas esclarezcan quién es el
informe fue depositado el 24 de junio
retratado, su parecido con el personaje de
en los fondos del Registro de la Pro-
‘Las Lanzas’ y la posibilidad de que sea el
piedad Intelectual de la Delegación
propio pintor con 35 años”. Así de contun-
Provincial de Cultura en Córdoba.
dente se mostró Keith Christiansen, res-
■ Julio. El Periódico de Cataluña, con
ponsable de pintura europea del Metropoli-
motivo de la exposición que el
tan Museum of Art de Nueva York, el pasado
MNAC de Barcelona dedica a Capa y
septiembre cuando se hizo público el hallaz-
Taro en colaboración con éste y con
go. Toda una noticia, ya que encontrar un
el International Center of Photo-
‘Velázquez’ es toda una rareza. La obra es la
graphy, se atribuye el descubri-
protagonista de una exposición abierta en
miento de Espejo.
Nueva York hasta febrero. ■
D
Centenares de pescadores portugueses faenaron en los barcos de Isla Cristina (Huelva) en
los siglo XIX y XX. En la imagen, galeón engalanado navegando por la ría de Isla Cristina
en la festividad de la Virgen del Carmen en la década de los años 40. Archivo de Francisco
González Salgado (Isla Cristina).
AH
ENE
2010
10
O
S
I
E
R
Andalucía y Portugal,
una historia compartida
COORDINADO POR ENCARNACIÓN LEMUS LÓPEZ
UNIVERSIDAD DE HUELVA
P
resentamos un dosier sobre
rano a Portugal descubrieron un pueblo que
las relaciones históricas en-
sonreía. Tal vez alguien que nos lea se acuer-
tre Portugal y Andalucía
de aún… Entonces llegaron las visitas para
orientado alrededor de cin-
ver cine y entrar en una librería.
co situaciones concretas: la
El silencio mutuo obedecía a políticas de
realidad fronteriza en la
Estado para ir levantado instituciones,
Edad Moderna, la Guerra de
identidades y realidades culturales diferen-
Restauración, los flujos mi-
ciadas —hoy innegables y bien consolida-
gratorios entre los siglos
das— desde sustratos comunes muy fuer-
XIX y XX, los huidos a Ba-
tes: muchos estudiábamos en el colegio que
rrancos durante la Guerra
Viriato era un héroe español de la resisten-
Civil y la visión que dio la prensa española
cia frente a los romanos (como Numancia) y
de la Revolución de los Claveles. Los temas
nos sorprendió oír que también era portu-
podrían haber sido otros porque, en reali-
gués. Pero nacionalismos y políticas de Es-
dad, cualquier aspecto de nuestra existen-
tado sustentadas en la diferencia con el otro
cia: historia, literatura, costumbres, gas-
no pueden distanciar caminos históricos
tronomía, leyendas o caminos nos acercan,
muy paralelos. Pienso, inicialmente, en la
aun sin admitirlo.
entrada simultánea en la ONU (1955) y, co-
Y hablando de caminos, tradicional-
mo dije, en la UE (1986). Pero antes, ya ha
mente la frontera del Guadiana se salvaba
recordado Fernando Morán que estuvo mu-
por los puentes internacionales de Ayamon-
chos años destinado en la embajada de Lis-
te y Rosal; el pasado mes de febrero de 2009
boa, la invasión de los Cien Mil hijos de San
se inauguró un tercer puente internacional,
Luis provocó la acción de Palmela contra la
que estrecha más, a través de El Granado y
Constitución Liberal; como en España los
Pomarao / Mértola, el suroeste peninsular y
Carlistas, en Portugal se enfrentaron Mi-
está prevista la apertura de un cuarto, entre
guelistas y partidarios de doña María de la
Paymogo y San Marcos / Serpa, para este
Gloria; en 1890, bajo la presión inglesa, los
año. Quiero tomar esto como un símbolo de
intelectuales lusos sintieron la crisis de su
una realidad que ha cambiado. Las relacio-
conciencia nacional como aquí la Genera-
nes entre portugueses y españoles se carac-
ción de 1898; se vive un Regeneracionismo
terizaron en la historia por la mutua igno-
paralelo y la decadencia las Monarquías pa-
rancia: a la soberbia española, el portugués
ra llegar a las dictaduras militares de Sidó-
respondía con su conciso “De Espanha, ni
nio Paes y Primo de Rivera en el período de
bom vento ni bom casamento”. Oficialmen-
entreguerras y, luego ya, décadas de Salaza-
te el ingreso paralelo en la UE en enero de
rismo y Franquismo.
1986 haría que las cosas se transformaran
Todavía iba al colegio cuando una ma-
rápidamente; creo, sin embargo, que el ha-
ñana la gente formaba grupos murmuran-
llazgo es anterior. Una corriente de curiosi-
tes en el mercado municipal, me acerqué a
dad y simpatía cruzó España después de
mirar y en la pared, bajo el dibujo de algo
abril de 1974 y en ABC se insertaba el 27 de ju-
como una hoz y un martillo, habían escrito
nio un anuncio de la Agencia Portuguesa de
fugazmente: “¡Viva Portugal!” Ese verano
Turismo que decía: “Cambien la ruta de su
lo pasé jugando con otros niños portugue-
puente: esta vez, Portugal. Le esperamos.
ses, que andaban de paso y tenían un trato
Portugal, tanto y tan cerca”. Así, que miles
exquisito. No sé… Tal vez por eso ese país
de españoles decidieron acercarse aquel ve-
me guste tanto. ■
AH
ENE
2010
11
D
O
S
I
E
R
Contrabando y negocios
en el límite de dos imperios
La frontera de España y Portugal en la Edad Moderna
MIGUEL ÁNGEL MELÓN JIMÉNEZ
UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA
AH
12
L
a frontera con Portugal se extiende a
lo largo de 1.234 kilómetros. Sobre
ella recae el privilegio de constituir
el más antiguo de los límites peninsulares,
pero no es, excepto en determinados tramos, una frontera geográfica, sino histórica y un tanto artificiosa. Se sitúa en el vacío
natural existente entre sus dos lados, quedando alejada de ella las partes más pobladas y ricas de ambos países, así como los
centros soberanos de poder. Las características con las que se presenta hunden sus raíces en la Edad Media y son susceptibles de
generalizarse en su totalidad para la Edad
Moderna. En principio, se trataba más de
ANDALUCÍA Y PORTUGAL
ENE
2010
Desde que se procediera a su
te un sistema de fortalezas el denominado
trazado en la Edad Media, la
“Muro Ibérico”, cuyos límites se plasmaron
frontera de España con
Portugal fue adquiriendo
en el Tratado de Lisboa de 1668 que puso fin a
aquélla, posteriormente confirmado en los
de 1713, 1763 y 1783. La línea que define la
unas características propias
frontera entre España y Portugal quedó defi-
que la diferenciaron del
nitivamente fijada, excepción hecha de la
resto de las fronteras
parte correspondiente a Olivenza, en los
peninsulares. Resultado de
Tratados de Límites de 29 de septiembre de
1864 y 4 de noviembre de 1866, en el Acta Ge-
las sucesivas contiendas que
neral del 1 de diciembre de 1906, y en el Con-
enfrentaron a castellanos y
venio firmado el 29 de junio de 1926. Es pre-
portugueses y de los
cisamente este último, ratificado el 17 de ju-
acuerdos diplomáticos que les
nio de 1927, el que define el trazado fronterizo entre Andalucía y Portugal.
una franja que de una línea, la mayor parte
pusieron fin, ese espacio, conocido
de las veces mal definida; era además un es-
como “Muro Ibérico”, fue un
EL COMERCIO LEGAL. Hasta 1559 en que se
pacio discutido y controlado principalmen-
territorio fecundo para los
encargó al licenciado Hernando de Villafa-
te mediante un sistema de establecimientos
aduaneros y plazas fuertes que actuaban co-
intercambios. Los establecimientos
ña y a Luis de Polanco la organización aduanera con el vecino reino, el comercio con
mo avanzada hacia el país vecino. Constitu-
aduaneros fiscalizaron el comercio
Portugal no fue objeto de ninguna clase de
ía, finalmente, un espacio fraccionado por
legal que arrojó una balanza muy
tasación por parte del fisco castellano. A
la diversidad de intereses que se dirimían en
positiva para los portugueses en la
ellos corresponde el establecimiento de los
sus inmediaciones.
Sus primeras delimitaciones se encuen-
Edad Moderna, pero no pudieron
puertos secos de la frontera con Portugal y la
elaboración de la única tarifa conocida de
tran en el Tratado de Badajoz (1267) y en el
poner coto a los señores de la noche
Tratado de Alcañices (1297), que precisan la
o contrabandistas, que se hicieron
en vigor se produjo en enero de ese mismo
línea divisoria entre ambos reinos. En el si-
pronto dueños de un más que
año. En 1571, la frontera de Andalucía con
glo XVI, la anexión de Portugal en 1580 y la
lucrativo negocio.
Portugal incluía las aduanas de Aroche,
jura de Felipe II como rey en las Cortes de To-
esta frontera hasta entonces, cuya entrada
Ayamonte, El Granado, Encinasola, Lepe,
mar, en 1581, obligaron a abordar de
Paymogo, La Redondela y Sanlúcar; estos
modo diferente el problema de la
establecimientos fueron suprimidos en
frontera, de ahí que la desapari-
1580, para restablecerse de nuevo en 1592.
ción de los puertos secos fuese una
Dos siglos más tarde, en 1739, las aduanas
de las cuestiones destacadas que
andaluzas se agrupaban en torno a los parti-
se incluyeron en las negociacio-
dos de Ayamonte (Alosno, Ayamonte, Cabe-
nes. La Guerra de Restau-
zas Rubias, El Granado, Paymogo, Puebla
ración Portuguesa
de Guzmán y Santa Bárbara de Casa) y de Ba-
consolidó median-
dajoz (Aracena, Aroche y Encinasola). En
D
O
S
I
E
R
AH
ENE
2010
Atlas Maior, de Joan Blaeu.
13
La Raya que separa Andalucía de Portugal aparece bien dibujada en esta inusual representación cartográfica de 1665.
AH
ENE
2010
14
O
S
I
E
R
Escena a la entrada de una venta. Leonardo Alenza y Nieto (1807-1843). Museo de Bellas Artes de Bilbao
D
Los contrabandistas se valían de unas redes con colaboradores a ambos lados de la Raya.
1780, dichos establecimientos habían que-
de 1785, el intendente de Extremadura in-
nufacturas de lino y cáñamo, los libros, los
dado reducidos a los de Aracena, Aroche, El
cluía en el comercio de importación en la
zapatos, las alhajas, los tejidos de oro y de
Granado, Paymogo, Puebla de Guzmán y
parte meridional de la frontera portuguesa
plata falsos, el metal amarillo compuesto,
Santa Bárbara de Casa.
los denominados productos del reino “vege-
el mercurio dulce, los compuestos de azo-
Conocemos los productos que las atrave-
table” (arroz, azúcar, aceite, frutas, pi-
gue y solimán, y el salitre.
saban gracias a una Memoria de las merca-
mienta negra), los del reino animal (carne-
El comercio de exportación movía carbón
derías que, procedentes del exterior, entraban en España durante el siglo XVI. En ella
su compilador incluía los que de Portugal
llegaban a Castilla, todos de excelente calidad, entre los que cabría mencionar los siguientes: toda suerte de especerías, confituras, mermeladas y conservas; azúcar de
Madeira, Brasil y Cabo Verde; algodones en
hebra e hilados en madejas; alfombras,
colchas y seda de la India; cofres de nácar,
pedrería fina, cucharas de marfil y de nácar, porcelanas; ébano; lienzos, cintas, hiladillos y damascos. Las tasas que debían
pagar, así como las de todos los demás que
atravesaban la frontera quedaron fijadas en
el arancel de 1597, que se mantendría vigente hasta la separación de Portugal de
Castilla. Dos siglos después, en 1767, el valor de los derechos de lo introducido
en España por la frontera portuguesa se elevaba a la cifra de 20 millones de maravedíes, mientras
que los derechos de los productos
que se extrajeron sólo alcanzaban los 4 millones de maravedíes.
En un informe
ros y borros) y sus derivados (tocino, tripa
de brezo, esparto manufacturado, jabón, le-
de vaca, manteca de Flandes, quesos, sue-
ña, zumaque, cobertores de Palencia, esta-
las), más las salazones de pescado (sardinas
meñas pardas, jergas para costales, tejidos
y bacalao), objetos diversos (rosarios) y teji-
de seda, galones y manufacturas de oro y de
dos de lienzo y estopas. Se permitía la en-
plata. Estaba prohibida la saca de ganados,
trada de lino y cáñamo en rama, alquitra-
productos agrarios, moneda de oro y plata,
nes para jarcia, cordelería y pesca, algodón
armas, sal medicinal, lanas bastas, gusa-
de las Indias y algodones extranjeros; de
nos de seda, seda y pieles. Podían extraerse,
animales (cueros, pieles); de los fabricados
dependiendo de la mayor o menor abundan-
con hierro (cañones y escopetas), y los in-
cia, cereales, pan cocido, aceite, esparto, al-
gredientes necesarios para las manufactu-
godón de Indias, vino y zumaque, lanas fi-
ras de lino, cáñamo, algodón, vidrios, se-
nas, seda por los puestos habilitados para
da, loza, cueros y pieles; en cambio, esta-
hacerlo, cueros de América, mulas y ma-
ban prohibidos el tabaco, el azufre, el ber-
chos de edad, manufacturas de lino, cueros
mellón y el plomo. Como efectos de artes y
y pieles curtidos, tejidos de seda, peltre la-
fábricas extranjeros refiere, entre los auto-
brado, hierro en barra, alumbre y sedas con
rizados, los paños y tejidos de lana, los som-
mezcla de oro y plata. El repertorio de los gé-
breros, la quincallería, las alhajas de oro y
neros que cruzaban la frontera, como se ve,
de plata, el latón batido y tirado en hojas.
resultaría inacabable, pero enormemente
Estaban prohibidas las muselinas, los teji-
atractivo para cuantos de forma lícita o ilíci-
dos de algodón o con mezcla de él, las ma-
ta participaban en este comercio.
El comercio de exportación legal a Portugal movía carbón, esparto,
jabón y leña, entre otros productos. Por el contrario, estaba prohibida
la saca de ganados, monedas de oro y plata, gusanos de seda y pieles
O
S
I
E
R
Bandoleros al acecho. Óleo de Leonardo Alenza y Nieto (1807-1843).
D
Los entresijos y sendas del contrabando se heredaban de generación en generación.
LOS SEÑORES DE LA NOCHE. Al margen
sendas pasaban de generación en genera-
por los defraudadores, una de las cuales les
de épocas y contextos, en los territorios
ción como el secreto mejor guardado de la
llevaba hasta Barrancos o a Serpa, en Portu-
fronterizos muchos eran lo que aparenta-
frontera. En ellas participaban espías, en-
gal, donde cargaban los “corachillos” de ta-
ban, pero otros tantos, sin aparentarlo, se
cubridores, informadores, mercaderes y re-
baco y regresaban por el reino de Sevilla en
sabía perfectamente lo que eran. El desdo-
vendedores; a veces hasta las mismas mili-
dirección a sus poblaciones de origen.
blamiento de funciones que conllevaban las
cias encargadas de combatirlo, y no falta-
Añade valiosos datos a lo aportado por
prácticas comerciales fraudulentas era co-
ban clérigos ni tampoco funcionarios de la
Ortiz un informe de 1786 del marqués de Ro-
nocido por quienes formaban el entorno del
administración de rentas que, para incre-
bledo sobre la organización y el funciona-
contrabandista, pero éste procuraba maqui-
mentar los valores de las que recaudaban,
miento del sistema de abastecimiento utili-
llar su condición de las más diversas mane-
no ponían reparos a la introducción de de-
zado en la frontera con Portugal. Del lado
ras. Si hay unas figuras consustanciales a la
terminados productos.
luso de la Raya se ubicaban los almacenes de
historia de la frontera, esos son los señores
El 26 de mayo de 1784, Juan de Ortiz, co-
baratería, a los que acudían los contraban-
de la noche: gentes de la más variada proce-
ronel comisionado en Andalucía por Carlos
distas para comprar el tabaco Brasil y que a
dencia y condición social, que no entendían
III para la persecución de contrabandistas y
la altura de la frontera con Andalucía se en-
de guerras y disputas ni de leyes que restrin-
malhechores, dirigía a las autoridades de la
contraban en Barrancos, Serpa y Moura. Es-
gieran los tráficos mercantiles, y para quie-
Hacienda un informe razonado sobre el con-
tos establecimientos basaban su populari-
nes la frontera fue siempre esa tierra de na-
trabando en Andalucía que pormenoriza las
dad y éxito en el menor precio, en una coor-
die por la que se movían a sus anchas y de la
conexiones y ramificaciones que confluían
dinada organización y en otra serie de aten-
que se habían erigido en únicos dueños.
en la demarcación fronteriza. Con respecto
ciones que dispensaban a sus clientes. En
En el seno del contrabando cabía un va-
al de tabaco, tres pueblos del reino de Córdo-
ellos había, según el informe que en 1793
riado espectro social que abarcaba desde el
ba, enclavados en las comarcas de la Subbé-
presentó al Banco de San Carlos José Espino-
simple mochilero o metedor que transporta-
tica y de Antequera, constituían el “receptá-
sa y Brun, “cuadras con plazas para centena-
ba sobre sus espaldas pequeñas mercancías,
culo” o almacén principal: Encinas Reales,
res de caballos. Por el primer pienso que dan
pero muy apreciadas por su valor, hasta los
Cuevas Altas y Cuevas Bajas. Fija varias ru-
allí los contrabandistas, no les lleva interés
contrabandistas a mayor escala (de tabaco,
tas, menos concurridas de cuanto lo esta-
el administrador, ni tampoco por la paja
azúcar, sal, textiles, ganados, etc.), entre
ban aquellas que convergían en estos tres
que consumen mientras se esperan los unos
los que era posible encontrar a personas aco-
lugares, pero usadas de forma alternativa
a los otros para volver a España reunidos en
modadas de los pueblos fronterizos, sin olvidar la saga de delincuentes que para sobrevivir no tenían más remedio que acudir a
esta práctica. Se valían de unas redes, en las
que contaban con colaboradores a ambos lados de la Raya, cuyos entresijos, caminos y
En el contrabando cabía un variado espectro social que abarcaba desde
los mochileros, que transportaban pequeñas pero valiosas mercancías,
hasta grandes contrabandistas de tabaco, azúcar, sal y textiles
AH
ENE
2010
15
D
O
S
I
E
R
AH
ENE
2010
16
En abril de 1788, la villa de Jabugo (en la imagen) tenía 270 vecinos, de los cuales 200 se hallaban “comerciando en el reino de Portugal”.
cuadrillas numerosas. Esta comodidad, es-
dón y muselinas, donde a cualquiera hora se
sus moradores no consiguieron eliminar es-
te hospedaje, este obsequio, esta baja en el
proveen los que apetecen su uso. Y además se
tos abusos, pues al practicarse las diligen-
precio del tabaco y esta proximidad a la
esparcen sujetos por todos estos pueblos a
cias previas a su ejecución los contrabandis-
frontera son las causas que fomentan el
vender, sin que se pueda evitar, porque sólo
tas eran avisados de antemano y tenían
contrabando”. En estos establecimientos,
de hablar contra su conducta hay riesgo. Y
tiempo de escapar u ocultar los alijos.
según Espinosa, encontraban financiación
aun se ven respetados en todos estos contor-
En abril de 1788, la villa de Jabugo tenía
para las expediciones que realizaban, lo que
nos por sus arrojos y amenazas”. Las fre-
270 vecinos, de los cuales 200 “se hallan de
posteriormente les obligaba a satisfacer las
cuentes batidas de la tropa y los castigos a
muchos años a esta parte tratando y comer-
deudas contraídas con los almacenistas y a
ciando en el reino de Portugal”. Extraían
seguir en sus actividades ilegales para can-
monedas y traficaban con tejidos de algo-
celarlas. En las baraterías eran reclutados
dón, canela, pimienta negra, sombreros y
La balanza se inclina
a favor de Portugal
tabaco negro Brasil de la fábrica de Barran-
■ “El estado actual de nuestro
venderlo a otros enclaves y a los comprado-
JABUGO Y LOS CONTRABANDISTAS. Ja-
comercio con los portugueses es el más
res que venían de media España a esta loca-
bugo, localidad onubense de la Sierra de Ara-
fatal y lamentable que puede oírse. Ya
lidad para adquirirlos. Extraían para Portu-
cena, se convirtió en paradigma de las activi-
tenemos comprobada la ventaja que
gal caballos padres, “algunos de los más po-
dades y comportamientos de este tipo que en
nos llevan, de cinco contra uno en el
derosos de esta villa”, mediante escrituras
las inmediaciones fronterizas se daban y que
comercio lícito que se hace por esta
falsas en las que fingían su compraventa a
serían susceptibles de generalizarse a pobla-
parte de Extremadura; y no pongo
los deudos y amigos. Según las noticias re-
ciones extremeñas, castellanas y gallegas en
reparo en asegurar que por la parte de
cabadas, los alcaldes y justicias eran los ma-
las que se producían manejos similares. José
Andalucía, Castilla, y Galicia está aún
yores contrabandistas y habían ganado con
Marín y Aroche, interventor de rentas
la balanza más a su favor. Ni los frutos
esos tratos elevados caudales que les hicie-
generales y del tabaco en la pobla-
comerciables con Portugal son tantos
ron pensar en retirarse con la idea de obte-
ción de Castaño del Robledo, inme-
como aquí por aquellas partes, ni la
ner un indulto.
diata a Jabugo, informaba en 1787
industria de aquellos naturales es más
pequeños ejércitos de defraudadores que se
internaban en territorio español por Extremadura y Andalucía.
de lo que allí ocurría a la vista de
todo el mundo: “El pueblo de Jabugo está hecho una feria
perpetua de tabaco
y géneros de algo-
cos; tráfico del que no sólo se beneficiaban
los pueblos inmediatos, sino que sacaban a
que la de éstos, sin embargo de que
VISIONES CONTRAPUESTAS. A lo largo de
tampoco puede ser menos”.
la historia han coexistido dos percepciones
Informe del Comercio de España con
contrapuestas de una misma realidad fron-
Portugal (1769)
teriza: aquella que entendían los funcionarios de la Hacienda castellana o los milita-
O
S
I
E
R
Bodegón de caza, hortalizas y frutas. Juan Sánchez Cotán. 1602. Museo del Prado.
D
El comercio legal incluía productos del mundo vegetal y animal como algunos de los representados en este bodegón.
ner. Actuaban de
res, y la que acuñaron los arrayanos.
Para los primeros, la
línea que les separaba de Portugal cons-
Nunca fue posible erradicar el contrabando, ni siquiera en las fases
más enconadas de las guerras, puesto que era el único medio de tener
operativo ese espacio cuando las monarquías decidían cerrarlo
ese modo impulsados por una lógica
que asignaba un
papel distinto a cada cual: para los Es-
tituía un punto de
referencia que había que vigilar e imperme-
se convirtieron en factores que marcaron
tados, afirmar las fronteras significaba
abilizar con el fin de obtener unos ingresos
de manera indeleble las experiencias de
precisar el espacio sobre el que proyectar su
fiscales por los tráficos comerciales que a
sucesivas generaciones. Superadas las di-
soberanía; para sus habitantes, difuminar
través de ella fluían y, de paso, por razones
ferencias entre ambos reinos, sin embar-
esas líneas imaginarias que los políticos y
estratégicas, mantener en sus límites a un
go, los hombres permeabilizaban con rapi-
los topógrafos trazaban suponía definir su
secular enemigo de Castilla. Para los arra-
dez los compartimentos estancos que los
propio territorio, aquél en el que asegura-
yanos, por el contrario, se trataba de un
Estados se empeñaban en erigir y mante-
ban su supervivencia y la de los suyos, y
donde cobraban sentido sus vidas.
entorno vital por el que se movían a su antojo y que únicamente veían amenazado al
Esta es una de las razones por las que, al
desatarse las hostilidades. Superadas las
margen de los beneficios que proporciona-
tensiones, se reanudaban las relaciones de
Más información
abiertas, puesto que sobre ese mestizaje cul-
ra, nunca fue posible erradicar el contrabando, ni siquiera en las fases más encona-
una y otra parte y restañaban las heridas
■ Cordero Torres, José María
das de los conflictos bélicos, puesto que era
tural descansaba el sustento cotidiano. La
Fronteras hispánicas. Geografía e historia.
el único medio de mantener abierto ese es-
mejor prueba es que, amparadas en el con-
Diplomacia y administración.
pacio cuando las monarquías decidían ce-
trabando, se desarrollaron unas complici-
Instituto de Estudios Políticos,
rrarlo. A fin de cuentas, fue en esa otra fron-
dades interrayanas que las autoridades
Madrid, 1960.
tera, opuesta diametralmente a la surgida
nunca consiguieron romper.
■ Melón Jiménez, Miguel Ángel
de las disputas y los conflictos bélicos, sin
Hacienda, comercio y contrabando en la
necesidad alguna de ser delineada con trazo
pas de esplendor y de postración, siendo
frontera de Portugal (siglos XV-XVIII).
certero y suspicacia infinita, donde mochi-
nota dominante en ella tanto la agilidad de
Cicón, Cáceres, 1999.
leros y trajineros, defendiendo una forma
La frontera luso-española atravesó eta-
las relaciones como el temor a las amena-
■ Los tentáculos de la Hidra. Contrabando y
de vida marcada por el reloj implacable de la
zas que en una u otra dirección se produje-
militarización del orden público en España
subsistencia, compartieron voluntades e
ran. La incertidumbre, el miedo al otro la-
(1784-1800).
intereses durante siglos en un territorio
do de la línea divisoria, las continuas sus-
Sílex Ediciones, Madrid, 2009.
abierto, de silencio, e iluminado la mayor
picacias y recelos entre localidades vecinas
parte de las veces por la luz de la luna. ■
AH
ENE
2010
17
D
O
S
I
E
R
28 años de asedio
La Guerra de Restauración Portuguesa en la Sierra de Aroche
FÉLIX SANCHA SORIA
ARCHIVO DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUELVA
AH
18
L
a Guerra de Restauración Portuguesa duró veintiocho largos años. Durante casi tres décadas, este aconte-
cimiento fue nefasto para toda la porción de
tierras fronterizas desde Galicia hasta Andalucía, es decir para más de mil kilómetros. Un largo período de tranquilidad previo, de setenta años de duración, en el que
las personas y las mercancías no conocieron
frontera, dio paso a una época de barreras físicas y mentales, donde las relaciones de vecindad y amistad se tornaron en guerra sin
cuartel. La historiografía en general ha
mostrado muy poco interés por esta etapa,
quizá porque fue una época caracterizada
ANDALUCÍA Y PORTUGAL
ENE
2010
La Guerra de Restauración
a agosto de 1637, con el estallido de una vio-
de Portugal (1640-1668) es la
lenta revuelta popular en Évora, que se ex-
gran olvidada de las
investigaciones históricas
tendió al sur del país y que fue duramente
reprimida. Tres años más tarde, el 1 de diciembre de 1640, un grupo de conspiradores
realizadas en Andalucía. En
armados irrumpió en el Palacio Real de Lis-
la frontera onubense,
boa, asesinó a Vasconcellos (el estadista por-
españoles y portugueses,
tugués, secretario de Estado al servicio de la
tras sesenta años de
monarquía española) y puso bajo custodia a
la princesa Margarita, virreina de Portugal
convivencia pacífica, se
por designación de Felipe IV. El duque de
vieron sumergidos en una
Braganza, descendiente de la duquesa Cata-
terrible lucha que hizo
lina, fue proclamado rey con el nombre de
nacer una nueva frontera. La
Joao IV. Comenzaba así la Guerra de Restauración Portuguesa.
por una profunda decadencia. Sin embargo,
política de la monarquía española
en los últimos años hemos asistido a una
condenó a esta Raya a la inanición y
LA ABRASIÓN DEL TERRITORIO. En los
fuerte revisión de los análisis, tanto por par-
el abandono durante los más de 28
momentos iniciales, Portugal adoptó una
te de la historiografía española como de la
portuguesa.
largos años que duró el conflicto.
posición ofensiva por lo que se abrió un amplio frente, desde Galicia a Andalucía. Se
Una vez pasado el huracán, la Sierra
sucedieron los ataques tendentes a castigar
traen a 1580, fecha en la que se produjo la in-
arochena tardó décadas en
el espacio sin unos objetivos concretos. Los
vasión de Portugal por parte de las tropas es-
recuperarse.
enfrentamientos entre los contendientes
Las raíces del enfrentamiento se retro-
pañolas, a resultas de la disputa por el trono
fueron frecuentes, salpicando las poblacio-
entre Felipe II y la Duquesa de Braganza, tras
nes de muertos y heridos, pudiéndose dis-
la muerte del soberano luso Don Enrique. En
tinguir varias modalidades de lucha: gran-
las primeras Cortes celebradas en Tomar
des batallas libradas en el frente extreme-
(1581), el reino luso fue agregado a la monar-
ño; asedios y asaltos a plazas fronterizas;
quía española, pero no se unió a ella. Con-
conquistas de poblaciones, y ataques de par-
forme pasó el tiempo las esperanzas que ha-
tidas de soldados, variables en número, al
bían abrigado los portugueses de con-
corazón de la economía enemiga, como las
seguir ventajas se fueron desvane-
famosas presas de ganado.
ciendo y el implacable autoritaris-
Lo que debe de quedar claro es que estas
mo de los Austrias cayó sobre ellos
tácticas utilizadas por ambos ejércitos fue-
con toda intensidad. Con todo, la
ron incapaces de conseguir la victoria y de-
paz y convivencia marcaron el
rrotar al contrincante. Sin temor a equivo-
curso de la historia durante
carnos podemos decir que lo que se desarro-
siete décadas. Pero
lló, durante casi tres décadas, en toda la
la paz se quebró en
frontera fue una guerra de guerrillas, de
D
O
S
I
E
R
AH
ENE
2010
Retrato de Felipe IV. Diego Velázquez (1656). Museo el Prado.
19
Felipe IV dedicó sus recursos a luchar en Cataluña y Flandes, forzando a las villas fronterizas a cargar con el peso de la guerra con Portugal.
desgaste, con continuos ataques que abrasaban la economía de las poblaciones.La
contienda fue un acontecimiento que tuvo
un sello común a lo largo de la Raya, debiendo sortear los españoles y los portugueses
Durante las casi tres décadas que duró, este acontecimiento fue
nefasto para toda la porción de tierras fronterizas desde Galicia
hasta Andalucía, es decir para más de mil kilómetros
D
O
S
I
E
R
chas otras partes de la frontera con Portugal, fue una sociedad en crisis, profundamente fracturada. A la importante presión
fiscal hay que añadir las epidemias, las crisis de subsistencias y los desmanes de las
tropas españolas, que en muchas ocasiones
AH
se comportaron como un verdadero ejército
ENE
2010
minado “rebelde” portugués que organiza-
de ocupación. A ello hay que sumar el denodo en partidas realizaba continuas incursiones causando muerte, pobreza y miedo.
20
Mucha culpa de la situación la tenía la
difícil geografía de estos pagos, pues la serranía sevillana más occidental era una coMapa de los puntos avanzados en los que Portugal concentró sus tropas.
marca agreste. Sin embargo, en muy pocas
ocasiones se rebasaba el millar de metros de
altitud. En general, el suelo era poco pro-
idénticos problemas. Las variaciones las
res), Francia o las Provincias Unidas (Guerra
ductivo para la agricultura pero bueno para
marcó la intensidad del sufrimiento, siendo
de los Treinta Años). A lo largo de la guerra,
la ganadería y los aprovechamientos fores-
mucho mayor en las zonas más cercanas a la
la indisciplina y las deserciones fueron fre-
tales. A resultas de las abundantes precipi-
frontera. Como el diseño de la guerra en la
cuentes como consecuencia de la falta de
taciones la vegetación se tornaba exuberan-
frontera portuguesa era de contención, las
efectivos y fondos, del difícil avituallamien-
te destacando las dehesas de encinas y alcor-
poblaciones se vivieron obligadas a vivir de
to y de las frecuentes epidemias.
noques, los robledales, quejigales y el castañar. Entre ellos se extendían frondosas ribe-
sus propios recursos y a costa de grandes sacrificios. El abandono provocó un terrible
LA SIERRA DE AROCHE. El diseño estraté-
ras y amplias manchas de matorral medite-
clima psicológico de desesperanza, terror,
gico de la guerra condicionó el sistema de-
rráneo.
miedo y amargura.
fensivo provocando la congelación durante
Administrativamente, la comarca se ar-
La Guerra de Restauración Portuguesa
años de amplios territorios fronterizos. Uno
ticulaba en dos jurisdicciones, la realenga y
fue uno de los momentos más negros de la
de ellos fue el corredor extendido entre Enci-
la señorial. Las tierras realengas dependían
dilatada historia de esta zona, quizá la peor
nasola y Ayamonte. Las comarcas onuben-
del poderoso concejo de Sevilla, encontrán-
de todas las épocas. Tras su paso quedó un
ses de la Sierra de Aroche, el Andévalo y la
dose en su seno los municipios que contri-
panorama desolador donde los pocos veci-
Costa Occidental fueron un trozo de terreno
buyeron más activamente a la guerra, como
nos sobrevivieron de milagro en un espacio
que resistió hasta agotar todas sus fuerzas.
Aroche, Cortegana, Encinasola, Fregenal,
Cumbres Mayores, Cumbres de San Bartolo-
fuertemente deprimido, aislado y desarti-
Claro que el tema venía de lejos. Históri-
culado desde el punto de vista socioeconó-
camente se había demostrado que cada vez
mico. Al final de la guerra las poblaciones
que la corona castellana entablaba pleitos
Las fuentes demográficas de la época
más cercanas a Portugal estaban empobre-
con Portugal, el costado de la Sierra sangra-
(1642) nos indican que la actual comarca se-
cidas y despobladas como no lo habían esta-
ba en abundancia. Mientras que esta políti-
rrana estaba formada por 15 municipios y
do jamás.
ca de grandeza y mantenimiento de la hege-
contaba con unos 18.000 habitantes. No
Los generales españoles eligieron Extre-
monía en Europa suponía un simple catarro
obstante, debemos de tener en cuenta que
madura como centro neurálgico de la gue-
para Madrid en los espacios onubenses
aunque en aquella fecha ya se habían pro-
constituía una auténtica pulmonía.
ducido algunas muertes, como consecuen-
rra, al otro lado, el Alentejo hará de
pantalla. Mientras tanto, los veci-
En resumen, durante la segunda parte
nos de la nueva frontera observa-
del siglo XVII la Sierra arochena, como mu-
mé, El Cerro, etc.
cia de los primeros ataques, se observaba
una pobre densidad poblacional.
ron con estupor cómo Felipe IV dedicaba los recursos a combatir en
otros territorios en conflicto como Cataluña (Revuelta de
los Catalanes o Guerra de los Segado-
Sin temor a equivocarnos podemos decir que lo que se desarrolló en
toda la frontera fue una guerra de guerrillas, de desgaste, con
continuos ataques que abrasaban la economía de las poblaciones
D
O
S
I
E
R
Otra de las peculiaridades de esta zona
fue siempre la carencia de una clara línea
fronteriza, pues separando la Sierra arochena de las poblaciones alentejanas se extendía la Raya o frontera, caracterizada por su
indefinición, lo que hacía que existieran
AH
grandes espacios abiertos sin delimitar, como la denominada “Tierra de Contiendas”
ENE
2010
que era una extensión de más de ciento
veinte kilómetros cuadrados que se disputaban Aroche, Moura y Encinasola.
21
LA DEFENSA. La frontera que se extendía
entre Encinasola y Ayamonte era muy extensa por lo que se le dieron a sus partes di-
Mapa de la “Frontera de Sevilla” y la “Frontera de Ayamonte”.
versos nombres, a la línea que va desde Ayamonte hasta Santa Bárbara de Casa “Frontera de Ayamonte”; al corredor del Chanza,
no a las plazas fuertes de Aroche y Encinaso-
totalmente distintas, las poblaciones que
con Aroche como capital militar, “Frontera
la. Al norte, la villa marocha protegía a
contaban con defensas, como castillos, mu-
de Sevilla”; al norte del término de Encina-
otras villas fortificadas como Cumbres de
rallas o fuertes, y aquellas otras que carecí-
sola comenzaba la “Frontera Extremeña”.
San Bartolomé, Cumbres Mayores, Cala,
an de ellas. Entre las primeras estaban Aro-
Desde el punto de vista militar, el Reino
Santa Olalla del Cala, Zufre, etc. Más al Sur,
che, Encinasola, Cortegana, Fregenal,
de Sevilla, del que formaban parte los muni-
Aroche hacía lo propio con Cortegana, Al-
Cumbres de San Bartolomé, Cumbres Mayo-
cipios de la serranía arochena, indepen-
monaster, Aracena, Castillo de las Guardas,
res, Cala, Almonaster, Aracena, Zufre o
dientemente de su jurisdicción realenga o
etc. No obstante, la mayor parte de la Sierra
Sanlúcar del Guadiana. Entre las segundas,
señorial, va a recibir las órdenes de la Junta