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04 Dom complica 7059 46 29/3/07 12:36 Página 1 En el domicilio Complicaciones respiratorias en el paciente inmovilizado: prevención y tratamiento M. Vicente Martín Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Los Yébenes. Área 7 de Atención Primaria. Madrid. España. Consecuencias de la inmovilidad en el aparato respiratorio La inmovilidad prolongada produce múltiples modificaciones en el ámbito del aparato respiratorio, que favorecerán la aparición de diversas complicaciones. Los 3 grandes grupos de problemas de salud que vamos a atender, de forma domiciliaria, a pacientes inmovilizados son: el síndrome de inmovilidad del anciano, el paciente posquirúrgico y el paciente con enfermedades neuromusculares. En los 3 casos, la inmovilidad prolongada va a producir modificaciones de carácter respiratorio, como: – Disminución de los volúmenes respiratorios pulmonares (disminución del volumen corriente y del volumen minuto). – Ineficacia de la aclaración mucociliar (disminución de la tos y de la actividad ciliar bronquial). – Desequilibrios en la relación ventilación-perfusión. Este conjunto de modificaciones favorecerá la aparición de neumonías (hipostáticas y por aspiración), atelectasias, sobreinfecciones pulmonares e hipoxias. A esto hay que añadir el riesgo aumentado de presentar una trombosis venosa profunda (TVP) y su posterior complicación con una tromboembolia pulmonar (TEP). Debemos tener en cuenta que la posición en decúbito supino impide la función óptima de la musculatura respiratoria, lo que favorece la hipoventilación pulmonar. La capacidad funcional residual disminuirá en decúbito supino hasta un 30%, mientras que en decúbito lateral, únicamente un 17%. Los pacientes incapaces de mantenerse sentados o girar hacia los lados de la cama están expuestos a aspiraciones pulmonares durante la ingesta. También aumenta el riesgo de neumonías aspirativas en pacientes con disminución del grado de conciencia, tanto por macro como microaspiraciones repetidas de flora orofaríngea. En condiciones normales, la tos, la acción del epitelio ciliar y los macrófagos alveolares aclaran el material aspirado, pero si estos mecanismos defensivos no son eficaces, la infección puede desarrollarse. El reflejo tusígeno disminuye tanto con la edad como con la inmovilización. A esto se une la pérdida progresiva de fuerza en la musculatura abdominal (por inactividad), o debilidad muscular de base en el caso de las enfermedades neuromusculares. Todo ello contribuye a dificultar la expectoración, y las secreciones así retenidas representan un perfecto caldo de cultivo para el desarrollo de infecciones. Las atelectasias son el resultado de la dificultad para expulsar tapones de moco muy adherentes. Son el colapso de una parte Tabla I. Objetivos del tratamiento físico (rehabilitación y fisioterapia) Contribuir a la desobstrucción de las zonas pulmonares colapsadas Ayudar a mejorar el intercambio gaseoso Facilitar la eliminación de secreciones Disminuir las resistencias bronquiales y la sobrecarga respiratoria Fortalecer la musculatura y disminuir la hipotonía Intervenir en la eliminación de procesos infecciosos Aumentar la expansión de la caja torácica periférica del pulmón (segmentaria o lobar) o de su totalidad, debido a la obstrucción de la vía aérea o provocado por una respiración muy superficial que impide el intercambio gaseoso. Medidas preventivas generales Las técnicas que han demostrado mejores resultados en la prevención y el tratamiento de complicaciones respiratorias son la fisioterapia y rehabilitación respiratoria (tabla I). Esta prevención pasa por una movilización temprana, una adecuada higiene bronquial y cuidados del aparato respiratorio, entre los que se encuentran: a) Ejercicios respiratorios: – Ejercicios diafragmáticos. Inspirar elevando el abdomen y espirar descendiéndolo, para así potenciar el diafragma. – Ejercicios de expansión torácica, donde se pretende localizar la ventilación en una región específica del pulmón. – Ejercicios con espirómetro incentivador, indicado en la prevención y el tratamiento de las atelectasias. – Respiración con los labios fruncidos. Este ejercicio aumenta la presión en las vías aéreas y ayuda a prevenir un colapso de éstas. b) Movilización de secreciones con drenaje bronquial, tanto autónomo como asistido (clapping y/o vibración torácica). c) Drenajes posturales, que por acción de la gravedad facilitan la salida de las secreciones del árbol bronquial, y de este modo se sustituye el déficit de función ciliar. d) Tos autoasistida o educación de la tos. Consiste en enseñar a toser después de una inspiración profunda durante la espiración, y hay que procurar hacerla en 2-3 tiempos para arrastrar las secreciones. JANO 6-12 DE ABRIL 2007. N.º 1.646 . www.doyma.es/jano 33 04 Dom complica 7059 46 29/3/07 12:36 Página 2 Complicaciones respiratorias en el paciente inmovilizado: prevención y tratamiento M. Vicente Martín En el domicilio Tabla II. Escala CRB-65 de valoración de riesgo de mortalidad y manejo de la neumonía adquirida en la comunidad Clase Items (1 punto por ítem) Grado Manejo C Confusión mental. Desorientación temporoespacial (test mental abreviado < 8) 0 Domiciliario R Frecuencia respiratoria > 30/min 1o2 Valoración hospitalaria B Low Blood Pressure: PAS < 90 mmHg y PAD < 60 mmHg 3o4 Ingreso hospitalario 65 Edad > 65 años PAS: presión arterial sistólica; PAD: presión arterial diastólica. Tabla III. Factores de riesgo más frecuentes en la TVP Factores de riesgo Riesgo (%) Edad > 40 años 80 Inmovilización > 5 días 12-40 Obesidad 17-37 Antecedente de TVP 22-27 Neoplasia 6-22 Cirugía mayor 11 Insuficiencia cardíaca 8 Varices en MMII 5-19 Fractura de fémur y/o cadera 4 Anovulatorios 2-5 Ictus 2 Politraumatismo 1 Parto 1 IAM 1 IAM: infarto agudo de miocardio; MMII: miembros inferiores; TVP: trombosis venosa profunda. e) Otras medidas físicas que se deben tener en cuenta son: cambios posturales frecuentes, correcta hidratación del paciente, incorporación temprana, utilización de humidificadores ambientales, etc. Prevención y tratamiento de algunas de las complicaciones más frecuentes Ahora individualizaremos el tratamiento y la prevención de algunas de las complicaciones más frecuentes, como la neumonía adquirida en la comunidad (NAC), la neumonía aspirativa y la TVP y el TEP. Los patógenos más comunes en el ámbito ambulatorio son: Streptococcus pneumoniae, Mycoplasma pneumoniae, Chlamydia spp. y Haemophilus influenzae. El tratamiento se iniciará siempre lo más temprano posible, dado que se ha demostrado que aumenta la supervivencia, y se valorará la realización de una radiografía de tórax, antes de iniciar el tratamiento antibiótico, si la situación del paciente lo permite. Ante la sospecha de una neumonía típica, el tratamiento de elección debe ser una aminopenicilina a dosis altas, en la que la amoxicilina la mejor opción, a dosis de 1 g/8 h por vía oral (v.o) durante 10 días. En caso de sospecha de infección por H. influenzae, se dará prioridad a la asociación de amoxicilina y ácido clavulánico, también a dosis altas de amoxicilina, las cuales serán de 875/125 mg/8 h o 2.000/125 mg/12 h, por v.o. durante 10 días. Como alternativa en ambos casos podemos administrar moxifloxacino, 400 mg/24 h o levofloxacino 500 mg/24 h, por v.o. durante 7-10 días. Si la sospecha es de una neumonía atípica, podremos utilizar un macrólido, como por ejemplo la claritromicina a dosis de 250 mg/12 h, o utilizar doxiciclina, 100 mg/12 h; ambos por v.o. durante 14 días. Las nuevas fluoroquinolonas son también una alternativa válida. Se realizará un seguimiento del paciente a las 48-72 h, para constatar una evolución favorable (ausencia de fiebre elevada y estabilización de síntomas y signos clínicos); en caso contrario, se enviará al paciente a un servicio de urgencias hospitalario. Siempre se debe valorar la situación clínica del paciente. Neumonía aspirativa La neumonía aspirativa suele ser una infección polimicrobiana, producida por bacterias comensales de la cavidad bucal y las vías respiratorias superiores, entre las que destaca la presencia de anaerobios y estreptococos microaerofílicos. Su tratamiento debe ser hospitalario. La prevención específica consta de vacunación antigripal y antineumocócica, siempre y cuando el paciente se encuentre dentro de los grupos de riesgo. Trombosis venosa profunda y tromboembolia pulmonar Neumonía adquirida en la comunidad Lo primero hay que tener en cuenta ante una NAC es saber si el paciente tiene criterios de tratamiento ambulatorio. Para ello, consultaremos la CRB 65 (de la British Thoracic Society), de fácil aplicación en atención primaria (tabla II), o la predicción clínica de mortalidad de Fine, que junto a la situación clínica (constantes vitales) y antecedentes (comorbilidad) del paciente, nos orientará en su manejo y tratamiento. 34 JANO 6-12 DE ABRIL 2007. N.º 1.646 . www.doyma.es/jano En atención primaria se deben utilizar sistemáticamente heparinas de bajo peso molecular (HBPM) en pacientes inmovilizados, posquirúrgicos o con otros factores de riesgo (tabla III). La TVP es una entidad muy frecuente, y la TEP es su complicación principal y más temida. Hasta un 50-65% de TVP desemboca en una TEP. El abordaje terapéutico de la TEP es siempre hospitalario y es fundamental una derivación temprana siempre que la sos- 04 Dom complica 7059 46 29/3/07 12:36 Página 3 pechemos. Sin embargo, la profilaxis y el tratamiento de la TVP ya instaurada puede realizarse de manera ambulatoria con HBPM, además de otras medidas físicas coadyuvantes, como son: una movilización temprana tras la cirugía, la elevación de los miembros inferiores o del extremo distal de la cama, el uso de medias de compresión, ejercicios de respiración profunda y una buena hidratación del paciente. Las HBPM más utilizadas son enoxaparina o nadroparina a dosis terapéuticas, y se pueden utilizar en dosis única subcutánea a 1 mg/kg peso o repartirlo en 2 dosis (cada 12 h). Al mismo tiempo, se iniciará tratamiento con anticoagulantes orales (acenocumarol o warfarina), y se mantendrá la HBPM hasta 24 h después de haber alcanzado un INR (cociente internacional normalizado) de 2-3. Tras un primer episodio, se mantendrá la ACO durante 3-6 meses. J A tener en cuenta • Las complicaciones respiratorias en el paciente inmovilizado constituyen una elevada causa de mortalidad, por lo que debemos prevenirlas de forma temprana. La prevención pasa por medidas como el drenaje bronquial y postural, los ejercicios respiratorios, educación de la tos, etc. • Tanto la fisioterapia como la rehabilitación respiratoria son métodos de fácil aplicación con muy buenos resultados. • El tratamiento empírico dirigido de la neumonía adquirida en la comunidad (NAC) y el profiláctico de la trombosis venosa profunda (TVP) se pueden aplicar perfectamente en atención primaria. • Es muy importante realizar un tratamiento antibiótico temprano de la NAC, ya que se ha demostrado que aumenta la supervivencia. Tampoco hay que olvidar los patrones locales de sensibilidad de los gérmenes más frecuentes, antes de iniciar el tratamiento antibiótico empírico dirigido. • Lo más eficaz en la prevención de la TVP es el tratamiento combinado: heparina más medidas físicas coadyuvantes. Bibliografía recomendada Fidalgo González S, Álvarez Cosmea A. Fisioterapia respiratoria y humidificaciones. Técnicas de fisioterapia y rehabilitación. Madrid: SEMFYC; 2004. Morín González C, Martín Gil JL. Rehabilitación respiratoria en la comunidad. Proposición de un método sencillo. Rev Cubana Med Gern Integr. 1997;13:588-90. Parrilla Ruiz F, et al. Prevención desde atención primaria de la TVP. Revista Andaluza de Medicina de Familia. 2003;3:177-83. Sancho J, Servera E, Vergara P, Zafra MJ, Marín J. Manejo no invasivo de los problemas respiratorios agudos en las enfermedades neuromusculares. Rev Iberoamericana de Ventilación Mecánica no invasiva. 2004;3:5-13.