Download el corazon admirable de la madre de dios cap 1 y 2
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120 Si consideramos esto atentamente, encontramos antes que nada que como el vidrio es producto de un fuego temporal y fruto maravilloso de una hoguera ardiente en la que tomó origen y recibió su perfeccionamiento, asà el Corazón de la Madre de amor es, entre todas la criaturas, la más excelente obra de este fuego divino del que se dice: Tu Dios es un fuego devorador (Dt 4, 24). Ese fuego se formó en la hoguera ardiente del Corazón adorable de la santa Trinidad, que es el EspÃritu Santo; durante el curso de esta vida fue acrisolado como el oro y perfeccionado e la hoguera de las tribulaciones; y finalmente fue consumido, como hostia santa, en el fuego del amor celeste de la caridad divina, que lo transformó en ella. Es asà todo fuego y todo llama de amor a Dios y de caridad a los hijos de Dios. El vidrio y el cristal tienen tres propiedades notables que representan tres cualidades de este Corazón virginal. Primero, un cristal hermoso es sin tacha. Es de pureza inmaculada como es el Corazón de MarÃa que jamás fue manchado por el menor de los pecados. Es mar sin suciedad ni corrupción que rechaza y aleja toda clase de inmundicia. Segundo, el vidrio y el cristal son transparentes, totalmente expuestos a todas las miradas. Esto denota sencillez y sinceridad, propias de quien no sabe de sutilezas ni fingimientos, que no se disfraza ni usa de artificios, que desconoce duplicidad e hipocresÃas; es una de las más loables cualidades de un corazón fuerte y generoso. Solo el corazón flojo y débil disimula y engaña; un corazón lleno de fortaleza y generosidad es siempre sencillo, franco y sincero. Asà es el Corazón de la gloriosa Virgen que puede repetir mejor que san Pablo: Nuestra seguridad se basa en el testimonio de nuestra conciencia que nos atestigua que actuamos en este mundo con sencillez de corazón y en sinceridad ante Dios (1 Cor 1, 12). Tercero, el vidrio y el cristal no solo no se oponen a los rayos del sol y no los repelen como lo hacen los objetos materiales sino que los reciben en sà mismos y se dejan penetrar totalmente de modo que llegan a ser del todo luminosos y transformados en luz. El sol se dibuja y se imprime perfectamente en ellos y llegan a ser como otro sol; incluso transmiten y comunican la luz que reciben en plenitud del sol a los lugares y objetos que están cercanos. Asà es el Corazón de la Madre de Dios: Estuvo siempre abierto a las luces celestiales; estuvo colmada y penetrada por ella en forma maravillosa e inexplicable. Ha sido y será por siempre como un hermoso espejo de cristal en el cual el Sol de justicia ha reflejado la imagen perfecta de sà mismo. Por eso san Juan lo contempló como un mar de vidrio