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Nutrición en insuficiencia cardíaca Módulo 1 Fascículo Nº 2 2007 25 Nutrición en insuficiencia cardíaca DRA. SUSANA GUTT* ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ La insuficiencia cardíaca (IC) es un estado fisiopatológico en el cual la función cardíaca anómala explica la insuficiencia del corazón para bombear la sangre a un ritmo que se adapte a las necesidades de los tejidos; por lo tanto, existe una tolerancia menor al ejercicio, una incidencia elevada de arritmias ventriculares y una esperanza de vida menor. Así, la IC es el resultado de la interacción de: Impedancia de la aorta Precarga ventricular Hipertrofia miocárdica Isquemia miocárdica Activación neurohumoral (SNS, SRA, liberación de hormona antidiurética y endotelina) Neurohormonas y citocinas La falla cardíaca congestiva obliga a la internación, principalmente en pacientes mayores de 65 años; el paciente comienza con cambios humorales que favorecen la retención de agua y sodio. A largo plazo, el paciente que padece insuficiencia cardíaca se ve afectado por un deterioro del estado nutricional favorecido por características clínicas de la enfermedad, como la disnea, la fatiga y debilidad con anorexia, náuseas y dolor abdominal, y si la falla cardíaca se agrava se suman ascitis, edema periférico, sensación de plenitud y hepatomegalia. En la literatura médica encontramos el término caquexia cardíaca que, si bien en virtud de las intervenciones médicas no es tan frecuente en la actualidad, se caracteriza por una disminución marcada de la masa grasa corporal total y descenso del peso. ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ Los mecanismos fisiopatológicos que favorecen la aparición de caquexia en la insuficiencia cardíaca congestiva aún no están totalmente establecidos, pero sin lugar a dudas las siguientes situaciones contribuyen a su aparición: 1. Deficiencias en la dieta 2. Malabsorción 3. Disfunción metabólica 4. Pérdida de nutrientes ya sea por vía urinaria o gastrointestinal 5. Desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético Los objetivos de la intervención nutricional en la insuficiencia cardíaca son principalmente disminuir el trabajo cardíaco por reducción de la carga de volumen, mantener un peso seco adecuado, lograr y mantener condiciones nutricionales óptimas; deberán tenerse en cuenta las comorbilidades, como diabetes mellitus, insuficiencia renal crónica, enfermedad coronaria, las cuales requieren tratamienCONFERENCIA NUTRICIÓN EN IC to particular. Para una intervención adecuada debemos realizar una evaluación del estado nutricional (EEN) que permitirá diagnosticar la situación nutricional del paciente. Para ello contamos con la antropometría que incluye la medición del peso corporal, con báscula para pesar personas, que da cuenta de los cambios del peso en relación con el tiempo. Un descenso del peso corporal de más del 6% en un lapso de 6 meses en asociación con IC se considera un diagnóstico estimado de caquexia cardíaca. La medición de perímetros (braquial, abdominal) y de los pliegues bicipital, tricipital, entre * Jefa de la Sección Nutrición del Servicio de Clínica Médica del Hospital Italiano de Buenos Aires Vicedirectora de la Carrera de Especialista en Nutrición - UBA (Sede Htal. Italiano) 26 otros, nos permiten determinar la proporción de masa grasa y magra que presenta el paciente y su grado de desnutrición. Entre las características clínicas que favorecen la pérdida de peso tienen relevancia la anorexia relacionada con la IC y la presencia de náuseas, disnea y fatiga por congestión visceral, que sumadas a dietas generalmente insípidas en pacientes añosos que tienen disminuidas sus papilas gustativas y la depresión concomitante hacen que el valor calórico total consumido diariamente por lo habitual sea bajo en pacientes que por su falla cardíaca tienen un alto requerimiento energético. A esta situación se le suma la disminución de potasio y cinc, principalmente por efecto de los diuréticos, que alteran el gusto y el apetito, y favorece la presencia de la anorexia. La masa magra corporal (recordemos que no sólo corresponde a la masa muscular, sino que incluye la masa ósea, el agua corporal total y el peso seco de las vísceras) se ve comprometida con una disminución de masa muscular, ya que la presencia de esteatorrea y malabsorción grasa, así como el déficit de absorción de aminoácidos (AA) producen una enteropatía perdedora de proteínas que favorece su disminución, también sumado al hipermetabolismo que implica un aumento del gasto calórico y, por lo tanto, de los requerimientos energéticos. La identificación de indicadores de deficiencias nutricionales y el diagnóstico del grado de desnutrición, de retención líquidos evidenciado por la presencia de edema, sumados al interrogatorio de la enfermedad actual y una anamnesis alimentaria detallada, para la cual no sólo se debe interrogar al paciente, sino que es necesario incluir a la cuidadora o familiar a cargo para evaluar la comprensión y la adherencia a las indicaciones, nos permitirán tener un cuadro claro sobre las causas de la alteración nutricional presente. Curtis y cols., en una publicación del año 2005, hacen referencia a la paradoja de la obesidad, ya que si bien la obesidad se asocia con un aumento de enfermedad coronaria, falla cardíaca y finalmente muerte y que la disminución del peso en obesos es un objetivo de tratamiento, y que tanto la AHA como el American College of Módulo 1 Fascículo Nº 2 2007 Cardiology recomiendan la reducción del peso en pacientes obesos y con sobrepeso, se ha visto que el riesgo mortalidad en la IC en obesos es menor en comparación con la IC en normopeso; hasta el presente se desconoce la causa de dicha paradoja. En cuanto a la dieta en la IC, podemos comenzar diciendo que conocemos que las dietas bajas en grasas saturadas, colesterol y sodio son mejores para el corazón y la salud en general, pero pocos comprenden por qué. Debemos tener presente que es muy importante que los pacientes con enfermedad cardíaca comprendan los términos asociados con una dieta saludable para el corazón. No sólo debemos indicar la dieta, sino que también debemos enseñar al paciente y a su familia los beneficios de cumplir con ella. Existen alimentos que se consideran cardiosaludables, ya que está demostrado que su ingesta produce un efecto cardioprotector; entre ellos se encuentran: Vegetales Granos enteros Frutas frescas Frutas secas Semillas Aceites vegetales Pescado En cuanto a los grupos de alimentos, debemos realizar una selección correcta. Ésta incluye: Verduras y frutas Cereales y legumbres Carnes magras Lácteos descremados Grasas saludables El grupo de las grasas merece una consideración especial, ya que es importante contar con su incorporación dada la cantidad de energía que aporta y porque mejora la palatabilidad de los alimentos, muy importante en pacientes con IC. La AHA refiere para la población la siguiente información (en cursiva textual): ¿Qué son las grasas? Los ácidos grasos son grasas que se encuentran en las plantas y en animales y son esenciales para el organismo, ya sea para su crecimiento como para su funcionamien- Nutrición en insuficiencia cardíaca to. Hay tres tipos de ácidos grasos en los alimentos que consumimos: saturados, poliinsaturados y monoinsaturados. Las grasas saturadas habitualmente son sólidas a temperatura ambiente, mientras que las poliinsaturadas y las monoinsaturadas son líquidas. Los aceites poliinsaturados son líquidos a todas las temperaturas. Los ácidos grasos insaturados trans se encuentran hidrogenados y parcialmente hidrogenados en algunos productos animales. ¿Dónde están las grasas que consumimos? Muchos alimentos contienen los tres tipos de ácidos grasos pero en cantidades variables. Consumimos grasas saturadas en los productos de origen animal como por ejemplo carne vacuna, cerdo, cordero, manteca, grasa de aves, crema, leche entera, quesos y otros productos lácteos enteros. Alimentos ricos en grasas saturadas como por ejemplo aceite de coco, de palma, etc. Las grasas trans, las cuales provienen de las grasas hidrogenadas actúan en el organismo como grasas saturadas. Las grasas insaturadas provienen de aceites vegetales. Las grasas poliinsaturadas se encuentran en el aceite de girasol, maíz y soja. Las grasas monoinsaturadas en el aceite de chia, canola y oliva. ¿Por qué mucho no es saludable? El consumo de mucha cantidad de grasas saturadas puede elevar el nivel de colesterol sanguíneo... El consumo moderado de grasas insaturadas ayuda a reducir el colesterol sanguíneo, especialmente cuando reemplazan a las grasas saturadas. Es importante controlar que la ingesta total de grasas esté en relación con la ingesta proteica e hidrocarbonada. Límites recomendados: La cantidad de grasas se debe ajustar a las necesidades calóricas individuales y en relación con todos los nutrientes. Las dietas para disminuir el peso corporal no deben contener más del 30% de grasas totales (Tabla 1). (La ingesta calórica diaria dependerá del sexo, el peso, la talla, la actividad, entre otros). Los efectos de los ácidos grasos en la dieta sobre los lípidos sanguíneos son: Los ácidos grasos saturados (ags) favorecen el aumento del colesterol total y del colesterol LDL. 27 Ingesta calórica diaria Grasas totales (gramos) Grasas saturadas (gramos) 1.200 40 o menos 11-13 1.500 50 o menos 13-17 1.800 60 o menos 16-20 2.000 67 o menos 18-22 2.200 73 o menos 20-24 2.500 83 o menos 22-28 3.000 100 o menos 27-33 NOTA: La American Heart Association recomienda disminuir la cantidad de grasas saturadas (menos del 7% de las calorías totales) para personas con falla cardíaca o colesterol elevado. Tabla 1. Límites recomendados en el consumo de grasas Los ácidos grasos insaturados (agi) favorecen la disminución del colesterol total y del colesterol LDL. Los ácidos grasos monoinsaturados favorecen el descenso del colesterol LDL y los ag poliinsaturados mejoran la sensibilidad a la insulina. ¿Qué es el colesterol? Es una sustancia tipo cera semejante a la grasa que circula en la corriente sanguínea y se encuentra en las paredes celulares formando parte de las membranas, de algunas hormonas y otros tejidos. El colesterol proviene del organismo humano, el cual lo produce principalmente en el hígado. Los alimentos con alto contenido de grasas saturadas y colesterol (carne vacuna, aves de corral, productos lácteos enteros) pueden elevar el nivel de colesterol sanguíneo. Cuando los niveles de colesterol sanguíneo son altos, se depositan con mayor facilidad en las paredes arteriales. Los límites recomendados de consumo de colesterol para la población general son de menos 300 mg diarios. Quienes padecen patología lipídica o vascular deben consumir menos de 200 mg diarios. El sodio es un mineral necesario en muy pequeñas cantidades para muchos procesos corporales; los alimentos contienen suficiente cantidad de sodio, por lo cual el agregado de sal no es necesario. El cambio de hábito a una dieta hiposódica es difícil de lograr sin la colaboración del paciente y la familia. El sodio está presente como cloruro de sodio en la sal y contenido en los alimentos, 28 entre los cuales se encuentran algunos con alto contenido, como quesos, alimentos de lunch o snacks, carnes curadas con sal, pan, cereales, preparaciones para congelar o mantener por períodos prolongados (conservantes) y panificados elaborados harina leudante o polvo de hornear. El exceso de sodio favorece el aumento de la tensión arterial, que va acompañado de constricción arteriolar y aumento de la resistencia periférica, lo cual implica un aumento del gasto cardíaco que en un paciente con IC no siempre puede ser atendido. Niveles altos de sodio pueden favorecer la retención de líquidos, con aumento de la precarga. El límite recomendado de sodio para quienes tengan restringida su ingesta diaria es de 2.300 mg/día. Otro mineral también importante en los pacientes con IC es el potasio, dado que muchos de ellos deben consumir alimentos ricos en potasio. El potasio favorece la función cardíaca normal y la función del sistema nervioso. El consumo habitual de diuréticos en pacientes con IC provoca en forma frecuente déficit de potasio, por lo que en algunos casos éste se indica como suplemento. Los siguientes son alimentos ricos en potasio: Frutas secas Frutas frescas: banana, frutillas, melón, naranja y otros cítricos Vegetales frescos: vegetales verdes, espinaca, tomate, hongos Carne fresca: pescado, carne vacuna Jugos de fruta frescos: jugo de naranja, pomelo Jugos de fruta envasados Módulo 1 Fascículo Nº 2 2007 Otros alimentos que se consideran cardioprotectores, o que contienen sustancias que lo son, incluyen: Soja (isoflavonas) Ajo (flavonoides) Té (flavonoides) Cacao (flavonoides) Fitoesteroles Sólo resta hacer referencia a la dieta DASH, compuesta por una serie de alimentos diarios, en cantidad y calidad, que se ha comprobado que es efectiva en pacientes con IC. Los alimentos diarios que comprenden la dieta DASH son: Leche 0% grasa Queso parcialmente descremado Carne magra Vegetales Cereales Pan Frutas Frutas secas Semillas Legumbres Aceite Finalmente, un cambio en el estilo de vida que incluya una dieta saludable, actividad física y el cumplimiento de las indicaciones médicas aseguran el buen estado nutricional de los pacientes con IC para evitar la desnutrición y la caquexia cardíaca.