Download Representación del Valor

Document related concepts

Trueque wikipedia , lookup

Beneficio económico wikipedia , lookup

Economía política wikipedia , lookup

Valor de cambio wikipedia , lookup

La riqueza de las naciones wikipedia , lookup

Transcript
CONGRESO DE ANÁLISIS ORGANIZACIONAL
Perspectivas multidisciplinarias.
Complejidad, ambigüedad y subjetividad.
PONENCIA:
Representación del Valor
AUTOR:
Dr. Jaime L. Ramírez Faúndez ∗∗
** Departamento de Administración UAM-Azcapotzalco
1
Representación del valor
En esta ponencia buscamos presentar una serie de reflexiones relacionadas con la
comprensión del fenómeno de la generación del valor económico en las organizaciones.
En el campo de los Estudios organizacionales esta temática ha tenido un amplio
tratamiento, particularmente ante la emergencia de la sociedad y la economía del
conocimiento en donde, se afirma, que la competitividad de las organizaciones
dependería cada vez más de la capacidad que ésta posea para generar y/o apropiarse del
estado del arte del conocimiento e integrarlo - con oportunidad y eficiencia, en sus
procesos, sistemas y productos.
Empero, bajo esta propuesta general, que es correcta, tiene a lo menos dos problemas:
Primero, aparentemente no evidencia novedad alguna. Y es así, porque el conocimiento
siempre ha acompañado, aún más, es parte inherente del trabajo humano, y ha sido
dicho conocimiento aplicado al proceso de trabajo en que incesantemente renueva y
expande las capacidades productivas y recrea vertiginosamente las modalidades de
satisfacción de las necesidades. Entonces: ¿Dónde residiría la novedad?
En segundo término, dicha propuesta, quizá por su mismo carácter general, se sustenta
en una representación del valor que en la teoría económica todavía sigue siendo una
temática muy controversial y que los últimos acontecimientos financieros justamente
hacen patente este estatus del problema, y que nos dificultan la comprensión de los
procesos y tendencias económico-financieras globales que conforman el entorno de la
empresa valor-conocimiento.
2
De allí, la pertinencia de un esfuerzo para una mejor compresión del fenómeno del
valor. Tras este empeño, estimulados por los trabajos de Foucault, queremos analizar la
temática de generación de valor desde una perspectiva diferente. Nos interesan los
códigos primarios que explican el por qué de un orden; de un principio y de la razón de
un saber. Apoyado en el proyecto arqueológico dirigimos una mirada a las condiciones
que posibilitaron tal saber, que soportaron la aparición de ciertas ideas, principios,
ciencias y la constitución de específicas formas de racionalidad.
La representación de la riqueza y el valor
Desde los inicios de la disciplina económica una de sus preocupaciones principales ha
sido explicar el origen y las causas de la riqueza y el valor y, dicha búsqueda, ha
generado diversas representaciones. En el marco de esta ponencia queremos destacar
alguna de ellas.
Es en la doctrina del mercantilismo, donde se construye la idea de riqueza como todas
aquellas cosas que siendo representables son, además, objeto del deseo. En otras
palabras, la riqueza se constituía por aquellas cosas que son útiles pues representan la
capacidad de satisfacer una necesidad, al tiempo que son escasas. Se conjunta aquí la
noción de utilidad y escasez. Sin embargo, al tiempo que se incrementa la importancia
de las actividades del intercambio en las sociedades, y con ello la relevancia del
equivalente general utilizado como medio de pagos, el estudio sobre la moneda obliga a
complejizar tal apreciación de la riqueza.
3
Se parte de la constatación de que la moneda es la representación de la riqueza, pero a
diferencia del atesoramiento, se constituye como una representación que no
permanece inmóvil, por el contrario, gran parte de su importancia reside en el papel
de articulador dinámico del intercambio en tanto equivalente general. Para poder
desempeñar tal papel de representación, es necesario que la moneda presente
propiedades que la hagan adecuada para esta tarea, a la vez que se constituya, en si
misma como un valor.
Esta transmutación no se realiza desde el ámbito de la economía. Se impone, como un
acto de poder político soberano. No es suficiente que la moneda logre representar la
idea de una mercancía escasa, lo decisivo es su imposición como un título de signo
universal .”El curso y el valor impuesto a toda moneda son la verdadera bondad
intrínseca de ésta” .
Aquí cabe una analogía con el lenguaje. Tal como lo señala Foucault, podríamos decir
que la construcción e imposición de un signo de validez universal puede homologarse al
proceso que sucede en el orden de las representaciones. Siguiendo a Foucault, sabemos
que los signos que remplazan y las analizan a las representaciones, deben ser ellos
también representaciones. De igual modo, la moneda sólo podría significar riqueza en
tanto ella misma fuera riqueza. Pero es riqueza también por ser un signo si, siguiendo
con la analogía anterior, suponemos que una representación debe ser primero
representada para después convertirse en signo.
Este fenómeno justamente lo señala Thomas Mun al señalar que la plata se convierte en
riqueza real sólo en la medida en que cumple con su función representativa; esto es, en
4
el momento en que se constituye la plata en un dispositivo articulador del intercambio,
ahí remplaza a las mercancía, pero, al mismo tiempo, conquista otras funciones.
Posibilita las funciones claves de esta específica modalidad capitalista de la actividad
económica, tales como son las tareas de acumulación, selección y colocación de los
productos en el tiempo y en el espacio. Pero sus funciones no terminan aquí. También
de suma importancia para las tareas productivas son la funciones de intermediación que
realiza la moneda al facilitar la contratación de la mano de obra, la adquisición de la
materia prima y de los insumos y permitir el desenvolvimiento del proceso de
producción hasta que el capital pueda ser retribuido con las ganancias derivadas de la
realización de la mercancía.
Sin embargo, en este período histórico, (en donde la actividad privilegiada para el
análisis de la generación de la riqueza era el comercio), la moneda llega a representar
valor -y por esta cualidad convertida en signo de riqueza, en tanto posibilita y articula la
circulación de los bienes, circulación que comprende la posibilidad de la multiplicación
de los mismos y, por tanto genera el incremento de las riquezas. Cabe advertir que tal
idea de la riqueza y del valor deja en la oscuridad el rol que juega en la generación de
riqueza la producción de las mercancías.
De esta manera, se puede afirmar que para el mercantilismo el dominio de las riquezas
se constituye del mismo modo que el dominio de las representaciones. En efecto, al
constituir tal poder de representación, esta últimas tenían el poder de representar a partir
de sí mismas, van más allá de una mera mediación y por este mismo poder la
representación es capaz de abrir un espacio en el cual ellas se analizan y forman, con
5
sus propios elementos, sustitutos que permitían a la vez establecer un sistema de signos
y un cuadro de las identidades y de las diferencias.
Y es así como en este mundo de la representación, en una cadena continua, se
reproducen las así llamadas representaciones de segundo grado, que emergen con la
función de representar a las primeras. Si la analogía sigue siendo válida, de igual modo
el mismo proceso podría estar ocurriendo en el mundo de las riquezas, en donde todas
están en relación unas con otras, en la medida en que conforman un único sistema de
intercambio. De un modo parecido podría uno imaginarse la constitución del proceso de
formación de valor.
Prosiguiendo con su análisis arqueolólogico de la teoría de la moneda y del comercio
Foucault ubica la pregunta: ¿Cómo pueden caracterizar los precios, en el movimiento de
los cambios, a las cosas –cómo puede la moneda establecer entre las riquezas un sistema
de signos y de designación?
Se distinguen dos posibilidades para responder dicha pregunta. La primera analiza el
valor en el acto mismo del cambio, es el punto de cruce entre lo dado y lo recibido, en el
momento del intercambio entre equivalentes. La otra posibilidad se ubica en un
momento anterior al cambio y más bien analiza las condiciones para que éste pueda
realizarse.
Ahora bien, la primera posibilidad a su vez contempla otras. Por ejemplo,
tanto
Condillac, como Galiano y Graslin eligen como punto de partida aquello que se recibe
en el acto de intercambio y no lo que se da. En cambio, los fisiócratas, más bien se
6
preguntaban en qué condiciones y a qué precio puede un bien convertirse en un valor
dentro de un sistema de cambios. Por otra parte, los utilitaristas indagaban en qué
condiciones puede transformarse un juicio de apreciación (por tanto un juicio subjetivo)
en un precio dentro de este mismo sistema de cambios.
Como vemos, en este esquemático discurrir sobre algunas de las teorías sobre el valor,
podríamos sostener, de manera preliminar, que la teoría del valor puede explicar -desde
distintas perspectivas, (ya sea desde las necesidades humanas ilimitadas y crecientes o
por la percepción de las propiedades inherentes de la naturaleza), como ciertos objetos
pueden ser introducidos en el sistema de cambios lo que posibilita que una cosa puede
ser considerada equivalente de otra; en otras palabras, cómo es que una estimación
subjetiva pueda ser relacionada con la estimación del otro sujeto participante del
intercambio mediante el establecimiento de la una relación de igualdad o de analogía.
Este fenómeno, de transformación de un juicio subjetivo en un juicio objetivo, es
explicado por Foucault mediante la función atributiva que, según la gramática general,
está asegurada por el verbo y que, al hacer aparecer la proposición, constituye el primer
umbral a partir del cual hay lenguaje.
De esta manera, el valor apreciativo se convierte en valor de estimación; es decir, lo
anterior se torna posible en tanto tal transformación se define y se limita a los confines
de un sistema constituido por todos los cambios posibles, en donde cada valor se
encuentra puesto y recordado por todos los demás. Sólo en este momento, emerge el
papel articulatorio que posee el valor, función que en la gramática general es apropiada
por todos los elementos no verbales de la proposición.
7
Lo anterior permite afirmar a Foucault que el sistema de cambios se lleva a cabo como
un juego que permite a cada una de las partes de la riqueza el significar las otras o el ser
significada por ellas. En este sentido, entonces, siguiendo con la analogía, el valor sería
a la vez, verbo y sustantivo, en tanto tiene el poder de ligar y, simultáneamente,
capacidad de análisis y de atribución.
El uso de la analogía gramatical para comprender el valor y por extensión emprender el
análisis de las riquezas, permitió también a este autor introducir el concepto de
estructura; indicándonos como ésta es capaz de unir en una sola y misma operación la
función que permite atribuir un signo a otro, una representación a otra y la que permite
articular los elementos que compone el conjunto de las representaciones o los signos
que las descomponen.
Esta reconstrucción del saber en torno a la riqueza y su generación nos permite
recuperar una nueva perspectiva, en donde la riqueza y el valor son signos que se
producen, multiplican y modifican gracias a los hombres, consideración que podría
posibilitar nuevas conexiones de
la teoría de las riquezas con la teoría política,
conexiones que pudiesen dar nuevas luces en las respuestas a las siguientes preguntas:
ƒ
¿Cómo es posible hacer que a través de la designación (acto singular y puntual)
sea posible la articulación de la naturaleza de las riquezas y de sus
representaciones?
ƒ
¿Cómo es posible que segmentos opuestos tales como el juicio y
la
significación para el caso del lenguaje; de la estructura y del carácter en el caso
de la historia natural; y del valor y de los precios en el ámbito de la teoría de las
8
riquezas, se relaciones entre sí y posibiliten de este modo un lenguaje, un
sistema de la naturaleza y el movimiento ininterrumpido de las riquezas?
En este sentido también se puede comprender los esfuerzos de la economía Política,
(Smith, Ricardo) en su preocupación por distinguir entre la razón del cambio y la
medida de lo cambiable; o sea, entre la naturaleza de lo que se cambia y las unidades
que permiten su descomposición. Ya se había establecido que la propensión al cambio
se origina por la percepción de una necesidad a la vez de la presencia de objetos que
pudiesen satisfacerla. Empero, hasta ese momento no se había podido precisar que el
orden de los cambios, su jerarquía y las diferencias que allí se manifiestan no son
establecidos por apreciaciones subjetivas, sino por las unidades de trabajo depositadas
en los objetos en cuestión.
Se llega a la conclusión de que lo que circula, bajo forma de cosas, es el trabajo. No se
trata ya de objetos necesarios que se representes unos a otros, sino del tiempo y las
penalidades ocasionadas por el trabajo son las que se comparan y se intercambian entre
sí. De allí el salto. La economía política ya no tiene por objeto el intercambio de las
riquezas (y el juego de representaciones que la fundamenta) sino más bien le interesa la
producción real de la misma bajo las formas de trabajo y de capital.
Lo anterior, es lo que posibilita a Ricardo disociar la formación y la representatividad
del valor, cuestión que posibilitará la articulación de la economía sobre la historia. Las
riquezas no se representan simplemente en un cuadro (Quesnay) y sólo por ello se
constituyen en un sistema de equivalencias; por el contrario, desde la Economía Política
se organizan y se acumulan en una cadena temporal. Desde la consolidación de esta
9
perspectiva todo valor se determina no según los instrumentos que permiten analizarlo,
sino más bien a partir de las condiciones de producción que lo han generado, en última
instancia, el valor desde esta época se determinará por la cantidad de trabajo aplicada a
su producción.
Sin embargo, la teoría valor-trabajo ha perdido valor explicativo en la generación de
valor. Justamente el desarrollo de las condiciones de producción, en la terminología de
Marx, en el cambio de la composición orgánica del trabajo, estamos observando una
mutación en el patrón de acumulación. Con mayor precisión, estamos presenciando
cambios considerables en las modalidades con que se utiliza el trabajo para la
valorización del capital. Hoy, en la economía del conocimiento, las empresas generan
valor en la medida que generan o se apropian del estado del arte del conocimiento y lo
introducen, con oportunidad y eficacia, en sus sistemas, procesos y productos. La
ciencia, de manera inmediata y directa genera valor. Este es hoy el problema de las
organizaciones económicas. Por ello la necesidad de mayores reflexiones en torno al
valor y su generación.
10