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EL AÑO DE LA FE CON BENEDICTO XVI Agostino Molteni [22] MARÍA, REGINA COGITATIONIS (REINA DEL PENSAMIENTO) En la audiencia general del 19 de diciembre, Benedicto XVI se ha detenido mirando la fe de María, mejor, la razonabilidad de su fe. Dice el Papa: “María reflexiona, se interroga sobre el significado de ese saludo (cf. Lc 1, 29). La palabra griega usada en el Evangelio para definir «reflexionar», «dielogizeto», remite a la raíz de la palabra «diálogo». (…) Se afirma que María «conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2, 19); en griego el término es symballon. Podríamos decir que ella «mantenía unidos», «reunía» en su corazón todos los acontecimientos que le estaban sucediendo; situaba cada elemento, cada palabra, cada hecho, dentro del todo y lo confrontaba, lo conservaba, reconociendo que todo proviene de la voluntad de Dios. María no se detiene en una primera comprensión superficial de lo que acontece en su vida, sino que sabe mirar en profundidad, se deja interpelar por los acontecimientos, los elabora, los discierne, y adquiere aquella comprensión que sólo la fe puede garantizar”. Es importante subrayar, en contra de tanta predicación actual, que presenta una imagen de María meramente sentimental-piadosa, que el Papa insiste sobre la razonabilidad de la fe de ella. Se podría decir que María es realmente Regina cogitationibus, reina del pensamiento razonable. El Papa dice que ella “confronta”, “elabora”, “discierne” el acontecimiento de la anunciación, las palabras del arcángel. María es Regina cogitationibus, ante todo, porque su “concepción” (en el sentido de “pensamiento”) es inmaculada, es decir, no pone objeciones al Acontecimiento; en segundo lugar, porque la fe de María es una razón crítica, una razón capaz de actos propios de pensamiento, es decir, tiene “autoridad de competencia” (Péguy), tiene competencia individual, es capaz de juicio-“sanción” sobre la imputabilidad-frutos de este Acontecimiento. María no es un cuerpo-vientre de alquiler, ni una de las mujeres que en la mitología griega supieron decir no a la visita de los dioses. Ella dice “sí”, de modo razonable: pregunta, se pregunta, juzga, concluye. Una ulterior ayuda para entender la razonabilidad de la fe de María viene de Santo Tomás de Aquino (S. Th. III, q. 30, a 4, ad 2) que se ha detenido mirando el significado de la respuesta de María al momento de la anunciación: Quomodo fiet istud (Lc 1,34: “¿Cómo acontecerá esto?”). Escribe, citando a san Ambrosio: “Ambrosio, declara expresamente que la Santísima Virgen no dudó de las palabras del ángel. Dice, en efecto: La respuesta de María es más moderada que las palabras de Zacarías, el sacerdote. María dice: Quomodo fiet istud? ¿Cómo acontecerá esto?; Zacarías responde: Unde hoc sciam? ¿Por dónde lo conoceré? Él, aseverando no saber, afirma que no cree (Negat ille se credere, qui negat se scire ista). María, al contrario, preguntando de qué modo pueda suceder el acontecimiento anunciado, admite implícitamente el mismo acontecimiento” (Non dubitat esse faciendum quod, quomodo fieri possit, inquirit)”. Esto significa que, en María, se muestra que la razonabilidad del conocimiento-pensamiento de la fe consiste en: 1. no poner objeciones de principio, es decir, a priori al acontecimiento de Cristo (es el “talento negativo”=inmaculada “concepción”=pensamiento sin objeción al acontecimiento); 2. la fe de María reconoce razonablemente (críticamente=competencia individual) las razones que son intrínsecas al mismo Acontecimiento, no pone en duda la posibilidad del Acontecimiento y de sus razones: ella “confronta”, “elabora”, “discierne”.