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Para orar con Juan Emilio Anizan y Rodolfo Sánchez (Fundador de los Hijos de la Caridad) (primer Hijo de la Caridad cubano) A los que compartan nuestra espiritualidad, pueden ayudarles estas oraciones tanto de nuestro fundador Juan Emilio Anizan, como del primer Hijo de la Caridad cubano, Rodolfo Sánchez. Al final podràs ver una breve nota biográfica de ambos. Ya desde el principio les dejamos la palabra para que sean ellos mismos los que presenten sus oraciones. Juan Emilio Anizan En Jesús, la vida de oración, nunca estuvo separada de la vida de apostolado. Llego a decir: “Hay que orar siempre, sin desfallecer”. La vida de oración es una vida de relación constante, de unión con Dios, siempre presente en nosotros. Trabajar, descansar, comer, actuar, permaneciendo con Dios, en silencio, o rezando, o pensando en él, sintiéndole siempre presente, con nuestro espíritu y nuestro corazón siempre orientados hacia él. En Nuestro Señor, el Maestro, la vida de oración es permanente. Nunca separó su vida apostólica de la vida de oración. Oraba día y noche. Su corazón se mantenía en contacto con su Padre por el que hacía todo. Hemos de utilizar todas nuestras actividades para crecer en nuestra unión con Dios. ¿Qué es la oración? Es una conversación con Dios, nos dice Santa Teresa. Conversación en la cual el alma reflexiona, se repliega sobre sí misma, se eleva hacia Dios, abre sus sentimientos y su corazón, espera, desea, ora, da gracias, suspira, pide. Bienaventurados si en ella podéis aprender a pensar como Jesús, a sentir como Jesús, a amar como Jesús, a orar como Jesús. Conversar con Dios Orar insistentemente, poner a Dios, por así decirlo entre la espada y la pared. Hay que forzar a Dios. El lo desea. Y luego pedir con sinceridad. Dios quiere sinceridad y no se resiste ante ella. Mi Dios y mi todo Yo sé que tu me has concebido y creado. En tu infinita sabiduría, tu tienes tu plan sobre esta pequeña criatura, un plan admirable : tu gloria y mi felicidad. El deseo más íntimo y más ardiente de mi corazón es que ese plan se realice en mí que logres plenamente tu objetivo, y que tu misericordiosa voluntad se cumpla. Dios mío, tus deseos son mis deseos; tu voluntad es mi voluntad; ¡ojalá pudieras quedar satisfecho y aplaudir tu propia obra! ¡Pero, por desgracia, no me faltan las debilidades!, y muchas veces habría podido decir con S. Pablo : Hago lo que no quiero, y lo que quiero no lo hago. Dios mío, tu eres Todopoderoso, fortalece mi voluntad y dame la fuerza para hacer siempre y en todo tu voluntad, y no hacer nunca lo que tu no quieres. ¡Para eso tengo en María, mi Madre, un ejemplo espléndido!. Soy por entero tuyo, Dios mío En esta época, pocas almas son seriamente, enteramente tuyas. Se predica el Evangelio sin practicarlo, yo el primero. Muchos se declaran en contra tuya, y la mayoría de los que están por ti, solo lo están a medias. Yo quiero ser tuyo, para ti, por entero, totalmente, sin restricción. Quiero el Evangelio con sus consejos, con sus matices, con todo lo que tu quieras. Quiero ser tu hombre, pensar solo en ti, queriéndote solo a ti, actuando solo por ti, amasado en ti. Cuando se golpea un diapasón, se haga como se haga, siempre da la misma nota. Quisiera que mi cuerpo, mi espíritu, mi corazón, mi alma, solo resonaran contigo, solo sonaran a ti. Ardo en deseos de servirte, Dios mío Ardo en deseos de servirte, Dios mío. Quiero estar entre tus manos. Te lo he dicho cien veces, y te lo repito con gozo : Heme aquí, soy tuyo,¡haz conmigo lo que quieras! Mi cuerpo, mi espíritu, mi alma, son tuyos, te los entrego, haz con ellos lo que te plazca. Pero, te lo ruego, utilízalos para ti. No, no quiero pertenecer a nadie más que a ti. Como tantas otras veces, cuando lo he necesitado, Dios me ha devuelto la confianza. Sí confianza en Dios. Esta vez no la he sentido tan fuerte en mí, y sin embargo, ¡ cuántas pruebas !. Confianza ¿Por qué me resulta demasiado pequeño y limitado todo lo que aquí se me puede ofrecer? ¿Por qué no hay nada que me pueda calmar esta sed de entrega? Consumirme por Dios eso es lo que quiero. Durante la oración ardiente que me has inspirado, me repetías estas palabras de consuelo: “¡Si tuvieras confianza sólo como un grano de mostaza!” Si no la tengo dame esa confianza. Haz lo que sea, Dios mío, pero ilumíname, háblame. Tú lo has prometido. Tu evangelio está lleno de esa promesa. Jesús lo ha dicho y repetido: “Pidan y se les dará”. Pues bien, yo te pido tres cosas : Concédeme serlo todo para ti trabajar mucho y con fruto a tu servicio, conocer tu voluntad y seguirla. Dios mío estoy enfermo de Ti Dios mío, padezco tu mal, y desde hace mucho tiempo. Mi vida de ajetreo me distrae, y es un paliativo, pero, en cuanto me encuentro conmigo mismo, el mal reaparece y se deja sentir. ¡Oh, Dios mío! ¿Dónde estás?.. Concédeme únicamente no disgustarte, no alejarme nunca de ti, trabajar por ti hasta el agotamiento, poder soportar las pruebas que me esperan como tu deseas que lo haga; atraer a ti un gran número de almas, llevar una vida que te glorifique; y cuando a ti te plazca, concédeme morir valientemente por ti, despertarme en tu Amor y sumergirme en El para siempre. Entonces será el descanso. “El Padre no va a atender a sus hijos que le suplican día y noche...” (Lc.18,7). Crisol Señor, permíteme esta pequeña queja. ¡Qué lento eres a veces en atender la oración! Pero no, tu tienes tus razones, que mi tosco espíritu no puede captar. Todo lo que haces está bien, Dios mío. Jesús mi hermano y maestro, sin duda no me has respondido a las oraciones que te he dirigido hace tres meses, enviándome lo contrario de lo que pedía. Hazme comprender, te lo ruego, que sólo estás tardando y que mi vida no será inútil. Pero, después de todo, esta es una oración insensata. Si Dios lo quieres así, ¿qué tengo yo que decir? Venga, disminuye, renuncia a todas tus ideas ambiciosas. Sólo servirás para algo, cuando hayas pasado por el crisol. Vivir ¿Cuándo me olvidaré del mundo? ¿Cuándo no habrá ya nada en mis cuatro paredes, cuándo mi cama no tendrá mas que lo indispensable? ¿Cuándo no tendré ya nada como el pobre de Asís, como el pobre Jesús, su modelo y el mío? ¿Cuándo todo mi tiempo estará a tu servicio? ¿Cuándo estaré dispuesto y para siempre a darte mis noches mis días y mis días? ¿Cuándo renunciaré a mis comodidades a mi bienestar? ¿Cuándo me concederás que mi vida sea sólo tuya, oh Jesús, sólo ocupada por ti? Vivir para ti. Cuando digo vivir, quiero decir en cada instante, respirar, caminar, pensar, trabajar, todo. Y después morir por ti, es el último término de mi ambición aquí abajo. Lee en mí Jesús, y ya que quieres que piense, que sienta, que desee de esta forma, haz que todo se haga al unísono. Voluntad ¿Qué hará falta, Dios mío, para que puedas hacer algo conmigo? Mi única ambición eres tu. Mi único deseo es ser tu objeto, tu instrumento. Haz de mí lo que quieras. Mi cuerpo, mi espíritu, son tuyos. Aquí tienes mi lengua, mis miembros, mi respiración, mi corazón, mis afectos. Si tu no los tomas, si no los retienes, aún irán a desperdiciarse por nada. Pero yo quiero que sean tuyos. Aquí está mi voluntad, yo lo quiero, sí, lo quiero. Y si alguna vez, cosa que por desgracia puede ocurrir, los desperdicio en otra parte, también entonces quiero que sean tuyos. El pensamiento de las masas abandonadas me persigue. Mi espíritu está de nuevo en medio de ellas, rezo y suplico por ellas. En la misa me he unido a Jesús en la cruz. He unido a su pasión las cruces que llevo en este momento y, con él he pasado toda la misa repitiendo “tengo compasión de esta muchedumbre”y ofreciéndome por ella. Rezar, sufrir, trabajar por ella. ¡ Dar! Lo sé, todo esto no se me ha dado para mí sólo, sino también para ellos, para esas queridas almas que son tuyas y que tu me has confiado. ¡Que yo les comunique todo lo que tú me has dado, de forma tan completa y verdadera como tu lo has hecho conmigo!. Sobre todo, Dios mío, que no pierda ninguno de tus dones, y que nadie quede con hambre de lo que tu me has dado. ¡Que yo sea un canal dócil, fiel, como tu quieres! El pueblo Amo al pueblo, mi ambición es sacrificarme por él lo que me queda de vida. Quisiera consumirme hasta la médula por él. Ante todo deseo morir por ti, Dios mío, pero también por él. Después de Dios, mi corazón pertenece a los pobres, a los desheredados de este mundo, a los que no tienen ayuda, ni afecto, ni consuelo, ni las facilidades de salvación que Dios les había preparado. ¡Me hubiera gustado poder asegurarles hasta el fin de los tiempos, amigos, corazones generosos que les consuelen y les salven! Envío Dios, mío, concédeme ser de verdad el buen samaritano de todos esos pobres vejados, de cuerpos, corazones y almas doloridos, que están tendidos a lo largo del camino de la vida, en medio de la indiferencia del mundo, como ovejas sin pastor. ¡Ah si pudiera ser el pastor no sólo de los que yo encuentre, sino suscitar pastores y preparar pastores para los que no encontraré jamás, para los que vendrán a este mundo después de mí y hasta el final de la gran prueba de la humanidad!. Jesús, Padre y Amigo de los pobres, en esto como en todo , nos has mostrado el ejemplo a seguir, para que hagamos como tu, mientras aguardamos el final de la vida. “¡Aquí estoy, envíame!”. Pero, es verdad, que no basta con decir: “envíame”, sino que nosotros mismos tenemos que ir hasta donde podamos. Santifícame para ellos Siento que los canales de la gracia llegan hasta el pueblo. Tu me has situado para abrirlos, y las almas puedan recibir tu gracia. Te pido, Señor, que no ponga ningún obstáculo a tus favores . ¡Nunca me cansaré de repetírtelo!. Ahora debes santificarme. ¿Cuánta falta me hace! ¡Qué de debilidades! Jesús lo necesito: divinízame. Repite parta mí o mejor para nuestro pobre pueblo, la oración del Jueves Santo: “Santifícale”. Leo en la Escritura estas palabras: “Has escuchado el clamor de los pobres” ¿Cuál es el clamor y el deseo de los pobres? Leo en la Escritura estas palabras: “Has atendido el deseo de los pobres”. ¿Cuál es el deseo, la necesidad de los pobres? Es tener santos para socorrerles y ayudarles. ¡Qué yo lo sea! Tu que has amado tanto a los pequeños, a los trabajadores, a los pobres, tu que te hiciste uno de ellos, tu que anunciaste su felicidad, su liberación, tu que has dicho “los pobres son evangelizados”, santifícame para ellos, divinízame para ellos. Dame suficiente salud para hacer mucho, para multiplicarme, bastante santidad para salvarles, suficiente caridad para amarles hasta la muerte. El Espíritu Santo trabaja en nosotros. El es quien opera en nosotros la gracia, las virtudes, los dones. Pidan al Espíritu Santo que aumente su amor en ustedes. Es imposible pedirle insistentemente esta gracia y no obtenerla. Cambia mi vida ¡Espíritu divino, cámbiame también a mí! Cambia mi vida, cambia mis oraciones. Puedo contemplar, amar, admirar, los ejemplos de Jesús, eso no basta. Necesito el espíritu del Espíritu Santo. Con razón he dicho siempre: “Concédeme comprender”. No debo cansarme de repetirlo, es lo que más necesito: “Concédeme comprender”... El 11 de Junio de 1922, fiesta del Sagrado corazón de Jesús, y fiesta patronal de los Hijos de la Caridad, profesaron los 30 primeros Hijos de la Caridad. El P. Anizan, según uno de ellos, “estaba radiante, como invadido por una luz, que se reflejaba hasta en su rostro, verdaderamente luminoso”. En la tarde, durante la adoración al Santísimo, tuvo lugar la consagración de la nueva familia religiosa al Sagrado Corazón de Jesús. He aquí algunos fragmentos del texto escrito y leído por el P. Anizan. Consagración de los Hijos de la Caridad al Sagrado Corazón de Jesús Sagrado Corazón de Jesús : Nosotros queremos amarte con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, con todas nuestras facultades, y te lo probaremos siguiendo con fidelidad tus huellas. Dígnate dirigir una mirada misericordiosa sobre nuestra pequeña familia, y acoger con benevolencia el ardiente deseo que la embarga, amarte, hacer que te amen, establecer en nosotros y en las almas que tu quieras confiarnos, tu soberano y tan deseado reino. Nos ponemos de nuevo, y en eso sabemos que te complacemos, bajo la especial protección de tu divina Madre, la Inmaculada Virgen María, y le consagramos nuestras personas y nuestro apostolado... Ella es quien de manera más segura nos conducirá a ti. Toma nuestro Instituto bajo tu protección, que quede empapado de tu caridad, y, si ha de ser para gloria tuya, haz que crezca y sea fecundo. Mantén en él la unión, el amor fraterno, y enciende en él fuego del celo apostólico para salvación de las almas. ¡Agradecimiento, perdón y amor ahora y por siempre al Sagrado Corazón de Jesús, nuestro protector, nuestra esperanza y nuestro todo! Así sea. Al final de una exhortación que él tituló “Nuestro triple Ideal”, es decir: la santidad, el apostolado, y la evangelización de los pobres, deja fluir de su corazón esta bella oración : Gracias por nuestra vocación Gracias, oh divino Maestro, por habernos llamado por vocación a la santidad más elevada que el hombre pueda conocer aquí abajo, a la fecundidad apostólica de los pastores según tu Corazón, que tu anunciaste por boca del profeta Jeremías, gracias por habernos asociado a la misión que el Espíritu de Dios te confía en tu paso por este mundo. Aún somos muy jóvenes como miembros de este Instituto -que es tan tuyo-, y, por eso mismo, aún somos muy imperfectos. Todos, con un mismo corazón y una misma alma, vamos a trabajar más que nunca para alcanzar nosotros y hacer que lo alcance nuestra querida familia, el triple ideal que tu tan magníficamente, digamos tan divinamente, has realizado, y que, de nuevo, quieres realizar en nosotros y por nosotros. Ayúdanos a seguirte lo más cerca posible, de forma que nuestro querido Instituto sea como un evangelio vivo, y que cada uno de nosotros sea un verdadero hijo de la caridad, de Dios caridad, es decir, otro Jesucristo. Desde el primer día de la existencia del Instituto, hemos establecido a la Santísima Virgen, Superiora General...,cuando un alma se entrega a María, ella le conduce infaliblemente a Jesús...,que todas las acciones se realicen a través de María, con María, en María, para María. Mi consagración a María : Muy amado y adorable Jesús, Dios y hombre verdadero, Hijo único del Padre eterno y de María Inmaculada y siempre Vírgen, te adoro en el seno de María tu Madre, en los primeros meses de tu encarnación. Te adoro igualmente en el pesebre y en tu huída a Egipto, en el taller de Nazaret, en el desierto, durante todo el apostolado de tu vida pública, en la gruta de la agonía, ante el tribunal de Caifás, en los momentos del Ecce Homo, en el camino del Calvario y en las ignominias de la cruz. Gracias por habérmela dado como Madre desde lo alto de la cruz, por haberle confiado la misión de ser la representante y el instrumento de todas las gracias. Me siento indigno de acercarme a ti por mí mismo. Pero, ya que has establecido a la santísima Vírgen como mediadora, entre sus manos pongo todo mi ser, todo lo que soy, todo lo que tengo por tu magnificencia, y lo hago para siempre. Oh María, Madre de Jesús, Espejo de la Divinidad, Madre amorosa y constante bienhechora, tu que, por el amor que tienes a los pecadores, has querido asociarnos a tus esfuerzos para llevarlos a Dios, sigue concediéndonos esa conmovedora predilección, de la que tantas pruebas nos has dado, que es nuestro más dulce consuelo y nuestra más firme esperanza. Ayúdanos en nuestra inmensa tarea que tan importante es para ti, multiplicando las vocaciones serias y fecundas, manteniendo y aumentando en nuestras comunidades el fervor, la caridad y el verdadero espíritu religioso, así como una filial sumisión a la santa Iglesia y a sus jefes, en una palabra, haciéndonos a todos santos. * Su Eminencia, el cardenal Suhard, arzobispo de París, aprobó en 1941 la edición de la siguiente oración para obtener gracias por la intercesión del Siervo de Dios : Oh Dios, que has llenado el corazón de tu siervo Emilio Anizan con una caridad generosa, un celo ardiente por la recristianización de las masas populares, con una constancia magnánima en medio de las adversidades, concédenos, te rogamos, que arda en nosotros la misma caridad y el mismo celo. Y si así lo deseas, glorifica ya aquí abajo a tu servidor, concediéndonos por su intercesión la gracia que te solicitamos... Amén Rodolfo Sánchez Rodolfo nos regala esta experiencia, inconcebible sin una intensa vida de oración: Cuando se es sensible a la acción de Dios, es fácil ver que él comenzó ya su obra de salvación, y que cada día es un canto a la resurrección. Sólo pide de nosotros que estemos atentos, para descubrir en el bregar del mundo, cómo Cristo vive y resucita en cada uno que acepta su don total. Profesión Religiosa Coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte del P. Anizan, el 30 de Abril de 1978, Rodolfo hizo su profesión religiosa en los Hijos de la Caridad, y quiso escribir él mismo el texto de su consagración religiosa en forma de oración: “Dios mío y Señor mío: Creo que eres lo más grande, hermoso y bueno que existe en todo mundo conocido y desconocido y por eso te alabo y te glorifico. Creo que eres mi creador y mi Padre, porque así te he descubierto y experimentado en todo momento. Sé que he sido creado por la fuerza invencible de tu amor, que soy fruto de tu amor de Padre misericordioso. Por tu Hijo Jesucristo, me enseñaste que el único valor verdadero es el amor. Por él descubrí que amas a todos por igual, pero que los pobres son tus predilectos. Con su cruz me enseñó que sólo es justo sufrir por amor, porque sólo así se hace redentor este amor. Su Resurrección me asegura que la lucha por liberar el mundo de toda alienación para construir un Reino nuevo donde todos seamos hermanos, hijos tuyos, no es un sueño de marginados de la historia, sino una realidad que tu anticipas. Por todo eso lo alabo como mi Redentor y liberador y por lo mismo lo reconozco como mi Dios y Señor. Por el Espíritu de tu amor me has mantenido siempre a través del tiempo firme en esta fe, pero especialmente en estos tres años de votos a pesar de mis miserias y debilidades. Has puesto en mi corazón el deseo profundo de que darte gloria es lo primero. Que este darte gloria lo viva consagrado a los más pobres, a los trabajadores, al pueblo. Por todo lo que has hecho en mi vida y por las gracias de los tres últimos años, te doy las gracias. Y así, sintiéndome miembro de la Iglesia, delante de mis hermanos de religión, los Hijos de la Caridad, de los religiosos que han venido a acompañarme y han recibido la misma gracia que yo, delante de la comunidad cristiana de la que quieres que sea animador y hermano; delante de todos esos pobres de los cuales deploro la ausencia ya que siguen lejos, resuelto a llevar la cruz de Jesucristo con todo lo que significa y con la responsabilidad que tu gracia me concede, hago solemnemente votos de pobreza, obediencia castidad por el Reino de los cielos con carácter de perpetuidad para vivirlos en los Hijos de la Caridad, según las Constituciones de esta congregación y su carisma propio. Para así dar gloria a tu nombre, para ser como nuestro fundador “el esclavo del pueblo”. Solamente te pido que tu gracia me acompañe y que auxilie mi debilidad y mi miseria. Por eso con mi firma sello, todo lo que con el corazón he dicho.” Sintiéndose llamado a colaborar en la redención del mundo, lo que le importa es hacer la voluntad de Dios, para que su Reino venga, dejándose moldear por el amor del Padre. Yo acepto, Señor… Señor, tu me llamas a ayudarte en la redención de este mundo, tú me invitas a seguirte. ¿Quién soy yo para que tu me llames a tu lado?. Soy un pecador. Hay otros muchos mejores que yo, otros muchos que te aman más que yo, sin embargo, te has dignado amarme a mí. Yo acepto, Señor. Yo quiero participar contigo en la redención de este mundo, quiero hacer contigo la voluntad del Padre. Que tu gloria sea conocida para que tu Reino venga, para que todos seamos hermanos, para que no haya más guerras, ni odios, ni nada que se oponga a la paz que tu das a todos. Átame fuerte, ata mi corazón y mis afectos para que solamente encuentre paz en ti y nunca te abandone. QUISIERA AMARTE MAS Señor, Padre mío, y Dios mío, durante toda mi vida tu me has llevado con amor. Tu me has traído hasta aquí Y yo sé que tú me amas, Tu quieres sacar de mí algo grande y yo quiero ponerme en tus manos Para que hagas lo que quieras de mí. Yo sé bien que entre todos tú hubieras podido escoger uno mejor... Sin embargo me escogiste a mí. Sí, Señor, tú me amas mas de lo yo te he amado. Por eso quisiera amarte más Quisiera entregarme amas a ti Y aprovechar las oportunidades que me das... Tú sabes de cuántas maneras puedo fallar, Por eso, sé tú, el que siempre me salga al encuentro. Amén. Bien sabemos la devoción de Rodolfo a la Virgen de la Caridad, a la cual se dirigía con estos bellos poemas hechos oración. Contágiame, Madre Virgen de la Caridad, tú sí supiste agradecer al Padre todo lo que te había entregado. Tú sí supiste ser su esclava. Tú eres mi Madre, aquella que vela mis pasos y marcha siempre cuidando por mí. Todo lo que tú pides a tu Hijo El te lo concede, por eso, enséñame a vivir en Dios, como tú viviste; enséñame a estar en este mundo cantando siempre el Magnificat de las maravillas que Dios ha creado en mí. Tú eres la obra más bella de Dios entre todos los humanos; tú eres la que supiste vivir como pobre la gran riqueza del amor que el Señor puso en ti. Tu fuiste humilde, enséñame, contágiame Madre, de todo lo bueno que tú sentiste hacia Dios. Hazme sentir muy dentro del corazón todo el calor de tu amor. Yo soy la Virgen de la Caridad “...Estando una mañana la mar en calma...” “Cuando florezcan los campos, vida mía, tejeré una corona muy hermosa que pondré ante tus plantas complacido para que tú refuljas cual la rosa. Cuando caiga la lluvia en mi ventana, vida mía, acogeré tus aguas en la fuente para que el murmullo de su canto acaricie tu sueño eternamente. Cuando salgan las estrellas en el cielo, vida mía, robaré la que brille más brillante fabricaré con ella un gran diamante para ofrecerlo a Ti, Virgen María”. Al fin de su Retiro anual, expresa su compromiso en forma de oración: Ponerse en manos de Dios y ser testigo de su amor en medio del pueblo sencillo y concreto al que está enviado. Oración en su Retiro Anual Padre de amor y bondad, yo te amo a pesar de mi indigencia, aunque muchas veces me aparte de ti. Yo necesito de ti como el niño necesita de la madre. Por eso me pongo en tus manos. Yo sé que tú me has enviado a ese pueblo sencillo de la Loma. Ahora los tengo presente ante mí. Los veo con sus virtudes y pecados. ¿Cómo hacer para que ellos te descubran, para que ellos sepan y vivan del inmenso amor que tú les tienes? Por ellos debo ser santo, para que por mi presencia te descubran. Divinízame para ellos, Señor, hazme santo para ellos, hazme beber de tus palabras, hazme vivir de tus palabras… Hay un pueblo afuera y para ese pueblo está hecho el Evangelio. Señor, que descubramos este pueblo sencillo, y que vayamos cada día más a él. Ya sé que Tú lo puedes todo, por eso, Señor, haz en mi lo que te pido con fe, sin ningún mérito. ¿Premonición? ¿Inspiración? .Ya que su pascua acaeció en una alargada y apretada tarde, y en el campo. La noche no pudo alcanzarle puesto que se encontró con la luz definitiva . Epitafio Yo quiero que al morir sea de tarde; que haya una luz difusa, mas que alumbre. Morir quiero entre palmas junto a los pobres; como mueren aquellos sin que los lloren. No quiero un epitafio ni quiero flores; que el epitafio sea toda mi vida; tres palabras sean las suficientes para decir a todos: ¡Supo ser hombre! Breves Notas Biográficas Juan Emilio Anizan: 1853: Nacimiento en Artenay . Francia 1877: Ordenación sacerdotal 1886: Ingreso en los Hermanos de S.Vicente de Paúl en París. 1914: Sale de los Hermanos de S. Vicente de Paúl. 1918: Fundación de los Hijos de la Caridad 1928: Muere en París. Rodolfo Sánchez: 1944: Nace en Cueto (Holguín). Cuba 1962: Descubre a Cristo y a la Iglesia y se convierte. 1975: Ordenación sacerdotal. 1978: Ingresa en los Hijos de la Caridad. 1982: Muere en accidente de tránsito en Camaguey. Nota aclaratoria: Los que deseen conocer mas sobre la vida de Juan Emilio Anizan y Rodolfo Sánchez, pueden pedir los folletos que editan los Hijos de la Caridad .