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Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría Vol. XXV Núm. 98 octubre-diciembre 2011 ISSN 1405-0749 EDITORIAL Tos ferina, una enfermedad reemergente Marte Hernández Porras SOCIEDAD ESPAÑOLA DE INFECTOLOGÍA PEDIÁTRICA Alteraciones metabólicas secundarias al tratamiento antirretroviral en niños infectados por VIH (primera parte) Antoni Noguera-Julian, Claudia Fortuny HIGHLIGHTS EN INVESTIGACIÓN Ascariasis y antihelmínticos Oscar Vázquez Tsuji, Teresita Campos Rivera Legionelosis, una enfermedad olvidada en México Dayna Guadalupe Compañ Diaz, Iván Renato Zúñiga Carrasco, Janett Caro Lozano, Jesús Iván Ávila Cahuich TEMAS DE ACTUALIDAD El rol de los azoles en el tratamiento de la micosis invasiva: revisión de las guías de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas. Primera parte Irma Virginia Díaz Jiménez ARTÍCULOS ORIGINALES Frecuencia de neumonía asociada con ventilación mecánica en un grupo de pacientes pediátricos atendidos en un hospital general Patricia Torres Narváez, Berenice Flores Martínez, Lorena Hernández Delgado, Genoveva Vázquez Zavala, Gerardo Flores Nava Características clínicas y paraclínicas de la mononucleosis infecciosa por virus de Epstein-Barr en 162 pacientes en el Instituto Nacional de Pediatría, 1970-2011 Napoleón González Saldaña, Víctor Antonio Monroy Colín, Georgina Piña Ruiz ARTÍCULOS DE REVISIÓN Breve aproximación clínica y terapéutica a enfermedades infecciosas frecuentes en la urgencia pediátrica Álvaro Bustos González Polimixinas en la era de la multidrogorresistencia José de Jesús Coria Lorenzo, Alfredo Morayta Ramírez, Yetzamin Gutiérrez Muñoz Vol. XXV Núm. 98 octubre-diciembre 2011 CASOS CLÍNICOS Neumonía comunitaria por Streptococcus pyogenes complicada con derrame pleural. Reporte de un caso y revisión de la literatura Arianna Huerta Martínez, Valeria Gómez Toscano, Víctor Antonio Monroy Colín, Agustín de Colsa Ranero Uso de la prueba LightCycler® SeptiFast en un recién nacido y un lactante para el diagnóstico etiológico rápido de sepsis nosocomial por Candida parapsilosis Karla Maldonado-Silva, Jesús Reyna-Figueroa, Federico Javier Ortiz-Ibarra, Ema Valenzuela-Méndez, Ana Elena Limón-Rojas EVENTOS Y CONGRESOS Indexada en Artemisa-Cenids, Lilacs, Bibliomex-Latindex y Anuario Bibliográfico de Investigación en Salud Órgano oficial de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, órgano oficial de la Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica y órgano difusor de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica Editor científico DR. NAPOLEÓN GONZÁLEZ SALDAÑA Coeditor DR. MARTE HERNÁNDEZ PORRAS Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica Mesa Ejecutiva 2011 Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica Dr. José Brea Del Castillo Dra. Luiza Helena Falleiros Dr. Luis Alam Lora Dra. Rosa Acevedo Saladín Presidente Vicepresidenta Secretario Tesorera Vocales Sociedad Española de Infectología Pediátrica Mesa Directiva Sociedad Española de Infectología Pediátrica Dr. Fernando Baquero Artigao Dra. María José Cilleruelo Ortega Vocal Dra. María José Mellado Peña Presidenta Dra. Concepción Figueres Nadal Vocal Dra. Teresa Hernández Sampelayo Dra. Cristina Calvo Rey Expresidenta Vicepresidenta Dr. David Moreno Pérez Vocal Dr. Pablo Rojo Conejo Vocal Dra. María Luisa Navarro Gómez Secretaria Dr. Jesus Saavedra Lozano Vocal Dra. María Jesús García de Miguel Tesorera Dr. Pere Soler Palacín Vocal Dr. Abiel Mascareñas Dr. Pablo Tregnaghi Vocal Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica, A.C. Dr. Ernesto Benjamín Pleités Comité Consultivo Dr. Marco Del Pont Dr. Ricardo Arteaga Dr. Eitan Berezin Dra. Leonor Joffre Dra. Sandra Beltrán Dra. Alejandra Soriano Dra. Mabel González Dra. Mildred Zambrano Dr. Mario Gamero Dr. Javier Aristegui Dr. Olbeg Desinor Dr. Renato Valenzuela Dr. Mario Melgar Dra. Lucila Martínez Dr. Víctor Granja Dra. Tirza De León Dra. Sonia Arza Dr. Eduardo Verne Dra. Carmen Deseda Dr. Luis Alam Lora Dra. Janet Galazka Dra. Olga Castillo (Argentina) (Bolivia) (Brasil) (Chile) (Colombia) (Costa Rica) (Cuba) (Ecuador) (El Salvador) (España) (Haití) (Honduras) (Guatemala) (México) (Nicaragua) (Panamá) (Paraguay) (Perú) (Puerto Rico) (República Dominicana) (Uruguay) (Venezuela) Mesa Directiva 2011-2012 Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica, A.C. Dr. Alfredo Morayta Ramírez Presidente Dra. Amalia Becerra Aquino Vicepresidente Dra. Jetzamin Gutiérrez Muñoz Secretaria General Dr. Francisco J. Alvarado Riveros Tesorera Dr. José de Jesús Coria Lorenzo Vocal por el D.F Dr. Carlos Humberto Castellanos González Vocal de Provincia Dr. Armando Rentería Cárdenas Vocal de Provincia Dr. Ulises Reyes Gómez Vocal de Provincia Dra. Patricia Saltigeral Simental Secretaria Académica Dra. Lucila Martínez Medina Secretaria Académica Dra. Mirella Vázquez Rivera Secretaria Académica Dra. Lourdes Patricia Ramírez Sandoval Secretaria Académica Dra. Rocio Arias Cruz Secretaria Académica Consejo Asesor Permanente Dra. Lucila Martínez Medina Dr. Napoleón González Saldaña Dr. Andrés Noe Torales Torales Dr. Luis Eguiza Salomón Dr. Marte Hernández Porras Dra. Patricia Saltigeral Simental Dr. José Carlos Pérez Escobedo Dra. Mercedes Macías Parra Dr. José Luis Castañeda Narvaez Dr. Carlos Nesbitt Falomir Dr. Francisco J. Ávila Cortés Dr. Francisco J. Ortíz Ibarra Delegados Estatales de la AMIP Dra. Lucila Martínez Medina (Aguascalientes) Dr. Benjamín Madrigal Alonso (Aguascalientes) Dr. Enrique Rodríguez Barragán (Cd. Juárez, Chih.) Dr. Carlos Nesbitt Falomir Dr. Ramón Cárdenas Barragán Dr. Jorge Field Cortazares Dr. Joaquín Rincón Zuno Dr. Francisco Álvarez Chávez Dr. Antonio Luévanos Velázquez Dr. Arturo Plascencia Hernández Dr. Manuel de Anda Gómez Dra. Mónica L. Reyes Berlanga Dr. Rafael Hernández Magaña Dr. José Manuel Juárez Soto Dr. José Carlos Pérez Escobedo Dr. Obed Zamora Sánchez Dr. Carlos H. Castellanos González Dr. Enrique Fuente Florencia Dra. Evangelina Briones Lara Dr. Abiel Mascareñas De Los Santos Dr. Francisco Ávila Cortés Dr. José Luis Calderón Rodríguez Dra. Juana del Carmen Chacón Sánchez Dr. Ángel C. Martínez Ramírez Dra. Amalia G. Becerra Aquino Dr. Ulises Reyes Gómez Dra. Rocío Arias Cruz Dr. José Luis Gutiérrez Ledesma Dr. Germán Sorchini Barrón Dr. Ismael Herrera Benavente Dr. Armando Rentería Cárdenas Dr. Humberto Acosta Sánchez Dr. Ramón Cárdenas Barragán Dr. Manuel Ybarra Muñiz Dr. Antonio Osuna Huerta Dr. Marco Antonio Macías Flores (Chihuahua, Chih.) (Coahuila) (Ensenada, BC) (Edo. de México) (Edo. de México) (Guadalajara, Jal.) (Guadalajara, Jal.) (Guanajuato) (Guanajuato) (Guanajuato) (Hidalgo) (Veracruz) (Veracruz) (Jalisco) (Mérida, Yuc.) (Monterrey, NL) (Monterrey, NL) (Morelia, Mich.) (Morelia, Mich.) (Morelia, Mich.) (Morelos) (Nuevo León) (Oaxaca, Oax.) (Oaxaca) (Querétaro) (Saltillo, Coah.) (San Luis Potosí, SLP) (San Luis Potosí, SLP) (Tamaulipas) (Torreón, Coah.) (Veracruz, Ver.) (Villahermosa, Tab.) (Zacatecas, Zac.) Dr. Óscar Vázquez Tsuji Dra. Hilda Guadalupe Hernández Orozco Dr. Luis Carbajal Rodríguez Dr. Raymundo Rodríguez Herrera (ULSA) (INP) (INP) (INP) Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría Comité Editorial Internacional Dr. Raúl O. Ruvinsky Dra. Ángela Spagnulo De Gentile Dr. Miguel Tregnaghi Dra. Luiza Helena Carvalho Falleiros Dr. Ernani Miura Dr. Patricio Herrera Labarca Dr. Enrique Fanta N. Dra. Rosanna Lagos Z. Dra. Valeria Prado Dr. Pío López Dr. Jorge Mauricio Palau Dr. Hugo Trujillo Soto Dra. Carla María Odio (Argentina) (Argentina) (Argentina) (Brasil) (Brasil) (Chile) (Chile) (Chile) (Chile) (Colombia) (Colombia) (Colombia) (Costa Rica) Dra. Greta Miño León Dr. Francesc Asensi-Botet Dr. Javier Aristegui Fernández Dr. José Brea Del Castillo (Ecuador) (España) (España) (Rep. Dominicana) Comité Editorial Nacional Dr. Demóstenes Gómez Barreto Dr. Pedro Gutiérrez Castrellón Dra. Griselda Hernández Tepichín Dr. José de Jesús Coria Lorenzo Dr. Agustín de Colsa Ranero Dra. Mercedes Macías Parra Dr. Gerardo Palacios Saucedo Dr. Luis Xochihua Díaz Dra. Patricia Saltigeral Simental (HIM) (INP) (SS) (HIM) (INP) (INP) (IMSS) (INP) (INP) Colaboración Especial Dra. Virginia Díaz Jiménez Dr. Iván Renato Zuñiga Carrrasco Dra. Janett Caro Lozano Dra. Ilse María Julia Herbas Rocha Dr. Joel Villanueva Domínguez Dr. Agustín de Colsa Ranero (México) (México) (México) (México) (México) (México) Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría es el Órgano Oficial de la Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica y la SLIPE y Órgano difusor de la SEIP. Se publica trimestralmente por EDICIONES FRANCO S.A. de C.V., Alfonso Esparza Oteo 153, colonia Guadalupe Inn, México D.F. 01020. Tel.:3000-4600 y Fax: 3000-4612. Certificado de reserva al uso exclusivo del título 04-2002-082714081500-102 de la Dirección General del Derecho de Autor. Certificado de licitud de título número 12340 y de licitud de contenido número 9903 otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas. Los derechos de traducción, las características tipográficas y reproducción, incluso por medios electrónicos, están reservados conforme a la ley de los países signatarios de las convenciones Panamericana e Internacional de Derechos de Autor. Registro Postal Publicación Periódica PP 09-1055 autorizado por SEPOMEX. Todos los derechos reservados, ©1987 EDICIONES FRANCO S.A. de C.V. Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría. El contenido de los artículos firmados es responsabilidad absoluta de los autores y no necesariamente refleja la opinión de los editores. Gerente Médico: Dr. Galo Flores Rojas. Diseño Gráfico: D.G. Elidé Morales Del Río. Impresa por Grupo ArtGraph S.A. de C.V., Av. Peñuelas 15-D, colonia San Pedrito Peñuelas, Querétaro 76148, Querétaro. Producción editorial y comercialización: EDICIÓN Y FARMACIA S.A. de C.V., (Nieto Editores®), José Martí 55, colonia Escandón, Delegación Miguel Hidalgo, México 11800, D.F., Teléfono 5678-2811 y Fax 5678-4947. Vol. XXV Núm 98 octubre-diciembre 2011 Contenido Contents EDITORIAL EDITORIAL Tos ferina, una enfermedad reemergente Marte Hernández Porras ...................................................................................................33 LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE INFECTOLOGÍA PEDIÁTRICA Alteraciones metabólicas secundarias al tratamiento viral en niños infectados por VIH (primera parte) antirretro- Antoni Noguera-Julian, Claudia Fortuny .........................................................................35 HIGHLIGHTS EN INVESTIGACIÓN Pertussis, a reemerging disease Marte Hernández Porras ...................................................................................................33 SPANISH SOCIETY OF PEDIATRIC INFECTIOUS DISEASES Metabolic disturbances secondary HIV-infected children (first part) to Legionelosis, una enfermedad olvidada en México Legionellosis, a forgotten disease in Mexico TEMAS DE ACTUALIDAD El rol de los azoles en el tratamiento de la micosis invasiva: revisión de las guías de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas. Primera parte Irma Virginia Díaz Jiménez ................................................................................................43 ARTÍCULOS ORIGINALES in RESEARCH HIGHLIGHTS Ascariasis and anthelmintic agents Dayna Guadalupe Compañ Diaz, Iván Renato Zúñiga Carrasco, Janett Caro Lozano, Jesús Iván Ávila Cahuich ....................................................................................................39 therapy Antoni Noguera-Julian, Claudia Fortuny .........................................................................35 Ascariasis y antihelmínticos Oscar Vázquez Tsuji, Teresita Campos Rivera ..............................................................38 antiretroviral Oscar Vázquez Tsuji, Teresita Campos Rivera ..............................................................38 Dayna Guadalupe Compañ Diaz, Iván Renato Zúñiga Carrasco, Janett Caro Lozano, Jesús Iván Ávila Cahuich ....................................................................................................39 CURRENT AFFAIRS The role of azoles in the treatment of invasive fungal infection: a review of the guidelines of the Infectious Diseases Society of America. First part Irma Virginia Díaz Jiménez ................................................................................................43 ORIGINAL ARTICLES Frecuencia de neumonía asociada con ventilación mecánica en un grupo de pacientes pediátricos atendidos en un hospital general Frequency of ventilator associated pneumonia in a group of pediatric patients treated at a general hospital Características clínicas y paraclínicas de la mononucleosis infecciosa por virus de Epstein-Barr en 162 pacientes en el Instituto Nacional de Pediatría, 1970-2011 Clinical and paraclinical features of infectious mononucleosis by Epstein-Barr virus in 162 patients at the National Institute of Pediatrics, 1970-2011 Patricia Torres Narváez, Berenice Flores Martínez, Lorena Hernández Delgado, Genoveva Vázquez Zavala, Gerardo Flores Nava ..........................................................46 Napoleón González Saldaña, Víctor Antonio Monroy Colín, Georgina Piña Ruiz ....50 ARTÍCULOS DE REVISIÓN Patricia Torres Narváez, Berenice Flores Martínez, Lorena Hernández Delgado, Genoveva Vázquez Zavala, Gerardo Flores Nava ........................................................46 Napoleón González Saldaña, Víctor Antonio Monroy Colín, Georgina Piña Ruiz ....50 REVIEW ARTICLES Breve aproximación clínica y terapéutica a enfermedades infecciosas frecuentes en la urgencia pediátrica Brief approach to clinical and therapeutic infectious diseases prevalent in the pediatric emergency room Polimixinas en la era de la multidrogorresistencia Polymyxins in the era of multidrug resistance Álvaro Bustos González ......................................................................................................57 José de Jesús Coria Lorenzo, Alfredo Morayta Ramírez, Yetzamin Gutiérrez Muñoz ......................................................................................................................................66 CASOS CLÍNICOS Álvaro Bustos González ......................................................................................................57 José de Jesús Coria Lorenzo, Alfredo Morayta Ramírez, Yetzamin Gutiérrez Muñoz ..................................................................................................................................... 66 CLINICAL CASES Neumonía comunitaria por Streptococcus pyogenes complicada con derrame pleural. Reporte de un caso y revisión de la literatura Community-acquired pneumonia caused by Streptococcus pyogenes complicated with pleural effusion. Case report and literature review Uso de la prueba LightCycler® SeptiFast en un recién nacido y un lactante para el diagnóstico etiológico rápido de sepsis nosocomial por Candida parapsilosis Using the LightCycler® SeptiFast test in a newborn and an infant for the rapid etiological diagnosis of nosocomial sepsis by Candida parapsilosis Arianna Huerta Martínez, Valeria Gómez Toscano, Víctor Antonio Monroy Colín, Agustín de Colsa Ranero ....................................................................................................71 Karla Maldonado-Silva, Jesús Reyna-Figueroa, Federico Javier Ortiz-Ibarra, Ema Valenzuela-Méndez, Ana Elena Limón-Rojas ..................................................................75 EVENTOS Y CONGRESOS Arianna Huerta Martínez, Valeria Gómez Toscano, Víctor Antonio Monroy Colín, Agustín de Colsa Ranero .................................................................................................. 71 Karla Maldonado-Silva, Jesús Reyna-Figueroa, Federico Javier Ortiz-Ibarra, Ema Valenzuela-Méndez, Ana Elena Limón-Rojas ..................................................................75 EVENTS & CONGRESS Editorial Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría 2011;25(98):33-34. Tos ferina una enfermedad reemergente Dr. Marte Hernández Porras Médico adscrito al departamento de Infectología Instituto Nacional de Pediatría, México. A ntes de la introducción de la vacuna de Bordetella pertussis en 1940, la tos ferina (B. pertussis) fue una enfermedad muy común en niños como causa de muerte. A través de la vacunación global contra B. pertussis la enfermedad mostró una reducción en la morbilidad y mortalidad. Sin embargo, la enfermedad ha resurgido como un problema de salud pública. Se estiman de 20 a 50 millones de casos y 300,000 muertes anuales en todo el mundo. El mayor porcentaje de los casos es en países en vías de desarrollo y en menores de seis meses. En países con una buena cobertura de vacunación como Canadá, Estados Unidos y Reino Unido, la tos ferina está resurgiendo, probablemente porque se subestima la enfermedad, en particular en adolescentes y adultos o porque no se reconoce en forma adecuada la enfermedad. Se estima que de 1 a 36% de los casos de tos ferina son reportados; los casos no se reportan por diversas causas como: formas atípicas de la enfermedad, pacientes no diagnosticados en forma adecuada, baja asistencia a la consulta médica por tos, no solicitar los exámenes de laboratorio adecuados o inconsistencias en las definiciones de casos. Cada año ocurren aproximadamente 48.5 millones de casos de infección por B. pertussis, de los cuales 9.4 millones son en niños menores de un año de edad reportándose además 295,000 muertes donde la mayoría son en menores de 6 meses de edad los cuales ocurren anualmente. Para países con baja cobertura de vacunación (menor de 70%) se considera que el número de individuos susceptibles en el primer año es de 30%, 80% en los primeros cinco años y 100% a los 15 años de edad. En países con buena cobertura de vacunación (≥ 70%), la proporción de pacientes susceptibles en el primer año de vida es de 10%, de 60% en los primeros cinco años y 100% a los 15 años de edad. La efectividad de la vacuna para B. pertussis se estima entre 80 y 85% para prevenir infecciones y 95% para prevenir muertes. Las complicaciones de un niño hospitalizado por tos ferina son neumonía, apnea, bronquitis y cianosis; en sistema nervioso central son convulsiones, encefalopatía y nistagmus. Algunos estudios muestran que de 60 a 65% de los niños hospitalizados son menores de ocho semanas. Estrategias para control de la tos ferina A partir de la vacuna contra B. pertussis de célula entera hubo una disminución importante de la enfermedad, pero con frecuencia aparecían efectos adversos sistémicos, por lo que se desarrolló una vacuna acelular al inicio del decenio de 1980 con componentes bacterianos purificados (subunidades) que son bien tolerados por los niños. Un estudio de Cochrane sugiere una importante unión entre la seguridad de la vacuna y las coberturas de vacunación, una posibilidad para el no cumplimiento son los efectos colaterales de la vacuna. Esta falla en la aplicación es más evidente cuando se aplica la vacuna de célula entera. La Organización Mundial de la Salud concluye sobre las vacunas de pertussis: las mejores vacunas de pertussis acelulares tienen la misma eficacia protectora que la mejor vacuna de célula entera ≥ 85%. El resurgimiento de B. pertussis es aparente en las últimas décadas y comenzó a notarse un aumento de la enfermedad a partir de 2000; para 2004 la tasa aumentó a 8.8 casos/100,000 habitantes, lo que representa alrededor de 25,000 casos anuales en Estados Unidos. octubre-diciembre 2011 33 Editorial B. pertussis también ha aparecido en forma de brotes en México. En este repunte de la enfermedad en 2009 se reportaron 2,375 casos probables, 579 casos confirmados y 44 defunciones asociadas, el mayor número de casos fue en menores de un año. En 2010 ocurrió otro brote de B. pertussis en California. Entre el 1 de enero y 31 de diciembre de 2010 hubo 9,744 casos confirmados, probables y sospechosos, el mayor número reportado en los últimos 60 años. En México hasta la semana epidemiológica 11 de 2011 se reportaron 365 casos probables y 50 casos confirmados. Los adultos y adolescentes son los principales causantes de la transmisión de la enfermedad. Por todo lo anterior, se constituyó la Iniciativa Global de Pertussis cuyos objetivos son: analizar el estado mundial de la enfermedad, evaluar nuevas estrategias de vacunación y reducir la morbilidad y mortalidad en lactantes. Todo esto es consecuencia de la pérdida de la inmunidad, que tiene como promedio de duración seis a ocho años, a partir de la última vacuna de DPT o DPaT recibida. Con la infección natural por pertussis, la inmunidad puede durar entre 12 y 15 años. Otro proyecto de prevención de la enfermedad por B. pertussis es la prevención y control de la enfermedad en menores de tres meses. Con este objetivo, el 22 de junio de 2011 se reunió la ACIP (Advisory Committe in Immunization Practice) reconoció la vacunación en la mujer embarazada a partir de la semana 20. 34 Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría Con base en la información anterior, es notorio un resurgimiento de la tos ferina por B. pertussis como un problema de salud pública en el mundo y se deberá utilizar un sistema epidemiológico para el diagnóstico (sospecha clínica en menores de cinco años y en adolescentes y adultos, cultivo, PCR con detección de fluorescencia en tiempo real de los productos amplificados) además de aumentar la prevención según la población objetivo: vacunación ‟de capulloˮ, a la mujer embarazada, a los adolescentes, adultos y a los trabajadores de la salud. Bibliografía • • • • • CDC. ACIP Junio 22, 2011. Aquino-Andrade A, Martínez-Leyva G, de Colsa-Ranero A. Aspectos genómicos de Bordetella pertussis y el camino hacia el nuevo estándar de oro en el diagnóstico de tos ferina. Rev Enf Inf Ped Mex 2011;24(96):139-146. Manual para la aplicación y manejo de vacunas. 3ª Ed. México, Nieto Editores; 2011. Grupo de expertos en vacunación contra tos ferina. Consenso para el diagnóstico clínico y microbiológico y la prevención de la infección por Bordetella pertussis. Salud Pública Mex 2011;53:57-65. Hernández-Porras M. ¿Vacunar contra tos ferina al adolescente? Rev Enf Inf Ped Mex 2007;21:1. Correspondencia Dr. Marte Hernández Porras Insurgentes sur 3700-C, colonia Cuicuilco. Delegación Coyoacán, México 04530 D.F. Tel. (55) 1084 09 00 Ext. 1366. Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría 2011;25(98):35-37. Alteraciones metabólicas secundarias al tratamiento antirretroviral en niños infectados por VIH (primera parte) L a generalización del tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA) ha disminuido drásticamente la morbimortalidad asociada con la infección por VIH en la población pediátrica de nuestro medio. Sin embargo, el TARGA no está exento de efectos adversos. A largo plazo, el desarrollo de síndrome de lipodistrofia es el más prevalente e incluye la redistribución de grasa corporal, las dislipidemias y las alteraciones del metabolismo de los carbohidratos. 1. Cambios en la distribucion de la grasa corporal Los cambios en la distribución de la grasa corporal afectan de 18 a 33% de los niños infectados por el VIH, y los estudios longitudinales demuestran que una vez que ocurre suele permanecer estable en la mayoría de los casos. Al igual que en adultos, se proponen tres patrones clínicos de presentación: • Lipoatrofia. Pérdida de grasa en el tejido celular subcutáneo evidente en la cara con un pronunciamiento de los pómulos y pérdida de las bolsas de Bichat. En los glúteos los cuales se muestran aplanados (síndrome de las nalgas tristes) y en los miembros, adelgazamiento y venas pronunciadas • Lipohipertrofia. Acumulación de grasa intraabdominal visceral y subcutánea, cervical (giba de búfalo) y en las mamas. • Aparición de lipomas únicos o múltiples o síndrome mixto que incluye los dos anteriores. Cada uno de los patrones afecta a un tercio de los pacientes. Se identifican los siguientes factores de riesgo para la redistribución de la grasa corporal: estadio clínico C, sexo femenino, terapia con inhibidores de proteasa (IP) y estavudina (d4T), edad puberal y un mayor tiempo de uso de TARGA. En los adolescentes, los cambios en la imagen corporal y la estigmatización consiguiente tienen una repercusión psicológica y social que afecta la calidad de vida de estos niños; y puede contribuir al fracaso terapéutico por falta de adherencia al TARGA. Su diagnóstico es complejo por la escasez de medidas estandarizadas y porque en los niños coexisten modificaciones dinámicas de la composición corporal que forman parte del propio desarrollo, y que tienen su máxima expresión en la adolescencia. Los métodos diagnósticos más usados en la práctica clínica habitual para su estudio son: la valoración subjetiva del médico, del paciente y de sus cuidadores, las medidas antropométricas (peso, talla e índice de masa corporal, pliegues subcutáneos y perímetros abdominales), la impedancia bioeléctrica (BIA), la densitometría de Rx de doble fotón dual (DXA) y las técnicas de determinación de la grasa regional (TAC, RMN y ECO). En la práctica clínica se recomienda la valoración subjetiva y la determinación de medidas antropométricas cada 6-12 meses y, en caso de disponer de pruebas complementarias, la realización periódica de una densitometría de doble fotón dual cada dos años, que nos informe también del estado óseo. No existe ningún tratamiento que demuestre eficacia para esta alteración en el paciente pediátrico; en el adulto se obtienen excelentes resultados, aunque transitorios, con la cirugía plástica reparadora, especialmente en la lipoatrofia facial. En el paciente pediátrico, se deberán mantener hábitos de vida saludables: dieta equilibrada, práctica habitual de ejercicio físico y evitar otros tóxicos como el tabaco). Cuando sea posible, el TARGA deberá incluir los fármacos con mejor perfil de seguridad. En el niño con alteraciones establecidas, existe la opción de sustituir alguno de los fármacos más tóxicos (d4T o IP). Otras estrategias terapéuticas se encuentran en estudio y no se validado, por lo que no deben plantearse de rutina, como el uso de hormona de crecimiento o la interrupción del TARGA. 2. Alteraciones del metabolismo de carbohidratos: resistencia a la insulina Antoni Noguera-Julian, Clàudia Fortuny Unidad de Infectología Pediátrica, Servicio de Pediatría, Hospital Sant Joan de Déu, Universitat de Barcelona. En representación del Grupo Colaborativo Español de la Infección por VIH pediátrica (CEVIHP) de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica de la Asociación Española de Pediatría - Plan Nacional de SIDA del Ministerio de Salud y Consumo del Gobierno de España. octubre-diciembre 2011 35 Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) La resistencia a la insulina es la disminución en la respuesta fisiológica a la insulina en los tejidos diana de la hormona (hígado, músculo, adipocitos), que obliga a las células beta pancreáticas a secretar una mayor cantidad de insulina para mantener la glucemia dentro de la normalidad. La prevalencia de alteraciones en el metabolismo de los carbohidratos es mayor en los adultos infectados por VIH que reciben TARGA, aunque también ocurre en la edad pediátrica; probablemente esta alteración está infradiagnosticada por falta de una definición universal. En algunos estudios, al administrar una carga oral de glucosa se observan datos de resistencia a la insulina hasta en 19% de los niños tratados con IP. En el adulto con infección por VIH, los factores de riesgo de resistencia a la insulina descritos son: redistribución de la grasa corporal, uso de inhibidores de proteasa y, en menor medida, de análogos de nucleósidos (AN), historia familiar de diabetes y la coinfección por hepatitis C. En el paciente pediátrico, los estudios muestran resultados similares, aunque menos concluyentes; y añaden el desarrollo puberal como un factor de riesgo. En cualquier caso, la diabetes establecida es excepcional. No existe ningún método perfecto para la estimación de la sensibilidad a la insulina. Dentro de los exámenes rutinarios, se recomienda la determinación de la glucemia en ayuno, sobre todo en niños tratados con IP. Los valores anormales (glucemia > 110 mg/dL) en dos ocasiones, indican la necesidad de una prueba de carga oral de glucosa, que es el método con mayor experiencia en pacientes con VIH. El tratamiento de la resistencia periférica a la insulina en el niño con infección por VIH, no es diferente al de la población general. Los cambios en el estilo de vida dirigidos a perder peso con aumento de la actividad física (ejercicio aeróbico frecuente) y restricción calórica (con perfil glucémico bajo) son fundamentales en los pacientes con sobrepeso. En casos de diabetes franca debe emplearse insulina. También son posibles los cambios en los regímenes de TARGA como retirar los inhibidores de proteasa o utilizar atazanavir. El uso de otros fármacos (tiazolidinodionas o metformina) es excepcional y deberá consultarse siempre al endocrinólogo pediátrico. 36 Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría 3. Las dislipidemias Los cambios en el perfil lipídico son las alteraciones metabólicas observadas con mayor frecuencia más en los pacientes con TARGA. El tratamiento puede afectar las concentraciones de colesterol total y sus componentes o los triglicéridos. Esto puede ocurrir de forma aislada o conjunta con la redistribución grasa y resistencia a la insulina. La prevalencia de dislipidemia en el niño con infección por VIH varía según diferentes estudios entre 27 y 62% para la hipercolesterolemia y alrededor de 25% para la hipertrigliceridemia. Entre sus factores de riesgo, se identifican los siguientes: sexo femenino, mayor edad, uso de inhibidores de proteasa (principalmente ritonavir para triglicéridos y colesterol total), y análogos de nucleósidos (principalmente d4T para colesterol total), y estadios clínicos C o B. También es más frecuente en pacientes con lipohipertrofia. En el Cuadro 1 se muestran las concentraciones normales de los lípidos en el niño, según la Academia Americana de Pediatría. El aumento del riesgo cardiovascular en pacientes adultos con infección por VIH en TARGA es bien conocido y se dispone de estudios pediátricos específicos que demuestran el aumento del riesgo cardiovascular, que tienen como marcador subrogado al engrosamiento de la capa íntima en la arteria carótida, asociado con el aumento sostenido de los lípidos sanguíneos. Si tenemos en cuenta el tiempo de exposición previsible en la población pediátrica a estas terapias, se comprende la necesidad de prevenir y tratar la dislipemia de forma precoz. La estrategia de intervención para prevenir o corregir la dislipidemia se resume en tres niveles de acción que se implementan Cuadro 1. Valores normales de las determinaciones en ayuno de los principales lípidos en el niño y el adolescente. Elevado Aceptable Normal Colesterol total (mg/dL) Colesterol LDL (mg/dL) > 200 > 130 170-199 110-129 < 170 < 100 Niveles de triglicéridos por debajo de 200 mg/dL se consideran aceptables Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) de forma escalonada cuando el nivel anterior, correctamente aplicado durante un tiempo prudente, no muestran eficacia. Nivel 1: dieta y estilo de vida. Antes de introducir modificaciones en el TARGA o de utilizar medicación con la intención de corregir una dislipidemia, deben recomendarse hábitos de vida saludables durante 6 a 12 meses, por lo menos. Estos incluyen una dieta equilibrada, la práctica regular de ejercicio físico y evitar el tabaco y otros tóxicos. Estos hábitos de vida deberán mantenerse aun cuando no hayan sido eficaces y se requiera el siguiente nivel de acción. Nivel 2: modificación del TARGA. Existen numerosos estudios en adultos que demuestran que la sustitución de fármacos con mayor efecto hiperlipemiante, por otros más seguros en el TARGA, es útil para disminuir el colesterol total y los triglicéridos, al tiempo que se mantiene la seguridad virológica. Deben evitarse los inhibidores de proteasa (cambiar por no análogos de nucleósidos, atazanavir o antirretrovirales de las nuevas familias) y el d4T (cambiar por tenofovir o lamivudina/ emtricitabina). Algunos estudios más discretos en pacientes pediátricos, muestran resultados equivalentes. Otras estrategias con el TARGA, como la interrupción del tratamiento, sólo se justifican en casos graves y bajo estrecha supervisión. Nivel 3: fármacos hipolipemiantes. El empleo de fármacos hipolipemiantes debe reservarse para pacientes en los que la asociación de medidas higiénicas y estrategias de sustitución del TARGA no son suficientes, pero existen pocos datos de la eficacia y seguridad que avalen su uso en niños. Las concentraciones confirmadas de triglicéridos > 500 mg/dL, son una indicación no diferible de tratamiento farmacológico por el riesgo añadido de pancreatitis. Las estatinas (inhibidores de la HMG-CoA reductasa) son los medicamentos de primera elección en casos de hipercolesterolemia y tienen un efecto menor sobre los triglicéridos. En los niños se puede utilizar atorvastatina (aprobada en niños mayores de 10 años a dosis de 10 mg/día). También se puede utilizar pravastatina en niños mayores de ocho años (20 mg/día entre 8 y 13 años y 40 mg/día en mayores de 14 años). El tratamiento con estatinas debe iniciarse con la dosis mínima y, aumentarla cada cuatro semanas si es bien tolerada y no se consigue la reducción deseada de las concentraciones de colesterol total. Deben tenerse en cuenta sus interacciones farmacocinéticas con los no análogos de nucleósidos e inhibidores de proteasa. El uso concomitante de gemfibrozilo se asocia con el riesgo de rabdomiolisis. La ezetimiba inhibe la absorción del colesterol en las vellosidades intestinales, sin tener efecto sobre la absorción de triglicéridos ni de las vitaminas liposolubles. Aparenta ser seguro y eficaz en niños mayores de 10 años (10 mg/día). Puede asociarse con estatinas y con fibratos. El tratamiento con fibratos (gemfibrozil, bezafibrato o fenofibrato), reduce las concentraciones de triglicéridos (30-55%) y tiene un leve efecto sobre las LDL. Su uso no está aprobado en pediatría por lo que sólo deben utilizarse cuando han fracasado otros tratamientos y, en los casos de hipertrigliceridemia con concentraciones mayores de 500 mg/dL. No tienen interacciones con el TARGA. Bibliografía • • • • • • • • Aldrovandi GM, Lindsey JC, Jacobson DL, et al. Morphologic and metabolic abnormalities in vertically HIV-infected children and youth. AIDS 2009;23:661-672. European Paediatric Lipodystrophy Group. Antiretroviral therapy, fat redistribution, and hyperlipidemia in HIV-infected children in Europe. AIDS 2004;18:1443-1451. McComsey G, Bhumbra N, Ma JF, Rathore M, Alvarez A; First Pediatric Switch Study. Impact of protease inhibitor substitution with efavirenz in HIV-infected children: results of the First Pediatric Switch Study. Pediatrics 2003;111:e275-281. PENTA Steering Committee, Welch S, Sharland M, et al. PENTA 2009 Guidelines for the Use of Antiretroviral Therapy in Paediatric HIV-1 Infection. HIV Med 2009;10:591-613. Recomendaciones CEVIHP/SEIP/AEP/PNS respecto al tratamiento antirretroviral en niños y adolescentes infectados por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). En: www.msc.es/ ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/publicaciones/ publicaciones.htm. Consultado el 7 de agosto de 2011. Panel on Antiretroviral Therapy and Medical Management of HIV-Infected Children. Guidelines for the Use of Antiretroviral Agents in Pediatric HIV Infection. 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EPIDEMIOLOGÍA Ascariasis y antihelmínticos E n casos de ascariasis intestinal no complicada y que se sospecha de ascariasis masiva (antecedente de geofagia intensa, expulsión espontánea de helmintos por recto y boca o abdomen voluminoso) o en pacientes que se confirme la masividad con exámenes de laboratorio cuantitativos (≥ 50,000 huevos de Ascaris lumbricoides por gramo o mililitro de heces) se prefiere el esquema de tratamiento con piperazina. Lo anterior, debido al mecanismo de acción de este antihelmíntico que produce parálisis flácida en los helmintos y permite que sean expulsados por la peristalsis del paciente. En el Instituto Nacional de Pediatría se realizaron estudios que demostraron que la administración de antihelmínticos que producen muerte espástica del helminto se pueden asociar con cuadros de suboclusión y oclusión intestinal con mayor frecuencia que en los pacientes que no recibieron antihelmínticos de uno a tres días previos al inicio del cuadro de oclusión intestinal. En pacientes embarazadas no se recomienda administrar imidazoles, en estos casos es preferible administrar pamoato de pirantel como dosis única. En las zonas geográficas que tienen tasas altas de reinfección y existe una gran cantidad de pacientes con ascariasis masiva y en pacientes en los que se sospeche o se confirme por laboratorio una infección masiva, el tratamiento de elección es la piperazina. La piperazina bloquea la placa neuromuscular del parásito para que no responda a la acetilcolina. La hiperpolarización de la membrana, ocasiona parálisis flácida del helminto. Cuando no existe la sospecha de infección masiva se pueden usar otros antiparasitarios con seguridad. En todos los casos deberá realizarse examen coproparasitoscópico seriado en 3 muestras, 2 a 3 semanas después de concluído el tratamiento para verificar la cura parasitológica. En los casos con antecedente de cuadro respiratorio con fiebre o febrícula en las cuatro semanas previas, deberá solicitarse un exámen coproparisitoscópico de concentración-flotación, seis semanas después, para descartar ascariasis en fase migratoria al momento de iniciar el tratamiento. En los casos de ascariasis intestinal complicada y el proceso obstructivo es de reciente aparición, si el paciente se encuentra en buen estado general, se tiene como opción el tratamiento conservador antes de la cirugía, que incluye 38 Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría control hidroelectrolítico adecuado por vía intravenosa, succión nasogástrica por 12 a 24 horas, antibióticos y tratamiento antihelmíntico con piperazina administrada de forma repetida a través de la sonda nasogástrica. El inicio del tratamiento médico inmediato en estos casos es con la introducción de una sonda de Miller-Abbott, comenzar con aspiración y después aplicar a través de la sonda piperazina a dosis de 100 a 150 mg/kg con 15 a 30 mL de aceite mineral o vaselina líquida. Para iniciar este tratamiento, el paciente debe ser medicado con antimicrobianos y antipiréticos, puesto que horas después de que termina el efecto del antihelmíntico puede haber migraciones retrógradas estimuladas por la fiebre con la consecuente asfixia por obstrucción de vías respiratorias altas que puede ser fatal. Después, se suspende la aspiración de una a dos horas. Si después de algunas horas, el paciente no muestra una resolución de la obstrucción, se indica el tratamiento quirúrgico. La intervención quirúrgica debe realizarse inmediatamente cuando exista evidencia clínica o radiológica de obstrucción completa, con signos de abdomen agudo o datos de perforación, volvulus o infarto intestinal. El tratamiento convencional con antihelmínticos cada dos meses es necesario en regiones hiperendémicas donde las tasas de reinfección son muy altas para asegurar que el tubo gastrointestinal está libre de helmintos y es necesario realizar cps antes de iniciar el tratamiento. Bibliografía • • Vásquez O. Antihelmínticos como factor de riesgo en la obstrucción intestinal por Ascaris lumbricoides en niños. Bol Chil Parasitol 2000;55:3-7. Coria LJJ, Correa VM, Rosales VRE, Llorenz TF. Ascariosis En: Coria LJJ. Conceptos prácticos en parasitología. México: Intersistemas Editores. 2011:15-25. Dr. Oscar Vázquez Tsuji* Dra. Teresita Campos Rivera** * Jefe del servicio de Parasitología del Instituto Nacional de Pediatría. ** Médico adscrito al servicio de Parasitología del Instituto Nacional de Pediatría. EPIDEMIOLOGÍA Legionelosis, una enfermedad olvidada en México L egionella pneumophila fue identificada por primera vez en 1977 como el agente causal de un brote de neumonía que ocasionó la muerte de 34 personas en la Convención de Legionarios de 1976, por lo que se le llamó la “enfermedad de los legionarios”. En la actualidad se conocen dos formas clínicas y epidemiológicas de la infección por Legionella: la “enfermedad de los legionarios” (forma neumónica) y la “fiebre de Pontiac” (forma no neumónica). Se han identificado 42 especies y más de 64 serogrupos. Legionella pneumophila serogrupo 1 es responsable de más de 90% de los casos de legionelosis. Es un bacilo gram negativo de 0.3 a 0.9 μm de ancho y de 1.5 a 15 μm de largo. Puede aparecer como cocobacilo en los tejidos infectados y con formas bacilares alargadas en los medios de cultivo. Su actividad metabólica es aerobia estricta, capnófila y poco sacarolítica. Los aminoácidos son su principal fuente de energía.1 A esta bacteria se le ha aislado en América (norte y sur), Australia, África y Europa. Legionella se encuentra en pequeñas colonias en fuentes naturales de agua como ríos, lagos, aguas termales y arroyos; puede sobrevivir en condiciones ambientales muy diversas. Para que su concentración aumente lo suficiente y cause riesgo a los humanos (más de 10,000 UFC/mL), se requieren condiciones de temperatura idóneas para su multiplicación (25 a 45° C). En estos sitios, la Legionella puede infectar a las personas si el agua se disemina en forma de aerosoles, de manera que la bacteria viaja por el aire en pequeñas gotas y es inhalada por las personas. Por lo tanto, la vía de transmisión es aérea. No existen evidencias de contagio de persona a persona. La Legionella afecta con frecuencia a personas previamente sanas, principalmente varones. También los pacientes de edad avanzada con comorbilidades (enolismo, enfermedad Epidemiología octubre-diciembre 2011 39 pulmonar obstructiva, tabaquismo), o con inmunodepresión son especialmente susceptibles. Los pacientes con déficit en inmunidad celular y los trasplantados son particularmente susceptibles frente a L. pneumophila. El porcentaje de casos de neumonía nosocomial por especies de Legionella varía de 1 a 50%. La incidencia de neumonía nosocomial depende en gran medida del grado de colonización del sistema de distribución de agua y del número de huéspedes susceptibles. Los pacientes con alto riesgo de infección son los que se encuentran severamente inmunocomprometidos, en particular las personas trasplantadas. Los factores de riesgo adicionales son cirugías recientes, intubación endotraqueal y el uso de equipos de terapia del tracto respiratorio. La colocación de sonda nasogástrica se tomó como un factor de riesgo en pacientes intubados en dos estudios prospectivos. La letalidad suele ser baja (< 5%) en pacientes inmunocompetentes tratados adecuadamente. Los brotes de legionelosis son muy comunicados por los medios de comunicación, sin embargo, ocurren casos aislados no asociados con ningún brote. Los brotes son más frecuentes en el verano e inicio del otoño, pero los casos aislados pueden ocurrir en cualquier momento del año. La letalidad es de 5 a 30%. Se debe sospechar de legionelosis en los casos de neumonía vinculados a datos epidemiológicos como: un viaje reciente, hospitalización o asistencia a reuniones. Se observa que las instalaciones de distribución de agua sanitaria particular e industrial pueden favorecer el estancamiento del agua y la acumulación de productos que sirven de nutrientes tanto para protozoarios como para bacterias, que con una temperatura adecuada crecen hasta alcanzar concentraciones infectantes para el hombre. El biofilm tiene un rol importante en el anidamiento y es un foco de reinfección de las instalaciones. Las instalaciones con mayor frecuencia de contaminación por Legionella y se identifican como fuentes de infección son: sistemas de agua sanitaria caliente y fría, torres de refrigeración y condensadores evaporativos, spas y jacuzzis. En la bibliografía científica también se describe el ambiente hospitalario con infecciones relacionadas con equipos utilizados en terapia ventilatoria. Otras instalaciones implicadas en la infección por Legionella son las fuentes ornamentales, humidificadores e instalaciones de hidroterapia. La tendencia actual de los programas de prevención y control de las instalaciones de riesgo, se orienta a que los 40 Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría responsables directos de las mismas sean los que asuman la evaluación de riesgos y establezcan sistemas de control y vigilancia. Desde estos reservorios naturales la bacteria pasa a colonizar diversos sistemas de agua artificiales como son los abastecimientos de agua de las ciudades. Una vía importante de expansión, aunque no la única, sería la red de distribución de agua, ya que a través de ella se incorpora a los sistemas de agua sanitaria (fría o caliente) u otros que requieran agua para su funcionamiento y puedan generar aerosoles. En México sólo se han reportado dos casos con diagnóstico clínico de neumonía por Legionella, sin pruebas de laboratorio confirmatorias y ninguno por aislamiento del agente causal, estos fueron del Estado de México, Guerrero y Quintana Roo. Hasta el momento, no se ha notificado ningún brote de legionelosis en México, ni la bacteria se ha aislado de ningún caso de neumonía.2-6 Fisiopatología L. pneumophilia, causante de la mayoría de las infecciones por Legionella en humanos, es un patógeno intracelular facultativo principalmente de los monocitos y macrófagos alveolares. El patógeno ingresa por inhalación en el pulmón y afecta principalmente a los alveolos y bronquiolos terminales, donde son fagocitados por los macrófagos alveolares e introducidos en vesículas u organelos especializados llamados fagosomas. Estos no se funden con los lisosomas y eluden los mecanismos microbicidas. Dentro del fagosoma, la bacteria se multiplica hasta destruir al macrófago y entonces se liberan las bacterias. Los daños hísticos se pueden atribuir tanto a los productos tóxicos liberados por las propias bacterias como a las sustancias liberadas por los propios leucocitos. Las manifestaciones extrapulmonares de la infección por Legionella son raras y posiblemente se producen por diseminación hematogena. Existen reportes anecdóticos de celulitis, sinusitis, pericarditis, miocarditis, endocarditis de válvula protésica, peritonitis, pancreatitis y pielonefritis aguda con abscesos renales. Las infecciones en heridas son resultado de la exposición al agua que contiene Legionella.3,6 Cuadro clínico No es posible distinguir clínicamente la neumonía causada por Legionella de otros tipos de neumonía. El Highlights en investigación periodo de incubación es de tres a seis días. Se caracteriza inicialmente por anorexia, vómito, mialgia y cefalea; 12 a 24 horas después aparece fiebre en aumento que puede alcanzar de 39 a 41º C y escalofrío. Los signos y síntomas gastrointestinales ocurren hasta en 50% de los pacientes. En la forma neumónica son frecuentes el dolor abdominal, la diarrea con moco y sangre y los cólicos abdominales. Después aparece tos con esputo mucoide, hemoptisis en 20 a 40% de los pacientes, dolor torácico de origen pleurítico y disnea. El examen físico muestra a un paciente en estado de enfermedad aguda, diaforético y taquipneico. La confusión y desorientación en algunos pacientes está desproporcionada a la fiebre o al grado de hipoxemia, lo que indica que existe encefalopatía tóxica. También existen reportes de casos de pericarditis, rash y broncoespasmo. La hipotensión y la bradicardia son frecuentes. Con frecuencia, requiere hospitalización. El patrón radiológico es similar al de otras neumonías, por lo que el diagnóstico de la enfermedad debe realizarse por métodos microbiológicos. La mortalidad es muy alta si el paciente no es diagnosticado y no recibe tratamiento oportuno. Dentro de los estudios de laboratorio la leucocitosis con predominio de polimorfonucleares con formas inmaduras es común en pacientes con legionelosis. También son frecuentes otras alteraciones leves como: azoemia, disfunción hepática e hipofosfatemia. La hiponatremia ocurre con una frecuencia significativamente mayor en pacientes con enfermedad de los legionarios que en pacientes con neumonía de otro origen.4,8,9 Tratamiento Agente antimicrobiano Dosisa Azitromicina 500 mgb VO o IV c/24 h Claritromicina 500 mg VO o IV c/12 h Roxitromicina 500 mg VO c/12 h Eritromicina 1000 mg IM c/6 h 500 mg VO c/6 h Diritromicina 500 mg VO c/24 h Levofloxacino 500 mgb VO o IV c/24 h Ciprofloxacino 400 mg IV c/12 h 750 mg VO c/12 h Ofloxacino 400 mg VO o IV c/12 h Doxiciclina 100 mgb VO o IV c/12 h Minociclina 100 mg VO o IV c/12 h Tetraciclina 500 mg VO o IV c/12 h Trimetoprim/Sulfametoxazol Rifampicina 160/800 mg IV c/8 h 160/800 mg VO c/12 h 300-600 mg VO o IV c/12 h a Dosis basadas en experiencia clínica, no en estudios b Se recomienda doble dosis la primera vez Las guías vigentes recomiendan de 10 a 21 días de tratamiento. La decisión final debe sustentarse no sólo en el perfil farmacocinético del antibiótico sino también en las características del paciente y la infección, el estado inmunitario, complicaciones supurativas extrapulmonares, retraso en el inicio del tratamiento y en la respuesta al antibiótico elegido.4 Diagnóstico El diagnóstico confirmatorio depende del aislamiento del microorganismo en medios especiales de muestras ambientales o humanas, por medio de inmunofluorescencia directa en la tinción del tejido afectado o detección de antígenos de L. pneumophila serogrupo 1 en orina por radioinmunoanálisis. También se puede diagnosticar por el aumento al cuádruple o más del título de anticuerpos inmunofluorescentes entre las muestras de suero de la fase aguda y el extraido tres a seis semanas después. Para las muestras ambientales se utiliza el cultivo de agua y aerosoles o la reacción en cadena de la polimerasa (PCR).4 Referencias 1. 2. 3. 4. 5. Ulloa FM. Legionella pneumophila. Rev Chil Infect 2008;25:208. Vigilancia Epidemiológica Semana 8, Volumen 22, 2005. Secretaria de Salud. Torrades S. Los nuevos brotes de Legionella. Offarm 2002;21:96-101. Calbo E, Garau J. El tratamiento antibiótico de la legionelosis. Enferm Infecc Microbiol Clin 2006;24:357-359. Vergis, EN; Muder, RR. Kelley's Textbook of Internal Medicine, capítulo 287, 2007 octubre-diciembre 2011 41 6. 7. 8. 9. 42 Legionella en México. Disponible en: http://www.cofepris. gob.mx/work/sites/cfp/resources/LocalContent/846/1/ riesg_agua_alim.pdf Consultado: agosto de 2011. Gutiérrez R, López R. Microbiología y Parasitología Médica. México: Méndez Editores;1998:1415. Cercenado E, Cantón R. Procedimientos en Microbiología Clínica. Recomendaciones de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. Capítulo 20. Diagnóstico microbiológico y control de la legionelosis. 2ª edición, 2005. Romero, CR. Microbiología y Parasitología Humana. México: Panamericana, 3ª ed; 2007:925. Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría Dayna Guadalupe Compañ Diaz* Iván Renato Zúñiga Carrasco** Janett Caro Lozano*** Jesús Iván Ávila Cahuich**** *Médico interno de pregado. Hospital General de Zona C/M.F. Núm. 4, Instituto Mexicano del Seguro Social, Ciudad del Carmen, Campeche. **Jefe del departamento de Epidemiología. Miembro del Comité de Infecciones Nosocomiales del H.G.Z. núm. 18, Instituto Mexicano del Seguro Social, Playa del Carmen, Quintana Roo. ***Jefa del departamento de Epidemiología. Miembro del Comité de Infecciones Nosocomiales del H.G.Z. C/M.F. Núm. 1, Instituto Mexicano del Seguro Social, Chetumal, Quintana Roo. ****Director Médico de la U.M.F. Núm. 2, Instituto Mexicano del Seguro Social, Champotón, Campeche. Temas de actualidad Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría 2011;25(98):43-45. El rol de los azoles en el tratamiento de la micosis invasiva: revisión de las guías de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas. Primera parte Introducción L as infecciones micoticas aumentaron en los hospitales por las estancias prolongadas, uso de antibióticos de amplio espectro, catéteres de permanencia prolongada y el aumento de la sobrevida de los pacientes inmunocomprometidos, motivos por los que el médico deberá tener claro el uso de los diferentes antimicóticos para las micosis invasivas. Candidemias Las guías recomiendan el uso de fluconazol con una dosis de carga de 12 mg/kg/día, seguido de una dosis diaria de 6 mg/kg/día o una equinocandina para el tratamiento inicial de pacientes adultos no neutropénicos, con infección demostrada o sospecha de candidemia. Se sugieren las equinocandinas para pacientes con infección de moderada a severa con exposición reciente a fluconazol (con un aumento del riesgo de infección con especies de Candida resistentes a fluconazol) con la opción de cambiar a fluconazol cuando el paciente se encuentre estable, se cuente con el aislamiento y reporte de sensibilidad a los triazoles. La anfotericina B y sus formas lipídicas se recomiendan como tratamiento alternativo para los pacientes no neutropénicos con infección demostrada o probable candidemia, cuando existe intolerancia o disponibilidad limitada a otros antifúngicos. Respecto a la infección documentada de especies de Candida como C. glabrata se prefiere el uso de equinocandinas; para Candida parapsilosis, fluconazol. Para los pacientes adultos neutropénicos con candidemia demostrada, las guías recomiendan un tratamiento inicial con una equinocandina o con una formulación lipídica de anfotericina. El fluconazol con una dosis de carga de 12 mg/kg, seguido de una dosis de 6 mg/kg/día deberá considerarse como una alternativa de tratamiento en pacientes con infección menos severa y que no hayan recibido triazoles. También puede utilizarse voriconazol cuando se requiera ampliar la cobertura a hongos sistémicos. Las equinocandinas se prefieren en pacientes neutropénicos con candidemias por Candida glabrata y el fluconazol o anfotericina B lipídica en pacientes neutropénicos con candidemia por C. parapsilosis. En pacientes neutropénicos con candidemia por C. krusei, se recomiendan como primera línea de tratamiento: una equinocandina, anfotericina B lipídica o voriconazol. Los triazoles tienen una excelente actividad en contra de C. albicans, C. tropicales, C. parapsilosis y Candida lusitaniae. La C. krusei es poco susceptible a fluconazol y no es susceptible a intraconazol pero es susceptible a los nuevos triazoles: voriconazol y posaconazol. Pfaller y colaboradores estudiaron la resistencia in vitro de Candida sp a fluconazol de 1997 a 2007 con discos de acuerdo con el CLSI (Clinical and Laboratory Standards Institute). La resistencia de Candida albicans a fluconazol de 1997 a 2000 fue de 0.9%, de 2000 a 2004 de 1.4% y de 2005 a 2007 fue de 1.4%. La resistencia de C. glabrata a fluconazol durante los mismos periodos fueron: 19.2%, 15.9% y 15.4%. Se concluyó que no debe utilizarse en los casos de Candida no susceptibles. Respecto a C. krusei, el fluconazol no tiene actividad real contra este germen por lo que no debe usarse sin pruebas de susceptibilidad y se deberá evaluar el uso de los nuevos triazoles, voriconazol y posaconazol. octubre-diciembre 2011 43 Aspergillus Criptococosis El tratamiento de primera elección para Aspergillus es el voriconazol en la mayor parte de las formas invasivas, que incluyen la infección pulmonar, invasión a senos paranasales, invasión traqueobronquial, aspergilosis invasiva necrosante e infección del sistema nervioso central. Las guías recomiendan una dosis de 6 mg/kg cada 12 horas el primer día, posteriormente 4 mg/kg cada 12 horas o 200 mg cada 12 horas por vía oral. Se pueden considerar otros antimicóticos como la anfotericina liposomal, anfotericina asociada con complejo lipídico o caspofungina en los pacientes refractarios al tratamiento o con intolerancia al tratamiento primario con voriconazol. Es una infección grave ocasionada por Cryptococcus neoformans var grabii (serotipo A) y C. neoformans var gatti (serotipos B y C) o C. neoformans var neoformans (serotipo D). El voriconazol produce menores secuelas en los pacientes, ofrece una mayor respuesta al tratamiento, mejora la sobrevida y tiene menos efectos adversos al compararlo con el desoxicolato de anfotericina B. La duración del tratamiento no está definida por completo pero los clínicos continúan con el tratamiento hasta la estabilización o resolución de los síntomas clínicos y radiológicos de la aspergilosis. Las guías recomiendan un mínimo de 6 a 12 semanas de tratamiento en la mayoría de los pacientes o hasta que se resuelva la lesión en los pacientes que reciben tratamiento inmunosupresor. La resección quirúrgica se sugiere en los pacientes con afectación critica de vasos sanguíneos, pericardio o lesiones que causan hemoptisis o invasión de la pared torácica. Los Aspergillus invasivos más frecuentes son: Aspergillus fumigatus, Aspergillus flavus, Aspergillus niger y Aspergillus terreus. El Aspergillus terreus es resistente a los polienos (anfotericina B). Los triazoles son el tratamiento de eleccion para los pacientes infectados por este hongo. 44 El uso de quimioterapia y medicamentos inmunosupresores se relaciona con el aumento de criptococosis en los últimos 30 años. Esta infección se manifiesta clínicamente como meningitis, meningoencefalitis, criptococomas en cerebro, cerebelo y médula espinal o como enfermedad pulmonar. Las publicaciones en la bibliografía internacional se enfocan en el uso óptimo de los diferentes antimicóticos (anfotericina B, fluconazol, y 5-fluocitosina). Criptococosis pulmonar: En pacientes inmunocompetentes e inmunocomprometidos con enfermedad moderada y no complicada, el tratamiento de elección recomendado en las guías de 2010 es fluconazol a 400 mg/día por 6 a 12 meses. Se proponen como medicamentos alternativos: itraconazol (200 mg cada 12 horas por vía oral), voriconazol (200 mg cada 12 horas) o posaconazol (400 mg cada 12 horas). Los casos de afectación pulmonar grave o diseminación al sistema nervioso central (SNC) se deberán tratar como criptococosis en sistema nervioso central. En los pacientes inmunocomprometidos se deberá realizar una punción lumbar para descartar afectación del sistema nervioso central, independientemente de si hay datos clínicos o de los resultados de la detección de antígeno. En caso de persistir con afectación pulmonar, deberá evaluarse lanecesidad de una intervención quirúrgica. Posaconazol es el único antimicótico con uso profiláctico en Estados Unidos para los pacientes con alto riesgo para infección por Aspergillus, como los pacientes con inmunocompromiso severo por tiempo prolongado. Criptococosis en sistema nervioso central. Las guías de 2010 recomiendan el tratamiento en tres fases: inducción, consolidación y mantenimiento. En todos los grupos el tratamiento de inducción recomendado es anfotericina B y 5-fluocitosina con retiro de este último en pacientes con intolerancia al antimicótico. En todos los pacientes, la fase de inducción deberá continuar en la etapa de consolidación con la reducción en el esquema de fluconazol y continuar durante las fases de consolidación y mantenimiento. No se recomienda la combinación rutinaria de antifúngicos puesto que no existe información suficiente para sugerirla. Debe evaluarse su uso en casos refractarios al tratamiento inicial (equinocandinas más anfotericina B o voriconazol). Las recomendaciones para pacientes con criptococosis con afectación del sistema nervioso central son tratamiento de inducción con anfotericina B y 5-fluocitosina (dos semanas en pacientes infectados por VIH y trasplantados; Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría Temas de actualidad por más de cuatro semanas para pacientes sin VIH o no trasplantados. La fase de consolidación es la misma para ambos grupos (fluconazol 400 mg/día por 8 semanas) aunque las guías sugieren que las dosis pueden incrementarse hasta 800 mg/día para receptores de trasplante. La fase de mantenimiento, en general, es la misma para todos los pacientes: fluconazol 200 mg/ día (aumentar a 400 mg/día en pacientes trasplantados) durante 6 a 12 meses para los pacientes trasplantados o sin infección por VIH. Los pacientes con VIH deberán de recibir tratamiento por lo menos durante 12 meses. Existen antimicóticos, sin aprobación hasta el momento, para tratamiento primario como voriconazol y posaconazol. Las equinocandinas no son efectivas para las diferentes especies de criptococos por lo que no deberán usarse. Registration fee (USD) Early Fee Up to and including September 1, 2011 Bibliografía Pappas PG. The role of azoles in the treatment of invasive mycoses: review of the Infectious Disease Society of America guidelines. Current Opinion in Infectious Disease 2011:24:S1-S13. Correspondencia Dra. Virginia Díaz Jiménez Insurgentes sur 3700-C, colonia Cuicuilco. Delegación Coyoacán, México 04530 D.F. Tel. (55) 1084 09 00 Ext. 1377. Correo electrónico: [email protected] Late Fee from September 2, 2011 to november 9, 2011 On site Fee from November 10, 2011 Full Participant US $440 US $660 US $800 Reduced registration fee US $170 US $350 US $500 Local fellows, students and nurses US $110 US $200 US $300 Save $330 Register before September 1, 2011 and save For inquiries, please contact: 1-3 Rue de Chantepoulet P.O. Box 1726CH1211, Geneva 1Switzerland Tel: +41 22 908 0488 Fax: +41 22 906 9140 E-mail: [email protected] Fees for participants include: *Participation in WSPID 2011 scientific sessions *Congress bag *Program and abstract CD *Entrance to the exhibition *Invitation to the opening ceremony and welcome reception *World Lecture and Cultural Event *A certificate of attendance octubre-diciembre 2011 45 Artículo original Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría 2011;25(98):46-49. Frecuencia de neumonía asociada con ventilación mecánica en un grupo de pacientes pediátricos atendidos en un hospital general Patricia Torres Narváez1 Berenice Flores Martínez2 Lorena Hernández Delgado3 Genoveva Vázquez Zavala4 Gerardo Flores Nava2 1 Departamento de Neonatología Jefe de la divisón de Pediatría Clínica 3 Departamento de Infectología Pediátrica 4 Departamento de Terapia Intensiva Pediátrica Hospital General Dr. Manuel Gea González 2 Correspondencia: Dr. Gerardo Flores Nava Hospital General Dr. Manuel Gea González. Calzada de Tlalpan 4800, colonia Sección XVI, México 14080 D.F. Correo electrónico: [email protected] www.nietoeditores.com.mx Resumen Antecedentes: la neumonía asociada con ventilación mecánica en niños y adultos es la infección nosocomial más frecuente en las unidades de terapia intensiva y contribuye a la mortalidad. Objetivo: determinar la frecuencia de neumonía asociada con ventilación mecánica en las unidades de terapia intensiva neonatal y pediátrica de un hospital general. Material y método: estudio retrospectivo, transversal y descriptivo. Se revisaron los expedientes clínicos de los pacientes con ventilación mecánica para determinar la frecuencia de neumonía asociada con ventilador. Se analizaron los datos demográficos, descripción radiológica, resultado de la citología hemática, características de las secreciones, tiempo de ventilación mecánica y microorganismos reportados en los cultivos de secreciones bronquiales. Resultados: se revisaron 300 expedientes clínicos de un periodo de dos años. Se encontraron 80 casos con criterios diagnósticos de neumonía asociada a ventilador con prevalencia de 26%. De los casos reportados, 61 (76%) fueron recién nacidos y 19 (24%) lactantes, escolares y adolescentes. De los recién nacidos, 48 (79%) fueron de pretérmino. Los estudios radiológicos mostraban un infiltrado intersticial bilateral en 100% de los casos. El promedio de días con ventilación mecánica fue de 11. Las secreciones eran espesas en 45% de los pacientes. Se utilizó la técnica cerrada de aspiración de secreciones en 80% de los pacientes. En los análisis de laboratorio se reportó leucocitosis en 46%, bandemia en 31% y leucopenia en 23%. Los agentes causales aislados en los cultivos de secreciones bronquiales fueron Klebsiella pneumoniae en 43% de los pacientes, Enterobacter cloacae en 18%, Escherichia coli en 13%, Acinetobacter calcoaceticcus baumanii en 12%, Streptococcus viridans en 8%, Pseudomonas aeruginosa 3% y Candida sp en 3%. Conclusiones: se encontró una prevalencia de 26% de neumonía asociada con ventilador en la población estudiada. Klebsiella pneumoniae fue el agente causal más frecuente. Palabras clave: neumonía nosocomial, ventilación mecánica, unidad de terapia intensiva neonatal, terapia intensiva pediátrica Abstract Background: ventilator associated pneumonia in children and adults is the most common nosocomial infection in intensive care units and contributes to mortality. Objective: To determine the frequency of ventilator associated pneumonia in neonatal and pediatric intensive care units at a general hospital. Material and methods: Retrospective, transversal and descriptive study. We reviewed the medical records of patients with mechanical ventilation to determine the frequency of ventilator-associated pneumonia. We analyzed demographic data, radiological description, hematic cytology result, characteristics of secretions, duration of mechanical ventilation and microorganisms reported in cultures of bronchial secretions. 46 Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría Results: We reviewed 300 medical records of a period of two years. We found 80 cases with diagnostic criteria for ventilatorassociated pneumonia and found a prevalence of 26%. Of the reported cases, 61 (76%) were neonates and 19 (24%) infants, schoolchildren and adolescents. Of the newborns, 48 (79%) were preterm. Imaging studies showed bilateral interstitial infiltrate in 100% of cases. The average days on mechanical ventilation was 11. The secretions were thick in 45% of patients. We used the closed technique of suctioning in 80% of patients. In laboratory tests were reported leukocytosis in 46%, bandemia in 31% and leukopenia in 23%. The causative agents isolated from cultures of bronchial secretions were Klebsiella pneumoniae in 43% of patients, Enterobacter cloacae in 18%, 13% Escherichia coli, Acinetobacter baumannii calcoaceticcus 12%, Streptococcus viridans in 8%, Pseudomonas aeruginosa in 3% and Candida sp in 3%. Conclusions: We found a prevalence of 26% of ventilator-associated pneumonia in the population studied. Klebsiella pneumoniae was the most common causative agent. Key words: nosocomial pneumonia, mechanical ventilation, neonatal intensive care unit, pediatric intensive care unit L a neumonía asociada con ventilación mecánica en niños y adultos es la infección nosocomial más frecuente en las unidades de terapia intensiva y contribuye de forma importante a la mortalidad. Tiene una incidencia de 9 hasta 65% y una mortalidad hasta de 70%. La tasa de incidencia es de 6 por 1,000 día/ventilación.1-6 En la edad pediátrica los factores que se asocian con este tipo de neumonía son: edad menor a dos años, hospitalización prolongada, severidad de la patología de base, procedimientos invasivos, falta de higiene por el personal de salud y en el área física. El diagnóstico de neumonía asociada con ventilación mecánica se establece cuando en un paciente con asistencia ventilatoria mecánica por más de 48 horas, aparecen datos clínicos y de laboratorio de respuesta inflamatoria sistémica, cambios radiográficos de neumonía y cultivos de secreciones bronquiales con crecimiento de algún microorganismo; con frecuencia, la asistencia ventilatoria se tiene que prolongar.7 Las bacterias aisladas con mayor frecuencia son las Gram negativas como Klebsiella pneumoniae, Pseudomonas aeruginosa, y Escherichia coli. Los pacientes con ventilación mecánica se pueden colonizar con las bacterias intrahospitalarias que se encuentran en cada unidad de terapia intensiva con un riesgo 21 veces mayor de padecer neumonía comparado con los pacientes no ventilados.5 González. Se revisaron los expedientes de los pacientes egresados de dichas unidades de agosto de 2004 a agosto de 2005. Los criterios de inclusión fueron: pacientes con más de 48 horas de ventilación mecánica, diagnóstico de neumonía asociada con ventilación mecánica por datos clínicos, estudio radiográfico con infiltrado intersticial bilateral y crecimiento de alguna bacteria en el cultivo de secreciones bronquiales. Se registraron también los datos demográficos como: género, edad de recién nacido hasta los 15 años, antecedentes perinatales, tiempo de duración de la ventilación mecánica, características de las secreciones bronquiales, los resultados del hemograma y los procedimientos invasivos. Se excluyeron los niños con malformaciones múltiples, infiltrado intersticial en estudio radiológico pero sin crecimiento bacteriano en el cultivo. El análisis estadístico de los datos se realizó con estadística descriptiva como frecuencias simples, rangos y promedios. El estudio fue aprobado por las comisiones de Ética e Investigación del Hospital. Resultados Durante el periodo de estudio, ingresaron 301 pacientes y se estableció el diagnóstico de neumonía asociada con ventilación mecánica en 89 pacientes de NAV, una incidencia de 26%; 80 pacientes cumplieron con los criterios de inclusión. Material y método La mayor parte de los casos fue en el grupo de recién nacidos con 76% (n=61), seguido de los adolescentes con 10% (n=8), lactantes 5% (n=4), preescolares 5% (n=4) y escolares con 4% (n=3). La mayoría de los recién nacidos (79%) fueron de pretérmino (n=48). Estudio retrospectivo, descriptivo y transversal que se realizó en dos unidades de terapia intensiva, una neonatal y otra pediátrica en el Hospital General Dr. Manuel Gea La frecuencia en el género femenino fue de 52% y en el género masculino, 48%; la relación femenino:masculino es de 1.1:1. El objetivo de este estudio fue determinar la frecuencia de neumonía asociada con ventilación mecánica en la población pediátrica de un hospital general. octubre-diciembre 2011 47 Torres Narváez P y col. El promedio de días con ventilación mecánica fue de 11 con límites de 2 a 47. Las características de las secreciones al momento del diagnóstico de neumonía asociada con ventilación mecánica fueron: blancas en 45% de los pacientes, amarillas en 22%, verdes en 22% y hialinas en 11%. El reporte radiológico fue de infiltrado intersticial bilateral en todos los casos. Las bacterias aisladas en los cultivos de secreciones bronquiales fueron Klebsiella pneumoniae en 43% de los pacientes, Enterobacter cloacae en 18%, Escherichia coli en 13%, Acinetobacter calcoaceticcus baumanii en 12%, Streptococcus viridans en 8%, Pseudomonas aeruginosa en 3% y Candida sp en 3%. (Cuadro 1) Los hallazgos en la citometría hemática fueron bandemia en 31% de los pacientes y leucopenia en 23%. Se utilizó la técnica cerrada de aspiración en 80% de los pacientes. Discusión La incidencia de neumonía asociada con ventilación mecánica en este estudio fue de 26%, cifra que se encuentra dentro de los reportes bibliográficos internacionales, aunque es superior a un reporte de 8.8% en un hospital latinoamericano.4 La mayoría de los pacientes fueron recién nacidos, de estos cerca de 80% fueron de pretérmino; se considera que el nacimiento pretérmino es un factor que participa en la aparición de este tipo de neumonía, pues la mayoría de los pacientes de pretérmino requieren de ventilación mecánica asistida por tiempo prolongado.8 Los factores de riesgo que se mencionan para la neumonía asociada con ventilación mecánica son: nacimiento pretérmino, inmadurez pulmonar, enfermedad de base, Cuadro 1. Bacterias aisladas en los cultivos de secreciones bronquiales 48 ventilación mecánica prolongada, colonización del tracto respiratorio, virulencia del microorganismo causal, fallas técnicas en el manejo de la vía aérea, ausencia de lavado de manos y deficiencias del área física.9 Algunos investigadores consideeran que también es un factor de riesgo el uso indiscriminado de antibióticos y la adición de lípidos a la nutrición parenteral.10 Para la aspiración de secreciones, la técnica cerrada es la más recomendada. Se usa un circuito cerrado de aspiración que permite menor manipulación y exposición de la vía aérea a contaminación. Esta técnica se usa en las unidades de terapia intensiva de nuestro hospital. Es necesario mantener programas de capacitación y vigilancia de su uso.11,12 La mayor parte de las bacterias aisladas son Gram negativas, características del ambiente intrahospitalario y de la mayor parte de las unidades de terapia intensiva neonatal y pediátrica. En este estudio la bacteria aislada con mayor frecuencia fue Klebsiella pneumoniae, en casi la mitad de los casos, ésta se asocia con sepsis nosocomial y en ocasiones causa brotes con alta mortalidad, lo que eleva los costos para las instituciones de salud afectadas.13 La neumonía asociada con ventilación mecanica es una infección de origen nosocomial, por lo que es recomendable que el personal médico y paramédico esté actualizado en el tema. En México existe la norma de emergencia para la vigilancia epidemiológica, prevención y control de las infecciones nosocomiales (NOM-EM-002-SSA2-2003) en la que se mencionan los criterios para el diagnóstico de neumonía nosocomial.14 (Cuadro 2) Cuadro 2. Criterios para el diagnóstico de neumonía nosocomial* 1. Fiebre, hipotermia o distermia 2. Tos 3. Esputo purulento o drenaje purulento de cánula endotraqueal que al examen microscópico en seco débil muestra < 10 células epiteliales y > 20 leucocitos por campo Bacteria n % 4. Signos clínicos de infección de vías aéreas inferiores Klebsiella pneumoniae Enterobacter cloacae Escherichia coli Acinetobacter calcoaceticcus baumanii Streptococcus viridans Pseudomonas aeruginosa Candida sp Total 35 14 11 9 6 2 2 80 43.9 17.8 13.9 11.6 7.6 2.6 2.6 100 5. Radiografía de tórax compatible con neumonía 6. Identificación de microorganismo patógeno en esputo, secreción endotraqueal o hemocultivo Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría * Cuatro criterios son suficientes para establecer el diagnóstico. Pero si sólo existen los criterios 4 y 5, son suficientes para el diagnóstico. Fuente: NOM-EM-002-SSA2-2003 Artículo original En conclusión, se encontró una incidencia de 26% de neumonía asociada con ventilación mecánica en pacientes pediátricos hospitalizados en unidades de terapia intensiva, que se encuentra dentro de la media reportada en la bibliografía mundial. Bibliografía 1. 2. 3. 4. 5. 6. Abramezyc ML, Werther BC, Carvallo ES, Madeiros E. Nosocomial infection in a pediatric intensive care unit in develop