Download Animadas por el fuego del Espíritu para encender los corazones

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Transcript
Quien ha encontrado al Señor y lo sigue con fidelidad es
un mensajero de la
alegría del Espíritu.
Animadas
por el fuego
del Espíritu
ORACIÓN FINAL:
María, tu ser entero se arrodilla ante el Dios que mira,
complacido, a los de abajo.
Te declaras la sierva del Señor, plantada en la orilla difícil de los
pobres, solidaria con los despojados de voz y nombre.
Te sientes densamente en armonía con los que sólo tienen la luz
de su mirada limpia y un amor disponible a toda hora.
Tu corazón, en permanente servicio de acogida, se adentra en el
gozo inminente del Dios íntimo que llega,
quedamente, hasta su puerta.
¡MADRE, AYUDA NUESTRA Fe!
Abre nuestro oído a La Palabra para que reconozcamos la voz de
Dios y su llamada.
Aviva en nosotros el deseo de seguir sus pasos, saliendo de nuestra
tierra y confiando en su promesa.
Ayúdanos a dejarnos tocar por su amor,
para que podamos tocarlo en la Fe.
Ayúdanos a fiarnos plenamente de Él, a creer en su amor, sobre
todo en los momentos de tribulación y de cruz.
Siembra en nuestra Fe la alegría de resucitar. AMÉN
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para encender
s
e
n
o
z
a
r
o
c
los
Ambientación:
Soñar es como viajar en un globo aerostático,
significa que estamos impulsadas por el fuego
de la Caridad a volar alto. Para que el globo
pueda despegar del suelo necesita encenderse. Es el fuego interno de Jesucristo el que
hace que subamos, es la alegría del Evangelio que llena el corazón y
la vida entera de los que se encuentran con Él. En estas vísperas de
la Renovación se nos invita a “Animadas por el fuego del Espíritu,
encender los corazones” Porque, si alguien ha acogido ese amor
que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros? Poniendo este deseo de volar alto, de
que tengamos dentro de nosotros ese fuego vivo que nos lleva a
hacer presente en el mundo el Reino de Dios, comenzamos nuestra
oración invocando al Espíritu.
Canto de invocación al Espíritu.
Ven Espíritu de Dios sobre mí, me abro a tu presencia, cambiarás mi corazón (Bis)
Toca mi debilidad, toma todo lo que soy, pongo mi vida en tus manos y
mi ser.
Poco a poco llegarás a inundarme de tu luz, tú cambiarás mi pasado,
cantaré.
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Vale la pena volver a empezar por Cristo. Aún queda tiempo para
regalar, aún quedan fuerzas para trabajar, aún queda gente hambrienta de Cristo, no vamos solos aun somos más, somos miles de
antorchas y un sol de verdad, arde la tierra grita el mar que Cristo
vivo está.
Cristo luz de los pueblos de la tierra Cristo es sal de una nueva
humanidad (bis)
Deja los rollos que te hacen dudar, tantas historias que te hacen
pasar, deja los miedos y lánzate ya por Cristo, no vamos solos aun
somos más, somos miles de antorchas y un sol de verdad, arde la
tierra grita el mar que Cristo vivo está.
Cristo luz de los pueblos de la tierra Cristo es sal de una nueva
humanidad (bis)
Cristo vive en las calles, las ciudades, en los
montes y en los valles, en cada corazón. (Bis)
¡Ave, Madre de la alegría!
Alégrate, llena de gracia (Lc 1, 28).
El saludo del ángel a María es una invitación
a la alegría, a una alegría profunda, que
anuncia el final de la tristeza. Es un saludo
que marca el inicio del Evangelio, de la Buena Nueva. A ella nos dirigimos para que en
esta oración nos conceda el don preciado
de la alegría de ser llamadas a servirle en los
Pobres.
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saber, superarse cada día (Bis).
El amor que lleva este fuego, nunca bate sus alas (bis), ese fuego
de amor que me lleva dentro.
Fuego de ideal, fuego de interés, fuego de esperanza y fuego de
saber, superarse cada día. (Bis)
No perdáis nunca en vosotras el fuego.
Nuestra Vocación (el globo)
Desde la Palabra:
“No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a
vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que
vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda” Jn 15; 16
Viajar en globo no siempre resulta fácil, la climatología hace que a
veces resulte una actividad muy arriesgada…pero si está vivo el
fuego del Espíritu podremos llegar a otros lugares, a otros corazones.
“Si dejamos que las dudas o temores sofoquen toda audacia, es
posible que en lugar de ser creativos, simplemente nos quedemos
cómodos y no provoquemos avance alguno.”(E.G.129)
“El Espíritu Santo infunde la fuerza para anunciar la novedad del
Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente.”(E.G.259)
Reflexión-Compartir.
Nuestra entrega (La cesta)
Desde la Palabra:
“El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, él que quiera salvar su vida la
perderá; pero él que pierda su vida por mí y por el Evangelio la
salvará.” Mc 8, 34.
Una parte importante del globo es la cesta, su función es llevar a
otros. Hay diversos tipos de cestas, grandes, pequeñas, confortables… La cesta simboliza nuestra entrega, nuestra entrega a Dios
que nos ha llamado. Pero una entrega que a veces tenemos que
sacudir y de la que tenemos que quitar cargas y lastres que hacen
que nos aferremos a la tierra y no podamos volar alto: cargas pesadas como una acentuación del individualismo, la crisis de identidad, y una caída del fervor.
Reflexión:
¿Qué cargas y lastres tengo que soltar para volar alto?
¿Me dejo pisar por otros?
¿Mi cesta, mi vida, para qué y para quién?
“La propuesta es vivir en un nivel superior, pero no con menor
intensidad: « La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida
son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás »” (E.G.10)
Canto:
Vale la pena dejarse llevar,
vale la pena dejarse quemar por Cristo.
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Nuestros votos (Las cuerdas)
Desde la Palabra:
“Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para
ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba
hacia él y le daba de comer.” Oseas 11, 4
Las cuerdas son ese enlace entre la cesta y el globo, entre nuestra
entrega y la vocación. No podemos olvidar que las cuerdas no son
válidas si el fuego de dentro está apagado, ese fuego del Espíritu
que enciende nuestros corazones. Las cuerdas nos hacen volar alto,
son un medio para vivir nuestra vocación con mayor plenitud, con
mayor endereza. Es nuestro voto de servir a los pobres y de vivir en
castidad, pobreza y obediencia.
EL voto de servicio al pobre que nos lleva a llenar de sentido nuestras vidas, a poner nuestros dones al servicio para dar vida, para
que los pobres tengan vida.
Castidad, que libera el corazón y lo ensancha a las dimensiones del
corazón de Jesucristo para una entrega incondicional y una total
disponibilidad al servicio de los pobres.
Pobreza que nos lleva a ser siervas y a tener esa actitud interior del
corazón.
Obediencia que nos lleva a superar nuestras propias opiniones e intereses por el bien común y permite a la Compañía desempeñar los
servicios que tiene confiados.
Reflexión:
¿Qué cuerdas tengo que tensar en mi vida?
Antífona: Con correas de amor os atraía (bis)
con cuerdas de cariño (bis)
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El Espíritu (El fuego)
Desde la Palabra:
“Me sedujiste Señor y me dejé seducir… era en mis entrañas fuego
ardiente, encerrado en los huesos, intentaba contenerlo y no podía” Jeremías 20,7-9
El fuego es esencial en el globo, sin fuego no se puede hacer nada,
es lo que hace que el globo pueda subir y elevarse. Es el Espíritu,
ninguna motivación será suficiente sino arde el fuego del Espíritu.
“Cuando la vida interior se encierra en los propios intereses, ya no
hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza de la dulce alegría de su amor, ya
no palpita el entusiasmo por hacer el bien” (E.G.2)
“Cuando se dice que algo tiene espíritu, esto indica unos móviles
interiores, que impulsan motivan, alientan y dan
sentido a la acción personal y comunitaria.” (E.G.261) “El problema no es siempre el exceso de actividades, sino sobre todo las actividades
mal vividas, sin las motivaciones adecuadas, sin una
espiritualidad que impregne la acción y la haga
deseable. “ (E.G.82)
Reflexión:
¿Cuido el fuego que hay en mí?
Antífona:
No perdáis nunca en vosotras el fuego.
Fuego de ideal, fuego de interés, fuego de esperanza y fuego de
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