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De la salsa del barrio a la de la industria multinacional del disco Leopoldo Tablante Agradecimientos Este trabajo fue originalmente escrito en francés en forma de tesis de doctorado, defendida en 27 de junio de 2001 en la Universidad Paris 13 (Villetaneuse, Francia.) Por lo tanto, mi primer agradecimiento va para mi tutor, Pierre Mœglin, director de la formación doctoral de la UFR de Ciencias de la información y de la comunicación de la Universidad Paris 13, por su dirección rigurosa, por hacerme conocer mis límites y haber compartido conmigo los excesos propios a nuestras culturas respectivas. La versión española pude realizarla en el Centro de Investigación de la Comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello (CIC-UCAB), Caracas, Venezuela, cuya directora, Caroline Bosc-Bierne de Oteyza, ha estado pendiente de mí desde mi primer balbuceo en francés hasta la última sílaba de esta versión en castellano. Debo agradecer la solidaridad, colaboración y paciencia de un entrañable grupo de personas: Valentina Mujica, quien se arriesgó a ser mi mensajera en Caracas en un momento crucial del difícil año 1996; Pedro García, quien orientó mi idea original (y bastante general) sobre la atribución de imagen a los productos de la industria cultural al caso específico de la salsa; Blandine Chambost, mi “amiga del cielo”, quien siempre estuvo cerca de mí aunque fijara residencia en Cambridge; Gaëlle y Sarah Guechgache, por haber leído, amable y atentamente, mis frases brutales en francés; Christel Lapisse, por haber tolerado que para mí ciertas causas son para ella efectos; Laurence Piccinin, profesora exigente pero de generosidad desbordante; Sébastien Le Chevère (Victor), porque sin su ayuda ni Gaëlle, ni Sarah, ni Christel ni Laurence hubieran podido entender ni una sola palabra de mi primer borrador y yo no me hubiera podido dar cuenta de la verdadera lentitud de mi espíritu; Nathalie Le Bellec, por haberme brindado su amistad y haberse preocupado de echarle un ojo a mis errores cuando ya casi era demasiado tarde; Agustina Bienati, por todo el amor compartido y por saber sacarme de mi aislamiento al menos una vez a la semana; Olivier Hamel y Jimmy Perrin por la asistencia técnica que me brindaron para desmontar varias canciones de salsa y reparar en sus características; Diana Hernández, por haberme asistido en mis investigaciones desde Caracas y por sus hermosos correos electrónicos; Guillermo de Yavorsky, por su confianza en mí y porque sin nuestras conversaciones yo hubiera olvidado muchas expresiones de las canciones de salsa; Miroslava Hecheverría por pasarse el tiempo volviendo al Caribe; Fabien Hulin, por haber atizado con la suya mi curiosidad por la salsa; Jorge Pérez Rey, por haberme prevenido sobre las paranoias que implica la investigación universitaria; Giancarlo Siciliano, por haberme sugerido lecturas pertinentes y por un año 1997 lleno de música; Rafael Mattar, por su generosidad y solidaridad sin límites; Alejandro Ruocco, por su imaginación y su optimismo; Thierry Savary, porque gracias a su serenidad y hospitalidad durante mis primeros días en Francia este trabajo pudo llegar a término; Ximena Walerstein, por su fuerza vital e inspiradora; y Édgar Moreno, por haberme proporcionado datos importantes para la última sección de este trabajo y por su proverbial elegancia latina. El último y más importante agradecimiento va dirigido a mi familia, por haberme apoyado en todo momento y por haber comprendido la larga ausencia contenida en estas páginas. Contenido Introducción........................................................................................................ 1 I. Nociones sobre el modo de vida de la salsa: el barrio latino......................... 9 Capítulo 1: La doble identidad de los puertorriqueños a lo largo del siglo XX......... 1.1. Los primeros contactos de los puertorriqueños con los angloamericanos.......... 1.2. El Estado Libre Asociado o el paso definitivo hacia lo indefinido .................... 1.3. La Operación Bootstrap y la emigración puertorriqueña a Nueva York............ Capítulo 2: Crisis de la cultura: el viaje de las costumbres................................ 2.1. Valores hispánicos y valores angloamericanos.......................................... 2.2. Segregación: principio de la segmentación aplicado a la salsa.................... 13 14 18 21 29 30 37 Capítulo 3: Las vibraciones del barrio latino........................................................... 45 3.1. El barrio, ambiente de la salsa.......................................................................... 48 3.2. De El Barrio a los barrios................................................................................ 61 Conclusión I: El barrio se hace canción................................................................... 69 II. La música afrolatina en Nueva York y los orígenes del concepto comercial “salsa”...................................................... 71 Capítulo 1: Urbanización y mediación: la red latina de Nueva York ....................... 1.1. El mambo y el son como estéticas musicales urbanas........................................ 1.2. El espectáculo afrocubano en Nueva York durante los años cuarenta y cincuenta. Condiciones y empresas del mito latino................................................................... 1.3. La música afrolatina vuelve al barrio................................................................ 75 78 82 95 Capítulo 2: La música como reflejo del modo de vida del barrio: Hacia la comercialización de la salsa....................................................................... 100 2.1. Música latina en años de revuelta..................................................................... 103 2.2. Los pasos previos a la salsa.............................................................................. 109 2.3. “Salsa”: lo que se esconde tras la palabra.............................................................113 2.4. “Salsa”: lo que refleja la palabra.......................................................................120 Conclusión II: Salsa: límites culturales para una música comercial........................... 129 III. Los contenidos de la salsa: de la estética del barrio al gran público...... 132 Capítulo 1: Las imágenes de vida urbana de la salsa................................................ 135 1.1. La salsa y la tendencias de moda urbanas......................................................... 136 1.2. La salsa “brava” y la disco music.................................................................... 143 Capítulo 2: El sonido de la salsa............................................................................. 2.1. El polirritmo.................................................................................................... 2.2. Un espectro armónico más amplio................................................................... 2.3. El bajo: una frontera entre ritmo y armonía...................................................... 152 155 162 165 Capítulo 3: Las letras de la salsa............................................................................. 167 3.1. El sonero: un hijo célebre que rinde justicia a su familia................................... 171 A) La antiestrella ..............................................................................................................171 B) El sonero y su familia numerosa....................................................................................172 C) La impulsividad esperada .............................................................................................174 D) La pobreza reafirmada.................................................................................................176 E) Lloriqueos engañosos....................................................................................................177 3.2. La salsa “brava”: una canción dominada por la resignación y la misoginia..............................................................................180 A) El orgullo en la resignación ..........................................................................................180 B) La caricatura de la violencia fatal.................................................................................183 C) La fiesta de la inmediatez y la política bufa...................................................................186 D) Los excesos libidinosos latinos en medio de la frivolidad de la disco.............................. E) La percepción femenina de la salsa: “A palabras necias, oídos sordos”.......................... F) Una canción a guisa de síntesis......................................................................................197 3.3. El sonero “consciente”.................................................................................... 189 195 199 A) El complot del sonero “consciente” contra la figura masculina de la salsa “brava”..................................................................200 B) El amante con el rabo entre las piernas.........................................................................202 C) El macho engañado......................................................................................................204 D) Las miserias de un padre de familia..............................................................................205 E) Una historia de dignidad................................................................................................206 F) El estancamiento en el presente .....................................................................................209 G) Un público “consciente” y otro “inconsciente”.............................................................212 H) La tierna lucha de clases..............................................................................................215 I) La pesada moraleja de un cantante solidario...................................................................217 3.4. La salsa y sus posibilidades.............................................................................. 222 A) La posesión paciente....................................................................................................223 B) Las diferencias de criterio de los hermanos Blades......................................................... 225 C) Voz de mujeres valientes...............................................................................................227 D) Seductores magullados y la homosexualidad en los tiempos del sida.............................. 3.5. La llama “erótica”........................................................................................... 230 235 A) Itinerario promedio de un viernes social........................................................................239 B) La paz en un cuarto de hotel.........................................................................................241 C) La incontinencia desvergonzada....................................................................................241 D) La intención es lo que cuenta........................................................................................243 E) El iniciado escandaloso.................................................................................................245 F) Buen amor en mala época.............................................................................................246 G) Regreso a los orígenes..................................................................................................247 H) Lapsus mentis en gotas................................................................................................248 I) Una mentira que siempre dice la verdad..........................................................................249 K) Gripe mortal.................................................................................................................250 L) Aires de cambio............................................................................................................253 3.6. Los desvíos temáticos del proyecto “salsa pop”............................................... 254 A) Las caricias “pop” del cantante “romántico”. Un muchacho sano y correcto...........................................................................................255 B) Vida después de la vida. Las lecciones del grupo Menudo.............................................. C) La homosexualidad femenina se expresa en la salsa (con la licencia de Gloria Estefan).. D) De la lucha de sexos a la serenidad del pop...................................................................268 E) Marc Anthony: el joven que ama y titubea.....................................................................271 F) El amor absoluto propuesto por Jennifer López a un hombre convencional..................... 259 262 276 Conclusión III: El barrio se disuelve en la salsa....................................................... 279 IV. Cuatro perspectivas sobre la evolución comercial de la salsa de 1972 à 1999...................................................................................................... 284 Capítulo 1: La oficialización de la salsa como categoría musical. Los medios de comunicación y la cuestión de la promoción.................................... 290 1.1. La debilidad latina de la revista Billboard. Las primera menciones de la salsa en la prensa de la industria musical..................... 293 1.2. La salsa gana el premio Grammy..................................................................... 297 1.3. El cine: la identidad representada y traicionada................................................ 301 1.4. La prensa: de la voz del barrio a la crónica people del cantante de salsa........... 306 1.5. La radio: el medio preferido por los latinos y acosado por la industria de la salsa....................................................................... 312 1.6. La televisión: un medio resistente a la imagen de la salsa................................. 324 Capítulo 2 : La evolución de la industria de la salsa en los límites de su mercado principal .................................................................... 331 2.1. La agresividad del grupo Fania en la delimitación del mercado de la salsa. Los sellos especializados......................................................................................... 334 2.2. El grupo Fania en las entrañas de la operación Bootstrap................................. 348 2.3. Latinos de alma y consumidores “a la americana”: el desafuero venezolano durante los años de la salsa “brava”.................................. 350 2.4. La primera agonía de la salsa........................................................................... 354 2.5. La “fundación” del mercado latino y la nueva salsa.......................................... 358 2.6. Cuando las majors, vía la salsa, comenzaron a llevar la voz cantante en el mercado discográfico latino de Estados Unidos................................................374 Capítulo 3: Los sellos independientes de salsa y sus alianzas con las multinacionales del disco. El problema de la distribución............................. 384 3.1. Los compromisos de distribución negociados por Fania y por sus competidores............................................................................ 385 3.2. La resurrección de la salsa en manos venezolanas: la asociación TH/Rodven........................................................................................ 396 3.3. La salsa universal de RMM.............................................................................. 400 Capítulo 4: Las multinacionales del disco en la comercialización de la salsa.........404 4.1. Miami nuestro................................................................................................. 406 4.2. Cuando la salsa “erótica” se volvió “romántica” para convertirse en pop.......................................................................................... 412 4.3. Producción y comercialización de la salsa el mercado latino. La flexibilidad multinacional................................................................................... 417 Conclusión IV: Salsa : Livin’ in America............................................................... 423 V. Conclusión general......................................................................................... 429 VI. Bibliografía y otras referencias..................................................................... 435 “Yo no adivino que te voy a excitar con la música, yo lo sé”. Eddie Palmieri “Come down from your swell co-ops, you general partners and merger lawyers! It’s the Third World down there! Puerto Ricans, West Indians, Haitians, Dominicans, Cubans, Colombians, Hondurans, Koreans, Chinese, Thais, Vietnamese, Ecuadorians, Panamanians, Filipinos, Albanians, Senegalese, and AfroAmericans! Go visit the frontiers, you gutless wonders! Morningside Heights, St. Nicholas Park, Washington Heights, Fort Tryon — por qué pagar más! The Bronx — the Bronx is finished for you! Riverdale is just a little freeport there! Pelham Parkway — keep the corridor open to Westchester! Brooklyn — your Brooklyn is no more! Brooklyn Heights, Park Slope — little Hong Kongs, that’s all! And Queens! Jackson Heights, Elmhurst, Hollis, Jamaica, Ozone Park — whose is it? Do you know?”. Tom Wolfe, The Bonfire of the Vanities “Tropical the island breeze / All of nature wild and free / This is where want to be / La Isla Bonita / And when the samba played / The sun would set so high /Ring throuhg my ears and sting my eyes / Your spanish lullaby”. Madonna Introducción La palabra característica del estado de ánimo latino parece ser definitivamente “salsa”. Y hablamos de la palabra antes que de la música porque lo que el mundo conoce como salsa es, sobre todo, una palabra que concede un espíritu a un tipo de música. La palabra “salsa” es una nomenclatura comercial que envuelve el estado de ánimo latino y lo transforma en mercancía. Pero, ¿se trata de un estado de ánimo que se puede extender a toda América Latina? En principio no. La palabra “salsa” encierra un estado de ánimo y una sensibilidad musical afrolatinas, ambas maduradas en un espacio social: el barrio latino, lugar que alberga un modo de vida en el que se mezclan la tradición hispánica y la condición de la pobreza en una atmósfera urbana de tipo capitalista. Este trabajo trata por lo tanto sobre la salsa como forma de representación de un modo de vida afrolatino en el ambiente de la urbe capitalista. Consideramos que el concepto comercial “salsa” es un recurso simbólico concebido por la industria del disco que alude a la cultura específica del público prioritario de la salsa, es decir, los miembros del barrio latino. La salsa, como forma de representación de un modo de vida particular, es una invención norteamericana o, al menos, concebida en Estados Unidos por el grupo discográfica Fania. Por medio de la salsa, el grupo Fania generó una interpretación del barrio puertorriqueño de la ciudad de Nueva York. El hecho de que en Nueva York se concentrara un importante contingente de trabajadores industriales de origen puertorriqueño, sobre todo luego de la segunda guerra mundial, fue la consecuencia de los planes de desarrollo de la isla emprendidos por el Partido Popular Democrático (PPD), dirigido por Luis Muñoz Marín. Este éxodo de trabajadores puertorriqueños pudo llevarse a cabo gracias a la condición de Puerto Rico de Estado Libre Asociado de Estados Unidos. En la realidad del barrio latino de Nueva York encontramos una muestra en escala de un modo de vida generalizado en las grandes ciudades del Caribe hispánico. La salsa funciona como modo de representación de un modo de vida latino-caribeño y de una sensibilidad musical afrolatina. La salsa da por sentado una sensibilidad musical y una tradición hispánica. Ambos elementos forman parte de lo que Jesús Martín-Barbero ha llamado “matriz cultural”, es decir, “formas culturales que se conectan con identidades múltiples y que se mueven a través de ‘dimensiones de conflicto’ definidos por factores étnicos, regionales y religiosos”.1 Tanto la tradición como la sensibilidad le permiten a la salsa circular como mercancía cultural en el mercado latino del Caribe hispánico así como tener una “personalidad” internacional. Esta personalidad se afinca sobre elementos intrínsecos de la cultura y de la sensibilidad del Caribe hispánico. Por ello la salsa admite dos lecturas diferentes: puede ser un fenómeno sociocultural que atañe a la cultura urbana del Caribe hispánico y puede ser también una música popular que absorbe y aporta contenidos asociados a las tendencias de moda (sobre todo durante los años setenta.) Reducir la salsa a un fenómeno de moda nos parecería sin embargo excesivo: a lo largo de su trayectoria comercial, la salsa ha cultivado y hecho valer una tradición y una sensibilidad centenarias. La arbitrariedad comercial de la palabra “salsa” ha transformado tradición y sensibilidad en contenidos que se pueden asociar a las tendencias de moda del mundo globalizado. Desde el nacimiento del concepto comercial “salsa” —que situamos en este trabajo hacia el año 1973—, esta música ha superado diversas etapas comerciales. En este sentido, la salsa muere y renace, siempre con el mismo nombre, con contenidos estéticos nuevos pero refiriéndose a una matriz cultural afrolatina invariable. La manera en que abordamos aquí la salsa se concentra en las maneras en que ella ha sido comercializada por la industria fonográfica. Nuestros propósitos tienen que ver con aspectos precisos de su proceso de comercialización. La genealogía de la salsa que hemos intentado establecer aquí nos permitirá cobrar conciencia de las etapas que esta música ha superado antes de convertirse en un género explotado por la industria multinacional del disco. Por medio de este método, será posible explicar cómo sus contenidos socioculturales han sido el fundamento de una industria especializada, remitiéndonos a la idea expresada por el teórico Keith Negus 2 . El método de “ir directamente a la salsa” (a su medio social de gestación, al producto en sí mismo y a la industria especializada) podría dar un tono excesivamente descriptivo a nuestros propósitos. No obstante, este tono responde a dos razones: la primera, que consideramos la más importante, es que en cada parte de este trabajo partimos de una idea principal —fundamentada teóricamente— que intentamos demostrar por medio de datos puntuales extraídos del mundo de la salsa. A menudos, estos datos provienen de la 1 Jesús Martín Barbero citado por Keith Negus: Music Genres and Corporate Cultures, p. 148. prensa, aunque también de entrevistas realizadas con empresarios y artistas. Utilizamos estas referencias de manera explícita: en la mayoría de los casos citamos directamente la fuente. Vemos en la salsa el lugar de intersección de diversos procesos. Cada uno de estos procesos atañe aspectos diferentes. En este sentido, 1) la salsa puede ser considerada como una fórmula estética que aglutina rasgos característicos de un modo de vida urbano; 2) puede ser también el punto de encuentro de los valores con las normas idealizadas del ámbito del barrio latino; 3) de igual manera, sería un vehículo de expresión social de las comunidades latinas de Estados Unidos, vehículo éste que puede desembocar en la organización de un movimiento de carácter político; y 4) finalmente, la salsa se convertiría en estandarte de la identidad étnica de la comunidad latina de Estados Unidos. La historia de la salsa en el intervalo 1972-1999 permite apreciar la manera en que esta música ha sido también el objeto de un quinto proceso que se desprende de los cuatro anteriormente mencionados: plegándose a la estética de la música pop, la salsa ha evolucionado en la dirección de volver universal la sensibilidad musical afrolatina. Este análisis ha sido organizado en cuatro secciones: — La primera sección se divide en cuatro capítulos: - el primero tiene la intención de proporcionar un recuento histórico sobre la doble identidad de los puertorriqueños a lo largo del siglo XX. En el primer punto, estudiamos los contactos de los puertorriqueños con los estadounidenses; en el segundo, la conversión de Puerto Rico en Estado Libre Asociado de Estados Unidos; en el tercero, observamos la activación de la inmigración puertorriqueña hacia la ciudad de Nueva York. - en el segundo capítulo, nos concentramos en las alteraciones a la cultura puertorriqueña producidas por la convivencia de los puertorriqueños con los estadounidenses. En el primer punto de este primer capítulo tratamos de separar los valores puertorriqueños de los valores americanos con el fin de confrontarlos. Luego, nos referimos a la condición de clase obrera de la comunidad puertorriqueña de Nueva York. - el modo de vida del barrio latino es el objeto de nuestro tercer capítulo. Dedicamos un primer punto al ambiente de los barrios puertorriqueños de Nueva York para enseguida mostrar cómo el espacio social del barrio se presenta en otras aglomeraciones urbanas del 2 Idem., p. 14. Caribe hispánico. En la elaboración de este capítulo figuran ejemplos extraídos de la ciudad de Caracas. — El origen de una estructura mediática latina en Nueva York, así como el nacimiento del concepto comercial “salsa”, son materia de la segunda sección, dividida en dos capítulos: - el primero tiene que ver con el estudio de los rasgos urbanos adquiridos por la música afrolatina en Nueva York y el segundo con el nacimiento de una industria especializada a partir de la experiencia del barrio. En este primer capítulo hemos separado nuestros propósitos distinguiendo dos estéticas musicales específicas: el mambo y el son afrocubanos. Ambos son considerados como formas de representación de un modo de vida latino de Nueva York. En este capítulo mencionamos las primeras empresas comerciales que se dedicaron a sacar provecho del modo de vida latino durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta y así como el repliegue, durante los años sesenta, de la música afrolatina en los límites del barrio. - el retorno de la música afrolatina al barrio latino de Nueva York nos proporciona las bases para elaborar un segundo capítulo. En este segundo capítulo dedicamos un primer punto a comprender el aporte de esta música a la constitución de una identidad latina en el Nueva York de los años sesenta; en el segundo punto, señalamos los elementos tomados en cuenta por el grupo discográfico Fania para formular el concepto comercial “salsa”. Encontramos en la “salsa” la influencia de otras tentativas de comercialización de otros géneros de música popular. En esta parte avanzamos la idea de que, por medio de la “salsa”, el grupo Fania atribuye un tipo de música a la audiencia del barrio latino. —Consolidada como música comercial investida con una nomenclatura distintiva, nos concentramos en la tercera parte en analizar los contenidos de la salsa. Esta tercera parte se divide en tres capítulos: - el primero trata sobre el imaginario urbano que la salsa pone de manifiesto. Este capítulo divide en dos puntos: en el primero entendemos la salsa como una música que absorbe contenidos de las tendencias de moda afroamericanas de los años setenta; en el segundo, trazamos una comparación entre la salsa y la música disco. Esta comparación persigue mostrar la permeabilidad de la salsa a los contenidos de la música comercial más popular de los años setenta. - el segundo capítulo ofrece una descripción, muy elemental, de la estética de la salsa. Lo hemos dividido en tres puntos que atañen aspectos musicales particulares: la polirritmia, la armonía y el comportamiento del bajo en la orquesta de salsa. Según los límites de nuestros conocimientos, relacionamos la estética musical de la salsa al ámbito inspirador del barrio latino. - el tercer capítulo, el más extenso de este trabajo, analiza las letras de las canciones de salsa. En este capítulo no pretendemos de ninguna manera practicar un análisis de contenido. En cambio, buscamos distinguir seis etapas diferentes de la vida comercial de la salsa según las temáticas cantadas. El capítulo se divide en seis puntos que toman en cuenta las diversas actitudes adoptadas por el cantante de salsa a lo largo de veintisiete años de vida comercial. Nos hemos afanado en hacer que las letras se expliquen por sí mismas: en el primer punto estudiamos los elementos que delinean la empatía familiar entre el sonero de la salsa y su público; en el segundo, examinamos una serie de temas recurrentes en las letras, temas a través de los cuales el sonero describe la atmósfera del barrio latino. Entre estos temas se destacan dos: la resignación y la misoginia. Este repaso de los temas más recurrentes de las canciones de salsa guían los análisis ulteriores hacia las otras actitudes adoptadas por el sonero: de este modo distinguimos entre sonero “agresivo”, “consciente”, de transición (es decir, el cantante de salsa sobreviviente a la primera depresión comercial del género), cantante “erótico”, cantante “romántico” y cantante “pop”. Pensamos que las actitudes del cantante de salsa reflejan las maneras en que la industria especializada ha tratado de posicionar su producto sin perder de vista los cambios del modo de vida urbano de las minorías latinas de Estados Unidos. — La cuarta sección destaca las estrategias adoptadas por la industria especializada para acelerar el consumo de su producto por el público. Intentamos también de indicar los efectos arrojados por estas estrategias. Para la elaboración de esta sección, nuestra fuente principal de información fue la revista Billboard en el intervalo comprendido entre septiembre de 1972 y octubre de 1999. Esta última sección se divide en cuatro capítulos. - la primera trata de la oficialización de la salsa como categoría musical y de la figuración de los contenidos asociados a la salsa en los medios de comunicación estadounidenses. Hemos dividido este capítulo en seis puntos: el primero se refiere a la incorporación de la información relativa al mercado musical latino a las páginas de la revista Billboard y sobre las primeras menciones de la salsa en la prensa del negocio musical. La mención de la salsa en la prensa musical es el paso previo a su aprobación por la National Academy of Recordings Arts & Sciences (NARAS), condición para que ésta pueda ser recompensada con el premio Grammy, asunto al que dedicaremos el segundo punto; del tercero al sexto punto, analizamos la permeabilidad del cine, la prensa, la radio y la televisión a los contenidos de la salsa. Diferenciamos entre 1) la presencia de la salsa en la revista Billboard y 2) una prensa especializada en salsa, que exige desarrollos aparte. -en el segundo capítulo, nos referimos directamente a la evolución comercial de la salsa dentro de los límites de su mercado principal: las minorías latinocaribeñas de Estados Unidos así como las comunidades populares de las grandes ciudades del Caribe hispánico. Al igual que en el capítulo precedente, éste se divide en seis puntos: el primero estudia los métodos de comercialización de la salsa practicados por el grupo discográfico que desarrolló el concepto “salsa”, Fania. En este primer punto aludimos a los pequeños sellos independientes que aprovecharon la moda de la salsa para vender sus catálogos; el poderío de Fania durante los años setenta justifica la elaboración de un segundo punto en el cual observamos la transformación de Fania en un grupo de sellos independientes capaz de asumir las responsabilidades de su ciclo de producción. El intento, fallido, de Fania de instalar sus operaciones en la isla de Puerto Rico nos permite asociar la vida del grupo discográfico a la historia contemporánea de la isla; en el tercer punto, nos referimos a la importancia que el mercado fonográfico venezolano tuvo a finales de los años setenta para la industria especializada. Venezuela es considerado aquí el “salvavidas” de un género musical que, alrededor de 1978, ya evidenciaba síntomas de agotamiento; en el quinto punto, presentamos la salsa como una música cuya envergadura comercial fue replanteada dentro de las fronteras del mercado discográfico latino, fronteras fijadas por las empresas multinacionales; el “dominio” y la “autoridad” de las majors en el mercado latino nos llevan a un último punto en el cual procuramos mostrar que, en efecto, la salsa anunció la hegemonía de las majors en el mercado latino. - en el tercer capítulo estudiamos los puntos de contacto existentes entre los sellos independientes especializados y las compañías multinacionales, sobre todo a través de los acuerdos de distribución suscritos entre los primeros con las segundas. Hemos dedicado tres puntos a tres “experiencias de independencia”. Estas tres “experiencias de independencia” están marcadas por los sellos Fania, TH/Rodven y RMM. Defendemos la idea de que estos compromisos de distribución fueron la vía a través de la cual las majors comprendieron la importancia estratégica de la salsa dentro del mercado fonográfico latino e, incluso, fueron su ruta de acceso a él. - el quinto capítulo estudia las actividades de los grandes sellos multinacionales en el mercado de la salsa. Este capítulo incluye tres puntos: el primero trata de la instalación progresiva de las divisiones latinas de las majors en la ciudad de Miami; el segundo intenta mostrar la inclinación hacia el “pop” tanto de la estética musical de la salsa como del cantante del género; el último ofrece un aspecto sobre las estrategias de producción y comercialización puestas en práctica por las majors a fin de capitalizar la salsa en los límites del mercado fonográfico latino. Por supuesto, este último punto, elaborado según la información disponible, no puede aislarse del precedente. La estructura de este trabajo persigue estudiar la salsa como producto cultural “latino-americano” (es decir, concebido y comercializado en principio para los latinocaribeños de Estados Unidos, aunque, por extensión, pueda dirigirse también a los otros latinos y, luego, al mundo entero.) Consideramos la salsa como una invención de la industria cultural que se vale de una tradición y de una sensibilidad musicales afrolatinas dándole un una importancia primordial a lo afrocubano. Aquí consideramos pertinente hacer una aclaratoria: si hubiéramos partido de Cuba para estudiar el fenómeno comercial de la salsa, hubiéramos realizado tal vez un estudio sobre los orígenes de la música, sobre la música y su audiencia, sobre la música y el deseo de perpetuar una tradición, pero no sobre la música como un medio de encaminar el deseo de los consumidores hacia un nicho de la oferta discográfica, idea que es el fundamento de nuestras elaboraciones. Aquí la salsa es considerada como contenido integrado a la oferta de la industria cultural, es decir: como producto estandardizado según la sensibilidad de sus consumidores principales, que posee reglas de elaboración particulares y que implica métodos de producción industrial que garantizan su presencia y su eficacia en el mercado discográfico. Por medio de este examen histórico, musical, sociotemático y económico, queremos mostrar que la salsa es una forma estética que devela los parámetros sociales de un modo de vida. Antes de ser un fenómeno comercial, la salsa debe ser considerada un producto que revela la existencia de un modo de vida y que puede explicar la evolución social de las comunidades latino-caribeñas de Estados Unidos. I. Nociones sobre el modo de vida de la salsa: el barrio latino El asunto de este trabajo es la salsa como mercancía musical correspondiente a un modo de vida urbano del Caribe hispánico, cristalizado en el espacio social del barrio latino. A efectos del enfoque que hemos elegido, la historia del éxito comercial de la salsa no puede comprenderse sino a partir de los procesos políticos y económicos sufridos por la isla de Puerto Rico a lo largo del siglo XX a raíz de su vinculación con Estados Unidos. A nuestro juicio, la salsa es una huella importante de la historia de la inmigración puertorriqueña a Nueva York, particularmente intensa después de la segunda guerra mundial. Esta inmigración es la causa directa de la formación y consolidación del barrio latino. Aun cuando el valor social de la salsa se haya matizado desde la época en que esta música fue bautizada con ese nombre comercial, a comienzo de los años setenta, no perdemos de vista que su valor de representación se halla en la realidad del barrio. Poco a poco la salsa se ha convertido en una mercancía musical que corresponde a una sensibilidad afrolatina. La salsa ya no es una manifestación necesariamente intrínseca del barrio. Consideramos que la mejor manera de mostrar su transformación de forma de representación del modo de vida del barrio a mercancía musical de carácter más general es tratar de adentrarnos en la realidad misma del barrio. Por lo tanto, trataremos la salsa como un producto estético derivado de la vida cotidiana del barrio, nuestro barrio de referencia siendo el barrio latino de Nueva York. A lo largo de este trabajo, estudiaremos las estrategias por medio de las cuales la industria fonográfica especializada en salsa ha logrado imponer su producto musical. Aunque la presencia puertorriqueña en Nueva York exija un análisis riguroso de la historia de Puerto Rico desde la coyuntura de la Guerra Hispanoamericana (1898), en el caso que nos ocupa limitaremos las referencias a esta historia a los procesos que dieron lugar a la consolidación del barrio. Ahora bien, ¿en qué consiste el modo de vida del barrio? En esta primera sección intentaremos enumerar los elementos que permitieron el nacimiento de este espacio social así como las rasgos de su modo de vida. La salsa se ha transformado en un fenómeno comercial porque esta música ha logrado reunir los rasgos distintivos de un modo de vida. La salsa se manifiesta en nombre de una realidad particular a través de una estética musical y de espectáculo. Naturalmente, ella ha progresado en términos comerciales y ha querido aligerar su estética de los rasgos socioeconómicos característicos del espacio social en el que se inspira. Sin embargo, su valor como fórmula comercial se justifica precisamente por su virtud de sintetizar los rasgos de un modo de vida latino-caribeño. Esta síntesis ha sido llevada a cabo por una industria especializada consciente del modo de vida de su audiencia mayoritaria. El desarrollo del concepto comercial salsa y la producción de un conjunto de contenidos musicales correspondiente a este concepto se apoyan en la simplificación de un proceso histórico complejo. En los límites del barrio, los nuyoricans han forjado una cultura en la cual se combinan valores que forman parte de su pasado hispánico con valores nuevos adquiridos en la sociedad angloamericana. La salsa simplifica la historia de los puertorriqueños en Estados Unidos. Las relaciones de Puerto Rico con Estados Unidos nos ofrecen las claves para pensar el barrio como un contexto con múltiples implicaciones sociales y políticas. La salsa, esa música afrolatina que privilegia el son cubano, forma de representación de un modo de vida urbano y que a menudo sirve para abarcar las tradiciones de la América hispanohablante, es interpretada aquí como un producto estético consecuencia de la historia de la comunidad puertorriqueña en Nueva York. Desde esta perspectiva, el barrio de Nueva York podría ser la muestra en escala de un modo de vida basado en la pobreza y generalizado en las grandes urbes del Caribe hispánico. Proponemos considerar el concepto salsa y los contenidos estéticos que se derivan de él como modos de representación de una historia de confrontación de valores: “salsa” es una fórmula comercial que reproduce una manera de vivir sustentada en un conflicto lleno de razones sociales, culturales y económicas. En este sentido, como cualquier otro género musical popular, la salsa ha validado el espíritu de un modo de vida urbano. La historia de los puertorriqueños en Nueva York ayuda a aclarar los elementos constitutivos del modo de vida que se practica en el barrio latino. Pese a la importancia de la historia, advertimos que los propósitos históricos que emitiremos en esta primera sección no deben ser leídos como la historia de Puerto Rico bajo la égida de Estados Unidos, ni siquiera como una historia de la salsa. Nuestro aporte se limita a circunscribir el circuito comercial tradicional de la salsa a partir de las consecuencias sociales ocasionadas por las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos. Sería necesario interpretar el concepto comercial “salsa” como un dispositivo simbólico que simplifica un proceso definido por la dialéctica de valores. La salsa se quiere una música afrolatina, en ningún caso una música nacional. La historia de la salsa es, en principio, la historia de una inmigración, la historia de un territorio nuevo lleno códigos engendrados por la ruptura, el intento de asimilación cultural, el olvido y el préstamo de formas de la cultura popular afroamericana. Deseamos descubrir aquí los elementos que han ayudado a consolidar el modo de vida que justifica la existencia de la salsa. Con el fin de comprender la realidad social del barrio, dividiremos esta primera sección en tres capítulos: el primero se interesará sobre los procesos políticos en los cuales se apoya la ambigüedad de la realidad puertorriqueña y que desataron la inmigración en masa de puertorriqueños a Nueva York; el segundo tratará sobre el choque cultural de los puertorriqueños con la escala de valores de la cultura angloamericana. En este capítulo veremos cómo, replegándose en el gueto que es el barrio latino, los puertorriqueños asumieron su diferencia cultural dentro de Estados Unidos. La lógica segregacionista de la sociedad estadounidense, ilustrada por la experiencia puertorriqueña, nos permitirá asociarla a la técnica de segmentación, que consideramos una interpretación pragmática de la discriminación de tipos sociales característica de la sociedad angloamericana. Será a través de la segmentación que la industria especializada comercializará la salsa; el tercer capítulo hablará del establecimiento del barrio como espacio social y de su modo de vida. Partiendo de imágenes del barrio de Nueva York, trataremos de demostrar por qué este espacio social y su modo de vida se repiten en otras grandes ciudades del Caribe hispánico, lo que facilitará la circulación de la salsa en un mercado considerablemente amplio. Capítulo 1 La doble identidad de los puertorriqueños a lo largo del siglo XX Con el objeto de comprender más tarde los elementos que intervinieron en la formulación del concepto comercial “salsa”, proponemos elaborar algunas explicaciones sobre la ambigüedad de la identidad puertorriqueña. Esta ambigüedad —sobre la cual se ha pronunciado el escritor puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá y que él considera como la razón por la cual la clase intelectual de su país está autorizada para hablar sobre el tema de la identidad3 —, es la base del modo de vida que la comunidad puertorriqueña de Nueva York practicará en el barrio latino. La naturaleza híbrida de los contenidos estéticos de la salsa, lo veremos en la tercera sección, se origina de esa ambigüedad. En la salsa alternan valores hispánicos y valores angloamericanos: los primeros se evidencian sobre todo a través de los temas que tratan las canciones; los segundos, por medio de los recursos técnicos empleados para la elaboración y comercialización de la música. En la imprecisión de la identidad puertorriqueña se mezclan razones políticas y económicas cuyas consecuencias sociales —entre ellas la emigración en masa de trabajadores de origen puertorriqueño y su concentración en el barrio de Nueva York— han sido más importantes a partir de finales de los años cuarenta. ¿Qué circunstancias crearon la ambigüedad de la identidad puertorriqueña? Esta es la pregunta que intentaremos responder en este capítulo. Haremos énfasis en los primeros contactos de los puertorriqueños con los angloamericanos luego de la Guerra Hispanoamericana de 1898, en la anexión de Puerto Rico a Estados Unidos por medio de la fórmula “Estado Libre Asociado” y en los planes de industrialización intensiva de la economía puertorriqueña puestos en práctica por medio de la Operación “Bootstrap”. 1.1. Los primeros contactos de los puertorriqueños con los angloamericanos La condición política del pueblo puertorriqueño con respecto a Estados Unidos ha definido una identidad cultural singular en la cual alternan dos visiones del mundo: una visión del mundo hispánica y una angloamericana. Durante los primeros cincuenta años del siglo XX maduró la dominación de Estados Unidos sobre Puerto Rico, pero esta dominación se estableció sobre una inconsistencia: mientras Estados Unidos se reservaba el derecho de definir el destino de la isla en el concierto de las naciones, los puertorriqueños podían constituirse en torno de un gobierno de acción interna pero no asumirse como ciudadanos de una nación independiente. Aunque alrededor de 1900 los puertorriqueños tenían conciencia de las dificultades que implicaba el hecho de adaptarse a los valores estadounidenses, muchos puertorriqueños leyeron la vinculación de la isla con Estados Unidos como una ocasión única para acceder a la modernidad. Sin embargo, a lo largo del siglo XX, el problema de la identidad puertorriqueña se ha vuelto más importante que el de la entrada de Puerto Rico a la modernidad con los auspicios del Estado americano. Desde la promulgación, en abril de 1900, del Foraker Act (decreto por medio del cual el congreso de Estados Unidos creó un cuerpo político llamado “el pueblo de Puerto Rico”, pueblo cuyos miembros no eran ni americanos ni miembros de una nación independiente4 ), los derechos de los puertorriqueños quedaron entre el clavo y la pared: no tenían ni los mismos derechos que los ciudadanos americanos (por ejemplo, no podían sufragar en las elecciones presidenciales de Estados Unidos) ni podían decidir de manera autónoma el destino de su país. Las limitaciones impuestas a los puertorriqueños por medio del Foraker Act fueron atenuadas en 1917 con el Jones Act, o decreto orgánico de 1917. Por medio de este decreto, el congreso de Estados Unidos concedía el derecho de permanencia de los puertorriqueños en los estados de la unión sin tener que cancelar impuestos federales. En cambio, Estados Unidos se reservaba el derecho de designar al Gobernador, al Comisario de educación, al Auditor y al Procurador General de Puerto Rico, llegado el caso con la consulta del Senado insular. En este contexto, maduró la idea de industrialización en la élite puertorriqueña. La “industrialización” podría ser considerada una idea absorbida de los modos de hacer americanos en la isla, generalizados luego del cese de las hostilidades de 1898. En 3 Ruben Wisotzki: “Edgardo Rodríguez Juliá. ‘La identidad ha estremecido la cultura de mi país’”. El Nacional, edición en Internet, Caracas, Venezuela, 07/10/1998. 4 Kal Wagenheim: Puerto Ricans in the U.S., p. 4. principio, la conclusión del conflicto armado no fue otra cosa para los puertorriqueños sino un cambio de metrópolis colonial. No obstante, este cambio de metrópolis entrañaba también la interrupción de la evolución armónica de los valores del pasado hispánico. El deseo de independencia de la élite puertorriqueña de la colonia española a fines del siglo XIX encarnó en un rechazo a todo lo español que, paradójicamente, ayudó a la instalación en la isla de la autoridad angloamericana: “La mayoría de los puertorriqueños celebró la oportunidad de asociarse con un vecino poderoso y esperó poder compartir su prosperidad. Estaban enterados de que en su isla de 5600 kilómetros cuadrados en las Antillas faltaban recursos naturales suficientes y que todo beneficio que resultara de esta nueva relación ofrecería a muchos puertorriqueños la oportunidad de escapar de una pobreza galopante. Estaban enterados también de que Estados Unidos era un país anglosajón, tanto cultural como políticamente, y que toda alianza con ese país de tierra firme exigiría de su parte un ajuste y una adaptación de sus tradiciones políticas y culturales a los valores del poder continental"5 . En este escenario, la identidad política de los puertorriqueños no podía menos de permanecer imprecisa: desde 1900, Puerto Rico ha oscilado entre el deseo de independencia —la iniciativa independentista más radical siendo la del Partido Nacionalista, de Pedro Albizu Campos— y la adopción de una condición política que, sin sacrificar la tradición hispánica, no rechace tampoco el apoyo económico de Estados Unidos. La comunión de los valores hispánicos con los valores angloamericanos fue la que privilegió el político puertorriqueño Luis Muñoz Marín, fundador, el 28 de agosto de 1936, del Partido Popular Democrático (PPD), hijo del fundador del Partido Liberal Puertorriqueño y antiguo Comisario de Puerto Rico ante el Congreso de Estados Unidos, Luis Muñoz Rivera6 . La falta de organización de los puertorriqueños en torno a partidos así como un discurso populista fueron las claves del éxito de Muñoz Marín y del PPD. Las iniciativas políticas de Muñoz Marín bajo el emblema del PPD se constituyeron en la causa de la creación formal del Estado Libre Asociado. El pensamiento político de Muñoz Marín — también fundador de la organización política Acción Social Independentista, que precedió 5 6 Surendra Bhana: The United States and the Development of the Puerto Rican Status Question. p. 2. Idem., p. 25. al PPD— pasó de la idea de la independencia puertorriqueña a la de la anexión necesaria a Estados Unidos. Su idea de anexión fue bien recibida por la administración americana en la época de las reformas económicas y sociales emprendidas por el presidente Franklin Delano Rossevelt para aliviar los efectos de la crisis económica de la gran depresión de 1929 (New Deal.) La correspondencia de su proyecto político con el New Deal ofrecía a Puerto Rico un fundamento económico para considerar el desarrollo de una serie de planes de industrialización. El paso de la economía puertorriqueña hacia un modelo capitalista de explotación industrial era visto por el líder del PPD como la condición indispensable para sacar a Puerto Rico del retraso socioeconómico. En efecto, el discurso de Muñoz Marín y el PPD tenía una base de realidad. Surendra Bhana, especialista de la evolución política de Puerto Rico frente a Estados Unidos, anota que, en 1946, Puerto Rico tenía una densidad de población de 417,5 personas por kilómetro cuadrado y una economía agrícola (caña de azúcar, irregularmente explotada por empresas estadounidenses desde comienzos de siglo XX) insuficiente para absorber toda la mano de obra desempleada. El estado de la economía puertorriqueña no daba a pensar que las ideas de independencia o de incorporación como estado a Estados Unidos fueran viables. De este modo “Muñoz veía pocos beneficios —si acaso había alguno— en la conversión de Puerto Rico en un estado americano. Por el contrario, veía los siguientes inconvenientes: la continuación de un sistema económico ilógico basado en la explotación de la caña de azúcar; la pérdida de ingresos adicionales por medio de la adopción de una política fiscal de alcance insular; Puerto Rico como estado americano se desmoronaría con la obligación de contribuir con ocho o nueve millones de dólares al Tesoro Federal, tomando en cuenta que no habría fondos para subvenciones ni asistencia. Si Puerto Rico pasara a ser un estado de la unión, el gobierno federal se volvería ‘otro aprovechador ausente de la riqueza producida por los puertorriqueños’”7 . Puesto que la necesidad de encontrar un punto medio entre independencia y anexión se imponía, los populares, como se los llamaba en Puerto Rico, optaron por desplegar un movimiento político que, para ganarse la simpatía del pueblo, halagara la cultura nacional pero, al mismo tiempo, recordara las penurias económicas que sufrían las clases más desposeídas. Con semejante retórica, Muñoz Marín se consolidó como líder popular y se esforzó simultáneamente en convertirse en el “hombre de la Casa Blanca”. La dirección tomada por el PPD convenía a Estados Unidos y parecía convenir al pueblo de Puerto Rico. La fórmula de Muñoz Marín permitió que los puertorriqueños eligieran a su Gobernador General, puesto que, hasta 1946, era atribuido directamente por el Congreso de Estados Unidos8 . Todas estas consideraciones históricas revisten en este trabajo una importancia particular. Ellas explican la ambigüedad existente en las relaciones entre Estados Unidos y Puerto Rico y constituyen el origen de la formación del barrio latino de Nueva York, medio inspirador de la salsa. La posición de ventaja que ocupó el PPD apelando tanto a los intereses nacionales puertorriqueños como a los intereses de Washington permitió a esta organización desempeñar un papel decisivo en los cambios políticos que tuvieron lugar en Puerto Rico desde finales de los años cuarenta. El primer Gobernador General puertorriqueño — designado directamente por Washington— fue Jesús Piñero, sucesor de Rexford Tugwell (Gobernador de origen americano, famoso por haber organizado la administración insular dentro de un esquema burocrático y por haber apoyado la iniciativa del PPD de que el Gobernador General fuera elegido directamente por los puertorriqueños.) Naturalmente, Piñero era aliado de Muñoz Marín9 . La designación por Washington de un Gobernador General fue, por una parte, señal de un nuevo clima de negociación con la administración del presidente Harry Truman10 ; por la otra, fue el punto de partida de una larga cadena de discusiones cuyo problema central era la situación de Puerto Rico en relación con Estados Unidos y, por añadidura, la identidad de los puertorriqueños. 7 Idem., p. 31. “Entre 1900 y 1946, Puerto Rico había sido gobernada por 15 funcionarios nombrados por el presidente de Estados Unidos”. Kal Wagenheim, op.cit., p. 6. 9 Idem., p. 6. Surendra Bhana, op.cit., p. 46 et p. 98. 10 Puerto Rico adquirió una importancia estratégica en los años de la Guerra Fría. La Segunda Guerra Mundial y la ignorancia de los estadounidenses en relación con sus compatriotas insulares (Surendra Bhana advierte: “Los veinticinco miembros del Comité [de Cuestiones Insulares] del Congreso americano y los dieciséis del Senado no eran directamente responsables de las cuestiones relacionadas con el pueblo de Puerto Rico; la presión que hacía falta para que estos funcionarios asumieran su responsabilidad debía provenir de los ciudadanos americanos. Pero los ciudadanos continentales permanecían indiferentes e ignorantes de los problemas que tenían que ver con Puerto Rico”. Idem., p. 72) aminoró el ritmo de las discusiones sobre la isla como dependencia vinculada a la unión. La importancia estratégica de Puerto Rico para Estados Unidos fue justificada en términos militares: “En un período de conciencia de alta seguridad, el hecho de que las unidades de operación de la marina y de la armada permanecieran en una isla que velaba la entrada al Mar Caribe tranquilizaba a muchos legisladores”. Idem., p. 107. 8 La formula política “Estado Libre Asociado” es la base de la noción de identidad propia de los puertorriqueños, tanto de los que viven en Puerto Rico como de aquellos que emigraron a Estados Unidos. A continuación, estudiaremos cómo el Estado Libre Asociado sentó las bases para que un nuevo modo de vida urbano, fundado sobre esta imprecisión de identidad, naciera en los límites del barrio latino de Nueva York. 1.2. El Estado Libre Asociado o el paso definitivo hacia lo indefinido Hasta aquí hemos mencionado tres características del ambiente político puertorriqueño durante la primera mitad del siglo XX: A) la consolidación de una ciudadanía compartida entre valores antillanos e hispánicos y valores angloamericanos; B) la falta de organización de los puertorriqueños en torno a partidos políticos; y C) el auge del PPD debido a esa dispersión de fuerzas políticas organizadas así como a la adopción de un discurso compatible tanto con los intereses de Washington como con las necesidades socioeconómicas del pueblo puertorriqueño. De este modo, el terreno parece preparado para comprender la instauración del Estado Libre Asociado y sus consecuencias en la identidad cultural de los puertorriqueños. La necesidad de ajustar la economía puertorriqueña a un esquema industrial motivó entre los simpatizantes del PPD una reflexión sobre la adopción de una fórmula política por medio de la cual la idea de industrialización pudiera ser realizada. El resultado de esta industrialización fue en realidad la saturación del mercado de trabajo puertorriqueño y el éxodo puertorriqueño a Nueva York, donde se congregarían en el gueto del barrio latino, ámbito inspirador de la salsa. Los políticos puertorriqueños pensaban que la única salida para sacar a su país del retraso económico era contar con el apoyo de Estados Unidos, y este apoyo no podía darse sino en forma de integración. Los Estados Unidos de la post-guerra se encontraban entonces reforzando sus vínculos con sus posesiones de ultramar. En este contexto, la legitimación de los lazos entre Puerto Rico y Estados Unidos exigía la elaboración de un instrumento jurídico que permitiera 1) la formación de un cuerpo gubernamental puertorriqueño en Puerto Rico y 2) la inclusión de Puerto Rico en el esquema federal de Estados Unidos. Esta asociación, que activaría la economía puertorriqueña, debía llevarse a cabo tomando en cuenta la voluntad del pueblo puertorriqueño. Fue en este marco maduró la noción de “Estado Libre Asociado”. El término “Estado Libre Asociado” suponía un arreglo entre Puerto Rico y Estados Unidos, una transición suave entre sujeción e independencia total. Suponía también la prolongación de las relaciones entre angloamericanos y puertorriqueños, aquejados de las rigurosas limitaciones de su economía. En efecto, luego de la crisis de 1929, los puertorriqueños debieron arreglárselas para esquivar las embestidas de la recesión. La crisis económica puertorriqueña no era tanto un fenómeno interno como el impacto de lo que sucedía en la economía metropolitana. La posibilidad de arranque de una economía autónoma era para muchos miembros de la élite insular el paso previo hacia la independencia. Sin embargo, la realización del proyecto de una economía puertorriqueña requería de un punto de apoyo 11 . En ese sentido, la independencia de Puerto Rico no podía ser sino un proyecto a largo plazo. Los planes de desarrollo industrial de Puerto Rico implicaban la prolongación de la ambigua condición de la isla frente a Estados Unidos. Con esto, la prolongación del suspenso respecto del problema de la identidad y la cultura nacionales. Paradójicamente, dejando en espera la situación definitiva de Puerto Rico frente con respecto a Estados Unidos, el PPD logró: 1) posibilitar cambios notables en la política interna y 2) hacer valer derechos de los cuales los puertorriqueños no pudieron disfrutar durante más de cuarenta años. La designación, ya comentada, de un puertorriqueño, Jesús Piñero, como Gobernador General, precedió las elecciones de 1948, primera vez en que los puertorriqueños pudieron 11 Por supuesto, los planes de industrialización de Puerto Rico de la mano del PPD no sólo formaban parte de las ambiciones de los políticos puertorriqueños. Ya hemos mencionado el New Deal, en el que Puerto Rico era materia de interés. En el documento titulado “Labor Migration Under Capitalism. The Puerto Rican Experience”, elaborado por el Centro de Estudios Puertorriqueños, se lee, en el capítulo 5 (“Migration and Industrialization, 1930 to the Present”): “La situación de Puerto Rico atraía a los teóricos y ejecutivos del New Deal, fogueados en las luchas que pretendían llevar a Puerto Rico alivios económicos de urgencia, intervenciones fiscales y una administración y planificación de Estado contra la oposición entre los intereses de los agricultores conservadores y los intereses particulares [....] Escribía uno de los ejecutivos [del New Deal], ‘una asistencia económica suficiente tal vez pueda ser mantenida ahora con el objetivo de llevar la economía insular a un nivel completamente nuevo de autosuficiencia, con una promesa de expansión indefinida’. En este proyecto, los negociantes del New Deal contaban con puertorriqueños formados en Estados Unidos (principalmente con Luis Muñoz Marín), incluso si éstos reclamaban una reconstrucción económica fundamental en lugar de medidas de aligeramiento económico y permanecían fieles a la idea de independencia de la isla pero en condiciones apropiadas”. Centro de estudios puertorriqueños: “Labor Migration under Capitalism. The Puerto Rican Experience”, p. 117. elegir directamente a su líder interno desde la llegada d Cristóbal Colón a la isla12 . Los ataques a las proposiciones políticas del PPD provenían sobre todo de militantes independentistas. En cambio, el pueblo veía en el proyecto del PPD la vía del progreso y el fin de la crisis socioeconómica. El Gobernador electo en los comicios de 1948 fue Luis Muñoz Marín. Una vez en el poder, Muñoz Marín aceleró las gestiones para que en Puerto Rico se ejecutaran planes de desarrollo industrial con los auspicios de Estados Unidos. Entre 1948 y 1950 el nuevo Gobernador General de Puerto Rico y el Comisario Residente en el Congreso de Estados Unidos, a la sazón Antonio Fernós-Isern, trabajaron juntos en la concepción de la fórmula jurídica “Estado Libre Asociado”, que debía ser sometida a referendum. El establecimiento de una fórmula jurídica que definiera jurídicamente la situación de Puerto Rico en relación con Estados Unidos fue el elemento que oficializó, por así decirlo, la ambigüedad de la identidad puertorriqueña. La intención del líder del PPD fue abrir una tercera opción para el desarrollo económico de Puerto Rico, y esta opción era el Estado Libre Asociado, que liberaba a la isla de los compromisos que implicaba tanto ser estado de Estados Unidos como ser nación independiente. El Estado Libre Asociado debía funcionar como un acuerdo susceptible de ser revocado por el pueblo puertorriqueño vía referendum o de ser reconsiderado cuando Puerto Rico alcanzara un Producto Interno Bruto equivalente al del más pobre estado de Estados Unidos. La ejecución del proyecto de desarrollo industrial del PPD con el apoyo de Estados Unidos requería la redacción de una constitución que delimitara el ámbito de autoridad del gobierno electo por los puertorriqueños así como el del gobierno designado por las autoridades americanas. A tres años de su llegada al poder, Muñoz Marín sometió a votación su fórmula “Estado Libre Asociado”. El referendum se insertaba en el marco de la Public Law 600, dispositivo que garantizaba el respeto por Estados Unidos de la decisión del pueblo puertorriqueño con respecto a la aceptación o el rechazo del Estado Libre Asociado13 . Los resultados de la votaci