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RESUMEN DE LAS OPINIONES DE LOS
EXPERTOS AL SEGUNDO CUESTIONARIO
La segunda ronda de opiniones de los expertos se realizó sobre el primer
informe y sobre nuevas cuestiones planteadas a los mismos. Entre ellas, su
opinión sobre diferentes documentos (el más relevante, el reciente informe
de la Unión Europea sobre la cuestión industrial1), así como una serie de
cuestiones esbozadas por el coordinador. Las conclusiones a las que
podemos llegar analizando estos documentos son las siguientes.
RESPECTO AL DOCUMENTO DE LA
COMISIÓN EUROPEA SOBRE INDUSTRIA.
Los expertos están de acuerdo en valorar la importancia de las medidas
propuestas por la Comisión (mejora del capital humano y de sus
competencias, mejores condiciones del mercado, es decir,
internacionalización, acceso a la financiación y a los capitales e inversión en
innovación). Estos cuatro aspectos se hallan profundamente entrelazados:
la inversión en innovación no podrá producirse si no se tiene acceso a
capitales y éste, con las restricciones actuales, difícilmente tendrá lugar si
no se obtienen mejores condiciones de mercado y en especial de los
mercados internacionales. Se señala la importancia de la
internacionalización de las empresas y cómo ésta exige un salto en la
cualificación de trabajadores, gestores y empresarios.
Con todo, especialmente relevantes se considera dos factores: la mejora
del capital humano y de sus competencias y las mejores condiciones del
mercado (internacionalización). En este sentido, se entiende muy
recomendable la adaptación de los trabajadores a las transformaciones
industriales, anticipando cuáles van a ser las competencias necesarias y
dónde se van a producir desajustes entre demanda y oferta laboral.
Los expertos insisten en la necesidad de trabajar en la mejora del capital
humano. Por una parte, se apuesta por incrementar los niveles de
formación académica y de productividad para acercarnos a los países más
desarrollados. Se recuerda que no es un problema únicamente valenciano o
mediterráneo o español, sino globalmente europeo. Al mismo tiempo, se
alerta, en el caso español (ya de por sí retrasado: en torno a un 30 %
respecto a la media europea en inversión en I+D+i), de los posibles
problemas futuros en materias como la innovación ante los recortes
presupuestarios, la débil relación entre el tejido industrial y las instituciones
dedicadas a la investigación y las diferencias interregionales en estos
aspectos, señalándose el retraso de la Comunitat Valenciana respecto al
País Vasco, Navarra y Madrid.
“La revolución industrial devuelve la industria a Europa”. Comunicación del vicepresidente de la
Comisión Europea Antonio Tajaní, 10 de octubre de 2012. IP/12/1085.
1
1
Al mismo tiempo, se recomienda no sólo insistir en la formación del capital
humano de los trabajadores, sino en la de empresarios y gestores. Los
expertos recuerdan la negativa repercusión que la expansión del sector
inmobiliario ha tenido sobre las nuevas generaciones de empresarios y
sobre la desarticulación de una clase empresarial dinámica y con
conocimientos en la gestión estratégica y en la innovación.
2
POR UNA POLÍTICA DOBLE
(TERRITORIAL-EMPRESARIAL), FLEXIBLE
Y SELECTIVA
Los expertos recuerdan la necesidad de diseñar, desde la administración
pública, estrategias de apoyo al sector industrial basada en incentivos,
antes que un plan cerrado que sería de difícil cumplimiento en un entorno
cambiante y móvil. Esta estrategia se debería basar en una doble
perspectiva: una nueva visión territorial/regional (que mejore la eficacia de
la gestión del territorio y su relación con las empresas industriales) y
lógicamente una perspectiva sectorial/empresarial.
1.1.
Políticas sectoriales/empresariales. En este campo se recuerdan
que:

La competitividad de cada uno de los sectores individuales que
forman la base industrial de una economía parece importar más
que la composición o estructura de esa base industrial.

La competitividad de los sectores innovadores/emergentes no será
suficiente para dar un gran impulso al crecimiento y al empleo a
nivel agregado de la economía, pero puede generar un alto valor
añadido por ocupado e influir en mejorar los procesos de
producción y distribución de otros sectores a través de sus efectos
de desbordamiento (spillovers).

En un futuro próximo, lo importante no será tan importante
disponer de empresas punteras en materia de tecnologías de la
información, comunicaciones o biotecnología, como contar con la
capacidad para asimilar las innovaciones prácticas generadas por
dichas empresas altamente innovadoras y/o tecnológicamente
avanzadas.

Los beneficios derivados de los spillovers dependerán de la
capacidad de PIMES locales/regionales para alterar flexiblemente
sus formas de funcionar y de la disponibilidad de capital humano
cualificado a escala local que permita adoptar las innovaciones
trasladadas y desarrollar creativamente adaptaciones. Ello, a su vez,
depende de factores como la flexibilidad del mercado de trabajo, la
capacidad de las empresas para fidelizar a su personal, la calidad
del sistema educativo, el acceso a la financiación para proyectos
arriesgados, etc.
Así mismo, se recomienda una flexibilización de las estrategias públicas, que
deberían variar de acuerdo con las características de los sectores. Se
presume difícil ofrecer reglas generales en relación a las regulaciones
públicas. Además, será complicado ofrecer una noción general de
desarrollo equilibrado. Es imposible que todos los sectores se desarrollen a
3
la vez; al contrario, el criterio fundamental debe ser seleccionar actividades
que puedan ser líderes en distintos sectores. Se recomienda identificar
estos sectores emergentes sin marginar a sectores tradicionales, que si no
pueden ser “líderes”, sí pueden ser “buenos seguidores”. Se apuesta por
desarrollar una política industrial de tipo selectivo de apoyo a las
actividades modernizadores de los distintos sectores. En un escenario de
restricción de recursos (que va a limitar las ayudas a las empresas), será
necesario identificar prioridades que no deben ser necesariamente
sectoriales; prioridades en actividades, no en sectores, en donde los
proyectos innovadores complementen los puntos fuertes existentes y
avancen hacia la modernización, diversificación e incluso hacia la aparición
de nuevas actividades. Esta selección debe basarse en la identificación de
su potencial para generar spillovers y crear economías de escala. Estas
prioridades deberían basarse en lo existente, puesto que crear un sector de
nuevas tecnologías, por ejemplo, de la nada quizá podría ser posible en un
momento de gran disponibilidad de recursos, pero no hoy.
1.2.
Mejor administración pública y de la transparencia del sistema
económico y nueva gobernanza con alianzas territoriales
Los objetivos de calidad y formación, de innovación y transparencia no
deben ser sólo aplicables a trabajadores, empresarios o gestores
empresariales. La administración pública también debe promover la
excelencia y la transparencia en el sistema económico, con una regulación
de la economía abierta a la competencia y con reglas claras, aspectos que
deben ser mejorados.
Así mismo, se recuerda que la actuación pública no debe limitarse sólo a
gestionar las competencias que se tienen traspasadas. Aspectos como la
reforma financiera, la reforma laboral o la energética, si bien no dependen
de los gobiernos autonómicos del EEM, pueden ser objetivo de presión
(lobby) de forma constante en la dirección adecuada. El caso de la
colaboración interregional en la defensa del corredor ferroviario
mediterráneo debería extenderse también a otros aspectos, como por
ejemplo el de la reforma del mercado eléctrico para vencer posiciones de
dominio del mercado y abaratar los costes para las empresas
manufactureras del eje mediterráneo.
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UNA NUEVA POLÍTICA TERRITORIAL
COMO PLATAFORMA A LA ACTIVIDAD
INDUSTRIAL
Los expertos muestran su preocupación por la cuestión “territorial”.
Tradicionalmente, la actividad industrial del eje mediterráneo ha sido una
de las que más ha contribuido a reequilibrar el territorio. Sin embargo, el
predominio reciente de la construcción ha tendido a agudizar los
desequilibrios litoral-interior. Se constata que la crisis de la industria
tradicional va a agravar los desequilibrios territoriales y puede disparar un
proceso de despoblación del espacio intermedio del interior que se
considera altamente preocupante por su irreversibilidad y sus
consecuencias. Así pues, se recomienda que cualquier estrategia basada en
servicios avanzados y en innovación se vincule a la existencia de áreas
metropolitanas pero también de centros urbanos intermedios, los entornos
más apropiados para el desarrollo de estas actividades.
Hoy en día, el escenario territorial-económico correcto no es el de la escala
urbana sino, al menos, el de la metropolitana o incluso la de la región
urbana. La actual distribución de poderes y competencias en materia de
suelo, diseñadas a partir de los municipios, impide generar políticas de
suelo complementarias que permitan alcanzar la eficiencia territorial
deseable. Hay profundas razones para discutir el reparto de competencias
urbanísticas actuales basada en la escala municipal de forma exclusiva y se
recuerda que no hay en el mundo espacio productivo alguno que se sitúe
en la vanguardia innovadora que no se asiente sobre estructuras
metropolitanas complejas en las que los municipios juegan papeles
diferenciados basados en la especialización complementaria.
En este sentido, se llega a la conclusión de que el papel de las áreas
metropolitanas es fundamental: las Áreas Metropolitanas o las Áreas de
Aglomeración Urbana2 tienen que ser el lugar de intercambio de ideas y la
plataforma para la innovación. Se apuesta pues por trascender el nivel
municipal de las decisiones territoriales y económicas para promover
grandes áreas metropolitanas capaces de competir con las aglomeraciones
urbanas centroeuropeas. Junto a esta recomendación, se apuesta por
apoyar el desarrollo de las funciones avanzadas en los centros intermedios,
entre 30.000 y 100.000 habitantes. A este respecto, Cataluña está mejor
dotada que el resto del eje mediterráneo. En el caso de la Comunitat
Valenciana, algunos de estos centros urbanos se hallan inscritos en clústers
industriales tradicionales, que habría que reforzar con medidas de
internacionalización y elevación de su nivel tecnológico, actualizando en la
medida de lo posible la idea de los Institutos Tecnológicos como lugar de
encuentro de investigadores y empresarios.
Un título semejante ha sido adoptado por la reciente publicación “Economies d’aglomeració i
regions urbanes d’Europa”, de la Diputació de Barcelona, 2012.
2
5
Por último, se recomienda promover acciones de equilibrio territorial y por
integrar grandes actuaciones logísticas y de infraestructuras en un esquema
de desarrollo territorial dirigido a maximizar su eficacia en apoyo del
sistema productivo, apuntándose las siguientes ideas: coordinar acciones y
estrategias entre los puertos del Espacio Económico Mediterráneo
(Barcelona, Tarragona, Castellón, Sagunto, Valencia, Alicante y Cartagena)
para promover especialización y complementariedad, teniendo en cuenta
que una situación de pugna los hace menos competitivos. En segundo lugar,
se sugiere mejorar la accesibilidad desde los espacios de interior a los
puertos (en especial en Barcelona y Valencia) y promover una mejora
integración de las instalaciones portuarias con la ciudad. Por último, se
recuerda que ninguna infraestructura es capaz por si sola de dinamizar la
economía y suscitar un aumento de los flujos. Así, en el caso del corredor
mediterráneo por ejemplo, habría que diseñar trazados que permitieran
dinamizar espacios industriales ya existentes, acompañando al propio
corredor de un sistema territorial logístico y de producción que aproveche
las ventajas competitivas de la localización junto al mismo. Este sistema
logístico debe responder exclusivamente a lógicas económicas y
territoriales que garanticen la máxima rentabilidad social y no a una
distribución que busque un reparto político-territorial.
6