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Vol.4. Num.2 Año 2009
© Revista Paideia Puertorriqueña
Universidad de Puerto Rico. Recinto de Río Piedras http://paideia.uprrp.edu
El conocimiento y la persona en la sociedad del conocimiento propuesta por
Peter Drucker
Autores: Luis J. Del Valle Torres & Michael Ruopoli
Resumen:
En este ensayo analizaremos la concepción que elabora Peter Drucker del
conocimiento y de la persona en la sociedad del conocimiento. Proponemos la tesis
de que hay una disonancia en su conceptualización de la sociedad del
conocimiento. Aunque Drucker define rasgos de un nuevo modelo políticoeconómico, lo que subyace es un modelo de economía del conocimiento. En este
último el conocimiento es visto como acumulación de datos que sirven a fines
preestablecidos y prefinanciados, y la persona se limita a un trabajador que es el
punto de partida en la codificación del conocimiento para lograr la eficiencia de
cualquier organización.
Palabras claves: sociedad del conocimiento, economía del conocimiento,
conocimiento, persona educada
Abstract:
In the following essay we will analyze the conceptualization elaborated by Peter
Drucker of knowledge and of the person in the Knowledge Society. We propose
that there is dissonance in his conceptualization of the Knowledge Society.
Although Drucker defines features of a new economic-political model, he
principally develops a model for a Knowledge Economy. The latter treats
knowledge as the accumulation of data that responds to pre-established purposes,
and the person is limited to a worker within an organization who is the starting
point of the codification of knowledge.
Key Words: Knowledge Society, Knowledge Economy, Knowledge, Educated
Person
Knowledge is always embodied in a person; carried by a person; created,
augmented, or improved by a person; applied by a person; taught and passed on by
a person; used or misused by a person. The shift to the knowledge society therefore
puts the person in the center. (Drucker, 1993a, p. 210).
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En este ensayo presentaremos la concepción que elabora Peter Drucker de la
persona y del conocimiento en la sociedad del conocimiento. Recurrimos a
Drucker, uno de los precursores del concepto sociedad del conocimiento, por su
relevancia para el caso de la Universidad de Puerto Rico. La relevancia consiste en
que Drucker define y distingue los conceptos economía del conocimiento y
sociedad del conocimiento, conceptos que se popularizan en la Universidad de
Puerto Rico a partir del siglo XXI. Estos conceptos aparecen de modo explícito o
implícito en los nuevos reglamentos y certificaciones; en la revisión curricular; en
las investigaciones a tono con nociones como economía del conocimiento y
sociedad del conocimiento; en algunas publicaciones recientes del periódico
Diálogo ; en la propuesta para crear una maestría y certificación en Gerencia del
Conocimiento de la Escuela Graduada de Ciencias y Tecnologías de la
Información (Hernández, Suárez, Flores, 2008); y en el plan Diez para la Década.
Proponemos la tesis de que hay una disonancia en la conceptualización de la
sociedad del conocimiento que elabora Peter Drucker. Aunque Drucker define
rasgos de un nuevo modelo político-económico, lo que subyace es un modelo de
economía del conocimiento. A modo de aportación a lo que podría ser una nueva
teoría político-económica, se presenta al conocimiento como aquello que lleva a la
innovación, la actividad de la persona, la transformación de la sociedad, la
ciudadanía, y la democratización. Es decir, Drucker vuelve a la concepción de
pensadores como Paulo Freire de una persona libre que es consciente de su
realidad y la transforma, transformándose a sí mismo. Por otro lado, la sociedad
del conocimiento remite a un modelo económico al servicio de valores como la
utilidad del conocimiento, la eficiencia organizacional, y la sujeción de la persona
a una organización. Nos referimos a una sociedad del conocimiento que opera
como una economía del conocimiento. En otros términos, el conocimiento es visto
como acumulación de datos que sirven a fines preestablecidos y prefinanciados.
Así, tácitamente, en la propuesta y supuesta sociedad del conocimiento las
personas son pasivas y el conocimiento opera mediante una razón instrumental.
Para Peter Drucker la sociedad del conocimiento implica una reestructuración de la
economía política en la que la persona es la base. Ésta no remite sólo a un cambio
económico sino a una nueva visión de las relaciones sociales. A diferencia de la
economía del conocimiento, que propone atender un sector económico basado en
el conocimiento como información mercadeable, la sociedad del conocimiento
supone circular el conocimiento de modo orgánico a través de personas activas. La
persona toma el lugar protagónico en la actividad socioeconómica en la medida
que se hace responsable de sus problemas.
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Peter Drucker considera que la persona necesita operar en comunidad y así le quita
predominancia a la centralidad del poder: “People need roots in a transnational
world; they need community.” (Drucker, 1993a, p. 154). Esta comunidad no niega
la existencia de un mundo transnacional y viceversa. Así, adviene un mundo
glocal y una persona conocedora que actúa en relaciones horizontales.
Más que una nueva sociedad poscapitalista parece que la sociedad del
conocimiento nos devuelve a paradigmas decimonónicos y a otros momentos
históricos de la economía política . Podríamos considerar a Drucker un “socialista
utópico” a lo Robert Owen u otro John Meynard Keynes en tiempos neoliberales.
Decimos esto porque Drucker conceptúa la sociedad del conocimiento como una
sociedad necesaria que adviene, que atiende los límites del capitalismo (sus crisis)
retomando aspectos del socialismo clásico como la cooperación, la educación para
formar ciudadanos, las relaciones horizontales, y la responsabilidad social de la
persona. Esta vuelta al pasado en la sociedad del conocimiento drukeriana implica
una persona activa que es capaz de participar políticamente en su entorno. Es decir
que la persona desarrolla la capacidad de producir conocimiento y de responder a
contingencias.
La persona activa, que para Peter Drucker es la “persona educada”, responde al
proyecto racionalista moderno y a los discursos sobre la libertad. En esta
concepción de persona Drucker retoma los principios de la Modernidad propuestos
y defendidos por pensadores como Jean-Jacques Rousseau y John Stuart Mill.
Estos pensadores entienden necesario que exista una persona educada y libre. Lo
irónico es que Drucker se distancia de los “humanistas” (pensadores clásicos) al
decir: “[…] the knowledge society needs a different kind of educated person from
the ideal for which the Humanists are fighting.” (Drucker, 1993a, p.212). Sin
embargo, afirma: “The educated person needs to be able to bring his or her
knowledge to bear on the present, not to mention molding the future.” (Drucker,
1993a, p. 212). Esta capacidad de la persona educada de utilizar el conocimiento
para el cambio no es incongruente con las prácticas de los pensadores clásicos. El
ataque de Drucker es al humanismo que le es contemporáneo que se limita a
enseñar los clásicos y no a repensar el presente y el futuro.
En los noventa, Peter Drucker reconoce que no vivimos en una sociedad del
conocimiento, que apenas estamos en una economía del conocimiento (Drucker,
1993b) . La persona educada, entendida como libre, y la libertad, entendida como
capacidad para transformar la sociedad y transformarse, no son necesarias en una
economía del conocimiento. Lo que importa en esta economía es la información y
la enseñanza de conocimientos fijados en el tiempo. La economía del conocimiento
no requiere de una persona libre. No se necesita un examen conceptual sobre lo
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que implica la libertad, ni ensayar este concepto. La persona se limita a
desempeñar una función dentro de una relación jerárquica, aprende lo que tiene
que aprender sin pensar cómo piensa, mientras que en la sociedad del
conocimiento “people have to learn how to learn” (Drucker, 1993a, p.201).
Por otro lado, lo que Peter Drucker presenta como la persona que aprende cómo
aprender puede operar dentro de una racionalidad instrumental. La supuesta
libertad puede servir para avanzar el proyecto moderno y al capital en una época en
la que la innovación, el cambio continuo, la diversificación de conocimientos, y la
agilidad en la solución de problemas son la norma. Cambiar a las personas,
educarlas y colocarlas en el centro no las hace necesariamente libres y pensantes.
Nos parece que la conceptuación de sociedad del conocimiento de Drucker gira en
torno a la importancia de agilizar la economía y que la persona educada como
centro sólo es una excusa para cumplir esta función de mantener una Economía
con mayúscula, “poscapitalista”, que habrá que examinar para saber por qué es tan
innovadora y necesaria.
La concepción del conocimiento y de la persona
La sociedad del conocimiento se centra en la subordinación de los factores de
producción tradicionales –el capital, los recursos naturales y la labor– al
conocimiento como recurso fundamental. La primacía del conocimiento como
recurso para facilitar transformaciones económicas es problemática, tanto para el
papel de la persona educada como para el ambiente de innovación que es propuesto
por Peter Drucker en su concepción de sociedad del conocimiento. Aferrarse a una
concepción estrictamente pragmática del conocimiento es uno de los factores que
convierte la sociedad del conocimiento en un modelo administrativo en el que la
persona educada es reducida a un trabajador que sirve de recipiente de información
en una organización. Según Peter Drucker, la sociedad del conocimiento se divide
en dos clasificaciones de trabajadores. Éstas son los trabajadores de servicio y los
trabajadores del conocimiento. La primera consiste en los trabajadores que
ejecutan labores manuales o administrativas dentro de una organización, por
ejemplo: secretarios, mecánicos, contables, archiveros, entre otros. La segunda
consiste en los trabajadores que “manejan” el conocimiento de una organización,
por ejemplo: gerentes del conocimiento, investigadores, educadores, entre otros.
A pesar de que Peter Drucker afirma que el conocimiento en sí no es manejable, no
evita el uso de términos y procesos que aluden al manejo del conocimiento.
Manejar el conocimiento implica hacerlo accesible a múltiples sectores de una
organización para que se aplique a varias situaciones. No es azaroso que la
propuesta principal de la denominada gerencia del conocimiento es codificar el
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conocimiento para hacerlo un recurso de los trabajadores del conocimiento. Esto
significa convertir el conocimiento tácito –que es el conocimiento internalizado de
un trabajador particular– en conocimiento explícito o codificado. Se propone que
una vez el conocimiento tácito “se extrae” del trabajador y se archiva, el trabajador
del conocimiento podría utilizar ese conocimiento explícito para mejorar la
productividad de la organización y fomentar condiciones de creatividad. Este
proceso se denomina applying knowledge to knowledge.
Aplicar el conocimiento al conocimiento significa tratar al conocimiento como un
objeto fijo que funciona para fines preestablecidos. Esta concepción del
conocimiento implica la acumulación y la circulación de información que se
considera útil. Peter Drucker habla de una supuesta sociedad del conocimiento
poscapitalista, no obstante enfatiza en los métodos de la gerencia del conocimiento
que sirven para apropiarse del conocimiento como el recurso principal para
mejorar la productividad de cualquier organización. De este modo el conocimiento
funge como una mera tecnología (herramienta) y la sociedad es la suma de
organizaciones más eficientes. Este modo de proceder no garantiza una ruptura
político-económica, ni una nueva sociedad.
En Post-Capitalist Society,Peter Drucker le otorga primacía al conocimiento
entendido como un recurso por encima del autoconocimiento (self-knowledge). El
autoconocimiento –que para Drucker es el conocimiento que no remite a un
objetivo preestablecido– no coincide con el campo de la Gestión del Conocimiento
cuyo propósito es codificar, organizar y circular al conocimiento en función a un
fin. ¿Cómo se utiliza este conocimiento codificado? La codificación y la
administración del “conocimiento” no determinan cómo el trabajador utiliza el
conocimiento, ni garantiza fomentar un ambiente de creatividad e innovación.
Descartar al autoconocimiento y reducir la sociedad del conocimiento alos bancos
de información y a las estructuras organizacionales es problemático, pues fomenta
una sociedad de personas educadas para operar de un modo preestablecido. Esto
trae la interrogante, ¿cuál es el lugar de la persona en la sociedad del
conocimiento?
Notamos disonancia en la concepción de “persona” que expone Peter Drucker en el
doceavo capítulo de Post-capitalist Society. En este capítulo se presentan una
concepción explícita y otra tácita de la persona en la sociedad del conocimiento.
Examinaremos estas concepciones para comprobar si se sostiene nuestra tesis de la
disonancia o si Drucker es consistente en su proposición de una persona que es el
centro de la emergente sociedad del conocimiento.
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De modo explícito Peter Drucker propone que la persona es el centro de la
sociedad del conocimiento en la medida que contiene, transfiere y realiza diversas
actividades con el conocimiento. El conocimiento es manejado conceptualmente
por Drucker como una cosa sobre la cual se puede operar, codificar (cosificar) y
producir para el mejor funcionamiento de cualquier organización. Esto hace que la
relación entre persona, conocimiento y organización sea problemática. Si
suponemos que la persona es el centro de la sociedad, el motor social, entonces el
conocimiento y el buen funcionamiento de las organizaciones sociales son
secundarios. Sin embargo, esta persona-centro parece ser sólo un contenedor de
conocimientos (experiencias laborales) que debe ser explotado en el nuevo orden
socioeconómico propuesto por Drucker. Después de finalizado el proceso de
transferencia del conocimiento lo que queda como centro es la organización. No
obstante, el centro en el proceso de transferencia de conocimientos es el mismo
conocimiento, que es lo transferido.
¿Cuál es, entonces, el concepto de persona propuesto por Peter Drucker? Según
indica Drucker, “The educated person now matters” (1993a, p. 211), de modo que
el concepto persona es acompañado por el concepto educada (educación). Lo que
importa es una persona educada. La persona educada está sujeta al contexto social
emergente denominado “sociedad del conocimiento” que concibe a la persona
como conocedora y con potencialidad de que sus conocimientos se transformen en
información codificada. Peter Drucker afirma que “the knowledge society is a
society of knowledges and […] it is global—in its money, its economics, its
careers, its technology, its central issues, and above all, in its information” (1993a,
p. 212). En la sociedad del conocimiento los conocimientos y, por tanto, la persona
educada son globales –se distribuyen globalmente– y son aprehendidos como
información. Esto implica que la persona educada es globalizada a partir de lo que
conoce (su experiencia) y lo que aprende. Por tanto la persona educada debe ser “a
universally educated person.” (Drucker, 1993a, p. 212). Esta educación universal,
occidental y oriental (teórica y aplicada, artística y técnica), debe formar una
persona que sea un “‘citizen of the world’—in vision, horizon, information.”
(Drucker, 1993a, pp. 214-215).
La persona educada que propone y describe Peter Drucker está sujeta a varias
condiciones. Esta persona es un sujeto sujetado a una cultura glocal. Es decir, está
sujetado a una educación universal, a una organización u organizaciones en las
cuales trabaja, a una economía basada en el conocimiento codificado, a una
sociedad poscapitalista, a una moral que responde a la responsabilidad social que
toda persona debe ejercer en el trabajo que realiza, entre otras sujeciones. De modo
tácito la persona educada y sujetada puede ser el centro, ser creativa, ser
innovadora, y a la vez ser tratada como un objeto (cosa). El sujeto (persona)
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transita entre la sujeción a un modelo socioeconómico basado en el conocimiento y
la objetivación como un recipiente de información. Aunque Drucker no lo cite, la
metáfora que Paulo Freire utiliza para referirse a la educación bancaria es útil para
entender la concepción de persona que subyace en el texto Post-capitalist Society.
La persona educada es concebida como una vasija o como el lugar o centro de
información en el cual lo local y lo global se encuentran.
Reconocemos que Peter Drucker no es responsable de las concepciones tácitas de
persona que proponemos. Cualquier concepción no dicha textualmente es una tesis
del o de los analistas. Afirmamos que Drucker responde a una concepción bancaria
de la educación porque hallamos una disonancia entre su propuesta de una persona
educada (creativa) colocada en el centro de la sociedad del conocimiento y la
exigencia de sujetar a la persona a las demandas de las organizaciones para las que
trabaja (como empleado o de modo voluntario). No queda claro si la persona
educada es educada sólo para solucionar problemas organizacionales o si se
considera su capacidad para escapar a las sujeciones programadas. Es decir, no
logramos responder la pregunta sobre la noción de libertad que maneja Drucker sin
asociarlo a la educación bancaria.
Es importante responder la pregunta, ¿hay distintos tipos de persona en la sociedad
del conocimiento clasificados de acuerdo al trabajo que realizan en las
organizaciones sociales? Las dos clases sociales o tipos de trabajadores propuestos
por Peter Drucker, los trabajadores de servicio y los trabajadores del conocimiento,
trabajan en las organizaciones existentes, manejan información y tienen
experiencias que se traducen en conocimiento e información. Sin embargo, los
trabajadores del conocimiento son los que emergen en la llamada sociedad del
conocimiento, mientras que los trabajadores de servicio existían antes de que el
conocimiento entrara en acción. Entonces, ¿los trabajadores del conocimiento
tienen una educación de privilegio o la persona educada puede servir tanto de
trabajador de servicio como de trabajador del conocimiento?
Peter Drucker propone que todas las personas deben ser personas educadas en la
sociedad del conocimiento y que todos los trabajadores aportan con sus
experiencias (conocimientos-información) a las organizaciones para las cuales
trabajan. Por lo tanto, la persona educada es la Persona con mayúscula; es cada una
de las personas (trabajadores) particulares que en un determinado contexto se
exponen a una educación universal. Nadie escapa, todos participan y la libertad
como concepto parece quedar ausente. La sociedad del conocimiento coloca a la
persona (trabajador) como centro porque es el punto de partida para la codificación
del conocimiento y para lograr la eficiencia de las organizaciones que harán
posible que la persona educada continúe educándose e innovando, en un ciclo
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indefinido. Así la libertad de la persona, vista tácitamente, está sujeta a un ciclo
“balanceado”. Como asevera Drucker: “there can be creativity and order” (1993, p.
215). De este modo, la creatividad, la innovación y la libertad quedan sujetas al
nuevo orden poscapitalista (la sociedad del conocimiento).
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en: http://oeri.uprrp.edu/index.php?option=com_remository&Itemid=73&func=file
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Santoni, M. (2006, octubre-noviembre). Inicia construcción de importante centro
de
investigación en el RUM. Diálogo, p. 14.
Algunos artículos de Diálogo que tratan sobre la economía del conocimiento y la
sociedad del conocimiento son: Roche, M. (2009); Álvarez, S. (2007); Álvarez, Y.
(2007); Cabrera, L. (2007a); Cabrera, L. (2007b); Custodio, M. (2007); Rivera, O.
(2007); Santoni, M. (2006); Curbelo, P. (2005); Curbelo, P. (2004); Pérez, R.
(2004). La información completa para encontrar cada artículo está en la lista de
referencias.
El concepto global surge de la fusión entre lo global y lo local. En el sentido que se
usa en este escrito, se refiere a la relación que establece Peter Drucker de las
acciones regionales y mundiales que realizan las personas y las organizaciones en
la Sociedad del Conocimiento. Para Drucker los conocimientos se exportan y se
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importan, en un mundo transnacional, sin dejar de considerar que la experiencia
local es importante.
Los socialistas utópicos (Robert Owen, Henri de Saint-Simon, Charles Fourier),
John Maynard Keynes, y otros pensadores que propusieron modelos políticoeconómicos ayudan a entender el ejercicio que hace Peter Drucker con su
propuesta de Sociedad del Conocimiento. Todos ellos proponen soluciones a una
de las crisis periódicas del capitalismo.
La versión electrónica que utilizamos no tiene número de páginas.
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