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Un sendero hacia amor, un Camino hacia la vida.
Gracias a “El Camino en familia.”
Día 0. Comienza la aventura.
He recorrido caminos, que están repletos de rocas, de zarzas y grandes elevaciones, que hacen
duro el tránsito, en ocasiones lastimando a su paso e incluso obligando a caer. Otros se
bifurcan tanto, que dejan siempre la duda de haber elegido el trayecto correcto. Muchos, hay
que recorrerlos con calor, frío, lluvia y tormenta... Pero ninguno, ninguno de ellos es solitario.
Junto a mis pasos siempre hay otras huellas que me siguen y a veces me adelantan
haciéndome subir la mirada y continuar. Hoy necesito más huellas a mi lado, y echo de menos
no tener más bastones que los míos para apoyarme, pero voy cargada de fuerza, de la ilusión
de mostrar a mis pequeñas unas tierras de aromas, esfuerzo, solidaridad, compromiso y
espiritualidad. Emprenderemos este viaje, sabiendo que hay un rastro celestial para guiarnos y
que muchos corazones acompañan los nuestros, acordándose con creces cada día que
estamos fuera. Aún no se si llegaremos a Santiago ni cómo consegui rlo, pero en cada etapa
que me repita, queriendo...sólo eso, estaré cumpliendo un pedacito de nuestro sueño.
Ultreia!!!
Día 1. A Puertomarín.
"Bienaventurado eres, peregrino, cuando contemplas el camino y lo descubres lleno de
nombres y de amaneceres". Largos senderos y hermosísimos caminos en los que contar
manzanas caídas, comer moras o pararse en vaquerías pueden ser momentos mágicos que
empujan esas pequeñas botitas a saber que caminar supone más que andar, que los aromas
son más que olores y los sonidos más que simple ruído. Hoy, muchas manos nos agarraban
para ayudarnos a subir tramos irregulares, otras, sin ni siquiera poderlas rozar, nos
estrechaban cuando en mitad del camino creíamos haber llegado. Mientras, una conversacion
con forasteros, una canción a ritmo de guitarra o una oración del peregrino sentado bajo un
peral, nos motiva a vivir cada kilómetro como si fuera la última etapa. Ultreia!!
Día 2. De Puertomarín a Palos de Rei.
...qué bonito es el Camino, qué paisaje tan encantador tiene este caminito y cuántas
emociones se viven en este largo, largo y duro, duro Camino. Sí, pero si llego a encontrar un
trenecito cuándo íbamos por el kilómetro 22..igual nos vamos para Córdoba. Bueno, el dolor
físico es menor, con la templanza de la mente y el amor del corazón, así que mañana
seguiremos despertando en estas preciosas tierras gallegas...al ritmo andaluz! Ultreia!!
Día 3. De Palas de Rei a Melice.
Y entonces nos adentramos en ese sendero que parece abovedado por los pinos, robles y
sauces, que lejos de parecer sombrío, invita a dejarse llevar por los sentidos y permitiendo
entrever los rayos de sol que iluminan nuestros pasos. Cruzando pequeños riachuelos sobre
puentes adoquinados, que conducen hacia antiguas calzadas rodeadas de prados de ese verde
tan intenso donde pastan tranquilas las vacas. Y así recogiendo los aromas de eucaliptos y
laurel, llegamos a pequeños poblados de remanso y hospitalidad, dónde imponentes, pero
sencillas y pequeñas ermitas de piedra gris envejecida, contrastra con los cielos nublados y
despejados en breve intervalo de tiempo. Risas, canciones y cuentos de un grupo de niños que
camina, que kilómetro tras kilómetro, van encontrando sentido a cada sendero, cada pueblo y
cada peregrino que desea Buen Camino. Hoy recogemos un precioso ramito de flores y
buscamos una piedra negra, la piedra negra, cargada de dolor, de desilusión, de egoismo o
sufrimiento y buscaremos otra blanca luminosa, símbolo de la esperanza y la vida, para dejar
una huella más en cualquier lugar de esta larga etapa, que ha sido una dulce medicina para el
cuerpo y el alma. 52 para Santiago. Ultreia!!.
Día 4. De Melice a Arzúa.
Hoy un duro ascenso de bosque bajo la lluvia y sobre el barro, aunque más bello aún quedaba
el campo después de las nubes. Peques varios tramos de gran pendiente en la furgo. Y muchos
kilómetros para disfrutar del sendero, que lejos de ser un camino de competición deportiva, no
es otra que una vía espiritual para llegar al interior del corazón. Tal día como hoy, hace once
años, iniciaba otro viaje que me cambiaría la vida para siempre. Dos jovenes cordobeses llenos
de vitalidad, elegían Madrid para pasear sus fantasías y sueños, sin esperar que en ese camino,
una sola mirada, un gesto, una sonrisa y un suave roze, sellarían dos vidas eternamente. Dos
manos unidas por esa pasión y amor profundo, que imaginaban sostenerse entre ellas, llenas
de arrugas y recorrer miles de caminos más, abrazados en un sólo corazón. Un día ese sendero
se torció, dejando a una peregrina destrozada en el camino sin fuerzas ni voluntad de
levantarse y seguir. Pero como todo sendero nunca es solitario, mi amor se convirtió en mi
Ángel y miles de peregrinos corrieron a ayudarme y tras recuperar la visión también perdida,
me encontré con dos grandes bastones y agarrándolos bien fuerte emprendimos el camino de
nuevo. Desde entonces no se aparta de nuestras vidas un alma tan limpia, tan buena, tan
celestial, cómo sólo los llamados al cielo demasiado pronto pueden gozar, dejando que
nuestro corazón pueda palpitar de nuevo de vida y fe y quepa además de dolor también
felicidad. En este y todos los caminos diarios, nuestro Ángel y nuestro guía, capaz de transmitir
toda su fuerza y su bondad a nuestras pequeñas peregrinas, valientes para sonreir, luchar y
amar... Y llegamos hasta Arzúa. Mañana seguimos en Camino, más que un Camino. Ultreia!!
Día 5. De Arzúa a Predrouza.
Dicen que no hay Camino hasta Santiago si no hay lluvia en alguna etapa. Aunque caminar
entre barrizales y empapados no es de buen gusto, es cierto que sobre el barro se dibuja genial
con los palos, que los niños no esquivan los charcos sino que prefieren casi zambullirse en ellos
y que perseguir una hoja cuál barco, en una corriente de agua puede resultar toda una
aventura. Pero el mayor de los retos de hoy es reconocer que se puede seguir siendo princesa
con las botas llenas de barro y teniendo sólo una muda de ropa, pues otros muchos niños ni
siquiera la tienen. Que tener botas aunque estén manchadas es estupendo pues hay quién no
puede ni calzarse. Que aunque el día amanezca gris, todos desean ver nuestra sonrisa aunque
nos cueste regalarla. Y cuándo sólo nos quedan 8 para Pedrouza y nos creemos victoriosos por
terminar etapa, un reto más es reconocer que esto no tiene ningún mérito comparado con los
que caminan por obligación o huida. Pequeñas riquezas, que hacen crecer el espíritu de
pequeños y mayores con la excusa de andar pasos. Un verano hace casi 30 años vine a Galicia
por primera vez. Un hombre luchador portador de todos estos tesoros, llevaba a su familia a
conocer mundo y a crecer a bordo de un 1400. Aquel guerrero de carácter espartano y noble
de corazón, supo también luchar contra la tempestad de muchos caminos y de la enfermedad,
sin rendirse y manchándose las manos de grasa hasta justo el final. Hoy por San Agustín,
recibiría abrazos, visitas, regalos de cuantísimas personas lo han apreciado como un buen
mecánico y mejor persona. Desde aquí te mandamos el nuestro. Papá, 15 km para Santiago,
que llegamos! Ultreia!!
Día 6 y último. Llegamos a Santiago.
Recorremos la Rúa da Vía Sacra empleando nuestro último aliento de la jornada para cantar
con nuestros pequeños, gritar, saludar a los lugareños que nos aclaman, haciendo que sus
ojillos, algunos cansados de la semana vivida, pero repletos de energía y entusiasmo, vivan con
emoción los últimos metros. Suenan gaitas.. aceleramos el paso… Elena me mira, cómo olvidar
esa sonrisa iluminando su cara... bajamos la escalinata, mayores y pequeños a pulso con el
carrito de María, su mirada avispada...cruzamos el arco...y allí se alza imponente, única y
Sagrada, Gloria en su Pórtico, rastro de huellas en su fachada. Sufrimiento, fervor, impotencia,
desilusión, esperanza, emoción, inquietud, alegría, dolor, recuerdos, fuerza, miedo, dudas,
reflexión, compañía, amistad, empatía, enfado, diversión, curiosidad, escucha, ternura, riesgo,
aventura, una cruz, coraje, amor...y mucho agradecimiento a los que de una u otra forma han
acompañado nuestros pasos.
Y el Apóstol nos dió su abrazo y de su abrazo, más Caminos, más Vida.