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¿Con quién me casaré?
“Hay dos decisiones más importantes en la vida: recibir a Jesucristo como Salvador, y decidir con
quién vamos a casarnos”
Primera decisión. Elegir a Jesucristo para obtener el perdón de pecados, la salvación del alma y la vida
eterna, porque es el único medio para llegar a Dios (Juan 14:6).
La segunda decisión más importante que un joven o señorita necesita tomar es la elección de la
persona que será su esposo (a). Esta decisión afectará el resto de la vida y hoy hablaremos de esta
gran interrogante.
Esta pregunta nunca se a llegado a saturarse, ¿con quién me casare? Por qué los que preguntaron ya
se han casado y otros novatos siguen preguntándose, creo que nunca se dejaran de preguntar esta
interrogación.
Como dice el dicho: “No firmes sin leer, no te cases sin ver En nombre del amor se cometen
muchos errores”
Decidir con quién vamos a pasar el resto de nuestras vidas, es una de las decisiones más difíciles de
tomar.
Esta decisión se puede complicar más cuando no hemos recurrido a la palabra de Dios a buscar su
dirección según nuestra situación.
Debemos recordar que no podemos tomar decisiones basadas en lo que “sentimos”, ya que esas
decisiones no siempre serán las más sabias. Así lo dice Su palabra en Jeremías 17:9.: “Engañoso es el
corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
Proverbios 3:6 y 8 “Fíate de Jehová de todo tu corazón; y no te apoyes en tu propia prudencia. No
seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal.”
Mis decisiones deben tener como base la dirección que nos da la palabra de Dios… ¿y qué dice Su
palabra?
Que no confiemos en lo que dicta el corazón (Jeremías 17:9). Hoy puedo sentir ilusión, mañana no. En
el corazón residen los sentimientos y la palabra dice que pueden ser engañosas, un día sentimos algo,
al otro día otra cosa.
Me recuerda cuando también yo me preguntaba ¿con quién me casare? Será con la hermanita del
teatro, será la presentadora de TV, o que canta en el coro etc. pero la del coro, no me avía
equivocado.
Es muy tráumate cundo quieres obedecer a tu corazón mas no a la dirección de Dios, muchos en esta
escena se mueren al intento. Un día un joven me acerco y me dijo; Dario, quiero matarme por un
amor ya no quiero vivir, ella no me quiere yo si lo amo, me supo mencionar. Me dio risa, no por él sino
por lo que me dijo, yo respondí; por amor no se muere, se vive, mira 1 corintios 13:4-7.
No paces tiempo en tu soltería con el esposo o esposa de otra persona o tal vez sea de tu amigo, peor
con yugos desigual.
¡Cuántas parejas que nos parecían hechas el uno para el otro, hemos visto romperse! Es fundamental
tener bien claro cuánto puede dar cada persona, para saber cuánto puede pedir y escoger al
compañero apropiado. “El amor muere porque su nacimiento fue una equivocación”
2 Corintios 6:14. “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la
justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”
Salmos 1:1-2 “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de
pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y
en su ley medita de día y de noche.”
El idóneo y el indicado para mi será aquel que también es un hijo de Dios, con el que compartimos la
misma pasión y amor por Dios; la misma visión de servicio a Dios. El hombre indicado es aquel que es
como el Salmo 1, porque si teme al Señor, si sabe honrarlo, lo hará también conmigo.
También recuerda que en la multitud de consejos hay sabiduría, por lo que si buscas consejo, recurre
al de los expertos. Presta mucha atención a lo que dicen tus padres, tus autoridades, tus pastores y
líderes de la iglesia. Es fácil pensar “no lo conocen” o “no me conocen”, pero su experiencia y su amor
por ti te van a guiar a tomar buenas decisiones
Conclusión
La elección de la pareja es una decisión difícil de tomar y a la vez una de las más importantes de
nuestra vida. Es tan importante asegurarte de que la persona que piensas elegir sea un (a) verdadero
(a) convertido (a); que ambos tengan amor verdadero; que armonicen realmente; que tengan
suficiente madurez; que sea la persona elegida por Dios. No es preciso apresurarse en una decisión tan
importante, porque requiere tiempo, oración y meditación.
Sé que escogerás bien y tendrás el matrimonio que tanto has soñado, porque es uno de los buenos
planes que tu Padre celestial tiene para ti Dios te bendiga.
Dario chuto