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"He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en
cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más
que olvido, menosprecio e insulto, en este sacramento de amor."
Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste
la devoción a su Sagrado Corazón. La devoción en sí está dirigida a
la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no
correspondido, representado por su Corazón. Dos, pues, son los
actos esenciales de esta devoción: amor y reparación. Amor, por lo
mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas
injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.
1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
2. Daré paz a sus familias.
3. Los consolaré en todas sus aflicciones.
4. Seré su amparo y refugio seguro durante su vida, y principalmente en la hora de la muerte.
5. Bendeciré abundantemente sus obras que redunden en mi mayor gloria.
6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.
7. Las almas tibias se harán fervorosas.
8. Las almas fervorosas se elevarán con rapidez a gran perfección.
9. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los pecadores más endurecidos.
10. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y honrada.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás
serán borrados de él.
12. Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso otorgará
a cuantos comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no
morirán privados de mi gracia ni de recibir los sacramentos, pues mi divino Corazón se convertirá
para ellos en seguro asilo en aquella hora postrera.
«En el principio existía el Verbo, y el Verbo
estaba en Dios, y el Verbo era Dios. Él, en el
principio, estaba en Dios. Todo se hizo por
Él, y sin Él no se hizo nada de lo que se ha
hecho. En Él había vida, y la vida era la luz
de los hombres. Y la luz brillaba…
Reflexión
El primer misterio del amor de Dios es el habernos creado, solamente por nuestro bien y para que le demos
gloria. La creación de este universo fantástico e inconmensurable; la creación de nuestros primeros padres y de todo el
género humano; la creación de mi alma y de mi cuerpo, progresivamente formado. Mi existencia, primer don y
fundamento de todos los demás. ¿No hemos de dar gracias a Dios?, ¿y de darle gloria, reconociéndole con admiración
en sus criaturas? Todo hombre que no lo haga es inexcusable, según San Pablo (Rom 1, 20).
El hombre ha de colaborar con Dios en su obra creadora, pues por Dios ha sido constituido señor de toda la
creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios. Por ello, hemos de consagrar el mundo y nuestro obrar a
Dios con nuestra vida santa en todas partes.
La desobediencia al Creador es el pecado. Entonces es el mismo Creador quien viene a los suyos para
redimirnos. ¿Pero le recibimos hoy en el mundo? « Padre nuestro: santificado sea tu nombre ». ¿Y qué mejor forma de
santificarlo que el encuentro en oración con Él, el ofrecimiento de las obras de nuestras manos, las manifestaciones
públicas a su Corazón?
Súplicas
Por la Iglesia de Dios nacida del Corazón de Cristo: para que anuncie a todos los pueblos el amor de Dios a los
hombres, roguemos al Señor.
Por todas las naciones, sus habitantes y nuestros conciudadanos: para que vivamos en el respeto, la justicia,
edificados en la caridad, roguemos al Señor.
Por los que viven apenados por las dificultades de esta vida: para que experimenten la protección de Dios,
roguemos al Señor.
Por los miembros de nuestra familia: para que sepamos amarnos mutuamente y reine entre nosotros la
humildad, la armonía y la comprensión, roguemos al Señor.
Por todos los hombres de buena voluntad: para que sigan colaborando en la edificación del Reino y del Reino del
Corazón de Jesús en todos los hombres, roguemos al Señor.
Todo esto y aquello que aún guarda nuestro corazón se lo pedimos al Sagrado Corazón de Jesús y a su Madre con
un Padre nuestro, Ave María y Gloria al Padre.
Oración final
Oh Dios, que nos has manifestado tu amor en toda la creación pero especialmente en
el Corazón de tu Hijo, que vivió entre nosotros, nos rescató para Ti con su sacrificio en la
Cruz nos dio su Espíritu para el camino de la Vida eterna: muéstranos también tu inmensa
bondad escuchando las oraciones de esta familia que celebra tu amor en el Corazón de
Jesús. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
A.C.J. Amado
sea el Corazón de Jesús
A.C.M. Amado
sea el Corazón de María