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Introducción a La alegría de la catequesis para adolescentes Una carta para quienes tienen ministerios con adolescentes católicos en los Estados Unidos Estamos emocionados de compartir con ustedes el primer borrador funcional del documento: La alegría de la catequesis para adolescentes y de obtener sus comentarios sobre el. El título es una combinación de las encíclicas del Papa Francisco Evangelii Gaudium (2013) y El reto de la catequesis para adolescentes publicadas en 1986, hace casi 30 años. Este documento surge del trabajo de La Asociación para la Catequesis del Adolescente (PAC, por sus siglas en inglés). Formada en 2003, PAC es una colaboración singular entre la Federación Nacional para la Pastoral Juvenil Católica, la Asociación Nacional Católica Educativa y la Conferencia Nacional para el Liderazgo Catequético con el apoyo de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos; en concreto, las Secretarías de Diversidad Cultural en la Iglesia, Evangelización y Catequesis, y Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud. En 2007, PAC lanzó la Iniciativa Nacional para la Catequesis del Adolescente, para crear un nuevo paradigma sobre cómo forma la iglesia en la fe a las personas jóvenes para el discipulado y para ayudar a las parroquias y escuelas de todo el país a evaluar, repensar y cambiar sus métodos y estructuras a la luz de los resultados de la Iniciativa. Nuestro equipo de redacción está conformado por representantes de la Federación Nacional para la Pastoral Juvenil Católica, la Asociación Nacional Católica Educativa y la Conferencia Nacional para el Liderazgo Catequético, quienes tienen diversidad de edades, razas, culturas y experiencias. Una de las cosas más emocionantes e inspiradas que ocurrieron durante nuestras reuniones de redacción fue la decisión de dirigir el documento a la persona que está llevando a cabo el ministerio catequético con los adolescentes. Esta nueva orientación nos sorprendió inicialmente (como puede sorprenderles a ustedes), pero entre más hablábamos sobre ello, más sentido tenía. No creemos que algo como esto se haya hecho antes, y puede que diferencie este documento de los otros. También se mencionó que los esfuerzos anteriores estaban dirigidos a personas en posiciones de liderazgo en las catequesis para adolescentes y que no fueron tan efectivos como se esperaba. Tal vez hablar a las personas de "primera línea" puede inspirar un tipo de cambio diferente. BORRADOR -‐ NO PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR -‐ BORRADOR Introducción a La alegría de la catequesis para adolescentes, página 1 Nuestra esperanza es que este documento pueda ser puesto en las manos del maestro de teología de la escuela preparatoria, el ministro joven, el catequista, etc. para que pueda inspirarlos, retarlos y darles orientación en este fascinante y difícil ministerio que ellos han "aceptado". Con base en el trabajo de la Iniciativa Nacional para la Catequesis del Adolescente, esperamos que esta carta anime y una a las personas que se involucran en la catequesis para adolescentes con una visión común, sabiendo que nuestra audiencia y los adolescentes de quienes son ministros, provienen de una diversidad de etnias, culturas y clases sociales, y representan muchos diversos tipos de ministerios catequéticos. Con la bendición de un equipo de redacción diverso, la profunda discusión sobre exactamente quién era nuestra audiencia se convirtió en una fuerza orientadora con respecto a cómo estructuramos esta propuesta. Queríamos inspirar al lector con la compresión de que lo que hacen está en el corazón de la misión de la Iglesia. Queríamos explicar las alegrías y dificultades de trabajar con adolescentes y darles la orientación sobre cómo ser más efectivos en sus ministerios, no solo comprendiendo a los adolescentes, sino también la pedagogía de Dios. Finalmente, deseábamos empoderar al lector para que busque en su comunidad eclesiástica el apoyo que merece por derecho. ¿Una tarea intimidante? Absolutamente. Por lo que nos recordamos permanentemente lo que diremos a nuestra audiencia: esta es una obra del Espíritu Santo. Verdaderamente sentimos al Espíritu Santo trabajando a través nuestro cuando armamos esta propuesta y mientras escribimos juntos este documento, nos emocionamos por recibir sus comentarios. Por supuesto, no podemos dejarles esto sin hacer la mención a Mark Pacione de la Arquidiócesis de Baltimore, quien murió a fines de diciembre de 2014. Estuvo involucrado principalmente en la coordinación del equipo de redacción y trabajó y lideró proféticamente el camino para producir el documento que están leyendo. Mark estuvo involucrado en el documento de catequesis original y fue un padre para todos nosotros mientras construíamos este. Este fue un proyecto que llevó con cariño en su corazón. Extrañamos profundamente su amistad y orientación, mientras continuamos trabajando en este documento, pero continuaremos con confianza, construyendo sobre las bases que él ayudó a crear. Tal como escribió en uno de sus últimos correos electrónicos sobre este proyecto, "Hacia adelante y hacia arriba..." BORRADOR -‐ NO PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR -‐ BORRADOR Introducción a La alegría de la catequesis para adolescentes, página 2 Para proporcionar comentarios al primer borrador del documento La alegría de la catequesis para adolescentes Mientras nuestra comunidad revisa el documento, por favor tenga en mente las siguientes preguntas: 1. ¿Es efectivo el lenguaje usado en el borrador para invitar a las personas que enfrentan personalmente la catequesis con adolescentes a reflexionar sobre temas importantes? 2. ¿El borrador describe claramente la dinámica actual de los adolescentes en los Estados Unidos? 3. ¿El borrador trata los desafíos de la catequesis para adolescentes que experimento/experimentamos? 4. ¿Incluye el borrador mi/nuestra comprensión de la misión de la Iglesia vivida en las iglesias locales (por ejemplo, parroquias y escuelas católicas)? 5. ¿El borrador desarrolla la "Visión de la catequesis para adolescentes y los resultados de la formación de adolescentes en la fe" publicada por la Iniciativa Nacional para la Catequesis del Adolescente en 2008? 6. ¿El documento inspirará a aquellos que hacen catequesis para adolescentes en persona para que reevalúen su práctica de formación de adolescentes en la fe? Tenga en cuenta: 1. ¿Qué, si lo hay, piensa que le hace falta al documento? 2. ¿Cuáles, si los tiene, comentarios sobre el borrador del documento desea compartir con los patrocinadores o equipo de redacción del proyecto? Cuando haya terminado de revisar los documentos, comparta sus reflexiones en: https://www.surveymonkey.com/s/AdCatEsp1 PREGUNTAS TÉCNICAS SOBRE LA ENCUESTA: Contactar a Ela Milewska al correo electrónico: [email protected] PREGUNTAS SOBRE EL PROCESO DEL DOCUMENTO: Contactar a una de las organizaciones aliadas National Catholic Educational Association: [email protected] National Conference for Catechetical Leadership: [email protected] National Federation for Catholic Youth Ministry: [email protected] BORRADOR -‐ NO PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR -‐ BORRADOR Introducción a La alegría de la catequesis para adolescentes, página 3 La Alegría De La Catequesis Para Adolescentes Una Carta Para Quienes Se Encargan De Ministerios Con Adolescentes Católicos En Los Estados Unidos Estimada/o hermana/o en Cristo: En primer lugar, gracias por decir "sí" a la transmisión de la fe a nuestros jóvenes. Durante dos mil años, la Iglesia ha florecido de generación en generación gracias a personas como usted, dispuestas a dedicar su tiempo a compartir con los demás la fe y el amor que tiene en Jesucristo. Este amor que tenemos en Jesucristo nos conduce a formar a otros discípulos mediante una orientación fructífera en la fe de la Iglesia. Tuvimos el deseo de escribirle esta carta para inspirar y desafiar su participación en este alegre y en ocasiones difícil ministerio de la catequesis para adolescentes. Nuestra visión de la catequesis para adolescentes es invitar a los jóvenes a tener una relación personal e íntima con Jesucristo a través de la Iglesia católica. La catequesis para adolescentes es solo una etapa en el proceso vitalicio de adopción de la forma de vida católica. Dicha catequesis se esfuerza por formar discípulos jóvenes fomentando en ellos la capacidad de conocer, amar y servir a Cristo en sus vidas cotidianas. San Juan Pablo II afirmó que nuestra tarea consiste en "invitar a fijar la mirada en Jesús y a seguirlo, porque solo él es el Maestro, el Señor, el Salvador. Como (Juan el Bautista), el catequista no debe enaltecerse a sí mismo, sino a Cristo. Todo está orientado a él: a su venida, a su presencia y a su misterio".1 La Asociación para la Catequesis del Adolescente (PAC, por sus siglas en inglés), formada en 2003, es una colaboración singular entre la Federación Nacional para la Pastoral Juvenil Católica, la Asociación Nacional Católica Educativa y la Conferencia Nacional para el Liderazgo Catequético con el apoyo d e la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos; en concreto, las Secretarías de Diversidad Cultural en la Iglesia, Evangelización y Catequesis, y Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud. 1 Juan Pablo II, "Homilía en el jubileo de los catequistas y profesores de religión", 10 de diciembre de 2000. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 1 Algunas personas conciben a la catequesis solo como una "orientación"; pero en realidad, es mucho más que eso. San Juan Pablo II subrayó que "no basta el conocimiento intelectual de Cristo y de su Evangelio". Sí, hay cosas que "aprender" acerca de la fe, pero la meta no es solo informar, sino formar y transformar. Jesús no es una materia que estudiar, sino una persona a la cual encontrar. Nuestra misión es ayudar a los jóvenes a que se enamoren más profundamente de Jesucristo, como nosotros lo hemos hecho, compartiendo con ellos la belleza de nuestra fe católica. La misión no es fácil, pero hacemos esto debido a nuestro amor por los jóvenes y la esperanza que vemos en sus ojos. El papa Francisco escribió: "Es bueno que toda catequesis preste una especial atención al 'camino de la belleza'... Anunciar a Cristo significa mostrar que creer en Él y seguirlo no es solo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de colmar la vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo, aun en medio de las pruebas".2 Al compartir esta "belleza" con los jóvenes, lograrán una diferencia profunda en sus vidas. Nuestros jóvenes necesitan desesperadamente ver y escuchar el significado de ser católico. Las bendiciones y los desafíos de la catequesis para adolescentes Si apenas está comenzando a trabajar con jóvenes, tenemos muy buenas noticias: ¡son sorprendentes! Los jóvenes están llenos de energía y nuevas ideas; es divertido estar con ellos y tienen un sentido del humor propio. Cada joven que conozca tiene una historia propia; por esta razón, lo invitamos a que vaya a su encuentro como los individuos que son y en el lugar en que ellos están. Los adolescentes están en un momento emocionante y extraño de sus vidas, con cambios drásticos entre sentirse invencibles y sentirse vulnerables. Se trata de un momento de crecimiento rápido en todos los niveles: desde el punto de vista intelectual, emocional, físico y espiritual. Quienes hemos tenido la oportunidad de estar con ellos conocemos el honor y el privilegio de ser parte de sus vidas. Sin embargo, el trabajo con adolescentes también puede ser un desafío. Pueden recibir fácilmente la influencia de mensajes y estereotipos negativos que la sociedad les envía de forma continua. Se comunican de una manera distinta a la de los adultos, que con frecuencia genera malentendidos y conflictos. Al intentar consolidar su independencia, una parte importante de su desarrollo, pueden exagerar y convertirse en rebeldes (o al menos parecerlo). No es ninguna coincidencia que el único recuento que tenemos de Jesús como adolescente incluye falta de comunicación, una incomprensión de 2 Francisco, Evangelii Gaudium, 167. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 2 la identidad y ansiedad dentro de la familia.3 Si eso es lo que puede ocurrir en una "familia santa", imagine cuán difícil puede ser en el caso nuestro. Si bien todos podemos recordar cómo era nuestra adolescencia, debemos recordar continuamente que, aunque aún existen algunas similitudes, el mundo en que viven los adolescentes en la actualidad es muy distinto a lo que nosotros experimentamos. En parte, esto es una bendición. Los adolescentes en los Estados Unidos tienen una diversidad cultural mayor que las generaciones que los precedieron, y les da la oportunidad de valorar más a los demás y tener una perspectiva más amplia del mundo. Internet y las redes sociales les han dado la oportunidad de conectarse con el mundo de una forma nunca antes vista en la historia de la humanidad. Según las estadísticas, varios de los principales indicadores de "conducta peligrosa" han disminuido, como el alcoholismo, la drogadicción y el índice de suicidios.4 Sin embargo, también existen cosas que nos inquietan enormemente. Existen estudios que indican que los jóvenes no se están desarrollando hasta la edad adulta tan bien como lo hicieron las generaciones anteriores. La relatividad tiene tanta presencia en su cultura que muchos de ellos no pueden distinguir entre lo correcto y lo incorrecto. Los adolescentes con orígenes culturales diversos pueden padecer la presión de asimilar la cultura "dominante" y deshacerse de la belleza de su herencia, o quizá elijan distanciarse de todos aquellos que no pertenezcan a su propia cultura. Muchos de ellos son adictos a las redes sociales y la tecnología y no conciben estar sin alguna de estas. Una de cada cuatro chicas experimentará violencia en el noviazgo,5 y más de la mitad de las violaciones sexuales denunciadas son cometidas por un conocido de la víctima.6 Existen adolescentes que viven en una realidad de pobreza, temor y violencia, mientras otros viven sin documentación estadounidense; en estos casos, puede perderse la esperanza en su propio futuro. Además, cuando se les pregunta cuál es su filiación religiosa, un número creciente de adolescentes responde: "ninguna". Los adolescentes se encuentran en un momento de sus vidas en que son susceptibles de influencias, tanto positivas como negativas. En los Evangelios, Jesús nos comparó continuamente con las ovejas. Las ovejas pueden ser muy fieles al pastor; sin embargo, no son muy inteligentes y pueden perder el rumbo fácilmente. Jesús dijo: "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que 3 Lucas 2:41-52. Frank Mercandante, Engaging a New Generation, página XX 5 http://therepresentationproject.org/resources/statistics/ 6 "Female Victims of Violence" US Dept. of Justice. Fecha de modificación: 10/23/2009. http://www.bjs.gov/content/pub/pdf/fvv.pdf 4 PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 3 tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas".7 Existen muchos "ladrones" que fomentan conductas destructivas entre adolescentes y solo quieren usarlos para su propio provecho personal. Nuestro buen pastor dio su vida en la cruz porque deseaba salvarnos del pecado y la muerte y llevarnos a la vida eterna. Creemos que Jesús es la respuesta a todas nuestras preguntas, el sanador de nuestras heridas. A principios del milenio, san Juan Pablo II dijo ante millones de jóvenes reunidos en las afueras de Roma durante la Jornada Mundial de la Juventud: "Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal... Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal, el rechazo a dejaros atrapar por la mediocridad, la valentía de comprometeros con humildad y perseverancia para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna". Este es el mensaje que deseamos enviar a los jóvenes: ¡buscar a Jesús! Como Juan el Bautista, lo señalamos y decimos a los jóvenes: "¡Él es el camino! ¡Él es la verdad! ¡Él es la vida!"8 Si vamos a señalar a Jesús, primero debemos saber quién es él. Una oportunidad de un "encuentro" más profundo con Cristo y la Iglesia Una de las maravillas de un ministerio es que nos da la oportunidad de fortalecer nuestra propia fe católica. Al igual que los jóvenes de nuestro ministerio, nosotros también debemos continuar la búsqueda de Jesús. Todos estamos en una travesía de la fe. El papa Francisco escribió: "Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso".9 El papa Francisco habla con frecuencia acerca de tener un "encuentro" con Jesús, un encuentro íntimo y personal que le permita entrar en nuestras vidas y transformarnos desde el interior. 7 8 9 New American Bible Revised Edition, Juan 10:10-11. cf. Juan 14:8 Evangelii Gaudium, 3. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 4 El papa Benedicto también habló acerca del "encuentro". Él dijo: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva".10 Su disposición de transmitir la fe a los jóvenes demuestra que usted está tomando un "rumbo" distinto, el rumbo correcto. ¡No permita que termine ahí! Podemos dar constancia de que el ministerio no es una obligación; es un obsequio. Es un obsequio que ofrece muchas bendiciones, incluso más cuando usted continúa su búsqueda de Jesús en su propia vida. Si no tiene su atención puesta en Jesús, este ministerio quizá se sienta como una "carga" más que una bendición. El papa Francisco escribió: "El problema no es siempre el exceso de actividades, sino sobre todo las actividades mal vividas, sin las motivaciones adecuadas, sin una espiritualidad que impregne la acción y la haga deseable."11 La epístola a los hebreos afirma que debemos tener "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe".12 Nuestro amor por Cristo y su Iglesia debe multiplicar nuestro interés por recibir más orientación acerca de aquello en lo que creemos. En lugar de sentirnos intimidados por la cantidad de preguntas formuladas por los adolescentes, debemos considerarlas una oportunidad de aprender más acerca del significado de ser católico. Los jóvenes no solo querrán saber en qué cree usted, sino que les parecerá más importante saber por qué lo cree. Usted encontrará a Jesús en los jóvenes que tenga a su cargo en su ministerio, pero quizá no lo reconozca si no lo está buscando ya activamente en su propia vida. En caso de no haberlo hecho ya, la/lo invitamos a desarrollar el hábito de orar, leer las Escrituras y recibir los sacramentos con frecuencia. Hacemos todas las cosas que deseamos inculcar en nuestros jóvenes. Debemos ejemplificar la fe antes de hablar de ella. El bendito Pablo VI escribió: "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan; o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio".13 La famosa oración de san Francisco de Asís explica con gran belleza la paradoja de la fe católica: "Porque dando es como recibimos". Lo que usted dé a los adolescentes en este ministerio será una oportunidad de recibir más de lo que Cristo tiene para usted. 10 11 12 13 Evangelii Gaudium, 7. Evangelii Gaudium, 82. New American Bible Revised Edition, Hebreos 12:2. Pablo VI, Evangelii Nuntiadi, 41. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 5 Sí, Dios la/lo está llamando al ministerio. Pero es más importante el hecho de que Dios la/lo está llamando a la intimidad. ¡No tenga miedo! ¡No tenga miedo ni se sienta abrumada/o! Es normal sentir que no tiene la inteligencia suficiente, el talento suficiente o la santidad suficiente para marcar una diferencia en las vidas de los adolescentes. Nadie es perfecto. Con independencia de su arduo trabajo, no hay nada que usted pueda hacer por cuenta propia para dirigir a un joven a Jesucristo. Los catequistas se preguntan con frecuencia si su labor hace algún cambio significativo en las vidas de los jóvenes. El Directorio catequístico general destaca que "la adhesión al mensaje cristiano por parte del catequizando, que es fruto de la gracia y de la libertad, en último análisis no depende del catequista; y por eso es necesario que la actividad del catequista vaya acompañada de la oración".14 La transmisión de la fe debe ser una experiencia llena de oración; nadie puede "convencerse" de la fe, solo "convertirse". Y la conversión es la obra del Espíritu Santo. El bendito papa Pablo VI describió la obra del Espíritu Santo de la siguiente manera: "Él es quien impulsa a cada uno a anunciar el Evangelio y quien en lo hondo de las conciencias hace aceptar y comprender la Palabra de salvación".15 Este es el misterio: el Espíritu Santo que obra dentro de nosotros le habla al Espíritu Santo que obra dentro de ellos. No se trata de que usted aproveche al Espíritu Santo para su ministerio. Se trata de dejar que el Espíritu Santo la/lo aproveche a usted para este ministerio. Es fundamental que cada catequista comprenda esto. El papa Francisco escribió: "Si bien esta misión nos reclama una entrega generosa, sería un error entenderla como una heroica tarea personal, ya que la obra es ante todo de Él, más allá de lo que podamos descubrir y entender. Jesús es 'el primero y el más grande evangelizador'. En cualquier forma de evangelización el primado es siempre de Dios, que quiso llamarnos a colaborar con Él e impulsarnos con la fuerza de su Espíritu".16 Al decir "sí" a la transmisión de la fe a los jóvenes, usted recibe la invitación a cooperar con el Espíritu Santo en la tarea de compartir la fe con los adolescentes. "Las técnicas de evangelización son 14 15 16 Directorio catequístico general, 71. Evangelii Nuntiandi, 75. Evangelii Gaudium, 12. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 6 buenas, pero ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu".17 Existe una gran paz al saber que esta es la obra de Dios, no la nuestra. Nosotros somos los instrumentos de Dios, y si bien desempeñamos una función pequeña en el amplio plan de Dios en el caso de estos jóvenes, es una función importante. Los adolescentes están en un punto crucial de su desarrollo, y el ministerio que realizamos con ellos durante esta edad puede repercutir en el resto de sus vidas. Saber que este ministerio se realiza mediante el poder del Espíritu Santo no debe conducirnos a la pasividad, sino darnos la fortaleza de entregar nuestro mejor esfuerzo a Dios. Se nos concede participar en la obra más grande de Dios: la transmisión de la fe a los demás. Y eso significa que debemos saber más acerca de quiénes están a nuestro cargo en nuestro ministerio y que nuestro ministerio debe seguir el ejemplo del "primero y el más grande evangelizador",18 Jesucristo. Los jóvenes en los Estados Unidos Desde principios del siglo XX, han existido muchos sociólogos y psicólogos que han aportado una mejor comprensión de la cultura y la conducta de los adolescentes. Durante la mayor parte de la historia, una persona pasaba de la infancia a la edad adulta. Antes de la segunda mitad del siglo XX, una persona de 16 años de edad en los Estados Unidos probablemente tenía un empleo, estaba casada (o comprometida) e incluso tenía hijos propios. Si bien esta quizá todavía sea la norma en otras partes del mundo, la mayoría de las familias que viven en los Estados Unidos no desean ese tipo de futuro para sus hijos, al menos no durante los años de la adolescencia (y tampoco lo desean muchos adolescentes). Muchos sociólogos han propuesto que el concepto estadounidense de "adolescente" surgió de la Segunda Guerra Mundial y es un término inventado en los Estados Unidos19 que después se exportó a otras culturas europeas occidentales durante los siguientes años. Pero la forma en que la cultura estadounidense define a los jóvenes puede ser distinta a la forma en que otras culturas los definen, y muchos de nuestros jóvenes provienen de familias que tienen una comprensión distinta de lo que significa ser joven y del papel del joven en la familia y la sociedad. Esos adolescentes con frecuencia se encuentran entre las tensiones de la cultura "popular" estadounidense y la cultura familiar/tradicional. Este documento se escribió para quienes trabajan con jóvenes de 11 o 12 años de edad hasta los 18 años. Cuando hablamos de "jóvenes" o "adolescentes", nos referimos a este grupo de edad. 17 18 19 Ibid. Evangelii Gaudium, 12. cf. Savage, Jon, Teenage: The Creation of Youth Culture (New York: Viking, 2007), página 465. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 7 Específicamente, dirigimos nuestra atención a los jóvenes que viven en los Estados Unidos, principalmente los que nacieron y crecieron aquí, o que crecieron aquí durante la mayor parte de sus vidas.20 A esta generación de jóvenes se le ha llamado "la generación mosaico"21 porque, a diferencia de las generaciones anteriores, no existe un atributo dominante en su caso. Son diversos en cuanto a cultura, creencias y gustos. Se sienten cómodos con la contradicción y son "posmodernos" en su forma de pensar. Sin embargo, incluso con esta diversidad, existen algunas cosas que todos los adolescentes tienen en común y cuya comprensión es importante si vamos a transmitirles la fe con eficacia. La familia Cada joven de su ministerio es parte de una familia. Nosotros estamos con ellos solo durante un período breve, mientras es probable que ellos tengan una relación vitalicia con sus familias. A diferencia de los estereotipos, los adolescentes de la actualidad con frecuencia se refieren a sus familias como una fuerte influencia en su conducta.22 Creemos firmemente que debemos aliarnos con los padres de familia, los abuelos, los tutores y otros miembros de la familia si hemos de transmitir con éxito la fe a los adolescentes. La Iglesia subraya que los "padres de familia son los primeros educadores en la fe".23 Existen muchas familias que asumen esta responsabilidad con seriedad y transmiten la fe a sus hijos e incluso a los hijos de sus hijos. Existen otros que quizá no comprenden lo que la Iglesia enseña o consideran que no tienen el tiempo necesario para transmitir la fe a sus hijos porque tienen otras prioridades. Sea cual fuere el caso, la catequesis para adolescentes ofrece una oportunidad de compartir la fe con las familias y con sus adolescentes. Para lograr lo anterior, debemos encontrar formas de que la familia participe en este ministerio. En vista de que ellos son los "primeros catequistas", debemos darnos cuenta de que nuestra función dentro de la catequesis consiste en trabajar con ellos para ayudarles a transmitir con más eficacia la fe a sus 20 Los jóvenes que recién emigraron a los Estados Unidos generalmente tienen problemas distintos, y consideramos que su situación estaba fuera del ámbito del presente documento. 21 Término acuñado por Barna Group, https://www.barna.org/churchless#.VGpLxodSXyE 22 Consejo de Asesores Económicos, "Teens and Their Parents in the 21st Century: An Examination of Trends in Teen Behavior and the Role of Parental Involvement", http://clinton3.nara.gov/WH/EOP/CEA/html/Teens_Paper_Final.pdf 23 Directorio general para la catequesis, 255. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 8 adolescentes, especialmente si no lo hacen ya.24 Con independencia de que provengan o no de una familia católica activa, debemos caminar con estos adolescentes en su travesía de la fe y realizar nuestro mejor esfuerzo para llevar a Cristo a sus corazones. La naturaleza de la familia está experimentando un cambio drástico en los Estados Unidos. Un ejemplo de lo anterior es el número creciente de adolescentes que están siendo criados en un hogar monoparental o criados por otro miembro de la familia, como la abuela. Según la información más reciente de la Oficina del Censo, 55 por ciento de los niños negros, 31 por ciento de los niños hispanos, 21 por ciento de los niños blancos no hispanos y 13 por ciento de los niños asiáticos viven en un hogar monoparental.25 Existen estudios que han demostrado continuamente que los niños provenientes de un hogar monoparental están en desventaja al compararse con los niños de hogares biparentales. Sin embargo, es un error etiquetar a estas familias como "rotas", como si no existiera rotura alguna dentro de las familias en las que la madre y el padre permanecen juntos. En todo caso, debemos acercarnos, apoyar y aliarnos con las familias monoparentales de forma especial. Los estudios como los mencionados anteriormente nos dan un sentido general de la situación, pero nosotros debemos ir al encuentro de cada familia justo en la situación en que se encuentran. Para lograrlo, necesitará encontrar maneras de conocer bien a las familias a las que atiende. ¿De dónde provienen? (¡Nunca suponga que conoce su origen étnico!) ¿Puede comunicarse con la familia de forma eficaz? ¿Quiénes son los miembros de la familia? (¡Nunca suponga que tienen a una mamá y a un papá!) ¿Cuál es la situación económica de su familia? ¿Existen situaciones problemáticas presentes en la familia? ¿Cuán importantes son la educación, la trayectoria profesional y el éxito en su familia? ¿Su familia es católica, interreligiosa, de otra fe o sin Iglesia? ¿Practican alguna tradición religiosa? ¿Son activos en su fe o prefieren no estar demasiado involucrados? ¿Qué es lo que la familia espera que el adolescente obtenga de esta experiencia catequética con usted? No es incorrecto formular estas preguntas y averiguar las respuestas. No buscamos esta información con el fin de prejuzgarlos ni diseminar los rumores más recientes. Por el contrario, esto nos ayuda a comprender y respetar a cada joven y su situación familiar para desempeñar una mejor función ministerial para ellos de forma individual y en conjunto. 24 Un recurso para lo anterior es "Familias católicas fuertes: juventud católica fuerte", provisto por NFCYM. 25 http://www.census.gov/prod/2013pubs/p20-570.pdf PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 9 Existen muchas familias que no tienen una participación activa en la fe católica.26 Cuando de la participación familiar se trata, un problema común en la catequesis para adolescentes es una mentalidad que consiste en solamente "dejar" al adolescente en un destino: dejan a los adolescentes en nuestras parroquias, escuelas u otros centros de fe y esperan que la Iglesia se encargue de toda la formación relacionada con la fe. Por un lado, el compromiso que hacen al traer a sus hijos a la iglesia y desear que sus hijos conozcan más acerca de la fe católica es encomiable, y definitivamente se trata de un buen inicio. Sin embargo, si los adolescentes no ven que la fe se practique vivamente en el hogar es poco probable que se convierta en una parte significativa de sus vidas. Un estudio sobre las vidas religiosas de los jóvenes concluyó que "la laxitud religiosa relativa de la mayoría de los adolescentes católicos estadounidenses es un reflejo significativo de la laxitud religiosa relativa de sus padres".27 Por eso es importante incluir a la familia en su conjunto dentro de la labor ministerial. Al hablar de los padres de familia, san Juan Pablo II escribió: "Este deber de la educación familiar es de tanta transcendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse".28 Algunas veces, las estadísticas no ofrecen muchas esperanzas. Sin embargo, Cristo sí lo hace. Si bien muchas de las familias de los adolescentes que acuden a su catequesis quizá no tengan una participación activa en su fe, las familias que sí son activas en su fe pueden tener una repercusión significativa si les da la oportunidad de una participación más completa. Muchas familias no saben en qué cree la Iglesia o sencillamente no dedican tiempo a la comprensión de estas creencias. La inclusión de ellas en lo que usted comparte con el adolescente es una forma de transmitirles la fe. Un adolescente que se apasione por su fe puede contagiar ese entusiasmo a la familia. Como el bendito Pablo VI escribió: "Los padres no sólo comunican a los hijos el Evangelio, sino que pueden a su vez recibir de ellos este mismo Evangelio profundamente vivido".29 El papa Francisco afirmó: "La familia atraviesa una crisis cultural profunda".30 Necesitan la ayuda de toda la comunidad para no perder la fuerza y criar a sus hijos en la fe. Debemos abogar por la participación familiar. Nuestra función dentro de la catequesis para adolescentes consiste en encontrar maneras creativas de orientar, alentar y facultar a las familias católicas y de aliarnos con ellas para ayudar a transmitir la fe a sus adolescentes. 26 27 28 29 30 http://cara.georgetown.edu/CARAServices/requestedchurchstats.html Christian Smith, Soul Searching, pág. 216. Juan Pablo II, Familiaris Consortio, 36. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 71. Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 66. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 10 La universalidad Entre los casi cuatro millones de adolescentes católicos que viven en los Estados Unidos en la actualidad,31 aproximadamente la mitad son hispanos. Poco más del 40 por ciento son blancos y casi el 10 por ciento son asiáticos, negros o de otro origen étnico.32 La diversidad cultural es una de las principales fortalezas de la Iglesia católica. Esto se remonta a la época de Jesucristo. La cristiandad fue el primer movimiento religioso importante de la historia de la humanidad al que una persona podía pertenecer con independencia de su clase u origen étnico. La palabra que utilizamos para nuestra fe, católica, literalmente significa 'universal'. La nuestra es una fe que se puede compartir con cada ser humano de todos los rincones de la tierra. La "universalidad" de nuestra fe y la diversidad de nuestra nación presentan ante la Iglesia católica de los Estados Unidos una sorprendente oportunidad de celebrar nuestra pasión por Jesucristo de una forma vibrante y multicultural. Eso es lo que otorga a nuestra Iglesia un carácter especial y único entre otros tipos de fe religiosa. Sin embargo, debemos reconocer y acoger la multitud de culturas, orígenes étnicos y capacidades presentes en la Iglesia estadounidense de la actualidad. Como católicos, y especialmente como ministros de la juventud, es necesario demostrar lo anterior mediante nuestras palabras y nuestras acciones dentro de los muros de la Iglesia y más allá de estos muros, porque los jóvenes lo observan. Los Acoger la diversidad católicos no deben experimentar nunca la división deliberada, las comprende celebrar nuestra tensiones raciales, el clasicismo, la discriminación ni los prejuicios fe con quienes tienen otras dentro de su propia comunidad de la Iglesia. Este debe ser un capacidades y asegurarnos de lugar donde nuestras hermanas y hermanos, especialmente que lo que hacemos sea nuestros jóvenes, se sientan en su casa porque es su casa. Es accesible en una variedad de fundamental que cada líder católico tenga esta actitud. situaciones. Muchos de nuestros jóvenes (o sus familias) provienen de distintos países y viven la presión de asimilar o adaptarse a la cultura popular estadounidense. Incluso las familias que han vivido en los Estados Unidos durante años siguen experimentando los desencuentros culturales. Por ejemplo, el Dr. Nathan Jones, un catequista católico de prestigio, hizo el siguiente comentario acerca de los desafíos culturales a los que se enfrentan los catequistas dentro de la comunidad negra: "Con frecuencia, 31 32 http://nineteensixty-four.blogspot.com/2013/05/the-catholic-teenager-few-mysteries.html http://www.pewresearch.org/key-data-points/u-s-catholics-key-data-from-pew-research/ PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 11 nuestras formas de ejercer el ministerio se contraponen al estilo de los negros. Los orientadores novatos normalmente perciben estilos y conductas culturales específicos de los negros con recelo e incomprensión, como la abierta expresión de los sentimientos… colores fuertes; el uso de la blasfemia e infracciones deliberadas a la sintaxis inglesa estructurada".33 La asimilación plantea un problema de identidad para muchos jóvenes dado que se sienten divididos entre adoptar las tradiciones de su familia y olvidarse de su cultura. Pensemos en lo siguiente si no lo hemos hecho ya: la asimilación no es la respuesta. En su lugar, se debe fomentar en estos jóvenes el reconocimiento, la aceptación y la adopción de su propia identidad cultural como un cristal a través del cual aceptan y respetan la de los demás. El primer paso comienza con nosotros, como ministros. Mediante una investigación profunda del tema, el Instituto Fe y Vida subraya lo siguiente: "La identidad personal de un individuo no puede darla otra persona ni imponerse desde el exterior del individuo. Los padres de familia, los orientadores y los agentes de pastoral algunas veces intentan proyectar su propia identidad sobre los jóvenes... dicha sustitución de la identidad no es saludable para los adultos ni para los jóvenes".34 Debemos ir al encuentro de cada joven justo donde está y no prejuzgar. Quizá optan por adaptarse a la nueva cultura de una manera propia o probablemente sean completamente fieles a su propia cultura. De cualquier forma, nuestra misión es enseñarles la fe, no enseñar un idioma ni una cultura específicos. Para tener éxito en lo anterior, debemos hacer todo nuestro esfuerzo para que personas del mismo origen étnico y cultural del adolescente tengan puestos de liderazgo en el entorno del adolescente. Es verdad que "El ministerio colaborativo de la catequesis para adolescentes exige la integración de una serie de líderes con funciones especializadas. La eficacia de la catequesis para adolescentes depende de la contribución de todos los líderes".35 Sin embargo, debemos llevar lo anterior un paso más adelante. Es muy importante que los adolescentes vean posiciones de liderazgo dentro de la fe ocupadas por alguien como ellos mismos; es decir, negros, hispanos, hombres o mujeres, de las zonas urbanas o suburbanas. Nadie tiene más eficacia que quienes han estado en zapatos semejantes a los de los adolescentes que dirigen. La diversidad en los líderes juveniles es fundamental. Si están ausentes en su comunidad, encuéntrelos y deles formación, o sencillamente búsquelos. Si usted no proviene de la misma cultura de los jóvenes de su ministerio, deberá conocer más acerca de la composición cultural de esos adolescentes. Causa desagrado que los demás supongan que todos 33 34 35 “Faith and Culture” An Afro-American Perspective, Nathan Jones, PH.D. pág. 78, USCC Profetas de esperanza Vol 2: 27, pág. 42-43 El reto de la catequesis de adolescentes: Maduración en la fe, 16. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 12 los hispanos son mexicanos o puertorriqueños. En consecuencia, nosotros también debemos esforzarnos por dejar atrás los estereotipos. No todos los negros son de África. No todos los asiáticos a los que conozca vienen de China. Además, si bien los blancos de los Estados Unidos con frecuencia tienen un origen étnico más fusionado, muchos de ellos conservan vínculos sólidos con su herencia irlandesa, italiana o polaca, solo por mencionar algunos. Debemos tener el cuidado de no hacer suposiciones "culturales", dado que puede ser un tema delicado, no solo para ese adolescente de forma individual, sino también para sus amigos. Muchos adolescentes que son de la segunda o tercera generación (nacidos y criados en los Estados Unidos por padres de familia nacidos en otro país) quizá no sepan mucho acerca de su propia cultura, y puede ser un insulto serio que un adulto haga suposiciones acerca de su origen cultural. Además, los estereotipos como los que la sociedad y los medios de comunicación tienen acerca de determinados orígenes étnicos, como sus tendencias delictivas, de pandillerismo, violencia, necesidad de asistencia social y abuso de sustancias, no deben imponerse sobre nuestros jóvenes. Incluso si lo anterior corresponde a su realidad, no es nuestra función rechazarlos ni prejuzgarlos. Una realidad desafiante dentro de la Iglesia es la diversidad económica de las familias. Nuestra sociedad consumista separa a los "ricos" de los "pobres"; tristemente, algunas personas traen estas distinciones a la Iglesia. Uno de los aspectos más negativos de la cultura estadounidense es la mentira de que la riqueza material es la respuesta a la felicidad de una persona o lo que define su valor. Al respecto, el papa Francisco escribió: "Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial, que afecta a las finanzas y a la economía, pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo".36 Los adolescentes, especialmente los más jóvenes, no tienen un control verdadero de la situación económica en que se encuentran. Sin embargo, en un sentido más amplio, muchas de las bendiciones o de los pesares económicos que tenemos están fuera de nuestro control. Sin embargo, la sabiduría de las Escrituras nos recuerda que, incluso en el caso de alguien con riqueza material, "Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su 36 Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 55. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 13 mano".37 A la luz de Jesucristo, podemos vernos a nosotros mismos no por lo que poseemos, sino por quienes somos: hijos e hijas de Dios. Los adolescentes de los Estados Unidos son presa de un bombardeo continuo de anuncios comerciales que les dicen que la meta en la vida es poseer y consumir. En la inseguridad de la adolescencia, pueden pensar que "eres lo que posees", y quienes no pueden solventar posesiones (cualquiera que sea) pueden sentirse avergonzados y excluidos. Esa triste realidad de que la riqueza material ofrece más oportunidades significa que los que no tienen dinero tienen menos oportunidades en la vida. Haga todo lo posible para asegurarse de que la falta de recursos financieros de una familia no impida que un adolescente participe en todo lo que a usted le gustaría que experimentara. Dado que el ciclo de pobreza que experimentan algunos adolescentes es desgarrador, los ministros y los líderes deben orientar y abogar por un sendero distinto para estos jóvenes. También debemos invertir tiempo para enseñar a los jóvenes el mensaje de amor y solidaridad del Evangelio.38 Es a esta temprana edad cuando lo que compartimos puede empezar a producir cambios profundos en sus corazones y convertirlos en los líderes morales y justos que necesitamos encarecidamente para nuestra Iglesia y el mundo.39 La Iglesia aboga por una opción preferencial para los pobres. Es bueno reflexionar que cuando Dios se convirtió en hombre, nació en la pobreza. Al nacer, Jesús era un judío en medio de la opresión romana. Fue el hijo de una adolescente aún no desposada. Creció en una de las poblaciones más pobres de Judea. Conmocionó a sus seguidores al hablar a los samaritanos y hacer milagros para los griegos. Fue rechazado por su propio pueblo. Rompió todas las barreras económicas y sociales, y mediante su cruz y su resurrección regaló a sus hijos una Iglesia "universal". La sangre de Jesucristo puede unirnos con más fuerza que la sangre de nuestra herencia humana y es más valiosa que cualquier tesoro terrenal, porque en la Iglesia encontramos una familia que no solo existe en esta vida, sino también en la siguiente. Como señala el salmo: "Todas mis fuentes están en ti".40 Al celebrar la diversidad, puede ayudar a un joven a hacer más que solo "aprender" sobre Jesucristo: el joven puede encontrar su identidad en él. El desarrollo adolescente 37 38 39 40 New American Bible Revised Edition , Eclesiastés 5:14. NDC 45G, pág. 181 CCC 1948 New Jerusalem Bible, Salmos 87:7. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 14 Dada su propia naturaleza, los jóvenes están en una búsqueda de su identidad. El período de la adolescencia es una época de desarrollo significativo intelectual, físico, emocional y espiritual. Se ha afirmado que solo los primeros dos años de la vida de una persona producen más cambios que los del momento de entrada en la adolescencia. Esto es confuso no solo para quienes trabajan con adolescentes, sino para los adolescentes mismos. Es importante que los acompañemos en esta época de cambios rápidos y que adaptemos la forma en que les transmitimos la fe según cómo se están desarrollando ellos. Para examinar lo anterior con más detenimiento, es útil distinguir entre los adolescentes más jóvenes (entre los 11 y 14 años de edad) y los adolescentes mayores (entre los 15 y 18 años). Los adolescentes más jóvenes están en una etapa difícil de controlar físicamente. Oscilan entre una actitud letárgica y la hiperactividad, y por lo general necesitan mucho movimiento. Por lo general, las adolescentes se desarrollan dos años antes que los varones, y esto puede provocar mucha incomodidad. En el plano emocional, se identifican con sus compañeros, y ser diferentes puede ser algo doloroso en su caso. Usted puede darse cuenta de que quizá actúan de manera muy distinta en un grupo que de forma individual. Es posible que tengan cambios de humor drásticos que ni ellos pueden explicar. Los adolescentes más jóvenes apenas comienzan a pensar de forma abstracta, pero con frecuencia son incongruentes con su pensamientos. Muchos de ellos apenas empiezan a desarrollar la capacidad de ver las consecuencias de sus acciones. Los adolescentes más jóvenes que tienen la misma edad pueden estar en puntos muy distintos de su desarrollo. Un adolescente más joven nunca debe sentirse mal porque no se ha desarrollado tan rápido como otros. El ministerio con este grupo de edad exige paciencia y creatividad. En esta época de aumento de la inseguridad e inestabilidad, saber que Dios los ama y tiene un plan para ellos puede ser una fuente de gran consuelo. El desarrollo de un adolescente mayor es menos turbulento. Los adolescentes de este grupo de edad comienzan a ver hacia adelante y a comprometerse con ideales. Los varones alcanzan a las mujeres en su desarrollo físico. A diferencia del adolescente más joven, donde la meta era "adaptarse", el adolescente mayor comienza a consolidar su individualidad. Buscan la intimidad más que la comunidad y logran una comprensión más profunda de los valores y los ideales. Su mundo se vuelve menos "blanco y negro" y más "claroscuro". Es imprescindible en esta etapa de desarrollo que no solo les enseñemos lo que la Iglesia enseña, sino también por qué lo enseña. Ya no creerán en algo solo porque alguna PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 15 autoridad lo indica. Son más independientes, pero ese descubrimiento tiene un precio: los adolescentes mayores tienen más probabilidades de padecer soledad y depresión. Este es un momento en que un adulto comprensivo puede marcar una verdadera diferencia en su vida. Si bien el desarrollo general de cada joven varía, usted encontrará incluso diferencias más grandes presentes en los jóvenes con un diagnóstico de retraso intelectual/del desarrollo. Puede ser difícil saber cómo enfrentar estos problemas, y debe empezar a buscar respuestas dentro de su familia. Debido a sus circunstancias de vida, la familia se ha convertido en experta en la discapacidad o el diagnóstico de su ser querido. También es benéfico buscar la ayuda de profesionales capacitados.41 El Directorio nacional para la catequesis afirma que las personas con discapacidades deben "ser integradas en los programas catequéticos convencionales tanto como sea posible". Además, "si bien la oferta de dichos servicios es difícil para parroquias y diócesis, la Iglesia está obligada a hacer todo lo posible en beneficio de las personas con discapacidades, para que quede en claro que son capaces de escuchar el Evangelio de Cristo, recibir los sacramentos, y crecer en la fe de la manera más plena y rica posible".42 La inclusión de los jóvenes con discapacidades en la formación de la fe, retiros y liturgias significa que debemos modificar y adaptar las lecciones y las actividades deliberadamente de forma personalizada. Debemos recordar que la comunidad es menos sin sus dones. Los ministerios para jóvenes que tienen alguna discapacidad son una de las principales necesidades en la Iglesia y deben recibir el apoyo de toda la comunidad de la fe. También debemos reconocer y atender los problemas de género a los que se enfrentan nuestros adolescentes y la injerencia de dichos problemas en su desarrollo y autoidentidad. Desde una edad muy temprana, las niñas comienzan a creer que su apariencia física es lo más importante de su carácter. Especialmente durante la adolescencia, se les puede hacer creer que ser "demasiado atlética", "demasiado inteligente" o "ejercer demasiado control" pueden ser cualidades negativas para el género femenino. Quizá por esta razón, las estadísticas demuestran que "solo el 21 por ciento de las mujeres considera que tiene lo necesario para ser un líder".43 Por otro lado, se incita a los varones desde una temprana edad a ser fuertes, intrépidos, dominantes y poderosos. Lo anterior provoca que los varones pierdan su propia identidad en desarrollo y elijan parecerse más a lo que la sociedad afirma que debe ser un "hombre". En consecuencia, continuamente 41 Para recibir apoyo o recomendaciones, puede comunicarse con la Asociación Católica Nacional sobre Discapacidad (NCPD, por sus siglas en inglés). 42 Directorio nacional para la catequesis, 49. 43 Infografía "Cause & Effect". http://therepresentationproject.org/resources/infographics/repinfo3/ PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 16 muestran una faceta forzada ante los demás que reafirme su "hombría" o "masculinidad". Con frecuencia decimos a los niños que "dejen de llorar" o que no demuestren ningún tipo de emoción o sentimiento que pudiera indicar que están tristes o heridos, como si el género masculino no pudiera tener estas reacciones. Al respecto, las investigaciones concluyeron lo siguiente: "En comparación con las chicas, las investigaciones demuestran que los chicos de los Estados Unidos tienen más probabilidades de recibir un diagnóstico de trastorno de la conducta, recibir recetas de medicamentos estimulantes, desertar de la escuela, caer en el alcoholismo, cometer un delito con violencia o suicidarse".44 Sin importar dónde se encuentren en el espectro de la adolescencia, es difícil ser adolescente y trabajar con ellos puede ser un desafío. Las familias y quienes trabajan con adolescentes con frecuencia se preguntan si se les debe dar el trato de niños o adultos. La respuesta es que se les debe tratar como adolescentes, que es una etapa de la vida que se alimenta de las otras dos, pero en realidad no es ninguna de ellas. No olvide que la Segunda Persona de la Trinidad se convirtió humildemente en un adolescente. Incluso nuestra Madre Santísima era una adolescente cuando dijo "sí" al plan de traer a Cristo al mundo. Nuestra Iglesia tiene una larga historia de santos adolescentes. Los jóvenes son capaces de grandes proezas, pero con frecuencia lo desconocen. A medida que caminamos a su lado en esta época turbulenta de su vida y compartimos con ellos la Buena Nueva, el Espíritu Santo tiene el poder de transformar su vida y convertirlos en el hombre y la mujer que Dios planeó, pero solo si tenemos la conciencia de reconocer el lugar en que se encuentran, cómo se encuentran y quiénes son. La cultura de la juventud La época de la adolescencia se ha ampliado con rapidez durante las últimas décadas. El psicólogo John Santrock escribió: "definir cuándo termina la adolescencia no es una tarea fácil. Se ha dicho que la adolescencia comienza en la biología, pero termina en la cultura".45 La mayor parte de la historia de la humanidad experimentó la transición de la infancia a la edad adulta como un proceso breve. El matrimonio acontecía a una edad más temprana, y los adolescentes empezaban a trabajar cuando eran más jóvenes. Este es todavía el caso de algunas familias en todo el territorio de los Estados Unidos. 44 Película "The Mask You Live In", por estrenarse en 2015. Jennifer S Newsom http://therepresentationproject.org/films/the-mask-you-live-in/ 45 John Santrock, Adolescence, página 29. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 17 Sin embargo, los adolescentes estadounidenses están creciendo en una cultura distinta a la de las generaciones anteriores. Una de las características más importantes de la cultura juvenil moderna es una separación de los adultos. Al paso de las décadas, las escuelas han desempeñado una función más activa en la "formación" de los adolescentes. Las exigencias de las escuelas secundarias y preparatorias de los tiempos modernos con frecuencia alejan al adolescente de su familia durante la mayor parte de la semana. Un mayor tiempo de permanencia en la escuela ha generado otra característica de la cultura juvenil: un retraso de las responsabilidades del "adulto". Uno de los aspectos más importantes de la cultura juvenil es su relación con los medios de comunicación. Desde la televisión hasta el teléfono inteligente, los medios de comunicación y la cultura juvenil han avanzado de la mano. Un estudio sobre los adolescentes estadounidenses concluyó que en promedio dedican más de ocho horas al día a algún medio de comunicación.46 Es aquí donde invierten su tiempo, se comunican entre sí y forman su "identidad". Si bien esta generación está más abierta a hablar con sus familias que las generaciones anteriores, la presencia continua de los medios de comunicación en sus vidas se ha convertido en la influencia más dominante. Algunos medios de comunicación son positivos, como la música cristiana, los sitios web que fomentan valores católicos y una serie de libros que tienen como fin ayudar a los jóvenes a crecer en su relación con Cristo; el más importante de ellos son las Escrituras en sí. Es importante señalar a los adolescentes recursos útiles y saludables que les inculquen una vida santa y virtuosa. Sin embargo, es lamentable observar que con frecuencia los medios de comunicación más populares entre los adolescentes también son los más negativos y tienen una repercusión profunda en la forma en que los adolescentes se perciben a sí mismos. Por ejemplo, el 69 por ciento de las chicas entre el 5.o y el 12.o grado afirmó que las imágenes de las revistas influyen en su idea de cómo debe verse un cuerpo perfecto, a pesar de que muchas de esas imágenes son sometidas a un proceso de alteración digital significativa. La anorexia es la tercera enfermedad crónica más común en la adolescencia.47 Más del 50 por ciento de las adolescentes y 33 por ciento de los adolescentes tratan de bajar de peso con métodos insalubres como fumar, vomitar y tomar laxantes.48 Al llegar a los 18 años de edad, el 93 por ciento de los chicos y el 62 por ciento de las chicas han sido expuestos a pornografía en Internet.49 Muchas de las canciones y los videos que los adolescentes escuchan y ven presentan una imagen falsa del significado 46 47 48 49 http://kff.org/other/report/generation-m2-media-in-the-lives-of-8-to-18-year-olds/ http://www.state.sc.us/dmh/anorexia/statistics.htm http://www.anad.org/get-information/about-eating-disorders/eating-disorders-statistics/ http://www.covenanteyes.com/2010/08/19/teens-and-porn-10-stats-your-need-to-know/ PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 18 de ser hombre o mujer, y eso puede ser muy dañino para un adolescente en una etapa susceptible del desarrollo. La televisión, las películas, los libros, la música, los videos musicales y los videojuegos siguen fomentando el sexo, las drogas y la violencia; en especial, la violencia contra el género femenino. La influencia de los medios de comunicación no solo ha modificado la mentalidad de los adolescentes, sino también su forma de comunicación. La Iglesia ha reconocido que "Una de las dificultades mayores a las que hay que enfrentarse y dar respuesta se refiere a la diferencia de lenguaje (mentalidad, sensibilidad, gustos, estilo, vocabulario...) entre los jóvenes y la Iglesia".50 Las redes sociales han alterado por completo la forma de pensar de un joven respecto a la comunicación, y los adultos con frecuencia demuestran lentitud para comprender este gran cambio. Los medios de comunicación digitales también han modificado la forma de aprendizaje de los adolescentes. Su vasto consumo de los medios de comunicación ha derivado en que los adolescentes sean más visuales y estén más interesados en una narración que cualquier otra generación anterior. A la luz de lo anterior, un adulto que se pare frente a un grupo de adolescentes y hable acerca de la fe católica sin elementos visuales o dramáticos en su presentación no es un medio eficaz para transmitirles la fe. Si bien eso quizá "le hable" a los adultos, es ajeno para los adolescentes. Nuestro desafío es presentar la fe a los adolescentes en una forma que ellos puedan comprender. Para muchos adolescentes, los medios de comunicación se han convertido en su "modelo a seguir" especialmente ante la falta de relaciones positivas con adultos. Sin embargo, usted puede empezar a cambiar eso. Usted tiene una oportunidad de reforzar lo que su familia les ha enseñado o presentarles la fe si su familia no lo ha hecho. El testimonio de su vida brindará a los adolescentes una ventana hacia una manera diferente y mejor de vivir. Es importante ayudar a los adolescentes a comprender los mensajes positivos y negativos de los medios de comunicación que consumen. Utilice ejemplos de los medios de comunicación en sus clases, de modo que el mensaje pueda corresponder mejor a su cultura. No debe solo señalarles los medios de comunicación positivos, sino que también debe fomentar en ellos la creación de medios de comunicación que compartan la verdad del amor de Dios con los demás. Mediante esta acción podemos facultarlos para generar un cambio positivo en el mundo. La esperanza en la Buena Nueva 50 Directorio general para la catequesis, 185. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 19 Nunca faltan los obstáculos cuando se trata de transmitir la fe a los jóvenes. Existen aquellos que prefieren definirse como "espirituales, pero no religiosos". Algunos solo escuchan acerca de la Iglesia católica o han tenido experiencias negativas con ella y no la consideran digna de confianza. Hay adolescentes que no coinciden con la postura de la Iglesia en algunos temas morales. Y como se mencionó anteriormente, existe un número creciente de adolescentes provenientes de familias católicas que aseguran no tener ninguna filiación religiosa. A la luz de estas cuestiones, alguien podría decir que no hay esperanza para los adolescentes católicos o la Iglesia. ¿Cómo podemos fomentar en ellos una participación activa en la fe si su familia no la tiene? ¿Cómo puede el poco tiempo que convivimos con ellos cada semana competir contra las horas dedicadas a los medios de comunicación cada día? ¿Cómo podemos explicar las verdades de la fe católica cuando el mundo ya los ha convencido de que son irrelevantes? Jesús afirmó que el reino de Dios es como un poco de levadura que sirve para fermentar el pan.51 Quizá no tengamos mucho tiempo para convivir con ellos ni mucha influencia, pero Dios puede hacer mucho con poco, si nos mantenemos fieles al mensaje de la Buena Nueva y lo anunciamos abiertamente con el poder del Espíritu Santo. Cuando nos mostramos alegres, apasionados y encendidos por nuestra fe, los jóvenes se contagian y su curiosidad se despierta. Como el papa Francisco escribió: "un evangelizador no debería tener permanentemente cara de funeral. Recobremos y acrecentemos el fervor, 'la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas […] Y ojalá el mundo actual —que busca a veces con angustia, a veces con esperanza— pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo'".52 Como hombres y mujeres participantes en la catequesis para adolescentes, nuestra misión es presentar la fe católica a los jóvenes de una forma que sea bella, personal y real. No forzamos ningún aprendizaje porque respetamos su dignidad. Tampoco consideramos que debemos alterar las enseñanzas de la Iglesia para adaptarlas al gusto del adolescente y lograr que se convierta en creyente. Con una conciencia de su cultura y su etapa de desarrollo, presentamos la Buena Nueva con la mejor luz posible para que puedan incorporarla a sus vidas cotidianas. Recibimos con gusto sus preguntas y hacemos todo lo posible por contestarlas, incluso si se trata de una respuesta que quizá no deseen 51 52 cf. Mateo 13:33. Evangelii Gaudium, 10. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 20 escuchar. No los prejuzgamos de ninguna forma. Nos deshacemos de todos nuestros prejuicios y conceptos erróneos de los adolescentes para comunicarnos con ellos de una manera más profunda y significativa. Además, nos aliamos con las familias para que lo que experimentan con nosotros pueda vivirse y celebrarse en el hogar. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 21 La transmisión de la fe a los jóvenes Entonces, ¿cómo transmitimos la fe a los jóvenes? El ejemplo de nuestro ministerio es "el primero y el más grande evangelizador",53 Jesucristo. Uno de los mejores ejemplos de transmisión de la fe en las Escrituras es cuando Jesús encuentra a una mujer samaritana. Jesús… Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua;54 ¿Cómo comenzó este relato? Jesús se desplazó hacia donde estaba la mujer. Era poco común (¡incluso escandaloso!) que un hombre judío pasara por una villa samaritana. Ella no se acercó a Jesús; Jesús se acercó a ella. Jesús rompió toda una serie de barreras sociales para hablar con esta mujer samaritana. Los judíos no trataban con los samaritanos, y los hombres no hablaban abiertamente con las mujeres, especialmente en público. De manera semejante en la actualidad, existen barreras sociales entre los adultos y los adolescentes. Al igual que la mujer del pozo, muchos adolescentes se sorprenden cuando un adulto que no es de su familia dedica parte de su tiempo para hablar con ellos de forma significativa. La Iglesia ha dicho que al trabajar con adolescentes, debemos "adoptar una dimensión misionera en lugar de una dimensión catecumenal convencional".55 Un misionero debe recordar siempre que las personas no van al misionero; el misionero va a las personas. Como lo mencionaron los jóvenes mismos en el documento Conclusionesde la USCCB: Primer Encuentro Nacional de Pastoral Juvenil Hispana, "(deseamos) que la Iglesia nos dé líderes de pastoral capacitados que estén verdaderamente comprometidos y dispuestos a servir y abandonar sus escritorios para ir a donde estamos nosotros".56 Este es el ejemplo que vemos de Jesús en el Evangelio. La forma en que usted "vaya" a los adolescentes variará según su situación catequética. Comienza con la actitud humilde que Jesús mostró cuando lavó los pies de los discípulos: no están aquí para atendernos, sino que es un honor para nosotros atenderlos a ellos. Interésese en las cosas que son 53 54 55 56 Evangelii Gaudium, 12. New American Bible Revised Edition, Juan 4:5-7. Directorio general para la catequesis, 185. Conclusiones Ad-11, pág. 48 PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 22 importantes para ellos y preséntese en un evento deportivo, una obra de teatro escolar o un concierto para demostrar su apoyo. Pregúnteles acerca de su familia, conozca qué es importante para ellos y aborde los temas que atraigan la curiosidad de ellos. Si considera que los adolescentes no la/lo están escuchando, puede deberse a que usted no los está escuchando a ellos. Aunque Jesús tenía todo el derecho de "hablar con soberbia" a esta mujer samaritana, en lugar de eso fue hacia donde ella se encontraba y habló con ella. La intimidación y la superioridad incomodan a los adolescentes y los hace titubear ante la posibilidad de compartir algo de sí mismos con los demás. En Conclusiones, los jóvenes manifestaron claramente su anhelo de contar con "personas que sean modelos a seguir para nosotros y nos ayuden en nuestro proceso de formación".57 Cuando nos acerquemos a los jóvenes, de la misma forma que Jesús se acercó a la mujer samaritana, debemos estar preparados para aceptarlos tal como son y no tener miedo ante los desafíos planteados por su inseguridad, sus dudas y sus temores. Hemos de acompañar a los adolescentes en su travesía de la fe. Eso significa que comenzamos en el lugar en que ellos se encuentran, pero nuestro amor por ellos es tan grande que no podemos dejarlos ahí. Cristo quiere darles a conocer una nueva forma de vida, y el ministerio de la catequesis para adolescentes lleva deliberadamente a los jóvenes hacia la conversión. y Jesús le dijo: Dame de beber. ... La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? ...Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a Él , y Él te hubiera dado agua viva.58 Jesús empezó la conversación hablando de algo que ambos tenían en común: la sed. Al comenzar con algo que ella comprendía, él pudo aprovechar eso para explicar la verdad de Dios. Este es un ejemplo de lo que la Iglesia denomina inculturación y es una característica importante en la transmisión de la fe a los adolescentes de la actualidad. El bendito Pablo VI escribió: "...el reino que anuncia el Evangelio es vivido por hombres profundamente vinculados a una cultura, y la construcción del reino no puede por menos de tomar los elementos de la cultura y de las culturas humanas".59 Los jóvenes están "profundamente vinculados" a su cultura, y si hemos de transmtirles la fe con eficacia, debemos hacerlo 57 58 59 Conclusiones Ad-10 pág. 48 New American Bible Revised Edition, Juan 4:7, 9-10. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 20. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 23 de una manera que tome elementos "prestados" de esta. Debemos usar ejemplos e imágenes de su cultura para ayudarles a comprender la fe y hacerla propia. Uno de los documentos del Concilio Vaticano II explicó con gran belleza que tenemos que "poner al descubierto la semilla de la Palabra de Dios que se encuentra escondida"60 dentro de su cultura. En lugar de decir que Dios está en otra parte, tenemos que mostrarles que el reino de Dios está entre ellos. Sin embargo, si hemos de "poner al descubierto la semilla", eso significa que debemos excavar un poco para encontrarla. Debemos trabajar para saber lo que los adolescentes ven, juegan, escuchan y leen. Debemos saber qué es lo que está ocurriendo en su cultura y en su entorno para conocer cuáles ideales son importantes para ellos. Quizá se conmocione por alguno de sus descubrimientos, pero tenga cuidado: cuando critica los gustos de los adolescentes, con frecuencia sienten que los está criticando a ellos. El desafío consiste en primero poner de relieve lo que coincide con las enseñanzas de Jesucristo antes de señalar lo que no coincide. Existen personas que preferirían impartir las enseñanzas de la Iglesia a los adolescentes sin la inculturación del mensaje. Definitivamente es más fácil de hacer; es difícil mantenerse al día del siempre cambiante mundo de los adolescentes. Sin embargo, eso no es lo que Jesús hizo. Piense en todas las parábolas que explicó. Contó relatos sobre agricultura, familia y realeza, usando las cosas que eran populares en la cultura de la época para explicar las realidades intemporales de Dios. Esto es lo que debemos hacer en la actualidad. Nuestros adolescentes tienen el derecho de conocer todo lo que Dios ha revelado, incluso si están en desacuerdo con eso. Sin embargo, debe compartirse con amor y con imágenes que ellos puedan comprender. De lo contrario, se presentaría como algo confuso y opresivo. Cuando nuestra Madre Santísima se apareció ante san Juan Diego, un indígena pobre, en el Tepeyac, México, ella le mostró una imagen de sí misma, no como una mujer judía, sino como una mestiza: una persona de ascendencia europea e indígena combinada. Tanto los indígenas como los colonizadores europeos podían verse en el rostro de ella; y durante los siguientes años, esa imagen fue la responsable de la conversión de más de 10 millones de personas a la fe católica. No fueron la fuerza ni los métodos tradicionales los que lograron la conversión de las personas. Nuestra Señora de Guadalupe fue una expresión creativa y compasiva de la fe, que se necesitaba tan encarecidamente en ese momento de la historia; fue la inculturación a su máxima expresión. San Juan Pablo II escribió: 60 Concilio Vaticano II, Ad Gentes, 11. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 24 "En América, el rostro mestizo de la Virgen de Guadalupe fue ya desde el inicio en el Continente un símbolo de la inculturación de la evangelización, de la cual ha sido la estrella y guía. Con su intercesión poderosa la evangelización podrá penetrar el corazón de los hombres y mujeres de América, e impregnar sus culturas transformándolas desde dentro".61 La inculturación es la diferencia entre adolescentes a quienes se les imparten las enseñanzas de la Iglesia y el verdadero encuentro de Jesucristo de manera que lo reciban con gusto y lo reconozcan en sus propias vidas y en la iglesia. Queremos mostrarles dónde está Jesús entre ellos, en el aquí y ahora. Es lo que Cristo hizo en la Encarnación, lo que nuestra Madre Santísima hizo en el Tepeyac y lo que nosotros debemos hacer con los adolescentes en la actualidad. Investigue: lea, vea, escuche y conozca las vidas de los adolescentes; encuentre maneras de ayudarlos a llevar el mensaje del Evangelio a sus vidas. Vale la pena todo el esfuerzo que realice. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.62 Cinco maridos sería algo sorprendente en la actualidad y era vergonzoso en la época de Cristo. Había una razón por la que la mujer estaba buscando agua a medio día y no en la mañana como todo el mundo. Su propio pueblo la había rechazado. Ella intentó ocultarle esto a Jesús, quizá porque pensó que a él le desagradaría como a los demás. Sin embargo, Jesús le hizo saber que ya lo sabía y que no le había impedido hablar con ella. Él no la trato de forma distinta porque proviniera de Samaria, fuera una mujer o una "pecadora". Se trató de un testimonio increíble de amor. El papa Francisco escribió: "En cualquier caso, todos somos llamados a ofrecer a los demás el testimonio explícito del amor salvífico del Señor, que más allá de nuestras imperfecciones nos ofrece su cercanía, su Palabra, su fuerza, y le da un sentido a nuestra vida".63 Si ser un seguidor de Cristo no marca ninguna diferencia visible en nuestras vidas, entonces, ¿por qué pensaríamos que sí cambiaría a los 61 62 63 Juan Pablo II, Ecclesia in America, 70. New American Bible Revised Edition, Juan 4:15-18. Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 121. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 25 demás? Como se mencionó anteriormente, ser un catequista es una invitación a la santidad. Estar en la mira de los adolescentes nos impulsa a procurar vidas más santas. A diferencia de Jesús, no somos perfectos y debemos sentirnos cómodos al decirlo. San Juan Pablo II afirmó que,64 cuando no reconocemos nuestros pecados con humildad, se "desfigura el rostro de Cristo". La humildad mantiene nuestras mentes y nuestros corazones abiertos a la imperfección, en nosotros mismos y en los demás. Sencillamente, debemos reconocer lo que es cierto: todos somos pecadores perdonados que necesitamos la gracia de Dios. Como se mencionó anteriormente, vamos al encuentro de los jóvenes en el lugar en que ellos se encuentran, pero nuestro amor por ellos es tan grande que no podemos dejarlos ahí. En este relato, Jesús le hizo saber a la mujer que él ya conocía sus "pecados" e incluso la hizo decirlos con su propia boca. Después de escuchar esto, Jesús no la criticó por haber tenido cinco maridos; en lugar de eso, él le abrió los ojos para que viera el estilo de vida que estaba llevando. Lo hizo de manera suave. Recuerde lo que algunos afirman: lo importante no es lo que diga, sino cómo lo diga. Como Cristo, debemos ayudar a los jóvenes a ver con sus propios ojos el daño que quizá se estén provocando en su vida y en la de los demás. A los adolescentes no les gusta que se les juzgue ni se les regañe, pero eso no significa que debamos pasar por alto las cosas incorrectas que quizá estén haciendo. No tenga miedo de hablar con franqueza con ellos y dirigirlos por el camino correcto. La libertad encontrada en las enseñanzas morales de la Iglesia y la experiencia de la piedad en los sacramentos, especialmente la Reconciliación, pueden dar un giro significativo a la vida de un joven. No podemos suponer siempre que en el hogar o en la escuela se les da la orientación adecuada. Los adolescentes siempre necesitarán orientadores comprensivos. Lo anterior es especialmente cierto en el caso de los adolescentes que están en un período de dolor, viven en la pobreza, pertenecen a pandillas delictivas o padecen otras formas de abuso y violencia. En su Carta Pastoral sobre la violencia de las pandillas, el obispo Richard J. Garcia escribió: "Las pandillas prosperan en las comunidades en donde a los jóvenes les falta el sentido de pertenecer a una familia saludable y a una comunidad en donde sostengan los valores morales".65 Como Iglesia que ama a los jóvenes, ¿cuál es nuestra aportación para mejorar estas situaciones? En Conclusiones, los jóvenes manifestaron una serie de necesidades de las cuales la Iglesia podría encargarse, en su opinión: 64 San Juan Pablo II, Redemptoris Missio, 43. Carta Pastoral sobre la violencia de las pandillas: Son nuestros hijos e hijas. Carta Pastoral del muy reverendo Richard J. Garcia. Diócesis de Monterey , Pascua 2010. 65 PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 26 • "programas para conocer los principios, valores y capacidades necesarios para las relaciones humanas; • orientación para permanecer en la escuela; • asesores y profesionales que puedan ayudarnos en nuestras decisiones vocacionales; • amor, apoyo, compañía, orientación y la ayuda de la comunidad cuando perdamos la motivación".66 Al tratarla con dignidad y amor, Jesús demostró a la mujer que él era diferente a los demás. Ese testimonio la hizo formular preguntas que ahondaban en la fe. Este testimonio de amor es el primer paso de la evangelización. Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.67 Si lee el texto completo de Juan, capítulo cuatro, advertirá que Jesús inicia una conversación con la mujer. Al hablar, él no solo respondió las preguntas de ella, sino que también le dio a la mujer más en qué pensar. De esta forma, ella se dio cuenta de que el hombre con el que estaba hablando no era solo otro judío o siquiera un profeta… ¡era el Mesías! La mujer del pozo sabía "acerca" del Mesías, pero al principio no lo reconoció. De la misma forma, muchos de nuestros adolescentes han conocido algunas cosas "acerca" de Jesús a través de tradiciones o la religiosidad popular, como el viacrucis (Viernes Santo), las posadas, la coronación de María o las celebraciones familiares de Navidad o Pascua. Pueden recitar de memoria las palabras del credo: que Jesús es hijo de Dios, el Salvador que fue crucificado, que murió y que fue enterrado. Sin embargo, lo anterior no significa que conocen a Jesús personalmente. Si lo conocieran, sus respuestas sonarían más íntimas y firmes.68 Toda la conversación que Jesús sostuvo con la mujer samaritana derivó en el momento en que él se reveló como el Mesías. De la misma forma, deseamos sostener conversaciones con los adolescentes que deriven en la comprensión de quién es Jesús. El bendito Pablo VI escribió: "La Buena Nueva proclamada por el testimonio de vida deberá ser pues, tarde o temprano, proclamada por la palabra de vida. No hay 66 Conclusiones Ad 10-13, pág. 48. New American Bible Revised Edition, Juan 4:25-26. 68 Un estudio nacional concluyó que los adolescentes católicos tenían resultados "malos" al compararse con adolescentes de otras denominaciones y religiones a la hora de explicar su fe (Smith, Soul Searching, pág. X). 67 PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 27 evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios".69 Los jóvenes necesitan escuchar un anuncio claro sobre Jesús y su amor por nosotros. Como católicos, con frecuencia pasamos por alto el mejor recurso para esto: las Escrituras. San Jerónimo dijo la famosa frase: "La ignorancia de las Escrituras es la ignorancia de Cristo". Debemos sentirnos cómodos con las Escrituras. Debemos conocer los relatos y poder contarlos con energía, pertinencia y alegría. Los cuatro Evangelios ayudarán a los adolescentes a comprender la persona de Jesús: lo que hizo, lo que dijo, con quién estuvo y cómo era. Después de experimentar (leyendo, viendo, actuando) los recuentos del Evangelio de Jesús, los adolescentes pueden decir más acerca de Cristo que solo "era el hijo de Dios". Pueden explicar y maravillarse por su poder cuando calmó el mar, su compasión por la mujer acusada de adulterio, su ira ante la hipocresía de los fariseos, su sabiduría en el sermón del monte y su humildad cuando lavó los pies de los apóstoles. El conocimiento de la vida de Cristo ayuda a los jóvenes a comprender su muerte con más profundidad. La señal más poderosa del amor de Dios fue cuando Jesús murió por nuestros pecados, que explica por qué la imagen central de nuestra fe católica es Cristo en la cruz. Uno de los versos más famosos de la Biblia dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".70 Al morir por nuestros pecados en la cruz, Jesús abrió las puertas del cielo a toda la humanidad. San Pablo lo dijo con gran belleza: "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)..."71 Cristo es nuestro Salvador. Sin embargo, muchos adolescentes no lo comprenden porque su cultura se confunde en el significado e incluso la existencia del "pecado". Y si no hay pecado, no hay necesidad de un salvador. Algunas veces, el uso de la palabra "pecado" puede distanciar a un joven porque se ha malentendido como algo estricto y limitante. Además, el término "salvador" puede sonar confuso para un joven que cree ser "bueno" y no estar haciendo "nada malo", y por ende tener la idea de que no necesita salvación. Esta no es la imagen que las Escrituras nos presentan. El primer hombre y la primera mujer se apartaron de Dios, y desde ese momento el pecado y la muerte entraron al mundo. Sin embargo, Dios nunca dejó de amarnos ni nos abandonó. Al paso del tiempo, Dios habló a la humanidad mediante 69 70 71 Ibid. New American Bible Revised Edition, Juan 3:16. New American Bible Revised Edition, Efesios 2:4-5. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 28 profetas, viudas, pastores, niños, patriarcas, matriarcas, reinas y reyes. Encontramos a estos sorprendentes hombres y mujeres en el Antiguo Testamento. Después, en la plenitud del tiempo, Dios se hizo uno de nosotros, semejante en todas las cosas, salvo el pecado, para que pudiéramos conocer el piadoso amor de Dios. En la vida de Jesucristo, Dios nos mostró una nueva forma de vida. Mediante su muerte y resurrección, Jesús nos liberó de la agonía del infierno de modo que los que le dijeran "sí" pudieran vivir con Dios en la eternidad. ¡Esta es la Buena Nueva! Y no es solo un anuncio; es una invitación a ser seguidores de Dios, discípulos de Jesucristo. El papa Francisco escribió: "En la boca del catequista vuelve a resonar siempre el primer anuncio: 'Jesucristo te ama, dio su ida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte'".72 Mediante su cruz y resurrección, Jesús no solo nos invita a la eternidad con él sino que nos ofrece la plenitud de la vida ahora. Hacer saber a los adolescentes quién es Jesucristo e invitarlos de forma continua a tener una relación personal con él representan la esencia de toda labor catequista para adolescentes. Sin embargo, no termina ahí. San Juan Pablo II escribió: "La primera beneficiaria de la salvación es la Iglesia. Cristo la ha adquirido con su sangre (cf. Act 20, 28) y la ha hecho su colaboradora en la obra de la salvación universal. En efecto, Cristo vive en ella..."73 La invitación de seguir a Jesús es la invitación de unirse a una comunidad de la fe. La forma de decir "sí" a Jesús consiste en unirse a su cuerpo, la Iglesia. Los jóvenes deben entender por completo que ser parte de la comunidad de la fe es fundamental para su encuentro con Cristo. Debemos ayudarles a apartarse de la idea secular de que la fe no es algo que se comparta y que la fe de una persona debe ser algo privado. Jesús dijo: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos".74 Necesitan a la Iglesia, y la Iglesia los necesita a ellos. Debemos cerciorarnos de que los adolescentes comprendan que son parte de la comunidad de la Iglesia, y debemos desarrollar su liderazgo para que cada uno comprenda su valiosa función en la vida y en la misión de la Iglesia. Una de las maneras más profundas en que experimentamos a Cristo es en los sacramentos. El bendito Pablo VI escribió que uno de nuestros objetivos principales en cuanto a la transmisión de la fe es "educar en la fe, de tal manera, que conduzca a cada cristiano a vivir —y no a recibir de modo pasivo o apático— los sacramentos como verdaderos sacramentos de la fe". Quizá también podríamos añadir, "ni recibirlos sin pensar", dado que muchos adolescentes que asisten a misa piensan que están 72 73 74 Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 164. Juan Pablo II, Redemptoris Missio, 9. New American Bible Revised Edition, Mateo 18:20 PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 29 perdiendo su tiempo y no se dan cuenta de que están recibiendo a Jesucristo mismo cuando reciben la eucaristía. "La Palabra proclamada, viva y eficaz, prepara la recepción del Sacramento, y en el Sacramento esa Palabra alcanza su máxima eficacia".75 Hemos hablado mucho de Cristo porque él es la Palabra hecha hombre, el centro de la catequesis. San Juan Pablo II escribió: "En este sentido, el fin definitivo de la catequesis es poner a uno no sólo en contacto sino en comunión, en intimidad con Jesucristo: sólo Él puede conducirnos al amor del Padre en el Espíritu y hacernos partícipes de la vida de la Santísima Trinidad".76 Cristo nos revela al Padre y al Espíritu. El Padre nos amaba tanto que envió a su Hijo para que mediante su sangre pudiéramos ser sus hijos, y el Espíritu es el primer fruto de nuestra "herencia".77 Es el Espíritu Santo que habita en nuestros corazones quien clama a Dios como nuestro Padre.78 La revelación de la Santísima Trinidad es "el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe..."79 En la catequesis, tenemos muchos temas importantes que se pueden abordar para ayudar a los jóvenes a crecer en su fe, como la comprensión del credo, la celebración de los sacramentos, una vida moral en solidaridad con todos sus hermanos y hermanas en Cristo y aprender a orar. Estos son los "cuatro pilares" de la catequesis. Sin embargo, con independencia del tema, la esencia de lo que anunciamos siempre es una invitación a la intimidad con Jesucristo que nos conduce a la vida de la Trinidad, la vida del amor, "el amor que no acaba".80 La catequesis auténtica para adolescentes debe ser más que una orientación; debe dirigir a la conversión, un encuentro de cambio de vida con el Dios viviente a través del poder del Espíritu Santo. Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad... Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, 75 76 77 78 79 80 Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 174. Juan Pablo II, Catechesi Tradendae, 5. cf. Efesios 1:1-15. cf. Gálatas 4:6 Catecismo de la Iglesia católica, 234. Catecismo de la Iglesia católica, 25. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 30 porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.81 Llena de la alegría de la Buena Nueva, esta mujer volvió corriendo a la ciudad y le habló a todo el mundo acerca de Jesús. El bendito Pablo VI escribió: "He ahí la prueba de la verdad... es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al reino sin convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia".82 Esta mujer que era una paria entre las personas de su pueblo se convirtió en la que llevó a su ciudad a Jesús. La historia de la salvación está llena de personas insólitas que realizaron cosas increíbles debido a que estaban llenas del poder de Dios. Con frecuencia, a los adolescentes se les trata como si no pudieran marcar ninguna diferencia sino hasta la edad adulta. El fortalecedor mensaje de Jesucristo les dice que esta es su Iglesia, este es su momento, y que, como el ángel le dijo a la adolescente: "porque nada hay imposible para Dios".83 Como anunciaron con énfasis los jóvenes de la Conferencia Nacional Católica Negra: "Nosotros somos la generación de ahora, no la próxima generación".84 Los adolescentes necesitan la fuerza que les otorgan las palabras de Jesucristo: "Vosotros sois la luz del mundo... Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".85 El papa Francisco escribió: "Aunque no siempre es fácil abordar a los jóvenes, se avanzó en dos aspectos: la conciencia de que toda la comunidad los evangeliza y educa, y la urgencia de que ellos tengan un protagonismo mayor. Cabe reconocer que, en el contexto actual de crisis del compromiso y de los lazos comunitarios, son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado. Algunos participan en la vida de la Iglesia, integran grupos de servicio y diversas iniciativas misioneras en sus propias diócesis o en otros lugares. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean 'callejeros de la fe', felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!"86 81 New American Bible Revised Edition, Juan 4: 28, 39-42. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 24. 83 New American Bible Revised Edition, Lucas 1:37. 84 The National Black Congress, "Congress XI Pastoral Plan of Action Instrument", pág. 24, disponible en http://www.nbccongress.org/features/pdf/pastoral-plan-color.pdf. 85 New American Bible Revised Edition, Mateo 5:14,16. 86 Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 106. 82 PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 31 No se trata de que algunos deban predicar la palabra; y otros, atender a los necesitados. Todos debemos hacer ambas acciones. Amar a Dios y amar al prójimo son mandamientos inseparables.87 Jesús lo aclaró: "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis".88 La catequesis para adolescentes debe facultar a nuestros jóvenes para compartir el amor de Dios, de palabra y de hecho, en un mundo que necesita encarecidamente la Buena Nueva. Debemos plantar semillas de solidaridad y justicia social en los corazones de nuestros jóvenes; es mejor hacerlo antes que después. Debemos ayudarles a darse cuenta de su responsabilidad de amar y cuidar a los pobres y los más vulnerables, y ser corresponsables de la protección de la tierra y todos sus bienes. Los jóvenes católicos deben ser personas de amor entre sus semejantes en cada oportunidad que tengan, ya sea en la escuela, el trabajo, la familia, el deporte, etc. Debemos alentarlos: si no es usted, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? En el documento Conclusiones, los adolescentes expresaron su visión de un ministerio que "nos considere protagonistas en la Iglesia, para tomarnos en serio y prepararnos para ser portadores del mensaje, dirigir oraciones, atraer a otros adolescentes, y planear y poner en marcha las actividades que nos atañen".89 Por esta razón, es de suma importancia formar jóvenes bilingües y biculturales para que puedan ocupar puestos de liderazgo en la Iglesia y llevar a Cristo a todas las culturas con éxito. Nuestra misión es transmitir la fe según el ejemplo de Jesús. De la misma forma que Jesús inspiró a la mujer samaritana para que volviera a su ciudad y le hablara a los demás samaritanos acerca de él, no existe un mejor evangelizador para los jóvenes que los jóvenes mismos. La misión es convertir al evangelizado en evangelizador. El ministerio entre semejantes es muy eficaz; sin embargo, la presencia y la orientación de los adultos es fundamental para ayudar a los adolescentes a aprender a transmitir la fe. A medida que hagamos esto, con humildad debemos darnos cuenta de que independientemente de cuán bello sea para nosotros el testimonio de la fe e independientemente de la elocuencia con la que anunciemos el mensaje, es el Espíritu Santo el que cambia corazones, no nosotros. El encuentro con la mujer del pozo en el Evangelio de Juan fue una "historia de éxito"; sin embargo, el Evangelio incluye otros relatos en los que la gente se dio la media vuelta. Incluso después de atestiguar los milagros de la curación que Jesús realizó y su predicación ante multitudes, ¡algunas personas decidieron no creer!90 87 88 89 90 Catecismo de la Iglesia católica, 1878. New American Bible Revised Edition, Mateo 25:40. Conclusiones Ad-20, pág. 55 Juan 6:66 PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 32 Por esta razón, nunca debemos tomar nada personalmente ni sentir que fracasamos si un joven elige dar la media vuelta y alejarse de Cristo. Quizá haya situaciones en las que nos veamos nadando contra la corriente, cuando influencias negativas, incluidos amigos y familiares, se lleven consigo el corazón de nuestros adolescentes. Quizá incluso parezcamos "el malo de la película" por desear algo mejor para ellos. En las bienaventuranzas, Jesús dijo: "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos".91 Incluso si un joven no responde ante lo que usted dice o hace, no abandone la esperanza. Usted es apenas una parte del proceso. Un popular proverbio ghanés dice: "Se necesita una aldea para criar a un niño". Sr. Thea Bowman, FPSA, lo adaptó para decir: "es la labor de toda la Iglesia".92 Los siguientes son elementos fundacionales y conectados de forma interdependiente que deben ser parte de la catequesis para adolescentes: Padres de familia empoderados y familias llenas de fe: Los padres de familia y las familias católicas deberán ser una prioridad cuando se conciba, se planifique y se programe a fin de empoderarlos para que, como iglesia doméstica, cultiven una fe católica rica y dinámica en su hogar. En esta labor, las parroquias desempeñan la función de asociados vitalicios con los padres de familia. Podemos asegurar que hacemos esto con métodos adecuados desde el punto de vista cultural y materiales adecuados en cuanto al idioma. Parroquias llenas de vida y con gran apertura hacia la juventud: Los jóvenes deberán encontrar una interacción positiva y acogedora en parroquias llenas de vitalidad y de fe, lo que requiere que los líderes parroquiales colaboren y trabajen juntos para la renovación de la vida parroquial. Las parroquias deben distribuir de forma equitativa recursos y personal para todos los ministerios de jóvenes de distintos orígenes culturales. Asociaciones fructíferas: Ya que "es la labor de toda la Iglesia", se deben crear y nutrir asociaciones mutuas y deliberadas entre los padres de familia, las parroquias, las diócesis, las escuelas católicas, los movimientos apostólicos y los adolescentes trabajando todos con miras hacia un objetivo común. Debemos crear esfuerzos para que las escuelas católicas sean accesibles para todos los católicos jóvenes con orígenes culturales y económicos diversos; especialmente, para la juventud hispana, entre otras. Si bien la juventud hispana representa aproximadamente el 43 por ciento de la población de la Iglesia 91 92 New American Bible Revised Edition Mateo 5:10 Pies de página de Renovemos la visión, de la USCCB. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 33 católica estadounidense, solo el 3 por ciento asiste a escuelas católicas.93 También es conveniente formar una alianza con las autoridades locales para el mejoramiento de la situación de los jóvenes con problemas.94 Un ministerio integral dirigido a la juventud con una formación en la fe que sea deliberada y metódica: Deben elaborarse métodos de aprendizaje que sean integrales e innovadores y materiales dinámicos de calidad; además, se debe contar con adultos eficaces y con una buena formación, dispuestas a acompañar a los jóvenes en su caminar de fe. Inclusión, confianza y aceptación: Todos los elementos anteriores deben incorporar esto. Debe fomentarse un ambiente de inclusión, confianza y aceptación en las parroquias, las escuelas y en la comunidad en general, que acojan a los jóvenes de las familias de diferente origen cultural, racial y étnico.95 Si su comunidad de la fe no refleja los elementos anteriores, abogue por ellos. Solamente mediante el trabajo en conjunto como una familia, como una Iglesia, los jóvenes podrán experimentar el significado de ser un seguidor de Jesucristo. Oramos por que el Espíritu Santo transforme los corazones de esos adolescentes con los que tenemos la bendición de estar, y esperamos ver las señales de cambio que demuestren que la Palabra de Dios se ha enraizado en sus vidas. La Iniciativa Nacional para la Catequesis del Adolescente elaboró ocho resultados esperados que podemos utilizar para evaluar nuestro ministerio catequético con la juventud. Utilícelos como una referencia para evaluar el ministerio del que usted es parte y comprender mejor su función dentro de ese ministerio. Si nuestro ministerio es eficaz, los jóvenes deben demostrar su amor de Dios y la fe católica al hacer lo siguiente: • mantener una relación personal con Jesucristo que se sostiene orando de la forma habitual, compartiendo la fe y leyendo las Escrituras; • compartir la Buena Nueva mediante palabras y hechos, mediante la corresponsabilidad cristiana y trabajando por la paz y la justicia y la dignidad humana; 93 "Hispanic Ministry in Catholic Parishes: A Summary Report of Findings from the National Study of Catholic Parishes with Hispanic Ministry" 2014. Hosffman Ospino. BC/CARA 94 Carta Pastoral sobre la violencia de las pandillas: Son nuestros hijos e hijas. Carta Pastoral del muy reverendo Richard J. Garcia. Diócesis de Monterey , Pascua 2010. 95 cf. Iniciativa Nacional para la Catequesis del Adolescente, Declaración de la visión y de los resultados esperados, página 1. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 34 • participar de forma plena, consciente, activa y periódica en las celebraciones de la vida sacramental de la Iglesia católica; • articular las enseñanzas fundamentales de la fe católica y demostrar un compromiso para aprender y crecer en esta fe; • aplicar la ética, las virtudes, los principios, los valores y la enseñanza social católica en la toma de decisiones morales, en las circunstancias de la vida y en las interacciones con la sociedad en general; • discernir y utilizar sus dones para pertenecer y participar activamente en la vida y la misión de la parroquia, de la escuela y de toda la comunidad; • celebrar la diversidad cultural/racial y étnica como un don de Dios y buscar el establecimiento de una comunidad cristiana que incluya personas de cualquier origen cultural/racial/étnico en sus parroquias, escuelas y comunidades en general; • analizar el llamado de Dios a las vocaciones mediante la oración, la reflexión y el discernimiento.96 Todos los elementos anteriores se conectan entre sí. Por ejemplo, es difícil que un adolescente participe completamente en la liturgia si no tiene una relación personal con Cristo. No tendría sentido que un adolescente pudiera explicar las enseñanzas de la Iglesia si no comparte la Buena Nueva mediante sus acciones. ¿Y cómo pueden los adolescentes discernir su vocación si no están utilizando ya sus dones dentro de la comunidad? La fe católica de los jóvenes se incrementa cuando ellos se enamoran de la persona y del mensaje de Jesucristo, y cuando permiten que ese amor los forme y los transforme dentro de la Iglesia. La catequesis del adolescente es una etapa dentro de un proceso continuo que adopta el estilo de vida católico, forma a los discípulos jóvenes y los empodera para conocer y seguir a Cristo en su vida diaria, y por ende se convierten en levadura para el reino de Dios en el mundo.97 Un nuevo momento fundamental 96 cf. Iniciativa Nacional para la Catequesis del Adolescente, Declaración de la visión y de los resultados esperados, página 2 97 cf. Iniciativa Nacional para la Catequesis del Adolescente, Declaración de la visión y de los resultados esperados, página 1. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 35 ¡Vivimos en un momento emocionante! Desde el Concilio Vaticano II, nuestra Iglesia ha estado reevaluando cómo puede ser más eficaz al compartir el Evangelio con el mundo. Cuando san Juan Pablo II habló ante los obispos de Latinoamérica, dijo: "La conmemoración del medio milenio de evangelización tendrá su significación plena si es un compromiso vuestro como obispos, junto con vuestro presbiterio y fieles; compromiso, no de re-‐evangelización, pero sí de una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión".98 La "Evangelización Nueva" es una invitación a renovar nuestro entusiasmo, nuestro compromiso y la forma en que transmitimos la fe. Como escribió el papa Francisco: "Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual. En realidad, toda auténtica acción evangelizadora es siempre 'nueva'".99 Uno de los emocionantes desarrollos en el debate de la Iglesia acerca de la Evangelización Nueva es una comprensión más profunda de la función de la catequesis. Desde el Concilio Vaticano II, hemos comprendido mejor la evangelización y la catequesis. Por ejemplo, ahora tenemos una comprensión más completa de que la evangelización es la razón de existir de la Iglesia.100 Además, la catequesis es un momento importante en el ministerio de la evangelización que lleva a las personas a una intimidad más profunda con Cristo.101 No se trata únicamente de informar a las personas sobre lo que la Iglesia piensa; se trata de una oportunidad de formar y transformar a las personas para que se conviertan en discípulos de Jesús a través del poder del Espíritu Santo. Hacemos lo anterior mediante el testimonio de nuestras vidas y el anuncio del amor de Dios tal como Cristo nos lo reveló a través de los apóstoles. El papa Francisco nos exhorta a "abandonar el cómodo criterio pastoral del 'siempre se ha hecho así'. Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades".102 A fin de llevar a cabo la catequesis para adolescentes en la actualidad, es necesario nada menos que replantear la formación de la fe y los esfuerzos del ministerio pastoral de la actualidad con los jóvenes y sus familias. Esto exige que las personas de todos los niveles participen en evaluaciones transparentes de los esfuerzos y los sistemas 98 Juan Pablo II, discurso a la asamblea del CELAM (discurso de apertura de la XIX asamblea general del CELAM, 9 de marzo de 1983, Puerto Príncipe, Haití), L'Osservatore Romano, edición inglesa 16/780 (18 de abril de 1983), n.° 9. 99 Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 11 100 Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 14. 101 Juan Pablo II, Catechesi Tradendae, 5. 102 Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 33. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 36 actuales a fin de crear relaciones y patrones nuevos del ministerio que funcionen en conjunto para formar discípulos de Jesucristo. Hable con su pastor, su director o quien esté a cargo y comience un debate sobre la creación de un entorno en que los jóvenes puedan fortalecer su fe católica. ¿Qué más podemos hacer para acercarnos a los padres de familia? ¿Cómo pueden nuestras liturgias acoger mejor a los adolescentes? ¿Con quién podemos aliarnos para atender las necesidades de nuestra juventud? Es posible que también debamos formular preguntas que desafíen el statu quo cuando se trata de atender la diversidad cultural, social y económica. ¿Estamos utilizando en nuestros esfuerzos métodos adecuados desde el punto de vista cultural y materiales adecuados en cuanto al idioma? ¿La parroquia o escuela está distribuyendo de forma equitativa recursos y personal para los ministerios de jóvenes de distintos orígenes culturales? ¿Estamos haciendo lo suficiente para atender la apremiante necesidad de contar con pastores y líderes biculturales y bilingües, especialmente aquellos nacidos en los Estados Unidos? ¿Cómo podemos aliarnos con escuelas católicas para que sean accesibles para todos los católicos jóvenes, especialmente aquellos que tienen orígenes culturales y económicos diversos? Estas son las preguntas más importantes que deben responderse si asumimos con verdadera seriedad la transmisión de la fe a una generación más joven, especialmente una que refleja una rica diversidad de culturas. Usted está en la "línea de fuego", y sus comentarios y defensoría son importantes, especialmente para las personas que quizá no tengan tanto contacto directo con los adolescentes como usted. Si usted no levanta la voz para comunicar las necesidades de los jóvenes, es muy probable que nadie más lo haga. La Iglesia ha reconocido que "se ha de observar que la crisis espiritual y cultural, que está afectando al mundo, (587) tiene en las generaciones jóvenes sus primeras víctimas".103 Sin embargo, señala que "el esfuerzo por construir una sociedad mejor encuentra en los jóvenes sus mejores esperanzas".104 Los adolescentes están en un momento vulnerable de sus vidas y necesitan la ayuda de muchos adultos fieles y comprensivos, además de otros líderes de la juventud, que les ayuden a fortalecer su fe católica. No es una tarea fácil. Se necesita paciencia, perseverancia y mucha oración. En 1985, uno de los primeros documentos en abordar específicamente la transmisión de la fe a los adolescentes se tituló "El reto de la catequesis de adolescentes". Si bien aún existen desafíos, también deseamos subrayar la alegría de transmitir la fe a los jóvenes. 103 104 Directorio general para la catequesis, 181. Directorio general para la catequesis, 181. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 37 Es un privilegio caminar con ellos por este increíble momento de sus vidas, un momento en que ven el mundo de nuevo e intentan descubrir su lugar en él. En un mundo en que están saturados por los medios de comunicación y rodeados por voces que los jalan en todas las direcciones, nosotros tenemos la oportunidad de hablarles de la voz de la verdad, la voz del amor. Jesús dijo: "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia".105 ¡Nosotros somos los que tenemos la oportunidad de anunciar esta vida de abundancia, esta Buena Nueva a los jóvenes! Nosotros que hemos sido parte de este ministerio podemos dar testimonio de que vale la pena enfrentar todos los desafíos a fin de ayudar incluso a un joven a que lo transforme el Espíritu Santo. Nuestro mensaje para usted es el mismo que usted tiene para los jóvenes: ¡Dios la/lo ama! ¡Usted puede marcar la diferencia! San Juan Pablo II demostró su gratitud para usted cuando escribió: "Estoy ansioso de agradecer en nombre de la Iglesia a todos ustedes… Su labor con frecuencia es humilde y oculta, pero se lleva a cabo con un entusiasmo ardiente y generoso… ¡Cuántos de nosotros hemos recibido de personas como ustedes nuestras primeras nociones de catecismo y nuestra preparación para el sacramento de la Penitencia, para nuestra primera Comunión y Confirmación!" Nuestra fe crece cuando compartimos nuestra fe. Su disposición de participar en este maravilloso ministerio de la catequesis para adolescentes no solo cambiará las vidas de los jóvenes, sino también la suya. Y cuando se sienta abrumada/o, recuerde que este no es "su" ministerio; es el de Dios. Confíe en el poder de Dios y apóyese en su comunidad de la fe. Jesús dijo: "A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos".106 Hay muchos adolescentes que necesitan escuchar la Buena Nueva, pero hay muy pocas personas dispuestas a contársela. Estamos muy agradecidos por su disposición de ayudar a transmitir la fe a los jóvenes. Oramos por que el Espíritu Santo transforme su vida y la/lo convierta en un poderoso instrumento de gracia y verdad para llevar a los adolescentes a una relación más profunda con Jesucristo y dirigirlos a una comprensión más honda del significado de ser católico en el mundo de la actualidad. En Cristo, 105 106 New American Bible Revised Edition, Juan 10:10. New American Bible Revised Edition Mateo 9:37. PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 38 La Asociación para la Catequesis del Adolescente PRIMER BORRADOR -‐ NO PARA PUBLICAR, REPRODUCIR O DISTRIBUIR – PRIMERA VERSIÓN La alegría de la catequesis para adolescentes, página 39 Declaración de la visión y de los resultados esperados para la Iniciativa nacional para la catequesis del adolescente Una visión para la catequesis del adolescente La fe católica de los jóvenes se incrementa cuando ellos se enamoran de la persona y del mensaje de Jesucristo y maduran en la fe cuando permiten que ese amor los forme y los transforme dentro de la Iglesia, la comunidad de discípulos. La catequesis del adolescente es una etapa dentro de un proceso continuo que adopta el estilo de vida católico, forma a los discípulos jóvenes y los empodera para conocer y seguir a Cristo en su vida diaria, convirtiéndolos así en levadura para el Reino de Dios en el mundo. En este proceso, los siguientes elementos están relacionados en forma básica e interdependiente: Padres de familia empoderados y familias llenas de fe: Los padres de familia y las familias católicas deberán ser una prioridad cuando se conciba, se planifique y se programe a fin de empoderarlos para que, como iglesia doméstica, cultiven una fe católica rica y dinámica en su hogar. En esta labor, las parroquias desempeñan la función de asociados vitalicios con los padres de familia; Parroquias llenas de vida y con gran apertura hacia la juventud: Los jóvenes deberán encontrar una interacción positiva y acogedora en parroquias llenas de vitalidad y de fe, lo que requiere que los líderes parroquiales colaboren y trabajen juntos para la renovación de la vida parroquial; Asociaciones fructíferas: Ya que “es la labor de toda la iglesia”, se debe crear y nutrir unas asociaciones mutuas y deliberadas entre los padres de familia, las parroquias, las diócesis, las escuelas católicas, los movimientos apostólicos y los adolescentes trabajando todos con miras hacia un objetivo común; Un ministerio integral dirigido a la juventud con una formación en la fe que sea deliberada y metódica: Debe elaborarse unos métodos de aprendizaje que sean integrales e innovadores y materiales dinámicos de calidad, así como poder contar con personas adultas eficaces y con una buena formación en la fe, dispuestas a acompañar a los jóvenes en su caminar de fe; Inclusión, confianza y aceptación: Debe fomentarse un ambiente de inclusión, confianza y aceptación en las parroquias, las escuelas, y en la comunidad en general, que acojan a los jóvenes y a las familias de diferente origen cultural, racial y étnico. Esta visión de la catequesis del adolescente exige nada menos que la reorganización de la actual labor de formación en la fe y ministerio pastoral dirigida a los jóvenes y sus familias. Esto exige que haya líderes en todo nivel para realizar una evaluación honesta de las labores y de los sistemas actuales a fin de establecer nuevas relaciones y nuevos patrones de ministerios que trabajen en conjunto formando a los discípulos de Jesucristo. Resultados esperados para la formación del adolescente en la fe La efectividad de la labor de la parroquia, de la escuela y de la familia en la formación de fe del adolescente puede evaluarse al ver el testimonio que dan las comunidades dinámicas con los jóvenes que demuestran su amor por Dios y por su fe católica al: 1. Mantener una relación personal con Jesucristo que se sostiene orando en forma habitual, compartiendo la fe y leyendo las Sagradas Escrituras. 2. Compartir la Buena Nueva mediante palabras y hechos, mediante la co-responsabilidad cristiana y trabajando por la paz y la justicia y la dignidad humana. 3. Participar de forma plena, consciente, activa y periódica en las celebraciones de la vida sacramental de la Iglesia Católica. 4. Articular las enseñanzas fundamentales de la fe católica y demostrar un compromiso para aprender y crecer en esta fe. 5. Aplicar la ética, las virtudes, los principios, los valores y la enseñanza social católica en la toma de decisiones morales, en las circunstancias de la vida y en las interacciones con la sociedad en general. 6. Percibir y utilizar sus dones para pertenecer y participar activamente en la vida y la misión de la parroquia, de la escuela y de toda la comunidad. 7. Celebrar la diversidad cultural/racial y étnica como un don de Dios y buscar el establecimiento de una comunidad cristiana que incluya personas de cualquier origen cultural/racial/étnico en sus parroquias, escuelas y comunidades en general. 8. Analizar el llamado de Dios a las vocaciones mediante la oración, la reflexión y el discernimiento. Referencias: Libreria Editrice Vaticana. El Catecismo de la Iglesia Católica (Segunda edición). Washington, DC: USCC, 1997. Libreria Editrice Vaticana. Directorio general para la catequesis. Washington, DC: USCC, 1997. United States Conference of Catholic Bishops. Directorio nacional para la catequesis. Washington, DC: USCCB, 2005. National Conference of Catholic Bishops. Renovemos la visión: Marco para la pastoral juvenil católica. Washington, DC: USCC, 1997. National Federation for Catholic Youth Ministry. The Challenge of Adolescent Catechesis: Maturing in Faith. Washington, DC: NFCYM, 1986 (solo en inglés).