Download breviario del fanatismo hasta bin laden
Document related concepts
Transcript
Mohamned Jaled Pachta Gattas BREVIARIO DEL FANATISMO HASTA BIN LADEN Mohamned Jaled Pachta Gattas 1 Ossama Bin Laden BREVIARIO DEL FANATISMO HASTA BIN LADEN Mohamned Jaled Pachta Gattas Derechos adquiridos por el Grupo Impresor Colombiano Para distribución en América Latina Prohibida su reproducción íntegra o parcial Editado por Grupo Impresor Colombiano Calle 163ª No 32ª - 58 Tel 5282010 / 5281917 Bogotá Colombia Mohamned Jaled Pachta Gattas INDICE: PRESENTACIÓN I LA FUERZA DEL ESPIRITU LAS CRUZADAS CRISTIANIZACION AMERICANA LA ESCLAVITUD LA INQUISICION EL HOLOCAUSTO DE LA ERA HITLER SECTAS SATANICAS Y SUICIDAS LA TRAGEDIA BOSNIA LOS TALIBAN TERRORISMO DE GÉNERO EL MACHISMO DE LA MUTILACION AFRICANA A LA BURKA FUNDAMENTALISMO TERRORISMO TERRORISMO RELIGIOSO EL MEDIO ORIENTE ISRAEL EL PROCESO DE PAZ PALESTINA LIBANO IRAK ANTI IMPERIALISMO TERRORISMO CONTRA USA II 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001 3 Ossama Bin Laden CATASTROFE EL PLAN LOS AVIONES LOS TERRORISTAS III OSSAMA BIN LADEN SU FAMILIA EL SHEIK OSSAMA BIN LADEN SU DESCRIPCION EL SABIO EL FUNDAMENTALISTA EL ANTICRISTO EL MILLONARIO EL RENEGADO SAUDÍ EL GUERRERO MUYAHIDIN DE VUELTA A AFGANISTAN EL TERRORISTA EL SOSPECHOSO PRECIO POR SU CABEZA SUS MENSAJES PADRINO DEL MOVIMIENTO RADICAL IV AL QAEDA (LA BASE) LA RED TERRORISTA AL QAEDA EN AMERICA AL QAEDA EN AFRICA AL QAEDA EN EUROPA ISLAMICO Mohamned Jaled Pachta Gattas AL QAEDA EN FILIPINAS REACCIONES AL ATENTADO LOS ALIADOS DE EUA PAKISTAN MENSAJE DE BIN LADEN A PAKISTAN INDIA ALIADOS DEL TALIBAN LA ALIANZA NORTE GUERRA SANTA O CAMPAÑA ANTITERRORISTA AFGANISTAN VENGANZA O LIBERTAD DURADERA EL GUERRERO DE TIERRA ARMAS ANTRAX LOS INMIGRANTES A MANERA DE EPILOGO 5 Ossama Bin Laden Mohamned Jaled Pachta Gattas Nació en agosto de 1950 en Olkades, pequeña aldea al norte del país, cuyos nativos luchan por deshacerse de la influencia cordobesa y morisca que los identificó por siglos. Es periodista e historiador. Ha publicado once libros regionales, entre ellos una propuesta separatista que lo llevó a presidir una fracción de la política zonal, hasta que fue desterrado. Uno de sus poemas continua cantándose como homenaje a su patria chica. Dirige el diario The Frontier. Mohamned Jaled Pachta Gattas PRESENTACIÓN Ossama Bin Laden el personaje que puso al mundo en vilo, es un demonio en occidente y un santo en varias naciones de la comunidad musulmana, una contradicción derivada de factores históricos, geográficos, políticos, religiosos y especialmente económicos. Unos le temen y otros le adoran al punto de inmolarse bajo su poderosa influencia. Jamás persona alguna fue objeto de tan rabiosa persecución por el gobierno del país más poderoso del orbe, Estados Unidos, que sin quererlo, lo ungió de un aura atrayente y terrible: “el hombre contra el imperio”, al agredirlo con su impresionante tecnología destructiva, bombas, misiles, aviones, tanques, batallones de soldados y cazarecompensas, para atraparlo o darle muerte. Cuando lo hagan, incurrirán en otra gran equivocación histórica y lo transformarán en mártir. Bin Laden es producto de las relaciones torcidas de los seres humanos que mimetizan, tras la religión, la codicia de poder y de dinero y que justifican con lo sagrado la utilización de la fuerza y el terror para imponer verdades absolutas que no aceptan oposición, ni réplica. Como efectos del atentado del 11 de septiembre se pretendió revestir al Islam de una intolerancia que está lejos de su esencia y del fundamentalismo, del que por siglos hizo ostentación el pueblo cristiano y también el judío. 7 Ossama Bin Laden Dividimos la presente investigación en cuatro partes. En la primera, los antecedentes históricos del odio de Bin Laden contra occidente; la constante cronológica del fanatismo cristiano que intentó el exterminio de los musulmanes con las cruzadas: luego el exterminio de infieles, brujas y musulmanes con la Inquisición y posteriormente el exterminio de los indígenas del nuevo mundo con la cristianización americana. Cruz y espada. Dedicamos unas páginas a la esclavitud y al terrorismo de género, instrumentos de dominación del hombre sobre el hombre y del hombre sobre la mujer, porque la humanidad bajo la intolerancia fundamentalista no tendrá otro destino que la esclavitud de las culturas diferentes y porque la subyugación de la mujer es un concepto medieval del entorno de Bin Laden. Los Taliban, la crisis del medio oriente y el intervencionismo utilitarista de Estados Unidos, provocador y víctima de la ira de nacionalistas de extrema en todos los rincones del planeta, cierran la primera parte de la investigación. La Segunda parte está dedicada al suceso que divide la historia del terrorismo, el atentado del 11 de septiembre y sus efectos inmediatos. La tercera parte trata del santo con Satán en su mente, Bin Laden, en ocho sub secciones, sobre la familia, el hombre, el guerrero muyahidin, el guerrillero, el terrorista, el fundamentalista musulmán, el sabio y el millonario. Mohamned Jaled Pachta Gattas La cuarta y última parte la dedicamos a la red Al Qaeda y a la reacción antiterrorista del mundo, con la guerra y sus consecuencias. 9 Ossama Bin Laden I LA FUERZA DEL ESPIRITU Ninguna fuerza más poderosa que la fuerza del espíritu cuando esta se alimenta de fe y de creencias a las que se subordina incluso el raciocinio y que ha plagado las páginas de la historia con acciones heroicas, admiradas por las muchedumbres y resaltadas con devoción por los pueblos, aunque a la lupa del cientifismo psiquiátrico linden con lo demencial y derrumben los conceptos del sentido común,. Esa fuerza hizo posible que los primeros cristianos pudieran resistir el fanatismo romano, la persecución; el ser quemados vivos; torturados y arrinconados en catacumbas. Esa fuerza, nacida de la convicción y la certeza en las creencias que se profesan, se denomina fe, el formidable elemento de la psicología individual que se reafirma en lo colectivo y que tiene más poder que las armas, la naturaleza, la tecnología, el tiempo o los ejércitos Con fe se afronta de manera alegre hasta la muerte, San Lorenzo, condenado a morir asado sobre una parrilla, agonizante decía a sus verdugos: “ya pueden comer de esta parte, voltéenme para que se ase el otro costado y lo puedan comer también.” Alma y materia deben permanecer en equilibrio. Cuando la materia se superpone, la armonía se Mohamned Jaled Pachta Gattas desajusta y surgen los asesinos, los inmorales, para quienes la conciencia es tema insípido de iglesias, pagodas o mezquitas y se permiten todo en aras de su propia concupiscencia, de su hedonismo, de su gula, en fin de su egoísmo y de su tranquilidad personal. El envés de la hoja es la extrema espiritualidad, el santón, el místico, el religioso a ultranza, que como el hombre fatídico de la tragedia griega cree en el sino y la predestinación, nada se mueve sino por voluntad divina, y solo puede rezar y arrepentirse de sus pecados y de los del género humano. Se refugian en congregaciones de oración y sacrificio, o se vuelven misioneros para convertir infieles a su verdad, son personajes buenos, en el sentido genérico del término, porque las religiones se enmarcan en la búsqueda de lo elevado y en general encierran preceptos de convivencia básica entre los seres humanos, similares en todos los continentes y en todas las filosofías. Amar a Dios, como lo fundamental, amar la familia, no matar, no robar, no mentir, son principios plasmados en el derecho positivo de las diferentes culturas, desde el código de Hammurabi hasta las leyes de nuestros días. Lo malo es que casi siempre la religión y la espiritualidad son manipuladas, así sea de manera imperceptible. En las iglesias más respetables del mundo occidental, los fieles en actitud pontifical, califican a 11 Ossama Bin Laden sus congéneres y se conduelen de ellos, como críticos y juzgadores, sin percatarse, ni aceptar que esa conducta puede estar influenciada por el virus del fanatismo religioso. La catarsis y el éxtasis en estas iglesias se exterioriza bajo la conducción de un líder que incita a movimientos de relajación impregnados de bailes, cantos, y gritos propios del budú y de algunos ritos africanos, popularizados hoy con enorme éxito entre los cristianos. Salen los asistentes “limpios” de cada sesión, pero también más dependientes de su pastor, más creyentes de la verdad revelada que emana de su boca, más vulnerables a las peticiones de dinero de quien se enriquece con el lucrativo ejercicio comercial de la espiritualidad. Cada vez son más los que buscan el culto como una necesidad para evadirse de la realidad, para sentirse bien, igual que el vicioso a la droga o el beodo al licor, entregándose ciegamente y quedando expuestos a ser inducidos incluso a la muerte, como los creyentes de la Secta de Dios, o los fundamentalistas del 11 de septiembre. Fue precisamente, al observar estas conductas, que Marx escribió su anatema: “La Religión es el opio del pueblo” porque rechazaba que la pauperización de los miserables se paliara en el culto con llantos e histeria, que los conducía al conformismo, aceptando como voluntad divina su desgracia y justificando el derecho de sus opresores. Mohamned Jaled Pachta Gattas El problema se agrava cuando el hombre, sumergido en su propia religiosidad, extravía el sentido de la religiosidad ajena, del Dios del otro y pierde la tolerancia con quienes no tienen las mismas creencias y los mismos nombres para el mismo Dios. De este estado a asumir la actitud del conquistador de almas, para arrebatarle al demonio los seres que “no han encontrado la verdad y el camino” no hay sino un paso, el paso al fanatismo, es entonces cuando el contagiado sostiene en una mano el libro sagrado y en la otra la guadaña de la muerte para descargarla contra el descreído o el apóstata. Avergüenza el testimonio de la historia sobre los incontables casos de justificación religiosa a masacres, cuando en nombre de Dios se asesinaron “impíos”, “infieles”, “idólatras” y “brujas” por iluminados de una u otra religión, que encandilados en obsesiones teológicas y buscando acabar con Satanás, se transformaron en la antítesis de sus propias predicaciones y en la encarnación de toda la maldad que ellos mismos perseguían. Así nacen las cruzadas en las que asesinar “infieles” se premiaba con una indulgencia plenaria del Papa Urbano II, que garantizaba el cielo; así surge la Inquisición que autorizó a los frailes franciscanos y dominicos la comisión de crímenes execrables para erradicar el demonio del cuerpo de las poseídas; así las torturas a los indígenas americanos “idólatras de la naturaleza”; así el exterminio y la esclavitud de los pueblos africanos, castigados por su cultura, su 13 Ossama Bin Laden religión, su raza y sus “sacrílegas creencias milenarias”. El fanatismo ha sido el instrumento perfecto para estas masacres, los obnubilados de la fe, manipulados por personajes que poco o nada tienen de religioso y mucho de interés político o económico, a quienes les basta esconder sus ambiciones bajo el disfraz de la religiosidad, para hacerlos arremeter limpiamente contra sus enemigos. El fanatismo religioso no es una exclusividad de los musulmanes, como se pretende hacer creer al mundo occidental luego del 11 de septiembre de 2001. Ni Bin Laden es el héroe de todos los musulmanes; aunque la venganza terrorista del gobierno de Estados Unidos le depare cada día más admiradoresni el Taliban era representativo de los gobiernos islámicos, ellos son una minoría extremista que llegó al poder en Afganistán, gracias, entre otras cosas, al apoyo de Estados Unidos; y El Corán lejos de ser instigador de la guerra, es una escritura de la bondad y tolerancia, similar a las otras religiones. El Corán dice: “Si no fuera por la contradicción se corromperían iglesias, sinagogas y mezquitas” La fe musulmana es la fe de la paz. Mohamned Jaled Pachta Gattas LAS CRUZADAS El término es símbolo de terrorismo para africanos, asiáticos y europeos con creencias diferentes al cristianismo, porque con este nombre se bautizaron las expediciones militares emprendidas contra los “herejes” durante la edad media, para “rescatar” Jerusalén, Belén y Nazaret, las tierras santas, de manos de los musulmanes. Tanta sangre se regó, que cuando Bush anunció la “cruzada contra el terrorismo”, sus aliados árabes le advirtieron que el término era un insulto al pueblo musulmán y que despertaría demonios dormidos. Bin Laden por su parte, se refiere despectivamente al presidente de Estados Unidos como “el gran cruzado Bush” Las cruzadas fueron 8 expediciones criminales, desde 1096 a 1270, en las que se cometió toda clase de salvajadas por parte de cristianos con patente de corzo para matar y robar musulmanes o “impíos” en Asia, pero que afortunadamente fueron repelidas y casi todas regresaron derrotadas. Una “cruzada de niños” presuntamente protegida de Dios, fue famosa por el desastre en que terminó y porque los inocentes párvulos acabaron muertos o vendidos como esclavos por sus propios organizadores. 15 Ossama Bin Laden A diferencia de las “guerras santas” emprendidas por varios reyes contra los musulmanes, las cruzadas se promocionaron como peregrinaciones piadosas por el Papa Urbano II, para defender al imperio bizantino, de los ”turcos intolerables que impedían a los cristianos llegar y postrarse en los lugares que recorrió Jesús”. Prometió el Papa indulgencias plenarias y el “Privilegio de la Cruz” es decir la protección de la poderosa Iglesia católica, a quienes cosieron a su vestido una cruz de tela y se comprometieron a hacer la peregrinación a Jerusalén. Una inmensa muchedumbre atraída por los privilegios espirituales y la posibilidad del pillaje, marchó a la primera cruzada, bajo las ordenes de Pedro el Ermitaño y Godofredo, por la ruta del Danubio, el desorden fue total y muchos murieron en el camino, la mayoría en Civitot, Asia Menor a manos de los turcos. Godofredo asaltó y tomó Jerusalén, recibiendo el título de “Protector del Santo Sepulcro”, a su muerte, su hermano Balduino se proclamó Rey y fundó el reino latino de Jerusalén en 1100, estimulando nuevas multitudes de cruzados, que reforzarían la colonización occidental contra la “amenaza de la expansión musulmana”. En 1144 la toma de Edesa por los turcos justifica la Segunda Cruzada, Participando en ella el Rey de Francia Luis VII y el Emperador alemán Conrado III. La marcha a través de Asia Menor fue fatal para Mohamned Jaled Pachta Gattas ambos. Al llegar a Siria, los cruzados fueron destruidos al intentar la toma de Damasco en 1148. En 1187 el Sultán Saladino se apoderó de Jerusalén y de todo el reino latino, organizándose la Tercera Cruzada. Los reyes de Francia e Inglaterra marcharon por mar, y el emperador de Alemania, Federico Barbarroja por tierra, muriendo ahogado al intentar cruzar el río Selef. El rey de Francia volvió a occidente y el rey de Inglaterra, solo, no pudo reconquistar Jerusalén y se vio obligado a pactar con Saladino. En 1197 los santos lugares seguían en manos musulmanas y el Papa Inocencio III dirigió esta furiosa proclama a los cristianos: "¡Alzaos, guerreros de Jesucristo! ¡Exterminad el sacrilegio por todos los medios que os revele Dios! Tended lejos vuestras manos y pelead animadamente con los propagadores de herejía; tratadles peor que a los sarracenos, porque son peores que estos". Con 20.000 cruzados a caballo y 200.000 a pie, despidió así la cuarta cruzada: "¡Adelante, bizarros soldados de Cristo! Id con toda prisa al encuentro de los precursores del Anticristo y derribad a los servidores de la serpiente del nuevo testamento". Los cruzados se apoderaron de la ciudad de Béziers, la convirtieron en cenizas y ordenaron pasar a cuchillo a sus 60.000 habitantes. Al preguntársele al legado papal Arnoldo Almaric, cómo se podía distinguir a los herejes de los católicos ortodoxos, les respondió: 17 Ossama Bin Laden "Aniquilad a todos ellos, el señor reconocerá a los suyos". No se apiadó ni de aquellos que deseaban volver a ser católicos. Al ordenar que se ejecutara a uno de esos apóstatas arrepentidos, explicó: "Si miente, será castigado así por su embuste: si dice la verdad, expiará con esa ejecución su antiguo pecado". Los cruzados fundaron el imperio latino de Constantinopla en 1204 sin lograr su cometido más importante, la recuperación de Jerusalén. En 1215, el Concilio de Letrán ordenó la quinta cruzada, y el Rey Andrés II de Hungría desembarcó en Acre donde fue repelido a costa de la vida de miles de inocentes campesinos, asesinados por no ser cristianos. La sexta cruzada encabezada en 1228 por el emperador Federico II, prefirió la diplomacia a las armas; el Sultán le cedió Jerusalén, previamente desmilitarizado, Belén y Nazareth, así como el acceso a estas ciudades. Una tregua de diez años selló el acuerdo que se firmó en 1229 con alegría de los cruzados. La séptima cruzada llevó a oriente al rey de Navarra que obtuvo de los musulmanes un acuerdo complementario de las concesiones de 1229. La Cruzada se origina porque Jerusalén fue invadida por bandas de Jwarizmies, al servicio del sultán de Egipto, y por la destrucción del ejército del reino latino en Gaza en 1244. Los cruzados fueron derrotados en Mansura y el rey, que fue capturado, no consiguió su libertad más que a cambio de varias Mohamned Jaled Pachta Gattas ciudades. Luis IX permaneció en Palestina hasta 1254, mientras se fortificaban militarmente las plazas importantes. Finalmente el Rey de Francia toma la cruz al mando de la octava cruzada, pero muere en Túnez y su ejército se disuelve. Entonces el Príncipe Eduardo de Inglaterra, marcha a Palestina y firma con el sultán en 1272 un cese de hostilidades. La invención de las indulgencias a cambio de diezmos y limosnas engordó el fisco pontificio y la “indulgencia de cruzada” para asesinos de musulmanes, dejó un reguero de sangre en esos dos siglos de fundamentalismo cristiano. Luego de diez siglos de acoso, desde 1.096 hasta 2.001 los musulmanes siguen en la zona, a pesar del desalojo sangriento del terreno de Palestina, para colocar a los judíos, que ha dado resultados funestos. Esto es claro para los líderes del mundo. Una guerra Santa contra el Islam sería el peor error de occidente, si se confunde, como lo quiere Bin Laden el Fundamentalismo y el terrorismo con el islamismo. CRISTIANIZACION AMERICANA Luego de ocho siglos de agresión contra los musulmanes, los cristianos conquistan el reino moro de Granada en 1492 y llegan al continente americano, donde inician el más grande genocidio de la historia en el nombre de Dios. La codicia de los recursos de las nuevas tierras cobró la vida de los aborígenes, distintos en el color de la 19 Ossama Bin Laden piel y en el lenguaje, pero especialmente en las creencias religiosas y en el armamento, lo primero dio pie a una furiosa evangelización de la iglesia católica y lo segundo al dominio físico de los recién llegados. Traían de las expediciones militares contra las tierras santas musulmanas, el espíritu de cruzada y la convicción que matar en el nombre de Dios era lícito, como lo aseguró en 1552 Francisco López de Gómara: “La mayor cosa después de la creación del mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo crió, es el descubrimiento del Mundo Nuevo, donde comenzó la conquista de indios acabada la de los moros, porque siempre peleasen españoles contra infieles”. América fue barrida literalmente con los curas doctrineros como punta de lanza, arrasando santuarios chibchas, mayas, incas y aztecas y borrando hasta el mínimo vestigio las culturas indígenas, porque consideraron, - como los Taliban a los Budas de Bamiyánque representaban a Satanás. La colonización religiosa mimetizó la codicia aurífera idealizada en El Dorado, que Colón mismo puso en evidencia, cuando horas después del descubrimiento, escribe en su diario de navegación, el 13 de octubre de 1492: “Y yo estaba atento y trabajaba de saber si había oro, y vide que algunos de ellos traían un pedazuelo colgado en un agujero que tienen en la nariz. Y por señas pude entender Mohamned Jaled Pachta Gattas que, yendo al sur estaba allí un rey que tenía grandes vasos de ello y tenía muy mucho” Su morbosa ambición y sus excesos fueron escondidos detrás de Dios, con él de su parte, arremetieron contra los indios idólatras para arrancar al demonio sus almas. Por eso no debe sorprendernos que en su mentalidad fanática y ritualista, bautizaran a Atahualpa o a Cuauhtémoc antes de matarlos y a las indias, antes de acostarse con ellas. Hoy se confunde guerra por terrorismo; musulmán por fundamentalista y venganza por justicia; en aquella época español se confundía con ser católico y nadie podía embarcarse al nuevo mundo sin tenerlo probado. Las leyes de Indias disponían que los conquistadores debían ser “gente limpia de toda mancha de moro, hereje, judío, o penitenciado por el santo oficio” Cuando llegaron los europeos, a fines del siglo XV, habitaban el continente 50 o 60 millones de amerindios, dueños de cultura milenaria, gobierno jerárquico y conceptualizado en la división de los poderes, con construcciones en piedra, trazos urbanos, agricultura organizada y conocimientos astronómicos excepcionales, pero relativamente atrasados. 45 millones de ellos desaparecieron en menos de cincuenta años víctimas del genocidio. Escribió el conquistador Bernal Díaz del Castillo: “Y otro día por la mañana llegamos a la calzada de Iztapalapa y desde que vimos tantas ciudades y villas 21 Ossama Bin Laden pobladas en el agua, y en tierra firme, nos quedamos admirados, y decíamos que parecían de encantamiento, por las grandes torres y cúes y edificios, como si fuera de sueños, y no es de maravillar que yo escriba aquí estas cosas nunca oídas, ni vistas, ni aún soñadas como veíamos...Ahora todo está por el suelo, perdido, que no hay cosa en pie.” La conquista se movió oficialmente como una empresa “al servicio de Dios y de su Majestad” la espada ofrecía protección, la cruz legitimación. Mediante Bulas Alejandrinas, el Papa Alejandro VI en 1493 otorgó a los reyes de Castilla y sus sucesores las tierras e islas descubiertas y por descubrir, esta donación papal bastó para sujetar los indios a la jurisdicción de Castilla. El ritualismo se complementaba con un requerimiento que debía leerse a los indígenas antes de someterlos y que los conminaba a reconocer la divina Trinidad y la soberanía del rey sobre el territorio americano. Si el indígena después de leído el documento (que no entendía) no lo acataba, el conquistador estaba en su derecho de iniciar la matanza. El texto era del tenor siguiente: “Entraré poderosamente contra vosotros y os haré guerra por todas partes y os sujetaré al yugo y obediencia de la iglesia y a sus altezas, y tomaré vuestras personas, mujeres e hijos, y los haré esclavos, y como tales los venderé, y dispondré de ellos; y tomaré vuestros bienes; y os haré todos los males y daños que pudiere, como a vasallos que no Mohamned Jaled Pachta Gattas obedecen ni quieren recibir a su señor y le resisten y le contradicen”. Luego de esta lectura, los conquistadores consideraban limpia su conciencia y se apoderaban de tierras, cosas, personas y animales. Oviedo manifiesta que unos indígenas prisioneros: “Primero fueron atados antes que les dijesen, ni supiesen que había Papa, ni iglesia, ni cosa de cuantas el requerimiento decía; e después de estar metidos en cadena, uno les leía aquel requerimiento sin lengua, o intérprete, y sin entenderlo y tiraban con ellos aprisionados adelante, y no dejando de dar palos a quien poco andaba, y haciéndoles otros muchos ultrajes, y fuerzas y adulterios con mujeres extrañas y apartadas de la fe. Y tampoco hubo castigo ni reprensión en esto, sino tan larga disimulación, que fue principio para tantos males que nunca se acabarían de escribir.” Indígenas hubo que protestaron la lectura del requerimiento según dice el bachiller Martín Fernández de Encizo en “Suma de Geographia”, los caciques del Sinú en Colombia replicaron por medio de intérprete “Que en lo que se decía que no había sino un Dios, y que este gobernaba el cielo y la tierra y que era señor de todo, que les parecía bien, y que así debía ser; pero que en lo que decía, que el Papa era señor de todo el universo en lugar de Dios, y que él había fecho merced de aquella tierra al Rey de Castilla, dixeron que el Papa debía estar borracho cuando lo fizo, y que el Rey que pedía y tomaba tal merced debía ser algún loco, pues pedía lo que era 23 Ossama Bin Laden de otros, y que fuese allá a tomarla, que ellos le ponían la cabeza en un palo, como tenían otras que me mostraron, de enemigos suyos, puestas encima de sendos palos. Dixeron que ellos eran señor de su tierra, y que no había menester otro señor.” Imbuidos en su fanatismo y para justificar la rapiña, los cristianos afirmaron que los indígenas en lugar de seres humanos, eran una especie intermedia entre el hombre y el mono, tema que se discutió por muchos años, ya que de esa definición dependía la regulación de las relaciones entre españoles y nativos. Gonzalo Fernández de Oviedo consideraba a los indios: “naturalmente vagos y viciosos. melancólicos, cobardes, y en general gentes embusteras y holgazanas. Sus matrimonios no son un sacramento, sino un sacrilegio. Son idólatras, libidinosos y sodomitas. Su principal deseo es comer, beber, adorar ídolos paganos y cometer obscenidades bestiales. ¿Qué puede esperarse de una gente cuyos cráneos son tan gruesos y duros, que los españoles tienen que tener cuidado en la lucha de no golpearlos en la cabeza para que sus espadas no se emboten?” Mientras los teólogos debatían si eran hombres o bestias, los soldados los masacraron, y trasladaron a España el mayor volumen de oro y de plata de la historia. Fray Bartolomé de Las Casas enuncia entonces, indignado por el atropello a los indígenas, la tesis Mohamned Jaled Pachta Gattas central de su predicación: “Todas las naciones del mundo son hombres, y de todos los hombres y de cada uno dellos es una no más la definición y esta es que son racionales”. El Papa Paulo III por bula Sublimis Deus en 1537, declaró que los indios eran “verdaderos hombres”, sin embargo siguieron tratándolos como perros. En el informe que dan los dominicos de La Española al señor de Chievres se lee: ”Yendo ciertos cristianos, vieron una india que tenía un niño en los brazos, que criaba, e porque un perro que aquellos llevaban consigo hacía hambre, tomaron al niño vivo de los brazos de la madre, echáronlo al perro, e así lo despedazó en presencia de su madre.” Y en otro párrafo: “Estos mineros no los sabían llamar a los indios por otro nombre, sino perros; cruelmente los azotaban; dabánles palos con las varas de hierro que tenían para sacar oro. Cada minero se tenía por uso echarse indiferentemente con cada cual de las indias que a su cargo tenían y le placía, ahora fuese casada, ahora fuese moza, quedándose él con ella en su choza o rancho, enviaba al triste de su marido a sacar oro de las minas, y en la noche, cuando volvía con el oro, dándole palos o azotes, porque no traía mucho, acaescía muchas veces atarle pies y manos como a perro, y echarlo debajo la cama y él encima con su mujer...” Sin embargo todo lo justifica en 1547 Juan de Ginés y Sepúlveda “¿Qué cosa pudo suceder a estos bárbaros más conveniente, ni más saludable que el 25 Ossama Bin Laden quedar sometidos al imperio de aquellos, cuya prudencia, virtud y religión los han de convertir de bárbaros, tales que apenas merecían el nombre de seres humanos, en hombres civilizados en cuanto pueden serlo, de torpes y libidinosos en probos y honrados, de impíos y siervos de los demonios, en cristianos y adoradores del verdadero Dios? La extirpación de la idolatría en el nombre de Dios, sirvió al propósito conquistador de los españoles, a su fanatismo, a la tortura de los infieles indígenas y al exterminio, literalmente, de la población de casi todo el continente americano. LA ESCLAVITUD La intolerancia religiosa y étnica que dejó una estela de muertos en el decurso de los siglos, se hizo presente también en otra clase de terrorismo igualmente abominable, que cosifica a los seres humanos y los considera objetos animados; que no busca la destrucción del enemigo sino su opresión, para mantenerlo subyugado, a su servicio y bajo sus patrones culturales. Dos han sido sus principales manifestaciones. La esclavitud y el terrorismo de género. La esclavitud contiene el mismo resorte de intolerancia de la “verdad propia, única e incuestionable” que motiva los capítulos anteriores y que justifica la violencia para lograr dominio o exterminio, núcleo central de la filosofía fundamentalista de Bin Laden. Mohamned Jaled Pachta Gattas La esclavitud existe desde que el hombre entiende que por la fuerza, puede poner bajo su yugo a otros seres, por razones étnicas, religiosas, culturales o simplemente comerciales. Se consideró un derecho tan natural que su globalización fue absoluta y todos tenemos algún grado de culpa generacional en el fenómeno. Cuando una tribu vencía a otra en los tiempos prehistóricos, los prisioneros eran mutilados para que no escaparan y servían como comida escalonada en épocas invernales; los vencedores los asesinaban uno a uno a medida que terminaba el alimento. Estos esclavos eran utilizados igualmente como escudos o soldados en las peleas y como ofrendas humanas en los ritos de sacrificio para sus dioses. El derecho positivo romano los califica como una subespecie, y así eran considerados en casi todas las culturas. Con el correr de los siglos, las muestras de brutalidad, sevicia, utilización sexual y utilitarismo, rebosaron la imaginación, pero el hombre se hizo el miope, viviendo el asunto desde la óptica de su propia comodidad. Inclusive si repasamos los santorales de nuestras religiones encontramos que casi todos los que se veneran por su espiritualidad tuvieron esclavos a su servicio, y en razón a que su maltrato y abuso no se calificaba de pecado, delito o ultraje, sus vidas no aparecen con la mancha de lo que hicieron a estas pobres personas. Ninguna civilización escapó: o se era esclavo, o se era dueño de esclavos 27 Ossama Bin Laden La esclavitud alcanzó el mayor grado de degeneración cuando se comercializó con los habitantes de dos continentes, América y Africa, a las playas de este último llegaban contingentes de negreros a cazar nativos, cuyo precio conocían de memoria los cazadores: los hombres eran más valiosos entre los 15 y los 35 años y las mujeres entre los diez y los 25. La mujer valía más que el hombre. Por ejemplo, un niño entre los 4 y los 14 años, 121 pesos y una niña 149 pesos. Los esclavos entre los 15 y los 35 años, 205 pesos los hombres y 228 las mujeres. El precio para los esclavos con “desgaste” por edad superior a los 35 años se bajaba a 200 pesos y las mujeres se devaluaban a 168. eran bienes costosos si se tiene en cuenta que un buey costaba 20 pesos. Los niños, si eran muy pequeños no interesaban, porque los dueños debían pagar para que se los cuidaran mientras crecían y pocos comerciantes estaban dispuestos a esperar su valorización, por esto los separaban de sus madres y los mataban o los dejaban en las aldeas abandonadas, donde morían devorados por las fieras, o por hambre, igual suerte corrían los ancianos, los inválidos y los enfermos, pues el espacio en las galeras de los buques era precioso y se utilizaba centímetro por centímetro. Al piso de los buques negreros se fijaban grilletes de los cuales amarraban las personas atrapadas. A mayor hacinamiento mayor ganancia. Por eso casi todos los buques levaban anclas solamente cuando estaban repletos de seres humanos apiñados en los oscuros y sofocantes compartimentos, por debajo del nivel del Mohamned Jaled Pachta Gattas agua. Millares murieron en las travesías, a unos barcos los diezmo la peste, que no respetó negros ni blancos, a otros las enfermedades; incluso se dieron casos de suicidio colectivo ante la suerte que sabían les esperaba al llegar a su destino. Las relaciones amo esclavo eran de enemistad y odio recíproco, algunas veces era paternal y las más de amancebamiento de los esclavistas fascinados por la sexualidad de la mujer negra. Solo hasta el siglo pasado la esclavitud se abolió de manera oficial, pero sigue vigente en muchos pueblos bajo una aparente servidumbre voluntaria derivada de la necesidad física, del hambre y de la pobreza. El fantasma puede despertar de ultratumba si se imponen filosofías fundamentalistas contra impíos, infieles y apóstatas del Islam, como las que promociona Bin Laden: “Dominio o exterminio” LA INQUISICIÓN Dice el premio Nobel José Saramago que durante siglos la Inquisición fue, como hoy los Taliban, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados. En efecto, desde que se estableció el Tribunal del Santo Oficio para investigar y castigar las herejías, la brujería y las creencias “abominables” de los musulmanes, los cristianos cometieron toda clase de atrocidades, mataron judíos, organizaron cruzadas, se avasallaron territorios extensos, se arrasaron pueblos y se esclavizaron naciones. 29 Ossama Bin Laden En la edad media la represión de las herejías correspondía a los obispos, hasta que el Papa Inocencio III instituye el “Inquisitor hereticae pravitatis” para colaborarles; en 1235 Gregorio IX encarga las tareas inquisitoriales a los dominicos y en 1246 faculta también a los franciscanos. La Inquisición conoció acusaciones de magia, adulterio, concubinato, bigamia, incesto, sodomía, usura y blasfemia, entre muchas otras conductas ofensivas a la santa fe católica, imponiendo brutales castigos sin que los sindicados tuvieran la menor oportunidad de defensa, porque por lo general las imputaciones eran de tipo sobrenatural con participación de demonios y seres de ultratumba. El poder del santo oficio aterrorizó continentes enteros porque la tortura y a la muerte se utilizaban no como sanción, sino como simples procedimientos preliminares, para arrancar las confesiones más absurdas. En España fue especialmente cruel bajo el mando de un Gran Inquisidor, que convirtió multitudes de infieles moros y judíos al cristianismo por la fuerza. La hoguera, la excomunión y el potro fueron el instrumento “milagroso” que garantizó la permanencia de la institución inquisitorial y de la jerarquía eclesiástica en el medioevo hasta el siglo XIX. Eran diarios los abusos. Alfonso Jaen, Goncales Ruiz y Diego Susan, por ejemplo, fueron acusados de herejes y condenados a morir quemados en la hoguera, Mohamned Jaled Pachta Gattas el primero por decir a su contrario durante un juego de naipes, que aunque fuera Dios, no le ganaría; el segundo por orinarse en los muros de una iglesia y el tercero por encabezar en el seno de su familia una conspiración contra el Santo Oficio. A las mujeres se les perseguía por brujas o poseídas, y era un secreto a voces que clérigos y verdugos disfrutaban, con elevado grado de morbosidad, desnudarlas y torturarlas, obviamente justificándose en el sacro propósito de expulsar a Satanás. En 1487 apareció publicado un manual de exterminio de hechiceras, bajo el título "El Martillo de las Brujas", recomendado por el Papa, que parece escrito por un sádico, en él se detallan inverosímiles maneras de descubrir y matar una bruja y se explaya en torturas sexuales, afirmando que Satanás cumple escrupulosamente lo que ofrece y que tiene comercio carnal con la mujer bajo la apariencia de varón (incubo) o se entrega a un varón bajo la apariencia de hembra (súcubo), el texto describe otras barbaridades y aficiones de las brujas. Las brujas y los hechiceros son considerados soldados malditos de un ejército satánico, que se entrenan en mezquitas y sinagogas, para descubrirlos y hacerlos confesar estaba el Santo Oficio, que descuajando huesos conseguía que admitieran las acusaciones, como la que logró el inquisidor Pedro Gui de Tolosa de varias mujeres que admitieron en tormento haber volado sobre escobas a un aquelarre donde fornicaron con Satanás en forma de macho cabrío y le besaron el 31 Ossama Bin Laden ano, y una vez admitidas en la hermandad de las brujas, renegaron de Dios, pisotearon las hostias, juraron lealtad a Satanás a quien le entregaron su alma y finalmente comieron carne de niño recién nacido. Las acusadas se retractaron posteriormente de sus declaraciones, pero de todos modos fueron quemadas en la hoguera. Mientras la justicia civil era lenta, los inquisidores y verdugos no perdían oportunidad para atrapar al "hechicero" o "bruja" y someterlo a sus terribles torturas. Se llegó a tal estado de paranoia que los padres desconfiaron de los hijos, y estos de aquellos, por todas partes aparecieron chivatos y delatores, prestos a cumplir el deber con Dios de delatar hasta a los parientes cercanos. Las denuncias llovieron, por la eficacia y crueldad de las condenas y se utilizaron para zanjar diferencias y venganzas personales o resolver intereses políticos y económicos. El celo de los funcionarios e inquisidores sobrepasó toda discreción, como en el tribunal de Valladolid que en 1699 encarceló y torturó a una niña de 9 años y un muchacho de 14, sin que se hubiera hecho la menor calificación de las acusaciones que pesaban contra ellos. El estímulo y la eficacia de la delación hizo que en 1576 un tal Trois-Echells se jactara de haber delatado 300.000 hechiceros y brujas, de los que fueron detenidos y torturados unos 3.000 por los inquisidores. Su tenaza de hierro produjo odio intenso hacia el Mohamned Jaled Pachta Gattas sistema religioso pero quien protestaba era incluido en la lista de los sospechosos de estar poseídos por el demonio. La ola de inconformismo creció y llegó al Concilio de 1.311 que ordenó “moderar” las torturas y aplicarlas al acusado por una sola vez; así mismo dispuso que las declaraciones conseguidas bajo tormento debían ratificarse al día siguiente de manera "voluntaria", o de lo contrario quedarían sin valor. Los inquisidores burlaron la ley, interpretando que era "tortura moderada" la que se aplicaba al acusado hasta que este hiciera las declaraciones requeridas, "sólo después de ello, la tortura sería una crueldad "injustificada"". De la misma manera sortearon la orden de aplicar la tortura una sola vez. Los inquisidores declaraban simplemente "inacabado" o "suspendido" el tormento "reanudándolo a su voluntad y prosiguiéndolo hasta que la víctima hiciera las deposiciones necesarias". Igualmente los inquisidores se molestaban cuando un acusado hacía declaraciones bajo torturas y al día siguiente se negaba a ratificarlas "voluntariamente". En ese instante lo declaraban "reincidido en el error" y por esta razón se le inferían nuevos tormentos, hasta que "abjurara de su abjuración" El Concilio prohibió igualmente el derrame de sangre en las sesiones, pero cuando a los verdugos se les iba la mano en su trabajo, la culpa se achacaba al reo por su negativa a confesar. El "Maestro ay ay ay", el "Niño cosquilleador", las tenacillas en los pies y manos, la escalera y el potro se 33 Ossama Bin Laden volvieron populares en las sesiones de interrogatorio que eran diarias, y no respetaban edad, sexo, raza ni posición social, estos interrogatorios se desarrollaban en un ambiente lúgubre y atemorizador. En un extremo, la mesa de los religiosos con el rostro cubierto; cerca de ellos las autoridades y los testigos, también ocultos bajo máscaras, y junto a las máquinas de tormento los verdugos, hombres safios, que hacían gala de brutalidad para demostrar que servían en el oficio. Al observar este ambiente, y para evitar la tortura casi todos los sindicados desfallecían y acudían a toda clase de argumentos, decían que firmarían o confesarían lo que fuese, otros imploraban, otros lloraban y otros se desvanecían, pero nada de esto evitaba que fueran atados al potro, o a los aberrantes aparatos inventados para dislocar el cuerpo, para alargarlo o para presionarlo. Si la rea era una mujer acusada de brujería, la sesión se iniciaba con la santa misa por el buen éxito del acto; daban de beber agua "bendita" a la infeliz, para que "el diablo no pueda sujetarle la lengua durante las torturas"; la desnudaban y rasuraban axilas y pubis para que entre los vellos no escondiera la “cartita de Satanás” que la haría insensible a los sufrimientos y finalmente examinaban con detenimiento cada parte de su cuerpo buscando el sello brujesco; cualquier lunar, cualquier mancha en el cutis era tomado como el sello y señal de Satán, y era registrada inmediatamente en el expediente. Acto seguido le amarraban una cinta "de Mohamned Jaled Pachta Gattas una longitud igual a la de la talla del Salvador" que supuestamente oprimía a las culpables, peor que cualquier cadena. Una vez en el tormento la bruja no tenía escapatoria, si demostraba miedo, era por ser culpable, pero si se manifestaba tranquila era mucho más evidente su culpa, porque es propio de las brujas mostrarse tranquilas. Si cuando está siendo torturada le bailan los ojos, es porque está buscando a Satanás, pero si los mantiene quietos, es porque lo ha encontrado y lo está mirando. Si se opone a las acusaciones y se justifica, es indicio de culpa, si calla, es testimonio de culpabilidad. Si se mantiene con fuerzas es porque está respaldada por Satanás, si muere es porque el diablo la ha matado para que no revele algún secreto. Ningún reo escapó al furor de la Iglesia, ni vivo, ni muerto, ni fugitivo. Cuando el sindicado moría, si era hallado culpable, se desenterraban sus restos y eran arrojados al fuego en medio de la pompa y el rito acostumbrado a los vivos; si había huido, fabricaban un muñeco de paja y trapo y lo quemaban. Kamen nos dice: “En los registros queda constancia de mujeres entre los 70 y 90 años que fueron puestas en el potro”. La Garrucha, era uno de sus métodos preferidos. consistía en dislocar las piernas y los brazos del sindicado, las manos eran atadas por las muñecas a la espalda del sujeto y de ellas se le colgaba a una polea. Al mismo tiempo se amarraba de los pies a grandes pesos. Se le izaba lentamente para tensarle los 35 Ossama Bin Laden músculos y luego se le dejaba caer de un golpe. El peso de los pies le dislocaba brazos y piernas. El Potro, otro de los tormentos, servía para amarrar al hombre o mujer de brazos y muslos, el verdugo apretaba hasta lograr que los escalones afilados del aparato se enterraran en su carne. Acusada una mujer en 1586 por no comer carne de cerdo y cambiarse de ropa los sábados: "Se le ordenó subir al potro. -Señores, -dice la acusada, - porqué os negáis a indicarme lo que debo decir ? Se le respondió que repitiera lo que había dicho anteriormente. “Ya no me acuerdo. Quitadme de aquí. He hecho todo lo que han dicho los testigos” Se le dice que repita detalladamente cuanto los testigos declararon. – “Señores, como ya os he dicho, no sé nada con certeza. -Señores, vosotros conocéis la verdad. Señores por amor a Dios, tened piedad de mí. ¡Oh! señor, quitadme estos objetos de mis brazos! ¡Señores, soltadme! me van a matar”. Atada con cuerdas al potro, fue exhortada a decir la verdad y dieron orden de apretar los garrotes. La acusada grita. ¡Señor! no veis que estas gentes están a punto de matarme ? He hecho todo lo que se me acusa ¡Por amor de Dios, dejadme marchar! Ese expediente es solo uno de los millares que se salvaron de ser quemados por miembros de la iglesia que comprendieron que de su lectura no quedaba ninguna enseñanza ejemplarizante, sino al contrario, que son testimonios de una época de la que la Iglesia y la civilización de occidente debe avergonzarse. Mohamned Jaled Pachta Gattas La Toca era otro método. Conocido también como "suplicio del agua", consistía en colocar al reo sobre el potro y cubrirle la cara con un trapo que le era introducido hasta la garganta, y luego, lentamente, se le iba vertiendo agua por la boca y se obligaba al preso a que la tragara. Por este método se le taponaba, tanto la nariz, como la garganta, a fin de que sintiera los efectos de una muerte por asfixia. Para la Inquisición, el perdón y la reconciliación, nunca significaron una excusa total de las penas; si a un condenado se le perdonaba una pena, de inmediato recaía otra sobre él. El objeto era purificar las almas y por ello el castigo se consideraba necesario. Por tal motivo muchos acusados que en el tormento declararon amar a Dios fueron de todas formas condenados. Kamen presenta un ejemplo muy singular: "El condenado...sacó la cabeza por detrás del palo y le preguntó: -¿Porqué me dijiste antes perro ? y le respondió el ejecutor: - Porque negabas la fe de Cristo, pero ya que la has confesado, todos somos hermanos, y si en esto te he ofendido, puesto de rodillas te pido perdón." Y con rostro alegre lo perdonó, y se abrazaron los dos...y deseoso de que no se malograse aquella alma que había dado tantas señales de conversión, disimuladamente di vueltas detrás del palo donde estaba el ejecutor, y le di orden para que luego inmediatamente le pusiese la argolla y diese garrote, porque importa mucho no perder tiempo, lo cual con gran presteza lo dispuso. Y habiendo reconocido que 37 Ossama Bin Laden estaba muerto, se dio orden al dicho ejecutor para que por las cuatro partes del brasero prendiese fuego a toda la leña y carbón que había en él prevenido. E inmediatamente lo ejecutó así, empezando a arder por todas partes y a subir la velocidad de la llama por todo el tablado, y a arder tablas y vestidos, y habiéndose quemado las ligaduras, cayó por el escotillón, que estaba abierto, al brasero, donde se quemó todo el cuerpo y se convirtió en cenizas. Las cenizas fueron esparcidas por los campos y el río, y con esto, el hereje, cuya conversión no le había proporcionado ningún beneficio temporal, desapareció de la existencia, aunque no se borró el recuerdo, porque siguiendo la regla, tras su muerte fue colgado en la iglesia de su pueblo, un Sanbenito con su nombre”. En las cortes de Cádiz, después de aprobada la constitución de 1812 se proclamó a la Inquisición contraria al texto constitucional, y luego de un proceso lleno de acusaciones, fue abolido el tribunal del Santo Oficio, por 60 votos, pero se reabrió dos años más tarde y seis después, vuelto a abolir. En 1823 renace nuevamente y en 1.834, bajo regencia de María Cristina, en plena guerra carlista, el tribunal se suprime definitivamente. La época de terror cubrió de luto especialmente a los pueblos de judíos y musulmanes, donde los cristianos encontraron la mayor fuente para ejercer su diabólico poder. Mohamned Jaled Pachta Gattas El departamento de Historia de la Universidad Autónoma de Madrid, calcula que entre 1547 y 1700, solamente en España, los cristianos abrieron 84.400 procesos por las cosas más absurdas, en los cuales perdieron la vida, torturados horriblemente, muchos seres humanos. En aquella época el musulmán, o el judío que cayera en sus tribunales debía esperar únicamente la aplicación del peor terrorismo religioso y la muerte. EL HOLOCAUSTO DE LA ERA HITLER La historia de Israel, “pueblo elegido de Dios” es la historia del despojo y de la persecución étnica y religiosa, porque fueron invadidos, esclavizados y arrojados de su territorio desde los tiempos de los profetas y agredidos históricamente por egipcios, romanos, alemanes, católicos y fundamentalistas, pero jamás con tanta saña y tanto horror como en la época del holocausto judío, la mayor matanza de todos los tiempos, en la cual el refinamiento del fanatismo y la maldad llegó a extremos inconcebibles, León Uris nos dejó su impresionante “Exodo”, del cual extractamos el siguiente fragmento: “¡Genocidio! Una danza de la muerte con seis millones de bailarines. “Karen oyó pronunciar los nombres de Frank, de Mueller, de Himmler. Oyó pronunciar miles de nombres de personajes de menor relieve: Ilsa Kosh, que se cubrió de infamia confeccionando pantallas con pieles humanas tatuadas, o Kramer, que se divertía 39 Ossama Bin Laden azotando mujeres desnudas, y algunas cuyas “obras de arte tuvo ocasión de ver. El nombre del mayor de todos aquellos matarifes salía a relucir una y otra vez: Eichmann, el alemán de Palestina, que hablaba el hebreo como su propia lengua y fue maestro en el genocidio. Karen lamentó el día en que abrió la puerta marcada con la palabra judío porque detrás de ella aleteaba la muerte. Una tras otra las defunciones de tíos, tías, y primos fueron confirmándose. Genocidio...llevado a cabo con la perfección y la precisión de una máquina. Al principio los esfuerzos de los alemanes habían sido torpes. Mataban con rifle. Resultaba demasiado lento. Luego organizaron sus transportes y sus hombres de ciencia para el gran esfuerzo. Camiones revestidos de acero fueron diseñados para encerrar prisioneros en ellos y matarlos por medio de gas en ruta hacía los puntos destinados como cementerios. Pero también este procedimiento se reveló lento. Después vinieron los crematorios y las cámaras de gas, capaces de matar a dos mil personas en media hora, y a diez mil en una buena jornada, hechas las pruebas de las instalaciones y del plan a seguir, el genocidio continuó entonces por multitudes. Y Karen se enteró que miles de prisioneros se acogieron a la pronta misericordia de morir lanzándose contra las alambradas electrificadas para sustraerse de las cámaras de gas, y supo de los cientos de miles de Mohamned Jaled Pachta Gattas seres que fueron víctimas de las enfermedades y el hambre, cadáveres demacrados, arrojados a montones en zanjas anónimas, mezclados con maderos y rociados de gasolina. Y se enteró de la comedia de engaños, representada para separar a las madres de sus hijos, con la pamplina del reacomodamiento; y de los trenes abarrotados de ancianos, enfermos y débiles, y de las cámaras de desinfección donde daban pastillas de jabón a los prisioneros. Las cámaras eran de gas; el jabón era de piedra. Y Karen se enteró de madres que escondieron a sus hijos entre sus ropas, las cuales colgaban de unos clavos antes de entrar en las cámaras. Pero los alemanes conocían ese ardid y siempre encontraban a las infelices criaturas. Y se enteró de los miles que habían tenido que arrodillarse, desnudos, junto a las fosas que ellos mismos habían cavado. De los padres que habían cubierto los ojos a sus hijos con las manos, mientras las pistolas alemanas se pegaban en la parte posterior de las cabezas de unos y otros y vomitaban su carga. Y supo de Fritz Gebauer Haupsturmfuherer de la S.S. especializado en matar mujeres y niños, sin otro instrumento que sus propias manos, y que se recreaba viendo morir a los niños dentro de agua helada. Y supo de Frank Warok, que se divertía haciendo apuestas sobre el tiempo que podía vivir un ser humano colgado por los pies, y de Steiner, quien abría agujeros en las cabezas y estómagos de los prisioneros, 41 Ossama Bin Laden arrancaba uñas y arrancaba ojos y gozaba colgando de perchas a mujeres desnudas, por el cabello y haciéndolas oscilar como péndulos. Y supo del General Frank Jaeckeln, realizador de la carnicería de Babi Yar, un suburbio de Kiev, donde en dos días acorralaron a 33 mil judíos y los mataron a balazos entre los gritos de aprobación y de entusiasmo de muchos ucranianos. Y supo de Anna la más bella de las judías en el esplendor de sus 18 años que se salió de la fila de condenados que entraban a la cámara de gas y le dijo a uno de sus verdugos, un sargento alemán. “soy virgen, si quieres tómame y sálvame de la muerte” y el alemán la arrastró tras una pila, la violó y después la condujo a empellones nuevamente a la fila. Y se enteró que el doctor Wirthe utilizaba mujeres como conejillos de indias; que el doctor Shuman esterilizaba por castración y mediante los rayos X; Clauberg extirpaba ovarios y el doctor Dehring realizó 17 mil “experimentos” de cirugía sin anestésico. Y tuvo noticias del más importante de todos los centros científicos: Dachau. Se enteró de que allí el doctor Heiskeyen cogía niños y les inyectaba gérmenes de la tuberculosis para observar como morían. El doctor Shultz estaba interesado en las intoxicaciones de la sangre. El doctor Rasher se interesaba en ahorrar vidas de los aviadores alemanes, realizando experimentos con conejillos de indias humanos que morían helados, mientras su agonía era cuidadosamente observada a través de ventanas especiales. Hubo otros Mohamned Jaled Pachta Gattas experimentos para llegar a “la verdad de la ciencia”, que alcanzaron quizá su punto álgido en el intento de implantar esperma animal en hembras humanas.” En la era Hitler, los rasgos asiáticos moros y latinos eran simples deformidades del concepto purista de la raza y había que extirparlos de la tierra. Después del Holocausto, occidente se creyó obligado a compensar la matanza y decidió entregar al pueblo judío “la Tierra prometida”, ocupada por Palestina, país musulmán ajeno a la matanza, que fue expulsado y que terminó pagando los platos rotos por occidente; la arbitrariedad solidarizó varias naciones islámicas que al tratar de impedir el desalojo fueron derrotadas por los judíos y sus aliados norteamericanos y de occidente. De ese despojo nace el odio de los musulmanes fundamentalistas y la principal Jihad de los muyahidin o guerreros santos del Islam. SECTAS SATÁNICAS Y SUICIDAS Los brujos y poseídos, que llenan la imaginación de los crédulos con imágenes terroríficas, tienen imitadores de carne y hueso, aficionados a la maldad, que conforman logias o sectas, llamadas “satánicas”, por ser el Diablo su inspirador y por las ceremonias que realizan, y que incluyen violaciones de doncellas, sacrificio de seres humanos, misas negras y otros actos macabros. Durante el oscurantismo de la edad media, el Papa Inocencio III frenó la proliferación de "los precursores 43 Ossama Bin Laden del Anticristo” decretándoles guerra a muerte con la Sagrada Inquisición, muchos se dieron maña para eludir la tenaza terrible y lograron que sus ritos de carácter orgiástico y desenfrenada sexualidad, trasmontaran el tiempo hasta nuestros días, y hoy, en todas las regiones del mundo, desde los calientes caseríos africanos hasta las metrópolis opulentas de occidente, brujos y brujas siguen celebrando aquelarres y misas negras donde se hierven gatos vivos, se despescuezan gallos y se violan vírgenes. Precisamente hace poco, un periódico de la localidad de Olkades publicó: "El escándalo empezó a difundirse, luego que un camionero encontró dos jovencitas inconscientes a la orilla de la avenida y las llevó al hospital. Las adolescentes tenían el pubis recién rasurado y sobre él, un tatuaje nuevo, en forma de serpiente, cuya cola terminaba en los pliegues de la vagina. Tenían así mismo, marcas hechas con sangre en diversas partes del cuerpo." El periódico traía un llamado de alerta, porque la versión indicaba que se estaban reclutando jovencitos desde los once años, para iniciarlos en la profanación de símbolos religiosos y el eventual asesinato de bebés recién nacidos. “Los Angeles del Infierno”, “los Desbautizados”, “los esclavos de Satán”, “los Hijos del F