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Transcript
Mohamned Jaled Pachta Gattas
BREVIARIO DEL FANATISMO HASTA BIN
LADEN
Mohamned Jaled Pachta Gattas
1
Ossama Bin Laden
BREVIARIO DEL FANATISMO HASTA BIN
LADEN
Mohamned Jaled Pachta Gattas
Derechos adquiridos por el Grupo Impresor
Colombiano
Para distribución en América Latina
Prohibida su reproducción íntegra o parcial
Editado por
Grupo Impresor Colombiano
Calle 163ª No 32ª - 58 Tel 5282010 / 5281917
Bogotá Colombia
Mohamned Jaled Pachta Gattas
INDICE:
PRESENTACIÓN
I
LA FUERZA DEL ESPIRITU
LAS CRUZADAS
CRISTIANIZACION AMERICANA
LA ESCLAVITUD
LA INQUISICION
EL HOLOCAUSTO DE LA ERA HITLER
SECTAS SATANICAS Y SUICIDAS
LA TRAGEDIA BOSNIA
LOS TALIBAN
TERRORISMO DE GÉNERO
EL MACHISMO
DE LA MUTILACION AFRICANA A LA BURKA
FUNDAMENTALISMO
TERRORISMO
TERRORISMO RELIGIOSO
EL MEDIO ORIENTE
ISRAEL
EL PROCESO DE PAZ
PALESTINA
LIBANO
IRAK
ANTI IMPERIALISMO
TERRORISMO CONTRA USA
II
11 DE SEPTIEMBRE DE 2001
3
Ossama Bin Laden
CATASTROFE
EL PLAN
LOS AVIONES
LOS TERRORISTAS
III
OSSAMA BIN LADEN
SU FAMILIA
EL SHEIK OSSAMA BIN LADEN
SU DESCRIPCION
EL SABIO
EL FUNDAMENTALISTA
EL ANTICRISTO
EL MILLONARIO
EL RENEGADO SAUDÍ
EL GUERRERO MUYAHIDIN
DE VUELTA A AFGANISTAN
EL TERRORISTA
EL SOSPECHOSO
PRECIO POR SU CABEZA
SUS MENSAJES
PADRINO DEL MOVIMIENTO
RADICAL
IV
AL QAEDA (LA BASE)
LA RED TERRORISTA
AL QAEDA EN AMERICA
AL QAEDA EN AFRICA
AL QAEDA EN EUROPA
ISLAMICO
Mohamned Jaled Pachta Gattas
AL QAEDA EN FILIPINAS
REACCIONES AL ATENTADO
LOS ALIADOS DE EUA
PAKISTAN
MENSAJE DE BIN LADEN A PAKISTAN
INDIA
ALIADOS DEL TALIBAN
LA ALIANZA NORTE
GUERRA
SANTA
O
CAMPAÑA
ANTITERRORISTA
AFGANISTAN
VENGANZA O LIBERTAD DURADERA
EL GUERRERO DE TIERRA
ARMAS
ANTRAX
LOS INMIGRANTES
A MANERA DE EPILOGO
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Ossama Bin Laden
Mohamned Jaled Pachta Gattas
Nació en agosto de 1950 en Olkades, pequeña
aldea al norte del país, cuyos nativos luchan por
deshacerse de la influencia cordobesa y morisca que
los identificó por siglos. Es periodista e historiador.
Ha publicado once libros regionales, entre ellos una
propuesta separatista que lo llevó a presidir una
fracción de la política zonal, hasta que fue
desterrado.
Uno de sus poemas continua cantándose como
homenaje a su patria chica. Dirige el diario The
Frontier.
Mohamned Jaled Pachta Gattas
PRESENTACIÓN
Ossama Bin Laden el personaje que puso al mundo
en vilo, es un demonio en occidente y un santo en
varias naciones de la comunidad musulmana, una
contradicción derivada de factores históricos,
geográficos, políticos, religiosos y especialmente
económicos. Unos le temen y otros le adoran al
punto de inmolarse bajo su poderosa influencia.
Jamás persona alguna fue objeto de tan rabiosa
persecución por el gobierno del país más poderoso
del orbe, Estados Unidos, que sin quererlo, lo ungió
de un aura atrayente y terrible: “el hombre contra el
imperio”, al agredirlo con su impresionante
tecnología destructiva, bombas, misiles, aviones,
tanques, batallones de soldados y cazarecompensas,
para atraparlo o darle muerte.
Cuando lo hagan, incurrirán en otra gran
equivocación histórica y lo transformarán en mártir.
Bin Laden es producto de las relaciones torcidas de
los seres humanos que mimetizan, tras la religión, la
codicia de poder y de dinero y que justifican con lo
sagrado la utilización de la fuerza y el terror para
imponer verdades absolutas que
no aceptan
oposición, ni réplica.
Como efectos del atentado del 11 de septiembre se
pretendió revestir al Islam de una intolerancia que
está lejos de su esencia y del fundamentalismo, del
que por siglos hizo ostentación el pueblo cristiano y
también el judío.
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Ossama Bin Laden
Dividimos la presente investigación en cuatro partes.
En la primera, los antecedentes históricos del odio
de Bin Laden contra occidente; la constante
cronológica del fanatismo cristiano que intentó el
exterminio de los musulmanes con las cruzadas:
luego el exterminio de infieles, brujas y
musulmanes con la Inquisición y posteriormente el
exterminio de los indígenas del nuevo mundo con la
cristianización americana. Cruz y espada.
Dedicamos unas páginas a la esclavitud y al
terrorismo de género, instrumentos de dominación
del hombre sobre el hombre y del hombre sobre la
mujer, porque la humanidad bajo la intolerancia
fundamentalista no tendrá otro destino que la
esclavitud de las culturas diferentes y porque la
subyugación de la mujer es un concepto medieval
del entorno de Bin Laden.
Los Taliban, la crisis del medio oriente y el
intervencionismo utilitarista de Estados Unidos,
provocador y víctima de la ira de nacionalistas de
extrema en todos los rincones del planeta, cierran la
primera parte de la investigación.
La Segunda parte está dedicada al suceso que divide
la historia del terrorismo, el atentado del 11 de
septiembre y sus efectos inmediatos.
La tercera parte trata del santo con Satán en su
mente, Bin Laden, en ocho sub secciones, sobre la
familia, el hombre, el guerrero muyahidin, el
guerrillero, el terrorista, el fundamentalista
musulmán, el sabio y el millonario.
Mohamned Jaled Pachta Gattas
La cuarta y última parte la dedicamos a la red Al
Qaeda y a la reacción antiterrorista del mundo, con
la guerra y sus consecuencias.
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Ossama Bin Laden
I
LA FUERZA DEL ESPIRITU
Ninguna fuerza más poderosa que la fuerza del
espíritu cuando esta se alimenta de fe y de creencias
a las que se subordina incluso el raciocinio y que ha
plagado las páginas de la historia con acciones
heroicas, admiradas
por las muchedumbres y
resaltadas con devoción por los pueblos, aunque a la
lupa del cientifismo psiquiátrico linden con lo
demencial y derrumben los conceptos del sentido
común,.
Esa fuerza hizo posible que los primeros cristianos
pudieran resistir
el fanatismo romano, la
persecución; el ser quemados vivos; torturados y
arrinconados en catacumbas. Esa fuerza, nacida de la
convicción y la certeza en las creencias que se
profesan, se denomina fe, el formidable elemento de
la psicología individual que se reafirma en lo
colectivo y que tiene más poder que las armas, la
naturaleza, la tecnología, el tiempo o los ejércitos
Con fe se afronta de manera alegre hasta la muerte,
San Lorenzo, condenado a morir asado sobre una
parrilla, agonizante decía a sus verdugos: “ya pueden
comer de esta parte, voltéenme para que se ase el
otro costado y lo puedan comer también.”
Alma y materia deben permanecer en equilibrio.
Cuando la materia se superpone, la armonía se
Mohamned Jaled Pachta Gattas
desajusta y surgen los asesinos, los inmorales, para
quienes la conciencia es tema insípido de iglesias,
pagodas o mezquitas y se permiten todo en aras de
su propia concupiscencia, de su hedonismo, de su
gula, en fin de su egoísmo y de su tranquilidad
personal.
El envés de la hoja es la extrema espiritualidad, el
santón, el místico, el religioso a ultranza, que como
el hombre fatídico de la tragedia griega cree en el
sino y la predestinación, nada se mueve sino por
voluntad divina, y solo puede rezar y arrepentirse de
sus pecados y de los del género humano. Se refugian
en congregaciones de oración y sacrificio, o se
vuelven misioneros para convertir infieles a su
verdad, son personajes buenos, en el sentido
genérico del término, porque las religiones se
enmarcan en la búsqueda de lo elevado y en general
encierran preceptos de convivencia básica entre los
seres humanos, similares en todos los continentes y
en todas las filosofías.
Amar a Dios, como lo fundamental, amar la familia,
no matar, no robar, no mentir, son principios
plasmados en el derecho positivo de las diferentes
culturas, desde el código de Hammurabi hasta las
leyes de nuestros días.
Lo malo es que casi siempre la religión y la
espiritualidad son manipuladas, así sea de manera
imperceptible.
En las iglesias más respetables del mundo
occidental, los fieles en actitud pontifical, califican a
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Ossama Bin Laden
sus congéneres y se conduelen de ellos, como
críticos y juzgadores, sin percatarse, ni aceptar que
esa conducta puede estar influenciada por el virus
del fanatismo religioso.
La catarsis y el éxtasis en estas iglesias se exterioriza
bajo la conducción de un líder que incita a
movimientos de relajación impregnados de bailes,
cantos, y gritos propios del budú y de algunos ritos
africanos, popularizados hoy con enorme éxito entre
los cristianos.
Salen los asistentes “limpios” de cada sesión, pero
también más dependientes de su pastor, más
creyentes de la verdad revelada que emana de su
boca, más vulnerables a las peticiones de dinero de
quien se enriquece con el lucrativo ejercicio
comercial de la espiritualidad.
Cada vez son más los que buscan el culto como una
necesidad para evadirse de la realidad, para sentirse
bien, igual que el vicioso a la droga o el beodo al
licor, entregándose ciegamente y quedando
expuestos a ser inducidos incluso a la muerte, como
los creyentes de la Secta de Dios, o los
fundamentalistas del 11 de septiembre. Fue
precisamente, al observar estas conductas, que Marx
escribió su anatema: “La Religión es el opio del
pueblo” porque rechazaba que la pauperización de
los miserables se paliara en el culto con llantos e
histeria, que los conducía al conformismo, aceptando
como voluntad divina su desgracia y justificando el
derecho de sus opresores.
Mohamned Jaled Pachta Gattas
El problema se agrava
cuando el hombre,
sumergido en su propia religiosidad, extravía el
sentido de la religiosidad ajena, del Dios del otro y
pierde la tolerancia con quienes no tienen las mismas
creencias y los mismos nombres para el mismo Dios.
De este estado a asumir la actitud del conquistador
de almas, para arrebatarle al demonio los seres que
“no han encontrado la verdad y el camino” no hay
sino un paso, el paso al fanatismo, es entonces
cuando el contagiado sostiene en una mano el libro
sagrado y en la otra la guadaña de la muerte para
descargarla contra el descreído o el apóstata.
Avergüenza el testimonio de la historia sobre los
incontables casos de justificación religiosa a
masacres, cuando en nombre de Dios se asesinaron
“impíos”, “infieles”, “idólatras” y “brujas” por
iluminados de una u otra religión, que encandilados
en obsesiones teológicas y buscando acabar con
Satanás, se transformaron en la antítesis de sus
propias predicaciones y en la encarnación de toda la
maldad que ellos mismos perseguían.
Así nacen las cruzadas en las que asesinar “infieles”
se premiaba con una indulgencia plenaria del Papa
Urbano II, que garantizaba el cielo; así surge la
Inquisición que autorizó a los frailes franciscanos y
dominicos la comisión de crímenes execrables para
erradicar el demonio del cuerpo de las poseídas; así
las torturas a los indígenas americanos “idólatras de
la naturaleza”; así el exterminio y la esclavitud de
los pueblos africanos, castigados por su cultura, su
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Ossama Bin Laden
religión, su raza
y sus “sacrílegas creencias
milenarias”.
El fanatismo ha sido el instrumento perfecto para
estas masacres, los obnubilados de la fe,
manipulados por personajes que poco o nada tienen
de religioso y mucho de interés político o
económico, a quienes les basta esconder sus
ambiciones bajo el disfraz de la religiosidad, para
hacerlos arremeter limpiamente contra sus enemigos.
El fanatismo religioso no es una exclusividad de los
musulmanes, como se pretende hacer creer al mundo
occidental luego del 11 de septiembre de 2001. Ni
Bin Laden es el héroe de todos los musulmanes; aunque la venganza terrorista del gobierno de
Estados Unidos le depare cada día más admiradoresni el Taliban era representativo de los gobiernos
islámicos, ellos son una minoría extremista que llegó
al poder en Afganistán, gracias, entre otras cosas, al
apoyo de Estados Unidos; y El Corán lejos de ser
instigador de la guerra, es una escritura de la
bondad y tolerancia, similar a las otras religiones. El
Corán dice: “Si no fuera por la contradicción se
corromperían iglesias, sinagogas y mezquitas”
La fe musulmana es la fe de la paz.
Mohamned Jaled Pachta Gattas
LAS CRUZADAS
El término es símbolo de terrorismo para africanos,
asiáticos y europeos con creencias diferentes al
cristianismo, porque con este nombre se bautizaron
las expediciones militares emprendidas contra los
“herejes” durante la edad media, para “rescatar”
Jerusalén, Belén y Nazaret, las tierras santas, de
manos de los musulmanes.
Tanta sangre se regó, que cuando Bush anunció la
“cruzada contra el terrorismo”, sus aliados árabes le
advirtieron que el término era un insulto al pueblo
musulmán y que despertaría demonios dormidos.
Bin Laden por su parte, se refiere despectivamente
al presidente de Estados Unidos como “el gran
cruzado Bush”
Las cruzadas fueron 8 expediciones criminales,
desde 1096 a 1270, en las que se cometió toda clase
de salvajadas por parte de cristianos con patente de
corzo para matar y robar musulmanes o “impíos” en
Asia, pero que afortunadamente fueron repelidas y
casi todas regresaron derrotadas.
Una “cruzada de niños” presuntamente protegida de
Dios, fue famosa por el desastre en que terminó y
porque los inocentes párvulos acabaron muertos o
vendidos como esclavos por sus propios
organizadores.
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Ossama Bin Laden
A diferencia de las “guerras santas” emprendidas por
varios reyes contra los musulmanes, las cruzadas se
promocionaron como peregrinaciones piadosas por el
Papa Urbano II, para defender al imperio bizantino,
de los ”turcos intolerables que impedían a los
cristianos llegar y postrarse en los lugares que
recorrió Jesús”. Prometió el Papa indulgencias
plenarias y el “Privilegio de la Cruz” es decir la
protección de la poderosa Iglesia católica, a quienes
cosieron a su vestido una cruz de tela y se
comprometieron a hacer la peregrinación a Jerusalén.
Una inmensa muchedumbre atraída por los
privilegios espirituales y la posibilidad del pillaje,
marchó a la primera cruzada, bajo las ordenes de
Pedro el Ermitaño y Godofredo, por la ruta del
Danubio, el desorden fue total y muchos murieron
en el camino, la mayoría en Civitot, Asia Menor a
manos de los turcos.
Godofredo asaltó y tomó Jerusalén, recibiendo el
título de “Protector del Santo Sepulcro”, a su muerte,
su hermano Balduino se proclamó Rey y fundó el
reino latino de Jerusalén en 1100, estimulando
nuevas multitudes de cruzados, que reforzarían la
colonización occidental contra la “amenaza de la
expansión musulmana”.
En 1144 la toma de Edesa por los turcos justifica la
Segunda Cruzada, Participando en ella el Rey de
Francia Luis VII y el Emperador alemán Conrado
III. La marcha a través de Asia Menor fue fatal para
Mohamned Jaled Pachta Gattas
ambos. Al llegar a Siria, los cruzados fueron
destruidos al intentar la toma de Damasco en 1148.
En 1187 el Sultán Saladino se apoderó de Jerusalén
y de todo el reino latino, organizándose la Tercera
Cruzada. Los reyes de Francia e Inglaterra
marcharon por mar, y el emperador de Alemania,
Federico Barbarroja por tierra, muriendo ahogado al
intentar cruzar el río Selef. El rey de Francia volvió
a occidente y el rey de Inglaterra, solo, no pudo
reconquistar Jerusalén y se vio obligado a pactar con
Saladino.
En 1197 los santos lugares seguían en manos
musulmanas y el Papa Inocencio III dirigió esta
furiosa proclama a los cristianos: "¡Alzaos, guerreros
de Jesucristo! ¡Exterminad el sacrilegio por todos los
medios que os revele Dios! Tended lejos vuestras
manos y pelead animadamente con los propagadores
de herejía; tratadles peor que a los sarracenos, porque
son peores que estos".
Con 20.000 cruzados a caballo y 200.000 a pie,
despidió así la cuarta cruzada: "¡Adelante, bizarros
soldados de Cristo! Id con toda prisa al encuentro de
los precursores del Anticristo y derribad a los
servidores de la serpiente del nuevo testamento".
Los cruzados se apoderaron de la ciudad de Béziers, la
convirtieron en cenizas y ordenaron pasar a cuchillo a
sus 60.000 habitantes. Al preguntársele al legado papal
Arnoldo Almaric, cómo se podía distinguir a los
herejes de los católicos ortodoxos, les respondió:
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Ossama Bin Laden
"Aniquilad a todos ellos, el señor reconocerá a los
suyos".
No se apiadó ni de aquellos que deseaban volver a ser
católicos. Al ordenar que se ejecutara a uno de esos
apóstatas arrepentidos, explicó: "Si miente, será
castigado así por su embuste: si dice la verdad, expiará
con esa ejecución su antiguo pecado". Los cruzados
fundaron el imperio latino de Constantinopla en 1204
sin lograr su cometido más importante, la recuperación
de Jerusalén.
En 1215, el Concilio de Letrán ordenó la quinta
cruzada, y el Rey Andrés II de Hungría desembarcó
en Acre donde fue repelido a costa de la vida de
miles de inocentes campesinos, asesinados por no
ser cristianos. La sexta cruzada encabezada en
1228 por el emperador Federico II, prefirió la
diplomacia a las armas; el Sultán le cedió Jerusalén,
previamente desmilitarizado, Belén y Nazareth, así
como el acceso a estas ciudades. Una tregua de diez
años selló el acuerdo que se firmó en 1229 con
alegría de los cruzados.
La séptima cruzada llevó a oriente al rey de
Navarra que obtuvo de los musulmanes un acuerdo
complementario de las concesiones de 1229. La
Cruzada se origina porque Jerusalén fue invadida
por bandas de Jwarizmies, al servicio del sultán de
Egipto, y por la destrucción del ejército del reino
latino en Gaza en 1244. Los cruzados fueron
derrotados en Mansura y el rey, que fue capturado,
no consiguió su libertad más que a cambio de varias
Mohamned Jaled Pachta Gattas
ciudades. Luis IX permaneció en Palestina hasta
1254, mientras se fortificaban militarmente las
plazas importantes.
Finalmente el Rey de Francia toma la cruz al mando
de la octava cruzada, pero muere en Túnez y su
ejército se disuelve. Entonces el Príncipe Eduardo de
Inglaterra, marcha a Palestina y firma con el sultán
en 1272 un cese de hostilidades.
La invención de las indulgencias a cambio de
diezmos y limosnas engordó el fisco pontificio y la
“indulgencia de cruzada” para asesinos de
musulmanes, dejó un reguero de sangre en esos dos
siglos de fundamentalismo cristiano.
Luego de diez siglos de acoso, desde 1.096 hasta
2.001 los musulmanes siguen en la zona, a pesar del
desalojo sangriento del terreno de Palestina, para
colocar a los judíos, que ha dado resultados funestos.
Esto es claro para los líderes del mundo. Una guerra
Santa contra el Islam sería el peor error de occidente,
si se confunde, como lo quiere Bin Laden el
Fundamentalismo y el terrorismo con el islamismo.
CRISTIANIZACION AMERICANA
Luego de ocho siglos de agresión contra los
musulmanes, los cristianos conquistan el reino moro
de Granada en 1492 y llegan al continente
americano, donde inician el más grande genocidio de
la historia en el nombre de Dios.
La codicia de los recursos de las nuevas tierras cobró
la vida de los aborígenes, distintos en el color de la
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Ossama Bin Laden
piel y en el lenguaje, pero especialmente en las
creencias religiosas y en el armamento, lo primero
dio pie a una furiosa evangelización de la iglesia
católica y lo segundo al dominio físico de los recién
llegados.
Traían de las expediciones militares contra las
tierras santas musulmanas, el espíritu de cruzada y la
convicción que matar en el nombre de Dios era
lícito, como lo aseguró en 1552 Francisco López de
Gómara: “La mayor cosa después de la creación del
mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo
crió, es el descubrimiento del Mundo Nuevo, donde
comenzó la conquista de indios acabada la de los
moros, porque siempre peleasen españoles contra
infieles”.
América fue barrida literalmente con los curas
doctrineros como punta de lanza, arrasando
santuarios chibchas, mayas, incas y aztecas y
borrando hasta el mínimo vestigio las culturas
indígenas, porque consideraron, - como los Taliban a
los Budas de Bamiyánque representaban a
Satanás.
La colonización religiosa mimetizó la codicia
aurífera idealizada en El Dorado, que Colón mismo
puso en evidencia, cuando horas después del
descubrimiento, escribe en su diario de navegación,
el 13 de octubre de 1492: “Y yo estaba atento y
trabajaba de saber si había oro, y vide que algunos
de ellos traían un pedazuelo colgado en un agujero
que tienen en la nariz. Y por señas pude entender
Mohamned Jaled Pachta Gattas
que, yendo al sur estaba allí un rey que tenía grandes
vasos de ello y tenía muy mucho”
Su morbosa ambición y sus excesos fueron
escondidos detrás de Dios, con él de su parte,
arremetieron contra los indios idólatras para arrancar
al demonio sus almas. Por eso no debe
sorprendernos que en su mentalidad fanática y
ritualista, bautizaran a Atahualpa o a Cuauhtémoc
antes de matarlos y a las indias, antes de acostarse
con ellas.
Hoy se confunde guerra por terrorismo; musulmán
por fundamentalista y venganza por justicia; en
aquella época español se confundía con ser católico
y nadie podía embarcarse al nuevo mundo sin
tenerlo probado. Las leyes de Indias disponían que
los conquistadores debían ser “gente limpia de toda
mancha de moro, hereje, judío, o penitenciado por el
santo oficio”
Cuando llegaron los europeos, a fines del siglo XV,
habitaban el continente 50 o 60 millones de
amerindios, dueños de cultura milenaria, gobierno
jerárquico y conceptualizado en la división de los
poderes, con construcciones en piedra, trazos
urbanos, agricultura organizada y conocimientos
astronómicos excepcionales, pero relativamente
atrasados. 45 millones de ellos desaparecieron en
menos de cincuenta años víctimas del genocidio.
Escribió el conquistador Bernal Díaz del Castillo:
“Y otro día por la mañana llegamos a la calzada de
Iztapalapa y desde que vimos tantas ciudades y villas
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Ossama Bin Laden
pobladas en el agua, y en tierra firme, nos quedamos
admirados, y decíamos que parecían de
encantamiento, por las grandes torres y cúes y
edificios, como si fuera de sueños, y no es de
maravillar que yo escriba aquí estas cosas nunca
oídas, ni vistas, ni aún soñadas como
veíamos...Ahora todo está por el suelo, perdido, que
no hay cosa en pie.”
La conquista se movió oficialmente como una
empresa “al servicio de Dios y de su Majestad” la
espada ofrecía protección, la cruz legitimación.
Mediante Bulas Alejandrinas, el Papa Alejandro VI
en 1493 otorgó a los reyes de Castilla y sus
sucesores las tierras e islas descubiertas y por
descubrir, esta donación papal bastó para sujetar los
indios a la jurisdicción de Castilla. El ritualismo se
complementaba con un requerimiento que debía
leerse a los indígenas antes de someterlos y que los
conminaba a reconocer la divina Trinidad y la
soberanía del rey sobre el territorio americano. Si el
indígena después de leído el documento (que no
entendía) no lo acataba, el conquistador estaba en su
derecho de iniciar la matanza. El texto era del tenor
siguiente: “Entraré poderosamente contra vosotros y
os haré guerra por todas partes y os sujetaré al yugo
y obediencia de la iglesia y a sus altezas, y tomaré
vuestras personas, mujeres e hijos, y los haré
esclavos, y como tales los venderé, y dispondré de
ellos; y tomaré vuestros bienes; y os haré todos los
males y daños que pudiere, como a vasallos que no
Mohamned Jaled Pachta Gattas
obedecen ni quieren recibir a su señor y le resisten y
le contradicen”. Luego de esta lectura, los
conquistadores consideraban limpia su conciencia y
se apoderaban de tierras, cosas, personas y animales.
Oviedo manifiesta que unos indígenas prisioneros:
“Primero fueron atados antes que les dijesen, ni
supiesen que había Papa, ni iglesia, ni cosa de
cuantas el requerimiento decía; e después de estar
metidos en cadena, uno les leía aquel requerimiento
sin lengua, o intérprete, y sin entenderlo y tiraban
con ellos aprisionados adelante, y no dejando de dar
palos a quien poco andaba, y haciéndoles otros
muchos ultrajes, y fuerzas y adulterios con mujeres
extrañas y apartadas de la fe. Y tampoco hubo
castigo ni reprensión en esto, sino tan larga
disimulación, que fue principio para tantos males
que nunca se acabarían de escribir.”
Indígenas hubo que protestaron la lectura del
requerimiento según dice el bachiller Martín
Fernández de Encizo en “Suma de Geographia”, los
caciques del Sinú en Colombia replicaron por medio
de intérprete “Que en lo que se decía que no había
sino un Dios, y que este gobernaba el cielo y la tierra
y que era señor de todo, que les parecía bien, y que
así debía ser; pero que en lo que decía, que el Papa
era señor de todo el universo en lugar de Dios, y que
él había fecho merced de aquella tierra al Rey de
Castilla, dixeron que el Papa debía estar borracho
cuando lo fizo, y que el Rey que pedía y tomaba tal
merced debía ser algún loco, pues pedía lo que era
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Ossama Bin Laden
de otros, y que fuese allá a tomarla, que ellos le
ponían la cabeza en un palo, como tenían otras que
me mostraron, de enemigos suyos, puestas encima
de sendos palos. Dixeron que ellos eran señor de su
tierra, y que no había menester otro señor.”
Imbuidos en su fanatismo y para justificar la rapiña,
los cristianos afirmaron que los indígenas en lugar
de seres humanos, eran una especie intermedia entre
el hombre y el mono, tema que se discutió por
muchos años, ya que de esa definición dependía la
regulación de las relaciones entre españoles y
nativos.
Gonzalo Fernández de Oviedo consideraba a los
indios:
“naturalmente
vagos
y
viciosos.
melancólicos, cobardes, y en general gentes
embusteras y holgazanas. Sus matrimonios no son
un sacramento, sino un sacrilegio. Son idólatras,
libidinosos y sodomitas. Su principal deseo es
comer, beber, adorar ídolos paganos y cometer
obscenidades bestiales. ¿Qué puede esperarse de una
gente cuyos cráneos son tan gruesos y duros, que los
españoles tienen que tener cuidado en la lucha de no
golpearlos en la cabeza para que sus espadas no se
emboten?”
Mientras los teólogos debatían si eran hombres o
bestias, los soldados los masacraron, y trasladaron a
España el mayor volumen de oro y de plata de la
historia.
Fray Bartolomé de Las Casas enuncia entonces,
indignado por el atropello a los indígenas, la tesis
Mohamned Jaled Pachta Gattas
central de su predicación: “Todas las naciones del
mundo son hombres, y de todos los hombres y de
cada uno dellos es una no más la definición y esta es
que son racionales”.
El Papa Paulo III por bula Sublimis Deus en 1537,
declaró que los indios eran “verdaderos hombres”,
sin embargo siguieron tratándolos como perros. En
el informe que dan los dominicos de La Española al
señor de Chievres se lee: ”Yendo ciertos cristianos,
vieron una india que tenía un niño en los brazos, que
criaba, e porque un perro que aquellos llevaban
consigo hacía hambre, tomaron al niño vivo de los
brazos de la madre, echáronlo al perro, e así lo
despedazó en presencia de su madre.” Y en otro
párrafo: “Estos mineros no los sabían llamar a los
indios por otro nombre, sino perros; cruelmente los
azotaban; dabánles palos con las varas de hierro que
tenían para sacar oro. Cada minero se tenía por uso
echarse indiferentemente con cada cual de las indias
que a su cargo tenían y le placía, ahora fuese casada,
ahora fuese moza, quedándose él con ella en su
choza o rancho, enviaba al triste de su marido a
sacar oro de las minas, y en la noche, cuando volvía
con el oro, dándole palos o azotes, porque no traía
mucho, acaescía muchas veces atarle pies y manos
como a perro, y echarlo debajo la cama y él encima
con su mujer...”
Sin embargo todo lo justifica en 1547 Juan de Ginés
y Sepúlveda “¿Qué cosa pudo suceder a estos
bárbaros más conveniente, ni más saludable que el
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Ossama Bin Laden
quedar sometidos al imperio de aquellos, cuya
prudencia, virtud y religión los han de convertir de
bárbaros, tales que apenas merecían el nombre de
seres humanos, en hombres civilizados en cuanto
pueden serlo, de torpes y libidinosos en probos y
honrados, de impíos y siervos de los demonios, en
cristianos y adoradores del verdadero Dios?
La extirpación de la idolatría en el nombre de Dios,
sirvió al propósito conquistador de los españoles, a
su fanatismo, a la tortura de los infieles indígenas y
al exterminio, literalmente, de la población de casi
todo el continente americano.
LA ESCLAVITUD
La intolerancia religiosa y étnica que dejó una estela de
muertos en el decurso de los siglos, se hizo presente
también en otra clase de terrorismo igualmente
abominable, que cosifica a los seres humanos y los
considera objetos animados; que no
busca la
destrucción del enemigo sino su opresión, para
mantenerlo subyugado, a su servicio y bajo sus
patrones culturales. Dos han sido sus principales
manifestaciones. La esclavitud y el terrorismo de
género.
La esclavitud contiene el mismo resorte de intolerancia
de la “verdad propia, única e incuestionable” que
motiva los capítulos anteriores y que justifica la
violencia para lograr dominio o exterminio, núcleo
central de la filosofía fundamentalista de Bin Laden.
Mohamned Jaled Pachta Gattas
La esclavitud existe desde que el hombre entiende que
por la fuerza, puede poner bajo su yugo a otros seres,
por razones étnicas, religiosas, culturales o
simplemente comerciales. Se consideró un derecho tan
natural que su globalización fue absoluta y todos
tenemos algún grado de culpa generacional en el
fenómeno.
Cuando una tribu vencía a otra en los tiempos
prehistóricos, los prisioneros eran mutilados para que
no escaparan y servían como comida escalonada en
épocas invernales; los vencedores los asesinaban uno a
uno a medida que terminaba el alimento. Estos
esclavos eran utilizados igualmente como escudos o
soldados en las peleas y como ofrendas humanas en los
ritos de sacrificio para sus dioses. El derecho positivo
romano los califica como una subespecie, y así eran
considerados en casi todas las culturas.
Con el correr de los siglos, las muestras de brutalidad,
sevicia, utilización sexual y utilitarismo, rebosaron la
imaginación, pero el hombre se hizo el miope,
viviendo el asunto desde la óptica de su propia
comodidad. Inclusive si repasamos los santorales de
nuestras religiones encontramos que casi todos los que
se veneran por su espiritualidad tuvieron esclavos a su
servicio, y en razón a que su maltrato y abuso no se
calificaba de pecado, delito o ultraje, sus vidas no
aparecen con la mancha de lo que hicieron a estas
pobres personas. Ninguna civilización escapó: o se era
esclavo, o se era dueño de esclavos
27
Ossama Bin Laden
La esclavitud alcanzó el mayor grado de degeneración
cuando se comercializó con los habitantes de dos
continentes, América y Africa, a las playas de este
último llegaban contingentes de negreros a cazar
nativos, cuyo precio conocían de memoria los
cazadores: los hombres eran más valiosos entre los 15
y los 35 años y las mujeres entre los diez y los 25. La
mujer valía más que el hombre. Por ejemplo, un niño
entre los 4 y los 14 años, 121 pesos y una niña 149
pesos. Los esclavos entre los 15 y los 35 años, 205
pesos los hombres y 228 las mujeres. El precio para los
esclavos con “desgaste” por edad superior a los 35
años se bajaba a 200 pesos y las mujeres se devaluaban
a 168. eran bienes costosos si se tiene en cuenta que un
buey costaba 20 pesos. Los niños, si eran muy
pequeños no interesaban, porque los dueños debían
pagar para que se los cuidaran mientras crecían y
pocos comerciantes estaban dispuestos a esperar su
valorización, por esto los separaban de sus madres y
los mataban o los dejaban en las aldeas abandonadas,
donde morían devorados por las fieras, o por hambre,
igual suerte corrían los ancianos, los inválidos y los
enfermos, pues el espacio en las galeras de los buques
era precioso y se utilizaba centímetro por centímetro.
Al piso de los buques negreros se fijaban grilletes de
los cuales amarraban las personas atrapadas. A mayor
hacinamiento mayor ganancia. Por eso casi todos los
buques levaban anclas solamente cuando estaban
repletos de seres humanos apiñados en los oscuros y
sofocantes compartimentos, por debajo del nivel del
Mohamned Jaled Pachta Gattas
agua. Millares murieron en las travesías, a unos barcos
los diezmo la peste, que no respetó negros ni blancos, a
otros las enfermedades; incluso se dieron casos de
suicidio colectivo ante la suerte que sabían les esperaba
al llegar a su destino.
Las relaciones amo esclavo eran de enemistad y odio
recíproco, algunas veces era paternal y las más de
amancebamiento de los esclavistas fascinados por la
sexualidad de la mujer negra.
Solo hasta el siglo pasado la esclavitud se abolió de
manera oficial, pero sigue vigente en muchos pueblos
bajo una aparente servidumbre voluntaria derivada de
la necesidad física, del hambre y de la pobreza.
El fantasma puede despertar de ultratumba si se
imponen filosofías fundamentalistas contra impíos,
infieles y
apóstatas del Islam, como las que
promociona Bin Laden: “Dominio o exterminio”
LA INQUISICIÓN
Dice el premio Nobel José Saramago que durante
siglos la Inquisición fue, como hoy los Taliban, una
organización terrorista dedicada a interpretar
perversamente textos sagrados. En efecto, desde que
se estableció el Tribunal del Santo Oficio para
investigar y castigar las herejías, la brujería y las
creencias “abominables” de los musulmanes, los
cristianos cometieron toda clase de atrocidades,
mataron judíos, organizaron cruzadas, se avasallaron
territorios extensos, se arrasaron pueblos y se
esclavizaron naciones.
29
Ossama Bin Laden
En la edad media la represión de las herejías
correspondía a los obispos, hasta que el Papa
Inocencio III instituye el “Inquisitor hereticae
pravitatis” para colaborarles; en 1235 Gregorio IX
encarga las tareas inquisitoriales a los dominicos y
en 1246 faculta también a los franciscanos.
La Inquisición conoció acusaciones de magia,
adulterio, concubinato, bigamia, incesto, sodomía,
usura y blasfemia, entre muchas otras conductas
ofensivas a la santa fe católica, imponiendo brutales
castigos sin que los sindicados tuvieran la menor
oportunidad de defensa, porque por lo general las
imputaciones eran de tipo sobrenatural con
participación de demonios y seres de ultratumba. El
poder del santo oficio aterrorizó continentes enteros
porque la tortura y a la muerte se utilizaban no como
sanción, sino como simples procedimientos
preliminares, para arrancar las confesiones más
absurdas.
En España fue especialmente cruel bajo el mando de
un Gran Inquisidor, que convirtió multitudes de
infieles moros y judíos al cristianismo por la fuerza.
La hoguera, la excomunión y el potro fueron el
instrumento “milagroso” que garantizó la
permanencia de la institución inquisitorial y de la
jerarquía eclesiástica en el medioevo hasta el siglo
XIX.
Eran diarios los abusos. Alfonso Jaen, Goncales Ruiz
y Diego Susan, por ejemplo, fueron acusados de
herejes y condenados a morir quemados en la hoguera,
Mohamned Jaled Pachta Gattas
el primero por decir a su contrario durante un juego de
naipes, que aunque fuera Dios, no le ganaría; el
segundo por orinarse en los muros de una iglesia y el
tercero por encabezar en el seno de su familia una
conspiración contra el Santo Oficio.
A las mujeres se les perseguía por brujas o poseídas, y
era un secreto a voces que clérigos y verdugos
disfrutaban, con elevado grado de morbosidad,
desnudarlas y torturarlas, obviamente justificándose
en el sacro propósito de expulsar a Satanás. En 1487
apareció publicado un manual de exterminio de
hechiceras, bajo el título "El Martillo de las Brujas",
recomendado por el Papa, que parece escrito por un
sádico, en él se detallan inverosímiles maneras de
descubrir y matar una bruja y se explaya en torturas
sexuales,
afirmando
que
Satanás
cumple
escrupulosamente lo que ofrece y que tiene comercio
carnal con la mujer bajo la apariencia de varón
(incubo) o se entrega a un varón bajo la apariencia de
hembra (súcubo), el texto describe otras barbaridades
y aficiones de las brujas.
Las brujas y los hechiceros son considerados soldados
malditos de un ejército satánico, que se entrenan en
mezquitas y sinagogas, para descubrirlos y hacerlos
confesar estaba el Santo Oficio, que descuajando
huesos conseguía que admitieran las acusaciones,
como la que logró el inquisidor Pedro Gui de Tolosa
de varias mujeres que admitieron en tormento haber
volado sobre escobas a un aquelarre donde fornicaron
con Satanás en forma de macho cabrío y le besaron el
31
Ossama Bin Laden
ano, y una vez admitidas en la hermandad de las
brujas, renegaron de Dios, pisotearon las hostias,
juraron lealtad a Satanás a quien le entregaron su alma
y finalmente comieron carne de niño recién nacido.
Las acusadas se retractaron posteriormente de sus
declaraciones, pero de todos modos fueron quemadas
en la hoguera.
Mientras la justicia civil era lenta, los inquisidores y
verdugos no perdían oportunidad para atrapar al
"hechicero" o "bruja" y someterlo a sus terribles
torturas. Se llegó a tal estado de paranoia que los
padres desconfiaron de los hijos, y estos de aquellos,
por todas partes aparecieron chivatos y delatores,
prestos a cumplir el deber con Dios de delatar hasta a
los parientes cercanos.
Las denuncias llovieron, por la eficacia y crueldad de
las condenas y se utilizaron para zanjar diferencias y
venganzas personales o resolver intereses políticos y
económicos.
El celo de los funcionarios e inquisidores sobrepasó
toda discreción, como en el tribunal de Valladolid que
en 1699 encarceló y torturó a una niña de 9 años y un
muchacho de 14, sin que se hubiera hecho la menor
calificación de las acusaciones que pesaban contra
ellos.
El estímulo y la eficacia de la delación hizo que en
1576 un tal Trois-Echells se jactara de haber delatado
300.000 hechiceros y brujas, de los que fueron
detenidos y torturados unos 3.000 por los inquisidores.
Su tenaza de hierro produjo odio intenso hacia el
Mohamned Jaled Pachta Gattas
sistema religioso pero quien protestaba era incluido en
la lista de los sospechosos de estar poseídos por el
demonio. La ola de inconformismo creció y llegó al
Concilio de 1.311 que ordenó “moderar” las torturas y
aplicarlas al acusado por una sola vez; así mismo
dispuso que las declaraciones conseguidas bajo
tormento debían ratificarse al día siguiente de manera
"voluntaria", o de lo contrario quedarían sin valor.
Los inquisidores burlaron la ley, interpretando que era
"tortura moderada" la que se aplicaba al acusado hasta
que este hiciera las declaraciones requeridas, "sólo
después de ello, la tortura sería una crueldad
"injustificada"".
De la misma manera sortearon la orden de aplicar la
tortura una sola vez. Los inquisidores declaraban
simplemente "inacabado" o "suspendido" el tormento
"reanudándolo a su voluntad y prosiguiéndolo hasta
que la víctima hiciera las deposiciones necesarias".
Igualmente los inquisidores se molestaban cuando un
acusado hacía declaraciones bajo torturas y al día
siguiente se negaba a ratificarlas "voluntariamente". En
ese instante lo declaraban "reincidido en el error" y por
esta razón se le inferían nuevos tormentos, hasta que
"abjurara de su abjuración"
El Concilio prohibió igualmente el derrame de sangre
en las sesiones, pero cuando a los verdugos se les iba
la mano en su trabajo, la culpa se achacaba al reo por
su negativa a confesar.
El "Maestro ay ay ay", el "Niño cosquilleador", las
tenacillas en los pies y manos, la escalera y el potro se
33
Ossama Bin Laden
volvieron populares en las sesiones de interrogatorio
que eran diarias, y no respetaban edad, sexo, raza ni
posición social, estos interrogatorios se desarrollaban
en un ambiente lúgubre y atemorizador. En un
extremo, la mesa de los religiosos con el rostro
cubierto; cerca de ellos las autoridades y los testigos,
también ocultos bajo máscaras, y junto a las máquinas
de tormento los verdugos, hombres safios, que hacían
gala de brutalidad para demostrar que servían en el
oficio.
Al observar este ambiente, y para evitar la tortura casi
todos los sindicados desfallecían y acudían a toda clase
de argumentos, decían que firmarían o confesarían lo
que fuese, otros imploraban, otros lloraban y otros se
desvanecían, pero nada de esto evitaba que fueran
atados al potro, o a los aberrantes aparatos inventados
para dislocar el cuerpo, para alargarlo o para
presionarlo.
Si la rea era una mujer acusada de brujería, la sesión se
iniciaba con la santa misa por el buen éxito del acto;
daban de beber agua "bendita" a la infeliz, para que "el
diablo no pueda sujetarle la lengua durante las
torturas"; la desnudaban y rasuraban axilas y pubis
para que entre los vellos no escondiera la “cartita de
Satanás” que la haría insensible a los sufrimientos y
finalmente examinaban con detenimiento cada parte de
su cuerpo buscando el sello brujesco; cualquier lunar,
cualquier mancha en el cutis era tomado como el sello
y señal de Satán, y era registrada inmediatamente en el
expediente. Acto seguido le amarraban una cinta "de
Mohamned Jaled Pachta Gattas
una longitud igual a la de la talla del Salvador" que
supuestamente oprimía a las culpables, peor que
cualquier cadena. Una vez en el tormento la bruja no
tenía escapatoria, si demostraba miedo, era por ser
culpable, pero si se manifestaba tranquila era mucho
más evidente su culpa, porque es propio de las brujas
mostrarse tranquilas. Si cuando está siendo torturada le
bailan los ojos, es porque está buscando a Satanás,
pero si los mantiene quietos, es porque lo ha
encontrado y lo está mirando. Si se opone a las
acusaciones y se justifica, es indicio de culpa, si calla,
es testimonio de culpabilidad. Si se mantiene con
fuerzas es porque está respaldada por Satanás, si muere
es porque el diablo la ha matado para que no revele
algún secreto.
Ningún reo escapó al furor de la Iglesia, ni vivo, ni
muerto, ni fugitivo. Cuando el sindicado moría, si era
hallado culpable, se desenterraban sus restos y eran
arrojados al fuego en medio de la pompa y el rito
acostumbrado a los vivos; si había huido, fabricaban
un muñeco de paja y trapo y lo quemaban.
Kamen nos dice: “En los registros queda constancia de
mujeres entre los 70 y 90 años que fueron puestas en el
potro”.
La Garrucha, era uno de sus métodos preferidos.
consistía en dislocar las piernas y los brazos del
sindicado, las manos eran atadas por las muñecas a la
espalda del sujeto y de ellas se le colgaba a una polea.
Al mismo tiempo se amarraba de los pies a grandes
pesos. Se le izaba lentamente para tensarle los
35
Ossama Bin Laden
músculos y luego se le dejaba caer de un golpe. El
peso de los pies le dislocaba brazos y piernas.
El Potro, otro de los tormentos, servía para amarrar al
hombre o mujer de brazos y muslos, el verdugo
apretaba hasta lograr que los escalones afilados del
aparato se enterraran en su carne.
Acusada una mujer en 1586 por no comer carne de
cerdo y cambiarse de ropa los sábados: "Se le ordenó
subir al potro. -Señores, -dice la acusada, - porqué os
negáis a indicarme lo que debo decir ? Se le respondió
que repitiera lo que había dicho anteriormente. “Ya no
me acuerdo. Quitadme de aquí. He hecho todo lo que
han dicho los testigos” Se le dice que repita
detalladamente cuanto los testigos declararon. –
“Señores, como ya os he dicho, no sé nada con certeza.
-Señores, vosotros conocéis la verdad. Señores por
amor a Dios, tened piedad de mí. ¡Oh! señor, quitadme
estos objetos de mis brazos! ¡Señores, soltadme! me
van a matar”.
Atada con cuerdas al potro, fue exhortada a decir la
verdad y dieron orden de apretar los garrotes.
La acusada grita. ¡Señor! no veis que estas gentes están
a punto de matarme ? He hecho todo lo que se me
acusa ¡Por amor de Dios, dejadme marchar!
Ese expediente es solo uno de los millares que se
salvaron de ser quemados por miembros de la iglesia
que comprendieron que de su lectura no quedaba
ninguna enseñanza ejemplarizante, sino al contrario,
que son testimonios de una época de la que la Iglesia y
la civilización de occidente debe avergonzarse.
Mohamned Jaled Pachta Gattas
La Toca era otro método. Conocido también como
"suplicio del agua", consistía en colocar al reo sobre el
potro y cubrirle la cara con un trapo que le era
introducido hasta la garganta, y luego, lentamente, se
le iba vertiendo agua por la boca y se obligaba al preso
a que la tragara. Por este método se le taponaba, tanto
la nariz, como la garganta, a fin de que sintiera los
efectos de una muerte por asfixia.
Para la Inquisición, el perdón y la reconciliación,
nunca significaron una excusa total de las penas; si a
un condenado se le perdonaba una pena, de inmediato
recaía otra sobre él. El objeto era purificar las almas y
por ello el castigo se consideraba necesario.
Por tal motivo muchos acusados que en el tormento
declararon amar a Dios fueron de todas formas
condenados.
Kamen presenta un ejemplo muy singular: "El
condenado...sacó la cabeza por detrás del palo y le
preguntó: -¿Porqué me dijiste antes perro ? y le
respondió el ejecutor: - Porque negabas la fe de Cristo,
pero ya que la has confesado, todos somos hermanos, y
si en esto te he ofendido, puesto de rodillas te pido
perdón." Y con rostro alegre lo perdonó, y se
abrazaron los dos...y deseoso de que no se malograse
aquella alma que había dado tantas señales de
conversión, disimuladamente di vueltas detrás del palo
donde estaba el ejecutor, y le di orden para que luego
inmediatamente le pusiese la argolla y diese garrote,
porque importa mucho no perder tiempo, lo cual con
gran presteza lo dispuso. Y habiendo reconocido que
37
Ossama Bin Laden
estaba muerto, se dio orden al dicho ejecutor para que
por las cuatro partes del brasero prendiese fuego a toda
la leña y carbón que había en él prevenido. E
inmediatamente lo ejecutó así, empezando a arder por
todas partes y a subir la velocidad de la llama por todo
el tablado, y a arder tablas y vestidos, y habiéndose
quemado las ligaduras, cayó por el escotillón, que
estaba abierto, al brasero, donde se quemó todo el
cuerpo y se convirtió en cenizas.
Las cenizas fueron esparcidas por los campos y el río,
y con esto, el hereje, cuya conversión no le había
proporcionado ningún beneficio temporal, desapareció
de la existencia, aunque no se borró el recuerdo,
porque siguiendo la regla, tras su muerte fue colgado
en la iglesia de su pueblo, un Sanbenito con su
nombre”.
En las cortes de Cádiz, después de aprobada la
constitución de 1812 se proclamó a la Inquisición
contraria al texto constitucional, y luego de un proceso
lleno de acusaciones, fue abolido el tribunal del Santo
Oficio, por 60 votos, pero se reabrió dos años más
tarde y seis después, vuelto a abolir. En 1823 renace
nuevamente y en 1.834, bajo regencia de María
Cristina, en plena guerra carlista, el tribunal se suprime
definitivamente.
La época de terror cubrió de luto especialmente a los
pueblos de judíos y musulmanes, donde los cristianos
encontraron la mayor fuente para ejercer su diabólico
poder.
Mohamned Jaled Pachta Gattas
El departamento de Historia de la Universidad
Autónoma de Madrid, calcula que entre 1547 y 1700,
solamente en España, los cristianos abrieron 84.400
procesos por las cosas más absurdas, en los cuales
perdieron la vida, torturados horriblemente, muchos
seres humanos. En aquella época el musulmán, o el
judío que cayera en sus tribunales debía esperar
únicamente la aplicación del peor terrorismo religioso
y la muerte.
EL HOLOCAUSTO DE LA ERA HITLER
La historia de Israel, “pueblo elegido de Dios” es la
historia del despojo y de la persecución étnica y
religiosa, porque fueron invadidos, esclavizados y
arrojados de su territorio desde los tiempos de los
profetas y agredidos históricamente por egipcios,
romanos, alemanes, católicos y fundamentalistas, pero
jamás con tanta saña y tanto horror como en la época
del holocausto judío, la mayor matanza de todos los
tiempos, en la cual el refinamiento del fanatismo y la
maldad llegó a extremos inconcebibles, León Uris
nos dejó su impresionante “Exodo”, del cual
extractamos el siguiente fragmento:
“¡Genocidio! Una danza de la muerte con seis millones
de bailarines.
“Karen oyó pronunciar los nombres de Frank, de
Mueller, de Himmler. Oyó pronunciar miles de
nombres de personajes de menor relieve: Ilsa Kosh,
que se cubrió de infamia confeccionando pantallas con
pieles humanas tatuadas, o Kramer, que se divertía
39
Ossama Bin Laden
azotando mujeres desnudas, y algunas cuyas “obras de
arte tuvo ocasión de ver. El nombre del mayor de todos
aquellos matarifes salía a relucir una y otra vez:
Eichmann, el alemán de Palestina, que hablaba el
hebreo como su propia lengua y fue maestro en el
genocidio.
Karen lamentó el día en que abrió la puerta marcada
con la palabra judío porque detrás de ella aleteaba la
muerte. Una tras otra las defunciones de tíos, tías, y
primos fueron confirmándose.
Genocidio...llevado a cabo con la perfección y la
precisión de una máquina. Al principio los esfuerzos
de los alemanes habían sido torpes.
Mataban con rifle. Resultaba demasiado lento. Luego
organizaron sus transportes y sus hombres de ciencia
para el gran esfuerzo.
Camiones revestidos de acero fueron diseñados para
encerrar prisioneros en ellos y matarlos por medio de
gas en ruta hacía los puntos destinados como
cementerios.
Pero también este procedimiento se reveló lento.
Después vinieron los crematorios y las cámaras de gas,
capaces de matar a dos mil personas en media hora, y a
diez mil en una buena jornada, hechas las pruebas de
las instalaciones y del plan a seguir, el genocidio
continuó entonces por multitudes.
Y Karen se enteró que miles de prisioneros se
acogieron a la pronta misericordia de morir lanzándose
contra las alambradas electrificadas para sustraerse de
las cámaras de gas, y supo de los cientos de miles de
Mohamned Jaled Pachta Gattas
seres que fueron víctimas de las enfermedades y el
hambre, cadáveres demacrados, arrojados a montones
en zanjas anónimas, mezclados con maderos y
rociados de gasolina.
Y se enteró de la comedia de engaños, representada
para separar a las madres de sus hijos, con la pamplina
del reacomodamiento; y de los trenes abarrotados de
ancianos, enfermos y débiles, y de las cámaras de
desinfección donde daban pastillas de jabón a los
prisioneros. Las cámaras eran de gas; el jabón era de
piedra.
Y Karen se enteró de madres que escondieron a sus
hijos entre sus ropas, las cuales colgaban de unos
clavos antes de entrar en las cámaras. Pero los
alemanes conocían ese ardid y siempre encontraban a
las infelices criaturas.
Y se enteró de los miles que habían tenido que
arrodillarse, desnudos, junto a las fosas que ellos
mismos habían cavado. De los padres que habían
cubierto los ojos a sus hijos con las manos, mientras
las pistolas alemanas se pegaban en la parte posterior
de las cabezas de unos y otros y vomitaban su carga.
Y supo de Fritz Gebauer Haupsturmfuherer de la S.S.
especializado en matar mujeres y niños, sin otro
instrumento que sus propias manos, y que se recreaba
viendo morir a los niños dentro de agua helada.
Y supo de Frank Warok, que se divertía haciendo
apuestas sobre el tiempo que podía vivir un ser
humano colgado por los pies, y de Steiner, quien abría
agujeros en las cabezas y estómagos de los prisioneros,
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Ossama Bin Laden
arrancaba uñas y arrancaba ojos y gozaba colgando de
perchas a mujeres desnudas, por el cabello y
haciéndolas oscilar como péndulos.
Y supo del General Frank Jaeckeln, realizador de la
carnicería de Babi Yar, un suburbio de Kiev, donde en
dos días acorralaron a 33 mil judíos y los mataron a
balazos entre los gritos de aprobación y de entusiasmo
de muchos ucranianos.
Y supo de Anna la más bella de las judías en el
esplendor de sus 18 años que se salió de la fila de
condenados que entraban a la cámara de gas y le dijo a
uno de sus verdugos, un sargento alemán. “soy virgen,
si quieres tómame y sálvame de la muerte” y el alemán
la arrastró tras una pila, la violó y después la condujo a
empellones nuevamente a la fila.
Y se enteró que el doctor Wirthe utilizaba mujeres
como conejillos de indias; que el doctor Shuman
esterilizaba por castración y mediante los rayos X;
Clauberg extirpaba ovarios y el doctor Dehring realizó
17 mil “experimentos” de cirugía sin anestésico.
Y tuvo noticias del más importante de todos los centros
científicos: Dachau. Se enteró de que allí el doctor
Heiskeyen cogía niños y les inyectaba gérmenes de la
tuberculosis para observar como morían. El doctor
Shultz estaba interesado en las intoxicaciones de la
sangre. El doctor Rasher se interesaba en ahorrar vidas
de los aviadores alemanes, realizando experimentos
con conejillos de indias humanos que morían helados,
mientras su agonía era cuidadosamente observada a
través de ventanas especiales. Hubo otros
Mohamned Jaled Pachta Gattas
experimentos para llegar a “la verdad de la ciencia”,
que alcanzaron quizá su punto álgido en el intento de
implantar esperma animal en hembras humanas.”
En la era Hitler, los rasgos asiáticos moros y latinos
eran simples deformidades del concepto purista de la
raza y había que extirparlos de la tierra.
Después del Holocausto, occidente se creyó obligado a
compensar la matanza y decidió entregar al pueblo
judío “la Tierra prometida”, ocupada por Palestina,
país musulmán ajeno a la matanza, que fue expulsado
y que terminó pagando los platos rotos por occidente;
la arbitrariedad solidarizó varias naciones islámicas
que al tratar de impedir el desalojo fueron derrotadas
por los judíos y sus aliados norteamericanos y de
occidente.
De ese despojo nace el odio de los musulmanes
fundamentalistas y la principal Jihad de los muyahidin
o guerreros santos del Islam.
SECTAS SATÁNICAS Y SUICIDAS
Los brujos y poseídos, que llenan la imaginación de los
crédulos con imágenes terroríficas, tienen imitadores
de carne y hueso, aficionados a la maldad, que
conforman logias o sectas, llamadas “satánicas”, por
ser el Diablo su inspirador y por las ceremonias que
realizan, y que incluyen violaciones de doncellas,
sacrificio de seres humanos, misas negras y otros actos
macabros.
Durante el oscurantismo de la edad media, el Papa
Inocencio III frenó la proliferación de "los precursores
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Ossama Bin Laden
del Anticristo” decretándoles guerra a muerte con la
Sagrada Inquisición, muchos se dieron maña para
eludir la tenaza terrible y lograron que sus ritos de
carácter orgiástico y desenfrenada sexualidad,
trasmontaran el tiempo hasta nuestros días, y hoy, en
todas las regiones del mundo, desde los calientes
caseríos africanos hasta las metrópolis opulentas de
occidente, brujos y
brujas siguen celebrando
aquelarres y misas negras donde se hierven gatos
vivos, se despescuezan gallos y se violan vírgenes.
Precisamente hace poco, un periódico de la localidad
de Olkades publicó: "El escándalo empezó a
difundirse, luego que un camionero encontró dos
jovencitas inconscientes a la orilla de la avenida y las
llevó al hospital. Las adolescentes tenían el pubis
recién rasurado y sobre él, un tatuaje nuevo, en forma
de serpiente, cuya cola terminaba en los pliegues de la
vagina. Tenían así mismo, marcas hechas con sangre
en diversas partes del cuerpo." El periódico traía un
llamado de alerta, porque la versión indicaba que se
estaban reclutando jovencitos desde los once años,
para iniciarlos en la profanación de símbolos religiosos
y el eventual asesinato de bebés recién nacidos.
“Los Angeles del Infierno”, “los Desbautizados”, “los
esclavos de Satán”, “los Hijos del F