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III - “QUISIERA ESCRIBIRLO CON MI SANGRE” Ambientación: Antes de entrar a la Capilla, se entrega a cada una velita apagada; la Capilla está a oscuras, con una música suave. Una vez que todas están dentro, se empieza a leer el “Cantar de los Cantares”. Durante la lectura se hacen algunas pausas y se van encendiendo las velitas, como signo de que queremos buscar la voluntad de Dios. Lectora: Cantar de los Cantares, 3,1-4 En mi cama, por la noche, buscaba al amor de mi alma: lo busqué y no lo encontré. Me levanté y recorrí la ciudad por las calles y las plazas, buscando al amor de mi alma; lo busqué y no lo encontré. Me han encontrado los guardias que rondan por la ciudad: ¿visteis al amor de mi alma?, pero apenas los pasé encontré al amor de mi alma: lo agarré y no lo soltaré hasta meterlo en la casa de mi madre, en la alcoba de la que me llevó en sus entrañas. Cuando toda la Capilla está iluminada, se proclama la Palabra de Dios: Jn 20,11-18 “Fuera, junto al sepulcro, estaba María llorando. Se asomó al sepulcro sin dejar de llorar y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Le preguntaron: ¿por qué lloras, mujer? Les contestó: Porque han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto. Dicho esto, se volvió hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no se daba cuenta de que era él. Jesús le preguntó ¿por qué lloras, mujer? ¿a quién buscas?. Tomándolo por el hortelano, le dijo ella: Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto, que yo lo recogeré. Jesús le dijo: ¡María ¡ Ella se volvió y exclamó en su lengua: Señor mío -que equivale a Maestro-; le dijo Jesús: Suéltame, que aún no esto arriba con el Padre. Anda, ve a decirles a mis hermanos “subo a mi Padre, que es vuestro Padre, a mi Dios, que es vuestro Dios”. Fue María y anuncio a los discípulos: He visto al Señor y me ha dicho esto y esto.” Silencio Guía La mañana de Pascua, María Magdalena exclamó “He visto al Señor”. “Ver” al Resucitado es cuestión de discernimiento: el corazón puro ve a Dios. El amor purifica el corazón y da luz a los ojos. Sentirse iluminados, discernir, es ver la realidad, es tener ojos y corazón nuevos para ver al Otro, para descubrir, en la oscuridad de nuestra vida, la Luz de su presencia. Nuestros ojos no lo ven porque están fijos en el sepulcro… a menudo, seguimos contemplando el temor que habita en nuestro corazón en vez de abandonarnos confiadamente en el corazón de Dios, corazón lleno de amor y misericordia. Assunta se abandonó de tal manera que llegó a decir “la voluntad de dios es mi único consuelo…, que Él disponga de mí como le plazca…” Sí, “… he encontrado al que mi corazón ama y no lo dejaré”(cf. C.C.), y Assunta dice: “quisiera escribirlo con mi sangre”. ASSUNTA NOS HABLA CON SU VIDA Lectora Florencia, 8 diciembre 1903 Muy reverenda Madre, Al pensar en el amor que Jesús tiene por mí, llamándome a la vida religiosa y permitiendo que me reciban en el Instituto por caridad le doy gracias, pero pienso que no correspondo bien a todo lo que recibo porque soy muy distraída. Por eso, me parece que Jesús me pide que haga un voto. Le pido permiso para hacerlo. Estoy decidida a obedecerle, segura de que así haré la voluntad Dios, que es mi único consuelo. El voto consiste en consagrar al Sagrado Corazón de Jesús mis pensamientos, palabras y acciones, -incluso las más ordinarias- y, con la gracia de Dios, hacer todo lo mejor posible; quiero consagrarme totalmente al Sagrado Corazón de Jesús, para que él disponga de mí como le plazca. También le pido poderlo firma con mi sangre. Le escribo esto porque, de lo contrario, temo no hacer lo que Jesús quiere de mí… Maria Assunta, fmm Estribillo: Esta noche no es oscura, ante ti la oscuridad brilla como la luz Lectora 1 - “… estoy muy contenta en Florencia y donde Jesús quiera…, donde Jesús quiera… la voluntad no es mía” (estribillo) Lectora 2 - “…es un gran consuelo estar segura de que obedeciendo se hace la voluntad de Dios… que el Señor me conceda la gracia de ser muy fiel” (estribillo). Lectora 3 - “… estoy decidida a obedecer, segura de que así haré la voluntad de Dios, que es mi único consuelo… siempre doy gracias al Señor por haberme llamado a la vía de la obediencia” (estribillo). Lectora 4 - “… quiero sólo lo que Él quiere. Le pido la gracia de no ofenderle; después que haga lo que le plazca”(estribillo). LA PALABRA DE HACE ORACIÓN Salmo 62 Lectora 1 Comentario de María de la Pasión Lectora 2 Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi garganta tiene sed de ti, mi carne tiene ansia de ti como tierra reseca, agotada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el Santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Mi alma tiene sed de Dios. Esta sed aumenta constantemente. Para mí la tierra no tiene senderos ni agua, por esto tengo sed de la fuerza de la gloria de mi Dios. Tu lealtad vale más que la vida, te alabarán mis labios; toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca y mis labios te alabarán jubilosos. Por ti, por tu gloria, llena de confianza, alzaré las manos hacia ti. Día y noche me cobijo a la sombra de tus alas. Si estoy contigo ¿por qué temer? Si en el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, Mi Dios es omnipotente, puedo abandonarme a Él. El pensamiento es que fuiste mi auxilio; a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi aliento está pegado a ti, y tu diestra me sostiene dominante de la meditación es la sed de Dios, ya que para mí esta tierra no tiene agua ni senderos. En las horas de dolor parece que muero de sed, como el ciervo, y no veo ningún sendero delante de mí. OREMOS CON FRANCISCO DE ASÍS (ORACIÓN ANTE EL CRUCIFIJO) Alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento Canto final Mientras se canta, se van depositando las velitas al pie del tabernáculo o del Crucifijo, como signo del deseo de cumplir la voluntad de Dios en nuestra vida