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La subvaloración de la mujer en la prensa Ricardo Leiva Profesor de la Facultad de de Ciencias Económicas y Empresariales Universidad de Navarra [email protected] Comunicación para ser presentada en el bloque temático III, Género y realidad. Este artículo expone los resultados de una investigación empírica realizada con el objetivo de analizar, ponderar y comparar la cobertura que reciben las mujeres y los hombres en la prensa económica y de negocios. Para ello, se realizó un análisis de contenido cuantitativo de todas las informaciones publicadas en las secciones de economía y negocios de los periódicos españoles El País y El Mundo, y de los chilenos El Mercurio y La Tercera, durante una semana construida entre enero y marzo de 2008. Una muestra de una semana construida (“constructed week sampling”) tiene la ventaja de que, al considerar días distintos en semanas diferentes, resulta más representativa. En total, se analizaron 827 unidades informativas de las secciones de economía y negocios de los cuatro periódicos. El análisis de contenido confirmó lo que ya han descubierto otras investigaciones realizadas en Estados Unidos y España: que la mujer tiene una representación muy inferior a la de los hombres en la prensa económica, la que tampoco es acorde con el aporte económico que realizan las mujeres a la producción nacional e internacional. La hegemonía masculina es muy superior en todos los ítemes textuales y gráficos considerados. Por cada unidad informativa protagonizada por una mujer, se encontraron 12 protagonizadas por un hombre. Las informaciones con personajes secundarios masculinos también superan ampliamente a las que cuentan con mujeres: la relación es de 10 a 1. Entre las unidades con personajes mencionados, la distancia es aun más grande: 24 a 1. En una de cada cuatro piezas informativas publicadas “existe” uno o más hombres, pero solo en una de cada cien “existe” una mujer. Tal vez uno de los aspectos más sorprendentes que arrojó el análisis de contenido es que la gran mayoría de las informaciones económicas es protagonizada por objetos y entidades, no por personas. Así, al menos, se deduce al analizar los textos: el 79% de las unidades informativas no tiene protagonistas femeninos ni masculinos, sino abstracciones (tasas de interés, materias primas, desempleo, crecimiento del producto interior bruto, etc.). En las fotografías, sin embargo, sí aparecen más personas que cosas, siempre y cuando sean del sexo masculino: en casi el 60% de las imágenes figuran varones en todas las circunstancias, y sólo en el 6% se ven mujeres (las fotos sin personas alcanzan el 27%). Es decir, el aporte económico “visible” de los hombres es muy superior al real, al que se desprende de los textos que destacan, mayoritariamente, el protagonismo de los bienes y las abstracciones. Es cierto que, de acuerdo con las estadísticas oficiales, las mujeres siguen ocupando muchos menos puestos de liderazgo corporativo que los hombres, pero eso se debe, al menos en parte, a que la gigantesca aportación económica que ellas realizan sigue sin ser reconocida adecuadamente. Según The Economist, el aporte económico de las mujeres puede superar el 50% del producto interior bruto en los países desarrollados. Debido a que la presencia de protagonistas y fuentes femeninas es bajísima en las páginas de negocios de la prensa, se niega a las mujeres la notoriedad y legitimidad que sí se otorga a los entrevistados masculinos. Eso lleva a que las mujeres aparezcan en una posición muy desmejorada, pues no se les considera como expertas ni como dignas de seer consultadas en materias empresariales o económicas. En este país, el 4,65% de las cámaras de comercio, industria y navegación son presididas por mujeres. Ellas también ocupan el 25% de las consejerías del Banco de España y el 20,59% de los altos cargos del Ministerio de Economía. En el ámbito privado, se sientan en el 3,69% de los consejos de administración de las empresas del Ibex y son presidentas del 2,86% de las mismas. Son cifras aún modestas, indudablemente, pero claramente superiores al porcentaje de cobertura que las mujeres obtienen en las páginas económicas españolas. Hay suficientes mujeres líderes en el ámbito de los negocios y de la economía que no están siendo consultadas ni entrevistadas, y que no protagonizan las noticias ni aparecen en las fotos de las páginas de color salmón.
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