Download 31457.177.59.2.Pregunta 4_ alternativas a la regulacion
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No emitir regulación La consecuencia sería el incremento en el sobrepeso y la alguna obesidad, así como las complicaciones que esto genera, como la deserción escolar por enfermedades a temprana edad. Las desventajas de no emitir la regulación son: a) Continuar con la aplicación de los lineamientos generales emitidos en 2010, dirigidos únicamente a educación básica, lo cual representa que en los niveles Media Superior y Superior no se regule el expendio y la distribución de alimentos y bebidas preparados y procesados. Esto significa que los logros alcanzados en educación básica, respecto de la formación en hábitos alimenticios saludables serían interrumpidos y, en ciertos casos, afectados desfavorablemente en los niveles superiores. b) Favorecer el incremento del sobrepeso y la obesidad en la población en edad escolar, así como la presencia de enfermedades o déficits derivados de estas condiciones, que se puedan asociar a una desnutrición o que, a su vez, puedan ocasionar la incorporación tardía al sistema educativo, bajos logros educativos y mayores posibilidades de incrementar el rezago escolar, disminuir el aprovechamiento de la jornada y/o abandonar los estudios. Asimismo, lo anterior implica una mayor inversión en salud pública y educación. c) Limitar el desarrollo integral de los estudiantes; pues una dieta correcta posibilita el crecimiento, los procesos cognoscitivos, tales como la atención y concentración, la percepción visual, la memoria y el uso de la información; pone en la mente y en la conciencia de los estudiantes la importancia de cuidar su salud y les enseña cómo hacerlo. Las ventajas que conlleva la emisión de esta regulación tienen que ver con: a) Dar continuidad a la formación que se ofrezca en educación básica dirigida a la adopción de estilos de vida saludables. b) Frenar y, hasta cierto punto, disminuir los índices de sobrepeso y obesidad entre la población infantil, los jóvenes y los adultos, lo que representa una menor inversión del gasto público en temas relacionados con enfermedades que se deriven de estas condiciones de salud; asimismo, poder invertir esos recursos económicos y esfuerzo humano en otros ámbitos de la vida nacional. c) Entre los derechos de los niños, niñas y adolescentes se encuentra, por mandato constitucional, el derecho a una educación de calidad a través de la idoneidad de los materiales y métodos educativos, directivos y docentes e infraestructura; así como el derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad para garantizar el mayor logro de los aprendizajes. En este sentido, los presentes lineamientos responden a ambos derechos con el propósito de favorecer la calidad de vida de las personas. Algunos de los datos que se reportan en el estudio cuantitativo sobre la aplicación de la segunda etapa de los lineamientos generales, reportan lo siguiente: Los cambios realizados en las escuelas a partir de la aplicación de los lineamientos 2010, de acuerdo a los actores, incluyeron la venta de alimentos (85% o más de los diversos actores) y la venta de bebidas (45%-55%). Los expendedores por su parte mencionaron haber realizado cambios en las prácticas de preparación y en la oferta de alimentos (65%-75%). Los alimentos y bebidas que los estudiantes refieren comprar en la escuela, en orden descendente son: Para primarias, frutas y verduras (un tercio), botanas saladas (casi 30%), alimentos preparados no fritos y refrescos o bebidas azucaradas (una cuarta parte) y agua simple (una quinta parte). En secundaria, alimentos preparadas no fritos y refrescos o bebidas azucaradas (40%), frutas y verduras y agua simple (alrededor de 30%) y alimentos preparados fritos, botanas dulces o saldas (entre 15% y 20%). Aunado a lo anterior, el 70% de los integrantes de la comunidad escolar involucrados en la aplicación de los lineamientos (directores, profesores, miembros de CECE y CIAF) y 65% de los padres de familia están de acuerdo y totalmente de acuerdo en que se han cumplido los lineamientos. En general, se observa mejor implementación de los lineamientos en escuelas primarias que en secundarias. Lo anterior, refleja la importancia de dar continuidad a estos lineamientos al abrirlos a todos los planteles educativos del sistema educativo nacional, para fortalecer la formación alimentaria adquirida en educación básica y ampliar los conocimientos, habilidades y actitudes a lo largo del resto de su trayecto formativo que comprende la educación Media Superior y Superior. Esquemas autroregulación de En México no existe una cultura nutricional uniforme, apegada a los criterios de una alimentación correcta establecidos por la Secretaría de Salud; es decir, prevalecen hábitos y costumbres alimenticias que se relacionan con tradiciones, condiciones sociales, económicas y geográficas de la población. De ahí que la autorregulación sea el esquema que prevalezca e impere en el país, y que haya operado durante muchos años. Dicha situación ha derivado en la disminución de la calidad de vida de las personas, y ha marcado la generación de problemas de salud pública actual, traducido en obesidad, sobrepeso, diabetes y enfermedades crónicas que representan una mayor inversión del gobierno y de las propias familias en la salud. En este sentido, la población mexicana requiere de una formación y orientación alimentaria que le brinde la posibilidad de tomar decisiones informadas acerca de lo que beneficia o afecta su salud y eleven su calidad de vida. Las ventajas de este esquema son: La libertad de decidir el tipo y cantidad de alimentos que se consume en las escuelas. Libre venta de productos Las desventajas de este esquema son: Esquemas voluntarios Favorece el incremento de sobrepeso y obesidad diabetes y enfermedades crónicas. No se regula la cantidad de ingesta. Mayor inversión en salud pública y en salud de las familias. Incremento en la inasistencia de alumnos. Deserción de alumnos De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, aun cuando el aumento en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los adultos mexicanos ha venido declinando en los últimos seis años, debe señalarse que estas prevalencias se encuentran entre las más altas del mundo. El que 7 de cada 10 adultos presenten sobrepeso y que de estos la mitad presenten obesidad constituye un serio problema de salud pública, por lo que es indispensable redoblar esfuerzos para disminuir estas prevalencias que están aumentando el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, con grandes costos directos e indirectos para el Estado. Si bien la desnutrición es aún un problema de salud pública que requiere atención, actualmente es indispensable considerar a la obesidad como una de las principales prioridades en la agenda nacional. Se considera que la implementación de estos esquemas genera diferencias a nivel nacional, generando diversidad en la aplicación de criterios, dando pauta al regazo en las zonas marginadas. Lo cual abre la posibilidad de incrementar las diferencias sociales y acentuar las condiciones que generan vulnerabilidad entre la población, pues las zonas más alejadas y de difícil acceso, estarán expuestas a una mayor marginalidad en la aplicación pertinente de estos lineamientos y de los criterios nutrimentales. Las ventajas de este esquema son: La libertad de decidir el tipo y cantidad de alimentos que se consume en las escuelas. Libre venta de productos Las desventajas de este esquema son: Favorece el incremento de sobrepeso y obesidad diabetes y enfermedades crónicas. No se regula la cantidad de ingesta. Mayor inversión en salud pública y en salud de las familias. Ausentismo y abundo de los estudios. Incrementar las diferencias sociales. Acentuar las condiciones de salud que generan vulnerabilidad en la población. De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, aun cuando el aumento en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los adultos mexicanos ha venido declinando en los últimos seis años, debe señalarse que estas prevalencias se encuentran entre las más altas del mundo. El que 7 de cada 10 adultos presenten sobrepeso y que de estos la mitad presenten obesidad constituye un serio problema de salud pública, por lo que es indispensable redoblar esfuerzos para disminuir estas prevalencias que están aumentando el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, con grandes costos directos e indirectos para el Estado. Si bien la desnutrición es aún un problema de salud pública que requiere atención, actualmente es indispensable considerar a la obesidad como una de las principales prioridades en la agenda nacional.