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Los mejores sistemas de salud del mundo
Por: KienyKe junio 18, 2013
La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene una clasificación de
los mejores y peores sistemas de salud en el mundo, que se elaboró a
partir de variables como la desigualdad, el nivel global de salud de la
población, la capacidad de respuesta del sistema, la percepción de la
gente –de diferentes niveles económicos– sobre qué tan bien son
atendidos y quiénes son los encargados de pagar los costos del
sistema de salud.
En su informe ‘Sistemas de salud: Hacia un mejor desempeño’, Gro Harlem Brundtland, ex directora de
la OMS, deja claro que los pobres son los más afectados por las fallas en los sistemas de salud. “A los
pobres se les trata con menos respeto, se les ofrece menos opciones de prestadores de servicios y menos
comodidades”, aseguró.
Colombia, que ahora tramita una reforma estructural del sistema de salud para solucionar una crisis
profunda en el sector, ocupa el puesto número 22 en el grupo de 191 Estados miembros de la OMS, por
encima de otros latinoamericanos como Chile, Costa Rica y Cuba.
¿Cuáles son los mejores sistemas de salud en el mundo?
Francia
Combina el sector público (hospitales) y privado (clínicas) con el objetivo de hacer una cobertura de
salud para todos.
Los gastos de protección y seguridad social en Francia representan aproximadamente un tercio de su
patrimonio nacional. Es el segundo país europeo que destina más dinero al funcionamiento del sistema
de salud y el tercero a nivel mundial.
El Estado es el encargado de controlar las relaciones entre las instituciones de financiamiento, los
enfermos y los profesionales de la salud.
También se encarga de la formación de los médicos, enfermeros y personal paramédico.
Dentro de la política general de salud pública está la prevención, la vigilancia sanitaria, la lucha contra
las enfermedades y las adicciones (tabaquismo, alcoholismo, toxicomanía).
Los gastos de salud no son directamente auxiliados por los pacientes, sino asumidos (bajo la forma de
reembolso o de adelantamiento de gastos) por el seguro de enfermedad obligatorio.
En Estados Unidos, Suiza, Luxemburgo, Dinamarca y Alemania están los sistemas de salud con mayor
capacidad de respuesta.
Italia
Se trata de un servicio público que en gran parte es financiado con los impuestos.
Urgencias y la medicina general no tienen ningún costo. Son pocos los servicios que necesitan pagos
extras.
Los pacientes tienen el derecho a elegir su propio médico o pediatra. Un profesional puede tener un
máximo de 1.500 pacientes, aunque en el caso de los pediatras sólo podrán tener 800.
Un médico también tiene el derecho a negarse a aceptar a un paciente.
Los servicios gratuitos son las consultas médicas en clínicas o en casa, recetas a especialistas para la
realización de exámenes médicos, fórmulas médicas, servicios de enfermería, terapias específicas y
certificados médicos.
Omán (suroeste de Asia)
Grandes inversiones en salud por parte del Gobierno han sido eficientes para mejorar el desempeño del
sistema.
Existe una red de 180 centros de salud locales, de distrito y regionales donde trabajan cinco mil
profesionales de la salud que prestan atención sanitaria a la gran mayoría de los ciudadanos.
Más del 98 por ciento de los nacimientos son atendidos por personal capacitado.
Más del 98 por ciento de los recién nacidos son vacunados contra la poliomielitis, la difteria, el tétanos,
la tos ferina y el sarampión.
La esperanza de vida al nacer, que era inferior a 60 años hacia finales de los años setenta, ahora es de
aproximadamente 74 años.
Tiene una red de cobertura con ambulancias para asegurar que los servicios de salud de alta calidad
estén disponibles para los ciudadanos.
Está calificado por la Organización Mundial de la Salud como el sistema de salud más eficiente del
mundo.
El VIH y SIDA constituyen una de las principales causas de la mala salud.
Austria
Hay una red extensa de hospitales y médicos que cubren hasta las zonas más remotas de Austria.
El sistema de salud hace parte de la seguridad social. Dependiendo del tipo de trabajo, hay distintos tipos
de tarifas y categorías.
La seguridad social también incluye seguro de accidente, pensiones y desempleo.
Son gratuitos la atención primaria, los tratamientos dentales en hospitales públicos, los medicamentos
y las visitas a especialistas.
Los austríacos invierten el 10,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la salud.
Su sistema es de cobertura universal y es financiada por impuestos y a través de seguros.
La hospitalización se paga como cuota fija o hasta un 20 por ciento del costo total.
Japón
El Seguro de Salud de Japón incluye al Sistema de Seguro de Salud de la empresa al cual pertenecen los
empleados de empresas privadas, el Sistema médico de Longevidad (para personas de la tercera edad)
y el Sistema de Seguro Nacional de Salud; aquel que reúne al resto de la población.
Tiene una alta calificación en lo que respecta a la esperanza de vida, así como una atención de calidad.
El sistema de atención médica de Japón está dominado por los sectores de salud públicos y privados.
El gasto total del país en el sistema de salud es de hasta el 8,2 por ciento del PIB.
Japón tiene tres veces más número de hospitales por cada 1.000 habitantes en comparación con Estados
Unidos.
El seguro de salud pública costea al menos el 70 por ciento del tratamiento y la prescripción médica.
El pago del seguro mensualmente se ajusta al ingreso anual de las familias.
Los países con el mejor sistema de salud de
América Latina
Por: Dario Mizrahi [email protected]
Distintos modelos sanitarios, incluso contrapuestos, han obtenido muy buenos resultados en la región,
garantizando baja mortalidad y una mayor esperanza de vida
Un indicador inevitable para evaluar el grado de éxito del sistema de
salud de un país es la esperanza de vida de la población. Es imposible
que las personas vivan muchos años en una nación con una
infraestructura sanitaria precaria. Por el contrario, cuanto mejor sea
esta, y mayores los cuidados que pueda brindar a los ciudadanos, más probable será que vivan más.
Chile es el país con mayor esperanza de vida de América Latina. En promedio, la gente vive allí 80 años,
según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En un segundo lote, con 79 años de media,
se encuentran Colombia, Costa Rica y Cuba.
El que está peor ubicado es Haití, con apenas 62 años, 18 menos que Chile, lo que da una idea de la
enorme disparidad que existe entre los países de la región. También están mal Bolivia (68 años),
Guatemala (72) y El Salvador (72).
CHILE ES EL PAÍS CON MAYOR ESPERANZA DE VIDA DE AMÉRICA LATINA
Otro indicador trascendental es la mortalidad infantil, porque revela la penetración del sistema sanitario
en la población. Cuando muchas personas no tienen acceso a hospitales ni a profesionales para atender
sus emergencias, las mujeres dan a luz sin asistencia, en condiciones sumamente peligrosas.
En este rubro el que está a la cabeza es Cuba. Según la OMS, la probabilidad de morir antes de los cinco
años es de 6 cada 1.000 nacidos vivos. En segundo lugar, está Chile, con 8, y luego viene Costa Rica, con
10.
Nuevamente, el que está en una situación más delicada es Haití, con 73 cada 1.000. Bastante lejos, pero
igualmente en malas condiciones, están Bolivia (39) y Guatemala (31).
Que los mejor posicionados sean Chile y Cuba resulta muy interesante, porque representan dos
modelos de sociedad absolutamente opuestos. Chile es probablemente el país de la región donde más
consolidada está la economía de mercado, y es también uno de los más libres y democráticos. Por el
contrario, Cuba tiene un régimen de planificación estatal centralizada sin posibilidad para la iniciativa
privada, y es un país sin libertad ni democracia.
¿Qué significa esto? Que no hay un solo modelo que garantice la salud de la población, y que esta meta
se puede alcanzar con estrategias muy diferenciadas. Lo que no puede faltar son instituciones
eficientes, que tracen objetivos de largo plazo y sean rigurosas en su cumplimiento. Donde rigen el
desorden y la improvisación, la insalubridad está garantizada.
"NO EXISTE UNA SOLA ARQUITECTURA PARA TODOS LOS PAÍSES"
"El resultado de un sistema de salud no depende tanto de su arquitectura, sino de otras variables. Por
ejemplo, si el país realmente apuesta a tener equidad, independientemente del modelo que elige. Hay
que mirar a Europa, donde hay diferentes modelos, pero a todos les va muy bien", explica Ursula
Giedion, analista en políticas de salud con formación en la Universidad de Ginebra, Suiza, y en la
Universidad Nacional de Colombia, consultada por Infobae.
"No existe una sola arquitectura para todos los países. ¿Hasta qué punto el modelo costarricense, con
una población chica y homogénea sería aplicable en Nicaragua? ¿O hasta qué punto se podría aplicar
uno más unificado en Argentina, con el nivel de descentralización que hay allí?", se pregunta.
Algunas estadísticas ratifican que no hay recetas mágicas. Por ejemplo, uno podría pensar que las
naciones con mejores indicadores en salud son las que más invierten. Sin embargo, no necesariamente
es así.
Si se considera el gasto en salud como porcentaje del PIB, Costa Rica y Cuba están al tope, destinando
cerca del 10% de acuerdo a cifras de la OMS. Allí es posible encontrar una correlación entre gasto y
resultados. Pero en tercer lugar aparecen Brasil y Paraguay, que destinan el 8,9%, pero están lejos de
los mejor ubicados.
La mejor prueba de que no hay una relación matemática entre una cosa y la otra es que Haití gasta un
punto y medio más de su producto que Chile, que con 7,1% está por debajo de la mediana. Sin recursos
no se puede hacer nada, pero con presupuestos abultados mal administrados, tampoco.
Ni siquiera tener muchos hospitales, con muchas camas, es garantía de éxito. Funciona para Cuba, que
está primero con 53 cada 10.000 habitantes. Pero no tanto para Argentina, que está segunda con 47,
más del doble que Chile (21), aunque con resultados más pobres.
"Hay dos grandes temas -dice Giedion. Uno es la equidad en términos del acceso a beneficios, y otro es
la calidad. Hasta hace algunos años parecía que bastaba con asegurar a todos, pero ahora hay que
pensar qué significa esa cobertura si no da acceso a servicios de calidad".
Buenos músicos necesitan un buen director de orquesta
Federico Tobar es consultor internacional en políticas de salud y medicamentos, máster en
administración pública por la Fundacion Getúlio Vargas, de Brasil, y licenciado en sociología por la
Universidad de Buenos Aires, de Argentina. Infobae lo consultó para comprender las diferencias entre
los modelos existentes en la región.
"En general, los sistemas de salud de América Latina son fragmentados y segmentados. Fragmentados
porque el cuidado de la salud de la población se reparte entre múltiples responsables: una parte el
Estado, otra la obra social, y otra las clínicas privadas. Segmentados porque no hay una única institución,
sino muchas, cada una con un pedazo", explica.
"LOS SISTEMAS DE SALUD DE AMÉRICA LATINA SON FRAGMENTADOS Y SEGMENTADOS"
"La tercera característica es que la financiación está pulverizada. Una clínica puede tener 20 contratos
diferentes con distintas instituciones, lo que significa que brinda un mismo servicio, pero cobra diferente
según el cliente. Esta atomización atenta contra la calidad de la atención", agrega.
No obstante, como lo evidencian las estadísticas presentadas al comienzo, algunos países de la región
escapan a esta lógica. Tienen sistemas integrados, con una responsabilidad coordinada y con un trabajo
continuado en el cuidado de los pacientes.
"En el extremo superior -dice Tobar- podemos poner a Costa Rica, a Brasil, a Uruguay y a Chile. Los
demás están bastante más superpuestos. Por ejemplo, en Brasil se eliminaron las obras sociales, y todos
los hospitales que dependían de ellas se transfirieron a los estados regionales. Entonces hay un gran
sistema público de cobertura universal. De todos modos, uno 25 millones de brasileños contratan
medicina prepaga".
El caso uruguayo es bastante parecido. Tenía un sistema de salud estructurado a partir de mutuales, muy
similar al de las obras sociales, y además un sistema público y privado.
Para hacer más eficiente la asignación de recursos y la prestación del servicio, los aportes de empleados
y empleadores que antes iban a las mutuales pasaron a un mismo fondo. Las personas sí o sí tienen
que derivar allí el dinero, pero luego pueden elegir si contratar un seguro del Estado, uno mutual o uno
privado.
"URUGUAY HIZO UN SEGURO UNIVERSAL FRENTE A LAS ENFERMEDADES MÁS CARAS"
Las aseguradoras no le cobran a los usuarios, sino que recaudan del fondo común, en función de los
costos necesarios para el cuidado de sus clientes. Además reciben un premio por metas prestacionales,
que es un plus por la cantidad de pacientes que requieren cuidados especiales, como los diabéticos.
"Lo otro que hizo Uruguay, para mi lo más brillante que se ha hecho en América Latina en la materia,
es un seguro universal frente a las enfermedades más caras. Uno puede estar en el sistema de mutuales
o en el público, pero todos los que tienen cáncer son tratados con los mismos protocolos, en los mismos
establecimientos y con iguales medicamentos. No hay cáncer de rico y cáncer de pobre", dice Tobar.
"Cuando todo va a un único fondo -continúa- es posible que los mayores aportantes por su nivel de
ingreso no sólo se financien a sí mismos, sino también a otras personas que no trabajan. Cuando eso no
alcanza, el Estado cubre con recursos fiscales".
En Costa Rica se siguió una estrategia diferente. En lugar de eliminar el seguro, se borró el sistema
público y todo pasó a una misma aseguradora: la Caja Costarricense del Seguro Social. Todos están
incorporados, porque a los que no pueden pagar los cubre el Estado.
Por último se puede mencionar el caso de Chile, que tiene un modelo más estratificado. Es el país del
continente con contribuciones sociales para salud más bajas, en torno al 1 por ciento. Los más pobres
reciben un seguro público y el resto aporta de su bolsillo, decidiendo si lo hace a ese seguro del Estado,
que es más barato, o a uno privado.
El 70% de los chilenos está en el público, y el resto se reparte entre 12 empresas. La crítica que recibe
este sistema es que hay una gran brecha entre ricos y pobres. Pero los resultados siguen siendo muy
buenos, como lo marcan las estadísticas.
"ARGENTINA ES ABSOLUTAMENTE INEFICIENTE POR LA DUPLICACIÓN DE FUNCIONES"
Argentina bien podría ser clasificada como la contracara de estos países. A pesar de ser de los que más
invierte, de tener una amplia infraestructura y profesionales de calidad, el alto grado de
desorganización hace que la prestación de servicios sea muy deficiente.
"Es absolutamente ineficiente por la duplicación de funciones. Está el hospital público, el privado y el
financiado por la seguridad social, y cada uno puede tener diferentes contratos, lo que da lugar a algunas
locuras. Un ejemplo concreto: el hospital de la ciudad de Neuquén incorporó recientemente
un tomógrafo para hacer diagnósticos de alta definición, lo cual es muy buena noticia. Pero a cinco
kilómetros, en la ciudad de Cipolletti, ya había uno", cuenta Tobar.
"Ese es el modelo argentino, se duplican los médicos y se duplica la capacidad instalada. Es como una
orquesta: si cada uno toca su instrumento sin un director ni una partitura coordinada, sale ruido.
Nuestro sistema de salud es ruido. Hay buenos músicos, buen equipamiento y todo es bueno en
general, pero lo que falta es coordinación, un director de orquesta. Los otros ejemplos, Costa Rica,
Uruguay, Brasil y Chile, sí lo tienen", concluye.