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VICARIA ZONA SUR Pastoral de Espiritualidad LECTURA ORANTE DE LA PALABRA EVANGELIO DE MARCOS 6, 7-13 Domingo 12 de Julio de 2015 PREPARACIÓN. Dispón del tiempo suficiente y de un lugar físico que te propicie condiciones de tranquilidad y concentración ¡Recuerda con quien vas a encontrarte! Prepara un pequeño altar con una imagen y una luz. También un ambiente interior, entregando en manos del Señor todo aquello que te preocupa, déjaselo a Él, ¡En mejores manos no puede estar!; puedes ayudarte con música instrumental y ejercicios de respiración profunda. Ya inserta(o) en esta desconexión con los “ruidos” que puedan estropear este encuentro profundo con el Señor que te ama y ansía estar contigo; entrégale todo tu anhelo de amarle también. ORACION.- “Espíritu de Dios, ven a reposar en mí, para que mi vida sea guiada por tu sabiduría. Quiero alabarte en todo cuanto pienso, digo y hago. Haz que oiga en lo más profundo de mi ser, tu voz esclarecedora que me indica el camino seguro, que perciba tu llamada y la de mis hermanos. Y a mi palabra, dale siempre, Santo Espíritu, la luz de tu verdad; para que en el lenguaje del amor, traducido en gestos concretos; yo sepa responder a mi misión, cumpliendo la santa Voluntad del Padre, así como Jesús lo hizo. Que te de un SI pleno como el de María” Amén. LECTURA.- ¿Qué dice el texto de Marcos 6, 7-13? a) Contexto de la Escritura: Jesús se fue a los pueblos de Galilea aledaños a Nazaret, en donde no había sido acogido ni aceptado; su misión aparentemente había fracasado, no había sido posible en su propia casa; y probablemente su corazón estaba entristecido. Pero no por ello dejó su entusiasmo y su “autoridad” para darle continuidad, y ahora decide enviar a sus discípulos, ponerlos delante de Él, a diferencia de cómo lo había hecho antes: iban a su lado; de esta manera les enseña cómo quiere que le ayuden a propagar su Reino. b) Lectura del texto : Estando ya en esta actitud reflexiva, es momento de leer el texto; hazlo pausadamente, con mucha reverencia y apertura de corazón, fijándote en cada detalle de la escena, sintiendo sencilla pero íntimamente todas y cada una de las palabras de esta carta de Amor que tienes frente a ti. Deja que fluya dentro de tu alma ese deseo que tienes de ser tocada(o) por la Presencia divina del Amado. Imagínate estando en medio de la escena y si es necesario pausarla para gustar del eco que resuena en ti, permítetelo. Si requieres hacer relectura, haz cuantas estimes convenientes. Procura ahora un momento de silencio que te conduzca a sumergirte en la riqueza del texto y te empape. c) ¿Qué dice el texto? Ayúdate a repasar y entender lo leído con algunas de estas preguntas, o con otras que surjan al interior de tu corazón: ¿Qué hizo Jesús? ¿Con qué actitud lo hizo? ¿Quiénes son las personas que aparecen en el texto? ¿Qué poder les dio Jesús a los doce? ¿Por qué lo se los entregó? ¿Qué les ordenó Jesús a los doce? ¿Cuál era su intención? ¿Qué les dijo Jesús a los doce? ¿Cómo lo dijo? ¿Qué hicieron los doce? d) Claves del texto. Para orientar el entendimiento de esta Buena Nueva, identifica las cosas importantes que derivan de la situación: Algo cambió…. El conflicto en Nazaret produjo en Jesús dos reacciones: La primera fue que decidió dejar atrás a su pueblo, a los “suyos” y la segunda fue el hecho de incursionar hacia otros territorios. Los discípulos son enviados “de dos en dos”, esto es un signo muy significativo; Jesús apunta a señalar que este envío es un asunto de comunidad, no de individuos. Jesús da “poder” a sus discípulos. No este poder conceptualizado a la luz del mundo de esa época, ni aún de la nuestra; es el poder del Amor, que conlleva al alivio del dolor y del sufrimiento humanos, pues les exhorta a que sanen (almas y cuerpos). ¿Cuál es el estilo de vida que Jesús ordena a sus discípulos? No es otro que el del despojo total de sí, el abandono en Él, con confianza absoluta en su providencia. No les permite llevar nada extra, nada superfluo, nada que no necesitarán; porque el desprendimiento y desapego conducen a centrar la visión en lo que es realmente trascendental. Marcos escribe su evangelio alrededor del año 70, momento en que las comunidades cristianas estaban tratando iniciar su misión evangelizadora con muchas dificultades; seguramente este relato daba ánimo y luz para que tomaran las fuerzas necesarias. A nosotros también debe alentarnos. MEDITACIÓN.- ¿Qué me dice o nos dice el texto de Marcos? Es tiempo de percibir lo que el Señor quiere decirte hoy. Tu corazón y tu alma están sensibilizados ante su presencia amorosa; permite que Él penetre en lo recóndito de tu ser, para que lo escuches desde tu realidad actual, desde tu humanidad…Piensa que “Esta escritura que acabas de leer, se ha cumplido hoy en tu vida”. Suavemente déjate interpelar por el texto, cuestiónate apoyándote en algunas de estas preguntas o en otras que desde ti surjan, recuerda que el Espíritu Santo es quien las conduce: ¿Qué fue lo que llamó más mi atención y quedó calando interiormente con mayor intensidad? ¿Cuál es el mensaje que Jesús tiene para mí hoy? ¿Qué figuras o símbolos especiales percibo en el texto? ¿Qué relación encuentro entre la situación del pasaje y la mía? ¿Qué quiere hacer crecer en mí, Jesús? La convocatoria de Jesús es colaborar en su Misión ¿Cuál es mi actitud frente a esta convocatoria? ¿Me siento parte de la Iglesia, cuerpo de Cristo; y por tanto responsable de descubrir y cumplir mi llamado dentro de ella? ¿Soy consciente de que la vivencia de mi fe implica coherencia entre la Palabra y mis obras, entre lo que predico y aplico? ¿Cuáles son los temores y/o limitaciones que no me permiten asumir el reto de darle al Señor un SI absoluto y confiado? ¿Cuáles son las prioridades en mi vida? ¿Siento que aún tengo “apegos” que me esclavizan o me atan y no me conducen a la verdadera libertad? ¿De qué debiera desprenderme? ORACIÓN.- ¿Qué le respondo al Señor luego del regalo de Su Palabra? Llega la instancia de expresar todo lo que sientes a tu Señor Amado. Permite a tu alma y a tu corazón sumergirse en Él y háblale…Ámalo como eres, sin censuras ni limitaciones, Él se complace en ti, sólo le basta tu voluntad y empeño por agradarle. Alábalo, agradécele, pídele, implora su perdón; cuéntale tus cosas más íntimas. Manifiéstale al Señor cuánto lo amas y cuánto deseas cumplir su Voluntad; exprésale tus temores y las limitaciones que experimentas para cumplir tu misión y aceptar el Envío. Háblale de tus apegos y dificultades para el desprendimiento; de tu amor, muchas veces egoísta; ruégale que te dé Él mismo las fuerzas y la gracia para perseverar, para ser coherente con tu fe, para creer que Él te ha dado “poder”, para confiar plenamente y abandonarte en Él; que te muestre el camino a seguir y que te regale la apertura de corazón para vivir la vida en la comunidad de amor que el Padre siempre soñó para sus amados hijos, concientizándote de que eres parte de la Iglesia encabezada por Cristo, ¡Ella es nuestra familia!. . CONTEMPLACIÓN.- Dejo que el Señor me hable y me ame En este intenso lapso de unión intima con el Amado, vas a despojarte de ti para que Él se adueñe por completo de tu ser, ponte a sus pies para recibir todo aquello que tiene para ti. Orienta tu alma, tu mente y tu corazón a su acción santificadora. Recibe con gozo lo que Él quiere entregarte: Su paz, su alegría, su fuerza, su esperanza, su confianza en ti, su amparo, sus caricias…. Reconoce que El Espíritu Santo se posará sobre ti. Si te conviene más, ayúdate observando alguna imagen que te sea significativa, cerrando los ojos en silencio o utilizando alguna práctica propia, que te conduzca mejor a la actitud contemplativa. ACCIÓN.- Y ahora ¿Cómo hago vida esta Palabra? Examina los frutos de esta lectura orante y cuestiónate cómo puedes llevar a la práctica lo que Dios ha suscitado en ti, entregándole tu amor hecho acción por medio de tus propósitos concretos: ¿A qué me invita Jesús, y cuál es mi respuesta? ¿Cuáles son los compromisos y acciones concretas que puedo ofrecerle al Señor? ¿Cuál siento que es mi misión dentro de mi Iglesia, gran familia encabezada por Cristo? ¿Qué cambio de comportamiento me sugiere Jesús? ORACIÓN DE ENVÍO