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La realidad virtual, a la conquista de la telemedicina
ÁNGEL LUIS SUCASAS Bilbao 5 DIC 2014 - 10:52 CET
El tacto en lo virtual es posible. Con un guante (a glove) provisto de sensores, cualquiera de los
asistentes del festival Fun & Serious de Bilbao pudo ponerse delante del monitor de un portátil y
empezar a tocar objetos del mundo digital. No es lo mismo pasar los dedos por la textura del bambú
que por un mantel. Girar una palanca de madera es sentir el peso del objeto y la resistencia del
mecanismo. Y hasta se podía jugar a hacer botar una pelota y atraparla al vuelo, sintiendo cuándo se
tenía en la mano y cuándo no.
Es el futuro palpable que ofrece el GloveOne de Neurodigital Technologies, una empresa fundada
por investigadores de la Universidad de Almería que pretenden llevar su invento a todos los campos
del entretenimiento. Pero también a los de la salud. “Las posibilidades para la medicina son infinitas.
Para simuladores médicos, donde ahora solo hay un feedback visual, para por ejemplo simular
operaciones quirúrgicas (surgical operations). Pero también en rehabilitación. Imaginemos a un
enfermo de alzhéimer que solo recuerda a su perro Pipo y lo que era estar con él y acariciarlo:
podríamos recrear la escena en realidad virtual y permitirle sentir el tacto (the feel) de tocar a su
perro”, explica Luis Castillo López (Almería, 1984) fundador de la empresa e investigador de la
Universidad de Almería. El milagro (the miracle) del tacto virtual ha sido posible tras siete años de
investigación para conseguir convertir las sensaciones de tacto en vibraciones transmisibles a
sensores gracias a algoritmo que replican cada sensación. En un par de semanas visitarán Silicon
Valley para ver si Intel quiere convertirse en su gran valedor (protector).
El Glove One es un ejemplo más del cada vez más fértil campo de la telemedicina, una necesidad
por el desbordamiento (the overflow) que viven los hospitales, pero también una nueva manera de
enfocar (to approach) la medicina. En el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, José Luis Zamorano
(Madrid, 1963), jefe de cardiología del centro, usa ya camisas inteligentes para que sus pacientes
acumulen datos en su día a día sobre cómo va su corazón. Este mismo año, Google ha comenzado
los test para proporcionar a los internautas un videochat con médicos para confirmar información
sobre salud que busquen por Internet; el titán de los buscadores también se encuentra desarrollando
unas lentillas (contact lenses) que miden los niveles de glucosa en sangre. Y en Francia ya se
empieza a tratar la apnea, el desorden respiratorio durante el sueño, con una máscara que transmite
por Internet los datos de cómo se está comportando (behaving) la respiración de cada paciente
mientras duerme; solo en Francia sufren este síndrome entre uno y tres millones de personas (1,56%
y el 4,69% de la población).
Otro de los visitantes del Fun & Serious que apuesta por lo virtual y la salud es Unai Extremo Baigorri
(Bilbao, 1978), CEO y cofundador de VirtualWare. Su empresa ya trata a 2.000 pacientes entre
España, Latinoamérica y Europa con un programa de rehabilitación que emplea lo virtual y las
tecnologías del videojuego en la salud. “Por ejemplo, con Virtual Red, el psicólogo o psiquiatra tiene
la posibilidad de emular escenarios a medida para tratar a sus pacientes. Así por ejemplo alguien
que tenga una fobia con las alturas puede probarse en un entorno digital (digital environment) para
entrenarse a controlar esa situación”, explica Extremo. La idea pretende ser útil no solo para
pacientes, sino también para los profesionales de la salud: “Por ejemplo, en el caso de un cirujano
(surgeon), sería lo equivalente a un simulador de vuelo de un piloto. Que aprenda a operar y que se
equivoque en un entorno virtual.”
A los videojuegos parecen exigirnos el doble que a los demás", afirma Unai Extremo.
Pero todas estas posibilidades aún están en mantillas (to be in its infancy). Aunque la próxima ola de
lo virtual —que ya está disponible con dispositivos como el español Lakento VR y a la que Facebook,
Samsung o Sony se han apuntado— promete mejorar la implantación, Extremo piensa que aún
queda camino por recorrer para convencer a la medicina tradicional de dar el salto (to take the leap):
“Es un mercado aún muy pequeño y que aún no demanda soluciones que le vendrían muy bien y
que además ya existen. En el ámbito de la salud es esencial la normativa y la regulación. Y eso, en
España, Arabia Saudí o Estados Unidos, implica pasar unos controles de calidad como los de un
medicamento. Eso es un gran problema para todas las empresas que quieren dedicarse a esta
telemedicina. Nosotros acabamos de obtener en septiembre la licencia de fabricantes de productos
sanitarios. Pero a los videojuegos parecen exigirnos el doble que a los demás. Lo primero que pasa
cuando llevamos una nueva herramienta es que nos piden muchos estudios. Y yo pienso: ‘Bueno,
pero estás cogiendo otras a las que no les exiges tanto’.”