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MIERCOLES DE CENIZA
Muy queridos hermanos y hermanas.
Comenzamos hoy este tiempo de Cuaresma. El Evangelio lo
conocemos bien, el Señor nos habla de hacer limosna, de hacer oración, de
hacer ayuno, pero es capital la primera parte, porque lo que dice la primera
parte es una invitación a vivir en la verdad, porque nos ha dicho “Cuidado
con no practicar vuestra justicia delante de los hombres”, por eso no hagas
la imagen de que ayunas, no des limosna para que te vean, no hagas imagen
de que vas a rezar, no vivas de la falsedad está diciendo el Señor, no vivas
de construir una imagen ante los demás, vive en tu verdad, de esto se trata,
busca tu propia verdad, quién eres tú, y cómo estás ante Dios. Porque en
último término para vivir la verdad de uno, tengo que saber con quién me
tengo que confrontar, cuál es la verdad mía, cuál es la verdad del hombre y
la mujer. El Concilio Vaticano II nos lo decía de modo muy taxativo, decía,
“El hombre y la mujer no encuentran el sentido de su vida, no encuentran
su vocación si no es en Cristo, Cristo es la humanidad plena”.
Por eso el tiempo de Cuaresma, es una invitación a vivir en la
verdad, a descubrir cuál es la realidad de mi ser, a despojarme de tantas
alhajas, de tantos ropajes, de tantas cosas que yo me construyó para no
mostrar ante los demás mi verdadero rostro, que a veces no me gusta,
porque me doy cuenta que quizás es un rostro que no quisiera tener. Santa
Teresa de Jesús lo decía en una frase muy hermosa, decía que cuando ella
dialogaba con Jesús, Jesús le decía “Alma buscarte as en mí”, es lo mismo
que dice el Concilio Vaticano II “Tienes que buscarte en mí”, tienes que
reconocerte en mí, y ese es el camino de la Cuaresma, el camino de la
conversión, es ponernos ante el Señor, buscarnos en Él; “Señor ante ti como
soy”, y descubriremos que el Señor nos ha dado muchos dones,
muchísimos, pero también tenemos heridas que supuran y que tenemos
que sanar, y de ahí viene el signo de la ceniza, cuando nos imponemos la
ceniza se nos dice, “Conviértete y cree en el Evangelio”, es decir el Señor
nos da una herramienta, una luz para que nos conozcamos, ¿cuál es esa
luz?; la palabra de Dios, cree en el Evangelio. Se te presenta la palabra de
Dios delante para que te conozcas, para que veas cuáles son esos dones que
Dios te ha dado, y para que también te veas qué lejos estás de ser hijo o hija
de Dios.
En el evangelio aparecen como tres tipos de hijos, aparece el hijo
pródigo, que se fue de casa, aparece el hijo mayor con el corazón duro, y
aparece Cristo el hijo amado del Padre. Seguramente nuestra vida oscila
entre los tres, somos un poco hijo pródigo hija pródigo, cuando nos
alejamos de Dios, somos hijo o hija mayor, dureza de corazón, nuestro
orgullo, nuestra incapacidad de perdonar, nuestra envidia de los demás,
pero se nos propone ser hijos e hijas en el Hijo, como Cristo el Señor que es
nuestro modelo.
Y por eso la palabra de Dios se nos ofrece para que busquemos esa
verdad, es verdad que vivimos en un mundo desorientado, hoy si
preguntáramos a la gente, ¿Que es el hombre, que es la mujer y cuál es el
camino para alcanzar su plenitud?, seguramente será una respuesta poco
respondida, quizás muchos ni se lo plantean, “yo vivo cada día déjame de
historias”, porque el Señor nos ofrece un camino de plenitud, nos ofrece
una verdad, nos ofrece un bien, nos ofrece algo que puede saciar
plenamente nuestro corazón para siempre, pero nos pide que nos
pongamos en camino, y la Cuaresma es ponernos en camino.
Van a ser cinco domingos; el primero y el segundo la temática
siempre es fija.
- El primero las tentaciones de Jesús. Jesús es tentado como yo soy tentado
cada día, el Señor me ayuda a superar esas tentaciones.
- El segundo domingo será la transfiguración. Jesús dice que seas capaz de
ver más allá de lo superficial, que seas capaz de ver a Dios detrás de todas
las cosas, que seas capaz de ver el sentido de eternidad y de verdad que se
esconde detrás de tu propia historia.
- El tercer domingo será Cristo Agua Viva, ante la Samaritana que estaba
sedienta, como nosotros estamos sedientos y bebemos en pozos que no
nos satisfacen, y Cristo dice “Yo soy el Agua Viva, quien me bebe no tendrá
jamás sed, soy el Agua Viva”.
- El cuarto domingo aparecerá el ciego de nacimiento, y Jesús dice “Yo soy
la luz ante tu ceguera para que veas el camino, para que te veas a ti”.
- El quinto domingo será la resurrección de Lázaro, “Yo soy la resurrección
y la vida, quien no come mi carne y no bebe mi sangre no tiene vida”, somos
como zombis circulando por el mundo, “Yo doy una vida nueva, una vida
plena”.
Por eso hoy vamos a entrar pienso yo con decisión en el camino de
la Santa Cuaresma, un camino para conocernos por dentro, para ver
nuestra verdad, para hacer el recorrido que tenemos que hacer para una
plenitud que exige nuestro corazón, y va a ser la palabra de Dios la que nos
va a guiar, va a ser ese Cristo que es Agua Viva, que es luz, que es vida que
nos va a caminar, y sobre todo que sepáis que la conversión ante todo es
un don de Dios, no es fruto primariamente de una esfuerzo mío, “Yo voy a
hacer”, no es esto, es ante todo acoger el don de Dios. Yo siempre pongo el
ejemplo de la virgen María, María cuando el ángel le anuncia, no dice “Aquí
estaba la esclava del Señor, voy a hacer su palabra”, no dice voy a hacer su
palabra, dice “Que se haga en mí”, en pasivo, que se haga en mí, que la
gracia de Dios fructifique en mí, yo voy a colaborar con ella. La conversión
es lo mismo, venimos a pedir los Sacramentos de la Iglesia donde Cristo nos
da esa gracia de la conversión, que yo estoy llamado a secundar, que estoy
llamado a hacer que fructifique pero sabiendo que la fuerza, la iniciativa es
suya, es Él quien me pone en camino, es Él quien sostiene mi camino.
Por eso, os invito a que viváis con intensidad, con profundidad,
estos 40 días, en memoria de los 40 días de Jesús en el desierto, en memoria
de los 40 años del pueblo judío en el desierto, nos vamos en camino hacia
Cristo, que es Vida, que es Luz, que es Resurrección, hacia la meta de la
Pascua que celebraremos en esa muerte y resurrección de Cristo en la
Semana Santa.
Que la virgen María os acompañe en este caminar.
Que así sea.
+ Mario Iceta
Obispo de Bilbao