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Transcript
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
AÑO C
COMISIÓN EPISCOPAL DE ENSEÑANZA Y CATEQUESIS
SUBCOMISIÓN EPISCOPAL PARA LA CATEQUESIS
INDICE
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Presentación
Introducción
Esquema general del Año C
Adviento
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Primer domingo de Adviento
Segundo domingo de Adviento
Tercer domingo de Adviento
Cuarto domingo de Adviento
La Inmaculada Concepción
Navidad
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Natividad del Señor: Misa de la Vigilia
Natividad del Señor: Misa de Media noche
Natividad del Señor: Misa del día
La Sagrada Familia
Santa María, Madre de Dios
Segundo domingo de Navidad
Epifanía del Señor
Bautismo del Señor
Cuaresma
 El tiempo de Cuaresma
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Primer domingo de Cuaresma
Segundo domingo de Cuaresma
Tercer domingo de Cuaresma
Cuarto domingo de Cuaresma
Quinto domingo de Cuaresma
Domingo de Ramos
Santo Triduo Pascual
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Santo Triduo Pascual
Jueves Santo
Viernes Santo
La Vigilia Pascual
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Domingo de Resurrección
El Tiempo Pascual
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Tiempo Pascual
Segundo domingo de Pascua
Tercer domingo de Pascua
Cuarto domingo de Pascua
Quinto domingo de Pascua
Sexto domingo de Pascua
Séptimo domingo de Pascua: La Ascensión
Domingo de Pentecostés: Misa vespertina
Domingo de Pentecostés: Misa del día
Tiempo Ordinario
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Tiempo Ordinario
Domingo II
Domingo III
Domingo IV
Domingo V
Domingo VI
Domingo VII
Domingo VIII
Domingo IX
Domingo X
Domingo XI
Domingo XII
Domingo XIII
Domingo XIV
Domingo XV
Domingo XVI
Domingo XVII
Domingo XVIII
Domingo XIX
Domingo XX
Domingo XXI
Domingo XXII
Domingo XXIII
Domingo XXIV
Domingo XXV
Domingo XXVI
Domingo XXVII
Domingo XXVIII
Domingo XXIX
Domingo XXX
Domingo XXXI
Domingo XXXII
Domingo XXXIII
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Domingo XXXIV: Cristo Rey
Solemnidades
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San José
Santísima Trinidad
Corpus Christi
San Pedro y San Pablo
Santiago Apóstol
Asunción de N.a S.a: Misa vespertina
Asunción de N.a S.a: Misa del día
Todos los Santos
PRESENTACIÓN (inicio)
Ofrecemos con humilde esperanza este instrumento principalmente orientado a quienes tienen la
responsabilidad de preparar la homilía dominical y festiva; y también útil como guía para una
lectura del propio "Catecismo de la Iglesia Católica" encuadrada en el marco del tiempo
litúrgico y de las perícopas bíblicas que se asignan al Año C del ciclo trienal celebrativo.
Se inicia con este libro la consecución de una acción que nos fue encomendada para el trienio
1993-1996 en orden a la recepción del Catecismo en España: "Elaboración de ayudas para la
predicación dominical y festiva aportando, en relación con sus textos bíblicos, las referencias del
Catecismo de la Iglesia Católica que tienen relación con dichos textos". Este objetivo nos fue
recomendado expresamente por la LX Asamblea Plenaria de los Obispos, cuando nos alentaba a
prestar servicios para "la promoción de una catequesis profundamente eclesial que parte de la
comunión y memoria de la Iglesia y tiende a ella".
En qué consiste el presente instrumento se explica con claridad y amplitud en su introducción.
Ha sido elaborado por un equipo presidido por un Obispo, del que han formado parte Mons.
José M.a Eguaras, liturgista y durante tantos años Vicesecretario del Episcopado Español; D.
Francisco Ferrer Luján, catequeta y Vicario Episcopal del Arzobispo de Valencia; el P. José
Antonio Goenaga S.J., liturgista y Profesor de la Facultad de Teología de Deusto; y D. Manuel
del Campo Guilarte, Profesor ordinario del Centro de Estudios Teológicos "San Dámaso" de
Madrid y Director del Secretariado Nacional de Catequesis.
A todos ellos el agradecimiento más profundo de la Comisión Episcopal de Enseñanza y
Catequesis.
15 de actubre de 1994
José Manuel Estepa Llaurens Arzobispo Presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis
INTRODUCCIÓN (inicio)
1. Homilía y Catequesis
2. Homilía y Catecismo
a) La Tradición viva en la Iglesia
b) La confesión de la fe en lo sustancial
c) Exposición orgánica
d) Adaptación necesaria
3. Esquema general del ciclo «C»
«Pido... a los pastores de la Iglesia y a los fieles, que reciban este Catecismo con un espíritu de
comunión y lo utilicen constantemente cuando realizan su misión de anunciar la fe y llamar a la
vida evangélica» (Juan Pablo II, Const. Apost., Fidei Depositum, 4).
«En la homilía se exponen durante el ciclo del año litúrgico, a partir de los textos sagrados, los
misterios de la fe y las normas de la vida cristiana» (Vaticano II, Sacrosantum Concilium, 52)
«El sacerdote debe ser el primero en tener una gran familiaridad personal con la Palabra de
Dios; no le basta conocer su aspecto lingüístico o exegético, que es también necesario; necesita
acercarse a la Palabra con una conexión dócil y orante, para que ella penetre a fondo en sus
pensamientos y sentimientos, y engendre dentro de sí una mentalidad nueva: la mente de Cristo
(l Co 2,16), de modo que sus palabras, sus opciones y sus actitudes sean, cada vez más una
transparencia, un anuncio y un testimonio del Evangelio... El no es el dueño de esta Palabra: es
su servidor. El no es el único poseedor de esta palabra: es deudor ante el Pueblo de Dios. El
anuncia la Palabra en su cualidad de ministro, partícipe de la autoridad profética de Cristo y de la
Iglesia. Por esto, por tener en sí mismo y ofrecer a los fieles la garantía de que transmite el
Evangelio en su integridad, el sacerdote ha de cultivar una sensibilidad, un amor y una
disponibilidad particulares hacia la Tradición viva de la Iglesia y de su Magisterio, que no son
extraños a la Palabra, sino que sirven para su recta interpretación y para custodiar su sentido
auténtico». (Juan Pablo II, Pastores dabo vobis, 26).
Estos tres textos presentan el objetivo de esta obra.
Es una ayuda a los sacerdotes para la preparación de las homilías de los domingos y
solemnidades. Un subsidio para el anuncio de la fe y la llamada a la vida evangélica que se
realiza en la homilía, lugar propio de la liturgia.
Un auxilio que quiere ser garantía de un recto ejercicio del ministerio de la Palabra, ya que
ofrece el Catecismo de la Iglesia Católica que «es una exposición de la fe de la Iglesia y de la
doctrina católica, atestiguadas o iluminadas por la Sagrada Escritura, la Tradición apostólica y el
Magisterio eclesiástico» (FD, 4).
El Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española Para que el mundo crea (l994-l997)
señala la catequesis y la predicación como dos de los sectores más importantes en los que se ha
de buscar expresamente el servicio a los objetivos comunes de la pastoral de evangelización
propuesta por el Episcopado español para este trienio.
En la catequesis y en la predicación es necesario «asumir cada vez más hondamente el
Catecismo de la Iglesia Católica, tanto en sus contenidos como en sus criterios inspiradores, en
todos los procesos de formación cristiana».
Asumir el Catecismo de la Iglesia Católica posibilita que la acción catequética y la predicación
sean verdaderamente evangelizadoras y busquen «por encima de todo la verdadera conversión de
las personas a Dios, a Jesucristo, a la vida cristiana en todos sus exigencias de seguimiento, vida
espiritual, testimonio y responsabilidades apostólicas y sociales» (Para que mundo crea, pág. 32).
Con esta convicción ofrecemos este servicio pastoral. Creemos que es un buen instrumento para
renovar la predicación homilética e «impulsar una predicación más adecuada a las exigencias
actuales del servicio a la fe de nuestro pueblo y de una verdadera evangelización» (Para que el
mundo crea, pág.32)
1. Homilía y Catequesis
La exhortación apostólica del Papa Juan Pablo II Catechesi Tradendae, 48, trata de la homilía
como uno de los momentos para la catequesis en el sentido amplio del término:
«La homilía vuelve a recorrer el itinerario de fe propuesto por la catequesis y la conduce a su
perfeccionamiento natural»
La catequesis se realiza en una comunidad cristiana en lugares y ámbitos distintos, y utiliza
diversos métodos, pero tiende siempre a la celebración litúrgica. La homilía interviene como
nexo entre el itinerario recorrido y la liturgia que se celebra.
«La homilía impulsa a los discípulos del Señor a emprender cada día su itinerario espiritual en
la verdad, en la adoración y en la acción de gracias. En este sentido, se puede decir que la
pedagogía catequética encuentra, a su vez, su fuente y su plenitud en la Eucaristía dentro del
horizonte completo del año litúrgico»
La homilía no es solo un nexo para que la acción evangelizadora de la catequesis culmine en la
liturgia, sino que lo es también para que la liturgia celebrada sea fuente de la vida cristiana.
«La predicación centrada en los textos bíblicos debe facilitar entonces, a su manera, el que los
fieles se familiaricen con el conjunto de los misterios de la fe y de las normas de la vida
cristiana»
La homilía es un forma de catequesis sistemática, siguiendo el año litúrgico, y a partir de la
Palabra de Dios proclamada en la celebración. Es una forma peculiar litúrgica de educar en la fe.
Su nota más sobresaliente es «lo que hace de ella un acto sacramental que pertenece por entero a
la misma dinámica de la presencia de la Palabra de Dios en la liturgia. La homilía no cumple
únicamente la función de anunciar a Cristo, explicar las Escrituras o instruir al pueblo, sino que
hace todo esto en el ámbito propio del culto litúrgico y de los signos sacramentales» (Comisión
Episcopal de Liturgia, Partir el pan de la palabra, n.o 10).
Esta descripción de la función que tiene la homilía en la educación de la fe del pueblo cristiano
queda iluminada por la experiencia histórica del Catecumenado.
El Catecumenado en la iniciación cristiana de adultos fue en los primeros siglos de la Iglesia un
tiempo de catequesis acomodado al año litúrgico. La celebración litúrgica incidía en el programa
catequético pero no lo suplía, y la catequesis culminaba en celebración.
De los cuatro caminos que componen el catecumenado la catequesis o enseñanza, el ejercicio
en la práctica de la vida cristiana, la liturgia, y el aprendizaje en el apostolado el Ritual de la
Iniciación Cristiana de Adultos en sus observaciones previas señala que «por una catequesis
apropiada, dirigida por sacerdotes, diáconos o catequistas y otros seglares, dispuesta por grados,
pero presentada íntegramente, acomodada al año litúrgico y basada en las celebraciones de la
palabra, se va conduciendo a los catecúmenos no sólo al conveniente conocimiento de los
dogmas y de los preceptos sino también al íntimo conocimiento del misterio de la salvación,
cuya aplicación desean» (R.I.C.A., Observaciones previas, 19,1).
Esta obra, preparada por la Subcomisión Episcopal de Catequesis parte de la convicción de que
Catequesis y Liturgia han de estar íntimamente relacionadas en la misión pastoral de la Iglesia, y
que la homilía es la actividad principal del ministerio pastoral de los sacerdotes para establecer
ese nexo.
2. Homilía y Catecismo
El más utilizado anexo al Catecismo Romano del Concilio de Trento tiene como título:
«Práctica del Catecismo, o sea, el Catecismo distribuido entre todas las dominicas del año,
algunas ferias y fiestas del Señor, y acomodado a los evangelios». Fue un texto auxiliar de la
formación teológica de los párrocos en su misión de instruir al pueblo.
¿Nos encontramos hoy ante el Catecismo de la Iglesia Católica con la necesidad de que llegue
al pueblo cristiano un catecismo destinado directamente a los pastores y, por ellos, al pueblo?
¿Existe hoy la necesidad de hacer llegar a todos los católicos el Catecismo de la Iglesia Católica
para que se eduquen en la fe? Creemos que sí. El texto ya citado de la Constitución Fidei
Depositum pone el Catecismo en manos de los pastores «para que lo utilicen constantemente
cuando realizan su misión de anunciar la fe y llamar a la vida evangélica», no solo para su
formación teológico-pastoral, ni solo para elaborar otros catecismos menores. Debe llegar a
todos los sujetos del anuncio de la fe y de la vocación cristiana. La homilía es para ello una
acción evangelizadora privilegiada en el marco de la liturgia cualitativa y cuantitativamente. La
homilía es escuchada semanalmente por casi un tercio de la población católica en España.
2.1. Las Constituciones del Concilio Vaticano II Dei Verbum y Sacrosantum Concilium nos
sugieren el modo de incorporar el Catecismo de la Iglesia Católica a la predicación homilética.
Modo muy distinto al del citado anexo del Catecismo Romano.
La predicación homilética ha de hacerse a partir de los textos sagrados (cf SC, 52 citado arriba),
y conforme al Espíritu que inspiró los textos. El Concilio Vaticano II (DV, 12, 3) señala tres
criterios para una interpretación de la Escritura conforme al Espíritu que la inspiró. Así los
recoge el Catecismo de la Iglesia Católica.
«Prestar una gran atención» al contenido y a la unidad de toda la Escritura. En efecto, por muy
diferentes que sean los libros que la componen, la Escritura es una en razón de la unidad del
designio de Dios, del que Cristo Jesús es el centro y el corazón, abierto desde su Pascua` (112).
«Leer la Escritura en la Tradición viva de toda la Iglesia. Según un adagio de los Padres..., la
Sagrada Escritura está más en el corazón de la Iglesia que en la materialidad de los libros
escritos. En efecto, la Iglesia encierra en su Tradición la memoria viva de la Palabra de Dios, y el
Espíritu Santo le da la interpretación espiritual de la Escritura» (113).
«Estar atento a la analogía de la fe. Por analogía de la fe entendemos la cohesión de las
verdades de la fe entre sí y en el proyecto total de la Revelación» (114).
El Catecismo de la Iglesia Católica ha sido un buen regalo para los sacerdotes por muchos
motivos, pero no es el menor el que sirva para enraízar la homilía en la Tradición viva de la
Iglesia y poder descubrir esta riqueza al Pueblo de Dios con el humilde servicio de lapredicación.
El Catecismo de la Iglesia Católica presenta «fiel y orgánicamente la enseñanza de la Sagrada
Escritura, de la Tradición viva en la Iglesia y del Magisterio entero, así como la herencia
espiritual de los Padres, de los santos y santas de la Iglesia, para permitir conocer mejor el
misterio cristiano y reavivar la fe del Pueblo de Dios... (Tiene en cuenta) las explitaciones de la
doctrina que el Espíritu Santo ha sugerido a la Iglesia a lo largo de los siglos... y ayuda a
iluminar con la luz de la fe las situaciones nuevas y los problemas que en el pasado aún no se
habían planteado» (FD, 3).
En los esquemas homiléticos que se proponen, hay citas literales del Catecismo bajo los
epígrafes: «La fe de la Iglesia» y «Testimonio cristiano»; y referencias al Catecismo
«Sugerencias para el estudio de la homilía» junto con otras sugerencias. Todo ello quiere ser una
ayuda para comprender los textos sagrados recogidos en el Leccionario, en el Espíritu que los
inspiró, y según los criterios señalados por la Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II.
2.2. Cuanto señala la nota publicada por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y
Subcomisión Episcopal de Catequesis «sobre algunos aspectos de la Catequesis hoy,
relacionados con el tema de la revelación cristiana y su transmisión» puede decirse también de la
predicación homilética.
«Insistir en la catequesis como transmisión de la Sagrada Escritura y de los principales
documentos de la Tradición y del Magisterio; insistir, asimismo...como memoria en conexión
vital con la anamnesis eucarística o en la fe como inserción y participación en la corriente viva
de la
Tradición y de su lenguaje; o insistir en la necesidad de unas expresiones inalterables que
salvaguarden la unidad, homologia (confesión), de la fe en lo sustancial, se compadece mal con
una de las tendencias de la modernidad: la emancipación respecto de toda insistencia ajena a la
razón autónoma, de toda tradición, de todo lo dado...A partir de esta exigencia de ``reinventar''
la ``auténtica'' fe y la comunidad cristiana, pues parece que no se esté seguro de que la larga
tradición de la Iglesia no la haya corrompido, no es extraño, por un lado que el discurso
catequético se haya fragmentado y parcializado en bastantes casos, y por otro lado, haya perdido
sustantividad, referencia a la realidad, y ``regla'' de la fe, y se haya convertido en instrumento
para suscitar experiencias, actitudes y compromisos pretendidamente cristianos» (Cf 14-15).
Los esquemas homiléticos que se proponen expresan también esta preocupación, y para
responder a ello escogen algunos textos del Catecismo para que, de alguna manera, se formulen
en la homilía con un lenguaje común al que se utiliza en otras actividades del ministerio de la
Palabra. Son los textos citados en el epígrafe: «La Fe de la Iglesia». En los esquemas homiléticos
de los otros dos ciclos se escogerán otros textos con la finalidad de colaborar desde la homilía a
la necesaria homología (confesión) de la fe en lo sustancial.
2.3. Asimismo, el Catecismo de la Iglesia Católica, propicia exponer la fe de la Iglesia
orgánicamente y ayuda a superar la tendencia a la fragmentación. «Este Catecismo está
concebido como una exposición orgánica de toda la fe católica. Es preciso, por tanto, leerlo
como una unidad. Numerosas referencias en el interior del texto y el índice analítico al final del
volumen permiten ver cada tema su vinculación con el conjunto de la fe» (18).
Además, la homilía «está destinada preferentemente a aquellos que ya han sido llamados a la
conversión y a la fe, que la suponen al mismo tiempo que la alimentan, la robustecen y la
expresan por medio de palabras y obras» (Comisión Episcopal de Liturgia, DC, 10). La homilía,
pues, debe exhortar a celebrar, orar y vivir lo que la fe proclama, y debe relacionar
armónicamente el primer anuncio (kerigma), la exposición sistemática (la catequesis), la
exhortación a la perseverancia en la vida cristiana (parénesis), y la comunicación con el misterio
de la presencia del Señor (mystagogia). La homilía necesita, pues, de un instrumento que
relacione orgánicamente la fe profesada, con la liturgia, la vida cristiana y la oración. Este
instrumento, de toda garantía, es el Catecismo de la Iglesia Católica.
En los esquemas homiléticos, se ofrece esta relación orgánica mediante citas del Catecismo
para el estudio de la homilía en dos epígrafes: «La fe», preferentemente con referencias a la
primera y segunda parte del Catecismo y en «La respuesta» con referencias también a la tercera
y cuarta parte del mismo Catecismo, a fin de que se pueda establecer esa relación orgánica entre
lo que creemos, celebramos, vivimos y oramos. En cada año litúrgico se contiene la sustancia
viva del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. En el conjunto de los tres años litúrgicos se
habrá recorrido extensivamente todo el Catecismo.
2.4. Finalmente, no se debe olvidar que «por su misma naturaleza este catecismo no se propone
dar una respuesta adaptada, tanto en el contenido como en el método, a las exigencias que
dimanan de las diferentes culturas, de edades, de la vida espiritual, de situaciones sociales y
eclesiales de aquellos a quienes se dirige la catequesis. Estas indispensables adaptaciones
corresponden a catecismos propios de cada lugar, y, más aún, a aquellos que toman a su cargo
instruir a los fieles» (24).
El Catecismo de la Iglesia Católica exige leerlo adaptado a los fieles por parte de los
encargados de educarles en la fe. Esta exigencia es mayor cuando se utiliza en la predicación
homilética.
«La predicación sacerdotal resulta bastantes veces muy difícil en la situación actual de nuestro
mundo. Para mejor mover las almas de los oyentes, debe presentar la Palabra de Dios no sólo
de manera abstracta y general, sino aplicando la verdad perenne del Evangelio a las
circunstancias concretas de la vida» (C. Vaticano II,
Presbyterorum Ordinis, 4).
La Palabra de Dios, leída y comentada en la Tradición viva de la Iglesia ha de realizar en el
«hoy-aquí-para nosotros» lo que se proclama. Esta acción es obra del Espíritu Santo.
El que predica colabora con El en cuanto traduce y aplica a la situación y vida concreta del
oyente la Palabra de Dios proclamada.
La Palabra de Dios proclamada y concretada por la Iglesia es la Luz que ilumina la vida
personal y la comunidad humana social donde el creyente, en comunión con la Iglesia, peregrina
hacia el encuentro con Dios.
El Catecismo de la Iglesia Católica, que es adaptable necesariamente, es evidente que no puede
ser leído sin más en la homilía, pero es un buen instrumento para que los pastores puedan ofrecer
a los fieles la mayor de las cualidades de una predicación: la sustancia viva de la fe de la
Iglesia.
El esfuerzo, sin embargo, para su adaptación a los oyentes concretos no lo puede suplir nadie.
En estos esquemas se ofrecen «Otras sugerencias» generales para el estudio de la homilía a partir
de algunas situaciones y propone algunas posibles conexiones entre los textos bíblicos y el
Catecismo. La preparación de la homilía ha de hacerla gozosamente cada ministro de la
predicación.
La mejor preparación homilética, la más concreta y adaptada a las circunstancias sociales y a
los destinatarios es aquella que se gesta conducida por el Espíritu de Dios, «tácitamente o a
grandes gritos, pero siempre con fuerza, se nos pregunta ¿creéis verdaderamente en lo que
anunciáis? ¿Vivís lo que creéis? ¿Predicáis verdaderamente los que vivís? Hoy más que nunca el
testimonio de vida se ha convertido en una condición esencial con vistas a una eficacia real de la
predicación» (Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 76).
ESQUEMA GENERAL DEL
AÑO C (inicio)
Tiempo litúrgico
Enfoque
Objetivo
1.ADVIENTO
Dimensión misionera: Desde la confesión de fe hacia la confesión de fe.
Itinerario del hombre para su encuentro con el Señor que vino, viene y vendrá.
2.NAVIDAD
Mystagogia: Profundizar en el Misterio y «gustar» su celebración.
El Misterio de la Encarnación como Epifanía o manifestación del Hijo de Dios a los pastores,
paganos, pobres, y como Siervo.
3.CUARESMA
Dimensión catequética (Catecumenado: tiempo
de iluminación y purificación).
Camino hacia la cruz pascual a
través del ejercicio de la cuaresma y de la conversión.
4.SANTO TRIDUO PASCUAL
La celebración Pascual.
Celebrar y contemplar el Misterio.
5.TIEMPO PASCUAL
Dimensión catequética (Mystagogia).
Mystagogia del Misterio pascual:Cristo resucitado.La
Iglesia, Cuerpo visible de Cristo resucitado.
6.TIEMPO ORDINARIO
Dimensión parenética para el
testimonio y la misión.
Exhortación a la vocación
cristiana. Catequesis de la vida en Cristo y la oración.
Exhortación a la esperanza escatológica.
En cada tiempo litúrgico hay un esquema e introducción
explicativa del plan de homilía que se propone.
ADVIENTO
Adviento:
El Señor vino en la carne de nuestro Salvador.
El Señor viene en la Iglesia por medio del Espíritu Santo.
El Señor vendrá al final de los tiempos en el que Dios será todo
en todos.
La Iglesia anuncia abiertamente y con decisión al Dios vivo y a
Jesucristo enviado por El para salvar a todos los
hombres y cultiva en este tiempo las dimensiones morales de vigilancia y
acogida ante el encuentro con Jesucristo.
Los cuatro domingos de Adviento y la solemnidad que dentro de él se
celebra: la Inmaculada Concepción de
María, pueden ayudar al pueblo cristiano, utilizando el Catecismo, para
volver a realizar el primer anuncio
misionero y la llamada a la conversión. Los temas del Catecismo que se
seleccionan y su secuenciación subrayan
esta dimensión misionera:
1.er domingo: El hombre abierto a la esperanza en Jesucristo que vendrá
es llamado a la vigilancia.
2.o domingo: A este hombre, Dios le concede la virtud teologal de la
esperanza.
3.er domingo: Dios, que no le abandona al poder de la muerte, es, en
Jesucristo, la Buena Noticia, la plenitud de
la Revelación, y le libra del pecado con su gracia.
4.o domingo: Y Solemnidad de la Inmaculada Concepción: Jesucristo,
concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo, y nacido de la Virgen María, en la plenitud de los tiempos, la
Alianza definitiva y definitivo encuentro de
Dios con los hombres.
ADVIENTO
Domingos y Solemnidades
Primera Lectura
Segunda
Lectura
Evangelio
Catecismo de la Iglesia Católica
ADVIENTO
Suscitaré a David un
vástago legítimo (Jr 33, 14-16)
...cuando Jesús
nuestro Señor, vuelva (1 Ts. 3,12-4,2)
Velad (Lc 21,
25-28.34-36)
Venida final de Jesucristo: 668-677
Vigilancia: 2612
2.o ADVIENTO
Dios ha mandado abajarse a todos los
montes elevados (Ba 5, 1-9)
...hasta el día de Cristo
Jesús (Flp l, 4-6.8-11)
Preparad el camino del Señor,
(Lc 3, 1-6)
La esperanza: 1817-1821
3.o ADVIENTO
Regocíjate Israel (So 3,
14-18a)
Estad siempre alegres ... El Señor está cerca
(Flp 4,4-7)
Viene el que puede más que yo (Lc 3, 10- 18)
Alegría y búsqueda de Dios: 30Acción de
Cristo glorioso: 1084-1085
4.o ADVIENTO
Hasta el tiempo en que la madre de a
luz (Mi 5, 2-5a)
Cuando entró en el mundo dijo: Aquí
estoy (Hb 10, 5-l0)
La Visitación (Lc 1, 39-45)
El Espíritu Santo vendrá sobre tí: 484-489
Magnificat: 2617-2619
INMACULADA CONCEPCIÓN
Protoevangelio (Gn. 3, 9-15.20)
Nos eligió en la persona de Cristo (Ef 1,3-6.11-12)
La Anunciación (Lc 1, 26-38)
La Concepción
Inmaculada: 508; 490-493.
DOMINGO I DE ADVIENTO (inicio)
«A Tí levanto mi alma»
I. LA PALABRA DE DIOS
Jr 33, 14-16: «Suscitará a David un vástago legítimo».
Sal 24: «A Tí, Señor, levanto mi alma».
1 Ts 3, 12-4, 2: «Que el señor os fortalezca interiormente para cuando
Jesús vuelva».
Lc 21, 25-28. 34-36: «Se acerca vuestra liberación».
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos» (668s).
«Cristo es el Señor del Cosmos y de toda la Historia» (668).
«Desde la Ascensión, el designio de Dios ha entrado en su
consumación. Estamos ya en la ``última hora''. El
final de la Historia ha llegado ya a nosotros y la renovación del mundo
está ya decidida de manera irrevocable...»
(670).
«El Reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, sin embargo no está
todavía acabado. Este reino aún es objeto
de los ataques de poderes del mal, a pesar de que estos poderes hayan sido
vencidos en su raíz por la Pascua de
Cristo...» (671).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«La Luz luce en las tinieblas. Las tinieblas son el error y la muerte...
Abramos las puertas para que aquella Luz
nos ilumine con sus rayos y siempre gocemos de la benignidad de Nuestro
Señor Jesucristo». (S. Juan Crisóstomo,
PG, 59, 57 ss).
«Nuestro Redentor y Señor anuncia los males que han de seguir a este
mundo perecedero, a fin de que nos
hallemos preparados...Nosotros, que sabemos cuáles son los gozos de la
Patria Celestial, debemos ir cuanto antes
a Ella y por el camino más corto... No queráis, pues, hermanos, amar lo
que no ha de permanecer mucho» (S
Gregorio Magno, PL. 76, 1077 ss).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El anuncio profético de Jeremías se cumple en Jesucristo «retoño
de David» (Ap 5,5), que ha dado al mundo
la «justicia», es decir, la salvación. Los males, el miedo, la
angustia, etc. afligen a los hombres a lo largo de su
historia contingente (Evangelio) y evidencian la necesidad que tienen de ser
liberados.
Con la plegaria del «pobre» y «pecador» nos dirigimos a Dios que
nos salva (Salmo responsorial). A Dios
pedimos, mientras cominamos hacia nuestra plena liberación, que nos
conceda «crecer y abundar en el amor...
portándonos de modo que agrademos a Dios» (Segunda lectura).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Venida final de Jesucristo: 668-677.
La respuesta:
La vigilancia: 2612; 2849.
C. Otras sugerencias
Toda la Creación gime (Rom 8). Los hombres gemimos en ella. Los
creyentes en Jesús nos sentimos
estimulados en el primer Domingo de Adviento a transmitir al increyente y al
alejado los caminos del Señor, que
son «misericordia y lealtad». Es un aspecto de la «Nueva
Evangelización», que tiene por núcleo la realidad de
que Dios se hizo Enmanuel para salvarnos (cf CEE, Para que el mundo crea)
Desde el primer Domingo de Adviento ha de contemplarse la triple venida de
Jesucristo Salvador: la histórica,
la futura y la actual.
Necesitamos vigilar, disipar las sombras, para que el anuncio que
transmitimos, se potencie con la luz y
testimonio de nuestra vida.
Ha de salir, además, de nuestro corazón la plegaria «muéstranos,
Señor, tu misericordia y danos tu salvación».
DOMINGO II DE ADVIENTO (inicio)
«El Señor vendrá...»
I. LA PALABRA DE DIOS
Ba 5, 1-9: «Dios mostrará su esplendor sobre tí»
Sal 125: «El Señor ha estado grande con nosotros»
Flp 1, 4-6.8-11: «Manteneos limpios e irreprochables para el día de
Cristo»
Lc 3, 1-6: «Todos verán la salvación de Dios»
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los
cielos y a la vida eterna como
felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y
apoyándonos no en nuestras fuerzas
sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo» (1817).
«La virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por
Dios en el corazón de todo hombre;
asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las
purifica para ordenarlas al reino de los
cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el
corazón en la espera de la
bienaventuranza eterna» (1818).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«El Verbo de Dios ha habitado en el hombre y se ha hecho hijo del hombre
para acostumbrar al hombre a
comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a habitar en el hombre, según
la Voluntad del Padre» (S. Ireneo
de Lyón) (53).
Cada uno de nosotros estaba torcido. Por la venida de Cristo, ya realizada,
lo que estaba torcido en nuestra
alma se ha enderezado. ¿De qué te sirve a tí que Cristo haya venido
históricamente en la humanidad si no ha
venido también a tu alma? Roguemos pues para que cada día se realice en
nosotros su venida de manera que
podamos decir: Vivo, pero no yo; es Cristo quien vive en mí (Orígenes,
In. Lc. 22, 1-5).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Las tres lecturas convergen en un mismo mensaje: Esperanza. «Todos
verán la salvación de Dios» (Evangelio).
«Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura, contempla a tus hijos...
gozosos, porque Dios se acuerda de ellos». Son
bellísimas imágenes de la esperanza en Baruc.
«Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros una
empresa buena la llevará adelante
hasta el día de Cristo Jesús». La salvación anunciada se
realizó y se realiza en Cristo (Seguna lectura).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Los preparativos para la venida del Salvador: 552-524.
La esperanza, virtud teologal: 1817-1821.
La respuesta:
La virtud de la esperanza: 2090-2092.
La oración «venga a nosotros tu Reino»: 2816-2821.
C. Otras sugerencias
La antífona de Entrada: «Pueblo de Sión: mira el Señor que viene
a salvar a los pueblos. El hará oir su voz
gloriosa en la alegría de vuestro corazón», son la respuesta al «a
Tí levanto mi alma...» del primer domingo.
Apoyados en el texto de Baruc (Primera lectura) contemplamos que «Dios se
acuerda de nosotros» «nos ama»
nos conduce por los caminos de la historia, por en medio de tribulaciones y
dificultades, como un Dios salvador y
liberador en Jesucristo.
La virtud de la esperanza se alimenta en la oración: «venga a nosotros
tu Reino».
DOMINGO III DE ADVIENTO (inicio)
«Estad siempre alegres en el Señor»
I. LA PALABRA DE DIOS
So 3, 14-18a: «El Señor se alegrará en tí»
Is 12, 2-3; 4-6: «Gritad jubilosos...»
Fl 4, 4-7: «El Señor está cerca»
Lc 3, 10-18: «¿Qué hemos de hacer?»
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Se alegre el corazón de los que buscan a Dios» (Sal 105, 3). Si el
hombre puede olvidar o rechazar a Dios,
Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la
dicha» (30).
«Sentado a la derecha del Padre y derramando el Espíritu Santo sobre
su Cuerpo que es la Iglesia, Cristo actúa
ahora por medio de los Sacramentos, instituídos por El para comunicar su
gracia. Los Sacramentos son signos
sensibles (palabras y acciones), accesibles a nuestra humanidad actual.
Realizan eficazmente la gracia que
significan en virtud de la acción de Cristo y por el poder del Espíritu
Santo» (1084).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«La verdadera alegría se encuentra donde dijo S. Pablo: En el
Señor. Las demás cosas, a parte de ser
mudables, no nos proporcionan tanto gozo que puedan impedir la tristeza
ocasionada por otros avatares en
cambio, el temor de Dios la produce indeficiente porque quien teme a Dios
como se debe a la vez que teme
confía en El y adquiere la fuente del placer y el manantial de toda la
alegría» (S. Juan Crisóstomo, PG. 27, 179)
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El tema de la Palabra es la alegría por la presencia y acción de
Jesucristo salvador en la historia humana:
«Estad siempre alegres en el Señor». (Segunda lectura).
«Regocíjate... grita de júbilo... alégrate y goza de todo
corazón» (Primera lectura).
La causa de la alegría es el Señor. Su presencia es el anuncio de la
Buena Noticia, gozosa noticia. «Yo os
bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo». «El os
bautizará en Espíritu Santo y fuego» (Evangelio).
Bautismo que purifica, salva, santifica. Bautismo, es decir, la vida
sacramental por la que Jesucristo está presente
y actua en la vida de los hombres.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Acción de Cristo glorioso en la liturgia: 1084-1085.
... y en la oración: 2656-2658.
La respuesta:
Alegría y búsqueda de Dios: 30.
C. Otras sugerencias
Ovidio escribe en el destierro: «Nada puede hacerse sino llorar» (De
tristitia). San Pablo, prisionero
recomienda: «Estad siempre alegres en el Señor; de nuevo os digo, estad
alegres». Dice también: «Sobreabundo
de gozo en nuestra tribulación» (2 Co 7,4). Este vive de Cristo. Ovidio,
no.
El discípulo de Jesucristo vive en comunión con El, que actua en el
misterio; cree y espera su venida final y
definitiva. Sabe que por la presencia y acción de Cristo, que nos
acompaña, nuestra vida cristiana está penetrada
de la vida nueva de Dios. Aquí está el secreto de la alegría del
creyente.
En un mundo que cada día se torna más triste, el creyente debe velar
para no esclavizarse por lo contingente,
esforzarse por el cumplimiento del deber, la austeridad de su vida y la
solidaridad con los hombres necesitados y
presentar a Dios sus peticiones y acciones de gracias.
DOMINGO IV DE ADVIENTO (inicio)
«Enviad cielos vuestro rocío»
I. LA PALABRA DE DIOS
Mi 5, 2-5a: «De tí saldrá el jefe de Israel».
Sal 79, 2 y 3. 15-16. 18-19. «Oh Dios, restáuranos».
Hb 10, 5-10: «Aquí estoy para hacer tu voluntad».
Lc 1, 39-45: «¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi
Señor?».
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Dios envió a su Hijo» pero para «formarle un cuerpo» quiso la
libre cooperación de una criatura. Para ésto
desde toda la eternidad, Dios escogió para ser la Madre de su Hijo a una
hija de Israel (488). A lo largo de toda
la antigua alianza, la misión de María fue preparada por la misión
de algunas santas mujeres (489).
«La misión del Espíritu Santo está siempre unida y ordenada a la
del Hijo. El Espíritu Santo fue enviado para
santificar el seno de la Virgen María y fecundarla por obra divina»
(485).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«En verdad, Virgen Santísima, que tu alabanza supera toda alabanza,
por haberse encarnado Dios en Tí...» Por
Tí hoy llena de gracia, es conocida en la tierra la Trinidad beatísima
(S. Pedro Damiano. Sermón 44; PL. 144,
738 ss.)
Dichosa María que unió virginidad, fecundidad y humildad. «Venerad,
pues, los casados la integridad y pureza
de aquel cuerpo mortal; admirad vosotras vírgenes consagradas, la
fecundidad de la Virgen; imitad, hombres
todos, la humildad de la Madre de Dios; honrad ángeles santos a la Madre
de vuestro Rey...a cuya dignidad sea
dada toda gloria y honor». (S. Bernardo. Homilía I, sobre el «Missus
est»).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En el texto del Profeta Miqueas se anuncia al Mesías «Jefe de
Israel» que «pastoreará con la fuerza del Señor»
y realizará la unión de todos los hombres.
María, después del anunio del Angel, se entregó a Dios:
«Hágase en mi según tu voluntad». Inmediatamente
después: «fue a prisa a la montaña». Y se entregó al servicio de
su prima.
El Hijo de Dios, encarnado ya en sus entrañas, dice al Padre: «Aquí
estoy para hacer tu voluntad» ... conforme
a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del Cuerpo de
Cristo (Segunda lectura). Se entregó al
Padre y se hizo servidor de todos los hombres.
El «fruto bendito» del vientre de María llenó de Espíritu
Santo a Isabel y a la criatura de su vientre, Juan. Lo
cual nos estimula a pedir a Dios, contemplando a toda la humanidad, «Oh
Dios, restáuranos que brille tu rostro y
nos salve» (Sal 79). Que se muestre hoy al hombre el fruto bendito de la
Virgen María.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
«El Espíritu Santo vendrá sobre tí»: 484-489.
La respuesta:
La oración de la Virgen María: 2617-2619.
C. Otras sugerencias
La celebración del IV Domingo de Adviento nos invita a prepararnos a la
gran fiesta de Navidad unidos a
María y con el mismo espíritu de adoración y alabanza que
manifestó ella en el Magníficat.
Exige de nosotros, además, un compromiso para imitar el gesto de caridad
que Ella tuvo con su prima Santa
Isabel, en el día a día de nuestra existencia, haciéndonos
solidarios de nuestros hermanos más necesitados.
LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN
(inicio)
«Alégrate, llena de gracia»
I. LA PALABRA DE DIOS
Gn 3, 9-15.20: «Establezco hostilidades entre tí y la mujer, entre tu
estirpe y la suya».
Sal 97, 1.2-4: «Cantad al Señor un cántico nuevo».
Ef 1, 3-6.11-12: «Dios nos elegió en la persona de Cristo».
Lc 1, 26-38: «Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está
contigo».
II. LA FE DE LA IGLESIA
«De la descendencia de Eva, Dios elegió a la Virgen María para ser
la Madre de su Hijo. Ella, ``llena de
gracia'', es ``el fruto excelente de la Redención''; desde el primer
instante de su concepción, fue totalmente
preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo
pecado personal a lo largo de toda su
vida» (508).
«Esta resplandeciente santidad del todo singular de la que Ella fue
``enriquecida desde el primer instante de su
concepción'', le viene toda entera de Cristo. Ella es ``redimida de la
manera más sublime en atención a los
méritos de su Hijo''. El Padre la ha ``bendecido con toda clase de
bendiciones espirituales en el cielo, en Cristo''
(492).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Cuando leemos que el Mensajero dice a María ``llena de gracia'', el
contexto evangélico en el que confluyen
revelaciones y promesas antiguas, nos da a entender que se trata de una
benedición singular entre todas las
bendiciones espirituales en Cristo. En el misterio de Cristo María está
presente ya ``antes de la creación del
mundo'' como aquella que el Padre ``ha elegido'' como Madre de su Hijo en la
Encarnación y junto con el Padre
la ha elegido el Hijo confiándola eternamente al Espíritu de
Santidad». (Juan Pablo II, Redemptoris Mater, n.8).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El texto del Génesis es el primer anuncio de la salvación. El pecado
originó la división y la lucha entre la
serpiente y la mujer, entre la descendencia de una y la descendencia de otra.
El triunfo será de la mujer y de su
descendencia. Se anuncia así la redención y liberación del pecado
por la victoria de Jesucristo «nacido de mujer».
La tradición eclesial ha visto, además, el anuncio de la victoria de
una Mujer. Aquella de la que nació el
Salvador: La Virgen María, Inmaculada en su Concepción.
«La llena de gracia» (Evangelio). En el ser de María no ha existido
jamás ni vacío ni sombra alguna, desde que
«es» Inmaculada.
La Virgen Inmaculada es el espejo que hemos de mirar en el empeño por
realizar el designio de Dios sobre
nosotros (Segunda lectura).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La Inmaculada Concepción: 490-493; 508.
María, icono escatológico de la Iglesia: 972.
La respuesta:
María tipo de la Iglesia Santa: 829.
Alégrate llena de gracia: 721-726.
C. Otras sugerencias
El Adviento es el tiempo de la Virgen María. En Ella se realizan las
tres venidas de Jesucristo (ver Domingo I
de Adviento).
Cielos, tierra, cosmos y toda criatura que Dios ha sometido al hombre para
su realización, se alegran porque la
concepción inmaculada de María es el anuncio de que la salvación ha
llegado a la tierra y ha comenzado en ella
la «nueva creación» «el cielo nuevo y la tierra nueva».
Dios la amó y la hizo inmaculada: «Con amor eterno te amé: por eso
te he mantenido mi favor» (Jr 31, 3-4).
En María no hay mancha alguna de pecado, es toda hermosa. Todo su ser es
puro, bello y santo. Dios muestra
en Ella su esplendor. «La llena de gracia».
NAVIDAD
El tiempo litúrgico de Navidad es una continua Epifanía, o
Revelación de Dios en Jesucristo:
El Hijo de Dios se manifiesta a los pastores en el Niño nacido en Belen
(Solemnidad de la Navidad, y 2.o
domingo); a sus padres (fiesta de la Sagrada Familia y solemnidad de Santa
María, Madre de Dios), a los Magos
y pueblos de gentiles (Solemnidad de la Epifanía), y a todo el pueblo como
Siervo de Javhé (Fiesta del Bautismo
del Señor).
Jesucristo, de niño a adulto, muestra quien es: Hijo de David,
Príncipe de la paz; hombre como nosotros; Mesias
y Salvador universal; Hijo de Dios, igual al Padre.
En Navidad, el pueblo cristiano queda inmerso en el misterio del Hijo de
Dios, hecho hombre.
La liturgia de este tiempo nos ayuda a «gustar» de este misterio y a
hacer memoria jubilosa del nacimiento de los
cristianos como hijos de Dios, gracias al «admirable intercambio» que la
misericordia divina quiso establecer en la
plenitud de los tiempos.
La propuesta que se hace de utilización del Catecismo de la Iglesia
Católica en este tiempo litúrgico es una
ayuda para profundizar en el misterio celebrado y enriquecer su
celebración.
No se puede olvidar que las fiestas navideñas han sufrido un gran
proceso de secularización. No se propone,
pues, una variedad temática, sino un detenido estudio del misterio de la
Encarnación del Hijo de Dios, que
pueda responder a la necesidad de dar contenido a estas fiestas.
NAVIDAD
Solemnidadesy Domingos
Primera Lectura
Segunda
Lectura
Evangelio
Catecismo de la Iglesia Católica
NAVIDAD. Vigilia
El Señor te prefiere a tí
(Is 62, 1-5)
Pablo da testimonio de Cristo (Hch 13,
16-17.22-25)
Genealogía (Mt 1, 1-25)
La
Virginidad de María: 496-511
NAVIDAD. Misade Medianoche
Un hijo se nos ha dado (Is
9,2-7)
Ha aparecido la gracia de Dios (Tt 2, 11-14)
Ha nacido el Salvador (Lc 2, 1-14)
Salvador, Mesías,
Señor: 430-452El misterio de Navidad: 525-526
NAVIDAD. Misa del día
La tierra nos da la victoria de
nuestro Dios (Is 52, 7- l0)
Dios nos ha hablado por su Hijo
(Hb 1, 1-6)
La Palabra se hizo carne (Jn 1, 1-18)
Cómo es hombre el Hijo de Dios: 470-483
SAGRADA FAMILIA
Honra a sus padres (Si 3-7.14-17a)
La vida de familia vivida en el Señor (Col 3,12-21)
Los padres de Jesús le encuentran en el templo (Lc 2, 41-52)
La familia cristiana: 2202-2206Vida de Jesús en
Nazaret: 531-534
SANTA MARIA MADRE DE DIOS
El Señor os bendiga (Nm 6,
22-27)
... Nacido de una mujer (Ga 4, 4-7)
María meditaba en su corazón (Lc 2, 16-21)
La
maternidad divina: 494-495
II DOMINGODE NAVIDAD
La sabiduría habita en medio del
pueblo (Si 24,1-4.12-16)
Hijos adoptivos en el Hijo (Ef
1, 3-6.15-18)
La palabra se hizo carne (Jn 1, 1-18)
Dos naturalezas y una persona: 463-483
EPIFANÍADEL SEÑOR
La gloria del Señor (Is 60,
1-6)
Se ha revelado a los gentiles (Ef 3, 2-6)
Adoración de los Magos (Mt. 2, 1-12)
La Epifania:
528Cristo Rey: 668-669
BAUTISMODEL SEÑOR
Mirad a mi Siervo (Is 42,
1-4.6-7)
Dios ungió a Jesús (Hch 10, 34-38)
El bautismo de Jesús (Lc 3, 15-16.21-22)
El Bautismo de
Jesús: 535-537El Bautismo cristiano: 1267-1269
NATIVIDAD DEL SEÑOR. MISA DE LA VIGILIA (inicio)
«Resultó que Ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo»
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 62, 1-5: «El Señor te prefiere a Tí»
Sal 88, 4-5. 16-17. 27. 29.: «Cantaré eternamente...»
Hch 13, 16-17. 22-25: «Pablo da testimonio de Cristo, Hijo de David»
Mt 1, 1-25: Genealogía de Jesucristo, Hijo de David
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Desde las primeras formulaciones de la fe, la Iglesia ha confesado que
Jesús fue concebido en el seno de la
Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo» (496).
«Los relatos evangélicos presentan la concepción virginal como una
obra divina que sobrepasa toda comprensión
y toda posibilidad humanas...» (497).
«María la siempre Virgen». La profundidad de la fe en la maternidad
virginal ha llevado a la Iglesia a confesar
la virginidad real y perpetua de María, incluso en el parto del Hijo de
Dios hecho hombre. En efecto, el
nacimiento de Cristo «lejos de disminuir, consagró la integridad
virginal de su Madre». La liturgia de la Iglesia
celebra a María como la «Aeiparthenos», la «siempre virgen»
(499).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«El Príncipe de este mundo ignoró la virginidad de María y su
parto, así como la muerte del Señor: tres
misterios resonantes que se realizaron en el silencio de Dios» (S. Ignacio
de Antioquía, Smyrn, Ef 19, 1; cf 1 Co
2,8).
María «fue Virgen al concebir a su Hijo, virgen durante el embarazo,
virgen en el parto, virgen después del
parto, virgen siempre» (S. Agustín, serm. 186, 1) (510).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Celebración de la espera, la de hoy. De las dos esperas. Las dos
aparecen en los textos litúrgicos de la
celebración: «Hoy» y «Mañana». (Antífona de Entrada)
«Concédenos que así como ahora acogemos gozosos a tu
Hijo como Redentor, lo recibamos también confiados cuando venga como
Juez». (Colecta).
Con lenguaje esponsal anuncia Isaías la restauración de Israel, tipo
y anuncio de la salvación de Jesucristo. De
la de «Hoy» y de la de «Mañana». (Primera lectura).
A la primera venida se refieren la segunda lectura y, sobre todo, el texto
evangélico, que nos presenta a
Jesucristo ya en nuestra historia, engendrado según una línea
genealógica y concebido en las entrañas de la
Virgen por obra del Espíritu Santo.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La virginidad de María: 496-507.
La respuesta:
La promesa y la oración de la fe: 2570-2573.
C. Otras sugerencias
La maternidad virginal de María es el signo único de un Hijo
único, compendio de la trascendencia de la
salvación y prueba de que Jesús eligió lo débil de este mundo
para confundir a lo fuerte. Dios salva al mundo no
con la riqueza y el poder, sino con la pobreza y la debilidad.
Los creyentes en Jesús hemos de celebrar la Navidad unidos a todos los
hombres, con especial atención a los
que no han recibido todavía la alegre buena noticia. El camino del Hijo de
Dios, al encarnarse, fue el hombre, y
por ello, el camino de la Iglesia y del creyente ha de ser el hombre, todo
hombre, todos los hombres, de los que
Cristo se hizo hermano. (Cf Juan Pablo II, Redemptor Hominis).
NATIVIDAD DEL SEÑOR. MISA DE MEDIA NOCHE (inicio)
«Os ha nacido un Salvador»
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 9, 2-7: «Un hijo se nos ha dado»
Sal 95, 1-2a.2b-3,11-12.13: «Ha aparecido la gracia de Dios para todos
los hombres»
Tt 2, 11-14: «Hoy nos ha nacido un Salvador, El Mesías, el Señor»
Lc 2, 1-14: «Hoy os ha nacido un Salvador»
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El nombre de Jesús, significa Dios salva. El niño nacido de la
Virgen María se llama Jesús porque El salvará a
su pueblo de sus pecados; no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres
por el que nosotros debamos
salvarnos» (452).
«Jesús es el Cristo porque Dios le ungió con el Espíritu Santo y
con poder. Era el que ha de venir, el objeto
de la esperanza de Israel» (453).
«El nombre de Señor significa la soberanía divina. Confesar o
invocar a Jesús como Señor es creer en su
divinidad. Nadie puede decir ``Jesús es Señor'' sino por influjo del
Espíritu Santo» (455).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Volvemos a celebrar la Natividad de Nuestro Salvador Jesucristo.
Alegrémonos y gocémonos... Yacía en el
pesebre el que contiene al mundo y era Niño sin habla el que es la
Palabra. Aquel que no cabe en los cielos lo
llevó el seno de una mujer. Complete sus dones en nosotros el que no se
espantó de seguir nuestros primeros
pasos y hagános hijos de Dios el que por nosotros se hizo Hijo del
Hombre». (S. Agustín, PL 38).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
San Lucas nos descubre la grandeza del Niño: «Os ha nacido un
Salvador, el Mesías, el Señor». Da a la vez
como signo «un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
Es decir, oculta su grandeza revestido de
pequeñez y pobreza. (Texto evangélico).
En el Niño se realiza el anuncio de Isaías: es Luz, Alegría,
Liberación... «lleva al hombro el principado y es su
nombre: maravilla de consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de
la paz».
San Pablo en su carta a Tito lo presenta como el don: «la gracia de Dios
que trae la salvación para todos los
hombres y les enseña sus caminos para encontrarse con El en su
aparición gloriosa...» (Segunda lectura).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Jesús, Cristo, Hijo Unico de Dios y Señor: 430-452.
La respuesta:
El misterio de la Navidad: 525-526.
Jesús, modelo de hombre perfecto:520.
C. Otras sugerencias
Navidad es la fiesta de la Buena Noticia, de la «gran alegría». Sin
embargo, son pocos los que reciben el don y
la gracia que la Navidad contiene y comunica.
No debe secularizarse la fiesta, ni la noticia, ni la alegría.
Sintámonos impulsados a transmitirla al hombre de
hoy cooperando a la Nueva Evangelización «con nuevo ardor, con nuevos
métodos y nuevas expresiones» (Juan
Pablo II) y seamos defensores de los derechos del hombre. Empeñémonos
en que se reconozcan, se respeten y se
favorezcan esos derechos en todo el mundo.
Demos gracias a Dios, alegrémonos y felicitémonos mutuamente.
NATIVIDAD DEL SEÑOR. MISA DEL DÍA (inicio)
«La Palabra se hizo Hombre»
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 52, 7-10: «Los confines de la tierra verán la victoria de nuestro
Dios»
Sal 97, 1.2-3ab.3cd-4.5-6: «Los confines...»
Hb 1, 1-6: «Dios nos ha hablado por su Hijo»
Jn 1, 1-18: «La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros»
II. LA FE DE LA IGLESIA
«En el momento establecido por Dios, el Hijo único del Padre, la
Palabra eterna, es decir, el Verbo e Imagen
substancial del Padre, se hizo carne: sin perder la naturaleza divina
asumió la naturaleza humana» (479).
«Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre en la unidad de su
Persona divina; por esta razón él es el
único Mediador entre Dios y los hombres» (480).
La Encarnación es pues el Misterio de la admirable unión de la
naturaleza divina y de la naturaleza humana en
la única Persona del Verbo (483).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Nadie sube al cielo sino el que bajó del cielo» (Jn 3,13).
Recibiendo el cuerpo de Adán por medio de María...
!Ea, pues, hermanos! Dios quiso ser Hijo del Hombre y que los hombres
fueran hijos de Dios. Bajó para que
nosotros subiéramos...; pero si El es el único que sube, ¿qué
esperanza nos queda a los demás? Nuestra
esperanza se funda en que El bajó para que hechos unos con El subamos
todos con El y por El... (S. Agustín, PL
38) (Cf 1330-1331).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La Palabra de Dios hoy proclamada nos invita a penetrar en la profundidad
del Misterio de la Navidad. Con
una sencilla y bella expresión, teológicamente densa, proclama San Juan
el Misterio de la Navidad: «la Palabra se
hizo carne y acampó entre nosotros».
El texto de la carta a los Hebreos coincide en el mismo mensaje: «En esta
etapa final Dios nos ha hablado por
su Hijo Jesucristo, ``reflejo de su gloria, impronta de su ser''» que
«sostiene el universo con su palabra poderosa».
El texto de Isaías es una invitación a alegrarnos por la «Buena
Noticia» y a comprometernos para transmitirla a
todo el mundo: «verán los confines de la tierra la victoria de nuestro
Dios».
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Cómo es hombre el Hijo de Dios: 470-483.
La respuesta:
Nuestra comunión en los misterios de Jesús: 519-521.
C. Otras sugerencias
«El Niño que nos ha nacido y el Hijo que se nos ha dado» es la
expresión del amor de Dios. «En ésto se
manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su
Hijo Unico para que vivamos por medio
de El» (Jn 4, 9).
En Navidad debe fomentarse el espíritu de adoración y de
contemplación y acción de gracias en contraste con
la creciente secularización de las fiestas navideñas.
De él brotará el deseo y compromiso de ser evangelizadores de la
«Buena Noticia» y «gran alegría» y nuestro
acercamiento y solidaridad con los pobres.
Los que creen en Jesús se hacen «hijos de Dios», «nacidos de
Dios». Lo cual se ha hecho realidad en los
santos, de carne y hueso como todo hombre, que son nuestros modelos para el
seguimiento de Jesús y nuestra
entrega a El. Ellos nos estimulan a una conversión sincera, constante y
progresiva y a dejarnos evangelizar para
ser evangelizadores.
LA SAGRADA FAMILIA (inicio)
«Los padres de Jesús lo encuentran en el templo»
I. LA PALABRA DE DIOS
Si 3, 3-7. 14-17a: «El que teme al Señor, honra a sus padres»
Sal 127, 1-2.3.4-5: «Dichoso el que teme al Señor»
Col 3, 12-21: «La vida de familia vivida en el Señor»
Lc 2, 41-52: «Los padres de Jesús lo encuentran en medio de los
hombres»
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La comunidad conyugal está establecida sobre el consentimiento de los
esposos. El matrimonio y la familia
están ordenados al bien de los esposos y a la procreación y
educación de los hijos» (2201).
«La familia cristiana constituye una revelación y una actuación
específicas de la comunión eclesial; por eso
puede y debe decirse Iglesia doméstica. Es una comunidad de fe, esperanza
y caridad» (2204).
La familia cristiana es una comunión de personas, reflejo e imagen de la
comunión del Padre y del Hijo en el
Espíritu Santo... (2205).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Para expresar la comunión entre generaciones el Divino Legislador no
encontró palabra más apropiada que
esta: ``Honra...'' (Ex 20,12). Estamos ante otro modo de expresar lo que es
la familia. La familia es una
comunidad de relaciones interpersonales particularmente intensas: entre
esposos, entre padres e hijos, entre
generaciones; es una comunidad que ha de ser especialmente garantizada. Y
Dios no encuentra garantía mejor
que ésta: ``Honra''. ``Honra'' quiere decir: reconoce, o sea, déjate
guiar por el reconocimiento conocido de la
persona, de la del padre y la de la madre ante todo y también de la de
todos los demás miembros de la familia»
(Juan Pablo II, Carta a las familias, 15).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
A la familia se refieren las tres lecturas proclamadas. La primera de ellas
a la familia en cuanto institución; las
otras dos, a la familia cristiana.
El autor del Eclesiástico se fija en la relación del hijo con los
padres. Se insinúa implícitamente la corriente de
vida que los padres transmiten a los hijos...
El Evangelio da varios datos que configuran la familia cristiana.
Comunión en el amor («Te buscábamos
angustiados»). Unidos en la prueba (desandan el camino para la búsqueda
del Niño). Cumplimiento del deber
religioso (el hecho de subir a celebrar la Pascua y las palabras de Cristo
«no sabíais que debo ocuparme en las
cosas de mi Padre») y escuela de realización personal («Jesús iba
creciendo en sabiduría y gracia ante Dios y ante
los hombres»).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Los misterios de la vida oculta de Jesús: 531-534.
La respuesta:
La familia cristiana: 2201-2206.
El cuarto mandamiento: 2251-2253.
C. Otras sugerencias
La actual cultura plantea grandes desafíos a la familia. El amor esponsal
se desnaturaliza por la enorme fuerza
del hedonismo y el amor libre. Se hace necesaria una eduación para un amor
paciente, abnegado, comprensivo.
El cristiano está llamado a defender y actualizar la familia cristiana
conforme a la Doctrina Social de la Iglesia.
Muchas familias existen hoy víctimas de pobreza y marginación que
tienen que emigrar de su país y no
encuentran protección en el país que las recibe. Como emigró a
Egipto la familia de Nazaret.
SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS (inicio)
«Envió Dios a su Hijo, nacido de una Mujer...»
I. LA PALABRA DE DIOS
Nm 6, 22-27: «Invocarán mi nombre los Israelitas y yo los
bendeciré»
Sal 66, 2-3.5.6.8: «El Señor tenga piedad y nos bendiga»
Ga 4, 4-7: «Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer»
Lc 2, 16-21: «Encontraron a María y a José y al Niño»
II. LA FE DE LA IGLESIA
«María es verdaderamente ``Madre de Dios'' porque es la Madre del Hijo
Eterno de Dios hecho Hombre, que
es Dios mismo» (509).
«Llamada en los evangelios ``la Madre de Jesús'', María es
aclamada bajo el impulso del Espíritu como ``la
Madre de mi Señor'' desde antes del nacimiento de su Hijo. En efecto,
Aquel que Ella concibió como hombre
por obra del Espíritu Santo y que se ha hecho verdaderamente su hijo
según la carne, no es otro que el Hijo del
Eterno Padre, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad». La Iglesia
confiesa que María es verdaderamente
Madre de Dios (Theotokos) (495).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
Las palabras «He aquí la esclava del Señor» expresan el hecho que
desde el principio Ella acogió y entendió la
propia maternidad como donación total de sí, de su persona, al servicio
de los designios salvíficos del Altísimo...
(Juan Pablo II, Redemptoris Mater, 36).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Los pastores «encontraron a María y a José y al Niño acostado en
el pesebre». Ese Niño es el «Salvador, el
Mesías, el Señor». El Dios encarnado, el Enmanuel.
El texto de la segunda lectura se incluye en los fundamentos bíblicos de
la Maternidad Divina: «Dios envió a su
Hijo nacido de la mujer, nacido bajo la Ley».
La primera lectura ofrece una bendición sobria y bellísima en su
forma y de plena actualidad por su contenido
para comienzo de un Año Nuevo y para la Jornada de la Paz.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La maternidad divina de María: 494-495.
La respuesta:
El culto a la Santísima Virgen: 971.
En comunión con la Santa Madre de Dios: 2673-2679.
C. Otras sugerencias
Maternidad de María. Como los pastores, contemplamos nosotros por la fe a
María la Madre del Niño, recostado
en un pesebre que es el Salvador, el Mesías, el Señor. Como ellos
glorifiquemos a Dios nosotros.
El tema de la «paz» debe apoyarse en el texto de la primera lectura:
«El Señor vuelva su rostro hacia tí y te
conceda la paz». María es la Madre de Jesús, llamado «Príncipe
de la Paz» (Is 9,5) y «es nuestra paz» porque
creó en sí mismo de los dos pueblos un sólo hombre nuevo haciendo la
paz (Ef 2, 14 y ss.).
La bendición para el Año Nuevo, según el texto de la primera
lectura, ha de entenderse: como preservación del
mal físico y moral, sentido negativo. En sentido positivo, es súplica
del favor de Dios sobre todos y cada uno de
los hombres con sus dificultades, sus problemas, sus temores.
DOMINGO II DESPUES DE NAVIDAD (inicio)
«La Palabra acampó entre nosotros»
I. LA PALABRA DE DIOS
Si 24, 1-4.12-16: «La Sabiduría habita en medio del pueblo elegido»
Sal 147, 12-13. 14-15.19-20: «Glorifica al Señor Jerusalén»
Ef 1, 3-6.15-18: «Nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos»
Jn 1, 1-18: «La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros»
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Jesucristo posee dos naturalezas, la divina y la humana, no confundidas
sino unidas en la única Persona del
Hijo de Dios» (481).
«La Iglesia... ha tenido que recordar en cada ocasión que la
naturaleza humana de Cristo pertenece
propiamente a la persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido. Todo lo
que es y hace en ella pertenece a
``uno de la Trinidad''. El Hijo de Dios comunica, pues, a su humanidad su
propio modo personal de existir en la
Trinidad. Así, en su alma como en su cuerpo, Cristo expresa humanamente
las costumbres divinas de la Trinidad»
(470).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Canten mis labios las alabanzas del Señor, de ese Señor por el que
fueron hechas todas las cosas y por el que
fue hecho El en medio de las mismas; de ese Señor que es el manifestador
del Padre y el creador de su Madre;
Hijo del Padre Dios sin madre, hijo del hombre de madre sin padre; gran luz
de los Angeles, pequeña en la luz
de los hombres; Palabra de Dios antes de los tiempos; palabra humana en el
tiempo oportuno; creador del sol,
creado bajo el sol» (S. Agustín, Cuarto Sermón de Navidad, 1 PL 38,
1001).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El mensaje de este domingo es la trascendencia y la imanencia de
Jesucristo. El texto del Eclesiástico presenta
a Israel como beneficiario de la inmanencia divina. En el prólogo de su
Evangelio, S. Juan se refiere a la Palabra
en su trascendencia y en su inmanencia.
La Palabra es anterior al mundo: «En el principio». «Es Dios».
«Sin Ella no se hizo nada». «Era la luz de los
hombres». «La luz brilla en la tiniebla...la Palabra era la luz que
ilumina a todo hombre...». «Vino a los suyos...».
«Se hizo carne y acampó entre nosotros...». Y nos dio a conocer a
Dios.
Ante tan sublime realidad, brota de nuestro corazón un himno de
acción de gracias a Dios por habernos
incorporado a su Hijo Unico (Segunda lectura).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El Verbo se hizo carne: 456-460.
La encarnación: 461-469.
La respuesta:
El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad: 459;
2012-2016.
C. Otras sugerencias
No podemos olvidar nuestro compromiso evangelizador en la Navidad: «La
Iglesia desea servir a este único fin:
que todo hombre pueda encontrar a Cristo para que Cristo pueda recorrer con
cada uno el camino de la vida,
con la potencia de la verdad acerca del hombre y del mundo, contenida en el
misterio de la Encarnación y de la
Redención, con la potencia del amor que irradia ella». (Juan Pablo II, Redemptor hominis).
«La Iglesia conoce el ``sentido del hombre'' gracias a la Revelación
Divina». «Para conocer al hombre, al
hombre verdadero, al hombre integral, hay que conocer a Dios», decía
Pablo VI.
EPIFANÍA DEL SEÑOR (inicio)
«También los gentiles son coherederos»
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 60, 1-6: «La gloria del Señor amanece sobre tí»
Sal 71, 2.7-8.10-13: «Se postrarán ante Tí, Señor, todos los
reyes de la tierra»
Ef 3, 2-3a.5-6: «Ahora ha sido revelado que también los gentiles son
coherederos».
Mt 2, 1-12: «Venimos de Oriente para adorar al Rey»
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de
Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el
Bautismo de Jesús, en el Jordán y las Bodas de Caná, la Epifanía
celebra la adoración de Jesús por unos Magos
venidos de Oriente. En estos Magos, representantes de religiones paganas de
pueblos vecinos, el Evangelio ve las
primicias de las naciones que acogen con la Encarnación, la Buena Nueva
de la Salvación» (528).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«La docilidad de los Magos a esta Estrella nos indica el modo de nuestra
obediencia, para que en la medida de
nuestras posibilidades, seamos servidores de esa gracia que llama a todos los
hombres a Cristo. Animados por
este celo, debeis aplicaros, queridos mios, a ser útiles los unos a los
otros, a fin de que brilleis como hijos de la
luz en el Reino de Dios, al cual se llega gracias a la fe recta y a las
buenas obras...» (S. León Magno, Sermón 3).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Los Magos representan las primicias de los gentiles llamados a ser
«coherederos, miembros del mismo cuerpo y
partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio» (Segunda
lectura). Es la universalidad de la salvación.
Universalidad que se anuncia en el profeta Isaías: «Caminarán los
pueblos a tu luz...» «Tus hijos llegan de
lejos...» «Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando
las alabanzas del Señor».
El texto evangélico de S. Mateo señala unos datos importantes para
deducir de ellos que «el Niño, nacido en
Belén y recostado en un pesebre», se manifestó como el Señor del
señorío que tiene en su mano el Reino y la
Potestad y el Impero (Antífona de entrada y Salmo responsorial).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La Epifanía: 528.
Cristo Rey: 668-669.
La respuesta:
Participación en la misión real de Cristo: 908-913.
C. Otras sugerencias
Los Evangelistas, al referir los hechos del Nacimiento de Jesús
presentan siempre al Niño con María su Madre.
María es la que presenta a Jesucristo a los pastores y a los magos.
María es el tipo de la Iglesia. Como Ella, la
Iglesia presenta hoy a Jesús y Jesús es inseparable de su Iglesia.
La Epifanía puede considerarse como la fiesta de los «signos de los
tiempos» (GS n.11). A través de los
acontecimientos humanos el hombre de hoy puede ver el signo de un Dios
Salvador que llama. Los creyentes
estamos urgidos a esparcir el esplendor de la Luz y manifestar a Jesucristo
salvador mediante el ejmplo de
nuestra vida.
FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR (inicio)
«Tú eres mi Hijo, el Amado, el Predilecto»
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 42, 1-4.6-7: «Mirad a mi Siervo, a quien prefiero»
Sal 28, 1-4.9-10: «El Señor bendice a su pueblo con la paz»
Hch 10, 34-38: «Dios ungió a Jesús con la fuerza del Espíritu
Santo»
Lc 3, 15-16.21-22: «Después del bautismo de Jesús, el cielo se
abrió»
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El Espíritu Santo, en forma de Paloma, viene sobre Jesús y la voz
del cielo proclama que El es mi ``Hijo
amado''. Es la manifestación (Epifanía) de Jesús como Mesias de
Israel e Hijo de Dios» (535).
«El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la
inauguración de su misión de siervo doliente. Se deja
contar entre los pecadores; es ya el ``Cordero de Dios que quita el pecado
del mundo''; anticipa ya el bautismo
de su muerte sangrienta. Viene ya a ``cumplir toda justicia'', es decir, se
somete enteramente a la voluntad de su
Padre: por amor, acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros
pecados» (536).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Bautizados en Cristo y revestidos de Cristo, habeis llegado a ser
conformes al Hijo de Dios. Dios, que nos ha
predestinado a la adopción, nos ha vuelto semejantes al Cuerpo Glorioso de
Cristo. Salidos del baño, habeis
recibido el crisma, símbolo y prenda de la unción con la que fue
ungido Cristo. Esta unción es el Espíritu Santo
del que el profeta Isaias, hablando en nombre del Señor dice ``El
Espíritu Santo está sobre Mí. Me ha enviado
para dar la buena noticia a los pobres...''». (S. Cirilo de Jerusalén,
Catequesis mistagógica).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El texto de Isaías es el primer cántico del Siervo de Yahvé, un
anuncio profético del Mesías: «Mirad a mi
Siervo, a quien prefiero».
En el bautismo de Jesucristo, se hace realidad el anuncio: «Se abrió
el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre El en
forma de paloma, y vino una voz del cielo: Tú eres mi Hijo el amado, el
predilecto».
Los Hechos de los Apóstoles testifican que Jesús fue «el ungido por
Dios con la fuerza del Espíritu Santo».
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El bautismo de Jesús: 535-537; 1223-1225.
La respuesta:
El bautismo cristiano: incorporados a la Iglesia, Cuerpo de Cristo:
1267-1269.
C. Otras sugerencias
Por el bautismo de penitencia recibido de Juan, Jesucristo, que no tenía
pecado, se hizo solidario con los
pecadores para quitar el pecado del mundo.
El bautismo de Jesucristo manifiesta además, la solidaridad de
Jesucristo con el Padre y con el Espíritu Santo.
Mediante El, entramos los hombres en solidaridad con la Trinidad.
Los bautizados somos llamados a la «Nueva Evangelización», que tiene
por núcleo la noticia de que «Dios te
ama, Cristo ha venido por tí». El es un Dios que se acerca a nosotros,
se nos comunica, se une a nosotros, el
verdadero Emmanuel ... Sólo llegamos a la verdadera evangelización
cristiana si se anuncia la Persona de Jesucristo.
Además, por bautizados somos «Hijos de Dios, santos, y amados», y,
en cuanto tales, en la «Nueva
Evangelización» hemos de empeñarnos en hacer un mundo nuevo,
fraterno, justo en el que sea posible el amor y
la paz.
EL TIEMPO DE CUARESMA (inicio)
La Cuaresma es una subida larga y difícil que alcanza la cima en la
Pascua. La ascensión tiene tres tramos: el
penitencial, que se extiende por toda la Cuaresma; el bautismal, unido al
anterior que prepara al bautismo o a su
renovación en la noche pascual; y el de la pasión de Cristo, que sube a
Jerusalén y al monte «de la Calavera
(que en hebreo se dice Gólgota)». Este último tramo que comprende la
semana santa ha dado lugar a los
anteriores y culmina, sin solución de continuidad, en la mañana de
Pascua. Por esto, los tres tramos son
pascuales, los tres conducen a la Nueva Vida en Cristo.
En el año C predomina el camino penitencial, en el que ahora nos
detenemos.
Comprende el «ejercicio cuaresmal»: la austeridad de vida, también
el ayuno, la instrucción religiosa, la oración
más prolongada, la comunicación cristiana de bienes, etc., y, como
razón de ser y culminación de todo lo anterior,
la conversión del corazón y el sacramento del perdón y la
penitencia, que cura al hombre enfermo por el pecado.
El «ejercicio cuaresmal» cura y prepara, pone en forma para la
práctica del vivir cristiano de cada día.
El «ejercicio» pertenece al proceder moral del bautizado, pero no se
olvide que en la fe cristiana ninguna acción,
ningún mandato, ninguna práctica, quedan confinados al área de la
moralidad. Todo arraiga en la infinita riqueza
de la gracia del misterio de Cristo.
Nuestra aportación a las homilías dominicales de esta Cuaresma se
centra en las respectivas perícopas evangélicas,
que dan su nombre a los distintos domingos: Domingo del desierto, de la
transfiguración... del hijo pródigo... El
cuadro de la página siguiente orienta en el trazado del itinerario
cuaresmal de este año, sobre todo, en los dos
últimos apartados de cada Domingo.
CUARESMA
Domingos
Primera Lectura
Segunda Lectura
Evangelio
Catecismo de la Iglesia Católica
CUARESMA
Profesión de fe después de
la salida de Egipto (Dt 26, 4-10)
Profesión de fe en
Jesucristo (Rm 10, 8-13)
Tentación (Lc 4, 1-13)
Tentación y victoria (anticipo de la Pascua): 538-50
CUARESMA
Abraham: Alianza y bendición
(Gn 15, 15-12.17-18)
Cristo nos transformará (Fl 3,
17-4,1)
Transfiguración (Lc 9, 28-36)
Tranfiguración de Cristo y del cristiano (anticipo de la Pascua):
554-555
3.oCUARESMA
Moisés: Dios le revela su nombre
(Ex 3, 1-8.13-15)
Exhortación cristiana sobre el paso del
desierto (1 Co 10,1-6.10-12)
Llamamiento a la conversión
(Lc 13, 1-9)
Exhortación a la conversión por el juicio
de Dios en este mundo: 1427-1429; 312-314
4.oCUARESMA
Tierra Prometida: La Pascua (Jos
5,9-12)
Dios nos ha reconciliado en Cristo (2 Co 5,17-21)
El hijo pródigo (Lc 15, 1-3.11-32)
Exhortación a la conversión por la bondad de Dios: 545;
1468-1470
5.oCUARESMA
Isaias: Mirad, realizo algo nuevo
(Is 43, 16-21)
Todo lo estimo pérdida comparado con Cristo
(Fl 3,8-14)
La mujer adúltera (Jn 8, 1-11)
Exhortación a la conversión por la bondad de Dios: 589;
1468-1470
SEMANA SANTA: DOMINGO DE RAMOS
Tercer cántico del Siervo
de Yavhé (Is 50, 4-7)
Himno cristológico (Fl 2,6-11)
Pasión, muerte y sepultura de N.S. Jesucristo (Lc 22, 14-23,56)
La Pasión Pascual del Señor y nuestra
participación: 609-618
DOMINGO I DE CUARESMA (inicio)
La tentación y la victoria de Cristo
I. LA PALABRA DE DIOS
Dt 26, 4-10: Profesión de fe del pueblo escogido
Sal 90, 1-2.10-11.12-13.14-15: Acompáñame, Señor, en la
tribulación
Rm 10, 8-13: Profesión de fe del que cree en Jesucristo
Lc 4, 1-13: El Espíritu le iba llevando por el desierto, mientras era
tentado
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de
Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto»
(540).
«... el mal no es una abstracción, sino que designa una persona,
Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a
Dios. El ``diablo''[``dia-bolos''] es aquel que se atraviesa en el
designio de Dios y su obra de salvación cumplida
en Cristo» (2851).
La lucha y la victoria contra el Tentador y las tentaciones «sólo son
posibles con la oración. Por medio de su
oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio... y en el
último combate de su agonía... Cristo nos
une a su combate y a su agonía. La vigilancia del corazón es recordada
con insistencia en comunión con la suya...
La vigilancia es ``guarda del corazón''... El Espíritu Santo trata de
despertarnos continuamente a esta vigilancia...»
(2849).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«... El Hijo de Dios tiene el designio de hacer participar y de extender
y continuar sus misterios en nosotros y
en toda su Iglesia, por las gracias que El quiere comunicarnos y por los
efectos que quiere obrar en nosotros,
gracias a estos Misterios...» (S. Juan Eudes) (521).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La Cuaresma comienza siempre con el panorama yermo y atractivo, al mismo
tiempo, del desierto (cf Os 1, 16),
decisivo en la historia de la salvación, por el paso de Israel «durante
cuarenta años». Oscuro en la perícopa
envangélica por el Tentador. Pero luminoso, pascual, por la victoria de
Cristo.
Después del Bautismo de Cristo e inmediatamente antes de las
tentaciones, S. Lucas coloca la genealogía de
Jesús, que arranca en Adán, el hombre que viene de las manos de Dios
(cf 3, 23-38). En el bautismo, Jesús es
presentado por el Padre como «mi Hijo querido», sobre el que ha
descendido en plenitud el Espíritu Santo de
Dios. Por una parte, Jesús pertenece a la raza de Adán (genealogía),
a la raza humana. Por eso, como todo
hombre, desde el primero, será tentado. Por otra parte, como el Hijo del
Padre, lleno del Espíritu Santo de Dios,
vencerá la tentación, allí donde sucumbieron el primer hombre y sus
hijos. Comienza, pues, con Jesús una nueva
humanidad.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Las tentaciones y la victoria de Jesús sustentan nuestra respuesta:
538-540.
Meditación sobre la situación del hombre, débil e inclinado al
mal, pero «no lo abandonaste al poder de la
muerte»: 402-412 (también 1707; puede completarse con el paradigma del
primer pecado, 385-401).
La respuesta:
«No nos dejes caer en la tentación»: 2846-2849.
«Y líbranos del mal» [«del Malo»]: 2850-2854.
La lucha y la victoria contra los malos deseos del corazón: 2514-2519;
2534-2543.
C. Otras sugerencias
Si no hay «ejercicio cuaresmal», no hay renovación pascual.
El bautizado vive el misterio de la tentación de Jesús en la celebración litúrgica y en las
tentaciones que padece. Así, anticipa con Jesús la victoria pascual.
DOMINGO II DE CUARESMA (inicio)
«!Maestro, qué bien se está aquí!»
I. LA PALABRA DE DIOS
Gn 15, 5-12. 17-18: Dios hace alianza con el fiel Abrahán
Sal 26, 1.7-8a.8b-9abc.13-14: El Señor es mi luz y mi salvación
Flp 3, 17-4, 1: Cristo nos transformará, según el modelo de su cuerpo
glorioso
Lc 9, 28b-36: Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Una visión anticipada del Reino: La Transfiguración... Por un
instante, Jesús muestra su gloria divina,
confirmando así la confesión de Pedro. Muestra también que para
``entrar en su gloria'' (Lc 24, 27), es necesario
pasar por la Cruz en Jerusalén. Moisés y Elías habían visto la
gloria de Dios en la montaña; la ley y los Profetas
habían anunciado los sufrimientos del Mesías. La Pasión de Jesús
es la voluntad por excelencia del Padre: el Hijo
actúa como siervo de Dios. La nube indica la presencia del Espíritu
Santo: ``Apareció toda la Trinidad: el Padre
en la voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu en la nube luminosa'' (Santo
Tomás)» (554-555).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
Pedro no había comprendido... cuando deseaba vivir con Cristo en la
montaña. Te ha reservado eso, oh Pedro,
para después de la muerte. Pero ahora, él mismo dice: Desciende para
penar en la tierra, para servir en la tierra,
para ser despreciado y crucificado en la tierra. La Vida desciende para
hacerse matar; el Pan desciende para
tener hambre; el Camino desciende para fatigarse andando; la Fuente desciende
para sentir la sed; y tú, ¿vas a
negarte a sufrir? (S. Agustín)» (556).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En los tres sinópticos, la transfiguración está estrechamente
vinculada al primer anuncio de la pasión y en Lucas
a la oración de Jesús: «mientras oraba, el aspecto de su rostro
cambió». La transfiguración es una experiencia
mística de la humanidad de Cristo, compartida con los tres discípulos
predilectos. Estos, no habituados, «se
asustaron al entrar en la nube».
En Lucas se destaca el binomio gloria-muerte. La gloria de la
transfiguración está patente en los tres sinópticos.
Pero, al mismo tiempo, Moisés y Elías «hablaban de su muerte [su
éxodo], que iba a consumar en Jerusalén» (lo
propio de Lucas). Y todo quedaba envuelto en el misterio del «secreto
mesiánico: ``guardaron silencio y, por el
momento, no contaron a nadie''. Pasión y Gloria, secreto mesiánico,
anuncian y anticipan en este mundo de
muerte lo que no es de él, el Misterio Pascual.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Jesús es el «Hijo único de Dios»: 444; 441-445.
La gracia transfigura ya a los hombres: 1996-2005.
Por los sacramentos: 556.
La transfiguración, avance de la Segunda Venida y «esperanza de los
cielos nuevos y de la nueva tierra»: 10421050.
La respuesta:
La transfiguración del bautizado por la oración: 2559-2565.
La transfiguración del bautizado por la vida moral: 1691-1698.
La transformación de los deseos: 2520-2533; 2544-2550.
C. Otras sugerencias
Se ha de grabar en el corazón del cristiano la ley pascual, de
muerte-vida. Implantada en el bautismo, puede
desarrollarse o amortiguarse. Debiéramos sentir miedo a otras formas de
vivir.
La Transfiguración tuvo lugar durante la oración de Jesús. No hay
vida cristiana sin oración, sin tiempo
«perdido» para Dios. La Cuaresma es el tiempo para decidirse a entrar en
la vida de oración. «Oigo en mi
corazón, buscad mi rostro» (Ant. de entrada).
DOMINGO III DE CUARESMA (inicio)
«Fue a buscar fruto... y no lo encontró»
I. LA PALABRA DE DIOS
Ex 3, 1-8a. 13-15: ``Yo soy'' me envía a vosotros
Sal 102, 1-2.3-4.6-7.8 y 11: El Señor es compasivo y misericordioso
1 Co 10, 1-6. 10-12: La vida del pueblo con Moisés en el desierto se
escribió para escarmiento nuestro
Lc 13, 1-9: Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera
II. LA FE DE LA IGLESIA
«... la llamada de Cristo a la conversión sigue resonando en la vida
de los cristianos [después del bautismo].
Esta segunda conversión es una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia
que ``recibe en su propio seno a los
pecadores'' y que siendo ``santa al mismo tiempo que necesitada de
purificación constante, busca sin cesar la
penitencia y la renovación''» (1428).
«El olvido de la Ley y la infidelidad de la Alianza llevan a la muerte:
el exilio, aparente fracaso de las
Promesas, es en realidad fidelidad misteriosa del Dios Salvador y comienzo de
una restauración prometida, pero
según el Espíritu. Era necesario que el Pueblo de Dios sufriese esta
purificación; el Exilio lleva ya la sombra de
la Cruz en el designio de Dios y el Resto de pobres que vuelven del Exilio es
una de las figuras más
transparentes de la Iglesia» (710).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«... Santo Tomás Moro, poco antes de su martirio, consuela a su hija:
Nada puede pasarme que Dios no quiera.
Y todo lo que El quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo
mejor» (313).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Nos faltan datos para determinar, aun aproximadamente, la represión de
Pilato. Lo más probable es que el
Procurador romano, en venganza a una revuelta, matara a bastantes galileos.
Jesús saca la conclusión: «Si no os convertís, todos
pereceréis de la misma manera». El Maestro aplica la
enseñanza desprendida de la higuera estéril, que será cultivada, a
ruegos del viñador, «a ver si da fruto. Si no, al
año que viene la cortarás».
La perícopa plantea el juicio de Dios a los pecadores, ya en este mundo.
Pone delante la imagen de un Dios
justo y que castiga. Imagen muy popular y que plantea interrogantes a la fe.
La justicia es atributo necesario de Dios, que la sola inteligencia del
hombre no acierta a conciliar con su bondad
y ternura. Pero justicia y misericordia se afirman en: el NT, la profesión
de fe de la Iglesia y la experiencia
cristiana de los fieles, porque Dios no puede menos de superar nuestros
esquemas sobre su modo de ser. El
castigo de Dios en este mundo se comprende como castigo pedagógico: Dios
sólo permite los males para sacar de
ellos mayores bienes (cf Hb 12, 5-11; también 311b, 324).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Necesidad constante de conversión: 1425-1429.
Fe en los caminos de la Providencia: 309-314.
La respuesta:
La constante «conversión de los bautizados», por la formación
de la conciencia: 1783-1789.
La conversión de la sociedad: 1423; 1886-1889.
C. Otras sugerencias
El juicio en este mundo del Dios que nos ama ofrece un avance, sujeto a
revisión, del juicio definitivo. Por esto,
el juicio de Dios en este mundo busca nuestra conversión.
Hay que adherirse a los caminos de la providencia de Dios, que busca la
purificación de nuestros corazones,
bajo la sombra de la Cruz, en comunión con el Cristo paciente (Ver 618).
DOMINGO IV DE CUARESMA (inicio)
«Padre, he pecado contra el cielo y contra ti»
I. LA PALABRA DE DIOS
Jos 5, 9a. 10-12: El pueblo de Dios celebra la Pascua al entrar en la
tierra prometida
Sal 33, 2-3.4-5.6-7: Gustad y ved qué bueno es el Señor
2 Co 5, 17-21: Dios nos ha reconciliado consigo en Cristo
Lc 15, 1-3. 11-32: Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Jesús invita a los pecadores al banquete del Reino: ``No he venido a
llamar a justos sino a pecadores''... Les
invita a la conversión» (545).
«... la gracia debe descubrir el pecado para convertir nuestro
corazón... Como un médico que descubre la herida
antes de curarla, Dios, mediante su palabra y su espíritu, proyecta una
luz viva sobre el pecado» (1848).
«Perdona nuestras ofensas... aun revestidos de la vestidura bautismal, no
dejamos de pecar, de apartarnos de
Dios... Nuestra petición empieza con una ``confesión'' en la que
afirmamos, al mismo tiempo nuestra miseria y su
Misericordia» (2839).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«El que confiesa sus pecados actúa ya con Dios. Dios acusa tus
pecados; si tú también te acusas, te unes a
Dios. El hombre y el pecador son por así decirlo, dos realidades: cuando
oyes hablar del hombre es Dios quien lo
ha hecho; cuando oyes hablar del pecador, es el hombre mismo quien lo ha
hecho. Destruye lo que tú has hecho
para que Dios salve lo que El ha hecho... Cuando comienzas a detestar lo que
has hecho, entonces tus obras
buenas comienzan porque reconoces tus obras malas. El comienzo de las obras
buenas es la confesión de las
obras malas. Haces la verdad y vienes a la luz (S. Agustín)» (1458).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La misericordia y la alegría de Dios Padre son los dos rasgos más
destacados por S. Lucas en las parábolas del
perdón.
A las ideas judías de justicia y pecado, obediencia o desobediencia a
las órdenes del Padre (vers. 29), muy
presentes en el hijo mayor de la parábola, Jesús opone otro modo de ver
las relaciones del hombre con Dios: la
rectitud consiste en comportarse como hijo y el pecado en dejar de proceder
como tal, por esto, el hijo menor se
aleja del Padre y de su casa. Esto equivale a morir y el retorno a vivir
(vers. 24 y 32).
El pródigo recupera los privilegios del hijo: «el mejor traje»
(más exactamente «el primer traje»); el anillo y las
sandalias, propios de los hombres libres y se le festeja con el ternero
cebado, reservado para las grandes
ocasiones.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La realidad del pecado y su proliferación: 386-387; 1865-1869.
La necesidad de un sacramento del perdón: 979-983.
La respuesta:
La penitencia del corazón: 1430-1433.
La confesión de los pecados: 1455-1458.
Las obras de satisfacción: 1459-1460.
C. Otras sugerencias
El perdón de Dios no alcanza al hombre, mientra éste no se vuelva a
El, mientras no se convierta, porque Dios
no puede menos de respetar la libertad de la criatura. Esta retorna por la
decisión del corazón, bajo la gracia del
Dios que espera y llama al sacramento de la penitencia y del perdón.
«El cristiano que quiere purificarse de su pecado... no está solo...
En la comunión de los santos... la santidad de
uno aprovecha a los otros, más allá del daño que el pecado de uno
pudo causar a los demás». Esta es la base de
las Indulgencias, que completan el sacramento de la penitencia y cuya
práctica se debe recuperar (cf 1474).
DOMINGO V DE CUARESMA (inicio)
«Mujer, tampoco yo te condeno, anda y no peques más»
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 43, 16-21: Mirad que realizo algo nuevo y daré bebida a mi pueblo
Sal 125, 1-2ab.2cd-3.4-5.6: El Señor ha estado grande con nosotros y
estamos alegres
Fl 3,8-14: Todo lo estimo pérdida, comparado con Cristo, configurado,
como estoy, con su muerte
Jn 8, 1-11: El que esté sin pecado que le tire la primera piedra
II. LA FE DE LA IGLESIA
«``¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?'' (Mc 2, 7).
Al perdonar los pecados, o bien Jesús
blasfema porque es un hombre que pretende hacerse igual a Dios o bien dice
verdad y su persona hace presente
y revela el Nombre de Dios» (589).
«Dios nos ha creado sin nosotros, pero no ha querido salvarnos sin
nosotros. La acogida de su misericordia
exige de nosotros la confesión de nuestras faltas» (1847).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Si en la Iglesia no hubiera remisión de los pecados, no habría
ninguna esperanza, ninguna expectativa de una
vida eterna y de una liberación eterna. Demos gracias a Dios que ha dado a
la Iglesia semejante don (San
Agustín)» (983).
La liturgia bizantina posee expresiones diversas de absolución ...:
«Que el Dios que por el profeta Natán
perdonó a David cuando confesó sus pecados, y a Pedro cuando lloró
amargamente y a la pecadora cuando
derramó lágrimas sobre sus pies, y al fariseo, y al pródigo, que
este mismo Dios, por medio de mí, pecador, os
perdone en esta vida y en la otra y que os haga comparecer sin condenaros en
su temible tribunal. El que es
bendito por los siglos de los siglos. Amén» (1481).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Los redactores del leccionario litúrgico de este año han optado por
esta perícopa de Juan, porque hay
testimonios extrínsecos e intrínsecos para su atribución a Lucas.
La escritura de Jesús en el suelo parece ser una manera, frecuente en la
literatura árabe, de abstenerse de
tomar parte en un asunto espinoso. Pero Jesús termina tomando parte y muy
habilmente. La perícopa no se ha
de examinar desde la casuística, posible quizá, sino desde Jesús y
su mensaje cuestionados: pretendían
«comprometerlo y poder acusarlo». Jesús se muestra fiel al mensaje de
misericordia y fiel a la Ley, que también
viene del Padre. Por eso, perdona a la mujer y le exhorta al arrepentimiento:
«en adelante no peques más». La
palabra de exhortación, palabra viva, es gracia que la mujer acoge. En
otra ocasión, el mismo Jesús había
perfeccionado las exigencias de la Ley, más allá de la letra, apelando
al espíritu, prohibiendo el adulterio del
corazón (cf Mt 5, 27s.).
La misericordia mayor y la exigencia mayor descubren el paso del AT al NT.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Sacramento de la penitencia y de la reconciliación: 1440-1445.
Los dones del sacramento: 1468-1470.
La respuesta:
Actitudes-actos del penitente y gracia del sacramento: 1490-1498.
La respuesta del ministro del sacramento: 1465-1467.
C. Otras sugerencias
Los pecados se perdonan por el sacramento pero no se destruyen todas sus
consecuencias (= penas temporales,
1472). La penitencia que se impone en el sacramento y la que nosotros mismos
nos impongamos ha de ser la
medicina para «recobrar la plena salud espiritual» (cf 1459-1460)).
La práctica del sacramento de la penitencia depende del convencimiento
personal del pecado, fruto del Espíritu
cuya misión es convencer del pecado (cf Jn 16, 8) y del deseo de
encontrarse con el Cristo de la misericordia.
DOMINGO DE RAMOS (inicio)
«Murió por nuestros pecados, según las Escrituras»
I. LA PALABRA DE DIOS
Procesión de Ramos: Lc 19, 28-40: Bendito el que viene en nombre del
Señor
Misa: Is 50, 4-7: No oculté el rostro a insultos; y sé que no
quedaré avergozado
Sal 21, 8-9.17-18a.19-20.23-24: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me
has abandonado?
Flp. 2, 6-11: Se rebajó a sí mismo; por eso Dios lo levantó sobre
todo
Lc 22, 14-23, 56: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San
Lucas
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del reino,
que el Rey-Mesías llevará a cabo mediante la
Pascua de su Muerte y de su Resurrección...» (560).
«La Iglesia en el magisterio de su fe y en el testimonio de sus santos no
ha olvidado jamás que ``los pecadores
mismos fueron los autores y como los instrumentos de todas las penas que
soportó el divino Redentor''. Teniendo
en cuenta que nuestros pecados alcanzan a Cristo mismo, la Iglesia no duda en
imputar a los cristianos la
responsabilidad más grave en el suplicio de Jesús, responsabilidad con
la que ellos, con demasiada frecuencia, han
abrumado únicamente a los judíos» (598).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Cuando se hizo hombre recapituló en sí mismo la larga historia de
la humanidad procurándonos en su propia
historia la salvación de todos, de suerte que lo que perdimos en
Adán... lo recuperamos en Cristo Jesús (S.
Ireneo...)» (Cf 469).
«La noche pascual de la resurrección pasa por la de la agonía y la
del sepulcro. Son estos tres tiempos fuertes
de la Hora de Jesús los que su Espíritu (y no la ``carne que es
débil'') hace vivir en la contemplación. Es
necesario aceptar el ``velar una hora''...» (2719).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En la entrada en Jerusalén, Lucas destaca, por un lado, el recibimiento
triunfal y, por otro, las lágrimas de
Jesús sobre la ciudad (cf Lc 19, 28-42).
La lectura de la Pasión, que comienza en la última Cena, invita a
interpretar los dos acontecimientos en mutua
referencia. Lucas subraya el carácter sacrificial de la Cena: sacrificio
expiatorio (cf Lc 22, 19 e Is 53, 4-12);
sacrificio de la Nueva Alianza (cf Lc 22, 19 y Ex 24, 8); sacrificio memorial
de la Nueva Pascua (cf Lc 22, 14-19 y
Ex 12, 14).
La Pasión en Lucas presenta, entre otras, las siguientes variantes: en
el huerto, «el sudor a goterones, como de
sangre»; en el proceso, Jesús ante Herodes; en el camino de la cruz, el
lamento de las hijas de Jerusalén y las
palabras de Jesús que anuncian el juicio de Dios; en la cruz, como en la
vida pública, el evangelio del perdón
para los verdugos y el ladrón arrepentido; y en la muerte, la oración
con «gran voz» «Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu».
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La subida a Jerusalén y la entrada mesiánica: 557-560.
La muerte de Jesús designio divino de salvación: 599-605.
La ofrenda de Cristo por nuestros pecados: 606-617.
La respuesta:
Nuestra participación en el sacrificio de Cristo: 618.
participación sacramental: 1227; 1362-1372
participación contemplativa: 2718-2719
participación constante: 2028s.
participación en la muerte: 1005-1014.
C. Otras sugerencias
Todo bautizado debe decir en las pruebas de la vida: «Me alegro de sufrir
por vosotros: así completo en mi
carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia»
(Col 1, 24).
S. Ignacio de Antioquía dice que la Muerte del Señor fue un misterio
resonante que sucedió «en el silencio de
Dios». Para adentrarnos en ese Misterio, la Iglesia celebra el Santo Triduo
Pascual, en el que todo bautizado
debe participar cordialmente.
SANTO TRIDUO PASCUAL (inicio)
Se repite con razón una y otra vez que el Triduo es el centro de la vida
de la Iglesia y, dentro del mismo, la
Vigilia es el corazón. Las celebraciones litúrgicas del Jueves y del
Viernes cuentan con la participación de los
fieles; sin embargo, la Noche Santa, la Vigilia, sobre todo si es vigilia
nocturna, como debe ser, no ha entrado. Se
echa de menos un fuerte esfuerzo pastoral de catequización sobre el Triduo
y principalmente sobre la Vigilia
(véase 1095).
El Triduo ofrece la siguiente estructura:
Primer Día: del jueves al atardecer celebración de la Cena del
Señor, al Viernes por la tarde celebración
de la Muerte del Señor. Se celebra el anticipo del Misterio pascual en
la Ultima Cena y la primera fase del
Misterio, la negativa, que se centra en la Pasión y Muerte del Señor.
Segundo Día: del Viernes al atardecer hasta el Sábado por la noche.
Se celebra, dentro de la primera fase del
Misterio Pascual, la sepultura del Señor. No hay otras celebraciones
litúrgicas, fuera de la liturgia de las horas. A
no pocos les da la sensación de un día vacío. Y lo es, porque
está vacío de Cristo, muerto y sepultado, y, por eso,
lleno de la contemplación de la Iglesia, la esposa, que medita el pasado y
se abre al próximo futuro.
Tercer Día: de la Vigilia Pascual a todo el Domingo de Resurrección.
Este Día no tiene ocaso. Se celebra la
segunda y definitiva fase del Misterio Pascual, la positiva: la
Resurrección del Señor del fondo de la misma
muerte.
Se ha aludido al comienzo a la Vigilia nocturna. La Vigilia da el nombre a
toda la celebración. Señal de su
importancia. Esta Vigilia, como toda vigilia eclesial, pide oración
sosegada. En esta Noche con la contemplación
de los grandes momentos de la Historia de la Salvación, desde la
Creación del mundo hasta la Resurrección de
Cristo. Las nueve lecturas han de escucharse «en silencio meditativo».
Los formularios que les acompañan
ahondan la contemplación y avivan la súplica. Se malogra el conjunto de
la celebración, cuando se reduce la
Vigilia y deja de ser vigilia, es decir, deja de ser espera larga en la noche
del Señor resucitado.
Las aportaciones que se ofrecen a continuación giran en torno a los
anuncios evangélicos.
JUEVES SANTO: MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL
SEÑOR (inicio)
«Los amó hasta el extremo»
I. LA PALABRA DE DIOS
Ex 12, 1-8. 11-14: Prescripciones sobre la cena pascual
Sal 115, 12-13.15-16bc.17-18: El cáliz que bendecimos es la comunión
de la Sangre de Cristo
1Co 11, 23-26: Cada vez que coméis del pan y bebéis del cáliz,
proclamáis la muerte del Señor
Jn 13, 1-15: Los amó hasta el extremo
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El mandamiento de Jesús de repetir sus gestos y sus palabras ``hasta
que venga'' (1 Co 11, 26), no exige
solamente acordarse de Jesús y de lo que hizo. Requiere la celebración
litúrgica por los apóstoles y sus sucesores
del memorial de Cristo, de su vida, de su muerte, de su resurrección y de
su intercesión junto al Padre» (1341).
«Así, de celebración en celebración, anunciando el misterio
pascual de Jesús ``hasta que venga'' (1 Co 11, 26),
el pueblo de Dios peregrinante ``camina por la senda estrecha de la cruz''
hacia el banquete celestial, donde
todos los elegidos se sentarán a la mesa del Reino» (1344).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
El amor cristiano es más que filantropía, es caridad que brota de la
vida compartida en el mismo Cuerpo de
Cristo, en la Iglesia de la Eucaristía: «Si vosotros mismos sois Cuerpo
y miembros de Cristo, sois el sacramento
que es puesto sobre la mesa del Señor, y recibís este sacramento
vuestro. Respondéis ``amén'' (es decir, ``sí'' ``es
verdad'') a lo que recibís, con lo que, respondiendo, lo reafirmáis.
Oyes decir ``el Cuerpo de Cristo'' y respondes
``amén''. Por lo tanto, sé tú verdadero miembro de Cristo para que
tu ``amén'' sea también verdadero (S.
Agustín)» (1396).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El término de la vida terrena de Jesús, de la Última Cena a la
Resurrección, se enmarca en la Pascua antigua
y en la Nueva: La Cena se celebra «Antes del día de la fiesta de la
Pascua» antigua. Se relaciona así con aquella
Pascua. Y la misma Cena se vincula, a su vez, con la Pascua Nueva: «Antes
del día de la fiesta de la Pascua
(antigua, la fiesta del paso del Dios salvador de su pueblo), sabiendo
Jesús que había llegado la hora de pasar (su
Nueva Pascua) de este mundo al Padre... estando cenando...». El paso de
Jesús al Padre prolonga y supera a la
Pascua antigua, es la Pascua Nueva.
El día de la Eucaristía se lee el evangelio del lavatorio de los
pies, para destacar que la Eucaristía se frustra sin
el servicio mutuo.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La institución de la Eucaristía: 610; 1337-1344.
La Oración de la Hora de Jesús: 2746-2751.
La comunión de bienes espirituales y materiales: 949-953.
El respeto de la persona y la solidaridad imperativos del mandamiento
nuevo: 1929-1933; 1939-1942.
Razón de ser del sacerdocio ministerial: 610; 1548-1553.
La respuesta:
La ofrenda de la Iglesia en la Eucaristía: 1368-1372.
La Iglesia de la Eucaristía, Iglesia de la caridad: 2074; 1396-1398.
El ministerio sacerdotal: 1551. 876-879.
C. Otras sugerencias
Si en verdad se participa de la Eucaristía, se participa de la Muerte
del Señor. Si se participa de la Muerte del
Señor, se ama como El amó, «hasta el fin».
El ministerio es el servicio eclesial que acerca el Amor del Señor hasta
la muerte a los miembros de la Iglesia.
VIERNES SANTO: CELEBRACION DE LA MUERTE DEL
SEÑOR (inicio)
«!Pueblo mío! ¿Qué te he hecho?»
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 52,13-53,12: El fue traspasado por nuestras rebeliones
Sal 30, 2 y 6.12-13.15-16.17 y 25: Padre, a tus manos encomiendo mi
espíritu
Hb 4, 14-16; 5, 7-9: Experimentó la obediencia, y se convirtió en
causa de salvación eterna para todos los que le
obedecen
Jn 18,1-19,42: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan.
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Toda la vida de Cristo es Misterio de Redención. La Redención nos
viene ante todo por la sangre de la cruz...
pero este misterio está actuando en toda la vida de Cristo: ya en la
Encarnación porque haciéndose pobre nos
enriquece con su pobreza... en su vida oculta donde repara nuestra
insumisión mediante su sometimiento... en sus
curaciones y exorcismos, por los cuales él tomó nuestras flaquezas y
cargó con nuestras enfermedades...» (517).
«El ``amor hasta el extremo'' (Jn 13, 1) es el que confiere valor de
redención y de reparación, de expiación y de
satisfacción al sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en
la ofrenda de su vida. La existencia en
Cristo de la persona divina del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza
a todas las personas humanas, y
que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio
redentor por todos (616).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y
amado a todos y a cada uno de nosotros y se
ha entregado por cada uno de nosotros: ``El Hijo de Dios me amó'' (Ga 2,
20). Nos ha amado a todos con un
corazón humano'' (Pío XII)» (478).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Destaca en la Pasión, según San Juan, la realeza del Crucificado:
Así, por ejemplo, el título de la cruz, «Jesús
el Nazareno, el Rey de los judíos». Muere de forma soberana: cuida de su
Madre y del discípulo amado, de que
se cumplan las Escrituras (cf 19, 28) y termina su vida en este mundo, como
dueño de la vida y de la muerte:
«inclinando la cabeza, entregó el espíritu» (19, 30).
Sólo Juan transmite la transfuxión de Jesús muerto y asevera
repetidamente el testimonio de la sangre y del
agua que brotaron del costado de Jesús (cf 19, 34s.). Los ojos de la
Iglesia, a lo largo de los siglos, han
contemplado el costado abierto del Redentor y han visto: la fuente viva de
los sacramentos, el nacimiento de la
Iglesia (como Eva del costado de Adán), el refugio seguro de pecadores y
místicos, y, sobre todo, el Amor del
Corazón del Hijo, impulso de toda su vida y su obra.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
En la Cruz se muestra:
«El misterio de la aparente impotencia de Dios»: 272.
El «Dios misericordioso y clemente»: 210.
Que «Dios es Amor»: 218-221.
La respuesta:
La adhesión a la oración de Jesús en la Cruz: 2605.
La oración exigente: 2717-2719.
La Alianza y el Decálogo: 2056-2063; 2083.
C. Otras sugerencias
«El pecado mortal es una posibilidad radical de la libertad humana como
lo es también el amor. Entraña la
pérdida de la caridad... El pecado venial debilita la caridad...» (1861
y 1863). El beso al Cristo clavado, en la
Adoración de la Cruz, debe ser un acto de contrición sin palabras.
«Todos los fieles... son llamados... a la perfección de la caridad (LG
40)» (2013). «El camino de la perfección
pasa por la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual...»
(2015).
LA VIGILIA PASCUAL (inicio)
«!Qué Noche tan dichosa!»
I. LA PALABRA DE DIOS
La Ley: Lecturas 1.a-3.a: La Creación, la promesa a Abrahán y la
liberación de Egipto.
Los Profetas: Lecturas 4.a-7.a: La restauración del pueblo que pecó
(Isaías, Baruc y Ezequiel).
Rm 6, 3-11: Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere
más
Sal 117, 1-2.16ab-17.22-23: Aleluya, aleluya, aleluya
Lc 24, 1-12: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Qué Noche tan dichosa canta el ``Exultet'' de Pascua, sólo
ella conoció el momento en que Cristo resucitó
de entre los muertos». «En efecto, nadie fue testigo ocular del
acontecimiento mismo de la Resurrección y ningún
evangelista lo describe. Nadie puede decir cómo sucedió físicamente.
Menos aún, su esencia más íntima, el paso a
otra vida, fue perceptible a los sentidos. Acontecimiento histórico
demostrable por la señal del sepulcro vacío y
por la realidad de los encuentros de los apóstoles con el Cristo
resucitado, no por ello la Resurrección pertenece
menos al centro del Misterio de la fe en aquello que transciende y sobrepasa
la historia. Por eso, Cristo
resucitado no se manifiesta al mundo sino a sus discípulos, ``a los que
habían subido con él desde Galilea a
Jerusalén y que ahora son testigos suyos ante el pueblo'' (Hch 13, 31)»
(647).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«La vida se ha extendido sobre todos los seres y todos están llenos de
una amplia luz: el Oriente de los
orientes invade el universo, y el que existía ``antes del lucero de la
mañana'' y antes de todos los astros, inmortal
e inmenso, el gran Cristo brilla sobre todos los seres más que el sol. Por
eso... se instaura un día de luz, largo,
eterno, que no se extingue: la Pascua mística» (S. Hipólito) (1165).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
«El sepulcro vacío... ``no está aquí, ha resucitado'' (Lc 24,
5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua,
el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. El sepulcro
vacío ha constituído para todos un signo
esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el
reconocimiento del hecho de la
Resurrección» (640).
La Historia de la Salvación meditada en la Vigilia, en las lecturas del
AT que culminan en el anuncio
evangélico de la Resurrección, se hace presente en el contacto
sacramental con el Cristo resucitado: primero en la
renovación del bautismo y después, y principalmente, en la
renovación de la Eucaristía.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La lectura cristiana del Antiguo Testamento: 1093-1995.
«Jesucristo fue sepultado»: 624-630.
«Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre
los muertos»: 631-640.
La respuesta:
Muertos, sepultados y resucitados con Cristo en el bautismo: 628;
1262-1274.
La vocación de todo cristiano a la vida nueva que es la santidad
cristiana: 2012-2016.
C. Otras sugerencias
La vida cristiana en este mundo es prolongar y desarrollar el misterio de
la Noche pascual año tras año, porque
del bautismo «fuente de la nueva vida en Cristo... brota toda la vida
cristiana... Todo el organismo de la vida
sobrenatural del cristiano tiene su raíz en el santo bautismo» (cf 1254
y 1266).
Así, de año en año, y cada año de Domingo en Domingo, Día de
la Resurrección y, por eso, de la Eucaristía,
«el pueblo de Dios peregrinante ``camina por la senda estrecha de la
cruz''(AG 1) hacia el banquete celestial,
donde todos los elegidos se sentarán a la mesa del Reino» (cf 1344).
DOMINGO DE RESURRECCIÓN (inicio)
«!En verdad resucitó el Señor!»
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 10, 34a. 37-43: Nosotros hemos comido y bebido con él después de
su resurrección
Sal 117, 1-2.16ab-17.22-23: Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo
Col 3, 1-4: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo [o
1Co 5, 6b-8: Barred la levadura vieja, para ser
una masa nueva]
Jn 20, 1-9: El había de resucitar de entre los muertos
II. LA FE DE LA IGLESIA
«En la Liturgia de la Iglesia, Cristo significa y realiza principalmente
el misterio pascual. Durante su vida
terrestre Jesús anunciaba con su enseñanza y anticipaba con sus actos
el misterio pascual. Cuando llegó su Hora...
vivió el único acontecimiento de la historia que no pasa... todos los
demás acontecimientos... son absorbidos por el
pasado. El misterio pascual de Cristo... no puede permanecer solamente en el
pasado, pues por su muerte
destruyó a la muerte, y todo lo que Cristo es y todo lo que hizo y
padeció por los hombres participa de la
eternidad divina y domina así todos los tiempos y en ellos se mantiene
permanentemente presente...» (1085).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Cuando meditamos, oh Cristo, las maravillas que fueron realizadas en este
día del domingo de tu santa
Resurrección, decimos: Bendito es el día del domingo, porque en él
tuvo comienzo la creación... la salvación del
mundo... la renovación del género humano... en él el cielo y la
tierra se regocijaron y el universo entero quedó
lleno de luz. Bendito es el día del domingo, porque en él fueron
abiertas las puertas del paraíso para que Adán y
todos los desterrados entraran en él sin temor» (Fanqîth, Oficio
siríaco de Antioquía) (1167).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
«... su descubrimiento [del sepulcro vacío] por los discípulos
fue el primer paso para el reconocimiento del
hecho de la Resurrección. ``El discípulo que Jesús amaba'' (Jn 20,
2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y
al descubrir ``las vendas en el suelo'' (20, 6) ``vió y creyó'' (Jn 20,
8). Eso supone que constató en el estado del
sepulcro vacío (cf Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no
había podido ser obra humana y que Jesús
no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso
de Lázaro (cf Jn 11, 44)» (640).
Los protagonistas de la perícopa son Pedro y el otro discípulo «que
Jesús amaba». Serán los primeros testigos
de la Resurrección. Al ver el sepulcro vacío, creen. La fe está
vinculada a entender la Escritura: «que El había de
resucitar de entre los muertos». Del principio al fin de la Revelación,
Dios se muestra siempre fiel, no abandona
ni a su pueblo ni a cada uno de sus hijos. Ni se deja vencer en fidelidad.
Por eso resucita al Justo por excelencia,
«el Hijo amado, el predilecto».
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La Resurrección de Cristo y la Santísima Trinidad: 648-650.
Resucitados ya con Cristo: 1002-1004.
La respuesta:
Esperanza personal y comunitaria: 1817-1821. 1042-1050.
La Eucaristía y la resurrección: 1402-1405.
C. Otras sugerencias
Para que el misterio de la resurrección arraigue en el corazón, es
imprescindible la experiencia de la vida de
Dios en nosotros, en cuanto es posible en este mundo. La actividad
espiritual, la atención a la vida del Espíritu
en nosotros, en línea con el «ejercicio cuaresmal», conducen a tal
experiencia.
«``La Iglesia, desde la Tradición apostólica que tiene su origen en
el mismo día de la resurrección de Cristo,
celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con
razón `día del Señor' o domingo''» (1166).
El Domingo es el símbolo real de la identidad cristiana, que reclama la
celebración de la Eucaristía y del Día.
EL TIEMPO PASCUAL (inicio)
Es el Tiempo primero histórica y teológicamente. Sus comienzos se
sitúan en el siglo II, cuando los demás
Tiempos fuertes datan del IV y el Adviento es aún más tardío.
También teológicamente ocupa el primer puesto,
porque el misterio de la Resurrección del Señor es el fundamento de la
fe cristiana y su vivencia el centro de la
vida «en el Espíritu», que es la experiencia propia del bautizado.
Así, la Cuaresma, por ejemplo, es imprescindible
pero no es el Tiempo más importante, porque fuimos creados para gozar de
Dios, no para sufrir por El; aunque
no hay otro camino para la dicha que el de la negación de sí mismo,
según el Evangelio.
Los Cincuenta días de Pascua celebran el gozo de Dios en nosotros,
presente en el Cristo resucitado.
La vida parroquial, durante este tiempo, está en parte acaparada por las
Primeras Comuniones. Se impone, sin
embargo, la paciente y constante catequización de los fieles en las
riquezas de este Tiempo. «Los cincuenta días
que van desde el Domingo de Resurrección hasta el Domingo de
Pentecostés, han de ser celebrados con alegría y
de forma exultante como si se tratase de un solo y único día festivo,
más aún, como si se tratase de ``un gran
Domingo''...» (Normas Universales sobre el Año litúrgico y el
Calendario, n.o 22). Se nos pone delante como
tarea pastoral la experiencia del gozo del Espíritu Santo.
Una introducción a las celebraciones de los Domingos pascuales aparece
en el cuadro de la página siguiente. Las
aportaciones recogidas del Catecismo giran en torno a la anuncios
evangélicos.
TIEMPO PASCUAL
Solemnidades y Domingos
Primera Lectura
Segunda
Lectura
Evangelio
Catecismo de la Iglesia Católica
2.o PASCUA
Expansión de la Iglesia
(Hch 5, 12-26)
Visión de Cristo Resucitado, «un domingo»
(Ap 1, 9-11a.12s.17-19)
Aparición a los discípulos el
domingo de Resurrección (Jn 20, 19-31)
Las aparicones del
resucitado: 641-647
3.o PASCUA
Testimonio apostólico sobre la
Resurrección (Hch 5, 27-32.40b-41)
Liturgia celeste,
universal y cósmica: en torno a Dios y al Cordero (Ap 5, 11-14)
Aparición después de la pesca milagrosa (Jn 21, 1-19)
Sentido salvífico y alcance de la Resurrección: 651-655
4.o PASCUA
La misión a los gentiles por el
rechazo de Israel (Hch 13, 14.43-52)
Liturgia celeste
(Ap 7,9. 14b-17)
El Buen Pastor (Jn 10, 27-30)
Los símbolos de la Iglesia: 753-757
5.o PASCUA
Misión de Pablo y Bernabé
(Hch 14, 20b-26)
La nueva creación y la nueva
Jerusalén (Ap 21, 1-5a)
Consignas para el tiempo de la
Iglesia (Jn 13, 31-33a.34s)
La Alianza Nueva y el Nuevo
Mandamiento: 733-734; 1822- 1832
6.o PASCUA
El Concilio de Jerusalén
(Hch 15, 1-2.22-29)
La nueva Jerusalén (Ap 21,
10-14.22-23)
Consignas para el tiempo de la Iglesia (Jn 14,
23-29)
La comprensión de la Palabra de Dios: 111-117;
128-133
ASCENSIÓN
El Misterio de la Ascensión (Hch 1,
1-11)
La gloria de Cristo exaltado (Ef 1, 17-23)
El Msterio de la Ascensión del Señor (Lc 24, 46-53)
El misterio de la Ascensión: 659-668
PENTECOSTÉS. Vigilia
El Espíritu hace revivir al
Pueblo de Dios (Ez 37, 1-14)
El «gemido» del Espíritu
en la creación y en los hijos (Rm 8, 22-27)
El
Espíritu Agua Viva (Jn 7, 37-39)
Cristo resucitado fuente
del Espíritu: 728-730; 742; 746
PENTECOSTÉS. Día
El misterio de Pentecostés
(Hch 2, 1-11)
Un Cuerpo y un Espíritu (1 Co 12, 3b7.12-13)
Aparición a los discípulos el Domingo de
Resurrección y donación del Espíritu (Jn 20, 19-23)
El Espíritu Santo y la Iglesia: 731-741
DOMINGO II DE PASCUA (inicio)
«!Dichosos los que crean sin haber visto!»
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 5, 12-16: Crecía el número de los creyentes
Sal 117,2-4. 22-24.25-27a: Dad gracias al Señor porque es bueno, porque
es eterna su misericordia (o Aleluya)
Ap 1, 9-11. 12s. 17-19: Estaba muerto, y ya ves, vivo por los siglos de los
siglos
Jn 20, 19-31: A los ocho días, se les apareció Jesús
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Jesús resucitó de entre los muertos ``el primer día de la
semana''... En cuanto es el ``primer día'', el día de la
Resurrección de Cristo recuerda la primera creación. En cuanto es el
``octavo día'', que sigue al sábado... significa
la nueva creación inaugurada con la resurrección de Cristo. Para los
cristianos vino a ser el primero de todos los
días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor... el
``domingo''... La celebración dominical del día y de la
Eucaristía del Señor tiene un papel principalísimo en la vida de la
Iglesia...» (2174 y 2177).
«Jesús resucitado establece con sus discípulos relaciones directas
mediante el tacto... y el compartir la comida...
no es un espíritu... es el mismo que ha sido martirizado y crucificado ya
que sigue llevando las huellas de su
pasión...» (645).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la
nueva esperanza, no observando ya el sábado,
sino el día del Señor, en el que nuestra vida es bendecida por El y por
su muerte» (S. Ignacio de Antioquía).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La misma perícopa se repite en los tres años. Señal de su
importancia. Es un condensado del lado divino del
misterio: la presencia asequible del Resucitado, su mensaje, el don del
Espíritu, la constitución de los Doce y con
ellos de la Iglesia para la misión y en ésta, la extinción del
pecado y la creación de la vida nueva. Por el lado
humano: la «experiencia» de los Doce y hoy de la asamblea litúrgica,
la duda en el corazón humano y también la
adoración rendida: «!Señor mío y Dios mío!». El misterio
divino-humano cristaliza en un Día, en el que todo eso
sucede, «el día primero de la semana» y «a los ochos días».
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Las apariciones del Resucitado: 641-647.
El Día del Señor: 1163-1167; 2174-2179.
La respuesta:
El encuentro con el Señor resucitado en la Iglesia por la oración:
2559-2561; la adhesión a la oración del
Cristo pascual: 2606; para la búsqueda incipiente de Dios: 27; 29;
166-168.
El Domingo día de encuentro con el Señor, con los hombres y de
descanso: 2180-2188.
C. Otras sugerencias
Cuaresma y Pascua se completan. A la oración penitente de Cuaresma
sucede el impulso interior al gozo
oracional de la Pascua. También la oración se entreteje de negación
de sí y de consolación, de negativo y positivo,
de la Ley pascual que domina la vida del bautizado.
Se ha de catequizar sobre la grandeza del Domingo y no se ha de ocultar el
precepto dominical, que es una
ayuda a la debilidad humana (2180-2182).
DOMINGO III DE PASCUA (inicio)
«!Es el Señor!»
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 5, 27b-32.40b-41: Testigo de esto somos nosotros y el Espíritu Santo
Sal 29,2 y 4.5 y 6.11 y 12a y 13b: Te ensalzaré, Señor, porque me has
librado (o Aleluya)
Ap 5, 11-14: Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la
alabanza
Jn 21, 1-19: Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio; lo mismo el
pescado
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Con mucha frecuencia, en los evangelios, hay personas que se dirigen a
Jesús llamándole ``Señor''... En el
encuentro con Jesús resucitado, se convierte en adoración: ``Señor
mío y Dios mío''... Entonces toma una
connotación de amor y de afecto que quedará como propia de la
tradición cristiana: ``!Es el Señor!'' (Jn 21, 7)»
(448).
«El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente
de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó
las llaves de ella... lo instituyó pastor de todo el rebaño... Este
oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles
pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo
el primado del Papa» (881 y 765).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«... no abandonas nunca a tu rebaño, sino que, por medio de los santos
pastores, lo proteges y conservas, y
quieres que tenga siempre por guía la palabra de aquellos mismos pastores
a quienes tu Hijo dio la misión de
anunciar el Evangelio (MR, Prefacio de los apóstoles)» (857).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La Resurrección «acontecimiento histórico demostrable por la
señal del sepulcro vacío [Domingo de Pascua] y
por la realidad de los encuentros de los apóstoles con Cristo resucitado
[Domingos II y III], no por ello...
pertenece menos al centro del Misterio de la fe...Por eso, Cristo resucitado
no se manifiesta al mundo (cf Jn 14,
22) sino a sus discípulos, ``a los que habían subido con él desde
Galilea a Jerusalén y que ahora son testigos
suyos ante el pueblo'' (Hch 13, 31)» (647).
También en esta perícopa hay que tomar conciencia de la riqueza del
anuncio evangélico: la presencia peculiar
del Resucitado (cf 645), el banquete del Pez y del Pan, símbolos
primitivos eucarísticos, el descubrimiento del
Señor por los discípulos pero manteniendo El su misterio, la misión
de Pedro en la Iglesia y su futuro martirial.
(Cf Liturgia de las Horas II, 778-780).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
m Sentido y alcance salvífico de la Resurrección: 651-655.
El ministerio de Pedro en la Iglesia: 553 (también 551-552).
La respuesta:
El encuentro con el Señor resucitado en la Iglesia por la oración:
2626-2643.
m Toda la Iglesia es apostólica: 863-865.
C. Otras sugerencias
Pascua es el Tiempo del gozo profundo, de la alegría desbordante y de la
paz del corazón.
El deseo de felicidad «es de origen divino: Dios lo ha puesto en el
corazón del hombre a fin de atraerlo hacia
El, el único que lo puede satisfacer... Dios nos llama a su propia
bienaventuranza... a cada uno... al conjunto de
la Iglesia» (cf 1718).
DOMINGO IV DE PASCUA (inicio)
«El Buen Pastor se hace presente en los pastores de la Iglesia»
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 13, 14. 43-52: Nos dedicamos a los gentiles
Sal 99, 2.3.5: Somos su pueblo y ovejas de su rebaño
Ap 7, 9. 14b-17: El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia
fuentes de aguas vivas
Jn 10, 27-30: Yo doy la vida eterna a mis ovejas
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La Iglesia, en efecto, es el redil cuya puerta única y necesaria es
Cristo. Es también el rebaño cuyo pastor será
el mismo Dios, como él mismo anunció. Aunque son pastores humanos
quienes gobiernan a las ovejas, sin
embargo es Cristo mismo el que sin cesar las guía y alimenta» (754).
«La única Iglesia de Cristo.... Nuestro Salvador, después de su
resurrección, la entregó a Pedro para que la
pastoreara. Le encargó a él y a los demás apóstoles que la
extendieran y la gobernaran... Esta Iglesia, consituída y
ordenada en este mundo como una sociedad subsiste en la Iglesia católica,
gobernada por el sucesor de Pedro y
por los obispos en comunión con él» (816).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«``El mundo fue creado en orden a la Iglesia'', decían los cristianos
de los primeros tiempos. Dios creó el
mundo en orden a la comunión en su vida divina, ``comunión'' que se
realiza mediante la ``convocación'' de los
hombres en Cristo, y esta ``convocación'' es la Iglesia. La Iglesia es la
finalidad de todas las cosas (Clemente de
Alejandría...)» (760).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
A los primeros Domingos pascuales, centrados en las apariciones, sucede en
todos los ciclos el Domingo
dedicado al Buen Pastor. Porque este título se verifica sólo en el
Cristo que ha dado «la vida por las ovejas» y
éste sólo es el Resucitado.
Destaquemos expresiones significativas en la perícopa de este año C:
Las ovejas «escuchan» su voz (de Jesús),
no sólo oyen sino atienden con interés y acogen la Palabra sembrada en
el corazón. Jesús «conoce» a las ovejas,
da la «Vida eterna». Nadie podrá arrebatar las ovejas de las manos de
Jesús, porque se las ha dado el Padre, que
todo lo puede, con el que Jesús es «Uno», «Yo y el Padre somos
uno».
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La imágenes de la Iglesia descubren tanto a la Iglesia como a su
Señor: 753-757.
m Los pastores en la misión de la Iglesia: 881; 890; 893 y 896.
La respuesta:
m Don y responsabilidad para los pastores: 1585-1589.
La adhesión de los fieles a los pastores: 858; 862; en la vida moral:
2032-2040.
C. Otras sugerencias
La Iglesia arraiga en la vida pública del Señor pero es el fruto
maduro del gozo desbordante de la resurrección.
En este gozo del Tiempo pascual, se ha de cambiar la actitud crítica
hacia los pastores en actitud cordial,
pensada y expresada, según «el lenguaje... la inteligencia y la vida de
la fe» (171).
Tenemos que recuperar el amor a la Iglesia de las primeras generaciones.
DOMINGO V DE PASCUA (inicio)
Domingo de las consignas del Señor en su despedida
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 14, 20b-26: Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medido de ellos
Sal 144,8-9. 10-11. 12-13ab: Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey
Ap 21, 1-5a: Dios enjugará las lágrimas de sus ojos
Jn 13, 31-33a. 34s.: Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Cuando por fin Cristo es glorificado (Jn 7, 39), puede a su vez, de junto al Padre, enviar el
Espíritu a los que creen en El: les comunica su Gloria, es decir, el Espíritu Santo que lo glorifica.
La misión conjunta se desplegará desde entonces en los hijos adoptados por el Padre en el
Cuerpo de su Hijo: la misión del Espíritu de adopción será unirlos a Cristo y hacerles vivir en
El» (690).
Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo. Amando a los suyos «hasta el fin» (Jn 13, 1),
manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Amándose unos a otros, los discípulos imitan el
amor de Jesús que reciben también en ellos. Por eso Jesús dice: «Como el Padre me amó, yo
también os he amado a vosotros: permaneced en mi amor» (Jn 15, 9). Y también: «Este es el
mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado» (Jn 15, 12) (1823).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ese es el fin; para conseguirlo, corremos;
hacia él corremos; una vez llegados en él reposamos» (S. Agustín) 1829).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Al Domingo del Buen Pastor suceden dos Domingos del Sermón de la Cena o de las consignas
de Jesús para el tiempo de la Iglesia.
La Cruz y la Gloria, mejor la Gloria de la Cruz o la Cruz gloriosa, se aunan en el Misterio
pascual, ley de Vida de Jesús y de sus seguidores.
La unidad del Padre y del Hijo, «somos Uno» (Jn 10, 30), se manifiesta una vez más en que la
glorificación del Hijo es también glorificación del Padre. Se alude primero a la glorifiación
pascual en este mundo, en la pasión y resurrección, y, después de la Ascensión, en el seno del
Padre.
La «novedad» del mandamiento nuevo estriba en que es un mandato estipulado en la «nueva»
alianza. Y ésta se caracteriza por la comunicación profunda e íntima de Dios a su «nuevo»
pueblo, «escribiré mi Ley en vuestros corazones» (cf Jr 31, 33).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La «gloria» del Resucitado: 645-647; 663; 668.
La Alianza Nueva y el Mandamiento Nuevo: 733-736; 1822-1832.
La respuesta:
La adhesión a Jesucristo resucitado y la «evangelización»: 422-429.
La práctica del mandamiento nuevo: 1824-1829; 2197-2199; 2212.
C. Otras sugerencias
Para evangelizar en necesario buscar la «ganancia sublime que es el conocimiento de Cristo» [y]
«aceptar perder todas las cosas... para ganar a Cristo y ser hallado en él» (428).
El amor cristiano nace del Amor del Padre a los hombres comunicado a su Hijo y de éste a sus
hermanos, «en el Espíritu Santo». Es trinitario y se llama caridad. Es fruto de la gracia, no es
simple filantropía, aun cuando ésta puede prepararle el camino.
DOMINGO VI DE PASCUA (inicio)
«El Espíritu Santo os irá recordando lo que os he dicho»
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 15, 1-2. 22-29: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no
imponeros más cargas que las
indispensables
Sal 66,2-3.5.6 y 8: !Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los
pueblos te alaben
Ap 21, 10-14.22-23: Me enseñó la ciudad santa, que bajaba del cielo
Jn 14, 23-29: El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he
dicho
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El fin último de toda la economía divina es la entrada de las
criaturas en la unidad perfecta de la
Bienaventurada Trinidad. Pero desde ahora somos llamados a ser habitados por
la Santísima Trinidad: ``Si alguno
me ama mdice el Señor guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará,
y vendremos a él, y haremos morada en él''
(Jn 14, 23)» (260).
«Jesús promete la venida del Espíritu Santo... El Espíritu de
Verdad, el otro Paráclito, será dado por el Padre
en virtud de la oración de Jesús... El Espíritu Santo vendrá,
nosotros lo conoceremos, estará con nosotros para
siempre... nos lo enseñará todo y nos recordará todo lo que Cristo
nos ha dicho y dará testimonio de él; nos
conducirá a la verdad completa y glorificará a Cristo» (729).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«... Sin el Espíritu no es posible ver al Hijo de Dios, y, sin el
Hijo, nadie puede acercarse al Padre, porque el
conocimiento del Padre es el Hijo, y el conocimiento del Hijo se logra por el
Espíritu Santo (San Ireneo)» (683).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Tres consignas en este Domingo para el tiempo de la Iglesia:
El cumplimiento de la Palabra y la inhabitación de la Trinidad: El
Padre amó al mundo en la encarnación del
Hijo y lo sigue amando al habitar con el Hijo y el Espíritu en la Iglesia
y en los fieles.
El Don del Espíritu: para comprender y penetrar en el Evangelio. El
Espíritu es «el maestro interior». «Entra
hasta el fondo del alma/... Mira el vacío del hombre/ Si tú le faltas
por dentro».
La paz en la ausencia visible del Resucitado: la «paz» evangélica
es más que sosiego; refleja, además, plenitud
y felicidad («bienaventuranza»).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La acción trinitaria en el hombre: 257-260; 265; 1996-1999; 2003-2005.
m «El Espíritu Santo intérprete de la Escritura»: 1093-1095;
1099-1103.
La paz (felicidad) del corazón, don divino: 1720-1724; 2302-2306.
La respuesta:
La bendición, la adoración y la alabanza a la Stma. Trinidad:
2626-2628; 2639.
La comprensión de la Palabra, «según el Espíritu»: 111-117;
128-130; 134; 137 y 140.
C. Otras sugerencias
Necesitamos más del gozo pascual que de la abnegación cuaresmal, aun
cuando ésta sea imprescindible para
aquélla.
El Tiempo de Pascua es el Tiempo de la consolación de Dios, si el fiel
bebe reposadamente en la espiritualidad
de la Iglesia.
DOMINGO VII DE PASCUA: LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (inicio)
«La Ascensión de tu Hijo, es ya nuestra victoria»
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 1, 1-11: Se elevó a la vista de ellos
Sal 46, 2-3.6-7.8-9: Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son
de trompetas
Ef 1, 17-23: Lo sentó a su derecha en el cielo
Lc 24, 46-53: Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo
II. LA FE DE LA IGLESIA
«... La última aparición de Jesús termina con la entrada
irreversible de su humanidad en la gloria divina
simbolizada por la nube... y por el cielo... donde se sienta para siempre a
la derecha de Dios... [hay] una
diferencia de manifestación entre la gloria de Cristo resucitado y la de
Cristo exaltado a la derecha del Padre...
El acontecimiento a la vez histórico y transcendente de la Ascensión
marca la transición de una a otra...» (659).
Está sentado a la derecha del Padre... entendemos la gloria y el honor
de la divinidad... el que existía como
Hijo de Dios antes de todos los siglos... está sentado corporalmente...
Sentarse a la derecha del Padre significa
[también] la inauguración del reino del Mesías... A partir de
este momento los apóstoles se convirtieron en
testigos del «Reino que no tendrá fin» (663-664).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«La Iglesia... sólo llegará a su perfección en la gloria del
cielo, cuando llegue el tiempo de la restauración
universal y cuando con la humanidad, también el universo entero... quede
perfectamente renovado en Cristo (LG
48)» (1042).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Nos limitamos a los puntos más propios del misterio de la Ascensión:
«Testigos» revestidos «de la fuerza de lo alto»: La misión es
testimonio de lo sucedido, no la reflexión que
seduce. Los testigos de hoy, apoyados en la sucesión apostólica,
garantizan lo sucedido a los apóstoles.
«Mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo al
cielo)»: La experiencia de «la entrada irreversible de
su humanidad en la gloria divina» fue una experiencia profundamente
«religiosa». Jesús aparece como Sumo
Sacerdote en su sacrificio y exaltación en los cielos.
«...se volvieron a Jerusalén con gran alegría»: por la vida,
muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo, el
Hijo de Dios.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El misterio de la Ascensión: 659-668.
m Entre la Ascensión y el retorno glorioso de Cristo: 669-670.
La respuesta:
m «Nuestra comunión en los misterios de Jesús»: 516-521;
2711-2719.
El Tiempo de la misión y la prueba: 671-672.
La mirada hacia el retorno de Cristo: 673-677.
C. Otras sugerencias
La Ascensión nos abre «a la fuerza de lo alto». La semana que
clausura las fiestas pascuales debe estar
marcada por el deseo frecuente del Espíritu Santo. No debe perder el tono
de las fiestas pascuales y debe
intensificar la oración al Espíritu (2670-2672).
El Tiempo de la Iglesia: Tiempo del Espíritu y del testimonio, de la
prueba del mal, de la espera y la vigilia.
Son los rasgos de una espiritualidad eclesial, de la que han de participar
todas las formas de espiritualidad.
DOMINGO DE PENTECOSTÉS. MISA VESPERTINA DE LA
VIGILIA (inicio)
«Envía tu Espíritu, Señor»
I. LA PALABRA DE DIOS
Ez 37, 1-14: !Huesos secos! Os infundiré espíritu y viviréis
Sal 103, 1-2a.24 y 35c.27-28-29bc-30: Envía tu Espíritu, Señor, y
repuebla la faz de la tierra
Rm 8, 22-27: El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables
Jn 7, 37-39: Manarán torrentes de agua viva
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Jesús no revela plenamente el Espíritu Santo hasta que él mismo
no ha sido glorificado por su Muerte y su
Resurrección. Sin embargo, lo sugiere poco a poco, incluso en su
enseñanza a la muchedumbre, cuando revela
que su Carne será alimento para la vida del mundo. Lo sugiere también a
Nicodemo, a la Samaritana y a los que
participan en la fiesta de los Tabernáculos. A sus discípulos les habla
de él abiertamente a propósito de la
oración y del testimonio que tendrán que dar» (728).
«... La comunión con Jesús se hizo en cierto modo más intensa
obdespués de la Ascensión]: ``Por la comunicación
de su Espíritu a sus hermanos, reunidos de todos los pueblos, Cristo los
constituye místicamente en su cuerpo''»
(788).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«En efecto, es a la misma Iglesia, a la que ha sido confiado el ``Don de
Dios''... Es en ella donde se ha
despositado la comunión con Cristo, es decir, el Espíritu Santo, arras
de la incorruptibilidad, confirmación de
nuestra fe y escala de nuestra ascensión hacia Dios... Porque allí
donde está la Iglesia, allí está también el
Espíritu de Dios; y allí donde está el Espíritu de Dios, está
la Iglesia y toda gracia (San Ireneo)» (797).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La mera exégesis plantea distintas lecturas sobre el sentido del
«agua» y del lugar de donde brota. En la gran
Tradición de la Iglesia, la comprensión del texto es clara: El agua
designa el Espíritu y también sus dones (por lo
tanto, el bautismo). El lugar de donde brota es, en primer término,
Cristo, y también, como lugar derivado, el
creyente. Y el Cristo de esta perícopa está referido al Cristo pascual,
muerto para resucitar, de cuyo costado
brotaron «sangre y agua». El Espíritu brota del Corazón del
Señor. Por fin, la donación del Espíritu se vincula a
la glorificación de Jesús. No es que antes el Espíritu permaneciera
inactivo, sino que, después de la Resurrección
de Jesús, comenzaba la acción a gran escala del Espíritu Santo.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El Cristo resucitado fuente viva del Espíritu: 728-730.
La sed de Dios y la sed del hombre: 2560-2565.
La respuesta:
La orientación trinitaria de la vida cristiana: 732; 232-234; 256; 260.
m «Las fuentes de la oración» que calman la sed: 2652-2660.
C. Otras sugerencias
«Creo en el Espíritu Santo». Y en él se incluyen los artículos
sobre el Espíritu y sus grandes acciones: la
Iglesia, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la
vida eterna. Esta distribución del Credo pone
de manifiesto que nuestra vida cristiana, presente y futura, depende del
Espíritu Santo. ¿Caemos en la cuenta de
su lugar decisivo en la vida cristiana?
La donación del Espíritu a la Iglesia se vincula a la muerte de
Cristo en la Cruz. De ahí la efusión del Espíritu
Santo a los discípulos en el Día de la Resurrección.
DOMINGO DE PENTECOSTÉS: MISA DEL DÍA (inicio)
«!Ven, Espíritu Santo!»
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 2, 1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y comenzaron a hablar
Sal 103, 1ab y 24ac.29bc-30.31 y 34: Envía tu Espíritu, Señor, y
repuebla la faz de la tierra
1 Co 12, 3b-7. 12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para
formar un solo cuerpo
Jn 20, 19-23: Como el Padre me ha enviado, así también os envío
yo. Recibid el Espíritu Santo.
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El día de Pentecostés (al término de las siete semanas
pascuales), la Pascua de Cristo se consuma con la
efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como
Persona divina. Desde su plenitud, Cristo, el
Señor, derrama profusamente el Espíritu» (731).
«En este día se revela plenamente la Santísima Trinidad. Desde ese
día el Reino anunciado por Cristo está
abierto a todos los que creen en El: en la humildad de la carne y en la fe,
participan ya en la Comunión de la
Santísima Trinidad. Con su venida, que no cesa, el Espíritu hace entrar
al mundo en los «últimos tiempos», el
tiempo de la Iglesia, el Reino ya heredado, pero todavía no consumado»
(732).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«!Ven, Espíritu Santo,!
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos» (Secuencia del día).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En Pentecostés se vuelve a proclamar el Evangelio del Domingo II de
Pascua. Coinciden los comienzos y el fin
del Tiempo pascual y ambos abrazan los Cincuenta días «como un solo
día que no conoce ocaso... como un gran
Domingo». El domingo de Pentecostés destaca el envío de la Iglesia al
mundo, impulsada por el Espíritu Santo.
«La misión es trinitaria, del Padre al Hijo y de éste, ``en el
Espíritu'', a la Iglesia. Agente decisivo de la
primera fue el Espíritu, desde la encarnación hasta la resurrección.
Y lo será también de la segunda, «pues la
misión de la Iglesia no se añade a la de Cristo y del Espíritu
Santo, sino que es su sacramento» (cf 737; 797).
«En la misión se coloca en primer plano el perdón de los pecados,
porque Jesús fue enviado a liberar a los
hombres de la esclavitud más grande, la del pecado... obstáculo en su
vocación de hijos de Dios y causa de todas
sus servidumbres humanas» (549 y 430). Lo mismo la Iglesia que recibió
la misión del Jesús (cf 976).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
m «El Espíritu y la Iglesia en ``los últimos tiempos''»: 731-741.
m «La Iglesia, Templo del Espíritu Santo»: 797-801.
La respuesta:
m Catequesis sobre el misterio de la Iglesia: 770-776.
La misión tarea permanente de la Iglesia y de todos sus miembros:
849-852; 863.
C. Otras sugerencias
Los carismas: son dones de Dios a la Iglesia y al mundo; se han de ejercer
en la unidad y caridad del Cuerpo
de Cristo; requieren, por tanto, el discernimiento de los pastores de la
Iglesia (cf 799-801).
TIEMPO ORDINARIO (inicio)
El período más extenso del año litúrgico nos permite leer,
según el evangelio de S. Lucas los pasajes de la vida
pública de Jesús, excepto aquellos que fueron leídos en los otros
tiempos litúrgicos. La lectura evangélica es
precedida, a modo de «profecía», por la del Antiguo Testamento. El
Evangelio es el «cumplimiento». La segunda
lectura, sin embargo, no está, en principio, relacionada con el tema
dominante del Evangelio, sino que sigue una
lectura semicontinua de algunas cartas paulinas y de la de Hebreos.
Con la misma intención que se ha ordenado el leccionario se propone
también exhortar homiléticamente al
pueblo cristiano exponiéndole, con una cierta sistematización, aquellas
partes del Catecismo de la Iglesia Católica
que no han sido tratadas en los denominados «tiempos fuertes»
litúrgicos. Para este año se ha optado por la 3.a y
4.a parte: la vida en Cristo y la oración.
Las lecturas bíblicas de este año «C» posibilitan desarrollar
temas de estas parte del Catecismo de la Iglesia
Católica, no siempre con el mismo orden que expone el Catecismo, y
recurrir excepcionalmente a otras partes no
tratadas en los otros tiempos litúrgicos.
De acuerdo con los principios homiléticos expuestos en la
introducción se propone para este TIEMPO ORDINARIO el
siguiente esquema:
1.a parte (domingos 2.o a 5.o): la participación de los fieles laicos en
la misión de Cristo.
2.a parte (domingos 6.o a 31.o): la vida de Cristo y la oración: temas
que sirven de comentario a los textos
sagrados.
3.a parte (domingos 32.o y 33.o): la escatología.
La solemnidad de Jesucristo Rey del universo es el «Amén»
litúrgico de todo el año. «Jesucristo mismo es el
Amén... asume y completa nuestro ``Amén'' al Padre» (1065).
Las otras solemnidades del TIEMPO ORDINARIO celebran el misterio de Dios,
el misterio eucarístico, y la memoria de
la Santísima Virgen y de los Santos. Para ello también el Catecismo es
una importante ayuda en la preparación
homilética.
Los temas morales referidos a la «vida de Cristo» se deberán
utilizar según la indicación que hace el Catecismo:
Con respecto a la «catequesis de la vida nueva en El» (Rm 6,4) será:
una catequesis del Espíritu Santo...
una catequesis de la gracia...
una catequesis de las bienaventuranzas...
una catequesis del pecado y del perdón...
una catequesis de las virtudes cristianas...
una catequesis de las virtudes humanas...
una catequesis del doble mandamiento de la caridad...
una catequesis eclesial... (1697).
TIEMPO ORDINARIO
DOMINGOS
Primera Lectura
Segunda Lectura
Evangelio
Catecismo
2. TIEMPO ORDINARIO
El marido se alegra con
su esposa (Is 62, 1-5)
Diversidad de dones, un Espíritu
(2 Co 12, 4-11)
Las Bodas de Caná (Jn 2, 1-12)
Los signos del Reino: 547-550 El Sacramento del matrimonio:
1601-1617La Iglesia doméstica: 1655-1658
3. TIEMPO ORDINARIO
La escucha de la
palabra (Ne 8,2-4a.5-6.8-10)
Somos el Cuerpo de Cristo
(1 Co 12, 12-30)
Hoy se cumple la Palabra en Jesús, Maestro
(Lc 1,1; 4,14-21)
La participación de los laicos en la
misión sacerdotal de Cristo: 897-903
4. TIEMPO ORDINARIO
Misión profética
(Jr 1,4,5.17-19)
Lo más grande es el amor (1 Co
12,31-13,13)
Jesús profeta, bandera discutida (Lc 4, 2130)
La participación de los laicos en la misión profética
de Cristo: 904-907
5. TIEMPO ORDINARIO
La vocación de
Isaías (Is 6,1-2a.3-8)
El núcleo de la predicación
apostólica (1 Co 15, 1-11)
La vocación de los
discípulos (Lc 5, 1-11)
La participación de los laicos
en la misión real de Cristo: 908-913
6. TIEMPO ORDINARIO
Bendiciones y
maldiciones (Jr 17, 5-8)
La resurrección de Cristo,
centro de la fe (1 Co 15, 12.16-20)
Bienaventuranzas y
lamentos (Lc 6, 17.20-26)
Nuestra vocación a la
Bienaventuranza: 1716-1729
7. TIEMPO ORDINARIO
Compasión de David
ante Saúl (1 S 26,2.7-9.12-13.22-23)
Imagen del hombre
(1 Co 15, 45-49)
Sed compasivos como el Padre Dios (Lc 6,
27-38)
El hombre, imagen de Dios: 1701-1715El hombre:
355-384
DOMINGOS
Primera Lectura
Segunda Lectura
Evangelio
Catecismo
8. TIEMPO ORDINARIO
Prudencia en el juicio
(Si 27, 5-8)
¿Dónde está muerte tu victoria? (1
Co 15,54- 58)
Lo que rebosa el corazón habla la boca
(Lc 6,39-45)
El 8. Mandamiento de la Ley de Dios:
2464-2513
9. TIEMPO ORDINARIO
La fe del extranjero
(1 R 8, 41-43)
El servicio de Cristo (Ga 1, 1-2.6-10)
La fe del Centurión (Lc 7, 1-10)
La oración:
2558-2567La fe, virtud teologal: 1814-1816
10. TIEMPO ORDINARIO
Curación del hijo de
la viuda por Elías (1 R 17, 17-24)
Anunciar a Cristo a
los gentiles (Ga 1, 11-19)
Resurrección del hijo de la
viuda de Naín (Lc 7, 11-17)
La bendición:
2626-2627La esperanza, virtud teologal: 1817-1821
11. TIEMPO ORDINARIO
El Señor perdona a
David (2 S 12, 7-10.13)
Es Cristo quien vive en mí
(Ga 2,16.19-21)
Mucho se le perdonó porque amó mucho
(Lc. 7, 36-8,3)
La misericordia y el pecado: 1846-1878
12. TIEMPO ORDINARIO
Mirarán al que
transpasaron (Za 12, 10-11)
Los bautizados revestidos de
Cristo (Ga 3, 26-29)
Tu eres el Mesías. El tiene que
padecer (Lc 9,18-24)
El seguimiento de Cristo: 16941698Las virtudes: 1803-1845
13. TIEMPO ORDINARIO
Eliseo sigue a Elías
(1 R 19, 16b.19-21)
Vocación a la libertad (Ga
4,31b-5,1.13-18)
El seguimiento de Cristo, seguimiento de cruz
(Lc 9,51-62)
El seguimiento de Cristo: 1972La
libertad del hombre: 1730-1748)
14. TIEMPO ORDINARIO
Haré derivar hacia
ella , como un río, la paz (Is 66,10-14)
Llevo en mi
cuerpo las marcas de Jesús (Ga 6, 14-18)
Misión de los
discípulos (Lc 10, 1-12.17-20)
La misión: 849-856
Vida moral y testimonio misionero: 2044-2046
DOMINGOS
Primera Lectura
Segunda Lectura
Evangelio
Catecismo
15. TIEMPO ORDINARIO
El mandamiento está
muy cerca de tí (Dt 30,10-14)
Jesús imagen de Dios
invisible y primogénito. (Col 1, 15-20)
El buen
samaritano (Lc. 10,25-37)
Introducción a los Diez
Mandamientos: 2052-2082
16. TIEMPO ORDINARIO
La oración de
Abrahán: contemplativa (Gn 18,1-10)
El misterio lo ha
revelado a su pueblo santo (Col. 1,24-28)
María escogió
la mejor parte (Lc 10, 38-42)
El primer mandamiento:
2083- 2141
17. TIEMPO ORDINARIO
La oración de
súplica de Abrahán (Gn 18,20-32)
Cristo nos dio la
vida (Col 2, 12-14)
Pedid y se os dará (Lc 11,1-13)
La oración del Señor: 2759-2865
18. TIEMPO ORDINARIO
¿Qué saca el
hombre de todo su trabajo? (Qo 1,2; 2,21-23)
Buscad los
bienes de arriba (Col 3,1-5)
El uso cristiano de los bienes
(Lc 12, 13-21)
El séptimo mandamiento: (I-IV), 24012436
19. TIEMPO ORDINARIO
La noche de la
liberación (Sb 18,6-9)
Esperar la ciudad de Dios (Hb
11, 1-2.8-19)
Estad preparados y vigilantes (Lc 12, 32-48)
El combate de la oración: 2725-2758
20. TIEMPO ORDINARIO
Jeremías hombre de
pleitos (Jr 38, 4-6.8-10)
Corramos la carrera (Hb 12,
1-4)
No he venido a traer la paz, sino la división (Lc
12, 49-53)
La santidad cristiana: 2012-2016
DOMINGOS
Primera Lectura
Segunda Lectura
Evangelio
Catecismo
21. TIEMPO ORDINARIO
Vendrán de todas las
naciones (Is 66, 18-21)
El Señor reprende a los que ama
(Hb 12, 5-7.11-13)
Vendrán de Oriente y Occidente y se
sentarán en la mesa (Lc 13, 22-30)
La Iglesia, madre y
educadora: 2030-2040
22. TIEMPO ORDINARIO
Hazte pequeño
(Si 3, 19-21.30-31)
Os habéis acercado al monte de Sión
(Hb 12, 18-19.22-24)
No a los primeros puestos (Lc 14,
1.7-14)
La oración del Señor: «Padre».«Padre
nuestro»: 2777-2793
23. TIEMPO ORDINARIO
¿Quién comprende
lo que Dios quiere? (Sb 9, 13-19)
Recíbelo como hermano,
no como esclavo (Flm 9-10.12-17)
La renuncia a todo por
Jesús (Lc 14, 25-33)
La ley nueva o ley evangélica:
1965-1974
24. TIEMPO ORDINARIO
El Señor se
arrepiente (Ex 32, 7-11.13-14)
Vino a salvar a los pecadores
(1 Tm 1, 12-17)
Alegría por el pecador convertido
(Lc 15,1-32)
Perdona nuestras ofensas...: 2838-2845
25. TIEMPO ORDINARIO
Contra los que compran
por dinero al pobre (Am 8,4-7)
Dios quiere que todos se
salven (1 Tm 2,1-8)
No podéis servir a Dios y al dinero
(Lc 16,1-13)
El décimo mandamiento: 2534-2557
26. TIEMPO ORDINARIO
Contra la vida
disoluta (Am 6,1.4-7)
Guarda el mandamiento hasta la venida
del Señor (1 Tm. 6, 11-16)
El mendigo Lázaro y el
derroche (Lc 16,19-31)
Justicia y solidaridad entre las
naciones.El amor a los pobres: 2437-2449
27. TIEMPO ORDINARIO
El justo vive por la fe
(Ha 1,2-3;2,2-4)
Parresía (2 Tm 1,6-8.13-14)
La fuerza de la fe (Lc 17, 5-10)
Características de la
fe: 144-165
DOMINGOS
Primera Lectura
Segunda Lectura
Evangelio
Catecismo
28. TIEMPO ORDINARIO
Agradecimiento de
Naamán a Eliseo (2 R 5,14-17)
La perseverancia (2 Tm
2, 8-13)
El agradecimiento del leproso extranjero (Lc 17,
11-19)
La oración de acción de gracias: 2637-2638
29. TIEMPO ORDINARIO
Eficacia de la
oración de Moisés (Ex 17, 8-13)
El hombre de Dios
está perfectamente equipado (2 Tm 3, 14-4,2)
Eficacia de
la oración (Lc 18, 1-8)
La oración de petición:
2629-2633
30. TIEMPO ORDINARIO
La oración del pobre
(Si 35, 15-17.20-22)
Me aguarda la corona merecida (2
Tm 4, 6-8.16-18)
La oración del publicano (Lc 18, 9-14)
Recapitulación de las homilías sobre la oración.
Jesús enseña a orar: 2607-2615
31. TIEMPO ORDINARIO
La compasión de
Dios es para todos (Sb 11, 23-12,2)
Jesús sea nuestra
gloria, y nosotros la de él (2 Ts 1, 11-2,2)
La
conversión de Zaqueo (Lc 19, 1-10)
La vida en Cristo:
Recapitulación de las homilías morales: 1691-1698
32. TIEMPO ORDINARIO
La resurrección de
los muertos (2 M 7,1-2.9-14)
El Señor nos liberará de
todo mal (2 Ts. 2, 15-3,5)
No es un Dios de muertos sino de
vivos (Lc 20, 27-38)
Creo en la resurrección de la carne y
en la vida eterna: La muerte y los novísimos: 988-1037
33. TIEMPO ORDINARIO
El juicio final
(Ml 4, 1-2a)
El que no trabaja que no coma (2 Ts 3, 7-12)
El final de los tiempos (Lc 21, 5-19)
Creo en la
vida eterna: el juicio final y la esperanza de cielos y tierra nueva:
1038-1060
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY
David, ungido Rey (1 S 5,
1-3)
Himno a Cristo, primogénito de todas las criaturas
(Col 1, 12-20)
La entronización de Cristo en la cruz (Lc
23, 35-43)
Jesucristo Hijo único de Dios y Señor:
436-451
TIEMPO ORDINARIO.
SOLEMNIDADES
SOLEMNIDAD
Primera Lectura
Segunda Lectura
Evangelio
Catecismo
SAN JOSÉ
Promesa a la casa de David (2 S 7,
4-5a.12-14a.16)
Creyó contra toda esperanza (Rm 4,
13.16-18.22)
José, hizo lo mandado por el ángel (Mt
1,16.18-21.24a)
La familia de Nazaret, modelo de obediencia de la
fe: 531-533La obediencia de la fe: 144-165
SANTÍSIMA TRINIDAD
La Sabiduría, preexistente
(Pr 8, 22-31)
El Padre, por Cristo en el Espíritu (Rm 5,
1-5)
El Padre, el Hijo y el Espíritu, uno (Jn 16, 12-15)
La Revelación de Dios como Trinidad. La Santísima
Trinidad: 238-267La Liturgia, obra de la Santísima Trinidad:
1077-1112
CORPUS CHRISTI
El sacrificio de Melquisedec (Gn 14,
18-20)
Institución de la Eucaristía (1 Co 11, 23-26)
Comieron todos y se saciaron (Lc 9, 11-17)
La
Eucaristía, fuente y cumbre de la vida eclesial: 1322-1419
SAN PEDRO Y SAN PABLO
Pedro liberado de la cárcel
(Hch 12, 1-11)
El testamento de Pablo (2 Tm 4, 68.17-18)
Profesión de fe de Pedro y ministerio (Mt
16,13-19)
La constitución jerárquica de la Iglesia: el
ministerio petrino: 874-896
SANTIAGO APÓSTOL
Martirio de Santiago (Hch 4,
33;5,12.27-33;12,2)
Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús
(2 Co 4, 7-15)
El Hijo del hombre ha venido a servir
(Mt 20, 20-28)
Iglesia apostólica: 857-865
ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA (Misa de la víspera)
El arca de la Alianza (1 Cro 15 y 16)
Nos da la victoria
por Jesucristo (1 Co 15, 54-57)
Dichoso el vientre (Lc
11, 27-28)
María, icono escatológico de la Iglesia:
963-972
ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA. Día
La mujer del
Apocalipsis (Ap 11, 19a;12,1.3-6a.10ab)
Cristo, primicia de
los resucitados (1 Co 15, 20-27)
Magnificat (Lc 1,3956)
María, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia: 963-975
La oración de la Virgen María: 2617-2622
TODOS LOS SANTOS
Muchedumbre de bienaventurados (Ap
7,2-4.9-14)
Veremos a Dios tal cual es (1 Jn 3, 1-3)
Bienaventuranzas (Mt 5, 1- 12)
La comunión entre la
Iglesia del cielo y de la tierra: 954-962
DOMINGO II ORDINARIO (inicio)
La Familia, Iglesia Doméstica
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 62, 1-5: El marido se alegrará con su esposa
Sal 95, 1-3.7-8a.9-10a y c: Contad las maravillas del Señor a todas las
naciones
1 Co 12, 4-11: El mismo y único Espíritu reparte a cada uno, como a
él le parece
Jn 2,1-11: En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El Reino de los cielos ha sido inaugurado en la tierra por Cristo. Se
manifiesta a los hombres en las palabras,
en las obras y en la presencia de Cristo. La Iglesia es el germen y el
comienzo de este reino. Sus llaves son
confiadas a Pedro» (567).
«El sacramento del Matrimonio significa la unión de Cristo con la
Iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse
con el amor con que Cristo amó a su Iglesia; la gracia del sacramento
perfecciona así el amor humano de los
esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la
vida eterna» (1661).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«!Qué matrimonio el de dos cristianos... Los dos hijos de un mismo
Padre, servidores de un mismo Señor; nada
los separa, ni en el espíritu ni en la carne; al contrario, son
verdaderamente dos en una sola carne. Donde la
carne es una, también es uno el espíritu» (Tertuliano) (1642).
«La casa familiar es llamada justamente ``Iglesia doméstica'',
comunidad de gracia y de oración, escuela de
virtudes humanas y de caridad cristiana» (1666).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En las bodas de Caná comenzó el Señor «sus signos, manifestó
su gloria y creció la fe de sus discípulos en El».
Comienza así la liturgia del TIEMPO ORDINARIO en este ciclo el recorrido
de la vida pública de Jesús.
Isaías profetiza lo que el Evangelio manifestará. La venida del
Mesías será como la de un novio regio que
alegrará y elevará a su esposa a su pueblo.
La segunda lectura presenta la primera carta del Apóstol S. Pablo a los
Corintios que seguirá durante seis
domingos. Es un texto importante para conocer la naturaleza de la Iglesia y
la obra del Espíritu Santo.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Los signos del Reino de Dios: 547-550.
El Sacramento del Matrimonio: 1601-1617.
;sb El matrimonio en el plan de Dios.
;sb Los efectos del Sacramento: 1638-1642.
La respuesta:
La Iglesia doméstica: 1655-1658.
«La casa familiar es llamada justamente ``Iglesia doméstica'',
comunidad de gracia y de oración, escuela de
virtudes humanas y de caridad cristiana» (1666).
C. Otras sugerencias
Tras la manifestación del Hijo de Dios en Jesús, en Belén, Nazaret
y el Jordán, inicia su vida pública, con un
signo del Reino en Caná de Galilea, participando activamente en unas
bodas.
La familia que nace del matrimonio cristiano es como un signo e instrumento
del reino de Dios, inaugurado
por Cristo: Iglesia doméstica.
La familia nace del matrimonio cristiano. Características. Dificultades
actuales. La gracia del sacramento.
DOMINGO III ORDINARIO (inicio)
El culto espiritual
I. LA PALABRA DE DIOS
Ne 8, 2-4a.5-6.8-10: Leyeron el libro de la ley y todo el pueblo estaba
atento
Sal 18, 8.9.10.15: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida
1 Co 12, 12-30: Vosotros sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro
Lc 1, 1-4; 4, 14-21: Hoy se cumple esta Escritura
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Los laicos, consagrados a Cristo y ungidos por el Espíritu Santo,
están maravillosamente llamados y preparados
para producir siempre los frutos más abundantes del Espíritu. En
efecto, todas sus obras... si se realizan en el
Espíritu... se convierten en sacrificos espirituales agradables a Dios por
Jesucristo, que ellos ofrecen con toda
piedad a Dios Padre en la celebración de la Eucaristía uniéndolos a
la ofrenda del cuerpo del Señor. De esta
manera, también los laicos, como adoradores que llevan una conducta sana,
consagran el mundo mismo a Dios»
(901).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«En la Sinagoga estaba establecido el pasaje que debía leerse. Pero,
sea cual sea el pasaje, hoy está escrito para
mí. Tanto si escucho la Escritura en la asamblea de los fieles, como si la
escucho en privado, si Tú (Señor) lees
por mí, siempre habrá un texto que me dirá algo en la situación
en que me encuentro. Y si mi corazón está lleno
de ti, descubriré inmediatamente la palabra que me puede dar el empuje y
la ayuda que necesito» (Un monje de
la Iglesia oriental).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El pueblo judio tenía como preciado tesoro la costumbre de proclamar y
comentar comunitariamente la Sagrada
Escritura. Es el «culto espiritual» que fue sustituyendo a los antiguos
sacrificios, al volver del exilio de Babilonia.
La lectura evangélica une el prólogo de S. Lucas, cuyo texto se
seguirá en todo el ciclo litúrgico, con la
presentación de Jesús de Galilea y en la Sinagoga de Nazaret,
después de ser ungido por el Espíritu en el
bautismo y de vencer la tentación en el desierto. La «Palabra» se
cumple en El.
La segunda lectura expone la imagen del cuerpo y la relación entre sus
diferentes miembros para explicar lo
que es la comunión eclesial.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La Iglesia, cuerpo de Cristo: 787-789.
Un solo cuerpo. Cristo, Cabeza: 790-795.
Los fieles laicos. Su vocación: 897-900.
La respuesta:
La participación de los laicos en la misión sacerdotal de Cristo:
901-903.
C. Otras sugerencias
El Señor se presenta en medio de su pueblo, ungido por el Espíritu de
Dios tras la experiencia del desierto y
el bautismo en el Jordán. En la sinagoga anuncia su vida pública
inspirándose en un cántico del siervo de Yahve.
Los bautizados estamos ungidos por el mismo Espíritu de Dios y llamados
a hacer presente nuestra unión con
Cristo en medio de nuestros pueblos y situaciones.
Hemos sido consagrados a Cristo en el bautismo. Estamos llamados a su misma
misión. También en nosotros la
Palabra se cumple hoy, y podemos participar de la misión sacerdotal de
Cristo. Es nuestro culto espiritual.
DOMINGO IV ORDINARIO (inicio)
Llamados a ser profetas
I. LA PALABRA DE DIOS
Jr 1,4-5.17-19: Te nombré profeta de los gentiles
Sal 70,1-2.3-4a.5-6ab.15ab y 17: Mi boca contará tu salvación,
Señor
1 Co 12,31-13,13: Quedan la fe, la esperanza y el amor; pero lo más
grande es el amor
Lc 4,21-30: Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado sólo a los
judíos
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Cristo... realiza su misión profética... no sólo a través de
la jerarquía... sino también por medio de los laicos. El
los hace sus testigos y les da el sentido de la fe y la gracia de la
palabra» (904).
«Los laicos cumplen también su misión profética evangelizando,
con el anuncio de Cristo comunicado con el
testimonio de la vida y de la palabra. En los laicos, esta evangelización
adquiere una nota específica y una eficacia
particular por el hecho de que se realiza en las condiciones generales de
nuestro mundo» (905).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Enseñar a alguien para traerlo a la fe es tarea de todo predicador e
incluso de todo creyente» (Sto. Tomás de
Aquino) (904).
«Los fieles laicos que sean capaces de ello y que se formen para ello
pueden prestar su colaboración en la
formación catequética, en la enseñanza de las ciencias sagradas, en
los medios de comunicación social» (Cf CIC,
774, 776, 780, 229, 823) (906).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La misión del profeta viene de una elección de Dios que le protege
ante la difícil tarea de ser signo de
contradicción en medio de los gentiles.
Jesús sigue el destino de todos los verdaderos profetas: es bandera
discutida. En el episodio de la sinagoga de
Nazaret entre los suyos, Jesús anuncia su misión no sólo a los
judios.
El «Himno del amor», que se proclama en la segunda lectura, incita a
fijarse en lo sustancial por encima de
cualquier otro carisma. Amor que es como el de Dios: donación de sí
mismo, comprensión, misericordia.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El sentido sobrenatural de la fe: 91-93.
La participación de los laicos en la misión profética de Cristo:
904-905.
La respuesta:
Actividades de los laicos en la misión evangelizadora: 906-907.
C. Otras sugerencias
La presentación de la misión de Jesús en medio de los suyos provoca
una reacción contraria a El. Al profeta no
se le aplaude pues no habla para agradar sino para iluminar desde la voluntad
de Dios.
¿Puede un cristiano pasar desapercibido en medio de los suyos? Su
misión es la de Cristo. ¿Por qué no es
bandera discutida como El?
La misión profética del cristiano se realiza como en Cristo con
palabras y obras. Las palabras anuncian la
salvación de Dios y las obras tienen su punto culminante en el amor, el
mayor de los carismas.
DOMINGO V ORDINARIO (inicio)
Vuestra vocación es la libertad
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 6, 1-2a. 3-8: Aquí estoy, mándame
Sal 137,1-2a,2bc-3.4-5.7c-8: Delante de los ángeles tañeré para
ti, Señor
1 Co 15, 1-11: Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis
creído
Lc 5, 1-11: Dejándolo todo, lo siguieron
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Por su obediencia hasta la muerte, Cristo ha comunicado a sus
discípulos el don de la libertad regia para que
vencieran en si mismos, con la propia renuncia y una vida santa al reino
del pecado» (908).
«Los laicos, además, juntando también sus fuerzas, han de sanear
las estructuras y las condiciones del mundo,
de tal forma que, si algunas de sus costrumbres incitan al pecado, todas
ellas sean conformes con las normas de
la justicia y favorezcan en vez de impedir la práctica de las virtudes»
(909).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«El que somete su propio cuerpo y domina su alma, sin dejarse llevar por
las pasiones es dueño de si mismo:
se puede llamar rey porque es capaz de gobernar su propia persona» (San
Ambrosio) (908).
«Lo seglares también pueden sentirse llamados a ser llamados a
colaborar con sus pastores en el servicio de la
comunidad eclesial, para el crecimiento y la vida de ésta, ejerciendo
ministerios muy diversos según la gracia y los
carismas que el Señor quiera concederles» (Pablo VI) (910).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La vocación del profeta es una elección de Dios a pesar de su
fragilidad humana.
La vocación de los primeros discípulos de Jesús tiene en San Lucas
el prólogo de la «pesca milagrosa»; con este
signo Jesús llama la atención de aquellos hombres, y ellos responden
con prontitud, dejándolo todo.
Comienza la parte de la 1.a carta a los Corintios dedicada a responder a
las preguntas de los corintios sobre la
resurrección de los muertos. San Pablo escribe un texto fundamental del
Nuevo Testamento: el testimonio de los
testigos de la resurrección.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La Iglesia, pueblo sacerdotal, profético y real: 783-786.
La misión real de Cristo: 908-913.
La respuesta:
La participación de los laicos en la misión real de Cristo:
908-913.
C. Otras sugerencias
El profeta y el apóstol es un hombre limitado pero tiene una gran
misión: así se describe en la vocación del
profeta Isaías y en la revelada en el Evangelio. Reconocer la propia
limitación es aceptar el don de la vocación y
la tarea que la misión implica.
La vocación cristiana es el seguimiento de Cristo. Seguimiento total, de
toda la persona, capaz de ser libre, rey,
y transformar el mundo con esa libertad regia.
Los cristianos son capaces, con la gracia de Dios, de ser transformadores
del mundo, pescadores de hombres,
remando mar adentro de cualquier estructura social humana.
DOMINGO VI ORDINARIO (inicio)
Vida o muerte. !Bienaventurados! o !Malditos!
I. LA PALABRA DE DIOS
Jr 17,5-8: Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en
el Señor
Sal 1, 1-2.3.4 y 6: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el
Señor
1 Co 15,12.16-20: Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido
Lc 6, 17.20-26: Dichosos los pobres: !ay de vosotros, los ricos!
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Las bienaventuranzas dibujan el rostro de Jesucristo y describen su
caridad; expresan su vocación de los fieles
asociados a la gloria de su Pasión y de su Resurrección; iluminan las
acciones y las actitudes características de la
vida cristiana; son promesas paradójicas que sostiene la esperanza en las
tribulaciones; anuncian a los discípulos
las bendiciones y las recompensas ya incoadas; quedan inauguradas en la vida
de la Virgen María y de todos los
santos» (1717).
«Las bienaventuranzas nos enseñan el fin último al que Dios llama:
el Reino, la visión de Dios, la participación
en la naturaleza divina, la vida eterna, la filiación, el descanso en
Dios» (1726).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Sólo Dios sacia» (Sto. Tomás de Aquino) (1718).
«El dinero es el ídolo de nuestro tiempo. A él rinde homenaje
institivo la multitud, la masa de los hombres... y
la notoriedad es otro..., el hecho de ser reconocido y de hacer ruido en el
mundo» (Newman) (1723).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El profeta Jeremías y el Salmo 1 señalan los «dos caminos para la
vida y la muerte del hombre: el de la
confianza en Dios o en el hombre respectivamente».
El evangelista San Lucas recoge un discurso semejante al «sermón de la
montaña» recogido por San Mateo,
aunque más breve. Los dichos de Jesús abren una reflexión sobre la
vida del cristiano, la vida moral que sigue el
esquema de «los dos caminos».
San Pablo proclama que la fe en la resurrección de los muertos no se
basa en razonamientos filosóficos sobre la
inmortalidad sino que es consecuencia de la fe en la resurrección de
Jesucristo.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
«Los dos caminos»: 1696.
El camino de la Bienaventuranza cristiana: 1716-1717.
La Bienaventuranza cristiana: 1718-1729.
La respuesta:
Las opciones morales: 1723-1724; 1728
C. Otras sugerencias
El «primer catecismo» o «Didajé» dice: «Hay dos caminos: uno
de la vida y otro de la muerte; pero muy
grande es la diferencia entre los dos caminos. El discurso que recoge el
evangelista S. Lucas y que se va a
proclamar en este y próximos domingos se inicia con cuatro
bienaventuranzas del camino de la vida y cuatro
lamentaciones del camino de la muerte».
El camino de la bienaventuranza no es otro que la vida de Cristo. Esa es la
vida moral cristiana. Las
«bienaventuranzas» lo expresan con plenitud.
La elección moral cristiana tiene hoy en el dinero y en el poder o
«notoriedad» la tentación del camino de la
muerte... y no sólo para los que ejercen cargos públicos.
DOMINGO VII ORDINARIO (inicio)
Imágenes de Dios, Amor sin límites
I. LA PALABRA DE DIOS
1 S: El Señor te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra
ti
Sal 102, 1-2.3-4.8 y 10.12-13: El Señor es compasivo y misericordioso
1 Co 15, 45-49: Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos
también imagen del hombre celestial
Lc 6, 27-38: Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo
II. LA FE DE LA IGLESIA
«En Cristo, imagen del Dios invisible, el hombre ha sido creado a imagen
y semejanza del Creador. En Cristo,
redentor y salvador, la imagen divina alterada en el hombre por el primer
pecado ha sido restaurada en su
belleza original y ennoblecida con la gracia de Dios» (1701).
«El que cree en Cristo es hecho hijo de Dios. Esta adopción filial lo
transforma dándole la posibilidad de seguir
el ejemplo de Cristo. Le hace capaz de obrar rectamente y de practicar el
bien...» (1709).
«Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad
de persona; no es solamente algo,
sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse, de darse libremente y estar
en comunión con otras personas; y
es llamado, por la gracia, a una alianza con su creador, a ofrecerle una
respuesta de fe y de amor que ningún
otro ser pueda dar en su lugar» (357).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«¿Qué cosa, o quién, fue el motivo de que establecieras al hombre
en semejante dignidad? Ciertamente, nada
que no fuera el amor inextinguible con el que contemplaste a tu criatura en
ti mismo y te dejaste cautivar de
amor por ella. Por amor lo creaste, por amor le diste un ser capaz de gustar
tu Bien eterno» (Sta. Catalina de
Siena) (356).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La generosidad con que David perdonó a su enemigo mortal Saúl es un
ejemplo humano de la compasión y
misericordia divina que canta el Salmo 102.
Al evangelio según S. Lucas se le conoce como «Evangelio de la
misericordia». Tiene en este pasaje una
enseñanza central: el amor a los enemigos. La misericordia y compasión
de Dios Padre es el modelo supremo de
la conducta cristiana.
Cristo resucitado es testimonio de la forma de vida gloriosa a la que
están llamados los cristianos, es el nuevo
Adán, primicia de una humanidad nueva.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Dios es Amor, Misericordioso y Clemente: 218-221; 210-211.
La respuesta:
El hombre, imagen de Dios: 1701-1715.
C. Otras sugerencias
El cristiano sabe cual es su felicidad o bienaventuranza y conoce
también el camino para alcanzarla: realizarse
en lo que es: imagen de Dios.
Dios no es una idea, ha mostrado perfectamente su imagen en Jesucristo, que
ama hasta los enemigos y es
compasivo y misericordioso. Hemos sido creados a imagen del Hijo, muerto y
resucitado para la salvación de los
hombres.
La predicación moral de Jesús tiene en el Evangelio una de sus
enseñanzas centrales. Es consecuencia de la fe
en el Dios que creemos revelado por Jesús. Dios, cuyo amor es sin
límites, llama al cristiano a lo mismo.
DOMINGO VIII ORDINARIO (inicio)
«Sí, si... No, no» (Mt 5,37)
I. LA PALABRA DE DIOS
Si 27, 4-7: No alabes a nadie antes de que razone
Sal 91, 2-3.13-14.15-16: Es bueno dar gracias al Señor
1 Co 15, 54-58: Nos da la victoria por Nuestro Señor Jesucristo
Lc 6,39-45: Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El octavo mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con
el prójimo. Este precepto moral se
deriva de la vocación del pueblo santo a ser testigo de su Dios, que es y
que quiere la verdad. Las ofensas a la
verdad expresan, mediante palabras o actos, una negación a comprometerse
en la rectitud moral: son infidelidades
fundamentales frente a Dios y, en este sentido, socaban las bases de la
Alianza» (2464).
«La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse verdadero
en sus juicios y en sus palabras,
evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía» (2505).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición
del prójimo, que a condenarla; y si no la
puede salvar, inquirirá cómo la entiende, y si mal la entiende,
corríjale con amor; y si no basta, busque todos los
medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve» (S.
Ignacio de Loyola, ex. spir. 22) (2478).
El cristano «no debe avergonzarse de dar testimonio del Señor» (2 Tm
1,8) en obras y palabras. El martirio es
el supremo testimonio de la verdad de la fe (2506).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Exhortaciones morales de Jesús dentro del «sermón» o discurso que
está siguiendo la liturgia de estos
domingos. Hoy se habla acerca del juicio sobre el prójimo y de la
presunción e hipocresía: 8.o Mandamiento de la
Ley de Dios.
En el Antiguo Testamento sabios consejos enseñan a no precipitarse en el
juicio de los demás hasta observar
bien su razonamiento y coherencia.
La segunda lectura concluye la primera carta a los Corintios que en el cap.
15 ha tratado sobre la resurrección
de Cristo y de los muertos. El texto es un himno a la victoria de Cristo
sobre la muerte.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Vivir en la Verdad. Dios es veraz. Jesús es «la verdad»:
2465-2470.
La respuesta:
Dar testimonio de la Verdad: 2471-2474.
Las ofensas a la verdad: 2475-2487.
C. Otras sugerencias
La meta y el camino de la vida moral cristiana se concreta cada día, en
las relaciones sociales cotidianas y en el
pensar, hablar y actuar sobre la veracidad de nuestra vida y del juicio
verdadero que tenemos del prójimo. Es el
8.o Mandamiento de la Ley de Dios. Una concreción de los expuesto en
domingos anteriores.
Tanto los sabios consejos del Antiguo Testamento, como sobre todo, la
enseñanza de Jesús nos exhortan a
revisarnos en la hipocresía, simulación y juicios sobre el prójimo.
Son actitudes y actos que rebosan de un corazón
que no conoce la Verdad.
Cristo, el vencedor del pecado y de la muerte, es la Verdad y el testigo
fiel. Camino, Verdad y Vida para el
hombre.
DOMINGO IX ORDINARIO (inicio)
Oración y vida cristiana son inseparables
I. LA PALABRA DE DIOS
1 R 8,41-43: Cuando venga un extranjero, escúchalo
Sal 116,1.2: Id al mundo entero y predicad el Evangelio
Ga 1, 1-2.6-10: Si siguiera agradando a los hombres, no sería servidor
de Cristo
Lc 7, 1-10: Ni en Israel he encontrado tanta fe
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Oración y vida cristiana son inseparables porque se trata del mismo
amor y de la misma renuncia que procede
del amor. La misma conformidad filial y amorosa al designio de amor del
Padre. La misma unión transformante
en el Espíritu Santo que nos conforma cada vez más con Cristo Jesús.
El mismo amor a todos los hombres, ese
amor con el cual Jesús nos ha amado» (2745).
«La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios
de bienes convenientes» (San Juan
Damasceno). «La humildad es la base de la oración ... es una
disposición necesaria para recibir gratuitamente el
don de la oración» (2559).
«La fe sin obras está muerta» (St 2,26); «privada de la esperanza
y la caridad, la fe no une plenamente el fiel a
Cristo, ni hace de él un miembro vivo de su cuerpo» (1815).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla
mirada lanzada hacia el cielo, un grito de
reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de
la alegría» (Santa Teresa del
Niño Jesús) (2558).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Acabado el primer discurso de Jesús en S. Lucas se presenta la
narración en este domingo de un milagro que
muestra a Jesús como Salvador universal. La curación a distancia del
criado del centurión es tan portentosa como
la fe de aquel extranjero que asombra a Jesús.
La primera lectura recoge una oración de dedicación del templo de
Jerusalén: los gentiles se acercarán al Dios
de Israel para suplicarle. Yavhé les atenderá. El evangelio cumple la
promesa.
Comienza la lectura de la carta de S. Pablo a los Gálatas, escrita antes
de la carta a los Romanos de la que es
un esbozo en clave polémica y apasionada sobre la fe y la justificación
frente a los judaizantes.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La fe, virtud teologal: 1814-1816.
La oración, don de Dios: 2558-2565.
La respuesta:
La llamada universal a la oración: 2566-2567.
En el Antiguo Testamento: 2568-2597.
En la plenitud de los tiempos: 2598-2622.
C. Otras sugerencias
La oración y vida cristiana son inseparables. Dios actúa en nuestra
historia. Reconocerle exige un modo de vivir
pero también un modo de tratarle. La fe del centurión es un
reconocimiento de Jesucristo, le trata, ora, como se
había anunciado ya en el Antiguo Testamento: los gentiles orarán en el
templo, lugar de la presencia de Dios.
Jesús es la Presencia y acontecimiento de Dios.
Oración y vida cristiana son expresiones de una misma fe en Dios. Son
inseparables.
La salvación de Jesucristo no tiene límites, es universal. La
oración, respuesta a esa acción divina en Jesucristo,
tampoco tiene límites. Es una exigencia de la vida cristiana. El
centurión, gentil y pagano, oró bien pues creyó.
DOMINGO X ORDINARIO (inicio)
La esperanza, ancla del alma
I. LA PALABRA DE DIOS
1 R 17, 17-24: Tu hijo está vivo
Sal 29, 2 y 4.5-6.11 y 12a y 13b: Te ensalzaré, Señor, porque me has
librado
Ga 1,11-19: Se dignó revelar a su Hijo en mí, para que yo lo
anunciara a los gentiles
Lc 7, 11-17: !Muchacho, a ti te lo digo,levántate!
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los
cielos y a la vida eterna como
felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y
apoyándonos no en nuestras fuerzas
sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo» (1817).
«La bendición expresa el movimiento de fondo de la oración
cristiana: es encuentro de Dios con el hombre; en
ella, el don de Dios y la acogida del hombre se convocan y se unen. La
oración de bendición es la respuesta del
hombre a los dones de Dios: porque Dios bendice, el corazón del hombre
puede bendecir a su vez a Aquél que
es la fuente de toda bendición» (2626).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Espera, espera, que no sabes cuando vendrá el día, ni la hora.
Vela con cuidado, que todo se pasa con
brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo.
Mira que mientras más peleases, más
mostrarás el amor que tienes a tu Dios y más te gozarás con tu Amado
con gozo y deleite que no puede tener
fin» (Sta. Teresa de Jesús) (1821).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Ya en el Antiguo Testamento, el poder de Dios para resucitar a los muertos
se manifiesta en Elías, su profeta.
Este relato de la resurrección del hijo de una viuda por parte de un
profeta contrasta con el Evangelio. Para
Elías es un trabajoso esfuerzo.
Jesús como «el que ha de venir» lo hace con la libertad soberana del
que tiene dominio sobre la muerte. Lo
realiza sin que se lo pidan; por compasión. Ante el milagro se produce la
bendición.
Pablo se presenta a los Gálatas haciendo constar el origen divino de su
Evangelio, la buena noticia de la
justificación por la fe, sin las obras de la Ley de Moisés.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Los milagros de resurrección de muertos, signos y prenda de la
Resurrección del Señor y la nuestra: 994.
La virtud de la esperanza en la vida eterna: 1817-1821.
La respuesta:
La oración de bendición: 2626-2627.
C. Otras sugerencias
El evangelista relata un segundo milagro que revela que el Señor, Dios
de la vida y de la muerte, se hace
presente en Jesús. Actúa libremente y por compasión. Dios es así.
Ante esa revelación surge la oración de
bendición y la respuesta esperanzada.
Bendecir es reconocer los dones de Dios, muchas veces no pedidos y
recibidos. Esperar es un don que se basa
en las promesas de Jesucristo anunciadas en su vida entre nosotros: la
promesa de la vida eterna realizada con su
resurrección que es prefigurada en esta otra resurrección que es de
otro orden (Veáse 994)
La vida cristiana se compone de oración (la bendición es una forma) y
comportamiento moral (la esperanza es
una virtud teologal que informa la vida).
DOMINGO XI ORDINARIO (inicio)
La misericordia vence al pecado
I. LA PALABRA DE DIOS
2 S 12, 7-10. 13: El Señor perdona tu pecado.No morirás
Sal 31, 1-2.5.7.11: Perdona Señor, mi culpa y mi pecado
Ga 2, 16. 19-21: No soy yo, es Cristo quien vive en mí
Lc 7, 36-8,3: Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho
amor
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El Evangelio es la revelación, en Jesucristo, de la misericordia de
Dios con los pecadores» (1846).
«La acogida de su misericordia exige de nosotros la confesión de
nuestras faltas. Si decimos: ``no tenemos
pecado'', nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos
nuestros pecados, fiel y justo es él para
perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia» (1 Jn 1,8-9)
(1847).
«En la Pasión, la misericordia de Cristo vence al pecado» (1851).
«Cuando brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas, la
contrición se llama «contrición perfecta
(contrición de caridad)» (1452).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Dios nos ha creado sin nosotros, pero no ha querido salvarnos sin
nosotros (S. Agustín)». La acogida de la
misericordia exige de nosotros la confesión de nuestras faltas. «Si
decimos no tenemos pecado, nos engañamos y
la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y
justo es El para perdonarnos los pecados y
purificarnos de toda injusticia» (1 Jn 1, 8-9) (1847).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Dios está dispuesto a perdonar los mayores pecados como el de David,
cuando media el arrepentimiento.
El verdadero arrepentimiento es el movido por el amor. No hay pecado que
Jesús no perdone. Tiene el poder
de Dios. Ante el arrepentimiento por amor, Jesús perdona.
La síntesis de la buena noticia anunciada por Pablo es que el cristiano
es justificado por la fe en Cristo y no
por cumplir los preceptos mosaicos.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La misericordia y el pecado: 1846-1848.
La misericordia vence al pecado: 1851.
La respuesta:
La contricción: 1451-1453.
C. Otras sugerencias
El Evangelio según S. Lucas es conocido como el de la misericordia de
Dios. El texto de hoy nos la descubre
como respuesta al arrepentimiento amoroso de la pecadora.
El pecado está en la vida de todo hombre. La misericordia de Dios es
para todos. Entre una realidad y otra la
vida cristiana se desarrolla en el arrepentimiento y la confianza en la
misericordia divina.
El arrepentimiento es una gracia divina que hay que pedir para descubrir el
pecado y amar a Dios sobre todas
las cosas por El mismo.
DOMINGO XII ORDINARIO (inicio)
Seguir a Cristo, cargar con su cruz
I. LA PALABRA DE DIOS
Za 12, 10-11: Mirarán al que transpasaron
Sal 62, 2.3-4.5-6.8-9: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios
mío
Ga 3, 26-29: Los que habéis sido bautizados, os habéis revestido de
Cristo
Lc 9,18-24: Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que
padecer mucho
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Las virtudes teologales disponen a los cristianos a vivir en
relación con la Santísima Trinidad. Tienen como
origen, motivo y objeto, a Dios conocido por la fe, esperado y amado por El
mismo» (1840).
«Son tres: La fe, la esperanza y la caridad. Informan y vivifican todas
las virtudes morales» (1841).
«Las virtudes humanas se arraigan en las virtudes teologales que adaptan
las facultades del hombre a la
participación de la naturaleza divina» (1812). «Pueden agruparse en
torno a cuatro virtudes cardinales: prudencia,
justicia, fortaleza y templanza» (1834).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«El objetivo de una vida virtuosa consiste en llegar a ser semejante a
Dios» (S. Gregorio de Nisa) (1803).
«La culminación de todas nuestras obras es el amor, este es el fin;
para conseguirlo, corremos; una vez llegados,
en él reposamos» (S. Agustín) (1829).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Tras la primera etapa de la vida pública de Jesús, consistente en su
manifestación con palabras y obras, Pedro
confiesa que el Señor es el Mesías de Dios. Este «secreto» solo se
comprenderá tras su muerte.
Cristo en la cruz será el primogénito traspasado por la lanza, fuente
de gracia y clemencia, como había
anunciado el profeta Zacarías.
S. Pablo en la carta a los Gálatas recuerda que vivimos en el reino de
la fe, al que se entra por el bautismo
que borra toda diferencia.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El seguimiento de Cristo: 1694-1698.
Las virtudes teologales: 1812-1829.
La respuesta:
Las virtudes humanas: 1803-1811.
C. Otras sugerencias
El Evangelio nos señala el itinerario de la vida cristiana: seguir a
Jesucristo y llegar a vivir en El con Dios. Para
ello se nos ha infundido la virtud de la fe, como a Pedro, que nos hace
capaces de confesar al Hijo de Dios; la
virtud teologal de la esperanza que «protege del desaliento... y dilata el
corazón» en el seguimiento de Cristo
esperando el encuentro con Dios; y la virtud de la caridad que nos capacita
a amar como El nos amó en la cruz.
Por el bautismo hemos sido revestidos de Cristo y las virtudes teologales
nos facultan a participar de su
naturaleza divina, e informan y vivifican todas las virtudes humanas para
llevar una vida moralmente buena.
El alma sedienta de Dios (salmo) recibe de Dios su fuerza (virtudes
teologales).
DOMINGO XIII ORDINARIO (inicio)
Libres para ser esclavos por amor
I. LA PALABRA DE DIOS
1 R 19, 16b.19-21: Eliseo se levantó y marchó tras Elías
Sal 15, 1-2a y 5.7-8.9-10.11: El Señor es mi lote y mi heredad
Ga 4, 31b-5,1.13-18: Vuestra vocación es la libertad
Lc 9,51-62: Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te
seguiré a donde vayas
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Dios ha querido ``dejar al hombre en manos de su propicia decisión''.
Para que puede adherirse libremente a
su Creador y llegar así a la bienaventurada perfección» (1743). «La
libertad alcanza su perfección, cuando está
ordenada a Dios, el Supremo Bien» (1744).
«No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la
justicia» (1733).
«Por su Cruz gloriosa, Cristo obtuvo la salvación para todos los
hombres. Los rescató del pecado que los tenía
sometidos a esclavitud. Para ser libres nos liberó Cristo» (1741).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros los males, para
que, bien dispuesto nuestro cuerpo y
nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad» (Misal romano)
(1742).
«El hombre es racional, y por ello semejante a Dios; fue creado libre y
dueño de sus actos» (S. Ireneo) (1730).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Después de anunciar la Pasión, Jesús inicia el camino de
Jerusalén. Invita a seguirle, pero rechaza a aquellos
que no lo hacen en la pobreza y la renuncia a todo lo mundano.
El profeta Eliseo es figura del seguimiento radical, deja todas sus cosas
para seguir con generosidad y
radicalidad a su maestro, el profeta Elías.
El apóstol instruye a los nuevos cristianos para que no pierdan la
libertad lograda en Cristo y les advierte sobre
el uso correcto de esa gracia: el servicio mutuo con amor, y el domino de las
pasiones.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El seguimiento de Cristo, ley nueva, ley de amor, de gracia, de libertad:
1972.
La libertad humana en la economía de la salvación: 1739-1742.
La respuesta:
Libertad y responsabilidad: 1730-1738.
C. Otras sugerencias
El seguimiento de Cristo es la vocación del cristiano. Es una
decisión libre del discípulo, pero el Señor también
pone condiciones. No es la decisión libre del discípulo la única
determinación para seguir a Jesucristo. La libertad
no es el único valor absoluto.
¿Qué se entiende hoy por libertad? ¿Qué es la libertad para el
cristiano? Importante cuestión pues el cristiano
ha de ser libre. Más aún: Para ser libre nos liberó Cristo.
Libres porque así nos ha creado Dios. Libres porque así nos ha
redimido de la esclavitud el Señor. Libres para
buscar y alcanzar el Bien Supremo. Libres para hacernos esclavos por el amor.
Contradicción entre este concepto de libertad y el de la cultura actual.
DOMINGO XIV ORDINARIO (inicio)
«Llamados a evangelizar»
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 66, 10-14: Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz
Sal 65, 1-3a.4-5.6-7a.16 y 20: Aclamad al Señor, tierra entera
Ga 6, 14-18: Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús
Lc 10, 1-12, 17-20: Mirad que os mando como corderos en medio de lobos.
Vuestra paz descansará sobre ellos
II. LA FE DE LA IGLESIA
Los cristianos, por ser miembros del Cuerpo, cuya Cabeza es Cristo,
contribuyen a la edificación de la Iglesia
mediante la constancia de sus convicciones y de sus constumbres. La Iglesia
aumenta, crece y se desarrolla por la
santidad de sus fieles «hasta que lleguemos al estado del hombre perfecto,
a la madurez de la plenitud en Cristo»
(2045).
«La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el
anuncio del Evangelio y para la misión de
la Iglesia en el mundo» (2044).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Jesucristo ordena a cada fiel que ora que lo haga universalmente por
toda la tierra. Porque no dice ``Que tu
voluntad se haga'' en mí o en vosotros, sino ``en toda la tierra''; para
que el error sea desterrado de ella, que la
verdad reine en ella, que la virtud vuelva a florecer en ella y que la tierra
ya no sea diferente del cielo» (S. Juan
Crisóstomo) (2825).
«La sangre de los mártires es semilla de cristianos» (Tertuliano)
(852).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En la primera lectura escuchamos una profecía que proyecta una luz de
entusiasmo, fe y esperanza ante una
dura realidad basada en la seguridad de la cercanía con su pueblo.
Jesús, en el Evangelio, además de a los doce apóstoles, envió
a un grupo más numeroso de discípulos para
anunciar la llegada del Reino de Dios. Jesús les instruye de forma
semejante a como lo hizo con los apóstoles.
La segunda lectura, de la carta a los Gálatas, concluye con un resumen
del tema principal de la misma: la vida
nueva ha comenzado en Cristo Crucificado.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La misión y exigencia de la catolicidad de la Iglesia: 849-851.
Vida moral y testimonio misionero: 2044-2046.
La respuesta:
Los caminos de la misión: 852-856.
C. Otras sugerencias
La misión dada a un grupo numeroso de los discípulos proyecta una
dimensión de universalidad. Todos estamos
llamados a anunciar el Evangelio por todo el mundo.
El evangelizador ejercita su misión como Jesús: con las palabras y
con el testimonio de su vida y obras.
Las actitudes del evangelizador: pobreza, valentía profética,
confianza en el Señor...
DOMINGO XV ORDINARIO (inicio)
«Cúmplelo»
I. LA PALABRA DE DIOS
Dt 30, 10-14: El mandamiento está muy cerca de ti; cúmplelo
Sal 68, 14 y 17.30-31.33-34.36 y 37: Buscad al Señor, y vivirá
vuestro corazón
Col 1,15-20: Todo fue creado por él y para él
Lc 10,25-37: ¿Quién es mi prójimo?
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Por su modo de actuar y de su predicación, Jesús ha atestiguado el
valor perenne del Decálogo» (2076). «La
Ley no es abolida, sino que el hombre es invitado a encontrarla en la Persona
de su Maestro, que es quien le da
la plenitud perfecta» (2053).
«El don del Decálogo fue concedido en el marco de la alianza
establecida por Dios con su pueblo. Los
mandamientos de Dios reciben su verdadero significado en y por esta
Alianza» (2077). «La existencia moral es
respuesta a la iniciativa amorosa del Señor» (2062).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«El Señor prescribió el amor a Dios y enseñó la justicia para
con el prójimo a fin de que el hombre no fuese
injusto ni indigno de Dios. Así, por el Decálogo, Dio preparaba al
hombre para ser su amigo y tener un solo
corazón con su prójimo» (S. Ireneo) (2063).
«La primera frase del Decálogo, primera palabra de los mandamientos de
Dios, se refiere a la libertad: ``Yo soy
el Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de la
servidumbre'' (Ex 20,2; Dt 5,6)» (Orígenes)
(2061).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Los principales, mandamientos del Señor inscritos en el corazón del
hombre son los que se recuerdan en el
Decálogo. Hacen felices al hombre.
Jesús no vino a anular la Ley del Decálogo, la amplió y
espiritualizó. Así lo hace con el precepto del amor al
prójimo: hay que «hacerse prójimo» del necesitado, como el buen
samaritano.
La carta a los Colosenses es una de las «de la cautividad» escrita por
S. Pablo en una de sus frecuentes
detenciones en prisión. El tema fundamental: la primacía absoluta de
Cristo en el universo y en la Iglesia.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Introducción a los Diez Mandamientos: 2052-2082.
La respuesta:
«Sin mi no podeis hacer nada»: 2074.
Amarás a tu prójimo: 2196.
C. Otras sugerencias
Los mandamientos de Dios, expresión de su voluntad, están muy cerca,
inscritos en el corazón humano, escritas
en el decálogo, llevados a plenitud en su vida y predicación por
Jesús...y sin embargo hay que meditarlos y
profundizar sobre ellos. Es la pregunta que se le hace a Jesús. El
responde con profundidad.
Cumplir la voluntad de Dios es la vida cristiana y el centro de la
oración. En el mandamiento doble del amor a
Dios y al prójimo se resume todo. Tenemos la respuesta, pero no para
cumplirlo externamente. La parábola del
Buen Samaritano invita a plantearse con seriedad el amor al prójimo.
«Hacerse prójimo» con el necesitado.
Es tan conocido este mandamiento del amor que puede darse por cumplido. Hoy
se llama la atención para no
caer en esa actitud.
DOMINGO XVI ORDINARIO (inicio)
«Hasta le recibió en su casa»
I. LA PALABRA DE DIOS
Gn 18,1-10a: Señor, no pases de largo junto a tu siervo
Sal 14, 2-3ab.3cd-4ab.5: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu
tienda?
Col 1,24-28: El misterio que Dios ha tenido escondido, lo ha revelado ahora
a su pueblo santo
Lc 10,38-42: Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte
mejor
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Adorar a Dios, orar a El, ofrecerle el culto que le corresponde, cumplir
las promesas y los votos que se le han
hecho, son todos ellos actos de la virtud de la religión que constituye
la obediencia al primer mandamiento»
(2135).
«Con frecuencia el ateísmo se funda en una concepción de la
autonomía humana, llevada hasta el rechazo de
toda dependencia respecto a Dios» (2126). «El agnosticismo equivale con
mucha frecuencia a un ateísmo
práctico» (2128).
«Los actos de fe, esperanza y caridad que ordena el primer mandamiento se
realizan en la oración. La
elevación del espíritu hacia Dios es una expresión de nuestra
adoración a Dios» (2098).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Un alma abrasada de amor no puede permanecer inactiva. Ciertamente, a
imitación de María Magdalena,
permanece a los pies de Jesús escuchando su dulce e inflamada palabra. Y
parece no dar nada, da mucho más
que Marta... Todos los santos la entendieron así» (Sta. Teresa de
Lisieux, Historia del alma, cap. XI).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El deber de la hospitalidad está fuertemente tratado entre los pueblos
de Oriente Medio desde la antigüedad;
de ello fue buena muestra Abraham en el episodio de Mambré, donde
contempló a Dios.
Jesús era recibido con frecuencia y agrado en la casa de Marta y de
María. Allí enseñó a preferir sobre todas
las cosas la relación directa con su Palabra, con su Persona.
El «apóstol» completa en su carne los dolores de Cristo a medida que
va anunciando el Evangelio y surgen
contradicciones y divisiones: esta buena noticia, escondida anteriormente, es
la plena incorporación de los gentiles
a la Iglesia.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Adorarás al Señor tu Dios, y le servirás: 2084-2094.
El agnosticismo y el ateismo: 2123-2128.
La respuesta:
A El sólo darás culto: 2095-2109.
C. Otras sugerencias
El Evangelio puede resultar sorprendente. ¿Qué es lo más importante
servir o escuchar al Señor, hacer u orar?
También entre los cristianos se nota la influencia de una cultura y
sociedad pragmática.
El primer mandamiento de Dios es amarle sobre todas las cosas. El es el
único importante. La virtud de la
religión. Es el mandamiento mas combatido por la actual cultura que
fundamenta el ateísmo y el agnosticismo.
Hay que estar vigilantes. No podemos dar a Dios por supuesto, ni este
mandamiento como cumplido. Revisión
de los momentos de oración y culto a Dios.
DOMINGO XVII ORDINARIO (inicio)
«Orad así: Padrenuestro...»
I. LA PALABRA DE DIOS
Gn 18, 20-32: No se enfade mi Señor, si sigo hablando
Sal 137, 1-2a.2bc-3.6-7ab.7c-8: Cuando te invoqué, Señor, me
escuchaste
Col 2,12-14: Os dio la vida en Cristo, perdonándoos todos los pecados
Lc 11,1-13: Pedid y se os dará
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Jesús es el Maestro de nuestra oración»(2765)... «Pero
Jesús no nos deja una fórmula para repetirla de modo
mimético. Como en toda oración vocal, el Espíritu Santo, a través
de la Palabra de Dios, enseña a los hijos de
Dios a hablar con su Padre» (2766).
«La oración dominical es la oración por excelencia de la Iglesia»
(2776).
«La confianza sencilla y fiel, y la seguridad humilde y alegre son las
disposiciones propias del que reza el Padre
Nuestro» (2797).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«La oración dominical es, en verdad, el resumen de todo el
Evangelio... Por tanto, cada uno puede dirigir al
cielo diversas oraciones según sus necesidades, pero comenzando siempre
por la oración del Señor, que sigue
siendo la oración fundamental» (Tertuliano) (2761).
«Recorred todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que
podais encontrar algo que no esté
incluido en la oración dominical» (S. Agustín) (2762).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La confiada insistencia de Abrahán cuando intercedía por las ciudades
condenadas de Sodoma y Gomorra halló
eco en la paciente condescendencia en Dios.
La catequesis de Jesús sobre la oración tiene dos partes. En la
primera enseña la plegaria modélica, el «Padre
nuestro»; en la segunda se exponen las condiciones de la oración
cristiana: constancia y confianza en la buena
disposición de Dios Padre hacia su Hijo.
La segunda lectura expone como el misterio Pascual de Cristo se actualiza
en el Bautismo y su poder
regenerador se aprovecha mediante la fe.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El «padrenuestro», resumen de todo el Evangelio: 2759-2776.
La respuesta:
Comentario a cada una de las peticiones: 2777-2865.
C. Otras sugerencias
La oración es parte integrante de la vida cristiana, pero ¿Sabemos
orar? Jesús enseña a los discípulos a hablar
con Dios en espíritu y verdad: el Padre Nuestro, y les exhorta a las
actitudes del que ora en verdad.
Revisad la frecuencia en el rezo del Padrenuestro. ¿Se está perdiendo
su uso? Revisad la calidad en el rezo del
Padrenuestro ¿Es una rutina? Revisad, sobre todo, las disposiciones
interiores en el rezo del Padre nuestro.
Glosar algunas de las peticiones del Padrenuestro, según los
destinatarios.
DOMINGO XVIII ORDINARIO (inicio)
«Buscad los bienes de arriba»
I. LA PALABRA DE DIOS
Si 1,2; 2, 21-23: ¿Qué saca el hombre de todo su trabajo?
Sal 94, 1-2.6-7.8-9: Escucharemos tu voz, Señor
Col 3, 1-5. 9,11: Buscad los bienes de arriba, donde está Cristo
Lc 12, 13-21: Lo que has acumulado, ¿de quién será?
II. LA FE DE LA IGLESIA
En materia económica el respeto de la dignidad humana exige la
práctica de la virtud de la templanza, para
moderar el apego a los bienes de este mundo; de la justicia, para preservar
los derechos del prójimo y darle lo
que le es debido; y de la solidaridad, siguiendo la regla de oro y según
la generosidad del Señor que «siendo rico,
por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecieráis con su
pobreza» (2 Co 8,9) (2407).
«Los bienes de la creación están destinados a todo el género
humano. El derecho a la propiedad privada no
anula el destino universal de los bienes» (2452).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les hacemos
liberalidades personales, sino que les
devolvemos lo que es suyo. Mas que realizar un acto de caridad, lo que
hacemos es cumplir un deber de justicia»
(S. Gregorio Magno) (2446).
«El hombre, al servirse de esos bienes, debe considerar las cosas
externas que posee legitimamente no sólo
como suyas, sino también como comunes, en el sentido de que han de
aprovechar no sólo a él, sino también a los
demás» (Vaticano II, GS, 69) (2404).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El libro del Eclesiastés recoge las enseñanzas de los antiguos sabios
de Israel sobre la inutilidad de las riquezas
materiales cuando se confía totalmente en ellas.
Jesús desarrolla una catequesis acerca del uso de los bienes materiales,
a partir de una pregunta sobre un pleito
de herencia.
Llega a su fin la lectura de la carta a los Colosenses: el Bautismo es el
principio de una vida nueva que
compromete a seguir una conducta pura, digna de ser vivida en Cristo
resucitado.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El destino universal de los bienes: 2402-2406.
La doctrina social de la Iglesia: 2419-2425.
La respuesta:
El respeto de las personas y sus bienes: 2407-2418.
La actividad económica y la justicia social: 2426-2436.
C. Otras sugerencias
A Jesús se le pone como juez de un pleito de herencia para repartir los
bienes. Ante el Señor hemos de
plantearnos el lugar que tienen los bienes materiales y la actividad
económica en nuestra vida: la avaricia y
codicia por ellos, las justas relaciones laborales, el uso de los bienes
comunes, el abuso de los bienes propios...
Los bienes materiales son un medio para vivir con dignidad, nunca un fin en
sí mismos.
El Evangelio, como la primera lectura, relativizan su importancia. En
nuestra vida y en nuestra sociedad se
absolutizan.
El dinero y el «tener», que es bueno y necesario para la dignidad de la
persona, puede, sin embargo,
convertirse en un ídolo. Solo Dios es el origen, guía y meta de todo
lo que hacemos y queremos en la vida.
DOMINGO XIX ORDINARIO (inicio)
El combate espiritual: La oración
I. LA PALABRA DE DIOS
Sb 18, 6-9: Castigaste a los enemigos y nos honraste llamándonos
Sal 32, 1 y 12.18-19.20 y 22: Dichoso el pueblo a quien Dios escogió
Hb 11, 1-2.8-19: Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser
Dios
Lc 12, 32-48: Estad preparados
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por
nuestra parte. Supone un esfuerzo..un
combate... contra nosotros mismos y contra las astucias del tentador que hace
todo lo posible para separar al
hombre de la oración, de la unión con su Dios. Se ora como se vive,
porque se vive como se ora. El que no
quiere actuar habitualmente según el Espíritu de Cristo, tampoco
podrá orar habitualmente en su Nombre. El
``combate espiritual'' de la vida nueva del cristiano es inseparable del
combate de la oración» (2725).
«Orad constantemente (1 Ts 5,17)... Este ardor incansable no puede venir
más que del amor... Este amor abre
nuestros corazones a tres evidencias de fe, luminosas y vivificantes:
Orar es siempre posible...
Orar es una necesidad vital...
Oración y vida cristiana son inseparables» (2742-2745).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Ora continuamente el que une la oración a las obras y las obras a la
oración. Sólo así podemos encontrar
realizable el principio de la oración contínua» (Orígenes) (2745).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Los israelitas aguardaron la venida del Señor en la noche de Pascua para
ser liberados de la esclavitud. Es un
recuerdo vivo del Pueblo de Dios que recoge el libro de la Sabiduría.
Jesús, en el evangelio, recomienda a sus discípulos dos actitudes
fundamentales para la vida cristiana: la espera
y la vigilancia. El vendrá inesperadamente como un ladrón nocturno o
como un amo que está muchos años lejos
de su hacienda.
Comienza a leerse la última parte de la carta a los Hebreos. Su tema
principal es la superioridad del sacerdocio
de Cristo sobre el de la antigua alianza en la que vivieron los profetas,
ilustres por su fe en las promesas de
Dios.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El combate de la oración: 2725-2728.
Necesidad de una humilde vigilancia: 2729-2733; y confianza filial:
2734-2741.
La respuesta:
Perseverar en la oración, perseverar en el amor: 2742-2745.
C. Otras sugerencias
La exhortación de Jesús a la espera y vigilancia se concreta en la
vida cristiana en tener a Dios siempre
presente. Es una exhortación siempre necesaria pues no pocas veces vivimos
como si Dios estuviera ausente.
La oración nos pone en diálogo con el Dios presente. Pero orar es un
combate, el mismo combate cristiano de
vida y oración.
Tentaciones para la oración. Excusas para no orar. Dificultades.
Exhortación a la oración continua, en casa y en el trabajo.
DOMINGO XX ORDINARIO (inicio)
El combate espiritual: La accesis
I. LA PALABRA DE DIOS
Jr 38,4-6.8-10: Me engendraste hombre de pleitos para todo el país
Sal 39, 2.3.4.18: Señor, date prisa en socorrerme
Hb 12, 1-4: Corramos la carrera que nos toca, sin retirarnos
Lc 12,49-53: No he venido a traer paz, sino división
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida son llamados
a la plenitud de la vida cristiana y a la
perfección de la caridad; todos son llamados a la santidad: `Sed perfectos
como vuestro Padre celestial es
perfecto'» (Mt.5,48) (2013).
«El camino de la perfección pasa por la Cruz. No hay santidad sin
renuncia y sin combate espiritual. El
progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen
gradualmente a vivir en la paz y el gozo de
las bienaventuranzas» (2015).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«El que asciende no cesa nunca de ir de comienzo en comienzo mediante
comienzos que no tienen fin. Jamás
el que asciende deja de desear lo que ya conoce» (S. Gregorio de Niza)
(2015).
«Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus
fuerzas, según la medida del don de Cristo,
para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo.
Lo harán siguiendo las huellas de Cristo»
(Vaticano II, LG, 40) (2013).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Los verdaderos profetas como Jeremías crearon a su alrededor fuertes
divisiones y contradicciones pues no halla
lo que se quiere escuchar, sino lo que Dios le dice.
Jesús anuncia las divisiones y contradicciones que cercan a los
verdaderos profetas cuando su mensaje, que es
de Dios, se extiende entre las familias y los pueblos.
El ejemplo de los antiguos patriarcas es propuesto en la carta a los
Hebreos a quienes saben con certeza hacia
donde se encaminan, gracias a la nueva fe que comenzó y termina en Cristo.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad: 459; 2012.
La vocación a la santidad: 2013.
El progreso espiritual: 2014.
La respuesta:
El camino del combate espiritual: 2015-2016.
C. Otras sugerencias
El combate espiritual es un combate de oración (Domingo anterior), es un
combate cultural (primera lectura y
evangelio) es un combate total de la vida del que solo en Dios tiene su meta
y en Cristo su Camino, Verdad y
Vida.
La ascesis, la mortificación, la lucha del cristiano no son palabras de
moda. Jesús es muy claro: como los
profetas verdaderos sus discípulos crean divisiones a su alrededor y su
vida es una lucha continua.
Bien vale la pena la meta: la santidad, aunque sea duro el camino.
DOMINGO XXI ORDINARIO (inicio)
«Id al mundo entero y predicad el evangelio»
I. LA PALABRA DE DIOS
Is 66, 18-21: Traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las
naciones
Sal 116, 1.2: Id al mundo entero y predicad el Evangelio
Hb 12,5-7.11-13: El Señor reprende a los que ama
Lc 13, 22-30: Vendrán de Oriente y de Occidente y se sentarán a la
mesa en el Reino de Dios
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La Iglesia columna y fundamento de la verdad (1 Tm 3,15) recibió de
los Apóstoles este solemne mandato de
Cristo de anunciar la verdad que nos salva. Compete siempre y en todo lugar a
la Iglesia proclamar los principios
morales, incluso los referentes al orden social, así como dar su juicio
sobre cualesquier asunto humano, en la
medida en que lo exijan los derechos fundamentales de la persona humana o la
salvación de las almas» (2032).
«El Magisterio de los pastores de la Iglesia en materia moral se ejerce
ordinariamente en la catequesis y la
predicación sobre la base del Decálogo que enuncia los principios de
la vida moral válidos para todo hombre».
«La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el
anuncio del Evangelio y para la misión de
la Iglesia en el mundo» (2044).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«!Qué sorprendente misterio! Hay un solo Padre del universo, un solo
Logos del universo y también un solo
Espíritu Santo, idéntico en todas partes; hay también una sola
virgen hecha madre, y me gusta llamarla Iglesia»
(Clemente de Alejandría) (813).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La salvación de Dios anunciada en la profecía es universal, sin
barreras religiosas y tribales.
Jesús en el Evangelio parte de una pregunta que le da lugar a una nueva
catequesis. Sobre el número de los
que se salvan. Dios quiere que todos los hombres se salven, pero hay que
esforzarse por hacer el bien,
sacrificando lo que haga falta, pues la puerta es estrecha.
El autor de la carta a los Hebreos expone que en el camino hacia Dios,
guiados por la fe, hay lugar para las
penalidades que conviene sobrellevar con espíritu penitencial,
aceptándolas como advertencias y correctivos
divinos.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La Iglesia es católica: 830-831.
La Iglesia, madre y educadora: 2030-2031.
La respuesta:
Vida moral y magisterio de la Iglesia: 2032-2040.
C. Otras sugerencias
El anuncio del Evangelio no tiene fronteras (salmo). Exige conformar la
vida al camino de Cristo. Todos los
hombres están llamados a ello. La Iglesia es el instrumento para la
evangelización y en ella todos los cristianos.
El Evangelio tiene un componente de vida moral: vivir según Cristo,
sobre el que estamos reflexionando en los
domingos del TIEMPO ORDINARIO. La Iglesia es maestra y educadora de la vida
moral cristiana.
Misión de los pastores y derechos y deberes de los fieles ante las
enseñanzas morales de la Iglesia.
El testimonio de fidelidad al Evangelio y a las concrecciones de vida que
presenta la Iglesia es la mejor palabra
evangelizadora ante el mundo.
DOMINGO XXII ORDINARIO (inicio)
Orar y vivir con humildad y audacia
I. LA PALABRA DE DIOS
Si 3, 19-21.30-31: Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios
Sal 67, 4-5ac.6-7ab.10-11: Has preparado, Señor, tu casa a los
desvalidos
Hb 12, 18-19. 22-24: Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del
Dios vivo
Lc 14,1.7-14: Todo el que se enaltece será humillado; y el que se
humilla será enaltecido
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La antigua sabiduría nos hace reconocer que «nadie conoce al Padre,
sino el Hijo y a aquel a quien el Hijo se
lo quiera revelar», es decir, «a los pequeños» (2779)... «Un
corazón humilde y confiado que nos hace volver a ser
como niños; porque es a los `pequeños' a los que el Padre se revela»
(2785).
«Si recitamos en verdad el `Padre nuestro', salimos del individualismo,
porque de él nos libera el Amor que
recibimos» (2792).
«Parresía: Simplicidad sin desviación, conciencia filial, seguridad
alegre, audacia humilde, certeza de ser amado»
(2778).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Tu hombre, no te atrevías a levantar tu cara hacia el cielo, tu
bajabas los ojos hacia la tierra, y de repente has
recibido la gracia de Cristo: todos tus pecados te han sido perdonados...
Pero no reclames ningún privilegio. No
es Padre, de manera especial, más que de Cristo, mientras que a nosotros
nos ha creado» (S. Ambrosio) (2783).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La antigua sabiduría del pueblo de Israel recomendaba con frecuencia la
práctica de la humildad.
En el Evangelio, Jesús invita a sus discípulos a la actitud de la
humildad y a hacer el bien desinteresadamente.
El autor de la carta a los Hebreos muestra que en la asamblea litúrgica
cristiana no se dan los prodigios del
Sinaí, pero se está en comunicación real con Dios en la presencia
real de Jesucristo y de la Iglesia celeste. Esta
es la última enseñanza de esta carta que se lee en el TIEMPO ORDINARIO.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
m Acercarse al Padre Dios con toda confianza y humildad: 2777-2785.
La respuesta:
Padre «nuestro»: 2786-2793.
C. Otras sugerencias
La exhortación a la humildad es a una actitud de vida frente a Dios y
con los hermanos, que se alimenta y se
expresa en la oración, especialmente en el Padrenuestro.
La audacia o «parresía» con la que nos atrevemos a orar como
Jesús nos enseña requiere un corazón, lleno del
Espíritu de Dios, que es pequeño y humilde.
De nuevo, actitudes morales y oración son inseparables.
DOMINGO XXIII ORDINARIO (inicio)
«Déjalo todo... Sígueme»
I. LA PALABRA DE DIOS
Sb 9, 13-19: ¿Quién comprende lo que Dios quiere?
Sal 89, 3-4.5-6.12-13.14 y 17: Señor, tus has sido nuestro refugio de
generación en generación
Flm 9b-10.12-17: Recíbelo no como esclavo, sino como hermano querido
Lc 14, 25-33: El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser
discípulo mío
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La Ley evangélica entraña la elección decisiva entre ``los dos
caminos'' y la práctica de las palabras del Señor;
está resumida en la regla de oro: ``Todo cuanto queráis que os hagan
los hombres, hacédselo también vosotros;
porque esta es la Ley y los porfetas'' (Mt 7,12).» (1970).
«Más allá de sus preceptos, la ley nueva contiene los consejos
evangélicos» (1973). «Los consejos evangélicos
manifiestan la plenitud de una caridad que nunca se sacia» (l974)
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Dios no quiere que cada uno observe todos los consejos, sino solamente
los que son convenientes según la
diversidad de las personas, los tiempos, las ocasiones, y las fuerzas, como
la caridad lo requiera. Porque es ésta la
que, como reina de todas las virtudes, de todos los mandamientos, de todos
los consejos, y en suma de todas las
leyes y de todas las acciones cristianas, la que da a todos y a todas rango,
orden, tiempo y valor» (San Francisco
de Sales) (1974).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En el camino hacia Jerusalén, Jesús hizo un alto para clarificar a
sus muchos seguidores las condiciones que
pedía para aceptarlos como discípulos: debían estar dispuestos a
renunciar a todo: familia, riquezas y al propio
egoísmo. Dura renuncia para quienes confiaban en Jesús como el futuro
rey que los llenaría de prosperidad y
libertad, pero que es posible comprender,...
... como señala la primera lectura cuando se es iluminado por la fe con
la gracia del Espíritu Santo.
Sólo este domingo se lee un pasaje de la carta más breve de San
Pablo; en ella se exhorta a tratar a los
esclavos como hermanos, poniendo las bases para la abolición de ese
sistema degradante, pero tan arraigado en la
antigüedad.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La ley nueva o ley evangélica: 1965-1972.
La respuesta:
m Los consejos evangélicos: 1973-1974; 915-919.
C. Otras sugerencias
Seguir a Jesucristo es la ley del cristiano, ley nueva o ley evangélica:
cumple, supera y lleva a su perfección la
ley antigua. Es ley de amor, de gracia y de libertad. Exige renuncia: vivir
en Cristo.
No es una invitación sólo para religiosos. Cada uno, en la medida de
sus distintas condiciones ha de vivir como
Cristo y en Cristo, sin más intereses absolutos: riquezas, reconocimiento
social, gratificación afectiva...
En la pluralidad de carismas, ministerios y servicios en la Iglesia se
expresa una comunidad que sigue al Señor,
único Camino, Verdad y Vida.
DOMINGO XXIV (inicio)
«Perdónanos... como personamos»
I. LA PALABRA DE DIOS
Ex 32,7-11.13-14: El Señor se arrepintió de la amenaza que había
pronunciado
Sal 50, 3-4.12-13.17 y 19: Me pondré en camino a donde está mi padre
1 Tm 1,12-17: Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores
Lc 15, 1-32: Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se
convierta
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que
nos ofenden»: «Esta petición es tan
importante que es la única sobre la cual el Señor vuelve y explicita en
el Sermón de la Montaña. Esta exigencia
crucial del misterio de la Alianza es imposible para el hombre. Pero todo es
posible para Dios» (2841).
«Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se
cierra, su dureza lo hace impermeable
al amor misericordioso del padre; en la confesión del propio pecado, el
corazón se abre a su gracia» (2840)
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, los
despide del altar para que antes se
reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de
paz. La obligación más bella para Dios
es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo de todo el pueblo fiel» (San
Cipriano) (2845)
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En el Antiguo Testamento la misericordia de Dios, que da una nueva
oportunidad a los pecadores, se designa
con el término tan humano de «arrepentimiento», poco acorde con la
idea filosófica de la inmutabilidad de Dios.
En el evangelio se leen tres parábolas sobre la misericordia de Dios,
que son propias del Evangelio según S.
Lucas. En las tres destaca la alegría por la reconciliación de los
alejados, en contraste con el descontento de los
fariseos.
Como segunda lectura comienza la proclamación de una de las cartas
pastorales de S. Pablo. EL apóstol es
buena muestra de la generosa misericordia de Dios que le perdonó su pasada
vida de perseguidor de la Iglesia.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El perdón de Dios en Cristo: 1425-1426.
El perdón del hombre: 2842-2843.
La respuesta:
El arrepentimiento: 2838-2841.
El perdón al hermano: 2844-2845.
C. Otras sugerencias
La tres parábolas de la misericordia se exponen ante la actitud cerrada
de los que no son capaces de acoger al
pecador. Dios siempre acoge.
En la oración del Señor hay una petición sorprendente que es el
mejor comentario a estas parábolas: pedimos
el perdón de Dios como nosotros perdonamos.
Audacia en la petición. Confianza en la misericordia divina. Compromiso
muy serio de ser como el Padre
misericordioso y no como los fariseos.
DOMINGO XXV ORDINARIO (inicio)
«Dios... o el dinero»
I. LA PALABRA DE DIOS
Am 8, 4-7: Contra los que compran por dinero al pobre
Sal 112, 1-2.4-6.7-8: Alabad al Señor, que ensalza al pobre
1 Tm 2, 1-8: Pedid por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se
salven
Lc 16, 1-13: No podéis servir a Dios y al dinero
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El décimo mandamiento prohibe la avaricia y el deseo de una
apropiación inmoderada de los bienes terrenos.
Prohíbe el deseo desordenado nacido de la pasión inmoderada de las
riquezas y de su poder. Prohíbe también el
deseo de cometer una injusticia mediante la cual se dañare al prójimo
en sus bienes materiales» (2536).
«El deseo de la felicidad verdadera aparta al hombre del apego
desordenado a los bienes de este mundo, y
tendrá su plenitud en la visión y la bienaventuranza de Dios» (2548).
«La economía de la Ley y de la Gracia aparta el corazón de los
hombres de la codicia y de la envidia: lo inicia
en el deseo del Supremo Bien; lo instruye en los deseos del Espíritu
Santo, que sacia el corazón del hombre»
(2541).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«De la envidia nacen el odio, la maledicencia, la calumnia, la alegría
causada por el mal del prójimo y la
tristeza causada por su prosperidad» (S. Agustín) (2539).
«La promesa de ver a Dios supera toda felicidad. En la Escritura, ver es
poseer. El que ve a Dios obtiene
todos los bienes que se pueden concebir» (S. Gregorio de Niza) (2548).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El profeta Amós es conocido por su denuncia a los ambiciosos para
quienes su especulación les lleva al abuso
de los más pobres e indefensos.
Jesús expone en el evangelio la parábola del administrador infiel,
que tiene un colorario: nadie puede servir a
Dios, si tiene como dios al dinero.
La primera carta a Timoteo es un escrito pastoral, en el que el apóstol
recomienda la oración por todos los
hombres, pues la voluntad salvífica universal de Dios enseña a los
cristianos a no olvidar a nadie.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
m Dios, Bien Supremo y fuente de todo bien. La pobreza de corazón:
2541-2550.
La respuesta:
La codicia y concupiscencia por los bienes: 2534-2540.
C. Otras sugerencias
El dinero siempre ha sido y es un peligroso ídolo. Es absorvente de los
intereses y preocupaciones del
hombre.¿Cuantas personas han caido en sus redes y han sido esclavizadas por
él?. La corrupción, la desconfianza
familiar y social, las rupturas de amistades... tienen muchas veces como
causa el señorío del dinero sobre las
personas.
Frente a este ídolo Jesús establece una oposición radical para el
servidor de Dios. No se puede servir a dos
señores.
Entre los mandamientos de la Ley de Dios, el décimo habla de poner el
corazón o en Dios o en los bienes
ajenos. Pocas veces se habla de los deseos del corazón, pero es ahí
donde se elevan altares: o a Dios o al dinero.
DOMINGO XXVI ORDINARIO (inicio)
Amor a los pobres
I. LA PALABRA DE DIOS
Am 6, 1.4-7: Los que lleváis una vida disoluta, iréis al destierro
Sal 145, 7.8-9a.9bc-10: Alaba alma mía, al Señor
1 Tm 6,11-16: Guarda el Mandamiento, hasta la venida del Señor
Lc 16, 19-31: Recibiste bienes y Lázaro males; ahora él encuentra
consuelo, mientras que tú padeces
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Dios bendice a los que ayudan a los pobres y reprende a los que se
niegan a hacerlo: ``A quien te pide da, al
que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda'' (Mt 5,42). ``Gratis
lo recibisteis, dadlo gratis'' (Mt 10, 8).
Jesucristo reconocerá a sus elegidos en lo que hayan hecho por los pobres.
La buena nueva ``anunciada a los
pobres'' (Mt 11,5; Lc 4,18) es el signo de la presencia de Cristo» (2443).
«El amor de la iglesia a los pobres pertenece a su constante
tradición. está inspirado en el Evangelio de las
bienaventuranzas, en la pobreza de Jesús, y en su atención a los
pobres. El amor a los pobres es también uno de
los motivos del deber de trabajar, con el fin de ``hacer partícipe al que
se halle en necesidad'' (Ef. 4,28). No
abarca solo la pobreza material, sino también las numerosas formas de
pobreza cultural y religiosa» (2444).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús. No
debemos cansarnos de ayudar a nuestro
prójimo porque en ellos servimos a Jesús» (Sta. Rosa de Lima) (2449).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El profeta Amós destaca en el Antiguo Testamento por la dureza de los
términos con que condena el egoísmo
y el ansia de placer de los ricos.
La parábola que se proclama en el Evangelio la recoge sólo S. Lucas y
es una crítica de Jesús a los ricos que
no se preocupan de los necesitados. Quien tiene embotados los sentidos del
alma por el excesivo bienestar no
escucha la Palabra de Dios, ni le sirven los milagros.
El resumen de las recomendaciones pastorales contenidas en esta carta es el
fidelidad a Cristo y a sus
mandamientos, que es el entero depósito de la fe confiado al sucesor del
apóstol.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
m Dios bendice, en Jesucristo, a los que aman a los pobres: 525; 544; 2443.
El amor de la Iglesia a los pobres: 2444-2446.
La respuesta:
La obras de misericordia: 2447-2449.
m Justicia y solidaridad entre las naciones: 2437-2442.
C. Otras sugerencias
Hoy se ve más la pobreza y la miseria. Los medios de comunicación han
roto las fronteras de nuestros pueblos
y vemos el hambre y la muerte por pobreza en muchos países. Sin embargo,
como el rico de la parábola, en
medio de las comodidades podemos no ver nada ni a nadie.
El Evangelio y la enseñanza de la Iglesia es claro: el amor a los pobres
es una exigencia del discípulo de Jesús.
Y para amarlos hay que verlos. La Pobreza es una situación concreta que
afecta a personas concretas, cercanas,
quizá. Todos son cercanos, pues todos son prójimos.
Sólo se ama lo que se ve, y para ver hay que dejar la vida cómoda
que embota la sensibilidad, de ahí la
denuncia del profeta.
DOMINGO XXVII ORDINARIO (inicio)
La fe mueve montañas
I. LA PALABRA DE DIOS
Ha l,2-3; 2,2-4: El justo vivirá por su fe
Sal 94, 1-2.6-7.8-9: Ojalá escuchéis la voz del Señor: No
endurezcáis vuestro corazón
2 Tm l,6-8.13-14: No tengáis miedo de dar la cara por nuestro Señor
Lc l7, 5-10: !Si tuvierais fe...!
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La fe es un don sobrenatural de Dios: Para creer, el hombre necesita los
auxilios interiores del espíritu Santo»
(179). «Este don inestimable podemos perderlo... Para vivir, crecer y
perseverar hasta el fin en la fe debemos
alimentarla con la Palabra de Dios; debemos pedir al Señor que la aumente;
debe actuar por la caridad, ser
sostenida por la esperanza y estar enraizada en la fe de la Iglesia»
(162).
«El hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios; nadie debe
estar obligado contra su voluntad a
abrazar la fe» (160). «Creer en Cristo Jesús y en Aquel que lo
envió para salvarnos es necesario para obtener esa
salvación» (161).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de
la fe...» (148) «Durante toda su vida, y
hasta su última prueba, cuando Jesús, su hijo, murió en la cruz, su
fe no vaciló. María no cesó de creer en el
``cumplimiento'' de la palabra de Dios. Por todo ello, la Iglesia venera en
María la realización más pura de la fe»
(149).
«El Antiguo Testamento es rico en testimonios acerca de esta fe. La carta
a los Hebreos proclama el elogio de
la fe ejemplar de los antiguos, por la cual fueron alabados» (Hb 11,2.39)
(147).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La frase del profeta Habacuc: «El justo vivirá por su fe», fue
citada por S. Pablo como argumento fundamental
en su carta a los Romanos.
El Evangelio recoge la enseñanza de Jesús a sus discípulos sobre
la actitud definitoria del creyente: es un
hombre de fe que busca solo hacer la voluntad de Dios.
La segunda carta pastoral a Timoteo recuerda el don del espíritu que
éste recibió en su ordenación como
sucesor de los Apóstoles; espíritu de gobierno y de fortaleza para
mantener con fidelidad el tesoro de la fe
cristiana.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La obediencia de la fe: 144-152.
La características de la fe: 153-165.
La respuesta:
La fe, virtud teologal: 1814-1816.
La fe, respuesta del hombre a Dios: 2087-2089.
C. Otras sugerencias
«La fe que mueve montañas». ¿Quien la tiene?. Es un don de Dios
que hay que reconocer y por el que darle
gracias, pues todos «hemos movido montañas» gracias a Dios.
Es un don que hay que pedir: !Señor, auméntanos la fe!
Es un don que hay que conservar y hacer crecer.
Es un don que es necesario para subsistir.
Descripción de un hombre y un mundo sin fe en Dios.
Descripción de María, la primera peregrina de la fe.
DOMINGO XXVIII ORDINARIO (inicio)
«En todo, dad gracias»
I. LA PALABRA DE DIOS
2 R 5, 14-17: Volvió Naamán a Eliseo, y alabó al Señor
Sal 97, 1.2-3ab.3cd-4: El Señor revela a las naciones su salvación
2 Tm 2, 8-13: Si perseveramos, reinaremos con Cristo
Lc 17, 11-19: ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a
Dios?
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Toda alegría y toda pena, todo acontecimiento y toda necesidad
pueden ser motivo de oración de acción de
gracias, la cual, participando de la de Cristo, debe llenar la vida entera:
``En todo dad gracias'' (I Tes. 5,18)»
(2648).
«La Eucaristía es un sacrificio de acción de gracias al Padre, una
bendición por la cual la Iglesia expresa su
reconocimiento a Dios por todos sus beneficios, por todo lo que ha realizado
mediante la creación, la redención y
la santificación. ``Eucaristía'' significa, ante todo, acción de
gracias» (1360).
«La acción de gracias caracteriza la oración de la Iglesia que, al
celebrar la Eucaristía, manifiesta y se convierte
más en lo que ella es. En efecto, en la obra de salvación, Cristo
libera a la creación del pecado y de la muerte
para consagrarla de nuevo y devolverla al Padre, para su gloria. La acción
de gracias de los miembros del Cuerpo
participa de la de su Cabeza» (2637).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«El presidente los toma (el pan y el vino) y eleva alabanza y gloria al
Padre del universo, por el nombre del
Hijo y del Espíritu Santo y da las gracias largamente porque hayamos sido
juzgados dignos de estos dones» (S.
Justino) (1345).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En los tres evangelios sinópticos la vida pública de Jesús termina
con su viaje a Jerusalén donde dio su último
testimonio y vida. En ese camino el Señor cura a diez leprosos, solo uno y
extranjero, es agradecido. El sirio
Naamán, un extranjero, es modelo de persona agradecida por los bienes
recibidos de Dios por medio del profeta
Eliseo.
La segunda lectura presenta el evangelio anunciado por Pablo, y confiado a
su sucesor Timoteo consiste en la
proclamación del Misterio pascual.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La acción de gracias y la alabanza al Padre por medio de Jesucristo:
1359-1361.
La respuesta:
La oración de acción de gracias: 2637-2638; 2648.
C. Otras sugerencias
La acción de gracias a Dios que es la forma más común de
oración de la Iglesia, no lo es tan usual en la vida
de los cristianos. ¿Acaso seremos como los nueve leprosos? Sólo el
extranjero, quien se reconoce indigno de la
bondad de Dios, es agradecido.
Dad gracias a Dios. La Eucaristía es la Acción de gracias por
excelencia. Unidos a Jesucristo en su Muerte y
Resurrección todo se agradece a Dios Padre, por Cristo, con El y en El.
Acción de gracias por los beneficios recibidos.
Acción de gracias por todo acontecimiento...!Sólo Dios sabe!.
Acción de gracias en la necesidad y en la pena: En Dios confiamos.
DOMINGO XXIX ORDINARIO (inicio)
«Pedid»
I. LA PALABRA DE DIOS
Ex 17, 8-13: Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel
Sal 120, 1-2, 3-4, 5-6, 7-8: El auxilio me viene del Señor, que hizo el
cielo y la tierra
2 Tim 3,14-4,2: El hombre de Dios estará perfectamente equipado para
toda buena obra
Lc 18, 1-8: Dios hará justicia a sus elegidos, que claman a él
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Mediante la oración de petición mostramos la conciencia de nuestra
relación con Dios: por ser criatura, no
somos ni nuestro propio origen, ni dueños de nuestras adversidades, ni
nuestro fin último; pero también, por ser
pecadores, sabemos, como cristianos, que nos apartamos de nuestro Padre. La
petición ya es un retorno a El»
(2629).
«La petición de perdón es el primer movimiento de la oración de
petición» (2631)... «La petición cristiana está
centrada en el deseo de Dios y en la búsqueda del reino que viene...»
(2632) «...Toda necesidad puede
convertirse en objeto de petición» (2633).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«A los que buscan el Reino y la justicia de Dios, El les promete darles
todo por añadidura. Todo en efecto
pertenece a Dios: el que posee a Dios, nada le falta, si él mismo no falta
a Dios» (S. Cipriano) (2830).
«La oración de Moisés es la figura cautivadora de la oración de
intercesión que tiene su cumplimiento en el
único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo-Jesús» (1 Tm 2, 5)
(2574).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La enseñanza de Jesús sobre la oración insiste en que debe
practicarse con fe y constancia, sin desanimarse por
el momento de silencio de Dios. Moisés fue un gran ejemplo de orante. Su
plegaria hecha con perseverancia fue
eficaz.
Sigue la exhortación de S. Pablo a Timoteo: La Palabra de Dios contenida
en la Sagrada Escritura es el
principal instrumento para que los sucesores de los apóstoles ejerzan su
ministerio.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La oración de petición: 2629-2630.
El modelo del Padrenuestro: las site peticiones: 2803-2806.
La respuesta:
La oración de petición cristiana: 2631-2633.
El modelo de Moisés: 2574-2577.
C. Otras sugerencias
El ejemplo de Moisés y la parábola del Evangelio nos animan a orar
con confianza. La oración es eficaz.
Muchas veces oramos pidiendo a Dios por nuestras necesidades. ¿Cómo es
nuestra oración de petición?
Quien pide es un necesitado. Quien pide a Dios es un necesitado radical.
Por eso:
pide perdón
pide que El le llene
pide «todo lo demás» por añadidura.
El modelo del Padre Nuestro. Petición central: venga a nosotros tu
Reino, y luego las otras peticiones de la
segunda parte de la oración del Señor.
DOMINGO XXX ORDINARIO (inicio)
!Señor, enséñanos a orar!
I. LA PALABRA DE DIOS
Si 35,15-17.20-22: Los gritos del pobre atraviesan las nubes
Sal 33, 2-3.17-18.19 y 23: Si el afligido invoca al Señor, él lo
escucha
1 Tm 4,6-8.16-18: Ahora me aguarda la corona merecida
Lc 18, 9-14: El publicano bajó a su casa justificado; el fariseo, no
II. LA FE DE LA IGLESIA
«En el Nuevo Testamento el modelo perfecto de oración se encuentra en
la oración filial de Jesús. Hecha con
frecuencia en la soledad, en lo secreto, la oración de Jesús entraña
una adhesión amorosa a la voluntad del Padre
hasta la cruz y una absoluta confianza en ser escuchada» (2620).
«En su enseñanza, Jesús instruye a sus discípulos para que oren
con un corazón purificado, una fe viva y
perseverante, una audacia filial. Les insta a la vigilancia y les invita a
presentar sus peticiones a Dios en su
nombre. El mismo escucha las plegarias que se le dirigen» (2621).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«La conciencia que tenemos de nuestra condición de esclavos nos
haría meternos bajo tierra, nuestra condición
terrena se desharía en polvo, si la autoridad de nuestro mismo Padre y el
Espíritu de su Hijo no nos empujase a
proferir este grito: !Abbá, Padre!» (S. Pedro Crisólogo) (2777).
«San Agustín resume admirablemente las tres dimensiones de la
oración de Jesús: Ora por nosotros como
sacerdote nuestro; ora en nosotros como cabeza nuestra; a El dirige nuestra
oración como a Dios nuestro.
Reconozcamos, por tanto, en El nuestras voces; y la voz de El, en nosotros»
(2616).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La parábola de la oración del fariseo y del publicano muestra que la
oración, además de confiada y constante,
ha de ser humilde. En el libro sapiencial del Eclesiástico se subraya la
perseverancia de los humildes en la
oración. Ello es lo que mueve a Dios.
Las últimas palabras de la primera carta a Timoteo son como el
testamento espiritual de S. Pablo: él ha
mantenido la fe y ésta le sostiene a él ante la prueba final y del
martirio.
El sentido del acto penitencial del comienzo de la celebración
eucarística nos dispone a la escucha de la
Palabra, a la oración de petición, alabanza y acción de gracias que
la Santa Misa contiene.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
Jesús ora: 2598-2606.
La respuesta:
Jesús enseña a orar: 2607-2615.
Jesús escucha la oración: 2616.
C. Otras sugerencias
En los domingos del TIEMPO ORDINARIO hemos recibido las enseñanzas de
Jesús sobre la vida moral y la vida de
oración. La parábola del fariseo y del publicano nos ayuda a
recapitular nuestras reflexiones sobre la vida de
oración.
El único maestro de oración: Jesús. El ora y enseña a orar.
La oración cristiana es audaz y humilde: son actitudes compatibles como
se ve en el publicano. Sólo el pobre,
primera lectura, es audaz en su humildad.
La oración del pobre es escuchada. ¿Quién puede presentarse rico
ante Dios?
DOMINGO XXXI ORDINARIO (inicio)
«Cristiano, reconoce tu dignidad»
I. LA PALABRA DE DIOS
Sb ll, 23-12,2: Te compadeces, Señor, de todos, porque amas a todos los
seres
Sal 144, 1-2.8-9.10-11.13cd-14: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios
mío, mi Rey
2 Ts 1, 11-2,2: Que Jesús nuestro Señor sea vuestra gloria y vosotros
seáis gloria de él
Lc 19, 1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba
perdido
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Cristo Jesús hizo siempre lo que agradaba al Padre. Vivió siempre
en perfecta comunión con El. De igual
modo sus discípulos son invitados a vivir bajo la mirada del Padre ``que
ve en lo secreto'' para ser ``perfectos
como el Padre celestial es perfecto''» (1693).
«La referencia primera y última de esta catequesis (sobre la vida de
Cristo, la vida moral) será siempre
Jesucristo que es ``el camino, la verdad y la vida''. Contemplándole en
la fe, los fieles de Cristo pueden esperar
que El realice en ellos sus promesas, y que amándolo con el amor con que
El nos ha amado realicen las obras
que corresponden a su dignidad» (1698).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Cristiano, reconoce tu dignidad. Puesto que ahora participas de la
naturaleza divina, no degeneres volviendo a
la bajeza de tu vida pasada. Recuerda a qué Cabeza perteneces y de qué
Cuerpo eres miembro. Acuérdate de
que has sido arrancado del poder de las tinieblas para ser trasladado a la
luz del reino de Dios» (S. León
Magno) (1691).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La reflexión sapiencial describe la infinita misericordia y bondad de
Dios Padre sobre los hombres.
Antes de llegar Jesús a Jerusalén pasó a Jericó; allí
mostró una vez más su misericordia acercándose al pecador
más marginado, al jefe de los recaudadores y provocando su conversión.
Comienza la lectura de la segunda carta a los Tesalonicenses que trata
sobre el fin de los tiempos. Su lectura
cerrará los domingos del TIEMPO ORDINARIO.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La vida en Cristo: 1691-1696.
La respuesta:
La catequesis sobre la vida moral: 1697-1698.
C. Otras sugerencias
Hoy recapitulamos las enseñanzas morales que hemos recorrido en los
domingos del TIEMPO ORDINARIO a partir
del episodio de la conversión de Zaqueo. Pues en él descubrimos:
A Cristo, imagen perfecta del amor misericordioso de Dios proclamado en la
primera lectura.
Al pecador que recibe el abrazo del perdón y la llamada a la
conversión.
La vocación del convertido: Ser como el Señor que le ha perdonado:
compasivo y misericordioso.
La vida en Cristo o vida moral tiene estos mismos principios:
Ser perfectos como el Padre celestial es perfecto.
En Cristo está el Camino, la Verdad y la vida.
El Espíritu Santo, recibido en el Bautismo, nos da la dignidad de
participar de la misma naturaleza divina y
vivir como El.
DOMINGO XXXII ORDINARIO (inicio)
Creo en la resurrección de la carne
I. LA PALABRA DE DIOS
2 M 7, 1-2.9-14: El rey del universo nos resucitará para una vida eterna
Sal 16, 1.5-6.8b y 15: Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor
2 Ts 2, 15-3,5: El Señor os dé fuerza para toda clase de palabras y
de obras buenas.
Lc 20,27-38: Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo
ha resucitado verdaderamente de
entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después
de su muerte vivirán para siempre con
Cristo resucitado y que El los resucitará en el último día» (989).
«Al morir cada hombre recibe en su alma inmortal su retribución eterna
en un juicio particular por Cristo, juez
de vivos y muertos» (1051): cielo (1052-1053); purgatorio (1054); infierno
(1056-1057).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Así como el pan que viene de la tierra, después de haber recibido
la invocación de Dios, ya no es pan
ordinario, sino Eucaristía, constituida por dos cosas, una terrena y otra
celestial, así nuestros cuerpos que
participan en la Eucaristía ya no son corruptibles, ya que tienen la
esperanza de la resurrección». (S. Ireneo de
Lyón) (1000).
«La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos
cristianos por creer en ella» (Tertuliano)
(991).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En la última etapa del Antiguo Testamento era bastante común la
creencia en la resurrección de los muertos, si
bien limitada a los justos y a los mártires, como los siete hermanos con
su madre.
Jesús se remonta al más antiguo testimonio de Moisés para
fundamentar la doctrina sobre la vida eterna y la
resurrección de todos los difuntos contra los saduceos de Jerusalén que
la negaban e ironizaban sobre ello, tal
como se expresan en la pregunta que hacen a Jesús.
Los cristianos no hemos de sentir temor ante el fin de los tiempos, lo
importante es tener la fuerza de Dios
para todo clase de palabras y obras humanas. (Segunda lectura)
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
m Creo en la resurrección de la carne: 988-991.
La resurreción de Cristo y la nuestra: 992-1004.
m Los novísimos: 1021-1037.
La respuesta:
m Morir en Cristo Jesús: 1005-1014.
Oración por los difuntos: 1371.
C. Otras sugerencias
La palabra del Señor recogida en el Evangelio y el testimonio del libro
de los Macabeos fundan nuestra fe y
esperanza en la resurrección de la carne y en la vida eterna.
¿Quién, cómo y cuándo resucitan los muertos? Preguntas de todos
los hombres que el cristiano responde desde
la fe en la resurrección de Cristo.
La Iglesia ora por los difuntos. Sabe por la fe que viven. Pide la
intercesión de los santos que viven con Dios,
en el cielo. Ora en sufragio por los que se purifican después de muertos
en el purgatorio.
Ora para que nadie muera eternamente en el infierno.
DOMINGO XXXIII ORDINARIO (inicio)
Creo en la vida eterna
I. LA PALABRA DE DIOS
Ml 4,1-2a: Os iluminará un sol de justicia
Sal 97, 5-6.7-8.9: El Señor llega para regir la tierra con justicia
2 Ts 3, 7-12: El que no trabaja, que no coma
Lc 21,5-19: Con vuestra perseverancia, salvaréis vuestras almas
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El juicio final sucederá cuando vuelva Cristo glorioso. Sólo el
Padre conoce el día y la hora en que tendrá
lugar; sólo El decidirá su advenimiento. Entonces, El pronunciará
por medio de su Hijo Jesucristo, su palabra
definitiva sobre toda la historia. Nosotros conoceremos el sentido último
de toda la obra de la creación y de toda
la economía de la salvación. Y comprenderemos los caminos admirables
por los que su Providencia habrá
conducido todas las cosas a su fin último. El Juicio final revelará que
la justicia de Dios triunfa de todas las
injusticias cometidas por sus criaturas y que su amor es más fuerte que la
muerte» (1040).
«La vida subsistente y verdadera es el Padre que, por su Hijo y en el
Espíritu Santo, derrama sobre todos sin
excepción los dones celestiales. Gracias a su misericordia nosotros
también, hombres, hemos recibido la promesa
indefectible de la vida eterna» (S. Cirilo de Jerusalén) (1050).
«A la tarde te examinarán en el amor» (San Juan de la Cruz) (1022).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Los últimos profetas anteriores a la venida de Jesucristo anunciaron
«el día del Señor», grande y terrible.
En el Evangelio, a pesar de la brillantez de la entrada de Jesús en
Jerusalén, el presagio de la Pasión ya
cercana oscureció los últimos días del Maestro en la ciudad santa,
que aprovechó para instruir a los discípulos
acerca de la próxima destrucción del Templo y la ciudad, así como
sobre las persecuciones que acompañarían al
nacimiento de la Iglesia, teniendo como perspectiva última el final de
los tiempos.
El apóstol critica en la segunda lectura a los que viven sin trabajar, a
costa de los demás, con la excusa de
esperar la venida del Señor. El, con su ejemplo de vida, les enseña a
mantenerse vigilantes, pero con serenidad y
laboriosidad.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La vida eterna: 1020.
El juicio final: 1038-1041.
La esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva: 1042-1050.
La respuesta:
m Frutos para la vida eterna: 1049-1050.
m Venga a nosotros tu Reino: 2816-2821.
C. Otras sugerencias
Las descripciones bíblicas del «último día» hablan de
destrucción de lo que es pasajero, y de revelación del
único Señor y Dios. ¿Producen temor, o más bien alimentan la
esperanza en el Señor que viene?. ¿Dónde está
nuestro corazón?.
La enseñanza de la Iglesia sobre el juicio final y el último día
es un mensaje esperanzador (1040 y 1060). Quien
vive en Cristo, le espera, y ansía ver a Dios.
Si ese es el fin, a partir de aquí y ahora la vida de cada día tiene
una meta que transforma cada paso (Segunda
lectura).
DOMINGO XXXIV ORDINARIO:
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY (inicio)
«Amén»
I. LA PALABRA DE DIOS
2 S 5, 1-3: Ungieron a David como rey de Israel
Sal 121, 1-2.3-4a.4b-5: Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la
casa del Señor»
Col 1, 12-20: Nos ha trasladado al Reino de su Hijo querido
Lc 23, 35-43: Señor, acuérdate de mí, cuando llegues a tu Reino
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El nombre de Cristo significa ``Ungido'', ``Mesías''. Jesús es el
Cristo porque ``Dios le ungió con el Espíritu
Santo y con poder'' (Hch 10, 38). Era ``el que ha de venir'' (Lc 7, 19), el
objeto de ``la esperanza de Israel'' (Hch
28, 20)» (453).
«El nombre de Hijo de Dios significa la relación única y eterna de
Jesucristo con Dios su Padre: el es el Hijo
único del Padre y El mismo es Dios. Para ser cristiano es necesario creer
que Jesucristo es el Hijo de Dios»
(454).
«El nombre de Señor significa la soberanía divina. Confesar o
invocar a Jesús como Señor es creer en su
divinidad ``Nadie puede decir: `!Jesús es Señor!' sino por influjo
del Espíritu Santo'' (1 Co 12, 3)» (455).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
La vida cristiana de cada día será también el «Amén» al
«Creo» de la Profesión de fe de nuestro Bautismo:
«Que tu símbolo sea para tí como un espejo. Mírate en él: para
ver si crees todo lo que declaras creer. Y
regocíjate todos los días en tu fe» (San Agustín) (1064).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
David es ungido del Señor. Es Cristo o ungido. Se ungía a los reyes
porque representaban a Dios en medio de
su pueblo.
Jesús fue ungido por el Espíritu Santo publicamente en el Bautismo
del Jordán. En la cruz es proclamado rey
por el título de su condena y por la invocación del malhechor
crucificado junto a él.
Los redimidos por Cristo han de ser trasladados a su reino eterno, en el
que Cristo es el el primer ciudadano y
soberano a partir de la Resurrección. El himno recogido en esta carta
acumula título sobre título para exaltar la
indescriptible grandeza de nuestro Señor.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
m Cristo, Hijo único de Dios, Señor: 436-451.
La respuesta:
Amén: 1061-1065.
C. Otras sugerencias
La entronización del Rey del universo se hace en la cruz, suplicio de
muerte para malhechores.
El reinado de Jesucristo es el Reinado de Dios, de amor y de vida. Amor que
tiene su máxima expresión en la
cruz. Vida que la gana para todos los hombres en la cruz.
Los nombres de Jesús, los adjetivos sobre su reinado, las alabanzas y
los cánticos a Cristo Rey, todo, debe
entenderse referido a Dios que en Jesucristo se hace visible.
La doxología de la plegaria eucarística y el Amén de las oraciones
nos hacen recapitular todo en el único Dios
y Señor, en el Rey del universo.
SOLEMNIDAD DE SAN JOSE (inicio)
«Creyó contra toda esperanza»
I. LA PALABRA DE DIOS
2 S 7,4-5.12-14.16: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre
Sal 88, 2-3.4-5.27 y 29: Su linaje será perpetuo
Rm 4,13.16-18.22: Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza
Mt 1, 16.18-21.24: José hizo lo que le había mandado el ángel del
Señor
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con
Jesús a través de los caminos más
ordinarios de la vida humana» (533).
«La sumisión cotidiana de Jesús a José y a María anunciaba y
anticipaba la sumisión del Jueves Santo: ``No se
haga mi voluntad...''» (532).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Nazaret es la escuela donde se comienza a entender la vida de Jesús:
la escuela del Evangelio ... Una lección
de silencio ante todo. Que nazca en nosotros la estima del silencio, esta
condición del espíritu admirable e
inestimable ... Una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe lo
que es la familia, su comunión de amor,
su austera y sencilla belleza, su carácter sagrado e inviolable ... Una
lección de trabajo. Nazaret, oh casa del
``Hijo del Carpintero'', aquí es donde querríamos comprender y celebrar
la ley severa y redentora del trabajo
humano ...; cómo querríamos, en fin, saludar aquí a todos los
trabajadores del mundo entero y enseñarles su gran
modelo, su hermano divino» (Pablo VI) (533).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La promesa sobre el linaje de David recogida en la primera lectura,la ve
la Iglesia realizada en Jesucristo, que
fue acogido por «José, hijo de David». El Evangelio proclama el
relato del nacimiento de N.S. Jesucristo donde
aparece el papel de S. José como representante legal y responsable de la
Sagrada Familia.
Como Abrahán, S. José es modelo de «obediente en la fe»:
creyó, contra toda esperanza.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La obediencia de la fe: 144-165.
La respuesta:
La familia de Nazaret, modelo de obediencia de la fe: 531-533.
C. Otras sugerencias
Ninguna palabra, sólo un pensamiento. Ningún relato con S. José de
protagonista. Un solo calificativo «José...
que era justo». Así tratan los evangelistas a S. José. Pocas palabras
que describen a un gran santo, patrono de la
Iglesia universal.
Es modelo para el creyente. Con María, su esposa, y como nuevo
Abrahán, es modelo en la «obediencia de la
fe».
¿Hay mayor justicia que ser obediente en la fe? José era justo,
obediente en la fe.
Imitemos su ejemplo y pidamos su protección.
SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD (inicio)
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
I. LA PALABRA DE DIOS
Pr 8,22-31: Antes de comenzar la tierra, la Sabiduría ya había sido
engendrada
Sal 8, 4-5.6-7.8-9: !Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu
nombre en toda la tierra!
Rm 5,1-5: Caminamos hacia Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado
en nuestros corazones por el
Espíritu
Jn 16, 12-15: Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu
recibirá de lo mío y os lo anunciará
II. LA FE DE LA IGLESIA
«El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe
y de la vida cristiana. Sólo Dios puede
dárnoslo a conocer revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo»
(261).
«En la liturgia de la Iglesia, Dios Padre es bendecido y adorado como la
fuente de todas las bendiciones de la
Creación y de la Salvación, con las que nos ha bendecido en su Hijo
para darnos el Espíritu de adopción filial»
(1110).
«Por la gracia del bautismo ``en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo'' somos llamados a
participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, aquí abajo en la
oscuridad de la fe y, después de la muerte,
en la luz eterna» (265).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Ante todo, guardadme este buen depósito, por el cual vivo y
combato... la profesión de fe en el Padre y el
Hijo y el Espíritu Santo. Os la confío hoy. Os doy una sola Divinidad
y Poder, que existe Una en los Tres, y
contiene los Tres de una manera distinta... No he comenzado a pensar en la
Unidad cuando ya la Trinidad me
baña con su esplendor... (San Gregorio Nacianceno)» (256).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El Antiguo Testamento ya revela en parte la riqueza vital que se encierra
en el único Dios a través de
personificaciones como la Divina Sabiduría, maestra y creadora.
S. Pablo enseña que el camino hacia Dios se hace por medio de Cristo, en
el amor derramado en nuestros
corazones por el Espíritu Santo.
Después de la glorificación de Jesucristo, la Iglesia sigue
recibiendo la revelación de parte de Dios Uno y Trino
por medio del Espíritu que viene del Padre y del Hijo. Así lo anuncia
Jesús en el Evangelio.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La Santísima Trinidad: 232-267.
La respuesta:
La liturgia, obra de la Santísima Trinidad: 1077-1112.
C. Otras sugerencias
El misterio central de la fe nos sitúa ante el único que nos basta:
Dios. Tal como El ha querido revelarse en su
Hijo. Toda la liturgia, la oración y la vida del cristiano gira alrededor
de Dios que es Uno en la Trinidad del
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Así profesamos nuestra fe: Creo en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Así celebramos la liturgia: Por Cristo, a ti Dios Padre en la unidad del
Espíritu Santo.
Así vivimos: empezamos a vivir en el bautismo. Hemos sido bautizados en
el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo.
Así oramos: en el nombre del Padre...
SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI (inicio)
«Sagrado Banquete»
I. LA PALABRA DE DIOS
Gn 14, 18-20: Melquisedec ofreció pan y vino
Sal 109, 1.2.3.4: Tu eres sacerdote eterno, según el rito de
Melquisedec
1 Co 11, 23-26: Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la
muerte del Señor
Lc 9, 11-17: Comieron todos y se saciaron
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia,
pues en ella Cristo asocia su Iglesia y todos
sus miembros a su sacrificio de alabanza y acción de gracias ofrecido una
vez por todas en la cruz a su Padre;
por medio de este sacrificio derrama las gracias de la salvación sobre su
Cuerpo, que es la Iglesia» (1407).
«La misa es, a la vez e inseparablemente, el memorial sacrificial en que
se perpetúa el sacrificio de la cruz, y el
banquete sagrado de la comunión en el Cuerpo y la Sangre del Señor»
(1382).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Si vosotros mismos sois Cuerpo y miembros de Cristo, sois el sacramento
que es puesto sobre la mesa del
Señor, y recibís este sacramento vuestro. Respondéis ``Amén'' a
lo que recibís, con lo que, respondiendo, lo
reafirmáis. Oyes decir ``el Cuerpo de Cristo'', y respondes ``amén''.
Por lo tanto, se tú verdadero miembro de
Cristo para que tu ``amén'' sea también verdadero» (S. Agustín)
(1396).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
Melquisedec designa el pan y el vino como elemento para un sacrificio
incruento agradable a Dios. Es un signo
del sacramento eucarístico.
Otro signo del banquete eucarístico es la multiplicación de los panes
como signo del banquete eucarístico que
Cristo preside y distribuye por medio de los apóstoles y sus sucesores.
La segunda lectura recoge el Memorial de la institución eucarística,
anticipo de la muerte de Jesús, en la última
cena.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El Banquete Pascual: 1383-1405.
El Sacrificio Sacramental: 1356-1381.
La respuesta:
La Eucaristía fuente y cumbre de la vida de la Iglesia: 1324-1327.
C. Otras sugerencias
Puestos a centrarse en un punto de los muchos que pueden tratarse acerca
del sacramento de la Eucaristía, los
textos bíblicos del ciclo C nos centran en la consideración de la
Eucaristía como banquete.
Banquete prefigurado en la multiplicación de los panes. Mesa compartida
e inagotable de gracias.
Banquete que es el Memorial actualizado del Sacrificio de la Cruz en el que
el sacerdote, la víctima y el Altar
es el mismo Señor que se da como Alimento para la vida eterna.
SOLEMNIDAD DE S. PEDRO Y S. PABLO (inicio)
«Tú eres Pedro»
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 12, 1-11: Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes
Sal 33, 2-3.4-5.6-7.8-9: El Señor me libró de todas mis ansias
2 Tm 4, 6-8.17-18: Ahora me aguarda la corona merecida
Mt 16, 13-19: Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los
cielos
II. LA FE DE LA IGLESIA
El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de
él, la piedra de su Iglesia. Le entregó
las llaves de ella; lo instituyó pastor de todo el rebaño. «Está
claro que también el Colegio de los Apóstoles,
unido a su Cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a
Pedro». Este oficio pastoral de Pedro y de los
demás apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa
por los obispos bajo el primado del Papa.
(881).
«El Papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, ``es el principio y
fundamento perpetuo y visible de unidad,
tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles'' (LG 23)» (882).
«El Papa ``goza, por institución divina, de una potestad suprema,
plena, inmediata y universal para cuidar las
almas''» (937).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Estos (Pedro y Pablo) se me han dado como maestros y mediadores, a
quienes pueda yo entregarme seguro,
porque me mostraron los caminos de la vida y por ellos podré subir al
Mediador que vino a pacificar por su
sangre las cosas que están en el cielo y las que están en la tierra»
(S.Bernardo. Sermón I en la fiesta de S. Pedro
y s. Pablo).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
S. Pedro y S. Pablo sufrieron el martirio en Roma, la solemnidad
litúrgica nos hace tomar conciencia de
nuestra Iglesia como apostólica, que tiene en Roma el hogar común de
todas la iglesias particulares.
El Evangelio recoge el importante texto neotestamentario para establecer el
ministerio petrino en la Iglesia
fundada por Jesucristo sobre la roca que es Pedro. En la primera lectura el
relato del encarcelamiento de S.
Pedro y su liberación gracias al Señor que lo libró de todas sus
ansias (Salmo).
En la segunda lectura proclamamos el testamento de Pablo. El Señor le
ayudó, le libró, le seguirá librando, le
salvará y le llevará a su reino.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
m Razón del ministerio eclesial: 874-879.
El Colegio episcopal y su cabeza, el Papa: 880-896.
La respuesta:
Oración por el Papa: 1369.
Obediencia y fidelidad: 880-890.
C. Otras sugerencias
La comunión eclesial con la Iglesia de Roma es esencial a la Iglesia.
Jesucristo así lo quiso (Evangelio) y
estableció el ministerio petrino como ministerio de comunión al
servicio de la fe.
Igual que en S. Pedro (primera lectura ) y en S. Pablo (segunda lectura)
el Señor no deja de asistir al sucesor
de Pedro en la cátedra de Roma, al Papa, para el ejercicio de su
ministerio.
Agradecimiento y veneración filial de todos los fieles hijos de la
Iglesia al sucesor de S. Pedro.
SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APOSTOL (inicio)
La Iglesia es apostólica
I. LA PALABRA DE DIOS
Hch 4,33; 5,12.27-33; 12,2: El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago
Sal 66, 2-3.5.7-8: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los
pueblos te alaben
2 Co 4,7-15: Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús
Mt 20, 20-28: Mi cáliz lo beberéis
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La Iglesia es apostólica porque está fundada sobre los
apóstoles, y esto en un triple sentido:
Fue y permanece edificada sobre ``el fundamento de los apóstoles'',
testigos escogidos y enviados en misión por
el mismo Cristo.
m Guarda y transmite, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en
ella, la enseñanza, el buen depósito, las
sanas palabras oidas a los dos apóstoles.
m Sigue siendo enseñada, santificada y dirigida por los apóstoles
hasta la vuelta de Cristo gracias a aquellos que
les suceden en su ministerio pastoral: el colegio de los obispos» (857).
«Toda la Iglesia es apostólica en cuanto que ella es ``enviada'' al
mundo entero; todos los miembros de la
Iglesia, aunque de diferentes maneras, tienen parte en este envío»
(863).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Porque no abandonas nunca a tu rebaño, sino que, por medio de los
santos pastores, lo proteges y conservas, y
quieres que tenga siempre por guía la palabra de aquellos mismos pastores
a quienes tu Hijo dio la misión de
anunciar el Evangelio (MR, Prefacio de los apóstoles)» (857).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La primera lectura hace una selección de versículos que componen una
descripción del martirio del apóstol
Santiago, primer mártir de los apóstoles, en el contexto de la
persecución religiosa en Jerusalén. El martirio es
parte del camino del cristiano. Seguir a Jesús es pasar por su cruz
(segunda lectura).
Jesús enseña a los discípulos que el cáliz del martirio es la
recompensa que han de esperar, no honores. Como
Jesús, su misión es servir y entregarse por otros.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La Iglesia apostólica. La misión de los apostóles: 857-860.
m Los obispos, sucesores de los apóstoles: 861-862.
La respuesta:
El apostolado: 863-865.
C. Otras sugerencias
Santiago apóstol, primer apóstol mártir, según nuestras
tradiciones la fe católica en España tiene en él a su
primer evangelizador y protector. Su sepulcro es venerado por el orbe
católico en la ciudad de Santiago de
Compostela. Exigencias de fidelidad de esta tradición y devoción.
Nuestra fe nace de la cruz de Cristo y es regada por la sangre de los
mártires.
Nuestras raíces apostólicas subrayan la fidelidad de nuestra Iglesia
al ministerio apostólico.
Nuestra vida ha de ser apostólica:
somos enviados;
vivimos en comunión;
la entrega ha de ser total.
SOLEMNIDAD DE LA ASUNCION DE NUESTRA SEÑORA.
MISA VESPERTINA DE LA VIGILIA (inicio)
Imagen de la Iglesia
I. LA PALABRA DE DIOS
1 Cro 15, 3-4.15-16; 16, 1-2: Metieron el Arca de Dios y la instalaron en
el centro de la tienda que David había
preparado
Sal 131, 6-7.9-10.13-14: Levántate, Señor, ven a tu mansión, ven
con el arca de tu poder
1 Co 15, 54-57: Nos da la victoria por Jesucristo
Lc 11, 27-28: Dichoso el vientre que te llevó
II. LA FE DE LA IGLESIA
El papel de María con relación a la Iglesia es inseparable de su
unión con Cristo, deriva directamente de ella...
(964). Después de la Ascensión de su Hijo, María estuvo presente en
los comienzos de la Iglesia con sus
oraciones. Reunida con los apóstoles y algunas mujeres, María pedía
con sus oraciones el don del Espíritu, que
en la Anunciación la había cubierto con su sombra (965).
Volver «la mirada a María para contemplar en ella lo que es la Iglesia
en su Misterio, en su peregrinación de
la fe, y lo que será al final de su marcha, donde le espera, para la
gloria de la Santísima e indivisible Trinidad,
en comunión con todos los santos, aquella a quien la Iglesia venera como
la Madre de su Señor y como su propia
Madre» (972).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Se la reconoce y se la venera como verdadera Madre de Dios y del
Redentor... más aún, ``es verdaderamente
la madre de los miembros (de Cristo) porque colaboró con su amor a que
nacieran en la Iglesia los creyentes,
miembros de aquella cabeza'' (S. Agustín)» (963).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
La solemnidad de la Asunción de la Virgen conmemora el tránsito de
María de este mundo al Padre, es decir,
su pascua. La Madre íntegra del Hijo de Dios no podía corromperse en el
sepulcro y fue elevada en cuerpo y
alma a la gloria del cielo.
La primera lectura ve en el Arca de la Alianza el lugar en el que Dios se
hizo presente en medio de su
pueblo, signo de María, verdadera Arca de la Alianza.
El Evangelio bendice a María por haber sido la que llevó al Hijo de
Dios en el seno bendito de su vientre:
María, imagen de la Iglesia, oyente de la Palabra de Dios.
La carta del Apóstol nos invita a mirar la Pascua del Señor, como
fuente de nuestra pascua, de la que la
Asunción de María es una primicia.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
m María, icono escatológico de la Iglesia: 972.
La maternidad de María respecto de la Iglesia: 963-970.
La respuesta:
El culto a la Santísima Virgen: 971.
C. Otras sugerencias
La Misa vespertina de la Vigilia puede ayudarnos a contemplar a María
como icono escatológico de la Iglesia.
Peregrina de la fe que ha llegado a la meta que todos esperamos.
Aliento, mientras peregrinamos en la tierra.
Consuelo y auxilio de la Madre que vive gloriosa junto a Dios.
«Causa de nuestra alegría» en esta fiesta.
SOLEMNIDAD DE LA ASUNCION DE NUESTRA SEÑORA.
MISA DEL DIA (inicio)
«Magnificat»
I. LA PALABRA DE DIOS
Ap 11, 19; 12, 1.3-6.10: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal
Sal 44, 10bc.11-12ab.16: De pie a tu derecha está la reina enjoyada con
oro de ofir
1 Co 15, 20-27: Primero Cristo, como primicia; después todos los que son
de Cristo
Lc 1, 39-56: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí
II. LA FE DE LA IGLESIA
«La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado
original, terminado el curso de su vida en
la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el
Señor como Reina del universo, para ser
conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor
del pecado y de la muerte...» (966).
El cántico de María «Magnificat» es a la vez el cántico
de la Madre de Dios y el de la Iglesia, cántico de
la Hija de Sión y del nuevo Pueblo de Dios, cántico de acción de
gracias por la plenitud de gracias derramadas
en la Economía de la salvación, cántico de los «pobres» cuya
esperanza ha sido colmada con el cumplimiento de
las promesas hechas a nuestros padres «en favor de Abrahán y su
descendencia, para siempre» (2619).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
En tu parto has conservado la virginidad, en tu dormición no has
abandonado el mundo, oh Madre de Dios: tú
te has reunido con la fuente de la Vida, tú que concebiste al Dios vivo y
que, con tus oraciones, librarás nuestras
almas de la muerte. (Liturgia bizantina) (966).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
En la Misa del día se proclama el misterio de la Asunción, y por boca
de María proclama la grandeza de Dios
que nos hace partícipes de su gloria:
En la primera lectura, la mujer del Apocalipsis representa a María y
a la Iglesia.
En la segunda lectura se proclama que la resurrección de Jesucristo es
victoria sobre la muerte ganada por El
para todos los que le siguen. María, ya ha alcanzado esta gracia.
El cántico del Magnificat en el Evangelio, modelo de la oración
cristiana. María eleva su alabanza y bendición
al Señor, que hace en ella maravillas. Todos los pueblos la veneran a
ella: bendita entre las mujeres.
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
El misterio de la Asunción: 966.
m Ella es nuestra Madre en el orden de la gracia: 967-970.
La respuesta:
La oración de la Virgen María: 2617-2622.
C. Otras sugerencias
Todos los pueblos, con Isabel, la llamamos «bendita». Ella recoge esta
bendición y la eleva al Poderoso.
Oración que expresa el alma de María: humilde esclava del Señor que
en ella hace maravillas.
María, primera resucitada después de Cristo. Es su gloria, y a esa
gloria están destinados todos los cristianos.
Vivir como María, es vivir con Cristo y con El resucitar.
María, tipo y madre de la Iglesia. El cántico del Magnificat,
expresión de una vida, es el cántico de María y el
cántico de la Iglesia.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS (inicio)
«Bienaventurados»
I. LA PALABRA DE DIOS
Ap 7, 2-4.9-14: Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que
nadie podría contar, de toda nación, raza,
pueblo y lengua
Sal 23, 1-2.3-4ab.5-6: Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor
1 Jn 3, 1-3: Veremos a Dios tal cual es
Mt 5, 1-12: Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será
grande en el cielo
II. LA FE DE LA IGLESIA
«Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de
los que peregrinan en la tierra, de los que
se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza
celeste, y que todos se unen en una
sola Iglesia» (962).
«La solicitud fraterna de los santos ayuda mucho a nuestra debilidad»
(Cf 956).
«Las bienventuranzas dibujan el rostro de Jesucristo y describen su
caridad; expresan la vocación de los fieles
asociados a la gloria de su Pasión y de su Resurrección; iluminan las
acciones y las actitudes características de la
vida cristiana; son promesas paradójicas que sostienen la esperanza en las
tribulaciones; anuncian a los discípulos
las bendiciones y las recompensas ya incoadas; quedan inauguradas en la vida
de la Virgen María y de todos los
santos» (1717).
III. TESTIMONIO CRISTIANO
«Nosotros adoramos a Cristo porque es el Hijo de Dios. En cuanto a los
mártires, los amamos como discípulos
e imitadores del Señor, y es justo, a causa de su devoción incomparable
hacia su rey y maestro, que podamos
nosotros también ser sus compañeros y sus condiscípulos» (S.
Policarpo) (957).
IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA
A. Apunte bíblico-litúrgico
El libro del Apocalipsis o de la «revelación de las cosas que han de
suceder» nos muestra la muchedumbre
innumerable de los Santos del Nuevo Testamento, que suceden al número
simbólicamente limitado de los santos
de la Antigua Alianza.
La carta del apóstol San Juan nos invita a sentir la tensión hacia la
gloria a la que estamos llamados los
cristianos pues llevamos oculta la misma santidad de Dios desde que nos hizo
hijos suyos.
Los hombres de todos los tiempos han podido responder a la llamada de Dios
a la santidad, y muchos de ellos
lo han hecho conforme al espíritu en las Bienaventuranzas con que Jesús
comenzó el sermón de la montaña
(Evangelio).
B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica
La fe:
La comunión entre la Iglesia del cielo y la Iglesia de la tierra:
954-959.
Los tres estados de la Iglesia.
La intercesión de los santos.
La comunión de los santos.
La comunión de los difuntos.
... en la única familia de Dios.
La respuesta:
La bienaventuranzas: 1716-1717.
La oración a los santos: 1370.
C. Otras sugerencias
Alrededor de esta fiesta veneramos a los santos y oramos por los difuntos
quienes caminamos en la tierra: es la
comunión de todos los hijos de la Iglesia.
Las bienaventuranzas describen la vida de los santos, pues son el retrato
de la vida de Jesús. Ser santo es
seguir a Jesús cuya vida está reflejada en las bienaventuranzas. Todos
estamos llamados a la santidad.
«Él es imagen de Dios invisible,
Primogénito de toda la creación,
porque en Él fueron creadas todas las cosas...
Él es también la Cabeza del Cuerpo, la Iglesia:
Él es el Principio,
el Primogénito de entre los muertos,
para que sea Él el primero en todo,
pues Dios tuvo a bien hacer residir en El
toda la Plenitud,
y reconciliar por Él y para El todas las cosas`.
(Col 1, 15-16a.18-20).
«El que está llamado a ``enseñar a Cristo'' debe por tanto, ante
todo, buscar esta ``ganancia sublime que es el
conocimiento de Cristo''; es necesario ``aceptar perder todas las cosas ...
para ganar a Cristo, y ser hallado en él''
y ``conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus
padecimientos hasta hacerme semejante a él
en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos''
(Flp 3, 8-11)». (Catecismo de la Iglesia
Católica, 428).