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© 2014 Luis Emmanuel Romero Romero Derechos iReservados A mis padres José Antonio y Silvia por su apoyo desde el inicio de la carrera y por siempre creer en mí y mis sueños. A mi hermano Esteban por sus sabios consejos y apoyo para lograr mis metas y buscar nuevas. © 2014 i Luis Emmanuel Romero Derechos Reservados AGRADECIMIENTOS Durante el proceso de elaboración de esta tesis quiero agradecer, en primer lugar a la Arq. Isabel Arenillas Cuétara por su disposición e interés en el tema, sus acertadas correcciones y sugerencias tanto teóricas como de redacción y estilo, la aportación de un sinnúmero de observaciones, bibliografía y elementos sustanciales que enriquecieron este trabajo y su paciencia para que esta investigación pudiera salir adelante. Al Dr. Alejandro Ugalde, quien fue una parte esencial y apoyo para la realización de todo el trabajo metodológico y por estar al pendiente de las entregas para la finalización de esta tesis. A la Dra. Elin Luque Agraz quien fue y continúa siendo el motor que me impulsa a continuar con mis estudios académicos así como por brindarme la oportunidad para desarrollarme profesionalmente. También quiero agradecer al Centro de Cultura Casa Lamm por brindarme todo el apoyo para terminar con mis estudios y ofrecer su ayuda en todos los aspectos posibles. A los profesores, quienes durante estos nueve semestres siempre tuvieron cosas nuevas para enseñar además de despertar el interés en otros temas de investigación y apoyarme para continuar estudiando. Al personal de Biblioteca de Arte Casa Lamm: Silvia Miranda, Areli Barajas y Ángeles López por su incondicional apoyo y aportación de material bibliográfico que sustentara esta investigación. También a los encargados de los recintos que fueron el objeto de estudio de este trabajo: Sr. Marcos M. del Departamento Administrativo de Columbario Ciprés y al Sr. Ernesto X. de la gerencia de Mausoleos del Ángel quienes me permitieron realizar el levantamiento fotográfico de los espacios. También quiero agradecer a mis padres José Antonio Romero y Silvia Romero por haberme apoyado en la elaboración de esta tesis tanto en la teoría e investigación como en el trabajo de campo acercándome a los sitios de estudio. A mi hermano Esteban Emiliano Romero por sus aportaciones y puntos de vista en materia arquitectónica. Finalmente, a mis compañeras de licenciatura, especialmente a Daniela Beaujean y Ellezmery Martínez con quienes he compartido momentos maravillosos tanto académicos como personales y profesionales y han sido un pilar de apoyo para la elaboración de este trabajo. México D.F., noviembre de 2014 © 2014 i Luis Emmanuel Romero Derechos Reservados Índice Sinopsis ………………………………………………………………………………….... ii Abstract ………………………………………………………………………………….... iii Introducción …………………………………………………………………………….… 1 Capítulo I La arquitectura funeraria …………...…………..….……………..…………….……... 8 Capítulo II Verticalidad en los cementerios …...….…………………….………………………. 36 Capítulo III Cementerios verticales en el contexto mexicano …...….……………………...... 65 Conclusiones ………………………….……………..…….…….…………………….. 91 (VWXGLR Fotográfico …...........………………………….….……….….……………... 98 Artículos periodísticos, entrevistas, reportajes y ensayos ….…...…………... 108 Fuentes …………………………………………………………………….…………… 116 © 2014 Luis Emmanuel Romero Derechos Reservados i SINOPSIS En esta tesis se aborda el desarrollo de la arquitectura funeraria que ha venido transmutando junto con el pensamiento social, económico y tecnológico de la sociedad humana y cómo en la contemporaneidad la arquitectura ha devenido en una misma proposición que es la verticalidad. La edificación vertical se ha destacado como una solución al problema que representan las grandes urbes debido al enorme flujo de habitantes que engloba este entorno. Asimismo, la importancia de mimetizar el espacio urbano es un punto en el que, consciente o inconscientemente, los arquitectos han reparado para seguir un mismo patrón estético dentro de la ciudad. Esta guía mimética y estética arquitectónica no solo ha abarcado edificios habitacionales, laborales y recreativos sino también a los mismos cementerios. La propuesta de esta investigación es que la funcionalidad de los cementerios no interfiere con la nueva propuesta arquitectónica, que busca reducir los espacios en los que se construye. Para concluir, la investigación cierra con dos ejemplos de cementerios verticales en nuestro contexto, México. Debido a la tradición y a la adecuación que implica esta nueva tendencia, no se ha impulsado su construcción, sin embargo, destaca el hecho de su funcionalidad en el espacio en el que fueron construidos, así como la reducción del espacio que necesitan y cómo quedan inmersos e insertos en el entorno urbano. Palabras clave: Arquitectura, verticalidad, cementerios, funcionalidad, espacialidad, sustentabilidad. i ii ABSTRACT In the present thesis is explain the development of funeral architecture and how it has changed along with the social, economic and technological thoughts of human society and how in the present time architecture has converged to the same proposition which is the verticality. The vertical constructions have stand out as a solution to the problem of the enormous amount of habitants living in the cities. In addition, contemporary architects have repaired in the importance of having the same tendencies in the city and conscious or unconscious they have follow the same aesthetic pattern in their conceptions. This mimetic and aesthetic architectural guide is not just focus into residential, industrial and recreational buildings but also includes cemeteries. The investigation’s proposal marks how cemeteries functionality does not interfere with the new vision and innovation of vertical architecture which is focus in the space saving. To conclude, this investigation takes as examples two vertical cemeteries here in Mexico. These new conception of cemeteries implies new adequacies and represent an attempt to the cultural tradition of burying the body, so its construction is not impulse. However the construction of these buildings represents a space reduction, a functional space and a mimetic building inside the cities. Key Words: Architecture, verticality, cemeteries, functionality, spatiality, sustainability. iii INTRODUCCIÓN Esta tesis analiza la inclusión y adaptación del diseño arquitectónico de los cementerios contemporáneos sustentado en el concepto de verticalidad. Este concepto, que surge en el siglo XIX, ha ido cambiando conforme las ciudades se desarrollaron y se acopló tanto a las necesidades de sus habitantes como al entorno social, económico y espacial de la misma ciudad que requirió desarrollarse conforme a la situación demográfica. Sin embargo, en la presente investigación, la idea de verticalidad está enfocada al diseño arquitectónico de cementerios que poco a poco van adoptando esta tendencia al construirse hacia arriba. Este estudio comprende un breve recorrido histórico que se hace para entender cómo ha sido el proceso evolutivo de los mismos cementerios. Después, se realiza una cronología dentro del marco social donde se observa cómo a partir de la sociedad se llevan a cabo diversas variaciones estilísticas que presenta la arquitectura en general. Por otro lado, también se incluye el factor económico a través de la historia puesto que se convierte en un elemento de distinción y de posibilidad en cuanto a diseño constructivo se refiere. Para poder comprender el desarrollo de los cementerios a la par de la sociedad se hace un estudio sobre la percepción de la muerte a través de diferentes contextos temporales. Posteriormente se lleva a cabo un marco teórico-histórico entorno al concepto de verticalidad que surge a partir del desarrollo de las ciudades que eventualmente evolucionaron en las megalópolis que conocemos hoy. Asimismo, esta tesis engloba una investigación física con base en el trabajo de campo de dos cementerios verticales en el contexto mexicano que reflejan la adaptación del concepto de verticalidad en la arquitectura y que ya es una tendencia internacional 1 que no sólo incorpora a los cementerios sino también a las construcciones habitacionales, laborales y recreativas. De igual manera, se hace referencia a las cuestiones sociales y económicas que también son determinantes en la construcción de cualquier edificio al buscar el mejoramiento de la urbe y la calidad de vida de quienes la habitan Finalmente, esta investigación también incluye el análisis artístico que se observa en los diversos estilos arquitectónicos que presenta, en este caso, la arquitectura funeraria aunado al estudio histórico de los diferentes materiales que han sido utilizados como elementos constructivos conforme la sociedad se fue desarrollando y cómo fueron cambiando o innovando estos materiales para el mejoramiento de los procedimientos constructivos y los diseños. En relación a estas últimas ideas, se estudia cómo surge una mímesis o armonía entre las ciudades contemporáneas y los cementerios verticales. Es importante destacar el hecho de que existen pocos estudios y, por ende, textos relacionados con la adaptación de la verticalidad en la arquitectura funeraria contemporánea, los cuales se enuncian a continuación. Asimismo existen libros, ensayos y teorías que han sido el soporte de esta tesis al estudiar el concepto de verticalidad en la arquitectura general y ser la base de otros de los conceptos utilizados en este proyecto de investigación. Algunos de estos textos son Delirios de Nueva York de Rem Koolhas, Arquitectura de la ciudad de Aldo Rossi, Arquitectura Crítica. Arquitectura funeraria de Gigliola Carozzi, Historia de la arquitectura de la antigüedad hasta nuestros días de Jan Gympel o ensayos como La arquitectura funeraria, del cementerio ideal de Teodoro Anasagasti, al cementerio de San Miguel de Venecia, los cementerios del siglo XX y XXI de Jorge Girbés Pérez y Enrique Hernández Muñoz. Todos ellos enfocados en el desarrollo de la arquitectura, las ciudades y las proyecciones a futuro respecto a la traza urbana. 2 El estudio de los cementerios en México está abocado prácticamente a los que corresponden al siglo XIX y principios del XX por su rica presencia escultórica y diversos estilos arquitectónicos, tales como el Panteón Francés, el Panteón Civil Dolores, el Panteón de San Fernando o el Panteón de Belén en Guadalajara. Dichas investigaciones son análisis de las diversas corrientes que caracterizan a las tumbas y mausoleos de dichos cementerios o se enfocan en el estudio escultórico e iconográfico, sin embargo, dejan un espacio para el estudio de las nuevas adaptaciones arquitectónicas de nuestro siglo1. Entre algunas de éstas investigaciones enfocadas en el estudio escultórico o estilístico de los cementerios en México se encuentran La presencia en piedra del artdecó funerario 1925-1940 de María Isaura Antonieta Winkie Olivares quien analiza la corriente Decó presente en la arquitectura funeraria, El arte funerario de Beatriz de la Fuente, quien hace un estudio general de la arquitectura funeraria o El arte funerario de la ciudad de México de Margarita Martínez quien hace un recorrido analítico de las estructuras funerarias en México. Otros estudios que fueron igualmente importantes para entender el desarrollo de la arquitectura funeraria pero que están centrados en el desarrollo de la sociedad, la evolución del entorno y las innovaciones arquitectónicas en diferentes contextos, incluido el mexicano y que ayudan a entender el porqué de los diseños arquitectónicos funerarios y su evolución constructiva fueron El concepto de la muerte y el ritual funerario en la prehistoria de María Teresa Andrés Rupérez, Tendencias recientes de las urbanizaciones cerradas y polarización residencial en Guadalajara de Luis Felipe Cabrales Barajas, Para 1 Koolhas, Rem. Delirio de Nueva York. Trad. Jorge Sainz. España, Ed. Gustavo Gili, 2004; Rossi, Aldo. La arquitectura de la ciudad. Trad. Josep M. Ferrer, 6° edición. Ed. Gustavo Gili. Colección Punto y línea; Girbes Pérez, Jorge, Enrique Jesús Hernández Muñoz. La arquitectura funeraria, del cementerio ideal de Teodoro Anasagasti, al cementerio de San Miguel de Venecia, los cementerios del siglo XX y XXI. Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Edificación. Universidad Politécnica de Valencia; Gympel, Jan. Historia de la arquitectura de la antigüedad hasta nuestros días. Trad. LocTeam. s/I, s/e 1996. 3 entender el arte funerario de Margarita Martínez, El espacio de la muerte de José Arturo Oliveros o Tradición de Día de Muertos en México de Cipriano Gutiérrez2. Las investigaciones previas dan sustento a esta tesis porque aportan el trasfondo histórico e ideológico de los cementerios y el marco teórico histórico del concepto de verticalidad. Recabando estos datos, se procede a realizar un análisis en el que se observa cómo ha trascendido el concepto y se ha adaptado en las construcciones contemporáneas incluyendo a los cementerios cuyo diseño está pensado hacia arriba. Aunado a este análisis se tomaron en cuenta otras problemáticas en torno a los cementerios verticales respecto a su función en la ciudad. Entre algunas de ellas se pregunta sobre el beneficio que aportan los cementerios verticales a las ciudades. Está incógnita se resuelve mediante el estudio del espacio urbano y la situación social y económica de los habitantes de la ciudad puesto que las innovaciones constructivas se realizan por la demanda de quienes viven en ella y conocen la importancia del ahorro de espacio. También se cuestiona sobre el diseño innovador que presentan los cementerios verticales y cómo logran adecuarse al espacio urbano. Esta pregunta se responde mediante el estudio físico de los cementerios que se tomaron de ejemplo para esta investigación ya que la vista tanto exterior como interior es muy similar a las construcciones que se utilizan para edificios laborales, habitacionales o recreativos. 2 Jenks, Charles & Maggie Keswick. Arquitectura internacional. España, Ed. Gustavo Gili, 1989; Donadoni, Sergio. El arte egipcio. España, Ed, Itsmo, 2001. Colección Fundamentos; Carozzi, Gigliola. Arquitectura Crítica. Arquitectura funeraria. México, Universidad Iberoamericana, 1997; Wiencke Olivares, María Isaura Antonieta. “La presencia en piedra del art decó funerario, 1925 – 1940”. Tesis de licenciatura en Historia del Arte, Centro de Cultura Casa Lamm, México; De la Fuente, Beatriz. Arte funerario, UNAM, México, D.F., 1986; Gutiérrez, Cipriano. Tradición de día de muertos en México. Cigu-Mart. México D.F, 2008; Lugo Olín, María Concepción. Entorno a la muerte. Una bibliografía México (1559 – 1990). Col. Fuentes, México; Martínez Domínguez, Margarita. El arte funerario de la ciudad de México. Gobierno del D.F, México, D.F, 1999; Martínez Domínguez, Margarita. Para entender el arte funerario. Buena Idea, México D.F, 2005. 4 La hipótesis de esta investigación consiste, como se ha mencionado, en probar y visualizar el desarrollo que han tenido los diseños de las construcciones funerarias a raíz de los cambios que se han suscitado en las urbes y que engloban cuestiones tanto económicas, sociales como ambientales tomando en cuenta la verticalidad como la opción para edificar dentro de la ciudad. Posteriormente se analizan físicamente dos ejemplos de este tipo de cementerios en México para demostrar cómo se ha resuelto el problema espacial en la ciudad. Las ciudades surgen como centros de vivienda y trabajo para un cierto número de personas, sin embargo, no se pensó en las repercusiones que traería la migración popular del campo que llego paulatinamente a las ciudades buscando mejores oportunidades, tanto de trabajo como de vivienda, rebasó a la propia urbe, reduciendo los espacios e imposibilitando el libre tránsito de sus habitantes. Por ello, hoy en día se ha impulsado el desarrollo de nuevas ideas de construcción que beneficien a las personas y también al mejoramiento del ambiente. La importancia de este trabajo radica precisamente en el estudio de la noción de la muerte en la contemporaneidad y cómo la respuesta arquitectónica ha esta noción ha optado por los desarrollos verticales para aprovechar los espacios dentro de la ciudad. El nuevo diseño constructivo de los cementerios los proyecta como conjuntos de tumbas o nichos superpuestos para que ocupen el menor espacio posible. Esto con el objeto de optimizar el tránsito y accesibilidad hacia los cementerios además de innovar el diseño constructivo de los mismos para que se mimeticen con el contexto urbano al semejarse a edificios habitacionales o laborales. Aunado a este sincretismo constructivo el diseño arquitectónico de lo cementerios verticales resulta ser una edificación funcional puesto que además de aprovechar el espacio al fungir como mausoleos familiares para resguardar varias urnas, también 5 resulta una alternativa económica al no requerir de un mantenimiento costos y constante por lo requerimientos de esta solución de cementerios. En el contexto urbano contemporáneo se ha impulsado a buscar la mejor utilización y la funcionalidad en espacios acotados precisamente por la falta de ellos en la ciudad. Esta iniciativa ha dado hincapié para el desarrollo de los nuevos diseños arquitectónicos que tienden a la construcción vertical y permiten una mejor distribución de las construcciones en la ciudad facilitando el traslado de la población y la edificación de más sitios habitacionales, laborales y recreativos. Para la elaboración de esta tesis se reúne en primer lugar el contexto histórico y social del que se desprende el primer acercamiento consciente a la muerte y por ende la manera en que se rememora al miembro fallecido. Este mismo pensamiento es el que brinda la posibilidad de que la arquitectura funeraria se desarrolle y vaya evolucionando a la par de la sociedad y el pensamiento ideológico. Estas construcciones se convierten en la prueba física de la evolución sobre la muerte que además también influye en la ubicación de los cementerios en las ciudades. Posteriormente se analiza el concepto de la verticalidad, primero dentro del marco histórico para entender el desarrollo que tuvo y cómo se fue acoplando desde los primeros rascacielos en las ciudades que no buscaban expandirse sino elevarse debido a la falta de espacios, luego se estudió la incorporación de dicho concepto en la construcción de cementerios a lo largo del s. XIX. Al final se estudiaron tres ejemplos de cementerios verticales contemporáneos edificados en diversos contextos donde el reducido espacio obligó a los arquitectos a diseñar las construcciones hacia arriba y dan testimonio de su funcionalidad y sustentabilidad. 6 Finalmente en la tesis se estudió la situación de los cementerios mexicanos y cuál es la reacción social e ideológica en torno a los nuevos diseños. Luego se lleva a cabo un análisis formal de las fachadas y el interior de dos cementerios verticales en el contexto mexicano apoyado mediante un estudio fotográfico de dichos recintos que sustenta la hipótesis anteriormente planteada demostrando que el nuevo diseño arquitectónico es sustentable y funcional. 7 CAPÍTULO I LA ARQUITECTURA FUNERARIA En el primer capítulo se aborda la noción de la muerte en la sociedad observado desde el punto de vista ideológico tomando en cuenta los hallazgos prehistóricos que denotan un probable primer pensamiento dogmático que remite a la pregunta ¿cómo dependiendo de la cosmovisión de cada cultura es entendida y afrontada la muerte? Aquí se explica brevemente cual es el pensamiento sobre de la muerte a través de diferentes épocas de la humanidad tomando en primer lugar la prehistoria, la Edad Media y finalmente el siglo XIX. En un segundo punto, se podrá apreciar esa noción de la muerte plasmada en las construcciones funerarias de diversas culturas y cómo se fue dando ese enriquecimiento de la arquitectura y los espacios que conmemoran al fallecido. Se desarrolla una línea temporal sobre la evolución de las diversas manifestaciones arquitectónicas que han aparecido en diferentes etapas de la humanidad que comprende ejemplos del antiguo Egipto, la Edad Media y el siglo XIX. Cerrando el primer capítulo se realiza un análisis de los cementerios en las urbes y se explica el porqué de su ubicación y diseños. Este análisis refleja que los factores que determinan los diseños arquitectónicos tienen que ver con la sociedad y las jerarquías que se formaron dentro de ella; sumándose también el sentimiento de permanencia y memoria para que fueran recordados después de muertos. 8 1.1 EL CONCEPTO DE LA MUERTE A TRAVÉS DE LA HISTORIA EN OCCIDENTE En principio es importante recalcar la dificultad de abordar un tema del cuál no se tiene ningún tipo de registro escrito que nos haga comprender al cien por ciento la cosmovisión de las primeras culturas prehistóricas. Los estudios, análisis y datos que se han encontrado o escrito revelan información sobre su estilo de vida, pero no de sus creencias, la cosmovisión e ideología de éstas primeras tribus de homínidos, en realidad son interpretaciones de las que, probablemente, no tengamos nunca una verdad. Por otro lado, sí quedan registros de sus primeras ofrendas y tumbas que han sido objeto de diversos estudios que tratan de interpretar la visión del entorno de estos primeros clanes. Citando a María Teresa Andrés, Los conjuntos funerarios son los más idóneos para responder a interrogantes sobre la sociedad y la ideología por dos razones básicas: Porque se conocen generalmente más y más ricos datos de éste que de otros aspectos culturales y […] porque las sepulturas son actos intencionales […] determinadas […] por las creencias y requerimientos sociales1. A partir de la evolución de los primeros homínidos, la estructura social que adoptaron para afrontar las adversidades naturales que los rodeaban, fue la organización en clanes. Sin embargo, al ser nómadas, la edificación de una estructura que albergara los restos de un miembro fallecido era algo poco probable puesto que los traslados constantes del clan impedían pensar en erigir una construcción de remembranza. El cuerpo simplemente era dejado y la tribu continuaba la marcha. No había una comunidad o sociedad en sí, simplemente la agrupación de individuos similares. 1 ANDRÉS Rupérez, María Teresa. “El concepto de la muerte y el ritual funerario en la prehistoria” en Cuadernos de Arqueología, Universidad de Navarra, España, 11, 2003, pp. 16 -17 9 Poco a poco, el pensamiento sagrado fue desarrollándose junto con la sociedad que comprendió el funcionamiento del mundo y rediseñó el entorno para su beneficio. El proceso de desarrollo que influenció la ideología de los clanes prehistóricos pasó por una etapa totémica donde se idolatraba la figura del animal y los fenómenos naturales que asociaban también con animales. Las pinturas rupestres son una representación de esta adoración por el animal2. Seguidamente, la creencia de otorgar presentes y rituales se acrecentó, lo que derivó en una etapa animista y animatista3, donde el uso de amuletos y fetiches eran fundamentales para llevar a cabo ritos u ofrendas a las divinidades. Por supuesto, solo una persona elegida del clan tenía el poder de comunicarse con ellos, de ahí surgió la figura del sacerdote o chamán. Se observaron dos cambios tanto en el marco social como en el religioso, por un lado el poder jerárquico del sacerdote y por otro, el surgimiento de los espíritus que hay en el mundo4. Conforme la civilización sigue desarrollándose, la importancia y poder de los espíritus crece y éstos adquieren el estatus de dioses, cada uno representando un elemento o tarea específica (Fig. 1). Esta representatividad de los dioses estaba ligada a la nueva visión ideológica donde había una división del mundo en tres secciones: el cielo, la tierra y el submundo o inframundo5. Estos lugares se caracterizan como entidades 2 Las primeras ideologías que concibió el hombre estuvieron asociadas a las formas de vida que conocían. Los animales ocuparon una parte importante dentro de esta ideología ya que se refería a ellos como divinidades que protegían o castigaban a los vivos y otros a los muertos. 3 Se entiende el animismo cuando se le confiere un alma a todo lo que rodea al hombre y animatismo cuando se confiere la existencia de una única fuerza que impulsa a todo lo demás. 4 Al aparecer el concepto de los espíritus dentro de la religión humana, se dejó de ver a los animales como las divinidades rectoras y se llegó a un híbrido entre humano-animal que se convertiría en la nueva entidad protectora. 5 Se cree, por los distintos descubrimientos de venus-madre en distintas culturas alrededor del mundo, que las primeras civilizaciones eran monoteístas y matriarcados por adorar a las mujeres que representaban la fertilidad y la vida, pero conforme la sociedad se modificó a raíz de ataques y guerras, fue el hombre el que ocupó el lugar de la mujer que era más débil y él la protegía. 10 oscuras y eran el territorio de los dioses que regían sobre el mundo de los muertos y lo desconocido. La cosmovisión de las primeras civilizaciones dictaminaba que el inframundo era un lugar de sombras y castigo mientras que el cielo era donde estaba la luz y la gloria, de modo que para que un difunto pudiera salvar su alma de los seres del inframundo, eran necesarios ritos ceremoniales u ofrendas con amuletos que los ayudaran a encontrar el camino al reposo eterno, la resurrección o la ascensión al cielo. Fig. 1. Relieve de la diosa Ishtar, diosa mesopotámica de la fertilidad, altorelieve en piedra caliza. British Museum, Londres. Finalmente, el arquetipo politeísta fue tornándose en una cosmovisión dualista en la que dos dioses son progenitores de todos los demás, patronos del cielo y de la tierra, generalmente y forman el modelo dual de lo femenino y lo masculino. Esta dualidad derivó en un balance de fuerzas complementarias, el bien y el mal, la oscuridad y la luz, etc. Por otro lado, esta ideología dualista conllevaba un trasfondo monoteísta ya que los dos dioses progenitores al juntarse formaban una entidad única que regía sobre todo lo demás. Este mismo pensamiento trascendió aunque adquirió nuevas visiones y percepciones por parte de la humanidad cambiante. En la antigua Grecia, como un caso, se formaron diferentes corrientes filosóficas que encaminaron a nuevas ideologías. Por 11 ejemplo, la filosofía estoica6 consideraba que había un ente rector que daba vida a todo en la tierra y se podía encontrar en todas partes, en tanto que, el alma de un ser humano era un derivado de este ser y al morir se reunía nuevamente con este gran ente. Sin embargo, veían la vida y la muerte regidas por valores éticos sociales y consideraban que solo mediante la felicidad podrían ascender con el ente rector. Pero la felicidad se alcanzaba en vida cuando el ser humano dejaba las pasiones y los deseos pues encontraba la felicidad dentro de sí mismo sin necesitar un factor externo que la produjera. En resumen, vivían su vida de la mejor manera para que al morir pudieran fusionarse y ser parte del ente creador, el alma era lo trascendental mientras que el cuerpo podía desaparecer sin ningún problema. La muerte era aceptada como un evento más en la vida del hombre, no había un temor de lo incierto porque estaban convencidos de lo que venía después. Con el surgimiento de Imperio Romano sucedió la absorción total de la cultura griega a la romana y se produjo una fusión de ideologías y el politeísmo, que no había desaparecido para los griegos, reanudó su importancia y eventual hibridación con otras ideologías que retomaron de los nuevos territorios conquistados, mezclando las religiones y creencias de este extenso imperio. Una de las creencias que comenzó a ganar seguidores en el imperio fue el Cristianismo que hacía referencia a una vida de sacrificio y humildad para alcanzar la gloria al morir y ascender a los cielos. Los esclavos y las clases más pobres lo adoptaron por su inclusión y semejanza con su estilo de vida, pues pregonaba una vida llena de trabajo y sufrimiento pero a cambio encontraban recompensas y gloria tras la muerte; poco a poco empezó a infiltrarse en clases de mayor categoría como los artesanos, soldados y comerciantes hasta llegar a los senadores, sacerdotes y el mismo emperador. 6 La filosofía estoica no trascendió en la cultura griega, sin embargo, como muchos otros pensamientos y corrientes filosóficas, forma parte del inicio de nuevos pensamientos ideológicos, sociales y cívicos de la humanidad. 12 Sin embargo, en este proceso de aceptación y cambio de ideología, el Cristianismo, al ser una religión perseguida, tuvo que desarrollarse de manera encubierta. Los seguidores de este dogma generalmente se reunían en las catacumbas que eran lugares subterráneos en la antigua Roma que fungían como templo y nicho funerario de los fieles cristianos (Fig. 2). En este momento, preservar el cuerpo había adquirido importancia para los practicantes cristianos e inclusive, se decía que el cuerpo de algunos mártires se mantenía incorrupto dentro de su lecho, pues se asemejaban a Cristo, el hijo de Dios, quien resucitó al tercer día después de su muerte y ascendió al cielo.7 La aparición de las catacumbas significó la primera adecuación de los cementerios por las circunstancias políticas y sociales que obligaron a los cristianos a formar agrupamientos de tumbas superpuestas para ahorrar espacio. Fig. 2. Catacumbas romanas de San Calixto, fotografía de una sección de las catacumbas de San Calixto, Roma. El posicionamiento del Cristianismo como religión única durante el mandato de Constantino desplazó poco a poco al resto de las religiones que habían proliferado en el Imperio Romano y aún a la caída de éste, la religión se sostuvo y prosperó en otros contextos. La caída del Imperio Romano de Occidente8 en el año 476 marca el inicio de la Edad Media, época prolongada que trajo sus propias concepciones en torno a la muerte. Sin embargo, este periodo también se caracterizó por una incipiente censura alrededor de 7 Santa Biblia, versión Reina Valera 1960, Nuevo Testamento. 1° a los Corintios, capítulo 15, versículo 4. El Imperio Romano se dividió poco antes de la muerte del emperador Teodosio quien lo repartió entre sus dos hijos: el Oriente para su hijo Arcadio y el Occidente para Honorio. A pesar de la caída del Imperio de Occidente, el Imperio de Oriente (o Bizancio) se mantuvo hasta el siglo XV. 8 13 temas inciertos y misteriosos, como era el caso de la defunción y las preguntas en torno a ésta, por ejemplo, si existe algo más después de la vida. Sin embargo, estos temas sólo le competían a Dios y a las instituciones eclesiásticas que proclamaban su palabra. Las prácticas llamadas paganas9 por los monjes y sacerdotes de la Edad Media fueron prohibidas, perseguidas y algunas erradicadas desde la aceptación del Cristianismo, otras más fueron absorbidas y modificadas en favor de la religión y de las prácticas cristianas e inclusive algunas de ellas aún son celebradas bajo la creencia de ser cristianas. Una de estas prácticas paganas que fueron prohibidas bajo esta nueva ideología fue la incineración del cuerpo que era una práctica común para culturas “herejes” como la griega, ya que según la visión cristiana en ese momento, el cuerpo debía permanecer tal como el de Jesucristo y esperar el Día del Juicio Final. El cuerpo, que era referido como “templo del espíritu santo” desaparecía con la incineración, aludiendo a la destrucción y negación de Dios. La preservación del cuerpo era sinónimo de respeto a la imagen de Dios y la creencia de la resurrección integral al final de los tiempos después de la muerte tal y como ocurrió con Jesucristo. Esta práctica de inhumación de los cuerpos y creencia en la resurrección el día del Juicio Final fue la que posteriormente dio el nombre a los espacios para la deposición de los cuerpos: cementerios. Esta palabra proviene del griego koimiterión que significa dormitorio y fue adoptada por los primeros cristianos ya que se referían a sus fallecidos como durmientes mientras aguardaban el día de la Resurrección. Esta visión ideológica abarcó toda la Edad Media parte del periodo Renacentista y Barroco. Pasado dicho periodo, la religión Cristiana empezó a tener algunas diferencias con pensadores en diversos contextos. Estos conflictos terminaron con la separación 9 Desde el punto de vista católico-cristiano, se entiende por pagano a todo aquel que en la época del Imperio Romano tenía una creencia politeísta y que por ende rechazaban la creencia en el dios único del Cristianismo. 14 parcial10 del dogma Cristiano y la aparición de sectas ideológicas que se separaron por dar otras interpretaciones de la biblia y reestructurar las normas eclesiásticas; también modificaron algunas ceremonias como los ritos luctuosos. Algunas de las nuevas corrientes religiosas permitían la incineración del cuerpo como los luteranos y otras seguían optando por la inhumación de los cadáveres. A lo largo de todo este proceso de cambio, el concepto de Dios empezó a diferir en el pensamiento de filósofos y teóricos de la Edad Moderna11. El nuevo centro de las cosas se volvió el hombre y desplazó a Dios. Librepensadores y científicos de esta época querían conocer el porqué y el funcionamiento de las cosas, no dejarse influenciar por un dogma que no daba respuestas sino más interrogantes. La noción en torno a la muerte, sin embargo, no tuvo una variante significativa. En este contexto la muerte pasó a ser la reafirmación de la vida, uno sabe que es algo inevitable y se resigna ante ella, no para estar con Dios o llegar a un Paraíso, simplemente recordarnos la mortalidad. En la actualidad, la muerte sigue considerándose como el indicio de la mortalidad del hombre, es más que nada un proceso natural que no conlleva un trasfondo misterioso, pero sí carga con una creencia dogmática que diferencia los procesos funerarios de cada ideología. 10 Hablamos de una separación parcial ya que estas diferencias tenían más que ver con aquellos que aplicaban las leyes eclesiásticas que con el mismo credo. Su marco ideológico es el que se diferencia de los demás al abordar el cómo se ha de vivir con las prácticas dogmáticas. Dentro del ámbito fúnebre, la percepción de la muerte en realidad no varía, simplemente cambian las ceremonias y los enterramientos. 11 Durante este periodo, aparecieron filósofos y otros pensadores cuyo objeto de estudio era el hombre y todo lo que concerniera entorno a él. La doctrina Cristiana se veía obligada a responder y afrontar cuestionamientos que anteriormente nadie se atrevía a preguntar, alentados por estos librepensadores. 15 1.2 ¿QUÉ ES LA ARQUITECTURA FUNERARIA? La arquitectura funeraria se dio hasta que los primeros homínidos decidieron asentarse en un sitio específico, en otras palabras, cuando el hombre se hizo sedentario. Gracias a este asentamiento, el hombre desarrolló su pensamiento en torno a la muerte e implementó ritos y ceremonias luctuosas para sus muertos dando una idea de su organización social en clanes. Los miembros de los clanes empezaban a comprender la temporalidad de la vida, la trascendencia y la memoria, que junto al pensamiento religioso, factores económicos y su comprensión del mundo hizo que se valorara la pérdida de sus miembros. Es evidente que con las cacerías muchos de ellos fueron gravemente heridos y fallecieran después, o bien, con el tiempo, los individuos fueran envejeciendo y muriendo en los traslados lo mismo por condiciones de salud que fenómenos naturales. Éste sentimiento de pérdida dio lugar a la construcción de las primeras tumbas puesto que comenzaron a enterrar los cuerpos bajo tierra con alguna señalización que los recordara. La gran mayoría de las tumbas que se han descubierto demuestran el surgimiento de los primeros simbolismos, por ejemplo, enterrar a sus muertos en posición fetal y viendo hacia el Oeste porque ahí moría el sol. La tumba era un agujero en la tierra donde se depositaba el fallecido12, en ocasiones con alguna ofrenda que comprendía las herramientas o armas que usaba el difunto en vida (Fig. 3)13. 12 Hablamos de un fallecido y no de un cuerpo puesto que al haber creado relaciones familiares o lazos afectivos entre los individuos, ya no se trata de un simple cadáver que se abandona, sino de un familiar, amigo o jefe del clan que merece una ofrenda o ritual antes de ser depositado en la tierra. 13 Este tipo de enterramiento no es generalizado, sin embargo, se han encontrado, en otros enterramientos, características similares a las mencionadas anteriormente. Por otro lado, la concepción física de éstas primeras tumbas es la que sí tiene variaciones ya que algunas, en lugar de ser agujeros excavados son pequeños túmulos de tierra o enterramientos en cavernas dentro de fardos mortuorios. 16 Fig. 3. Representación de un enterramiento prehistórico. Estos primeros rituales que se realizan para memoria y glorificación del muerto, terminan siendo un cálculo de la tasa de mortalidad que luego se ve reflejada en las construcciones mortuorias y en las ofrendas. Algunas de ellas han servido como referentes para el estudio del estilo de vida de los diversos clanes por los elementos simbólicos o herramientas variadas que hay dentro de los primeros enterramientos14. Como se mencionó, éstos sólo fueron posibles cuando se consolidó el sedentarismo de las primeras tribus ya que fungieron como una marca de territorio para un clan específico, eran un indicio de una vida estable en algún punto geográfico donde el familiar que falleció estará de alguna manera “cerca” para seguir recordándolo. Ahora bien, estos primeros enterramientos que ya formaban parte de un ritual se hacían al interior de la morada de los familiares más cercanos. Por lo general, estos enterramientos internos eran para los infantes de la comunidad y fueron características del Paleolítico, Mesolítico y principios del Neolítico. De hecho estos enterramientos en la habitación fueron el primer tipo de inhumación social. Más tarde será cuando, por cuestiones demográficas, los espacios de los vivos y los de los muertos se distanciarán. 14 Los descubrimientos arqueológicos que se han realizado en tumbas y necrópolis son los que han dado pie a otros estudios sobre las primeras civilizaciones, comprenden el estudio social, antropológico, artístico, político y económico entre otros gracias a los elementos, inscripciones, símbolos y herramientas que se han encontrado en estos sitios. 17 Sin embargo, estos primeros enterramientos propiamente no están catalogados como arquitectura funeraria por su carácter sencillo que no denota un trabajo constructivo diferenciado. Es importante resaltar el hecho de que en realidad son monumentos y no arquitectura ya que ésta es definida como el arte y técnica de hacer edificios para albergar las actividades humanas mientras que la arquitectura funeraria debe considerar ubicarse fuera del entorno urbano por razones de orden espacial y salubridad. La instalación funeraria manifiesta que la sociedad tiene conciencia de su pasado y previsión de futuro a largo plazo.15 Sin embargo la tumba además de ser un signo, se resuelve como una sencilla forma constructiva hasta el momento en que las clases sociales empiezan a diferenciarse prácticamente en todos los ámbitos culturales. Las necesidades de las clases altas demandan un mayor reconocimiento por parte de la comunidad y al mismo tiempo se hace más importante la remembranza del propio ser y lo ensalzan erigiendo un monumento (por pequeño que sea) para que después de muertos su esencia y presencia siga vigente para el resto del grupo. Ejemplos de estos primeros monumentos serían los dólmenes, menhires y túmulos funerarios que se han encontrado en varios puntos prehistóricos alrededor del mundo en diferentes continentes como África, Europa y Asia (Fig. 4). Los dólmenes son primitivas y sencillas construcciones formadas por un conjunto de losas hendidas en la tierra y otra losa puesta horizontalmente sobre éstas formando una especie de mesa o pórtico. Algunos de ellos inclusive fueron colocados en la entrada de alguna cueva o agujero “marcando” ese sitio como un punto relevante con algo o alguien en su interior. 15 ANDRÉS Rupérez, María Teresa. “El concepto de la muerte y el ritual funerario en la prehistoria” en Cuadernos de Arqueología, Universidad de Navarra, España, 11, 2003. Pág. 17 18 Fig. 4. Dolmen prehistórico, Parque Megalítico de Gorafe, España. Aunque estas impresionantes moles han sido halladas en diferentes contextos, siempre será aventurado aseverar cuál fue la función de dichas construcciones. De hecho y como ya se ha mencionado, no se puede asegurar que las primeras civilizaciones solo hayan practicado la inhumación de cuerpos. Parte de la investigación de María Teresa Andrés propone un cuestionamiento en el que se debate si era más común la inhumación o la cremación. En ella queda resuelto que la inhumación consiste en una práctica que está al alcance16 de todos mientras que la cremación es un rito más elaborado y con mayor carga ideológica dentro de la cultura que se realiza17, por lo que supone que los entierros eran la práctica luctuosa más usada. La conservación y preservación de los cuerpos fue alcanzando poco a poco mayor importancia dentro de las sociedades y por lo mismo, la construcción de los lechos mortuorios adquirió una mayor relevancia. Uno de los mejores ejemplos para apreciar el proceso evolutivo en la construcción de tumbas es Egipto. Las diversas dinastías que representan el desarrollo y crecimiento de las sociedades egipcias expresan en sus 16 Se habla de alcance al ser una acción que se practicaba en todas las culturas puesto que el mismo hecho de excavar era más rápido que el de encender fuego para enterrar el cuerpo del difunto. Además, se debe tomar en cuenta que la misma acción de inhumar representa ese acto de memoria y remembranza del que hablamos, mientras que la cremación busca la destrucción del cuerpo. 17 ANDRÉS Rupérez, María Teresa. “El concepto de la muerte y el ritual funerario en la prehistoria” en Cuadernos de Arqueología, Universidad de Navarra, España, 11, 2003, Pág. 22 19 construcciones mortuorias estos cambios trascendentales18. Primeramente los túmulos funerarios (también conocidos como mastabas), aparecen por algunas regiones de Egipto, los más sencillos son construcciones a modo de un talud, los más sofisticados presentan bajo la mastaba, una cámara donde se colocaba el cuerpo y alguna ofrenda (Fig. 5). En el exterior las mastabas tenían la forma del talud alargado y no presentaban decoraciones (a menos que estuvieran en el interior de la cámara funeraria), eran construidas con ladrillos de adobe y otras con piedra. Fig. 5. La mastaba de Mereruka, 2300 a.C, 6º dinastía Teti, Sakkara, Egipto. Conforme van subiendo las diversas dinastías al poder, la necesidad de crear una obra funeraria monumental también va creciendo y los gobernantes de las dinastías van ideando una manera de hacer las mastabas más colosales. En la región de Sakkara (o Saqqara) se encontró una pirámide conocida como Pirámide Escalonada, la cual consistía en seis taludes, uno sobre otro, de diferentes tamaños para distribuir y soportar el peso de la construcción y al mismo tiempo hacerla más alta e imponente (Fig. 6). Esta innovación más tarde se convertiría en el modelo a seguir de los gobernantes en otras dinastías ya que a partir de esta primera pirámide, se siguió copiando e innovando el modelo constructivo. 18 La civilización egipcia estuvo dividida a lo largo de todo su desarrollo en dinastías. A la fecha, los egiptólogos han determinado que fueron 30 o 31 dinastías o familias gobernantes en el Antiguo Egipto, cada una de ellas influyó en el desarrollo de Egipto, ya fuera en innovaciones sociales, políticas, constructivas, culturales, ubicación, etc. 20 Fig. 6. La Pirámide escalonada, 2650 a.C, 3º dinastía, Saqqara, Egipto. En la zona de Dashur se aprecia la Pirámide Comba la cual hubiera sido la primera pirámide parecida a las de Giza pero, como aún no se conocía la técnica adecuada para distribuir el peso, comenzó a resquebrajarse y afecto su altura haciendo que las aristas parecieran curvas (Fig. 7); mientras que en el área de Medium se encontró otra estructura conocida como El Castillo hecha a base de contrafuertes y con material disperso en su base. Los estudios llegaron a la conclusión de que esa pirámide estaba hecha una estructura que perduró con el tiempo y que perdió su recubrimiento (Fig. 8). Fig. 7. La Pirámide curva de Snefru, Dashur, Egipto. 21 Fig. 8. La Pirámide El castillo, Medium, Egipto. Las pirámides de Giza (Fig.9) son el ejemplo de la culminación de este proceso evolutivo en el diseño y construcción de las pirámides como un símbolo monumental para depositar el cuerpo de un gobernante (faraón). Formadas por grandes bloques de piedra que van dado forma y sostén a la estructura, al interior y debajo de ella se diseñaron cámaras falsas que ayudaban a despistar a los saqueadores de tumbas pues las ofrendas que se les rendían a los faraones tenían inmensas cantidades de objetos preciosos y oro. Fig. 9. Las pirámides de Giza desde una vista aérea. Giza, Egipto. En esta época las ciudades ya estaban consolidadas y si bien sólo los faraones podían tener un sepulcro digno, poco a poco la práctica se extendió a las clases populares. Ahora las tumbas ya se construían en grupo y tenían un lugar específico, apartadas de las ciudades tanto por superstición así como por los olores y gases que 22 emanaban de ellas. Uno de los ejemplos más claros es el Valle de los Reyes19 en la zona de Tebas en Egipto. Así surgió el concepto de necrópolis20 y dentro de ellos se notaba la diferencia entre las clases sociales ya que había tumbas que presentaban ricas y hermosas ornamentaciones mientras otras eran sencillas lápidas con algunas inscripciones o pequeños dibujos que mostraban de quién era el sepulcro. A partir de este momento, cada cultura procuró un estilo propio para erigir sus monumentos además de considerar factores como los materiales y condiciones que influían en los diseños constructivos. Sin embargo este proceso fue similar al de Egipto. Por ejemplo, en la zona Toscana donde habitaban los etruscos se han encontrado distintos tipos de tumbas a lo largo de su historia. Primero tumbas o fosas con una o dos lápidas formando una especie de tejado que se cree correspondían a las tumbas utilizadas por la gente más humilde; los hipogeos21 que, al igual que en Egipto, se excavaban en las rocas e incluían cuartos y galerías falsas para despistar a los saqueadores y finalmente los túmulos (Fig. 10). Éstos últimos ya contaban con un diseño más elaborado, presentan forma circular con un acceso de arco saledizo, el espacio interior estaba decorado con pintura mural e inclusive trabajada con altorrelieves formando pilastras, ventanas y muebles como una casa-habitación22 y finalmente la cubierta hecha de madera y recubierta con tierra y pasto para mimetizarla con el terreno. 19 El valle de los Reyes ubicado en la zona de Tebas en Egipto es una extensa zona de hipogeos, túmulos y otras tumbas donde se ubican los faraones, sacerdotes y otros miembros del gobierno. Esta zona está construida específicamente para los difuntos y lejos de la zona habitacional. En este lugar se llevaban a cabo los rituales funerarios requeridos para la momificación e inhumación de los cuerpos. 20 La palabra necrópolis tiene las raíces etimológicas de necro que significa muerto o cadáver y polis que significa ciudad, dando como su significado ciudad de muertos. 21 Los hipogeos son construcciones funerarias que se excavan en las rocas y presentan decoraciones de altorrelieves en sus paredes y puede tener varias cámaras. En algunos casos eran usados como vivienda. 22 Se cree que toda esta ornamentación fungía para darle confort y un aspecto hogareño al túmulo puesto que se creía que una vez muerto, el hombre necesitaba encontrarse en un ambiente conocido y familiar con sus objetos personales. 23 Fig. 10. Túmulo etrusco en la necrópolis etrusca de Cerveteri, Lacio, Roma. Posteriormente, a semejanza de Egipto, se comenzaron a edificar construcciones más elaboradas pero siempre pensadas para nobles y reyes. Uno de los ejemplos que significó una innovación para la edificación de tumbas fue el Mausoleo de Halicarnaso. Esta construcción se hizo en memoria del príncipe Mausolo quien fue tan querido que, al morir, su esposa decidió erigirle un gran monumento que destacara entre todos los demás. La enorme tumba, ahora destruida (Fig. 11), medía aproximadamente 45 metros de altura, adornada con relieves y estatuas hechas por algunos escultores de la época, columnas y en el remate una escultura de un carro de mármol con cuatro caballos. El nombre mausoleo fue adjudicado después por el nombre del príncipe Mausolo. Diseños arquitectónicos de este estilo, con esculturas, pilastras, columnas y relieves siguieron haciéndose durante el Imperio Romano pero siempre para personajes ilustres. Fig. 11. Las ruinas del mausoleo de Halicarnaso en Bodrum, Turquía. 24 Conforme el Cristianismo fue ganando más adeptos las catacumbas hicieron su aparición (fechada por estudiosos en el siglo I). Su traducción literal es “agujero” y fueron construidas por los primeros cristianos quienes al ser perseguidos por los romanos construyeron cámaras y laberintos (criptas) en espacios bajo tierra donde había una serie de huecos para depositar y rendir culto a los restos de sus mártires. Una vez que el Cristianismo fue aceptado y cobró importancia, las catacumbas dejaron de ubicarse en lugares bajo tierra y se construyeron cementerios. Estos cementerios igual que las necrópolis, fueron erigidos fuera de las ciudades por cuestiones de salubridad aunque llegó a suceder que en los atrios o jardines de los templos se enterraban a personas con un cargo importante o que fueran benefactores de la iglesia. Este derecho, por supuesto, no incluía a gente popular sino a mártires, canónigos y miembros del clero. Durante la Edad Media este hábito empezó a ser muy frecuente a pesar de las consecuencias de higiene pues todos los fieles querían estar cerca de los mártires enterrados en las iglesias y basílicas. El cementerio fungía como un espacio donde se reunían vivos y muertos ya que se realizaban, además de las ceremonias funerarias, fiestas y procesiones. La mentalidad de la población entendía que sólo en este espacio mortuorio cerca de la iglesia los fallecidos llegarían al cielo por lo que cada vez mas cuerpos eran depositados dentro de estos cementerios. Luego sucedió que dichos cementerios se saturaban y ya no había más espacio para la consigna de cuerpos. Por supuesto la acumulación y posterior abandono de los cuerpos hacía que estos lugares se volvieran focos de infección por lo que se prohibieron definitivamente alrededor del siglo XVIII23. 23 A pesar de estas medidas sociales, las sepulturas anexas a los recintos de culto siguieron apareciendo, en menor medida y en poblados más lejanos a las grandes ciudades, sin embargo, aún hoy, en ciertos pueblos, 25 A finales de la Edad Media y aún durante el periodo Renacentista-Barroco, los cementerios no tuvieron un mayor cambio que situarse en las afueras de las ciudades nuevamente para evitar enfermedades y adoptar los estilos arquitectónicos imperantes para las fachadas o construcciones de los mausoleos familiares o tumbas de personas notables. Dependiendo de la ubicación geográfica y de la cultura los cementerios podían presentar un estilo barroco o ser completamente sobrios, las tumbas podían representar longevidad y memoria aún después de la muerte o ser cruces hechas de madera. Con el transcurso del tiempo, alrededor del siglo XVIII se retomaron nuevamente los diversos cánones arquitectónicos y resurgieron los estilos anteriores identificados con el sufijo neo, por ejemplo: neoclásico o neogótico, además de otros estilos decorativos como fue el art nouveau de finales del siglo XIX y el art decó del primer cuarto del siglo XX. La evolución de la arquitectura funeraria representa un paralelismo tanto con la técnica constructiva como con el estilo arquitectónico que asemeja una construcción. En otras palabras es un reflejo de la vida de cada cultura que pretende, en primer lugar, preservar y recordar a sus muertos y en segundo, en enaltecer a los más destacados consolidando su importancia mediante grandes monumentos. Sin embargo, al adoptar un dogma más incluyente como el Cristianismo, los cementerios tendieron a homogeneizarse adoptando nuevamente un diseño constructivo sencillo y pequeño donde lo que importaba era el sitio y no la tumba. el cementerio sigue ocupando su lugar alrededor de la iglesia aún cuando se cuenta con sitios especialmente hechos para la inhumación de cuerpos. Cabe señalar que la fecha de prohibición dependió del contexto donde se ubicaran, en este caso, los datos son de España. 26 1.3 ¿QUÉ LUGAR OCUPAN LOS CEMENTERIOS EN LAS CIUDADES? Conforme a la consolidación de diferentes culturas, los cementerios también mostraron un proceso de cambio que culminó en el aspecto actual. Como se ha mencionado en el capítulo anterior, los cementerios cambiaron en su planeación y diseño. Sin embargo, estos cambios derivaron de diferentes significados según el contexto cultural en el cual se desarrollaron. En primer lugar, debe recordarse que los primeros asentamientos mortuorios que se ubicaron dentro de las casas y chozas aludían puramente al sentido de permanencia y memoria que se había formado en los primeros clanes (Fig. 12). Estas sociedades tenían conciencia de la mortalidad y temporalidad de la vida además de haber creado lazos afectivos o fraternos que los impulsaban a querer permanecer cerca de quienes habían fallecido. En este contexto, el cementerio no existe puesto que cada individuo o familia se hace cargo de sus propios muertos en privado. Sin embargo, a pesar de que las tumbas prehistóricas tenían un carácter privado también eran incluyentes en cuanto a la práctica se refiere ya que todos podían llevar a cabo sus enterramientos de forma equivalente. Si había alguna diferenciación, ésta sólo se notaba en las ofrendas que se depositaban dentro del lecho mortuorio y que consistían en objetos personales del fallecido. Fig. 12. Tumba subterránea dentro de una casa prehispánica en Nazca, Perú. 27 Ahora bien, la formación y construcción de un terreno especial para el enterramiento de los muertos se da según crece la sociedad, éste crecimiento provoca que las aldeas se volvieran pueblos y eventualmente polis y megalópolis24. Con el incremento de la población y agrandamiento de las ciudades, las tumbas y nichos funerarios dejan de hacerse dentro de las casas por dos razones; la primera radica en que la sociedad, al tener conciencia sobre la vida y la muerte entendida desde la perspectiva ideológica, crea un imaginario cosmogónico con deidades del bien y del mal, las últimas asociadas con el inframundo por lo que la cercanía con las tumbas y los muertos representaba un fatal augurio. La segunda razón tuvo que ver con los olores que emanaban de los difuntos y que provocaban infecciones y enfermedades al ser varios cuerpos los que se hallaban en la misma zona. Esto finalmente hizo que los muertos fueran depositados al exterior de las ciudades y dio paso a un terreno específico para las inhumaciones. No obstante, muchas culturas posteriores siguieron practicando la inhumación intramuros por costumbre a pesar de las nuevas medidas de salubridad. Fig. 13. Representación de un mapa egipcio de la antigüedad donde se aprecia la extensa zona de tumbas que conforman El Valle de los Reyes. 24 El origen de las ciudades se remonta al tiempo de lo hoy se conoce por el nombre de Primeras Civilizaciones. Reciben este nombre al tratarse de culturas que fueron creciendo económicamente y con ello alcanzaron una estabilidad social, política y estructural que siguió desarrollándose gracias al incremento económico. El alza de recursos y beneficios derivó en el aumento de la población por lo que los pequeños pueblos fueron creciendo con casas, comercios, templos, edificios administrativos y palacios en torno a un núcleo. 28 Estos espacios específicos para los muertos fueron edificados en grandes zonas que se conocieron como necrópolis. Este concepto tiene su raíz etimológica de dos palabras: necro que significa muerto y polis que significa ciudad, dando como significado final ciudad de muertos. En el caso de El Valle de los Reyes en Egipto (Fig. 13) se observa que en efecto, los terrenos fueron tan grandes que en realidad los monumentos y las tumbas parecían edificios de una ciudad25. De hecho, este enorme territorio que se calcula fue edificado entre las dinastías XVIII a XX (1360 – 1050 a.C. aproximadamente) comprende dos valles, el valle Oeste y el Este donde se combinan las tumbas de faraones, reinas, príncipes y sacerdotes. Es importante destacar que sólo los miembros pertenecientes a clases gobernantes o sacerdotales tenían derecho a poseer un lecho mortuorio elaborado. En este mismo terreno se llevaban a cabo todos los rituales funerarios y, las otras ceremonias que fueran necesarias para despedir el cuerpo del fallecido para después depositarlo en su tumba. Cada uno tenía un lugar exclusivamente diseñado a veces con su nombre inscrito y con diversas decoraciones, ornamentos y ofrendas. Estas últimas, dependían de su poder jerárquico en la sociedad y podían contener desde lujosas joyas (Fig. 14) hasta esclavos26. 25 Aventuradamente, el concepto de necrópolis se adjudicó tras el descubrimiento del Valle de los Reyes en Egipto. Este hallazgo muestra que la extensa zona ubicada al noreste de la ciudad de Luxor presenta aproximadamente 70 tumbas 26 Además de objetos de joyería o sacramentales, en las tumbas de los faraones más imponentes también se llegaron a enterrar transportes como sus carros, pequeñas barcas e inclusive sus esclavos, mascotas y esposas. 29 Fig. 14. Pechera o prendedor egipcio, elaborada piedras como el lapislázuli y oro. Presenta una decoración iconográfica muy extensa y elaborada, aparecen el escarabajo, la barca, el ojo de Udjath, los rayos del sol, las alas, etc. En otras culturas como la griega o la etrusca también se adoptaron estas costumbres al planear espacios específicos para las tumbas en lugares alejados del centro de las ciudades; sin embargo, en algunos casos el camino para llegar a ellos estaba decorado con otras edificaciones funerarias que hacían que estos terrenos parecieran más cercanos. Algunas ciudades crecieron rápidamente y terminaron por absorber éstas edificaciones decorativas que señalaban el camino e incluso absorbieron a la misma necrópolis (Fig. 15). Las necrópolis han sido una parte importante de las ciudades y estaban siempre consideradas en la traza urbana aunque estuvieran en las periferias ya que se visitaban regularmente para realizar nuevas inhumaciones y para visitar a los familiares que hubiesen fallecido. La noción de la necrópolis dejó de lado el concepto supersticioso que se había adjudicado de los primeros asentamientos mortuorios y empezó a verse como un espacio importante y necesario dentro de las ciudades. No obstante la cuestión religiosa seguía teniendo gran peso ya que también se llevaban a cabo los ritos luctuosos y se consagraban los cuerpos en estos espacios. 30 Fig. 15. La Tumba de los Valerios en la Vía Latina. Siglo II d.C, Roma. En el caso de Roma ocurrieron dos tipos de enterramientos que finalmente convergieron en una misma adaptación. En algunas partes, por ejemplo, se seguían practicando los enterramientos intramuros a pesar de que se prohibieron27 este tipo de inhumaciones. Por otro lado, estaba el panteón28; éstos estaban determinados a la adoración de dioses y tienen su origen en las construcciones griegas conocidas como tholoi29, las cuales eran construcciones funerarias dedicadas a los héroes griegos. Por ejemplo, el Panteón de Agripa en Roma es la representación monumental de los tholoi griegos porque venera y engloba a todos los dioses mitológicos. Fue reedificado por el emperador Adriano en el siglo I sobre las ruinas del templo de Agripa (Fig. 16). Dicha construcción comprende una sala circular y un pórtico rectangular. Diseñado a modo de un templo, la gran innovación arquitectónica fue la cúpula que cubría la enorme sala circular y que sólo era utilizada para edificaciones menores. El diseño de la cúpula sobre un tambor era lo más común en las construcciones de ésta época por lo que el mismo diseño se adaptó y mimetizó con el espacio urbano que lo rodeaba. 27 La prohibición de los enterramientos intramuros tenía que ver con normas de salubridad que se habían proclamado a mediados del siglo V a.C en la ciudad romana. Sin embargo, esta ley tuvo que ser renovada varias veces puesto que la población seguía realizando esta práctica luctuosa. Durante este vaivén de leyes, algunas tumbas terminaron haciéndose dentro de las ciudades y otras fuera de ellas, dependía de la familia. 28 La palabra panteón viene de las etimologías griegas pan (todos) y Theos (dioses) por lo que significa lugar de todos los dioses o templo de todos los dioses. Por otro lado, su nombre también está ligado al concepto de cementerio donde se depositan a los familiares fallecidos. 29 Los tholois (sing. tholos o tolos) son construcciones funerarias con base circular de la Antigua Grecia dedicadas a los héroes y divinidades de su mitología aunque también se han encontrado algunas que han fungido como casas o almacén de alimentos. Estas construcciones por lo general presentan una serie de columnas alrededor. 31 Fig. 16. Fotografía del Panteón de Agripa ubicado en la ciudad de Roma, Italia. Con las leyes de prohibición en el imperio ocurrió que entre las clases gobernantes o de nivel económico alto, las tumbas se edificaron dentro de las ciudades o inclusive en los jardines residenciales del fallecido, con el fin de recordar su poderío y glorificarlo aún después de muerto con un monumento que representara físicamente el poder que tuvo en vida recordando las construcciones piramidales egipcias que tenían el mismo fin. Estas construcciones, conocidas por el nombre de mausoleos, posteriormente incursionaron en los panteones romanos que terminaron por ser espacios tanto para las divinidades como para la remembranza de emperadores divinizados. Sin embargo, durante el gobierno del emperador Constantino, quien rigió a partir del 306 hasta su muerte en 337 d.C, se legisló el Cristianismo como religión oficial del Imperio Romano y con ello el concepto de necrópolis se cambió al de cementerio. Tanto las prácticas como el mismo dogma cristiano diferían mucho de las costumbres del Imperio y por ello, al definirse como religión única, aprovecharon para modificar la traza y la edificación de las necrópolis. La ideología cristiana apunta a la equidad y humildad de las personas a los ojos de Dios. Si los fieles llevan a la práctica dichos preceptos alcanzan la gloria a su muerte y por tanto en vida no se fomenta la opulencia. Esto lleva a la modificación total de las 32 construcciones funerarias que se acostumbraron durante mucho tiempo, en especial las de los gobernantes y sacerdotes de las grandes civilizaciones. Se dio paso a la construcción de tumbas que reflejaban la sencillez y sobriedad que presentaban las catacumbas cuando el Cristianismo era una religión perseguida. Con ellas no se pretendía enaltecer a una persona en particular sino homogeneizar e igualar a las personas. Los cementerios (el término de panteón fue sustituido por el de cementerio, palabra que obtiene su nombre de la etimología koimi (dormir) y el sufijo de lugar terión, o sea, dormitorios) adquirieron una nueva perspectiva no en cuanto a su diseño sino en cuanto a la importancia que representaba dentro de la ciudad y para la sociedad. Aunado al desarrollo del cementerio también se innovó la estructura y concepto de las basílicas30. “La palabra basílica es de origen griego y alude a lo real o lo imperial. Es un edificio que se revalidó durante el Imperio Romano teniendo como base la stoa31 griega que servía para reunión de los hombres de negocios y, finalmente, para convocatoria de los tribunales de justicia”32. Sin embargo, en el contexto cristiano, las basílicas tuvieron una nueva función como sedes de culto y adoración al dios único. A diferencia de las basílicas que fueron apropiadas para realizar los ritos sacramentales cristianos y que posteriormente se reconocieron como las sedes máximas para rendir culto y oración identificándose como basílicas mayores, las iglesias33 habían aparecido desde principios del siglo III, mucho antes que el Cristianismo fuera aceptado 30 Generalmente una basílica se construía con un espacio central largo y estrecho, que fue llamado nave apoyado en columnas que separaban dicha nave central de otras laterales y que llegaban también a ambos extremos, formando una división entre los espacios donde los jueves actuaban 31 La stoa es una construcción sencilla que consiste en una planta rectangular alargada con columnata y que era usada como un pórtico en lugares públicos para resguardo del sol o la lluvia y generalmente usada para descansar y conversar. 32 HARTT, Frederick. ARTE. Historia de la pintura, escultura y arquitectura. Trad. Ma. Victoria Frígola et. al. 2° edición (1985), Madrid, España, Ed. Akal, 1989. Pp. 248-249. 33 El término de iglesia se refiere a la congregación de fieles y los miembros eclesiásticos que componen el dogma cristiano. Hasta la aceptación del Cristianismo como religión única, el término de iglesia se acuñó a los edificios los cuales presentan diferentes variantes constructivas pero siendo la de planta de cruz latina la más usada. Más información: BRUNORI, Pedro. La Iglesia Católica. Fundamentos, personas e instituciones. 2° edición, Madrid, España, Ed. Ediciones Rialp, 2000. Y ANAYA Duarte, Juan. El templo en la teología y arquitectura. D.F. México. Universidad Iberoamericana A.C. 33 como religión oficial en el siglo IV. A partir del momento en que Constantino proclamó el Edicto de Milán, las iglesias empezaron a diseminarse por muchas zonas del imperio, siendo la del Santo Sepulcro la más importante de ese momento (Fig. 17). Fig. 17. Iglesia del Santo Sepulcro. Ciudad Vieja, Jerusalén. El asentamiento de este nuevo dogma en el imperio perduró aun después de su caída y tanto sus costumbres como sus edificaciones se adaptaron al nuevo contexto político y social de la Edad Media. Las prácticas luctuosas y las tumbas pronto estuvieron al alcance de todos de tal manera que el concepto de los cementerios pasó su estatus de privado a público. Al mismo tiempo, los cementerios que anteriormente se habían edificado en las periferias de las ciudades, fueron reubicados por la iniciativa social que estaba impulsada por la creencia de que el perdón eterno llegaría mientras el espacio mortuorio se localizara cerca del lugar de culto y los mártires enterrados. Esto hizo que los cementerios comenzaran a construirse en los jardines, los atrios e inclusive en el interior de las mismas iglesias. En este momento, el cementerio dejó de ser un espacio autónomo al cuidado del estado y paso a manos de la institución eclesiástica. Las ceremonias mortuorias donde se velaba el cuerpo del fallecido así como la inhumación del mismo en el camposanto34, donde se reunían los familiares y amigos para despedirlo fueron tareas llevadas a cabo 34 El término de camposanto se adjudicó en Italia cuando a los cementerios se les cubría con una capa de tierra para evitar la propagación de enfermedades. Esta tierra se decía que venía de Tierra Santa (Jerusalén) por lo que el espacio mortuorio se santificaba con dicha tierra. 34 por el clero. Los cementerios fueron considerados como parte de la iglesia más que como un espacio separado. Sin embargo el espacio resultó pequeño por la cantidad de personas que querían tener su lugar al lado o dentro del recinto y los cuerpos de los fallecidos empezaron a apilarse. Esto convirtió las iglesias y basílicas en focos de infección dentro de las ciudades por lo que se dictaron nuevas leyes alrededor del siglo XVII y XVIII que prohibieron los enterramientos en sedes de culto para evitar la propagación de enfermedades. Durante el lapso de tiempo que comprendió del siglo XIV a principios del XX, los cementerios dentro de las grandes urbes siguieron edificándose fuera de los espacios habitacionales bajo este precepto sin tener una variación notable exceptuando sus diseños constructivos. Éstos fueron innovándose a la par de los diseños arquitectónicos de las distintas épocas y los adoptaron en sus tumbas y mausoleos como el caso del Panteón de Agripa que instauró la cúpula para el diseño del panteón. De esta manera, los cementerios y su estructura arquitectónica adquirieron diversas representaciones tales como el románico, gótico, clásico, posteriormente los neos y anexando el decó y el nouveau y a veces acompañados de esculturas que representan arcángeles, ángeles, medallones e inscripciones. En la actualidad, los cementerios h