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VICARÍA ZONA SUR Pastoral de Espiritualidad LECTURA ORANTE DE LA PALABRA EVANGELIO DE MATEO 5, 17-37 Domingo 12 de febrero 2017 ORACIÓN INICIAL. - ¡Habla Señor que tu siervo escucha! Lléname de tu Espíritu Santo para que pueda comprender y escuchar la Palabra de hoy y sobre todo descubrir en ella, lo que Tú Señor quieres y esperas de mí. Te abro la puerta de mi alma para que toques mi libertad, mi inteligencia, mi memoria, mi voluntad. Te pido la gracia de poder madurar mi escucha y que esta página del evangelio penetre en mi vida y pueda transformar mi corazón un poquito más y no encuentre trabas en él. Amén. LECTURA. - ¿Qué dice el texto de Mateo 5, 17-37? Leo en forma pausada el texto e imagino la escena, me pongo en ella… ¿qué personaje soy dentro de ella? soy uno de sus discípulos? ¿O soy uno más de la multitud? ...…miro a Jesús…escucho su voz enseñando con autoridad y certeza……tal vez esperando encontrar respuesta a mis inquietudes… contemplo las caras de los que allí están, sus reacciones…gestos…murmullos etc…. a) Introducción: En la Palabra de hoy Mateo nos presenta a Jesús enseñando a la muchedumbre que lo seguía incansablemente. Esta vez subió al monte, se sentó y desde allí comenzó a enseñarles con gran autoridad. El texto comienza cuando Jesús ya había proclamado las bienaventuranzas y les comunica su propuesta para quienes quieren ser parte del Reino de Dios que, ÉL comenzaba a predicar. Acciones concretas y exigentes para la vida del momento y también para la de hoy, pero necesarias para el cumplimiento de la voluntad del Padre. Mateo quiso destacar el lugar desde donde enseñaba Jesús, un monte, para que la gente tuviera presente la ley de Moisés, también proclamada desde un monte, el Sinaí y que pudieran apreciar las diferencias. Hasta ese momento cumplían esa ley al pie de la letra. Ahora, Jesús deja claro que ÉL, es el cumplimiento de la ley. b) Contexto: Jesús comienza diciéndoles: “No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento” Jesús no cambia el contenido de la ley y los Profetas, que era más bien un instructivo de enseñanzas, sino que la transforma y la lleva a su completa y máxima expresión, rompiendo todos los esquemas de las leyes humanas. En el monte les expone su postura frente a la Ley y los Profetas, enseñándoles su esencia y su objetivo final: el servicio a la vida, a la justicia, al amor, a la verdad. Les propone una vivencia de la ley desde dentro, centrada en una relación personal con el Padre. Mateo destaca a lo largo de su evangelio, lo importante que es la unidad entre práctica y enseñanza, algo que Jesús cumple a cabalidad, sólo ÉL lo hace. Ciertamente que la voluntad de Dios está relacionada con la ley, pero es Jesús quien la encarna. Cuando habla de poner en práctica la justicia, les menciona lo imperfecta que es la justicia de los escribas y fariseos ya que está en relación con la de los hombres y los desafía a ser mejores que ellos. ÉL, plantea algo más, quiere una justicia centrada en el amor. Jesús, llama e invita a su pueblo y hoy a la comunidad creyente, a subordinar al mandamiento del amor con los numerosos mandamientos de la ley. Para Jesús no existe tensión entre la Ley, los Profetas y ÉL. Después de expresar estas radicales exigencias sobre la justicia, afronta las relaciones fraternas. En esta mirada completamente nueva del discurso de la montaña, queda claro que cada falta de amor hacia el prójimo, conlleva la misma culpabilidad del homicidio. De hecho, la ira, el desprecio, la cólera, etc.… nacen de un corazón desprovisto de amor. Para Jesús, no se falta a la ley solamente matando, sino también con todas aquellas acciones que pretenden destruir o frustrar al otro. Quien se ha separado del hermano también se ha separado de Dios. No es sólo cuestión de perdonar, sino de recomponer las relaciones fraternas. Jesús dice: “ve primero a…...” Antes de rezar, antes de dar, antes que el otro dé el primer paso, está el movimiento de mi corazón, de mi cuerpo hacia el otro. Sin duda que esto recompone el desgarro provocado. Jesús hace un llamado apremiante a sus seguidores de ayer y de hoy, a que practiquen la utopía del amor. También les llama a hablar con sinceridad, que cuando es sí, sea sí y cuando es no, sea no, sin dobleces. c) Momento de silencio orante para saborear la Palabra Después de leer el texto, ¿algo te llamó la atención? ¿En qué momento y dónde Jesús les entregó estas enseñanzas? ¿Qué diferencia existía entre la ley y los Profetas y el planteamiento de Jesús? ¿Qué le enseña respecto a la justicia? ¿Cómo plantea Jesús la relación fraterna? ¿Qué les quiere enseñar cuando les dice: “que tu palabra sea sí, cuando es sí y no, cuando es no”? ¿Qué les enseña referente al adulterio y el divorcio? MEDITACION: ¿Qué me dice o nos dice el texto para nuestra vida? Miro mi vida y medito lo que Dios me quiere dar a conocer por medio de esta Palabra. ¿Te sientes practicando aún la Ley y los profetas? ¿Crees que es muy exigente la llamada de Jesús para ser parte del Reino? ¿Estás llano a escuchar la invitación de Jesús a vivir una justicia más grande, que va un poco más allá? ¿En la práctica de la justicia te confrontas con el actuar de Dios? ¿Has vivido la enemistad con tu prójimo? ¿Qué sientes hoy al saber que te enemistas también con Dios? ¿Qué sentimientos afloran en ti al leer este evangelio? ¿A qué sientes que te invita el Señor hoy? ORACIÓN. - ¿Qué le respondo al Señor luego del regalo de su Palabra? Después de la Lectura y la Meditación necesito dialogar con mi Señor, de tú a tú, en la intimidad del corazón. Señor Jesús… … Gracias por recordarme que la ley sin amor no sirve. …Te pido tener siempre presente tus enseñanzas y sobretodo que las pueda hacer vida. … Ayúdame a practicar la utopía del amor. … Te pido perdón por tantas veces que me he enemistado con mi prójimo, creyendo estar en lo correcto y cumpliendo la ley. CONTEMPLACIÓN. - Dejo que el Señor me hable y me ame En silencio y en calma me quedo en la Presencia amorosa de Dios, sintiendo el fuego de su Palabra. Simplemente, me permito "estar" con ÉL. ACCIÓN. - Y ahora ¿Cómo hago vida esta Palabra? Hago un compromiso real y concreto que nazca de este encuentro con el Señor. Intentaré ir más allá de la ley en las acciones de mi vida diaria y oraré también por quienes aún viven los mandamientos al pie de la letra. ORACIÓN DE ENVÍO. – “Señor de la Vida, que nos has amado hasta el extremo, enséñanos a amar con todas nuestras fuerzas y que nuestro amor no se quede en buenas palabras sino que se traduzca en obras de justicia, de amor y de servicio a favor de todas las personas, para así extender tu Reino en la tierra. Amén”.