Download Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Document related concepts
no text concepts found
Transcript
“Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”
Jn 6, 60-69
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
LECTIO DIVINA
Mirar al mundo con los ojos de Dios y amar lo que vemos con el corazón de Dios, alejarnos
paulatinamente de nuestros propios esquemas y abrirnos a lo que Dios nos quiere decir.
Si desea comentar la comentar la Lectio Divina, en este BLOG: http://caminandoenoracion.blogspot.com/
Este modo de hablar es duro
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: -Este modo de hablar es duro,
¿quién puede hacerle caso?Como apóstoles de Jesús, tenemos necesidad de preguntarnos, ¿Es, la palabra del Señor dura?, ¡Cuán
dulce al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca! (Salmo 119)¿Es duro mi corazón?, ¿Quiero
de verdad oír a Jesús? ¿No es acaso la palabra del Señor luz para mi caminar?, Para mis pies antorcha
es tu palabra, luz para mi sendero. (Salmo 119)
¿O es que sentimos que el lenguaje de Jesús es duro porque nos resulta difícil de aceptar, sobre todo
por las consecuencias que involucra?
Anhelo tu salvación, Señor, tu ley hace mis delicias. (Salmo 119)
¿Esto os hace vacilar?
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: -«¿Esto os hace vacilar?. “¿Y si
vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes?
El Señor me conoce en lo más profundo, Él sabe, de mí, como cuando le dice Natanael: -¿De qué me
conoces?- Le respondió Jesús: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te
vi.” (Juan 1,48). Jesús lee nuestro corazones, por eso nos pregunta -¿Esto os hace vacilar?,. ¿Qué le
vamos a responder hoy?
Los discípulos lo criticaban, le parecen que las afirmaciones de Jesús son ilógicas, difícil de creer y
aceptar desde el punto de vista humano. El Señor les dice a sus discípulos que hay que creer en el en
ese minuto que están con él, no después de la ascensión al cielo, porque sí así fuera, no estaban
aceptando su origen divino.
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y
vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.” Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no
creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: - «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el
Padre no se lo concede. Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no
volvieron a ir con él.
El Evangelio nos está afirmando que la carne de Jesús es tan real como es la verdad eucarística. Ambas
tienen para nosotros el mismo resultado, darnos vida. Por eso debo preguntarme ahora si estoy
dispuesto a abrir mi corazón y mi espíritu al Espíritu Santo.
“He aquí que el Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra" (Lc 1,
35)?” Quiero repetir como la Santísima Virgen María: “Hágase en mi según tu Palabra. (Lc 1, 38)
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Esto no fue
sorpresa para Jesús y tampoco es sorpresa sobre los que se alejan hoy, el conoce a los hombres. Optar
por Jesús, es algo que no podemos darnos nosotros mismos, por eso le dice a sus discípulos: “Por eso
os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.”
Somos libres de aceptar o rechazar a Dios y a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo.
“¿También vosotros queréis marcharos?”
Entonces Jesús les dijo a los Doce: - ¿También vosotros queréis marcharos? Simon Pedro le
contestó: - Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos
y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.
Esta pregunta debe llegar a nuestro corazón y es necesario responderle desde nuestro interior si
optamos por él o lo dejamos. Junto a Pedro, repitamos “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes
palabras de vida eterna”
Reconozcamos nuestra fragilidad de corazón sin miedo y cada vez que vayamos a vacilar, Señor, ¿a
quién vamos a acudir?
Señor, hemos recibido tanto de Ti, hemos oído y reflexionado tu Palabra, no quiero ni murmurar ni
vacilar, no quiero cerrarme y dejarme dominar por la incredulidad, por nada quiero abandonarte, no
quiero mirar ni dar un paso atrás, al contrario, quiero ir con contigo y quiero en el silencio del corazón
decirte mucha veces: "Señor, ¿a quién vamos a ir, sino a ti?!". Heme aquí, Señor, que voy…
De corazón
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant