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Haiman El Troudi
LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
Y LOS DILEMAS DE LA TRANSICIÓN
SOCIALISTA EN VENEZUELA
© Haiman El Troudi, 2010
www.haiman.com.ve
[email protected]
Para esta edición
© Centro de Estudios Políticos Económicos y Sociales (CEPES)
y Monte Ávila Editores
Caracas-Venezuela
ISBN: 978-980-12-4177-5
Depósito Legal: lf2522010320389
Portada: Francisco Fernández
Diagramación: Lydia Solymár
Corrección de estilo: Anies Jardines Blanco
Impresión: Beta Print C.A.
Impreso: República Bolivariana de Venezuela
A Sarah, pálpito de colmena henchida por los vientos de la imaginación
infinita. El por venir aguarda…
A Luis “El negro” Villafaña, por sus lecciones de humanidad, por su
amistad, por el vibrante legado de su voz abierta a las calles por donde
peregrinará la vida nueva.
Este texto se ha enriquecido con la generosa y comprometida
contribución de Víctor Ríos.
LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
Índice temático
INTRODUCCIÓN..................................................................................... 11
PARTE PRIMERA: LOS ANTECEDENTES DE LA
TRANSICIÓN SOCIALISTA. BREVE REVISIÓN
19
1.Aclaratoria.................................................................................................... 19
2. Transición sin atajos: las lecciones del Capitalismo de Estado................. 21
3. Socialismo de Mercado: contexto y perspectivas del paradigma
chino-vietnamita.............................................................................................. 24
4. La variante cubana: el socialismo planificado con apertura parcial al
mercado interno.............................................................................................. 28
5. Reforma versus revolución: la socialdemocracia en su laberinto.............. 32
6. Venezuela: airear el balance de la revolución............................................. 39
7. Retrato parcial de la economía venezolana................................................ 44
PARTE SEGUNDA: LA POLÍTICA
ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
66
1. Una política para la transición económica al socialismo bolivariano......... 66
2. Los dilemas de la Política Económica Bolivariana (PEB)........................... 70
3. Actualización del Proyecto Nacional Simón Bolívar................................... 77
4. La prioridad absoluta en la política social con arreglo al Desarrollo
Humano Integral.............................................................................................. 79
5. Un nuevo modelo de propiedad y de relaciones sociales......................... 84
6. La precisión de los sectores económicos.................................................. 92
7. El carácter popular del nuevo sujeto.......................................................... 100
8. Superación de la dicotomía clásica Estado-Mercado. La participación
productiva como arista de un triángulo virtuoso............................................ 106
9. Políticas diferenciadas según el tipo de propiedad, emprendimiento y
sector económico........................................................................................... 110
10. El avasallamiento del rentismo................................................................. 123
11. Colapso medioambiental y desarrollismo. El ecosocialismo como
imaginario societal.......................................................................................... 132
12. Economía y geopolítica internacional....................................................... 141
PARTE TERCERA: UN MAPA ESTRATÉGICO
PARA LA TRANSICIÓN ECONÓMICA
151
1. Desarrollo de las fuerzas productivas armonizadas con relaciones
socialistas de producción............................................................................... 151
2. Mercado democratizado, regulado y planificado con participación
social............................................................................................................... 162
9
Haiman El Troudi
3. Planificación democrática de la economía................................................. 169
4. Subsunción de la macroeconomía en la esfera de la economía real......... 187
5. Desarrollo nacional endógeno en línea con la ordenación del territorio
y el sistema de ciudades................................................................................ 198
6. Cambio de estructura económica.............................................................. 209
7. Un cálculo económico socialista para la revolución bolivariana................ 224
8. Control de los medios de producción verdaderamente estratégicos........ 232
9. Márgenes de ganancia socialmente aceptables y tributación progresiva. 243
10. Estado Socialista: rol económico y organización institucional................. 257
11. Actualización legislativa............................................................................ 278
12. Tejido Productivo Comunal....................................................................... 282
13. Organización del Sistema financiero y orientación del crédito................ 298
14. Estrategia científico-tecnológica............................................................... 322
15. Sistema de indicadores que trasciendan la noción monetarista............. 335
16. Relación capital – trabajo, seguridad social y sistema de
remuneraciones.............................................................................................. 342
17. Comercio y consumo................................................................................ 367
EPÍLOGO.................................................................................................... 379
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS CITADAS
Y CONSULTADAS.................................................................................... 385
10
LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
INTRODUCCIÓN
El presente ensayo aspira a propiciar debates teóricos-programáticos.
Ahonda en la problematización sobre la naturaleza del modelo emancipatorio
por erigirse en Venezuela, sin fijar estereotipos. Como podrá apreciarse
en las próximas líneas, existen dilemas por disipar en el plano económico
a fin de enrumbar una genuina locomoción socialista con características
propias. El lector podrá adentrarse en ellos, reflexionar respecto a la
polémica de las visiones encontradas y tomar posición acerca de los cursos
propositivos sugeridos. El objetivo del ensayo es alertar sobre los riesgos
estructurales de seguir avanzando hacia una transición al socialismo, sin
contar con una Política Económica Bolivariana asumida y desarrollada a
instancias de un consenso activo, por lo menos entre los afectos al proyecto
revolucionario.
Desde otra perspectiva, los desafectos, los indiferentes, o quienes
demandan mayor información respecto al planteamiento socialista
venezolano, podrán encontrar en este texto algunas luces, al menos, de
la polémica asociada a la implantación de un nuevo modo de producción
liberador.
De seguro sobrevendrán estigmas y apelativos diversos, sobretodo de
quienes hacen uso infantil del izquierdismo y edulcoran la ortodoxia del
recetario aprendido, tras la experiencia pretérita del socialismo científico
en otras naciones. Pero a medida que el lector acucioso se adentre en
la esencia del ensayo irá advirtiendo como el socialismo del siglo XXI no
puede construirse con las armas melladas del dogma y el sectarismo de
algunos de los que se dicen socialistas.
“En todos estos terrenos hay que operar de forma no dogmática, actuando sin la visión
de poseer la verdad absoluta, la respuesta definitiva. La construcción del socialismo es
un inmenso laboratorio de experiencias nuevas todavía indefinidas. Se debe aprender
de la práctica, en primer lugar de la práctica de las mismas masas. Por esa razón,
debemos estar abiertos al diálogo y a la discusión fraternal en el seno de toda la
izquierda, defendiendo con firmeza lo que son los principios de cada corriente, de
cada organización”1.
Existen escépticos que habiéndose alejado del socialismo, hoy
observan con desdén las iniciativas y el interés de muchos pueblos por
retomarlo. Desde los lugares comunes de la crítica que sólo amplifica
errores y omisiones de las experiencias “socialistas” del pasado reciente,
se preguntan: ¿Se habrá de volver al lugar donde se le abandonó, o a otro
sitio? ¿Cuáles son los enfoques renovados y cuáles sus reivindicaciones?
Tales interrogantes han sido abordadas por la revolución venezolana tras la
activación de su fragua emancipatoria.
1 Ernest Mandel. “Para restaurar la credibilidad del Socialismo”
11
Haiman El Troudi
El socialismo bolivariano del Siglo XXI preserva la voluntad libertaria de
las experiencias precedentes, pero se plantea no repetir sus errores tras
su asimilación y procesamiento. Como tal, intenta construirse a la luz de la
enseñanza del pasado sin adoptar esquemas predefinidos.
Un socialismo que ha preferido sintetizar la herencia cultural, societal,
histórica, y política de sus raíces y fuentes originarias (el socialismo
indoamericano, la resistencia cimarrona afroamericana, la teología de
la liberación, el bolivarianismo y la gesta independentista de nuestros
libertadores, el marxismo, el ecosocialismo, la perspectiva de género, la
democracia de la calle, y la revisión crítica de los postulados del socialismo
real) antes que cavilar sinuoso en la ya conocida incertidumbre de extrapolar
disciplinas fundamentadas en visiones eurocéntricas o asiáticas de la
organización de la sociedad. Se trata del Calibán de Fernández Retamar
reinterpretado como nuestro símbolo, como emblema de la Latinoamérica
multicultural, híbrida e insumisa frente a toda forma de colonización,
edificadora de sus propios referentes y diversidad.
No se sabe aún con certeza qué será el socialismo del siglo XXI, pero
lo que sí puede saberse es lo que no ha de ser: ni capitalista de Estado,
ni populista – paternalista, ni mesiánico, ni armamentista, ni unipartidista,
ni totalitario, ni extrapolador de modelos foráneos, ni practicante de un
excesivo centralismo “democrático”, ni auspiciante de la división entre
dirigentes y dirigidos, ni dogmático, ni estrictamente productivista economicista en el sentido del abandono de la revolución cultural.
Como puede apreciarse, el socialismo bolivariano, frente a concepciones
anteriores, tiene el privilegio -a poco más de dos décadas del derribo del
muro de Berlín y poco menos de la capitulación ideológica de quienes
alucinaban con el fin de las ideologías y la historia- de haber acumulado la
experiencia histórica de la explotación y la exclusión, y fundamentalmente
de asumir la obligación de inventar, de alejarse de las soluciones sencillas
y las lógicas lineales; se sabe emprendedor y flexible, por ello se alimenta
de los enormes talleres de la creatividad popular.
El socialismo en construcción reconoce de la tradición marxista un
legado, pero desde una perspectiva crítica; por tanto, el socialista renovado
ve en Marx, Engels, Lenin, Lukács, Bujarin, Gramsci, Rosa Luxemburgo,
Mariátegui, el Che, Trotsky, Salvador de la Plaza, Orlando Araujo, Ludovico
Silva, Núñez Tenorio,… una veta que lejos de agotarse multiplica sus
riquezas. Retomar el marxismo no sectario aviva la espiral histórica que
nos trae de vuelta al punto donde se abandonó, pero habiendo avanzado
un peldaño más. Recomenzamos como quien añeja vinos para festejar la
vida y sus enseñanzas.
Estos esbozos iniciales, lejos de ser meros acomodos semánticos,
adquieren una dimensión concreta en la agenda de trabajo para Venezuela,
la cual centra su campo de actuación en la confianza plena en los
ciudadanos organizados, conscientes y movilizados, antes que en estatutos
12
LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
imperturbables interpretados por clérigos de la teoría política que, por lo
común, siempre distorsionan o canonizan las fuentes originales, tal como
nos lo enseñan los horrendos episodios de la era estalinista infelizmente
justificados en la miope lectura del pensamiento socialista. Una vez más,
como en casi todas las revoluciones, los pueblos no se sientan a esperar
a los teóricos. En Venezuela se ha iniciado la marcha gramsciana de la
filosofía de la praxis y en el molino del inventamos o erramos de Simón
Rodríguez se vierten los granos de la entusiasta y protagónica vinculación
directa de las comunidades en los temas públicos.
Pocos años han transcurrido desde la proclama socialista en Porto
Alegre en enero de 2005. Como bien se sabe y también lo sabe Hugo
Chávez, no basta con decretar el signo socialista de la revolución para que
tal aspiración se concrete. Hace falta la adopción de diversas medidas de
gobierno y políticas públicas para echarle a andar; pero fundamentalmente,
hace falta la disposición colectiva y la voluntad de la sociedad en su
conjunto, reflejada en actuaciones, formas, conductas, hábitos de vida,
relaciones sociales y en la reorientación de las fuerzas productivas.
La Revolución Bolivariana ha cubierto ya una etapa de conquistas y
realizaciones, que la legitiman como un proceso de liberación nacional a
favor de las grandes mayorías del país. En el transcurso del período 19992009, se han elaborado distintos enfoques de desarrollo humano que han
favorecido el objetivo supremo de enrumbar a la nación hacia metas de
plena inclusión y erradicación de la pobreza. No todo está hecho, resta
una amplia madeja de problemas sociales por resolver. Sin embargo por
sí mismo, el caudal popular de la revolución nacionalista no superará el
estrangulamiento de su fluir libertador mientras el trabajo siga siendo
objetivado, no se concrete la emancipación de la clase trabajadora, y no se
eche a tierra el imperante modo de producción capitalista.
Los desafíos del próximo período histórico 2010-2019, deben sintetizar
el impulso de la transformación económica, social, política y cultural de la
sociedad venezolana hacia el socialismo bolivariano, visto y entendido en
dos sentidos complementarios: el socialismo del buen gobierno, y el nuevo
modo de producción socialista venezolano del siglo XXI.
Estas ideas en general y sus realizaciones en particular constituyen las
premisas materiales e ideológicas, algunas de las condiciones de partida, en
las cuales se sustenta hoy la nueva etapa de consolidación de la revolución
y el proceso de transición.
La opción bolivariana no puede buscar atajos al socialismo. Si se fijase
como meta para alcanzar la nueva sociedad una fecha demasiado cercana,
la vía socialista puede derivar exclusivamente en cambio de dueño de los
medios de producción, y ello por sí solo no es garantía para la realización
societaria.
Se requiere por tanto, un período de transición en el cual se funden los
cimientos políticos, culturales y económicos de un nuevo bloque histórico,
13
Haiman El Troudi
y aprender, desde un amplio sentido crítico, del legado civilizatorio vertido
por los proyectos post-revolucionarios, de sus logros, omisiones, y fracasos.
Sobre este respecto es preciso tener siempre presente el planteamiento de
Fidel Castro “(…) entre los muchos errores que hemos cometido todos,
el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo o que
alguien sabía de cómo se construye el socialismo”2 .
El enfoque socialista tradicional y el nuevo proyecto histórico del siglo
XXI comparten idénticas concepciones humanistas y societarias. No
obstante, presentan diferencias en el orden instrumental e infraestructural.
Si se hace una síntesis estructurada del nuevo modelo, se podrán apreciar
los matices, en algunos casos sutiles tonos diferenciadores, en otros
coincidentes y en los demás visiblemente diferentes. Así, se observa:
En lo político; por ejemplo, al asumir la participación protagónica como
factor promotor del poder popular, centrado en la ciudadanía, sujeto
planificador, decisor, gestor y contralor de los asuntos públicos y no
espectador pasivo de las funciones del politburó, y el Estado. En lo social;
al procurar el desarrollo humano integral; el reconocimiento de los derechos
originarios de los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes;
la abolición de cualquier forma de discriminación racial, género, minoría
sexual, discapacidad. En lo territorial; con sus anclajes ecosocialistas y el
rediseño de los nichos geoculturales donde mejor participe la gente. En
lo económico; con la irrupción de un nuevo sujeto económico más allá
del Estado y el mercado: las comunidades propietarias y administradoras
de medios de producción; asimismo, el adoptar un régimen de propiedad
mixta, pero con condiciones y reglas claras, el asumir nuevas relaciones
sociales de producción, el entender la planificación desde una perspectiva
democrática no totalitaria y finalmente, el fortalecimiento del Estado como
instrumento para la redistribución de la riqueza nacional y el empoderamiento
popular, entre otros rasgos distintivos del proyecto apenas en fase de
cincelado.
De Trotsky, Gramsci, el Che… se ha aprendido que en la construcción
del socialismo, hay que empezar por lo concreto. Adaptado al presente,
ello supone atender las necesidades básicas de la población; contrastar la
gestión pública revolucionaria con los horrores de los gobiernos liberales,
conservadores, socialdemócratas y neoliberales del pasado. En ese
accionar, la gestión pública participativa va forjando la cultura del trabajo
productivo como único asiento material para la realización humana y para
la generación de riqueza social, redistribuida nuevamente en la cancelación
de la deuda social acumulada.
El capitalismo no está en riesgo de derrumbe final dada la configuración
de la actual crisis global. Todavía, el umbral socialista se avizora en
un horizonte distante, a pesar de los avances del multilateralismo, la
2 Ignacio Ramonet. “Cien horas con Fidel”
14
LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
determinación y la gestión política de innumerables pueblos y gobiernos
del mundo, sobre todo al sur del mapamundi. En todo caso, guarda sentido
debatir sobre el proceso en marcha como nuevo intento de autodepuración
del capitalismo, para desde allí identificar vías de actuación coordinadas
tendentes a su superación.
El neoliberalismo articuló un acuerdo de garantía del orden social
y un sistema de garantía de la reproducción económica. En términos
gramscianos, logró articular un bloque histórico que garantizó la cohesión
de los grupos dominantes y, al tiempo, la confianza social. Se cohesionaba
así, el ámbito de las ideas y de la conciencia, el poder del Estado y la
acumulación económica. Sin embargo, fue en América Latina donde
el esquema neoliberal empezó a hacer agua. El Presidente Chávez ha
repetido mil veces cómo el neoliberalismo era cada vez más un “tigre de
papel”. Tigre y, por tanto, con capacidad de hacer daño en su delirio, pero
crecientemente carente de garras y dientes.
Ciertamente, la actual crisis global del capitalismo no significa su fin
inminente. No porque no se desee ni porque no haya otra alternativa,
sino porque ya se ha demostrado que su capacidad de adaptación es
enorme. Lo que sí se ha sepultado, parece, es la economía de casino, la
mentira neoliberal, el magisterio de Milton Friedman, de los Chicago boys,
de Wall Street, de las agencias de calificación de riesgo, del mercado no
regulado, de los capitales golondrina, de todo ese fascismo financiero
que ha condenado a tres cuartas partes de la población del mundo a la
exclusión.
La revolución debe ser entendida en términos de proceso. La movilización
permanente se ha convertido en el axioma que anima la organización
social y el avance político de la revolución. Es común observar entre los
venezolanos y venezolanas afines al proceso de cambio, una disposición
casi inagotable a través de la cual se canalizan respuestas a las amenazas
del imperialismo y se contrarrestan las embestidas de la oposición local.
Este hecho es sin lugar a dudas sumamente enriquecedor en términos
de la oxigenación permanente del torrente revolucionario; por cuanto,
sólo los hombres al hacer se transforman, como enseñanza de Marx y
posteriormente el Che.
Sin embargo, una cosa es asumir la postura trotskista de la revolución
permanente bajo esos fines y otra diferir recurrentemente los debates
cardinales, distraer la atención sólo en la coyuntura, en la táctica electoral,
en la reacción política, y relegar el alcance de la direccionalidad estratégica
encaminado a la transformación estructural, soslayándose dicho sea de
paso, el balance, la crítica y la autocrítica.
En esa perspectiva, ¿puede la revolución venezolana buscar atajos al
socialismo? El proceso histórico y la configuración de la realidad nacional
dibujan, por el contrario, un camino plagado por las inconmensurables
dificultades generadas en la construcción de la nueva hegemonía
15
Haiman El Troudi
emancipatoria.
Para fijarlo en una sentencia: la vía venezolana opta por más Gramsci,
y por menos dogmas. En la transición al socialismo es importante dar
un paso cada vez y no saltarse etapas. Controlar un territorio e ir a la
conquista de otro. Sólo así; un nuevo bloque histórico desplaza al viejo;
sólo así, la dominancia de las iniciativas transformadoras de la V República
se concretarán por sobre las viejas prácticas y culturas heredadas del
Puntofijismo, se logrará preparar las condiciones para la superación del
capitalismo.
Esto no supone la imposibilidad e inconveniencia de tener varios
frentes abiertos en simultáneo, sino la puesta en marcha por cada frente
de acciones a las que se les permita cubrir su ciclo natural de crecimiento,
maduración y consolidación. Este consejo es particularmente pertinente
en los ámbitos de la construcción del poder popular, de la formación de la
cultura y conciencia y del nuevo modo de producción.
Los acontecimientos vividos al calor del proceso revolucionario
venezolano han demostrado que no es posible forzar las situaciones
históricamente determinadas por la especificidad de cada realidad particular.
En 2007 se intentó una vía para acelerar la construcción socialista que fue
percibida por amplios sectores populares como una huída hacia adelante.
El balance de aquel revés electoral pone en evidencia la falta de madurez
de las condiciones subjetivas y objetivas presentes hoy en Venezuela
para acometer, buscando atajos, un proyecto de tales proporciones. Una
hipótesis por demostrar nos indica que entre los afines de la revolución
bolivariana existen más chavistas que socialistas. A partir de esa lectura
se derivan dos conclusiones y una reflexión: 1) los tiempos del líder y de
la revolución no coinciden siempre con los de las clases populares; 2) la
visión de país y la propuesta societal de la revolución no está del todo clara
ni homologada por las mayorías, menos aún completamente compartida,
por ahora; 3) es fundamental interpretar y asumir el planteamiento de la
construcción contra-hegemónica de un nuevo bloque histórico.
El desplazamiento del bloque hegemónico dominante, expresado en
términos de rentismo, consumismo, afán por el lucro individual, defensa
de la propiedad privada de los medios de producción, etc., en el marco de
una revolución democrática, demanda audacia e innovadores métodos de
lucha. Por ello, hay que tomarse tiempo para pensar el país y para definir
políticas públicas certeras.
Es preferible hacer menos, pero hacerlo bien y llevarlo a su fin, a
iniciar muchas actuaciones que luego se desagüen por la inercia de lo
poco planificado. La revolución bolivariana no sólo debe seguir pariendo
extraordinarias iniciativas, sino debe también criarlas. Dejar de mover
el blanco. Si se promueven decisiones que después se desinflan, no se
finalizan, motores que se apagan, etc., será difícil rebatir el argumento de
que la revolución no experimenta, sino improvisa.
16
LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
Otro aspecto determinante es la velocidad y el ritmo de la marcha.
Cabría interrogarse si las mayorías sociales que respaldan el proceso y
deben empoderarse para protagonizarlo activamente, no acusan en
ocasiones la fatiga por el paso redoblado imprimido permanentemente al
discurso revolucionario no acompañado de una práctica consecuente o,
en otros casos, si todos comprenden lo que se está haciendo y por qué se
está haciendo. El peligro de marchar sin referentes ni direccionalidad es el
extravío, la merma del entusiasmo.
Visto así, el abordaje de la transición al socialismo debe atender tanto el
ámbito superestructural e histórico, como el plano material por medio del
cual se ha de fundar el nuevo modo de producción.
Toda transición al socialismo preserva por tiempo indeterminado, en
diversos aspectos, el sello de la vieja sociedad. Por ello, la transición debe
ser entendida como un proceso, no como un acto único concebido en el
conciliábulo de los administradores de la revolución. No es el fin, sino el
medio para edificar la nueva sociedad. El socialismo, hecho por socialistas,
es concebido como el sentido común de la vida social en convivencia
armoniosa, lograda cuando la misma sociedad asume la solidaridad como
un acto reflejo, en el que nadie es desamparado, no se discrimina ni explota
a los demás, y la filosofía y la metafísica del amor al prójimo invaden el
sentimiento humano.
Sería reduccionista conferirle a la teoría y al método marxista (soporte
científico del socialismo), una distinción meramente economicista que la
diferencia de su contrario, el capitalismo. Tal y como lo afirma Lukács, el
marxismo debe ser analizado en su dimensión integral, en la supremacía
del todo sobre las partes. Materialismo dialéctico, superestructura y base
económica, componen en su compleja y profunda interrelación y fusión,
mucho más que la suma de las partes fragmentadas del todo socialista. En
el presente texto se hace énfasis en la base económica, como se ha dicho,
pero conectada en ráfagas reiteradas al resto del todo.
Hay quienes se dicen socialistas del siglo XXI y actúan como capitalistas
del siglo XIX. Particularmente, la lumpen burguesía que nace del seno de
la propia revolución. La herencia cultural cuarta Republicana es abono
infértil para el ideal libertario. La materialización de la consigna, ¡digámonos
socialistas, comportémonos como tal!, obliga en consecuencia a arar en
los sobre poblados cementerios del capitalismo, y a depurar de verdad
la militancia y al propio gobierno en sus variados niveles, modalidades y
conexiones.
Como se ha advertido, el lector tiene en sus manos un documento
centrado en la base económica de la transición al socialismo, en ese campo
se mueven las ideas y disquisiciones. Se ha ordenado un esquema basado
en dilemas respecto a la economía política de la transición que demandan
atención urgente. El qué hacer en torno a cada dilema forma parte de una
agenda colectiva centrada en el diálogo de saberes y la democratización
17
Haiman El Troudi
de la información. En todo caso, por cada dilema formulado se ha vaciado
un compendio de interpretaciones y opiniones de diversos autores, y se
han mirado de cerca los referentes históricos vinculados. Finalmente,
se presentan algunas iniciativas con la intención de coadyuvar en la
delimitación de las tesis sectoriales de la política.
El autor espera con los brazos abiertos todos los juicios de la crítica
científica, política y de la sabiduría popular, y con especial agrado los
que sean sobrellevados en un clima de tolerancia y búsqueda de la
verdad colectiva. La idea es auspiciar el diálogo nacional sobre temas
fundamentales, aclarar el panorama, despejar interrogantes. Es urgente la
homologación de las políticas para la transición y vital poner la política
al mando de la acción estratégica. Con este ensayo se presenta una
contribución para la definición de la Política Económica Bolivariana, pero
se amerita más. Por ejemplo, las políticas educativas, del nuevo Estado,
para la juventud, las territoriales, la del poder popular, etc. Hacer políticas
transformadoras es desplegar velas de cara a un horizonte posible.
Desde la posición de quienes no comparten el proyecto emancipador,
sirva este material para visualizar el marco general de la propuesta
socialista bolivariana en construcción. Guía inspiradora del estudio de la
base programática auspiciada por las fuerzas revolucionarias, y a partir
de allí, negar, compartir, complementar las ideas fuerza del pacto social
económico que inexorablemente hay que construir. El material sirve para
excitar la confrontación en el plano de las ideas concretas, vale decir,
hechas políticas públicas. Trascender el claro oscuro del debate bizantino,
del debate sin contenido, del debate no propositivo. Lo contrario conduce
a avivar la confrontación de dos bloques históricos por otros medios.
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LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
PARTE PRIMERA: LOS ANTECEDENTES DE LA
TRANSICIÓN SOCIALISTA. BREVE REVISIÓN
“Ningún ejército es más poderoso que una idea
a la que le ha llegado ya la hora.”
Víctor Hugo
1. Aclaratoria
En esta parte se aborda someramente el debate en torno a los modelos
de transición socialistas precedentes, vigentes y en construcción, y se hace
un balance-inventario de la marcha económica adelantada en las distintas
etapas del proceso bolivariano.
En la historia de las revoluciones sociales se conocen diversas
experiencias practicadas a tenor de las interpretaciones de la aplicación
del ideario marxista, todas propugnantes de una verdad socialista
observada y argumentada. En un primer plano de aparición se encuentra el
socialismo real, o socialismo de Estado, también conocido como socialismo
centralmente planificado, desarrollado por la mayoría de los países del viejo
campo socialista de la Europa Oriental. Con sus variantes y particularidades
está la experiencia yugoslava y los “socialismos africanos”. Posteriormente,
devino el socialismo de mercado, estructurado en China fundamentalmente
y en Vietnam en menor grado. De otro lado, se ubica la socialdemocracia
occidental. Más recientemente, el socialismo planificado con apertura
parcial al mercado interno en Cuba. Y en plena fase de conceptualización,
el socialismo del siglo XXI referenciado en Latinoamérica.
Al conocer los diversos modos de producción socialistas, antes
implementados, se posibilita una prospección integradora del modo
socialista del siglo XXI, sobre todo si se conoce el empeño capitalista por
neutralizar todo aquéllo que es producto del modelado histórico.
Se persigue; por tanto, en las disquisiciones subsiguientes, identificar
los matices de los acontecimientos históricos en cada segmento de los
tránsitos precedentes. Conocer los acontecimientos pretéritos para así
intervenir en el curso de la actualidad, máxime si ésta es oprobiosa e
infausta.
La humanidad es la meta, no es el punto de partida del proyecto
emancipador. De allí, que sea pertinente preguntarse si en las experiencias
revolucionarias del siglo XX, hubo un correlato apropiado del ideal socialista
y de los procesos históricos. A decir de Atilio Borón “las ideas no tienen una
historia propia independiente de las condiciones sociales que les dieron
origen y las sostienen a lo largo del tiempo.”3 Sirva entonces la siguiente
3 Atilio Borón. “Por el necesario (y demorado) retorno al marxismo”
19
Haiman El Troudi
indagación crítica para los fines del esclarecimiento y la contextualización,
atributos necesarios para la formulación creadora.
El lector también puede enontrar en este apartado dos segmentos de
diagnóstico de la gestión bolivariana, sobre todo enfocados en lo atinente
al ámbito económico. Por una parte, se revisan los logros y por otra se hace
una valoración con sentido crítico de los principales indicadores de dicha
gestión en la realidad observada.
La historia es más sabia que cualquier teoría, que cualquier teórico. Se
debe aprender de ella y del referente propio. La revolución es a la historia lo
que la teoría revolucionaria a la praxis emancipatoria. Por ello, la revolución
bolivariana posee existencia propia; Así, en la búsqueda de la identidad
cultural y los vínculos libertarios nos corresponde revisar su estado del
arte, y el estado de la realidad social que determina su fluir dialéctico.
Por lo que no existe una historia neutral, ella se transfigura en verbo
problematizador; ignorarla es excusa de quienes no piensan y se limitan a
contemplar el claroscuro matiz de la mano del titiritero.
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LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
2. Transición sin atajos: las lecciones
del Capitalismo de Estado
Como se conoce, el sistema de producción desarrollado en la extinta
URSS fue el socialismo centralmente planificado por el Estado, el cual se
fundamentaba en:
… la producción organizada con el Estado como el empleador universal, dueño de
todo el aparato de producción. Los trabajadores no son más dueños de los medios
de producción que bajo el régimen capitalista occidental. Reciben sus salarios y son
explotados por el Estado que es el único mamut capitalista. De modo que el nombre
de capitalismo de Estado puede aplicarse exactamente con el mismo significado. La
totalidad de la burocracia que manda y dirige, compuesta por los funcionarios, es la
dueña real de la fábrica, o sea la clase poseedora. No separadamente, cada uno como
una parte, sino juntos, colectivamente, son los poseedores del conjunto. Su función
y tarea consistía en hacer lo que la burguesía hizo en Europa occidental y los Estados
Unidos: desarrollar la industria y la productividad del trabajo. Tenían que transformar a
Rusia convirtiéndola de un país primitivo y bárbaro de campesinos en un país moderno
y civilizado de gran industria. Y antes de que transcurriera mucho tiempo, en una lucha
de clases librada a menudo con crueldad entre los campesinos y los gobernantes, las
grandes empresas agrarias controladas por el Estado reemplazaron a las pequeñas
granjas atrasadas .4
La revolución soviética logró un enorme progreso industrial, científico
y tecnológico, pero los trabajadores nunca llegaron a ser dueños de los
medios de producción. Lo era el Estado regentado por su burocracia
funcionarial, subordinada al politburó, y éste a la clase dirigente. El partido
se hizo representante de los intereses de la población, cooptó la sociedad
democrática y la participación ciudadana. Por decirlo de algún modo, la
dictadura del partido comunista sustituyó a la “dictadura del proletariado”.
Durante el período de la guerra fría, la tensión competitiva con las
potencias imperialistas occidentales se convirtió en el programa de desarrollo,
descuidando progresivamente el sostenimiento y la profundización de los
logros sociales felizmente alcanzados. Para el combate al imperialismo
se llegaron a emplear las mismas armas expansionistas, guerreristas
y colonizadoras. En términos económicos, la relación con los países
socialistas de la Confederación de Repúblicas, o fuera de ella, se fundaba
en un internacionalismo paternal.
En la esfera de la producción, el modelo económico de la Unión Soviética
en poco adaptó los presupuestos condensados en la obra de Marx
relacionados con: a) la modificación de las relaciones mercantiles fundadas
en la Ley del Valor -dinero, precios, ganancia, salarios-; b) la superación
de las relaciones sociales de producción basadas en la explotación del
trabajo, la división social del trabajo, la enajenación, etc.; c) la evolución
de la sociedad en términos de una convivencia centrada en la solidaridad
y la satisfacción de necesidades sociales con arreglo al cambio de hábitos
y costumbres pequeñoburguesas; d) la instauración de una revolución
4 Anton Pannekoek. “Los Consejos Obreros”
21
Haiman El Troudi
permanente trascendente a la revolución por etapas (vía administrativa
rápida al socialismo).
Antes de la adopción de los planes quinquenales, la URSS siguió el
camino indicado por Lenin en la Nueva Política Económica (NEP). La idea
de expansión de las fuerzas productivas a instancias de la industrialización,
la extensión del sistema cooperativo, y la autogestión empresarial obrera,
fue diluida al tiempo que se fortaleció el Capitalismo de Estado con base
en el régimen salarial, concebido inicialmente como transitorio, expandido
incluso a las empresas agrícolas estatales. Con la muerte de Lenin, la
cooperativización fue forzada en el campo5 para los pequeños productores
solamente y no se desarrolló en la industria, ni en los servicios. Ello derivó
en el aumento de la centralización de la propiedad y de las decisiones en
el Estado. Finalmente, se deroga la NEP y se inicia la centralización y el
control estatal.
Sin desmeritar la significación histórica, heroica, referencial y simbólica
de la revolución soviética, no se puede omitir la crítica frente a las
desviaciones observadas, particularmente en cuanto a la adopción del
reduccionista formato de Capitalismo de Estado, supresor de la revolución
cultural y la constitución de un orden productivo basado en el trabajo no
objetivado.
Así los acontecimientos, el modelo de socialismo real implantado en
el contexto de la URSS, no logró desterrar la lógica capitalista. “Como lo
demostró el derrumbe del sistema del capital soviético, dado el poder del
estado enormemente fortalecido en el país, era mucho más fácil fraguar una
contrarrevolución política desde arriba que concebir de manera realista una
revolución política desde abajo, como el correctivo de las contradicciones
del orden establecido” .6
La dialéctica le confiere a la historia su atributo central de inagotable
desarrollo de contradicciones sociales; la historia no puede entenderse de
otra forma que no sea la explicación de los modos de producción, en el
que la base económica y los factores de la superestructura influyen en el
discurrir de la luchas de clase a lo largo de diversos y siempre vinculados
acontecimientos de la humanidad. “No es la conciencia del hombre la que
determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su
conciencia” .7
Sobre el análisis de la experiencia de la Unión Soviética se vuelve
recurrentemente a lo largo del presente documento. Por ahora, basta con
mirar los pigmentos característicos de la experiencia en consideración, para
5 Entre otros Bujarin fue ejecutado por su oposición a la política de Stalin de
colectivización agrícola forzada.
6 Itsvan Mészáros. “Más allá del Capital”
7 Marx, Carlos. “Contribución a la crítica de la economía política”. Prólogo.
22
LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
poner en contexto el abordaje integrador que se propicia en las secciones
venideras.
En todo caso, tras haber visto con sentido crítico la experiencia
de la URSS, el punto de interés a resaltar es la manera como se quiso
implementar un enfoque instrumental, ejecutivo, a través del cual, se
dispone un acortamiento a la transición al socialismo. El Estado soviético
administró las etapas, los ritmos, los controles, las interpretaciones
ideológicas políticas y económicas, sin comprender la dialéctica del proceso
de cambios, menospreciando el peso de creatividad popular, imponiendo
criterios inflexibles. En este tipo de transición, indefectiblemente se
desarrollan junto a relaciones de carácter socialista, relaciones capitalistas
a todos los niveles: económicos, políticas e incluso ideológicas; siendo
estas categorías no residuos del pasado, sino formadas en las propias
sociedades en transición. Por ello, ciertas sociedades, como la soviética,
no tendieron hacia el socialismo, sino hacia el capitalismo, pues prevalecían
las clases sociales y la plusvalía. El desenlace de la perestroika sin mayores
resistencias, da cuenta en parte, de la escasamente arraigada tradición
igualitaria de Rusia; también habla en contra, la velocidad con que se
produjo la adaptación al capitalismo.
Razón, tenían los marxistas críticos de la revolución rusa. Particularmente
Gramsci y Castoriadis, al entender la transición como un proceso histórico
determinado por el avance paulatino y sostenido de las fuerzas contrahegemónicas de la revolución socialista: la transición al socialismo no puede
conducirse por caminos expresos, demanda un proceso de desenajenación
gradual de los individuos.
Las formas como se reproducen las estructuras materiales y sociales
de producción durante el ciclo de transición, están determinadas por los
modos de producción, de pensamiento, de acción personal o colectiva
constituidos a instancia de la realización societaria. En dicho tránsito
evolutivo no desaparecen de facto los viejos modos de producción que, por
el contrario, han de coexistir durante un prolongado e inestimable tiempo
con el nuevo modo en formación. Visto así, la transición se asemeja a un
movimiento incesante vertido en múltiples direcciones.
23
Haiman El Troudi
3. Socialismo de Mercado: contexto
y perspectivas del paradigma chino-vietnamita
Bajo la teoría de que la planificación no es un monopolio del socialismo,
así como tampoco la economía de mercado es un monopolio del capitalismo,
el socialismo de mercado hace uso de ambos instrumentos para consolidar
un modo de producción con características propias.
Existen quienes valoran la interpretación del modo de producción
socialista de mercado “como una variedad de capitalismo”8 . Los chinos
y los vietnamitas9 opinan lo contrario. Asumen que se trata de un modelo
socialista, pero a partir de las singularidades de sus respectivos países. Los
alegatos en defensa de dicho modelo se concentran en: a) la conducción del
proceso por un partido comunista; b) la proclama constitucional socialista;
c) el sistema de propiedad mixto, con preponderancia de la propiedad
pública (60%); d) la propiedad social sobre toda la tierra; e) la redistribución
de la riqueza regido por el principio socialista a cada uno según su aporte,
según su trabajo. f) el control y la regulación de la economía, aunque
también funciona el mercado, ambas partes coexisten y se condicionan; g)
la planificación estratégica y la propiedad de los sectores estratégicos en
manos del Estado.
La idea de transformar el sistema de planificación centralizada en una
economía socialista de mercado fue propiciada por Deng Xiaoping a
finales de la década del setenta. El criterio central adoptado por Xiaoping
partió de la tesis: “La planificación y el mercado, nada tienen que ver
con las diferencias entre el socialismo y el capitalismo. La nuestra es una
economía mercantil donde prima la ley del valor.”10 Tal visión presupuso
la modernización vertiginosa de la sociedad china tomando como criterio
general avanzar hacia la descentralización de la economía utilizando el
mercado y una apertura nacional al capital extranjero. Su idea central de
avanzar hacia el socialismo se apoyaba en la articulación de las fuerzas del
mercado, la privatización y la inversión extranjera directa dirigidas por el
Partido Comunista.
En el debate acerca de la relación del Plan y el Mercado predominaron
diferentes puntos de vista. Por un lado, están quienes consideran que la
economía planificada es el rasgo esencial del socialismo; y a pesar de
que se requiera expandir las fuerzas productivas en la fase de transición
8 Bertell Ollman. “Market Socialism: the debate among Socialists”
9 La noción de socialismo de mercado de Viet Nam fue planteada por vez primera
en la Conferencia Nacional Intermedia del Partido Comunista de Vietnam, en
1994. Sobre el socialismo de Mercado vietnamita no se abundará en el presente
trabajo, dada la similitud de dicha experiencia con el modelo Chino.
10 Deng Xiaoping. PCCH. “China: Reforma o Apertura. Informes, documentos
y discursos, política”
24
LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
y por tanto se hace necesario desarrollar la producción de mercancías y
el cambio, ello no necesariamente significa que el socialismo se equipare
a la economía de mercado. De la otra parte, resaltan los argumentos en
torno al carácter dual de la economía socialista, con rasgos presentes de
la economía planificada y de mercado; lo cual condiciona la presencia de
relaciones monetarias – mercantiles bajo circunstancias de planificación,
pero con base en la producción y el intercambio; vale decir, con base
al reconocimiento de la economía mercantil como rasgo esencial del
socialismo.
En ese contexto, la economía socialista se entiende como una modalidad
de economía mercantil, regida por las leyes de la competencia y el dejar
hacer al mercado.11
Desde ese punto de vista, la planificación operaba por medio del
mercado, lo cual prefigura una sólida unidad entre los mecanismos
planificados y los del mercado.12
De ese modo, se llegó a un arreglo epistémico, el modelo planificado
fue aplicado a las empresas y obras en construcción necesarias para el
conjunto de la sociedad; por tener importancia para la economía nacional
y el nivel de vida de la población.
De manera sintética, se pasa a mencionar los otros componentes del
modelo de socialismo de mercado :
• Reducción de la planificación centralizada de la economía, en el
sentido de determinar la estructura general y la dirección de la actividad
económica.
• Mantenimiento del control central de las empresas del Estado, y
privatización de las no estratégicas.
• Creación de nuevas formas de organización empresarial (pequeñas
empresas privadas, empresas colectivas de propiedad comunal o
municipal).
• Industrialización del país en todos los niveles y tamaños de la industria,
pero con un importante fomento y apoyo a la pequeña empresa.
• Apertura de la economía nacional china a la inversión extranjera y
al comercio exterior, pero supeditada a política de regulación y control
estatal.
• Apertura de zonas especiales a la inversión extranjera.
• Políticas de liberalización no abruptas a diferencia de lo que sucedió
con la ex Unión Soviética y su periferia: liberalización más controlada y
más limitada del comercio y de las finanzas.
• Libre oscilación de precios para la mayoría de bienes agrícolas y
11 Una discusión sobre el tema puede verse en: Al Campbel. “Socialism Without
Markets: Democratic Planned Socialism”
12 Para mayor profundidad de los tips enunciados ver: Hart-Landsberg y
Burkett. “China y el socialismo. Reformas de mercado y lucha de clases”
25
Haiman El Troudi
de consumo; el gobierno sólo fija precios de productos esenciales
industriales: petróleo, acero, etc.
• Economía de consumo planificado: las empresas estatales ya no
reciben financiamiento público, ni entregan sus ingresos al Estado, se
financian por cuenta propia, pagan impuestos y solicitan créditos a la
banca estatal; reducción o eliminación de diversos gravámenes que
ponen freno al consumo interno.
• Incentivos materiales en términos de remuneración a trabajadores con
mayor tasa productiva, y en general estímulo a la eficiencia en todas las
empresas (privadas y públicas).
• Incremento de la exportación a instancias del aumento de la
productividad.
• Desarrollo y reorientación de la agricultura como sector estratégico de
la economía nacional, pero con base en un nuevo modo de producción
y comercialización.
• Coexistencia de empresas de propiedad estatal con otras de propiedad
colectiva o privada.
• Combate a la extorsión y otros delitos económicos, y el cobro puntual
de las contribuciones públicas.
• Descentralización de empresas del Estado.
• Aumento de la autonomía de las administraciones locales y la
autonomía de los gestores de empresas. A los estados y municipios se
les deja quedarse con una mayor recaudación y se les da autonomía de
inversión sobre todo de cara a las empresas municipales y comunales.
• Población laboral sometida a inseguridad social.
• Fuerza laboral barata, altamente productiva y sobreexplotada.
• Represión estatal ante intentos de auto-organización de los
trabajadores.
• Degradación medioambiental.
• Creciente incremento de grupos privilegiados y acentuación de la
división de clases sociales.
Tales particularidades fueron coronadas en la década del noventa, y
en menos de veinte años, China alcanzó tasas colosales de desarrollo
económico, pero a qué precio. Jiang Zemin durante la presentación del
informe ante el XV Congreso Nacional del Partido Comunista de China
en septiembre de 1997, sintetizaba con fineza argumental su concepción
socialista:
…Construir una economía socialista con peculiaridades chinas implica desarrollar una
economía de mercado bajo el socialismo y emancipar y desarrollar constantemente las
fuerzas productivas. Más específicamente, debemos mantener y mejorar el sistema
económico básico en el que la propiedad pública socialista es predominante y en el que
diferentes tipos de propiedad se desarrollan lado a lado; debemos mantener y mejorar
la estructura de economía de mercado socialista, de modo que el mercado tenga un
papel básico en la asignación de los recursos bajo el control macroeconómico estatal,
debemos mantener y mejorar diferentes modos de distribución con la distribución
según el trabajo en un lugar dominante, permitiendo que algunas personas y algunas
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LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
regiones prosperen primero para que luego puedan estimular y ayudar a otras a hacer
lo mismo y lograr la prosperidad común paso a paso…
Distinción especial tiene el componente del socialismo de mercado chino
vinculado a las “áreas de globalización”, o Zonas Económicas Especiales
(ZEE), creadas en función de conceder a la inversión extranjera zonas
abiertamente capitalistas, donde la mayoría de las prerrogativas antes
destacadas no son implementadas. En estas zonas costeras se aglutinó el
desarrollo industrial apalancado por la inversión estatal, lo cual desencadenó
en el advenimiento de China como la principal potencia manufacturera del
mundo, en los sectores de producción de electrodomésticos y textiles,
particularmente apoyado en los bajos costos de la mano de obra. Shanghái
es el ejemplo más palpable.
El Estado Chino con dos modelos de organización económica posee,
más allá de las distorsiones e inequidades sociales y políticas descritas,
una deuda histórica relacionada con el perfeccionamiento de las relaciones
sociales de producción y los sistemas de distribución bajo el principio de
distribución con arreglo al trabajo. En ese marco, el reto chino es hallar la
prosperidad social y la reivindicación de la existencia humana subyugada
por el trabajo objetivado. Y es que “El hombre es por sí mismo el
fundamento de su producción material, y de toda otra clase de producción
realizada por él. Todo aquello que afecta al hombre modifica más o menos
profundamente sus funciones y actividades en cuanto creador de la riqueza
material consistente en mercancías” 13.
Las implicancias del socialismo de mercado más allá del enfoque
económico conlleva a la introducción del tema esencial de la naturaleza
de los seres humanos fundados en dicho modelo ¿Será ese hombre capaz
de forjar el socialismo o el capitalismo?, ¿será posible crear la sociedad
nueva a partir de las modulaciones e interpretaciones de una sociedad
infinitamente subsumida en la lógica mercantil?
Mandel en referencia a Marx establece que el socialismo es “una sociedad
regida por los productores libremente asociados, en la que la producción
mercantil (economía de mercado), las clases sociales, y el estado se han
extinguido” 14. Desde esa interpretación el modelo chino no satisface tal
postulado marxista, por lo que no debería ser catalogado como socialista,
sino en tránsito al socialismo, ello hasta tanto la economía contenga aún
“un sector regido por el dinero y el mercado”.
13 Carlos Marx. “Historia Crítica de la Teoría de la Plusvalía”
14 Ernest Mandel. “The Myth of Market Socialism”
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Haiman El Troudi
4. La variante cubana: el socialismo planificado
con apertura parcial al mercado interno
La especificidad cubana ha dado cuenta de un modo propio de
producción socialista. A decir de González Arencibia, el Socialismo
Planificado con Apertura Parcial al Mercado Interno 15.
Cuba, junto con China, Vietnam, Bielorrusia y Corea del Norte ha sido
uno de los pocos países socialistas que ha traspasado el Rubicón del
siglo XX, y asimilado con determinación el derrumbe de la URSS. China y
Vietnam cobijados con el manto del Socialismo del Mercado, Bielorrusia y
Corea muy cercanos al modelo del Socialismo Centralmente Planificado.
El caso cubano es diferente. Se ha forjado un ejercicio económico
sui géneris respecto a los otros referentes socialistas, particularmente
modelado por la condición de asedio y bloqueo económico impuesto a
la isla por el imperio norteamericano; pero también por las características
particulares de aquella economía “tropical” a lo largo de su trayectoria prerevolucionaria y propiamente revolucionaria, imbuida más recientemente
en el desafío de la era globalizadora. Por las valoraciones históricas,
culturales, políticas y geográficas, el análisis de dicha experiencia es de
suma importancia para la procura socialista bolivariana.
El modelo cubano, precursor del socialismo científico latinoamericano
ha atravesado diversos períodos económicos sobre los cuales existe
suficiente literatura referencial16. En las próximas líneas se caracteriza el
proceso actual, matizado por el Presidente Raúl Castro y venido de finales
de los ochenta, a partir de la apertura parcial aplicada en la economía,
sobre la base de la utilización de mecanismos de mercado a lo interno del
país, acompañados de un reimpulso al conjunto de la planificación.
El modelo está sembrado en el campo fértil de la innovación y la
experimentación creadora, y ahora mismo rinde frutos y destila resultados
tempranos. Se puede recordar como la revolución durante décadas
practicó el enfoque de la planificación centralizada de la sociedad y la
economía por parte del Estado, a tal punto que el Estado propietario de
los medios de producción llegó a asumir roles de agricultor, productor
manufacturero, banquero, etc. La condición de centralización macro-
15 Categoría desarrollada por Mario González Arencibia. “Estrategias alternativas
frente a la globalización y al mercado”
16 Se puede agrupar en dos grandes bloques históricos, los cuales a su vez
pueden ser sub-agrupados. 1959-1989: Inserción de Cuba en el sistema
socialista internacional, con importantes índices de crecimiento económico,
mejoría sustancial de la calidad de vida de la población, impulso al mercado
interno, freno a la incidencia del mercado mundial. 1989 a la fecha: Crisis
estructural tras el derrumbe del bloque soviético, y del CAME, búsqueda de
nuevos operadores para el mercado interno e internacional, experimentación
respecto al Socialismo Planificado con Apertura Parcial al Mercado Interno.
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LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB)
y los dilemas de la transición socialista en venezuela
cefálica de la economía cubana en la actualidad está siendo revisada por
la vanguardia revolucionaria. El ejemplo empleado por Raúl Castro acerca
de la distribución de la leche, da cuenta de las distorsiones que se pueden
derivar tras la incorrecta armonización de las variables, parámetros, sujetos
y flujos de actividad presentes en la economía.
Hoy día, Cuba debate su modelo socialista desde las concepciones
sobre la propiedad social, papel del mercado en el socialismo, participación
ciudadana en las decisiones y control de la política, construcción del
consenso, etc. Por lo que cabe la pregunta: ¿Ha influido la cercanía con
Venezuela y con China al respecto, para acelerar el proceso que se viene
modulando en un denso fluir?
Formalmente, el Gobierno Cubano no menciona ni asume públicamente
el modelo de Socialismo Planificado con Apertura Parcial al Mercado Interno,
pero existen suficientes indicios institucionales, funcionariales, discursivos,
testimoniales, de políticas públicas, documentales, estadísticos, etc., que
armonizan la esencia formal sistematizadas por González Arencibia.
A continuación, las evidencias serán revisadas de forma somera:
• El mercado funciona bajo la regulación estatal, pero proporciona
aperturas parciales en determinados espacios internos.
• La economía es conducida por la Planificación Estatal y busca
corregir los desacoples estructurales no rectificados durante la CAME o
COMECON (Consejo de Asistencia Económica Mutua), en el marco de la
división internacional socialista del trabajo.
• La interrelación del plan y el mercado se centra en el bienestar social
con base a la distribución con justicia y equidad de los resultados del
trabajo.
• El plan establec