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Haiman El Troudi LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) Y LOS DILEMAS DE LA TRANSICIÓN SOCIALISTA EN VENEZUELA © Haiman El Troudi, 2010 www.haiman.com.ve [email protected] Para esta edición © Centro de Estudios Políticos Económicos y Sociales (CEPES) y Monte Ávila Editores Caracas-Venezuela ISBN: 978-980-12-4177-5 Depósito Legal: lf2522010320389 Portada: Francisco Fernández Diagramación: Lydia Solymár Corrección de estilo: Anies Jardines Blanco Impresión: Beta Print C.A. Impreso: República Bolivariana de Venezuela A Sarah, pálpito de colmena henchida por los vientos de la imaginación infinita. El por venir aguarda… A Luis “El negro” Villafaña, por sus lecciones de humanidad, por su amistad, por el vibrante legado de su voz abierta a las calles por donde peregrinará la vida nueva. Este texto se ha enriquecido con la generosa y comprometida contribución de Víctor Ríos. LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela Índice temático INTRODUCCIÓN..................................................................................... 11 PARTE PRIMERA: LOS ANTECEDENTES DE LA TRANSICIÓN SOCIALISTA. BREVE REVISIÓN 19 1.Aclaratoria.................................................................................................... 19 2. Transición sin atajos: las lecciones del Capitalismo de Estado................. 21 3. Socialismo de Mercado: contexto y perspectivas del paradigma chino-vietnamita.............................................................................................. 24 4. La variante cubana: el socialismo planificado con apertura parcial al mercado interno.............................................................................................. 28 5. Reforma versus revolución: la socialdemocracia en su laberinto.............. 32 6. Venezuela: airear el balance de la revolución............................................. 39 7. Retrato parcial de la economía venezolana................................................ 44 PARTE SEGUNDA: LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) 66 1. Una política para la transición económica al socialismo bolivariano......... 66 2. Los dilemas de la Política Económica Bolivariana (PEB)........................... 70 3. Actualización del Proyecto Nacional Simón Bolívar................................... 77 4. La prioridad absoluta en la política social con arreglo al Desarrollo Humano Integral.............................................................................................. 79 5. Un nuevo modelo de propiedad y de relaciones sociales......................... 84 6. La precisión de los sectores económicos.................................................. 92 7. El carácter popular del nuevo sujeto.......................................................... 100 8. Superación de la dicotomía clásica Estado-Mercado. La participación productiva como arista de un triángulo virtuoso............................................ 106 9. Políticas diferenciadas según el tipo de propiedad, emprendimiento y sector económico........................................................................................... 110 10. El avasallamiento del rentismo................................................................. 123 11. Colapso medioambiental y desarrollismo. El ecosocialismo como imaginario societal.......................................................................................... 132 12. Economía y geopolítica internacional....................................................... 141 PARTE TERCERA: UN MAPA ESTRATÉGICO PARA LA TRANSICIÓN ECONÓMICA 151 1. Desarrollo de las fuerzas productivas armonizadas con relaciones socialistas de producción............................................................................... 151 2. Mercado democratizado, regulado y planificado con participación social............................................................................................................... 162 9 Haiman El Troudi 3. Planificación democrática de la economía................................................. 169 4. Subsunción de la macroeconomía en la esfera de la economía real......... 187 5. Desarrollo nacional endógeno en línea con la ordenación del territorio y el sistema de ciudades................................................................................ 198 6. Cambio de estructura económica.............................................................. 209 7. Un cálculo económico socialista para la revolución bolivariana................ 224 8. Control de los medios de producción verdaderamente estratégicos........ 232 9. Márgenes de ganancia socialmente aceptables y tributación progresiva. 243 10. Estado Socialista: rol económico y organización institucional................. 257 11. Actualización legislativa............................................................................ 278 12. Tejido Productivo Comunal....................................................................... 282 13. Organización del Sistema financiero y orientación del crédito................ 298 14. Estrategia científico-tecnológica............................................................... 322 15. Sistema de indicadores que trasciendan la noción monetarista............. 335 16. Relación capital – trabajo, seguridad social y sistema de remuneraciones.............................................................................................. 342 17. Comercio y consumo................................................................................ 367 EPÍLOGO.................................................................................................... 379 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS CITADAS Y CONSULTADAS.................................................................................... 385 10 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela INTRODUCCIÓN El presente ensayo aspira a propiciar debates teóricos-programáticos. Ahonda en la problematización sobre la naturaleza del modelo emancipatorio por erigirse en Venezuela, sin fijar estereotipos. Como podrá apreciarse en las próximas líneas, existen dilemas por disipar en el plano económico a fin de enrumbar una genuina locomoción socialista con características propias. El lector podrá adentrarse en ellos, reflexionar respecto a la polémica de las visiones encontradas y tomar posición acerca de los cursos propositivos sugeridos. El objetivo del ensayo es alertar sobre los riesgos estructurales de seguir avanzando hacia una transición al socialismo, sin contar con una Política Económica Bolivariana asumida y desarrollada a instancias de un consenso activo, por lo menos entre los afectos al proyecto revolucionario. Desde otra perspectiva, los desafectos, los indiferentes, o quienes demandan mayor información respecto al planteamiento socialista venezolano, podrán encontrar en este texto algunas luces, al menos, de la polémica asociada a la implantación de un nuevo modo de producción liberador. De seguro sobrevendrán estigmas y apelativos diversos, sobretodo de quienes hacen uso infantil del izquierdismo y edulcoran la ortodoxia del recetario aprendido, tras la experiencia pretérita del socialismo científico en otras naciones. Pero a medida que el lector acucioso se adentre en la esencia del ensayo irá advirtiendo como el socialismo del siglo XXI no puede construirse con las armas melladas del dogma y el sectarismo de algunos de los que se dicen socialistas. “En todos estos terrenos hay que operar de forma no dogmática, actuando sin la visión de poseer la verdad absoluta, la respuesta definitiva. La construcción del socialismo es un inmenso laboratorio de experiencias nuevas todavía indefinidas. Se debe aprender de la práctica, en primer lugar de la práctica de las mismas masas. Por esa razón, debemos estar abiertos al diálogo y a la discusión fraternal en el seno de toda la izquierda, defendiendo con firmeza lo que son los principios de cada corriente, de cada organización”1. Existen escépticos que habiéndose alejado del socialismo, hoy observan con desdén las iniciativas y el interés de muchos pueblos por retomarlo. Desde los lugares comunes de la crítica que sólo amplifica errores y omisiones de las experiencias “socialistas” del pasado reciente, se preguntan: ¿Se habrá de volver al lugar donde se le abandonó, o a otro sitio? ¿Cuáles son los enfoques renovados y cuáles sus reivindicaciones? Tales interrogantes han sido abordadas por la revolución venezolana tras la activación de su fragua emancipatoria. 1 Ernest Mandel. “Para restaurar la credibilidad del Socialismo” 11 Haiman El Troudi El socialismo bolivariano del Siglo XXI preserva la voluntad libertaria de las experiencias precedentes, pero se plantea no repetir sus errores tras su asimilación y procesamiento. Como tal, intenta construirse a la luz de la enseñanza del pasado sin adoptar esquemas predefinidos. Un socialismo que ha preferido sintetizar la herencia cultural, societal, histórica, y política de sus raíces y fuentes originarias (el socialismo indoamericano, la resistencia cimarrona afroamericana, la teología de la liberación, el bolivarianismo y la gesta independentista de nuestros libertadores, el marxismo, el ecosocialismo, la perspectiva de género, la democracia de la calle, y la revisión crítica de los postulados del socialismo real) antes que cavilar sinuoso en la ya conocida incertidumbre de extrapolar disciplinas fundamentadas en visiones eurocéntricas o asiáticas de la organización de la sociedad. Se trata del Calibán de Fernández Retamar reinterpretado como nuestro símbolo, como emblema de la Latinoamérica multicultural, híbrida e insumisa frente a toda forma de colonización, edificadora de sus propios referentes y diversidad. No se sabe aún con certeza qué será el socialismo del siglo XXI, pero lo que sí puede saberse es lo que no ha de ser: ni capitalista de Estado, ni populista – paternalista, ni mesiánico, ni armamentista, ni unipartidista, ni totalitario, ni extrapolador de modelos foráneos, ni practicante de un excesivo centralismo “democrático”, ni auspiciante de la división entre dirigentes y dirigidos, ni dogmático, ni estrictamente productivista economicista en el sentido del abandono de la revolución cultural. Como puede apreciarse, el socialismo bolivariano, frente a concepciones anteriores, tiene el privilegio -a poco más de dos décadas del derribo del muro de Berlín y poco menos de la capitulación ideológica de quienes alucinaban con el fin de las ideologías y la historia- de haber acumulado la experiencia histórica de la explotación y la exclusión, y fundamentalmente de asumir la obligación de inventar, de alejarse de las soluciones sencillas y las lógicas lineales; se sabe emprendedor y flexible, por ello se alimenta de los enormes talleres de la creatividad popular. El socialismo en construcción reconoce de la tradición marxista un legado, pero desde una perspectiva crítica; por tanto, el socialista renovado ve en Marx, Engels, Lenin, Lukács, Bujarin, Gramsci, Rosa Luxemburgo, Mariátegui, el Che, Trotsky, Salvador de la Plaza, Orlando Araujo, Ludovico Silva, Núñez Tenorio,… una veta que lejos de agotarse multiplica sus riquezas. Retomar el marxismo no sectario aviva la espiral histórica que nos trae de vuelta al punto donde se abandonó, pero habiendo avanzado un peldaño más. Recomenzamos como quien añeja vinos para festejar la vida y sus enseñanzas. Estos esbozos iniciales, lejos de ser meros acomodos semánticos, adquieren una dimensión concreta en la agenda de trabajo para Venezuela, la cual centra su campo de actuación en la confianza plena en los ciudadanos organizados, conscientes y movilizados, antes que en estatutos 12 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela imperturbables interpretados por clérigos de la teoría política que, por lo común, siempre distorsionan o canonizan las fuentes originales, tal como nos lo enseñan los horrendos episodios de la era estalinista infelizmente justificados en la miope lectura del pensamiento socialista. Una vez más, como en casi todas las revoluciones, los pueblos no se sientan a esperar a los teóricos. En Venezuela se ha iniciado la marcha gramsciana de la filosofía de la praxis y en el molino del inventamos o erramos de Simón Rodríguez se vierten los granos de la entusiasta y protagónica vinculación directa de las comunidades en los temas públicos. Pocos años han transcurrido desde la proclama socialista en Porto Alegre en enero de 2005. Como bien se sabe y también lo sabe Hugo Chávez, no basta con decretar el signo socialista de la revolución para que tal aspiración se concrete. Hace falta la adopción de diversas medidas de gobierno y políticas públicas para echarle a andar; pero fundamentalmente, hace falta la disposición colectiva y la voluntad de la sociedad en su conjunto, reflejada en actuaciones, formas, conductas, hábitos de vida, relaciones sociales y en la reorientación de las fuerzas productivas. La Revolución Bolivariana ha cubierto ya una etapa de conquistas y realizaciones, que la legitiman como un proceso de liberación nacional a favor de las grandes mayorías del país. En el transcurso del período 19992009, se han elaborado distintos enfoques de desarrollo humano que han favorecido el objetivo supremo de enrumbar a la nación hacia metas de plena inclusión y erradicación de la pobreza. No todo está hecho, resta una amplia madeja de problemas sociales por resolver. Sin embargo por sí mismo, el caudal popular de la revolución nacionalista no superará el estrangulamiento de su fluir libertador mientras el trabajo siga siendo objetivado, no se concrete la emancipación de la clase trabajadora, y no se eche a tierra el imperante modo de producción capitalista. Los desafíos del próximo período histórico 2010-2019, deben sintetizar el impulso de la transformación económica, social, política y cultural de la sociedad venezolana hacia el socialismo bolivariano, visto y entendido en dos sentidos complementarios: el socialismo del buen gobierno, y el nuevo modo de producción socialista venezolano del siglo XXI. Estas ideas en general y sus realizaciones en particular constituyen las premisas materiales e ideológicas, algunas de las condiciones de partida, en las cuales se sustenta hoy la nueva etapa de consolidación de la revolución y el proceso de transición. La opción bolivariana no puede buscar atajos al socialismo. Si se fijase como meta para alcanzar la nueva sociedad una fecha demasiado cercana, la vía socialista puede derivar exclusivamente en cambio de dueño de los medios de producción, y ello por sí solo no es garantía para la realización societaria. Se requiere por tanto, un período de transición en el cual se funden los cimientos políticos, culturales y económicos de un nuevo bloque histórico, 13 Haiman El Troudi y aprender, desde un amplio sentido crítico, del legado civilizatorio vertido por los proyectos post-revolucionarios, de sus logros, omisiones, y fracasos. Sobre este respecto es preciso tener siempre presente el planteamiento de Fidel Castro “(…) entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”2 . El enfoque socialista tradicional y el nuevo proyecto histórico del siglo XXI comparten idénticas concepciones humanistas y societarias. No obstante, presentan diferencias en el orden instrumental e infraestructural. Si se hace una síntesis estructurada del nuevo modelo, se podrán apreciar los matices, en algunos casos sutiles tonos diferenciadores, en otros coincidentes y en los demás visiblemente diferentes. Así, se observa: En lo político; por ejemplo, al asumir la participación protagónica como factor promotor del poder popular, centrado en la ciudadanía, sujeto planificador, decisor, gestor y contralor de los asuntos públicos y no espectador pasivo de las funciones del politburó, y el Estado. En lo social; al procurar el desarrollo humano integral; el reconocimiento de los derechos originarios de los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes; la abolición de cualquier forma de discriminación racial, género, minoría sexual, discapacidad. En lo territorial; con sus anclajes ecosocialistas y el rediseño de los nichos geoculturales donde mejor participe la gente. En lo económico; con la irrupción de un nuevo sujeto económico más allá del Estado y el mercado: las comunidades propietarias y administradoras de medios de producción; asimismo, el adoptar un régimen de propiedad mixta, pero con condiciones y reglas claras, el asumir nuevas relaciones sociales de producción, el entender la planificación desde una perspectiva democrática no totalitaria y finalmente, el fortalecimiento del Estado como instrumento para la redistribución de la riqueza nacional y el empoderamiento popular, entre otros rasgos distintivos del proyecto apenas en fase de cincelado. De Trotsky, Gramsci, el Che… se ha aprendido que en la construcción del socialismo, hay que empezar por lo concreto. Adaptado al presente, ello supone atender las necesidades básicas de la población; contrastar la gestión pública revolucionaria con los horrores de los gobiernos liberales, conservadores, socialdemócratas y neoliberales del pasado. En ese accionar, la gestión pública participativa va forjando la cultura del trabajo productivo como único asiento material para la realización humana y para la generación de riqueza social, redistribuida nuevamente en la cancelación de la deuda social acumulada. El capitalismo no está en riesgo de derrumbe final dada la configuración de la actual crisis global. Todavía, el umbral socialista se avizora en un horizonte distante, a pesar de los avances del multilateralismo, la 2 Ignacio Ramonet. “Cien horas con Fidel” 14 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela determinación y la gestión política de innumerables pueblos y gobiernos del mundo, sobre todo al sur del mapamundi. En todo caso, guarda sentido debatir sobre el proceso en marcha como nuevo intento de autodepuración del capitalismo, para desde allí identificar vías de actuación coordinadas tendentes a su superación. El neoliberalismo articuló un acuerdo de garantía del orden social y un sistema de garantía de la reproducción económica. En términos gramscianos, logró articular un bloque histórico que garantizó la cohesión de los grupos dominantes y, al tiempo, la confianza social. Se cohesionaba así, el ámbito de las ideas y de la conciencia, el poder del Estado y la acumulación económica. Sin embargo, fue en América Latina donde el esquema neoliberal empezó a hacer agua. El Presidente Chávez ha repetido mil veces cómo el neoliberalismo era cada vez más un “tigre de papel”. Tigre y, por tanto, con capacidad de hacer daño en su delirio, pero crecientemente carente de garras y dientes. Ciertamente, la actual crisis global del capitalismo no significa su fin inminente. No porque no se desee ni porque no haya otra alternativa, sino porque ya se ha demostrado que su capacidad de adaptación es enorme. Lo que sí se ha sepultado, parece, es la economía de casino, la mentira neoliberal, el magisterio de Milton Friedman, de los Chicago boys, de Wall Street, de las agencias de calificación de riesgo, del mercado no regulado, de los capitales golondrina, de todo ese fascismo financiero que ha condenado a tres cuartas partes de la población del mundo a la exclusión. La revolución debe ser entendida en términos de proceso. La movilización permanente se ha convertido en el axioma que anima la organización social y el avance político de la revolución. Es común observar entre los venezolanos y venezolanas afines al proceso de cambio, una disposición casi inagotable a través de la cual se canalizan respuestas a las amenazas del imperialismo y se contrarrestan las embestidas de la oposición local. Este hecho es sin lugar a dudas sumamente enriquecedor en términos de la oxigenación permanente del torrente revolucionario; por cuanto, sólo los hombres al hacer se transforman, como enseñanza de Marx y posteriormente el Che. Sin embargo, una cosa es asumir la postura trotskista de la revolución permanente bajo esos fines y otra diferir recurrentemente los debates cardinales, distraer la atención sólo en la coyuntura, en la táctica electoral, en la reacción política, y relegar el alcance de la direccionalidad estratégica encaminado a la transformación estructural, soslayándose dicho sea de paso, el balance, la crítica y la autocrítica. En esa perspectiva, ¿puede la revolución venezolana buscar atajos al socialismo? El proceso histórico y la configuración de la realidad nacional dibujan, por el contrario, un camino plagado por las inconmensurables dificultades generadas en la construcción de la nueva hegemonía 15 Haiman El Troudi emancipatoria. Para fijarlo en una sentencia: la vía venezolana opta por más Gramsci, y por menos dogmas. En la transición al socialismo es importante dar un paso cada vez y no saltarse etapas. Controlar un territorio e ir a la conquista de otro. Sólo así; un nuevo bloque histórico desplaza al viejo; sólo así, la dominancia de las iniciativas transformadoras de la V República se concretarán por sobre las viejas prácticas y culturas heredadas del Puntofijismo, se logrará preparar las condiciones para la superación del capitalismo. Esto no supone la imposibilidad e inconveniencia de tener varios frentes abiertos en simultáneo, sino la puesta en marcha por cada frente de acciones a las que se les permita cubrir su ciclo natural de crecimiento, maduración y consolidación. Este consejo es particularmente pertinente en los ámbitos de la construcción del poder popular, de la formación de la cultura y conciencia y del nuevo modo de producción. Los acontecimientos vividos al calor del proceso revolucionario venezolano han demostrado que no es posible forzar las situaciones históricamente determinadas por la especificidad de cada realidad particular. En 2007 se intentó una vía para acelerar la construcción socialista que fue percibida por amplios sectores populares como una huída hacia adelante. El balance de aquel revés electoral pone en evidencia la falta de madurez de las condiciones subjetivas y objetivas presentes hoy en Venezuela para acometer, buscando atajos, un proyecto de tales proporciones. Una hipótesis por demostrar nos indica que entre los afines de la revolución bolivariana existen más chavistas que socialistas. A partir de esa lectura se derivan dos conclusiones y una reflexión: 1) los tiempos del líder y de la revolución no coinciden siempre con los de las clases populares; 2) la visión de país y la propuesta societal de la revolución no está del todo clara ni homologada por las mayorías, menos aún completamente compartida, por ahora; 3) es fundamental interpretar y asumir el planteamiento de la construcción contra-hegemónica de un nuevo bloque histórico. El desplazamiento del bloque hegemónico dominante, expresado en términos de rentismo, consumismo, afán por el lucro individual, defensa de la propiedad privada de los medios de producción, etc., en el marco de una revolución democrática, demanda audacia e innovadores métodos de lucha. Por ello, hay que tomarse tiempo para pensar el país y para definir políticas públicas certeras. Es preferible hacer menos, pero hacerlo bien y llevarlo a su fin, a iniciar muchas actuaciones que luego se desagüen por la inercia de lo poco planificado. La revolución bolivariana no sólo debe seguir pariendo extraordinarias iniciativas, sino debe también criarlas. Dejar de mover el blanco. Si se promueven decisiones que después se desinflan, no se finalizan, motores que se apagan, etc., será difícil rebatir el argumento de que la revolución no experimenta, sino improvisa. 16 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela Otro aspecto determinante es la velocidad y el ritmo de la marcha. Cabría interrogarse si las mayorías sociales que respaldan el proceso y deben empoderarse para protagonizarlo activamente, no acusan en ocasiones la fatiga por el paso redoblado imprimido permanentemente al discurso revolucionario no acompañado de una práctica consecuente o, en otros casos, si todos comprenden lo que se está haciendo y por qué se está haciendo. El peligro de marchar sin referentes ni direccionalidad es el extravío, la merma del entusiasmo. Visto así, el abordaje de la transición al socialismo debe atender tanto el ámbito superestructural e histórico, como el plano material por medio del cual se ha de fundar el nuevo modo de producción. Toda transición al socialismo preserva por tiempo indeterminado, en diversos aspectos, el sello de la vieja sociedad. Por ello, la transición debe ser entendida como un proceso, no como un acto único concebido en el conciliábulo de los administradores de la revolución. No es el fin, sino el medio para edificar la nueva sociedad. El socialismo, hecho por socialistas, es concebido como el sentido común de la vida social en convivencia armoniosa, lograda cuando la misma sociedad asume la solidaridad como un acto reflejo, en el que nadie es desamparado, no se discrimina ni explota a los demás, y la filosofía y la metafísica del amor al prójimo invaden el sentimiento humano. Sería reduccionista conferirle a la teoría y al método marxista (soporte científico del socialismo), una distinción meramente economicista que la diferencia de su contrario, el capitalismo. Tal y como lo afirma Lukács, el marxismo debe ser analizado en su dimensión integral, en la supremacía del todo sobre las partes. Materialismo dialéctico, superestructura y base económica, componen en su compleja y profunda interrelación y fusión, mucho más que la suma de las partes fragmentadas del todo socialista. En el presente texto se hace énfasis en la base económica, como se ha dicho, pero conectada en ráfagas reiteradas al resto del todo. Hay quienes se dicen socialistas del siglo XXI y actúan como capitalistas del siglo XIX. Particularmente, la lumpen burguesía que nace del seno de la propia revolución. La herencia cultural cuarta Republicana es abono infértil para el ideal libertario. La materialización de la consigna, ¡digámonos socialistas, comportémonos como tal!, obliga en consecuencia a arar en los sobre poblados cementerios del capitalismo, y a depurar de verdad la militancia y al propio gobierno en sus variados niveles, modalidades y conexiones. Como se ha advertido, el lector tiene en sus manos un documento centrado en la base económica de la transición al socialismo, en ese campo se mueven las ideas y disquisiciones. Se ha ordenado un esquema basado en dilemas respecto a la economía política de la transición que demandan atención urgente. El qué hacer en torno a cada dilema forma parte de una agenda colectiva centrada en el diálogo de saberes y la democratización 17 Haiman El Troudi de la información. En todo caso, por cada dilema formulado se ha vaciado un compendio de interpretaciones y opiniones de diversos autores, y se han mirado de cerca los referentes históricos vinculados. Finalmente, se presentan algunas iniciativas con la intención de coadyuvar en la delimitación de las tesis sectoriales de la política. El autor espera con los brazos abiertos todos los juicios de la crítica científica, política y de la sabiduría popular, y con especial agrado los que sean sobrellevados en un clima de tolerancia y búsqueda de la verdad colectiva. La idea es auspiciar el diálogo nacional sobre temas fundamentales, aclarar el panorama, despejar interrogantes. Es urgente la homologación de las políticas para la transición y vital poner la política al mando de la acción estratégica. Con este ensayo se presenta una contribución para la definición de la Política Económica Bolivariana, pero se amerita más. Por ejemplo, las políticas educativas, del nuevo Estado, para la juventud, las territoriales, la del poder popular, etc. Hacer políticas transformadoras es desplegar velas de cara a un horizonte posible. Desde la posición de quienes no comparten el proyecto emancipador, sirva este material para visualizar el marco general de la propuesta socialista bolivariana en construcción. Guía inspiradora del estudio de la base programática auspiciada por las fuerzas revolucionarias, y a partir de allí, negar, compartir, complementar las ideas fuerza del pacto social económico que inexorablemente hay que construir. El material sirve para excitar la confrontación en el plano de las ideas concretas, vale decir, hechas políticas públicas. Trascender el claro oscuro del debate bizantino, del debate sin contenido, del debate no propositivo. Lo contrario conduce a avivar la confrontación de dos bloques históricos por otros medios. 18 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela PARTE PRIMERA: LOS ANTECEDENTES DE LA TRANSICIÓN SOCIALISTA. BREVE REVISIÓN “Ningún ejército es más poderoso que una idea a la que le ha llegado ya la hora.” Víctor Hugo 1. Aclaratoria En esta parte se aborda someramente el debate en torno a los modelos de transición socialistas precedentes, vigentes y en construcción, y se hace un balance-inventario de la marcha económica adelantada en las distintas etapas del proceso bolivariano. En la historia de las revoluciones sociales se conocen diversas experiencias practicadas a tenor de las interpretaciones de la aplicación del ideario marxista, todas propugnantes de una verdad socialista observada y argumentada. En un primer plano de aparición se encuentra el socialismo real, o socialismo de Estado, también conocido como socialismo centralmente planificado, desarrollado por la mayoría de los países del viejo campo socialista de la Europa Oriental. Con sus variantes y particularidades está la experiencia yugoslava y los “socialismos africanos”. Posteriormente, devino el socialismo de mercado, estructurado en China fundamentalmente y en Vietnam en menor grado. De otro lado, se ubica la socialdemocracia occidental. Más recientemente, el socialismo planificado con apertura parcial al mercado interno en Cuba. Y en plena fase de conceptualización, el socialismo del siglo XXI referenciado en Latinoamérica. Al conocer los diversos modos de producción socialistas, antes implementados, se posibilita una prospección integradora del modo socialista del siglo XXI, sobre todo si se conoce el empeño capitalista por neutralizar todo aquéllo que es producto del modelado histórico. Se persigue; por tanto, en las disquisiciones subsiguientes, identificar los matices de los acontecimientos históricos en cada segmento de los tránsitos precedentes. Conocer los acontecimientos pretéritos para así intervenir en el curso de la actualidad, máxime si ésta es oprobiosa e infausta. La humanidad es la meta, no es el punto de partida del proyecto emancipador. De allí, que sea pertinente preguntarse si en las experiencias revolucionarias del siglo XX, hubo un correlato apropiado del ideal socialista y de los procesos históricos. A decir de Atilio Borón “las ideas no tienen una historia propia independiente de las condiciones sociales que les dieron origen y las sostienen a lo largo del tiempo.”3 Sirva entonces la siguiente 3 Atilio Borón. “Por el necesario (y demorado) retorno al marxismo” 19 Haiman El Troudi indagación crítica para los fines del esclarecimiento y la contextualización, atributos necesarios para la formulación creadora. El lector también puede enontrar en este apartado dos segmentos de diagnóstico de la gestión bolivariana, sobre todo enfocados en lo atinente al ámbito económico. Por una parte, se revisan los logros y por otra se hace una valoración con sentido crítico de los principales indicadores de dicha gestión en la realidad observada. La historia es más sabia que cualquier teoría, que cualquier teórico. Se debe aprender de ella y del referente propio. La revolución es a la historia lo que la teoría revolucionaria a la praxis emancipatoria. Por ello, la revolución bolivariana posee existencia propia; Así, en la búsqueda de la identidad cultural y los vínculos libertarios nos corresponde revisar su estado del arte, y el estado de la realidad social que determina su fluir dialéctico. Por lo que no existe una historia neutral, ella se transfigura en verbo problematizador; ignorarla es excusa de quienes no piensan y se limitan a contemplar el claroscuro matiz de la mano del titiritero. 20 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela 2. Transición sin atajos: las lecciones del Capitalismo de Estado Como se conoce, el sistema de producción desarrollado en la extinta URSS fue el socialismo centralmente planificado por el Estado, el cual se fundamentaba en: … la producción organizada con el Estado como el empleador universal, dueño de todo el aparato de producción. Los trabajadores no son más dueños de los medios de producción que bajo el régimen capitalista occidental. Reciben sus salarios y son explotados por el Estado que es el único mamut capitalista. De modo que el nombre de capitalismo de Estado puede aplicarse exactamente con el mismo significado. La totalidad de la burocracia que manda y dirige, compuesta por los funcionarios, es la dueña real de la fábrica, o sea la clase poseedora. No separadamente, cada uno como una parte, sino juntos, colectivamente, son los poseedores del conjunto. Su función y tarea consistía en hacer lo que la burguesía hizo en Europa occidental y los Estados Unidos: desarrollar la industria y la productividad del trabajo. Tenían que transformar a Rusia convirtiéndola de un país primitivo y bárbaro de campesinos en un país moderno y civilizado de gran industria. Y antes de que transcurriera mucho tiempo, en una lucha de clases librada a menudo con crueldad entre los campesinos y los gobernantes, las grandes empresas agrarias controladas por el Estado reemplazaron a las pequeñas granjas atrasadas .4 La revolución soviética logró un enorme progreso industrial, científico y tecnológico, pero los trabajadores nunca llegaron a ser dueños de los medios de producción. Lo era el Estado regentado por su burocracia funcionarial, subordinada al politburó, y éste a la clase dirigente. El partido se hizo representante de los intereses de la población, cooptó la sociedad democrática y la participación ciudadana. Por decirlo de algún modo, la dictadura del partido comunista sustituyó a la “dictadura del proletariado”. Durante el período de la guerra fría, la tensión competitiva con las potencias imperialistas occidentales se convirtió en el programa de desarrollo, descuidando progresivamente el sostenimiento y la profundización de los logros sociales felizmente alcanzados. Para el combate al imperialismo se llegaron a emplear las mismas armas expansionistas, guerreristas y colonizadoras. En términos económicos, la relación con los países socialistas de la Confederación de Repúblicas, o fuera de ella, se fundaba en un internacionalismo paternal. En la esfera de la producción, el modelo económico de la Unión Soviética en poco adaptó los presupuestos condensados en la obra de Marx relacionados con: a) la modificación de las relaciones mercantiles fundadas en la Ley del Valor -dinero, precios, ganancia, salarios-; b) la superación de las relaciones sociales de producción basadas en la explotación del trabajo, la división social del trabajo, la enajenación, etc.; c) la evolución de la sociedad en términos de una convivencia centrada en la solidaridad y la satisfacción de necesidades sociales con arreglo al cambio de hábitos y costumbres pequeñoburguesas; d) la instauración de una revolución 4 Anton Pannekoek. “Los Consejos Obreros” 21 Haiman El Troudi permanente trascendente a la revolución por etapas (vía administrativa rápida al socialismo). Antes de la adopción de los planes quinquenales, la URSS siguió el camino indicado por Lenin en la Nueva Política Económica (NEP). La idea de expansión de las fuerzas productivas a instancias de la industrialización, la extensión del sistema cooperativo, y la autogestión empresarial obrera, fue diluida al tiempo que se fortaleció el Capitalismo de Estado con base en el régimen salarial, concebido inicialmente como transitorio, expandido incluso a las empresas agrícolas estatales. Con la muerte de Lenin, la cooperativización fue forzada en el campo5 para los pequeños productores solamente y no se desarrolló en la industria, ni en los servicios. Ello derivó en el aumento de la centralización de la propiedad y de las decisiones en el Estado. Finalmente, se deroga la NEP y se inicia la centralización y el control estatal. Sin desmeritar la significación histórica, heroica, referencial y simbólica de la revolución soviética, no se puede omitir la crítica frente a las desviaciones observadas, particularmente en cuanto a la adopción del reduccionista formato de Capitalismo de Estado, supresor de la revolución cultural y la constitución de un orden productivo basado en el trabajo no objetivado. Así los acontecimientos, el modelo de socialismo real implantado en el contexto de la URSS, no logró desterrar la lógica capitalista. “Como lo demostró el derrumbe del sistema del capital soviético, dado el poder del estado enormemente fortalecido en el país, era mucho más fácil fraguar una contrarrevolución política desde arriba que concebir de manera realista una revolución política desde abajo, como el correctivo de las contradicciones del orden establecido” .6 La dialéctica le confiere a la historia su atributo central de inagotable desarrollo de contradicciones sociales; la historia no puede entenderse de otra forma que no sea la explicación de los modos de producción, en el que la base económica y los factores de la superestructura influyen en el discurrir de la luchas de clase a lo largo de diversos y siempre vinculados acontecimientos de la humanidad. “No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia” .7 Sobre el análisis de la experiencia de la Unión Soviética se vuelve recurrentemente a lo largo del presente documento. Por ahora, basta con mirar los pigmentos característicos de la experiencia en consideración, para 5 Entre otros Bujarin fue ejecutado por su oposición a la política de Stalin de colectivización agrícola forzada. 6 Itsvan Mészáros. “Más allá del Capital” 7 Marx, Carlos. “Contribución a la crítica de la economía política”. Prólogo. 22 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela poner en contexto el abordaje integrador que se propicia en las secciones venideras. En todo caso, tras haber visto con sentido crítico la experiencia de la URSS, el punto de interés a resaltar es la manera como se quiso implementar un enfoque instrumental, ejecutivo, a través del cual, se dispone un acortamiento a la transición al socialismo. El Estado soviético administró las etapas, los ritmos, los controles, las interpretaciones ideológicas políticas y económicas, sin comprender la dialéctica del proceso de cambios, menospreciando el peso de creatividad popular, imponiendo criterios inflexibles. En este tipo de transición, indefectiblemente se desarrollan junto a relaciones de carácter socialista, relaciones capitalistas a todos los niveles: económicos, políticas e incluso ideológicas; siendo estas categorías no residuos del pasado, sino formadas en las propias sociedades en transición. Por ello, ciertas sociedades, como la soviética, no tendieron hacia el socialismo, sino hacia el capitalismo, pues prevalecían las clases sociales y la plusvalía. El desenlace de la perestroika sin mayores resistencias, da cuenta en parte, de la escasamente arraigada tradición igualitaria de Rusia; también habla en contra, la velocidad con que se produjo la adaptación al capitalismo. Razón, tenían los marxistas críticos de la revolución rusa. Particularmente Gramsci y Castoriadis, al entender la transición como un proceso histórico determinado por el avance paulatino y sostenido de las fuerzas contrahegemónicas de la revolución socialista: la transición al socialismo no puede conducirse por caminos expresos, demanda un proceso de desenajenación gradual de los individuos. Las formas como se reproducen las estructuras materiales y sociales de producción durante el ciclo de transición, están determinadas por los modos de producción, de pensamiento, de acción personal o colectiva constituidos a instancia de la realización societaria. En dicho tránsito evolutivo no desaparecen de facto los viejos modos de producción que, por el contrario, han de coexistir durante un prolongado e inestimable tiempo con el nuevo modo en formación. Visto así, la transición se asemeja a un movimiento incesante vertido en múltiples direcciones. 23 Haiman El Troudi 3. Socialismo de Mercado: contexto y perspectivas del paradigma chino-vietnamita Bajo la teoría de que la planificación no es un monopolio del socialismo, así como tampoco la economía de mercado es un monopolio del capitalismo, el socialismo de mercado hace uso de ambos instrumentos para consolidar un modo de producción con características propias. Existen quienes valoran la interpretación del modo de producción socialista de mercado “como una variedad de capitalismo”8 . Los chinos y los vietnamitas9 opinan lo contrario. Asumen que se trata de un modelo socialista, pero a partir de las singularidades de sus respectivos países. Los alegatos en defensa de dicho modelo se concentran en: a) la conducción del proceso por un partido comunista; b) la proclama constitucional socialista; c) el sistema de propiedad mixto, con preponderancia de la propiedad pública (60%); d) la propiedad social sobre toda la tierra; e) la redistribución de la riqueza regido por el principio socialista a cada uno según su aporte, según su trabajo. f) el control y la regulación de la economía, aunque también funciona el mercado, ambas partes coexisten y se condicionan; g) la planificación estratégica y la propiedad de los sectores estratégicos en manos del Estado. La idea de transformar el sistema de planificación centralizada en una economía socialista de mercado fue propiciada por Deng Xiaoping a finales de la década del setenta. El criterio central adoptado por Xiaoping partió de la tesis: “La planificación y el mercado, nada tienen que ver con las diferencias entre el socialismo y el capitalismo. La nuestra es una economía mercantil donde prima la ley del valor.”10 Tal visión presupuso la modernización vertiginosa de la sociedad china tomando como criterio general avanzar hacia la descentralización de la economía utilizando el mercado y una apertura nacional al capital extranjero. Su idea central de avanzar hacia el socialismo se apoyaba en la articulación de las fuerzas del mercado, la privatización y la inversión extranjera directa dirigidas por el Partido Comunista. En el debate acerca de la relación del Plan y el Mercado predominaron diferentes puntos de vista. Por un lado, están quienes consideran que la economía planificada es el rasgo esencial del socialismo; y a pesar de que se requiera expandir las fuerzas productivas en la fase de transición 8 Bertell Ollman. “Market Socialism: the debate among Socialists” 9 La noción de socialismo de mercado de Viet Nam fue planteada por vez primera en la Conferencia Nacional Intermedia del Partido Comunista de Vietnam, en 1994. Sobre el socialismo de Mercado vietnamita no se abundará en el presente trabajo, dada la similitud de dicha experiencia con el modelo Chino. 10 Deng Xiaoping. PCCH. “China: Reforma o Apertura. Informes, documentos y discursos, política” 24 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela y por tanto se hace necesario desarrollar la producción de mercancías y el cambio, ello no necesariamente significa que el socialismo se equipare a la economía de mercado. De la otra parte, resaltan los argumentos en torno al carácter dual de la economía socialista, con rasgos presentes de la economía planificada y de mercado; lo cual condiciona la presencia de relaciones monetarias – mercantiles bajo circunstancias de planificación, pero con base en la producción y el intercambio; vale decir, con base al reconocimiento de la economía mercantil como rasgo esencial del socialismo. En ese contexto, la economía socialista se entiende como una modalidad de economía mercantil, regida por las leyes de la competencia y el dejar hacer al mercado.11 Desde ese punto de vista, la planificación operaba por medio del mercado, lo cual prefigura una sólida unidad entre los mecanismos planificados y los del mercado.12 De ese modo, se llegó a un arreglo epistémico, el modelo planificado fue aplicado a las empresas y obras en construcción necesarias para el conjunto de la sociedad; por tener importancia para la economía nacional y el nivel de vida de la población. De manera sintética, se pasa a mencionar los otros componentes del modelo de socialismo de mercado : • Reducción de la planificación centralizada de la economía, en el sentido de determinar la estructura general y la dirección de la actividad económica. • Mantenimiento del control central de las empresas del Estado, y privatización de las no estratégicas. • Creación de nuevas formas de organización empresarial (pequeñas empresas privadas, empresas colectivas de propiedad comunal o municipal). • Industrialización del país en todos los niveles y tamaños de la industria, pero con un importante fomento y apoyo a la pequeña empresa. • Apertura de la economía nacional china a la inversión extranjera y al comercio exterior, pero supeditada a política de regulación y control estatal. • Apertura de zonas especiales a la inversión extranjera. • Políticas de liberalización no abruptas a diferencia de lo que sucedió con la ex Unión Soviética y su periferia: liberalización más controlada y más limitada del comercio y de las finanzas. • Libre oscilación de precios para la mayoría de bienes agrícolas y 11 Una discusión sobre el tema puede verse en: Al Campbel. “Socialism Without Markets: Democratic Planned Socialism” 12 Para mayor profundidad de los tips enunciados ver: Hart-Landsberg y Burkett. “China y el socialismo. Reformas de mercado y lucha de clases” 25 Haiman El Troudi de consumo; el gobierno sólo fija precios de productos esenciales industriales: petróleo, acero, etc. • Economía de consumo planificado: las empresas estatales ya no reciben financiamiento público, ni entregan sus ingresos al Estado, se financian por cuenta propia, pagan impuestos y solicitan créditos a la banca estatal; reducción o eliminación de diversos gravámenes que ponen freno al consumo interno. • Incentivos materiales en términos de remuneración a trabajadores con mayor tasa productiva, y en general estímulo a la eficiencia en todas las empresas (privadas y públicas). • Incremento de la exportación a instancias del aumento de la productividad. • Desarrollo y reorientación de la agricultura como sector estratégico de la economía nacional, pero con base en un nuevo modo de producción y comercialización. • Coexistencia de empresas de propiedad estatal con otras de propiedad colectiva o privada. • Combate a la extorsión y otros delitos económicos, y el cobro puntual de las contribuciones públicas. • Descentralización de empresas del Estado. • Aumento de la autonomía de las administraciones locales y la autonomía de los gestores de empresas. A los estados y municipios se les deja quedarse con una mayor recaudación y se les da autonomía de inversión sobre todo de cara a las empresas municipales y comunales. • Población laboral sometida a inseguridad social. • Fuerza laboral barata, altamente productiva y sobreexplotada. • Represión estatal ante intentos de auto-organización de los trabajadores. • Degradación medioambiental. • Creciente incremento de grupos privilegiados y acentuación de la división de clases sociales. Tales particularidades fueron coronadas en la década del noventa, y en menos de veinte años, China alcanzó tasas colosales de desarrollo económico, pero a qué precio. Jiang Zemin durante la presentación del informe ante el XV Congreso Nacional del Partido Comunista de China en septiembre de 1997, sintetizaba con fineza argumental su concepción socialista: …Construir una economía socialista con peculiaridades chinas implica desarrollar una economía de mercado bajo el socialismo y emancipar y desarrollar constantemente las fuerzas productivas. Más específicamente, debemos mantener y mejorar el sistema económico básico en el que la propiedad pública socialista es predominante y en el que diferentes tipos de propiedad se desarrollan lado a lado; debemos mantener y mejorar la estructura de economía de mercado socialista, de modo que el mercado tenga un papel básico en la asignación de los recursos bajo el control macroeconómico estatal, debemos mantener y mejorar diferentes modos de distribución con la distribución según el trabajo en un lugar dominante, permitiendo que algunas personas y algunas 26 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela regiones prosperen primero para que luego puedan estimular y ayudar a otras a hacer lo mismo y lograr la prosperidad común paso a paso… Distinción especial tiene el componente del socialismo de mercado chino vinculado a las “áreas de globalización”, o Zonas Económicas Especiales (ZEE), creadas en función de conceder a la inversión extranjera zonas abiertamente capitalistas, donde la mayoría de las prerrogativas antes destacadas no son implementadas. En estas zonas costeras se aglutinó el desarrollo industrial apalancado por la inversión estatal, lo cual desencadenó en el advenimiento de China como la principal potencia manufacturera del mundo, en los sectores de producción de electrodomésticos y textiles, particularmente apoyado en los bajos costos de la mano de obra. Shanghái es el ejemplo más palpable. El Estado Chino con dos modelos de organización económica posee, más allá de las distorsiones e inequidades sociales y políticas descritas, una deuda histórica relacionada con el perfeccionamiento de las relaciones sociales de producción y los sistemas de distribución bajo el principio de distribución con arreglo al trabajo. En ese marco, el reto chino es hallar la prosperidad social y la reivindicación de la existencia humana subyugada por el trabajo objetivado. Y es que “El hombre es por sí mismo el fundamento de su producción material, y de toda otra clase de producción realizada por él. Todo aquello que afecta al hombre modifica más o menos profundamente sus funciones y actividades en cuanto creador de la riqueza material consistente en mercancías” 13. Las implicancias del socialismo de mercado más allá del enfoque económico conlleva a la introducción del tema esencial de la naturaleza de los seres humanos fundados en dicho modelo ¿Será ese hombre capaz de forjar el socialismo o el capitalismo?, ¿será posible crear la sociedad nueva a partir de las modulaciones e interpretaciones de una sociedad infinitamente subsumida en la lógica mercantil? Mandel en referencia a Marx establece que el socialismo es “una sociedad regida por los productores libremente asociados, en la que la producción mercantil (economía de mercado), las clases sociales, y el estado se han extinguido” 14. Desde esa interpretación el modelo chino no satisface tal postulado marxista, por lo que no debería ser catalogado como socialista, sino en tránsito al socialismo, ello hasta tanto la economía contenga aún “un sector regido por el dinero y el mercado”. 13 Carlos Marx. “Historia Crítica de la Teoría de la Plusvalía” 14 Ernest Mandel. “The Myth of Market Socialism” 27 Haiman El Troudi 4. La variante cubana: el socialismo planificado con apertura parcial al mercado interno La especificidad cubana ha dado cuenta de un modo propio de producción socialista. A decir de González Arencibia, el Socialismo Planificado con Apertura Parcial al Mercado Interno 15. Cuba, junto con China, Vietnam, Bielorrusia y Corea del Norte ha sido uno de los pocos países socialistas que ha traspasado el Rubicón del siglo XX, y asimilado con determinación el derrumbe de la URSS. China y Vietnam cobijados con el manto del Socialismo del Mercado, Bielorrusia y Corea muy cercanos al modelo del Socialismo Centralmente Planificado. El caso cubano es diferente. Se ha forjado un ejercicio económico sui géneris respecto a los otros referentes socialistas, particularmente modelado por la condición de asedio y bloqueo económico impuesto a la isla por el imperio norteamericano; pero también por las características particulares de aquella economía “tropical” a lo largo de su trayectoria prerevolucionaria y propiamente revolucionaria, imbuida más recientemente en el desafío de la era globalizadora. Por las valoraciones históricas, culturales, políticas y geográficas, el análisis de dicha experiencia es de suma importancia para la procura socialista bolivariana. El modelo cubano, precursor del socialismo científico latinoamericano ha atravesado diversos períodos económicos sobre los cuales existe suficiente literatura referencial16. En las próximas líneas se caracteriza el proceso actual, matizado por el Presidente Raúl Castro y venido de finales de los ochenta, a partir de la apertura parcial aplicada en la economía, sobre la base de la utilización de mecanismos de mercado a lo interno del país, acompañados de un reimpulso al conjunto de la planificación. El modelo está sembrado en el campo fértil de la innovación y la experimentación creadora, y ahora mismo rinde frutos y destila resultados tempranos. Se puede recordar como la revolución durante décadas practicó el enfoque de la planificación centralizada de la sociedad y la economía por parte del Estado, a tal punto que el Estado propietario de los medios de producción llegó a asumir roles de agricultor, productor manufacturero, banquero, etc. La condición de centralización macro- 15 Categoría desarrollada por Mario González Arencibia. “Estrategias alternativas frente a la globalización y al mercado” 16 Se puede agrupar en dos grandes bloques históricos, los cuales a su vez pueden ser sub-agrupados. 1959-1989: Inserción de Cuba en el sistema socialista internacional, con importantes índices de crecimiento económico, mejoría sustancial de la calidad de vida de la población, impulso al mercado interno, freno a la incidencia del mercado mundial. 1989 a la fecha: Crisis estructural tras el derrumbe del bloque soviético, y del CAME, búsqueda de nuevos operadores para el mercado interno e internacional, experimentación respecto al Socialismo Planificado con Apertura Parcial al Mercado Interno. 28 LA POLÍTICA ECONÓMICA BOLIVARIANA (PEB) y los dilemas de la transición socialista en venezuela cefálica de la economía cubana en la actualidad está siendo revisada por la vanguardia revolucionaria. El ejemplo empleado por Raúl Castro acerca de la distribución de la leche, da cuenta de las distorsiones que se pueden derivar tras la incorrecta armonización de las variables, parámetros, sujetos y flujos de actividad presentes en la economía. Hoy día, Cuba debate su modelo socialista desde las concepciones sobre la propiedad social, papel del mercado en el socialismo, participación ciudadana en las decisiones y control de la política, construcción del consenso, etc. Por lo que cabe la pregunta: ¿Ha influido la cercanía con Venezuela y con China al respecto, para acelerar el proceso que se viene modulando en un denso fluir? Formalmente, el Gobierno Cubano no menciona ni asume públicamente el modelo de Socialismo Planificado con Apertura Parcial al Mercado Interno, pero existen suficientes indicios institucionales, funcionariales, discursivos, testimoniales, de políticas públicas, documentales, estadísticos, etc., que armonizan la esencia formal sistematizadas por González Arencibia. A continuación, las evidencias serán revisadas de forma somera: • El mercado funciona bajo la regulación estatal, pero proporciona aperturas parciales en determinados espacios internos. • La economía es conducida por la Planificación Estatal y busca corregir los desacoples estructurales no rectificados durante la CAME o COMECON (Consejo de Asistencia Económica Mutua), en el marco de la división internacional socialista del trabajo. • La interrelación del plan y el mercado se centra en el bienestar social con base a la distribución con justicia y equidad de los resultados del trabajo. • El plan establec