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EL PACTO DE LAS CATACUMBAS 2.0 EL CORAZÓN TEOLOG A DE JESÚS Gabino Uríbarri, sj TEXTO L a pregunta religiosa fundamental reza: rael su corazón, a pesar de que el pueblo no se Es un corazón manso y humilde (Mt 11,29), que ¿cómo es Dios?, ¿cómo podemos cono- mantenga fiel al pacto (alianza), a la amistad sella- actúa desde el servicio (Mc 10,45) y la humildad, sin cerle?, ¿qué consecuencias se derivan si da con Dios. La Biblia nos dice que en lo profun- prepotencia, sin jactancia, sin vanagloria, sin orgullo, sin se alcanza el conocimiento de Dios? La fe do de su corazón, Dios se caracteriza básicamen- soberbia, sin engreimiento. Que hace y dice la verdad cristiana responde a esta magna cuestión de una te por dos rasgos: es compasivo y misericordio- con llaneza, con sinceridad, sin tapujos, sin búsqueda manera directa y simple: el corazón de Jesús. so, lento a la ira y rico en piedad (Sal 86,15; de ventaja personal. Para la Biblia el corazón es el órgano del cono- 103,8; Ex 34,6); y es fiel, es de fiar (Dt 7,9; 32,4; Es un corazón fiel hasta la muerte, que no se doblega cimiento, de la libertad, de la inteligencia, del Sal 144,13), no engaña ni traiciona ni se echa por los peligros, por el qué dirán, por las apariencias. Es deseo. Por eso, se insiste en la conversión del co- atrás. un corazón que persevera en su camino. Por eso es un razón, porque implica la conversión de la persona, Esta historia culmina con Jesucristo. Él viene de la matriz interior que dirige la acción, el pensa- del corazón de Dios, de su seno (Sal 110,3). En re- miento, las actitudes, los juicios, la sensibilidad. alidad, podemos decir que es el corazón de Dios, Conocer a fondo a alguien se traduce en escrutar pues es la Palabra de Dios, la Palabra del corazón su corazón, tener acceso libre y transparente a sus de Dios, que se hace carne (Jn 1,14). Por eso, intenciones, pensamientos, deseos, valores, sue- viendo a Jesús, contemplando su figura, tenemos ños, alegrías y proyectos. acceso directo al corazón de Dios (Jn 1,17-18). La historia de Israel se puede leer como un ¿Cómo es este corazón? progresivo desvelamiento de Dios, del corazón de Es un corazón compasivo, que se compadece Dios. Desde la creación Dios busca la amistad del y se estremece, se conmueve (Mc 6,34; Lc hombre, de Adán y Eva, que nos representan a todos. Si re c h a z a m o s la oferta de amistad, ES UN CORAZÓN COMPASIVO QUE SE ESTREMECE ANTE LA SOLEDAD, LA ENFERMEDAD, EL ABANDONO, EL SUFRIMIENTO Y EL PECADO 10,30); ante la enfermedad, la corazón marcado continuamente por la obediencia filial soledad, el abandono, el (Jn 4,34). Todo su hacer estriba en cumplir la voluntad del sufrimiento y el peca- Padre, manteniendo su fidelidad hasta la muerte en cruz do. Jesús cura a los (Filp 2,8). enfermos, sana Es un corazón que se rompe y se entrega, que queda a los que pa- traspasado por el pecado del mundo (Jn 19,34). Un cora- cándonos, decen do- zón que vence el pecado perdonando, amando, rompién- tal y como lencias en dose de amor, derramando hasta la última gota de su s e p e rc i b e el cuerpo y vida, de su sangre, por perdonar, por reconciliar, por abrir en el espíritu. el camino a Dios, por cargar con el pecado del mundo. Expulsa a los es- Un corazón que se vacía de sí mismo (Fil 2,7) hasta el ex- Dios se empeña en seguir bus- personajes como Noé, Abrahán y Moisés. Para conquistar esta amistad, Dios va mostrando al pueblo de Is60_ JUNIO 2013 REVISTA 21 píritus inmundos que amedrentan a los amigos de Dios, a sus hijos queridos. tremo de la muerte, hasta el don del Espíritu de su corazón (Jn 19,30). Al contemplar el corazón de Jesús contemplamos el corazón de Dios. ¡Alabado sea el corazón de Cristo! • Los 50 años del Concilio Vaticano II, la sorpresa del sucesor de Pedro, Francisco, que “acoge con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, débiles, pequeños”, nos invitan a hacer memoria o dar a conocer el Pacto de las Catacumbas. El 16 de noviembre de 1965, poco antes de concluir el Concilio Vaticano II, 40 obispos, reunidos en las catacumbas de santa Domitila, liderados por Hélder Cámara, firmaron el Pacto de las Catacumbas. Se comprometen en él a “ser fieles al espíritu de Jesús”, “llevar una vida de pobreza” y “ser una Iglesia pobre y servidora”, como quería entonces Juan XXIII y ahora Francisco. Rechazaban todos los símbolos de poder y colocaban a los pobres en el centro de la mesa y era la prioridad de su ministerio pastoral. El pacto se resumía en un ideario de 13 opciones: Vivir como nuestra gente en comida, vestido, locomoción. Renunciar a toda apariencia o realidad de riqueza, vestimenta o metales preciosos. No poseer bienes muebles o inmuebles, ni cuentas en los bancos. Todo a nombre de la diócesis. Ser más apóstoles y pastores que administradores o gestores. Rechazar títulos que expresen poder, grandeza, como “Excelencia”, HOMBRES “Eminencia” o NUEVOS “Monseñor”… Evitar la primacía o NICOLÁS CASTELLANOS preferencia a los ricos o poderosos. Invitar a los fieles a colaborar con sus aportaciones y no hipotecarse con otras ayudas. Dar la preferencia a los pobres, trabajadores, a los más vulnerables, sin excluir a nadie. No quedar en el mero asistencialismo, trabajar por la promoción integral y llegar hasta el cambio de estructuras que nos pide la caridad y justicia social. Colaborar con nuestros gobiernos democráticos en la práctica “Que Dios nos ayude a ser fieles” de la justicia, igualdad y desarrollo total de todo el hombre y de todas las mujeres y hombres. Aplicar nuestra colegialidad en el servicio de “esos dos tercios” de empobrecidos. Poner en práctica la conjunción de carismas: sacerdotes, religiosos y laicos. Al volver a nuestras diócesis, ponerlo en práctica con la oración y colaboración de los fieles. Y concluyen: “Que Dios nos ayude a ser fieles”. Estos eran los aires primaverales del Concilio Vaticano II y que ahora intenta recuperar Francisco para toda la Iglesia. •