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PSIQUIATRÍA DE LA INFANCIA Y DE LA ADOLESCENCIA
1. Bases históricas de la psiquiatría de niños y adolescentes.
Coordinador: F. Cabaleiro Fabeiro, Madrid
Factores etiológicos. Manifestaciones psicopatológicas según el período
del desarrollo. Clasificación. Prevalencia
Bases históricas de la psiqiatría de niños y adolescentes
Factores etiológicos
Manifestaciones psicopatológicas según el periodo del desarrollo
Clasificación
Lista de las categorías
Prevalencia
2. Valoración clínica en psiquiatría del niño y del adolescente.
Coordinadores: J.R. Gutiérrez Casares y F.J. Bustos, Badajoz
Objetivos de la conslta. Contenidos básicos
Objetivos de la conslta y principios generales
Contenidos básicos de la valoración
诲眜맟眠 眢 眢
3. Examen psicomotor. Examen del lenguaje. Examen mediante
técnicas psicométricas. Formulación diagnóstica
Coordinador: L. Goenechea Alclá-Zamora, Toledo
Examen psicomotor
Interrogatorio
Exploración
Examen del lengaje
Interrogatorio
Exploración
Exploración mediante técnicas psicométricas
Escalas de nivel
Test de personalidad
Escalas sindrómicas
Escalas globales
Formlación diagnóstica
4. Trastornos de la conducta alimentaria. Trastornos del sueño.
Coordinador: J. Toro Trallero, Barcelona
Trastornos del control de esfínteres y de la eliminación.
Trastornos de la identidad sexal
Trastornos de la condcta alimentaria
Obesidad
Retraso ntricional benigno del crecimiento
Retraso psicosocial del crecimiento
Qiebra del desarrollo
Rmiación (mericismo, vómitos psicógenos)
Pica
Trastornos del control de los esfínteres y de la eliminación
Desarrollo del control de esfínteres
Enresis (enresis fncional, micción involntaria noctrna infantil)
Encopresis (incontinencia fecal, megacolon psicógeno)
Trastornos del seño
Fisiología del seño en niños y adolescentes
Evolción a lo largo de la infancia y adolescencia
Epidemiología
Esqema general de evalación
Dificltades para iniciar y mantener el seño
Somnolencia excesiva dirna
Cantidad inadecada de seño
Seño noctrno alterado
Trastornos asociados con n amento de las necesidades de seño
Trastornos del ritmo circadiano seño-vigilia
Síndrome de fase de seño retrasada
Parasomnias: scesos inhabitales drante el seño
Pesadillas
Trastornos por movimientos rítmicos
Brxismo
Convlsiones drante el seño
Cambios en el seño asociados con trastornos psiqiátricos
Depresión en la infancia y adolescencia
Trastorno por déficit de atención
Síndrome de Torette
Atismo, retraso mental y disfnción cerebral
Trastornos de la identidad sexal (TIS)
Desarrollo psico-socio-sexal hmano
Alteraciones de la identidad sexal hmana
Explicaciones etiopatogénicas
Diagnóstico diferencial
Transvestismo
Transexalismo
Sitaciones ddosas
Estados intersexales
Tratamiento
5. Trastornos del desarrollo motor. Trastornos del lenguaje.
Coordinador: J. Sola Muñoz, Granada
Trastornos del aprendizaje
Trastornos del desarrollo motor
Hiperqinesia y trastorno de la atención
Historia y definición
Epidemiología
Clínica
Perspectiva evoltiva. Pronóstico
Etiopatogenia
Diagnóstico diferencial
Tratamiento
Inhibición psicomotriz
Torpeza psicomotora
Trastornos de la lateralización
Debilidad motriz
Dispraxias infantiles
Los tics
Concepto
Epidemiología
Clínica
Etiopatogenia
Diagnóstico
Diagnóstico diferencial
Tratamiento
Pronóstico
Enfermedad de los tics", "síndrome de los tics", "síndrome de Gilles de
la Torette" o "trastorno de la Torette"
Trastornos del lengaje
Disartrias
Disartrias fncionales
Disfemias
Tartamdez o Espasmofemia
Tartajofemia
Disfasia y afasia del desarrollo
Trastornos del aprendizaje
Dislexia
Disgrafia
Disortografía
Discalclia
Retraso escolar. Fracaso escolar
Fobia escolar
Trastornos del comportamiento en la escela
6. Trastornos de conducta en la infancia y la adolescencia.
Coordinadores: A. Agüeró y M.A. Catalá, Valencia
Condcta normal y patológica. Etiología y epidemiología.
Valoración clínica y sintomatología. Diagnóstico diferencial.
Crso y pronóstico. Tratamiento
Condcta normal y anormal
Prevalencia
Etiología y patogenia
Factores individales
Factores familiares
Factores sociales
Clínica
Diagnóstico diferencial
Enfermedades psiqiátricas
Enfermedades de tipo nerológico
Transtornos del aprendizaje y retraso mental
Crso y pronóstico
Tratamiento
Terapia comnitaria
Entrenamiento de los padres
Terapia de familia
Entrenamiento en habilidades sociales y resolción de problemas
Tratamiento farmacológico
Conclsión
7. Uso y abuso de alcohol y sustancias psicotropas. Circunstancias
clínicas especiales: urgencias, suicidio, el niño maltratado, divorcio,
embarazo
Coordinador: I. Avellanosa Caro, Madrid
Uso y abso de alcohol y sstancias psicotropas
Circnstancias clínicas especiales
8. Psicosis infantil. Autismo infantil precoz. Trastorno autista.
Esquizofrenia. Trastornos del humor. Trastornos de ansiedad por
separación. Fobias. Trastorno obsesivo-compulsivo. Trastorno de
conversión. Hipocondria. Síndrome postraumático
Coordinador: C. Ballesteros Alcalde, Valladolid
Evolción histórica del concepto de esqizofrenia y psicosis infantil
Características clínicas
Atismo y trastornos generalizados del desarrollo
Síndrome de Rett
Síndrome de Asperger
Trastorno desintegrativo
Trastorno del hmor
Trastorno por ansiedad de separación
Fobias
Trastorno obsesivo-complsivo
Trastorno de conversión
Síntomas nerológicos
Características asociadas
Hipocondria
Trastorno por estrés postramático
9. Deficiencia mental
Coordinador: J. Rodríguez Sacristán, Sevilla
Definición
Evolción histórica del concepto de deficiencia mental
Prevalencia
Etiología
Factores prenatales
Alteraciones cromosómicas
Errores congénitos del metabolismo
Alteraciones congénitas del SNC
Factores ambientales
Factores perinatales
Factores postnatales
Factores socio-cltrales
Clasificación
Deficiencia mental ligera
Deficiencia mental moderada
Deficiencia mental grave
Deficiencia mental profnda
Clínica
Trastornos psiqiátricos y de condcta
Evalación y diagnóstico
Exploración física
Evalación psicológica
Diagnóstico precoz
Tratamiento de los trastornos psiqiátricos y de condcta
Tratamiento psicológico
Tratamiento psicofarmacológico
Abordaje social de la deficiencia mental
Labor asistencial
Labor edcativa
Labor profesional
Labor social
10. Pronóstico y prevención. Estrategias preventivas con los niños y la
familia. La relación terapéutica. Terapia por el juego. Terapia
conductual. Psicoterapia individual. Terapia familiar. Terapia de grupo.
Psicofármacos. Institucionalización. Modelosde servicios asistenciales
Coordinadores: J.R. Gutiérrez Casares y F.J. Bustos, Badajoz
Estrategias preventivas con los niños y la familia
La relación terapética
Tipos de tratamiento
Institcionalización
1. BASES HISTÓRICAS DE LA PSIQUIATRÍA DE NIÑOS Y
ADOLESCENTES. FACTORES ETIOLÓGICOS.
MANIFESTACIONES PSICOPATOLÓGICAS SEGÚN EL PERIODO
DEL DESARROLLO.
CLASIFICACIÓN. PREVALENCIA
Coordinador: F.Cabaleiro Fabeiro, Madrid.
BASES HISTÓRICAS DE LA PSIQUIATRÍA DE NIÑOS Y ADOLESCENTES
La historia de la Psiqiatría en niños y adolescentes pede ser tan antiga
como la famosa pintra rpestre del spesto hechicero (Francia), o tan
reciente como expresa qizás demasiado rotndamente Leo Kanner (l), cando
dice qe al iniciarse el siglo XX no había nada qe pdiera ser considerado
como Psiqiatría infantil.
Cando se investiga el srgimiento de la qintaesencia de n saber o de na
ciencia, con frecencia se pede retroceder hasta n pasado lejanísimo, pero a
medida qe retrocedemos en el tiempo lo habital es qe se pierda
especificidad y qe esta qintaesencia se encentre mezclada o confndida con
otros elementos distintos. En la antiga Medicina, en las prácticas mágicoreligiosas ancestrales, sin dda se abordarían algnos problemas de niños y
adolescentes de la misma natraleza de los qe hoy nos encontramos en la
clínica cotidiana. Pero serían los saberes y los procedimientos de la magia, la
religión, la hechicería o la medicina primitiva, los qe se aplicarían, my lejos
todo ello de na delimitación del campo y de los contenidos de la moderna
Psiqiatría de niños y adolescentes, y, por spesto, my lejos también de la
identidad del psiqiatra infantil.
Por ello y teniendo en centa el contexto de este capítlo vamos a procrar no
adentrarnos apenas en los tiempos brmosos, en los qe la inespecificidad de
la Psiqiatría de niños y adolescentes, es casi completa y en los qe el destilar
s qintaesencia sería n proceso largo y complejo.
Pero sí es importante reseñar qe la Psiqiatría de niños y adolescentes es no
de los resltados actales de la historia de la comprensión del mndo psíqico
de los niños y adolescentes. Esta historia forma n todo con la evolción de la
comprensión de las dimensiones biológica y social de la infancia y
adolescencia. La historia de la Psiqiatría infantil va de la mano de la historia
de la atención y consideración qe a lo largo de los siglos se ha venido dando a
los niños. En la hmanidad en general, casi todo ha girado, y gira, en torno al
adlto: el niño y el anciano son a mendo dos grandes marginados. La historia
de la infancia está aún por hacer y no parece tarea sencilla. Existen enormes
lagnas docmentales de datos, hellas o indicios y, por otro lado, no ha sido
n tema de gran interés para los historiadores, qe ya hace sin embargo
mcho tiempo, hbieran podido darnos para ello había datos sficientes na
versión de la historia de la infancia desgraciadamente bastante llena de
crdeza. Creo qe a los historiadores, lo mismo qe a n profesional de la
infancia hoy ante na sitación de maltrato infantil, les reslta difícil ser
ecánimes y es qe con frecencia se tiende a negar como algo inconcebible la
creldad de los padres, ya qe maternidad y paternidad son fnciones my
idealizadas socialmente (2).
Nadie dda qe siempre ha habido padres qe qerían, cidaban, protegían y
comprendían a ss hijos y qe ha habido cltras y momentos históricos más
favorables para ello. Pero ahí están el monte Taigeto en Esparta y la roca
Tarpeya en Roma, como lgares siniestros en qe griegos y romanos hacían
na crel prevención despeñando a los bebés qe tenían algún defecto físico o
algún otro problema de sald. El infanticidio, el abandono y la explotación
laboral los niños en la Edad Antiga y Media, según nmerosos historiadores
(3,4), no han sido fenómenos excepcionales (ni tampoco lo son actalmente en
algnos países).
Con la revolción indstrial se prodjeron importantes cambios en las
relaciones padres-hijos y la concepción de la familia. En la sociedad medieval
occidental, por ejemplo, la "escela" para la mayor parte de la infancia tenía
lgar a través de n contacto extrafamiliar y social con los adltos, lo qe tenía
n valor afectivo considerable (5). La escela, en sentido propio, como forma
de aprendizaje generalizado, y posteriormente obligatorio, es n fenómeno
mcho más tardío qe se prodce al mismo tiempo qe la sociedad indstrial
se afirma y qe los vínclos familiares y parentofiliales adqieren n valor cada
vez mayor en significaciones afectivas. El siglo XVIII con la Ilstración y la
difsión de las concepciones edcativas de Rossea sponen n giro
copernicano en la consideración del niño (del niño, lgar de las ferzas del
mal, a la inociencia infantil y preparan el siglo XIX en el qe srge na mayor
sensibilidad social ya no sólo familiar con respecto a la infancia, ampliándose
considerablemente la responsabilidad pública con respecto a los hijos ajenos
(6). A partir de la Revolción francesa empezó a considerarse responsable de
todos los cidadanos como el Gran Padre o la Gran Madre ("Allons enfants de
la patrie"). Se crearon así gran número de orfelinatos en toda Eropa, qe
acogían ya no solo a hérfanos de gerra sino a hijos ilegítimos y abandonados
(qe sólo en Francia en 1825 parece ser qe ascendían a 117.000). En 1881 el
Ministro de Instrcción Pública francesa proclama la gratidad y el carácter
laico y obligatorio de la enseñanza primaria para todos los ninos, a lo qe
hasta entonces sólo tenían acceso na minoría social (4).
El siglo XX spone n enorme progreso en la consideración y el respeto al
niño. Así vemos aparecer:
· en 1923, la "Magna Charta pro Jventte Mndi", propesta por la Unión
Internacional de Socorro a los Niños y adoptada en 1924 por la Sociedad de
Naciones (Declaracion de Ginebra de los derechos del niño).
· en 1959, la Declaración Universal de los derechos del niño, proclamada por la
ONU. En ella se reconoce la enseñanza obligatoria entre otros mchos
derechos.
Hoy las Constitciones de nmerosas naciones del mndo inclyen y
desarrollan estos principios. Sin embargo, estamos aún my lejos de qe estos
derechos del niño, pese a ser reconocidos, dejen de hecho de ser conclcados.
Podemos decir qe el campo empieza a abonarse para el srgimiento de la
Psiqiatría infantil, cando la locra empieza a ser considerada como n
fenómeno hmano, y no ya como algo demoniaco. También cando los
pedagogos empiezan a confrontarse con la edcación de niños deficientes
creando sistemas edcativos qe ahondan en la comprensión infantil
(sordomdez, deficiencia mental). Y también cando el joven delincente
empieza a ser comprendido y no solo castigado.
En 1409, Jan Gilaberto Jofré (más conocido por el padre Jofré), perteneciente
a la orden de los Hermanos de la Merced, tras haber presenciado el
linchamiento de n enfermo mental en na calle de Valencia, crea con el apoyo
del rey Martin I de Aragón, llamado el Hmano, el primer establecimiento
dedicado exclsivamente a los enfermos mentales (7). Los monjes de la
Merced tenían por misión principal el rescate de cristianos cativos de los
mslmanes, lo qe les daba probablemente la ocasión de ver cómo se trataba
a los alienados en el mndo islámico (8). En la Granada mslmana había ya
n hospital, casi de atención exclsiva a los dementes. La creación del
manicomio de Valencia inició n importante movimiento de proliferación de
establecimientos asistenciales para enfermos mentales drante los siglos XV y
XVI. Todo esto significaba na ferte apesta por na neva comprensión de la
locra, cando en Centroeropa, y también en España, todavía se qemaban y
qemarían posesos y brjos (9), gran número de ellos enfermos mentales
persegidos con el manal de Hexenhammer (Martillo de hechiceros), o por la
Inqisición. Es my posible qe algnos niños y sobre todo adolescentes,
cyos problemas psíqicos feron asimilados a los del adlto, se beneficiasen
desde comienzos del siglo XV de esta neva comprensión de la locra, iniciada
por el padre Jofré y los siete médicos qe con él desarrollaban esta labor
pionera en el Hospital de los Santos Mártires Inocentes de Valencia.
En los comienzos de la enseñanza especializada destacó otro español, el monje
benedictino Pedro Ponce de León (1520-1584), qe creó n método de
lengaje gestal para sordomdos, del qe sabemos a través de otro
pedagogo español, Jan Pablo Bonet, qe pblica n importante tratado sobre
este método en 1620 (4).
Ya en el siglo XVIII, nos encontramos a J.J. Rossea (1712-1778), qe con s
obra "Emile o de l'Edcation" va a inflenciar poderosamente la pedagogía y
las costmbres de s siglo y de los venideros. El niño es n ser beno por
natraleza y hay qe protegerlo de la civilización contaminante. Centa D.-J.
Dché cómo estas ideas llegarán hasta la experiencia de A. Neill, dos siglos
despés, en Smmerhill y cómo Rossea inflyó en los hábitos de crianza de
s época, promocionando la lactancia materna y preconizando el "régimen
libre"de amamantamiento del bebé. En estas ideas le precedió s coetáneo
Bffon (1707-1788), qien habla de ellas en el capítlo sobre la infancia de s
"Histoire Natrelle", pero no logró difndirlas del mismo modo qe Rossea.
Parece ser qe en esta época de la Ilstración empieza a verse damas dando
de mamar en los palcos de la ópera o en los salones de la corte.
Un contemporáneo, valorado tanto por Rossea como por Bffon, fe Pereire,
qe en realidad era Jacob Rodrígez Pereira (1715-1780), jdío de origen
portgés, nacido en la Extremadra española, qe se refgió en Francia por
las persecciones de la Inqisición realizando allí ss estdios de Medicina. Es
considerado el primer edcador de sordomdos en Francia y s metodología
anaba diferentes sistemas: lectra de labios, dactilología, contacto vibratorio
táctil, etc. El Abad Ch. M. L'Epée (1712-1789), coetáneo de Pereire, tilizaba
n sistema gestal "metódico" qe los sordomdos aprendían rápidamente
para comnicarse entre sí, pero les aislaba del resto del mndo. La dispta
entre ambas escelas draría dos siglos (4), con mayor éxito del método del
abad, qe condjo al encapslamiento institcional de los sordomdos.
Llegamos ahora a la interesante época de la Revolción Francesa y primeros
tiempos del siglo XIX. En ella nos encontramos al sizo Pestalozzi (1746-1827)
qe había hecho estdios de teología, qe era n apasionado apologista de las
teorías de Rossea y qe realizó na labor edcativa con niños hérfanos y
abandonados, mchos con problemas de comportamiento. De ellos se ocpaba
con gran dedicación a través de n método edcativo en el qe la "continidad
de cidados" era fndamental (4). En Yverdon fnda n Institto al qe, entre
otras personas relevantes, acde Froebel (1782-1852) permaneciendo dos
años y realizando lego na labor similar en Alemania.
Allí creará también na escela para niños de 3 a 9 años a la qe dará el
nombre de "Kindergarten" (jardín de niños).
Finales del XVIII y primeros tiempos del XIX es también la época de Ph. Pinel
(1745-1826), el considerado fndador de la Psiqiatría, en Francia, qien a
parte de qitar las cadenas a los alienados, de establecer na clasificación de
las enfermedades mentales y de poner de relieve la importancia del medio en
la génesis y en la terapia del enfermo mental, establece "el tratamiento moral"
como importante recrso terapético.
Es en 1800 cando la sociedad francesa se hace cargo, tras varias idas y
venidas de los bosqes a los peblos limítrofes, de Victor, el niño salvaje de
Aveyron, qe entonces tiene nos 12 años. Va a ser J.M. Itard, pedagogo y
médico, el encargado de s edcación en la Institción Nacional de
Sordomdos donde ejerce como médico. Itard va a tilizar ss técnicas
reedcativas para sordomdos, y aplicar el "tratamiento moral" (10) de s
admirado maestro Pinel, qien sin embargo le disadía de intentarlo por
considerar qe Victor era únicamente n retrasado mental, n idiota. Pero
Itard drante años intenta qe este niño, qe no habla y qe parece
inicialmente qe no oye, hable y se socialice. No es na casalidad qe todo
n rico debate en torno al tema haya tenido lgar en la Francia de entonces en
torno a Victor y qe el debate se prolongase hasta nestros días. Los misterios
de la interacción entre lo constitcional y hereditario, y el entorno hmano,
sigen siendo aún hoy de difícil acceso. Victor podía ser "la natraleza hmana
sin entorno hmano" y en el intento de socialización podrían desvelarse
grandes secretos. Victor apenas progresó. J.E. Esqirol (1772-1840),
condiscíplo y amigo de Itard, apoyó las tesis de s maestro Pinel. Itard
interrmpe s intento terapético conclyéndose qe Victor es n idiota
abandonado. Hoy son nmerosas las opiniones de psicoanalistas (10) qe
consideran qe fe n niño atista librado a s propia serte a la edad de 5
años aproximadamente. Los dos informes minciosos de Itard sobre ss
intentos terapéticos de este grave trastorno psíqico infantil a lo largo de
catro años, son considerados como docmentos históricos de na tarea ya
propiamente psiqiátrica infantil.
Con Itard y Esqirol e inspirado en las concepciones de Rossea y Pereire,
comenzó s formación O. Ségin (1812-1880). Edcador y médico, es
considerado el primer terapeta de niños retrasados mentales (11): Trabajó en
hospicios y creó n centro de enseñanza para niños idiotas en París. Tras
haber participado en la Revolción de 1848 con repblicanos y socialistas,
emigró a EE.UU. donde aydó a la organización de escelas especiales en
mchos estados. S obra "Traitement moral, hygiène et édcation des idiots et
atres enfants arriérés", pblicada en 1846 en París, se distancia de las
concepciones sensalistas de Itard y del tratamiento moral de Pinel (4),
adqiriendo s propia originalidad. Sin embargo s optimismo era excesivo al
pensar qe el retrasado mental podía crarse completamente al no tratarse
más qe de na infancia prolongada (12). No fe profeta en s tierra y ss
métodos feron mejor conocidos en otros países y retilizados, ya en nestro
siglo, por la médico y pedagoga italiana María Montessori (1870-1952). Dice J.
Martín (11): "No dejó de sostener qe la idiocia, calqiera qe hayan sido ss
casas o sean ss complicaciones orgánicas, era ante todo na sitación de
aislamiento moral y qiso aydar al idiota a salir de esta relegación tanto de sí
mismo como de los demás".
J.E. Esqirol (1772-1840) había realizado na clasificación más sintética qe la
de s maestro Pinel de las enfermedades mentales y, en ss dos volúmenes
sobre el tema, había establecido diferencias entre psicosis y demencia en el
niño. Sin embargo, son algo despés Griesinger (1817-1868) en Alemania y
Madsley (1835-1918) en Inglaterra, qienes dedican na mayor atención en
ss respectivos tratados de psiqiatría a la patología mental infantil. Pese a
todo, al ocparse de la patología infantil y establecer clasificaciones, lo hacen
con los mismos criterios y denominaciones qe tilizan para las enfermedades
psiqiátricas del adlto.
Parece estar fera de toda dda qe es H. Emminghas (1845-1904) qien
pblica en 1887 en Tbinga (Alemania) el primer libro sobre los Trastornos
psíqicos del niño (4) (12), qe da na visión de conjnto de la Psiqiatría
Infantil y qe rompe con la tradicional concepción adltocéntrica. Es E. Harms,
en s artíclo pblicado en 1960 en el "American Jornal of Orthopsychiatry",
titlado "En la cna de la Psiqiatría del niño", qien se extraña y deplora qe
no se concozca a este valioso pionero (4). Dice Harms qe Emminghas
sgiere establecer na clara separación a los campos de la edad adlta o de la
infancia (12). Emminghas distinge dos categorías de enfermedades
mentales infantiles: las de casa orgánica cerebral y aqellas ocasionadas por
factores psicológicos como la angstia o el miedo excesivos. Al delincente
jvenil lo inclía dentro de la patología psíqica reclamando para él
comprensión y ayda. Lamentablemente las concepciones de Emminghas
cayeron en el olvido y más tarde, Kraepelin y Bleler dicen Alexander y
Selecnick (12) omitieron toda referencia a las enfermedades mentales
infantiles como entidades separadas.
Sin embargo, en los años qe sigen a la pblicación de la obra de
Emminghas, se pblican otros tres tratados de Psiqiatría infantil
importantes:
En 1888, "La locra en los niños" pblicado en Francia por Pal Morea de
Tors, (1844-1908) qe completa algnas lagnas de s obra con trabajos
posteriores y qe rompe con la concepción rossoniana del niño beno por
natraleza.
En 1898, "Las afecciones mentales en los niños" pblicado en Filadelfia por
W.W. Ireland, qe dedica na bena parte de la obra a las deficiencias
mentales.
En 1899, "Los trastornos mentales de la infancia" pblicado en París por N.
Manheimer.
L. Kanner (1), pese a la especificidad de estas obras sobre la edad infantil,
considera qe lo qe de la infancia no cabe en las clasificaciones de los
adltos, no es en general abordado en estos tratados de Psiqiatría de niños y
adolescentes.
A fines del siglo XIX nmerosos psicólogos se interesan por el fncionamiento
psíqico del niño. El propio Ch. Darwin con ss teorías evolcionistas y ss
reflexiones sobre el embrión, promeve la idea de qe el niño a lo largo de s
desarrollo podría recorrer n camino similar al de la hmanidad a través de ss
etapas de civilización. El estdio del niño pasa de este modo a tener n interés
splementario. La obra de Darwin "A Biographical sketeh of an infant" (1876) y
la de Millicent-Shinn "Notes on the development of a child" (1893), qe
describe la evolción de n recién nacido día a día, se inscriben en esta neva
perspectiva del niño (4). De esta época es también el libro de James Sclly
"The Stdies in Childhodd" en el qe destaca el jego como revelador de los
procesos mentales del niño.
Acercándonos al siglo XX nos encontramos con tres grandes psiqiatras, my
contemporáneos y además bastante longevos, qe cabalgan sobre los dos
siglos: E. Kraepelin (1856-1926) en Mnich, E. Bleler (1857-1940) en Zrich
y S. Fred (1856-1939) en Viena.
Kraepelin recoge el saber psiqiátrico del siglo XIX, desarrolla con mcho rigor
na importante nosografía, crea el concepto nitario de "demencia precoz" y,
dentro de él, na forma delirante qe llamó "paranoide". Las otras dos formas
qe inclyo en la "demencia precoz" feron la catatonía y la hebefrenia. Esta
última es la qe tiene mayor interés para la Psiqiatría de Niños y
Adolescentes, pesto qe s comienzo tiene lgar en la pbertad. En realidad
feron K. Khalbam (1828-1899) y s discíplo y colaborador E. Hecker,
qienes aislaron y describieron esta importante descompensación psicótica del
adolescente.
E. Bleler, crea el concepto de "esqizofrenia" (no nitario, sino como conjnto
de afecciones) e, inflido por S. Fred de qien fe amigo, da n caracter
dinámico a s concepción de las psicosis (8). Pero las obras de Kraepelin y
Bleler, de inflencia tan grande, no se hicieron eco de las ideas de
Emminghas, no refiriéndose en absolto a las enfermedades mentales
infantiles como entidades espec ficas (12). Así de nevo se da paso al
adltomorfismo y Sante de Sanctis (1862-1935), como remedo del concepto
Kraepeliniano, describirá la "demencia precocísima" y Heller la "dementia
infantilis" (1908) qe hoy es descartada como explica S. Lebovici (13), por
tratarse de casos de encefalitis con oligofrenia o de psicosis asociadas a
deficiencia mental.
Es Fred qien va a concebir con s teoría psicoanalítica na neva manera de
entender los trastornos psíqicos del niño. A través de los tratamientos
psicoanalíticos spo encontrar al niño qe cada adlto había sido y poner de
manifiesto los antigos problemas qe se actalizaban en s patología adlta.
Para ser más exactos y circnscritos, describió la reconstrcción de la nerosis
infantil en la nerosis de transferencia. Pero además obtvo importantes
conclsiones a partir de la observación de niños y de algún tratamiento
psicoanalítico infantil, como el conocido caso de Janito. Fred también abrió
las perspectivas familiares a la hora de valorar los trastornos psíqicos del
niño, al hacer depender como señala Lebovici (13) al menos en parte, las
imagos qe los niños elaboran de ss padres de la dinámica y conflictalidad
familiar. Aparte de la elaboración de n sistema coherente de comprensión del
fncionamiento psíqico hmano y de n abordaje terapético de la patología
en consonancia con dicha comprensión, la trascendencia de las teorías de
Fred para la Psiqiatría infantil hay qe verla en la importancia qe dió al niño
para comprender al adlto. Era necesario desarrollar la comprensión del
mndo psíqico infantil y ss problemas, y esto fe decisivo para qe, desde
entonces, mchos psicoanalistas se dedicasen a trabajar con niños y
adolescentes en my diversas circnstancias y aportasen así a la Psiqiatría
infantil y a mendo desde la propia Psiqiatría infantil n instrmento de
comprensión y terapético de valor incalclable en la actalidad.
H. Von Hg-Hellmth (1871-1924), filógoga vienesa, parece haber sido a todas
lces la primera psicoanalista de niños (S. Fred había realizado sólo
observaciones infantiles y tratado a Janito a través del padre del niño). Desde
1912 expso y pblicó importantes trabajos qe ya planteaban cestiones
importantes del fncionamiento psíqico del niño y de la técnica del
psicoanálisis infantil. El encadre, el proceso, la transferencia negativa y la
positiva, la interpretación, las resistencias, el problema de los padres, feron
cestiones abordadas como señalan (14) en s exposición "Sobre la técnica del
análisis de niños", a la qe asistieron tanto Ana Fred como M. Klein en el
Congreso Internacional de la Haya en 1920. En ella abordaba la importancia
del jego del niño y s interpretación drante la qe dará el valor de na
"explicación". Hg Hellmth distinge entre la aplicación del psicoanálisis a la
edcación infantil, y el componente pedagógico, qe ella apreciaba mcho, en
el psicoanálisis de niños. Fe pionera en el trabajo con los qe hoy
llamaríamos "agentes de sald" (padres, profesores, edcadores, médicos
escolares, cidadores de garderías y asistentes sociales), realizando con ellos
na tarea preventiva primaria.
En estos años en qe el psicoanálisis infantil se está forjando en Viena, hay
qe recordar a Agst Aichorn (1878-1949), pedagogo y lego psicoanalista,
vienés qe dirigió institciones para chicos agresivos o delincentes. Se le
considera fndador de la terapia institcional de orientación psicoanalítica (12).
Se dio centa de cómo estos mchachos tenían importantes dificltades con la
imagen del padre y de ahí qe tratase de consegir, a través de na relación
de confianza, qe se identificasen al edcador. Era my consciente de qe se
trataba de chicos no ssceptibles inicialmente de n trabajo psicoanalítico
individal, pero, precisamente, consideraba qe el trabajo institcional podía
en ocasiones hacérselo accesible.
En la Viena de estos años, srgen las dos psicoanalistas de niños en canto a
la comprensión del mndo psíqico del niño y s desarrollo, así como al
abordaje terapético de ss problemas. Se trata de Melanie Klein (1882-1960)
y de Ana Fred (1895-1982), qe en los años 30 pasarán a vivir en Londres y
cyas concepciones, a mendo encontradas, generarán na interesante anqe no siempre polémica, qe adqiere s acmé a mediados de siglo. Ana
Fred sitaba la edad del complejo de Edipo a partir de los tres años (allí
donde la había sitado S. Fred), mientras qe M. Klein concibe n complejo
de Edipo mcho más precoz. Esta confía plenamente en las posibilidades
transferenciales del niño hacia el psicoanalista y considera qe es
fndamentalmente a partir de esta sitación cómo se peden generar los
cambios terapéticos. M. Klein trabajó mcho con niños de corta edad y aportó
valiosas nociones para la comprensión de las psicosis. Ana Fred sin embargo,
ve al niño como n ser my dependiente de la relación con ss padres y ello le
hace pensar qe ss posibilidades de transferencia no peden ser las del
adlto. El trabajo con los padres tiene n mayor valor para ella y considera
qe el tratamiento psicoanalítico con el niño no pede ignorar na natral
actitd pedagógica. Ana Fred bsca la alianza terapética con el niño,
mientras qe M. Klein está especialmente atenta a la transferencia negativa y
a s interpretación. Ana Fred desarrolló mcho el trabajo preventivo e
institcional y describió las llamadas "líneas de desarrollo".
A A. Fred y M. Klein sigieron otros psicoanalistas de gran interés qe han ido
añadiendo nevos elementos de comprensión del niño, s psicopatología y s
tratamiento. Desarrollar ss aportaciones escapa a las pretensiones del
capítlo. Mencionaremos simplemente al citarlos algo representativo de ellos:
R. Spitz (1887-1974), médico vienés qe se instaló en EE.UU, describe los
tres "organizadores" del desarrollo (la aparición de la sonrisa, la angstia del
octavo mes y la aparición del "no") y describe la depresión anaclítica y el
hospitalismo.
D.W. Winnicott (1896-1971), pediatra británico, estdia y describe los
diferentes grados de dependencia del bebé y niño de corta edad. Valora como
algo esencial la fnción materna (el "holding" y el "handling") y los objetos y
fenómenos transicionales qe el niño necesita para apoyarse en s camino
hacia na mayor atonomía. Son de interés ss nociones de verdadero "self" y
falso "self" en relación con las capacidades de la madre para permitir al bebé la
expresión de s plsionalidad o con qe el bebé tenga qe adaptarse
inadecadamente a la madre.
John Bowlby (1907), psiqiatra británico, centra s interés en el estdio de las
separaciones precoces madre-bebé y de la constitción y natraleza del vínclo
afectivo qe ne a ambos. Se basa en la teoría psicoanalítica de Fred de
qien disiente en canto a la teoría del apoyo libidinal y en las concepciones
etológicas de Lorenz.
Jacqes Lacan (1901-1963) y el estadio del espejo, Margaret Mahler (1900- ),
ss fases de desarrollo y el concepto de psicosis simbiótica, Frances Tstin, W.
Bion, D. Meltzer, B. Bettelheim, S. Lebovici, R. Diatkine, hacen parte de na
ntrida lista de atores psicoanalíticos qe han hecho importantes
aportaciones a la Psiqiatría del niño y del adolescente en este siglo XX.
Hasta aqí hemos llegado partiendo de finales del siglo XIX con S. Fred y
sigiendo el hilo condctor de las aportaciones de psicoanalistas a la
Psiqiatría infantil. Retrocedemos ahora para recordar algnas otras
importantes aportaciones, progresos o acontecimientos de la Psiqiatría de
niños y adolescentes a lo largo del siglo XX.
Empecemos por citar a A. Binet (1857-1911), psicólogo, y T. Simon (18731961), médico, qe tienen el mérito de haber estado en los orígenes de las
prebas psicométricas infantiles, creando "na escala métrica de la
inteligencia". Las inflencias del positivismo de A. Comte en el siglo XIX y la
reciente experiencia de na enseñanza gratita y obligatoria en Francia, llevan
a A. Binet, a instancias economicistas del Ministerio de Instrcción Pública, a
poner en marcha esta metodología en los primerísimos años del siglo XX. Ello
les permitió clasificar a los niños "débiles mentales" en aqellos qe eran
considerados ssceptibles de n tratamiento médicopedagógico en "clases de
perfeccionamiento" y aqellos otros, más graves, qe se destinaban a
internados más medicalizados bscando na cierta capacitación laboral. Esta
corriente psicométrica desbanca a experiencias algo anteriores, o
contemporáneas, más abiertas en el abordaje de los problemas de la
deficiencia mental, como la de D. Borneville (1840-1909) en Francia, qe fe
my criticado por Binet. Las prebas psicométricas adqieren age y se
desarrollan en nestro continente y en EE.UU. (Stern y s medición de la edad
mental, Zazzo, Goddard y Terman, qe adaptan, desarrollan o hacen
innovaciones a la escala de Binet). Drante na bena parte del siglo XX la
medida del cociente intelectal constitirá el no va más de la psiqiatría del
niño y decidirá la serte de éste. (4) Afortnadamente esta corriente
redccionista y en la qe los dispositivo con niños, ssceptibles de ayda
psiqiátrica, fera del ámbito sanitario propiamente psiqiátrico, fe también
criticada. Entre los detractores del age psicométrico figran: W. Kohler, no
de los fndadores de la psicología de la forma; el pedagogo y filósofo
americano, J. Dewey; María Montessori, de formación médica pero centrada en
la pedagogía; etc. Experiencias como la de Claparede y el doctor Bovet en
Ginebra, qe crean el Institto Jean-Jacqes Rossea, modelo de los ftros
Centros médico-pedagógicos, se alejan de las concepciones de Binet y, por
spesto como hemos visto, la comprensión psicoanalítica desborda el
encasillamiento al qe estaba condciendo y a veces aún condce el excesivo
valor adjdicado a las escalas de inteligencia frente a la compleja
problemática, psicopedagógica y psicopatológica, de los llamados fracasos
escolares.
Mencionaremos ahora a Leo Kanner qe, anqe nació en Astria, es
reconocido generalmente como el fndador de la Psiqiatría infantil en los
países de lenga inglesa (4), desarrollando s labor en EE.UU. Es casi de
obligada tradición citar s síntesis de las catro primeras décadas del siglo XX,
en las qe sitúa los comienzos de la psiqiatría infantil hasta adqirir s
madrez (1):
Primera década: se piensa en los niños. Aparecen tendencias cltrales qe
propician la consideración psiqiátrica de los niños (psicometría, psiqiatría
dinámica, jzgados de menores, movimiento de higiene mental).
Segnda década: se hace algo en favor de los niños. La comnidad atiende
mejor a los niños-problema (clases especiales, alternativa jdicial de la ttela,
hogares sstittos).
Tercera década: se hace algo por los niños. Las clínicas de orientación infantil
se interesan más por el trabajo con padres y maestros.
Carta década: se trabaja con los niños. La atención se centra más sobre el
niño mismo. Los psiqiatras de niños tilizan el jego orientados por Ana Fred
para qe el niño peda revelar y elaborar s insegridad, ansiedad
hostilidad. Esta panorámica de las primeras décadas del siglo XX tiene el
interés de conceptalizar etapas, qizás obligadas, del desarrollo de la
Psiqiatría de niños y adolescentes, pero parece evidente qe Kanner se está
refiriendo a EE.UU., Inglaterra, Francia y a algnos pocos países más. No se
pede hablar de Kanner sin mencionar el síndrome del atismo infantil precoz,
qe describió con toda precisión en s trabajo de 1943 sobre 11 niños qe lo
presentaban.
George Heyer (1884-1977) es considerado el pionero de la psiqiatría infantil
en Francia. Tres fechas clave señala D. J. Dché (4) para indicar la importancia
y significación de s labor:
En 1925 se hace cargo de la Clínica aneja de Neropsiqiatría, lo qe Dché
considera firmar oficialmente el acta de nacimiento de la Psiqiatría infantil en
Francia.
En 1937 organiza en París la "Conference internationale de Psychiatrie de
l'Enfant", qe Ajriagerra considera el primer congreso internacional de
Psiqiatría infantil (15).
En 1948 pasa a ser titlar de la primera cátedra de Psiqiatría infantil de
Francia.
G. Heyer se mantvo bajo el signo del eclecticismo, caracterizándose por s
gran apertra de espírit y siendo maestro de los maestros de la Psiqiatría
infantil francesa de nestros tiempos.
Mencionaremos también aqí las teorías del comportamiento desarrolladas a
partir de los planteamientos de Palov (1849-1936) sobre los reflejos
condicionados. Son Skinner y Lindsley qienes introdcen en 1954 el término
de "behavior therapy". Se trata de tratamientos qe, como resme Lebovici
(4) "apoyándose sobre las leyes y los principios bien conocidos del
condicionamiento y del aprendizaje, tienen por objeto modificar los
comportamientos inadaptados del individo: los hábitos inadaptados se
amortigan y eliminan, mientras qe los hábitos adaptados son establecidos y
reforzados". No es este el momento de hacer na valoración crítica, qe desde
nestras perspectivas psicoanalíticas procede. Nos limitaremos a señalar qe
es na extendida orientación terapética qe parece no considerar la
existencia de n mndo psíqico interno con ss dinámicas y reglaciones
complejas. Una simplificación del fncionamiento mental hmano nos parece
evidente, anqe es comprensible qe, ante la simplicidad de ss propestas,
se bsqen estas alternativas terapéticas qe, en algnos casos, peden
resltar de tilidad e inclso estar indicadas desde perspectivas de
comprensión psicológica my diferentes.
Otra enriqecedora aportación a la Psiqiatría del niño es la realizada por el
sizo Jean Piaget (1896-1980), qe estdió Ciencias de la Natraleza
inicialmente, pero qe fe profesor de Psicología, de Sociología, de Filosofía de
las Ciencias y de Historia del Pensamiento Científico en las niversidades de
Nechatel y Ginebra, y enseñó Psicología genética en la Sorbona. Piaget
estdió el desarrollo cognitivo del niño y del adolescente. Para él, la
inteligencia no es más qe na forma concreta de adaptación biológica. De la
misma manera qe el organismo asimila el medio y se transforma bajo la
presión de éste, la inteligencia por n proceso de "asimilación", incorpora los
datos de la experiencia a ss propios esqemas y, a través de n proceso de
"acomodación", modifica esos esqemas ante los nevos datos de la
experiencia. Así la adaptación intelectal se lleva a cabo a través de n
progresivo eqilibrio entre asimilación y acomodación. Piaget ha descrito el
desarrollo intelectal desde el nacimiento hasta finalizar la adolescencia,
estableciendo diferentes estadios qe se caracterizan por na estrctra de
conjnto bien determinada. Define tres grandes períodos: el período
sensoriomotor (0-2 años), el período del pensamiento preoperatorio (2-7 años)
y el período operatorio (operaciones concretas de 7-12 años y operaciones
formales a partir de los 12 años). Siendo de n valor inestimable para la
Psiqiatría infantil ss rigrosos estdios sobre el desarrollo cognitivo, no deja
de sorprender el poco interés qe dedicó a la vida afectiva del niño. Para
Piaget la afectividad es simplemente el motor y la energía necesaria para el
desarrollo. Otro gran investigador del desarrollo psíqico del niño más
integrador qe Piaget y qe ha hecho incrsiones en el campo de la
psicopatología ha sido el francés H. Wallon (1879-1962).
Por último, mencionaremos n psiqiatra infantil vasco-español de talla
internacional, fallecido en 1993, Jlián de Ajriagerra, qe ha trabajado en
París y en Ginebra, y realizado también valiosas aportaciones a s país de
origen. Entre las contribciones al campo de la Psiqiatría infantil están ss
investigaciones sobre la escritra y otros aspectos del lengaje, s Manal de
Psiqiatría infantil inestimable obra de síntesis y de expresión de ss propios
enfoqes y ss estdios en el terreno de la Neropsicología del desarrollo (16).
No se pede dejar de señalar el interés del abordaje terapético familiar,
basado en la idea de la familia como nidad social y emocional, qe es pesto
de relieve en 1937 por n psiqiatra infantil, N. Ackerman en EE.UU. Tanto
desde la orientación psicoanalítica, qe estvo en ss orígenes, como desde
otras perspectivas de conflencia (Teoría de la comnicación, Cibernética,
Teoría general de sistemas, etc.), el trabajo y la pecliaridad del abordaje
familiar adqieren na importancia mcho mayor en estos últimos 25 años.
Pes bien, hoy son innmerables los libros, revistas, asociaciones científicas de
ámbito nacional e internacional qe se ocpan del campo de la psiqiatría
infantil y del adolescente. Ya sea en Eropa o en América, la Psiqiatría de
niños y adolescentes adqiere cada vez más relevancia, tanto en canto a la
envergadra de la red asistencial específica como a las exigencias formativas
del especialista. En la casi totalidad de los países de la Unión Eropea y de la
E.F.T.A. la especialidad está reconocida con carácter oficial y atónomo. En
España, lamentablemente, todavía en 1997 no existe na formación con
carácter de especialidad. La Unión Eropea de Médicos Especialistas ha
reconocido la especialidad como atónoma, creando el 22 de agosto de 1993,
en Copenhage, la Sección Monoespecializada de Psiqiatría y Psicoterapia del
Niño y del Adolescente, lo qe nos hace agrar progresos formativos y
asistenciales qe se extiendan a nestro país.
FACTORES ETIOLÓGICOS
En los tratados de Psiqiatría de niños y adolescentes (Ajriagerra, Lebovici y
otros, Mazet y Hozel o L. Kanner) no se aborda de manera monográfica o
explícita el tema de los factores etiológicos o de la etiología de la
psicopatología de niños y adolescentes en s conjnto. Sin embargo, todos
alden a lo largo y a lo ancho, a dichos factores y de manera más precisa los
indican al tratar de los posibles orígenes de cada trastorno psíqico infantil. Sí
selen abordarse nociones como madración, desarrollo, "neotenia",
filogénesis, ontogénesis o epigénesis, pero todo ello en tanto qe factores
fndamentales del desarrollo psíqico del ser hmano. Y es qe tratar de la
psicopatología de los niños prespone hablar del origen y desarrollo del mndo
psíqico y de los factores de los qe depende, factores qe en la medida en
qe son o se hacen problemáticos, van a propiciar los fncionamientos
patológicos y los trastornos psíqicos.
J. Bergeret (17), qe ha estdiado y definido my a fondo las nociones de
estrctra y organizaciones psicopatológicas, dice, sin embargo, cando se
refiere a la infancia: "Una estrctra no aparece nnca en el niño como n
"cristal", sino como n "plasma falsamente isotrópico", o n líqido con
consistencia de gel (al qe n cristal exterior calqiera pede hacer tomar
forma) o n sincitio (es decir, n tejido poco diferenciado donde aparecen
sólamente "núcleos", pero no membranas)". De esta manera Bergeret pone de
manifiesto la enorme plasticidad y facilidad con la qe el niño es inflenciado
por el entorno y, al mismo tiempo, al decir qe es n plasma "falsamente"
isotrópico o qe tiene "núcleos", está señalando qe tampoco se trata de n
ser indiferenciado, sino qe ya desde el comienzo existen en él proyectos en
germen, esbozos de diseños ftros y na cierta organización. S alsión al
cristal exterior se refiere al medio, a n entorno, mejor o peor, pero con forma
o con estrctra y capacidad de modelar. Si pensamos en el bebé o niño de
corta edad y s madre el símil se clarifica permitiéndonos comprender mejor
los factores etiológicos en s conjnto. A ello nos limitaremos necesariamente.
El bebé pertenece a la especie hmana y por tanto trae n programa, nas
perspectivas madrativas y nas expectativas hacia el entorno qe peden
compararse o aproximarse a las de otras especies, pero qe le diferencian de
ellas. Y en este sentido, todo lo qe conozcamos, comparemos y distingamos
de esas características, es decir, canto más sepamos del bebé etológico,
mejor sabremos cidarlo, hacer prevención, y comprender el impacto
probablemente patógeno de algnos factores. Por ejemplo, cando evitamos
largas separaciones del bebé con s madre entre los 4-6 meses y los 9-12
meses estamos haciendo prevención, eliminando n factor de riesgo (18) para
ese bebé etológico. Y cando lo vemos con n cadro depresivo anaclítico, o
simplemente con trastornos fncionales de la alimentación o del seño, y
estamos al corriente de qe ha sido separado de s madre, sabremos qe esa
separación, al no estar prevista para nestra especie, pede constitirse en n
factor patógeno. También sabemos qe cando el bebé extraña en esta época,
está respondiendo a ss condicionamientos filogenéticos y qe si no extraña,
algo está pertrbando ss reacciones normales filogenéticas.
Pes bien, a parte del bebé etológico o filogénico, existe el bebé ontogénico.
Hay recién nacidos inconsolables en s llanto, otros fácilmente consolables y
otros qe casi no lloran. Los tres tipos de bebés tienen n fncionamiento
normal, pero apntan potencialidades de base diferentes en ss formas de ser
iniciales ("consolabilidad", "eqipamiento de base", "vlnerabilidad" y
"competencia" son nociones a aplicar aqí) (19). Pero, además el bebé
ontogénico pede tener alteraciones genéticas de my diverso tipo, como los
bebés con n Síndrome de Down o con ciertas metabolopatías, qe
comprometen seriamente s fncionamiento psíqico. Son factores etiológicos
genéticos con frecencia claros, demostrables, y ssceptibles en mchos casos
de prevención y, cando no, reqiriendo cidados especiales.
Este bebé con ss características filogenéticas y ontogénicas se va a confrontar
con otro bebé, el bebé fantasmático, qe nace ya, antes de nacer, en las
fantasías, anhelos y expectativas de los ftros padres. El bebé del mndo
interno psíqico de la madre nos referimos aqí sólo a ella para simplificar la
exposición se confronta e interactúa con el bebé real. ¿Pero qién es el bebé
fantasmático de la madre?. ¿Cómo se gesta y desde cando?. Sin dda, desde
hace más tiempo qe el bebé qe acaba de nacer. El bebé fantasmático srge
cando la madre siendo niña se siente cidada por s madre, se identifica con
ella y jega a ser como s madre. Esa madre-niña tenía entonces n
pensamiento mágico infantil, en el qe las cosas imposibles podían dejar de
serlo (ser ella la madre y s madre ella, por ejemplo), y entre deseos
realizados en ss jegos, seños, y fantasías y, por otro lado, ss clpas,
envidias y conflictos, na larga historia ha ido entretejiéndose hasta el
momento de ser madre de verdad. Para entonces ya se había forjado en s
mndo interno na profnda escenificación relacional madre-bebé, pdiendo
ser apenas conflictiva o ciertamente problemática. Es esta escenificación o
escena interna la qe se reaviva con el embarazo miedos del embarazo (20) y
despés del parto inqietdes y estados depresivos (21) y la qe engloba al
bebé fantasmático. Esa madre con ese bebé de ss profndas fantasías es la
qe ha de responder a las expectativas del bebé real (el bebé filo y
ontogénico), con mayor o menor éxito tras múltiples negociaciones
relacionales. Con esto qeremos recordar cál es el entorno habital del bebé:
na madre con n mndo psíqico interno qe remite a ss propios padres, es
decir, a los abelos del niño y a la historia relacional sya con ellos. Los
terapetas de familia sistémicos conocen bien el importante papel de las
generaciones. Nosotros desde na óptica psicoanalítica consideramos sobre
todo cando trabajamos en Psiqiatría infantil, qe los personajes en jego
pertenecen, al menos, a tres generaciones implicadas en el mndo interno del
niño o de la madre. El bebé, o niño peqeño, qe nos ha sido a mendo
englobado o atrapado por la dinámica reprodctora de aqellas escenas
fantasmáticas infantiles, más o menos remodeladas, de la madre, es decir, por
los conflictos de ella. El bebé, como diría B. Cramer, está con frecencia
"parasitado" por las proyecciones patógenas de la madre. Y así, por ejemplo,
vemos a mendo cómo na determinada madre qe está dando de mamar a
s bebé cada tres horas, qe ha de interrmpir s seño noctrno, qe es
reclamada na y otra vez por el llanto infantil, proyecta sobre s bebé na
imagen exigente y conflictiva de s madre. La reprodcción del antigo
conflicto es la qe late, por ejemplo, detrás de nos intensos cólicos del primer
trimestre o de problemas de alimentación o insomnio del bebé. En fin, la
patología del fncionamiento mental de la madre constitye n importante
factor de riesgo y todavía mayor si existe na descompensación.
Hasta aqí, de forma artificiosa, hemos qerido referirnos sólo a la madre,
pero ella no está habitalmente sola. Está el padre, con s propio mndo
psíqico y s propia historia, más o menos conflictiva como la madre, y está
también la relación entre ambos, trianglarizada además con el bebé. El padre
pede ver reactalizados ss celos infantiles hacia n hermano en s propio
hijo y pede reaccionar de my diversas formas, generando preocpación en
s mjer y reperctiendo esto en el niño qe nos traen a conslta. Pede
también no existir, por diferentes motivos, na figra paterna, lo qe
constitye n factor de riesgo. Pero además el bebé pede nacer en na
familia my nmerosa, o ser el gemelo de otro, o estar inclido en na
compleja y conflictiva dinámica familiar. En fin, en algnos casos pede
tratarse de factores de riesgo menores y, en otros, de factores patógenos
claros.
Aparte del entorno familiar, pede haber personajes cidadores sstittivos
maternos mientras la madre trabaja, o, más adelante, edcadores, médicos,
amigitos, qe completan con ss propias dinámicas relacionales con el niño y
con los padres, el entorno hmano infantil capaz de generar desarrollo y
organización psíqica en el niño o riesgo y patología. Pero a todos estos
factores de riesgo más relacionados con las características y fncionamientos
psíqicos de los personajes del entorno hmano infantil, se añaden los
"factores de riesgo accidentales" generadores de las llamadas "crisis
accidentales por Erikson y Caplan (22), como peden ser: la merte de no de
los padres o de n hermano, los cambios brscos de ambiente, n abso
sexal, na enfermedad o n accidente graves, etc. El impacto de estos
factores depende mcho, además de los recrsos y deficiencias psíqicas o
psicobiológicas ("competencia" y "vlnerabilidad" del bebé, "ferza o debilidad
del yo" en el niño), de la edad, del período evoltivo del desarrollo y de ss
vicisitdes individales. Una experiencia de pérdida significativa, por ejemplo,
el niño la tolera peor en los tres primeros años de vida.
Finalmente, el nivel socioeconómico y cltral, cando es bajo, inflye como
veremos más adelante constityendo n importante factor de riesgo psíqico.
Por tanto, la conflencia de factores de riesgo, la falta de "competencia" del
niño o del entorno, la mayor "vlnerabilidad" psíqica infantil y las coyntras
evoltivas desfavorables son los elementos qe de forma conjnta e
interactiva se encentran en los orígenes de la psicopatología del niño y del
adolescente. El aislar cada no de estos elementos, ni en la teoría ni en los
cadros clínicos, es del todo posible.
Consideramos de gran valor e interés la noción de "series complementarias"
con la qe Fred en s 22ª Conferencia de Introdcción al Psicoanálisis (23)
explicaba la etiología de las nerosis, anqe s aplicación pede abarcar la
psicopatología en s conjnto. Factores exógenos y endógenos fncionan de
forma complementaria y en proporción inversa, generando patología del
fncionamiento mental. En la etiología de los problemas psíqicos infantiles, lo
exógeno adqiere n valor my relevante, como apntaba en e1 símil qe
hemos tilizado, J. Bergeret.
MANIFESTACIONES PSICOPATOLOGICAS SEGUN EL PERIODO
DEL DESARROLLO
La edad qe tiene n niño o n chico qe viene a conslta entre cero y
dieciocho años es n dato de smo interés para el psiqiatra de niños y
adolescentes. Lo qe a na edad se considera n fncionamiento adecado, a
otra no lo es. Con el niño presente, en general nos orientamos bien, pero no
siempre es así y entonces es cando la confrontación con la edad real
convierte nestra primera impresión en significativa. Un niño adltomorfo o
parentificado pede darnos na impresión de mayor edad, y n niño con
actitdes regresivas nos pede parecer más peqeño. Ya no digamos si el
chico no está presente y son los padres qienes, por ejemplo, toman contacto
con nosotros por teléfono. Recordamos na ocasión en qe nos llamó na
madre diciendo, inqieta y atropelladamente, qe s hijo tenía n
comportamiento desafiante, qe no podía hacer nada beno de él, qe hacía lo
qe le venía en gana y qe ella estaba asstada pensando qe podría acabar
en la cárcel o siendo n delincente. Creímos qe nos estaba hablando de n
chico de 14 a 18 años y, en realidad, se estaba refiriendo a n niño de dos
añitos. La experiencia nos mestra qe algnas madres qe acden a conslta
con niños entre año y medio y tres años tienen a veces na impresión similar
de ss hijos, lo qe no es demasiado extraño cando sabemos qe la
adolescencia y estas edades tienen elementos en común.
Otra cestión a considerar es qe el trastorno o la alteración psicopatológica,
pede prodcirse en n período, manifestarse en otro y ser detectado todavía
más adelante en s plena dimensión. Es decir, la patología por la qe viene a
conslta n niño en n período concreto de s desarrollo, es a mendo
generada en n período anterior y el actal no aporta más qe las condiciones
para s descompensación. Otras veces las alteraciones no sólo se habían
prodcido ya, sino manifestado, pero el entorno no las había percibido como
anómalas o no podía admitir qe lo feran, o no había consltado por actitdes
híbridas de banalización, negligencia o falta de información.
En otras ocasiones nos consltan por aparentes trastornos de n determinado
período de desarrollo, cando en realidad son el signo de qe, al fin, el niño o
el chico empieza a ir mejor y siempre había ido mal, pero de forma sintónica
con el entorno. Son sitaciones hiperadaptativas o de psedo-self (24), qe,
ridosamente (poblemas escolares, rebeldía) empiezan a dejar de serlo.
Debemos mencionar también aqí los "síntomas evoltivos" tan frecentes en
los qe reslta clave no iniciar n tratamiento al confndirlos con verdadera
patología y, clave también, no tomar n verdadero trastorno por n síntoma
evoltivo.
Finalmente, es importante recordar qe na dificltad significativa srgida en
n determinado período del desarrollo pede provocar na reactivación
hegemónica de sistemas organizativos y fncionales de períodos anteriores,
prodciéndose así na regresión patológica, qe se tradcirá en
manifestaciones problemáticas y anacrónicas.
Qeda así en evidencia la complejidad del tema de las manifestaciones
patológicas según el período de desarrollo y, por tanto, lo qe significaría n
abordaje en condiciones del tema. Sintetizaremos, omitiremos mchas
cestiones y matices, y ello en favor de na rápida visión de conjnto.
El lactante, o bebé de 0 a 4-6 meses vive la época más plástica de s vida en
canto a ss capacidades adaptativas siempre qe se le permita segir
ejerciendo de bebé. Corresponde este período a las nociones de "atismo
normal" (primeras semanas) y de "simbiosis" (1-5 meses) establecidas por M.
Mhaler (25). Corresponde también a la "posición esqizo-paranoide" de M.
Klein (26) y al momento bisagra con la llamada también por ella "posición
depresiva". Es el período de "dependencia absolta" para Winnicott (24) y de
transición al "período de dependencia relativa". Y corresponde también a los
períodos "no objetal" y "precrsor de objeto" de Spitz (27). Pongamos todo
esto en otras palabras: las primeras semanas anqe el bebé está abierto, por
momentos, al entorno materno, se encentra la mayor parte del tiempo
smido en las procelosas agas de ss sensaciones propioceptivas y
cenestésicas, al parecer bastante a gsto. Gracias a la invitación qe s madre
le hace con ss cidados y a ss propias necesidades, abandona esa ferza
centrípeta y se abre, se entrega, se confnde con s mamá. La madre allá
fera, se ha preparado para este momento a lo largo de neve meses de
embarazo y, drante varias semanas atrás, se ha esforzado llena de
emociones e incertidmbres en "cogerle el aire" a s bebé. Madre y bebé han
consegido na sincronización extraordinaria. La madre adivina todo y eso es
lo qe le hace perder al bebé ss recelos y abandonar s escondite
propioceptivo y cenestésico. El bebé se siente omnipotente y las velas de ss
"competencias" se inflan con la ferza del viento materno para poder realizar
na larga travesía en el período sigiente.
Pes bien, la patología en este período srge cando algo no scede de esta
forma. Entre las manifestaciones psicopatológicas o signos más precoces qe
alertan en canto a posibles fncionamientos o evolciones psicóticas entre las
qe se encentra el atismo precoz de Kanner, nos encontramos con el
rechazo absolto del pecho o los graves insomnios persistentes, las
inadecaciones tonicas del bebé a los brazos de s madre, la desviación activa
de la mirada, la no aparición de la sonrisa ni de los fenómenos de extrañeza de
Spitz, entre otros signos qe han sido investigados y valorados por A. Lasa
Zleta (28). Algo impide qe el niño salga de esa sensorialidad inicial o de
esa fase esqizo-paranoide, o algo hace qe velva a ella tras na experiencia
relacional insatisfactoria (fracaso de la simbiosis). Factores orgánicos con
afectación nerológica peden estar algnas veces en s origen, los factores
relacionales se mestran frecentemente de forma clara (problemas de
fncionamiento mental materno de origen diverso qe afectan seriamente los
investimientos sobre el hijo) y la predisposición biológica, no pede
demostrarse, ni negarse.
Sin embargo los trastornos fncionales de la esfera oral-digestiva y del seño
son los más frecentes en esta época, así como los estrictamente
psicosomáticos. Todo pasa por el cerpo, y es qe en el bebé el
fncionamiento mental está constityéndose y, por tanto no tiene ese grado de
atonomía qe le concedemos al fncionamiento mental del niño mayor o del
adlto. No debe extrañarnos pes qe ss frstraciones se tradzcan
ensegida en alteraciones fncionales o en trastornos psicosomáticos. Son
típicos de este período la anorexia primaria del recién nacido (rara pero sele
ser grave), los cólicos del primer trimestre, los trastornos del seño del primer
semestre (el insomnio) y las afecciones dermatológicas.
Es la época por excelencia de la díada madre-bebé y no hay nada qe le
sceda a no de ss miembros qe no repercta en el otro. No hay qe olvidar
qe este período es el momento de la confrontación de algnas madres con s
bebé con malformaciones, con problemas genéticos, con discapacidades en
general, con problemas qe comprometen la ftra sald del niño y, por tanto,
es para ellas n período difícil y crcial de elaboración del delo de n bebé
sano, qe les permita aceptar a ellas y por spesto también a los padres
adecadamente las limitaciones de s hijo.
El niño en constrcción es n término qe tilizamos aqí para referirnos al
niño de la fase del proceso de separación-individación de M. Mhaler (29), es
decir, desde qe la simbiosis ha alcanzado s acmé, en torno al 5.º mes, hasta
los 3 años. Con el término de "niño en constrcción" qeremos mostrar como
n todo esas dos líneas de desarrollo: la separación y la individación
avanzando a la par (constrcción de límites configración de na atonomía
con respecto a la madre y constrcción de estrctras y capacidades internas,
es decir, percepción, memoria, cognición, lengaje y demás capacidades
yoicas). Y todo ello, entre otras razones, porqe la madre, tras la llamada por
Winnicott "preocpación maternal primaria" (30), ha empezado a tranqilizarse
despés de haber constatado qe podía confiar en ss capacidades, en las del
bebé y en las de ambos para entenderse. Esto genera na no tan inmediata
disponibilidad de la madre, lo qe el bebé va advirtiendo. Va desilsionándose
de la fantasía simbiótica de na madre prolongación de sí mismo y
enteramente a s servicio y dándose centa qe no le pertenece, qe ella tiene
intereses y vida propia (interés por el padre por ejemplo). Empieza, eso sí, a
ilsionarse con s atonomía motora, (gatear, andar) o con s control y
posesión de todo (por spesto el control de ss esfínteres sobre los qe es él,
y no s madre, qien ejerce dominio) y avanza en la constrcción progresiva
de s mndo interno, mágico y simbólico, qe distinge cada vez mejor del
externo (y qe controla también mejor y le protege ante las frstraciones
externas).
Se diría qe es entonces cando la filogenia, anqe no expone
oportnamente algo al servicio del bebé, tiene n valor discriminativo y genera
"la angstia del 8.º mes" (2.º organizaro de Spitz, qe en realidad con
frecencia se ve aparecer ya en el 5.º mes). El niño se assta ante el rostro de
personas qe no pertenecen a s entorno habital, cando algún tiempo antes
les hbiera sonreído ("sonrisa social") confndiéndolas con los seres familiares.
Ahora se assta ante la asencia de esa familiaridad. Poco a poco va
discriminando y observando con perspectiva a s madre, fera de él entre los
otros qe no son s madre. Inicia entonces la larga tarea de constrir na
imagen interna estable de s madre. Tarea arda y penosa pesto qe la
estabilidad es difícil de consegir cando ha de anar y compatibilizar en los
afectos amorosos y agresivos hacia s madre (posición depresiva de M. Klein).
Ha de echar mano, para sobrellevar y avanzar en s tarea, de esos objetos
como el osito de pelche considerado en parte él y en parte s madre (objetos
transicionales de Winnicott (30), y así poder ir empezando a tolerar el triste
reconocimiento de s madre externa, total y atónoma. La conqista de estos
escenarios internos, ya con carácter estable y cada vez más simbólico, y en los
qe el lengaje ocpa n decisivo lgar, significan el final de este proceso de
separación-individación. El niño se ha constrido para él n mndo psíqico
interno del qe hace parte simbólicamente s madre, y eso le permite bastante
tranqilamente admitir qe ella y él son seres diferentes.
A lo largo de este proceso es sin dda algna la angstia de separación la qe
está en el centro de la escena, organizando o desorganizando el
fncionamiento mental y el desarrollo. La psicopatología infantil qe se
organiza en este período tiene qe ver con importantes movilizaciones de este
tipo de angstia, qe es la depresiva y frente a la qe srge, diferentes
mecanismos defensivos qe configran distintos cadros psicopatológicos. Las
personalidades límite son a mendo "niños a medio constrir" qe se originan
en este período. Pero cando nosotros vemos a n niño qe está en apros en
esta época, aparte de tratar de serle útiles ya, lo qe inqieta es s pronóstico.
¿Es n niño qe no va a acabar de constrirse? ¿Es n niño qe ha detenido s
constrcción? ¿O es n niño qe está en derribo?. Esta es la cestión en la qe
el psiqiatra infantil debe aplicarse. Las formas de expresión psicopatológica
peden ser my diferentes según el proceso descrito se pertrbe en no otro
momento y la importancia, intensidad, constancia y, sobre todo, la
significación qe adqiera el factor pertrbante.
Algnas de las manifestaciones psicopatológicas de este período son: La
depresión anaclítica, la anorexia del 2.º semestre, el mericismo o rmiación
(de aparición habital a los 6-8 meses), los espasmos del sollozo (qe
habitalmente aparecen a los 6 meses y es poco frecente qe continúen
pasados los 3 años), los problemas de retraso en la aparición del lengaje y la
sintomatología expresiva, frecentemente, de psicosis como es la asencia de
angstia del 8.º mes (el niño qe se va con calqiera drante estos años).
El niño peqeño (de 3-7 años). El niño en esta época, si todo ha ido bien, ha
zanjado na etapa qe le permite sentirse na peqeña personita con
atosficiencia motriz, lingüística y sobre todo con n mndo interno con
escenarios, representaciones y símbolos qe van adqiriendo mayor
consistencia en la medida en qe jega y seña, despierto o dormido. Está
eqipado mcho mejor frente a las adversidades. Ha adqirido na especie de
giñol interno y haciendo representaciones desdramatiza la realidad. Por eso
ahora se siente en bena forma para afrontar cestiones ya esbozadas en s
mente, pero qe venía eldiendo. Prefería pensar hasta entonces qe el mndo
se componía de grandes y peqeños, pero ahora se decide a tomar en serio
qe a parte de esta clasificación, existe la de los sexos. "¿Por qé a mamá le
llamo mamá y a papá, papá?" "¿Por qé yo soy n niño y ese otro niño es na
niña?" "¿Por qé hay niños con colita y otros no?" "¿Por qé dice la niña mamá
tiene pechos y yo no?" "¿Qién da, qita, pone, los pechos, atribtos
específicos?". El niño piensa mágicamente como en los centos de hadas por
eso le interesan, en los qe todo es posible. Hay na cestión qe le inqieta y
le fascina: la relación entre ss padres. Cando ss padres se miran, se
acercan, se hacen n arrmaco, él corre a meterse por medio o, cando
menos, a controlar la sitación. Se le enciende la lz roja de alarma, porqe no
qiere sentirse exclido. Los dos jntos son n peligro. ¿Qé es lo qe pasa
entre ellos?, ¿Por qé se hacen caso el no al otro de esa forma? (el niño
intye la natraleza erótico-afectiva). Por qé él no consige qe s madre o
s padre le hagan el mismo caso a él, qe se hacen entre sí? ¿Qé tienen ellos
qe no tenga él?, ¿qién da o qita lo qe hay qe tener (problemática de
sedcción y castración)?. Todas estas pregntas, y mchas más qe le hacen
estar pregntando constantemente "por qé", ocpan estos interesantes años
de s vida qe giran en torno a la pareja de ss padres con qienes rivaliza
alternándolos (complejo de Edipo positivo y negativo), pero habitalmente a la
niña le tirará más el padre y al niño la madre y qerrán ser como el padre del
mismo sexo. Es así como van adqiriendo ss identidades secndarias, las
sexales. El proceso es diferente en varios aspectos para el niño y la niña. En
todo caso ésta tendrá qe cambiar de objeto de amor (de s madre a s padre
y al hombre), mientras qe el niño segirá con s inicial interés por s madre
y lego, por la mjer. Las angstias en este período giran en torno a tener o
no tener los atribtos de natraleza sexal (angstia de castración) qe le
permitiría el trinfo. El castigo de los padres, si no se aceptan ss normas, en
el fondo es referido por el niño a este tipo de angstias, detrás de las qe
sbyace la angstia de separación del período anterior. Así va introyectando
esas normas como na especie de código moral, interno (Speryó) y
configrando exigencias ideales de fncionamiento basados en s admiración a
los padres y a antigas imágenes satisfactorias de sí mismo (Ideal del yo). El
niño en este período despliega, como vemos, toda na neva y compleja
escenografía interna, ensayando mecanismos de defensa como la proyección,
el desplazamiento, somatización con tintes conversivos, represión, etc., y
organizando algnos síntomas evoltivos, para, de esta forma, hacer frente
dignamente a esta apasionante lcha desigal en la qe ha de encontrar
alternativas satisfactorias a ss desventras.
Este tipo de fncionamiento nerótico evoltivo es el qe logra el niño normal
en este período. Por tanto, presentará manifestaciones sintomatológicas qe
hemos de sitar en la norma. Será la pecliaridad, la intensidad y la
persistencia del síntoma,y sobre todo la valoración del fncionamiento mental
global del niño, lo qe nos va a alertar sobre la significación patológica.
Algnos comportamientos obsesivos y sobre todo las fobias son frecentes y
peden tener n simple valor evoltivo, o problemáticamente nerótico, o
inclso psicótico. Hay qe tener también presente qe en el 4.º y 5.º años, y a
veces más tarde, se diagnostican atismos y otras formas de psicosis como las
simbióticas descritas por M. Mahler (29). Atendemos además mchos
problemas qe se han organizado en el período anterior my vinclados por
tanto a la angstia de separación, como son na gran parte de los problemas
de lengaje, de psicomotricidad, y en general instrmentales, qe son qizás
los más nmerosos al ser detectados a partir de los 3 años con el comienzo de
la vida escolar. Las inadaptaciones escolares, con diferentes comportamientos
y actitdes, son también manifestaciones psicopatológicas de este período. A
medida qe vamos avanzando en el desarrollo de la edad evoltiva las
manifestaciones psicopatológicas tienen cada vez más qe ver con las
dificltades qe se arrastran de antes y la mayor complejidad de las nevas
etapas evoltivas.
El niño latente (de 7 a 12 años). La edad de la latencia es sin dda na sabia
alternativa infantil a las conclsiones del período precedente. Es decir, qe el
niño se da centa de qe s intromisión en la pareja de los padres es inviable.
No le es posible desentrañar ss misterios, ni controlar la relación entre ellos,
ni el desalojo de s pesto del padre del mismo sexo. Sólo le cabe conclir,
tras varios años de fallidos intentos, qe na retirada a tiempo es na victoria,
qe además de peligroso es fatigante el empeño de sbvertir el orden, y qe
aceptar la sitación, bscando na rendición honrosa, o cando menos na
trega, es empezar a entrar en razón. De esta rendición, o trega "sine die",
va a depender la definición de los vectores qe organizan y dan entidad a la
edad de la latencia:
Los misterios de la pareja sólo podrá desentrañarlos cando sea mayor, ahora
no está en condiciones (interés por crecer).
Qizás entonces peda, como s madre o como s padre, tener como pareja a
algien como el padre del otro sexo. Ha de dedicarse por tanto a ser como el
padre de s mismo sexo (reafirmación de la identidad sexal psicológica).
Ha de dejar, pes, de estar obsesionado con la pareja de ss padres y la
relación entre ellos. Es necesario olvidar y, efectivamente, apenas qedarán
recerdos de los años precedentes (intensos fenómenos de represión, los
cimientos de la simbolización).
Pero no le es posible vivir la realidad sin algún apasionamiento... el
profesor(a), compañero(a), cantante de T.V., etc. (desplazamientos, desarrollo
de la simbolización).
Al menos na parte de s enorme criosidad por los misterios de la vida
íntima de los padres va a ser desviada hacia n deseo de n saber más general
y socializado (deseos de conocer la realidad y las normas qe la rigen, época
dorada de la escolaridad). Paso del pensamiento mágico al pensamiento
realista (deseos de aprender, socialización, sblimación, estadio de las
operaciones concretas de Piaget).
En fin, como vemos, entrar en la latencia spone n delo particlar, n
desinvestimiento de la relación apasionada e impregnada de erotismo hacia los
padres. Esta desexalización trae como contrapartida la emergencia de
actitdes afectosas y tiernas hacia ellos. Pese a estos cambios en relación con
los padres, la sexalidad infantil sige estando bien presente en el niño latente
anqe no con la efervescencia del período precedente ni la del qe le va a
sceder. Es na época de consolidación de identidades y de instancias
psíqicas en la qe tiene lgar n gran desarrollo yoico (qe D. Brgin sitúa en
na 2.ª fase entre los 8-12 años) (31), y la pesta a pnto de todos los
mecanismos de defensa. El trinfo del principio de realidad sobre el principio
de placer y del pensamiento realista y racional sobre el pensamiento mágico
confirma a esta época el merecido títlo de "la edad del so de razón". La
represión como defensa y la sblimación como alternativa proporcionan al niño
n excelente eqilibrio. Mecanismos y rasgos de tipo obsesivo, como la
racionalización, las necesidades de control, ciertos ritales, la repetición más o
menos complsiva, están presentes en mchos de ss jegos convencionales,
en s escolaridad y en ss comportamientos (coleccionismo, jego de la
cerda o de la goma en las niñas, caminar sin pisar la raya, perfeccionismo en
tareas escolares, etc.).
Todos estos fenómenos de latencialización qe sponen n importante avance
en el desarrollo psíqico del niño, tienen lgar cando todo marcha bien. Pero
con no poca frecencia existe n fracaso, mayor o menor, de la latencialización
y es entonces cando asistimos a las manifestaciones psicopatológicas de esta
edad. Son los niños qe sigen sin poder desinvestir la problemática edípica o
los qe a mendo presentan fobias escolares o dificltades de socialización.
Con frecencia los padres tienen qe ver en estas fobias y en estas dificltades
de latencialización. (18) Pero las fobias escolares peden ser en algnas otras
ocasiones, el exponente de fracasos del desarrollo anteriores a la época edípica
(qe tampoco se la han podido plantear en ss propios términos). Fobias
escolares graves, prepsicosis o las impropiamente llamadas "psicosis de la
latencia" selen tener raices en la época del niño lactante o en el proceso de
separación-individación. Los llamados "fracasos escolares" o los problemas
escolares de extrema frecencia, en los qe el entorno familiar y escolar
jegan n papel importante, son a mendo disarmonías evoltivas (32) con n
trasfondo nerótico o prepsicótico y manifestaciones disléxicas, discalcúlicas, o
con calqier otro tipo de trastorno instrmental. Las psicosis qe se detectan
en esta edad se mestran con frecencia a través de n repliege, na
inhibición, n mtismo qe esconde ideas sobrevaloradas o claramente
delirantes sin qe, en general, se llege a desarrollar n delirio estrctrado o
sistematizado como en el adlto. Las alcinaciones, sin ser frecentes, no
están exclidas. Y, en fin, las actaciones a través de comportamientos
psicopáticos, o de las predisposiciones psicosomáticas, no son infrecentes.
El adolescente (12 a 18-20 años). La última etapa de la edad evoltiva es la
llamada crisis de la adolescencia, qe se inicia con la pbertad y qe va a
promover cambios importantes qe dejarán prácticamente conformada de
manera definitiva la personalidad del adlto. De nevo na gran plasticidad.
Evolciones problemáticas previas peden solventar ss conflictos y otras
evolciones satisfactorias peden, en cambio, verse comprometidas. Sin
embargo, esto no es lo habital y los fncionamientos mentales qe arrastran
serias dificltades, selen conflictalizarse o desorganizarse todavía más en
este período, mientras qe nos benos antecedentes de fncionamiento
mental son n inestimable bagaje para encarar la adolescencia.
Nos contentaremos con dar aqí sólo, algnas pinceladas sobre lo qe vive el o
la adolescente. La historia sele iniciarse (antes en la chica qe en el chico)
con cambios hormonales qe van a generar, por n lado, el crecimiento
corporal con gran incremento de la talla y, por otro lado, n desarrollo corporal
sexal (crecimiento de genitales, desarrollo mamario en las niñas y aparición
de caracteres sexales secndarios correspondientes a cada sexo). El
desarrollo sexal conlleva la menarqia en las chicas y las eyaclaciones en los
chicos y, en ambos, n intenso incremento de la plsionalidad sexal. Todo
ello, lleno de profndas significaciones y siendo objeto de reacciones del
entorno familiar y social.
El o la adolescente han de despedirse, de hacer el delo, de s cerpo infantil,
a partir del cal habían constitido s identidad y al qe ya estaban
acostmbrados. (33) El cambiante y novedoso cerpo, y la aparición de ss
caracteres sexales confrontan al adolescente con na ferza qe srge de lo
más profndo de s ser y qe tiene la impresión de no controlar. Ss nevas
características corporales con frecencia el crecimiento corporal es disarmónico
inicialmente le sorprenden, le disgstan, o le agradan, en el fondo, pero le
cesta asmirlas cara al exterior. Por ello, el o la adolescente, no dejan de
mirarse en el espejo. Necesitan segirse la pista a sí mismos día a día y no les
reslta fácil hacerse con na representación estable de sí mismos cando s
cerpo está cambiando.
El ser ya mayor, el tener los atribtos sexales como el padre, o como la
madre, y la ferte plsionalidad sexal, reabren la problemática edípica a la
qe el niño, para poder latenciarse, había dado na trega, entre otras
razones como hemos visto, por encontrarse en inferioridad de condiciones. La
sitación ha cambiado y el adolescente, tras a mendo merodear en ss
fantasías eróticas con los personajes de s entorno familiar próximo, siente
miedo, clpa, vergüenza y corre en bsca de la pandilla ("el mercadillo del
amor") donde, de forma más o menos progresiva, irá dando salida a s
plsionalidad sexal, a ss afectos y a ss confidencias. Esto no tiene siempre
lgar de forma sencilla y, con algna frecencia, tratando de apntalar s
narcisismo y paradójicamente s identidad sexal, tiene lgar algna
experiencia de tipo homosexal qe no tendrá relevancia en s estable
orientación heterosexal ftra.
Todo implsa al adolescente hacia na ineldible atonomía y atoconstrcción
definitivas, y, por tanto, se remeve el antigo proceso de separaciónindividación. Por otro lado, con la reactivación de la problemática edípica,
esta vez ha de encontrar s alternativa, ya no en na especie de trega de los
investimientos parentales como el niño latente, sino en n adiós a las
fijaciones eróticas hacia los padres. El adolescente ha de despedirse de las
imagos arcaicas (33) de nos padres protectores, idealizados, eróticos,
adivinadores de deseos, grandiosos o todavía con tintes simbióticos, al modo
qe el niño latente se despide de los Reyes Magos. Tanto canto más apego
exista hacia estas imagos de los padres, tanto más trabajo va a costarle al
adolescente sperar esta crisis, elaborar el delo de esta separación. Al
adolescente es esto lo qe le escece en s mndo interno. En na imagen
gráfica podríamos imaginárnoslo sentado en la plaza pública con na pancarta
en cada mano. Una diría: "Bsco a mis padres-Reyes Magos" y otra: "Los
padres-Reyes Magos no existen". Pero esta escena no podría tener lgar más
qe en na plaza pública interna, porqe el adolescente no pede reconocer s
dependencia cando se está jgando s narcisismo en sperarla.
El entorno no deja de percibir esta ambivalencia inconfesable del adolescente y
lo encentra contradictorio entre ss actitdes dependientes y ss proclamas
de independencia. Otro aspecto desconcertante para los padres, también con
algo inconfesable en relación con la reactivación edípica, es la actitd
rechazante qe sobre todo el adolescente púber mestra hacia el padre del
sexo opesto, qeriendo dejar bien sentado, ante sí mismo y los demás qe
nada erótico existe en esta relación. Pero además el adolescente provoca de
forma habital, en mayor o menor grado, a ss padres, con objeto de
encontrar en la reacción de ellos n cierto apoyo para el distanciamiento qe
ha de prodcirse. S toma de conciencia de qe ss padres no están a la altra
de ss idealizaciones infantiles sele serle útil para increparlos y generar cierta
trblencia qe le facilite na atonomización, externa e interna, menos
dolorosa al soslayar así la clpa y propiciar las racionalizaciones. Los padres
representan na fnción importante en la adolescencia de ss hijos. Mchos de
ellos, acostmbrados a ser idealizados por ss hijos, toleran mal la
desidealización irreverente del adolescente y s atonomización. Han de
elaborar n delo en paralelo a ss hijos. Ambas elaboraciones interactúan
positiva o negativamente entre sí.
El o la adolescente, tras haber recrrido en estos años, en mayor o menor
medida, a la mastrbación, haber tenido progresivas y diferentes experiencias
erótico-afectivas y haber realizado elecciones e identificaciones diversas, pede
volver con el ánimo más sereno hacia ss padres. Podrá reconocer ss
defectos y virtdes y relacionarse de manera más libre, menos conflictiva, y
adlta con ellos en n clima de afecto y mta comprensión. Es prácticamente
imposible, ser adlto si, tras los avatares de la adolescencia, no se prodce
na especie de reencentro conciliatorio con los padres.
Resmiendo, crecimiento y sexalización del cerpo, amento de la
plsionalidad, oscilación entre tendencias regresivas a estadios edípicos y preedípicos, y tendencias progresivas hacia la asnción del cerpo sexado y la
atonomía, delo del cerpo infantil y de las imagos protectoras y erotizadas
de los padres, cestionamiento de identidades con inqietdes narcisistas,
nevas identificaciones y elecciones de pareja, y despliege de mecanismos de
defensa para sobrellevar toda esta tarea (represión, regresión, identificación,
etc.), son las líneas de ferza esenciales de la adolescencia, en las qe el
entorno familiar y social tienen inddable importancia.
Es fácil imaginar qe, ante tal conmoción psicológica, qe remeve los
cimientos mismos de la personalidad, pedan prodcirse descompensaciones
psíqicas de estrctras o de organizaciones frágiles o na mayor
conflictalización de problemáticas no reseltas. La aparición de episodios
psicóticos agdos, o el inicio de psicosis de tipo esqizofrénico, son fácilmente
comprensibles tras haber señalado el cestionamiento, al qe el adolescente
ha de hacer frente, de ss identificaciones primarias y secndarias, y la ferza
de s movimiento plsional. El proceso primario, descrito por Fred, irrmpe
con violencia en las zonas más conscientes del Yo desorganizándolo pasajera o
definitivamente. Pensemos en las personalidades "psedo-self" de Winnicott o
en los prepsicóticos latenciales, qe peden tomar estos derroteros. Las
psicosis depresivas peden adqirir en la adolescencia formas similares a las
del adlto. La anorexia mental y la blimia son manifestaciones
psicopatológicas my vincladas a la adolescencia y ponen de relieve cómo la
antiga problemática, no reselta, del proceso de separación-individación
pede llegar a extremos graves cando es reactivada en la adolescencia. La
anorética y la blímica lchan denodadamente por no depender y se refgian
en n cerpo infantil qe denncia s angstia ante el cerpo sexado. La
patología del "acting" ocpa también n lgar importante en la psicopatología
adolescente, tanto en s vertiente psicosomática como comportamental. Sin
embargo conviene precisar qe n cierto nivel de actación no como signo de
na incapacidad de mentalización es considerado necesario en na adecada
evolción de la adolescencia. Finalmente, hay qe mencionar la frecencia de
las dismorfofobias en esta época en qe el cerpo cambia tanto y constitye
fácilmente el lgar de proyección de inqietdes, qe peden tener n valor
nerótico poco importante o constitir el comienzo de n episodio psicótico.
CLASIFICACION
Al abordar las bases históricas de la Psiqiatría infantil hemos visto como ya
Emminghas en 1887 daba na visión de conjnto de las diferentes
enfermedades mentales qe eran objeto específico de la Psiqiatría infantil y,
desde entonces hasta hoy han sido nmerosos los esferzos y propestas
nosográficas. Antes de Emminghas y my a mendo todavía despés las
nosografías psiqiátricas infantiles hacían parte de los adltos y no sólo
constitían n mero apéndice sino qe eran nosografías enanas (en el sentido
adlto mórfico del niño), más qe infantiles.
¿Merece la pena tener n instrmento clasificador de los problemas,
trastornos, enfermedades psíqicas de los niños y adolescentes?. A lo largo del
tiempo se han esgrimido argmentos a favor y en contra. Los argmentos en
contra peden resmirse así:
No hay enfermedades, sino enfermos.
Un excesivo interés nosográfico pede ir en detrimento del interés clínicoterapético.
El establecimiento de n diagnóstico pede fijar y encerrar demasiado las
impresiones clínicas del psiqiatra, menos receptivo así a cambios y
evolciones del paciente.
Riesgo de redccionismo de problemáticas más complejas y abiertas.
Qe la dimensión pronóstica del diagnóstico se indzca o qe se establezca n
diagnóstico definitivo. Los psiqiatras de niños sabemos efectivamente qé es
lo qe scede cando el entorno familiar o social considera a n niño "débil",
"rebelde", "mentiroso", "tonto", "genial", etc. Un diagnóstico trasmitido de na
determinada manera, en n momento crítico y por n personaje valorado,
tiene ss tradcciones en el mndo de las fantasías de los niños y de ss
padres. La imagen qe n niño recibe de s entorno sociofamiliar, sobre todo
canto más peqeño y dependiente es, va a marcar posiblemente s forma de
ser. Dar n diagnóstico, trasmitir a n colega "n niño diagnosticado", no es
siempre inoco y por ello el diagnóstico ha de merecer la pena por ciertas
razones y ha de ser manejado siempre de forma cidadosa.
Sin embargo, na actitd antinosográfica a ltranza no es razonable. Todo es
distinto y todo se parece, y en base a esos parecidos reagrpamos los
conceptos, las cosas, los seres vivos en general y también las personas: ss
calidades y ss problemas.
La capacidad de conceptalización y de clasificación es inherente al ser
hmano. Difícilmente se podrían intercambiar ideas, opiniones, experiencias
clínicas entre profesionales y del interés de ello nadie dda si no pdiésemos
referirnos a problemáticas psíqicas comnes a mchos niños sficientemente
bien identificadas. Y por spesto, mchas posibilidades de progreso hmano y
de investigación qedarían coartadas. Los riesgos comienzan cando n niño o
n adolescente no es más qe n diagnóstico, o el diagnóstico es n fin en sí
mismo, o no se perciben sficientemente ss flagrantes limitaciones.
L. Kanner recerda en s tratado el mito de Procsto qe estiraba a ss
héspedes o les cortaba las extremidades para qe se ajstasen exactamente
a la cama qe les ofrecía y lo traía a colación para mostrar cómo se venía
haciendo con los problemas del niño y del adolescente al acostarlos en la
"cama nosológica" del adlto. Lo mismo se pede decir al pretender qe los
problemas complejos y reales de n niño se ajsten, o se redzcan, a n
diagnóstico por my adecado qe éste sea.
Cita S. Lebovici (37) las sencillas medidas propestas por Shepherd y
colaboradores a tener en centa para establecer na clasificación:
· Evitar sbcategorías excesivamente nmerosas, contentándose con las
grandes sbclases generalmente admitidas.
· Tratar de introdcir pero esto es especialmente difícil en psiqiatría la
referencia a factores etiopatogénicos reconocidos.
· Establecer cidadosamente las instrcciones y glosarios necesarios para
tilizar la clasificación propesta.
Es decir, adoptar categorías diagnósticas amplias y poco nmerosas,
establecer factores etiopatogénicos y facilitar la comprensión y manejo de la
clasificación.
Pero todavía se plantean otras exigencias como la de no controvertir de
manera importante los criterios de las diferentes orientaciones teóricas para
qe se peda generalizar y obtener, por ejemplo, datos de mayor valor
epidemiológico. También es cierto qe peden establecerse, además,
clasificaciones de mayor coherencia con na cierta orientación, y de hecho
existen y se tilizan. Tal es el caso de las concepciones clasificatorias
operativas de las psicosis de J. Manzano y F. Palacio, qe desde prespestos
psicoanalíticos enriqecen abordajes clínicos más amplios con perpectivas
comprensivas y pronósticas (35). O también los recientes planteamientos de
diagnósticos dinámico-estrctrales discriminando estrctras intermedias
entre las neróticas y los estados límites (36).
Finalmente, otra cestión de orden general planteada es la de precisar mcho
los criterios para obtener na selección diagnóstica qe evitaría los llamados
"falsos positivos", o bien establecer criterios más amplios qe evitarían los
"falsos negativos". En el primer caso la investigación adqiriría mayores cotas
de rigor y en el segndo sería la clínica misma y el desarrollo de las
capacidades y de las adqisiciones formativas del clínico qienes saldrían
beneficiadas.
Si ya es difícil na clasificación en Medicina, en Psiqiatría lo es todavía más y
más aún en Psiqiatría de niños y adolescentes. Nos encontramos en primer
lgar, con seres en constante evolción, qe están madrando,
desarrollándose y constryendo s mndo interno, s estrctra psíqica, s
fncionamiento mental. ¿Qé significa en ellos n síntoma, n cadro
sindrómico, n diagnóstico de estrctra?. ¿Una visicitd del desarrollo, n
estancamiento, na configración definitiva para s estrctra psíqica de
adlto?. Con los niños, como señala Lebovici (37) no basta con diferenciar los
débiles de los caracteriales, es necesario preveer. El diagnóstico en niños y
adolescentes ha de tener n sentido pronóstico desde esta perspectiva de edad
evoltiva, y eso es na dificltad específica para establecer na clasificación.
Pero además el adolescente anqe a mendo no lo parezca y el niño son my
dependientes de s entorno, y ya no digamos el bebé lactante. ¿El diagnóstico,
por tanto, ha de hacerse del entorno, del niño, de la relación entre ambos, o
inclso definiendo n conflicto entre diferentes elementos del entorno (por ej.:
conflicto edcadores-padres)?. Dificltades diagnósticas similares se plantean
también en adltos gravemente dependientes. Pero con los niños esta
dificltad es casi constante y na valoración de conjnto del fncionamiento
mental del niño es esencial para hacer na estimación pronóstica y
terapética. No sirve de nada na clasificación sintomática. "El niño se ha
velto agresivo", pede ser n ejemplo de motivo de conslta de mchos
padres. ¿Es n niño normal de 2 años qe arranca con ferza en s fase de
oposición? ¿Es el primer síntoma de na psicosis simbiótica? ¿Se trata de n
niño de 11 años en el qe afloran tendencias caracteriales? ¿Es n niño de 5
años qe acaba de tener n hermanito y pega a los otros niños en la
gardería?. Variación de la norma, psicosis, tendencias caracteriales o
psicopáticas, crisis reactiva sin patología mental o en n niño boderline abando
nico... "comportamiento agresivo" no sirve de gran cosa si no va acompañado
de n diagnóstico global del tipo de fncionamiento men tal. Los pronósticos y
las medidas terapéticas, sólo en base al síntoma, no son posibles y el interés
de disctir entre profesionales o de investigar sobre tal concepto sintomático a
secas, pierde casi todo interés para la clínica. El anar en el diagnóstico n
elemento discriminativo del fncionamiento mental y otro ambiental y/o
etiológico, pede, entonces sí, añadir, en cierta medida, la necesaria
connotación pronóstica qe el diagnóstico psiqiátrico de niños y adolescentes
debe tener.
No describiremos aqí las diferentes clasificaciones de los trastornos mentales
del niño y del adolescente y, mcho menos haremos historia de ellas. El
capítlo V (F) de la CIE-10 y la DSM-IV, debido a s amplia difsión selen ser
clasificaciones bien conocidas por estdiantes y profesionales de la psiqiatría.
Vamos por ello, y por otras mchas razones, a transcribir aqí la "Lista de
categorías diagnósticas de la Clasificación Francesa de los Trastornos Mentales
del Niño y del Adolescente" (38) (C.F.T.M.E.A., en siglas francesas y
C.F.T.M.N.A. en siglas castellanas). Esta clasificación tiene las sigientes
características:
Es específica de la Psiqiatría de niños y adolescentes. Por ello, además, no es
necesario localizar items compartidos con categorias de adltos en apartados
clasificatorios distintos. Está concebida para ser tilizada por el especialista.
Trata de "asegrar", como indican R. Mises y Ph. Jeammet (39), los
disgnósticos esenciales en n campo en el cal peda realizarse n acerdo
mínimo entre psiqiatras de orientaciones diferentes". Estos atores dejan, sin
embargo, bien claro, qe no existe ningna clasificación netral (38).
Una colaboración entre el grpo francés y responsables de la O.M.S. permitió
establecer eqivalencias entre la C.F.T.M.E.A. y la CIE-10, de forma qe la
clasificación francesa no sea n obstáclo para la comnicación a escala
internacional.
Utiliza n sistema biaxial, distingiendo así entre dos momentos: no
prioritario, en bsca de na categoría clínica de base (eje I), y otro consagrado
a elcidar los factores anteriores o asociados, eventalmente etiológicos (eje
II). El segndo eje está sbdividido en dos ejes: no para los factores
orgánicos y otro para los factores y condiciones del medio.
Inclye n glosario (qe aqí no reprodcimos), proponiendo las definiciones
de las diferentes categorías y sbcategorías con criterios de inclsión y
exclsión. Además se precisan en la clasificación motivos y opciones tenidas en
centa para s elaboración y las diferencias con otras clasificaciones
existentes.
Tiene en centa pecliaridades diagnósticas tales como las de la díada madrebebé items del eje II como: disfncionamiento de las interacciones precoces o
depresión materna drante el período post-natal) o las pecliaridades de la
patología tan plástica como la del adolescente, en el qe las apreciaciones
pronósticas son clave (Items 2.00 a 2.04).
Una encesta realizada en 1988 en la totalidad de los Servicios públicos de
Psiqiatría de niños y adolescentes en Francia conclye qe la clasificación
francesa ha podido ser tilizada sin mayores dificltades en 55.054 niños y
adolescentes (40) (39).
Transcribimos pes aqí la Lista de Categorías Diagnósticas de la Clasificación
Francesa (C.F.T.M.N.A.) recogida y tradcida al castellano en el artíclo de R.
Mises y A. Rojas de la Revista Colombiana de Psiqiatría (39). Remitimos
también al lector al artíclo del Profesor Misés del número 10 de la Revista de
la Sociedad Española de Psiqiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente
(40) qe inclye, además de la lista y el modo de tilización, el Glosario y la
Tabla de eqivalencias con la CIE-10. Señalaremos na precisión qe, entre
otras qe hacen los atores de la Clasificación, nos parece imprescindible
señalar aqí: las categorías 1, 2, 3 y 4 responden a organizaciones exclyentes
la na de la otra y deben ser precisadas prioritariamente. Se acde a las
categorías 5, 6, 7 y 8 como categorías principales únicamente cando los
trastornos no peden se inscritos en las categorías 1, 2, 3 y 4.
LISTA DE LAS CATEGORIAS
Eje I: Categorías clínicas de base
1. Psicosis
1.00 Atismo infantil precoz tipo Kanner
1.01 Otras formas de atismo infantil
1.02 Psicosis precoces deficitarias
1.03 Disarmonías psicóticas
1.04 Psicosis de tipo esqizofrénico qe se manifiestan en la infancia
1.05 Psicosis esqizofrénica qe se manifiestan drante la adolescencia
1.06
1.07
1.08
1.09
Psicosis distímicas
Picosis agdas
Otras
No precisada
2. Trastornos neuróticos
(Es posible asociar dos síndromes individalizados en las sb-categorías 2.00 a
2.03; en tal caso, se debe seleccionar solamente la 2.ª cifra de la nmeración
de cada sb-categoría. Por ejemplo: los trastornos neróticos de dominancia
fóbico-obsesiva serán codificados 2.23).
2.00 Trastornos neróticos evoltivos de dominancia ansiosa
2.01 Trastornos neróticos evoltivos de dominancia histérica
2.02 Trastornos neróticos evoltivos de dominancia fóbica
2.03 Trastornos neróticos evoltivos de dominancia obsesiva
2.04 Trastornos neróticos evoltivos con predominancia de las inhibiciones
2.05 Depresión nerótica
2.06 Caracteres neróticos, patología neróticas de la personalidad
2.07 Trastornos neróticos con pertrbaciones predominantes de las
fncionanes instrmentales
2.08 Otros
2.09 No precisados
3. Patologías de la personalidad (exceptuadas las neurosis y las psicosis)
3.00 Trastornos de la personalidad y/o del comportamiento inscritos en na
disarmonía evoltiva
3.01 Patología narcisística y/o anaclítica, depresiones crónicas, abandonismo
3.02 Organizaciones de tipo psicopático
3.03 Organizaciones de tipo perverso
3.04 Trastornos de la identidad sexal
3.08 Otras
3.09 No precisadas
4. Trastornos reactivos
Se clasifican en esta categoría los trastornos definidos por la aparición
reciente, el vínclo con na casa precisa, la integridad de la personalidad, el
efecto rápido de la terapia.
4.00 Depresión reactiva
4.01 Manifestaciones reactivas diversas (sea cal fere el modo de expresión:
mental, compartamental, escolar, social)
4.02 No precisados
5. Deficiencias mentales (retardos, debilidades mentales, demencias)
Se clasifican aqí como categoría principal solamente las formas en la cales el
déficit mental constitye el elemento central. Las otras formas deben ser
clasificadas prioritariamente en 1, 2 ó 3 en fnción de la patología dominante,
caso en el cal la deficiencia mental es considerada como categoría
complementaria.
Se deben indicar a la vez la categoría de la deficiencia y el nivel mental (según
los tipos de C.I. tilizados por la O.M.S.). Una deficiencia armónica con n
coeficiente intelectal de 40 será codificada 5.15.
Coeficiente intelectual
5.0x
5.1x
5.2x
5.3x
5.4x
50 69
35 49
20 34
Inf. a 20
No precisado
Categoría
5.x5
5.x6
5.x7
5.x8
5.x9
Deficiencia armónica
Deficiencia disarmónica
Deficiencia con polihandicap sensorial y/o motor
Demencia
No precisada
6. Trastornos de las funciones instrumentales
Se clasifican aqí, como categorías principal, solamente los trastornos de las
fnciones instrmentales qe no se inscriben en na patología qe deba ser
clasificada prioritariamente en los rbros 1 a 5. En los otros casos, los
trastornos instrmentales deben figrar solamente como categoría
complementaria.
6.00
6.01
6.02
6.03
6.04
6.05
6.06
6.07
6.08
6.09
6.10
6.11
6.12
Retardo simple del lengaje
Trastornos aislados de la articlación
Trastornos complejos del lengaje oral
Trastornos lexicográficos
Discalclia
Trastornos del razonamiento
Tartamdeo
Mtismo electivo
Hiperqinesia, inestabilidades psicomotoras
Hiperqinesia asociada a movimientos estereotipados
Retardo psicomotor
Otros trastornos psicomotores
Tics aislados
6.13
6.14
6.15
6.19
Enfermedad de Gilles de la Torette
Intrincación de trastornos psicomotores y del lengaje
Otros
No precisados
7. Trastornos relacionados con el uso de drogas y de alcohol
Se clasifican aqí, como categoría principal, solamente las formas en las cales
la condcta de adición se sitúa en el primer plano, sea cal fere la patología
sbyacente.
Las otras formas deben ser clasificadas prioritariamente en 1, 2, 3 ó 4, según
el tipo de patología dominante, caso en el cal la condcta adictiva figrará
solamente como categoríaa complementaria.
Se debe identificar a la vez el so y el prodcto tilizado. El so ocasional de
cocaína será codificado 7.16.
Uso
7.0x
7.1x
7.2x
7.3x
7.9x
Contino
Ocasional
En remisión
En crso de deshabitación
No precisado
Prodcto tilizado
7.x0 Alcohol
7.x1 Tabaco
7.x2 Hipnóticos y tranqilizantes
7.x3 Morfínicos
7.x4 Marihana
7.x5 Alcinógenos
7.x6 Psicoestimlantes tales como anfetaminas, cocaína, cafeína
7.x7 Solventes
7.x8 Utilización de varios prodctos
7.x9 Otros prodctos y no precisados
8. Trastornos de expresión somática y/o comportamental
Se clasifican aqí, como categoría principal, solamente los trastornos de
expresión somática y/o comportamental qe no se inscriben en na patología
qe deba ser clasificada prioritariamente en los rbros 1 a 5. En los otros
casos, los trastornos de expresión somática y/o comportamental deben figrar
como categoría complementaria.
8.00 Enfermedades psicosomáticas
8.01 Trastornos psicofncionales
8.02 Anorexia mental
8.03
8.04
8.05
8.06
8.07
8.08
8.09
8.10
8.11
8.12
8.19
Blimia sin obesidad
Blimia con obesidad
Otros trastornos de las condctas alimentarias
Enresis
Encopresis
Trastornos del seño
Intento de sicicio
Trastornos aislados del comportamiento
Retardo psicógeno del crecimiento
Otros
No precisados
9. Variaciones de la normalidad
9.00
9.01
9.02
9.03
9.04
9.05
9.06
9.08
9.09
Angstias, ritales, miedos
Momentos depresivos
Condctas de oposición
Condctas de aislamiento
Dificltades escolares no clasificables en las categorías anteriores
Retardos o regresiones transitorias
Aspectos originales de la personalidad
Otras
No precisadas
Eje II: Factores asociados o anteriores eventualmente etiológicos
1. Factores orgánicos
(En caso de necesidad, se deben seleccionar varios números de códigos)
10 Asencia de factores orgánicos reconocidos
11 Factores ante-natales de origen materno
11.0 Daño infeccioso o parasitario (rbeola, herpes, toxoplasmosis, listeriosis,
sífilis, etc.)
11.1 Daño tóxico (medicamentos, alcohol, drogas, irradiación)
11.2 Daño relacionado con na enfermedad materna (diabetes, nefropatía,
malformación cardíaca, malntrición severa, etc.)
11.3 Otros
12 Factores perinatales
12.0 Prematridad, inmadrez
12.1 Sfrimiento cerebral perinatal
12.2 Incompatibilidad sangínea feto-materna
12.3 Otros
13 Daños cerebrales post-natales
13.0 Daño cerebral post-natal de origen infeccioso o parasitario
13.1 Daño cerebral post-natal de origen tóxico
13.2 Daño relacionado con n trama cerebral
13.3 Tmores cerebrales
13.4 Otros
14 Enfermedades de origen genético y congénitas
14.0 Trisomía 21 (Síndrome de Down)
14.1 Otra enfermedad relacionada con n anomalía cromosómica atosómica
14.2 Enfermedad relacionada con na anomalía cromosómicas gonosómica
(síndrome del cromosoma X frágil, disgenesias gonodales, etc.)
14.3 Fenilcetonria
14.4 Otras enfermedades metabólicas
14.6 Nero-eotodermosis congénitas (esclerosis tbrosa de Borneville, etc.)
14.7 Malformaciones cerebrales congénitas (micro o macrocefalia, enfalocele,
hidrocefalia)
14.8 Otras
15 Enfermedades somáticas invalidantes
15.0 Déficit sensoriales
15.1 Daño motor de origen cerebral (parálisis cerebral)
15.2 Daño nerológico de origen no cerebral
15.3 Enfermedades msclares (miopatía, etc.)
15.4 Malformaciones congénitas no cerebrales (espina bífida, psedohermafroditismo)
15.5 Secelas de accidente físico sin daño cerebral
15.6 Déficit inmnitario congénito o adqirido (SIDA, por ejemplo)
15.7 Hemofilia
15.8 Enfermedad somática crónica (hemopatía crónica diferente de la
hemofilia, cáncer, diabetes, mcoviscidosis, enfermedad renal, metabólica o
endocrina)
15.9 Otras
16 Convlsiones y epilepsias
16.0 Epilepsia idiopática
16.1 Encefalopatía epiléptica evoltiva y epilepsias severas (Síndrome de
West, Síndrome de Lennox-Gastat)
16.2 Otras epilepsias sintomáticas
16.3 Manifestaciones convlsivas no epilépticas
16.4 Otras
18 Otros
19 Respesta imposible por falta de información
2. Factores y condiciones del medio
(En caso de necesidad, se deben seleccionar varios números de código)
20 No hay factores del medio considerados como determinantes
21 Trastornos mentales o pertrbaciones psicológicas en la familia
21.0 Psicosis perperal
21.1 Depresión materna drante el período post-natal
21.2 Disfncionamiento de las interacciones precoces
21.3 Discontinidad de los procesos de cidados maternos drante el primer
año
21.4 Otro trastorno de las relaciones precoces
21.5 Patología mental de no o de ambos padres (diferentes de las
clasificables en 21.0 o 21.1
21.6 Patología mental de otro miembro de la familia
21.7 Alcoholismo o drogadicción de los padres
21.8 Pertrbaciones psicológicas severas y actalmente presentes en el grpo
familiar
21.9 Otros
22 Carencias afectivas, edcativas, sociales, cltrales
22.0 Carencias afectivas precoces
22.1 Carencias afectivas lteriores
22.2 Carencias socio-edcativas
22.3 Otras
23 Maltrato y negligencias graves
23.0 Violencias físicas otras
21.1 Negligencias graves
23.2 Abso sexal
23.3 Otros
24 Eventos qe acarrean la rptra de lazos afectivos
24.0 Hospitalización o estadía institcional prolongada o repetida del niño
24.1 Rptra iterativa de las formas de cidado
24.2 Hospitalización o estadía institcional prolongada o repetida de no o
ambos padres
24.3 Deceso de no o de ambos padres
24.4 Deceso de no o de varios abelos
24.5 Deceso de no o de varios hermanos
24.6 Abandono por no o ambos padres
24.7 Otros
25 Contexto socio-familiar particlar
25.0 Gemelos
25.1 Niño actalmente internado en na institción (o en cstodia)
25.2 Niño adoptado
25.3 Niño de padres divorciados
25.4
25.5
25.6
25.7
25.8
15.9
Niño edcado por los abelos
Familia mono-parental
Familia de migrantes
Enfermedad orgánica grave de no de los padres
Medio socio-familiar my desfavorecido
Otro
26 Niño nacido por procreación artificial
28 Otros
29 Respesta imposible por falta de información
(De la tradcción al castellano de la C.F.T.M.E.A., realizada por A. Rojas)
PREVALENCIA
R. Sadon citado por Chevallier (41) define la prevalencia como "el número de
casos de na enfermedad existentes en n momento dado, o a lo largo de n
periodo dado, en na población determinada".
La prevalencia y otros conceptos estadístico-epidemiológicos, tienen na
importancia cada vez mayor en Psiqiatría de niños y adolescentes. No está
my lejos el momento en qe la investigación epidemiológica en este campo,
se planifiqe a nivel internacional, anando esferzos hmanos, económicos y
científicos para salir del desorden en el qe tan a mendo se encentra. La
investigación debiera estar promovida desde la clínica y regresar a ella, porqe
en definitiva de lo qe se de prevenir ss trastornos mentales, o cando ya
están ahí, proporcionarle alternativas terapéticas satisfactorias. Cando no es
así, con cierta frecencia el clínico se mestra desinteresado por la
investigación epidemiológica o, al contrario, en na actitd excesivamente
dependiente.
El porvenir de la epidemiología psiqiátrica está en los trabajos comparativos
realizados con la misma población en la infancia, en la adolescencia y en la
edad adlta (estdios de prevalencia y de población qe conslta). Estos
trabajos son escasos y todavía my difíciles de realizar. Y por spesto, será
de n enorme interés la investigación epidemiológica realizada desde los
primeros tiempos del embarazo hasta los 3 años.
Pero lo qe realmente da interés a los datos epidemiológicos, es la posibilidad
de articlarlos con las investigaciones clínico-terapéticas en profndidad, y
esta articlación se hace casi inviable cando los estdios epidemiológicos no
están basados en clasificaciones nosográficas con referencia a estrctras
psíqicas o a fncionamientos mentales, sino en clasificaciones qe desarrollen
n coleccionismo sintomatológico sin mayor sentido. Acaso, tras manejar
infinitas variables en el ordenador por no hacer na hipótesis, se llege al
descbrimiento de qe existe algo así como n programa, na estrctra, na
organización mental. Se habrá entonces perdido ya mcho tiempo.
Las dificltades para investigar en epidemiología psiqiátrica con niños y
adolescentes, además de las de carácter general (como la nosográfica
mencionada), son esenciamente las sigientes:
El encontrarnos con sjetos en permanente evolción cyas manifestaciones
psicopatológicas cambian constantemente. Esto desconcierta más aún cando
se trabaja nosográficamente sin nociones de estrctra, o de organización
psíqica.
La importancia tan grande de los fenómenos reactivos debidos a la enorme
dependencia infantil y adolescente del entorno sociofamiliar, teniendo qe
contar con la opinión de padres y edcadores y debiendo valorar también la
interacción de ellos con el niño.
La dificltad para captar con criterios precisos determinadas configraciones
del fncionamiento de los niños menores de 3 años. En ellos además se
agrandan las dos dificltades anteriores.
Daremos ahora datos de prevalencia, y en general epidemiológicos, referidos a
la Psiqiatría de niños y adolescentes con objeto de poderse hacer na
peqeña composición de lgar sobre el estado del tema.
Mazet y Hozel (42) entresacan los sigientes datos de la pblicación de la
O.M.S. de 1977, "Sald mental y desarrollo psicosocial del niño".
· Del 5% al 15% de los niños de 3 a 15 años padecen trastornos psíqicos qe
jstifican na acción especializada.
· Los trastornos de la palabra y del lengaje se observan en el 1 a 5% de los
niños.
· La enresis, en el 3% de niños de menos de 10 años.
· La dislexia en el 3 a 10% de niños de inteligencia normal.
· La debilidad mental profnda, en el 0,4% de los niños.
· La debilidad mental ligera, en el 3% de los niños.
· El atismo infantil, en el 0,03 a 0,04% de los niños.
· Antes de los 4 años n 1 por mil de los niños son maltratados.
En n interesante capítlo M. Solé y F. Sirol (43) mencionan:
· Tres estdios epidemiológicos (pblicados entre 1973 y 1981) realizados en
París en el distrito XIII (C. Chiland) y XIV (F. Sirol) (43) y en la Gironde (A.
Serise). Los tres coinciden en señalar la inflencia del nivel social, económico y
cltral de la familia sobre los diagnósticos. El estdio de Sirol sobre población
consltante, mestra qe el 73% de los diagnósticos de trastornos graves de
la personalidad se establecen despés de los 15 años y antes de los 3 años (el
24% antes de los 3 años) y mestra también na relación importante entre
profesión del padre (nivel social) y diagnósticos.
· Tres estdios pblicados entre l976 y 1978 en Francia por Casadebaig y
Chevalier, Albernhe y Trnin, y Tiret, qe tienen en común la búsqeda de las
características sociodemográficas de la población consltante, qe es
comparada con la población del censo, y qe aportan los sigientes datos:
· El señalamiento escolar por razones de inadaptación del niño es el qe
condce a la demanda de conslta.
· Los niños consltados selen pertenecer a n nivel social medio o
desfavorecido y s entorno familiar presenta ciertas particlaridades (padres
separados o divorciados, viviendo en concbinato, madre soltera).
· Los niños están sobrerrepresentados (60%) con respecto a las niñas.
· El nivel socioeconómico de la familia está determinado por la profesión del
padre. La repercsión de la calificación profesional de la madre es menor y
refleja la del padre.
· Las familias son más nmerosas canto más bajo es el nivel social y en ellas
amenta el número de madres qe trabajan.
Ph. Chevalier en n extenso y laborioso artíclo (41), bsca comparar los
datos sociodemográficos de la población consltante con los datos
sociodemográficos de la población señalada por los estdios de prevalencia.
Para ello toma 25 estdios epidemiológicos de prevalencia en s mayoría
anglosajones y escandinavos y los pone en relación con 18 estdios franceses
sobre población consltante. Mencionaremos algún dato de interés qe tiliza y
algna conclsión:
· La conclsión general más importante es la qe confirma el conocido dicho
"no son todos los qe son". No es coincidente el perfil sociodemográfico de la
población qe conslta con el perfil sociodemográfico de la población
designada por los estdios de prevalencia. Si bien se conclye qe la mayor
parte de las variables sociodemográficas son discriminantes en psiqiatría
infantil, no lo son de na manera constante para la prevalencia y para la
conslta. El ator con ben sentido precisa además, qe la coincidencia
significativa entre n factor sociodemográfico y n determinado estado de
sald, no permite conclir de manera atomática qe se ha hecho el hallazgo
de n factor de riesgo. Sí nos permite, en cambio, hacernos la pregnta
sigiente:
¿La mala percepción de los problemas psíqicos de niños y adolescestes tiene
qe ver con las características sociodemográficas de ellos?.
· Una cestión metodológica qe sale a colación es qe de forma my
frecente se tilizan en los trabajos epidemiológicos de niños y adolescentes,
las encestas a padres y a profesores y, tras haber hecho na selección de
este modo de sitaciones spestamente problemáticas, se pasa a la
entrevista o, preferiblemente, al examen clínico del niño. Estos diferentes
procedimientos tienen distintas posibilidades y todo ello según cada patología.
Así Chevallier dice qe la valoración clínica del niño es más acorde con los
cestionarios de los padres qe con los de los profesores. Un estdio reciente
mencionado por I. Jalenqes y otros (44), y realizado recientemente por
Stavrakaki y cols., mestra qe los niños deprimidos sbestiman ss síntomas
mientras qe los niños ansiosos los sobrevaloran.
· En canto a la variable "edad", n dato significativo es qe los 25 estdios
citados de prevalencia, dirigidos a na población total de 25.032 niños,
abarcan edades comprendidas entre 3 y 18 años. Es decir, qe las dificltades
para abordar las edades más importantes de 0 a 3 años parecen evidentes.
· Las mestras francesas de consltantes indican qe las demandas tienen
lgar esencialmente drante las edades medias de la infancia. De 0 a 4 años
costityen el 12,9% de las nevas consltas y sólo n escaso 6% a partir de
los 15 años.
· En canto al sexo, en los 18 estdios franceses y en otros realizados en Gran
Bretaña, Canadá, Bélgica, Siza, Estados Unidos existe na evidente
sobrerrepresentación masclina en la población consltada, qe se sitúa en
na media de 64,1%, o sea na proporción niños/niñas de 1,78.
Sobrerrepresentación qe reslta más o menos similar como media de los 25
estdios de prevalencia.
· En fin, qe la mayor parte de las características sociodemográficas (sexo, tipo
de familia, edad, nacionalidad, categoría social, número de hermanos) tanto en
estdios de prevalencia, como de población consltante, constityen variables
discriminantes anqe no constantes en los dos campos. Sólo la nacionalidad
parece no inflir ni en la demanda, ni en la frecencia de los trastornos.
Señalaremos ahora algnas tasas de prevalencia indicadas en la DSM-III-R
(45):
· Retraso mental, 1% (proporción niño/niña = 1.5:1).
· Trastornos generalizados del desarrollo, 10-15 niños cada 10.000 habitantes
(proporción niño/niña = 2:1 a 5:1)
· Trastorno a la de DSM-III-R), 4-5 niños cada 10.000 habitantes (proporción
niño/niña = 3:1 a 4:1).
· Trastorno del desarrollo en la articlación de la palabra, 10% de los niños
menores de 8 años y 5% de los niños mayores de 8 años.
· Trastorno del desarrollo en el lengaje, 3% el de tipo expresivo y 3%
también el de tipo receptivo, ambos porcentajes en niños de edad escolar.
· Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, 3% de los niños (entre 6
y 9 veces más frecentes en niños en niñas).
· Trastorno de condcta, 9% de los varones y 2% de las jóvenes menores de
18 años.
· Anorexia nerviosa, oscila entre l cada 800 y l cada 100 jóvenes entre 12 y 18
años (este trastorno predomina en las jóvenes, 95%).
· Blimia nerviosa, 4,5% de las jóvenes y 0,4% de los varones, en estdiantes
de bachillerato.
· Trastorno de la Torette, 0,5 por 1.000.
Finalmente, n mincioso y completo estdio epidemiológico realizado en
España a partir de na mestra aleatoria de 6.432 niños de 4.º de EGB (crso
1985-86) dirigido por E. Doménech y A. Polaino-Lorente (46) para conocer la
prevalencia de la depresión en los niños de nestro país, conclye entre my
nmerosos resltados qe la tasa de prevalencia de la depresión mayor es del
1,8% de la población estdiada, mientras qe la tasa de prevalencia para el
trastorno distímico es del 6,4% de esta misma población.
Otros datos de prevalencia y, en general, epidemiológicos, como peden ser
los referentes al sicidio e intentos de sicidio, podrán verse cando se
aborden en otros capítlos las problemáticas y patologías.
BIBLIOGRAFIA
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Depresión Infantil. Barcelona, Expaxs, S.A., 1990.
BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA
LIBROS
1. Alexander F. y Selesnick S. Historia de la Psiqiatría. Barcelona, ed. esp.
Editorial Espaxs, 1970. (Excelente historia de la Psiqiatría qe dedica n
capítlo extenso, interesante y bien docmentado a la Psiqiatría Infantil).
2. Mahler M. y otros. El nacimiento psicológico del infante hmano. Benos
Aires. Marymar Ediciones, 1975. (Estdio de la vida psíqica de los primeros
años del niño. De gran importancia para la comprensión psicopatológica
derivada del fncionamiento de estos períodos).
3. Ajriagerra y Ochandiano J. de. Manal de Psiqiatría Infantil. Barcelona,
ed. esp. Toray-Masson S.A., 1976. (Manal enciclopédico de concepción
integradora, my tilizado y reconocido, sobre todo en Eropa).
4. Mazet PH. y Hozel D. Psiqiatría del Niño y del Adolescente. Barcelona.
Edit. Médica y Técnica S.A.. 2 volúmenes. 1981. (Tratado francés
eminentemente clínico y didáctico de orientación psicodinámica).
5. Lebovici S, Diatkiner R. y Solé. Tratado de Psiqiatría del Niño y del
Adolescente. 7 Tomos. Edit. Biblioteca Neva. Madrid, 1988. (El tratado más
completo y actal de Psiqiatría de Niños y Adolescentes. Compendio del
pensamiento francés sobre esta materia).
ARTICULOS
1. Bürgin D. Latencia: ¿Consolidación o desarrollo?. Cadernos de Psiqiatría y
Psicoterapia Infantil (Revista de SEPYPNA), n.º 9, Madrid, 1990.
(Además de compendiar el fncionamiento mental del niño de esta edad,
plantea cestiones de interés psicopatológico y evoltivo con ilstración
clínica).
2. Diatkine R. Preadolescencia, adolescencia y pbertad. Cadernos de
Psiqiatría y Psicoterapia Infantil (Revista de SEPYPNA), n.º 3, Madrid, 1987.
(Reflexiones de interés sobre el tema de no de los maestros de la psiqiatría
infantil y del psicoanalisis francés).
3. Misès R. Clasificación Francesa de los problemas mentales del niño y
adolescente (CFTMEA). En: Cadernos de Psiqiatría y Psicoterapia Infantil
(Revista de SEPYPNA) n.º 10. Madrid, 1990.
(Presentación y comentarios con tradcción al castellano de la Lista de
Categorías, Glosario yTabla de Eqivalencias con la CIE-10).
4. Misès R. Jeammet Ph. y otros. Classification franc,aise des trobles mentax
de l'enfant et de l'adolescent. En "La Psychiatrie de l'enfant". París, vol. XXXI1/1988.
(Presentación, versión y comentarios de la versión original francesa).
5. Chevalier Ph. Prevalence et facters sociodémographiqes. En: "La
psychiatrie de l'enfant". París, vol XXXII-2/1989.
(Extenso y valioso artíclo, comentado ya en el texto (epidemiología
psiqiátrica de niños y adolescentes).
2. VALORACION CLINICA EN PSIQUIATRIA DEL NIÑO Y DEL
ADOLESCENTE.
OBJETIVOS DE LA CONSULTA.
CONTENIDOS BÁSICOS
Autores: A.P.González González, P. Calderón López, T.Martínez
Rey y M. Bolívar Perálvarez
Coordinador: J.R. Gutiérrez Casares y F.J. Bustos, Badajoz
Todo
esferzo realizado en la valoración psiqiátrica de n niño o n
adolescente y encaminado a lograr n tratamiento psiqiátrico adecado debe
tener en centa la gran dificltad qe esta tarea conlleva y el gran volmen de
datos involcrados en ella.
No abndan los estdios qe definan la indicaciones específicas de cada na de
las modalidades terapéticas en psiqiatría infantil, por lo qe se acepta qe,
con algnas excepciones, todos los tratamientos sados en adltos peden ser
tilizados en niños y adolescentes. Un diagnóstico basado en el DSM-IV o en la
CIE-10 no es sficiente para la estrctración de n tratamiento en la mayoría
de las sitaciones clínicas. Los psiqiatras infantiles necesitamos más datos
con los cales planificar las intervenciones clínicas. Estos datos se obtienen
mediante na variedad de procedimientos clínicos qe, colectivamente, se
llaman evalación psiqiátrica (5).
En la sitación clínica cotidiana, el psiqiatra de niños y adolescentes realiza
na historia clínica, qe es el docmento qe recoge todos los datos médicos
referentes a n niño o adolescente enfermo. Habitalmente contiene la
anamnesis (interrogatorio), exploración física, examen nerológico, examen
mental, estdios psicológicos, exploraciones complementarias, elaboraciones y
discsiones del psiqiatra o del eqipo terapético, así como el diagnóstico y la
prescripción de n determinado tratamiento (4).
Si bien la fente esencial de la historia clínica es el diálogo entre el médico y el
enfermo (diálogo en el qe Von Weizsaecker destacaba como nota esencial el
contacto personal entre ellos), es el médico qien imprime a este diálogo la
orientación más conveniente para conocer (entender y comprender) al enfermo
(1). En el caso de la psiqiatría infantil el diálogo entre el médico y el niño está
condicionado, además, por la presencia de padres, ttores o institciones
públicas.
Toda historia clínica es na estrctra intrínsecamente nitaria y longitdinal,
en la qe se articlan tres momentos temporales: anamnesis, exploración y
catamnesis (1).
La anamnesis es el recerdo sbjetivo, narrado por el niño (o, en la mayoría
de los casos, comnicado por familiares) de sitaciones patológicas previas a
la enfermedad actal, completado con datos acerca de la familia (Tabla 1). Es
la parte de la evalación psiqiátrica qe reúne todos los datos personales y
familiares del enfermo anteriores a la enfermedad actal (1). La exploración
hace referencia al momento actal de la enfermedad y la catamnesis es la
descripción crítica de n caso clínico, realizada tras la evolción de la
enfermedad actal, así como la valoración del posible pronóstico (4).
Tabla 1. CONTENIDOS DE ANAMNESIS
Datos personales
Historia del cerpo como organismo (Biológica)
Historia vital interna (Psicológica)
Historia vital externa (Social)
Datos familiares
Antecedentes de enfermedades físicas (Biológica)
Historia vital interna la familia (Psicológica)
Historia vital externa (Social)
Además de la anamnesis, el psiqiatra lleva a cabo n examen mental, basado
en la sitación psicopatológica actal, así como na exploración física y, si es
necesario, nerológica. Algnas veces peden solicitarse estdios especiales
(análisis de laboratorio o exploraciones complementarias: psicometrías,
estdios electroencefalográficos, etc.). El conjnto de todos los datos
representa el Bloqe 1 o bloqe de recogida de datos qe, como ya hemos
visto, se denomina evalación psiqiátrica (Figra 1).
La evalación psiqiátrica pede estar inflenciada por factores tales como las
fentes de referencia, las qejas de los padres, la incertidmbre del evalador
y s estilo evalativo y el conocimiento de las posibilidades terapéticas.
La fente de referencia pede inflir en la valoración psiqiátrica a través de la
"etiqeta" de la derivación. Así, por ejemplo, los niños enviados desde las
escelas selen llegarnos bajo la etiqeta de "trastornos del aprendizaje" y los
niños qe se hallan bajo la protección de la administración con la de "mal
comportamiento", "alteraciones de condcta" o "delincencia".
1EVALUACION PSIQUIATRICA
Anamnesis
Estdios
fisiológicos
Examen físico - Examen nerológico - Examen Estdios
mental
Complementarios
2FORMULACION CLINICA
Formlación
Diagnóstica
Formlación
Etiopatogénica
Formlación
Personal- compensiva
4FORMULACION Y PLANIFICACIÓN TERAPEUTICA
Hallazgos
de
efectividad
para cada grpo o
para cada
diagnóstico
específico
Hallazgos
efectividad
para
etiopatogenia
Hallazgos
de
efectividad para
de
cada
característica
personal
cada
Biológica
Aprendizaje
General
Cognitiva
DSM-IV
Psicodinámica
CIE-10
Familiar
Otras clasificaciones Socio-Ambientales
Estado físico
Fncionamiento
general
Relaciones familiares
Relaciones con pares
Sitación escolar
Nivel cltral
Nivel socio-económico
Otras
Planificación del tratamiento adecado
2APLICACION TERAPEUTICA
Tratamientos disponibles
Tratamiento aplicado
Las qejas de los padres peden reflejar ss preocpaciones, así como las
propias filias y fobias en relación con la familia.
Toda sitación exploratoria conlleva determinada incertidmbre para el
evalador. El conocimiento, control y manejo de esta variable por parte del
psiqiatra infantil condiciona la estrctra, dración e intensidad de las
actividades dirigidas a la recogida de datos, y marca el "límite de
interminabilidad" propio de cada historia clínica. Los clínicos tienden a
desarrollar estilos característicos de evalación (estilos evalativos) los cales
vienen a reflejar dos dimensiones básicas: na de ellas se relaciona con el
grado de estrctración dado a la entrevista, la otra con el tipo de
pensamiento sado por el clínico, qe oscila desde la casi completa
dependencia de la lógica a na mayor dependencia del pensamiento intitivo.
El conocimiento por parte del psiqiatra de las posibilidades terapéticas
condiciona la evalación, pes inflyen en los datos qe emergen de la
sitación clínica, ya qe no se selen hacer esferzos para bscar datos qe no
van a poder ser tilizados en el tratamiento.
Dado qe la condcta del niño depende en gran medida del contexto, se deben
tilizar métodos específicos para evalar el comportamiento del niño en el
hogar (por los padres), en la escela (por los maestros) y en la sitación
clínica (mediante la comnicación con el niño y/o mediante la tilización de
escalas clínicas específicas) (8).
En la actalidad disponemos de métodos normalizados para valorar la
inflencia de factores tales como la discrepancia conygal, la atoestima o la
sensibilidad de n progenitor hacia los hijos. Fnciones tales como el progreso
escolar, el número y el tipo de amigos qe hace y la atonomía general del
niño o adolescente peden ser evalados de manera adecada por los
maestros, los compañeros o las personas qe cidan del niño o adolescente
(8).
OBJETIVOS DE CONSULTA Y PRINCIPIOS GENERALES
Una vez recogidos todos los datos y realizada la evalación psiqiátrica, el
psiqiatra debe realizar na formlación clínica (bloqe 2 de la Figra 1).
Dentro de ella, en psiqiatría del niño y del adolescente, conviene distingir
tres tipos de formlación: la diagnóstica (principalmente psicopatológica), la
etiopatogénica y la personal-comprensiva.
La formlación diagnóstica (a la qe solemos referirnos sando el término
general de diagnóstico) está centrada en la valoración de los síntomas y signos
qe el paciente compartiría con otros niños/adolescentes a los qe también se
les diagnosticara con la misma etiqeta. La formlación diagnóstica se realiza
en base a clasificaciones psicopatológicas generales (Tabla 2) o a
clasificaciones con criterios estrctrados y qe son internacionalmente
aceptadas: DSM-IV (Tabla 3) o CIE-10 (Tabla 4).
Tabla 2. Categorías sintomatológicas generales en niños y adolescentes
[Lewis M, Volkmar FR 1990: Clinical aspects of child and adolescent
development. Lea & Febiger, Philadelphia 1990]
1.Trastornos del desarrollo
2.Trastornos mentales orgánicos
3.Trastornos del pensamiento
4.Trastornos afectivos, ansiedad y conflictos o síntomas neróticos.
5.Trastornos psicofisiológicos
6.Reacciones a n ambiente no favorable
Tabla 3. DSM-IV. Categorías mayores
[American Psychiatric Association (1994): Diagnostic criteria from DSM-IVTM.
APA, Washington]
Trastornos qe salmente tienen s primer diagnóstico en la infancia niñez o
adolescencia
Retraso mental
Trastornos del aprendizaje
Trastornos de las habilidades motoras
Trastornos de la comnicación
Trastornos profndos del desarrollo
Trastornos de déficit de atención y condctas alteradas
Trastornos de la alimentación y de la condcta alimentaria de la infancia o
niñez precoz
Trastornos de tics
Trastornos de la eliminación
Otros trastornos de la infancia, niñez o adolescencia
Delirim, demencia, amnesia y otros trastornos cognitivos
Trastonos mentales debidos a condición médica general no clasificados en otro
lgar
Trastornos relacionados con el abso de sbstancias
Esqizofrenia y otros trastornos psicóticos
Trastornos del hmor
Trastornos de ansiedad
Trastornos somatoformes
Trastornos ficticios
Trastornos disociativos
Trastornos de la identidad sexal y del género
Trastornos de la condcta alimentaria
Trastornos del seño
Trastornos del control de los implsos no clasificados en otro lgar
Trastornos del ajste
Trastornos de la personalidad
Otras condiciones qe peden ser foco de atención clínica
Códigos adicionales
Una vez evalado el cadro clínico y diagnosticado el paciente, debemos
realizar na formlación personal-comprensiva, la cal pede ser entendida
como aqella actividad clínica dirigida a comprender y definir las condctas
particlares de n niño o adolescente y a diferenciar las características
específicamente personales qe no comparte con otros niños, ni siqiera con
aqellos qe tienen s mismo diagnóstico.
Tabla 4. CIE-10. Categorías mayores
[OMS (1992): The ICD-10 Classification of mental and behavioral disorders:
Clinical desscriptions and diagnostic gidelines. OMS, Ginebra 1992.
(Adaptación española: Meditor, Madrid, 1992)]
F00-F09 Trastornos mentales orgánicos, inclidos los sintomáticos
F20-F29 Esqizofrenia, trastorno esqizotípico y trastornos de ideas delirantes
F30-F39 Trastornos del hmor (afectivos)
F40-F49 Trastornos neróticos, secndarios a sitaciones estresantes y
somatomorfos
F50-F59 Trastornos del comportamiento asociados a disfnciones fisiológicas y
factores somáticos
F70-F79 Retraso mental
F80-F89 Trastornos del desarrollo psicológico
Trastornos específicos del desarrollo del habla y del lenguaje
Trastornos específicos del desarrollo del aprendizaje escolar
Trastornos específicos del desarrollo psicomotor
Trastorno específico del desarrollo mixto
Trastorno generalizado del desarrollo
Otras trastornos del desarrollo psicológico
Trastorno del desarrollo psicológico sin especificación
F90-F98 Trastornos del comportamiento y de las emociones de
comienzo habitual en la infancia
y adolescencia
Trastorno hipercinético
Trastornos disociales
Trastornos disociales y de las emociones mixtos
Trastornos de las emociones de comienzo habitual en la infancia
Trastornos del comportamiento social de comienzo habitual en la infancia y
adolescencia
Trastornos de tics
Otros trastornos de las emociones y del comportamiento de comienzo habitual
en la
infancia y adolescencia
F99 Trastorno mental sin especificación
El tercer jicio clínico, la formlación etiopatogénica, es la valoración de las
posibles etiopatogenias implicadas en n caso particlar, qe eqivale a
relacionar la posibles casas y motivos generales pero adaptados a n niño
particlar, y elaborar las cadenas etiopatogénicas más adecadas para explicar
las relaciones entre la formlación diagnóstica y la personal-comprensiva (7).
A modo de resmen, podemos decir qe la evalación psiqiátrica es el primer
bloqe (Figra 1) de la valoración clínica de n niño o adolescente, donde se
realiza la recogida (en forma libre o estrctrada) de todos los datos
necesarios para poder elaborar, con n mínimo grado de incertidmbre, el
papel de los múltiples factores etiológicos en la prodcción del síndrome
psiqiátrico específico de n niño o adolescente, y qe obtiene como resltado
la constrcción, por parte del psiqiatra, de n modelo clínico del paciente
llamado formlación clínica. Este modelo no es sino na representación, desde
el pnto de vista del psiqiatra, de la complejidad del niño o del adolescente
con patología psiqiátrica y, por ello, debe estar abierto a continas revisiones,
realizadas a partir de los datos aportados en el crso de la actividad clínica y
terapética.
La formlación clínica es na estrctra teórica y sbjetiva, pero totalmente
necesaria para la elaboración posterior de la formlación y planificación
terapética (bloqe 3 de la Figra 1), qe tiene como finalidad la formlación,
otra vez teórica, de las necesidades terapéticas qe mejor reselvan los
síntomas, los conflictos y los problemas asociados a la formlación clínica
previa. Una vez formlada la estrctra terapética ideal, se realiza la
planificación o elección, entre n amplio abanico de posibilidades, de los
tratamientos adecados. La formlación y planificación terapética pede
definirse como el proceso qe ocrre entre la formlación clínica y la aplicación
terapética final (5).
La formlación y planificación terapética es n modelo teórico realizado por el
psiqiatra qe posteriormente se concretiza cando se aplica a na sitación
socio-familiar determinada. Definimos la aplicación terapética (bloqe 4 de la
Figra 1) como aqella parte de la formlación terapética qe pede ser
aplicada a n paciente determinado, con n medio familiar determinado y en
na realidad asistencial determinada.
La formlación clínico-terapética (FCT) (bloqes 2 y 3 de la Figra 1) se
caracteriza por s capacidad de integración de los datos disponibles. Todos los
datos extraídos desde distintas y variadas fentes clínicas (niño, padres,
hermanos, administración, tribnales de jsticie, etc...) y por métodos
diferenciados (entrevistas estrctradas, tests, electroencefalogramas, etc...)
deben agrparse en na estrctra nitaria qe nos permita tener n modelo
teórico, tanto del paciente como de las actaciones implicadas en el
tratamiento de s trastorno psiqiátrico.
La FCT debe adaptarse, en primer lgar, a la sitación clínica actal y a los
diferentes diagnósticos (no olvidemos qe en los niños es my frecente la
comorbilidad diagnóstica). Los componentes esenciales de na FCT se basan
en los datos derivados del diagnóstico, de la comorbilidad y de la evolción y
estabilidad. El diagnóstico es la descripción nosológico-sistemática de n
cadro clínico, qe en la práctica es la sma de conocimientos sobre los qe se
basa n tratamiento. (4) Es probable qe pacientes con diferentes diagnósticos
respondan a diferentes tratamientos. Para ello, el psiqiatra infantil bscará
tanto en s propia experiencia clínica como en las pblicaciones científicas toda
aqella información qe correlacione n diagnóstico determinado con na
bena respesta a n tratamiento específico. Algnos tratamientos peden ser
más efectivos qe otros para el mismo diagnóstico, según el momento en qe
lo apliqemos.
Una vez realizada la formlación diagnóstica, el sigiente paso debe ser la
búsqeda de informaciones qe relacionen dicho diagnóstico con algún
conocimiento científico qe haya sido efectivo en el tratamiento de otros
pacientes con ese mismo diagnóstico. Se sabe qe algnas intervenciones
terapéticas tienen na clara eficacia en el tratamiento de algnos diagnósticos
específicos (p.e. el so de metilfenidato en los trastornos por déficit de
atención o de imipramina en la enresis noctrna), anqe en otras ocasiones
pede sceder qe no esté tan claro el tratamiento de elección. En estos casos
el clínico debe bscar similitdes entre el paciente actal y algún otro paciente
tratado anteriormente y tilizar aqellas intervenciones qe tvieron éxito en
circnstancias similares.
En segndo lgar, la FCT debe adaptarse a la búsqeda de métodos
terapéticos qe se hayan demostrado útiles en el tratamiento de conflictos o
problemas asociados con las mismas características personales del paciente.
En tercer lgar se debe tener en centa la tilización de técnicas terapéticas
dirigidas a la rptra de la cadena etiopatogénica qe predispone,
desencadena o mantiene el trastorno psiqiátrico. Según las etiopatogenias de
los distintos trastornos vayan siendo descbiertas, las posibilidades
terapéticas serán más específicas y definidas. Cando n clínico realiza
hipótesis sobre las distintas variables etiopatogénicas es necesario qe
investige la actación y la importancia de estas variables, como factores
predisponentes, desencadenantes o mantenedores de la psicopatología actal.
Un estdio etiopatogénico adecado debe considerar cinco tipos de hipótesis
(Tabla 5).
Tabla 5. Hipótesis etiopatogEnicas
1.2.3.4.5.-
Hipótesis
Hipótesis
Hipótesis
Hipótesis
Hipótesis
biológicas
de aprendizaje
cognitivas o apercitivas
psicodinámicas
ambientales
Las circnstancias individales más importantes se corresponden con los ejes
III (enfermedad física concomitante o complicaciones), IV (grado de estrés qe
se prodce al comienzo de la sintomatología) y V (Nivel adaptativo máximo
previo) de la DSM-IV, y podrían ser los sigientes: estado físico,
fncionamiento individal general, relaciones familiares, relaciones con otros
niños, escela y actividades extraescolares jnto con datos socio-económicos y
cltrales.
Cando los tratamientos óptimos, por el motivo qe sea, no están disponibles,
el psiqiatra infantil debe contemplar la adecación de la FCT a los recrsos
terapéticos disponibles y a otras variables qe peden inflir en el
tratamiento (Tabla 6). El terapeta debe ser consciente de las intervenciones
disponibles. Esto implica el conocimiento de las evidencias empíricas de la
tilidad de los distintos recrsos terapéticos, de la manera en qe los
tratamientos actúan y la posesión de n grado aceptable de experiencia en s
so. Además el terapeta debe tener n conocimiento claro de los posibles
efectos secndarios de cada na de la modalidades terapéticas.
Una vez qe el clínico ha determinado si existen problemas en algna de las
categorías psicopatológicas mayores, debe decidir si los problemas
encontrados reqieren algún tipo de intervención: "El paciente debe recibir
tantos tipos diferentes de intervenciones como sean necesarias, pero no más
de las necesarias" (3).
Tabla 6. Otras variables que intervienen en la formulación clínicoterapEutica
1. Capacidad para comnicarse verbalmente
2. Aceptación o rechazo del tratamiento
3. Edad y fase del desarrollo del niño
4. Previsible cmplimiento del tratamiento
5. Factores cltrales
6. Estats familiar actal:
Rol del niño en la familia
Estrctra familiar, cercana y familiares más lejanos
Estats marital
7. Peligro para él mismo y para otros
8. Grado y calidad de la motivación
9. Historia del desarrollo precoz
10. Edcación
11. Sitación económica
12. Historia familiar/genética
13. Factores geográficos
14. Historia de tendencias antisociales
14. Segros médicos (Segridad Social, Compañías privadas...)
15. Inteligencia
16. Actividades e interés por las mismas
17. Sitación legal
18. Ocpación o estats escolar
19. Episodios previos de la enfermedad
20. Experiencias de tratamientos pasados
21. Presencia y natraleza de algún trastorno del aprendizaje
22. Fortaleza o debilidad psicológica (capacidad de llevar a cabo determinado
tipo de tratamiento)
23. Calidad de las relaciones objetales
24. Raza y etnia
25. Factores religiosos
26. Severidad de estrés previo a la presentación de los síntomas
27. Desarrollo sexal. Rol e identidad sexal
28. Estado de la enfermedad
En algna ocasión los problemas encontrados van a necesitar n tratamiento
estrctrado. Afortnadamente en Psiqiatría infanto-jvenil es posible realizar
na intervención terapética en n área determinada y, si la intervención es
adecada, lograr na mejoría importante en otras áreas o en el fncionamiento
general del niño o del adolescente.
Si despés de na adecada valoración aparecieran varias áreas deficitarias,
se debe valorar el orden en qe van a ser abordadas o la necesidad de abordar
varias de ellas simltáneamente. Si existiera n problema amenazante para la
vida o la sald física del paciente, este debe ser tratado en primer lgar. Una
regla general es la actación sobre los pntos de máxima inflencia, qe son
los pntos en los qe es mayor la capacidad de alianza de las personas
implicadas y aqellos cya resolción conlleva mayor beneficio para todos los
afectados.
Otra circnstancia a tener en centa cando se planifican prioridades en el
tratamiento de niños o adolescentes con problemas múltiples es la presencia
de resistencias qe interrmpan o dificlten el tratamiento. También deben
observarse los rasgos indicadores de na mayor motivación para el cambio y
las actaciones qe han sido tilizadas por la familia para consegir progresar
adecadamente.
La planificación terapética diferencial consiste en la selección, en orden de
prioridad, de na actación crativa, correctora o paliativa en el niño o
adolescente, s familia y, si fera necesario, s medio ambiente (5).
A la hora de aplicar los principios generales de la PCT a la psiqiatría del niño y
del adolescente hay qe tener en centa el rápido crecimiento y los grandes
cambios qe sceden drante los años de la infancia y la adolescencia. Estos
cambios se prodcen tanto en los aspectos físicos como en los mentales,
sociales y relacionales.
Estos cambios madrativos no se prodcen de na manera niforme ni con n
ritmo constante, sino qe se peden apreciar aceleraciones y regresiones
brscas, en las qe todos ellos están íntimamente relacionados.
CONTENIDOS BASICOS DE VALORACION
La entrevista clínica destinada a la valoración psicopatológica de n niño tiene
algnas características qe la diferencian de las qe se realizan con n
paciente adlto. En el niño existe mcha variedad en las sitaciones clínicas,
en las personas cercanas, en las relaciones familiares y académicas y en la
presentación de circnstancias imprevistas, lo qe dan a estas entrevistas na
dificltad añadida.
Como ya hemos dicho, el trabajo es complejo y mltidimensional. Se deben
analizar las condctas problema y ver el significado de las mismas en la
historia del niño y s familia, la organización psicopatológica del niño, el
sistema de interacción familiar y valorar el desarrollo evoltivo.
Uno de los aspectos más complicados es el establecimiento de na
comnicación con el niño qe sea eficaz, afectiva y qe no se limite a n
diálogo (¡y mcho menos a n monólogo!) imbido en na actitd defensiva o
excesivamente medicalizada. Para ello debemos conocer las diversas formas
de comnicación del niño con los adltos.
Diálogo cara a cara. Similar al tilizado con el paciente adlto. Básicamente es
la forma qe se tiliza en niños mayores de 11 años, anqe se pede sar en
niños más peqeños jnto con algno de los otros medios de comnicación. El
lengaje del psiqiatra debe ser accesible al niño, teniendo en centa s edad
y nivel intelectivo. Además se debe prestar atención a otras formas de
lengaje no verbal, a las qe los niños son especialmente sensibles (tono de
voz, gestos...).
Dibujos. Una forma eficaz de comnicarnos con el niño, principalmente en
menores de 11 años, pede ser el dibjo libre, consistente simplemente en
presentarle al niño n folio en blanco y nos lápices e invitarle a qe dibje lo
qe qiera. Si el primer dibjo es demasiado convencional (na casa...) pede
ser útil proponer n tema para n segndo dibjo (p.e. na familia). Si el niño
se inhibe ante na hoja en blanco se pede proponer n tema inicial o tilizar
la técnica del garabato de Winnicott, esbozando na forma a partir de la cal
se va imaginando na figra.
Juegos. Jegos con coches, mñecas otros drante los cales el niño va
escenificando ss imaginaciones, dominando s angstia e identificándose con
las personas de s entorno.
Diálogo imaginario. Jnto con el jego es na técnica my útil en los niños
más peqeños (sobre todo en edad preescolar). Algnas formas pede ser na
historia inventada o el jego con marionetas.
La tilización de no otro modo de comnicación depende de las
circnstancias personales del niño (psicopatología, edad, nivel de desarrollo) y
del dominio por parte del psiqiatra de na otra técnica.
Al igal qe en psiqiatría de adltos, a la hora de registrar la información en
la historia clínica de n niño o de n adolescente es conveniente tilizar n
formato específico en el qe consten, de forma clara, todos los datos qe
obtenemos, tanto del paciente como de familiares, edcadores o de otras
personas cercanas. Un ejemplo de formato de historia clínica pede ser el
sigiente (Apéndice 1):
Apéndice 1. Modelo de historia clínica en psiquiatría del niño y del
adolescente
1. DATOS DE FILIACION
Hª Nº:
Apellidos:
Nombre: Sexo:
Nombre y Dirección de los Padres:
Residencia del Niño:
Fecha de Nacimiento: ______/______/_______ Edad: ___ años y ____ meses
Lgar de Nacimiento:
Tiempo de residencia en la población actal:
Profesión de los Padres:
Varios (religión, raza, lgar de procedencia en caso de transeúnte o
emigrante):
2. INGRESO EN LA RED ASISTENCIAL
2.1. Consulta actual
Fecha: _____/_____/_____ Edad del niño: ____ años y ____ meses
Responsable del Envío
Motivo adcido
Tipo de derivación e intervalo entre la decisión de consltar y la conslta
Aceptación del niño
Aceptación del padre
Aceptación de la madre
Familiares o acompañantes (Qienes vienen?, Por qé vienen?, Por qé no
vienen otros?)
2.2. Primera consulta
Fecha:____/____/_____ con ___ años y ___ meses
Motivos para iniciar la conslta con n médico (persona qe decidió consltar,
motivo por el qe lo
decidió, reacciones de otros miembros de la familia, mecanismos por los qe
encontraron la solción final)
3. ANALISIS BIOGRAFICO
3.1. Historia connatal
Número gestaciones previas
Abortos previos o posteriores
Planificación del embarazo
¿Cómo fe s embarazo?
Edad de la madre en el parto: ______ años Edad del padre:______ años
¿Ingirió medicamentos o sstancias tóxicas drante el embarazo?
¿Ingirió algún medicamento?
Drante el embarazo
No Sí
presentó ....?:
Ns/Nc
Vómitos
Accidentes/tramatismos
Bocio
Diabetes
Infecciones
Hipertensión
Radiografías
Enfermedades médicas
¿Tvo
toxemia
o
eclampsia?
¿Tvo
incompatibilidad
Rh?
Dración del embarazo: _____ meses ¿Canto dró el parto?: ______ horas
¿Recibió algna medicación para facilitar el parto?
¿Existió sfrimiento fetal drante el parto?
El parto fe Normal Difícil Problemático Patológico
Ventosa Forceps Indción Farmacológica Cesárea
Cianosis Sí No NS/NC Ictericia: Sí No NS/NC
¿Cánto pesó al nacer?: ______ kilos y __________ gramos
¿Hbo complicaciones despés de nacer?
Incbadora: NS/NC No Sí: _____ días
Lámpara/fototerapia: No Sí NS/NC
3.2 Lactancia
Materna: _______ meses. Especificar motivo de sspensión:
Artificial drante: _________ meses
Scción:
Problemas al destete
3.3. Desarrollo psicomotor y de la condcta
Valoración general
Mantvo la cabeza a los: _____ meses
Sonrió a los: ______meses
Primeros pasos: ______ meses
Se sentó solo a los: _____ meses
Gateó a los: ______ meses
Primeras palabras (papá/mamá) a los: ______ meses
Dos o más palabras jntas a los: ______ meses
Habló con soltra a los: ______ meses
¿Dejó de hacerse caca por el día?: ______ meses No dejó
¿Dejó de hacerse pipí por el día?: ______ meses No dejó
¿Dejó de hacerse pipí por la noche?: ______ meses No dejó
¿En canto tiempo controló totalmente el pis y la caca desde qe comenzó?
¿Tvo algún problema congénito?
¿Tvo algún problema de sald drante la infancia?
¿Tvo problemas de alimentación en la primera infancia?
¿Tvo dolores de barriga con frecencia?
¿Tvo dolores de cabeza con frecencia?
¿Tvo dificltades con el de seño?
¿Tvo problemas para despertarse?
¿Fe llorón de peqeño?
¿Sigió na evolción y n progreso adecados?
¿En general, fe n bebé..? Fácil Normal Difícil My difícil
¿Fe sociable con otras personas?
¿Cando qería algo, como era de insistente?
Nivel del actividad en la primera infancia/primeros pasos
3.4. Historia médico-qirúrgica
Vacnación: Adecada No adecada NS/NC
Enfermedades qe ha padecido. Secelas prodcidas
¿Le han operado algna vez? No NS/NC Sí
Total operaciones: ___________
¿Draron?: ___________días . Describirlas:
¿Cómo describiría el estado general de sald de s hijo?
¿Cómo es s oído?
¿Cómo es s vista?
¿Coordinación motora grosera?
¿Coordinación motora fina?
¿Cómo es s pronnciación?
¿Tiene algún problema para dormir?
¿Se orina en la cama por la noche? No Sí
¿Se hace caca en la cama por la noche? No Sí:_____días/sem
¿Se hace caca en la ropa drante el día? No Sí:_____días/sem
¿Tiene problemas con el control del apetito?
Pica Onicofagia Scción del plgar
¿Tiene algún problema crónico (>2 años) de sald? Especificar
¿Ha tenido algún accidente? Total de accidentes: _____
¿Hay sospecha de consmo de tóxicos?
¿Antecedentes de malos tratos o de absos físicos?. Especificar:
Historia de tratamientos
¿Ha recibido tratamientos con fármacos? Especificar:
¿Ha recibido tratamientos psicológico? Especificar:
Desarrollo psicosexal
Menarqia No Sí a los ______ años
Menstración
3.5. Definición general del carácter del niño
Referida por
Principal preocpación o problemas
¿Qé estrategias han sido realizadas para corregir estos problemas?
Indicar cales han tenido éxito
En general ¿qe porcentaje de veces s hijo termina lo qe empieza?
En general ¿qe porcentaje de veces s hijo cmple con lo qe se le manda?
¿Con qé frecencia coinciden los padres en la estrategia de disciplina?
¿En la vida del niño, hbo algún acontecimiento estresante? No Sí
Divorcio/separación padres Accidentes/enfermedades familia
Problemas conygales Pérdida de trabajo de los padres
Cambio frecente de colegio Mdanzas frecentes
Problemas económicos
¿Presenta el niño algna característica o síntomas qe merezca reseñarse?
Describirla:
4. ESTRUCTURA FAMILIAR
4.1. Aspectos sincrónicos/actuales (Estructura familiar, árbol
genealógico)
¿Estado civil de los padres?
Casados
UConsensada
Separados
Divorciados Vidos
El EC actal es desde hace ______ años
¿Cómo de estable ha sido s matrimonio?
Descripción general de la familia (edad, profesión y rasgos esenciales). Arbol
genealógico
Casa donde viven
¿Habitación individal para el niño/a?
Descripción global de las características sociales de la familia (Cómo pasan n
día de diario y n
domingo, navidades, cmpleaños y vacaciones estivales)
4.2. Aspectos diacrónicos
Viajes y mdanzas familiares (estancias con otros miembros de la familia;
motivos y valoraciones)
Reacción de los hermanos al nacimiento del paciente
Relaciones familiares (con los padres, con los hermanos)
Otras circnstancias reseñables (especificar para cada na la edad del niño en
ese momento y como creen
qe inflyeron en él, así como qién lo centa).
Adopción (motivo, edad, conoció a ss padres, vivió en institciones o centros
de ttela)
4.3. Antecedentes familiares
Antecedentes familiares psiqiátricos. Describir:
Problema/Trastorno médico
5. ESCUELA Y AMIGOS
5.1. Situación académico/escolar previa
Gardería
Básica
Bachillerato
Rendimientos generales
Relación con amigos. Especificar:
Relación con maestros. Especificar:
¿Ha recibido algún programa de edcación especial?. Especificar:
Ha sspendido algna vez?
Ha sido explsado colegio?
Ha repetido crsos?
¿Ha recibido tratamiento adicional para corregir los problemas anteriores?.
Especificar:
5.2. Situación académico/escolar actual
Colegio actal
Crso Repite crso: No Si
Rendimientos actales
Relación con maestros
¿Facilidad para hacer amigos (comparado con otros niño)?
Relación con amigos
¿En término medio cánto le dran las amistades?
Psicopatología relacionada con la escela
Drante este crso, ...
Ha sspendido algna asignatra No Sí nº:___
Ha sido explsado algna vez No Sí nº:___
¿Tiene algna instrcción adicional para corregir los problemas actales?
6. ENFERMEDAD ACTUAL
6.1. Anamnesis
Motivo de conslta (para la madre, para el niño)
Inicio, evolción, estado clínico actal
6.2. Cambios vitales
6.3. Examen mental
Conciencia
Orientación
Nivel de atención
Memoria
Capacidad Intelectiva (CIVerbal/CIManiplativo/CITotal)
Afectividad
Pensamiento y lengaje
Sensopercepción
Seño
Ntrición y condcta alimentaria
Sexalidad
Agresividad
Psicomotricidad: mímica y motórica
Presentación
Higiene
Biotipo
Reacción al examen
Fiabilidad y sitaciones ligadas al entrvistador
Resaltar y resmir los datos más importantes del EM
6.3. Condicionantes recientes de la enfermedad actual
Psicológicos
Familiares
Ambientales
Biológicos
Médicos
7. EXPLORACIONES (físico-nerológica, psicológicas y complementarias)
8. FORMULACION DIAGNOSTICA
DSM-IV:
Eje I:
Eje II:
Eje III:
Eje IV:
Eje V:
CIE-10-1:
CIE-10-2:
CIE-10-3:
CIE-10-4:
CIE-10-5:
9. FORMULACION CLINICO-TERAPEUTICA
10. EVOLUCION y PRONOSTICO (CATAMNESIS)
Datos de filiación. Se inclirá el nombre completo, número de historia, edad,
sexo, fecha de nacimiento, dirección, origen étnico y pecliaridades cltralesreligiosas.
Ingreso en la red asisitencial y motivo de la consulta. Se debe hacer constar, lo
más literalmente posible, el motivo por el qe bsca ayda. Si el niño es
demasiado peqeño o no es capaz de verbalizarlo, indicaremos lo qe dice na
tercera persona (padre, acompañante, edcador...). Además se debe anotar el
nombre de s pediatra o médico general y el número de teléfono de los
parientes más cercanos y de donde reside (caso de colegios o institciones)
Análisis biográfico. Se registra información sobre la biografía, tanto normal
como patológica del niño. Los datos se ordenarán cronológicamente. Con
relación al desarrollo prenatal debemos registrar si el embarazo era deseado,
la sitación familiar drante el embarazo y la sald de la madre, haciendo
hincapié en el posible so de medicamentos o consmo de tóxicos y el
padecimiento de enfermedades infecciosas. También es conveniente informar
sobre el rol del padre drante el embarazo y las expectativas de la familia (si
qerían qe fera niño o niña, nombres qe le bscaron) y si reemplazó a
algún hermano por aborto o merte. Se indicará cómo fe el parto, si precisó
cesárea o algún tipo de ayda y calqier complicación o defecto drante el
nacimiento.
Se especificarán los meses de lactancia materna y artificial y si hbo
problemas con el destete. Respecto a las primeras etapas de la vida,
indicaremos calqier problema qe srja en el seño o la alimentación, edad
a la qe se prodce la primera sonrisa, sentarse, ponerse en pie, primeros
pasos. Se describirá la relación temprana madre-niño, jnto con posibles
enfermedades de los cidadores y cómo han podido afectar al bebé. También
se describirá a cada hermano y las relaciones tempranas con ellos (aspectos de
afecto y de rivalidad).
Se especificarán, con el mayor detalle posibles, la presencia de condctas
anormales (balanceo, gritar, golpearse, rabietas, chparse el dedo, mal control
de esfínteres, morderse las ñas), retrasos en el desarrollo motor, del habla y
de la socialización (actividades de jego, independencia, búsqeda de
interacciones sociales).
Estructura familiar. Sele sarse el diagrama, árbol genealógico, donde se
hacen constar los nombres y edades de los parientes vivos y la edad y
momento de la merte de los desaparecidos. Se hará constar los familiares
qe sfrieron problemas psicológicos y, si es posible el diagnóstico de los
mismos.
Es conveniente señalar qiénes y cómo son las personas más cercanas al
paciente y cómo inflyen en s edcación y modo de vida. Investigaremos las
personas qe se relacionan con la disciplina del niño, qé personas se la
imponen y qé tipo de castigos, con el efecto de los mismos en la condcta del
niño. También se deben inclir otro tipo de acontecimientos (merte de algún
familiar, separación de los padres, segndas npcias) y el impacto qe ha
prodcido en el niño.
Según la edad del niño, se bscarán detalles sobre la pbertad, cambios
biológicos prodcidos y s cronología, jnto con la inflencia de los mismos en
el desarrollo psicológico y social. Se examinarán los posibles desencadenantes
de estrés psicológico: relación con las figras de atoridad, con los familiares y
compañeros. También se detallará la vida en la escela, experiencias en la
gardería y cómo se adaptaba a las sitaciones sociales. Reacciones del niño la
primera vez qe salió de casa y fe a la escela. Además es importante el
desarrollo intelectal. Asignatras favoritas, en cáles ha destacado y en
cáles ha casado problemas, y si ha repetido algún crso indicar las razones.
Se explorará también si el niño ha sido enfermizo en esta época o con
propensión a los accidentes.
Escuela y amigos. Descripción de la sitación escolar tanto la previa como la
actal. También se detallará la vida en la escela, experiencias en la gardería
y cómo se adaptaba a las sitaciones sociales. Reacciones del niño la primera
vez qe salió de casa y fe a la escela. Además es importante la valoración
del desarrollo académico y de las asignatras favoritas, en cáles ha destacado
y en cáles ha casado problemas, y si ha repetido algún crso indicar las
razones.
Enfermedad
actual.
Se
hará
constar
cronológicamente
(inicio/
evolción/estado) el desarrollo de los hechos scedidos desde el inicio de los
síntomas hasta el momento de la entrevista, inclyendo la alteración en el
fncionamiento general del paciente, tanto en la esfera psicológica como
biológica y social. Se deben hacer constar todos los síntomas relevantes, jnto
con los estresores precipitantes y mantenedores.
Se debe realizar na descripción de todas las áreas de fncionamiento del niño
o adolescente. Anqe la exploración psicopatológica se pede realizar de
diferentes formas, conviene segir n formato estrctrado para anotar lo qe
hallemos (Tabla 7).
Tabla 7. Formato para la realización de un examen mental
I. Funciones neuropsicológicas
Conciencia
Orientación
Atención
Memoria
II. Capacidad intelectiva
III. Afectividad
Tristeza/manía/ansiedad
IV. Pensamiento y lenguaje
Crso/Contenido
V. Sensopercepción
VI. Comportamiento instintivo
Seño
Condcta alimentaria
Sexalidad
Agresividad
VII.Psicomotricidad
Mímica/Motórica
VIII.Descripción general y respuesta a la entrevista
IX. Fiabilidad y Situaciones ligadas al entrevistador
I. Funciones neuropsicológicas. Describiremos el nivel de conciencia, el nivel de
orientación temporal (día, semana, mes, año) y espacial (dónde está, cidad,
nombre del lgar) y personal (qién es él, las personas de s alrededor, ss
familiares). También constará el nivel de atención y memoria, cómo se halla la
capacidad de registro, retención y recperación de datos, jnto con la memoria
inmediata, reciente y remota.
II. Capacidad intelectiva. Se debe valorar el nivel de inteligencia según los
logros consegidos por el niño respecto a s edad y ambiente. En caso de qe
se peda presponer anormalidades en el nivel intelectivo peden tilizarse los
tests específicos.
III. Afectividad/estado de ánimo. En los niños tiene mcha importancia la
inferencia qe hace el psiqiatra respecto del estado de ánimo del niño, tanto
como lo qe él o los padres nos refieran. Observar si el niño se ve deprimido,
exaltado, irritable, ansioso, con miedo, clpable, atodepreciativo. Oscilaciones
en el estado de ánimo, profndidad de las flctaciones (labilidad afectiva). Se
debe anotar la expresión predominante (afecto aplanado, expansivo,
deprimido, lábil, ansioso, temeroso..) y si la expresión emocional es adecada
o inadecada a la cltra, contenido ideativo y el contexto.
IV. Pensamiento y lenguaje. Se valorará tanto el crso como el contenido del
pensamiento. Dentro del crso, se evalará cómo formla, organiza y expresa
los sentimientos. En la prodctividad (fljo del pensamiento) se evalúa la
escasez/sobreabndancia de ideas, si hay fga de ideas, pensamiento
rápido/lento, si habla de forma espontánea o sólo responde a pregntas. En la
continidad
del
pensamiento
valoramos
si
las
respestas
son
relevantes/irrelevantes, las asociaciones libres, afirmaciones lógicas o
tangenciales, circnstanciales, evasivas o perseverantes.
Además valoraremos si se prodce bloqeo o distraibilidad. También se
anotarán posibles alteraciones qe se manifiesten en el lengaje: habla
incoherente, asociaciones por el sonido, neologismos, ecolalia.
Con relación al contenido del pensamiento, valoraremos las alteraciones del
mismo (sistema delirante, tema de los delirios, grado de organización y cómo
afectan a la vida del niño). Se debe hacer referencia al tipo de delirio
(somático, de referencia e inflencia, congrencia con el estado de ánimo,
etc.).
Se explorarán las preocpaciones del niño: pensamientos, obsesiones,
complsiones, fobias, ideas hipocondríacas. Para valorar el pensamiento
abstracto es fndamental la edad del niño o adolescente, ya qe éste se forma
en las fases más avanzadas del desarrollo del pensamiento. La concretización
(incapacidad de abstracción) es reflejo de etapas más precoces del desarrollo
del pensamiento en la niñez, y se pede valorar pregntando por similitdes o
diferencias, y especificando la idoneidad de las respestas.
Hay qe valorar la capacidad el niño para centrarse en na tarea y mantener
s atención así como la distraibilidad a estímlos externos. El niño con déficit
de concentración no esccha lo qe se le dice y cambia de actividad sin
centrarse en ningna. Se debe investigar si en el colegio termina las tareas. La
falta de atención se manifiesta más en sitaciones de abrrimiento y
fatigabilidad.
V. Sensopercepción. En el niño son más frecentes las alcinaciones aditivas
qe visales. Voces qe hablan sobre él, voces qe hablan entre sí, voces
imperativas, ridos o sonidos. Las alcinaciones visales selen relacionarse
con el cadro general. Conviene anotar con detalle las características de las
alcinaciones. Las alcinaciones visales, olfativas o gstativas sgieren n
posible trastorno mental orgánico, sobre todo si se presentan en asencia de
alcinaciones aditivas. Peden aparecer sensaciones de cambio personal o
percepción de qe se deforma, engorda o adelgaza algna parte de s cerpo.
VI. Comportamiento instintivo. Registramos cómo el niño o adolescente es
capaz de controlar ss implsos hostiles, agresivos, afectivos o sexales.
VII. Psicomotricidad. Se anotará la condcta motora del niño (marcha, agilidad
de movimientos, movimientos involntarios o anormales) y el ritmo de
movimiento (tamborilear con los dedos, inqietd, hiperactividad, etc.).
VIII. Descripción general y respuesta a la entrevista. Se valorará el aspecto
general del niño (características faciales, higiene, altra, peso, edad
aparente/cronológica, aspecto feminizado o masclinizado según s sexo,
aspecto saldable o enfermizo) y la actitd hacia el psiqiatra: cooperativo,
amigable, defensivo, hostil, evitativo. Oscilaciones a lo largo de la entrevista.
Registraremos el grado de conciencia o comprensión qe tiene el niño/
adolescente de sfrir n problema o enfermedad, así como la capacidad de
revisar las casas y llegar a na solción.
IX. Fiabilidad. Registraremos la fiabilidad de la información obtenida, tanto del
paciente como de las demás personas qe nos la han aportado. La fiabilidad
depende tanto de la capacidad intelectal y patología psíqica de los
informantes, como de la motivación de los mismos.
Exploraciones. En toda historia clínica psiqiátrica, pero particlarmente en
psiqiatría infantil, debe realizarse na exploración física general para
descartar o confirmar posibles enfermedades físicas. Dentro de la exploración
física se debe prestar especial atención a la realización de na detallada
exploración nerológica y de los estdios complementarios necesarios.
Hoy en día se tilizan diversos tipos de exploraciones médicas tales como
estdios de marcadores biológicos (determinación de aminas, precrsores y
metabolitos, estdios de actividad enzimática, estdios de receptores, prebas
neroendocrinas y prebas farmacológicas), estdios nerofisiológicos, registro
poligráfico del seño y exploraciones por neroimagen tales como la
tomografía axial compterizada (TAC), resonancia magnética nclear (RMN) o,
en el ftro, tomografía por emisión de positrones (TEP).
Dentro de la evalación clínica, las exploraciones psicológicas son n método
de ayda y de aporte de datos para qe podamos llegar a la comprensión
integral del niño o adolescente. Los tests psicológicos son prebas
estandarizadas y contrastadas qe permiten comparar los resltados obtenidos
por n niño con n grpo control.
De na forma general, se peden clasificar los tests en tests de nivel
intelectivo y tests de personalidad, qe a s vez peden ser tests proyectivos o
cestionarios de personalidad. Existe na gran cantidad de tests qe se tilizan
según las características particlares de cada niño, fndamentalmente la edad.
El hecho de qe hasta los 3-4 años no exista n lengaje sficientemente
desarrollado marca el límite: antes de esta edad se tilizan los tests
preverbales, despés ya se tilizan tests en los qe interviene el lengaje
fndamentalmente.
Los tests intelectivos se tilizan para medir la inteligencia del niño y valoran el
éxito o el fracaso, frente a na serie de tareas, ya estandarizadas. Los
resltados globales se expresan en cocientes de desarrollo o cocientes
intelectales qe gardan mcha relación con la edad.
Los tests preverbales se tilizan en niños menores de 5 años y, según las
respestas obtenidas, valoran los resltados mediante n cociente de
desarrollo (cociente de desarrollo = edad de desarrollo/edad cronológica) el
cal sele tener algna relación con coeficiente de inteligencia (CI) qe ese
niño tendrá en la adolescencia. Algnos de estos tests son el Test de Gessel,
Test de Brnet-Lézine o el Test de Casati-Lézine.
Test entre 4 y 10 años se tilizan tests como el de Binet-Simon y ss
derivados, Test de Terman-Merrill y la Neva escala métrica de inteligencia
(NEMI). Estos tests no tienen en centa las fnciones intelectales individales
qe entran en jego en la valoración de la capacidad intelectiva. Los resltados
se dan con referencia a la edad y expresan el grado de dispersión respecto a
na media de edad. Determina el Cociente Intelectal (CI= Edad mental/edad
cronológica) y s principal problema de estos tests es qe los resltados están
my inflenciados por las adqisiciones.
Weschler Intelligence Scale for Children (WISC, WISC-R) y WPPSI (en s
versión preescolar). Estas prebas son derivadas del WAIS (Weschler-Belleve
Adlt Intelligence Scale) el cal sólo pede ser tilizado a partir de los 12-15
años. El WISC se sa desde los 6 años y el WPPSI en niños de 4-6 años. El
WISC comprende 6 sbtests verbales y 6 no verbales. Se obtiene na nota
verbal y otra maniplativa, qe combinadas dan na nota global (CI) la cal es
n resltado estadístico (n CI de 100 corresponde al percentil 50). Es n CI
estándar, a diferencia del CI de edad del test de Binet-Simon.
Tests intrmentales. Tienen como fin la exploración de aspectos determinados
de las fnciones cognitivas (lengaje, organización espacial, esqema
corporal...). Los más importantes son el Test de imitación de gestos de
Berges-Lézine (explora el conocimiento del esqema corporal), Test de Bender
(explora la organización grafoceptiva), Test de la figra de Rey (explora la
organización espacial, la atención y la memoria inmediata), Test de Benton
(evalúa la organización visomotriz y la memoria diferida).
Tests para la exploración del lengaje son el Borel-Maisonn y Test de
lexicometría (de l'Aloette)
Los tests de personalidad no dan como resltado na pntación, sino na
valoración calitativa de los componentes afectivos de la personalidad. Todas
las respestas emitidas son válidas y significativas. Se peden dividir en dos
grpos: cestionarios y tests proyectivos.
Los cestionarios de personalidad son cestionarios atoaplicados, basados en
el MMPI. (Minnesota Mltiphasic Personality Inventory). Este tipo de
cestionarios no se peden aplicar antes de los 16-18 años. Otros
cestionarios de este tipo son : 16PF (cestionario factorial de personalidad),
EPI (cestionario factorial de personalidad), EPQ (cestionario de
personalidad), CAQ (cestionario de análisis clínicos).
Los tests proyectivos se basan en la aceptación de qe toda la proyección
pede ser interpretada. Se expone al sjeto a n estímlo sficientemente
ambigo para qe proyecte s problemática interna. Las condiciones en qe se
realiza el examen deben ser favorables. Estos tests son my útiles en
psiqiatría infantil. A continación vamos a referirnos a los de más frecente
so en clínica diaria.
El Test de Rorschach se compone de 10 láminas compestas por manchas con
simetría axial.
Se interpretan los datos obtenidos a distintos niveles. Se considera el modo
formal de las respestas y ss contenidos.
El TAT (Test de apercepción temática) está formado por 30 láminas qe
representan escenas con personajes y sobre las qe se debe contar na
historia inventada, acorde a lo qe sgiere el material. En el CAT los
personajes hmanos han sido sstitidos por animales y está destinado a
niños peqeños.
El test Pata negra consiste en na serie de dibjos en los qe hay na familia
de cerditos, en la qe no de ellos tiene na pata negra, qe se encentra en
sitaciones qe exploran los diversos conflictos infantiles.
Otros tests de este grpo peden ser el Test de Rosenweig (evalúa la
tolerancia a la frstración), el Test de Bonnet Stein (frases qe hay qe
completar) y el Test de las fáblas de Düss.
Los tests de la familia, de la figra hmana y el del árbol son variantes del
dibjo infantil qe sólo precisa n material simple (na hoja y n lápiz) y en
ellos intervienen tanto las calidades prácticas y cognitivas del niño como las
proyectivas.
Formlación diagnóstica
Formlación Clínico-terapética
Evolción y pronóstico (catamnesis)
Tabla 8. Clasificación de los tests según la edad de aplicación
Menores de 5 años:
Gessel
Brnet-Lézine
Casati-Lézine
2-6 años:
Sceno-test de Von Staabs
3-11 años:
Berges-Lézine
CAT
Pata Negra
4-7 años:
Bender
WPPSI
4-10 años:
Binet -Simon
Mayor de 4 años:
Terman-Merrill
5-12 años:
Zazzo
6-15 años:
WISC
8-11 años:
Mises
Perron-Borelli
Mayor de 8 años: Benton
Mayor de 11 años: TAT
Mayor de 15 años: WAIS
Mayor de 17 años: MMPI
A todas las edades: Rorschach
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Winnicott DW. La consltation thérapetiqe de l'enfant. París, Gallimard,
1971.
3.EXAMEN PSICOMOTOR.EXAMEN DEL LENGUAJE.
EXAMEN
MEDIANTE
TECNICAS
PSICOMETRICAS.
FORMULACION DIAGNOSTICA
Autor: R. García- Pardo Sagarna
Coordinador: L. Goenechea Alcalá- Zamora, Toledo
EXAMEN PSICOMOTOR
Se ha profndizado drante este siglo (Gesell, Stamback, McGrew,
Ajriagerra...) en el estdio de la madración comportamental. Ello nos ha
llevado a n mejor conocimiento del fncionalismo del sistema nervioso desde
na perspectiva onto y filogenética, a enfatizar la necesidad del diagnóstico
precoz de anomalías y a na definición de los contenidos de la evalación de la
psicomotricidad.
Los déficits, en particlar en las esferas sensorial, motórica o mental, peden
empañar y alterar el desarrollo madrativo normal. Es en este sentido, qe el
examen psicomotor adqiere importante relevancia en paidopsiqiatría. Las
prebas qe se exponen en esta sección se refieren principalmente a la
exploración del niño. En el adolescente, objeto de modificaciones corporales
intensas, la imagen del cerpo y el esqema corporal son pntos capitales de
exploración.
INTERROGATORIO
Segirá las patas de la historia clínica, núcleo fndamental de na orientación
diagnóstica correcta. Habrá qe precisar con claridad el cadro clínico.
Será preciso renir todos los datos personales y familiares del niño o
adolescente. Nos centraremos ahora en algnos aspectos generales de la
anamnesis y del desarrollo neropsicológico:
Embarazo e incidencias.
Motor y psicológico: reflejos arcaicos, postra, dominancia lateral, coordinación
y eqilibrio, actividades perceptivas.
Intelectivo: diferenciación específica a partir de los 6 años, prelógico, concreto;
qehaceres habitales, jegos y relajación.
Hábitos higiénicos: control de esfínteres.
Lenguaje: expresión y comprensión.
Historia médica.
Desarrollo emocional.
EXPLORACION
Distingiremos dos niveles prácticos, la Motricidad gresa y la Motricidad fina:
Motricidad gruesa
Tono msclar.
Desarrollo postral.
Coordinación.
Esqema corporal.
Mociones perceptivas.
Motricidad fina
Prensión y maniplación.
Coordinación visomotriz y visoespacial.
Tono muscular
Todo movimiento es el resltado de la actividad neral de mchas fentes qe
actúan sobre neronas motoras primarias, las qe a s vez reciben aferencias
del nervio periférico, de la nión neromsclar y fibras msclares. El tono es
no de los resltados finales de este complejo sistema. Por otra parte, se ha
enfatizado sobre el papel qe jega el tono msclar en lo qe se ha
denominado el "diálogo corporal" o expresión corporal de afectos, emociones y
experiencias o procesos cognitivos de natraleza compleja y difícil
determinación en elementos aislados (Bcher, citado por Márqez Sánchez
MO) (1). De esta acepción se ha derivado la de hábito tónico, na forma de
habitar la propia corporeidad y de encontrarse en el mndo.
Al evalar la tonicidad, hay qe recordar qe el recién nacido normal es
hipertónico (predominio en el tono flexor de ss extremidades), debido al
infljo de las estrctras sbcorticales, mientras el desarrollo cortical no inhiba
este efecto, hecho qe acontecerá gradalmente drante el primer año.
En la sistematización de Bcher para exploración de la tonicidad (1), se
evalúan tres aspectos fndamentales: extensibilidad, pasividad y relajación.
La extensibilidad se estima por: a) presión para flexionar brazo, antebrazo y
mñeca; b) flexión de pierna sobre mslo y mslo sobre tronco. Las
observaciones inclyen: hiperlaxia, variaciones brscas del tono, anclajes de la
contracción y recperación correcta.
La pasividad por movilización activa de miembros speriores e inferiores; las
observaciones son: no resistencia, no contracción, balanceo y tensión correcta.
La relajación se evalúa en decúbito spino; las observaciones: ansiedad,
rigidez, reticencia y satisfacción.
Desarrollo postural y locomoción
Como ya expsimos, la hipertonía propia del recién nacido disminye a la vez
qe se incrementa el tono axial, propiciándose la postra erecta, lo qe
ocrrirá entre 6 meses y 1 año.
Con carácter orientativo:
Reptación entre 2 y 3 meses.
Control de la cabeza sentado hacia los 3 meses.
Posición erecta del cerpo con ayda alrededor de los 8 meses.
Se sostiene y camina sjeto hacia los 9 meses.
Camina sin ayda desde los 10 meses.
Deamblación bien establecida entre 15 y 18 meses.
Corre, sbe y baja escaleras a los 2 años.
Coordinación
Esta fnción, básicamente cerebelosa, se explora observando al niño en
actividades como el vestirse, correr, sortear obstáclos... Prebas más
específicas son: talon-rodilla, dedo-nariz, entre otras.
Esquema corporal
Es la representación qe cada no se hace de s propio cerpo. Actalmente
se entiende qe s adqisición se realiza a los 12 años. Los estdios conclyen
en qe es na fnción parietal.
Entre las alteraciones del esqema corporal se describen las somatoagnosias.
La atopognosia es la incapacidad para reconocer partes del propio cerpo, del
cerpo de otros o de figras y también de señalarlas y denominarlas (no
confndir con afasia). En la agnosia digital no se distingen entre si los propios
dedos, en la agnosia derecha-izqierda, está afectada la diferenciación entre
ambos lados.
Existen varias maniobras para explorar el esqema corporal:
Partes del cerpo. Pedir al niño qe identifiqe partes de s cerpo qe el
examinador va señalando. A los dos años el niño tiliza el lengaje y sabe qe
algnas partes de s cerpo tienen nombre.
Diferenciación derecha-izqierda. Un niño de 6 años sabe cál es s derecha y
s izqierda. Benton ha diseñado prebas de dificltad creciente para evalar
esta fnción (2).
Agnosia digital. Antes de los 2 años, los niños saben qe tienen dedos en
manos y pies, anqe desconocen s número, el conocimiento de los números
1 al 5 y 5 al 10 evolciona con el conocimiento de los dedos. Despés de los 4
años, los dedos se tilizan para contar, smar y restar.
Nociones perceptivas
Existen mchas prebas para explorar la orientación espacial del niño. El
tablero de Terman y Merril consta de tres figras: triánglo, círclo y
cadrado, qe deben ser encajados en ss contornos respectivos,
registrándose el tiempo empleado y la colocación correcta. Las figras de
Gesell peden ser my útiles al respecto.
Prensión y manipulación
Como patas generales sobre la prensión: a los 4 meses es palmar, a los 10,
digital con el índice extendido y hacia los 12 meses hay correcta aposición del
plgar. a los 15, la liberación prensil es correcta, de los 15 a los 18 meses la
prensión de lápiz y cchara es más bien palmar y a los 3 años se adqiere la
correcta prensión (1).
En lo referente a la maniplación; a los 4 meses es capaz de alcanzar objetos;
a los 6 mestra movimientos bimanales y simétricos; a los 10 manifiesta ser
nidiestro; a los 12 es capaz de pasar las hojas de n libro; a los 15, de pie o
sentado, tira, arrastra y traslada objetos, come algnas cosas por sí solo,
coopera al vestirlo y hace torres con 6 cbos; a los 3 años hace torres con 9
cbos e inicia actividades por si mismo como lavarse, secarse las manos,
intenta ponerse los zapatos (1).
Coordinación visoespacial y visomotriz
La incapacidad para analizar complejas constelaciones de estímlos o para
tradcir percepciones en acciones motoras adecadas, es propia de la
enfermedad cerebral. La capacidad del nivel visoperceptivo se explora por
medio de test qe exijan el reconocimiento de figras fragmentadas o
escondidas. La capacidad visoconstrctiva por medio de la constrcción de
figras tridimensionales. El Test gestáltico visomotor de Bender aporta valiosa
información acerca del fncionamiento de dicho nivel (3).
EXAMEN DEL LENGUAJE
El lengaje ha sido definido como "el resltado de na actividad nerviosa
compleja qe permite la comnicación interindividal de estados psíqicos a
través de la materialización de signos mltimodales qe simbolizan estos
estados de acerdo con na convención propia de na comnidad lingüística"
(Lecors, citado por Peña Casanova J.) (4).
Así como en el adlto el lengaje es na sitación claramente estrctrada, en
el niño la sitación es bien distinta, toda exploración debe sitarse en el
contexto del desarrollo evoltivo. Con Ajriagerra (5) señalaremos tres
etapas en el desarrollo ontogénico del lengaje: prelengaje, peqeño
lengaje y lengaje.
Prelenguaje (hasta 12-13 meses). Partiendo de los gritos qe expresan
malestar fisiológico, se constitirán las formas de comnicación entre el niño y
el medio. Por medio de los primeros sonidos expresará toda na gama de
sensaciones qe van desde cólera a placer. Hacia el primer mes aparecerá el
balbceo, na serie de sonidos no especificados en respesta a nos estímlos
también inespecíficos. Entre 6 y 8 meses, aparece el período de ecolalia, el
bebé responde a la palabra del adlto mediante na especie de melopea
homogénea y contína.
Pequeño lenguaje (hasta los 3 años). Aparecerán (10-13 meses) las primeras
secencias dotadas de sentido, generalmente en n contexto de ecolalia; serán
sonidos de pobre rendimiento, pero de fácil comprensión ("mamá", "papá"...).
A los 12 meses n niño pede haber adqirido n vocablario de 5-10
palabras, a los 2 años el vocablario pede ser de hasta 200 palabras. Con la
adqisición de nevas palabras, el vocablario se modifica como sistema activo
en elaboración; las adqisiciones en el campo del vocablario originan cambios
en el campo de la frase. Hacia el año y medio, el niño tilizará las mismas
palabras para diversas sitaciones y, a la inversa, mchas palabras de varios
significados para la misma sitación. Por entonces el niño comenzará a realizar
el empleo diferenciado de los elementos de la frase; tilizará palabras-frase
antes de nir las palabras en la relación sjeto-predicado, practicando na
rdimentaria sintaxis.
Lenguaje (a partir de los 3 años). Se caracteriza por n enriqecimiento
cantitativo (gran amento del vocablario) y calitativo (abandono de las
estrctras del lengaje infantil sstityéndolo por constrcciones similares a
las del lengaje del adlto). La introdcción del "yo", es na primera etapa en
este contexto. A los 4 ó 5 años, con na organización semiótica my compleja,
el niño podrá prescindir del soporte no verbal para comnicarse; pasa así del
lengaje implícito (precisa información extralingüística) al lengaje explícito
(se basta a sí mismo). A los 5-6 años se posee n bagaje verbal bastante
amplio, para algnos atores sólo sería necesario incrementar el vocablario.
De todos modos, aún falta n ben trecho hasta qe el lengaje se convierta
en n aténtico instrmento del pensamiento, llegando a la plena
conceptalización (6).
INTERROGATORIO
Sigiendo el método clínico se precisarà claramente la enfermedad actal y se
realizará na ananmesis global, de la qe entresacamos algnos apartados por
s relevancia:
Antecedentes patológicos del lengaje familiar.
Enfermedades específicas (trastornos aditivos...).
Lenga o lengas diferentes entre padres-hijos.
Escolaridad (adaptación, crso actal, lenga...).
Medicaciones potencialmente tóxicas.
Lengaje y comnicación:
· expresión: grito, balbceo, imitaciones, onomatopeyas, primeras palabras,
palabras-frase, frases simples y complejas.
· comprensión: nla, reacciones a sonidos familiares, frases interrogativas,
órdenes y abstracción.
EXPLORACION
La mestra del lengaje obtenida en la conversación con el niño, proporciona
información my útil sobre las habilidades qe ha adqirido en el manejo del
lengaje, s vocablario, s actitd para asmir las reglas de la sintaxis y
sobre la flidez del habla.
Los sigientes pntos merecen especial consideración (7):
Número de palabras diferentes utilizadas. Observar la forma del vocablario:
amplio, promedio, escaso.
Tipo de respuestas. El so de frases my breves (de na sola palabra) en n
niño de tres años o más, indica retraso en la adqisición de las estrctras del
lengaje.
Integridad y complejidad de las respuestas. Canto mayor sea el niño, más
avanzada será s sintaxis. Hay qe estar alerta para reconocer: mal so de
pronombres (no tilizar correctamente el "yo", "mi" y el "mio"), inadecación
de los tiempos de los verbos, confsiones en el so de nombres en plral,
secencias erróneas de palabras al formar frases y dificltades para formar
frases negativas e interrogativas.
Flidez del habla. Una peqeña falta de flidez qe acontece en escolares
cando están insegros de lo qe van a decir, cando compiten o están algo
ansiosos, es aceptable y se considera normal. Otro problema es la disfemia, en
la qe se prodcen gran cantidad de repeticiones desordenadas, formladas
con dificltad y atropelladamente.
Entre las alteraciones del lengaje describiremos brevemente las sigientes:
Disartria. Trastorno de la articlación del lengaje por alteración del control
msclar de los mecanismos del habla. Es n trastorno motor del habla de
origen nerológico, casado por lesión del sistema nervioso central o
periférico.
Disglosia. Trastorno de la expresión del lengaje por alteraciones anatómicas
de los órganos fonatorios (4).
Dislalia. Trastorno en la prodcción fonológica, generalmente por dificltad en
el aprendizaje de los rasgos distintivos de los fonemas (4). Peden ser aisladas
o asociadas a retrasos evoltivos del habla.
Disfonía. Alteración de las características acústicas de la voz. S grado
extremo es la afonía.
Retraso del lengaje. Falta del desarrollo del lengaje a la edad qe
normalmente se presenta. Estos trastornos abarcan n espectro qe va desde
la dislalia hasta la afasia congénita.
Dislexia. Dificltad en la adqisición de la lectra en la edad promedio habital,
en asencia de déficit sensorial.
Afasia. Trastorno adqirido del lengaje por lesión cerebral. Generalmente no
ocasiona en el niño la devastadora clínica qe origina en el adlto, merced a
las posibilidades brindadas por nmerosas vías spletorias.
EXPLORACION MEDIANTE TECNICAS PSICOMETRICAS
En los albores del pesamiento del presente siglo, Alfred Binet, psicólogo, y
Theodor Simon, médico, elaboraron na escala de inteligencia standarizada
para so en centros edcativos. Desde entonces, la noción de medida en
psicopatología, así como la necesidad de someter la evalación clínica a las
nevas exigencias metodológicas, han favorecido la creación de n gran
número de prebas psicométricas.
Las escalas de evalación en Psiqiatría infanto-jvenil, peden ser clasificadas
según algnas características:
Forma de la medida
Atoevalación.
Heteroevalación.
La atoevalación reslta realista cando la formlación es adecada al nivel
de desarrollo del niño y asiste n acompañante qe pede cerciorarse de la
clara comprensión. La heteroevalación reúne información de diversas fentes
(eqipo médico o entorno del niño), adapta la entrevista la nivel del niño y
evita calqier referencia al nivel de lectra.
Naturaleza de la medida
Escalas de nivel.
Escalas de personalidad.
Escalas sindrómicas.
Escalas globales.
ESCALAS DE NIVEL
Inclímos bajo este epígrafe, las escalas de madración psicopedagógica e
inteligencia.
"Baby test".-Test de Gesell, Brnet-Lézine. Evalúan na serie de
comportamientos baremados para cada edad, estdiando parámetros
relacionados con condcta verbal, motriz, personal-social y adaptativa. Se
aplican al lactante y al niño peqeño. Obtienen na edad de desarrollo (ED) y
n coeficiente de desarrollo (CD), qe relaciona la edad del desarrollo con la
edad real (8).
Binet-Simon, Terman Merrill, NEMI. Se aplican en la segnda infancia. Parten
del original de Binet. Son escalas de edad qe tradcen para cada niño el
adelanto o retraso de desarrollo intelectal, definiendo na edad mental (EM).
Han sido criticados por conceder excesiva importancia a las adqisiciones
escolares (8).
Escalas de maduración neuropsicológica. Test de Bender (organización
perceptiva), escalas de estdio de la lateralidad, de la coordinación y escalas
madrativas (Otzeretzky, Picq-Vayer).
Escalas de Inteligencia. El Wechler Preschool and Primary Scale of Intelligence,
para niños entre 4 y 6 años y ss versiones para niños mayores, distingen las
prebas del lengaje de las no-verbales. El WISC comprende 5 sbtests
verbales (información, comprensión, semejanzas, vocablario, aritmética) más
no splementario (dígitos) y cinco sbtests maniplativos (figras
incompletas, historietas, cbos, claves, rompecabezas) más no splementario
(laberintos); combinando el conjnto de los sbtests de cada na de las
escalas se obtiene na pntación verbal y na maniplativa, cya
combinación da na nota global (CI). Se trata de notas estadísticas baremadas
sobre na media de 100 y na desviación estándar de 15; por lo cal la
normalidad estará entre 85 y 100.
El CI debe ser valorado, ante todo, en n contexto clínico, qe tenga en centa
cales han sido las condiciones al realizar la preba. Por otra parte, la
fiabilidad test-retest en niños es menor qe la qe se observa en adltos;
variabilidad qe pede abarcar la desviación estándar y en algnos casos más
pntos (8).
Escalas de evaluación psicopedagógica. Entre ellas, mencionar: la Preba de
Comprensión Lectora (CL) de A. Lázaro Martínez, Dos Prebas de Comprensión
Lectora (CLT) de A. Sárez Yáñez y P. Moncra (9) y el Test de Análisis de la
Lectoescritra (TALE) de J. Toro y M. Cervera (10).
TEST DE PERSONALIDAD
Estdian los componentes afectivos de la personalidad, realizando na
evalación cantitativa de los procesos psíqicos qe participan en la
organización de la personalidad. Dos tipos: cestionarios y tests proyectivos.
Cuestionarios. C. de personalidad infantil de Cattell. Diseñado para ser
respondido por niños de 6 a 12 años, pntúa refiriéndose a 12 rasgos de
personalidad analítico-factoriales. No ha sido tilizado de modo generalizado
(2).
Tests Proyectivos. Basados en el concepto de proyección. La interpretación de
n estímlo reside en la problemática interna del sjeto. Comentaremos tres:
Test de Rorschach. Se pede aplicar al niño sin más limitación qe las
posibilidades de expresión verbal. Consiste en 10 manchas de tinta: cinco en
blanco y negro, las restantes policromadas, qe se presentan en cartlinas
nmeradas (I a X). La técnica de interpretación se basa en prespestos
psicodinámicos (procesos primario y secndario, nivel de organización libidinal,
mecanismos de defensa del yo...). En n primer nivel se analiza: respestas
globales en relación a los detalles, importancia de los detalles blancos, calidad
de los determinantes formales, respestas cinestésicas y de color (definen la
resonancia íntima: extrovertido, introvertido, ambigüo o coartado), respestas
totales por lámina...En el segndo nivel: la natraleza de los procesos
psíqicos qe articlan el nivel perceptivo con el imaginativo (11).
Test de Apercepción Temática (TAT). Compesto por 30 láminas qe presentan
escenas con personajes en sitación ambigüa, excepto la última qe es blanca.
El paciente debe contar na historia inventada de acerdo con el material qe
se le ha presentado. Pede aplicarse a partir de 11-12 años.
"Lápiz y papel". Qe precisa n material my redcido y es na variante del
dibjo infantil. La observación de cómo manipla el niño el lápiz y el papel,
proporciona información valiosa. El dibjo de la figra hmana, del árbol, de la
familia, son instrmentos axiliares en la exploración.
ESCALAS SINDROMICAS
Hiperactividad
Escala de Conners (12). S objetivo es evalar la condcta en casos de T.
hipercinético. La escala para padres consta de 93 items qe estiman la
gravedad sintomática y las circnstancias de aparición de la sintomatología. El
cestionario para maestros consta de 39 items, qe exploran la participación
grpal, las relaciones con la atoridad y la condcta general. Existe na forma
abreviada, con los 10 items más sobresalientes, y pede ser realizada por
padres, maestros o calqier otro observador en los protocolos de tratamiento.
Por análisis factorial se perfilan catro factores: trastornos de condcta,
distraibilidad-pasividad, hiperactividad y tensión-ansiedad.
Otras escalas: "Diagnostic Interview for Children and Adolescent (Loney,
1.987), " Hiperkinetic Rating Scale (Davis) y el Inventario para Maestros de
Qay y Peterson.
Depresión
"Children Depressive Rating Scale-Revised", (CDRS-R) (Escala de pntación
de la depresión en la infancia- revisada) (13). Inspirada en la escala de
depresión del adlto de Hamilton. Consta de 17 items, 14 precisados sobre el
discrso del niño, 3 referidos al plano no verbal. Cada item se pntúa de 1 a 7;
significando 1 n comportamiento normal, 3 na patología leve y 5 o más na
psicopatología severa. Algnos items como los referidos a seño, alimentación
y los aspectos verbales pntúan de 1 a 5. Una pntación final de 40 a 60
caracteriza n estado depresivo moderado o ligero; sperior a 60 estima n
estado depresivo severo.
"Children Depression Inventory" (CDI) (Cestionario de depresión para niños)
(14). Es na adaptación del cestionario de Beck de la depresión (BDI). Consta
de 27 items, a cada no de los cales corresponden tres frases, nmeradas de
0 a 2. El niño debe escoger la qe mejor se adecúe a s estado afectivo en los
últimos días. Se aplica a niños y adolescentes de 7 a 17 años.
Otras escalas y cestionarios estrctrados son: "Schedle for Affective
Disorders and Schizophrenia", (K-SADS) (Cestionario infantil para los
trastornos afectivos y la esqizofrenia) (15), y el "Diagnostic Interview for
Children and Adolescent", (DICA) (Entrevista diagnóstica para niños y
adolescentes) (16).
Trastorno obsesivo compulsivo
"Leyton
Obsessive-complsive
Inventory-Children
Version",
(LOI-CV)
(Inventario de obsesiones de Leyton) (17). Es na adaptación de la versión del
adlto. Consta de 44 items, qe se responden entre sí o no, según estén
presentes o asentes. Se valora también la interferencia qe en el
fncionamiento del niño ocasionan las obsesiones y ritales y la capacidad del
niño de resistir las complsiones. Se aplica a niños y adolescentes de 8 a 18
años. Es na escala de atoevalación. El LOI-CV diferencia significativamente
a los niños obsesivos de los controles.
"Yale-Brown Obsessive Complsive Scale for Children" (YBOCS-C) (Escala
obsesivo complsiva Yale-Brown) (18). Adaptación de la escala de Goodman
para los adltos. Valora: obsesiones y rasgos de personalidad obsesiva. Es na
escala de heteroevalación.
Ansiedad
"Revised Children's Manifest Anxiety Scale", (CMAS-R) (Escala Revisada de
ansiedad manifiesta para niños) (19). Evalúa el estado general de ansiedad en
el niño. Compesta por 53 items, de los qe 42 corresponden a ansiedad,
siendo el resto items "falsos". Es atoaplicada y de fácil respesta (sí o no).
"State-Trait Anxiety Inventory for Children", (STAIC) (Cestionario de ansiedad
rasgo-estado para niños) (20). Consta de dos sbescalas de 20 items cada
na. Miden: ansiedad transitoria y generalizada.
Autismo
"Childhood atism Rating Scale", (CARS) (Escala de pntación del atismo en
la infancia) (21). Se considera na escala con elevado poder discriminativo.
Está formada por 15 items, qe pntúan de 1 a 4. Se clasifica a los niños
según la intensidad de los síntomas: no atista (15-29,5), atismo moderado
(30-36,5) y atismo severo (37-60).
"Behavior Rating Instrment for Atistic and Atipical Children", (BRIAAC)
(Instrmento de pntación de niños atistas y atípicos) (22). Explora algnas
áreas de la condcta del niño: relación con los adltos, vocalización, lengaje,
comnicación, respesta social...Los resltados reflejan desde la normalidad a
la afectación más severa.
Otros: "Behavior Observational Scale for Atism", (BOS) (Escala de
observación de la condcta para el atismo) (23); ECA, (Escala de
comportamientos atísticos) (24); ABC, (Listado de condctas para el atismo)
(25).
ESCALAS GLOBALES
"Child Behavior Check-list", (CBCL) (Listado de comprobación de la condcta
del niño) (26). Estdia el comportamiento de los niños de 4 a 16 años. Obtiene
información acerca de trastornos emocionales, comportamentales y sociales.
Evalúa: competencia del niño en las tareas habitales de la vida cotidiana, las
relaciones sociales y los rendimientos escolares. La CBCL parece ser n
instrmento fiable para distingir niños con psicopatología de población
general. Posee na sensibilidad del 67% y na especificidad del 74% (27).
"Child Psichiatric Rating Scale" (28). Evalúa el campo de la psicopatología
infantil por medio de 63 items. Estdia los sigientes perfiles psicopatológicos:
I síntomas psicóticos, II hostilidad, III hiperactividad, IV ansiedad, V trastornos
del pensamiento, VI sintomatología nerótica, VII depresión, VIII excitabilidad
afectiva, IX retraimiento, X antisocialidad, XI sintomatología orgánica, XII
trastornos del lengaje, XIII trastornos del seño, XIV alimentación y XV
enresis.
"Children Global Assessment Scale", (C-GAS) (29). Evalúa globalmente los
trastornos mentales del niño. Condce a na pntación entre 1 y 100. Se
hace referencia al nivel de fncionamiento por tramos de 10 pntos (nivel 1 a
10, nivel 11 a 20...nivel 91 a 100). Las pntaciones speriores a 70 indican
n ben nivel de fncionamiento; las inferiores a 50 señalan a niños con
necesidad de intervención terapética. Esta escala deriva de otra anterior, la
GAS. Los atores del DSM-III-R (APA, 1987) se inspiraron en la GAS y en la CGAS para desarrollar el eje V (Evalación Global del Fncionamiento).
FORMULACION DIAGNOSTICA
La elaboración diagnóstica en Psiqiatría infanto-jvenil es compleja. La
psicopatología del niño y adolescente presenta na serie de mediadores, qe la
hacen diferente a la psicopatología general (del adlto). Intentar na definición
de la formlación diagnòstica en el total de los trastornos psicopatológicos es
impensable en el contexto de esta peqeña sección.
La evolción, el desarrollo, condiciona totalmente la psicopatología. Por na
parte, hay síntomas qe peden considerarse normales o patológicos a tenor
del desarrollo. La emisión espontánea de orina noctrna se considera anormal
y se diagnostica como enresis en n niño de 6 años; pero no en no de 3. Los
ritales obsesivos o complsivos, vivenciados lúdicamente, se peden
considerar normales en n niño de 9 años, por ejemplo; pero no a otras
edades. Por otra parte, existen trastornos específicos para algnas edades,
pensemos en los trastornos generalizados del desarrollo; por contra, nadie
pretendería diagnosticar n trastorno de personalidad en n niño de 2 años. El
énfasis se debe poner en el niño o adolescente como n ser en desarrollo; el
conocimiento de las etapas del desarrollo es fndamental en psicopatología
infantil. El clínico debe observar el comportamiento habital del niño o
adolescente y compararlo con el esperado para la etapa del desarrollo.
La familia es esencial en el desarrollo emocional, cognitivo y social de niños y
adolescentes. Constitye el primer y más importante agente de socialización.
Desde esta perspectiva, calqier fenómeno qe altere de modo importante el
fncionamiento familiar, tiende a alterar e interferir en el desarrollo y condcta
del niño o adolescente. En algnas ocasiones es preciso n análisis formal de la
dinámica familiar antes de elaborar conclsiones diagnósticas. Factores
importantes a valorar son: el grado de tolerancia de los padres ante el
comportamiento de los hijos, el qe frecentemente se impliqen en la
psicopatología (colaboración en ritales del TOC, patas inadecadas en leves
trastornos...) y la posible existencia de psicopatología en ellos mismos.
Anqe los padres sean los principales sministradores de información, no
deben ser los únicos; otras fentes deben ser consltadas. La información
debe ser diversificada, han de esccharse las opiniones de otras personas del
entorno (maestros, otros familiares...).
Generalmente, los niños y adolescentes son traídos a conslta por ss padres;
los niños desconociendo los motivos, los adolescentes en claro desacerdo. El
papel del jego es esencial en la aproximación, exploración y obtención de na
bena relación con el niño; las dificltades ante el adolescente son enormes, la
imagen de adlto del terapeta ante aqél. Como vemos, la sitación es my
diferente al caso del adlto qe acde a na entrevista relativamente
consciente de s trastorno o sfrimientos.
Los antigos temores exagerados a las contractitdes ocasionadas por los
diagnósticos, deben ser, en cierto modo, abandonados. Si bien, es cierto qe
no se debe "rotrar" a los niños o adolescentes con diagnósticos de trastornos
qe se sperarán con el tiempo y qe pedan interferir con el desarrollo
posterior. Tras na entrevista clínica, con s historia y s exploración
psicopatológica, se impone n diagnóstico, base de la opción terapética.
Es importante comentar las variaciones y diferencias en las clasificaciones
nosológicas internacionales más actales. Ejemplificaremos este tema con la
ansiedad infantil. En la DSM-III-R (30), los trastornos por ansiedad en la
infancia y adolescencia son: Trastorno por angstia de separación, evitación y
ansiedad excesiva; cando en la CIE-10 se contemplan en este contexto cinco
categorías: trastorno por ansiedad de separación, ansiedad fóbica,
hipersensibilidad social, rivalidad entre hermanos, otros trastornos y el
trastorno sin especificación. Parece qe las concepciones acerca de la ansiedad
infantil son my diferentes de na clasificación a otra.
El solapamiento entre trastornos es frecente. Pensemos: trastorno
hipercinético-trastorno de condcta, depresión-trastorno de condcta,
ansiedad de separación-fobia escolar, sólo por citar algnos ejemplos.
Respecto al último, actalmente se piensa qe son trastornos diferentes; así
en la ansiedad de separación, la angstia del niño se manifiesta siempre qe
se separa de la madre o persona significativa, mostrando el niño temores y
miedos irracionales sobre posibles daños qe pedan acontecer a aqellas
personas; mientras qe en la fobia escolar el miedo está centrado en el
colegio. El rechazo escolar será en nos casos na fobia estricta, en otros na
respesta fóbica en n trastorno por ansiedad de separación. El diagnóstico
diferencial pede ser complicado.
El trastorno de condcta o disocial, debe ser evalado en profndidad,
descartando otros trastornos psicopatológicos (esqizofrenia,trastornos del
estado de ánimo, trastorno hipercinético). En ocasiones será la evolción y el
pronóstico, tan diferente en no otro caso, qienes contribirán a n
diagnóstico definitivo.
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4.TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA.TRASTORNOS
DEL SUEÑO.
TRASTORNOS DEL CONTROL DE ESFINTERES Y DE LA
ELIMINACION.
TRASTORNOS DE LA IDENTIDAD SEXUAL
Autor: T.J.Cantó Díez
Coordinador: J.Toro Trallero,Barcelona
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
Drante el primer año de vida la dependencia del niño de s persona nodriza
es completa. En este periodo los problemas alimentarios selen derivar de
trastornos físicos qe interfieren con la amamantación, en ocasiones se
relacionan con alteraciones maternas emocionales o sociales, y a veces
simplemente con inexperiencia (1). Al conclir el primer año de vida el niño
bien alimentado sele haber triplicado s peso e incrementado s talla n 50%
respecto al nacimiento (2).
Drante el segndo y tercer año de vida el apetito desciende en la medida en
qe las velocidades de crecimiento y peso se desaceleran y estabilizan en nos
5-7,5 cm/año y 2-2,5 kg/año, qe se mantienen hasta alcanzar la pbertad
(2). Los padres peden preocparse por la caprichosa alimentación de s hijo,
sobre todo cando aparece el negativismo propio de estas edades con intensas
preferencias y rechazos por determinados alimentos. Esta fase oposicionista
sele ser transitoria y transcrrir sin problemas si se les permite segir ss
apetitos. Drante los años preescolares y los primeros escolares la mayoría de
los niños tienen n apetito saldable, y los trastornos de la condcta
alimentaria son insales; es entonces, sin embargo, cando algnos niños
aprenden a tilizar la alimentación como n arma con la qe manejar a ss
padres (1).
La adolescencia es el último periodo de gran crecimiento. En presencia de na
alimentación adecada se alcanza la estatra adlta, la madración sexal y la
fnción reprodctiva. El criterio más adecado para la valoración de la
adolescencia no es la edad cronológica sino la biológica (edad ósea) y s
estadio físico de madración sexal (2). Al llegar la adolescencia irrmpen los
dos principales problemas alimentarios: la anorexia y blimia nerviosas, con
ss múltiples repercsiones en el desarrollo físico, emocional, condctal y
social.
No existe ningna clasificación de los Trastornos de la Condcta Alimentaria de
la Infancia y la Adolescencia (TCA-IA) globalmente aceptada. El acerdo
general no se extiende más allá de la pica, la rmiación, la anorexia y la
blimia. Las denominaciones tilizadas se centan por decenas, y mchas de
ellas corresponden a los mismos trastornos. Ello ha dado lgar a qe cada
escela orientación haya generado explicaciones etiopatogénicas
particlares, generalmente redccionistas, nicasales y lineales. Los TCA-IA
tienen n origen mlticasal e implican la interacción de my diversos
fenómenos biológicos, psicológicos y sociales. Los TCA-IA son alteraciones
sociopsicobiológicas en sentido estricto (3).
Desde n pnto de vista clínico y asistencial reslta importante diferenciar los
trastornos de inicio en la infancia de los de comienzo en la adolescencia. Los
dos principales TCA de la Adolescencia (anorexia y blimia nerviosas) han
adqirido tal entidad (incidencia cercana al 1% de la población) qe se han
creado tres sociedades internacionales básicamente dedicadas a s estdio y
se pblican, además de múltiples monografías (4-9), tres revistas científicas
internacionales y nmerosos artíclos en revistas de psiqiatría general y de
otras áreas de la medicina (10-15). Los rasgos básicos de estas entidades se
describen profsamente en los apartados correspondientes de la Décima
Edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades o CIE-10, y de la
Carta Edición del Manal Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana
de Psiqiatría o DSM-IV, y peden ser consltados en otra parte de esta obra.
Sólo recordaremos aqí qe, sin variar esencialmente en ss rasgos
psicopatológicos, s edad de aparición está abandonando la adolescencia para
entrar de lleno en la infancia (se encentran niñas anoréxicas de 8 años de
edad o inclso menos), con la lógica magnificación de las repercsiones físicas.
Un rasgo básico de los Trastornos de la Condcta Alimentaria de la Infancia
(TCA-I) (inclyendo la anorexia nerviosa llamada "infantil") es el retraso en el
crecimiento derivado de la ntrición inadecada. Este dato es tan constante
qe en la inmensa mayoría de los casos no debiera hablarse de TCA-I
propiamente dichos si no existe malntrición (3). Recérdese qe na baja
estatra para la edad pede ser genética, endocrina o ntricional, pero qe n
bajo peso para la altra siempre refleja malntrición primaria o secndaria
(16).
En las sigientes páginas trataremos de la obesidad, el retraso ntricional
benigno del crecimiento, la qiebra del desarrollo, la rmiación y la pica.
OBESIDAD
Peso corporal sperior al 20% de lo normal. La obesidad no se considera n
trastorno psicopatológico. Se inclye aqí por motivos históricos. Pede
codificarse como E66 (CIE-10) o 278.0 (CIE-9).
Epidemiología
Está presente en el 15-25% de los niños USA dependiendo de los criterios
tilizados (1). En mjeres es neve veces más frecente en clases
trabajadoras qe en familias de clases media o alta (2). De forma clásica se
afirma qe la mayoría de los niños obesos lo feron cando eran lactantes, y
qe entre el 60-80% lo serán de adltos (1). Sin embargo, existen algnas
ddas sobre este alto poder predictor (2).
Factores relacionados
Hasta la fecha los escasos estdios sobre obesidad de inicio en la infancia, no
han encontrado n perfil psicológico definido, y de hecho la obesidad no está
considerada n trastorno psicopatológico. La mayoría de los casos parecen
relacionados tanto con patrones condctales interpersonales de alimentación
(si n esposo es obeso s pareja también lo es en n 30% de los casos) como
con na predisposición genética (concordancias speriores entre gemelos
monocigotos qe dicigotos). En la práctica si n niño es obeso la posibilidad de
qe n hermano también lo sea es del 40%; cando son dos los hermanos
obesos la probabilidad del tercero amenta al 80% (2). Peden darse episodios
de sobreingesta en respesta a sitaciones de estrés, de abrrimiento o de
depresión leve (1). La obesidad, qe pede ser consecencia de na hiperfagia
complsiva (3), también está considerada como n factor de riesgo para la
anorexia y para la blimia nerviosas (1).
La obesidad secndaria a otras enfermedades, obesidad endógena, es rara.
Ocrre en síndromes genéticos, endocrinológicos o nerológicos como los de
Prader-Willi, Klinefelter, Frölich, Lawrence Mood Biedl, Kleine-Levin o Mariac.
En general, los niños con obesidad endógena tienen n peso por debajo del
percentil 25 para s altra y na edad ósea retrasada; aqellos con obesidad
exógena, por el contrario, tienen n peso por encima del percentil 50 y s
edad ósea está adelantada (2).
Tratamiento
No ha habido estdios extensos de resltados a largo plazo comparando los
efectos de las distintas orientaciones en el tratamiento de la obesidad infantil.
Las revisiones de la amplia literatra sobre la cestión tienden a favorecer, por
ss resltados alentadores, los enfoqes condctales (17).
Además de la dieta, los seis elementos del tratamiento (17) qe parecen más
importantes son:
Implicación activa de los padres
Cando los padres se hallan estrechamente implicados en el tratamiento, el
apoyo qe prestan a ss hijos en ss esferzos para controlar el peso es
mayor. La cooperación de padres e hijos pede rentabilizar los esferzos y
disminir el cansancio qe se genera en todo tratamiento a largo plazo.
Incremento del ejercicio
Las evidencias mestran qe el incremento de ejercicio pede prevenir na
adaptación metabólica a la dieta qe interfiera con na pérdida sostenida de
peso. El ejercicio pede, inclso, disminir el apetito. Es importante
recomendar el empleo de na planificación deportiva específica y relativamente
distanciada (semanal y no diaria).
Tratamiento intenso y prolongado
Es deseable qe los encentros con los pacientes obesos sea al menos na vez
por semana drante 8 a 12 meses, o por más tiempo si es necesario. Este
abordaje probablemente ayda a los pacientes a mantener s atorregistro de
consmo alimentario, la cantidad de ejercicio y s peso, y facilita el so
continado de estrategias de atorreglación.
Modificación del estilo de alimentación
El elemento clave en la modificación de los estilos de alimentación es,
probablemente, el atorregistro de la ingesta alimentaria.
Uso de contratos conductuales
Es más beneficioso qe los contratos incidan en objetivos de cambio de hábitos
qe sobre objetivos de pérdida de peso. Es recomendable qe los pacientes
redacten s propio contrato cada semana (consltando al terapeta) y qe
inclyan objetivos estimlantes, y a la vez aseqibles, así como planes
moderadamente especificados. Los contratos deben inclir las consecencias
de la consección o no de los objetivos. En los niños obesos los referzos
positivos podrían inclir peqeñas smas de dinero (las grandes smas no son
más efectivas) o hechos y acontecimientos sociales.
Características del terapeuta
Qizá la característica más importante del terapeta sea s "talante
democrático" (poco "atoritario"), de forma qe peda aydar a ss pacientes
a comprender qe son ellos qienes contínamente deciden s comida y
ejercicio.
RETRASO NUTRICIONAL BENIGNO DEL CRECIMIENTO (2)
En el retraso ntricional benigno del crecimiento existe na desaceleración (de
casa desconocida) del amento de peso esperado para la edad, drante al
menos n año, qe pede conllevar na desaceleración del crecimiento, y por
tanto na relación peso/talla dentro de lo tolerable. Debe qedar claro qe no
existe pérdida de peso o alteraciones de la imagen corporal (lo qe lo
diferencia de la anorexia nerviosa), ni alteraciones psicopatológicas (lo qe lo
diferencia de la qiebra del desarrollo y del retraso psicosocial del
crecimiento). Se trata de na entidad típica de escolares y púberes qe sele
resolverse mediante el simple incremento de la ingesta alimentaria.
RETRASO PSICOSOCIAL DEL CRECIMIENTO
(Enanismo por deprivación, privación emocional, privación materna, baja
estatra psicosocial, enanismo psicosomático) (2).
Tres características definen el retraso psicosocial del crecimiento. Primero na
desaceleración del crecimiento lineal (sin desaceleración del amento del
peso), segndo la presencia de trastornos del seño (insomnio de conciliación
y despertares con correteo noctrno) y tercero la existencia de hábitos
alimentarios extravagantes (polifagia, polidipsia qe inclye el aga de la taza
del WC o de lavar los platos, vómitos, robos y almacenaje de alimentos,
ingesta de basras y comida de animales, etc.).
Es n trastorno raro qe sele iniciarse entre los 18 meses y los catro años.
Con frecencia existe maltrato del niño y psicopatología de los padres (qe
selen ser ocltadores y poco colaboradores). Desde el pnto de vista biológico
se han hallado anomalías hormonales e hipotalámicas, qe se han atribído a
na vlnerabilidad genética y/o la privación psicosocial.
En general las alteraciones bioqímicas, condctales y de crecimiento selen
revertir con el cambio de ambiente psicosocial.
QUIEBRA DEL DESARROLLO
(Hospitalismo, institcionalismo, depresión anaclítica, retrato ambiental,
síndrome de privación materna, enanismo por privación social, qiebra
ambiental del desarrollo, síndrome de qiebra no orgánica del desarrollo) (2).
Concepto
Se trata de n TCA-I de inicio antes de los tres años de vida, caracterizado
por: 1) desaceleración marcada del amento de peso y 2) enlentecimiento o
interrpción del proceso de desarrollo emocional, condctal y social.
Adicionalmente pede aparecer n retraso lineal del crecimiento. Hoy en dia se
considera qe, independientemente de s asociación o no a na enfermedad
física, el primer rasgo es consecencia de na ingesta inadecada, mientras
qe el segndo depende de n estado de privación emocional y
socioeconómica.
Se diferencia del retraso ntricional benigno por la afectación emocional y
social, y del retraso psicosocial por la alteración del peso.
Epidemiología
Representa del no al cinco por ciento de los ingresos en hospitales
pediátricos, y pede presentarse hasta en el 10-15% de la población
amblatoria.
Factores relacionados
En el desarrollo de este trastorno interactúan na plétora de factores, mchos
de ellos mal caracterizados:
Factores genéticos: no han podido identificarse fidedignamente
Factores orgánicos: nmerosas entidades coexisten con la qiebra del
desarrollo, desde aqellas qe realmente casan malntrición (por ej.
malabsorción) hasta aqellas qe son consecencia de ésta (como la
imnnospresión)
Los factores temperamentales y psicogénicos resltan difíciles de evalar,
pesto qe la mayoría de las alteraciones emocionales qe exhiben los
lactantes y niños peqeños pede depender de s estadio de desarrollo y qe
éstas peden interferir en s ingesta calórica y por tanto en s desarrollo.
Factores sociales y familiares: se sabe qe este trastorno es más frecente en
hijos de madres drogodependientes o enfermas, y en ambientes con disfnción
familiar o incompetencia edcativa paterna, en los cales sele darse el abso
físico, el abandono edcativo, el aislamiento social y la inasistencia médica
Embarazo: sele asociarse a prematridad o retraso del crecimiento
intraterino (dos entidades qe también son más frecentes en ambientes
familiares y sociales como los descritos).
Tratamiento
Debe abordarse desde na concepción mltidisciplinaria, en la qe además de
los splementos ntricionales (para reemprender el crecimiento mchos niños
reqieren 1,5 a 2 veces más calorías qe las recomendadas para s edad),
debe existir na estimlación emocional. El grado y cronicidad tanto de la
malntrición como del retraso del desarrollo, la gravedad y dración de la
disfnción en la relación niño-cidador (madre) y, por spesto, la gravedad
del trastorno médico principal modificarán el pronóstico.
RUMIACION (MERICISMO, VOMITOS PSICOGENOS)
Trastorno caracterizado por la regrgitación de alimentos previamente
ingeridos, qe se velven a masticar y deglten de nevo parcialmente. Para
criterios diagnósticos ver F98.2 [CIE-10] o 307.53 [DSM-IV]. La regrgitación
pede ser espontánea o segir a la inserción de los dedos en la boca (1).
Como ya hemos comentado, la pérdida sistemática de alimento implica
frecentemente malntrición. En ocasiones se prodcen aspiraciones
alimentarias, malntrición grave, detención del crecimiento, retraso del
desarrollo e inclso la merte.
Para algnos atores depende de na interacción madre-hijo alterada. Otros
proponen la secencia: 1) alteración en la capacidad del niño para reglar s
estado de satisfacción interno; 2) propensión física para regrgitar, y 3)
asociación aprendida (en la qe la regrgitación y la atención social a ésta
alivia el malestar interno).
Generalmente se inicia entre los 3 y los 12 meses de vida, anqe pede
ocrrir en adolescentes. Genera na mortalidad del 25% (1). Se ha asociado
con retraso mental (generalmente los casos más graves) y con alteraciones
esofágicas (hernia de hiato, refljo, disfnción de la motilidad). En
adolescentes también se ha relacionado con anorexia y blimia nerviosas.
Sele resolverse espontáneamente; en los casos en qe no es así se aconseja
n tratamiento integral (orgánico, dinámico, condctal).
PICA (2)
Concepto
Ingestión persistente de sstancias no ntritivas (yeso, tierra, grasa,
excrementos, etc.). Para criterios ver F98.3 [CIE-10] o 307.52 [DSM-IV]. Se
considera normal hasta los 18 meses de vida. Pese a qe se postla qe podría
deberse a na deficiencia ntricional (hierro, zinc) y/o a na falta de
spervisión y estimlación, no existe ningna explicación clara para este
trastorno.
Epidemiología
Es n trastorno más frecente en 1) pacientes con trastornos psicóticos o
retraso mental (son los casos más atípicos, inclyendo la ingesta de heces); 2)
adolescentes y jóvenes embarazadas (la ingesta sele ser volntaria y es más
prevalente en determinados grpos cltrales como na forma aceptada de
condcta); 3) niños y adltos sin patología en momentos de ansiedad (lápices,
goma de borrar, ñas) y 4) niños hasta los seis años de vida.
Tratamiento
La evalación y tratamiento de la pica depende de la población específica en la
qe ocrre. Es necesario el establecimiento de n ambiente segro y la
instaración de patas de condcta específicas.
TRASTORNOS DEL CONTROL DE LOS ESFINTERES Y DE
LA ELIMINACION
Los trastornos de la eliminación han sido inclidos tradicionalmente dentro de
los trastornos psiqiátricos de los niños, pero en realidad se encentran en n
terreno fronterizo y limítrofe en el qe la psiqiatría y la pediatría se
sperponen. La enresis y la encopresis peden darse como fenómenos
aislados, conjntos o formando parte de otros trastornos psiqiátricos (12).
La inmensa mayoría de los niños enréticos no presenta alteraciones
emocionales o condctales significativas (18), y algo similar pede decirse
respecto a los encopréticos. En calqier caso como paso previo al
tratamiento, siempre debe descartarse y/o tratarse calqier alteración
psicopatológica comórbida.
Estas entidades inicialmente peden ser bien aceptadas por las familias, pero
al persistir selen alterar las interrelaciones familiares, ocasionar sentimientos
de clpa en padres y niños, y de generar n alto nivel de tensión ambiental. La
ansiedad amenta la desesperación, qe a s vez amenta la ansiedad,
generándose así n circlo vicioso en el qe "no se ve la salida". La resolción
del trastorno cada vez se velve más dificil. Es razonable, por tanto, iniciar el
abordaje "sosegando" a los padres, explicándoles la natraleza de los
trastornos, y desclpabilizándoles. El niño, también desclpabilizado, debe
estar motivado para el esferzo. Las técnicas pnitivas deben evitarse a toda
costa.
DESARROLLO DEL CONTROL DE ESFINTERES
La secencia cronológica por la qe habitalmente se adqiere el control de las
fnciones intestinales y vesicales es la sigiente: 1) continencia fecal notrna;
2) continencia fecal dirna; 3) control vesical dirno y 4) control vesical
noctrno 19. El control esfinteriano sele ser plenamente fncional hacia los 3
años de edad (anqe pede retrasarse hasta los 4 ó 5 años), y depende tanto
de la madración neromsclar y cognitiva, como de la motivación (19). En la
actalidad mchos padres comienzan el entrenamiento entre los 20 y 24
meses de edad (20).
ENURESIS (ENURESIS FUNCIONAL, MICCION INVOLUNTARIA
NOCTURNA INFANTIL)
Concepto
Incapacidad para el control de la emisión de orina, anormal para la edad
mental del paciente (a partir de los cinco años de edad) y sin casa orgánica
qe la jstifiqe. Para criterios ver F98.0 [CIE-10] o 307.6 [DSM-IV].
Epidemiología
La prevalencia de la enresis desciende con la edad. Está presente de forma no
patológica en el 82% de los niños de 2 años, en el 49% de 3 años, en el 26%
de 4 años y en alrededor del 7% de los de 5 años 19. A partir de esta edad se
considera patológica y s prevalencia se indica en la Tabla 1.
Tabla 1. INCIDENCIA DE ENURESIS EN NIÑOS Y NIÑAS SEGUN EDADES
(DSM-IV)
SEXO/EDAD 5 años
10 años
18 años
VARONES
7%
3%
1%
MUJERES
3%
2%
<1%
Subtipos
La diferenciación clásica entre enresis primaria y secndaria ha sido eliminada
recientemente del DSM-IV. Un niño padece enresis primaria (contína o
persistente) si nnca ha sido capaz de adqirir el control rinario, y secndaria
(regresiva, de inicio o adqirida) si tras haber sido continente drante n
tiempo (tres meses a n año según atores) la enresis reaparece. El 80% de
los niños enréticos padecen la forma primaria. La secndaria sele ocrrir
tras na experiencia estresante o na infección rinaria (qizá por ello es más
frecente en mjeres), pero responde al tratamiento de forma semejante a la
primaria (17).
Más interesante parece la división en noctrna, dirna o mixta. El 65% de los
niños enréticos padecen la forma noctrna (exclsivamente drante las horas
de seño), n 16% la forma mixta (de noche y de dia) y n 18% la dirna
(sólo drante las horas de vigilia, no drante el seño). Las diferencias entre la
forma noctrna y la dirna son tales qe algnos atores reservan el término
enresis para la falta de control noctrno y denominan incontinencia dirna a
la qe ocrre drante el dia. Esta es más frecente en mjeres, se asocia con
más frecencia a encopresis, infecciones rinarias, tenesmo y disria,
inestabilidad vesical, signos nerológicos ligeros (soft), y presenta menor
respesta al tratamiento y mayor índice de recaídas. En las formas mixtas,
obviamente, también se dan mchas de estas características (18).
Factores implicados etiopatogénicos
En la aparición de la enresis parecen intervenir nmerosos factores biológicos
y psicológicos sobre n trasfondo genético individal. El riesgo de n niño de
padecer enresis se mltiplica por 7.1 si s padre padeció también enresis o
por 5.2 si fe la madre la afecta (12). La incidencia de enresis noctrna en
monocigotos es doble qe en los dicigotos (concordancias del 68% y 36%
respectivamente) (18). Sin embargo, el factor genético no es sficiente para
explicar todos los casos de enresis (inclso en monocigotos aparece na
discordancia del 32%); otros factores, qizá condicionados genéticamente,
peden favorecer la aparición de la enresis.
Hipótesis madrativa. Según algnos atores la enresis constitye na
manifestación más de n retraso generalizado del desarrollo, qe podría inclir
na "disfnción sensoperceptiva" en el reflejo inhibitorio de la micción, con
fallos en la transmisión, recepción, integración o reglación de dicho reflejo.
Diversos hechos apoyan esta hipótesis, y otros los rechazan (Tabla 2) (18).
Tabla 2. HALLAZGOS A FAVOR Y EN CONTRA DE LA LA HIPOTESIS
ETIOLOGICA
DE LA INMADUREZ EN LA ENURESIS (18)
A FAVOR
EN CONTRA
Enresis secndaria
Remisión
Intermitencia
espontánea
Sitacionalidad
Asociación con:
Bajo peso al nacer Enresis dirna
Eficacia terapética
Retraso motor
Déficits del habla
Retraso
del
desarrollo
Talla inferior
Retraso sexal
Retraso
de
la
lectra (niñas)
Encopresis
Comorbilidad psiqiátrica. La inmensa mayoría de niños enréticos no padecen
otro trastorno psiqiátrico. Es cierto qe los trastornos psiqiátricos son más
frecentes en enréticos qe en no enréticos (ver tabla anterior y apartado
dedicado al seño) pero sólo na minoría (fndamentalmente mjeres y casos
de enresis mixtas) manifiestan algún trastorno emocional. No hay prebas de
asociaciones específicas entre enresis y n determinado tipo de trastorno o
condctas anómalas, salvo en el caso del estreñimiento y la encopresis. Varios
estdios han encontrado na incidencia de encopresis mayor de la esperada en
niños enréticos (comorbilidad del 10-25%). La comorbilidad pede ascender
al 50% cando el motivo de conslta inicial es el estreñimiento y se detectan
alteraciones radiológicas del tracto genitorinario. El estreñimiento sele dar
lgar a dilataciones del recto e irreglaridades del fncionalismo esfinteriano
anal qe en niños peden condicionar enresis, infecciones del tracto rinario y
refljo. Las infecciones rinarias y el refljo vesicoreteral son, a s vez,
hechos patológicos qe selen crsar con enresis (18).
Variables rológicas. Los niños con enresis noctrna parecen tener
capacidades vesicales fncionales y máximas inferiores a los no enréticos. Sin
embargo, esta menor capacidad no parece estrctral (responde al
tratamiento farmacológico, las diferencias desaparecen bajo anestesia general
y se eliminan tras tratamientos condctales efectivos), ni niversal (existen
niños con capacidades redcidas qe no son enréticos, y enréticos con
capacidades normales) (18). Reslta dificil, por otra parte, explicar la mayor
incidencia de infecciones del tracto rinario en niños enréticos (sobre todo
mjeres con enresis dirna o mixta) qe en controles; es posible qe las
infecciones del tracto rinario indzcan enresis (qizá mejor incontinencias),
pero también qe la enresis favorezca las infecciones.
Parasomnias o alteraciones del despertar (arosal). En la actalidad se ha
desechado la teoría qe relacionaba los episodios enréticos con las fases de
seño profndo. Hoy se sabe qe ocrren en todas las fases, en n número
qe depende de la cantidad de tiempo qe el niño pase en cada na de ellas
(21). Toro (1992) describe el trabajo de Watanabe y Azma sobre 204
enréticos noctrnos a los qe se practicó EEG y cistometría drante el seño,
en el qe se distingen tres tipos de enresis noctrna:
· Tipo I. Tanto los hallazgos cistométricos como EEG son normales, sin
embargo el sjeto se orina sin llegar a tener conciencia de ello, spestamente
por n trastorno del despertar de grado leve. Representaría el 60% de los
casos.
· Tipo IIa. Los hallazgos cistométricos son normales pero no aparecen las
variaciones EEG habitales. Esto parece significar qe la información de la
distensión cortical no alcanza el cortex y qe por tanto no se activa el
despertar. Representaría na forma más grave qe el tipo I, encontrada en n
10% de los sjetos.
· Tipo IIb. Las determinaciones cistométricas son normales salvo en las fases
de seño profndo, en las qe aparecen contracciones vesicales contínas no
inhibidas sin tradcción en el EEG. En estos casos (30%) parece evidente qe
el hecho primario es n trastorno de la vejiga, qe podría relacionarse con
inmadrez fncional.
Estos hallazgos son coherentes con la descripción de asociaciones entre
enresis noctrna y otros trastornos de despertares parciales como el
sonamblismo o los terrores noctrnos; de hecho en algnos casos los factores
favorecedores son los mismos (falta de seño, apnea obstrctiva del seño,
cansancio elevado) y deben tenerse en centa drante el tratamiento (22).
Alteraciones psiconeroendocrinas. Diversos trabajos apntan la posibilidad de
qe los niveles séricos de hormona antidirética drante el seño no se eleven
como ocrre fisiológicamente, dando lgar a na sobreprodcción rinaria qe
exceda la capacidad fncional de la vejiga (23). Reslta dificil de atribir este
mecanismo, sin embargo, a los niños qe se orinan a las 1-2 horas de haberse
dormido (22).
Inflencia ambiental. Ya hemos citado qe algnos casos de enresis
secndaria son más frecentes en sitaciones de estrés psicosocial y en
circnstancias sociales desventajosas.
Factores psicodinámicos. En n trabajo clásico acerca de la enresis y la
encopresis tras estdiar (24) generalizaciones psicodinámicas sobre la enresis
se conclyó qe sólo dos podían apoyarse con el nivel de significancia
convencional (p = 0.05) (21). La explicación "psicodinámica" o relacional de la
enresis fncional tiende a enfocarla como n signo inconsciente o
preconsciente y, por tanto, como na comnicación del niño hacia los adltos
(sobre todo los padres) y hacia sí mismo (24).
Diagnóstico diferencial
Siempre debe descartarse (19) la presencia de otras patologías qe jstifiqen
el cadro, más frecentes en los casos de enresis mixta (sobre todo si existe
tenesmo y polaqiria) y de tipo secndario. A continación se enmeran de
forma resmida:
Patología genitorinaria, estrctral, nerológica o infecciosa.
Otros trastornos orgánicos qe generan poliria y enresis, como las diabetes
mellits e insípida, la anemia de céllas falciformes y la insficiencia renal.
Trastornos de la consciencia: epilepsia, intoxicaciones.
Efectos secndarios farmacológicos (antipsicóticos, especialmente tioridacina).
Tratamiento
Según algnos atores la eficacia de la psicoterapia en la enresis primaria se
aproxima al 20%, na cifra qe podría representar la remisión espontánea
(21). En n estdio controlado clásico se encontró qe la "psicoterapia
dinámica" era tan efectiva como el "no tratamiento" y significativamente
menos efectiva qe el método de la alarma (25). La psicoterapia pede ser
más útil en la enresis secndaria, especialmente si ha aparecido despés de
algún sceso tramático ambiental. Es fndamental valorar y tratar las
repercsiones emocionales de la enresis sobre el paciente y s familia como
paso previo al inicio del tratamiento. La obtención de resltados positivos
depende en gran medida de la disminción del estrés ambiental.
El abordaje de la enresis noctrna comienza por la evalación del trastorno.
Toro (1992) propone qe ésta debería inclir na historia clínica rológica y
psicopatológica, rocltivo, y registro de las actividades vesicales e intestinales
drante dos semanas. Los registros condctales son básicos como medio de
valoración inicial y de evolción. Los vesicales deben inclir la rgencia dirna
y la frecencia de episodios enréticos, de despertares por ganas de orinar y
de micción dirna. Los intestinales cotejan la frecencia de defecación y de
episodios enréticos.
Una vez valorada la sitación inicial y descartados otros trastornos peden
emplearse no o ambos de los dos principales abordajes terapéticos
contrastados: técnicas de modificación de condcta y farmacología (21) (Tabla
3).
El manejo condctal, el primero a tilizar por s inocidad, siempre debe
comenzar por na evalación y registro basal de la condcta enrética, y por
la edcación de los padres en el referzo de condctas apropiadas (21).
Existen ddas sobre la tilidad de la restricción hídrica vespertina. El
tratamiento generalmente más efectivo (eficacia sperior al 50% de los casos)
se basa en la tilización de aparatos de alarma qe despiertan al niño tras
cada episodio enrético; sele indicarse qe el niño cambie ss sábanas a
continación. La eficacia mejora si se tilizan referzos contingentes y se
combina con el entrenamiento dirno en retención rinaria (26).
Respecto a los fármacos el más tilizado es la imipramina (dosis entre 1 y 3.5
mg/kg/día en dosis noctrna; máximo 5 mg/kg/día), con la qe se consigen
mejorías hasta en el 85% de los casos (remisión completa en el 30%) (27). La
opción farmacológica sele combinarse con el entrenamiento condctal y
reservarse para casos intratables por ss potenciales efectos cardiotóxicos
(debe practicarse control ECG), y sobre todo por s efecto impersistente (a
mendo aparece tolerancia drante el tratamiento y son frecentes las
recaídas al sspenderla). En la práctica se aconseja iniciar el tratamiento con
nos 25 mg/día y amentar lentamente cada 4-7 dias para así detectar a los
respondedores a dosis bajas. Dado qe existe na alta tasa de remisión
espontánea se aconseja sspender el tratamiento, también palatinamente, a
los tres meses de iniciado y comprobar si persiste la enresis. Si así fera debe
iniciarse n nevo ciclo de tratamiento. Algnos estdios han encontrado na
correlación significativa entre los niveles plasmáticos de imipramina y
desipramina, y la disminción de los episodios enréticos (niveles entre 60 y
80 ng/ml). Debe tenerse cidado con el pensamiento mágico de los niños qe
en ocasiones ha condcido a sobredosis ("si con na pastilla se reselve na
noche, con na caja se debe crar para siempre"). Se debe advertir a los
padres del riesgo de atomedicación excesiva, inclso por los hermanos del
paciente. El tratamiento con desmopresina ofrece resltados alentadores, en
general restringido a niños refractarios a otros abordajes (21).
Dos o más fracasos terapéticos tras evalaciones y tratamientos rigrosos
obligan a na exploración rológica completa, qe de ser negativa apoyarían la
práctica de EEG y cistometría de seño (18).
Tabla 3. EFICACIA DE LOS DIVERSOS TRATAMIENTOS DE LA ENURESIS
35
METODO
EFICACIA
RECAIDAS
INICIAL
Enresis noctrna:
Alarma
70%
10%
Imipramina
50%
90%
50%
90%
Desmopresina(DDAVP) 30%
?
Ejercicios vesicales
20%
?
Motivación
Enresis dirna:
Ejercicios vesicales
75%
?
Alarmas
?
?
Oxibtinina
?
?
ENCOPRESIS (INCONTINENCIA FECAL, MEGACOLON PSICOGENO)
Concepto
Emisión fecal volntaria o no, y de forma reglar, sobre sperficies no
apropiadas (generalmente las ropas). Según s etiología se sbdivide en
fncional y orgánica; según s patocronía en primaria o contína (asencia de
control al menos drante 6 meses) y secndaria o discontína (hbo control
pero se perdió) y en fnción de s fisiopatología en retentiva (historia de
estreñimiento y rebosamiento) y no retentiva (asencia de control de la
explsión). Para patas diagnósticas ver CIE-10 (F98.1) o DSM-IV (787.6 y
307.7, con estreñimiento-rebosamiento y sin ellos, respectivamente).
Epidemiología
El control esfinteriano rectal se adqiere progresivamente con la edad, de
forma qe, en cltras occidentales, son encopréticos alrededor de n 5% de
los niños de 4 años, de n 1% a los 5 años y prácticamente ningno a los 16
años. El riesgo relativo de los varones respecto a las niñas es de tres a seis
veces sperior a partir de los 4 años de edad (19). La encopresis no se asocia
con la clase social, el orden del nacimiento o el tamaño familiar (28).
Se han propesto tres categorías de encopresis: a) niños con n adecado
control intestinal y qe depositan volntariamente ss heces en lgares
inapropiados; b) niños en los qe la emisión es consecencia de n exceso de
flido, qe pede estar casado por diarrea, ansiedad o por retención y
rebosamiento (esta categoría engloba alrededor del 75% de los casos), y c)
niños qe no son conscientes de la emisión de heces o son incapaces de
controlarla (21).
Los niños encopréticos qe son claramente capaces de controlar s fnción
rectal y qe depositan ss heces, de consistencia relativamente normal, en
lgares inapropiados generalmente padecen n trastorno psiqiátrico.
Ocasionalmente pede encontrarse na fobia al lavabo (19).
La encopresis retentiva se caracteriza por n ciclo de varios dias de retención,
na explsión dolorosa y otro periodo de retención (21). A largo plazo la
retención rectal crónica ocasiona qe la pared rectal se distienda y se
desensibilice frente a la presión, con pérdida de la sensación de necesidad de
defecar y aparición de n megacolon psicógeno. Las heces se acmlan e
impactan, y finalmente aparecen deposiciones por rebosamiento. Pede
aparecer estreñimiento e incontinencia por rebosamiento en casos de pobre
ntrición, enfermedades estrctrales del ano, el recto o el colon, como
consecencia de diversos fármacos, y en enfermedades endocrinológicas y
nerológicas, como la enfermedad de Hirschsprng o megacolon agangliónico.
En esta última entidad la radiografía simple de abdomen, mestra n
megacolon sin heces, a diferencia del megacolon psicógeno en el qe el recto
aparece ocpado (19).
En los casos en los qe no hay claras evidencias de disfnción anorrectal se
spone qe existe n entrenamiento inadecado en el control de esfínteres,
qe este último es inefectivo e ineficiente, o en mchos casos ambas
circnstancias. Se sabe qe algnos niños con encopresis sin otra enfermedad
gastrointestinal,
especialmente
aqellos
con
estreñimiento,
tienen
contracciones del esfinter anal anormalmente altas, así como dificltades para
relajarlo cando tratan de defecar. Se cree qe estos factores actarían como
predisponentes.
Los trabajos de Loening-Backe (citado en Mikkelsen (21)) sobre niños con
encopresis retentiva son esclarecedores. Este ator encontró qe, del 56% de
niños incapaces de defecar n balón rectal, sólo n 14% respondían al
tratamiento al cabo de n año; mientras qe en el grpo de los qe podían
defecarlo la mejoría alcanzaba el 64%. De forma similar, sólo n 13% de
pacientes incapaces de relajar el esfinter anal mejoraban al año de tramiento,
frente al 70% de los qe sí podían relajarlo. Independientemente de estos
factores ningún niño con na masa fecal abdominal mejoró al cabo del año. Por
otra parte se comprobó qe, drante la maniobra de Valsalva asociada a la
defecación, la actividad del esfinter anal descendía en el 100% de los niños
control, en el 58% de los niños estreñidos qe eran capaces de defecar el
balón rectal y en el 7% de los niños con estreñimiento incapaces de defecar.
Este último grpo tenía na probabilidad significativamente inferior de
responder a los laxantes.
La separación de los padres, el nacimiento de n hermano, el cambio de
domicilio o el inicio de la escela, peden actar como factores estresantes
qe precipiten la aparición de episodios encopréticos en n niño previamente
continente. Anqe se ha interpretado qe tales factores ofrecerían na
oportnidad al niño para lchar con ss padres por s atonomía, de forma
qe tales batallas agravarían el trastorno y generarían dificltades
condctales secndarias, la mayoría de los niños encopréticos no mestran
problemas condctales, y cando los hay selen ser consectivos a las
repercsiones sociales de la defecación (19).
La encopresis pede asociarse con otros problemas del nerodesarrollo como
fácil distraibilidad, dificltades para mantener la atención, baja tolerancia a la
frstración, hiperactividad, pobre coordinación, y como vimos anteriormente
con enresis.
Tratamiento
La encopresis es n trastorno particlarmente repgnante para la mayoría de
la gente, inclyendo los miembros de la familia, por lo qe la tensión familiar
con frecencia es elevada. El niño encoprético a mendo es rechazado y
evitado por ss amigos, y recriminado por los adltos, de forma qe pede
tender a aislarse y a tener na baja atoestima. El primer paso, por tanto,
debe dirigirse a redcir la tensión familiar y crear n ambiente no pnitivo
tanto en la familia (qe también sele necesitar consejo) como en la escela
(19). Esto significa informar a los padres y el niño de qe existen otros niños
con el mismo problema, reconocer qe el niño también está preocpado por el
problema, informarle qe no es clpa sya y desmistificar el trastorno con
apropiadas explicaciones del proceso del desarrollo (28).
Todo programa de entrenamiento estrctrado debe contar con registros
descriptivos de las defecaciones, de forma semejante a lo qe ocrre en la
enresis, con los qe identificar y posteriormente modificar las circnstancias
qe contribyen al mantenimiento de la encopresis. Peden indicarse ejercicios
como sentar al niño tras cada comida y cinco mintos antes de acostarse,
recordándole qe se trata de n ejercicio activo para crear músclo. La
colaboración de los padres y la tilización de reforzadores condctales (como
por ejemplo pntos o estrellas tras cada defecación en lgar apropiado), es
fndamental para la consección de patas reglares de defecación (28). En
los casos retentivos es preciso vaciar el intestino y reglar los hábitos
intestinales mediante laxantes o reblandecedores fecales (27).
TRASTORNOS DEL SUEÑO
La importancia de los trastornos del seño en la infancia y la adolescencia
radica en qe, aparte de s elevada frecencia, peden ser confndidos con
trastornos psiqiátricos, y qe mchos de éstos asocian alteraciones del seño.
La conexión entre seño y reglación condctal y afectiva parece ser
compleja y probablemente bidireccional (22).
FISIOLOGIA DEL SUEÑO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES
Cando se despierta a n individo drante la fase REM, s retorno al estado
de alerta se prodce con rapidez y es capaz de describir ss ensoñaciones. En
contraste, cando se le despierta drante el seño delta, a mendo está
desorientado y "espeso", y reqiere algnos mintos para alcanzar la vigilia. La
cantidad e intensidad de seño delta se relaciona con la cantidad previa de
tiempo despierto y con la madrez cerebral. Los niños pasan gran parte del
tiempo en fase delta y reslta my dificil despertarles. En n experimento la
tilización de tonos de 123 decibelios (inmediatamente por debajo del mbral
doloroso) a través de ariclares bilaterales no consigió despertar condctal
o electroencefalográficamente a niños en seño delta (22).
Los adltos alcanzan s primera fase REM habitalmente tras nos 90 mintos
de iniciado el seño. Los niños con frecencia "se saltan" este periodo y
reinician na segnda fase delta, probablemente por la gran profndidad de s
seño y por las elevadas necesidades de éste qe tienen. Los periodos REM
ocrren cíclicamente, aproximadamente cada 60-90 mintos drante el resto
de la noche; la dración de estas fases amenta progresivamente a medida
qe se aproxima la mañana. Básicamente el seño de los niños tiene tres
características principales:
La mayoría del seño delta ocrre drante las tres primeras horas, de forma
qe los problemas relacionados con esta fase selen aparecer en las primeras
horas de la noche.
La mayoría de las fases REM ocrren en la segnda mitad de la noche.
Consecentemente los trastornos relacionados con el seño REM son más
frecentes al amanecer.
Drante la noche se dan de cinco a siete cortos periodos de vigilia. Las
dificltades para volver a conciliar el seño tras estos despertares normales
peden hacer pensar a los padres qe algo está despertando recrrentemente
a s hijo (22).
EVOLUCION A LO LARGO DE LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA
La cantidad total de seño, el patrón de las fases, y la rapidez de los ciclos
cambian significativamente a lo largo del desarrollo. Los recién nacidos
habitalmente dermen nas 16 horas al dia e inician cada ciclo de seño con
na fase REM, qe se denomina "seño activo del recién nacido". Los ciclos
REM/NO-REM ocrren cada 50-60 mintos en los niños peqeños.
Progresivamente los cortos ataqes de seño qe se venían dando con igal
distribción entre la noche y el día, dan paso a mayores periodos de vigilia
dirna. Anqe hay considerables variaciones individales, el niño típico de n
año derme nas 11 horas drante la noche y n total de nas 2 horas y
media de siestas varias. Hacia los 3 años el seño noctrno dra nas 10
horas y media o solo realiza na siesta de 60 a 90 mintos. En las cltras
anglosajonas, y cada vez más en la nestra, las siestas dejan de efectarse
alrededor de los 4-5 años de edad (22).
A partir de entonces hay n descenso gradal de la cantidad total de seño
qe pasa de 10 horas y media a los 5 años a nas 8 horas a los 18. Los
cambios de la estrctra del seño drante la infancia y la adolescencia
inclyen n descenso gradal de las fases REM y na disminción significativa
de la cantidad y amplitd del seño delta (22).
La eficiencia del seño también disminye drante el desarrollo. Los niños
peqeños emplean casi todo s seño en las fases 2, 3, 4 o REM, con my
poco seño ligero de fase 1, despertares o activaciones. Con la edad aparecen
más despertares y fases 1 a lo largo del seño (22).
Uno de los cambios madrativos más intrigantes es el amento de la
somnolencia dirna qe ocrre drante la pbertad. Los niños prepberales se
mantienen marcadamente alertas a lo largo del dia, pero los qe se encentran
en la adolescencia media mestran na somnolencia dirna significativa.
Anqe parte de esta somnolencia pede ser consecencia de n seño
noctrno inadecado, existen evidencias crecientes de qe está relacionada
con los cambios fisiológicos de la reglación de seño qe ocrren drante la
pbertad (22).
Pese a este aparente amento de los reqerimientos de seño drante la
pbertad, mchos adolescentes de nestra cltra sigen las normas sociales
de trasnochar y madrgar, por lo qe en este grpo de edad con frecencia se
dan cortos periodos de seño. Anqe mchos estdiantes de bachillerato
parecen fncionar con 6-7 horas de seño drante los dias de escela, ss
condctas de seño drante los fines de semana o vacaciones indican qe ss
verdaderas necesidades de seño son mcho mayores. Mchos de estos
adolescentes presentan na somnolencia significativa drante las clases. Los
efectos de esta relativa deprivación de seño tienen implicaciones en n
amplio abanico de aspectos, inclyendo el rendimiento escolar, los cambios
anímicos y el so de sstancias. Desde na perspectiva clínica mchos de
estos adolescentes desarrollan patrones de seño-vigilia erráticos a casa de
los progresivos retrasos en la hora de acostarse, la tilización de siestas
intempestivas y cambios radicales en ss hábitos drante los fines de semana
(22).
EPIDEMIOLOGIA
Son my escasos y parciales los estdios epidemiológicos de los trastornos del
seño en niños. Los pediatras informan de prevalencias oscilantes entre el
0,2% y el 7,8%, mientras los psiqiatras infantiles las sitúan entre el 0,2 y el
19,4%. En poblaciones clínicas, pediátricas o psiqiátricas, de 2 a 15 años de
edad se ha encontrado las sigientes prevalencias: somniloqia 32%,
pesadillas 31%, despertar noctrno 28%, insomnio inicial 23%, enresis 17%,
brxismo 10%, estereotipias 7% y terrores noctrnos 7% (29). A estos
trastornos deben añadirse otros problemas relacionados con el seño
(cansancio, hambre, erctos, cólicos, dentición, pañales húmedos, eccema,
etc. (30), qe carecen de sficiente identidad como para emitir n diagnóstico,
pero qe también generan n importante grado de repercsión familiar.
ESQUEMA GENERAL DE EVALUACION
Drante la entrevista clínica los datos aportados por los padres debieran
contrastarse con los facilitados por el niño qe, si tiene edad sficiente, debe
ser entrevistado por separado. Deben establecerse las características iniciales
o basales del seño del niño mediante atoinformes, siempre qe el niño tenga
capacidad sficiente. Estos deben ser cmplimentados por el niño (y por los
padres en n registro paralelo) al despertarse drante al menos dos semanas.
Un modelo de atorregistro pede encontrarse en Cashman MA y McCann BS
(1991). Conviene realizar n análisis condctal de la interacción y hábitos del
niño y ss padres, especialmente los manifestados en las sitaciones
relacionadas con el seño y ss reales o spestos problemas. En algnos
casos (somnolencia excesiva, apnea del seño, otros) deberán practicarse
estdios objetivos del seño (29).
DIFICULTADES PARA INICIAR Y MANTENER EL SUEÑO
Entre los 1 y 5 años de edad alrededor de n 20-30% de los niños tienen
dificltades para dormir. La mayoría de los casos derivan de factores
aprendidos y condctales, anqe nmeros problemas médicos (dolor,
prrito, disnea, etc.) peden contribir significativamente. En calqier caso el
tema central del insomnio del niño y adolescente afecta al sentimiento
sbjetivo de segridad. Dormir significa esencialmente abandonar el estado de
vigilancia y por tanto la capacidad de responder a las amenazas del ambiente;
de hecho la evolción biológica ha restringido el seño a lgares segros (22).
En los niños pre-escolares los problemas selen derivar de asociaciones qe el
niño realiza con el hecho de qedar dormido. Los "benos dormidores" han
aprendido condctas ato-confortantes, tales como tocar s sábana favorita o
chparse el dedo. Los niños "malos dormidores" con frecencia lo qe han
aprendido son condctas confortantes qe precisan la presencia de los padres,
por lo qe tras cada despertar noctrno los reqieren de nevo (22).
En los niños en edad escolar y en los adolescentes, la ansiedad y las
preocpaciones peden dificltar el inicio del seño de la misma forma qe en
los adltos. En algnos niños, la ansiedad y tensión asociadas con el momento
de irse a la cama (momento en el qe se pede reflexionar sobre los
conflictos), peden condcir a n insomnio condicionado grave. En algnos
niños el insomnio reslta evidente al reclamar la presencia de los progenitores
o levantarse de la cama; otros sin embargo permanecen despiertos en la cama
sin qe nadie lo sepa (22). Siempre debe descartarse la presencia de fobia
escolar, ansiedad por separación y, especialmente en adolescentes, el
consmo de tóxicos (29).
El tratamiento efectivo del insomnio en los niños pasa, por tanto, por la
identificación de las fentes de las amenazas percibidas. Un abordaje
razonable (22) podría inclir:
Identificación de las fentes de ansiedad y preocpación, y reelaboración
cognitiva.
Entrenamiento en la expresión de ss preocpaciones de forma adecada
drante las horas de vigilia
Entrenamiento adecado a s edad en técnicas de relajación.
Focalización de s atención en imágenes positivas (qe le generen relajación)
cando se aceste.
Establecimiento de n patrón reglar de seño y vigilia.
Creación de asociaciones positivas con la hora de acostarse (como n rital
placentero previo).
Respecto a los fármacos, al igal qe en los adltos, las benzodiacepinas
constityen el tratamiento más sal. El triazolam sería el fármaco de elección
para el insomnio de conciliación, por s menor riesgo de sedación dirna en
comparación con otras benzodiacepinas. El diacepán (5 mg) ha sido
recomendado explícitamente en el tratamiento de la ansiedad anticipatoria de
los niños y adolescentes con fobia escolar (29).
SOMNOLENCIA EXCESIVA DIURNA
Cantidad inadecada de seño
La casa más frecente de somnolencia moderada en adolescentes es la falta
de seño, generalmente consecencia de n patrón de condcta qe inclye el
trasnoche, madrgar y fines de semana con excesivas horas de seño (22).
En la evalación del esqema de seño de n individo la información
retrospectiva no sele ser útil y es preferible n atoregistro diario drante
nas dos semanas qe inclya la hora en qe se acesta (cando se apagan
las lces), na estimación del tiempo de latencia, los despertares noctrnos, la
hora de levantarse, las dificltades para hacerlo y la frecencia, hora y
dración de las siestas. Es my importante evalar separadamente los dias de
escela de los fines de semana (22).
Una vez qe se identifica la "falta de seño" el clínico debe aydar a la familia
a reconocer las consecencias ésta ("se derme en clase, se le pegan las
sábanas, está más irritable y cansado...") y debe establecerse n contrato
condctal qe impliqe a toda la familia, en el qe se especifiqen las horas
de seño diarias, con escasas variaciones drante el fin de semana, y la forma
de corrección de las condctas anómalas detectadas (22).
Sueño nocturno alterado
Por so de sstancias: Alcohol, drogas de abso, Cafeína, fármacos (betaadrenérgicos, Metilfenidato).
Por Síndrome de Apnea Obstrctiva del Seño (SAOS).
Los adltos con SAOS son típicamente obesos, letárgicos y somnolientos. Los
niños selen ser delgados, con amígdalas o adenoides hipertrofiadas y peden
parecer más irritables qe hipersómnicos. En los casos graves las apneas y
despertares son evidentes. En los SAOS leves ni el niño ni los padres selen
ser conscientes de los cortos despertares y selen relatar seño inqieto,
ronqidos crónicos intensos o respiración ridosa, dificltades para despertarle
por la mañana, na historia de problemas amigdalares, adenoideos o de
infecciones otológicas, así como signos de seño noctrno inadecado
(irritabilidad, dificltades de concentración, descenso del rendimiento escolar y
condcta oposicionista). Mchos de estos niños parecen, paradójicamente,
hiperactivos. El diagnóstico y tratamiento pasa por na evalación
otorrinolaringológica, y ocasionalmente polisomnográfica (22).
Trastornos asociados con un aumento de las necesidades de sueño
Narcolepsia
Trastorno crónico genéticamente determinado (brazo corto del cromosoma 6;
HLA DR2) caracterizado por la tétrada: ataqes de seño, cataplexia (pérdida
repentina del tono msclar sin alteración del nivel de conciencia), parálisis del
seño (incapacidad para moverse al despertarse) y alcinaciones hipnagógicas
(al dormirse). Alrededor del 50% de los adltos narcolépsicos comienzan a
presentar síntomas drante la infancia. No todos los síntomas deben estar
presentes para el diagnóstico. La detección de casos de narcolepsia de inicio
precoz pede ser my difícil: en los jóvenes la somnolencia pede ser el único
síntoma inicial y mantenerse drante años como síntoma aislado; la cataplexia
pede ser tan leve como na peqeña debilidad de las piernas al reirse y las
alcinaciones hipnagógicas peden interpretarse como imaginaciones vívidas
de los niños (22). Por otra parte s confsión con otros trastornos psiqiátricos
es fácil (inclyendo la esqizofrenia).
Hipersomnolencia idiopática
Algnos pacientes mestran somnolencia dirna pese a n seño noctrno
adecado, sin alteraciones en s estrctra REM o NO-REM. Un 40% de los
casos tienen na historia familiar de hipersomnia. Alrededor de n 60% de los
qe carecen de historia familiar son HLA-DR2 positivos, y se consideran
narcolepsias monosintomáticas. Se tilizan estimlantes cando la
hipersomnolencia interfiere en la vida diaria del individo (22).
Síndrome de Kleine-Levine
Se caracteriza por la triada somnolencia excesiva, hipersexalidad e hiperfagia
complsiva, a la qe se asocian irritabilidad, confsión y ocasionalmente
alcinaciones aditivas o visales. Es tres veces más frecente en varones, en
la mitad de los casos se inicia tras n proceso gripal o na lesión con pérdida
de conciencia. Con frecencia sige n crso cíclico con episodios de 1-30 dias
de dración, y sele desaparecer espontáneamente al final de la adolescencia
o inicios de la vida adlta. No existen prebas complementarias de diagnóstico
específicas. Debe descartarse la presencia de tmores hipotalámicos,
infecciones focales del SNC o accidentes vasclares. La presencia de signos
nerológicos, de amento de la presión de LCR, de alteraciones en la
reglación de la temperatra o la ingesta de aga, o de otras anormalidades
endocrinas indican na base orgánica. En el diagnóstico diferencial debe
inclirse el trastorno bipolar. No hay acerdo respecto al tratamiento (22).
Otros
Síndrome de Prader-Willi. Caracterizado por hipotonía, retraso mental,
obesidad, hipogonadismo e hiperfagia, también inclye somnolencia dirna
excesiva qe pede asociarse con apnea obstrctiva del seño.
TRASTORNOS DEL RITMO CIRCADIANO SUEÑO-VIGILIA
Síndrome de fase de sueño retrasada
Es el problema circadiano más frecente entre los adolescentes. Generalmente
comienza los fines de semana o drante las vacaciones, en los qe sigen n
horario anárqico, acostándose a altas horas de la madrgada. La noche previa
al retorno a la escela se van a la cama temprano pero no consigen dormir,
de forma qe al día sigiente tienen seño y al volver a casa dermen na
siesta, y por la noche velven a aparecer los problemas para conciliar el
seño; finalmente llega el fin de semana y velven al horario anárqico.
Mchos adolescentes sigen n horario similar al descrito sin graves
problemas, sin embargo algnos son incapaces de levantarse a tiempo para ir
a la escela pese a na alta motivación, tienen problemas de concentración y
alteraciones del estado de ánimo (22).
Algnos adolescentes no están motivados para la corrección del problema (de
algna forma han elegido n horario trasnochador). El tratamiento, qe sólo
resltará efectivo si existe na motivación por el cambio, pasa por dos fases:
1) alineación gradal del horario existente al deseado y 2) mantenimiento del
nevo horario. El alineamiento debe ser gradal y consistente, en forma de
peqeños adelantos de las horas de acostarse y levantarse (15-30 mintos por
día), drante todos los dias de la semana (inclyendo fines de semana) y con
prohibición expresa de las siestas. En casos graves se pede tilizar la
"cronoterapia" de retraso de fase, en la qe se indica n retraso de las horas
de inicio y fin del seño de 2-3 horas/dia hasta alcanzar el horario deseado; en
esta modalidad el despertar debería asociarse con lz brillante y algún tipo de
actividad, como por ejemplo dar n paseo. En la fase de mantenimiento se
debe pactar n horario estable para los siete días de la semana, especialmente
drante las 2-3 primeras semanas; más adelante se peden permitir
trasnoches siempre y cando al dia sigiente no se levante 1-2 horas más
tarde de s hora habital (22).
PARASOMNIAS: SUCESOS INHABITUALES DURANTE EL SUEÑO
Despertares parciales: sonamblismo, somniloqia, terrores noctrnos y
despertares confsionales.
Al acabar el primer tercio de la noche la mayoría de los niños pasan de n
seño my profndo a otro más ligero. En este momento peden prodcirse
condctas insales como mrmllos, mecas, movimientos desmañados,
monólogos, sonamblismo tranqilo o agitado, y a veces condctas qe
parecen de pánico. Generalmente dran de 2 a 10 mintos, anqe peden ser
tan cortas como 30 segndos. Algnas formas de despertares parciales son
bastante frecentes: alrededor de n 20% de los niños entre 3-12 años han
tenido al menos n episodio de sonamblismo, y n 5% los tienen de forma
reglar; los terrores noctrnos son menos frecentes (1-6% en este grpo de
edades) (22).
La casa de estos fenómenos no está clara, anqe parecen estar relacionados
con la intensidad de seño delta, de forma qe son más frecentes entre niños
de 3 a 8 años, o cando se derme tras n cansancio extremo o pérdida de
seño. No existe sficiente evidencia empírica sobre la inflencia de las
características psicológicas del niño, ss conflictos y ansiedades inexpresadas,
en la aparición de despertares parciales (22).
Se cree qe tras los trastornos por despertares parciales existe na
predisposición genética común, modificada por factores ambientales. Hay
familias en las qe se dan jntos sonamblismo y terrores noctrnos, inclso
cando el probando solo padece no de ellos. Cando n padre padece
sonamblismo el 45% de s descendencia también está afecto, y el porcentaje
se eleva al 60% cando los dos padres lo padecen. Por otra parte, los
familiares no afectos tienden a ser dormidores profndos, con mbrales para
despertar speriores a lo normal (22).
El primer paso en el abordaje de los despertares parciales es s identificación.
Los terrores noctrnos, a diferencia de las pesadillas, ocrren drante el
primer tercio de la noche, amentan de frecencia a medida qe hay mayor
falta de seño (o cansancio físico), y se asocian con n despertar parcial
confso, asencia de recerdo del sceso y rápida velta al seño. El segndo
paso debe dirigirse a tranqilizar y explicar el fenómeno a los padres y el niño.
Mchos padres ven los despertares parciales de ss hijos como la consecencia
de na pesadilla, y se asstan cando al intentar tranqilizarlos están
incoherentes o inclso agresivos, o no son reconocidos. En tercer lgar se debe
valorar la idoneidad del horario de seño del niño, y a continación (carto
paso) dotarlo de mayor consistencia (ver más arriba) y eliminar las casas de
alteraciones del seño. En qinto lgar deben valorarse y tratarse las posibles
preocpaciones y tensiones asociadas con el dormir. Cando estas medidas
resltan insficientes peden tilizarse, para "romper el círclo", fármacos
como el diacepán o la imipramina (25-75 mg/noche), qe disminyen
significativamente el seño delta y, por tanto, los terrores noctrnos.
Lamentablemente al sspender la medicación sele presentarse seño delta de
rebote y con él despertares parciales. Siempre debe valorarse el riesgo físico
existente (caída por escaleras, ventanas, etc.) y proponer cambios del entorno
si son necesarios (22). Los despertares confsionales carecen de significación
patológica y son prácticamente niversales en los niños menores de 5 años. El
sonamblismo y la somniloqia (habla drante el seño) son las dos
parasomnias más frecentes. Las padecen de n 1% a n 6% de los niños,
siendo más prevalente entre los 4 y los 8 años de edad y tendiendo a
desaparecer al llegar la adolescencia. Peden exacerbarse en casos de fiebre,
privación de seño o ciertas medicaciones (desipramina p. ej.), y precipitarse
por ridos o inclso por na distensión vesical. Conviene recomendar medidas
de segridad y permitir el paso del tiempo. En ciertos casos deberá hacerse
diagnóstico diferencial con na epilepsia temporal o psicomotora. Se han
tilizado con éxito benzodiacepinas y antidepresivos, sobre todo Imipramina a
dosis bajas (29).
Pesadillas
Las pesadillas son ensoñaciones de carácter amenazador qe generan n
despertar completo, y qe ocrren drante la fase REM del seño (más
frecentes por tanto en la segnda mitad de la noche). Las pesadillas
frecentes y recrrentes son raras. Deben distingirse de los terrores
noctrnos. En s forma esporádica peden estar relacionadas con programas
de TV, pelíclas, o scesos amenazantes del día o días previos. De forma
recrrente peden formar parte del Trastorno por estrés post-tramático (22).
Se debe instrir a los padres a aceptar el miedo del niño (y no minsvalorarlo
como solo n mal seño), a permanecer con s hijo hasta qe disminya la
ansiedad, a empatizar con él y confirmarle qe ellos acdirán siempre qe
tenga miedo, a asegrarle qe no va a sceder nada malo y a dialogar sobre
las pesadillas y explicarle lo qe son drante el dia en n ambiente relajado
(31).
Trastornos por movimientos rítmicos
Se denominan así a los movimientos rítmicos, estereotípicos, de la cabeza y
parte sperior del cerpo qe ocrren dante el seño, el cansancio o el
reposo. Alrededor de n 3-15% de niños sanos balancean la cabeza drante s
primer año de vida. Sele desaparecer hacia los 4 años de vida. Es más
frecente en casos de retraso mental. La mayoría de los cabeceos se dan
drante el cansancio previo al inicio del seño y peden continar hasta la 2.ª
fase del seño. En algnos casos reaparece en los despertares qe ocrren
entre ciclos de seño. Se desconoce la casa de estos movimientos. Se spone
qe pede ser na condcta aprendida, ato-reforzada por sensaciones
placenteras mediadas por las vias vestiblares. Cando la condcta persiste
más allá de los 3-6 años debe practicarse na evalación psiqiátrica y
nerológica completa. Peden tratarse con éxito con técnicas de modificación
de condcta. En ocasiones se han tilizado satisfactoriamente benzodiacepinas
o antidepresivos tricíclicos (22).
Bruxismo
El rechinar de dientes drante el seño es n trastorno my frecente a partir
de los 10 meses de vida (lo experimentan hasta el 50% de los niños). Pede
prodcir trastornos dentales, cefaleas y dolor mandiblar. No garda relación
algna con la psicopatología y se desconoce s etiopatogenia. (29)
Convulsiones durante el sueño
Alrededor de n 50-80% de los pacientes epilépticos presentan convlsiones
drante el seño o al cambiar del seño a vigilia y viceversa. La relación entre
el seño y las convlsiones no se entiende con claridad, pero parece qe la
sincronización EEG qe ocrre drante las fases NO REM favorece la extensión
de las descargas eléctricas anormales, las cales se generan más fácilmente al
caer o salir del seño. En calqier caso es raro qe se presenten convlsiones
drante el seño sin qe existan sospechas de epilepsia. Si ésta se sospecha
debe contactarse con na Unidad del Seño y valorar la realización de
registros EEG en privación de seño y drante éste (22).
CAMBIOS EN EL SUEÑO ASOCIADOS CON TRASTORNOS
PSIQUIATRICOS
Depresión en la infancia y adolescencia
A diferencia de los estdios de depresión en adltos, los resltados de los
escasos trabajos en niños y adolescentes no son constantes. La mayoría no
han encontrado evidencias de amento de actividad fásica drante el seño
REM, sólo algnos describen redcción de la latencia de seño REM o de la
eficiencia del seño, y en ningno se ha hallado disminción del seño delta.
No se sabe por qé sólo n sbgrpo de niños presenta n patrón de seño
similar al de los adltos, anqe se postlan diversas hipótesis (factores
madrativos, genéticos). Esta escasez de hallazgos contrasta con la alta
frecencia de qejas sbjetivas (presentes hasta en el 74% de los casos) (22).
Trastorno por déficit de atención
De forma semejante a lo qe ocrre en la depresión, en los casos de déficit de
atención sele haber qejas de insomnio y de seño inqieto, qe contrastan
con la asencia de hallazgos significativos en los estdios de seño. Una
reflexión importante afecta al so de estimlantes. En general las dosis tardías
o el so de formas de liberación retardada tienden a prolongar la latencia del
seño, sin embargo y paradójicamente, hay casos descritos de mejoría con
esta posología (22).
Síndrome de Tourette
Los pacientes con síndrome de Torette y ss familiares tienen alteraciones del
seño con mayor frecencia qe la población sana. Los individos afectos
presentan tics motores y vocales a lo largo de todas las fases del seño, así
como n promedio de despertares parciales amentado, qe peden
manifestarse como terrores noctrnos, sonamblismo, enresis o condctas
Torette-like (coprolalia, trinos). El tratamiento del síndrome mejora tanto los
tics como los despertares parciales. En ocasiones la mejoría de la calidad del
seño repercte en disminción de la irritabilidad y cansancio dirno asociados
(22).
Autismo, retraso mental y disfunción cerebral
Los niños con n trastorno generalizado del desarrollo o atismo tienden, por
lo general, a segir presentando s inqietd o actividades estereotípicas
drante las horas de seño, lo qe sele ocasionar dificltades para conciliarlo
o despertar precoz. Al parecer las alteraciones de la estrctra del seño
dependen de la gravedad del trastorno. En el Síndrome de Rett los patrones
respiratorios alterados de la vigilia (respiración desorganizada con hiperpneas
compensatorias) se normalizan drante el seño, el cal presenta n bajo
porcentaje de fase REM. Los niños con retraso mental o daño cerebral también
presentan con frecencia alteraciones del ritmo seño-vigilia (32).
TRASTORNOS DE LA IDENTIDAD SEXUAL (TIS)
DESARROLLO PSICO-SOCIO-SEXUAL HUMANO
Con frecencia el sexo (anatomía) de na persona coincide con s identidad
sexal (sentimiento sbjetivo de ser hombre o mjer), s rol o papel sexal
(patrón de condcta cltralmente aceptado como masclino o femenino) y s
orientación o preferencia sexal (respesta activa o imaginaria frente a
estímlos eróticos), pero no siempre es así.
Diversas categorías de la condcta hmana, conocidas como dimorfismos
sexales, permiten diferenciar de forma fiable la condcta sexal hmana, bien
entendido qe tales diferencias no son absoltas, sino tendencias, de forma
qe estos comportamientos se dan en n porcentaje distinto en cada no de
los sexos. Los principales dimorfismos sexales inclyen: 1) la identidad sexal
2) la orientación sexal; 3) los patrones de jego drante la infancia; 4) la
propensión hacia la agresión física y 5) las características cognitivas
relacionadas con el lengaje y las habilidades viso-espaciales (33). Estas
diferencias aparecen ya a los 2 ó 3 años de vida y permanecen básicamente
constantes. Los niños son menos tolerantes con otros niños qe manifiestan
condctas del sexo opesto qe lo son las niñas a este respecto.
Según Stoller (citado en Noshpitz y King (25)) la identidad sexal depende en
primera instancia del sexo anatómico, en segndo lgar de las actitdes de
padres y amigos, y finalmente de na intensa y oclta ferza biológica qe
determinaría lo qe él llama la identidad sexal medlar. Para este ator
cando tal ferza es my potente la inflencia social, o inclso la evidencia de
la propia anatomía, no es capaz de sperarla; sin embargo, cando es débil los
factores ambientales peden generar estados de ambigüedad sexal (25).
Hacia los 2 años y medio nos dos tercios de los niños reconocen s propio
sexo, y niños y niñas se identifican a sí mismos en casi el 100% de los casos
(19).
La condcta sexal implica la identificación con formas de comportamiento
aceptadas cltralmente como masclinas o femeninas. En nestros dias, no
obstante, las sociedades occidentales vivimos na época de cambio de
expectativas qe peden favorecer la ambigüedad. Pese a qe la biología
parece determinar qe los niños sean motóricamente más agresivos qe las
niñas, los rasgos finales acaban siendo modlados por las expectativas de los
progenitores, particlarmente por las de los padres (19).
Tradicionalmente se ha animado a los niños a la independencia, el jego físico
y la agresividad, mientras qe en las niñas se ha fomentado la dependencia, la
verbalización de sentimientos y la intimidad física; en las actividades lúdicas
los niños han jgado con pistolas y camiones y las niñas con mñecas y ropas.
Los roles, no obstante, están cambiando. Ahora a los niños se les anima a
expresar ss sentimientos y se persigen intereses tradicionalmente
femeninos; mientras qe a las niñas se les estimla a segir carreras
tradicionalmente dominadas por los hombres y a participar en deportes
competitivos. A medida qe la sociedad se velve más tolerante en ss
expectativas respecto a los sexos, los roles devienen menos rígidos y las
oportnidades para niños y niñas amentan (19).
Drante la adolescencia los cambios hormonales parecen jgar n papel
importante en la esfera afectiva y en la condcta. En los varones adolescentes
los niveles de testosterona correlacionan con la líbido, qe se manifiesta en
forma de condcta sexal, mastrbación y búsqeda del coito; las
adolescentes sin embargo, aún cando inflidas por los andrógenos, no
presentan na evidencia clara de cambios condctales; el acto sexal en las
chicas parece casi exclsivamente determinado por factores psicosociales (19).
De hecho, dado qe la pbertad aparece en las chicas nos dos años antes qe
en los chicos, podría sponerse qe el inicio de relaciones sexales es más
precoz, sin embargo las adolescentes son menos activas sexalmente qe los
varones de s misma edad. Los adolescentes se activan fácilmente por
estímlos ambientales y las erecciones son frecentes, generando rgencias
libidinales, qe habitalmente condcen a la mastrbación, na vía de
satisfacer ss implsos sexales. El despertar del implso sexal en las chicas,
por el contrario, está íntimamente relacionado con los sentimientos, y tienden,
a diferencia de los varones, a contemplar sexo y amor como dos aspectos
relacionados. La edad media del primer acto sexal completo (datos USA) es
de 16 años; a los 19 años el 80% de los varones y el 70% de las mjeres han
realizado algna vez el coito (19).
Drante la adolescencia media es frecente la condcta sexal y la
experimentación de variados roles sexales. La mastrbación ocrre en ambos
sexos como na actividad habital; son frecentes los enamoramientos, a
mendo respecto a personas inalcanzables de la misma o mayor edad; y
ocrren también experiencias homosexales, generalmente transitorias. La
mayoría de los adolescentes necesitan en esta época qe se les confirme qe
es normal tener algna experiencia homosexal aislada y qe esto no significa
na orientación homosexal permanente. Sin embargo, en n peqeño
porcentaje de adolescentes (1-4% de los varones, y 0.5-2% de las chicas)
aparece ya na orientación homosexal predeterminada, qe reqerirá consejo
sobre cómo desenvolverse con s rol (19).
El desarrollo de la identidad sexal y aspectos relacionados ha intentado
explicarse a través de nmerosas teorías. En la actalidad las principales son:
la teoría cognitiva del desarrollo, la teoría del aprendizaje social, los modelos
de procesamiento de información, la aproximación mltidimensional matricial y
la teoría evolcionista pra (25).
En los últimos años el interés de los investigadores se ha volcado en
determinar cómo y cando aparece el ato-etiqetado de n niño como varón
o hembra; la estabilidad sexal (consciencia de qe n niño se convierte en n
hombre y na niña en mjer); la constancia sexal (sentimiento de estabilidad
e inmtabilidad del sexo) y el motivo sexal (reconocimiento de qe na
persona no pede cambiar de sexo por desearlo). Y también a describir y
analizar el afeminamiento de las niños, la masclinización de las niñas, el
cambio de ropas entre niños y el grado qe ésto sgiere transvestismo, la
homosexalidad (sexo y orientación sexal incongrentes) y la transexalidad
(sexo e identidad sexal incongrentes) (25).
ALTERACIONES DE LA IDENTIDAD SEXUAL HUMANA
El diagnóstico de las alteraciones de la identidad sexal ha sfrido cambios
drástico a lo largo de los últimos 30 años. Las primeras descripciones de lo qe
se denominó na condcta sexal "incongrente" en niños sin otras
anormalidades físicas o biológicas detectables datan de 1960 (Green y Money,
citado en Zcker) (34), y las primeras listas diagnósticas de 1968 (Bakwin,
citado en Noshpitz) (25). La homosexalidad fé considerada oficialmente n
trastorno hasta 1973 en qe se eliminó de los códigos del DSM-II. El
transexalismo ha sido eliminado como diagnóstico independiente en el DSMIV (APA 1994) pero permanece en la CIE-10 (OMS 1992).
La bicación de estos trastornos dentro de las clasificaciones al so también ha
cambiado: en el DSM-III se inclyeron dentro de los trastornos psicosexales;
en s versión revisada (DSM-III-R) aparecieron en el epígrafe trastornos de
inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia; la CIE-10 los ha englobado
dentro de los trastornos de la personalidad y comportamiento del adlto, y
finalmente el DSM-IV los ha velto a definir en n apartado específico
(trastornos de la condcta e identidad sexal). Todos estos cambios denotan
n interés creciente y n desarrollo marcado del cerpo de conocimientos al
respecto de la sexalidad hmana.
En la actalidad las posibilidades diagnósticas son: Transexalismo (F64.0
[CIE-10]), Transvestismo no fetichista (F64.1 [CIE-10]), TIS en la infancia
(F64.2 [CIE-10] ó 302.6 [DSM-IV]), TIS en adolescentes y adltos (302.85
[DSM-IV]), Otros TIS (F64.8) y TIS sin especificación (F64.9 [CIE-10] o 302.6
[DSM-IV]).
De forma global (para patas ver CIE-10 o DSM-IV) los niños o niñas con n
TIS manifiestan n sentimiento negativo persistente en relación con s sexo
anatómico, verbalizan deseos de ser del sexo opesto (o qe de hecho lo son),
presentan n trasvestismo de inicio precoz y consistente, prefieren jegos y
compañeros de jego del sexo contrario, y adoptan papeles del sexo opesto
en las actividades lúdicas (25). Los trastornos de la identidad sexal
constityen n continm en el qe no pede establecerse na línea
demarcadora clara qe diferencie qé niños debieran recibir el diagnóstico y
cales no (19).
EXPLICACIONES ETIOPATOGENICAS
Hasta la actalidad no se ha podido identificar ningna anomalía biológica
específica en niños y adolescentes con TIS. Existen evidencias de qe ciertos
comportamientos qe caracterizan a algnos individos con TIS se asocian con
variables biológicas, pero no existe acerdo sobre el grado en qe dichas
variables inflyen en el desarrollo psicosexal.
La inflencia hormonal del ambiente prenatal sobre la condcta sexal ha sido
objeto de nmerosos estdios en animales y hmanos. Los estdios animales
parecen indicar qe no existe n único periodo sensible a tal inflencia, sino
qe las hormonas sexales tienen consecencias diferenciales dependiendo del
momento en qe actúan. En hmanos la Hiperplasia Adrenal Congénita (HAC)
constitye n modelo espontáneo de investigación. Algnos estdios sgieren
qe en el grpo de mjeres con HAC existe n mayor porcentaje de
bisexalidad homosexalidad, y n promedio de matrimonio y experiencias
sociosexales inferior a los esperados. Sin embargo, no qeda claro si tales
diferencias derivan directamente de los factores biológicos o bien de las
secelas físicas (cirgía correctora y cosmética) o sociales de la enfermedad
(34).
Los estdios qe han investigado retrospectivamente la apariencia física de
individos adltos con TIS parecen indicar qe cando eran niños ésta se
asemejaba a la del sexo opesto (niños con "n aire femenino" y niñas con "n
aire masclino"). La dificltad estriba en establecer si el atractivo (n rasgo no
estrictamente físico y claramente inflenciable por factores psicosociales) y la
apariencia física actúan como como factores predisponentes y/o perpetantes,
o son simplemente na manifestación más del trastorno (34).
Una explicación simple plantea qe los padres o edcadores socializan al niño
en condctas sexales más frecentemente asociadas con el sexo opesto. La
sitación real no parece ser tan simple, anqe sí se ha visto qe la reacción
paterna más frecente ante la aparición inicial de condctas sexales
incongrentes es de tolerancia o falta de respesta. Se spone qe tal
tolerancia o referzo de condctas crzadas podría poseer importancia
etiológica (34).
Otro factor estdiado ha sido la calidad de las relaciones entre estos niños y
ss padres. La mayoría se centran en varones. Stoller (citado por Zcker) (25)
argyó qe "canta más madre y menos padre tiene el niño, más feminidad se
genera", de forma qe en los varones aparecería na "detención del desarrollo
en fases preedípicas". Algnos estdios comparativos parecen confirmar
parcialmente esta ecación en niños entre 2 y 5 años de edad, de forma qe
los padres de niños con TIS dedican menos tiempo a ss hijos del qe dedican
los padres de los controles; las madres, contrariamente a lo previsto, también
dedican menos tiempo qe en el grpo control. En calqier caso, los niños
con TIS se sienten más cercanos a ss madres qe a ss padres. Respecto a
las niñas los escasos estdios existentes sgieren na "desidentificación" con
la madre, qe generaría na devalación de la feminidad y na
sobrevaloración de la masclinidad (34).
Se ha sgerido qe aqellas madres qe habían sfrido conflictos en s
identidad sexal drante la niñez, de algna forma podrían transmitir s
conflictividad y favorecer condctas excesivamente afeminadas en ss hijos.
Algnos estdios confirman qe las madres de niños afeminados se describen
a sí mismas con más frecencia como marimachos qe las madres de niños
control, pero las diferencias no son sficientes como para identificarlas como
TIS (34).
No parecen confirmarse las sposiciones de qe los padres de niños con
posibles alteraciones en s identidad sexal, presentan na mayor probabilidad
de alteraciones psicopatológicas o problemas de pareja, qe los padres de
niños con otros posibles trastornos (34).
En relación con la comorbilidad psiqiátrica se ha descrito na incidencia de n
60% de Trastorno de ansiedad por separación (TAS) en 25 varones con TIS
34. La relación entre ambas entidades no está clara, pesto qe ni todos los
varones con TAS desarrollan n TIS, ni todos los TIS abocan en n TAS.
DIAGNOSTICO DIFERENCIAL
Transvestismo
Transvestismo en niños. En algnos niños varones parece darse n tipo de
transvestismo diferente al de los TIS. En este transvestismo las ropas
tilizadas son fndamentalmente íntimas y no se asocia con alteraciones en la
identidad sexal (34).
Transvestismo en adolescentes. En general no sele existir na historia previa
de TIS, el grado de transvestismo es variable y en parte genera excitación
sexal. (34) El DSM-IV sólo codifica el transvestismo si es transitorio y está
relacionado con n estrés identificable; si no es así se diagnostica como na
parafilia (transvestismo fetichista). La CIE-10 permite codificar ambos casos
(fetichista y no fetichista).
Transexualismo
Tanto del DSM-III-R como la CIE-10 permiten el diagnóstico de
Transexalismo (deseo de cambiar de sexo), pero no así el DSM-IV. Se trata
de n trastorno o rasgo más frecente en varones (1 de cada 30.000 hombres)
qe en mjeres (1 de cada 10.000). Mchos estdios retrospectivos han
encontrado problemas de identidad sexal drante la infancia. Por el contrario
los estdios prospectivos indican qe pocos niños con TIS, fndamentalmente
varones, devienen transexales, anqe el porcentaje es significativamente
mayor qe el esperado en la población general (19). La adolescencia parece
ser n momento crcial: los niños con TIS qe no alteran s identificación
sexal al llegar a la pbertad son los qe mayor riesgo tienen de
transexalismo (34). El diagnóstico de transexalismo reqiere dos años de
persistencia.
Situaciones dudosas
"Inmasclinidad jvenil". Término acñado por Friedman en 1988 para
aqellos varones jóvenes cya condcta cae en la zona de transición entre los
TIS y la simple desviación estadística de la norma. Se diferencian del TIS en
qe no desean ser mjeres y qe no mestran na intensa preocpación con la
feminidad. Peden ser diagnosticados de TIS no especificado (34).
Niñas "poco feneninas" (marimachos). Al menos tres rasgos caracterizan al
TIS y lo distingen de las niñas "poco femeninas": 1) Presencia de na intensa
infelicidad con s rol sexal; 2) Intensa aversión a vestir como mjeres y 3)
Expresión manifiesta de desagrado con s anatomía sexal. En general se
desaconseja diagnosticarlas (34).
Adolescentes qe tvieron na historia de TIS, y qe continúan mostrando
signos de identificación sexal alterada, pero qe no presentan na orientación
homosexal o n deseo de cambio de sexo. Con frecencia no cmplen
criterios de TIS y llegan a la conslta por aislamiento social. Peden
diagnosticarse de TIS no especificado (34).
Estados intersexuales
Síndrome de Trner (XO). Al nacimiento se les sele asignar sexo femenino, y
como tales son criadas y se desarrollan; selen presentar na orientación
heterosexal. Al llegar la pbertad no aparecen los caracteres sexales
sexndarios por lo qe precisan asistencia médica y en ocasiones psiqiátrica
(19).
Síndrome de Klinefelter (XXY): Al nacimiento se les sele asignar sexo
masclino, pero al llegar la pbertad algnos desarrollan ginecomastia y
contornos femeninos, y el implso sexal con frecencia es débil. Pese a qe la
edcación sele generar na identificación masclina, con frecencia se
presentan alteraciones de la identidad sexal qe van desde el transexalismo
hasta el transvestismo intermitente. Selen precisar atención psiqiátrica por
éstos y otros hallazgos qe van desde inestabilidad emocional a retraso mental
(19).
Hiperplasia adrenal congénita virilizante. Anqe genéticamente son mjeres
la identificación sexal final de estos pacientes parece depender, básicamente,
de la asignación qe se hiciera al nacimiento en fnción de la apariencia de los
genitales externos. Pese a todo, las niñas criadas como mjeres selen ser
significativamente más "poco femeninas" qe las controles (19).
Síndrome de insensibilidad a los andrógenos: De forma semejante a lo qe
scede en la hiperplasia adrenal congénita, la identificación sexal final de
estos varones (genéticamente) nacidos mjeres (fenotípicamente) depende de
la crianza, qe se ve reforzada por n desarrollo sexal secndario femenino
sin alteraciones (19).
Psedohermafroditismo: Se trata de na rgencia obstétrica. En n plazo
inferior a 24 horas debe haberse asignado el sexo al recién nacido, pes s
identidad sexal parece depender de la convicción familiar del sexo del niño.
Cando se precisa cirgía correctora sele practicarse antes de los 3 años de
vida (19).
TRATAMIENTO
Hasta donde sabemos no se han practicado estdios comparativos controlados
de la eficacia de los distintos tratamientos propestos. La experiencia clínica
sgiere qe la intervención terapética pede redcir más fácilmente los
conflictividad asociada a los TIS drante la infancia qe drante la
adolescencia. Para ello reslta primordial na bena relación y colaboración
entre los padres del niño y el terapeta, de forma qe no se prodzcan
malentendidos y las patas sean segidas adecadamente (34).
Es fndamental centrar los objetivos del tratamiento. Estos deben dividirse en
dos grpos: 1) a corto plazo y 2) a largo plazo. Dentro del primer grpo tienen
cabida la eliminación o redcción de los conflictos y aislamiento del niño o
adolescente (algnos niños, por ejemplo, rechazan ir a la escela por la
presión, a veces tortrante, de vestir con la ropa estereotípica de s sexo), así
como el tratamiento de la psicopatología asociada o sbyacente. A largo plazo
sele plantearse la prevención del transexalismo y de la homosexalidad.
Debe recordarse a los padres qe, hasta donde se sabe, los tratamientos no
modifican la orientación sexal posterior (34).
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5. TRASTORNOS DEL DESARROLLO MOTOR.
TRASTORNOS DEL LENGUAJE.
TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE
Autor: I.Soto Rivadeneira
Coordinador:J. Sola Muñoz, Granada
Tanto
el DSM-III-R como la CIE 10 consideran a los Trastornos de la
Psicomotricidad, a los Trastornos del Lengaje y a los Trastornos del
aprendizaje, como los trastornos específicos del desarrollo psicológico.
Conviene pes, hacer n brevísimo repaso terminológico. Según Spitz:
madración es el despliege de las fnciones de la especie, prodcto de la
evolción filogenética y, por tanto, innatas, qe emergen en el transcrso del
estadío embrionario o qe se transmiten, tras el nacimiento, como
disposiciones, poniéndose de manifiesto en las etapas posteriores de la vida;
desarrollo es la aparición de fnciones y de condctas qe son el resltado de
intercambios entre el organismo, de na parte, y el medio interno y externo,
de la otra (1).
El mismo ator continúa diciendo qe se pede entender el desarrollo como el
crecimiento, anqe aconseja qe este término no se se porqe da pie a
mchas confsiones.
Son características comnes a todos estos trastornos:
s etiología desconocida
hay grandes ddas para delimitarlos y sbdividirlos
se deterioran o retrasan fnciones y/o condctas qe son el resltado de mal
intercambio entre factores biológicos de madrez cerebral, con otros factores
ambientales biológicos o no biológicos.
el deterioro o retraso no es consecencia directa o única de la falta social de
oportnidades, ni de tramatismos, déficits o enfermedades nerológicas,
retraso mental, problemas visales o aditivos o trastornos de las emociones
(afectivos)
s crso es estable, sin remisiones ni recaídas
- afectan más a niños qe a niñas
aparecen en la primera o segnda infancia y es my importante tener en
centa el momento evoltivo en el qe crsan, por dos motivos: no
transversal, por lo qe el deterioro o retraso dificlta en ese estadío a la
globalidad del niño; otro longitdinal, por la repercsión de s crso en
posteriores estadíos, pes el trastorno es siempre el mismo, pero s forma de
presentación se modifica con la edad.
anqe algno de estos trastornos sea n vector prioritario, en la clínica es
frecente qe se presente en conglomerado con los otros, (por ejemplo: déficit
de atención con hiperqinesia, trastorno del habla y del aprendizaje).
desencadenan grandes problemas de inadaptación del niño en el medio
escolar y/o familiar.
en mchos casos, peden ser paliados por n tratamiento rehabilitador de tipo
psicopedagógico, con frecencia de rápidos efectos: somos de la opinión qe
este tratamiento debe ser realizado por profesionales de la pedagogía
correctiva (psicomotricistas, logopedas, etc.) en centros no sanitarios; s labor
es fndamental para el niño con trastornos específicos de desarrollo y la
colaboración con el eqipo en el qe trabaja el psiqiatra debe ser
estrechísima, pero deben estar bicados en el medio escolar; el acceso del
niño a ss servicios debe ser lo más próximo y flido posible, pes no somos
en absolto partidarios del gran número de horas de colegio qe mchos
escolares tienen qe perder, de las grandes distancias qe han de recorrer
(con la consigiente fatiga y falta de tiempo libre) para acdir a tratamientos
rehabilitadores medicalizados y faltos de sentido psicopedagógico, en centros
sanitarios.
TRASTORNOS DEL DESARROLLO MOTOR
Hiperqinesia y Trastorno de la atención.
Inhibición psicomotriz.
Torpeza psicomotora.
Tics. Síndrome de Gilles de la Torette.
HIPERQUINESIA Y TRASTORNO DE LA ATENCION.
"Los padres, a quienes por lo general hay que acreditar el mérito de los
resultados obtenidos con la educación más temprana, tienen pleno derecho a
sentirse orgullosos por haber logrado convertir al lactante ruidoso, molesto y
sucio en un escolar obedientemente sentado ante su pupitre".
A. Freud (2)
Historia y definición
La evolción del término "hiperqinesia" (saremos más bien s sinónimo
"hiperactividad", abreviadamente HA) ha segido las patas del panorama
psicológico general; así, partiendo de n enfoqe médico qe la consideraba
como trastorno nerológico, pasó a ser estdiada, al no poder probarse s
base orgánica, desde la óptica de ss aspectos psicológicos y
comportamentales. Veamos más detenidamente esta evolción.
Anqe disponemos de datos referentes a niños HA qe datan de 1860, se
considera al médico inglés G.F. Still el ator de la primera descripción del
cadro en 1902; él, además del síntoma principal o "fallo en el control moral",
citó otros síntomas concomitantes, señaló qe la inteligencia de estos niños
pede ser normal y qe no siempre es posible relacionarlo con na casa
nerológica.
No obstante, y a pesar de la agda observación de Still referente a la etiología
de la hiperactividad, ésta, hasta la década de los años 40 va a ser considerada
el resltado de na lesión cerebral. En esta línea podemos citar las
descripciones de Ebagh (1923) del "trastorno de condcta postencefalítica",
de Khan y Cohen (1934) del "síndrome orgánico cerebral" y de la del
"síndrome de Strass" por Strass y Lethinen (1947); los dos últimos atores
colocaron n énfasis especial en la inqietd y el nivel de actividad, énfasis
qe no será sperado hasta veinticinco años despés para dar paso a n nevo
enfoqe de la HA.
La década de los 50, paralelamente al desarrollo en EE.UU. de los programas
de reedcación para niños con daño cerebral, las investigaciones se orientan
hacia na concepción más fncional, así, la definición de Clemens (1966) de la
Disfnción Cerebral Mínima, anqe sponía el abandono de la búsqeda de
na lesión cerebral, aún indcía a pensar en na alteración orgánica como
base del trastorno. La imposibilidad de validar empíricamente la disfnción
cerebral mínima con n síndrome médico, hizo qe los investigadores
centraran s interés en caracterizar la HA como n síndrome condctal, del
qe se destacó fndamentalmente la actividad motora excesiva hasta qe en
1972, Doglas sostiene qe el déficit principal de estos niños radicaría, más
qe en el nivel de actividad, en s incapacidad para mantener la atención y en
s implsividad; el trabajo de Doglas y ss colaboradores fe el principal
determinante de la denominación del cadro en el DSM-111 (1980) como
"Déficit de atención con hiperactividad".
Recientemente, nmerosos atores han señalado la conveniencia de inclir en
la definición déficits cognitivos, tales como la falta de control (Roth, citado
por Barkley en 1983), lo cal nos develve al pnto de partida, a Still y s
"insficiente control moral".
A pesar del esferzo realizado en las dos últimas décadas para definir la HA
respecto a nas patas de comportamiento concretas qe permitan orientar el
tratamiento y las nevas investigaciones, sige siendo este n concepto
ambigo. Safer y Allen (3) piensan qe gran parte de la confsión deriva
directamente de los problemas relativos a la terminología, así "disfnción
cerebral mínima" se ha sado como sinónimo de "hiperactividad" o "pata
condctal hiperqinética" pese a qe no son categorías eqivalentes, pes las
dos últimas se refieren a na "pata infantil persistente caracterizada por na
inqietd y na falta de atención excesiva" y la primera "n defecto de
percepción o de aprendizaje, habitalmente asociado con la HA y a la falta de
atención"
A la impresión conceptal contribye también la aplicabilidad restringida de
ciertos términos comúnmente asociados al HA tales como "lesión o daño
cerebral", cando en más del 95% de estos niños no se detecta preba algna
de esta lesión, sino más bien de na disfnción mínima asociada a n retraso
selectivo en la madración del SNC; el mismo término HA es ambigo, ya qe
la cantidad de actividad corporal diaria de estos niños es semejante a la de los
no hiperactivos, radicando la diferencia en s dificltad para modlar el nivel
de actividad, particlarmente cando tienen qe realizar na tarea académica
abstracta; y, por último, el término "síndrome" cya aplicación a la HA es
limitada, pes los signos y síntomas clínicos de la HA evoltiva solo presentan
n grado moderado de nidad intrínseca, insficiente para merecer
técnicamente esta denominación.
En lo qe sí parece existir acerdo es en considerar la actividad excesiva y la
falta de atención como lo nclear del cadro. Algnos atores elevan al mismo
rango de los dos anteriores a la implsividad, sin qe este consenso sea
extensivo al resto de los síntomas asociados.
Barkley (1983) (4) señala las sigientes características como las comnes a las
nmerosas descripciones de la HA:
Un énfasis en mostrar lo inapropiado de la implsividad, los periodos cortos de
atención, la inqietd y la actividad excesiva de acerdo con la edad del
sjeto.
La escasa habilidad del niño para restringir o eliminar ss condctas tal y
como la sitación lo reqiere.
La aparición de tales problemas drante los primeros años de s vida.
La persistencia de los síntomas drante varios meses como mínimo.
La persistencia de los síntomas en sitaciones diversas (casa, colegio).
La discrepancia entre la capacidad intelectal del niño y ss problemas de
atocontrol.
La dificltad para explicar los síntomas sobre la base de trastornos
generalizados del desarrollo o de tipo nerológico tales como daño cerebral,
sordera, cegera o trastornos emocionales severos.
En conclsión, el término HA lo emplearemos para describir n conjnto de
trastornos conceptales característicos, aún cando es frecentemente
empleado con niños qe presentan alteraciones de aprendizaje y emocionales
asociadas. (5)
Epidemiología
Prevalencia (3)
La HA constitye n problema bastante común en niños en edad escolar.
Estdios epidemiológicos recientes aportan porcentajes variables según los
criterios diagnósticos y los observadores empleados:
· Si se pregnta a los padres de niños de edades comprendidas entre 6 y 12
años si ss hijos son inqietos, la respesta será afirmativa para 35-50% de
los niños y el 20-25% de las niñas.
· Los profesores asegran qe el 40% de ss almnos son inqietos y qe el
30% presta poca atención en clase.
· Si se pide al profesor qe se refiera exclsivamente al grpo de niños qe
presenta na notable HA y falta de atención desde qe empezó a asistir al
colegio, el porcentaje se redce al 5-10% de chicos de EGB.
· Si a los criterios anteriores añadimos la dificltad de aprendizaje y n
historial preescolar positivo, el total se redce al 5% de los escolares.
Sexo
La HA es más frecente en los varones en na proporción de 3-4 niños por
cada niña en grpos de la misma edad.
Factores socioeconómicos
La tasa de HA no parece hallarse demasiado inflida por esta variable, aún
cando se detecta n porcentaje mayor de niños HA en las clases inferiores.
Curso escolar
Lambert y col. (1987) (4), indican qe la prevalencia de la HA se mantiene
relativamente constante a través de los crsos, salvo en tercero conde se
incrementa significativamente, tal vez porqe las dificltades académicas se
tornan manifiestas a ese nivel.
Clínica
Características definitorias de la pauta hiperactiva.
Hiperactividad evolutiva. Consiste en na pata persistente de actividad
excesiva, por lo general no dirigida a na actividad concreta, en aqellas
sitaciones qe reqieren qe el sjeto mantenga la atención concentrada, así
como na posición sedentaria. El niño es incapaz de permanecer sentado,
levantándose y yendo de n sitio para otro continamente, se reterce,
tropieza, salta o mestra s inqietd mediante movimientos nerviosos
incesantes.
Déficit de atención. El niño está my distraído, no pede concentrarse en las
cosas drante n cierto tiempo, no atiende a las órdenes o instrcciones y
tiene dificltad para completar tareas y proyectos, sobre todo si son complejos
y reqieren concentración, en cambio cando se encentran motivados o
atraidos por algo, s nivel de atención pede ser mayor. Comprenden reglas,
instrcciones y normas y parecen estar motivados a cmplirlas, pero no las
cmplen si no se les advierte y recerda. Estos déficits parecen relacionarse
con s incapacidad para jerarqizar los estímlos qe perciben, a todos los
cales conceden igal importancia. A pesar de lo dicho, estdios recientes
(Ross en 1976, McIntyre en 1981, Sergeant y Scholten en 1985), no han
confirmado la existencia de déficits de atención selectivos en estos chicos salvo
en el sbgrpo qe presenta dificltades de aprendizaje.
Conductas asociadas
Impulsividad. El niño actúa llevado por el estímlo del momento y por la
necesidad de satisfacción inmediata de los implsos, sin pensar en las
consecencias de ss actos y aparentemente sin atocontrol o inhibición. Los
varones selen ser más implsivos qe las mjeres y la implsividad no
disminye con la edad, anqe decline el nivel de actividad (4).
Retraso de
coordinación
(tropezones,
(sincinesias,,
madurez psicomotora. Se detecta na inmadrez y falta de
tanto en la motilidad fina (torpeza manal) como en la gresa
caídas). A veces aparecen además movimientos involntarios
movimientos coreicos) y grafoestesia.
Dificultades en el aprendizaje. Anqe s capacidad intelectal es normal,
estos niños selen abocar a n fracaso académico ya qe presentan na serie
de anomalías, qe interfieren en el proceso de enseñanza aprendizaje, tales
como:
· La dificltad para mantener la atención y controlar los implsos.
· Las anomalías perceptivo-cognitivas, con dificltades para ver los elementos
como parte de n todo, lo qe les incapacita para conceptalizar las partes
separadas de na nidad significativa, srgiendo dificltades lectoras y de la
escritra; ejecciones deficientes en las prebas qe exigen discriminación
figra-fondo y, en general en todas las qe reqieren na correcta
coordinación visomotora como dibjar o recortar.
· La pobre capacidad de retención, qizá debida a las tensiones emocionales
qe sfren casi constantemente, olvidará instrcciones, lecciones y encargos,
siéndole difícil la retención de información aún con na ejercitación intensa.
Tienen dificltades para incorporar y retener la información neva y para
aplicarla al dominio de las ideas.
Rtter en 1983 (4), conclye qe, a pesar de la estrecha relación qe existe
entre HA y problemas de aprendizaje, estos parecen ser na consecencia de
las características propias del niño hiperactivo y, de hecho, aparecen en similar
proporción en otros trastornos de condcta.
Alteraciones conceptuales. Se presentan en más del 80% de estos chicos,
siendo la mala condcta más relevante en el colegio, los profesores informan
qe molestan a los otros niños, hablan cando no deben, prodcen ridos
desagradables y pertrbadores y se pelean frecentemente. Los padres
refieren beligerancia, peleas y discrsiones con los hermanos y desobediencia.
Valett (5) señala qe nmerosos estdios han pesto de manifiesto la alta
correlación entre HA y agresividad, anqe también se ha demostrado qe
qizás sean ss pecliaridades comportamentales las qe les predisponen a los
conflictos, así como el hecho de qe no todos los HA sean agresivos. Los niños
en los qe la HA se halla asociada a agresividad tienen peor pronóstico qe
aqellos en qe este rasgo se halla asente.
Falta de madurez. El HA opera a n nivel más simple qe ss compañeros de
la misma edad, lo qe se refleja en ss deseos, en la elección de amigos más
jóvenes, en ss intereses y en ss dificltades de adaptación a los cambios, en
ss frecentes explosiones de mal genio con baja tolerancia a las
frstraciones, fácil tendencia al llanto y otras manifestaciones de
hipermotividad.
Relaciones interpersonales conflictivas. La interacción con los compañeros es
pobre, debido a ss rasgos condctales y emocionales qe tienden a provocar
rechazo; en los jegos, s baja tolerancia a frstraciones, implsividad y
escasa capacidad de atención inflyen adversamente; el hiperactivo aparece
como poco sociable y como más distante e independiente qe otros niños.
Debido a s condcta en clase, la relación con los profesores será peor qe la
de otros almnos.
Baja autoestima. Por ss reacciones emocionales excesivas (rabietas y
llantos) ante los estímlos ambientales, por ss conflictos con peqeños y
mayores y por s retraso en el aprendizaje, los hiperactivos selen tener na
pobre imagen de sí mismos, se valoran negativamente pensando qe son
"malos" y qe no caen bien a los otros niños.
Vistas las características clínicas de la HA, es necesario detenerse brevemente
a señalar la concrrencia de las mismas; según Safer y Allen (3) "la pata de
condcta hiperactiva sele ser combinación de la HA evoltiva y de ss
características asociadas principales: falta de atención, dificltades perceptivocognitivas o de aprendizaje, problemas de condcta y falta de madrez. Sin
embargo, calqiera de las características principales de la HA pede
presentarse en asencia de la misma y, de hecho, peden darse hiperactivos
sin ningna de las características principales qe se le asocian". Nos
proporcionan los sigientes datos:
· Falta de atención. La presentan el 85% de los hiperactivos, el 13 % de los
niños con falta de atención no son hiperactivos; la falta de atención está
particlarmente asociada a déficits de aprendizaje: el 80% de los niños con
problemas de aprendizaje tienen poca capacidad de atención;
· Dificultades en el aprendizaje. Las sfren el 7-0-80% de los hiperactivos;
entre el 30-45% de los niños con este problema son hiperactivos;
· Mala conducta. El 75% de los hiperactivos, se comporta mal en clase y el
38% de los niños con mala condcta en clase son hiperactivos; el 40% de los
explsados de la escela elemental son hiperactivos;
· Falta de madurez. El 70% de los hiperactivos son inmadros.
Perspectiva evolutiva. Pronóstico
Desde peqeño, el niño hiperactivo es considerado como problemático y
diferente de los demás. Drante ss primeros años, los padres dicen qe es
excesivamente enérgico, activo, difícil de manejar, qe necesitan vigilarlo
continamente porqe es n niño temerario, derme y come mal, es
caprichoso y peleón con los hermanos y con otros niños, a veces moja la cama.
Mientras es peqeño, los padres disclpan s condcta achacándola a la edad,
hasta qe, con el tiempo, perciben qe s hijo, a diferencia de otros chicos de
ss mismos años, continúa siendo problemático. A veces las condctas
hiperactivas no se ponen de manifiesto hasta s ingreso formal en la escela,
con la presión y demandas qe conlleva.
En el transcrso del período escolar srgen los problemas en clase y el bajo
rendimiento académico, continando los problemas en las relaciones
interpersonales. Al final de esta etapa persisten las dificltades escolares así
como los problemas de condcta en el colegio, la falta de amigos empieza a
hacerse preocpante y se va afianzando la baja atoestima qe, en algnos
casos, pede desembocar en n trastorno depresivo.
Llegando a la adolescencia, no es raro qe abandone los estdios o sea
explsado; anqe la HA ha disminido, persiste la implsividad e inqietd,
son irresponsables, anqe la mala condcta va desapareciendo entre los diez
y los veinte años, en el 50% srgen problemas como robos y consmo de
alcohol y otras drogas. Anqe el déficit de atención y la hiperactividad
también disminyen, continúa siendo na dificltad entre los trece y los
diecineve años; también persisten los déficits perceptivo-cognitivos. Hasta los
20 años conservan cierto grado de inmadrez emocional. No está tan claro el
riesgo de psicosis en estos niños, anqe se recogen algnos casos en la
literatra.
A pesar de qe, a largo plazo, las implicaciones de la HA referentes a
deficiencias cognitivas y trastornos del comportamiento peden ser
alarmantes, es preciso señalar qe existen variaciones individales en el
pronóstico, siendo éste peor para los niños con bajo nivel de inteligencia,
pertenecientes
a
familias
problemáticas
y
qe
han
desarrollado
simltáneamente problemas comportamentales; de estas variables, parece qe
el apoyo familiar es la más significativa.
Etiopatogenia
Se han propesto nmerosas teorías casales acerca de la HA, implicando
múltiples factores de índole tanto biológica como ambiental; no obstante, son
pocas las conclsiones fiables al respecto, ya qe no existe sficiente respaldo
empírico qe valide estos factores y, por otra parte, ningno parece ser
específico del cadro.
Factores neurológicos. Como vimos en la introdcción, las descripciones del
trastorno atribían los síntomas a alteraciones del SNC, concretamente a
lesiones corticales y sbcorticales, basándose para ello en la observación de
trastornos de condcta en niños qe habían padecido encefalitis o retrasados
mentales como consecencia de lesiones perinatales. En 1955, Strass y
Kephart sgieren n daño cerebral de carácter más fncional y propone el
término "Disfnción Cerebral Mínima", qe hacía referencia a na alteración
sbclínica del SNC, no identificable en el examen nerológico. En los últimos
años se ha llevado a cabo na serie de estdios encaminados a valorar de
forma más rigrosa la interrelación de la HA con lesiones estrctrales o
fncionales del SNC; los datos obtenidos mestran qe la mayoría de estos
niños carecen de síntomas sgerentes de lesión cerebral y qe, de los chicos
con n daño cerebral demostrable, solo n peqeño porcentaje peden ser
considerados hiperactivos. Respecto a los trastornos fncionales, Gellner
(1959) hablaba de na disfnción de las estrctras medias cerebrales qe
dificltaría el procesamiento de ciertos tipo de estímlos, con el resltado de
na hipoestimlación qe llevaría al niño, en n intento de compensanción, a
n exceso de actividad. Este pnto de vista contrasta con la mayoría de las
teorías relativas a la HA qe sostendrían qe ésta es n trastorno por
hiperestimlación. Zentall (1980) apoya a Gelner y, según él, estos chicos
tendrían n bajo nivel de "arosal" qe provocaría ss condctas repetitivas en
ambientes de escasa estimlación. A favor de estas teorías del "nivel de
activación óptimo", hay investigaciones qe mestran cómo los hiperactivos se
diferencian de los otros niños, respecto a s nivel de actividad, sólo en
condiciones estimlares repetitivas o abrridas.
Acerca de la disfnción nerológica, Wendwe (1969, 1971) mantiene qe la HA
se prodce como consecencia de la incapacidad del cerebro para nivelar las
respestas excitatorias e inhibitorias por n déficit de nerotransmisores del
sistema inhibitorio, concretamente de noradrenalina, con predominio del
excitatorio; por el momento, y anqe se ha detectado n nivel de
noradrenalina rinaria, más alto en hiperactivos qe en no hiperactivos, no se
han podido aportar evidencias de la asociación entre la excreción de este
nerotransmisor y el nivel de actividad; por otra parte, podrían ser los
conflictos del hiperactivo la casa, qe no la consecencia, de la disfnción de
noradrenalina.
Conclyendo, las investigaciones indican qe, por lo general, en estos chicos
no se pede detectar ningún daño cerebral de importancia, como mcho, n
déficit moderado y qe, anqe las relaciones no sean falsas, otros factores
jegan también papeles importantes en la interrelación fisiología-condcta.
Retraso madurativo. Kinsborne (1973) relacionaba la HA con na evolción
lentificada del control cerebral de las actividades relevantes. Disponemos de
datos relativos a la concrrencia de n fncionamiento retrasado y deficiencias
en el aprendizaje, así como de n retraso en la madración de las áreas
cerebrales qe gobiernan la coordinación motora y el lengaje (5). Estas
hipótesis llevan implícita la idea de qe cando el chico madre, el cadro
remitirá, lo cal no concerda en absolto con lo qe observamos en la
práctica diaria.
Complicaciones perinatales. Existen mchos datos empíricos acerca de la
mayor frecencia del antecedente de prematridad en hiperactivos qe en no
hiperactivos, lo mismo ocrre con otros antecedentes como el bajo peso al
nacer, trastornos respiratorios y enfermedad psiqiátrica o stress importante
drante el embarazo. Este es n tema polémico, pes otros estdios señalan
qe estos antecedentes no tienen por qé ocasionar consecencias posteriores
y qe lo más probable es qe esas consecencias pedan resltar modladas
por factores ambientales.
Factores genéticos. Otras investigaciones hablan de importancia de lo genético
en la etiología de la hiperactividad, así, las realizadas con gemelos
monocigotos, mestran na gran concordancia en lo qe se refiere a actividad
y atención. Anqe interesante, esta línea de trabajo es aún demasiado
reciente para qe ss resltados pedan considerarse conclyentes, además,
reslta difícil separar los factores genéticos de las inflencias ontogenéticas,
como la historia de modelado y referzo.
Alergenos y dieta. La inflencia de alergias alimentarias se maneja también a
propósito de la etiología de la HA. Feingold (1975) propso la hipótesis de qe
la HA constitía na manifestación condctal de na reacción alérgica a
alimentos con aditivos, principalmente colorantes y condimentos, y aconsejaba
na dieta qe exclía estos prodctos y los salicilatos; en 1979 el American
Concil on Science and Health, manifestaba qe los síntomas de estos chicos
no gardaban relación con el tipo de alimentación y qe la dieta propesta por
Feingold no sponía más qe n cambio en el estilo de vida de la familia.
Algnos atores sgieren na revisión más cidadosa de la interacción real
entre la condcta del hiperactivo y la presencia de alergenos en la dieta.
Se ha relacionado también la HA con la hipoglcemia, basándose en la
observación de qe algnos hiperactivos consmen cantidades excesivas de
azúcar y féclas, no obstante, na dieta baja en hidratos de carbono no ha
demostrado ningún beneficio. Otros implican las deficiencias ntricionales
crónicas qe, por la carencia de oligoelementos, podrían ocasionar deficiencias
en la atención, percepción y aprendizaje.
Clima familiar. Los partidarios de las teorías ambientalistas señalan qe las
condctas del niño hiperactivo son consecencia de n ambiente familiar
estresante y la reacción al mismo. Mazet y Hozel (6) hablan de la existencia
en algnos de estos chicos de na relación precoz distorsionada qe ha
dificltado la constitción de na relación de objeto madra. Es inddable qe
problemas conygales continos, exigencias edcativas rígidas, así como el
entorno físico del hogar (amplitd, ridos), peden prodcir efectos
perjdiciales en los niños, pero no podemos olvidar qe los problemas qe
presenta n niño hiperactivo inflyen en el estado objetivo de ss padres, en
s relación de pareja y en las patas edcativas qe emplean con el niño.
Alcoholismo materno. Ha sido también propesto como posible casa, pes
existe n predominio de alcoholismo y desórdenes condctales en los
parientes del hiperactivo. Estdios recientes confirman qe el consmo de
alcohol de la embarazada pede ser responsable de déficits de atención,
deficiencias en el aprendizaje, HA, problemas comportamentales y retrasos en
el desarrollo psicomotor.
Nivel socioeconómico familiar. Correlaciona con la severidad de la HA; en
clases bajas se darían factores como n mayor estress general por las
condiciones deficitarias de vida y n frecente empleo de prácticas
disciplinarias más impositivas y menos razonadas.
La HA como conducta aprendida. Dado qe el niño hiperactivo, por la
dificltad de s manejo, ejerce n mayor control sobre ss padres y recibe
más atención de éstos qe ss hermanos, la condcta problemática se ve
fácilmente reforzada. La HA también pede ser aprendida por n proceso de
modelado qe se da en niños qe imitan las condctas qe observan en
personas hiperactivas. Otro tipo de condcta aprendida es la respesta al
fracaso, la HA sería la respesta ante los repetidos fracasos escolares y el
déficit de atención de s baja espectativa de recompensa.
Factores pedagógicos. El aprendizaje reqiere n tiempo n lgar y nos
docentes adecados. Mchas veces los niños se velven hiperactivos debido a
lo inadecado de la tarea, de la sitación o de la manera de proceder de la
persona encargada de ellos. Mazet y Hozel (6), piensan qe "la pedagogía
tradicional, qe exige na actitd de atención receptiva y de contención motriz
mchas horas por día, forja n gran número de inestables, y las condiciones de
vida rbana, qe my a mendo restringen my severamente las posibilidades
de expresión motriz, no hacen más qe agravar las cosas". El niño pede
responder inadecadamente debido a qe carece de atocontrol e inhibición
msclar, lo cal, anqe en parte se pede atribir a na disfnción
nerológica o a distracciones del entorno, también pede estar anclado en el
hecho de qe nnca se ha enseñado a actar de otra forma ni a controlarse
por sí mismos. Valett (5) señala además el papel de los reqerimientos
académicos excesivos, irreales, arbitrarios y sperimpestos.
Esta gran cantidad de factores etiopatogenéticos, así como la dificltad para
llegar a n consenso para los rangos clínicos del HA, nos hablan de qe lo más
probable es qe estemos ante n grpo heterogéneo de niños.
Historia clínica
Historial evolutivo. Habrá qe pregntar a los padres acerca del embarazo,
periodo neonatal, primeras patas evoltivas de la niñez e historial médico,
bscando historia de hemorragias vaginales, antecedentes de bajo peso al
nacer o prematridad, presencia de trastornos respiratorios en el posparto,
trastornos congénitos, historia de n nivel de actividad excesivo drante el
primer año de vida, estrabismo, dificltades en el habla y otros datos qe
orienten acerca de n retraso del desarrollo, trastornos del seño, enresis y
enfermedades nerológicas, tales como convlsiones (febriles o no) encefalitis,
parálisis cerebral.
Los padres informarán de qe drante la edad escolar, el niño era inqieto,
entrometido, molesto y, con frecencia, de retraso en el aprendizaje. Hay qe
señalar qe, a excepción de la agitación y el déficit de atención, el resto de
datos están asentes en la historia de la mayoría de hiperactivos.
Antecedentes familiares de dificltades de aprendizaje, problemas
condctales o HA, presentes en el 20-30% de los casos.
Historia actual obtenida tanto a partir de los padres como de la escela; los
datos qe proceden de los primeros, son útiles, anqe menos qe los qe
aporta el profesor ya qe, por na parte, será en el ala donde las condctas
alcancen s máximo y, por otra, porqe los padres no siempre peden ser
objetivos. Habrá qe obtener información de la condcta y el aprendizaje.
Examen clínico
Particlarmente útil es el descbrimiento de defectos de aprendizaje o
perceptivos-cognitivos para apoyar el diagnóstico.
Test de Bender (gestálico-visomotor). Los fallos en la reprodcción de dibjos
geométricos no spone n diagnóstico de HA pero informa acerca de na
incoordinación entre el ojo y la mano y de n trastorno perceptivo-cognitivo.
EEG. Anomalías más frecentes son n exceso de ondas lentas y de picos
epileptiformes en las regiones temporal y occipital en el 50% de los niños
hiperactivos. Solo está indicado cando se sospecha qe el hiperactivo
presenta además algún trastorno de tipo convlsivo.
Exploración neurológica. El hallazgo de signos nerológicos contribye en alto
grado a refrendar el diagnóstico de HA, ya qe entre el 30-50% de estos niños
presentan algún signo nerológico generalmente leve, qe apnta hacia
irreglaridades
menores
y
retrasos
madrativos
y
qe
atañen
fndamentalmente a la coordinación motora. Ajriagerra y Marcelli (7) citan
la inestabilidad motriz y postral y las "reacciones de prestancia" (Wallon) qe
son actitdes afectadas y adltomorfas.
Test de inteligencia. Un C.I. bajo aporta el diagnóstico, ya qe este sele ser
diez pntos más bajo qe el de los niños no hiperactivos; no obstante, el costo
de s aplicación en relación al bajo valor diagnóstico hace qe no merezca la
pena s empleo, salvo, qizá, para la apreciación de dificltades de
aprendizaje.
Determinación del nivel académico: obtenido de modo informal a través de las
estimaciones del profesor o de prebas estandarizadas.
Diagnóstico diferencial
HA normal en cierto periodos del desarrollo. Ajriagerra y Mardelli (7) y
Valett, (5) señalan la necesidad de tener en centa qe la HA del niño pede
ser normal entre los dos y los tres años o inclso en edades speriores, se
trata de estadios del desarrollo en los qe los procesos de movimiento activo
del cerpo son esenciales para qe el peqeño aprenda y drante los cales s
atención es lábil; estas trblencias se irán redciendo gradalmente con la
edad, siendo necesarios qe ss cidadores las toleren como algo normal,
anqe molesto, tanto más canta qe la intolerancia del medio pede
desembocar en na aténtica HA reactiva.
Inestabilidad reactiva. Lanay (8) nos habla de dos grpos de niños qe
califica de "inestables": los verdaderos y los falsos. "Los primeros son
personalidades de n tipo particlar, cyo comportamiento inestable es na
característica esencial y permanente. Los segndos solo son inestables en
ciertas circnstancias y de manera variable". Pone a los falsos en relación con
las limitaciones qe spone para la motricidad la vida escolar, así como na
escolaridad mal planteada o mal aceptada. Un amento de actividad motriz
pede aparecer también como síntoma de defensa frente a sitaciones
generadoras de angstia o insegridad para el niño, como las separaciones y
tensiones o conflictos intrafamiliares. También se ha observado en chicos en
los qe sbyace n trastorno depresivo, representando entonces la HA na
especie de "hída permanente en na actividad febril".
En ciertos niños, la HA reviste n significado psicopatológico evidente,
pdiendo significar la búsqeda de atopnición, tal y como scede en niños
afectos de sentimientos de clpabilidad nerótica; también pede ser el
eqivalente de la defensa maniaca frente a angstias depresivas o de
abandono. En ciertas organizaciones presicóticas o psicóticas la HA sería n
síntoma qe expresa angstias profndas y arcaicas.
La entrevista psicodinámica o los test de personalidad (Rorschach, TAT, Patte
Noire) nos permiten establecer el nivel de organización de ésta.
Tratamiento
Tratamiento farmacológico.
Medicación estimulante. Constitye el tratamiento más empleado y el más
eficaz por sí solo para la condcta hiperactiva. Destacan dos estimlantes: el
metil-fenidato sado desde 1956 y la dextroanfetamina empleada desde 1937;
otros son la d1-anfetamina y el dianol qe se san menos, al igal qe la
pemolina aparecida en EE.UU en 1975.
Se ha sgerido qe el mecanismo de acción sería la inhibición de la
transmisión sináptica en el sistema reticlar activador troncoencefálico, gracias
a na elevación de la resistencia sináptica consegirían n mayor control
cortical de los implsos.
La principal indicación para s empleo es la HA. La respesta obtenida es
mejor canto más hiperactivo es el niño; anqe benefician la atención, no
mejoran la retención de información neva, por lo qe los niños sin HA pero
con dificltades en el aprendizaje no presentan ningna mejoría con este
tratamiento.
La respesta clínica en chicos manifiestamente hiperactivos es la sigiente (3):
35-50%, mejoría espectaclar, con disminción de la inqietd, mejor
capacidad de atención, rendimiento académico y comportamiento emocional y
social tanto en la escela como en casa.
30-40% mejoría moderada.
15-20%, no mejoría; de éstos, n peqeño porcentaje inclso empeora,
volviéndose más imprevisibles e irritables. Se trata de n sbgrpo de niños
con asociaciones débiles en el lengaje hablado, casi psicóticos y psicóticos.
Elección del estimlante. La mayoría de los niños responde favorablemente a
calqier estimlante, no obstante, en aproximadamente n 20% de los casos,
n estimlante prodcirá efecto y los otros no. Actalmente el más empleado
es el metilfenidrato cyo efecto anoréxigeno es menor qe el de la
dextroanfetamina la cal es más barata; la pemolina prodce na disminción
aceptable del apetito y tiene na vida media más larga, s inconveniente es
qe comienza a prodcir efecto tras na latencia de aproximadamente tres
semanas.
Dosis y administración
· Metilfenidato. Se pede administrar en na única toma diaria de 20 mg.
antes de ir a la escela, anqe también se pede fraccionar la dosis en dos
tomas de 10 mg, na antes de ir a clase y otra al mediodía; en este último
caso, tras algnos meses, para mantener la efectividad, sele ser necesario
amentar la primera de las dosis a 20 mg. La dosis total promedio sele ser de
20-30 mg al día. Precisa para s absorción n pH ácido, por lo qe se
sministrará antes de las comidas. El efecto de la dosis de 10 mg se prolonga
drante 3-4 horas y el de la de 20 mg drante 4-5 horas. En preescolares es
mejor comenzar con dosis única mattina de 10 mg, al cabo de nos días sele
ser necesario amentar hasta 20 mg al día.
· Dextroanfetamina. Se pede dar en dosis única mattina de 10 mg o bien en
dos dosis de 5 mg, antes de ir al colegio y al mediodía; en este último
spesto, para obtener resltados satisfactorios habremos de amentar a 10
mg la dosis de la mañana. No es aconsejable empezar directamente con 15 mg
al día, pes esta dosis provoca na importante disminción del seño.
· Pemolina. Se toma por la mañana empezando con na dosis de 37,5 mg qe
se amenta a los pocos días hasta 75 mg diarios. Si empezamos directamente
con la segnda dosis provocaremos n importante insomnio.
Como consecencia de la preocpación por los efectos secndarios a largo
plazo de estas drogas, algnos recomiendan s empleo solo drante el crso
académico; en algnos casos peden ser necesarios también en vacaciones,
época en qe se peden segir administrando preferiblemente a mitad de
dosis habital.
Generalmente, al cabo de dos o tres semanas, sabremos si el tratamiento es o
no efectivo; si la mejoría ha sido débil se amenta la dosis en 1/3 de la inicial,
si la mejoría fe nla y estamos segros de qe el niño ha tomado la
medicación, dplicaremos la dosis. Interrmpiremos el ensayo del tratamiento
cando no obtengamos resltados con 0 mg de metilfenidrato, 20 mg de
dextroanfetamina o 112,5 mg de pemolina.
Tendremos qe informar a los padres qe en estos niños los estimlantes no
prodcen hábito, qe no actúan como sedantes ni dejan al niño "colocado";
también, para prevenir interrpciones prematras del tratamiento, qe el nivel
óptimo de efectividad se alcanza a los 2-3 meses. En otros casos tendremos
qe vigilar todo lo contrario, es decir, qe el niño esté recibiendo dosis más
altas qe las prescritas por comodidad de los padres o por presión del colegio.
La literatra recoge n mayor y mejor so de la medicación estimlante en
niños pertenecientes a familias de nivel socioeconómico alto.
· Efectos secundarios
A corto plazo, primera, y ocasionalmente, segnda semana de tratamiento,
cediendo despés. Se ha informado de cefaleas, tendencia al llanto,
apigastralgias acompañadas de vómitos, verborrea y palidez; el 20-25%
experimentan anorexia, más con la Dextroanfetamina, este efecto secndario
dra más qe el efecto de la droga; pede aparecer insomnio, cando se da
na dosis al mediodía y, sobre todo, con la Pemolina, hay qe señalar qe el
niño derme mal, estará irritable al día sigiente, lo qe nos pede confndir
con na mala respesta a la droga; raramente aparecen discinesias en cara y
cello. Estos efectos secndarios casi nnca hacen necesaria la interrpción del
tratamiento, bastando con na disminción temporal de la dosis.
A largo plazo se ha observado na peqeña disminción del ritmo de
crecimiento, más con la dextroanfetamina. Cando se sspende la droga
amenta el ritmo de crecimiento, anqe no sabemos si de modo sficiente o
no para contrarrestar la disminción global. Los efectos secndarios serios son
raros, por lo qe podemos sponer qe son drogas segras en s
administración a largo plazo.
A veces, tras n periodo de eficacia, generalmente de meses, se hace
necesario incrementar las dosis por haberse desarrollado cierto grado de
tolerancia al estimlante.
Dración del tratamiento. La necesidad de medicación pede determinarse
mediante ensayos anales de sspensión de la misma drante na semana, si
en estas circnstancias persiste la HA habrá qe reandar el tratamiento
pdiendo ser necesario mantenerlo hasta los 14-15 años, momento en el qe
la disminción espontánea del nivel de actividad permite la retirada gradal.
En algnos casos será necesario mantenerlo drante más tiempo.
Medicación no estimlante.
Fenotiacinas (clorpromacina y tioridacina), el niño hiperactivo qe no sea
psicótico o retrasado mental mejorará con los estimlantes y no recibirá n
beneficio apreciable con este tipo de fármacos;
Antidepresivos (imipramina), menos eficaz qe los estimlantes;
Tranqilizantes menores y sedantes (antihistamínicos fndamentalmente): no
parecen ser my eficaces;
Litio. Resltados decepcionantes;
Haloperidol. Se tiene poca experiencia;
Difenilhidantoína. S efecto sobre la HA es nlo;
Fenobarbital. Empeora la HA;
Carbamacepina. Recomendada si coexiste na epilepsia psicomotora.
La difenilhidantoína, el axacepán y el litio podrían contribir a controlar los
brotes de cólera en estos jóvenes, no obstante, se necesitan más estdios al
respecto.
Medidas higiénicas escolares y familiares
Valett (5) piensa "qe la mejor atención médica no pede compensar las
tareas de aprendizaje inadecadas o n ambiente inapropiado de aprendizaje
escolar-familiar".
Los profesores deberán centrarse en n adecado programa psicopedagógico y
en n trabajo conjnto con los padres, dirigido hacia la condcta del niño, al
qe únicamente habría qe remitir al médico si se considera qe s
cooperación es parte necesaria del tratamiento total.
Medidas psicoterapéuticas
Psicodinámicas, destinadas a la resolción de los conflictos afectivos.
Condctales (9), peden disminir los síntomas pero exigen además de
motivación n gran esferzo de atención y energía psicológica; mchos niños
no mejoran con estos métodos.
INHIBICION PSICOMOTRIZ
Siendo la inhibición no de los síntomas más consltados en los dispositivos
médico-psicológicos (7) es criosa la poca extensión qe se le dedica en los
diferentes textos consltados. Pede afectar a todos los sectores de la vida
infantil concerniendo tanto a los comportamiento socializados como a las
condctas mentalizadas. Aqí nos interesa la inhibición qe se manifiesta en el
plano motor.
Es n trastorno my bien tolerado, pes son niños tranqilos, smisos, de los
qe nnca hay nada qe comentar y a los qe se califica como "my benos";
en n grado mayor nos encontramos con el "niño tímido" qe presenta na
limitación importante en s desenvolvimiento social, sobre todo fera de casa.
Mazet y Hozel (6) dicen qe el cerpo reslta lento en ss movimientos y
gestos, qe pede asociarse rigidez postral en actitdes y movimientos,
torpeza y calambres fncionales y qe a veces la exploración revela n estado
tensional con cierto grado de contractra msclar.
En el plano psíqico se acsa na inhibición intelectal, con aire de pasividad,
hipercontrol y la antes citada timidez (7); la inhibición para soñar, imaginar y
fantasear es frecente aún cando no sea motivo de conslta; sele ir
acompañada de leves rasgos obsesivos. Son niños qe jegan poco y, si lo
hacen, es en jegos conformistas, prefieren también actividades maniplativas
qe impliqen aspectos repetitivos.
Si a esta imagen le smamos la inhibición del aprendizaje, el niño. a pesar de
s nivel intelectal normal, parece "tonto", fracasa en clase y fera de ella se
convierte en blanco de bromas y objeto de explotación.
Psicopatológicamente se trata de niños qe viven las plsiones libidinales,
sobre todo las agresivas, como angstiosas y clpabilizadoras, la única
solción qe encentran para lchar contra ellas es s represión masiva, dada
la fragilidad del Yo o las coacciones edcativas y paternas demasiado rígidas.
Cando la inhibición domina en s vertiente socializada, los test proyectivos
pede revelar directamente la riqeza e intensidad plsional sbyacente.
En algnos casos la inhibición es tan masiva qe habrá qe pensar en na
patología grave, generalmente de índole psicótica.
El tratamiento de elección es la psicoterapia, sobre todo en s modalidad
grpal.
TORPEZA PSICOMOTORA
La noción de torpeza en el lengaje corriente sele aplicarse a dificltades
menores, molestias para el niño, irritantes o decepcionantes para qienes le
rodean, con na dimensión relacional y afectiva evidentes, pestas de
manifiesto en la flctación de la dificltad según las circnstancias. Habrá qe
diferenciar los casos anteriores de aqellos otros en los qe la torpeza es
constante, mayor, localizada o difsa y sbsidiaria de tratamiento específico;
aqí, Mazet y Hozel (6) engloban:
Los trastornos de la lateralización
La debilidad psicomotriz y
Las dispraxias infantiles.
Trastornos de la lateralización
La lateralización se encentra netamente establecida en la mayoría de los
niños hacia los tres o catro años (6) (7), a esta edad encontramos:
más de n 50% de esa población es diestra homogénea
menos del 10% son zrdos homogéneos
el 40% de los niños aún no están lateralizados, de ellos, aproximadamente la
mitad presentarán a los seis-siete años n trastorno de lateralización
Los padres selen preocparse y llevar a conslta a s hijo zrdo en el
momento en qe éste se inicia en la lectra y la escritra.
Antes de favorecer en el chico el empleo de na otra mano, habrá qe
explorar las deficiencias existentes. El estdio de la lateralidad se efectúa a
nivel de la mano, el pie y el ojo y nos ofrece las sigientes posibilidades:
Lateralidad homogénea, dominante idéntica en los tres niveles:
· el ojo dominante será el qe permanezca abierto cando pedimos al niño qe
cierre n ojo.
· la mano dominante qeda arriba si le decimos qe coloqe los pños
cerrados no sobre otro.
· el pie dominante es el qe escoge para saltar "a la pata coja".
La lateralidad homogénea, derecha o izqierda, no plantea problemas, anqe
el ser zrdo compliqe ciertas actividades; para Mazael y Hozel (6) los zrdos
homogéneos son capaces, con s lado dominante, de ejecciones de igal
calidad qe los diestros, lo cal no exclye, aún en asencia de presión escolar
o familiar, qe el niño viva conflictalmente s trastorno, basta para
comprenderlos con pensar qe, en el lengaje de la calle, zrdo es sinónimo
de torpe. Si el niño desea escribir con la derecha, se le reedcará en tal
sentido, de lo contrario se estimla el empleo de la izqierda siendo necesarios
únicamente algnos consejos referentes a método y estilo.
La lateralidad no homogénea, no coincide con la dominancia en los tres
niveles explorados. Mazet y Hozel (6) piensan qe na lateralización tardía o
insficiente, acompañada de na mala integración del esqema corporal y la
organización especial no solo repercte sobre las actividades precisas y fijas
como la escritra, sino también sobre la motricidad en general. Se dejará al
niño tilizar la mano qe prefiera hasta qe empiece a escribir, entonces se
estimlará el empleo de la derecha, salvo qe exista na patente diferencia en
la habilidad a favor de la izqierda.
Si el trastorno de lateralización se debe a na lesión orgánica, como es el caso
de los niños hemipléjicos, habrá qe favorecer siempre la tilización del lado
ileso. Si aparecen dificltades motrices (disgrafía) se hace necesaria la
reedcación grafomotriz y psicomotriz centrada en le dominio y posesión de n
ben tono msclar y qe inclya na acción a nivel del esqema corporal y de
la integración espaciotemporal. Al lado de los casos anteriores nos podemos
encontrar con los llamados "falsos zrdos", chicos lateralizados a la derecha
pero qe se sirven fndamentalmente de la mano izqierda en base a na
elección nerótica, bien por identificación con algún familiar zrdo, bien por
oposición al medio. Son candidatos a psicoterapia, además de s reedcación
psicomotriz, con el fin de qe tomen conciencia de s elección patológica y de
s habilidad con la mano derecha.
Debilidad motriz
En 1911, Dpré aísla y da nombre a esta entidad qe para él consistía en na
"insficiencia e imperfección de las fnciones motrices consideradas en s
adaptación a los actos ordinarios de la vida" y en la cal inclyó:
Torpeza de la motilidad volntaria. Gestos toscos, pesados, marcha poco
grácil e incapacidad para colocarse correctamente ante la tarea.
Sincinesias. Movimientos difsos qe implican grpos msclares qe, en
condiciones normales, no participan en n gesto concreto, según Mazel y
Hozel (6), na dificltad para individalizar el movimiento. Peden ser de dos
tipos:
Sincinesias de imitación, "qe selen difndirse horizontalmente (movimientos
de pronospinación de la marioneta difndiéndose de na mano hacia otra),
bastante frecentes, qe desaparecen lentamente en el crso de la evolción.
Sincinesias tónicas, "qe se difnden a mendo a través del eje vertical
(movimientos bcofaciales importantes cando se meven las manos y
movimientos de los brazos cando se meven los miembros inferiores). Estas
solo se dan en algnos niños y persisten con la edad. Perecen ser mcho más
patológicas".
Paratonía. Imposibilidad o gran dificltad para la relajación msclar activa
qe obstacliza el abandono de na actitd impesta; es na especie de
contracción cérea qe pede llegar hasta la catalepsia y qe dificlta
notablemente la adqisición de na motilidad armoniosa.
Estas manifestaciones peden ir acompañadas de discreta hiperreflexia y
signos menores de irritación piramidal, así como de trastornos del esqema
corporal y de la representación espacial. J. Berges (6) señalaba asimismo s
dificltad para fantasear comparando la falta de libertad motriz y la alteración
tónica con la dificltad qe tiene para "trasladar objetos en s cabeza".
Para Dpré el cadro se debería a na detención en el desarrollo del sistema
piramidal.
Inicialmente, la debilidad motriz fe na especie de cajón de sastre en el qe
se inclyeron los cadros más heterogéneos (corea, tartamdez, tics,
psicopatía, inestabilidad, etc.); hoy se tiende a delimitar rigrosamente s
ámbito exclyéndose los síntomas nerológicos lesionales y reservándolo para
las deficiencias motrices del niño qe se tradcen tanto en "la torpeza para
estar con s cerpo" como para "ocpar el espacio y moverse en él con na
motilidad intencional y sombilizada sficientemente flida"
La debilidad motriz se pede encontrar como síntoma en niños con labilidad
afectiva qe presentan discretas pertrbaciones entre s Yo y el medio. En
otros pede qedar redcida a na torpeza gestal qe por manifestarse ante
determinadas personas y sitaciones nos permite entrever n significado
erótico. A veces será necesaria además de na evental psicoterapia, la
terapia motriz prolongada (6).
Dispraxias infantiles
Son pertrbaciones profndas del esqema corporal y la representación
temporoespacial qe resltan difíciles de delimitar de los casos severamente
de debilidad motriz.
Se manifiestan como na incapacidad o extrema torpeza para realizar ciertas
secencias gestales como vestirse, atarse los zapatos, abrochar botones o
montar en bicicleta; dificltades aún más evidentes cando deben realizar
secencias rítmicas o actividades gráficas. S fracaso es rotndo en las
operaciones espaciales o logicomatemáticas. El lengaje anqe no es
totalmente correcto se encentra menos pertrbado. Sele acompañarse de
inestabilidad postral o motriz. Todo ello condce al fracaso escolar global.
Prebas tales como el test de Bender o la Figra de Rey objetivan la
incapacidad para la constrcción o reprodcción de n modelo qe impliqe
relaciones espaciales, las prebas de imitación de gestos de designación de
partes del cerpo también resltan alteradas evidenciando n conocimiento y
na tilización my deficientes del esqema corporal; la exploración
nerológica sele ser normal.
Desde el pnto de vista afectivo podemos encontrar dos grpos:
los qe carecen de psicopatología llamativa, salvo cierta inmadrez y pobreza
de las relaciones interpersonales reactiva a las brlas de ss compañeros.
los qe tienen pertrbaciones más serias en la organización de la personalidad
caracterizádose por ser niños "extraños", con graves dificltades de contacto
social y qe nos llevan a plantearnos si nos encontramos ante na estrctra
prepsicótica o francamente psicótica.
El tratamiento deberá combinar la terapia psicomotriz destinada a na mejor
estrctración del esqema corporal y de la representación espacial, con la
psicoterapia en aqellos casos qe sea necesaria.
TICS
Concepto
Ejección frecente e imperiosa, involntaria y absrda de movimientos
repetidos, súbitos y sin objeto; la necesidad imperiosa qe precede a s
ejección va segida de alivio inmediato, cando se les reprime se
experimenta malestar. La volntad o la distracción peden retenerlos
temporalmente y desaparecen drante el seño. Son intermitentes y
discontinos, variables en el tiempo, en s frecencia, amplitd y bicación. En
el movimiento se peden diferenciar dos fases: na clónica, breve y no
sostenida y otra tónica qe es sostenida.
Epidemiología
Rtter (10) y cols. dicen qe el trastorno afecta a menos del 1% de los niños.
Domina en el sexo masclino en proporción 3:1.
Clínica
Los movimientos antes descritos peden afectar a diversas partes del cerpo
con n gradiente de frecencia descendiente de la cara hacia los pies (10). Así
los más frecentes son los tics faciales (parpadeo, frncimiento de cejas,
ricts, protsión de la lenga, movimientos del a barbilla, etc.); a nivel del
cello se peden presentar cabeceos y tics de saltación, negación o rotación;
tampoco son raros los movimientos de encogimiento de hombros, de brazos,
de manos y dedos; por último, citar los tics respiratorios (resoplido, ronqidos,
toses) y los fonatorios (rídos, sonidos inarticlados, cloqeos, chillidos...).
Sea cal sea s modalidad, estos movimientos afectan a músclos o grpos
msclares implicados en la relación o comnicación social.
Peden manifestarse solos o asociados, idénticos o variables en n mismo
paciente, poco molestos o invalidantes.
S inicio se sitúa en torno a los 6-7 años y se instaran lentamente. La
vergüenza o el sentimiento de clpabilidad, más o menos reforzados por el
entorno, selen acompañar los tics.
En fnción de s evolción podemos establecer dos grpos(10):
Tics transitorios. Son pasajeros, desapareciendo espontáneamente; son los
más frecentes y peden relacionarse con ciertos hábitos nerviosos.
Tics crónicos. Draderos, anqe peden desaparecer a los 12-13 años,
selen acompañar a organizaciones neróticas
Etiopatogenia
La significación del tic no es nívoca, anqe en s inicio pdiésemos dotarle
de n significado concreto, qe irá variando por la persistencia del trastorno y
los conflictos qe origina.
El tic transitorio sele ser reactivo a sitaciones de tensión pasajera
(enfermedad, nacimiento de n hermano, velta a clase...) en niños con
especial facilidad para tradcir lo afectivo al lengaje motriz.
Esta tradcción qe comenzó siendo reactiva pede comenzar a interiorizarse,
Mahler (6) señala qe tal atomatización del movimiento "pde ser motivo de
na interiorización del conflicto nida a la consolidación del Speryo, qe en
este caso pertrba la realización manifiesta del movimiento", el tic se hará
entonces crónico.
El cadro pede ser síntoma de n estado nerótico, es decir, de conflictos
interiorizados y estrctrados.
Ante la frecencia de presentación conjnta de tics y rasgos obsesivos, se ha
pesto los primeros en relación con la "problemática anal". Son niños qe se
controlan mediante na intensa vigilancia, reprimen activamente s
agresividad qe es simbolizada toscamente en el trastorno; perfeccionistas,
rigrosos, distantes, a veces negadores del síntoma, bajo s apariencia smisa
y pasiva esconden n ferte oposicionismo. Pero la relación entre estas dos
patologías pede verse desde otra perspectiva: el tic, en asencia de calqier
otra organización nerótica previa, pede ser obsesionante para el chico, lo
cal jnto a la actitd coercitiva del entorno, pede modlar s personalidad
en el sentido de los anancásticos.
En otros casos se observa na organización nerótica histérica, teniendo el tic
el valor de n síntoma de conversión o expresión simbólica mediante el cerpo
de n conflicto afectivo de natraleza sexal preferentemente. Se ve en niños
mayores o adolescentes y, casi siempre. despés de accidentes o
intervenciones qirúrgicas.
Sea cal fere el significado dinámico del tic, la respesta inicial del medio es
determinante para s evolción. Las brlas o la coerción excesiva amentan la
ansiedad qe qeda, por otra parte, vinclada a las descargas motrices, las
cales, asociadas a las imágenes parentales, conllevarán carga libidinal o
agresiva a ellas nida. El tic sirve al mismo tiempo para reforzar el conflicto y
para descargar la plsión.
El tic pede también enmarcarse en na organización de tipo psicótico;
entonces "s significación pede ser la de la descarga plsional directa en n
cerpo cya percepción desmembrada reslta tan cercana qe debe estar
siempre controlada y bajo tensión" (7). Son niños con dificltades notables de
relación, condctas extravagantes y "fantasmas" arcaicos.
En el apartado dedicado al Síndrome de Gilles de la Torette veremos otros
factores de orden "más biológico" qe podrían estar implicados en la patogenia
de estos trastornos.
Diagnóstico
Habrá qe observar cidadosamente el cadro clínico, estdiar la personalidad
del niño, el entorno familiar explorando s tolerancia a los tics así como
antecedentes de los mismos en los padres.
Diagnóstico diferencial
Hay qe diferenciar los tics de otros movimientos anormales qe no posean s
brsqedad ni s carácter estereotipado.
Movimientos coreiformes. Son actividades motoras casi proplsivas,
convlsivas, irreglares y repetitivas; no peden sprimirse a volntad y no
son esteroetipadas. La casa más frecente en la niñez es la corea de
Sydenham; la historia de fiebre remática, la clínica y s evolción nos dan el
diagnóstico diferencial. La corea de Hngtinton sele iniciarse en el adlto y la
secndaria a lesión perinatal del sistema extrapiramidal se acompaña de
antecedentes perinatales.
Movimientos atetoides. Son lentos, contínos, no estereotipados y retorcidos
de los segmentos distales de las extremidades. No se sprimen a volntad.
Convulsiones mioclónicas. Son movimientos my rápidos, estereotipados y no
rítmicos, aislados o en ráfagas, no controlables volntariamente.
Movimientos distónicos. Estereotipados, atetoides, lentos y de retorcimiento
pero mantienen la zona afecta en n estado fijo de tensión drante largos
periodos de tiempo.
Temblores. Rápidos, rítmicos y altamente estereotipados. Raros en niños.
Crisis convulsivas focales. Peden asemejarse a n tic motor; selen ser
rápidas, rítmicas y esteroetipadas pero se asocian a na alteración de
conciencia, difsión de n grpo msclar a otro y cambios en el EEG.
Manierismos. No son trastornos del movimiento; my estereotipados y
repetitivos, selen asociarse a trastornos emocionales, cegera oligofrenia.
Gestos conjradores de los obsesivos graves y estereotipados psicóticas, las
últimas caracterizadas por lo extraño del gesto.
Tratamiento
Siempre se planificará en fnción del contexto psíqico y familiar:
Con respecto a la familia, habrá qe procrar qe las ansiedades y reacciones
frente al síntoma sean reconocidas, comprendidas y calmadas, para qe sea
posible la aceptación de nestras orientaciones sobre cómo comportarse con el
niño.
Con respecto al niño:
· Terapia psicomotriz o de relajación cando el tic es reactivo y lleva asociado
n componente motor de inestabilidad o torpeza.
· Psicoterapia en niños de organización nerótica o psicótica.
· Terapia condctal, implosion o descondicionamiento operante.
· Farmacoterapia: el único tratamiento eficaz de este tipo son las btirofenonas
qe no deben prescribirse sistemáticamente ni por periodos largos y siempre
teniendo en centa ss limitaciones y secndarismos. Resltan beneficiosas
además de por s efecto sintomático sobre el tic, por ejercer na fnción
tranqilizante en la familia.
Pronóstico
Anqe los tics selen remitir gradalmente, en mchos niños y a pesar de n
adecado tratamiento, persisten en la edad adlta.
"Enfermedad de los tics", "síndrome de los tics", "síndrome de Gilles
de la Tourette" o "trastorno de la Tourette"
Definición. Consiste en movimientos recrrentes, involntarios, rápidos y sin
objeto (tics), inclídos los tics vocales múltiples. Peden sprimirse
volntariamente drante mintos a horas y s intensidad no es constante en el
tiempo. Los tics motores afectan típicamente a la cabeza, pero también a otras
partes del cerpo. Los tics vocales aparecen en el 60% de los casos e inclyen
sonidos y palabras complejas así como la coprolalia. Los sonidos peden ser
grñidos, toses, sorbos nasales o palabras.
Epidemiología. Es n trastorno sbdiagnosticado; s prevalencia es del %
hasta los 8 años, del 18% hasta los 13 y de hasta el 28% en todos los grpos
de edad. Predomina en el sexo masclino en proporción 3:1. Se ha observado
en todas las clases sociales y grpos étnicos. La incidencia familiar es mayor
de la esperada estadísticamente, n 40-60% de los familiares tiene tics, la
concordancia observada en gemelos monocigotos es mayor qe la observada
en dicigotos.
Etiopatogenía. La literatra más antiga se centraba en na casa psicológica,
como psicosis, trastorno obsesivo-complsivo o trastornos del carácter. La
investigación actal avala la idea de qe es n trastorno neropsiqiátrico qe
refleja la interacción de factores genéticos, nerofisiológicos, condctales y
ambientales de expresión cambiante a lo largo del desarrollo.
· Las evidencias acerca de na base orgánica parten de datos de observación
tales como na alta incidencia en estos niños de disfnción cerebral mínima y
de signos nerológicos leves, EEG anormal en el 50-60% de casos y TAC
igalmente anómalo en el 25%.
· El trastorno neroendocrino, parte de la base de qe estos niños mejoran con
nerolépticos y empeoran con estimlantes; el error básico podría ser na
disfnción neroendocrina qe, afectando a la dopamina, se expresa en na
hipersensibilidad de los receptores postinápticos de la misma, implicados en la
actividad motora.
· Genética. El riesgo de los familiares de las mjeres de preba es mayor qe
el riesgo de los familiares de los varones de preba; en 1980 Kidds y cols.
propsieron n modelo de mbral en el qe los varones y las mjeres
comparten na diálesis genética común, pero en el qe el sexo menos
prevalente, el femenino, está representado en n mbral más alto en n
contino riesgo genético-ambiental.
· Psicodinámicamente, según Malher, el síndrome podría responder a dos
eventalidades:
Un primer grpo presenta na organización nerótica del carácter la cal,
anqe no proporciona síntomas neróticos verdaderos, ocasiona rasgos
implsivos y sintomatología motriz; sería na "nerosis motriz" a la qe
sbyace na agresividad mal entendida.
Un segndo grpo de personalidad inhibida, ansiosa, pasiva y deprimida, en el
qe los síntomas motores serían el eqivalente al nivel msclar de na
enfermedad psicosomática, en relación con n estado afectivo conflictal
prolongado.
Clínica. Además de los rasgos esenciales hay ecocinesia, palilalia, coprolalia
mental, ddas obsesivas y complsiones. Los primeros síntomas aparecen
entre los 2 y los 10 años, a los 11 años están presentes en el 96% de los
pacientes. Una vez plenamente desarrollados, los tics motores se observan en
el 95% de los casos, los vocales en el 66%, complsiones en n 63% y la
coprolalia, qe pede ser el primer síntoma, en el 60% de los pacientes. Los
síntomas iniciales peden o no persistir siendo sstitidos por otros nevos;
hay exacerbaciones y remisiones. El control volntario es posible por n
limitado periodo de tiempo, pero, finalmente, la tensión amenta exigiendo la
descarga en el tic. Sin tratamientos los síntomas persisten y se desarrollan
problemas psicológicos secndarios; la condcta psicótica o el deterioro
intelectal no presentan mayor frecencia qe en otra población psíqica.
Diagnóstico. Lo confirman la coprolalia, copropraxia, ecolalia, acopraxia y
palilalia, lo cal no implica qe se presenten en todos los casos. Debe hacerse
el diagnóstico diferencial con otros trastornos de SNC (ya visto anteriormente),
con la esqizofrenia (estos pacientes no presentan n trastorno del
pensamiento) y también con el trastorno obsesivo-complsivo. Pede asociarse
n trastorno depresivo o de otra índole psicológica pero qe son consecencia
del síndrome qe nos ocpa.
Tratamiento. El de elección es el farmacológico, la psicoterapia ayda al
paciente a afrontar la enfermedad pero es inefectiva como tratamiento
primario, la terapia de condcta ha sido útil para minimizar algnos de los
síntomas.
El prodcto de primera elección es el haloperidol, cya dosificación deberá
establecerse cidadosamente en cada caso para obtener la máxima efectividad
con el mínimo de efectos secndarios: la dosificación media es de 5 mg, con
nos márgenes entre los 2 y 10 Mg. También se ha sado el pimocide, cyos
efectos adversos so semejantes a los prodcidos por el haloperidol pero
responden a él n menor número de pacientes: 70% a pimocide frente a 85%
a haloperidol, cando el haloperidol no es útil ocasiona mchos
secndarismos, se ha empleado la clonidina a dosis de 0,5-0,60 mg/día, actúa
a nivel de la transmisión noradrenérgica.
TRASTORNOS DEL LENGUAJE
Disartrias
· Periférica (Dislalia)
· Central
Disfemia
· Espasmofemia (Tartamdeo)
· Tartajofemia (Farflleo)
Disfasia/Afasia del desarrollo
· Sensitiva
· Motora
DISARTRIAS
Genéricamente, las distarsias son errores de la articlación de las palabras,
qe no coinciden con las normas sociocltrales impestas por el ambiente,
qe dificltan la inteligibilidad del discrso y qe se presentan a na edad en
qe ya se debiera tener na articlación correcta.
Si la casa qe prodce dichos errores se encentra a nivel del SNC, se
denominan "disartrias" en sentido estricto, y si se encentra a nivel periferico,
se denominan "dislasias". Siendo esta la única diferencia entre las disartrias y
las dislasias, y pesto qe ss características clínicas son las mismas, las
estdiaremos conjntamente, centrándonos en las de origen fncional, por ser
las qe entran dentro de los Trastornos del Desarrollo Psicológico y, por tanto,
de la competencia específica del psiqiatra.
Disartrias funcionales
Son disartrias prodcidas por na fnción anómala del SNC o de los órganos
periféricos, sin qe existan trastornos, lesiones o modificaciones orgánicas.
La denominación de los distintos errores qe se dan, se hace con la raíz griega
del fonema afectado (rota=r, sigma=s, lambda=l, etc) y el sfijo "tismo" o
"cismo" cando el fonema no se articla correctamente (sigmatismo o
sigmacismo = dificltad para articlar la s) y con la misma raiz y el prefijo
"para" cando el fonema es sstitido por otro (pararrotacismo o
pararrotatismo = cando se sstitye el fonema r por otro, generalmente g, d
ó l).
Etiología
Anqe vamos a enmerar las casas posibles de disartrias fncionales, en la
mayoría de los casos no actúa na sola, sino qe son combinaciones de varias
de ellas las qe actúan sobre el niño.
Baja habilidad psicomotora. Entre lengaje y psicomotricidad, sobre todo a
nivel del desarrollo de la psicomotriz fina, hay na estrechísima relación. La
mayoría de los niños disártricos son torpes respecto a la coordinación
psicomotora general y, en particlar, con respecto a la motilidad de los
órganos fonatorios. Esto es tan importante qe s reedcación deberá pasar
por na reorganización de s esqema corporal y na armonización de todos
ss movimientos (anqe no inflyan en la articlación de las palabras), jnto
con la enseñanza más específica de los movimientos articlares fonatorios.
Desorientación temporo-espacial. El lengaje se aprende por imitación de
gestos, movimientos y sonidos, y se va afectando si el niño no es capaz de
percibirlos y organizarlos desde s integración en el espacio y en el tiempo.
Así, el niño disártrico vería n movimiento pero no lo percibiría tal y como es y
no lo diferenciaría de otro al no lograr captar matices de sitación y ritmo.
Dificltad de comprensión o discriminación aditiva. El niño tendrá dificltad
de repetir fonemas diferentes porqe no los distinge como tales. Oye bien,
pero analiza mal los fonemas qe oye y al no distingir intensidades y/o
draciones y/o ritmos y/o intervalos, confnde algnos fonemas. "La condición
de na pronnciación correcta es la elaboración de na bena adición
fonemática. Así en la corrección de la disartria es preciso, ante todo, ejercer
na percepción aditiva correcta, por na edcación sistemática del oído" (11).
Factores psicológicos. "El lengaje es na capacidad compleja en la qe
intervienen múltiples factores, entre los cales lo de origen psicológico inflyen
en s desarrollo y lterior desenvolvimiento" (12). Un niño my egocéntrico
pede persitir en ss fallos de articlación como cando era peqeño, para
lograr qe se le mime y proteja. Múltiples casas afectivas como,
separaciones, inadaptaciones familiares, rivalidades, celos, fallecimientos,
rechazos, sobreprotección, etc., peden ocasionar trastornos qe se reflejan
en la expresión del lengaje qe se podrá ver retrasado y/o pertrbado.
"Responden también a n mecanismo psicógeno y a motivaciones ambientales,
aqellos casos en qe, lego de haberse alcanzado n nivel lingístico acorde
con la edad, reaparecen en el lengaje formas y modalidades expresivas
propias de edades anteriores. El niño de 5 y 6 años velve a hablar como lo
hacia a los tres o como lo hace el hermanito menor, por qien se siente
desplazado en el cariño y la atención se ss padres. Con la velta a n
lengaje más infantil, pretende fortalecer ss vínclos afectivos y recperar s
spremacía en el grpo familiar" (13).
Factores ambientales. Carencias familiares, trato en determinadas
institciones, niveles socioeconómicos my deteriorados, etc, inflyen my
negativamente en el nivel de desarrollo y, en mchos casos, en la expresión
del lengaje. Una sitación especial es el bilingüismo qe, en algnos casos,
pede crear dificltades en la etapa de fijación del lengaje (14).
Factores hereditarios: dada la evidencia de casos en na misma familia, en
mchas ocasiones es prdente considerar la existencia de factores
hereditarios, fndamentalmente de tipo predisponente.
Sintomatología
Los síntomas específicos son la sstitción, omisión, inserción y distorsión de
los fonemas.
Además, selen ser niños de aspecto distraído, desinteresados, tímidos,
agresivos y con escaso rendimiento escolar qe, en mchas ocasiones, creen
hablar bien, sin darse centa de ss errores, y en otras, anqe sean
conscientes de ellos, son incapaces por sí solos de sperarlos.
Sstitción: es el error de articlación por el cal n sonido es reemplazado
por otro. El niño no pede realizar na articlación y la sple por otra más fácil
o, de entrada, percibe mal el sonido y lo reprodce tal como el lo discrimina
(como lo emite). Es el error más frecente dentro de las disartrias fncionales
y el qe presenta más dificltades para s corrección. Las formas más
frecentes son la sstitción de r por d o por g, de s por z y del sonido K pot t.
Omisión: se omite el fonema (p. ej. "iño" por niño) o toda la sílaba en qe se
encentra dicho fonema (p. ej. "loj" por reloj).
Insercción: se intercala n sonido qe no corresponde a esa palabra para
apoyar y resolver la articlación del dificltoso (por ej. "Eneriqe" por
Enriqe).
Distorsión: Se articla el sonido de forma incorrecta pero aproximada a la
adecada y sin llegar a ser na sstitción.
Formas y variedades
Rotacismo, disartria del fonema r (vibrante múltiple).
Lambdacismo, disartria del fonema l.
Gammacismo, disartria del los fonemas gtrales g, x y k.
Deltacismo, disartria de los fonemas t y d.
Rinoartria, disartria de los fonemas nasales m, n y ñ.
Pararrotacismo, sstitción del fonema r por otro como g, t, d, l, etc.
Parasigmatismo, sstitción del fonema s por otro como t, z, etc.
Paralambdacismo, sstitción del fonema l por otro.
Paragammacismo, sstitción de los fonemas gtrales por otros.
Paradeltacismo, sstitción de los fonemas dentales por otros (15).
Diagnóstico diferencial
Disartria evoltiva. Corresponde a la fase del desarrollo en la qe el niño no
es capaz de reprodcir los fonemas correctamente. Dentro de na evolción
normal desaparece y solo si persiste más allá de los 4 ó 5 años se pede
pensar en n trastorno. Anqe no precisa tratamiento es preciso tener na
adecada actitd con el niño y s familia para evitar angstias, fijaciones del
defecto e inclso, inflencias yatrógenas. Es na forma a tener en centa,
como recomendación a las familias qe no acepten las deformaciones
articlares como gracias y se le hable a los niños de forma clara y "adlta", sin
imitar ss deformaciones.
Disartria adiógena. Al no oir con sficiente claridad, el niño comete errores
de articlación. El niño qe no oye nada, no hablará nada y el niño qe oye
poco hablará como oye hablar, es decir, con defectos. Generalmente, jnto a la
disartria se presentarán también alteraciones de la voz y del ritmo qe
modificarán la cadencia normal del habla. En la mayoría de los casos, estos
síntomas son las señales de alerta para na sordera.
Disartria por deficiencia mental. En el débil mental, s baja atención, la
deficiencia de ss fnciones intelectivas y de s coordinación psicomotriz, jnto
al hecho de qe ss sensopercepciones son lentas, incompletas, difíciles y mal
diferenciadas, ocasionan qe, anqe s adición sea normal, s articlación
sea normal, s articlación fonética sele ser marcadamente deficiente. La
adecada valoración de la capacidad intelectal, a través de na exploración
psicométrica, nos dará la posibilidad de detectar estos cadros.
Disartria de origen orgánico. Peden ser casadas por procesos lesionales,
infecciosos, tóxico, metabólicos, vasclares, endocrinos..., qe actúen sobre el
Sistema Nervioso tanto a nivel central como periférico. Deben ser
diagnosticadas y tratados por el nerólogo. "Las alteraciones nerológicas de
la fonación, tienen interés logopédico cando constityen "sitaciones
secela", es decir, na vez qe ha desaparecido la acción del morbo
etiopatogénico qe casó la enfermedad nerológica. Son pes las sitaciones
secela de la nerología las qe constityen el campo de la acción clínica y la
terapética foniátrica" (16).
Disglosias: Son los trastornos del lengaje prodcidos por la alteración
específica de los órganos del habla. En s mayor parte son consecencia de
malformaciones congénitas (labio leporino, fisra del paladar, paladar ojival,
etc.), pero también peden ser secelas de parálisis periféricas, tramatismos,
tmores, infecciones, etc., qe afecten a labios, dientes, lenga, paladar, fosas
nasales... Son diagnosticados y tratados por el ORL.
Tratamiento
Debe ser precoz e integral.
Precoz, sin confndir la disartria fncional con la evoltiva. Si pasados los 4 ó 5
años, el defecto no se atiende debidamente, "el defecto se afianza, los órganos
fonatorios pierden plasticidad y s corrección se hará cada vez más costosa.
Por otra parte, dejar qe persista la incorrecta pronnciación spone
entorpecer el desarrollo psíqico del niño, con los consigientes problemas qe
esto le pede traer y el retraso del proceso escolar" (14).
Integral, en el sentido de qe trasciende la mera rehabilitación logopédica de
la dificltad de expresión tratando de consegir n desarrollo nerológico y
psíqicos completo. "El trastorno lingistíco, en especial si es severo, repercte
en las características y reacciones psicológicas del niño, pdiendo llegar a
motivar serios problemas de personalidad y adaptación, como a la inversa,
estos problemas, en algnos casos, peden dar origen a trastornos del
lengaje. Tanto en na como en otra sitación, es preciso, jnto al tratamiento
general encaminado a la ordenación y reedcación del lengaje, llevar a cabo
n tratamiento de psicoterapia, cando esto se vea necesario, para así, con
na labor conjnta y plridimensional, lograr la integración total de la persona"
(14).
DISFEMIAS
Según el criterio de la Sociedad Americana, las disfemias son alteraciones del
lengaje caracterizadas por tropiezos, espasmos y repeticiones debido a na
imperfecta coordinación de las fnciones ideomotrices cerebrales.
Tartamudez o Espasmofemia
Es na alteración de la comnicación (más qe del lengaje) consistente en
na falta de coordinación motriz de los órganos fonadores qe se manifiesta en
forma de espasmos qe alteran el ritmo normal de la palabra articlada (15).
Etiología
Herencia Hay n factor hereditario qe se trasmite con más frecencia por vía
paterna, qe predispone a padecerla, anqe no el trastorno en sí (17).
Casas somáticas. Segre (17) cita a atores para los qe la casa de este
trastorno radica en defectos a nivel diencefálico y de vías extrapiramidalesa.
Otros observan entre los tartamdos na especial constitción vagotónica y n
deseqilibrio simpático-pasimpático. Travis (18) estima qe se trata de na
falla en la dominancia interhemisférica cerebral. Karlin (citado por Travis), ve
además, n defecto de mielinización en las áreas cerebrales del lengaje. Se
ha demostrado qe la tartamdez es más frecente en paises pobres con niños
deficientemente ntridos. También se observa asociada frecentemente a
cadros de hipotiroidismo o de hipofnción de glándlas sexales,
especialmente en el sexo masclino.
Casas relacionales y afectivas, la mayoría de las veces es la consecencia de
n conflicto emocional o na característica de ansiedad nerótica. La represión
de deseos, inhibiciones, agresividad contenida, insegridad, apego ansioso,
abandonismo, dificltades de independencia, etc. selen casar o agdizar la
tartamdez. Es my frecente observar en la clínica como, en la mayoría de
los casos, la tartamdez aparece solo en la relación con determinadas
personas y/o ambientes y no en otros. El desarrollo sano de n niño
comprende na fase de balbceo o repetición de ciertas sílabas mientras
habla; esta etapa pede prolongarse e iniciarse la tartamdez en n ambiente
predispesto o cando los padres adoptan na actitd demasiado rígida y
exigente con ss hijos. Wendell Johnson, citado por Nieto Herrera (15), partió
del hecho comprobado de qe, en determinadas cltras indias de EE.UU., no
existe la tartamdez; llegó así a la conclsión de qe este trastorno depende
de "cierto grado de exigencias impestas por la sociedad qe jzga la
corrección o imperfección del habla"; investigó el ambiente familiar de los
niños tartamdos y clasificó a los padres según la actitd qe asmen al jzgar
la calidad del habla de ss hijos. Observó qe si "cando empieza a hablar el
niño se le corrige demasiado, se le expone a la formación de n sentimiento de
dda e insegridad en s habilidad lingüística y pede empezar a
tartamdear".
Sintomatología
El síntoma más sobresaliente es el bloqeo espasmódico qe interrmpe o
impide la emisión de la palabra. El espasmo pede ser tónico (lapso de tiempo
antes de comenzar el discrso qe, na vez iniciado, ya flye bien) o clónico
(repetición de letras o sílabas al principio, centro o final de las palabras) o
mixto.
Además el paciente se mestra ansioso, angstiado y, en s esferzo por
vencer el espasmo, presa de na gran tensión msclar y emocional, con
ricts faciales, rbor y transpiración excesiva (sobre todo en manos). Como
reacción, pede aparecer miedo a hablar con evitación de sitaciones donde es
preciso hacerlo, sobre todo, si son nevas o con personas especiales, mtismo
defensivo, tendencia al aislamiento, acentación de la timidez y reacciones
depresivas de distinto grado. Es frecente, además, encontrar en estos niños
cadros agregados de enresis y trastornos del seño.
Tratamiento
Sobre todo lo dicho en el tratamiento de las disartrias, qe aqí es igal de
válido, pede ser necesario n tratamiento farmacológico de fondo con
ansiolíticos y relajantes msclares.
Tartajofemia
Consiste en n apresramiento tal al hablar, qe difícilmente se entiende lo
qe dice la persona. Los sonidos chocan nos con otros y no se entienden o se
sprimen las sílabas, dando la impresión de qe la persona piensa más rápido
de lo qe pede hablar. Esto se debe a na falta de coordinación entre el
infljo motor y la movilidad de los órganos de articlación fonatoria (15).
Etiología
Las casas son siempre relacionales y afectivas y, prácticamente siempre hay
n fondo nerótico.
Sintomatología
El ritmo del habla es acelerado (taqilalia); aparecen disartrias (sstitciones y
omisiones) según la velocidad del habla y clonos de sílabas o palabras. Al
contrario qe en el tartamdeo, no aparece la evitación y el miedo ante
lgares en qe se debe hablar (logofobia) y sele haber na mejor expresión
ante extraños (por el esferzo en hacerse entender mejor) qe en ambientes
familiares.
Tratamiento
Las patas son similares a las de la Espasmofemia.
DISFASIA Y AFASIA DEL DESARROLLO
Disfasia es la pérdida parcial y afasia es la pérdida total del habla debida a na
lesión cortical en las áreas específicas del lengaje, sin embargo, en la entidad
qe estdiamos, el concepto es insficiente, ya qe considera solo los casos en
los qe el niño pierde lo qe tiene: el habla, pero no las sitaciones como la
qe nos ocpa, en las qe el trastorno es congénito: no se pede perder lo qe
nnca se ha tenido. Esta es la razón por la qe este cadro es my disctido.
Sobre este problema de base, la tan variada nomenclatra para esta entidad
es smamente elocente: disfasia o afasia del desarrollo, congénita del niño,
retraso idiopático del lengaje, oligofasia, disacsia, sordera verbal, agnosia
aditiva congénita...
Etiología
No es conocida.
Agranowitz (19) encentra alteraciones difsas en el hemisferio cerebral
izqierdo asociadas a cadros como prematridad, incompatibilidades de
grpos sangíneos, complicaciones del parto, diversos desórdenes glandlares,
epilepsia, etc.
Sintomatología
Aparecen alteraciones de condcta como hiper o hipoactividad, baja capacidad
de atención, agresividad, pobreza de razonamiento, incontinencia afectiva e
implsividad. También crsan con dificltades en el aprendizaje; no es raro
encontrar confsión en el conocimiento del esqema corporal, en la distinción
de la figra sobre el fondo y de las partes sobre el todo, na pobre
coordinación visomotora, trastornos de la lateralidad, dificltades en las
nociones de tiempo y espacio. Globalmente, hay dificltades para formar
conceptos y en la adqisición de conceptos abstractos, llegada a la pbertad.
Los trastornos del lengaje son del tipo de agnosia aditivo-verbal, síntomas
apráxicos en relación con el habla, pobreza de asociaciones verbales, falta de
habilidad para la adqisición del lengaje simbólico (lectra y escritra) y
retraso en la adqisición de lengaje en las fases comprensiva y/o expresiva.
El desarrollo psicomotor es disarmónico (lacnar) y de difícil valoración global.
El C.I. pede ser bajo, anqe no es na característica determinativa, ya qe
se encentran casos de niños con severos problemas afásicos con altos
coeficientes intelectales.
Tipos
Forma motriz o expresiva. Se caracteriza por inteligencia, adición y
comprensión del lengaje dentro de límites normales, incapacidad para imitar
palabras, incapacidad o capacidad limitada para imitar de fonemas y por la
existencia de lengaje espontáneo o ser este my pobre.
Forma sensorial o receptiva. También conocida como "sordera verbal". Los
pacientes tienen n C.I. normal o con ligero retraso, adición normal o
ligeramente defectosa, incapacidad para nombrar objetos, pobreza en las
asociaciones verbales, capacidad limitada de imitar la palabra, pobreza en la
evocación de objetos e incapacidad para interpretar el lengaje ambiental..
Forma mixta: con síntomas motores y sensoriales.
Diagnóstico diferencial
Es determinativa la exploración Nerológica y Otológica.
Con respecto a los Trastornos Generalizados del Desarrollo, faltarían las
alteraciones calitativas de la interacción social y de la comnicación, centrales
para el diagnóstico de dichos trastornos.
Tratamiento
Apoyo corrector de tipo pedagógico.
TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE
Trastornos específicos del aprendizaje.
· Dislexia.
· Disgrafía
· Disortografía.
Trastornos de la adaptación escolar.
· Retraso escolar. Fracaso escolar.
· Fobia escolar.
· Trastornos del comportamiento en la escela.
DISLEXIA
Concepto
Por dislexia entendemos la falta de aptitd drable y rebelde para el
aprendizaje de la lectra, asociada invariablemente a confsiones ortográficas,
no dependiente de la carencia de aptitdes intelectales exigibles para este
tipo de adqisiciones, ni de déficits sensoriales, problemas afectivos o
escolarización inadecada.
La primera descripción fe realizada en 1896 por J. Kerr y, más tarde, en
1917, J. Hinshel Wodd propone el término "dislexia".
Generalmente, n niño a la edad de cinco años y medio a seis años, se sitúa
en n nivel de desarrollo en el qe centa con las disposiciones mentales
necesarias para la adqisición de la lectra; pero si algna de estas es
deficitaria, el aprendizaje se verá obstaclizado.
Epidemiología (20)
En la población general se barajan cifras de n 5-10% de disléxicos, siendo
más frecente en varones qe en mjeres.
Según P. Debray y B. Melekian, si consideramos los niños del crso
preparatorio, encontramos qe n 20-25% no saben leer al final de dicho
crso; de estos, n 10-17% recperarán s retraso al año sigiente, mientras
qe n 8-10% darán mestras de dificltades persistentes.
Descripción clínica
La mayoría de atores está de acerdo acerca de la mayor conveniencia de
hacer na descripción de las dificltades encontradas en estos niños, en lgar
de hacer de ellas n síndrome en sí mismo. Vamos a realizar n abordaje
basado en describir los hechos observables dividiendo la edad escolar en tres
periodos:
el comienzo del aprendizaje
niños de ocho a neva años
y niños mayores, de neve a doce años.
El comienzo del aprendizaje. Las dificltades en la lectra aparecen, más qe
en el reconocimiento de las letras, en la imposibilidad de leer peqeños grpos
de dos o tres letras yxtapestas, generalmente por permtaciones qe
afectan más a los grpos de consonantes ("dra" en lgar de "dar"), anqe
también peden invertir sílabas enteras o hasta palabras. Confnden más qe
los niños normales las letras, sobre todo aqellas qe resltan semejantes, ya
sea por s grafía (p y q, b y d, m y n, etc), ya por s pronnciación (sonidos
sordos y sonoros: p y b, f y v, etc.). Para aydarse en la lectra, van
sigiéndola con el dedo. Encentran casi imposible hallar na significación a lo
qe leen, la lectra es para ellos n ejercicio laborioso y lento. Anqe
consigan algnos progresos, estos se desvanecen al día sigiente. Las
dificltades aparecen aún más claras en la escritra; se peden observar aqí
también, inversiones qe afectan a letras de grafía semejante, son
fndamentalmente inversiones en el sentido izqierda-derecha (b y d), o bien
en sentido arriba-abajo (n y ), no son raras las permtaciones en el orden de
las letras ("fla" por "fal"); mcho escriben como "ante el espejo", mientras qe
otros, anqe emplean caracteres normales, lo hacen de derecha a izqierda;
las letras están mal formadas, son desigales, las palabras sben y bajan por
encima y por debajo de la línea y están incorrectamente separadas. A mendo,
la lectra y escritra de las cifras es también errónea.
Niños de ocho a neve años. Es a esa edad cando la familia empieza a dar
mestras de preocpación ante la falta de progreso del niño y ante ss fallos
estereotipados y elementales. La lectra es silábica y monótona, plagada de
errores y lenta en extremo; con frecencia lee la primera letra o sílaba de la
palabra y trata de inventar el resto. La escritra siempre qe sea espontánea o
dictada, revela las mismas dificltades; la copia sin embargo, pede ser bena,
lo qe testimonia na bena capacidad de atención y n deseo de hacer las
cosas bien. Si hay problemas de coordinación, el grafismo pede estar
alterado. Los avances en cálclo selen ser normales, anqe srgen
dificltades en la resolción de los problemas por la incapacidad de leer
adecadamente el ennciado; si el niño no centa con na ayda constante,
fracasará también en esta materia. Cando el chico percibe qe, a pesar de s
esferzo, s rendimiento es inferior al de los compañeros, no es raro qe dé
mestras de oposición y rechazo escolar.
Niños mayores, de neve a doce años: a pesar de lo dicho, la mayoría de los
disléxicos aprende a leer, pero s lectra es lenta y está ligada a cada na de
las palabras, sin qe el niño se percate del sentido general ; es por esto por lo
qe, si carece de ayda, le será my difícil segir el ritmo de las clases
qedando relegado a los últimos pestos jnto con los deficientes intelectales
y los inadaptados caracteriales. Sele ser la madre la qe ayda al chico con
los deberes, y este apoyo, conforme se avanza de crso, se velve cada vez
más necesario, srgiendo, según Lanay (8) "n clima familiar my parecido al
de la anorexia mental": el escolar obligado a pedir ayda a s madre, se siente
my ligado a ella, pero a la vez enfrecido y agresivo por esa dependencia; la
madre por s parte, se siente dividida entre el deseo de satisfacer la demanda
del hijo y la molestia qe esto le acarrea; a la larga, la ambivalencia se tradce
en cóleras, y el clima de la casa se resiente. Hacia los doce años, la sitación
condce a n callejón sin salida, tanto en las escela como en la familia. Es el
momento de la reactivación plsional de la adolescencia qe, mezclada a las
dificltades disléxicas, transformará la falta de progreso en la lectra en
conflicto de oposición.
Factores etiológicos. Las correlaciones
La primera interpretación acerca de la dixlesia la dió Pringle Morgan en 1896
qien la consideró ligada a la lesión de n centro cerebral, (centro de lectra,
circnvolción anglar), relacionándola con la "alexia" del adlto, pes
pensaba qe los mismos mecanismos qe en este disolvían los conocimientos
adqiridos sobre la lectra impedían s aprendizaje en el niño (6). Esta opinión
cayó en desso paralelamente a la teoría de las localizaciones cerebrales.
Mientras qe los médicos orientaron ss primeras investigaciones en n
sentido
nerológico,
los
psicólogos
lo
hicieron
bscando
déficits
instrmentales; el resltado de estos trabajos pone de manifiesto na serie de
correlaciones:
Trastornos de lateralización. Se han realizado nmerosos estdios
comparando el porcentaje de disléxicos de la población general con el
porcentaje en grpos de zrdos manales, de individos con lateralidad
crzada de zrdos de la mirada, obteniéndose cifras más altas en esos
grpos qe en la población general. Parecería como si en cierto número de
diséxicos existiese n problema de lateralización:
Retraso de maduración psicomotriz. Según Lnay (8): "sería falsear el
problema de la dislexia tratar de redcirlo a datos. La experiencia demestra,
efectivamente, qe entre los seis y los siete años, sobre todo, el disléxico se
presenta como n portador de n conjnto de manifestaciones qe testimonian
n retraso en la madrez de cierto número de fnciones", y cita a continación
cales son estas manifestaciones, señalando s mayor frecencia canto más
peqeño es el niño.
Discriminación derecha-izquierda. Normalmente, esta capacidad se adqiere
entre los seis y los siete años. En el caso de los disléxicos a los neve o diez
años son aún incapaces de distingir la derecha de la izqierda, tanto en sí
mismos como en los demás.
Anomalías en la reproducción de las percepciones. Gran número de disléxicos
sfren confsión en el recerdo de las percepciones, qe se objetiva en na
notable incapacidad para reprodcir gráficamente las imágenes simples; este
defecto de reprodcción también afecta a las percepciones aditivas, lo qe
explicaría las frecentes confsiones entre consonantes qe se aprecian en la
lectra y grafismo de estos chicos.
Anomalías de la coordinación motora. Es frecente qe los disléxicos a los seis
o siete años, conserven na coordinación incierta de los gestos, además de n
retraso en el desenvolvimiento motor: inhabilidad, lentitd, sincinesias
persistentes, etc., estos trastornos dificltan notablemente la escritra.
Trastornos del lenguaje. Una alta proporción de estos niños ha sfrido n
retraso en la adqisición del lengaje, no solo en s expresión, sino también
en s formlación interior, con dificltades para tradcir s pensamiento en
frases: ello explicaría qe, cando llegan a leer, les reslta extremadamente
complejo comprender la significación de las palabras.
Trastornos de la organización temporal. Según algnos atores, el disléxico
fracasaría más qe el niño normal en la reprodcción de ritmos, otros atores
no encentran diferencias significativas entre ambos grpos.
Factores constitucionales. Los retrasos del desarrollo citados, tienen, con
frecencia, carácter familiar, no siendo raro encontrar en familiares de chicos
disléxicos casos tanto de dislexia como de dificltades del lengaje o la
motricidad, casos de zrdería, de disortografía.
Trastornos afectivos. Las dificltades de la lectra en niños de carácter difícil o
con trastornos en s desarrollo afectivo son my frecentes; drante mcho
tiempo se interpretó este hecho como qe el problema afectivo era secndario
a la sitación de fracaso escolar; hoy se tiende a considerar la mayoría de
trastornos afectivos del disléxico como expresión de na pertrbación
fndamental de la personalidad, de la cal, la dislexia es solo no de los
aspectos.
Errores pedagógicos. En la historia del aprendizaje escolar de estos niños no
es raro encontrar na serie de fallos pedagógicos tales como: n aprendizaje
precoz en niños qe no alcanzaban la madrez propia de s edad, cortes
continos por asencias del niño o por cambios de escela y
consecentemente del método pedagógico, n edcador poco preparado y,
sobre todo, n aprendizaje pertrbado por el excesivo número de niños qe
hay en la clase.
Patogenia
Cada na de las correlaciones o factores etiológicos qe acabamos de
describir, está considerado por algnos atores como factor patogénico.
Veremos como esto es disctible para cada factor etiológico salvo, qizá, en el
caso de algnas dislexias qe parecen segir a retrasos del lengaje.
Si existen prebas a favor de na mala lateralización en los disléxicos,
también las hay de lateralización homogénea: no parece qe los trastornos de
lateralización sean la casa única y esencial de la dislexia; sí desempeñaría n
papel en algnos casos en los qe podría acarrear na desorganización
perceptivo-motora, alterar la capacidad de na adecada organización espacial
y, secndariamente, las dificltades de la lectra.
El hecho de qe la organización témporo-espacial esté frecentemente
alterada en la dislexia, significa qe se pede tomar este déficit como índice de
la misma, pero no como casa; no todos los disléxicos lo sfren y, además, se
pede observar en la población normal.
Desde el pnto de vista perceptivo, se ha comprobado qe gran parte de las
pertrbaciones del disléxico se encentran también en sjetos sin trastorno de
la lectra.
Desde el pnto de vista perceptivo, se ha comprobado qe gran parte de las
pertrbaciones del disléxico se encentran también en sjetos sin trastorno de
la lectra.
Los trastornos del lengaje oral son, sin dda algna, factor atiopatogénico
importante, no obstante haber n cierto porcentaje de niños disléxicos cyo
desarrollo del lengaje es normal.
No parece tampoco claro en qé forma los trastornos del aprendizaje están
ligados a n componente hereditario. Nos podemos pregntar si lo qe se
transmite hereditariamente es na inaptitd particlar o más bien n retraso
madrativo. Para Satz y col, (20) la dislexia no es n síndrome nitario, refleja
n retraso en la madración del SNC qe repercte sobre la adqisición de las
capacidades en crecimiento de las distintas etapas del desarrollo.
Los trastornos afectivos son extremadamente frecentes, si no constantes en
los disléxicos; a mendo secndarios, con frecencia, también primarios. Pero
no se sitúan sobre el plano de la lectra propiamente dicha, sino qe es a nivel
del aprendizaje donde participan, en el sentido de qe el aprendizaje de letras
y sílabas no está sficientemente investido. Las formas de enseñanza de la
lectra comportan na serie de reglas a asmir con la consecente disminción
de la libertad y de la actividad lúdica qe pede ser vivida como represiva por
el niño, sobre todo en los casos en qe s ansiedad le condce al fracaso.
Mchos atores intentan resolver el problema de la patogenia de la dislexia
escindiéndola en diversos grpos con patología diferente o considerándola
como n trastorno plrifactorial, es decir, como resltante de na complejidad
de factores, nnca presentes todos y ningno de los cales es, de por sí,
casante del trastorno. De hecho, se enfrentan dos concepciones: la qe
defiende únicamente la desorganización cerebral y la qe invoca los factores
sociopedagógicos; según Lanay (8) "los niños disléxicos llevan en s pasado
algo más qe n mal aprendizaje"; si se les examina a temprana edad, se
descbren en ellos algnas anomalías en s nivel madrativo, desarrollo de la
personalidad y afectividad, trastornos qe, evidentemente, se complicarán
cando se les añaden errores pedagógicos.
Diagnóstico (21)
El establecimiento del diagnóstico significa la fijación del nivel basal de lectra
y escritra de n niño deficitario, a partir del cal será posible elaborar n
programa de rehabilitación personalizado (22). Para ello se emplean test
estandarizados así como el estdio, por diversos procedimientos, de la forma
en qe el escolar se enfrenta con la lectra. Una vez realizado, debe
posibilitarnos determinar: 1. si nos encontramos, o no, ante na dificltad
lectora, 2. la identificación del factor específico de la misma, 3. el lgar y tipo
de tratamiento más idóneos y 4. la detección de condiciones personales y/o
ambientales ssceptibles de modificación.
Procedimientos estandarizados.
Anglosajones: destacan los sigientes:
· Análisis de las dificltades lectoras de Drrell
· Diagnóstico de la lectra de Monroe, inclye:
"Examen de lectra oral" de Gray
"Iota Word Test" de Monroe.
Test de discriminación de palabras" también de Monroe.
· Test diagnóstico de lectra de Gates: es el método más completo y útil.
· Test Diagnóstico de lectra silenciosa de Bond, Clymer y Hoyt.
Franceses: destacan el "Test d'analyse de la lectre et de la dislexie" de
L'Aloette.
Españoles: elaborados a partir de la revisión de test latinos, anglosajones y
latinoamericanos pero no como na simple adaptación de los mismos (22) al
castellano; destacan:
· T.A.L.E., Test de Análisis de Lecto-escritra: "preba destinada a determinar
los niveles generales y las características específicas de la lectra y escritra
de calqier niño en n momento dado del proceso de adqisición de tales
condctas". Determinado el nivel, de los catro qe reconoce la preba, en
qe se sitúa el niño, se le administrarán:
El sbtest de lectra, qe consta de cinco apartados: lectra de letras, lectra
de sílabas, lectra de palabras, lectra de textos y comprensión de lectra.
El sbtest de escritra, formado por: copia, dictado y escritra espontánea.
· E.D.I.L., Exploración de las Dificltades Individales de Lectra (23) Preba
de administración individal qe evalúa tres aspectos de la lectra: Exactitd,
Comprensión y Velocidad; a partir de la pntación obtenida en cada no, se
posibilita también la evalación de n nivel global de lectra. Los sbtest son
los sigientes:
Exactitd lectora: discriminación de letras aisladas y discriminación de letras
dentro de palabras
Comprensión lectora: asociación imagen-palabra, comprensión de órdenes
escritas, comprensión de frases, comprensión de n texto
Velocidad lectora.
Procedimientos menos rigrosos desde el pnto de vista científico: se trata de
procedimientos prácticos, menos rigrosos, pero de gran eficacia para el
diagnóstico; no son otra cosa qe la diaria observación del maestro ampliada y
sistematizada. Se tiliza na serie gradada de libros de lectra; el
examinador pide al escolar qe lea el texto correspondiente al nivel qe se le
ha asignado provisionalmente; si reslta demasiado fácil, se le sstitye por el
qe le sige en dificltad y si es demasiado complejo por el de grado inferior,
así scesivamente hasta llegar al qe se adapte perfectamente a las aptitdes
del niño. Sólo cando no cometa más de n 5% de errores, podremos
considerar localizado el texto correspondiente a s nivel lector; en éste, deberá
leer algnos pasajes silenciosamente para contestar a na serie de pregntas
qe nos informarán de s comprensión; al mismo tiempo, se medirá la
velocidad lectora en fnción del número de palabras leídas por minto; habrá
qe hacer na lista de errores y palabras omitidas y proceder despés a s
clasificación y análisis. A continación se precisará cómo reselve los
problemas qe le plantea el reconocimiento de palabras, qé técnicas domina y
en qé grado.
La fidelidad de los test estandarizados es sperior a la qe nos ofrecen estas
técnicas de evalación y ss resltados son más completos y significativos;
pero métodos como este complementan a los más rigrosos y permiten la
evalación de áreas no aseqibles a ellos. Es, por tanto, aconsejable combinar
ambos instrmentos para el diagnóstico.
Estdio adicional de otras características. Habrá qe explorar las capacidades
visales, aditivas, las reacciones emocionales y los intereses lectores, con el
fin de detectar aqellos sjetos qe reqieran n estdio por los especialistas
correspondientes.
Diagnóstico diferencial
Habrá qe hacerlo con la alexia y la dislexia adqiridas, con las dificltades
lectoras secndarias a trastornos emocionales, con trastornos de la ortografía
no acompañados de dificltades para la lectra, así como con problemas
pedagógicos y con niños con déficits sensoriales o intelectivos. Nos
centraremos en los trastornos afectivos y del carácter y en la deficiencia
intelectiva, el resto se pede descartar tras n estdio adecado del niño y los
trastornos de la ortografía se estdian en n apartado específico.
Dislexia y deficiencia intelectiva. El niño deficiente pede, a la vez, sfrir na
dislexia y el disléxico pede parecer deficiente como consecencia de s
fracaso en el aprendizaje. Es necesario pntalizar la necesidad de interpretar
con ciertas reservas los test de inteligencia en disléxicos mayores de neve o
diez años, dado s bajo rendimiento en las prebas verbales (por s deficiente
vocablario, ignorancia en materias escolares, con frecencia, también por s
mal comportamiento); reslta aconsejable tilizar con estos chicos test no
verbales como el de Weschler-Belleve qe, con s doble escala, verbal y no
verbal, reslta my valioso.
Dislexia y carácter difícil. El problema de la dislexia afectiva. Este apartado
pone de relieve la imprecisión de la frontera entre el rechazo y el desinterés
por la lectra y la dislexia. Hay niños cya personalidad ha sido seriamente
pertrbada en s desarrollo por dejadez, abandono o sitación familiar caótica;
en ellos sele darse n fracaso global de la escolaridad, siendo my raro qe
fracasen únicamente en la lectra. Pero en niños menos pertrbados sí pede
observarse aisladamente la dificltad para leer, qe es consecencia del
rechazo escolar mediante el cal el niño expresa s oposición a la madre, o
bien, la ansiedad ante la separación de ésta; en estos casos lo primero en
aparecer son las dificltades del carácter y del comportamiento y, como
consecencia de ellas, la mala participación en clase qe llevará al fracaso
escolar global o específico, y éste, a s vez, a n recrdecimiento del
oposicionismo. En el disléxico, en los primeros momentos de contacto con la
escela, es notable s interés por aprender, con evidentes esferzos, será
cando estos se vean frstrados qe podrán srgir dificltades del
comportamiento reactivas a ese fracaso.
Tratamiento
Rehabilitación y reorganización de las disposiciones mentales retrasadas y na
completa integración de los elementos verbales, es la intervención
psicopedagógica.
Intervención psicoterapética, encaminada a netralizar plsiones negativas
hacia la lectra y a eqilibrar la afectividad..
DISGRAFIA
Concepto
El trastorno consiste en na dificltad para la escritra qe es irreglar, lenta y
torpe.
Condiciones necesarias para la escritura
Para qe n niño peda escribir, tiene qe ser capaz de apreciar y de
reprodcir los tamaños, las formas y las direcciones; na adecada
coordinación psicomotora es esencial para la atomatización de la ejección de
la escritra.
Clínica
El escolar disgráfico escribe lentamente, con letras informes y desigales, le
cesta segir las líneas y coge de manera torpe el lápiz contrayendo
exageradamente los dedos, lo qe le fatiga en poco tiempo. Por lo general
estas dificltades se hacen notar cando, en crsos más avanzados, se exige
al niño qe escriba rápido; el chico qe escribe con la mano izqierda,
experimenta los problemas antes, debido a las anomalías postrales qe le
exige la escritra y qe son incompatibles con na ejección selta y rápida, la
presión del entorno para corregirles pede no hacer más qe agravar el
trastorno.
Etiopatogenia
Retraso de la madurez psicomotora. Una coordinación y precisión de los
movimientos y de los gestos retardada con respecto a la edad está en la base
de gran número de dificltades de la escritra, no obstante los test motores
aplicados a los disgráficos no siempre son anormales; qizá fesen necesarias
prebas más directamente relacionadas con la motilidad manal:
Zurdería. Dificlta la escritra correcta, además, mchos de ellos sfren n
retraso de madrez motora y siempre se añade la inhibición emocional ante la
excesiva presión del entorno.
Factores emocionales, inhibición. Al igal qe scede con el resto de
aprendizajes escolares, los factores emocionales pden desencadenar y
perpetar na incorrecta ejección de la escritra.
Asociación a la dislexia. El retardo de madrez y la zrdería son también
factores de dislexia, se comprende pes, qe mchos disléxicos tengan
dificltades para escribir.
Factores psicopedagógicos. Tales como la imposición de n rígido sistema de
movimientos y postras gráficas qe impiden al niño adaptar s escritra
natralmente a los reqerimientos de s edad, madrez y preparación.
Diagnóstico
El estdio diagnóstico de la natraleza y severidad de las dificltades gráficas
pede hacerse, fndamentalmente por los sigientes métodos:
Observación del niño mientras escribe, fijándonos en la postra, forma de las
letras, letras qe le cestan más, cómo coge el lápiz, velocidad de escritra,
posición del papel, limitaciones perceptivas, control motor, hábitos gráficos y
actitd hacia la tarea.
Plan sistematizado de ato-diagnóstico con procedimientos estadarizados.
Destacan las "cartas atodiagnósticas de Minneapolis"; cada almno tiene s
propia serie de cartas qe ejemplifiqen n determinado tipo de errores, con
ellas compara s escritra atodiagnosticándose las faltas; contienen además
ejercicios para la corrección de las anomalías.
T.A.L.E. y E.D.I.L.E.
test psicológicos y fisiológicos especiales, los aplica personal especializado,
destacan las prebas de:
control y coordinación motoras,
percepción de formas y relaciones espaciales,
discriminación visal y aditiva,
agdeza visal y aditiva y
lateralidad dominante.
Tratamiento
Igal al de la dislexia.
DISORTOGRAFIA
Concepto y datos epidemiológicos
Entendemos por disortografía la falta de aptitd significativa para escribir
correctamente las palabras de la lenga. Anqe es n trastorno
estrechamente ligado al de la lectra, los elementos de oposición y de carácter
desempeñan aqí n papel mcho más importante.
Merlet encentra qe el 30% de los casos de fracaso qe obligan a repetir
crso se deben a deficiencias ortográficas.
La ortografía
La adqisición de la capacidad de escribir correctamente las palabras, spone
dos estadios: primero o "estadio de escritra fonética" se aprende a transcribir
en signos gráficos los sonidos, en el segndo, al qe llamaremos "estadio de
escritra ortográfica" habrá qe distingir las palabras y aplicar las reglas al
so. El acceso al primer nivel reqiere la previa existencia de n lengaje
correcto; la escritra del segndo spone infringir las normas del habla y
aprender n lengaje escrito qe es distinto del hablado, tropezamos en esta
tarea con obstáclos qe la convierten en la más marcada por el signo de la
obligación, la más difícil e ingrata de cantas emprende el escolar. A diferencia
de la lectra, la escritra o el cálclo, la ortografía no le despierta ningún
interés, tampoco entiende las razones qe la jstifican, solo nota qe
constitye na traba para la escritra espontánea y qe está obligado a
aprender de memoria na serie de reglas; frente a tanto inconveniente, lo
único qe pede estimlarle a someterse a semejante tortra, será el deseo de
tener éxito y de complacer al maestro.
No obstante estos elementos negativos, la ortografía siempre ha tenido ss
defensores, Lanay (8) cita a Borel-Maisonny para qien: "escribir con
ortografia, (...), spone mcho más qe conocer la la forma gráfica de las
palabras; spone conocer lo qe se qiere decir con ellas (...), significa
conocer las categorpias sbyacentes de género y número, de especie, de
tiempo, de modo, qe sstentan a la frase y la hacen satisfactoria para el qe
escribe en el momento de escribirla e inteligible para el qe la lee en canto
qe está materializada en la forma escrita (...), es también pntear, es decir,
introdcir en el texto los signos melódicos qe marcan las pasas, gracias a los
cales se reprodce en el espírit del lector la melodía, el ritmo, la tonalidad
afectiva del escritor en el momento de escribir"; la ortografía, por tanto,
sobrepasa al lengaje, en el sentido de instarar en él n orden lógico y de
ordenar el empleo preciso de ss elementos.
Descripción clínica
Sin tener en centa las llamadas "faltas de desatención" o errores habitales
por falta de acerdo y so, podemos observar en el disortográfico:
Confsión de sonidos, de orden aditivo o de orden visal (inversiones,
trasposiciones de letras, etc.), confsiones qe peden persistir hasta los 10
11 años y qe están ligadas a las sigientes:
Desconocimiento de las palabras como "nidades verbales", el niño qe
empieza a escribir encontrará dificil el separar las palabras ya qe en él
todavía las imágenes verbales se encentran ligadas a sitaciones vividas y
esas imágenes no son palabras seltas sino conjntos de palabras; esto se
spera rápidamente y sólo en el disortográfico persistirá de forma anormal.
Desconocimiento de las categorías gramaticales (género, número, tiempo,...).
El conocimiento del género y número se adqiere entre los 7 y los 8 años y el
de las palabras homófonas entre los 8 y los 9; el disortográfico adqiere estas
nociones con notable dificltad y cando las posee es incapaz de aplicarlas
adecadamente pes no encentra la correspondencia ente palabras y reglas
gramaticales.
En el momento de escribir la palabra dificil, el niño vacila, bsca, necesita n
elemento para decidirse, hallándolo no en el orden verbal qe no ha asimilado,
sino en na aproximación fortita o en la evocación sgerida por la palabra.
Rssell (21) ha demostrado qe "los niños con dificltades ortográficas no
emplean procedimientos flexibles o analíticos al aprender nevas palabras; ss
métodos se caracterizan por la incorrecta separación de las palabras en
sílabas, por el deletreo, por la desintegración de la palabra en peqeñas
nidades fonéticas y por la falta de análisis silábico".
Factores etiopatogénicos
Déficit intelectal. El aprendizaje de la gramática exige n coeficiente
intelectal sficiente, anqe no es raro qe niños poco dotados logren
adqirir na bena ortografía.
Errores pedagógicos. Se han implicado el aprendizaje por el método global, las
clases demasiado nmerosas, dificiles de vigilar y los edcadores con poca
experiencia en los primeros crsos.
Condiciones sociales. La lenga qe se habla alrededor del niño en medios
poplares, y sobre el cal éste moldea s lengaje, es tan diferente de la
lenga escrita, qe no sorprende qe el escolar fracase a la hora de aplicar las
reglas ortográficas.
Sin olvidar estos factores, debe qedar claro qe en la base de las
disortografías severas solo hay dos casas posibles: dislexia y trastornos
caracteriales.
Dislexia. La lectra contribye a la atomatización de la ortografía al poner
constantemente ante los ojos al lengaje escrito; reslta admisible qe los
errores graves se observen en niños qe han sido o son dislexicos, chicos de 9
ó 10 años, inteligentes y de comportamiento adecado, en los qe el fracaso
ortográfico reslta paradógico y en cyo pasado escolar se encentran
dificltades en la lectra y escritra y, con frecencia, casos familiares. La
disotografía pede aparecer también en escolares qe, sin ser disléxicos,
presentaron n retraso del lengaje.
Oposición, carácter difícil, según Lanay: "son
refractarios al ingrato conocimiento de la ortografía".
sjetos
qe
resltan
La CIE 10, a diferencia de lo qe acabamos de ver, exige para el diagnóstico,
qe el trastorno no sea explicable por n nivel intelectal bajo o por na
escolarización inadecada, exclyendo también las dificltades ortográficas
asociadas a n trastorno de la lectra.
Diagnóstico
Test estandarizados (21)
Test de Gates-Rssel. Inclye neve sbtest: deletreo oral de palabras,
deletreo oral de na sílaba, deletreo oral de dos sílabas, trasposición de las
letras de na palabra para formar otra, hábitos de estdio, discriminación
aditiva y tilización de métodos aditivos, visales, cinestésicos o mixtos en
el estdio de palabras. Los resltados de los sbtest se expresan en
pntaciones por grado, complementadas con na breve descripción de las
reacciones del niño y con datos sobre ortografía en general, inteligencia,
lectra oral y silenciosa, vocablario, memoria de números y palabras,
escritra, visión, adición, lateralidad dominante y lengaje. La interpretación
de los datos condcirá a la formlación del dignóstico sobre el carácter y
probables casas de la discapacidad ortográfica y facilitará la planificación de
n programa correctivo.
Watson apnta n procedimiento de diagnóstico menos rigroso qe el de
Gates-Rssell, pero my útil y de fácil aplicación consistente en seleccionar
na lista de 30-50 palabras de dificltad media qe se le dictarán al niño; se
corrige el ejercicio pidiéndole qe defina las qe ha escrito incorrectamente, se
anota las qe no peda definir indicando qe desconoce s significado;
despés tendrá qe deletrear el resto de las palabras, comparando el
examinador las escritas con las deletreadas para ver si coinciden los errore;
más tarde se le pide qe pronncie todas las palabras de la lista anotando las
dificltades del lengaje. El examinador deberá analizar los errores
ortográficos y clasificarlos según el criterio qe le sirvió en la selecció,
estableciendo conclsiones sobre la natraleza de las dificltades.
Lanay (8) hace referencia a n método práctico de evalación consistente en
la confrontación de los resltados del dictado (qe permite examinar y
clasificar los errores), de la copia (qe da la medida de la capacidad de
atención y del grado de aceptación de las obligaciones) y de la redacción libre
de n párrafo corto (qe nos dará referencias acerca de la formlación interior
del lengaje y del pensamiento).
Tratamiento
Común a la dislexia.
DISCALCULIA
Concepto
Designamos con este término los trastornos en el aprendizaje de la aritmética
elemental en el crso de la escolaridad primaria, en niños de inteligencia
normal.
Descripción clínica
Trastornos de la nmeración y de la adqisición del concepto de número: la
noción matemática de número spone combinar las ideas de "inclsión"
(correspondiente al aspecto cardinal de los números) y de "seriación" (aspecto
ordinal) para abocar la idea de "iteración": n número va segido de otro más
grande añadiendo simplemente na nidad. Si el niño no adqiere estas
nociones, podrá aprender los números "de memoria" pero carecerán de
significado para él.
Tratornos en el manejo de las operaciones: respecto a la adición no selen
aparecer dificltades hasta qe llega el momento de "llevarse cifras" operación
qe reqiere el conocimiento de la significación de na cifra dependiente de s
lgar en el número. El éxito de las otras operaciones aritméticas es más
complejo, pes precisa mayor grado de abstracción. En algnos niños pede
darse confsión de los signos de las distintas operaciones. Se ha señalado
también qe la sstracción o la división ocasionarían inhibiciones ligadas a las
angstias de fragmentación y castración.
Trastornos de la resolción de problemas: observables aún cando el niño
maneje correctamente las catro reglas y debidas a obstáclos en la lectra y
comprensión de los ennciados por n retraso del lengaje.
Patogenia (6)
Trastornos de la personalidad: C. Darat-Hmeljak y cols. encentran na serie
de estrctras psicopatológicas en niños discalcúlicos:
Niños inhibidos, presentan na notable inmadrez afectiva responsable de s
inhibición general en relación con la ansiedad y desde n comportamiento qe
viene marcado por la lentitd, pasividad y falta de iniciativa; son niños de
estrctra nerótica qe reaccionan bien a la reedcación gracias a ss
capacidades potenciales y a la bena relación qe peden establecer con el
edcador.
Estados psicóticos, personalidad es mal estrctradas, son my dispersos,
viven en s mndo fantástico del qe no peden despegarse, my arcaico, qe
proyectan hacia la realidad qe es confsa; el trastorno del cálclo se basa en
este desconocimiento del mndo exterior y de ss leyes; son poco sensibles a
la reedcación.
Niños inestables, presentan actitdes de bloqeo asociadas frecentemente a
problemas de organización espacial; lo hacen todo con rapidez, se agitan de
forma permanente y aparentan na actitd provocadora, vista a mendo como
my desafiante por el edcador, por padres y maestros; pese a ss
dificltades, la rehabilitación pede resltar útil.
Débiles intelectales.
Algnos atores explicaron el origen de la discalclia en base a mecanismos
pramente nerológicos, sobre el modelo de la acalclia del adlto con
síndrome de Gertsmann: nnca se encontró en estos niños na lesión cerebral
específica.
Otros insistieron sobre los trastornos instrmentales (de la espacialidad, de la
temporalidad y del desarrollo del lengaje), qe no son raros en estos
escolares debido a qe son todos ellos factores qe condicionan importantes
dificltades en este aprendizaje.
Han sido implicados asimismo los errores pedagógicos, fndamentalmente la
inclpación precoz de nociones abstractas qe el niño no pede asimilar por no
ir precedidas de na correcta preparación mediante el so de maniplaciones
concretas.
Diagnóstico
Test estandarizados. En los casos severos se hace necesaria la aplicación de
este tipo de prebas para determinar la natraleza y casas de la anomalía;
destacan:
Test diagnóstico de operaciones con números enteros de Breckner,
Test diagnóstico de operaciones con qebrados de Breckner
Test diagnóstico de operaciones con decimales de Breckner y
Test diagnóstico de operaciones con números enteros de Breckner - John
Todos constan de na serie gradada de elementos de complejidad creciente e
inclyen hojas de registro con los errores más frecentes en cada operación.
Métodos menos rigrosos y exigentes, al alcance de calqier maestro:
análisis de los ejercicios aritméticos escritos para identificación de errores,
análisis de las respestas orales referentes a los pensamientos del niño
mientras realiza las operaciones y a la lectra del ennciado de los problemas,
pregntas destinadas a conocer ss razonamientos al calclar, s capacidad
de generalización y de establecimiento de relaciones, la capacidad de
comprensión y el interés por la aritmética,
cestionario acerca de la importancia qe el niño concede al cálclo y s
interés por el mismo,
análisis acerca de los registros de inteligencia, datos sociales y médicos, así
como de la historia escolar,
aplicación de prebas objetivas de tipo diagnóstico,
aplicación de test estandarizados.
Tratamiento
Reslta válido lo dicho en relación a la dislexia.
RETRASO ESCOLAR. FRACASO ESCOLAR
Concepto
Clásicamente (7) se tiende a diferenciar "fracaso" y "retraso escolar",
reservándose el primer término para aqellos retrasos qe exceden los dos
años. En realidad, el fracaso va precedido siempre por el retraso, qe termina
frecentemente en él, si no se pone en marcha algna acción preventiva. El
fracaso escolar también es distinto de la "inflexión escolar", en esta última, el
fracaso viene precedido por na época de escolaridad y sele ser reactiva
(enfermedad de la madre, separación de los padres, fallecimiento, etc.).
Etiopatogenia
El estdio del fracaso escolar (FE), en los últimos años, ha pasado desde ser
considerado consecencia únicamente de la pereza del niño, a ser achacado a
na deficiente dotación nerofisiológica para, por fin, llegar a n concepto
sociológico qe tiene en centa la inadaptación de la estrctra escolar. Hoy se
piensa qe en él siempre hay tres partes implicadas: el niño, s familia y la
escela, todas ellas deberán ser adecadamente valoradas.
Factores familiares. Lanay (8) piensa qe "todo canto en el orden de
conflictos interfamiliares, y más aún en lo qe se refiere al abandono, dificlta
la evolción de la personalidad, frena el interés del niño en lo qe atañe a las
actividades escolares de s edad (...). Lo qe sscita el interés del término
medio deja indiferente al retardado afectivo, pes s interés personal está
contrariado, bien por s oposición al medio escolar, bien por s incapacidad
para entrar en relación con los objetos de s ambiente". Ejercen na gran
inflencia en la escolaridad del niño factores tales como la dinámica de
intercambios familiares, el grado de motivación de los padres respecto a la
escela, s nivel sociocltral, las exigencias respecto al niño, el nivel de
participación de los padres en la vida escolar del hijo, etc.
Factores de la escuela. Tanto en lo qe se refiere a los aspectos pramente
formales (horario, ritmo, exceso de clases, número de niños en cada clase,
progresión lineal en fnción de la edad...) como a los contenidos qe se
enseñan (métodos pedagógicos y s adecación a la edad del niño, formación
y motivación del profesorado), Lanay señala también los cambios de escela
y el absentismo escolar.
Factores del propio niño. Tales como s capacidad de aprendizaje, desarrollo
nerofisiológico, motivación y estado somático; vamos a ver con más
detenimiento algnos de estos factores:
Debilidad mental. Una debilidad mental media obstacliza siempre el progreso
escolar, sin embargo la debilidad ligera o límite no sele ser la casa principal
del FE: "el nivel intelectal de los niños en sitación de fracaso es my variable
anqe el centro de la crva se decante hacia na media ligeramente
inferior"(7).
Rechazo escolar. A veces pede proceder del niño qe se opone a toda
adqisición escolar como consecencia de na organización caracterial o
psicopática, otras veces como resltado de na inhibición frente a la
problemática edipiana, principalmente en la rivalidad con el padre; pede ser
también señal de hostilidad, más o menos manifiesta, de los padres respecto a
la escela, fndamentalmente cando proyectan ss antigos problemas sobre
la actal vivencia de s hijo; otras veces es consecencia de exigencias
excesivas de los padres qe el niño no pede asmir.
Desinterés escolar. No pede hablarse del mismo hasta bien avanzado el
periodo de latencia, cando "el Speryo se separa de la figra misma de los
progenitores, adqiere independencia y gobierna al niño desde dentro"; (24)
mostrará aversión por todo lo qe atañe a la escela, se qejará de qe la ve
inútil y de qe le reslta abrrida; hay qe tener presente, no obstante, qe
este desinterés pede deberse a na depresión o a na reacción psicótica.
Inhibición escolar. El niño aparece como incapaz de concentrarse en la tarea y
sfre por ello; sele tradcir na organización nerótica conflictiva debida al
fracaso de los mecanismos de defensa fisiológica qe operan en el niño en s
paso evoltivo a la fase de latencia, fracaso qe no permitirá qe "s antigo
interés por ver todo y espiar los secretos más íntimos de s ambiente" se
convierta en "afán de saber y aprender" (2) sino qe, por el contrario, se verá
notablemente obstaclizado.
Clínica
Lanay (8) señala na serie de momentos
especialmente propicios para la aparición del FE:
en
la
escela
primaria
El comienzo de la escolaridad, sele aparecer n fracaso global qe afecta a
todas las materias; si fracasan en na sola, sele ser en la lectra, más
raramente en la escritra y, de na manera excepcional, en cálclo; entre
estos niños sele haber deficientes intelectales, retrasos madrativos y
trastornos afectivos; pede ser temporal, generalmente en niños de
inteligencia normal, anqe otras veces será el pnto de partida de na
escolaridad pertrbada.
Entre los ocho y los diez años, mestran n fracaso global, en estas edades es
my raro el fracaso específico qe pede afectar al cálclo ortografía; el
número de deficientes intelectivos es aún menor qe en el periodo anterior,
anqe encontramos niños poco "dotados" qe fracasan a partir de los
primeros problemas, hay niños víctima de errores pedagógicos; pero el grpo
más nmeroso es el de aqellos a qienes la clase "no interesa". En algnos
casos se dan problemas familiares, en otros no; algnos peden padecer
trastornos somáticos o psíqicos.
Un momento difícil son los once años, el cambio del 5.º crso de EGB (n solo
profesor, tareas concretas, pocas iniciativas permitidas al escolar, ritmo de
trabajo moderado) a 6.º de EGB (varios profesores, menor vigilancia, más
libertad, ritmo de trabajo más rápido), es la casa de mchos fracasos.
La mayoría de los niños qe fracasan caen en n círclo vicioso qe lleva
consigo el desinterés, despés la desaprobación del maestro con las
consigientes sanciones qe motivarán reacciones de oposición (inercia,
fgas,...). Calqiera qe sea la casa del FE, habitalmente acarrea na serie
de reacciones qe dependen del carácter del chico: apatía, trblencia,
inestabilidad, oposición, etc.; reacciones qe mantienen o agravan el fracaso
inicial y qe marcan la vida escolar. Las manifestaciones de estos niños
abarcan casi toda la psicología infantil.
Diagnóstico
Se realiza teniendo en canta los resltados de los estdios psicométricos y,
sobre todo, comprobando las diferencias qe selen existir entre los test de
inteligencia qe exploran la dotación, actitdes o espectativas intelectales
(escala de Raven, test del dominó, y sobre todo Rorschach) y los qe ofrecen
niveles de desarrollo de la fnción intelectal (Gesell, Wisch,Terman, etc.), qe
selen dar resltado snormales o speriores. No habrá qe descidar otros
datos biográficos como la existencia de retrasos en adqisiciones
psicomotoras, lengaje, control de esfínteres, falta de iniciativa en búsqeda
de experiencias y discreto apego a los padres.
Tratamiento
Debe ser precoz para romper el círclo vicioso del FE y habrá qe combinar la
reedcación con la psicoterapia del niño y la terapia de apoyo a los padres, en
caso necesario.
FOBIA ESCOLAR
Concepto
Descrita por A. Johnson en 1941, se observa "en niños qe, por motivos
irracionales, rehsan ir al colegio y se resisten con reacciones my vivas de
ansiedad o de pánico cando se intenta obligarles a ellos" (7).
Epidemiología
Más frecente en el varón, pede observarse ya en el ingreso eo en el
parvlario pero, con frecencia, la verdadera fobia escolar, se manifiesta más
tarde, drante el período de latencia y, especialmente entre los ocho y los diez
años (6). El 80% de los niños afectados son bien hijos únicos, bien
primogénitos o benjamines.
Clínica
Lanay (8) describe na "expresión mínima" de este cadro, en la cal el niño
acepta ir a la escela pero no se adapta a ella, lo cal se evidencia, por
ejemplo, al qedar apartado de los otros chicos drante el recreo o qizás
porqe bsqe refgio cerca de la maestra o de calqier otro adlto.
En los casos de "expresión más severa" (7), cando debe salir hacia la escela,
el niño da señales de aténtica angstia, inqietd y pánico, llora, splica a los
padres qe le dejen en casa ese día con la promesa de qe irá a clase al día
sigiente, pede decir qe le dele la cabeza o la barriga. Si se le obliga, la
crisis adqiere n tono más dramático: empja, se agita, vomita. Si los padres
ceden y consige qedarse en casa, vemos qe se trata de niños
cooperadores, qe formlan racionalizaciones conscientes de s fobia: temor al
profesor, mala relación con los compañeros; más tarde la fobia se jstifica a sí
misma pesto qe el niño teme estar retrasado respecto a los demás. No
ofrecen obstáclos a la realización de los deberes en casa, dando mestras
inclso de desmesrado interés por los mismos, no siendo raro qe s nivel de
conocimientos sea excelente. En otros casos es la imposición de los padres la
qe trinfa y, o bien, el niño va a la escela pero reaparecen n trastorno en el
control de esfínteres o ciertos caprichos alimentarios y alteraciones del
comportamiento con los qe el chico sanciona a s madre, o bien, anqe se
deja condcir a la escela, pronto abandona la clase fngándose para volver a
casa o vagar por la calle; en este pnto, se entra en n círclo vicioso, en casa
no pede hablar del tema y tampoco pede volver a clase donde descbrirían
la verdad; finalmente, la escela informa a la familia de ss faltas, en las
cales el niño no encentra ningún placer.
A veces se asocian a la fobia escolar otros síntomas neróticos, principalmente
fóbicos obsesivos, condctas implsivas o agresivas e inclso relaciones de
tipo sadomasoqista con algún mienbro de la familia; pede observarse
también estados depresivos.
Etiopatogenia
Los estdios se han centrado tanto en la organización psicopatológica del niño
como en la dinámica familiar. Así, M. Sperling (6) distinge desde el pnto de
vista etiopatogénico, catro formas de fobia escolar:
Fobia escolar aguda trivial. Se organiza a modo de na nerosis tramática,
sin qe sea posible descbrir en s origen ningún acontecimiento
representativo para el niño, de s pérdida de control sobre la realidad.
Fobia escolar aguda inducida. Tampoco hay ningún acontecimiento tramático
en s origen, pero sí n comportamiento fóbico en el pasado del chico qe es
indcido por no de ss progenitores como si éste, incoscientemente,
necesitase la fobia de s hijo, ya para mentenerlo dependiente, ya para evitar
na sitación embarazosa. A este respecto, Winnicott (25), refiriéndose a las
madres de estos niños, dice: En otra capa, (...) no verdaderamente consciente,
no pede aceptar la idea de "soltar" a s hijo (...), no pede rennciar a eso
tan preciado qe es s fnción materna; se siente más maternal mientras el
bebé depende de ella qe cando, debido al crecimiento, el hijo llega a
disfrtar del hecho de sentirse indepediente y desafiante. El niño percibe
claramente todo esto. Anqe se siente feliz en la escela, regresa anhelante a
s casa; prorrmpe en alaridos cada mañana cando debe atravesar las
pertas de la escela. Siente pena por s madre porqe sabe qe ella no
pede soportar la idea de perderlo y qe, por s misma natraleza, no está en
ella dejarlo. Al niño todo le reslta más fácil si s madre pede experimentar
alegría al verlo partir y al verlo regresar". Winnicott (26) alde también a la
fnción de "tónico permanente del hijo para las madres depresivas y el
sentimiento de vacío qe las embarga cando marcha a clase, vacío qe llenan
con algún qehacer qe sirve de sstitto del niño, el cal deberá lchar para
recperar s lgar, en ocasiones, esta lcha será para el chico más importante
qe la escela.
Fobia escolar crónica inducida. Se da en niños al final de latencia o en la
pbertad, son personalidades profndamente pertrbadas en las qe selen
asociarse desórdenes fncionales o psicosomáticos, así como na relación
alterada con los padres, similar ala de las psicosis simbióticas.
Fobia escolar crónica trivial. Observable en niños qe adqirieron precozmente
na predisposición a reaccionar mediante respestas fóbicas y ante sitaciones
tramáticas; los conflictos movilizados se centran sobre la problemática
edipiana y el desarrollo del Yo es más satisfactorio qe en el grpo anterior.
Mazet y Hozel (6) hallan dos tipos de niños qe desarrollan fobia escolar:
niños my narcisistas, brillantes en clase, qe no soportan la idea del fracaso
o de resltados peores por lo qe, tras na asencia, por ejemplo por
enfermedad, el temor a perder s lgar preferente, les lleva a rehir s velta
a clase.
niños inmadros, con n Yo frágil y experiencias de rechazo en los qe la
actividad escolar reaviva angstias de celos y de sentirse exclidos qe les
resltan insperables.
Todos los atores han concedido na gran importancia a la dinámica familiar y
a la personalidad de los progenitores, además existe considerable acerdo con
respecto a la idea de qe lo qe teme el niño no es ir a la escela, sino dejar la
casa y, sobre todo, dejar a la madre (Vaghan, citado en Lanay). En esta
línea, Bowlby (27) entiende la fobia escolar en fnción de la teoría del "apego
ansioso" - relación particlar qe el niño establece con las figras de apego, en
virtd de ss ddas sobre la disponibilidad de las mismas, e interpreta la
mayoría de estos casos como "prodcto de na o más de las sigientes catro
patas centrales de interacción familiar:
Pata A: la madre, o más raramente el padre, sfre de ansiedad crónica con
respecto a las figras de afecto y mantiene al niño en casa como s
compañero.
Pata B: el niño siente qe pede scederle algo terrible a la madre o qizás
al padre, mientras él está en la escela, permaneciendo en casa para evitarlo.
Pata C: el niño teme qe peda scederle algo terrible si se aleja del hogar,
por lo cal permanece en casa para evitar este hecho.
Pata D: la madre, o más raramente el padre, sienten qe pede scederle
algo terrible al niño mientras está en la escela, por lo cal tratan de retenerlo
en el hogar".
El resltado (7) es qe el chico permanece my dependiente de s familia en
ocasiones con n conflicto ambivalente entre agresividad y amor. La madre
sele ser ansiosa, inclso fóbica, sobreprotectora, en constante identificación
con el niño al qe mantiene en na relación de estrecha dependencia. El padre
generalmente es na figra insegra, débil o asente, en el qe el niño no
encentra posibilidad de identificación. Se crea n círclo vicioso en el qe el
refgio en na oposición pasiva satisface a la madre y tranqiliza al niño.
Diagnóstico.
Sele resltar sencillo a través de la clínica.
Habrá qe hacer el diagnóstico diferencial con:
Angstia de separación del niño peqeño qe es llevado a la gardería éste
presenta na reacción similar pero transitoria.
Novillos del niño mayor o adolescente, según Bolwby (27), "no dan mestras
de ansiedad acerca de s asencia a la escela, no velven a ss hogares
drante las horas de clase y, por lo general, fingen ante ss padres haber
asistido a la escela. A mendo roban y cometen actos delictivos. Por lo común
provienen de hogares inestables o familias deshechas y han experimentado
prolongados y/o frecentes separaciones o cambios de la figra materna. Las
relaciones entre este tipo de niños y ss padres selen ser distantes o
caracterizarse por las disptas frecentes".
Evolución
Dependerá de la estrctra psicopatológica sbyacente y de la dinámica
familiar. Se acepta qe:
30-35% de los casos presentan na favorable evolción intra y extraescolar.
aproximadamente n 30% de los casos sfren na persistencia de los
problemas escolares con bena adaptación extraescolar y,
20-30% de estos niños, además de continar con problemas escolares se
encentran my limitados en s adaptación social.
Tratamiento (7)
Psicoterapia a largo plazo destinada a la elaboración de la angstia y a
disminir s nivel.
Trabajo con la familia para restitir la fnción simbólica paterna.
Hospitalización temporal como descondicionamiento con fobias escolares
crónicas, a veces indispensable antes de sar otros métodos.
Antidepresivos tricíclicos, útiles cando se asocia na reacción depresiva,
sobre todo en el adolescente.
TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO EN LA ESCUELA
Concepto
Nos ocparemos aqí de cadros como el robo, las fgas ("rabona", "novillos",
y la mentira, qe afectan a la relación del niño con el entorno escolar y
repercten directamente en el aprendizaje, pes provocan diversas reacciones
en el medio qe ponen a preba a padres y edcadores. No incliremos ciertos
cadros, a mendo descritos como trastornos del comportamiento, pero qe
parece mejor sitar en otros capítlos, así ocrre con la inestabilidad y la
inhibición psicomotoras, qe se describen en los trastornos de la motricidad.
Etiopatogenia (6)
Antes se pensaba qe la natraleza de estos trastornos era constitcional (A.
Delmas, Lombroso, Dpre); hoy, anqe sin olvidar la parte de la herencia en
ss orígenes, se piensa más en "s natraleza simbólica y ss relaciones con
las pertrbaciones afectivas de la niñez". En este contexto, K. Friedlander sitúa
"experiencias precoces no satisfactorias marcadas por alternancias
incoherentes de gratificaciones y de frstraciones, impidiendo al Yo reglarse
en el principio de realidad"; M. Klein interpretó los comportamientos disociales
como "la búsqeda incosciente de n Speryo externo, centrado en el castigo,
más clemente qe el Speryo interno pregenital y terrorífico"; J. Bowlby (27)
ha mostrado la inflencia de las separaciones precoces de la madre señalando
qe el objetivo de los comportamientos alterados sería "facilitar el reencentro
con la figra de afecto y evitar toda lterior separación"; para Winnicott (28),
"cando en n niño se manifiesta la tendencia antisocial, sabemos qe el niño
alberga cierta esperanza de hallar el modo de llenar el vacío. Este vacío se
prodjo al trncarse la continidad de la provisión ambiental en na fase de
dependencia relativa. En todos los casos antisociales ha existido esta
interrpción cyo resltado ha sido la detención de los procesos de madración
y la provocación en el niño de n doloroso estado clínico de confsión.(...). La
perversidad desaparece cando el vacío qeda lleno", este mismo ator (25)
dice "es como si el niño bscara algo digno de ser destrido (29)
inconscientemente bsca algo beno qe ha perdido en na etapa previa y con
el qe está enojado precisamente porqe lo perdió"; Aichkorn (citado por A.
Fred (2)) piensa qe "el niño desamparado o abandonado se resiste a todo
intento de incorporarlo al ambiente hmano qe lo rodea. No logra inhibir ss
implsos a las satisfacciones instintivas, no atina a dedcir de ss plsiones
sexales na cantidad sficiente de energía para aplicarla a otros fines más
apreciados por la sociedad. Por eso se niega a tolerar las restricciones qe
rigen en la comnidad contemporánea, sstrayéndose, en consecencia, a la
participación en toda labor común en el seno de ella".
Los trastornos del comportamiento no son patológicos en sí mismos, sino qe
en s persistencia más allá de na edad, marcando na carencia de evolción
o na regresión del Yo, lo qe los convierte en señales de patología.
Principales manifestaciones
La mentira
En los niños menores de seis o siete año es más conveniente hablar de
"psedomentira" qe de mentira, pes hasta esas edades no se ha adqirido la
noción de lo verdadero y lo falso ni de lo imaginario y lo real. Esta adqisición
es progresiva y dependiente tanto del medio familiar como del desarrollo
psicoafectivo. Nos centraremos en las mentiras qe atañen a la vida escolar y
en s significado psicopatológico (8).
Mentiras individales. Son de carácter "defensivo" y consisten en la ocltación
a los pades de los deberes y las notas, falsificación de éstas últimas o de
firmas y mentiras al maestro para jstificar la no realización de las tareas;
están motivadas por el miedo, por la necesidad de evitar n castigo. Cando el
niño es descbierto, los padres se empeñan en qe diga la verdad, la reacción
más frecente del chico será la de negación o el mtismo qe, más la
expresión de perseveración, son las únicas respestas compatibles con la
tensión ansiosa qe experimenta al ser cogido en falta; la angstia del niño y
la agresividad del entorno peden avocar al primero en n círclo vicioso con
el consigiente deterioro de la relación con los padres, no siendo la mentira
repetida otra cosa, qe la preba de qe falla la adaptación a la escela; si no
se realiza n esferzo por entender lo qe sbyace, la escisión sige
agravándose. Habrá qe tratar de discernir si se trata de n niño hiperemotivo
con grandes necesidades de segridad o bien n inestable qe rehye el
esferzo, si son excesivas las expectativas de los padres con respecto a la
escolaridad o si la escela es demasido competitiva. Si se actúa sin
complicidad, pero sin dar na importancia exagerada a la mentira, el niño
aceptará mejor decir la verdad o por lo menos no volverá a mentir. La mentira
escolar es la qe plantea más espectaclarmente el problema de la adaptación
del niño al colegio, pero en este medio pede manifestarse también la "mentira
nerótica" cya fnción es compensar de manera imaginaria na inferioridad o
na insiciencia.
Mentiras colectivas, por ejemplo, cando todos los niños se hacen cómplices
para negar na orden del maestro ocltar al ator de n desagisado. El
niño se verá escindido entre las exigencias de la moral social, representada por
el maestro y las de la moral del grpo qe conlleva la fidelidad absolta al
mismo.
La copia, por ejemplo, de otro compañero, de na "chleta" o del libro.
Cando el maestro la advierte, el dennciado emite n torrente de mentiras en
el qe está implicado el qe copia, aqel de qién se copió, los qe les
rodeaban, etc. Si para el qe copia se trata solamente de na actitd de miedo
enmascarado o de n fanfarronada, para aqel de qien se copió representa
n conflicto entre la moral social y la moral del grpo qe exige delatar (26).
Las fgas del escolar
El niño qe "hace novillos" dedica las horas en qe debería estar en clase a
recorrer lgares qe le son más interesantes qe las obligaciones escolares de
las cales no espera nada beno; cmplido el horario de clases velve a casa;
si la familia no lo advierte, la cosa se repite de cando en cando hasta qe el
aviso del colegio le pone fin. Entonces, si la familia está normalmente
constitida y eqilibrada y, si el niño también es normal y evolciona
armoniosamente, se tratará solo de incidentes pasajeros, pero si es repetido y
no lo sprime na bena actitd edcativa, la fga se convierte en patológica.
Peden observarse en el escolar dos tipos de fgas:
la del niño qe procede de n hogar disociado y qe se siente mal en
calqier colectividad qe exija cierto grado de disciplina, no siendo raro qe
pase de la inadaptación escolar a la fga habital, de ésta al vagabndeo y,
más tarde, a la delincencia.
la del niño qe procede de n hogar estable pero qe, por diversas razones,
desde los primeros años se encentra en oposición a la escela de la qe
hye; estos niños experimentan inqietd en relación al colegio qe se imbrica
con reacciones de oposición, a la vez qe se siente deprimido por el fracaso y,
en consecencia, agresivo; se encentra en n callejón sin salida y la única
solción fácil qe se le ofrece es la fga.
El robo
Al igal qe para la mentira, no se pede hablar de robo hasta los seis o siete
años; al niño más peqeño le pertenece todo lo qe necesita, lo qe desea y
en el momento qe lo desea, coge todo lo qe le interesa y se lo apropia,
interesándole más aqello qe pertenece a otro, pes s interés por las cosas
pasa por el interés del otro.
Lo más habital es qe el escolar robe, fera de s medio familiar, a las
personas conocidas, s maestra o los compañeros; les robará dinero o diversos
objetos generalmente cargados para él de n significado simbólico. A veces, la
condcta se lleva a cabo sin angstia ni clpabilidad, pdiendo srgir la clpa
tras el robo; es frecente qe sea el comportamiento del propio niño lo qe le
delate (robos atopnitivos de Alexander y Stab). El destino de lo robado
pede ser s tilización o bien el ser escondido sin servirse de ello, haciendo
n tesoro de lo robado, no es raro qe el objeto pierda interés para él na vez
consegido, también pede tratarse de n robo generoso destinado a comprar
cosas a los amigos.
Los factores afectivos (carencia o separación) están casi siempre presentes en
la génesis de los robos repetitivos; se ha implicado también la mala integración
en la sociedad del grpo de origen del chico. A veces, los robos se inscriben en
n ftro psicopático, en estos casos sele asociarse a otros trastornos del
comportamiento, sobre todo a las fgas (26).
BIBLIOGRAFIA
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Nivel 1. Manal. Madrid. TEA ediciones, S.A.
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niño. Barcelona. Laia. 1979.
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psicoanálisis. Barcelona. Laia. 1979. pp. 413.
BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA
Breckne LJ, Bond GL. Diagnóstico y tratamiento de las dificltades en el
aprendizaje. Madrid. 10.ª edición. Ed. RIALP, S.A. 1984.
Libro valioso tanto para diferentes especialistas qe se ejerciten en la clínica
psico-edcativa, como para los maestros. Trata de los procedimientos para
apreciar el rendimiento escolar, las técnicas para diagnosticar la natraleza y
las casas de las dificltades de la enseñanza y los métodos apropiados par
asegrar diversas medidas favorecedoras del desarrollo y técnicas
instrmentales de corrección adecadas a las características de cada almno.
Lanay C. Higiene mental del escolar. Barcelona. 8.ª ed. Planeta. 1976.
Texto qe, en el campo de la higiene mental y, por tanto centrado en niños
considerados normales, aborda a los almnos de seis a diez años de edad
centrándose en los "comienzos erróneos" de la evolción escolar y ss factores
determinantes. Consta de cinco partes:
1. El niño de seis a diez años de edad y la escela.
2. Motivos de conslta médico-psicopedagógica.
3. Encestas médicas y psicopedagógicas.
4. Problemas específicos de las distintas materias básicas.
5. Condcta a segir.
Nieto Herrera M. Anomalías del lengaje y s corrección. México. Editorial
Francisco Méndez Oteo. 1983.
Docmentación amplia en n solo volmen y en lenga española. Desarrolla
para el especialista los conocimientos teóricos y todo el aspecto técnico de la
ortolalia. Consta de catro partes:
1. Origen del lengaje desde n pnto de vista fisiológico y lingüístico.
2. Anomalías del lengaje: concepto, origen y clínica.
3. Diagnóstico diferencial.
4. Prevención y tratamiento.
S enfoqe integra los aspectos sanitarios y los pedagógicos.
Safer DJ, Allen RP. Niños hiperactivos. Diagnóstico y tratamiento. Madrid.
Santillana, Ala XXI. 1987.
Libro básico de dos reconocidos especialistas en el qe presentan
magistralmente la historia, características, cassas, implicaciones, diagnóstico
y tratamiento de la hiperactividad. Desarrolla además, tareas evoltivas y
ejercicios edcativos tanto para la escela como para el hogar del niño
hiperactivo.
6. TRASTORNOS DE CONDUCTA EN LA INFANCIA Y
ADOLESCENCIA.
CONDUCTA
NORMAL
Y
PATOLOGICA.ETIOLOGIA
EPIDEMIOLOGIA.
VALORACION CLINICA Y SINTOMATOLOGIA.
DIAGNOSTICO DIFERENCIAL.CURSO Y PRONSTICO.
TRATAMIENTO
Autores: F. Ortuño Sánchez-Pedreño, P. Lorens Rodríguez,
J.J. Plumed Domingo,G. Selva Vera y R.Tabares Seisdedos
Coordinador:A. Agüero y M.A. Catalá, Valencia
LA
Y
CONDUCTA NORMAL Y ANORMAL
Al evalar la condcta en el niño, calqier jicio qe establezcamos
dependerá de los criterios qe tilicemos para diferenciar la normalidad de la
anormalidad. Así, tenemos:
Normalidad como media. Esto spone el considerar como normales aqellas
condctas qe se dan con mayor frecencia en la infancia. Es importante,
además, valorar el momento evoltivo en qe se prodce el hecho. Así, no
será lo mismo na condcta de excesiva dependencia hacia la madre en n
niño de 1 año, qe en no de 5. En este último caso, se trataría de n retraso
evoltivo.
Como problemático, tenemos qe señalar el qe mchos rasgos, de carácter
no peden considerarse desde ningún pnto de vista patológicos. Así, n niño
extremadamente inteligente sería considerado, ciñéndonos a lo dicho, tan
anormal como no con n retraso mental.
Normalidad como ideal. Esta idea tiene s origen en las teorías
psicodinámicas, de acerdo con las cales la normalidad completa se trataría
de algo tópico. El desarrollo psíqico segiría na escala evoltiva, cyo
escalón final sería n eqilibrio intrapsíqico completo. Evidentemente, la
dificltad de este concepto reside en admitir la existencia de patología en
prácticamente todas las personas.
Normalidad como ajuste. Esto spone na aproximación más flexible al
concepto de normalidad. Spondría la capacidad de adaptación del individo al
medio, de forma qe todos aqellos síntomas qe prodjesen dificltades a
nivel de las relaciones interpersonales, laborales, o en los rendimientos
escolares, desde n pnto de vista sbjetivo o de acerdo con n jicio
externo, spondrían na patología.
Otra forma de evalar la condcta sería sigiendo n criterio cantitativo o
calitativo. Cantitativo se refiere a qe las condctas normales o anormales
se diferencian en el grado o intensidad en qe aparecen. Por ejemplo, na
inqietd o actividad excesivas o, por contrario, na gran pasividad, son
sgestivas de condcta anormal. Lo calitativo habla de na diferencia en la
calidad y tipo de las condctas normales y patológicas. El caso más típico
serían los síntomas psicóticos, qe presentan na diferencia calitativa clara
con respecto a lo normal.
A la hora de establecer los criterios diagnósticos para determinados cadros,
se han descrito como entidades categoriales (aproximación calitativa),
anqe no dejan de ser desviaciones estadísticas de la condcta normal. Entre
estos dos conceptos hay na sperposición contina, y el decantarse hacia n
extremo otro depende del pnto de vista con qe se jzge. Un ejemplo de
esto sería el retraso mental, ya qe la diferencia entre dos niños qe presentan
na gran variación de coeficiente intelectal pede valorarse ateniéndose a
na diferencia nmérica de CI, o a las manifestaciones en el comportamiento,
qe reflejan na forma radicalmente distinta de jzgar los hechos e interpretar
el mndo en el qe viven.
Otras patolologías sponen tan sólo na desviación cantitativa, como por
ejemplo en la enresis, qe se valora en fnción de la intensidad, frecencia y
momento evoltivo en qe se prodce la condcta. Lo contrario scede con
enfermedades como el atismo, en qe los síntomas qe lo definen sponen
siempre na desviación calitativa respecto al comportamiento del niño
normal.
Ya hemos comentado el valor clave qe tiene el momento de aparición de n
síntoma en el desarrollo evoltivo del niño, pesto qe nos orientará sobre s
condición de normal o anormal. Jnto a esto, debemos considerar las ftras
implicaciones en la condcta de adlto. Así, algo menos de la mitad de los
niños qe cmplen criterios para n trastorno de condcta presentarán n
trastorno antisocial de personalidad de adltos. Sin embargo, los síntomas de
ansiedad o depresivos leves tienden a ser poco estables. Esto es importante
para jzgar la severidad de los síntomas.
Vamos a revisar brevemente la evolción del comportamiento del niño. No
comentaremos los dos primeros años de vida, dada la escasa relevancia de
estos problemas en los primeros años de vida, y nos centraremos en tres
etapas:
Años preescolares (2-5 años).
Años escolares (6-11 años).
Adolescencia.
Etapa preescolar. En esta etapa se mantiene n rápido incremento de la
capacidad intelectal, especialmente en la adqisición del lengaje (al final de
este periodo, el niño mantiene n ben nivel de comnicación verbal).
Comienza a sentir la ansiedad ante la separación de los vínclos más
significativos de la infancia, especialmente de la madre. En los primeros años
presenta n hmor bastante variable, y peden estar presentes en s
condcta actitdes de negativismo y pasividad. En los jegos infantiles, el
comportamiento del niño oscila entre la ternra y la agresividad.
Más adelante, amenta la tolerancia del niño a la frstración. Amenta la
complejidad en las relaciones del niño, y establece relaciones trianglares
(envidias y rivalidades). Se desarrolla la capacidad de relación con gente ajena
al entorno familiar (compañeros de s misma edad, profesores). Tanto la
condcta oposicionista como las rabietas van desapareciendo a lo largo de esta
etapa.
Etapa escolar (6-11 años). En este período, el niño toma conciencia de s
identidad como persona, y las relaciones qe mantiene son mcho más ricas y
variadas. Ha adqirido empatía, y tiende a limitar ss necesidades y deseos
ante los de los otros. Existe n patrón más organizado en la relación con los
demás y n mejor manejo de los afectos, qe sfren menores variaciones.
Hacia los 7-8 años se desarrolla n sentimiento de clpa más madro, en
relación con los esqemas de valores aprendidos previamente.
Los trastornos de condcta qe presentan los niños en esta etapa aparecen
indicados en los criterios diagnósticos de las clasificaciones internacionales. De
forma genérica, podríamos hablar de dos grpos:
Implsivos. Estos niños presentan defensas psicológicas más primitivas
(negación, escisión, proyección). Carecen de empatía, y de capacidad para
vivir la clpa. Selen presentar significativas dificltades de socialización.
Neróticos. Presentan defensas más madras (desplazamiento, disociación,
racionalización).
Son capaces de mantener relaciones de afecto, y de sentir n remordimiento
adecado.
Adolescencia. Esta etapa evoltiva está marcada por los cambios biológicos, y
por la aparición de la madrez sexal. Es na etapa en la qe se incrementa la
conciencia de identidad personal, y de las características y objetivos
individales. Se desarrolla la capacidad para el pensamiento abstracto y para
hacer planes de ftro.
Aparecen intereses heterosexales, y comienzan a mantenerse relaciones con
personas de sexo contrario.
El amento de tensión psíqica qe generan todos estos cambios adaptativos
se ha pensado qe condcía a graves trastornos emocionales. Sin embargo, no
son habitales en na adolescencia normal más qe síntomas ansiosos y
depresivos leves. Los trastornos de condcta en esta etapa peden consistir
en: explosiones agresivas severas, actividad vandálica, consmo de sstancias
psicoactivas y actividad sexal promisca.
PREVALENCIA
Las tasas de prevalencia del trastorno de condcta varian en fnción de los
criterios diagnósticos empleados, la fente de información (padres, profesores,
psiqiátras, adolescentes, datos oficiales delictivos...) y la edad. Los patrones
de condcta referidos, varian considerablemente entre niños, padres y
profesores. Por ejemplo, los adolescentes refieren más síntomas qe ss
padres, y esto es especialmente cierto en los qe implican n componente
afectivo importante, como las emociones qe acompañan a las condctas
violentas, temor a herir a algien y creldad con los animales.
Teniendo en centa varios estdios realizados en los últimos años qe
especifican la fente de información, el número de sjetos qe componen la
mestra y la edad (Anderson et al, 1987, Bird et al, 1989, Vélez et al, 1989,
Costello et al, 1989, Offord et al, 1987 y Kashani et al, 1987, entre los más
importantes) (7), se observa na tasa de prevalencia del trastorno de condcta
qe varía entre n 1.5% y 8.7%. Cando se analizan en estos estdios los
factores de riesgo para padecer n trastorno de condcta, se da n acerdo
general para los sigientes datos:
el trastorno de condcta es más frecente en varones.
para algnos atores las tasas de prevalencia son inversamente
proporcionales al nivel socioeconómico, anqe en este pnto existe
controversias, pes otros atores no encentran na relación tan estrecha.
el trastorno de condcta amenta con la edad (Costello, 1990) (7).
La conflictividad en el medio familiar y el bajo rendimiento escolar, son otros
dos factores de riesgo (Anderson et al 1989, Moffitt, 1990) (7).
En n estdio sobre la prevalencia de trastornos metales en niños realizado en
la cidad de Valencia (Gómez-Beneyto et al, en 1994) (6), se empleó na
mestra de niños de tres edades; 8,11 y 15 años. Las tasa de trastorno de
condcta resltó ser de 1.7%, 4.1% y 6.9% respectivamente, observándose
qe esta tasa tiende a amentar con la edad.
Otro aspecto de gran importancia es el estdio de la relación entre condcta
antisocial y psicopatología. La pregnta de qé factores convierten a n niño
con trastorno de condcta en delicente está aún por contestar de forma
definitiva. De hecho, menos del 50% de los niños con trastorno de condcta,
son catalogados de sociópatas en la vida adlta (Rtter y Giller, 1983) (7). La
presencia de factores de vlnerabilidad nerobiológica, la violencia y el
maltrato en el medio familiar, se asocian a condctas violentas en la vida
adlta (Lewis et al, 1989b) (7).
Desde la perspectiva de la epidemiología del desarrollo, la personalidad
delictiva responde a las sigientes características (Loeber 1988; Loeber y
Dishion, 1983) (7): las condctas antisociales se manifiestan antes qe en
otros niños, son más frecentes qe en los niños de la misma edad, se tornan
más graves de forma precoz y adqieren n carácter permanente a lo largo del
tiempo.
Olwes (1980) (14) define las catro variables más importantes en determinar
la condcta delictiva en adolescentes como: 1. Permisividad de la madre ante
la agresividad, 2. Negativismo de la madre hacia el niño, 3. Temperamento del
niño (irritable, genio corto, negativo) y 4. Uso por los padres de métodos de
poder asertivos qe contribyen a la agresividad (amenazas, castigos
físicos...).
La relación entre datos de delicencia recogidos en cestionarios, delincencia
oficial (datos oficiales) y n diagnóstico clínico de trastorno de condcta, no
sige na secencia lineal, como ha mostrado el estdio de Cambridge
(Farrington 1983, West, 1982) (14).
Por último, referir qe los niños con trastorno de condcta sfren con
frecencia otros trastornos psiqiátricos, como por ejemplo psicosis, qe en
mchos casos no se diagnostican (Robins, 1966) (4). De forma
complementaria se aprecia qe sjetos diagnosticados de adltos de
esqizofrenia, tienen el antecedente de haber cometido n importante número
de actos antisociales. De todos modos, este tema se comentará en apartados
posteriores.
ETIOLOGIA Y PATOGENIA
En este apartado se proponen tres niveles de análisis:
Factores individuales, en el qe se inclyen las inflencias genéticas,
fisiológicas, neroqímicas, neroendocrinas y neroanatómicas así como otras
condiciones individales de riesgo.
Factores familiares.
Factores sociales.
FACTORES INDIVIDUALES
Genéticos
En el momento actal pede decirse qe la fnción de los factores genéticos en
el trastorno de condcta en el niño y adolescente está por determinar, ya qe
tanto los estdios en sjetos adoptados como en gemelos, no ofrecen
resltados conclyentes. No obstante, existen hallazgos qe apoyan la
existencia de na cierta vlnerabilidad genética.
Es probable qe exista algún tipo de predisposición genética para las
condctas violentas, pero se ignora qé es exactamente lo qe se hereda y
qé factores son necesarios para qe se manifieste en la condcta del sjeto,
es decir el fenotipo. Parece qe na determinada predisposición genética, o
algún tipo de vlnerabilidad hederada, reqiere la participación de otros
factores de tipo familiar y social, para tradcirse en n trastorno de condcta o
en otro trastorno psiqiátrico, según los casos.
Anomalias cromosómicas. Se han descrito algnos cambios en la condcta del
niño con síndrome de Klinefelter (47/XXY) y en varones con cariotipo 47/XYY,
pero hasta el momento han habido pocos trabajos realizados en niños con
anomalias genéticas.
Estudios fisiológicos
Algnos atores han planteado la hipótesis de qe los sjetos con condctas
antisociales tienen na innata reactividad disminida del sistema nervioso
atónomo (SNA) a los estímlos aversivos (Mednick, 1981; Hare, 1970),
siendo valorada principalmente por el ritmo cardiaco y la condctancia de la
piel (7).
Mednick and Volavka (1980) (14) discten esta lenta recperación en relación
con na teoría del aprendizaje de socialización, y postlan qe na
combinación de baja reactividad del SNA, respesta anticipatoria disminida y
lenta recperación ante na sitación de temor, hará qe el niño esté menos
capacitado qe otros a aprender de la experiencia, particlarmente en relación
con condctas socialmente inaceptables, como la agresividad.
Estudios neuroquímicos.
La relación entre mecanismos de nerotrasmisión y condctas agresivas ha
sscitado n enorme interés en los últimos años. La dopamina, la
noradrenalina y la serotonina probablemente participan en la fisiopatologia de
la condcta violenta; sin embargo los resltados qe se conocen hasta el
momento son de carácter preliminar y no peden sacarse conclsiones
definitivas.
Pede decirse qe la investigación actal sobre los mecanismos de
nerotrasmisión en el trastorno de condcta, indica la existencia de n
descenso de la fnción noradrenérgica y de la fnción serotoninérgica, sin qe
se haya demostrado na disminción de la fnción dopaminérgica.
Estudios neuroendocrinos
Se ha comprobado qe los niveles de andrógenos drante el desarrollo fetal y
neonatal son determinantes para el desarrollo de ciertas estrctras cerebrales
qe están implicadas en los comportamientos agresivos (Gay y McEwen, 1980;
Floody y Pfaff, 1972) (7), de tal forma qe los andrógenos ejercen na fnción
de sensibilización de aqellas áreas del cerebro fetal qe participan en las
condctas agresivas.
Los estdios en hmanos, qe pretenden relacionar los niveles plasmáticos de
testosterona con las condctas agresivas, no son en absolto conclyentes. En
n trabajo de Olwes et al (1980) (7), se observa na correlación positiva
entre los niveles de testosterona y la tendencia de los jóvenes a responder con
agresiones físicas y verbales frente a las amenazas y provocaciones. No
obstante, se precisan estdios más amplios qe permitan sacar conclsiones
definitivas.
Estudios neuroanatómicos
El hipotálamo, la amígdala y la corteza orbitaria prefrontal son tres estrctras
cerebrales implicadas en las condctas agresivas (McLean, 1985; Weiger y
Bear, 1988) (7).
Es my difícil atribir na condcta concreta a na estrctra cerebral
determinada, máxime cando el cerebro no fnciona en compartimentos
estancos, sino en estrecha relación de nas estrctras con otras. De todas
formas, desde los trabajos de Canon (1929) y Papez (1937), el hipotálamo, la
hipófisis, el hipocampo, la amígdala y la corteza frontal aparecen como
estrctras estrechamente vincladas al comportamiento agresivo (7).
Factores neuropsicológicos
Existe amplia evidencia de qe los niños y adolescentes con problemas de
condcta tienden a obtener pntaciones más bajas en los tests de inteligencia
qe ss respectivos controles (Hirische y Hindelang, 1977) (5).
Sin embargo, calqiera qe sea la casa, la limitación de inteligencia por si
sola no condce a problemas condctales. Más aún, la mayoría de niños
limitados intelectalmente no son antisociales. Así pes, el grado de limitación
intelectal en niños y adolescentes con trastorno de condcta es generalmente
mínimo y con frecencia no de los diferentes tipos de vlnerabilidades qe
hacen la adaptación social más difícil.
Las dificltades en el aprendizaje, sin embargo, son my prevalentes en
jóvenes con trastornos de condcta, y el grado de dificltad, particlarmente
en habilidades verbales, a mendo corresponde con el grado de desadaptación
de los chicos.
Existe na tendencia entre los clínicos a minimizar la importancia de los
déficits intelectales o dificltades de aprendizaje en na minoría de chicos
condctalmente desajstados, o minimizar los pobres resltados en los tests
qe evidencian n nivel cltral deficiente. Estas actitdes a mendo privan a
tales jóvenes de los diferentes tipos de servicios especiales de edcación qe
podrían mejorar s fncionamiento académico y social.
FACTORES FAMILIARES
La desorganización del medio familiar, las agresiones físicas entre los padres,
la discordia, las agresiones y los déficits emocionales del niño son frecentes
en la historia personal de jóvenes delincentes, y n aspecto de enorme
interés es conocer qé factores asociados determinan qe n niño maltratado
evolcione o no hacia condctas delictivas.
Existen estdios qe han apoyado tipos específicos de condctas antisociales
qe se sceden a través de las generaciones (Hesmann et al 1984) (5). Sin
embargo, la evidencia hasta la fecha sgiere qe no se pede demostar n
modelo genético qe expliqe el modo de trasmisión de la agresión. Se peden
considerar otros factores:
Es reconocido qe los niños imitan las condctas de las qe son testigos, es lo
qe denominariamos modelaje.
El abso físico a mendo condce a la lesión cerebral, la cal a s vez es a
mendo asociada con implsividad y flctaciones en el afecto y
temperamento.
Finalmente, desde n pnto de vista psicodinámico, el abso físico de n niño
fomenta rabia qe a mendo es desplazada hacia otros en el entorno del niño.
Por otra parte, no se ha demostrado na relación casal directa entre
psicopatologia de los padres (sociopatia, alcoholismo psicosis...) y maltrato de
los hijos (Wolfe, 1985) (7), ni se ha demostrado qe el padre maltratador
responde a n tipo concreto de personalidad.
Conclyendo, las experiencias negativas qe el niño tiene drante la infancia,
condicionan el momento de aparición de los comportamientos agresivos, las
circnstancias en qe se dan y la frecencia con qe se presentan. Sin
embargo, es bastante probable qe determinados factores individales del
niño, cognitivos y emocionales, estén también implicados en el tipo de
interacción qe se establece entre los padres y los hijos y, en último término,
en la génesis de la violencia en el medio familiar.
FACTORES SOCIALES
Es verdad qe las tasas más altas de delincencia se dan en los extrarradios
de las grandes cidades, en áreas con bajos recrsos económicos, desempleo,
y donde la gente se siente desarraigada. Son zonas donde la mortalidad
infantil es más alta y hay na mayor incidencia de trastornos psiqiátricos
(Hirschi y Hidelang, 1977) (7), y por tanto, vivir en estos sitios es n factor de
riesgo. Pero también es verdad qe mchos jóvenes en estas condiciones de
vida no son ni acaban siendo delicentes. Es más, las condctas antisociales
preceden mchas veces al hecho de pasar a formar parte de na banda de
individos antisociales (Wilson y Herrnstein, 1985) (7).
Existen sin embargo, ciertos correlatos de clase social qe son probablemente
más importantes qe el estats socioeconómico per se en la etiología de la
condcta antisocial. Por ejemplo, tamaño familar, pobre spervisión, y na
elevada prevalencia de emfermedad mental y física, están asociadas a bajo
nivel socioeconómico. Estos tipos de factores, más qe la pobreza por si sola,
serian importantes. La asencia de acceso a servicios médicos, psiqiátricos y
sociales debe ser también considerada.
El rol de la TV en modelar la condcta agresiva ha sido revisado por Eysenk y
Nivas (1978) (3), qienes encontraron qe n peqeño grpo de chicos
socialmente aislados, menos inteligentes y habitales televidentes, estan más
predispestos a la violencia y al incremento de s condcta agresiva como
resltado de exponerse a programas de TV violentos. Las chicas son
marcadamente menos proclives a imitar programas violentos, probablemente
porqe los modelos de rol violento en pelíclas y TV son varones (Wolf, 1985)
(3).
Conclimos diciendo qe el rol qe la sociedad ejerce en la etiología de la
condcta antisocial es complejo. Para el clínico, sin embargo, es esencial no
conclir qe robos reincidentes, mentiras, llevar armas peligrosas o asaltos son
condctas normales adaptativas en minorías de jóvenes qe permanecen en
condiciones de pobreza. La mayoría de niños socioeconómicamente
desaventajados no entran en conflicto con la ley, y no son necesariamente los
más agresivos de forma reincidente.
CLINICA
La última clasificación de los trastornos mentales y del comportamiento de la
O. M. S. (CIE-10) describe na categoría principal de trastornos del
comportamiento de comienzo habital en la infancia y adolescencia en la qe
destacan los trast. hipercinéticos y los trast. disociales (Tabla 1).
Tabla1. CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS CONDUCTUALES Y
TRASTORNOS POR DEFICIT DE ATENCION CON HIPERACTIVIDAD
(Según las clasificaciones operativas CIE-10,DSM-III-R y DSM-IV)
CIE-10 (1993)
DSM-III-R (1987)
DSM-IV (1994)
F90-F99: Trast. del comportamiento y de Trast. de inicio en la Trast. de inicio en la
las emociones de comienzo en la infancia y infancia, la niñez o la infancia, la niñez o la
adolescencia
adolescencia
adolescencia
Trast.
por
déficit
de
Trast.por
condctas atención
y
condctas
pertrbadoras
pertrbadoras
F90Trast.hipercinético------------------------------314.XXTrast. por déficit de
314.01Trast. por déficit de atención con hiperactividad
atención
con---------hiperactividad
314.9 Combinado
F90.1 Trast. hipercinético disocial
Predominio déficit atención
Predominio hiperactividad
F91 Trast. disocial---------------------------------
314.9 Trast de condcta
De inicio en la infancia
--F91.0 Trast. disocial limitado al ámbito familiar- 314.9 Trast. de condcta--- (<10 años)
De
inicio
en
la
-----------------------F91.1Trast. disocial en n niño no socializado-- 312.90Trast. de condcta adolescencia
tipo indiferenciado
-Oposicionismo
F91.2Trast. disocial en niños socializados------- 312.00Trast. de condcta 313.81
tipo solitario agresivo
desafiante
-312.20Trast. de condcta
F91.3Tras. disocial desafiante y oposicionista--- tipo grpa
-313.81
Negativismo
desafiante-------------------
Respecto a los trastornos disociales (o de la condcta) la mayoría de los
atores coinciden en s natraleza heterogénea por lo qe es razonable
plantear diferentes tipos en fnción de algna característica específica, por
ejemplo, la sbdivisión en trast. socializados y no socializados cando se da en
niños qe tienen o no tienen amistades estables y relaciones normales con
compañeros. La CIE-10 también ha creado na categoría de trast. disocial para
aqellos casos circnscritos al ambiente familiar (Tabla 2).
El Manal Diagnóstico y Estadístico de los Trast. Mentales de la Asociación
Americana de Psiqiatría engloba al trast. de condcta dentro de los llamados
trast. por condctas pertrbadoras jnto con el trast. por déficit de atención
con hiperactividad y el negativismo desafiante.
Tabla2. CLINICA DEL TRASTORNO DE CONDUCTA
(Según las clasificaciones operativas CIE-10, DSM-III-R y DSM-IV)
TRASTORNO
TRASTORNO DE CONDUCA
DISOCIAL
CIE-10 (1993)
DSM-III-R (1987)
DSM-IV (1984)
menos
durante
6 Tres
o
más
de
los
Algunos de los siguientes Al
síntomas durante 6 meses meses,
tres
de
los siguientes
síntomas
o
más,
según
la siguientes síntomas:
durante 12 meses, con al
subcategoría
menos un síntoma presente
durante 6 meses
Rabietas constantes
Robos sin enfrentamiento con
Discsiones con adltos
Agresión
hacia
las
las víctimas
Provocadores y desafiantes
Fgas de casa drante la personas y animales
Molestias
deliberadas
a noche
Brlas,
amenazas
e
personas
intimidación a la gente
Mentiras frecentes
Clpa a otros de ss faltas
Peleas físicas qe él inicia
Incendios deliberados
Qisqilloso e irritable
Ha sado n arma qe pede
"Novillos" en la escela
Enfadado o resentido
Violación
de
propiedad casar
Carácter
rencoroso
y privada (casa,
daños físicos graves
vengativo
Creldad física con la gente
edificios, coche,...)
Mentiroso e incmplidor
física
con
los
Destrcción
de
propiedad Creldad
Peleas físicas qe él provoca ajena (por
animales
Algna vez ha sado n arma medios distintos al incendio) Delitos
violentos
con
Sele asentarse de casa por Creldad
enfrentamientos
con
física
con
los
la noche
ss víctimas
animales
Creldad física con otras Violación sexal
Ferza a las personas a tener
personas
Uso de armas en más de na relaciones
Creldad
física
con
los ocasión
sexales con él
animales
Peleas físicas qe él inicia
Destrcción deliberada de la Robo con enfrentamiento a la Destrucción
de
la
propiedad ajena
víctima
propiedad
(por
medios
distintos
al Creldad física con la gente
Incendios deliberados
incendio)
Destrcción deliberada de la
Incendios deliberados
Estos
síntomas
están propiedad
Robos de objetos valiosos sin ordenados
de
forma ajena sin incendios
violencia hacia
decreciente en relación a su
las víctimas
poder discriminativo
Engaños o robos
"Novillos" en el colegio
Violación propiedad privada
Abandono del hogar al menos
(casa,
en dos ocasiones o en na Trast de conducta tipo edificios, coches,...)
indiferenciado
ocasión más de na noche
Mentiroso incmplidor
Delitos
violentos
con (312.90)
Robo de objetos valiosos sin
enfrentamientos
con
ss Es más frecente qe los violencia
otros dos tipos
víctimas
na
mezcla
de
Ferza a la persona a tener Existe
síntomas
Violación de la normas
actividad sexal con él
Selen asentarse de casa por
Intimida a la gente
la noche
Trast.
de
conducta
tipo
Violación
de
propiedad
(<13 años)
solitario
(312.00)
privada
(casa,
edificios,
Predominio de condctas de Abandono del hogar por la
coche...)
noche en más
violencia física
estar
aislados de dos ocasiones o na sóla
F91.0 Trast. D. limitado al Selen
vez si tarda
socialmente
ámbito familiar
en volver
Al menos 3 de los síntomas
Frecentes "novillos" en el
de 9 a 23
colegio
Sólo en el ambiente familiar Trast. de conducta tipo (<13 años)
grupal (312.20)
F91.1 Trast. D. en niños no Pede haber o no agresiones
físicas
socializados
Al menos 3 de los síntomas Existe vida de grpo con
de 9 a 23
Afectación
también
ambiente extrafamiliar
Sin amigos íntimos
compañeros y
del amigos
F91.2 Trast. D. en niños
socializados
Al menos 3 de los síntomas
de 9 a 23
Afectación
del
ámbito
extrafamiliar
Con amigos y relaciones
normales con
compañeros
F91.9
Trast.
especificado
D.
no
El DSM-III-R especifica tres tipos de trast. de condcta: agresivo solitario,
grpal e indiferenciado qe coincidirían parcialmente con la sbdivisión
definida en el CIE-10. Sin embargo, la carta edición del DSM solamente
clasifica los Trast. de condcta en fnción de la edad de comienzo del
trastorno, al entender ss redactores qe el momento biográfico de aparición
de los síntomas tiene n valor pronóstico, de manera qe los trast. de
condcta de inicio más temprano (<10 años) presentan n peor pronóstico.
Independientemente de la clasificación o de los síntomas específicos, la
característica clínica fndamental de los trast. de condcta es la presencia en
el niño de n patrón de condcta anormal, mantenido en el tiempo en el qe
destaca la transgresión, na y otra vez, de los derechos básicos de las
personas y/o de las reglas sociales más elementales para s edad. Este
comportamiento anormal, qe pede manifestarse de manera my diversa
("desde las amenazas o riñas callejeras hasta la violencia sexal homicida")
y en lgares diferentes (en la escela, la familia, en la calle,...), es capaz de
originar más molestias a los familiares y a las personas próximas al niño qe al
propio paciente, lo qe sele generar sitaciones my tensas y reclamaciones
de ayda.
Como pede apreciarse en la Tabla 3, la clínica del trast. de la condcta pede
agrparse en catro áreas sintomáticas. En primer lgar, los síntomas
relacionados con las actaciones violentas o agresivas hacia las personas y
animales sin qe exista, al menos aparentemente, na afectación emocional.
En segndo lgar, las acciones para la destrcción de propiedades,
generalmente ajenas, como casas, coches, tiendas..., mediante incendios o no,
pero siempre con la intención de casar importantes desperfectos o daños my
cantiosos.
Tabla3. CLINICA DEL OPOSICIONISMO DESAFIANTE
clasificaciones operativas CIE-10, DSM-III-R y DSM-IV)
(Según
las
TRASTORNO DISOCIAL
DESAFIANTE
Y TRASTORNO POR OPOSICIONISMO DESAFIANTE
OPOSICIONISTA
CIE-10 (1993)
DSM-III-R (1987)
DSM-IV (1994)
Al menos cuatro de los Al
menos
cinco Al menos 4 síntomas
síntomas
del
Trast. síntomas
durante
6 durante 6 meses
Dosicial, sin exceder dos meses
síntomas de 9 a 23
Frecentemente:
Frecentemente:
Por tanto, especialmente:
1.Se encoleriza
1.Pierde la paciencia
2.Discte con adltos
2.Discte con los adltos
1.Rabietas constantes
2.Discsiones con adltos 3.Desafía o rechaza las 3.Desafía y rechaza reglas
4.Molesta a los demás
3.Provocadores
y reglas de los adltos
4.Molesta a los demás
5.Acsa o reprocha a los
desafiantes
4.Molestias deliberadas a 5.Acsa o reprocha a los demás ss propios errores
personas
demás ss propios errores 6.Se molesta fácilmente
5.Clpa a otros de ss 6.Se molesta fácilmente
7.Colérico y resentido
faltas
7.Está colérico y resentido 8.Rencoroso
o
6.Qisqilloso e irritable
8.Es
rencoroso
o reinvindicado
7.Enfadado o resentido
reivindicativo
8.Carácter
rencoroso
y 9.Reniega o es obceno en
vengativo
el lengaje
9.Mentiroso e incmplidor
--Estos síntomas están
ordenados
de
forma
decreciente en relación a
su poder discriminativo
En tercer lgar, los niños disociales peden ser mentirosos, irresponsables y
tramposos con el único objetivo de consegir ss propósitos. También peden
ser capaces de robar calqier objeto valioso sin recrrir a la violencia o de
entrar sin atorización en na casa, sar n coche o na bicicleta de otro
deño.
Por último, destacar la violación de las normas mediante el incmplimiento
reiterado de calqier regla familiar o escolar. Así, no respeta los horarios
noctrnos de velta a casa, hace "novillos" en el colegio...
El conjnto de síntomas descritos en el DSM-IV coinciden con los referidos en
la CIE-10 y amplía la lista del DSM-III-R de 13 a 15 síntomas potenciales. Los
dos nevos síntomas qe aparecen en el DSM-IV y en la CIE-10 son: "a
mendo se brla, amenaza o intimida a otras personas" y "abandono del hogar
por la noche al menos en dos ocasiones mientras vive con ss padres o na
vez si tarda tiempo en volver" (DSM-IV).
Los trast. de condcta presentan algnas diferencias en canto al sexo, de
manera qe en los varones es más frecente encontrar condctas agresivas y
violentas, mientras qe en las niñas son típicos los incmplimientos
normativos, así como el inicio más tardío, en la adolescencia, de la clínica.
El aspecto clínico más llamativo de estos niños, y qe sele ser el qe provoca
la demanda de asistencia especializada, es la agresividad, la violencia qe
pede manifestarse de diversas formas y dirigirse contra los familiares,
conocidos, los animales o calqier objeto próximo. Es frecente qe
ridiclicen y se brlen de los demás, inslten o amenacen inclso con armas o
qe estén siempre forcejeando y peleándose con otros chicos.
En los casos más graves predominan las mestras de creldad hacia la gente y
los animales, las condctas destrctivas rompiendo o incendiando coches,
viviendas o calqier otra propiedad ajena y, también, mantienen na
actividad sexal promisca y cargada de violencia.
Es habital qe estos niños prodzcan n gran sfrimiento a ss familiares y a
las personas de s entorno qienes selen responder castigándoles
severamente. Por desgracia, los castigos sólo consigen reforzar las condctas
maladaptativas del niño al sentirse más abandonado o aislado socialmente.
Anqe aparentemente se mestran con na actitd provocadora y n carácter
arrogante o egocentrista, en ocasiones es fácil encontrar detrás de esta
barrera na baja atoestima e intolerancia a la fstración. También, podemos
observar síntomas de ansiedad, depresión y abso de alcohol o de otras
drogas. Más raramente se asocian síntomas psicóticos o retraso mental.
La relación entre el trast. de condcta y el trast. oposicionista-desafiante no
está sficientemente clasificada. Clásicamente, se aceptaba qe el trast.
Oposicionista predecía y desembocaba en n trast. de condcta, probando la
íntima relación entre no y otro trastorno. En esta línea, la CIE-10 clasifica al
trast. oposicionista como n sbtipo dentro del trast. disocial o de condcta.
Sin embargo, algnas evidencias indicarían qe se trata de dos trastornos
independientes de manera qe en el trast. oposicionista predominaría la
actitd provocadora y hostíl sobre las condctas destrctivas o sobre la
violación de los derechos fndamentales de los demás. Con esta segnda
interpretación se alinean las últimas ediciones del DSM de los trast. mentales.
Por último, ha sido ampliamente constatada la asociación del trast. de
condcta y el trast. hipercinético. A este respecto, cando se prodce la
comorbilidad, los síntomas hipercinéticos son anteriores en n número elevado
de casos al diagnóstico del trast. de condcta.
En resmen, la clínica del trast. de condcta anqe rica no es excesivamente
compleja. Sin embargo, la poca o nla colaboración del paciente drante la
conslta, las demandas poco realistas de cración por parte de los familiares y
la comorbilidad habital con otros procesos psiqiátricos dificltan el
diagnóstico de estos trastornos.
DIAGNOSTICO DIFERENCIAL
Teniendo en centa la especial dificltad en el tratamiento y el pronóstico
canto menos incierto de este trastorno, se revela de especial importancia na
valoración cidadosa y mltidisciplinar del niño y de ss allegados. No se
descidará el recabar información de la familia, de los edcadores y
profesores, tomando en consideración qe el pnto de vista de cada no de
ellos no es raro qe difiera sobremanera. Siempre seremos conscientes, de
qe na parte importante de estos niños o adolescentes, provienen de familias
profndamente defectosas en lo concerniente a las relaciones entre los
distintos miembros, no siendo infrecentes los absos, la excesiva rigidez y el
atoritarismo.
Una premisa importante a la hora de valorar estos pacientes es la de qe na
gran diversidad, por no decir casi todas las patologías psiqiátricas del niño
peden manifestarse como condctas antisociales: psicosis, depresión,
trastornos del aprendizaje. Otro dato a señalar es el gran solapamiento de esta
entidad con otras, especialmente el trastorno de hiperactividad con déficit de
atención (T.D.A.H.). Esto ha llevado a qe diversos atores engloben a ambos
dentro de na misma entidad nosológica.
Desgraciadamente, en mchas ocasiones, otros trastornos concomitantes
pasarán desapercibidos dado el rechazo qe con frecencia estos pacientes
provocan en el personal sanitario; a mendo se les tilda de "niños malos" y se
obvian na serie de exploraciones casi siempre necesarias. Es de destacar qe
cando más graves sean los síntomas del trastorno de condcta, más
probabilidad habrá de evidenciar factores orgánicos o psiqiátricos imbricados
en la etiología del cadro.
Tomando en centa estas premisas, nestros pasos se encaminarán a
descartar otro tipo de procesos potencialmente tratables qe, o bien se
encentran claramente en la base de todo el problema, o bien actúan como
factores de vlnerabilidad.
Enfermedades psiquiátricas
Trastornos psiqiátricos como la esqizofrenia, trastornos afectivos, trastornos
delirantes, trastorno límite de la personalidad, qedan a veces enmascarados
por el carácter profndamente pertrbador de los síntomas del trastorno de
condcta.
En lo referente a los síntomas psicóticos, no es raro qe condctas agresivas
escondan na sintomatología delirante o alcinatoria. Hay niños qe al sentirse
amenazados o insltados por "voces", responden de forma agresiva pegando o
insltando a otros niños qe se encentren en s proximidad. De hecho, no
de las mayores problemas a la hora de valorar estos síntomas es la tendencia
de estos niños a esconder spestas alteraciones sensoperceptivas. Estos
pacientes, con frecencia, prefieren pasar por malos antes qe por locos, por
lo qe al indagar estos aspectos lo haremos de na forma más o menos
encbierta y teniendo en centa la edad del niño. Por ej.: pregntas como: ¿te
ha ocrrido algo extraño en los oídos?, ¿te han jgado ts ojos algna broma
pesada?,
etc...,
tendrán
más
probabilidades
de
ser
respondidas
afirmativamente.
Trastornos afectivos son a mendo diagnosticados en niños con condctas
antisociales o hiperactividad. Problemas emocionales coexisten con el
transtorno de condcta en n limitado grpo de niños bastante alterados. Así,
estdios como el de Kovacs et al. (1984) (18) en niños deprimidos ponen de
manifiesto esta asociación tanto en el T.C. como en el T.D.A.H. Un estdio
longitdinal de Anderson et al (1987) (18) sgiere qe los transtornos
emocionales en este grpo serían secndarios al trastorno de condcta, en
contraste con n estdio retrospectivo de Pig Antich (1982) (18), qien
encontró qe la depresión precede temporalmente a los problemas
condctales.
Enfermedades de tipo neurológico
Paralelamente a na exploración nerológica básica, pregntaremos al niño a
ss familiares sobre la presencia en el pasado de tramatismos qe pdieran
haber dejado algún tipo de secela, se le pregntará sobre eventales caídas
en bicicleta, golpes en el transcrso de jegos otras actividades..., nos
fijaremos en la presencia de cicatrices en cara y miembros, descartándose en
la medida de lo posible los antecedentes de absos en la infancia.
Cando n niño o joven haya cometido n acto aislado especialmente violento,
se indagará acerca de la presencia de síntomas qe pedan apntar a la
presencia de crisis psicomotoras, se le pregntará sobre si se ha sentido
confso, atrdido o somnoliento tras el acto.
Existe, sin embargo, bastante controversia en lo referente a la relación entre
condcta antisocial y alteraciones nerológicas. De existir na vlnerabilidad
de este tipo, normalmente no es detectada de forma inmediata, y, de hecho,
es extraño encontrar n joven antisocial reincidente con na lesión cerebral
evidente o con historia de frecentes episodios convlsivos no controlados. No
obstante, en pacientes con condctas seriamente deterioradas, tras na
cidadosa historia y examen, se evidenciarán signos no específicos y síntomas
indicativos de disfnción cerebral de algún tipo.
Relevantes al estdio de la relación de la lesión cerebral con los transtornos de
condcta son los estdios de condcta efectados en niños qe se sabe qe
sfren de lesión cerebral. No hay prebas claras de qe los epilépticos tengan
na personalidad característica y anqe la frecencia de psicopatología pede
ser mayor en ellos, especialmente en los qe sfren epilepsia del lóblo
temporal, faltan datos definitivos de cambios específicos en la personalidad y
la condcta.
Trastornos del aprendizaje y retraso mental
Son dos entidades a descartar especialmente, pero teniendo en centa qe la
mayoría de niños y jóvenes con estos trastornos no mestran condctas de
tipo antisocial. Dos entidades independientes al trastorno de condcta
mestran con él n importante grado de solapamiento:
Negativismo desafiante (N.D.)
Anqe la mayoría de los niños diagnosticados de N.D. en la infancia no
cmplirán en el ftro criterios de T.C., diversos atores consideran a esta
entidad como predecesora.
La diferencia más importante se basa en qe en el negativismo desafiante,
estos niños respetan los derechos personales de los demás. Según el DSM-IV
esta entidad pretende englobar a niños y jóvenes con comportamiento
destrctivo, pero qe no cmplen criterios de T.C., psicosis o trastorno
afectivo; de hecho calqiera de estos trastornos exclye al N.D. Así, anqe
comparten ciertos síntomas como las peleas y la intimidación, parece ser qe
difieren en canto al grado de afectación del niño, etiología y pronóstico.
Anderson et al (1987) (18) encontraron qe el desbordamiento familiar era
mayor en los pacientes diagnosticados de T.C. qe en los niños desafiantes,
postlando qe el N.D. sería el extremo más leve del espectro del trastorno de
condcta.
Trast. por déficit de la atención-hiperactividad (T.D.A.H.)
Si bien es cierto qe el T.C. conlleva las características necesarias para
etiqetarlo como na entidad independiente, como es la claridad y fiabilidad de
los síntomas, la asociación replicable de éstos, la distribción coherente de los
casos, y la validez discriminatoria y predictiva, el concepto de T.C. posee cierta
debilidad qe lo hace difícil de manejar (Rtter, 1987) (11). Es n grpo
heterogéneo, no bien sbdividido, y de hecho varios atores desconfían de la
separación entre T.D.A.H. y T.C. Esto podría explicar la diferencia diagnóstica
de estos dos trastornos entre los E.E.U.U., donde el diagnóstico de
hiperqinesis es formlado mcho más frecentemente qe el de trastorno de
condcta, ocrriendo lo contrario en Gran Bretaña. En este último país a la
hora de catalogar a n niño como hiperqinético hay na mayor tendencia a
centrar el diagnóstico en la speractividad severa y las alteraciones de
condcta, no exclyen a los pacientes con marcados deterioros nerológicos y
aparece n alto porcentaje de los diagnósticos en retrasados mentales. En
E.E.U.U. el síndrome hiperqinético es separado de los trastornos de condcta,
se refiere a niños con inteligencia normal o ligeramente retrasados, y centran
más el diagnóstico en el déficit de atención (Thorley, 1984) (19).
En n trabajo de Sadberg, Wisselberg y Schaffer, 1980 (11), se valoró la
existencia de hiperactividad y trastornos de condcta sobre na mestra de
385 niños con condctas alteradas, encontrando qe el 29.9% de los casos
eran mixtos (hiperactivos más T.C.), 15.3% mostraban hiperactividad pra y
n 6% n T.C. pro, siendo el resto de difícil clasificación.
Thorley (1984) (19) en n intento de diferenciar n poco más claramente
ambos trastornos, mostró qe los niños hiperqinéticos son distingibles de
controles validados de T.C. Comparó a 73 niños diagnosticados de
hiperqinéticos con otros tantos de trastorno de condcta en Inglaterra.
Encontró diferencias entre ambos grpos, sobre todo en lo referente a los
síntomas qe eran más frecentes entre los niños hiperqinéticos, como era
na más pobre respesta emocional drante el examen, na mayor
desinhibición social, jnto a alteraciones en la articlación y en algnos items
qe describen la falta de atención y la hiperactividad. Entre el grpo de los
diagnosticados de transtorno de condcta eran más frecentes las peleas,
agresiones y robos con intimidación.
Parece claro, por lo tanto, qe el solapamiento entre ambos trastornos es
marcado; por encima del 60% de niños de na mestra clínica con no de los
trastornos, tienen el otro (Stewart et al, 1984) (11). Taylor et al. (1986) (11)
halló qe na mestra clínicamente referida como hiperactiva, podría ser
distingida de niños agresivos-desafiantes porqe los niños hiperactivos son
más peqeños, tienen n desarrollo cognitivo más pobre y mayores anomalías
de desarrollo nerológico, mientras qe los niños desafiantes tienen mayor
deterioro de las relaciones familiares y entornos sociales más adversos.
En n estdio epidemiológico llevado a cabo por McGee et al. (1984) (11) se
compararon niños hiperactivos con niños con T.C., con niños con ambos
diagnósticos, no encontrándose diferencias en factores de base como el
estats socioeconómico, historia perinatal y relaciones familiares.
Algnos atores como Fergson y Rapoport (1987) han hecho n acercamiento
a la validación biológica de ambas entidades. Algún posible marcador biológico
tal como anomalías congénitas mínimas, signos nerológicos leves y riesgo pre
y perinatal podrían estar asociados estrechamente tanto a al T.C. como a la
hiperactividad.
CURSO Y PRONOSTICO
A la hora de establecer n pronóstico, no podremos olvidar qe cada niño o
adolescente con trastorno de condcta es n mndo aparte, con n conjnto
de vlnerabilidades qe moldearán el cadro sintomático. Parece claro, sin
embargo, qe las familias de nivel socioeconómico más bajo y con relaciones
en las qe predomina la discordia, se beneficiarán en menor medida de las
estrategias de tratamiento qe otras familias más estables.
Esta heterogeneidad hace difícil qe n sólo programa de tratamiento se
mestre útil en todos los casos. Así, programas de modificación de condcta,
psicofármacos, abordajes psicodinámicos, tienen a veces el inconveniente de
asmir qe los niños con trastornos de condcta son n grpo homogéneo. No
será el mismo el abordaje de n niño con trastornos del aprendizaje
sobreañadidos, de otro con falsas percepciones de índole paranoide, o de n
tercero con eventales déficits cognitivos o trastornos nerológicos.
Uno de los aspectos qe frecentemente ensombrece el pronóstico es la
limitación en el tiempo de los recrsos disponibles (residencias, planes para la
edcación de los padres), mientras qe por lo general, los factores de
mantenimiento actúan de forma crónica.
A pesar de ello, es esperable n ben pronóstico en los trastornos de condcta
leves, en los qe no hay psicopatología coexistente, y con n fncionamiento
intelectal normal. Serán los niños con condctas antisociales de inicio
temprano los qe selen mostrar n número mayor de síntomas y en los qe
es predecible n peor pronóstico dada la mayor frecencia de aparición de
otras alteraciones en el ftro.
El trastorno de condcta recorrerá n crso prolongado a lo largo de la niñez.
Ningún tratamiento en concreto se ha mostrado especialmente eficaz en lo
referente a la mejora del pronóstico a largo plazo. No obstante, este
pesimismo no deberá llevar a na disminción de la atención al paciente, y se
intentará en lo posible mejorar los factores familiares y sociales adversos.
Uno de los mayores riesgos qe peden ensombrecer el pronóstico es la
aparición de n trastorno de personalidad en la edad adlta. Un porcentaje alto
de estos niños desarrollarán en el ftro comportamientos antisociales, abso
de alcohol y na elevada tasa de admisión en hospitales psiqiátricos. Robbins
(1960) (21) demostró la alta incidencia de novillos, robos y fgas de casa en
los hijos de estos pacientes, y sólo el apoyo familiar, periodos cortos en prisión
y el matrimonio con n cónyge estable demostraron ser beneficiosos.
Mchas son las complicaciones de este transtorno, na de las más frecentes
es el abso de sstancias. Robins y Price (1991) (21) señalaron qe los
pacientes con trastorno de condcta y qe sbsigientemente desarrollaron n
trastorno por ansiedad eran más proclives al abso de sstancias. Otras
complicaciones serían el fracaso escolar, prostitción e inclso sicidio y
homicidio. El número y variedad de los síntomas, s persistencia en el tiempo
y el tipo de sitaciones en las qe el individo se ve enfrentado con la ley,
inflirán en la aparición en el adlto de n trastorno antisocial de la
personalidad.
En n estdio retrospectivo en 78 pacientes tras 20 años de haber sido
diagnosticados, Storm Mathisen y Vaglm (1994) (21) encontraron qe el 47%
no padecían ningún trastorno del eje I tras este tiempo, 25% padecían n
trastorno por ansiedad y 25% abso de sstancias; 33% cmplían criterios de
trastorno antisocial de la personalidad.
De estos estdios pede dedcirse qe de n grpo de pacientes
diagnosticados en la infancia de T.C., n sbgrpo de ellos continarán s
actividad antisocial en la edad adlta, mientras qe otros padecerán trastornos
psiqiátricos más o menos severos. No obstante, mchos de estos niños son
capaces de consegir na bena adaptación en la vida adlta, no qedando
clara a la postre la inflencia del tratamiento a largo plazo.
TRATAMIENTO
Debido al carácter heterogéneo de la etiología y la clínica del trastorno de
condcta, no existe n tratamiento exclsivo del mismo.
Para na elección terapética adecada es fndamental considerar el cadro
como n proceso crónico en la infancia y tener en centa las características
individales, familiares y sociales del paciente. El tratamiento pede estar
orientado hacia el niño, los padres, la familia completa o ir encaminado a la
inclsión del paciente en programas edcativos y recreativos comnitarios. La
terapia individalizada del niño sele ser insficiente, ya qe deben
considerarse otros factores como son la dinámica familiar, las relaciones con
otros niños, el rendimiento escolar, la sitación socioeconómica familiar y el
entorno social.
Este complejo sistema exige la colaboración de profesores, psicólogos y
trabajadores sociales con el clínico.
Existen diferentes modelos de intervención terapética: tratamiento
amblatorio, hospitalización o ingreso en residencias. Así pes, el tratamiento
debe tener n carácter mltidisciplinario (Grizenko et al. 1993) (7) y
encaminarse a disminir la implsividad e irritabilidad, reforzar los
sentimientos de segridad y na imagen personal adecada del niño, favorecer
la expresión verbal de los conflictos, mejorar los déficits específicos del
aprendizaje y mostrar al adolescente el sfrimiento qe generan en los demás
ss condctas desajstadas.
Los tratamientos más frecentes son terapias comnitarias, entrenamiento de
los padres, terapia familiar, entrenamiento en habilidades sociales y resolción
de problemas y tratamiento farmacológico.
TERAPIA COMUNITARIA
El objetivo de este modelo terapético es evitar la estigmatización de los
pacientes e integrarlos en los grpos de niños sanos (Fleischman and Szykla,
1981). Entre las actividades qe se promeven destacan los jegos, deportes,
música y talleres ocpacionales. Estos programas benefician al niño
proporcionando incentivos para la condcta social adecada y ofreciendo
escapes apropiados para ss energías y ambiciones. Tienen la ventaja de qe
permiten el tratamiento de n gran número de pacientes, anqe deben ser
adaptados a las necesidades de cada niño en particlar, ya qe sólo resltan
eficaces si el paciente se mestra interesado por la actividad.
Existen varios estdios qe evalúan los resltados de esta intervención
terapética como positivos, tanto tras la finalización de la terapia como en n
segimiento de n año tras la misma (Feldman et al. 1983) o en n
segimiento de tres años (Offord and Jones, 1983; Jones and Offord 1989)
(4).
El éxito del tratamiento está en fnción de dos factores claves: 1) la
experiencia previa y capacidad del personal, qe debe ser seleccionado
cidadosamente y, 2) la presencia de compañeros no patológicos en los
grpos.
ENTRENAMIENTO DE LOS PADRES
Es no de los recrsos mas tilizados, apoyado por nmerosos estdios (Bam
and Forehand, 1981; Patterson et al. 1982; Kazdin, 1985, 1987) (4). El
terapeta comienza por obtener la confianza de los padres, informarles sobre
la natraleza de la mala condcta de s hijo, disipar los sentimientos de
clpabilidad y averigar las fentes de ansiedad paternas tratando de
eliminarlas.
Las actitdes edcativas de los padres y el tipo de interacción qe establecen
con el hijo contribyen en mchos casos a la instaración y afianzamiento de
los trastornos de condcta. Los padres tienden a absar del castigo y al mismo
tiempo carecen de na actitd firme y coherente frente al comportamiento del
hijo. Critican s condcta, formlan jicios negativos, caen en explosiones de
violencia y ponen castigos desmesrados qe lego no cmplen.
Es fndamental qe los padres entiendan qe la atoridad, la firmeza y la
coherencia son actitdes edcativas imprescindibles para aydar al niño
(Rtter, 1979) (7). Se entrena a los padres en el manejo de sitaciones
graves, como condctas destrctivas o estallidos de cólera y sitaciones mas
leves como la desobediencia, peleas y actitdes brlescas. El método instrye
a los padres en el so del referzo positivo para condctas ajstadas y del
castigo leve, no violento (pérdida de privilegios, disminción del tiempo de
recreo...) en el caso de infracciones.
Este método es eficaz, sobre todo, para padres de preadolescentes y cando el
programa tiene na dración de cincenta horas como mínimo. Los dos
factores claves para el éxito del tratamiento son: 1) la motivación paterna para
la cmplimentación del tratamiento y para traspasar lo aprendido en las
sesiones de terapia a las sitaciones en las qe ss hijos mestran condctas
agresivas y desajstadas (Lochman et al. 1984), y 2) la adecación de las
expectativas paternas a las posibilidades reales del hijo, con tolerancia a las
sitaciones en las qe el grado de desafío del niño sea my elevado y la
capacidad para percibir oportnidades qe sean ssceptibles de n referzo
positivo.
TERAPIA DE FAMILIA
Anqe se han desarrollado na gran variedad de técnicas de intervención
familiar no están avaladas por estdios rigrosos. En líneas generales, esta
intervención tiene como objetivo la modificación de los patrones
desadaptativos de interacción y comnicación entre los miembros de la familia.
Entre estos patrones se inclyen la falta de apoyo, clpabilización y
aislamiento de algún miembro concreto. La colaboración de la familia no es
siempre na tarea fácil, ya qe en mchos casos se trata de padres con nivel
económico, social y cltral deficientes, qe padecen a s vez trastornos
psiqiátricos y en ocasiones ni siqiera existe familia.
ENTRENAMIENTO EN HABILIDADES SOCIALES Y RESOLUCION
DE PROBLEMAS
Es n método en age drante la última década, fndamentado en la
capacidad del niño para reconocer y resolver las sitaciones conflictivas
(Kendall and Braswell, 1985) (18).
Mediante esta intervencion se potencian las habilidades sociales y la
sensibilidad interpersonal de los pacientes con trastornos condctales. Es n
proceso activo en el qe el terapeta ayda al paciente a resolver conflictos
reales o simlados, analizando los problemas con el objetivo de desarrollar na
variedad de solciones alternativas. A través de técnicas de role-playing,
lectra o reportajes reales, los niños progresivamente incrementan s
repertorio de respestas socialmente adecadas. Obviamente para n
resltado beneficioso es necesario na actitd colaboradora por parte del
paciente. Esta modalidad esta especialmente indicada en adolescentes
mayores con trastornos condctales severos (Gerra and Slaby, 1990) (4).
Tanto el entrenamiento paterno como los grpos de habilidades sociales y de
resolción de problemas son técnicas complementarias y la combinación de las
mismas en el tratamiento de estos trastornos ha demostrado ser my eficaz
(Olwes, 1991; Trembay et al. 1990; Robins and Earls, 1986) (18).
TRATAMIENTO FARMACOLOGICO
El so de medicación esta indicado cando en el contexto del trastorno de
condcta existan síntomas ssceptibles de mejoría con fármacos psicoactivos.
Neurolépticos
Los antipsicóticos son eficaces en el control de algnos síntomas del trastorno
de condcta, como la agresividad y violencia. Entre el gran número de
nerolépticos qe peden ser tilizados, el haloperidol es el más estdiado en
niños y adolescentes.
La dosis aconsejada es de 4-16 mg/día. Presenta n número importante de
efectos secndarios como sedación leve, afectación cognitiva, síntomas
extrapiramidales y discinesias tardías. Debe prestarse atención a la posible
aparición de acatisia, qe pede ser confndida con hiperactividad, ansiedad e
irritabilidad y a los efectos acinéticos del neroléptico, qe peden ser
considerados como na respesta clínica positiva. Debido a estos efectos
adversos es aconsejable sarlos cando exista na indicación clara y hayan
fracasado otros fármacos y se retirarán cando sea clínicamente posible.
Litio
Este tratamiento debe ser valorado en niños con alteraciones del
comportamiento sobre n trastorno bipolar de base y en aqellos con
trastornos condctales "per sé" qe presenten condctas destrctivas,
estallidos de violencia, irritabilidad y agresividad marcada. El litio tiene na
efectividad similar a la de los nerolépticos en la mejoría
interfiere menos en el fncionamiento diario del paciente,
en canto a la aparición de efectos extrapiramidales. No
efectos secndarios a nivel endocrinológico, renal,
hematológico.
de la agresividad e
siendo más segro
obstante, presenta
neromsclar y
Otros fármacos
Los anticonvlsivantes están claramente indicados en el tratamiento de los
niños con problemas condctales en los qe se detecta disfnción del lóblo
temporal otras formas de epilepsía. También han demostrado ser eficaces en
algnos pacientes sin anomalías electroencefalográficas. El fármaco mas
tilizado de este grpo es la carbamacepina.
Los antidepresivos son beneficiosos en los casos en los qe existe
sintomatología afectiva jnto a los trastornos condctales.
Por último, el propanalol también ha sido tilizado con éxito en el control de la
implsividad y condctas explosivas.
CONCLUSION
La tilización de n sólo enfoqe en el tratamiento de estos trastornos redce
la posibilidad de resltados positivos, por lo qe es conveniente organizar na
intervención reglada.
La decisión de qe método es el idóneo depende del grado de severidad o
peligrosidad de la sintomatología y del modo de fncionamiento y grado de
apoyo de la familia y comnidad. Anqe la mayoría de los niños con
trastornos de condcta peden ser tratados en régimen amblatorio, es no de
los diagnósticos más frecentes en las nidades hospitalarias de psiqiatría
infantil y en residencias (Kashani and Cantwell, 1983) (16).
La admisión hospitalaria está indicada en los sigientes casos: para realizar n
diagnóstico diferencial, establecer la presencia de otros trastornos
psiqiátricos, controlar de modo inmediato las condctas agresivas y en caso
de mala evolción amblatoria. El ingreso ofrece la posibilidad de na
observación extensa del niño y permite iniciar na intervención
mltidisciplinaria con mayor control qe en el paciente amblatorio. El
tratamiento en residencias está reservado para niños y adolescentes con
trastornos severos qe reqieran manejo intensivo y a largo plazo.
BIBLIOGRAFIA
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7. USO Y ABUSO DE ALCOHOL Y SUSTANCIAS PSICOTROPAS.
CIRCUNSTANCIAS
CLINICAS
ESPECIALES:
URGENCIAS,
SUICIDIO, EL NIÑO MALTRATADO, DIVORCIO, EMBARAZO.
Autor: A.L. Travé Rodríguez
Coordinador: I. Avellanosa Caro, Madrid.
USO Y ABUSO DE ALCOHOL Y SUSTANCIAS PSICOTROPAS
Algnos expertos opinan qe nos encontramos en la fase de declinación de na
epidemia de consmo de drogas qe comenzó hace alrededor de treinta años
(1). No obstante, el abso de sstancias en adolescentes continúa siendo n
problema mayor de sald pública. Los adolescentes están más expestos al
so de sstancias por motivos no médicos, teniendo en centa entre otros
factores s característica negación de riesgos, la presión ejercida por
individos de s misma edad y las circnstancias propias de na época de
cambio, separación e individación en la familia. Esto tiene na importancia
aún mayor si se tiene en centa qe el mejor predictor de abso de sstancias
posterior es la precocidad de la edad de iniciación al consmo (2).
Por otro lado, la adolescencia se está convirtiendo en na edad de especial
riesgo para el contagio de la infección VIH (3).
Anqe la definición del abso de tóxicos en adolescentes no es compartida
por todos los atores, la más radical (tolerancia cero) considera qe calqier
so de sstancias psicoactivas por adolescentes, exceptando el qe se haga
bajo spervisión médica, constitye abso (2).
En nestro país reviste na especial importancia el papel del difndido
consmo de alcohol. En palabras de R. Cavero (4), "sobre n fondo de
toxicomanías endémicas y tradicionales (en España sería el alcoholismo) ha
aparecido n consmo de otros tóxicos con carácter epidémico e inicio en la
adolescencia". Se ha difndido ampliamente el consmo de tóxicos entre los
15 y los 24 años, tal como se recoge en la Tabla 1. Tiene particlar interés la
precocidad y la extensión del consmo de alcohol entre la población infantil y
adolescente. En na encesta realizada entre estdiantes de séptimo de EGB,
casi el 85% de la mestra había probado el alcohol en algna ocasión, na
qinta parte refería haberse intoxicado al menos na vez y el 2,5% lo bebía
diariamente (5). La preocpación qe estos datos podrían generar es menor si
se tienen en centa resltados recientes qe informan de na evolción
favorable de algnos parámetros relacionados con el consmo de alcohol y
tabaco (6).
Tabla 1 NIVELES DE EXPERIENCIA CON DROGAS
15 a 24 años
15 a 29 años
Cannabis
28,8%
29,5%
analgésicos
3,4%
Anfetaminas
6,2%
Alcinógenos
4,8%
Cocaína
3,1%
Barbitúricos
2,5%
Opio
1,1%
Heroína
1,8%
1,6%
Inhalantes
1,4%
1,9%
Ningna
(R. Cavero,1992) (4)
69,6%
7,8%
(INJUVE,1993)(6)
No es específica del tema la amplia diversidad de opiniones qe los expertos
albergan acerca de la génesis de la condcta adictiva. Frente a aqellos qe
piensan qe se relaciona de forma directa con factores sociales y
medioambientales, otros se han esforzado en detectar la psicopatología
sbyacente. En este sentido, se ha señalado la comorbididad del abso de
sstancias con trastornos afectivos, condcta antisocial, trastorno por déficit
de atención con hiperactividad y trastornos de ansiedad (7). Los índices de
psicopatología parecen ser altos entre los consmidores de tóxicos. Los
síntomas afectivos parecen predominar en el sexo femenino, mientras los
trastornos de condcta lo hacen en el masclino (3).
Otros datos apoyan el papel etiológico de la transmisión familiar en el abso de
sstancias, lo qe llevaría al señalamiento de familias de riesgo para la
adopción de estrategias preventivas (8).
Los niños qe tienen mejores niveles de comnicación con ss padres
presentan n riesgo menor de inicio al consmo de alcohol y tabaco drante la
adolescencia, de modo qe na adecada relación con los padres parece
representar na protección contra el abso de sstancias (9). La frecencia de
consmo entre amigos y compañeros se relaciona con la frecencia de so de
drogas y alcohol (10). Mientras la inflencia parental decrece con la edad, la de
los amigos parece mantenerse.
Tiene especial importancia como predictor del so de alcohol entre los
adolescentes la cantía del consmo de ss padres. Los hijos de alcohólicos
parecen representar n grpo de riesgo especialmente elevado (11).
Se está prodciendo n cambio en los patrones de abso de tóxicos entre
adolescentes y jóvenes adltos. Los datos relativos a la extensión del problema
son a mendo confsos y contradictorios; los datos americanos sobre el
periodo 1980-1990 apntan hacia na disminción importante del so de
alcohol, tabaco y cannabis (1).
Se señala n importante y alarmante amento del so de drogas entre los my
jóvenes y n descenso en la edad de inicio del consmo (12, 13).
En canto a las creencias relativas al peligro qe conlleva el so de drogas, se
observa en EEUU na disminción de la creencia en la peligrosidad de la
cocaína, frente a n amento de la concepción de peligrosidad del cannabis.
Los estdios españoles ofrecen como resltado n bajo nivel de creencia en la
peligrosidad del cannabis frente a otras drogas (6).
En estdios americanos realizados en escelas secndarias, los tóxicos más
sados eran alcohol, tabaco y cannabis, segidos por cocaína y psicodélicos; la
heroína sólo era sada por na peqeña minoría. El periodo de más alto riesgo
para la iniciación en el consmo de tabaco y alcohol alcanzaba s máximo a los
18 años. Por el contrario, la iniciación a la cocaína es posterior. El so de
cannabis y otras drogas ilícitas representa n estadío posterior en la evolción
del paciente qe absa de tóxicos, qe sele comenzar con sstancias
socialmente aceptables para los adltos. Existe así na progresión en el so de
drogas desde la adolescencia hasta la edad adlta, desde el so de al menos
na droga legal, alcohol o tabaco, hasta el cannabis, y desde éste a otras
drogas ilícitas o a fármacos psicoactivos de prescripción. Una progresión
directa desde el no so de ningna sstancia a las drogas ilícitas es my rara.
No obstante, este modelo pede ser diferente en forma de iniciación a la
cocaína y las drogas de diseño.
En este sentido, jegan n papel importante los consmos de alcohol y tabaco,
como agentes "disparadores"; al parecer, el tabaco tiene mayor capacidad de
inflencia qe el alcohol (3). El amento del consmo de tabaco y alcohol
amenta la posibilidad de consmo de sstancias ilícitas.
El inicio del hábito tabáqico sele ser anterior a los 20 años; en na mestra
española, la edad media de iniciación se sitaba en los 17, y era algo anterior
en varones (14). Nmerosos estdios apoyan la afirmación de qe n
comienzo precoz del consmo de tabaco es n factor predictor del abso de
tóxicos drante la adolescencia (15). En encestas españolas, se observa n
incremento palatino del número de cigarrillos fmados cada día al amentar
la edad, y qe las mjeres fman más qe los varones hasta los 20 años,
ocrriendo lo contrario en edades posteriores; parece haberse prodcido n
cambio en la tendencia de la evolción del consmo, de forma qe el número
de adolescentes qe se inician al tabaqismo ha disminido de forma
importante (Tablas 2 y 3) (6).
Tabla 2 RELACION CON EL TABACO POR
Fumador Ex
Esporádico
fumador
Total 41,5
8,7
11,3
15/16 17,8
3,9
15,1
años
17/19 34,1
6,1
16,5
años
20/24 46,2
8,0
9,8
AÑOS
25/29 51,7
13,0
8,0
AÑOS
Fente INJUVE, 1993 (Comas).
EDAD (%)
No
fumador
38,3
63,2
Tabla 3. EVOLUCION DEL TABAQUISMO
1980
1985
1988
15/17
51,5
48,6
28,1
años
18/20
66,0
67,5
54,2
años
21/24
67,0
66,4
años
25/29
61,3
años
JUVENIL POR GRUPOS DE EDAD
1993
17,8
43,3
35,7
27,0
34,1
46,2
51,7
Las comparaciones entre los hábitos etílicos en los diferentes países eropeos
mostraban tradicionalmente n mayor consmo de vino en las zonas
meridionales. En las más recientes se detecta na tendencia al amento del
consmo de cerveza entre los más jóvenes, mientras se mantiene el de vino
entre los mayores. (16) Una encesta española mestra qe se ha prodcido
n marcado amento del número de jóvenes qe se mantienen total o
parcialmente abstemios (36,4%), anqe el 50% sige siendo bebedor
habital (Tabla 4); estos datos implican na importante redcción del número
de bebedores adolescentes en los últimos años. Es interesante señalar qe la
disminción del número de bebedores no ha sido acompañada por na
redcción de la cantidad de alcohol consmida, de forma qe ésta se ha
incrementado por parte de los qe sigen bebiendo (n 18% de jóvenes son
considerados grandes bebedores). El patrón habital de bebida sige
correspondiendo al de fin de semana (6).
Tabla3. EVOLUCION DEL TABAQUISMO JUVENIL POR GRUPOS DE EDAD
15/16 17/19 20/24 25/29
años
Nnca ha probado
8,5
En la actalidad no bebe
37,2
Sí bebe, pero no en el último 9,3
mes
Bebió en el último mes, pero no 14,7
en la última semana
Bebió en la última semana
29,8
Fente :INJUVE,1993 (Comas)
3,4
25,7
5,3
2,0
20,2
6,5
2,9
22,4
5,1
18,4
15,9
14,3
46,9
55,4
55,3
Los consmos de cannabis, heroína e inhalantes parecen haberse estabilizado
en los últimos años; estos últimos selen ser tilizados casi exclsivamente
por los adolescentes. Un fenómeno qe debe ser señalado es la irrpción en el
mercado de las llamadas drogas de diseño. Las Tablas 5 y 6 aportan más
información sobre los niveles de consmo de estas sstancias entre
adolescentes y jóvenes.
Tabla 5. NIVELES DE EXPERIENCIA POR DROGAS, SEXO Y EDAD
TOTAL Varones Mujeres 15/16
17/19
20/24
años
años
años
Cannabis 29,5
37,0
21,9
13,6
21,5
32,9
Cocaína
7,8
11,6
3,9
1,9
3,4
8,7
Heroína
1,0
2,6
0,6
0,3
1,7
Crack
0,3
0,3
0,3
0,3
0,3
Drogas
4,3
6,3
2,4
1,6
2,5
5,7
diseño
Speed
4,8
7,5
2,1
1,9
3,4
6,2
Inhalantes 1,9
3,2
0,7
1,9
1,1
2,7
Fente: INJUVE, (1993) (6)
Tabla 6. USUARIO HABITUAL POR DROGA, SEXO Y EDAD
TOTAL Varones Mujeres 15/16
17/19
años
años
Cannabis 7,2
10,8
3,5
5,0
6,4
Cocaína
2,0
3,3
0,7
0,4
1,7
Heroína
0,4
0,7
0,1
0,3
Crack
0,1
0,1
Drogas
1,1
1,6
0,6
0,8
1,1
diseño
Speed
1,3
2,1
0,4
0,8
1,1
Inhalantes 0,3
0,5
0,1
0,8
0,6
Fente: INJUVE, (1993) (6)
25/29
años
38,1
12,3
3,1
0,5
5,3
5,6
1,7
20/24
años
9,3
2,5
0,3
1,8
25/29
años
6,3
2,4
0,7
0,3
1,0
1,5
0,3
0,9
-
También se ha incrementado en España la incidencia de abso de cocaína, lo
qe tiene na serie de graves consecencias sociales, académicas y
económicas. Algnos datos apoyan na mayor difsión de s consmo
respecto a la heroína, y n amento del so combinado de ambas sstancias.
Todo n cortejo de problemas somáticos y psíqicos pede acompañar al
consmo de cocaína en estas edades. Sin embargo, los problemas sanitarios
relacionados con la cocaína (valorados según tratamientos solicitados, visitas a
rgencias) sigen siendo my inferiores a los provocados por los opiáceos
(17).
El so disfncional de drogas asociado con problemas psicológicos sele
caracterizarse por n incremento en las dosis y el so de más variedades de
sstancias legales e ilegales, así como por na iniciación precoz y la asociación
con otras condctas disfncionales. El so de tóxicos drante la adolescencia
predice el so en la edad adlta (15).
El tratamiento del abso de sstancias en adolescentes debe dirigirse tanto al
propio abso como a los problemas sbyacentes, tales como trastornos
psiqiátricos, dificltades de aprendizaje, dinámica familiar, conflictos
psíqicos y circnstancias del desarrollo del adolescente (12). Un tratamiento
adecado condcirá a n reajste del estilo de vida en general, y no se
contentará con paliar los síntomas de abstinencia. En la actalidad no existen
recrsos dedicados específicamente al tratamiento de estos problemas en
adolescentes, anqe los expertos consideran qe no se deben aplicar los
modelos habitales de tratamiento sin las modificaciones oportnas. En el caso
de adolescentes, parece revestir na importancia especial la tilización de
técnicas de terapia familiar, asociadas a sesiones individales y grpales. La
patología familiar tiene na asociación mcho más estrecha con trastornos de
comienzo precoz y qe persisten en la adolescencia; en calqier caso, la falta
de consideración de dicha problemática pede hacer fracasar los intentos
terapéticos.
Anqe se ha afirmado qe la simple retirada del consmo spone en cierta
medida n cambio en el estilo de vida, no conviene descidar la necesidad de
enseñar estrategias de afrontamiento alternativas.
Las diversas modalidades de tratamiento conclyen qe el so de la
psicoterapia mientras el individo continúa absando de sstancias no sólo
carece de tilidad, sino qe pede prolongar el proceso adictivo.
Se recomienda qe los esferzos destinados a la prevención de las condctas
adictivas se centren en los individos entre 12 y 13 años. La casa primaria de
la iniciación a las drogas se relaciona con la inflencia social, por lo qe la
necesidad de s modificación se hace patente si se pretende na prevención
adecada.
Las estrategias terapéticas diseñadas según el modelo de Alcohólicos
Anónimos han mostrado los resltados más prometedores. Tiene importancia
atender a la prevención de recaídas posteriores al programa terapético (cyo
factor de riesgo más importante parece ser la presión social) y a la mejora de
las redes sociales disponibles (3).
El pronóstico del abso de sstancias en adolescentes se relaciona con la
precocidad de inicio al consmo y de los trastornos de condcta coexistentes,
mientras qe los trastornos emocionales parecen jgar n papel menos
importante (18).
CIRCUNSTANCIAS CLINICAS ESPECIALES
Urgencias
La rgencia psiqiátrica infantil es determinada por n deseqilibrio entre los
trastornos del comportamiento del niño y la capacidad de los adltos
cidadores para controlar la sitación. La crisis reslta así de n fallo en la
interacción del niño con s medio (19).
Las rgencias infantiles continúan siendo na minoría entre las rgencias
psiqiátricas atendidas en el hospital general, pero no por ello resltan menos
temidas por el profesional. La menor preparación del psiqiatra general para
atenderlas y la mayor necesidad de considerar motivaciones familiares de la
demanda y la fase del desarrollo psicológico en qe se prodcen, entre otros
factores, las convierten en n capítlo my especial de la rgencia en
Psiqiatría.
No obstante, en el marco de n progresivo incremento de la demanda de
atención psiqiátrica rgente, parece observarse n amento del número de
niños qe visitan la rgencia psiqiátrica, qe se presentan con na
psicopatología más severa (20).
La sitación de rgencia pede sponer n riesgo para la vida del niño. Se
inclyen aqí las condctas sicidas y atodestrctivas, la pérdida severa de
peso en trastornos alimenticios, el maltrato infantil y determinados cadros
confsionales y psicosis agdas.
Una de las sitaciones rgentes más frecentes consiste en la condcta
sicida, qe abordaremos en el sigiente apartado. Comprende alrededor de la
tercera parte de las rgencias psiqiátricas en estas edades (19).
En otras ocasiones el riesgo pede afectar a otras personas; es así en
comportamientos violentos o agresivos. En este terreno se deben mencionar el
comportamiento homicida en el adolescente y la piromanía.
Por otro lado, la intervención del psiqiatra pede ser solicitada ante
sitaciones de crisis familiar qe sponen n reto para la capacidad de
adaptación del niño: enfermedades o fallecimiento de n progenitor,
separación de los padres, graves problemas de relación entre ellos, etc.
La fga del hogar también implica n riesgo para el niño, anqe no siempre
responde a motivos patológicos. Peden comprenderse en el marco del
proceso de individación y separación, y se han relacionado con determinadas
constelaciones familiares.
El abso de alcohol y drogas determinan con frecencia la presentación de
pacientes en la rgencia psiqiátrica. En particlar, se ha señalado la
frecencia de iniciación reciente al consmo de cocaína (21), lo qe es preciso
considerar al atender rgencias psiqiátricas en adolescentes. Es my
frecente la petición de ingreso para inicio de cra de desintoxicación, lo qe
no constitye na rgencia psiqiátrica, por lo qe se recomienda no acceder a
las demandas del paciente o s familia. Son rgencias asociadas al consmo
de drogas, los cadros psicóticos tóxicos, las sobredosis y el síndrome de
abstinencia de barbitúricos, pero no el de opiáceos.
Sitaciones qe con frecencia reqieren intervención psiqiátrica de rgencia
corresponden a la denominada crisis del adolescente, inclyendo ideas o
intento de sicidio, consmo de drogas y alcohol, fracasos académicos,
conflictos legales, embarazo, aborto, fgas del domicilio familiar, trastornos de
la alimentación y psicosis (22). Las crisis adolescentes expresan con frecencia
problemas familiares, por lo qe la evalación sintomatológica y diagnóstica,
inclyendo el potencial sicida y abso de tóxicos, debe acompañarse de la
exploración de la dinámica familiar.
La hospitalización pede ser necesaria en sitaciones de riesgo sicida, pérdida
severa de peso en la anorexia y cadros fronterizos y psicóticos; algnos
atores la recomiendan en casos de abso de drogas intratables de forma
amblatoria. En otros casos, la separación del ambiente familiar pede hacer
aconsejable na estancia hospitalaria.
Suicidio
Las tentativas de sicidio del niño son raras comparadas con las del
adolescente; Ajriagerra (23,24) informa qe sólo el 10% de las tentativas de
niños y adolescentes acontecen antes de los 12 años, y n 4% antes de los 10
años. Las tentativas son relativamente frecentes entre los 10 y los 15 años
(29%), y alcanzan s máxima frecencia entre los 15 y 18 (67%). De este
modo, s frecencia parece amentar drante la pbertad, y se incrementa
progresivamente en los años adolescentes hasta alcanzar s acmé a los 23.
Recientemente, el índice de sicidios en EE.UU. se ha incrementado
dramáticamente (25,26); en este país, el sicidio es la tercera casa de
merte entre las edades de 15 y 24 años y se ha convertido en la rgencia
más frecente tratada por psiqiatras infantojveniles. Anqe la incidencia
global de sicidios se ha mantenido relativamente estable, el índice se ha
triplicado entre los 15 y 24 años. Los datos americanos indican, no obstante,
qe se ha alcanzado n nivel estable, qe se ha mantenido en los últimos
años.
En Gran Bretaña, el sicidio es la segnda casa de merte entre los 15 y los
24 años (27).
En España, las cifras de sicidio infantojvenil se han dplicado en las dos
últimas décadas. Recogemos datos epidemiológicos españoles en la Tabla 7
(28).
Se ha relacionado este incremento de frecencia con el amento de otros
factores de riesgo: depresión, trastornos de condcta y abso de sstancias; y
también con el llamado "efecto cohorte", consistente en n amento de la
proporción de jóvenes en la sociedad qe llevaría a na mayor competición por
los recrsos disponibles de empleo o edcación y a n incremento sbsigiente
de las vivencias de desesperanza y fracaso. También se ha mencionado la
inflencia de cambios del medio social y en la actitd general hacia el sicidio,
y na mayor disponibilidad de medios para llevarlo a cabo.
Tabla 7.
EPIDEMIOLOGIA
Suicidio consumado/tentativa de sucidio
Sicidios consmados en Madrid en 1984
15/19 años: 4,78/100.000
20/24 años: 8,63/100.000
15/24 años: 6,60/100.000
Razón de sexo
Sicidio consmado
-67% en varones y 33% en mjeres (de las Heras y col.1988)
Tentativas de sicidio
-82% en chicas y 18% en chicos (Morandé 1985)
Modificado de De DIos (28)
La mayor parte de los sicidios completados en adolescentes y jóvenes son
cometidos por varones (alrededor de tres cartas partes); por el contrario, las
chicas intentan sicidarse tres veces más frecentemente qe los varones,
tilizando medios de menor potencialidad letal.
Hay na serie de características diferenciales entre aqellos qe intentan
sicidarse y los qe lo consigen: los primeros tienden a ser más jóvenes,
mjeres, ss intentos son más implsivos y ambivalentes; los pacientes qe
completan el sicidio son con más frecencia varones, de más edad, y san
métodos de mayor potencialidad letal. Se ha señalado na proporción elevada
entre intentos y sicidios consmados (entre 50:1 y 120:1) (29).
Entre los adolescentes qe intentan sicidarse, se han distingido dos
sbtipos. El primero se caracteriza por circnstancias problemáticas (abso de
sstancias, bajo bienestar psicológico), lo qe parece tener interés clínico y
preventivo dado s alto riesgo de repetición. El segndo grpo parece tener n
nivel de fncionamiento satisfactorio (30).
La mayor parte de los adolescentes qe se sicidan han manifestado ideas
sicidas a amigos, familiares, profesores o médicos. Una historia de intento de
sicidio previo es no de los predictores más potentes de sicidio.
No obstante, no hay acerdo sobre predictores de reincidencia; sele darse en
los qe viven solos, y es menos frecente en los estdiantes; la soledad y los
antecedentes psiqiátricos deben ser tenidos en centa.
Canto menor es el niño, más difícil reslta conocer la intencionalidad del
intento; el concepto de la merte no se desarrolla claramente hasta qe el
niño tiene alrededor de 12 años, lo qe contribye aún más a oscrecer el
conocimiento de s motivacion. Al disminir la edad, la incidencia es mayor en
varones (2-3V/1H); a partir de los 15 años es más frecente en las mjeres.
En canto al método, parece haber na preferencia de los niños por
estranglamiento, ahorcamiento y defenestración, y de las niñas por
precipitación e intoxicación. La elección del método parece estar determinada
por motivos sociocltrales, por lo qe los hallazgos difieren según el medio.
Ajriagerra señalaba qe "los niños de 10 a 14 se celgan, los de 15 a 19 se
sicidan con armas de fego, las mchachas de 10 a 19 se ahogan". En
opinión de otros atores, el medio más frecente es la ingestión de
medicamentos (Tabla 8); entre los más habitalmente sados, se apnta n
cambio desde la tradicional sobredosis de tranqilizantes y sedantes a la
tilización del paracetamol (31).
Tabla 8. METODOS DE SUICIDIO
Intentos de suicidio
- Fármacos (95%)
-Otros(5%)
Suicidios consumados
-Varones
Precipitación 35%
Intoxicación 24%
Armas de fego 13%
-Mjeres
Precipitación 80%
Intoxicación 20%
Tipos de fármacos
Ansiolíticos en s mayoría
Mezclas de ansiolíticos y analgésicos
Otras mezclas, en relación en cortocircito.
Modificado de De DIos (28)
Estos intentos tienen n significado variable: evitación o hida de na sitación
desagradable, a veces poco valorada por el adlto (malas notas, reprimenda);
demanda de atención o cariño (cambios familiares, abandono, rptras);
deseo de castigo; deseo de nión con la persona perdida...
Parece existir na relación con sitaciones de desarreglo familiar. Son
antecedentes frecentes del sicidio infantil el fallecimiento de n padre o n
familiar, na hospitalización o na separación.
Se ha comprobado na asociación entre sicidio jvenil y el matrimonio
temprano de adolescentes, los embarazos no deseados, condctas antisociales
y sitaciones familiares caóticas.
Ajriagerra opina qe la consideración de la condcta atolítica como na
simple manifestación de depresión es absiva y falsa, y olvida el componente
de agresividad hacia el otro qe dicha condcta spone. Anqe no parece
existir n síndrome presicida del niño o del adolescente, en el periodo previo
se detectan con frecencia síntomas de depresión, ansiedad, alteración del
seño y síntomas psicosomáticos; son especialmente importantes los síntomas
depresivos previos.
Se ha señalado n paralelismo entre condctas sicidas y propensión a los
accidentes, en n contino: accidente, sicidio-accidente, sicidio-jego y
sicidio con deseo de merte. En este sentido, peden considerarse las
llamadas "condctas de desafío".
"Los sicidios jveniles selen dar la impresión de na apesta cya
ambigüedad plantea el problema del 'ansia de morir" (23).
Hay antecedentes de sicidio en la familia en el 19-27% de casos.
Blmenthal ha propesto n modelo explicativo de las condcta atolítica
infantojvenil, en el qe considera la existencia de cinco campos de factores de
riesgo qe actarían como factores de vlnerabilidad, cya coexistencia
incrementaría el riesgo de condctas sicidas (32). Dichos campos son los
sigientes:
Trastorno psiquiátrico. La mayor parte de los jóvenes qe se sicidan sfrían
de n trastorno psiqiátrico. Los trastornos de condcta, la depresión y el
abso de sstancias son los diagnósticos psiqiátricos qe se asocian con más
frecencia con el sicidio jvenil. Sin embargo, existen marcadas discrepancias
entre los resltados de diversos atores (27).
Se han realizado diversos estdios qe confirman la elevada frecencia de
consmo de sstancias entre los adolescentes sicidas (33, 34, 35). Dado qe
todos los datos parecen apoyar la consideración del abso de sstancias como
factor de riesgo para el sicidio infantojvenil, se hace preciso n segimiento
del progresivo amento de consmo de tóxicos drante la adolescencia. Parece
existir na asociación particlar entre la intoxicación alcohólica y el sicidio con
armas de fego en adolescentes (34).
Los datos procedentes de estdios de atopsia psicológica parecen confirmar
qe la mayor parte de los sicidas sfrían de n trastorno psiqiátrico mayor,
tanto en poblaciones adltas como adolescentes. En los adolescentes, entre el
63 y el 95% de las víctimas de sicidio sfrían n trastorno psiqiátrico.
Marttnem et al (36) detectaron na elevada frecencia (43%) de condcta
antisocial entre adolescentes qe habían completado el sicidio.
La comorbididad es frecente en todas las modalidades de condcta sicida; la
sperposición de síntomas depresivos y trastornos de condcta y abso de
sstancias parece amentar el riesgo de actos atolesivos (37).
La edad de comienzo de los cadros psiqiátricos parece decisiva: el sicidio
sele ocrrir en la primera década de s crso (37).
Las comparaciones de los cadros depresivos en adolescentes y adltos
mestran na mayor frecencia relativa de condctas sicidas entre los
primeros; (28) la carta parte de los adolescentes deprimidos de casísticas
españolas había tenido algún intento sicida.
Rasgos de personalidad, trastornos de personalidad. Rasgos como
agresividad, implsividad, tendencia al aislamiento, baja atoestima, rigidez
cognitiva, perfeccionismo excesivo y desesperanza constityen estilos de
personalidad relacionados con el sicidio. Determinados trastornos de
personalidad, como el límite y el antisocial, se asocian también con n mayor
riesgo. Particlarmente importantes son las asociaciones de personalidad
antisocial y síntomas depresivos, y de personalidad límite y abso de
sstancias.
Se está prestando n creciente interés al llamado locs de control externo
como característica de personalidad asociada con riesgo atolítico; (29) se
designa con este constrcto la extensión en qe los individos no perciben el
referzo como contingente a ss propias acciones, sino más bien como
resltado de n factor externo qe está fera de s control; de este modo, a
mendo se sienten incapaces de inflir sobre s medio.
Factores psicosociales y medioambientales. Pérdidas tempranas, separación,
absos físicos, pobre soporte social, exposición al sicidio, etc.
Con mcha frecencia se encentran acontecimientos vitales hmillantes como
precipitantes de la condcta sicida: problemas interpersonales entre el
adolescente y ss padres o compañeros, como rptra de na relación,
discsión con los padres, divorcio y separación, etc.
Parecen existir motivos para pensar qe haber conocido a algien qe se ha
sicidado o la simple exposición al sicidio a través de los medios de
comnicación (38) podrían amentar el riesgo de estas condctas en niños y
adolescentes, anqe los datos no son conclyentes.
Otro importante factor de riesgo es el padecimiento de enfermedades médicas,
especialmente las de crso crónico; en adolescentes y jóvenes, la epilepsia y el
SIDA se han relacionado con condctas sicidas.
Marttnem et al (39) señalaron la existencia de estresantes precipitantes en el
70% de n grpo de adolescentes sicidas, casi siempre en las 24 horas
anteriores; se trataba fndamentalmente de separaciones y conflictos
interpersonales. Los conflictos y separaciones de la pareja jgaban n
importante papel como precipitantes en adolescentes. Parece importante
destacar la brevedad del intervalo entre precipitante y sicidio.
Variables genéticas y familiares. Según algnos atores, la genética del
sicidio pede ser independiente de la herencia de los distintos trastornos
psiqiátricos con qe se asocia. Una historia familiar de sicidio es n factor de
riesgo. Anqe los datos de estdios en gemelos y adoptados parecen apntar
hacia n componente genético, esto no debería hacer olvidar el papel
fndamental qe el ambiente familiar pede jgar en la gestación de la
condcta atolítica.
En este sentido, los estdios realizados señalan n incremento del riesgo en
familias qe los pacientes perciben como problemáticas y con déficits
comnicacionales (40), y la relación entre la debilidad del apoyo familiar y los
precipitantes de la condcta sicida (39). Brent et al (41) han encontrado
relación entre el sicidio adolescente y los sigientes factores familiares: falta
de algno de los padres biológicos, problemas padres-hijo, enfermedad
somática crónica parental, dificltades legales de los padres, abso físico,
inestabilidad en el lgar de residencia, mayor carga familiar de depresión y
abso de sstancias.
Factores bioquímicos. En particlar, na deficiencia serotoninérgica ha sido
señalada en adltos como factor biológico de vlnerabilidad para el sicidio.
Faltan datos al respecto en la población infantojvenil.
Con el fin de predecir el sicidio en adolescentes, diversos estdios han
identificado los sigientes factores de riesgo: sexo masclino, trastorno mental
de calqier tipo, historia familiar de trastorno mental, asencia parental o
abso, nmerosos estresantes vitales, exposición al sicidio y trastornos
somáticos como la epilepsia. En estdios de segimiento de pacientes
adolescentes ingresados han sido señalados na serie de factores qe predicen
n sicidio posterior: (42) más síntomas depresivos, más dificltades de
aprendizaje, peor atoestima, más rechazo de la ayda y mecanismos de
defensa más inmadros.
En la evalación del joven paciente sicida no debe faltar na cidadosa
valoración de los síntomas acompañantes. No hay qe olvidar qe los
trastornos afectivos en la niñez se presentan frecentemente bajo la forma de
qejas somáticas diversas. Los cambios repentinos de condcta y las
frecentes condctas arriesgadas y accidentes, los trastornos del seño y del
apetito, na experiencia hmillante previa, la expresión de sentimientos de
clpa, desesperanza y atorreproche, el abso de tóxicos, son datos qe
deben ser tenidos en centa a la hora de na correcta evalación del potencial
sicida. Es my frecente qe el niño haya hablado previamente sobre el
sicidio. Reslta conveniente explorar con el niño lo qe la merte significa
para él.
Pregntar directamente sobre los pensamientos y planes sicidas no sólo no
indce a dichas condctas, sino qe en la mayoría de los casos proporciona n
alivio para el paciente. Una evalación de la capacidad de control sobre la
condcta e implsos es necesaria para decidir la actitd terapética.
Parece inexcsable na valoración detallada de la sitación familiar, solicitando
información y ayda a los distintos miembros. Las intervenciones deben
dirigirse a todo el sistema en el qe tiene lgar la condcta sicida.
El manejo del caso exigirá en primer lgar el tratamiento del trastorno
psiqiátrico sbyacente, despés de obtener na adecada alianza terapética
qe permita la expresión de los sentimientos dolorosos qe sbyacen a la
condcta atolítica. Pero la primera decisión corresponderá al marco más
adecado en qe dicho tratamiento peda ser proporcionado. Una
recomendación lógica dada la potencialidad letal de estas condctas es adoptar
na posición conservadora, y proceder a la hospitalización siempre qe el
medio habital no peda proporcionar la contención sficiente; además, pede
ser útil en mchos casos na separación temporal de la sitación y estresantes
cotidianos.
Si el tratamiento se realiza fera del hospital, se sele aconsejar separar al
paciente de todos los objetos potencialmente letales, en la medida en qe ello
sea posible. Una medida útil en nmerosas ocasiones el la de establecer con el
paciente n contrato de "no sicidio", qe compromete al terapeta a
permanecer disponible para el paciente drante na posible crisis sicida.
Respecto al pronóstico, la condcta atolítica tiene n alto índice de repetición;
n 9% de los adolescentes qe realizan n primer intento lo repiten en el crso
de n año (27); los resltados de estdios de niños prepberales también
informan de altos índices de repetición (43). La evolción depende de la
existencia de factores de riesgo, como trastorno del hmor, abso de
sstancias, y n pobre ajste social.
El niño maltratado
El concepto del maltrato infantil se ha ampliado para inclir tanto las diversas
formas de abso físico, como el abso emocional, la falta de cidados y el
abso sexal. El abandono o cidado defectoso parece ser la forma más
común (44). Algnos atores han llamado abso fetal a diversas condctas
qe peden ser perjdiciales para el feto, inclyendo el abso materno de
sstancias (45).
Los malos tratos en la infancia constityen n grave problema social, pesto
de manifiesto con relativa frecencia por los medios de comnicación. Ss
consecencias psicológicas y físicas inclyen algnas de marcada gravedad.
Entre los factores qe inflyen en s aparición tiene na importancia destacada
el abso de drogas y alcohol por parte de los padres de estos niños (46);
también se han relacionado con determinados ambientes en los qe es
frecente
la
violencia
familiar,
trastornos
psiqiátricos
parentales
(fndamentalmente trastornos de personalidad) (45), sitaciones de rptra
familiar y na condiciones de vida no satisfactorias. Mchos padres absadores
refieren antecedentes de haber sido objeto de absos o abandono drante s
niñez.
Como factores predisponentes en el niño han sido mencionados el parto
prematro, la necesidad de cidados especiales drante el periodo neonatal, el
padecimiento de malformaciones congénitas y enfermedades crónicas y el
temperamento "difícil" (45).
El maltrato físico pede provocar todo tipo de lesiones no atribibles a casas
accidentales, algnas de extrema gravedad: qemadras, maglladras
múltiples, mordedras, fractras óseas, hemorragias sbdrales, lesiones
oclares, etc.
El maltrato debe ser descartado siempre qe n niño presente daños físicos, y
especialmente si existen contradicciones en la historia, retrasos injstificados
en la demanda de atención o hallazgos inexplicados. También se recomienda
considerarlo si se advierten deterioro del fncionamiento académico e
intelectal y cambios en el comportamiento.
S inflencia en el desarrollo del niño es objeto de nmerosos estdios. La
frecencia de repetición de este tipo de condctas es my alta, por lo qe
existe n elevado riesgo de lesiones graves posteriores. El maltrato pede
relacionarse con retrasos del desarrollo, dificltades de aprendizaje y
características posteriores de la personalidad, como implsividad, peor
atoestima y dificltad para las relaciones interpersonales. Así mismo, pede
jgar n papel etiológico en el desarrollo de na serie de trastornos tanto
drante la niñez como en la edad adlta.
Los estdios de comparación de los diagnósticos psiqiátricos en niños
maltratados y en controles mestran qe entre los primeros son más
frecentes el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el
negativismo y el trastorno por estrés postramático (47, 48); en las
entrevistas con los niños se ponían de manifiesto con frecencia síntomas
psicóticos y trastornos adaptativos y de personalidad (47), así como síntomas
depresivos (49). Parece qe el trastorno por estrés postramático mestra na
asociación mayor con el abso sexal qe con el maltrato físico (47). Más de
n 40% de los niños qe han sfrido n abso sexal desarrollan la
sintomatología del estrés postramático; otros mchos refieren algnos de ss
síntomas (48).
Los pacientes con trastorno límite de personalidad y personalidad múltiple
refieren frecentemente antecedentes de malos tratos y absos sexales
drante s infancia. En na amplia mestra de pacientes psiqiátricos adltos
casi na qinta parte refería haber sido víctima de absos drante s infancia,
repartiéndose en proporciones prácticamente igales abso sexal y físico. Se
observó na relación entre antecedentes de abso y sicidalidad (50).
La relación entre síntomas disociativos y maltrato infantil tiene na larga
historia, y no faltan los estdios qe parecen corroborarla. (51) Como extremo
del continm de los trastornos disociativos asociados al maltrato se ha
señalado la personalidad múltiple. El maltrato podría ser na forma más de
experiencia precoz negativa en la teoría qe relaciona los síntomas disociativos
posteriores con experiencias estresantes infantiles.
El síndrome de Mnchasen "por poderes", como forma de indcción de la
enfermedad en los hijos por diferentes métodos, está siendo observado con
frecencia creciente (46). Habitalmente es la madre la responsable de este
tipo de maltrato.
Respecto a las actitdes terapéticas frente al maltrato infantil, se han
propesto diversas estrategias para prevenir trastornos psíqicos posteriores y
programas preventivos de base edcativa. En este sentido han sido tilizadas
fndamentalmente técnicas de grpo. En el caso del abso sexal, no de los
objetivos de dichas técnicas es redcir la tendencia al sentimiento de clpa y al
atorreproche por parte de las víctimas (46, 52).
Divorcio
La impresión de los psiqiatras infantiles apnta hacia na creciente frecencia
de familias descompestas entre los niños qe son motivo de atención. Se
observa así, cada vez más a mendo, la asencia de algno de los
progenitores, la convivencia con las nevas parejas de ss padres y con ss
hijos, etc.
Lógicamente reslta difícil la valoración de la inflencia qe esas sitaciones
pedan sponer en el motivo de conslta. Sin embargo, parece innegable la
dificltad inherente a la necesidad de adaptación a na realidad tan compleja
como el divorcio o separación de los padres y a las circnstancias en qe se
prodce. Es en esa complejidad donde a nestro jicio reside la dificltad de
abordarlo en n capítlo como éste.
La separación de los padres, qe es siempre na sitación tramática para los
hijos, afectará a éstos de acerdo a:
La personalidad y la edad de cada no de ellos. S estrctra mental, ss
defensas, las relaciones y los investimentos previos.
Las vivencias familiares previas a la separación: conflictos latentes o
claramente manifiestos en forma de enfrentamientos, el papel jgado por los
hijos en la separación, etc.
El modo en qe la separación se decide y explica a los hijos (en referencia a
los sentimientos qe ellos pedan tener sobre s clpabilidad en la decisión).
La reorganización familiar posterior a la separación: decisiones sobre cómo,
con qien, cando están los hijos con cada no de los padres. Posibilidad de
ser tilizados en el enfrentamiento de los padres o perder la relación con
algno de ellos.
Un último apartado sería el referido a las posibles nevas parejas de los
padres; aparición de "hermanos" y otros padres.
Todas las variables apntadas explican por qé es diferente para cada niño o
adolescente la separación de ss padres. En la nión entre la personalidad y el
momento evoltivo por n lado y las condiciones de la separación por el otro
se reselve la trama.
Parece necesario recordar qe el divorcio spone n intento de resolver
dificltades interpersonales; se ha dicho qe "el divorcio es la legalización del
fracaso" (23). Por tanto, si pede ser difícil señalar las consecencias qe
sobre el psiqismo del niño peda tener la separación conygal, no nos lo
parece menos descartar las del ambiente conflictivo previo. Es frecente qe el
divorcio sea recibido como n elemento "liberador".
La noticia del divorcio de los padres provoca en ocasiones reacciones de los
hijos qe inclyen sentimientos de abandono, hostilidad y clpabilidad, y
síntomas depresivos como aislamiento, rechazo de los alimentos y trastornos
del seño (23).
Los problemas clínicos de niños y adolescentes relacionados con los divorcios
parentales son, lógicamente, tan variados como los propios niños. A pesar de
ello se peden encontrar algnos cadros más frecentes en cada na de las
edades:
En preescolares: cadros regresivos qe se manifiestan como trastornos
psicosomáticos (desde lo más banal a enfermedades graves). Trastornos del
seño, miedos, ansiedad de separación. Condctas agresivas hacia algno de
los padres.
En escolares: además de lo señalado anteriormente, fracasos en los estdios,
sentimientos depresivos, tendencia al aislamiento.
En adolescentes: también en estas edades peden aparecer los síntomas
anteriores, como fracaso escolar, aislamiento y cadros depresivos. Se peden
añadir intentos de sicidio, con manejos de las relaciones parentales (en
ocasiones favorecidas por algno de los padres) y condctas sociopáticas (en
ambos sexos).
El psiqiatra infantil se ve envelto a mendo en sitaciones en las qe no de
los padres demanda na valoración de la inflencia qe la rptra de la pareja
pede haber tenido en el niño, o de la conveniencia de la convivencia con no
otro progenitor; es frecente qe en estas consltas el hijo sea tilizado por
padres qe bscan solciones para ss propios problemas. La demanda
enmascara en ocasiones n deseo de encontrar n apoyo jdicial para na de
las partes.
Inddablemente la intervención más adecada por parte del profesional es
aqella qe se prodce antes del divorcio. La solicitd de consejo por parte de
la pareja frente al hecho de la separación es poco habital; cando ocrre se
prodce precisamente en los casos en qe el divorcio es menos conflictivo. Lo
normal es qe el paciente acda con no de los padres y el síntoma se ponga
en relación con la actitd del otro.
Una de las preocpaciones del terapeta es la de evitar qe esto ocrra, para
lo qe intentará contactar con ambos padres y bscar s colaboración, sin
convertirse en aliado de ningna de las partes y alejado en lo posible de la
problemática legal qe peda existir.
En todos los cadros psicopatológicos relacionados con los divorcios parentales
conviene distingir lo propio del niño de aqello qe, consciente o
inconscientemente, es favorecido por algno de los padres como agresión
hacia el otro. La separación de ambos aspectos se hace imprescindible en el
tratamiento. El objetivo del abordaje psicoterapético consiste en aydar a
elaborar la separación parental, a través de na psicoterapia breve, individal,
focalizada y adapatada a la edad del niño. En todos los casos serán necesarias
también las entrevistas con los padres. Dependiendo del cadro clínico pede
ser necesario el apoyo psicofarmacológico.
Embarazo de la adolescente
Entre el 25 y el 30% de los embarazos fera del matrimonio ocrren en
madres adolescentes, lo qe spone na elevada proporción de niños de alto
riesgo nacidos de madres menores de 19 años (53). No cabe dda acerca de
las gravedad de las dificltades con las qe se deberá enfrentar la madre
adolescente para la crianza y edcación de s hijo.
Los estdios de comparación de adolescentes qe tienen n embarazo y las
qe no lo tienen mestran como características diferenciales de las primeras
antecedentes de infancias más tramáticas, peor fncionamiento escolar,
relación previa con otra adolescente embarazada y más favorables
expectativas respecto a la crianza del hijo (54).
El abso sexal infantil es n antecedente frecente del embarazo
adolescente; el grpo qe refiere antecedentes de este tipo se caracterizaría
por presentar más estrés, abso de sstancias y depresión, y menor soporte
social (55). Los hijos de madres adolescentes han sido considerados de alto
riesgo para ser víctimas de abso, en particlar aqellos qe eran hijos de
madres más jóvenes y qe disponían de n menor apoyo social.
Parece qe la existencia de trastornos de condcta de comienzo precoz
representa n factor de riesgo para el embarazo, entre aqellas adolescentes
qe son referidas para tratamiento psiqiátrico (56).
Se ha comprobado na mayor frecencia de cadros depresivos drante la
adolescencia tardía en las chicas qe tenían antecedentes de estresantes
vitales, y entre ellos de embarazo (57).
Adopción
El proceso de adopción, por el qe na pareja decide de forma volntaria
asmir la paternidad de n hijo no biológico, es my diferente en cada no de
los casos. Lo es en lo referente a la edad de los padres, al momento de la
adopción, al tiempo transcrrido desde el deseo primero hasta el final
administrativo, la edad del niño adoptado, etc.
Cada na de las variables expresadas y algna más, condicionará la forma y
los avatares de la adopción; pero todas ellas atravesarán por na dificltad
insalvable: la de la identidad.
Desde la sald mental es éste el tema clave, porqe es el qe directamente se
relaciona con las dificltades qe posteriormente podrán ser motivos de
conslta.
El hijo adoptado conocerá, mejor antes qe despés, de s adopción, y se
planteará s identidad. ¿Qiénes son ss padres biológicos? ¿Cáles feron las
casas de s cesión? ¿Dónde se encentran ahora?...
Si la consección de na identidad es ya n proceso conflictivo en todo ser
hmano y especialmente en algno de ss momentos evoltivos, la
adolescencia, lo es con mayor razón en el caso de los niños adoptados.
Para los padres adoptantes también s identidad como tales está llena de
interrogantes. En el jego dialéctico entre ambas identidades frágiles es donde
aparece el conflicto tradcido en síntomas, qe configran la psicopatología de
la adopción. Son éstos:
Trastornos de conducta. Manifestados como condctas de oposición, a veces
claramente provocadoras hacia los padres. Agresividad en casa y hacia ss
igales fera de ella. Agresividad verbal con tilización de n vocablario con
frecencia grosero.
Trastornos del aprendizaje. Trastornos globales qe se presentan como falta
de estímlos, indiferencia hacia los estdios, bajo rendimiento escolar, todo
ello compatible con n nivel intelectal normal.
Conductas hiperquinéticas y de falta de atención. Más significativas en la
primera infancia, y qe peden convertirse en actaciones más psicopáticas en
la adolescencia.
Dificultades en la relación. Especialmente con ss igales, manifestadas con
condctas agresivas, dificltad para compartir, baja tolerancia a la frstración
y exigencias imperiosas,
Estas catro manifestaciones, con mayor o menor intensidad, aparecen con
gran frecencia en los niños adoptados. El hecho de qe sean menos
significativas y no demanden atención en sald mental se correlaciona con las
mejores circnstancias de las variables anteriormente señaladas. En términos
generales se pede decir qe es mejor:
Canto más temprana ha sido la adopción.
Cando la información sobre la adopción qe ha tenido el hijo ha sido
progresiva, adaptada y temprana.
Cando los padres han tenido na asesoría especializada.
Cando los padres adoptantes no entran en competencia, real o simbólica, con
los padres biológicos.
Los adoptados extrafamiliares sponen alrededor del 1-2% de la población de
menos de 18 años. Aproximadamente el 50% de los adoptados son
extrafamiliares.
Ajriagerra opina qe anqe los niños adoptados peden tener problemas
psicológicos, no está demostrada na mayor frecencia de trastornos mentales
(23). Anqe los adoptados no están sobrerrepresentados entre la población
atendida por los pediatras, parece qe constityen na población de riesgo
para las dificltades emocionales. En particlar, se ha señalado na elevada
proporción de adoptados entre pacientes diagnosticados de trastornos de la
personalidad. También parece existir n exceso de adoptados qe sfren
trastorno por déficit de atención con hiperactividad (53).
En n estdio realizado sobre na mestra de niños adoptados o acogidos por
familias qe acdían a n servicio de Psiqiatría Infantil, los resltados
apoyaron la sposición previa de na mayor frecencia de trastornos de
condcta en casos de defectos vinclares o en las relaciones objetales de la
infancia, en forma de lo qe se llamó reacciones comportamentales de acción,
trastornos depresivos, ansiosos, oroalimenticios, esfinterianos y del seño.
También era frecente la asociación con maltrato físico y psíqico por parte de
los padres adoptivos o acogedores; estos maltratos se relacionaban con
reacciones de delo, antecedentes de hospitalización, angstia de merte y
trastornos de la alimentación (58).
La mayor parte de los atores coincide en qe la edad preferible para la
adopción se sitúa entre los 3 y 6 meses, o en calqier caso antes del año
(23).
Se ha recomendado qe los adoptados sean informados lo antes posible de s
condición para evitar problemas posteriores; la información debe ser dada
según la edad y capacidad para comprenderla, por lo qe se considera
preferible hacerlo entre los 7 y 10 años (53). Otros aconsejan na información
más temprana, hacia los 3 ó 4 años, antes de acdir al colegio. En general, se
reconoce la importancia de respetar el desarrollo individal de cada niño. La
adolescencia parece n periodo de riesgo en la transmisión, en particlar por la
posibilidad de fgas. En n estdio realizado en nestro medio, sólo poco más
de n tercera parte de los adoptados habían recibido na información
adecada sobre el proceso (58).
Es habital entre los adoptados la criosidad acerca de la identidad de ss
padres biológicos; dicho interés pede generar sentimientos de ansiedad y
clpa respecto a la familia adoptiva. La investigación sele practicarse drante
la adolescencia o posteriormente. Parece qe la búsqeda de los padres
biológicos es más frecente entre las mjeres, lo qe pede tener relación con
preocpaciones acerca de la herencia. Otro motivo qe implsa a la búsqeda
radica en el interés por averigar los motivos de s abandono. En calqier
caso, las dificltades de identificación con los padres adoptivos jegan n
papel importante en la búsqeda de los padres biológicos, frecentemente
idealizados. El proceso de separación característico de la adolescencia reslta
especialmente complicado en el adoptado.
Fred aldió a la frecencia de fantasías de haber sido adoptado entre los
niños cando advierten qe ss padres no son como los habían imaginado;
esta "novela familiar" parece adqirir na especial intensidad en el caso del
niño adoptado.
Respecto a los padres adoptivos, el conocimiento de la propia infertilidad
implica n trama psíqico qe inclye ddas acerca de la responsabilidad
personal frente al problema y sobre la propia identidad sexal. Desde el pnto
de vista psicodinámico, el reconocimiento de la propia esterilidad conlleva na
renncia a la realización del ideal del yo y na preba para la tolerancia a la
frstración. Por otro lado, el mecanismo de la adopción no permite la
preparación psicológica qe spone el periodo del embarazo. Además, deben
demostrar s capacidad antes de la concesión de la adopción, lo qe de algún
modo spone n cestionamiento personal. Estos problemas, entre otros,
peden dificltar la labor parental. Algnos atores han hablado del niño
"tapadera" o "salva-vejez", y se ha cestionado la posibilidad de qe el hijo
sponga na ayda para la resolción de los problemas de la pareja
adoptante.
Para prevenir dificltades y trastornos comportamentales en el niño adoptado,
se recomienda qe la adopción sea tan precoz como sea posible y, por
spesto, na correcta selección de los padres adoptivos.
En las demandas de atención referidas a casos de adopción hay qe considerar
dos posibilidades:
Si el cadro corresponde básicamente al conflicto de la adopción, el
tratamiento debe centrarse con preferencia en los padres. Se trataría de
aydarles a entender los síntomas como referidos a los problemas de identidad
y darles instrmentos para manejarlos.
Una excepción se da cando la adopción aparece detrás de n conflicto en la
adolescencia. En este caso es el adolescente qien preferentemente será
objeto de na psicoterapia.
Obviamente, también los hijos adoptados son ssceptibles de sfrir calqier
tipo de patología. En estos casos el abordaje será el qe corresponda al cadro
clínico, pero siempre considerando qe la adopción es na variable
significativa.
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HUMOR. TRASTORNOS DE ANSIEDAD POR SEPARACION.
FOBIAS. TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO. TRASTORNO
DE
CONVERSION.
HIPOCONDRIA.
SINDROME
POSTRAUMATICO.
Autores: C. Pérez Puente, J. A. Aguado Mañas
Coordinador: M. C. Ballesteros Alcade, Valladolid
EVOLUCION HISTORICA
PSICOSIS INFANTIL
DEL
CONCEPTO
DE
ESQUIZOFRENIA
Y
El término psicosis infantil ha abarcado n amplio número de trastornos qe en
los últimos veinte años se han ido diferenciando, no sin cierta confsión y
simplificación, en dos grpos. Uno de ellos comienza en los primeros años de
vida, y crsa con serias anomalías en el proceso de desarrollo del niño,
afectando generalmente a todas las áreas del mismo. Son los llamados, por
ello, a partir del DSM III, trastornos generalizados del desarrollo (TGD) y s
prototipo es el atismo infantil precoz (AIP). En el segndo grpo los síntomas
comienzan más tardíamente en la edad escolar o adolescencia y s prototipo
sería la esqizofrenia infantil (EI), con síntomas similares a los del adlto,
anqe manifestando ciertas pecliaridades en relación con la etapa del
desarrollo en qe aparecen.
Fe Kraepelin en el siglo XIX qién denominó dementia praecox a lo qe hoy
se conoce como esqizofrenia y apntó qe algnos casos tenían n inicio
infantil. De Santis (1906) propso el término dementia precocísima para
aqellos niños qe desarrollaban el trastorno en la infancia. Potter, en 1933,
definió por primera vez la esqizofrenia infantil en base a alteraciones del
comportamiento, del lengaje, del pensamiento y los afectos, de inicio precoz.
Las aportaciones iniciales de Kanner sobre atismo infantil precoz (1943), las
descripciones de Heller de la dementia infantilis (1930), de Kramer de la
psicosis de la motilidad (1932), posteriormente, de Asperger de la psicopatía
atística (1944) y de Mahler de la psicosis simbiótica (1952), contribyeron a
qe a partir de la década de los 40 el término EI se generalizase al de psicosis
infantil (PI), inclyendo todos estos graves trastornos. Los trabajos de Kolvin
(1971) y otros atores como Rtter (1972) demostraron, teniendo en centa la
edad de inicio de la sintomatología, las características clínicas, los
antecedentes familiares y la evidencia de alteraciones orgánicas, las
diferencias existentes entre algnos sbgrpos de PI, como el atismo y la EI,
y la similitd de ésta con la esqizofrenia del adlto. Todos estos cambios se
han reflejado en las clasificaciones oficiales. Hasta el DSM III la única categoría
diagnóstica para las PI era la de esqizofrenia de inicio infantil. En el DSM IV
(1) se diferencia la EI, qe qeda definida por los mismos criterios diagnósticos
qe la esqizofrenia del adlto, de los trastornos generalizados del desarrollo,
qe inclyen el T. atista, el síndrome de Rett, el síndrome de Asperger, el t.
Desintegrativo y otros TGD no especificados.
CARACTERISTICAS CLINICAS
Dentro de la EI se peden diferenciar la esqizofrenia de inicio precoz (EIP), de
comienzo antes de los 18 años, y la de inicio my precoz (EIMP), antes de los
13 años (2). Los criterios diagnósticos del DSM IV y CIE 10 no son diferentes
para niños y adolescentes qe para adltos, si bien deben tenerse en centa
algnas pecliaridades. (Tabla 1).
Tabla 1. Criterios DSM IV para el diagnóstico de esquizofrenia
A. Presencia de los síntomas característicos de la fase agda: dos (o más) de
los sigientes, drante n mes como mínimo (a menos qe los síntomas hayan
sido tratados satisfactioramente):
1) Delirios.
2) Alcinaciones.
3) Lengaje desorganizado.
4) Condcta catatónica o gravemente desorganizada.
5) Síntomas negativos (afectividad aplanada, alogia o ablia).
Nota: Sólo se reqiere no de los síntomas del criterio A si los delirios son
extraños o las alcinaciones consisten en na voz qe comenta los
pensamientos o la condcta del sjeto, o dos las voces conversando entre sí.
B. Deterioro social/ocpacional: Drante el crso de la alteración, la vida
laboral, las relaciones sociales y el cidado personal están notablemente por
debajo del nivel previo al inicio de la alteración (o, cando el inicio se presenta
en la infancia o en la adolescencia, el sjeto no ha alcanzado el nivel de
desarrollo social qe cabía esperar).
C. Dración: signos continos de la alteración drante seis meses como
mínimo. El periodo de seis meses debe inclir na fase activa de n mes como
mínimo (o menos si los síntomas han sido tratados satisfactoriamente),
drante la cal se han presentado síntomas del criterio A y pede inclir
síntomas prodrómicos y residales. Drante la fase prodrómica o residal
peden manifestarse sólo síntomas negativos o dos o más síntomas del criterio
A de forma atenada (percepciones insales, pensamientos extraños).
D. Exclsión de trastorno esqizoafectivo y de trastorno del estado de ánimo:
Se ha descartado el trastorno esqizoafectivo y el trastorno del estado de
ánimo con síntomas psicóticos; por ejemplo, comprobando si a lo largo de la
fase activa de la alteración ha habido n síndrome depresivo, maniaco o mixto,
o si la dración global de todos los episodios de síndrome del estado de ánimo
ha sido breve en comparación con la dración total de la fase activa y de la
fase residal de la alteración.
E. Exclsión de casa orgánica/abso de sstancias: La alteración no pede
atribirse a los efectos de drogas o medicamentos o a casas médicas.
F. Si hay na historia de trastorno atista, el diagnóstico adicional de
esqizofrenia sólo se aplica si hay ideas delirantes o alcinaciones.
Clasificación del crso (sólo se aplica despés de trascrrido n año desde el
inicio de la fase activa):
Episódico con síntomas residuales entre los episodios. (en los episodios
hay na exacerbación de los síntomas psicóticos) especificar si existe na
predominancia de los síntomas negativos.
Episódico sin síntomas residuales entre los episodios.
Continuo (síntomas psicóticos predominantes drante el periodo de
observción) especificar si a s vez existe na predominancia de síntomas
negativos.
Episodio único en remisión parcial. Especificar si existe na
predominancia de los síntomas negativos.
Episodio único en remisión total.
Otros/no especificado.
Los síntomas psicóticos propios de la fase agda se incrementan linealmente
con la edad y CI del paciente, cambiando s contenido y haciéndose más
complejos. En ocasiones es difícil establecer en niños la existencia de
aténticos fenómenos psicóticos en especial si no han desarrollado el lengaje
teniendo en centa las pecliares características cognoscitivas a estas edades,
el hecho de qe el concepto de realidad se adqiere a lo largo del desarrollo y
qe los niños peden presentar alteraciones perceptivas no psicóticas con
relativa frecencia en casos de privación sensorial, retraso mental, trastorno
por estrés postramático, etc. Las alcinaciones, trastornos del pensamiento y
afectividad aplanada o inapropiada son los síntomas más frecentes,
diagnosticándose mayoritariamente los sbtipos paranoide e indiferenciado
(2). La catatonía y los delirios sistematizados son poco comnes. Las
alcinaciones aditivas son habitales y en niños selen tener n caracter
simple. Las alcinaciones visales son más comnes qe en los adltos y
cando aparecen se acompañan casi siempre de alcinaciones aditivas. Las
ideas delirantes en niños peqeños selen ser relativas a temas fantásticos y
monstros (delirio fantástico de Heyer) y en adolescentes a contenidos
religiosos, filosóficos, de grandeza o de contenido sexal. Para algnos atores
existe n predominio de síntomas negativos en la EI tales como aislamiento,
labilidad e inestabilidad del hmor o afectividad aplanada, trastornos del
lengaje y condctas desorganizadas, con marcado deterioro de s nivel de
fncionamiento previo (3). En la infancia el fracaso en alcanzar el nivel
esperado de desarrollo social, académico y ocpacional pede sstitir al
deterioro qe aparece en adltos (1).
Con frecencia se asocian a la EI trastornos de condcta y en n alto
porcentaje (50%) trastornos afectivos, cmpliendo el 37% criterios de
depresión mayor. El retraso mental con CI inferior a 85 aparece en otro 50%.
Otras patologías asociadas son enresis, encopresis, trastorno generalizado del
desarrollo y abso de sstancias (2).
Epidemiología
La EI es rara antes de los 12 años. Anqe existen pocos datos
epidemiológicos, la incidencia se estima en 0,1% al año, con na edad de inicio
mas precoz y n predominio en varones 2:1, especialmente en la EIMP. En la
adolescencia amenta la incidencia, aproximandose a la de los adltos, y
desaparecen las diferencias por sexos. Afecta más a clases socioeconómicas
desfavorecidas y selen existir antecedentes familiares de esqizofrenia y t.
afectivos (2).
Etiología
Los factores etiopatogénicos implicados en la EI son los mismos qe los
propestos para adltos. En la Tabla 2 se reflejan algnos modelos básicos de
estdio de los factores etiopatogénicos e indicadores de vlnerabilidad para la
EI.
Tabla 2. Algunos modelos básicos de estudio de los Factores
etiopatogEnicos e indicadores de vulnerabilidad para la EI, de interés
clínico
1. Heredobiológicos y genéticos:
1.1. Familiares.
1.2. Gemelares.
1.3. Adoptados.
1.4. Otros.
2. Clínico-integrativos:
2.1. Embrionarios.
2.2. "Estigmas degenerativos".
2.3. "Defecto nerointegrativo y organísmico global".
3. Signos nerológicos menores: trastornos esqizofrénicos y trastornos
mentales orgánicos.
4. Teorías de la información y comnicación: pertrbaciones sensoperceptivas
de los sistemas
complejos de análisis sensorial:
4.1.
4.2.
4.3.
4.4.
4.5.
4.6.
Teorías
Teorías
Teorías
Teorías
Teorías
Otros.
de la predisposición orgánica, hipersensibilidad y barreras.
nerobiológicas límbico-reticlares.
sensoperceptivas periféricas y centrales.
por trastornos de analizadores sensoriales.
basadas en trastornos de atención, concentración, etc.
5. Nero y psicofisiológicos:
5.1. Electroencefalografía.
5.2. Poligrafia; por ej.: de seño.
5.3. Potenciales evocados.
5.4. Variación contingente negativa.
5.5. Otros trastornos nerofisiológicos.
5.6. Otros modelos psicofisiológicos.
6.- Neropsicológicos:
6.1. Sistemas terciarios analizadores y sintetizadores.
6.2. Dominancia cerebral, v.g.: disfnción cerebral izqierda.
6.3. Otros.
7. Bioqímicos:
7.1. Sistemas de nerotransmisión y neromodlación.
7.2. Sistemas psicoendocrinológicos.
7.3. Otros sistemas biológicos, v.g.: atoinmnes.
8.- Psicosociales, sociopsicológicos y psicobiológicos.
Tomada de: Conde López V., Ballesteros MC., Rodrígez G y Pérez JI. Aspectos
nerobiológicos de las psicosis infantiles: Indicadores de vlnerabilidad en las
esqizofrenias. Rev Ner Psiq Inf, 1988, 11:71-116.
Curso y pronóstico
En la EIMP el inicio sele ser insidioso y el crso crónico, con n alto
porcentaje (54-90%) de síntomas prodrómicos como hiperactividad y déficit de
atención, alteraciones de condcta y síntomas relacionados con trastornos
generalizados del desarrollo como ecolalias, ritales, estereotipias, retrasos del
lengaje y del desarrollo psicomotor. En la EIP el comienzo pede segir tres
patrones también descritos en la EIMP: en algnos casos aparece de forma
agda, sin signos premórbidos aparentes, observándose en ocasiones n
estrés físico o psicosocial previo. Más frecentemente comienzan los síntomas
de manera insidiosa, afectando negativamente al fncionamiento familiar,
escolar y social. Por último, este comienzo pede sfrir na exacerbación
agda qe haga más manifiesta la sintomatología. Algnos niños qe
posteriormente desarrollan n trastorno esqizofrénico son descritos como
inhibidos, aislados y sensitivos, con antecedentes frecentes de rasgos de
personalidad excéntrica o por evitación (2). El pronóstico es malo, sobre todo
en EIMP, con n alto porcentaje de evolción a la cronicidad y hacia la
esqizofrenia indiferenciada y residal del adlto (3). El riesgo de sicidio y de
merte asociado a condctas inflenciadas por síntomas psicóticos especialmente alcinaciones visales es del 5-15% (2). Algnos datos de
mejor pronóstico son el inicio tardío, el comienzo agdo, la mejor adaptación
previa con asencia de retraso mental, trastornos de personalidad y síntomas
premórbidos, y la presencia de sintomatología afectiva (3).
Evaluación y diagnóstico diferencial
En la evalación de los niños con EI es necesaria na exhastiva valoración
nerológica y pediátrica, qe descarte patología somática ssceptible de
simlar sintomatología psicótica, como tmores intracraneales, epilesia,
malformaciones congénitas, enfermedades degenerativas, encefalopatías
tóxicas e infecciosas e ingesta de medicamentos o sstancias adictivas, entre
otras. Es conveniente realizar na evalación del CI mediante prebas
instrmentales como el WISC-R, o el WAIS en adolescentes. Existen escalas
elaboradas para aydar en la valoración específica de síntomas psicóticos como
la Kiddie-SADS (Escala de trastornos afectivos y esqizofrenia para niños en
edad escolar) y la K-FTDS (Escala para el trastorno del crso del
pensamiento).
Es necesario hacer el diagnóstico diferencial con n variado número de
procesos. Las alcinaciones no son infrecentes en niños normales en
condiciones de enfermedades infecciosas qe crsa con fiebre alta,
alteraciones metabólicas, tratamientos médicos, etc. Hay qe distingir los
aténticos delirios y alcinaciones del componente fantasioso qe acompaña a
los jegos, de las ilsiones, alcinaciones hipnopómpicas e hipnagógicas y de
los fenómenos propios de creencias religiosas o cltrales. La EI se diferencia
de los TGD y T. atista en qe en éstos la edad de inicio es más precoz,
predominan las desviaciones del lengaje y de la interacción social con
asencia de síntomas psicóticos de la fase agda de la esqizofrenia. En los
niños qe no han desarrollado el lengaje verbal no es posible hacer el
diagnóstico de EI y selen ser considerados como atistas. Anqe raramente,
estos trastornos peden coexistir (2). En algnos estdios se cifra la
comorbilidad de abso de sstancias y trastorno afectivo y esqizofrenia en n
50%, pdiendo actar el tóxico como factor etiológico o desencadenante, por
lo qe en estos casos es imprescindible valorar el crso de la sintomatología.
En los trastornos de personalidad (borderline, esqizoide, esqizotípico) son
más inconstantes las alcinaciones y delirios y más estables las características
patológicas de la interacción interpersonal y social. En el TOC los pacientes
reconocen ss pensamientos como irracionales y prodcto de s propio
pensamiento, anqe las pecliares características cognoscitivas a estas
edades y la frecencia con qe aparecen síntomas obsesivo-complsivos en la
esqizofrenia en ocasiones dificltan s distinción. El trastorno esqizoafectivo
y Bipolar a mendo se acompañan en la adolescencia de síntomas
esqizofreniformes al inicio, por lo qe sólo la evolción podrá confirmar el
diagnóstico (3). Otros diagnósticos diferenciales qe deben tenerse en centa
son los estados disociativos, T. por déficit de atención, T. del desarrollo del
lengaje, etc.
Tratamiento
El tratamiento de la EI reqiere programas mltimodales qe inclyan terapia
psicofarmacológica
e
intervenciones
qe
apoyen
las
necesidades
edcacionales, sociales y psicológicas del niño y la familia. Las psicoterapias
individales en adolescentes y psicoterapia familiar peden ser útiles (2). Los
nerolépticos (NL) son casi siempre necesarios pero no siempre eficaces. En
general los NL son menos efectivos en la EI especialmente en la EIMP qe en
adltos y prodcen mas efectos secndarios como sedación. El haloperidol y la
loxapina se han demostrado eficaces. La clozapina es el tratamiento de
elección en casos resistentes a NL convencionales o cando aparecen síntomas
extrapiramidales. La medicación NL depot no está recomendada en la EIMP y
tan solo en aqellos adolescentes con síntomas psicóticos crónicos y mala
cmplimentación de la medicación via oral. En calqier caso, las dosis
empleadas deben ser las más bajas efectivas. No hay sficiente información
sobre TEC en niños y adolescentes. El litio peder ser efectivo en algnos
casos asociado a los NL (2). Sobre otras medicaciones propestas como BDZ,
anticonvlsivantes o b-Bloqeantes no existen datos conclyentes sobre s
eficacia.
AUTISMO Y TRASTORNOS GENERALIZADOS DEL DESARROLLO
Los trastornos generalizados del desarrollo son n grpo de trastornos
neropsiqiátricos caracterizados por alteraciones condctales específicas y n
deterioro calitativo del desarrollo cognitivo, de las habilidades de
comnicación y de interacción social, qe se desarrollan en los primeros años
de la vida. Selen estar asociados a retraso mental, pero difieren de éste en
qe ss condctas características no son n simple reflejo de n nivel de
desarrollo. De los diversos trastornos generalizados del desarrollo (TGD), el
atismo ha sido el más ampliamente estdiado y s validez como concepto
diagnóstico parece estar bien establecida. No scede así con otras categorías
diagnósticas, cya validación y definición es más controvertida. Tanto en el
DSM IV como en la CIE 10.ª, los TGD engloban el atismo infantil, síndrome de
Rett, trastorno desintegrativo y síndrome de Asperger (1)(4).
El atismo fe identificado por vez primera como n síndrome específico por
Leo Kanner y s definición actal está my inflenciada por la descripción
original qe hizo del trastorno así como por las posteriores modificacionnes de
Rtter y colaboradores. Kanner identificó dos síntomas fndamentales para el
diagnóstico: el "aislamiento extremo"y la "invariabilidad del entorno". Otros
atores, y entre ellos Rtter, consideran qe los trastornos en la adqisición
del lengaje y las alteraciones del mismo cando éste se desarrolla son a s
vez, jnto con los anteriores, los síntomas qe constityen los pilares del
diagnóstico del atismo. Con lteriores estdios se ha precisado aún más la
clínica, y la triada diagnóstica característica actalmente aceptada es: déficits
o desviaciones en la interacción social, de la comnicación y de la
condcta/imaginación (1, 4, 5). Datos recientes parecen dar relevancia a la
posible especificidad de las anormalidades en las respestas sensoriales,
considerando qe pdieran ser los primeros signos obvios qe aparecen en el
desarrollo de los niños (5). La edad de inicio es n pnto de controversia,
mientras en el DSM IV y CIE 10 se considera preciso s reconocimiento antes
de los 3 años (1, 4), según otros atores, no debería constitir n criterio
diagnóstico (5).
Epidemiología
Los datos obtenidos en los estdios epidemiológicos han sido discordantes y de
difícil interpretación debido en parte a la disparidad de criterios diagnósticos
tilizados en los últimos años. Se considera qe es n trastorno poco
frecente, con na prevalencia estimada de 2 por 10.000 (6) cando se
tilizan criterios estrictos y qe se eleva a 4-5/10.000 cando se tilizan
criterios DSM III-R (7). Es más frecente en hombres qe en mjeres con na
proporción 4:1, pero cando es na niña la afectada el trastorno es más
severo (6).
Anqe inicialmente se sgirió la asociación del atismo con clases sociales
altas, parece claro qe no existe na distribción por clases socioeconómicas.
Descripción clínica
En la mayoría de los casos la edad de inicio aparente es dentro del primer o
segndo año de vida (5) (Tabla 3). La edad de reconocimiento del trastorno es
importante para el diagnóstico diferencial con otros trastornos generalizados
del desarrollo y la esqizofrenia infantil. Ciertos factores como la posible
"negación" de los padres, el menor nivel socio-cltral o n relativo alto nivel
intelectal de los niños podrían retrasar la detección de los casos. Algnos
atores sgieren qe es posible qe el trastorno se observe despés de meses
e inclso años de desarrollo normal (5).
Tabla 3. Criterios DSM IV para el diagnóstico de Trastorno Autista
A. Un total de 6 o más items de (1), (2) y (3), con al menos dos de (1) y de
(2) y (3) no de cada:
(1). Deterioro calitativo en la interacción social, qe se manifiesta con al
menos dos de los sigientes.
(a). Deterioro marcado en el so de varios comportamientos no verbales,
como contacto visal cara a cara, expresión facial, postra corporal, y gestos
qe reglan la interacción social.
(b). Incapacidad para hacer amigos y establecer relaciones apropiadas al nivel
de desarrollo.
(c). Pérdida de la búsqeda espontánea de otras personas para compartir
jegos, intereses o logros. (p.e., no señala objetos de interés ni los mestra o
acerca.)
(d). Pérdida de la reciprocidad. social o emocional.
(2). Deterioro calitativo en la comnicación, qe se manifiesta al menos por
no de los sigientes:
(a). Asencia total o retraso en la adqisición del lengaje hablado ( no
acompañado de n intento de compensación a través de formas alternativas de
comnicación como gesticlación o mímica).
(b). En sjetos con discrso adecado, deterioro marcado en la capacidad para
iniciar o mantener na conversación con los otros.
(c). Uso estereotipado y repetitivo del lengaje o bien empleo de n lengaje
idiosincrásico.
(d). Pérdida de la capacidad para simlar o imitar papeles sociales o del adlto,
apropiada al nivel de desarrollo.
(3). Actividades, intereses y patrones de comportamiento restringidos,
repetitivos y estereotipados, qe se manifiestan al menos por 1 de los
sigientes:
(a). Preocpación excesiva con presencia de intereses esterotipados y
restringidos, qe son anormales tanto en s intensidad como en algno de ss
aspectos.
(b). Insistencia aparentemente inflexible a segir determinadas e inútiles
rtinas o ritales.
(c). Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p.e., aleteo o balanceo
de la mano o los dedos, complejos movimientos corporales).
(d). Preocpación persistente sobre partes de objetos.
B. Retraso o fncionamiento anormal en algna de las sigientes áreas, con
inicio antes de los 3 años de edad: (1) interacción social, (2) lengaje tilizado
para la comnicación social y (3) jegos imaginativos o simbólicos.
C.- El trastorno no cmple los criterios de síndrome de Rett ni de trastorno
desintegrativo de la infancia.
Alteraciones en la conducta social. Inicialmente el atismo fe descrito por
Kanner como na pertrbación del contacto afectivo (6). El fracaso en el
desarrollo de los vínclos sociales normales es no de los más profndos
trastornos qe mestran los niños atistas. Drante la infancia no se prodcen
las condctas de vinclación, los padres perciben qe los niños permanecen
rígidos o, por el contrario, my flácidos en ss brazos; a medida qe crecen
observan qe no establecen contacto oclar, prefieren estar solos y rara vez
solicitan ayda o conselo de los demás. Evitan la interacción social y no se
relacionan en los jegos o lo hacen de forma anómala, participando de forma
estereotipada y carente de imaginación, o bscando s propia
atoestimlación. En las infrecentes ocasiones en las qe mestran condctas
sociales, éstas aparecen como carentes de componente afectivo modlado.
Anqe en algnos estdios se señala la posibilidad de enseñar a niños
atistas ciertas condctas sociales parece qe estas son limitadas y no se
generalizan a otras sitaciones.
Perturbaciones en la comunicación. Para algnos atores, los déficits en la
comnicación son el aspecto central del síndrome atista y son los qe
determinarían el resto de la constelación sintomatológica. Aproxima-damente
la mitad de los casos nnca desarrollan n lengaje comnicativo y aqellos
qe lo hacen mestran múltiples anomalías. Son frecentes las ecolalias, tanto
inmediatas como diferidas. Las ecolalias aparecen también en niños normales
qe están adqiriendo el lengaje y es posible qe en el niño atista cmplan
na fnción adaptativa (6). Aparecen también inversión pronominal y omisión
de pronombres personales; fallos semánticos y de la fnción sintáctica y
carencia o anomalías en la entonación y cadencia del habla. El lengaje no
tiene habitalmente na fnción comnicativa y raramente adqieren
habilidades de conversación. Inclso aqellos niños qe desarrollan el lengaje
tienen grandes dificltades en la abstración, so de metáforas o asociaciones
verbales.
Retraso cognitivo. Utilizando prebas instrmentales de medición del C.I.
adecadas a estos niños, se ha comprobado qe el 60% tienen n C.I. menor
de 50, n 20% entre 50 y 70 y solo n 20% s C.I. es sperior a 70 (6).
Difieren del patrón habital del retraso mental en qe presentan na marcada
dispersión en los resltados, pntando mejor en escalas visoespaciales, de
memoria inmediata y prebas maniplativas, y mostrando déficits importantes
en el pensamiento abstracto y en las secencias de integración y
procesamiento de la información, qe sgieren n deterioro de las fnciones
relacionadas con el lengaje. El C.I. es bastante estable drante el desarrollo y
constitye n importante factor pronóstico. Aqellos niños con C.I. más bajo
tienen mayores riesgos de presentar crisis epilépticas drante la adolescencia
(6). Los de CI más alto peden mostrar habilidades insales o especiales en
música, dibjo, aritmética o cálclo, y en ocasiones na temprana habilidad
para la lectra (hiperlexia), memorización y recitación, sin comprensión del
texto leído.
Conductas ritualizadas. Se ha descrito como característico de los niños
atistas la necesidad de mantener la "invariabilidad del entorno", con marcada
resistencia a peqeños cambios en s medio. El jego es ritalizado y carente
de creatividad e imaginación. Peden mostrar interés insal por objetos de
forma o colores determinados qe en ocasiones coleccionan y a los qe peden
vinclarse de forma especial, presentando crisis de angstia o rabietas cando
se extravían o se les retira. En ocasiones parecen no responder a estímlos
ambientales, permaneciendo inmtables ante ferte estímlos sonoros y
asemejándose a niños con déficits sensoriales, y por otra parte ser
estremadamente sensibles a peqeños estímlos aditivos o msicales y
particlarmente a los táctiles. Varios atores han descrito qe los niños
atistas responden únicamente a n número determinado de estímlos
presentados (hiperselectividad estimlar) lo cal dificltaría el aprendizaje.
Presentan condctas de atoestimlación qe selen consistir en movimientos
de balanceo, giros, frotamiento de las manos, olfateo, etc. a las qe peden
dedicar horas en detrimento de calqier otra actividad e interfiriendo
gravemente con el aprendizaje y la interacción social. Son frecentes los
manierismos y esterotipias qe disminyen en sitaciones ambientales
estrctradas. Menos comnes, pero dramáticas, son las condctas atolesivas
tales como morderse los pños y manos, golpearse la cabeza o arrancarse el
cabello. Pede aparecer hiperqinesia y menos frecentemente hipocinesia,
generalmente asociada a la anterior.
Alteraciones del humor. Son habitales las respestas afectivas inestables o
inadecadas, con afecto aplanado, cambios brscos de hmor, crisis de
rabietas, agresividad descontrolada, sensación de miedo intenso ante objetos
cotidianos o asencia total de temor ante sitaciones potencialmente
peligrosas.
Otros síntomas descritos son encopresis, enresis, alteraciones importantes
del seño y la alimentación e incapacidad de adqirir habilidades de
atocidado.
Anomalías físicas. Entre los 2 y 7 años selen presentar n retraso de
crecimiento. Frecentemente tienen problemas de lateralidad y son
ambidextros hasta edades avanzadas. Presentan na mayor incidencia de
alteraciones en los dermatoglifos lo qe sgiere na pertrbación en el
desarrollo neroectodermal. Son más propensos a infecciones respiratorias
altas, crisis febriles y estreñimiento. Peden no mostrar hipertermia cando
sfren na enfermedad infecciosa (8).
Cambios en el desarrollo. Curso y pronóstico
El cadro clínico no es estable y varía en fnción de las etapas del desarrollo.
En la infancia el trastorno pede pasar desapercibido para los padres y la
primera conslta sele ser por problemas de lengaje y/o por comportamiento
hipercinético. En la edad preescolar es cando el síndrome clínico es más
característico, con marcada disminción de intereses y actividades qe
impliqen contactos sociales, grave defecto de la comnicación y retraso
cognitivo. Drante la edad escolar comienzan a ser más manifiestas las
condctas de atoestimlación y estereotipias, planteando problemas de difícil
manejo. Peden desarrollar algún acercamiento a las figras parentales y del
entorno social, anqe calitativamente anómalas. En la adolescencia n
sbgrpo de pacientes presentan n marcado deterioro y regresión de los
logros alcanzados, y en n 4-32% peden aparecer crisis epilépticas, sobre
todo en aqellos con n CI más bajo (5). Tan solo n 1-2% de los adltos,
aqellos con CI más altos y menores déficits condctales y sociales,
adqieren n nivel aceptable de adaptación y atonomía personal,
desarrollando na actividad laboral ocpacional. Las dos terceras partes
sfren de severos condicionantes y deben permanecer en medios protegidos o
semiprotegidos (familiares o institcionales).
En la mayoría de los casos el crso es crónico y deteriorante con episodios de
regresión drante enfermedades médicas concrrentes, estrés ambientales y
especialmente en la pbertad. En nos pocos casos se ha descrito na rápida
progresión en el desarrollo no explicables por factores ambientales (6).
Etiopatogenia
En las décadas de los 40-60, tvieron gran predicamento las teorías qe
implicaban como factores casales del atismo diversas características de la
personalidad de los padres, estimlación insficiente, alteraciones en las
primeras relaciones, sobre todo con la madre, y diversas anomalías en los
patrones de interacción ambiental y social, qe hoy en día resltan poco
convincentes. Posteriormente se consideró el atismo como resltante de na
anomalía o déficit cognitivo básico qe abarcaría procesos de atención,
intelectivos y del lengaje (6).
Actalmente existen múltiples evidencias de la importancia de factores
genético-biológicos en la patogenia del trastorno. atista (8). Los hallazgos
peden agrparse en:
Neurobiológicos. Los niños atistas presentan mayor incidencia de anomalías
físicas, persistencia de reflejos primitivos y signos nerológicos blandos como
hipotonía y falta de coordinación motriz. El trastorno atista se asocia
frecentemente a diversas enfermedades médicas como rbéola congénita,
esclerosis tberosa, fenilcetonria y cromosoma X frágil. Aparecen crisis
epilépticas en n alto porcentaje de los pacientes y alteraciones en el EEG (8).
La TAC ha mostrado dilatación ventriclar, asimetría de los hemisferios y
anomalías temporales izqierdas. La RMN revela hipoplasia de algnas áreas
cerebelosas y de estrctras del sistema límbico e hipocampo, como
disminción del núcleo lenticlar derecho. Recientemente se ha observado n
incremento difso del metabolismo cortical con PET (5).
Patología perinatal. Se ha comprobado na mayor incidencia de
complicaciones en el embarazo y parto de niños atistas como incompatibilidad
Rh madre-hijo, toxemia gravídica, hemorragia vaginal, meconio en el líqido
amniótico, infecciones virales en el primer trimestre del embarazo y toma de
medicamentos, así como parto distócico. En el periodo neonatal amenta la
incidencia de distress respiratorio y anemia neonatal. De todos ellos, los
factores prenatales parecen ser los más significativos (5).
Genéticos. La prevalencia del atismo en hermanos es del 5%. Estdios en
gemelos apoyan esta hipótesis, comprobándose n riesgo incrementado en
gemelos monocigóticos. Otros miembros de la familia peden padecer
trastornos cognitivos o del lengaje (8).
Neuroanatómicos y neuroquímicos. Un tercio de los niños atistas tienen
niveles incrementados de serotonina plasmática y de ac. homovalínico en LCR,
anqe estos hallazgos no son específicos. En el 40% de los casos se ha
demostrado la existencia de atoanticerpos para los receptores A1 de la
serotonina y estos niños padecen con más frecencia enfermedades
atoinmnes. Otros hallazgos inclyen disminción de las céllas de Prkinje
cerebelosas en estdios neroanatómicos y alteraciones estrctrales del
lóblo temporal (5).
Evaluación y diagnóstico diferencial
En la evalación de los niños con trastorno atista es fndamental na
detallada historia médica personal y familiar, evalando patologías pre y
perinatales. En los casos en los qe existan antecedentes familiares de retraso
mental o cromosoma X frágil es necesario n análisis cromosómico y screening
genético orientado a descartar alteraciones metabólicas congénitas. Deben
realizarse estdios adiométricos y potenciales aditivos evocados para
descartar déficits aditivos y n cidadoso examen nerológico. El EEG está
indicado sobre todo en aqellos casos asociados a epilepsia, y el TAC y la RMN
aydan a descartar enfermedades como la esclerosis tberosa y enfermedades
degenerativas del SNC.
El estdio psicológico inclye valoración de las áreas del lengaje, cognición,
condctas sociales y adaptación fncional. El CI estimado a partir de los 5 años
es el mejor predictor individal del pronóstico (5). Los instrmentos de
medición habitales peden no ser útiles y se preconiza el so del CARS
(Childhood Atism Rating Scale) válido en trabajos de investigación y en la
práctica clínica y el ABC (Atism Behavior Checklist) para el screening de
atismos de alto nivel en el medio escolar.
Cando el cadro clínico aparece en s forma completa y característica el
diagnóstico se sospecha con cierta facilidad, a pesar de lo cal es importante
realizar el diagnóstico diferencial con nmerosos trastornos. Los niños con
trastornos del lengaje expresado y receptivo y con déficits sensoriales
congénitos (sordera, cegera) son más sociables qe los niños atistas y
desarrollan condctas de comnicación no verbal adecadas perdiendo con el
desarrollo las condctas de aislamiento propias de la primera infancia. La
esqizofrenia infantil sele tener n inicio más tardío, posterior a los 5 años, se
acompaña de alcinaciones, ideación delirante y trastornos del crso del
pensamiento, y no selen asociarse a trastornos nerológicos con tanta
frecencia como en el atismo. En las enfermedades degenerativas y el retraso
mental profndo se desarrollan síntomas semejantes a los atistas (psedoatísticos), de difícil diferenciación. En los primeros, la evalación nerológica
y prebas complementarias aportarán el correcto diagnóstico. Por otra parte
los niños con retraso mental mestran condctas afectivas y de interacción
social más significativas. La afasia adqirida con convlsiones es n raro
trastorno en el qe sele existir n desarrollo previo normal antes de
presentarse la afasia; mchos de estos niños tienen crisis comiciales aisladas y
alteraciones del EEG qe no son persistentes.
Los niños atistas peden sfrir cadros depresivos y ansiosos, especialmente
los de más alto nivel, y síntomas de hiperactividad e implsividad. En
presencia de n trastorno atista el diagnóstico de TDAH qeda exclido (1).
Tratamiento
Son múltiples los tratamientos ensayados hasta la actalidad con escasos
resltados. Cando sea posible identificar n factor casal o asociado debe
realizarse n tratamiento etiológico. En los casos en los qe no es posible, las
evidencias mejor docmentadas sgieren qe el tratamiento de elección son
las intervenciones edcacionales y condctales precoces qe favorezcan la
adqisición del lengaje, de las condctas comnicativas y sociales, la
adqisición de habilidades de atocidado y la extinción de condctas
indeseables como las estereotipias, las de atoestimlación y las
atoagresiones (6). El entrenamiento en ambientes escolares, altamente
estrctrado y drante periodos prolongados, se ha demostrado como el más
útil. Los padres peden necesitar a s vez información acerca de las técnicas
de modificación de condcta, entrenamiento en la resolción de condctas
problemáticas y terapia de apoyo. Las psicoterapias individales se han
demostrado por lo general ineficaces, excepto en algnos casos de atismos de
alto nivel.
Anqe ningún agente farmacológico ha demostrado promover n tratamiento
crativo, algnos de ellos han demostrado ser útiles en síntomas específicos.
El haloperidol actúa disminyendo los niveles de actividad, de inestabilidad y
labilidad afectiva, la hiperactividad y los síntomas motores, incrementando la
accesibilidad a los programas terapéticos y favoreciendo el aprendizaje y las
condctas de adaptación (5). Deben tilizarse a las dosis más bajas efectivas y
drante el periodo de tiempo más corto posible, vigilando la aparición de
efectos secndarios, especialmente la sedación. Las discinesias peden
evitarse o aminorarse con tratamientos discontinos. Recientes estdios se
han centrado en la fenflramina (agente qe disminye la serotonina
plasmática), observando qe disminye la hiperactividad y los síntomas
motores y amenta la atención en n sbgrpo de pacientes, pero hasta la
actalidad los datos disponibles son contradictorios y s eficacia y segridad no
están
claramente
establecidas
(5).
Los
tratamientos
estimlantes
(metilfenidato) tilizados en los síntomas de hiperactividad han demostrado
empeorar el fncionamiento condctal y están contraindicados (6). La
naltrexona (antagonista opiáceo) está siendo ensayado en la redcción de las
esterotipias y atoagresiones, y algnos datos sgieren qe pede mejorar la
interacción social (6). El litio y la carbamacepina se tilizan en casos de
severas atolesiones y agresividad cando otros tratamientos fallan, y cando
predomina la inestabilidad o las alteraciones afectivas.
SINDROME DE RETT
Este síndrome clínico fe identificado por Andreas Rett en 1965 en niñas qe
aparentemente habían tenido n desarrollo normal por n periodo, al menos,
de 6 meses, segido de n devastador retroceso en s desarrollo. La
prevalencia se estima en 1 de cada 15.000 niñas (10).
Etiología
La casa es desconocida. Se ha sgerido la existencia de alteraciones
metabólicas; anqe en algnos pacientes se ha identificado na
hiperamonemia, postlándose n déficit enzimático en la metabolización del
amonio, no es n hallazgo generalizado en las niñas qe padecen este
trastorno. El hecho de qe afecte sólo a niñas pdiera indicar qe existe n
defecto genético de base (10).
Características clínicas y diagnóstico
Drante los 5 meses posteriores al nacimiento la niña tiene n desarrollo
psicomotor, crecimiento del perímetro craneal y crecimiento estatoponderal,
apropiado a s edad, anqe en algnos casos se ha identificado na hipotonía
y n cierto retraso psicomotor en estas precoces etapas. De los 6 meses a los
2 años sfre na progresiva encefalopatía caracterizada por pérdida de los
movimientos de las manos, qe son reemplazados por esterotipias motoras
características de frotamiento, chpeteo y gestos de "lavado", pérdida del
lengaje previamente adqirido, retraso psicomotor y ataxia (10). Drante la
evolción, el crecimiento craneoencefálico se detiene, resltando na
microcefalia. Las habilidades del lengaje y las condctas de interacción social
se sitan en n nivel de desarrollo propio de los 6 meses-1 año, si bien peden
mantener intereses sociales. Se instara na incoordinación motora, con
apraxia del tronco y de la marcha qe pede verse imposibilitada y qe, en
ocasiones, se acompaña de movimientos coreoatetósicos. Mchos pacientes
tienen a s vez cifoescoliosis. Pede existir respiración irreglar, con episodios
de hiperventilación y de apnea, sobre todo drante el seño. Se asocia a crisis
comiciales en el 75% de los casos, con EEG desorganizado o con trazado
epileptiforme en la mayoría de las ocasiones. A medida qe el trastorno
progresa el tono msclar pasa de na inicial hipotonía a na progresiva
espasticidad y rigidez, instarándose deformidades osteomsclares (9). Los
criterios diagnósticos según DSM IV peden verse en la Tabla 4.
Tabla 4. Criterios DSM IV para el diagnóstico de Síndrome de Rett
A. Todos los sigientes:
1). Desarrollo prenatal y perinatal aprentemente normales.
2). Desarrollo psicomotor aparentemente normal drante los primeros 5 meses
de vida.
3). Perímetro cefálico normal al nacimiento.
B. Comienzo de todos los sigientes tras n período de desarrollo normal:
1). Deceleración del crecimiento craneal entre los 5 y 48 meses.
2). Pérdida de determinadas habilidades manales, previamente adqiridas,
entre los 5 y 30 meses, con el consigiente desarrollo de movimientos
manales estereotipados (p.e., "lavado" o frotamiento).
3). Pérdida precoz del ajste social (anqe a mendo, con posterioridad, se
desarrolla cierta interacción social)
4). Ataxia de tronco e incordinación motora.
5). Grave deterioro en el desarrollo del lengaje expresivo y receptivo, con
grave retraso psicomotor.
Curso y pronóstico
El síndrome de Rett es progresivo. En las niñas qe llegan a la vida adlta el
nivel cognitivo y social es eqivalente al qe aparece en el 1.º año de vida,
frecentemente se encentran limitadas a na silla de redas y con grandes
restricciones motoras. la spervivencia se halla my disminída (9).
Tratamiento
Tan sólo se ha demostrado útil el tratamiento sintomático. La fisioterapia es
beneficiosa en las disfnciones msclares. Es necesario n tratamiento
anticomicial con carbamacepina. La terapia de condcta es útil en el control de
condctas atolesivas, y pede resltar my beneficiosa en la incoordinación
respiratoria (9).
SÍNDROME DE ASPERGER
Características clínicas y diagnóstico
En 1944 Asperger describió n síndrome clínico qe denominó "psicopatía
atística", y qe se caracteriza por n déficit calitativo en la interacción
social, con restricción de intereses y actividades qe adqieren n caracter
estereotipado semejante al qe acontece en el trastorno atista, pero sin los
déficits cognitivos propios de éste, ni retrasos en el desarrollo del lengaje, si
bien éste posee características pecliares con alteración de la comnicación
verbal y no verbal. Estos niños presentan preocpaciones insales,
egocentrismo, dificltades en la coordinación motriz, en la comprensión verbal
y en el reconocimiento facial, así como rechazo del contacto oclar (11). Si
bien, de acerdo con el DSM IV y CIE 10.ª (1, 4), el síntoma distintivo entre el
síndrome de Asperger y el t. atista es la normalidad del CI y la asencia del
retraso en la adqisición del lengaje, los déficits nerocognitivos
característicos de estos niños les hacen fncionar por debajo de ss
posibilidades, y les asemejan al espectro del atismo, siendo considerados por
algnos atores como na modalidad atenada del mismo (5). Los síntomas
selen reconocerse despés de los dos años de vida, y encontrarse algnos
rasgos similares en otros miembros de la familia.
Hasta el DSM IV no se reconocía en las clasificaciones de la APA como na
entidad diagnóstica específica. Los criterios diagnósticos del DSM IV y CIE 10
se mestran en la Tabla 5. El diagnóstico diferencial debe realizarse con el t.
atista y otros t. generalizados del desarrollo y, en la adolescencia, con el t.
esqizoide de personalidad.
Debido a la disparidad en los criterios diagnósticos oficiales en las últimas
décadas no es fácil establecer na prevalencia, estimándose como de 3 a 5
veces más frecente qe el atismo, con na proporción hombre/mjer de 8:1
(5).
Tabla 5. Criterios DSM IV para el diagnóstico de Síndrome de Asperger
A. Deterioro calitativo en la interacción social qe se manifiesta por, al
menos, 2 de los sigientes:
1). Marcado deterioro en el empleo de comportamientos no verbales como
contacto visal cara a cara, expresión facial, postra corporal, y gestos qe
reglan la interacción social
2). Incapacidad para establecer relaciones adecadas al nivel de desarrollo.
3). Marcada dificltad para expresar placer cando otra persona está alegre.
4). Pérdida de la reciprocidad social o emocional.
B. Actividades, intereses y patrones de comportamiento restringidos,
repetitivos y estereotipados, qe se manifiestan al menos por 1 de los
sigientes:
1). Preocpación excesiva con presencia de intereses esteretipados y
restringidos, qe son anormales tanto en s intensidad como en algno de ss
aspectos
2). Insistencia aparentemente inflexible a segir determinadas e inútiles
rtinas o ritales.
3). Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p.e., aleteo o balanceo
de la mano o los dedos, complejos movimientos corporales).
4). Preocpación persistente sobre partes de objetos
C. El trastorno casa n deterioro clínicamente significativo en el área social,
ocpacional, otras áreas de interés.
D. No hay retraso en el lengaje clínicamente significativo (p.e., empleo de
palabras simples antes de los 2 años de edad, frases comnicativas antes de
los 3 años)
E. No existe n retraso clínicamente significativo en el desarrollo cognitivo ni
en el desarrollo de habilidades de atoayda apropiadas a la edad,
comportamiento adaptativo (aparte de la interacción social), y criosidad
acerca del entorno drante la infancia.
F. No se cmplen criterios para otro trastorno específico del desarrollo ni de
esqizofrenia.
Etiología
Las casas qe originan este trastorno son desconocidas, pero varios atores
coinciden en señalar las relaciones con el trastorno atista (5).
Curso y pronóstico
El pronóstico se considera, en general, mejor qe el del t. atista, si bien en la
adolescencia es frecente qe presenten trastornos afectivos, t. por ansiedad,
síntomas psicóticos o condcta antisocial. En algnos casos se han descrito,
también en adolescentes, s asociación con hipersomnia recrrente y
trastornos de la condcta (síndrome de Klein-Levin). Son factores asociados a
n ben pronóstico n mejor nivel intelectal e interacciones sociales más
adaptativas (11).
Tratamiento
El tratamiento está en fnción del nivel de adaptación social y del CI. En
aqellos niños más afectados, las técnicas descritas en el tratamiento del t.
atista peden ser útiles.
TRASTORNO DESINTEGRATIVO
El trastorno desintegrativo, también conocido como síndrome de Heller,
demencia infantil y psicosis desintegrativa de la infancia, fé descrito en 1908
como n deterioro qe se prodce en el crso de varios meses en la esfera
intelectal, social, y de la fnción verbal, a la edad de 3-4 años, con n
desarrollo previo normal, instarándose finalmente n cadro clínico similar al
observado en el trastorno atista. (Tabla 6).
Tabla 6. Criterios DSM IV
Desintegrativo de la Infancia
para
el
diagnóstico
de
Trastorno
A. Desarrollo aparentemente normal drante, almenos, los 2 primeros años de
vida y qe se manifiesta por la presencia de na comnicación verbal y no
verbal adecada, relaciones sociales, jegos y comportamiento adaptativo.
B. Pérdida clínicamente significativa de habilidades previamente adqiridas
(antes de los 10 años) en, al menos, 2 de las áreas sigientes:
1). Lengaje expresivo o receptivo.
2). Habilidades sociales o comportamiento adaptativo.
3). Control esfinteriano anal o vesical.
4). Jegos.
5). Habilidades motoras.
C. Alteración en el fncionamiento de, al menos, 2 de las áreas sigientes:
1). Deterioro calitativo en la interacción social (p.e., pérdida de
comportamientos no verbales, incapacidad para hacer amigos, pérdida de la
reciprocidad social o emocional).
2). Deterioro calitativo en la comnicación (p.e., retraso o pérdida del
lengaje hablado, incapacidad para iniciar o mantener na conversación,
estereotipias verbales y so repetitivo del lengaje, pérdida de la capacidad de
imitación o simlación de papeles).
3). Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos,
repetitivos y estereotipados, inclyendo estereotipias motoras y manierismos.
D. El trastorno no cmple criterios para el diagnóstico de otros trastornos
específicos del desarrollo ni de esqizofrenia.
Epidemiología
Los datos epidemiológicos han variado en fnción de la variedad de criterios
diagnósticos sados, pero se estima en 1/100.000 (nas 10 veces menos
común qe el atismo), qe correspondería al 6% de los síndromes atistas.
La proporción hombre: mjer es de 4-8:1 (12).
Etiología
La casa es desconocida, pero se ha asociado a diversas alteraciones
nerológicas como encefalitis, epilepsia, esclerosis tberosa, y varios
trastornos metabólicos, en la mayoría de los casos no se objetivan alteraciones
cerebrales orgánicas.
Características clínicas y diagnóstico
El diagnóstico se realiza en fnción a las características clínicas, edad de inicio
y crso evoltivo. Los criterios DSM IV aparecen en la Tabla 5. Los casos
aportados han tenido s inicio entre los 1-9 años, siendo más comnes entre
los 3-4 años. En las clasificaciones de la APA y de la OMS se establece na
edad de inicio mínima de 2 años (1, 4). El comienzo de la sintomatología sele
ser insidioso, drante varios meses, pero pede aparecer también de na
forma my brsca, en días o semanas. En estos primeros momentos, los niños
peden manifestar síntomas de hiperactividad o de ansiedad manifiesta ante la
pérdida de fnciones. Los rasgos característicos inclyen pérdida de las
condctas de comnicación, marcada regresión en la interacción recíproca, en
las habilidades de atocidado, con pérdida del control de esfínteres vesical y
anal, movimientos estereotipados y crisis epilépticas. Son frecentes los
síntomas afectivos, particlarmente los de ansiedad (12).
Curso y pronóstico
Es variable. A pesar de qe en algnos casos se ha descrito na cierta
recperación de las habilidades perdidas(4), en general se considera n
trastorno de mal pronóstico, con evolción hacia n retraso mental profndo
(12).
Tratamiento
No existe tratamiento crativo. Se recomiendan
terapéticas qe las descritas para el t. atista.
las
mismas
medidas
TRASTORNOS DEL HUMOR
Introducción
El hecho de qe los trastornos depresivos en la infancia pedan ser igales o
semejantes a los de los adltos, ha sido y es, todavía, my controvertido. Aún
contando con descripciones clásicas de cadros depresivos en niños Griesinger
(1845), depresión anaclítica de Spitz (1946), Bowlby (1954), entre otros,
desde algnas orientaciones psicoanalíticas se ha negado la posibilidad de
depresiones en la infancia. De hecho, hasta la década de los 70, se aceptaba
qe los T. depresivos en los niños, de existir, sólo se manifestarían a través de
"eqivalentes" somáticos o bajo la forma de depresiones "enmascaradas". Aún
con la aparición de la clasificación DSM III, hasta la actal DSM IV, en las qe
se consideran los mismos criterios diagnósticos para la edad infanto-jvenil y
la adlta, la controversia qe rodea la conceptalización de los trastronos
afectivos infantiles no está reselta (15).
En la clasificación DSM IV no se contempla n apartado diferente para los
trastornos del estado de ánimo en la infancia y la adolescencia. Aparecen, no
obstante, algnos criterios con matizaciones. En lgar de n ánimo deprimido,
el niño pede mostrarse fndamentalmente irritable. Los criterios de dración
del episodio de ciclotimia y distimia se redcen a la mitad: n año, y en el caso
de ésta última se debe especificar n inicio precoz (antes de los 21 años).
Pede observarse también, en lgar de disminción de peso o apetito, qe el
niño no alcanza el peso qe sería esperable (1).
Qizá no de los pntos más polémicos de esta clasificación sea atribir los
mismos criterios diagnósticos, en frecencia y expresión de los síntomas
afectivos, independientemente de la edad y sin tener en centa el momento
evoltivo del desarrollo. En el DSM IV se clasifican los trastornos afectivos en:
trastorno bipolar y monopolar, con/sin síntomas psicóticos e inclyendo el
sbtipo de melancolía; la distimia y el trastorno ciclotímico (1).
Se ha sgerido la necesidad, a s vez, de adaptar sbtipos diagnósticos de
trastornos afectivos para estas edades. En el niño es difícil hacer la distinción
entre trastorno bipolar y monopolar, en canto la manía es rara en la infancia
y faltan los criterios evoltivos. Algnos estdios recientes proponen la
existencia de tres factores clínicos en la infancia: n factor endógeno pérdida
de placer, retraso psicomotor y disminción ponderal, n segndo de
cogniciones negativas ideación sicida y baja atoestima, y por último n
factor de ansiedad. Deberán ser validados con otros estdios de segimiento,
correlación y respesta al tratamiento. Un sbgrpo más estdiado qe los
anteriores es el de depresión asociada a trastornos de condcta; en
comparación con los cadros depresivos sin alteración de la condcta, parece
ser qe tienen menor incidencia de trastornos afectivos en la vida adlta, n
peor pronóstico en términos de abso de sstancias, peor respesta a la
imipramina y mayor variabilidad del hmor. Por otra parte es la única forma de
depresión qe no mestra n incremento con la edad.
Epidemiología
Se estima qe la prevalencia de depresión mayor es de n 0,3% en edad
preescolar, n 2% en edad prepberal y de n 4,7% en adolescentes, entre la
población general, amentando notablemente estas cifras en población
hospitalizada hasta n 20% en escolares y n 40% en adolescentes. La
distimia es el trastorno depresivo más frecente en escolares (2,5%). En
adolescentes, al igal qe en adltos, la distimia aislada es menos frecente
(3%) qe la depresión mayor; sin embargo hay na alta prevalencia de
comorbilidad de ambos trastornos qe algnos atores centran alrededor del
40% (13). Antes de la pbertad la depresión es más frecente en varones,
pero drante la adolescencia los índices se invierten y, desde ese momento,
pasa a ser más frecente en el sexo femenino. El hecho de qe biológicamente
los niños enfermen más a mendo, los cambios hormonales de la pbertad y el
propio papel de la mjer adlta, son algnas de las circnstancias qe se
adcen para tratar de explicar este hecho.
El trastorno bipolar es my raro en edad prepberal. No es hasta la
adolescencia generalmente, qe aparecen cadro maniacos. Estos afectarían a
n 0,6% de los adolescentes en estdios de población general.
Etiología
Se spone qe los factores etiológicos son los mismos qe los relativos a la
edad adlta, pero la esencia del origen de este trastorno aún nos es
desconocida. Intervienen varios factores:
Factores biológicos. Existen nmerosos estdios qe nos orientan sobre los
múltiples cambios en las concentraciones, distribción, actividad, etc, de las
aminas biógenas, en las qe el papel de la serotonina parece ser el principal
pero, desde lego, no el único. Aparecen cambios neroendocrinos (eje
adrenal, tiroideo y de GH), inmnitarios, alteración de los ciclos circadianos y
prebas de neroimagen.
Factores genéticos. Los estdios de familias, gemelos, adopción y análisis de
DNA, preban la presencia de n factor hereditario, cya compleja estrctra
está aún por dilcidar. Parece qe existiría n componente genético mcho
más ferte en el trastorno bipolar tipo I.
Factores psicosociales. En ocasiones intervienen acontecimientos vitales y
medioambientales estresantes, tanto de forma agda como crónica,
personalidad premórbida, factores dinámicos y cognitivos (14). Es de gran
importancia el papel de la madre, no sólo desde el pnto de vista afectivo, sino
también como elemento protector de posibles adversidades. En opinión de
varios atores, los desencadenantes psicosociales no son específicos y por ello,
ante n acontecimiento estresante, existiría la misma probabilidad de
desarrollar n trastorno por ansiedad o de otro tipo, qe n cadro afectivo.
Descripción clínica
Los trastornos del estado de ánimo son n problema serio y potencialmente
fatal debido a s potencialidad sicida. Respecto a la edad de inicio, hay
nmerosas referencias a sintomatología depresiva en los 2-3 años de edad. La
sintomatología a esta edad es fndamentalmente psicosomática. Inhibición,
inercia, disminción de gestos y movimientos, escasa reactividad, soledad,
falta de interés hacia el exterior, llanto, aferramiento a la figra de vínclo,
inapetencia e insomnio, son síntomas qe, para algnos atores, caracterizan
la depresión a edades precoces. En la etapa preescolar (3-6 años) parecen
infrecentes los cadros depresivos por las características psicológicas de los
niños de esta edad. Selen presentar sintomatología preferentemente
comportamental: disforia, irritabilidad e inclso agresividad, inhibición en el
jego. También peden aparecer alteraciones del seño y alimentación. Es en
la etapa escolar (a partir de los 6 años) cando la depresión reaparece y se
asemeja a la del adlto. El síntoma esencial es la tristeza, pero también existe
llanto, pérdida de atoestima, enlentecimiento psicomotor, labilidad emocional,
astenia, apatía, desinterés, anhedonia o, en ocasiones, irritabilidad y ato o
heteroagresividad. Según algnos atores, los sentimientos de clpa no
aparecerían antes de los 11 años. Sólo estarían asentes el miedo al ftro y
la desesperanza . El niño tiene insomno predormicional y los seños son de
contenido depresivo. No gana peso adecadamente, y en algún caso se asocia
la depresión a trastornos de la condcta alimentaria, cyo inicio es
generalmente en la adolescencia. El rendimiento escolar se resiente sobre todo
por la dificltad en la concentración y la pérdida de interés. En adolescentes
peden existir condctas antisociales, de oposición y de protesta. Las ideas de
merte aparecen a edades más tardías y amentan también con la edad. El
sicidio es raro por debajo de los 8 años, pero entre los 15-24 años es la
tercera casa de merte, y es fndamental valorar este riesgo en todo cadro
depresivo. Los padres son malos informadores de este síntoma, pero a los
niños inclso les alivia hablar abiertamente de este tema. No es infrecente la
aparición de alcinaciones aditivas o visales de contenido clpabilizador o
amenazante (15).
A los niños se les pede pregntar directamente acerca de cestiones en
relación con s depresión. Los niños my peqeños tienen más dificltad en
reconocer y verbalizar ss sentimientos. Pede, entonces, comentar qe está
irritable o abrrido, lo qe intentaría tradcir disforia o anhedonia. Los padres
son mejores informadores qe los hijos respecto a los síntomas, pero los niños
aportan datos de mayor relevancia sindrómica e interés para el diagnóstico
diferencial.
La manía y la hipomanía son cadros infrecentes y difíciles de diagnosticar a
estas edades, ya qe los niños y los adolescentes tienen tendencia a cambios
rápidos y brscos del hmor, con irritabilidad, agitación e implsividad. Es
preciso indagar la presencia de sintomatología afectiva ni o bipolar en los
antecedentes personales y familiares.
Curso y pronóstico
La distimia tiene n crso más crónico y n inicio más insidioso qe el
trastorno depresivo mayor y sobre ella peden parecer episodios de este
último trastorno. Se mantiene largos períodos sin remisiones (más de 10 años
de media), al contrario de lo qe scede en la depresión mayor (18 meses) y
los cadros adaptativos (6 meses). El riesgo de recaída es bajo cando se trata
de trastornos adaptativos, moderado si es n trastorno depresivo mayor y alto
para la distimia. En general, n inicio en edades más precoces implica n
cadro más grave y prolongado así como na mayor carga genética. El cadro
depresivo pede coexistir con trastornos de la condcta negativismo
desafiante, trastornos de ansiedad, trastornos de la eliminación o abso de
sstancias en adolescentes.
Diagnóstico
Desde el pnto de vista clínico se pede diagnosticar:
T. depresivo mayor. De acerdo con el DSM IV, deben aparecer al menos 5
síntomas en n período de dos semanas y existir na alteración del nivel de
fncionamiento previo. Entre los síntomas necesarios están tanto el ánimo
deprimido o irritable como la pérdida de intereses o de la capacidad de
disfrtar. Estos síntomas provocan n deterioro en el área social o académica y
no se deben a los efectos de ningna sstancia ni a n problema médico. No
se debe hacer este diagnóstico en los dos meses sigientes a la pérdida de n
ser qerido, salvo qe aparezca n deterioro my marcado de fncionamiento,
preocpación mórbida con desesperación, ideación sicida, síntomas psicóticos
o inhibición psicomotriz.
T. distímico. En niños y adolescentes se reqiere, para s diagnóstico según
DSM IV, la presencia de n ánimo irritable o deprimido la mayor parte del día,
la mayoría de los días, drante al menos n año. Al menos tres de entre los
sigientes síntomas acompañan este estado de ánimo: pobre atoestima,
pesimismo o desesperanza, pérdida de intereses, retraimiento social, fatiga
crónica, sentimientos de clpa, disminción de actividad y dificltades de
memoria y concentración.
T. Bipolar I. Es raro en edad prepberal. Cando aparece n cadro maníaco
en la adolescencia sele verse precedido de n episodio depresivo. Con
frecencia se acompaña de alcinaciones y delirios de grandeza y
megalomaníacos. Según los criterios DSM IV no hay diferencias entre los
episodios maníacos del niño y adolescente y los del adlto. Se caracterizan por
n estado de ánimo elevado, expansivo o irritable qe dra al menos na
semana (no se exige este tiempo si reqirió ingreso hospitalario). Además
aparecen tres de los sigientes síntomas: ideas de grandeza, disminción de la
necesidad de seño, verborrea, fga de ideas, distrabilidad, implsividad y
condctas de riesgo. Todo ello provoca n deterioro importante en el
fncionamiento personal y no es debido a ningna droga ni problema médico
general.
Ciclotimia. Aparecen nmerosos cambios de hmor en el periodo de n año.
Algnos cadros en la adolescencia diagnosticados de ciclotimia
posteriormente evolcionan a T. bipolar tipo I.
Duelo. Es na sitación de aflicción relacionada con la pérdida de n ser
qerido y qe tiene las características de n cadro depresivo, con
retraimiento, tristeza, insomnio, etc. Se diagnostica de T. depresivo mayor si
se prolonga más de dos meses..
Pede ser de gran tilidad para el diagnóstico psicométrico, evolción y
respesta terapética el empleo de escalas qe valoran la depresión en la
infancia (Beck, Kovacs - CSD).
Para el diagnóstico psicobiológico es conocida la preba de spresión con
dexametasona (PSD). En la infancia no se ha demostrado útil para discriminar
pacientes deprimidos de los qe no lo están. No perece existir inflencia del
cadro depresivo en la reglación del cortisol, anqe sí se demestra la
presencia de anomalías en la secreción noctrna de hormona de crecimiento
(GH) y na mayor respesta de la misma a hipoglcemia indcida por inslina.
Los estdios sobre la arqitectra del seño son poco conclyentes.
Diagnóstico diferencial
Los trastornos de ansiedad, el TDAH y los trastornos de conducta coexisten
frecentemente con trastornos del estado de ánimo. El trastorno por ansiedad
de separación pede remedar n cadro afectivo o estar presente de forma
simltánea. Los niños menores de 4 años peden desarrollar n cadro clínico
similar a n cadro depresivo cando se les separa de los padres. Aqellos
niños qe padecen n trastorno reactivo de la vinclación en la infancia
secndario a absos o negligencias de los padres, presentan aletargamiento,
apatía y peden parecer deprimidos. Tanto la manía como la depresión agitada
peden confndirse con n TDAH; sin embargo este último crsa de forma
crónica y no por episodios como los anteriores. Es importante diferenciar los
cadros maniformes secndarios a medicación (esteroides, carbamacepina,
ADT),
drogas
(cocaína,
anfetaminas),
alteraciones
metabólicas
(hipertiroidismo), epilepsia o neoplasias.
Tratamiento
Psicoterapia. Es el tratamiento de elección en depresiones no psicóticas, pero
si no hay mejoría en 4-6 semanas debe añadirse medicación. No hay datos qe
permitan afirmar qe n tipo de psicoterapia sea más efectiva qe otra. Es
necesaria na terapia de familia para edcar y orientar respecto a la aparición
de cadros depresivos en los niños. Las aproximaciones cognitivas tratan de
modificar los pensamientos y actitdes negativas. En la infancia deben ser más
directas y estrctradas qe en los adltos. También es preciso realizar n
entrenamiento en habilidades sociales para disminir el retraimiento social.
Pede ser útil na ttorización más cercana en el colegio para mejorar el
rendimiento.
Psicofármacos. La eficacia de los psicofármacos es menor en la infancia qe en
los adltos. Se han empleado antidepresivos tricíclicos (imipramina,
clorimipramina y amitriptilina), y tetracíclicos (maprotilina, mianserina) con
respesta favorable respecto al placebo. Se recomienda realizar n ECG
previo, valorar tensión arterial y, si es posible, niveles plasmáticos. La
introdcción y retirada del fármaco debe ser realizada de forma gradal. La
toma se prefiere repartida en tres dosis, frente a la monodosis noctrna del
adlto, por las especiales características farmacocinéticas en el niño. Los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) también se han
tilizado con éxito en adolescentes. La respesta es peor si coexiste n
trastorno por ansiedad de separación. Los inhibidores de la mono-aminooxidasa (IMAO) peden ser de tilidad en pacientes qe no responden a
tricíclicos. El litio se emplea en el tratamiento de las depresiones resistentes y
de los trastornos bipolares I y II. Se deben controlar niveles plasmáticos y
vigilar la aparición de efectos secndarios. Parece qe responden peor al litio
aqellos niños en los qe coexiste n trastorno de condcta. Pede tilizarse
carbamacepina o ácido valproico en adolescentes cicladores rápidos y en
aqellos casos de manía resistente a litio más nerolépticos. La tioridazina, n
neroléptico con efectos antidepresivos pede ser beneficioso en los niños más
peqeños con diversas somatizaciones y síntomas añadidos de ansiedad.
En ocasiones es útil el empleo de benzodiacepinas con fines ansiolíticos o
hipnóticos, cidando s manejo y evitando asociaciones.
Hospitalización. Está indicada fndamentalmente cando no hay respesta
favorable al tratamiento amblatorio, existe riesgo sicida o se complica el
cadro depresivo con abso de sstancias o sintomatología psicótica.
TRASTORNO POR ANSIEDAD DE SEPARACIÓN
Concepto
Se define el trastorno por ansiedad de separación en el DSM IV como la
aparición de na ansiedad excesiva o inadecada al nivel de desarrollo, ante la
separación del hogar o de aqellas personas a las qe el niño está más
vinclado. Pede presentarse clínicamente como absentismo escolar, miedos o
angstia ante la separación, síntomas físicos como cefalea o abdominalgia si
anticipa qe aqélla va a sceder, y pesadillas en torno a estos temas. Debe
aparecer antes de los 18 años y drar al menos 4 semanas. En el DSM IV
qeda como el único de los trastornos de ansiedad propio de la infancia y la
adolescencia.
No obstante, cierto grado de ansiedad de separación es n fenómeno niversal
y esperable como parte del desarrollo de n niño normal (16). A los 6 -7
meses de edad, el niño pede mostrar temor a separarse de la madre, sobre
todo en ambientes extraños. La ansiedad normal de separación tiene n pico
de mayor intensidad hacia los 18 meses de edad, pero no es excepcional qe
se prolonge hasta la preescolaridad. El niño de 3 años ya tiene capacidad
cognitiva para percatarse de qe la separación es temporal y es capaz de
mantener na imagen interna de la madre drante s asencia. Por ello, la
ansiedad de separación decrece entre los 3 y 5 años.
Epidemiología
El trastorno por ansiedad de separación es más frecente en la infancia qe en
la adolescencia y se estima qe tiene na prevalencia del 3-4% en edades
escolares frente a n 1% entre los adolescentes. No parece haber diferencias
de sexo anqe algnos atores encentran n ligero predominio del sexo
femenino. Es el más frecente de los trastornos de ansiedad en la infancia.
Etiología
Desde diferentes orientaciones psiqiátricas se ha tratado de explicar la
etiología de este trastorno: desde el pnto de vista psicoanalítico se interpreta
como el resltado de n miedo nerótico. La orientación psicodinámica
propone qe los niños con ansiedad de separación mantienen na atoimagen
narcisista qe ante algna amenaza exterior tratan de reforzar con el
acercamiento hacia la madre. La teoría del aprendizaje interpreta el vínclo
materno filial como resltado del aprendizaje de na respesta desadaptativa.
Factores genéticos. La intensidad con qe la ansiedad de separación es
experimentada por cada niño parece tener na base genética. Los padres con
trastornos de ansiedad presentan n mayor riesgo de tener hijos qe padezcan
trastornos por angstia de separación. Otro hecho importante es la frecente
asociación de este trastorno con depresión, por ello algnos atores lo
interpretan como na variante del mismo.
Factores psicosociales. Los niños más peqeños, inmadros, y dependientes
de la figra materna son especialmente sensibles a la ansiedad relacionada con
la separación. Pero este miedo no es sino parte de na serie de miedos
normales en el desarrollo. El trastorno por ansiedad de separación ocrre
cando el niño tiene n miedo desproporcionado a la pérdida de la madre o de
la figra a la qe se siente especialmente vinclado. El carácter de mchos de
estos niños sele ser conformista, perfeccionista e impaciente, con tendencia a
la pasividad y dependencia. Las familias selen ser my nidas y los padres
sobreprotectores. En ocasiones el trastorno aparece a raíz
acontecimiento estresante: traslado de domicilio, cambio de
vacaciones prolongadas o na larga enfermedad.
de n
colegio,
Factores aprendidos. Los padres peden comnicar s ansiedad a los hijos al
ser s modelo directo de comportamiento. Si n padre es miedoso, el niño
tendrá probablemente na adaptación fóbica a nevas sitaciones. Algnos
padres parecen enseñar a ss hijos a ser ansiosos a través de na actitd
sobreprotectora frente a sitaciones esperables o exagerando el peligro en
ciertas sitaciones.
Descripción clínica y diagnóstico
En el trastorno por ansiedad de separación los síntomas cognitivos, afectivos,
somáticos y de condcta aparecen como respesta a na separación real o
ficticia de las figras con las qe se ha creado n vínclo (17). Estas selen
ser, bien n progenitor, bien n objeto o n lgar familiar. El niño mestra na
necesidad de apego excesivo hacia estas figras bscando protección o
segridad.
Las manifestaciones clínicas más frecentes inclyen preocpación o miedo
patológico a la merte de los padres, a ser herido, asesinado o raptado,
rechazo a estar solo o a dormir sin la presencia de la persona a la qe se
siente vinclado, pesadillas, reticencia a acdir a la escela, ansiedad cando
anticipa la separación, y en mchas ocasiones, qejas somáticas.
El trastorno por ansiedad de separación es na de las casas más frecentes
de absentismo escolar. Estos niños selen emplear excsas como cefalea,
dolor abdominal o alegar qe los profesores les tienen "manía"para evitar salir
de casa, ya qe anticipan la separación al llegar a la escela. Si son niños algo
mayores peden aparecer síntomas cardiocirclatorios y respiratorios. Es my
importante no confndir esta casa de absentismo con na fobia escolar.
Anqe es frecente qe ésta aparezca posteriormente en los niños qe han
sfrido ansiedad de separación.
Los adolescentes peden no expresar claramente ningna sintomatología
ansiosa en relación con la separación de la figra de vínclo. Expresan, en
cambio, malestar a salir de casa, realizar actividades en solitario y continúan
necesitando a la madre para comprar s ropa o incorporarse a actividades
sociales o recreativas.
Respecto al seño, son my frecentes las dificltades de conciliación y
peden necesitar qe algien permanezca a s lado hasta qe se derman.
Otros síntomas peden derivarse de la presencia de n trastorno asociado. La
fobia simple es el trastorno qe se asocia con más frecencia (1/3 de los
casos). No es rara s asociación con n trastorno depresivo. Aparecen
entonces qejas de desear morirse, no sentirse qerido, sentimientos de
apatía, tristeza y retraimiento.
Los criterios DSM IV se observan en la Tabla 7.
Tabla 7. Criterios DSM IV para el diagnóstico de trastorno por ansiedad
de separación
A. Ansiedad excesiva e inapropiada al desarrollo respecto a la separación del
hogar o de aqellas personas a las qe el niño está más vinclado y qe se
evidencia en 3 ó más de los sigientes:
1). Malestar excesivo y recrrente cando se separa del hogar o de las
personas a las qe se siente más vinclado o anticipa dicha separación.
2). Preocpación excesiva y persistente acerca de la pérdida o posible daño a
las figras más vincladas al niño.
3). Preocpación excesiva y persistente acerca de qe n sceso desfavorable
le separe de las figras de mayor vínclo. (p.e. perderse o ser raptado)
4). Negación o tenaz resistencia a acdir a la escela o a calqier otro lgar
por temor a la separación.
5). Miedo persistente y excesivo o reticencia a qedarse solo en casa sin las
personas a las qe está más vinclado o sin algún adlto significativo en algún
lgar de la casa.
6). Negación o tenaz resistencia a irse a dormir sin tener cerca na figra de
vínclo o a dormir fera de casa.
7). Pesadillas repetidas sobre el tema de la separación.
8). Qejas repetidas de síntomas físicos ( como cefaleas, dolores de estómago,
náseas o vómitos) cando se separa de las personas de mayor vínclo o
anticipa esta separación.
A. La dración del trastorno es de, por lo menos, catro semanas.
C.- Comienzo antes de los 18 años.
A. El trastorno casa malestar o deterioro clínicamente significativo en el área
social, ocpacional, o en otras importantes áreas de fncionamiento.
A. El trastorno no aparece únicamente en el crso de n trastorno generalizado
del desarrollo, na esqizofrenia, otro trastorno psicótico, y en adltos y
adolescentes no está mejor diagnosticado como trastorno por angstia con
agorafobia.
Especificar: Inicio precoz, si comienza antes de los 6 años de edad.
Curso y pronóstico
Este trastorno pede debtar coincidiendo con el inicio de la escolaridad o
sitaciones de estrés ambiental, tales como n traslado de domicilio, na
enfermedad o el fallecimiento de algna persona de relevancia para el niño. S
crso es crónico con exacerbaciones agdas en momentos de separación o
crisis. La tendencia a la cronicidad es más frecente en niños mayores y
adolescentes. Es no de los principales motivos de absentismo escolar. Esto
hace qe en la edad adlta aparezcan problemas de socialización y diferentes
trastornos psicopatológicos (18).
Evaluación y diagnóstico diferencial
En ocasiones, si la separación es my difícil, se hace necesario realizar la
entrevista al paciente acompañado de ss padres. Hay qe evalar la posible
presencia de n trastorno por ansiedad o afectivo tanto en el paciente como en
los padres. Si existen qejas somáticas, se debe realizar na valoración médica
básica anqe no exhastiva. Es my sgerente de este trastorno el hecho de
qe las qejas aparezcan momentos antes de acdir al colegio y no se
observen en fines de semana ni vacaciones. Pede ser útil el empleo de
escalas (Children's Manifest Anxiety Scale CMAS, Staits, Traits Anxiety
Inventory for Children STAIC) con fines diagnósticos y de control evoltivo.
Ciertos medicamentos, como el propanolol y el haloperidol, peden prodcir
síntomas de ansiedad de separación y rechazo a acdir a la escela, qe se
reselven con la sspensión de la medicación.
El diagnóstico diferencial se plantea con múltiples trastornos: en el trastorno
por ansiedad generalizada, la angstia no se centra en la separación. En los
TGD y la esqizofrenia, la ansiedad de separación pede ocrrir, pero la casa
está en el trastorno principal y hay qe evalarlo como parte de aqél y no
como n trastorno independiente. Los trastornos depresivos con frecencia
coexisten con el tr. por ansiedad de separación, y así se debe considerar si se
cmplen criterios para ambos diagnósticos. El trastorno por angstia con
agorafobia es infrecente antes de los 18 años y el miedo se debe a verse
incapacitado por n ataqe de pánico más qe a la separación de las figras de
vínclo. En los trastornos de condcta el "hacer novillos" es my común, pero
el niño permanece fera de casa sin sentir ansiedad de separación. El
absentismo escolar es n síntoma frecente pero no patognomónico del
trastorno por ansiedad de separación; aparece no sólo en trastornos de
condcta, sino también en fobias, e inclso como costmbre entre ciertos
sbgrpos cltrales. En la fobia escolar la sintomatología ansiosa se centra en
el colegio como objeto fobógeno y no se extiende a otras sitaciones de
separación.
Tratamiento
El tratamiento del trastorno por ansiedad de separación reqiere na
aproximación mltimodal qe inclye psicoterapia individal, terapia y
edcación familiar y tratamiento psicofarmacológico si lo anterior no es
sficiente.
En la psicoterapia individal peden ser útiles estrategias cognitivas y
ejercicios de relajación qe aydan al niño a controlar la ansiedad. También se
pede aliviar parcialmente tilizando n "bscapersonas" qe se le entrega a la
figra de vínclo. Se peden emplear técnicas de modificación de condcta. El
contacto gradal con el objeto o sitación ansiógena es útil en calqier tipo
de ansiedad de separación. En algnos casos de seria negativa a acdir al
colegio, pede reqerirse hospitalización.
La terapia familiar ayda a los padres a entender la necesidad de n cariño y
apoyo constantes así como la importancia de preparar al niño para calqier
cambio significativo en la vida.
Nmerosos estdios proponen, como tratamiento psicofarmacológico, el
empleo de antidepresivos tricíclicos, generalmente imipramina, ya qe además
del efecto antidepresivo se ha postlado qe redce la ansiedad y el miedo
relacionado con la separación. El empleo de benzodiacepinas pede ser útil en
el control de la ansiedad anticipatoria y de las alteraciones del seño.
FOBIAS
Concepto
Se define na fobia como el miedo persistente e irracional a n objeto,
actividad o sitación específica qe provoca en el sjeto la necesidad imperiosa
de evitar dicho objeto, actividad o sitación, a los cales se denominan
estímlos fóbicos o fobógenos.
El diagnóstico de fobia sólo se realiza cando la fobia, simple o múltiple, es el
aspecto predominante del cadro clínico, ocasiona n marcado malestar y no
es consecencia de otro trastorno mental. Los criterios DSM IV de fobia son los
mismos en la edad adlta qe en la infancia y adolescencia. En calqier caso
hay qe tener en centa qe mchos miedos son normales y específicos de
ciertas edades (19). No se deben, entonces, considerar como fobias a pesar de
qe pedan prodcir n déficit significativo del nivel de fncionamiento. Así,
del nacimiento a los 6 meses aparecen miedos a la pérdida de apoyo físico y
ridos fertes; de los 7 meses a 1 año, a extraños; de 1-5 años se teme a la
oscridad, tormentas, separación de los padres y animales, sobre todo los qe
comen o merden (p.e. el lobo); de los 3-5 años, a monstros y fantasmas; de
los 6-12 años aparece miedo al daño corporal, al fracaso y a los ladrones; y
típicamente a los 8 años se teme a la merte, ya qe se prodce el paso del
pensamiento mágico y animista al lógico y operacional; de los 12-18 años
aparece el miedo a los exámenes y la vergüenza social.
Epidemiología
Alrededor de n 10% de los niños y de n 2-3% de los adolescentes tienen
miedos importantes, pero mchos no llegan nnca a la conslta del médico
(20).
Etiología
Las teorías qe tratan de explicar las fobias son diversas. Se han propesto
varios mecanismos etiopatogénicos y es posible qe todos ellos inflyan en
distinto grado según el paciente:
Teoría psicoanalítica. Fred propso, en el caso del peqeño Hans, qe la
fobia es el resltado de n conflicto edípico no reselto. Existiría n
desplazamiento al objeto fobógeno de la ansiedad de castración.
Teoría del condicionamiento clásico. La ansiedad fóbica es la respesta
condicionada adqirida a través de la asociación del objeto fóbico (estímlo
condicionado) con na experiencia aversiva (estímlo incondicionado). La
evitación del objeto fóbico previene o disminye esta ansiedad condicionada.
Esta condcta tiende a perpetarse ya qe se redce el malestar. Este
concepto clásico se ve refrendado por la eficacia del tratamiento condctal en
las fobias, pero no explica todos los casos.
Teorías etológicas-biologicistas. Parece qe la mayoría de estímlos en las
fobias específicas tienen relación con objetos o sitaciones qe han spesto, a
lo largo de la evolción, n peligro para el hombre. Se estaría "preparado"
para aprender con más facilidad estos estímlos qe otros. Por otra parte, se
conoce qe la fobia social se acompaña, hasta en n 50% de los casos, de n
amento de adrenalina plasmática, a diferencia de las crisis de angstia, en las
qe esto no scede o es my irreglar. La feniletilamina y otras aminas
biógenas están implicadas en la respesta emocional a la aprobacióndesaprobación social. Los estdios familiares sgieren na transmisión
genética para la agorafobia, tanto aislada como asociada a trastorno por
angstia.
Curso y pronóstico
El crso de las fobias varía según la edad de aparición. Las de inicio precoz
habitalmente remiten de forma espontánea sin necesidad de tratamiento.
Aqéllas qe progresan hacia la edad adolescente o aparecen en ésta, selen
persistir si no reciben tratamiento y presentan, con mayor frecencia,
asociación con otros trastornos de ansiedad. La fobia social es más común en
adolescentes qe en niños y es casa de absentismo escolar y malos
rendimientos académicos.
Evaluación y diagnóstico diferencial
Los criterios diagnósticos DSM IV peden verse en la Tabla 8.
Tabla 8. Criterios DSM IV para el diagnóstico de fobia simple
A. Temor marcado y persistente, excesivo e irracional, casado por la
presencia o anticipación de n objeto o sitación específicos (p.e. volar, ver
sangre, recibir na inyección, altras o animales)
B. La exposición al estímlo fóbico provoca, casi invariablemente, na
respesta inmediata de ansiedad limitada a la sitación o provocar ataqes de
pánico. Nota: en los niños la ansiedad pede ser expresada a través de llanto,
rabietas, escalofríos o mayor apego.
C. La persona reconoce qe el miedo es excesivo e irracional. Nota: en los
niños, esta característica pede no existir.
D. La sitación fóbica debe ser evitada, o de otro modo, la resistencia conlleva
gran ansiedad y malestar.
E. La evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocado por la
sitación temida interfiere significativamente con la rtina normal del sjeto, el
fncionamiento ocpacional (o académico), las actividaddes sociales y las
relaciones con los otros, o bien existe n marcado malestar respecto al hecho
de padecer la fobia.
F. Si el individo tiene menos de 18 años, la dración debe ser de, al menos, 6
meses.
G. La ansiedad, la crisis de angstia, o la evitación fóbica qe se asocia con el
objeto o sitación específica no está mejor inclído en otro trastorno mental,
como tr. obsesivo complsivo (p.e., miedo a ensciarse en n tr. obsesivo de
contaminación), tr. por estrés postramático ( p.e., evitación de estímlos
asociados con n importante estresor), tr. por ansiedad de separación (p.e.,
evitación de la escela), fobia social (p.e., evitación de sitaciones sociales por
miedo a verse en na sitación embarazosa), tr. por angstia con agorafobia o
agorafobia sin historia de crisis de angstia.
Especificar Tipo:
1) Animal.
2) Medioambiental ( p.e., tormentas, altras, aga).
3) Sangre, inyección o daño físico.
4) Sitacional (p.e., ascensores, aviones, lgares cerrados).
5) Otros tipos (p.e., evitación fóbica de sitaciones qe peden conllevar
ahogarse, vomitar o contraer na enfermedad; en niños: evitación de sonidos
fertes o de personas disfrazadas).
Los padres, a mendo, no dan importancia a los síntomas fóbicos de ss hijos
y, por ello, no son benos informadores. Adqiere entonces especial relevancia
la entrevista clínica con el paciente. Es preciso recoger na descripción
detallada del estímlo fóbico, circnstancias qe rodean la aparición de la
fobia, comportamiento en respesta al objeto o sitación fóbica, condctas de
evitación o anticipatorias, y ganancia secndaria. También pede ser útil la
observación directa del comportamiento fóbico. Cestionarios atoaplicados
(Cestionario de temores de Wolpe, Fear Srvey Schedle for Children) o
cmplimentados por padres o profesores (Loisville Fear Srvey for Children)
peden ser también de tilidad allí donde pedan aplicarse.
Es preciso realizar diagnóstico diferencial con miedos normales, trastorno por
angstia, en el cal no existe n estímlo fóbico concreto, agorafobia,
trastorno por ansiedad de separación, trastorno obsesivo complsivo,
esqizofrenia con ideación delirante, trastorno por estrés postramático, y
trastorno de la condcta alimentaria (miedo a comer o a ganar peso).
Tratamiento
El tratamiento indicado en niños con múltiples síntomas de ansiedad es la
psicoterapia individal, a través del jego para los más peqeños.
Los tratamientos condctistas son los mejor estdiados y los más eficaces
(21). En general es el tratamiento de elección en niños con fobias
monosintomáticas. Para qe el tratamiento sea efectivo el terapeta debe
asegrarse de qe el niño tiene la capacidad y la posibilidad de abordar la
sitación fobógena de otra manera, y debe trabajar con la familia para eliminar
calqier ganancia secndaria.
Las técnicas de desensibilización sistemática peden emplearse de igal forma
qe en los adltos pero adaptándolas al nivel de desarrollo. La
desensibilización in vivo parece más efectiva qe la imaginada, sobre todo en
niños peqeños qe tienen dificltad en aprender las técnicas de relajación e
imaginar del estímlo. Para niños de 4-8 años es apropiado tilizar historias
con carga afectiva, en las qe asmen el papel de héroe enfrentándose con el
estímlo temido.
Otro grpo de técnicas se basan en el aprendizaje de n modelo. El niño
observa este modelo, a ser posible de s mismo sexo y edad, resolviendo la
sitación temida mediante estrategias adecadas. Este procedimiento tiene la
ventaja de redcir la ansiedad a la vez qe enseña habilidades de
afrontamiento.
Las terapias cognitivas tratan de transformar los sentimientos y el
comportamiento
reorientando
los
pensamientos
desadaptativos
y
atodestrctivos. Estas técnicas son más efectivas como parte de n
tratamiento combinado. Para los niños con fobia a los exámenes o a
sitaciones sociales es my útil el entrenamiento específico en generar
pensamientos qe describen al niño como competente y capaz de afrontar esa
sitación.
El tratamiento con benzodiacepinas pede ser beneficioso para redcir los
niveles de ansiedad, sobre todo en los casos más graves. Hay qe valorar, no
obstante, el riesgo de dependencia de esta medicación. Con el mismo fin
peden emplearse fármacos betabloqeantes como propanolol. La imipramina
se ha demostrado altamente eficaz en los casos de fobia escolar.
TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO
Concepto
Las obsesiones y las complsiones constityen los síntomas gía de este
trastorno. La clasificación DSM IV no contempla criterios específicos para la
infancia y la adolescencia, encadrándose el trastorno obsesivo complsivo
(TOC) dentro de los trastornos por ansiedad (Tabla 9).
Descripción clínica
Las obsesiones son pensamientos, imágenes e implsos, involntarios y
recrrentes, vividos como extraños y carentes de sentido, qe invaden la
conciencia del sjeto y le provocan intenso malestar. Anqe reconocidos
como procedentes de ss propios procesos mentales, resltan ajenos a s
personalidad y carece de control sobre ellos. Los temas más frecentes en
niños y adolescentes son los pensamientos egodistónicos relacionados con
temores de contagio y contaminación, spestos peligros potenciales, simetría
y orden, y los relacionados con temas violentos y sexales (22). Las
complsiones son actos repetitivos, incontrolables, qe se realizan con la
finalidad de disminir la tensión ocasionada por la irrpción de ideas obsesivas,
o para evitar pensamientos, implsos o spestos peligros, qe en ocasiones
tienen n caracter ritalizado y qe interfieren con el fncionamiento
adaptativo del niño. Habitalmente coexisten con las ideas obsesivas, pero se
han descrito de forma aislada. Las complsiones más frecentes en la infancia
son las de nmeración, de contar y coleccionar, los ritales de limpieza, de
comprobación y orden. Los ritales antes de acostarse son propios de los niños
más peqeños. Las complsiones son más comnes en las niñas (ritales de
limpieza) y los niños refieren más frecentemente ideación obsesiva (23).
Tabla 9. Criterios DSM IV para el diagnóstico de trastorno obsesivo
compulsivo
A. presencia de obsesiones o complsiones:
Obsesiones:
1) ideas, pensamientos, imágines e implsos qe son experimentadas, al
menos drante algún tiempo, como intrsivas e inapropiadas, y qe casan
angstia o malestar.
2) los pensamientos, implsos o imágenes no son simplemente preocpaciones
acerca de problemas reales.
3) se intenta sprimir o netralizar los pensamientos o implsos con otro
pensamiento o acción.
4) el individo reconoce qe las obsesiones son el prodcto de s propia mente
y qe no vienen impestas desde el exterior (tal como ocrre en la inserción
del pensamiento).
Complsiones:
1) condctas repetitivas (lavarse las manos, ordenar, contar) o actos
mentales, repetir palabras en silencio, contar), qe se efectúan como
respesta a na obsesión de manera estereotipada o de acerdo con
determinadas reglas.
2) la condcta o acto mental está diseñada para netralizar o impedir el
malestar o prevenir algún contecimiento o sitación temida; sin embargo, o
bien la actividad no es realista o es claramente excesiva.
B. Al menos en algn momento el individo reconoce qe las obsesiones o
complsiones son excesivas o poco razonables (esto no es aplicable a niños).
C. Las obsesiones o complsiones prodcen marcado malestar, pérdida de
tiempo (en general el individo emplea más de na hora diaria en ellas) o
interfieren significativamente con la rtina habital del individo, con s
actividad profesional, con ss actividades sociales habitales o en ss
relaciones con los demás.
D. Si otro trastorno del Eje I está presente, las obsesiones y complsiones no
están restringidas a él.
E. El trastorno no se debe a casa médica, abso de sstancias o medicación.
Epidemiología
La prevalencia del trastorno obsesivo-complsivo es similar en la infancia y
adolescencia qe en la vida adlta. Se estima del 0,70% al 3% en población
general, pdiendo ser más alta de lo qe se creía hasta la actalidad si se
tienen en centa los cadros sbclínicos. La máxima incidencia se da en la
pbertad. En los varones la edad de comienzo es más temprana pero no se
han descrito diferencias en canto al sexo, nivel socio-económico ni cltral
(23). Un tercio de los trastornos obsesivo-complsivos de los adltos se inicia
en la infancia o adolescencia.
Etiopatogenia
Los datos qe apntan hacia na hipótesis biológica atribyen n importante
papel al fracaso del lóblo frontal y disfnción de los ganglios basales, y
concretamente al núcleo cadado. El trastorno obsesivo-complsivo (TOC)
pede aparecer en enfermedades nerológicas en las qe se encentra dañada
el area de los ganglios basales, como la corea de Sydeham y la encefalitis de
Von Economo. Con técnicas de neroimagen (TAC y RMN) se observan
alteraciones de los ganglios basales, disminción del tamaño del núcleo
cadado, anomalías en el lóblo frontal, sobre todo el derecho, y qe afectan
al giro cinglado anterior y núcleo lenticlar, independientemente del
tratamiento farmacológico previo y de los antecedentes familiares. Las
investigaciones actales sgieren n probable mecanismo genético en la
trasmisión de la vlnerabilidad a padecer TOC. Diversos estdios aportan tasas
del 30% de TOC en los familiares de primer rango y del 70% para otros
trastornos psiqiátricos en los padres. La relación entre TOC y la enfermedad
de Gilles de la Torette sgieren n mecanismo de trasmisión similar (24).
Curso y pronóstico
Aproximadamente n tercio de los casos comienzan sobre los 15 años anqe
se han descrito ya a la temprana edad de 3 años. En niños y adolescentes no
es frecente encontrar rasgos de personalidad obsesiva previos. El comienzo
de la sintomatología es típicamente agdo o sbagdo (varios meses).
Inicialmente los ritales selen ocltarse a los adltos y el trastorno pasa
desapercibido, hasta qe la progresiva severidad del trastorno o la necesidad
de involcrar a los padres en los ritales lo hace imposible. Es común qe
exista n control parcial sobre los síntomas, con spresión de los ritales en
ambientes extraños, pero no así en el ámbito familiar. La evolción pede ser
hacia na gradal mejoría o empeoramiento, tanto brsco como progresivo,
qe lleve a na incapacitación grave del niño en ss actividades cotidianas, con
dificltades escolares y en la sociabilización. El crso es crónico en el 50% de
los casos, extendiendose hacia la vida adlta. No se han detectado indicadores
de ben o mal pronóstico, ya qe éste parece independiente de la bena
respesta inicial al tratamiento, de la presencia o asencia de síntomas
neropsicológicos y antecedentes familiares. Sele ser frecente la asociación
de depresión o ansiedad en algún momento de la evolción, y de otros
trastornos como la anorexia nerviosa, alteraciones de condcta, ideación
sicida, TDAH, t. oposicionista, enresis, encopresis, tics o t. de Gilles de la
Torette (22, 23).
Evaluación y diagnóstico diferencial
Los criterios diagnósticos del DSM IV para el trastorno obsesivo complsivo son
los mismos para adltos qe para niños y adolescentes (1) (Tabla 9).
Los niños y adolescentes selen ocltar los síntomas referentes a las
obsesiones y complsiones, por lo qe la entrevista debe ser directiva y tilizar
fente de datos colaterales, como padres y profesores. En ocasiones los padres
peden tender a minimizar los síntomas, sobre todo si ellos mismos se han
visto afectados en s infancia. Es importante evalar el C.I., la presencia de
factores desencadenantes y los acontecimientos vitales qe son fente de
estres para el niño. Las diversas prebas de laboratorio estdiadas (test de
spresión con dexametasona, estdios de hormonas del crecimiento,
concentraciones hormonales y de diferentes metabolitos en sangre y LCR, etc.)
han aportado datos dispares.
Es necesario hacer n diagnóstico diferencial con nmerosos trastornos y
valorar la existencia de patología asociada. Los ritales normales de la infancia
son fenómenos sbclínicos estables, qe no interfieren en las actividades
cotidianas y se acompañan de sentimientos placenteros. Los rasgos obsesivos
de personalidad en la infancia se diferencian del TOC en qe las características
emocionales y condctales de estos niños abarcan toda la personalidad del
sjeto y no se atribyen a síntomas concretos ni prodcen tan intenso
malestar o inadaptación social. En ocasiones es complicado realizar n
diagnóstico diferencial con la esqizofrenia, ya qe si bien el TOC no se
acompaña de distorsiones del crso del pensamiento, alcinaciones ni delirios,
el pecliar estilo cognitivo de estas edades hace difícil concretar la
psicopatología. En la anorexia peden existir ideas obsesivas con respecto a la
comida y complsiones de lavado, sin embargo el espectro de ideación
obsesiva es más amplio en el TOC y abarca más aspectos qe los referidos a la
alimentación. Las fobias selen limitarse a determinadas circnstancias
atemorizantes y asociarse a condctas de evitación qe alivian o hacen
desaparecer la tensión. Distingir el TOC y el T. Gilles de la Torette (TGT)
exige na detallada historia clínica teniendo en centa s posible coexistencia
y la alta frecencia con qe aparecen síntomas obsesivos-complsivos en el
TGT y tics motores en el TOC.
La depresión es la patología asociada con más frecencia al TOC, apareciendo
en más de n tercio de los casos, antecediendo en ocasiones a la
sintomatología obsesivo-complsiva y frecentemente acompañándola en
algún momento de s evolción. Otro tercio de los pacientes sfren trastornos
por ansiedad, qe selen acrecentarse en la evolción del TOC, siendo los más
comnes la fobia social, ansiedad generalizada, ataqes de pánico y ansiedad
de separación (22, 23).
Tratamiento
La clorimipramina es eficaz independientemente de las características clínicas
de inicio, de la gravedad del cadro clínico y de la existencia o no de n cadro
depresivo asociado. Al año de tratamiento la eficacia terapética se mantiene.
Se recomiendan tratamientos prolongados ya qe aún en los niños tratados se
observa cierta persistencia de los síntomas y tendencia a la cronicidad.
También los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), con
altos porcentajes de mejoría, bena tolerancia y bajo número de recaídas,
pdiendo combinarse con clorimipramina en los casos qe no responden a la
monoterapia. También se ha demostrado efectivo cando se asocia TOC a t. de
Gilles de la Torette. Se ha sgerido qe el clonacepán pede incrementar el
efecto terapético cando se asocia a ISRS (24).
La psicoterapia condctal y cognitiva combinada con prevención de respesta
en los ritales, parada del pensamiento y desensibilización sistemática en vivo
e imaginada se han demostrado eficaces tan sólo en adolescentes, ya qe
reqieren na alta motivación del paciente. La frecente implicación de los
padres en los ritales de los niños hace necesaria s colaboración y
participación activa en el tratamiento.
TRASTORNO DE CONVERSION
El término somatoformes se refiere a la expresión a través de síntomas
somáticos de los trastornos psicopatológicos. Entre ellos se inclyen los
trastornos de conversión pertenecientes clásicamente a la nerosis histérica y
la hipocondria, pero también dolores somatoformes, sobre todo abdominales y
de cabeza en niños, los trastornos por somatización y la dismorfofobia.
Concepto
El tr. conversivo se inclye en la clasificación DSM IV entre los trastornos
somatoformes y los criterios son los mismos qe para la edad adlta. Se define
como n trastorno caracterizado por la presencia de no o más síntomas
nerológicos qe no peden explicarse como na alteración de origen médico o
nerológico. El diagnóstico reqiere además la presencia de factores
psicológicos qe se asocien con el inicio o exacerbación de los síntomas. La
mayoría de los síntomas conversivos afectan al sistema sensitivo-motor e
imitan problemas nerológicos como parálisis o anestesia, dificltades de
coordinación, cegera o crisis comiciales. El DSM III R también inclía
síntomas atonómicos o vegetativos, como los vómitos, y sitaciones mixtas
con sintomatología motora, sensitiva y vegetativa, pero el DSM IV regresa a n
concepto más limitado, inclyendo exclsivamente sintomatología nerológica
sensitivo-motora.
Epidemiología
El hecho de qe gran parte de los casos nnca llegen a ser tratados por el
médico especialista, y la asencia de criterios claros y estables a lo largo del
tiempo, dificltan los estdios epidemiológicos. Por ello, los datos conocidos
varían ampliamente. Entre pacientes de consltas externas la incidencia oscila
entre n 1,3% y n 5%, mientras qe entre pacientes ingresados varían entre
n 4% y n 22%. En general se considera qe el tr. conversivo con síntomas
sensitivo-motores no sele aparecer antes de los 5 años de edad y qe es más
frecente entre adolescentes. En edades prepberales no parece haber
diferencias respecto al sexo, pero en la adolescencia predomina claramente en
el sexo femenino. Nmerosos estdios indican na mayor frecencia de este
trastorno en poblaciones de menor nivel socioeconómico y cltral. Otros
atores mantienen, sin embargo, qe no hay diferencias de incidencia, anqe
sí n mayor abigarramiento e inespecificidad de los síntomas. La existencia de
cierta conflictividad familiar y la falta de comnicación entre ss miembros es
n dato prácticamente constante.
Etiología
Clásicamente, la teoría psicoanalítica postlaba qe el trastorno conversivo
estaba originado por la represión de n conflicto intrapsíqico inconsciente, y la
conversión de la ansiedad qe éste genera en n síntoma somático.
Desde el pnto de vista psicobiológico, recientes estdios de neroimagen
mestran n hipometabolismo del hemisferio dominante, lo qe ha llevado a
pensar en n deterioro de la comnicación interhemisférica como casa del
trastorno conversivo. Los síntomas podrían estar originados por na excesiva
activación cortical qe inhibiría las vias de retroalimentación negativa entre el
cortex y la formación reticlar. En algnos casos los test neropsicológicos
revelan n discreto déficit de fnciones cognitivas speriores e incongrencia
afectiva.
Descripción clínica
Las manifestaciones clínicas del tr. conversivo son my variadas, y peden
imitar casi calqier trastorno nerológico (25).
Síntomas neurológicos
Síntomas motores. Los más frecentes son: movimientos anormales; paresias
o parálisis de las extremidades, qe se diferencian de las qe acontecen en
lesiones
nerológicas
por
presentar
reflejos
osteotendinosos
y
electromiograma normales, asencia de fasciclaciones o atrofias y
discordancia en la correspondencia nerviosa; alteraciones de los pares
craneales, como ptosis palpebral, afonía o tics; temblores groseros y
movimientos coreiformes; alteraciones de la marcha y el eqilibrio, qe en los
niños peden adoptar la forma de movimientos anómalos qe dificltan la
estabilidad, pero qe rara vez dan lgar a caídas.
Síntomas sensitivo-sensoriales. Entre ellos cegera o sordera, ni o bilateral;
restricciones del campo visal o visión en túnel; anestesias y parestesias en
"gante" o en "calcetín". Se han descrito asimismo hemianestesias qe sigen,
con gran precisión, la línea corporal media. La alteración simltánea de la
sensibilidad y motricidad está en consonancia con la idea infantil de na nidad
fncional con vías anatómicas comnes.
Pseudocrisis. En n tercio de los casos coexisten con aténticas crisis
epilépticas. Es raro qe crsen con mordedra de lenga, incontinencia de
esfínteres o lesión corporal. Peden imitar crisis de asencia, gran mal o crisis
parciales psicomotoras. La presencia de movimientos de balanceo pélvico o de
falso coito drante la crisis aboga en favor de n origen psicógeno (26).
Características asociadas
Ganancia primaria. Mantener conflictos internos fera del conocimiento
consciente. El síntoma tiene n valor simbólico y representa el conflicto
psicológico inconsciente.
Ganancia secundaria. El paciente se beneficia de estar enfermo. Se libera de
obligaciones y sitaciones difíciles, recibe apoyo y asistencia qe de otro modo
no obtendría y manipla a otras personas.
Actitud de despreocupación ("belle indiferènce") a pesar de la seriedad de los
síntomas. El estado de ánimo no es congrente con la gravedad del cadro. No
es de obligada presentación para realizar el diagnóstico de trastorno
conversivo en la infancia.
Identificación en los síntomas. Peden imitar a los de otra persona importante
para el paciente (p.e. simlar la merte como reacción de delo). En mchos
casos los síntomas son similares a los acaecidos por algna enfermedad
orgánica, padecida con anterioridad por el niño, n ejemplo sería el niño con
epilepsia qe presenta psedocrisis. A veces n miembro de la familia presenta
o ha presentado los síntomas copiados por el niño, el ejemplo clásico sería la
qeja de dolor precordial en n niño cyo padre falleció de infarto de
miocardio.
Anqe en ningún caso se pede demostrar patología orgánica algna qe
jstifiqe los síntomas, la persistencia de los mismos pede llevar a
complicaciones, tales como atrofia msclar, desmineralización ósea,
contractras, etc. También peden srgir problemas yatrógenos debido a
cirgía innecesaria, prebas diagnósticas y efectos secndarios de
tratamientos no indicados.
Curso y pronóstico
La forma de presentación sele ser agda, con n crso progresivo, recrrente
y flctante, a veces con múltiples cambios de síntomas. El origen y la
reaparición del cadro se relaciona con la exposición del sjeto a n estresor
socioambiental.
Diagnóstico
El concepto clásico de tr. conversivo inclía únicamente sintomatología
nerológica sensitivo-motora. El DSM III-R amplió los márgenes diagnósticos,
inclyendo síntomas atonómico-vegetativos. El DSM IV velve a restringir el
concepto a la idea original de sintomatología exclsivamente nerológica. Los
criterios diagnósticos peden verse en la Tabla 10.
Tabla 10. CrIterios DSM IV para el diagnóstico de Trastorno Conversivo
A. Presencia de no o más síntomas qe afecten a la fnción motora volntaria
o a la sensibilidad, y qe sgieran n trastorno nerológico o médico general.
B. Presencia de factores psicológicos qe se jzgan asociados al síntoma o
déficit ya qe el comienzo o exacerbación de dicho síntoma o déficit se ve
precedido de conflictos otra sitación estresante.
C. El síntoma o déficit no es prodcido intencionadamente o fingido (como en
el tr. facticio o en la simlación).
D. El síntoma o déficit no pede ser explicado plenamente, tras na
investigación adecada, como n trastorno médico general, debido a los
efectos directos de na sstancia o como n comportamiento o experiencia
cltralmente aprobados.
E. El síntoma o déficit prodce n malestar clínicamente siginificativo, o n
deterioro en el fncionamiento social, ocpacional o en otra área de
importancia, o reqiere evalación médica.
F. El síntoma o déficit no está limitado a dolor o disfnción sexal, no ocrre
exclsivamente en el crso de n tr. por somatización, y no está mejor inclído
en otro trastorno mental.
Especificar tipo de síntoma o déficit:
Con síntoma o déficit motor.
Con síntoma o déficit sensitivo.
Con crisis o convlsiones.
Con presentación mixta.
Diagnóstico diferencial
El principal problema es diferenciar el tr. conversivo de la aténtica patología
nerológica. De hecho se estima qe n 25-50% de pacientes diagnosticados
de tr. conversivo, en s evolción son diagnosticados de algna enfermedad
nerológica o médica con afectación del sistema nervioso. Es esencial, por ello,
realizar na completa evalación médica qe descarte enfermedades como
lps eritematoso, epilepsia del lóblo temporal, esclerosis múltiple, miastenia
gravis, neritis óptica, Gillain Barré, etc. No es raro qe en los cadros
depresivos de la infancia aparezcan qejas somáticas, qe no selen ser
estrictamente nerológicas y se acompañan de otros síntomas característicos
de la depresión. Por otra parte la depresión pede acompañarse de n tr.
conversivo. Lo mismo pede sceder en el trastorno por ansiedad y la
esqizofrenia, pero el resto de síntomas acompañantes facilitará el diagnóstico.
El trastorno por somatización sele tener n crso crónico y qejas referentes
a varios órganos. En la hipocondría selen existir qejas no únicamente
nerológicas, y las actitdes y convicciones están en consonancia con esta
patología.
Curso y pronóstico
Habitalmente el cadro se reselve en el plazo de días o semanas. Parece qe
n 75% de pacientes no velven a presentar más episodios tras n primero,
pero n 25% recaen en sitaciones de estrés. Indicadores de ben pronóstico
son: inicio agdo, factor estresante claramente identificable, ben nivel de
fncionamiento previo y asencia de comorbilidad con otros trastornos
psiqiátricos o médicos. La larga evolción de los síntomas es indicador de mal
pronóstico.
Tratamiento
La resolción de los síntomas conversivos sele sceder de forma espontánea,
anqe pede ser beneficioso n tratamiento psicoterapético. El tipo de éste
dependerá de cada caso. Se debe intentar qe el paciente relacione la casa
y/o exacerbación de ss síntomas con factores psicológicos. También son útiles
las terapias cognitivas y comportamentales qe le ayden a mejorar la
atoestima. Es crcial eliminar la ganancia secndaria. Se peden emplear
técnicas de relajación e hipnoterapia, sobre todo para obtener información
añadida. Comnicar al paciente qe ss síntomas son imaginarios sele
empeorarlos más qe mejorarlos. La participación de los padres es importante
tanto para la comprensión del cadro como para s resolción, ello jstifica, si
es preciso, na terapia familiar. Desde el pnto de vista farmacológico peden
emplearse benzodiacepinas para disminir la ansiedad y facilitar el abordaje
psicoterapético.
HIPOCONDRIA
Concepto
Este trastorno, al igal qe scede con el t. conversivo, se inclye entre los
trastornos somatoformes del DSM IV, y ss criterios son los mismos para la
edad infantil y adolescente qe para la edad adlta (Tabla 11). La hipocondría
se define como na preocpación o n miedo irracional a padecer na grave
enfermedad, a pesar de qe no se encentre ningna casa médica qe lo
jstifiqe.
Tabla 11. Criterios DSM IV para el diagnóstico de Hipocondria
A. Preocpación y miedo por la creencia de padecer na grave enfermedad
basándose dicha persona en na mala interpretación de síntomas corporales
normales.
B. La preocpación persiste a pesar de na apropiada evalación clínica y
tranqilización por parte del médico.
C. La presencia del criterio A no tiene intesidad delirante (como en n tr.
delirante, tipo somático) y no se restringe a temas en relación con la
apariencia física (dismorfofobia).
D. La preocpación prodce n malestar clínicamente significativo o n
deterioro en el fncionamiento social, ocpacional o en otras áreas
importantes.
E. La dración del trastorno es de, al menos, 6 meses.
F. La preocpación no se inclye mejor en n tr. por ansiedad generalizada, tr.
obsesivo complsivo, crisis de angstia, episodio depresivo mayor, ansiedad de
separación o tr. somatoforme.
Especificar: con pobre insight si drante la mayor parte del tiempo del
episodio actal, la persona no reconoce qe la preocpación acerca de tener
na grave enfermedad es excesiva o irracional.
Etiología
Los estdios con gemelos nos indican qe, en el trastorno hipocondriaco, no
aparece o es mínimo el componente genético. La mayoría de atores inciden
en n origen psicosocial de este trastorno, en el qe intervendrían factores de
aprendizaje, cognitivos y sociales entre otros (27).
Epidemiología
Anqe se describe a calqier edad, es excepcional qe se presente antes de
los 20 años y sele asociarse a ansiedad, depresión y personalidad narcisista e
implsiva.
Evaluación clínica y diagnóstico diferencial
Es cierto qe, sobre todo, los cambios físicos qe acontecen drante la
pbertad peden generar preocpaciones al respecto, mayor ato-observación
y tendencia a pregntarse sobre la normalidad del cerpo y s apariencia. No
obstante, es tarea del clínico diferenciar entre esta mayor preocpación,
normal en el desarrollo del adolescente, la hipocondría y la dismorfofobia.
Algnos atores opinan qe los niños con trastorno hipocondríaco tienen na
menor capacidad introspectiva a la hora de afrontar ss problemas. Se aferran
entonces a las qejas somáticas y niegan todo conflicto o sintomatología
psiqiátrica. No es tarea fácil acceder al conflicto sbyacente. Un acercamiento
al paciente con frecentes exámenes médicos y contacto físico pede eliminar
reticencias ante el psiqiatra. Se debe también manejar con cidado la
preocpación de los padres respecto a la posibilidad de qe el niño padezca, en
realidad, n problema somático y éste se le pase por alto al especialista. En
ocasiones, las qejas somáticas peden tradcir cierto aislamiento social. El
niño con cefalea, abdominalgia o dolores de espalda, pede ser n niño
introvertido y aislado de s entorno tanto como el niño deprimido. De hecho,
no es raro qe la hipocondria coexista con n trastorno depresivo. Podrían
interpretarse entonces los síntomas hipocondríacos como expresión del ánimo
depresivo sbyacente.
Tratamiento
En el tratamiento de los síntomas somáticos la mayoría de atores insisten en
qe se debe tratar de qe, tanto el niño como los padres, comprendan la
fncionalidad del trastorno y reciban ayda para consegir na respesta más
adaptativa a ss problemas. Diversos tipos de psicoterapia se han mostrado
eficaces para lograr estos objetivos. La necesidad de tratamiento farmacológico
benzodiacepinas solamente se jstifica si aparecen episodios con síntomas
ansiosos de cierta intensidad.
TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
El trastorno por estrés postramático (TEP) se caracteriza por n conjnto de
síntomas emocionales, cognitivos y condctales de larga dración qe se
desarrollan a partir de acontecimientos tramáticos de gran intensidad y qe
están fera del marco de experiencias hmanas sales, lo cal provoca en el
niño sentimientos de intenso miedo, desesperanza y desamparo,
reexperimentación del sceso tramático, evitación de estímlos asociados al
trama, alteraciones emocionales e incremento en el nivel de activación. El
trama pede ser experimentado directamente, como scede en casos de
violación, accidentes o desastres natrales, enfermedad grave qe conlleve
riesgo vital, violencia física, etc., o por observación de n sceso violento en el
qe el niño no está directamente implicado (maltrato o violación de la madre,
asesinato, etc.). También se ha descrito la aparición de n TEP de forma
vicariante, de manera qe el sceso tramático ha sido experimentado por
algún miembro de la familia o de la comnidad sin na exposición directa al
mismo (28).
El trastorno por estrés postramático fe inclído en la nomenclatra
psiqiátrica oficial con el D.S.M. III, concediendo especial atención a la
gravedad del estresor y evitando las consideraciones etiológicas basadas en
formlaciones psicoanalíticas qe atribían el origen de los síntomas a
spestas características y disposiciones premórbidas de la personalidad, las
cales constitirían na condición necesaria en la aparición del trastorno.
Actalmente se considera qe las características concretas del agente estresor,
el hecho de qe este sea extremo e insal, son los factores etiopatogénicos
principales; el TEP acontece en niños considerados anteriormente como
"normales" y con n adecado nivel de fncionamiento qe experimentan
scesos evalados como "dramáticos" y qe difieren de los scesos
desagradables pero relativamente benignos y habitales qe condicionarían n
trastorno adaptativo. En el D.S.M.-III-R y D.S.M.-IV los criterios diagnósticos
feron reformlados para s aplicación al niño y adolescente (1, 7) (Tabla 12).
Tabla 12. Criterios DSM IV para el diagnóstico de Trastorno por estrés
postraumático
A. El individo ha sido expesto a n sceso tramático en el cal están
presentes:
1) El individó vivió, presenció, o fe confrontado con n sceso o scesos qe
inclye amenaza grave para la vida o integridad física del propio individo o de
otras personas.
2) La respesta del individo inclye intenso miedo, desamparo, horror.
Nota: en niños pede expresarse por condcta agitada o desordenada.
B. El acontecimiento tramático se reexperimenta persistentemente por lo
menos en na de las formas sigientes:
1) recerdos desagradables, recrrentes e invasores, del acontecimiento,
inclyendo imágenes, pensamientos o percepciones. Nota: en niños peqeños,
jegos repetitivos en los qe se expresan temas o aspectos del tramatismo.
2) seños desagradables y recrrentes sobre el acontecimiento. Nota: en los
niños los seños angstiosos peden no tener n contenido reconocible.
1) condctas y sentimientos qe aparecen como si el agente tramático
operara de nevo (en estos fenómenos se inclyen la sensación de revivir la
experiencia, ilsiones, alcinaciones, y episodios disociativos (flashback),
inclso cando ocrren al despertar, o como consecencia de algna
intoxicación por drogas); Nota: en los niños peden existir representaciones
del acontecimiento.
3) malestar psicológico intenso al exponerse a acontecimientos qe simbolizan
o recerdan algún aspecto del acontecimiento tramático.
4) activación fisiológica ante exposición a representaciones internas o externas
qe simbolicen o recerden algún aspecto del acontecimiento.
C. Evitación persistente de estímlos asociados con el trama o falta de
capacidad general de respesta (no existentes antes del trama) pestos de
manifiesto por lo menos por tres de los sigientes fenómenos:
1) esferzos para evitar los pensamientos, las sensaciones o conversaciones
asociadas con el trama.
2) esferzos para evitar las actividades, las sitaciones o personas qe
provocan el recerdo del trama.
3) incapacidad para recordar algno de los aspectos importantes del trama.
4) disminción marcada de interés o participación en actividades significativas.
5) sensación de distanciamiento o de extrañeza respecto a los demás.
6) afecto restringido (por ejemplo, incapacidad para experiencias amorosas).
7) sensación de acortamiento de ftro (no se espera por ejemplo realizar na
carrera, casarse, tener niños o na larga vida).
D. Síntomas persistentes de amento de la activación (arosal) no presentes
antes del trama, pestos de manifiesto por lo menos por dos de los
sigientes:
1) dificltades para conciliar o mantener el seño.
2) irritabilidad o explosiones de ira.
3) dificltad para la concentración.
4) hipervigilancia.
5) respesta de alarma excesiva.
E. La dración del trastorno (síntomas en B,C y D) ha sido por lo menos de n
mes.
F. El trastorno casa malestar o deterioro clínicamente significativo en el área
social, ocpacional, o en otras importantes áreas de fncionamiento.
Especificar si es agdo, si la dración de los síntomas es menor de tres meses,
o crónico, si la dración es sperior a tres meses.
Especificar comienzo demorado si el inicio de los síntomas tvo lgar al menos
seis meses despes del tramatismo.
Descripción clínica
La mayoría de los atores apntan qe los síntomas qe caracterizan el TEP
varían en fnción de la edad del niño y del momento evoltivo (28). En los días
o semanas qe sigen al sceso el miedo es la emoción predominante. Peden
manifestar ansiedad de separación de los padres, temor a qe se repita el
daño sfrido o miedos inespecíficos. Aparecen típicamente representaciones
del trama en foma de recerdos intrsivos, repetitivos e involntarios qe
peden asemejarse en ciertos aspectos al pensamiento obsesivo. En ocasiones
estas representaciones peden llevarse a los jegos de forma estereotipada,
sobre todo en niños menores de tres años, los cales mestran de esta forma
los recerdos qe no peden verbalizar. La reexperimentación del sceso sele
ocrrir en forma de pesadillas noctrna o ensoñaciones dirnas, pero no es
frecente qe en los niños, al contrario de lo qe scede en los adltos,
aparezcan flasback.
Con frecencia sfren distorsiones perceptivas, más comnes en la percepción
visal y temporal, de forma qe algnos detalles de la experiencia tramática
están correctamente rememorados pero no otros, y con na secencia o
dración temporal distorsionada. También se han descrito
preceptivas en el olfato, el tacto o la adición (29).
alteraciones
Es habital qe desarrollen condctas de evitación qe se generalizan a
estímlos relacionados con el trama, llegando inclso a la amnesia del
episodio y la negación. Algnos atores consideran qe la negación, represión
y sbsecente embotamiento afectivo experimentado por algnos adltos no
son tan frecentemente observados en niños qe sfren n único sceso
tramático.
Se observa así mismo n incremento del nivel de activación nerofisiológica
(arosal), con respestas de sobresalto exageradas, na alerta excesiva,
disminción de la atención y concentración, irritabilidad qe pede llevar a
accesos de cólera e inclso agresividad verbal o física, sobre todo si drante el
episodio se vivieron sitaciones similares (29). Son comnes los trastornos del
seño, con terrores noctrnos, pesadillas, somniloqia o sonamblismo.
Peden experimentar síntomas somáticos, en especial dolores de cabeza y
estómago (28).
Los niños refieren con frecencia sentimientos de clpa, sobre todo los más
mayores, por el hecho de haber sobrevivido a scesos en los qe otros
compañeros o familiares fallecieron, reprochándose el no haber hecho lo
sficiente para evitarlo. Ciertas características de pensamiento mágico propias
del nivel de desarrollo cognitivo favorecen qe se sientan responsables y
casantes del desastre. Son frecentes también los deseos y fantasías de
venganza.
El estado de ánimo sele aparecer apagado, con "anestesia" emocional pero,
en ocasiones, el cadro afectivo es de más gravedad, llegando a cmplir
criterios de depresión mayor, con ánimo triste, llanto e ideación sicida,
dificltades para mantener los intereses habitales o na redcción de los
mismos. Es habital qe aparezcan cambios en ss orientaciones ftras, con
sentimientos de incapacidad respecto a ss aspiraciones previas y disminción
en el rendimiento intelectal y académico. Esto es más frecente en
adolescentes, los cales selen desarrollar problemas interpersonales,
deterioro de s propia imagen y atoestima, fobias específicas o síntomas
obsesivo-complsivos, condctas de "acting-ot", actividad sexal precoz, y
abso de drogas (28). En mjeres son más comnes los síntomas emocionales
y en los varones aqellos relacionados con los procesamientos cognitivos y los
condctales (30). En niños en edad preescolar predominan los trastornos del
seño, la irritabilidad, así como ansiedad de separación, procesos somáticos
concrrentes, en especial sintomas digestivos, y regresión a etapas más
tempranas del desarrollo con desaparición del lengaje previamente adqirido
o pérdida del control de esfínteres.
Epidemiología
La incidencia del TEP en niños y adolescentes varía dependiendo de la
severidad del sceso, del grado de exposición al estrés y de la historia previa y
varios atores han coincidido en señalar la dificltad de establecer datos
objetivos fiables (30). Estdios comnitarios en adolescentes tilizando
criterios D.S.M.-III-R dan tasas de prevalencia de 6,3% en sjetos expestos,
independientemente del nivel socioeconómico (7). En otros estdios se estima
qe el 48% de los niños qe han sfrido abso sexal (14) y el 27% de los
niños sometidos a violencia de forma mantenida cmplirían criterios
diagnósticos del trastorno. Al igal qe scede en adltos, la incidencia es más
alta en el sexo femenino qe en los varones (29).
Etiología
En niños, como en adltos, el carácter de la agresión, el grado e intensidad de
la violencia sfrida y la proximidad al sceso son los predictores más
importantes para determinar la aparición de n t. por estrés postramático si
bien otros factores peden adqirir relevancia en niños menos expestos como
la intensidad de los sentimientos de clpa desarrollados. Los agentes
estresantes catastróficos serían especialmente impactantes en aqellos niños
en edades tempranas del desarrollo en los cales la afectividad y las fnciones
cognitivas no se han madrado sficientemente. Los niños con múltiples
experiencias tramáticas previas, separaciones parenterales o pérdidas
afectivas tempranas, antecedentes de ansiedad o depresión, y aqellos en los
qe el estresor ha sido el factor hmano son más vlnerables a presentar
síntomas más graves o de mayor dración, pero como ya se ha señalado, n
sceso sficientemente grave pede prodcir el trastorno aún en personas sin
ningna predisposición (1, 29).
Las agresiones o estresores qe se han prodcido en el seno familiar y los
absos sexales determinan la aparición del trastorno con mayor frecencia.
También se ha apntado la mayor vlnerabilidad de las niñas a padecerlo (29).
Algnos de los mecanismos propestos para el desarrollo del t. por estrés
postramático inclyen la destrcción de la "confianza básica", na sobrecarga
de los procesos cognitivos y el clásico modelo de condicionamiento qe
explicaría la extensión de la ansiedad fera del marco del acontecimiento
casal.
Curso y pronóstico
La intensidad y características de la exposición inicial parecen ser, además de
los principales factores etiopatogénicos, los factores pronósticos más
significativos (29). Si la violencia desarrollada ha sido extrema o el sceso
tramático se ha desarrollado en el entorno familiar, los síntomas peden
prolongarse meses o años (7). Determinadas circnstancias como el
fallecimiento de los padres, pérdida del soporte social o de la vivienda o
separación familiar peden exacerbar la sintomatología en el crso evoltivo.
Los padres con experiencias tramáticas previas responden peor a las
necesidades del niño y favorece s cronificación. Se han descrito como factores
de mejor pronóstico n ambiente familiar cohesionado con n adecado nivel
edcativo, la presencia de varones, padres o hermanos, en el medio familiar
cando se prodjo el estresor y na intervención terapética precoz (29).
La sintomatología tiende a evolcionar de forma crónica, pdiendo
comprobarse la persistencia de algnos síntomas meses o años despés de
scedido el acontecimiento tramático (30). En la evolción pede ser
prominente la sintomatología ansiosa, especialmente en forma de ansiedad de
separación, y los trastornos depresivos. Algnos niños desarrollan sentimientos
crónicos de desesperanza y pesimismo acerca del ftro. Peden aparecer
implsividad manifiesta, dificltades de atención y concentración o disminción
de los intereses qe interfieren gravemente con el rendimiento escolar.
Evaluación y diagnóstico diferencial
En el DSM IV se introdce n nevo diagnóstico: el Trastorno por estrés
agdo, cando la dración de los síntomas es menor de n mes. El diagnóstico
de TEP exige na dración mínima de n mes (1).
La clínica, si bien es sgestiva, pede no ser sficiente para el diagnóstico si
no existe evidencia de los antecedentes dramáticos scedidos y el niño no ha
desarrollado aún el lengaje o tiene dificltades para verbalizar lo scedido. El
diagnóstico pde sospecharse en aqellos niños o adolescentes qe han
presentado n significativo cambio en s condcta de forma brsca y sin qe
exista na casa conocida. Debe entonces realizarse na exhastiva revisión
de los acontecimientos vitales acontecidos con anterioridad, de forma qe se
asegre la existencia de na experiencia tramática. La entrevista clínica debe
inclir, sobre todo en los niños más peqeños, el so de jegos o fantasías,
dibjos proyectivos y relato de historias qe permitan al entrevistador
estrctrar los detalles del sceso tramático. En la evalación deben
valorarse las respestas afectivas del niño y ss deseos de venganza o
sentimientos de clpabilidad. La historia evoltiva pede indicar factores de
vlnerabilidad qe condicionen el pronóstico y qe deben orientar hacia na
intervención terapética más estrctrada.
Los niños qe sfren este trastorno peden a s vez cmplir criterios para el
diagnóstico de trastornos ansiosos y depresivos qe deben ser específicamente
evalados. El diagnóstico diferencial con los trastornos adaptativos se realiza
en fnción de la gravedad del estresor. En ocasiones la intensidad de los
recerdos intrsivos peden hacer necesario descartar n t. obsesivo, del cal
se diferencia por las características del pensamiento indeseado, circnscrito en
este caso al sceso estresor. La presentación de alteraciones perceptivas
hacen necesario en ocasiones hacer n diagnóstico diferencial con la
esqizofrenia y con trastornos mentales orgánicos, sobre todo si ha habido
tramatismo craneoencefálico o daño corporal (desntrición, etc.) drante el
trama (7).
Tratamiento
El tratamiento del trastorno por estrés postramático está orientado a redcir
la ansiedad y aminorar las secelas, favoreciendo n soporte familiar qe se
ha destacado como no de los predictores de ben pronóstico más
importantes, restableciendo lo más rápidamente posible la rtina diaria del
niño y s incorporación al colegio. Varios atores coinciden en señalar la
necesidad de na intervención terapética temprana (28). La psicoterapia
individal verbal o mediante jegos y dibjos orientados en niños más
peqeños han sido las modalidades más comnmente tilizadas en el
tratamiento. Mediante la psicoterapia verbal se da la oportnidad al niño de
expresar ss sentimientos y percepciones del acontecimiento, aydándoles a
manejar y disminir los sentimientos de clpa qe experimentan, diseñando
estrategias de afrontamiento y adaptación al daño experimentado. La
psicoterapia focal breve se mestra útil en algnos casos y la desensibilización
sistemática pede ser necesaria en aqellos casos en los qe se desarrollan
fobias o miedos intensos, en conjnción con otras intervenciones (28).
La terapia de grpo con personas qe hayan sfrido el mismo trama ayda a
disminir la distorsión del recerdo, la generalización de los miedos y
perpetación de los síntomas, con atenación de los sentimientos de
indefensión y clpa. Por el contrario los grpos qe inclyen víctimas de
diferentes scesos tramáticos favorecen la extensión de los miedos (29).
Uno de los factores esenciales en la terapia es el soporte del sistema familiar.
Es importante facilitar apoyo a los padres y cidadores, aportando información
acerca de los síntomas qe presentan los niños y ss casas, edcándoles en
las respestas terapéticas a los síntomas qe presentan ss hijos. Sin esa
ayda, los padres peden tender a negar la severidad del impacto y de las
respestas de los niños y evitar hablar de lo scedido, favoreciendo la
atoperpetación del trastorno.
El so de medicación psicotropa en el tratamiento del trastorno por estrés
postramático en niños no ha sido tan extensamente evalado como en los
adltos. Se ha sgerido qe el propanolol, n agente b-bloqeante tilizado
con éxito en adltos, aydaría a disminir los síntomas somáticos de ansiedad.
Algnos atores han apntado qe la clonidina es útil cando predominan las
condctas de evitación, en síntomas depresivos y parasomnias. Las
benzodiacepinas aydan a disminir los niveles de ansiedad y a tratar las
pesadillas y terrores noctrnos. Los antidepresivos son necesarios cando
aparecen fobias intensas (en especial la imipramina) y trastornos depresivos
(28).
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J Am Acad Child Adolesc Psychiat, 1994, 33, 1:80-93.
TEXTOS RECOMENDADOS
Wiener J. (Ed). Textbook of Child Adolescent Psychiatry. American Psychiatric
Press Inc. Washington, 1991.
Se trata de n libro de 668 páginas, dividido en once secciones. La II trata de
los métodos axiliares diagnósticos, las siete sigientes se ocpan de los
síndromes clínicos sigiendo la clasificación DSM III-R. La sección X hace
referencia a otros problemas motivo de conslta: abso físico y sexal,
sicidio, abso de sstancias, etc. e inclye n capítlo de psiqiatría forense.
La última sección se ocpa del tratamiento en ss diversas modalidades:
psicofarmacológico, psicoterapético dinámico y de condcta e hipnosis.
Rtter M. Taylor E, Hersov L. Child and Adolescent Psychiatry. Modern
Approaches. Blackwell Science. Oxford 1994. Texto actalizado.
Es la tercera edición, de reciente aparición qe consta de 1122 páginas, de
atores en s mayoría ingleses, con algún colaborador norteamericano.
Lewis M. (Ed). Child and Adolescent Psychiatry. A Comprehensive Textbook.
Williams and Wilkins. Baltimore 1991. Texto de 1282 páginas con
colaboraciones de especialistas calificados.
Además de los trastornos paidopsiqiátricos - qe sigen DSM III-R - y s
tratamiento, inclye capítlos de gran interés sobre desarrollo psicobiológico
del niño, etiología, clasificación y métodos axiliares diagnósticos. También
relaciones con la pediatría, pedagogía, ley y sald pública, aspectos de
formación en paidopsiqiatría y direcciones ftras de investigación.
Mardomingo Sanz MJ. Psiqiatría del Niño y del Adolescente. Ed. Díaz de
Santos S.A. Madrid 1994. Texto de n solo ator, 657 páginas.
Despés de na primera parte sobre historia, concepto y métodos de
investigación y docencia en psiqiatría infantil, na segnda se ocpa de
fndmentos nerobiológicos, y la tercera, más amplia, de los síndromes
clínicos más significativos y s tratamiento.
Dlcan M, Popper Ch. Concise Gide to Child and Adolescent Psychiatry.
American Psychiatric Press, Inc. Washington 1991.
Dentro de las gías concisas de la misma editorial. es n texto de 255 páginas,
con n formato peqeño, dedicado a residentes y estdiantes de medicina.
Sige DSM III-R. Además de los síndromes clínicos, trata brevemente de las
rgencias, problemas familiares y otros motivos frecentes de conslta.
Finaliza con el tratamiento farmacológico y psicosocial.
Garfinkel B, Carlson G, Weller E. Psychiatric Disorders in Children and
Adolescents. W.B. Sanders Company. Philadelphia 1990. Texto de 569
páginas escrito en colaboración de diversos atores.
Ss tres primeras partes están dedicadas a los trastornos clínicos sigiendo
DSM III-R, con descripciones de casos ilstrativos, y la carta a problemas
como abso, divorcio, adopción, etc. Termina con técnicas de entrevista,
evalación y psicoterapia.
Ollendick T, Hersen M. Psicopatología Infantil. Ed. Martínez Roca. Barcelona
1993. Texto escrito en colaboración, de 602 páginas.
Se inicia la parte primera con temas básicos sobre psicopatología y desarrollo,
etiología, diagnóstico y evalación. La II se ocpa de las psicopatologías
específicas de la infancia, con el estdo detallado de n caso en cada no de
ellos. En la III se inclyen capítlos dedicados a los aspectos psicológicos de
na amplia variedad de trastornos físicos, así como del abso y del estrés en
los niños. S última parte está dedicada a la prevención y tratamiento psicofarmacológico y condctal.
9. DEFICIENCIA MENTAL
Autores: M.D. Gómez García y M.I. España Ríos
Coordinador: J. Rodríguez Sacristán, Sevilla
DEFINICIÓN
De los distintos estdios revisados se infiere qe la definición de deficiencia
mental (DM) es n tema controvertido, sin qe exista actalmente na
definición en la qe estén de acerdo todos los profesionales implicados en s
estdio.
Esta dificltad en la definición está en parte relacionada con la misma esencia
de la estrctra deficitaria en el sentido de qe la DM es na estrctra típica
de las llamadas "carrefor", en la qe conflyen distintos caminos, planos y
dimensiones. Así, la estrctra deficitaria está constitida por catro aspectos
fndamentales: el biológico, el psicológico, el social y el pedagógico. Por otra
parte no se pede olvidar el sentido evoltivo, dinámico y procesal de la DM
qe complica aún más s propia definición (1).
La mayoría de las definiciones actales de DM tratan de englobar los distintos
aspectos haciendo referencia tanto al fncionamiento intelectal como a la
condcta adaptativa, de tal forma qe el déficit en la fnción intelectal ha
pasado de ser el único criterio para el diagnóstico (criterio psicométrico) en las
definiciones anteriores, a n criterio más, jnto al adaptativo y evoltivo en las
definiciones más actales.
En este sentido destaca la definición pblicada por la Asociación Americana
para el retraso mental (2): "la DM se refiere a limitaciones sstanciales en el
fncionamiento actal. Se manifiesta como n fncionamiento intelectal
significativamente inferior al promedio, existiendo concrrentemente
limitaciones relacionadas en dos o más de las sigientes áreas de habilidades
adaptativas: comnicación, atocidado, vida familiar, habilidades sociales,
vida comnitaria, atodirección, sald y segridad, fncionamiento académico
y laboral. La DM se manifiesta antes de los dieciocho años". En esta definición
el fncionamiento intelectal inferior al promedio es definido como "n
cociente intelectal aproximadamente igal o inferior a 70-75".
La OMS en s décima revisión de la CIE (3) adopta n enfoqe flexible sobre
qé patas deben ser sadas para el diagnóstico, anqe destacando el
aspecto de desarrollo mental incompleto o detenido y de deterioro: "La DM es
n trastorno definido por la presencia de n desarrollo mental incompleto o
detenido, caracterizado principalmente por el deterioro de las fnciones
concretas de cada época del desarrollo y qe contribyen al nivel global de
inteligencia, tales como las fnciones cognoscitivas, las del lengaje, las
motrices y la socialización... La adaptación al ambiente está siempre
afectada... La determinación del grado de desarrollo del nivel intelectal debe
basarse en toda la información disponible inclyendo las manifestaciones
clínicas, el comportamiento adaptativo del medio cltral del individo y los
hallazgos psicométricos".
La clasificación DSM-IV (1993) sige n enfoqe similar al de la AARM (1992)
para la definición de DM, anqe el fncionamiento adaptativo qeda definido
en términos más generales (4).
En general todas estas definiciones se apoyan fndamentalmente en la
evalación realizada por medio de tests de inteligencia y tests de condcta
adaptativa. Por otra parte, en dichas definiciones no se hace referencia a la
posible etiología de la DM.
Al hacer el diagnóstico clínico de DM habrá qe diferenciar ésta de los estados
de inhibición intelectal asociados a patología psíqica y del deterioro de las
fnciones speriores qe sería el resltado de n déficit de la inteligencia qe
no existía anteriormente (5).
EVOLUCION HISTORICA DEL CONCEPTO DE DEFICIENCIA MENTAL
De las cltras griega y romana data la primera referencia escrita conocida
sobre la DM (Papiro de Tebas, 155 a. C.). Esta época se conoce como "era del
exterminio", llamada así por el tratamiento qe se daba a estas personas.
Drante la Edad Media peqeños sectores de la sociedad comienzan a darles
cobijo, mientras qe otros los azotaban creyendo qe estaban poseídos por el
demonio. Se da la primera definición de DM en el Decreto de Enriqe II de
Inglaterra sobre la protección de los "tontos natrales".
En los siglos XVII y XVIII se descarta la teoría de la posesión demoníaca de los
retrasados y se tiliza el término idiotismo qe engloba n conjnto de
trastornos deficitarios.
Drante el siglo XIX Esqirol (1782-1840) diferenció la DM de la psicosis y de
la demencia, caracterizando la idiocia y la imbecilidad como formas de DM y
Segin (1812-1880) se dedicó a crear medios de asistencia y edcación para
los niños con DM.
Ya en el siglo XX, con el trabajo de Binet y Simon, empezó a tilizarse el
criterio psicométrico y el concepto de edad mental. W. Stern reemplaza la
noción de edad mental por la de cociente de inteligencia (CI). Terman (1916)
se refiere a las personas qe pntaban menos de 80 en el Stanford-Binet
como retrasados y los clasifica en limítrofes, torpes, imbéciles o idiotas, según
ss pntaciones. Wechsler permite diferenciar n CI verbal y n CI de
rendimientos (W.I.S.C.). También se prodce el desarrollo progresivo de
escalas de condcta adaptativa: D.P.S., escala de Vineland, etc.
De los últimos 25 años cabe destacar el desarrollo de na visión psicosocial de
la DM (principios de normalización e integración), la creación de asociaciones
de padres de niños con DM (se propicia la desinstitcionalización), la ferte
crítica a la tilidad y validez del CI (neva psicologización), el desarrollo de
técnicas de modificación de condcta y de las derivadas del "aprendizaje
mediatizado" de Feerstein y la importancia progresiva de la estimlación
precoz y de la prevención de la DM.
PREVALENCIA
Se entiende por prevalencia de la DM el número de personas vivas catalogadas
como deficientes mentales en n momento dado. La mayoría de los estdios
coinciden en señalar qe hay amplias variaciones en la prevalencia en fnción
del stats socioeconómico. En las familias de mayor nivel socio-económico
aparecen porcentajes inferiores de la DM ligera, sin embargo, la DM severa
está mcho menos inflenciada por dicho factor.
Los datos de la OMS señalan qe el 1.5% de la población mndial padece DM.
Todos los estdios coinciden en señalar qe hay n incremento con respecto a
épocas pasadas, pero no parece afectar a la deficiencia severa. En España se
calcla qe el 1% de la población padece DM (6) con las sigientes
características:
Sólo el 15% de los sjetos con DM tienen n grado de afectación tan severa
qe se inclyen en el grpo de los no edcables y ese retraso sele estar
provocado por na casa orgánica específica.
El resto de los sjetos deficientes tienen n grado de afectación medio-ligero
qe les permite ser edcados y entrenados para desempeñar algna fnción y
sentirse integrados en la sociedad. Pede afirmarse respecto a la prevalencia
de las deficiencias congénitas qe: los niños son más propensos qe las niñas
a padecerlas; no hay evidencia estadística de qe las madres de 30-34 años
tengan mayor riesgo qe las menores de 30 a tener n hijo con DM; existe n
mayor riesgo a tener hijos con DM debido a deficiencias congénitas o
problemas en el parto en familias de nivel socio-económico bajo y nivel de
estdios inferior, pdiendo tener relación con las diferentes normas de
comportamiento observadas en los distintos estratos sociales; los niveles de
contaminación atmósferica también amentan el riesgo; en España se
observan diferencias de prevalencia según las distintas Comnidades
Atónomas.
La prevalencia en las deficiencias provocadas por enfermedades comnes
tienen las sigientes características: los varones tienen mayor propensión, los
menores de tres años tienen menor probabilidad de presentar este tipo de
retraso, pdiendo inflir la detección tardía de la deficiencia; las variables
socio-económicas inflyen anqe en menor grado; amenta de forma
considerable con el nivel de contaminación; varían también dependiendo de las
Comnidades Atónomas.
La edad tiene na inflencia importante en la prevalencia siendo más baja en
edades preescolares, amentando drante los años escolares hasta los 15-17
años y disminyendo despés. Según la OMS es debido en gran parte, a qe la
escela pone de manifiesto el fncionamiento de la inteligencia y porqe la
escolarización obligatoria facilita la localización de los casos. También podría
inflir la mortalidad más elevada entre los deficientes mentales, cifrándola
Conley (1973) para los deficientes ligeros en 1.06 veces la normal, afirmando
Eyman (1978) qe las tasas de mortalidad de los deficientes profndos son n
50% más altas qe la de los severos, siendo n 30-35 por mil por año (1).
ETIOLOGIA
Las casas de DM se desconocen en la mitad de los casos. En la otra mitad
podemos sospechar la etiología o realizar n diagnóstico exacto. A modo
general podemos decir qe las casas peden ser biológicas, psicológicas y
sociales. Habitalmente selen concrrir varios factores qe determinan el
enfermar. Las casas peden actar al mismo tiempo (cocasalidad) o a lo
largo del mismo.
Sigiendo n criterio temporal podemos clasificarlas en prenatales, perinatales
y postnatales dependiendo de cando actúe el agente casante. Se consideran
aparte los factores sociocltrales ya qe peden actar en calqier período
(Tabla 1).
Tabla 1. ETIOLOGIA DE LA DM
1. FACTORES PRENATALES:
1.1. CONGENITOS.
1.1.1. Anomalías cromosómicas:
1.1.1.1. Atosomas: S. de Down, S. de Pata, S. de Edwards.
1.1.1.2. Cromosomas sexales: S. del X fragil, S. de Trner, S. Klinefelter, S.
triple X..
1.1.2. Anomalías genéticas.
1.1.2.1. Genes AD: Osteodistrofia hereditaria de Albright, S. de Apert,
Nerofibro-matosis, Esclerosis tberosa, S. de Stger-Weber.
1.1.2.2. Genes AR: Trastornos de los HC: galactosemia... Trastornos de
proteínas: fenilcetonria... Trastornos de mcopolisacáridos: S. de Hrler, S.
de Hnter, S. de Sanfilippo... Trastorno del almacenamiento de lípidos de
TaySachs...
1.2. FACTORES AMBIENTALES:
1.2.1. Bajo peso al nacer.
1.2.2. Diabetes materna.
1.2.3. Infecciones maternas: rbeola, sífilis, toxoplasmosis, CMV...
1.2.4. Toxemia gravídica.
1.2.5. Sensibilización al Rh.
1.2.6. Drogas (alcohol...) y Fármacos (talidomida...)
1.2.7. Radiaciones.
2. FACTORES PERINATALES:
2.1. Anoxia.
2.2. Tramatismos mecánicos del parto.
2.3. Prematridad.
2.4. Infecciones: VHSII, meningitis...
3. FACTORES POSTNATALES:
3.1. Malntrición: Def. de iodo, vit. A, vit. B12, vit. B6 vit. D, S. de
Kwashiorkor...
3.2. Infecciones: Meningitis, encefalitis por sarampión, varicela, paperas...
3.3. Tóxicos: plomo y mercrio.
3.4. Tramatismo craneal: accidente de tráfico, maltrato físico...
4. FACTORES SOCIO-CULTURALES
5. DESCONOCIDA
FACTORES PRENATALES
Son las casas más frecentes de DM en general. Las primeras ocho semanas
de vida son de vital importancia para el desarrollo del niño, ya qe es cando
se esbozan los órganos vitales. Es el período de máxima vlnerabilidad,
entendiendo por tal la ssceptibilidad a ser afectado o alterado por n
incidente tramático (infecciones maternas, tóxicos, malntrición).
Cando la afectación es cromosómica la inteligencia se afecta con na DM
moderada o severa, con variaciones individales con afectación orgánica y
fncional frecente. Los síndromes asociados al cromosoma X prodcen na
DM moderada o ligera. Los errores metabólicos selen originar deficiencias
severas o profndas si no se han detectado a tiempo. Las alteraciones del SNC
ocasionan na importante pérdida de inteligencia con vida media corta, anqe
hay trastornos como la espina bífida y la hidrocefalia qe no sigen esa
tendencia (1).
Se peden distingir entre factores genéticos y ambientales, siendo los más
frecentes e importantes los sigientes:
Alteraciones cromosómicas
Síndrome de Down o trisomía del 21: consiste en la existencia de n material
genético extra en el cromosoma 21. Los factores etiológicos sbyacentes a
este síndrome son la edad de los padres (anqe algnos le dan más
importancia a la edad materna) y la predisposición genética a la no disynción.
Ambos padres peden ser portadores. A pesar de s gran carga genética, no
se pede considerar n síndrome hereditario. En el 90% de los casos no hay
antecedenes familiares.
Este síndrome se manifiesta como: hipoplasias, defectos del canal atrioventriclar, alteraciones del desarrollo cerebral morfológicas y fncionales,
rostro aplastado, cabeza peqeña, occipcio plano, cello corto, miembros más
largos qe el tronco, clinodactilia, hipotonía msclar, baja sensibilidad táctil y
escasa velocidad de respesta con reacciones lentas.
Síndrome de Edwards o trisomía del 18: tras el S. de Down es el segndo en
frecencia de los síndromes de malformaciones múltiples. Predominio femenino
3:2.
Síndrome de Pata o trisomía del 13: casi la mitad de los casos fallecen en el
primer mes y sólo el 18% sobrepasa el año.
Síndrome del X Fragil: se piensa qe es la forma más frecente de DM
hereditaria despés del S. de Down. No siempre origina DM ya qe hay formas
incompletas con cara alargada, mandíbla prominente, orejas grandes,
amento de los testíclos, alteraciones del lengaje y a veces condctas
hipercinéticas.
Síndrome de Trner: s fórmla cromosómica es 45/X0. El fenotipo es
femenino habitalmente con talla corta, edemas en manos y pies, sin
caracteres sexales secndarios, con DM ligera, anqe pede ser normal el CI
en los casos X0.
Síndrome de Klinefelter: S cariotipo es 47XXY, con fenotipo masclino y
disminción de los caracteres sexales secndarios con talla alta. La DM es
ligera salvo en los casos de mosaicismo.
Errores congénitos del metabolismo
Son trastornos basados en la asencia de n gen prodctor de na enzima, lo
cal interrmpe la cadena bioqímica y origina la acmlación de sstancias
qe peden ser tóxicas para el organismo, además del defecto de síntesis de la
sstancia. Las más frecentes son: el hipotiroidismo congénito, la cistinria, el
déficit de alfa 1 antitripsina, etc. Algnas de ellas tienen n posible tratamiento
preventivo. (Tabla 2).
Tabla
2.
METABOLOPATIAS
QUE
PUEDEN
BENEFICIARSE
TRATAMIENTO PRECOZ (1)
Fenilcetonria
Enf. de Wilson
Lecinosis
Hemocromatosis
Homocistinria
Hipotiroidismo
Tirosinemia
congénito
Cistinosis
S. adrenogenital
Galactosemia
DE
Fenilcetonria. Enfermedad de herencia atosómica recesiva (AR) qe
ocasiona el déficit de fenilalanina hidroxilasa hepática, con acmlo de
fenilalanina en sangre y de ácidos fenilpirúvico, fenilacético y fenil-láctico en
orina. Se manifiesta como DM, convlsiones, pelo rbio, ojos claros, eczema y
orina con olor a paja mojada. Se diagnostica mediante el test de Folling y la
cromatografía de sangre y orina.
Galactosemia. Se trasmite de forma AR. El trastorno impide el paso de
galactosa a glcosa y se prodce intolerancia a la leche. Se manifiesta en las
primeras semanas de vida y s tratamiento consiste en la spresión precoz de
la leche.
Hipotiroidismo congénito. El déficit de hormonas tiroideas ocasiona n cadro
clínico de retraso de talla y osificación, nariz ancha y aplanada, boca abierta y
lenga gresa, cello corto, piel y cabellos secos, retraso en la dentición y en
el desarrollo psicomotor, con CI bajo.
Alteraciones congénitas del SNC
Generalmente se acompañan de vida media corta. Algnas malformaciones
prodcen n amento de la alfa beta proteína en líqido amniótico lo qe
facilita s detección prenatal. Tales malformaciones son: anencefalia,
encefalocele, hidrocefalia, mielomeningocele, raqisqisis, espina bífida
abierta, etc.
Factores ambientales
La afectación qe prodcen es my variable, con tendencia a na alteración
moderada. Inclyen el bajo peso al nacer, la diabetes, las infecciones maternas
(rbeola, sífilis, CMV y toxoplasmosis entre las más frecentes), toxemia
materna, sensibilización al Rh, tóxicos (alcohol, heroína, etc.), fármacos
(talidomida, etc.) y radiaciónes.
FACTORES PERINATALES
Las alteraciones son my variadas, pero en general podemos hablar de na DM
ligera o moderada. Los efectos de los factores perinatales son difíciles de
jzgar aisladamente, ya qe los niños qe sfren deficiencias del desarrollo
debido a factores prenatales, son más propensos a tener problemas drante el
nacimiento. Los factores qe más frecentemente peden inflir son: la anoxia
como el más importante y frecente (la dración del período de anoxia
cerebral sperior a 15 min. en el período neonatal, ocasiona na DM profnda
y por debajo de los 10 min. la afectación pede ser moderada o severa), los
tramatismos mecánicos drante el parto (ya sean por mala presentación fetal
o por los instrmentos empleados drante el parto), la prematridad y las
infecciones (HVSII, meningitis bacteriana...).
FACTORES POSTNATALES
Además de los factores nevos qe peden inflir en este periodo, pede
manifestarse la DM qe no se hizo evidente en el nacimiento debido a factores
prenatales y perinatales. Los nevos factores qe peden incidir en esta etapa
son: la malntrición, infecciones, tóxicos y tramatismo craneal por accidentes
o maltrato físico.
Cando son originados por daño cerebral o infecciones, serán proporcionales a
la intensidad y la edad del niño (las encefalitis virásicas en general ocasionan
na DM profnda). Los trastornos degenerativos provocan na DM profnda o
severa. En canto a las epilepsias postnatales se caracterizan por na gran
variabilidad, así la DM en el s. de Lennox-Gastat es my grave, pero en la
epilepsia mioclónica es moderada. La malntrición o la deprivación ambiental
originan generalmente DM moderadas o profndas.
FACTORES SOCIO-CULTURALES
Peden actar en calqier momento. Son nmerosas las vías por las qe es
posible qe ocrran: la pobreza, la desntrición, la falta de cidados sanitarios,
la asencia de padres o la distorsión de las relaciones paterno-filiales, la
deprivación afectiva, etc. Para qe estos factores pedan ser atribidos como
casales de DM deben cmplir los sigientes pntos: la DM debe ser
moderada, no deben existir prebas de patología cerebral y deben existir
prebas de fncionamiento intelectal retrasado en al menos no de los
progenitores y no o más de los hermanos si estos existen.
CLASIFICACIÓN
Las distintas clasificaciones existentes se basan única y exclsivamente en el
grado o nivel de inteligencia definido por el cociente intelectal (CI) obtenido
mediante na preba de inteligencia.
La OMS propone la sigiente clasificación en la CIE-10 (Tabla 3).
Tabla 3. CLASIFICACION DE LA DM EN LA CIE-10 (1992)
GRADO DE RETRASO
Leve
Moderado
Grave
Profndo
CI
50-69
35-49
20-34
<20
La proporción de personas en cada categoría es my distinta. La gran mayoría,
alrededor de n 80% DM la tienen leve. Alrededor de n 12% tienen na DM
moderada y n 7% la tiene grave, mientras qe la DM profnda es my poco
frecente presentándose en menos del 1% (4).
Las características clínicas y evoltivas qe corresponden a los distintos grados
de DM son las sigientes.
DEFICIENCIA MENTAL LIGERA
Los niños afectados de DM leve adqieren tarde el lengaje, pero la mayoría
alcanzan la capacidad de expresarse en la vida cotidiana y de mantener na
conversación. Selen llegar a alcanzar independencia completa para el cidado
de s persona (comer, lavarse, vestirse, controlar esfínteres), para actividades
prácticas y para las propias de la vida doméstica, anqe el desarrollo tenga
lgar de n modo considerablemente más lento de lo normal. Las mayores
dificltades se presentan en las tareas escolares y mchos tienen problemas
específicos de lectra y escritra. En general estos niños peden adqirir en la
vida adlta habilidades de tipo social y profesional qe les permiten tener na
independencia mínima.
DEFICIENCIA MENTAL MODERADA
Los individos qe se inclyen en esta categoría presentan na lentitd en el
desarrollo de la comprensión y del so del lengaje y alcanzan en este área n
dominio limitado. La adqisición de la capacidad de cidado personal y de las
fnciones motrices también está retrasada. Anqe los progresos escolares
son limitados, algnos aprenden lo esencial para la lectra, la escritra y el
cálclo. De adltos, selen ser capaces de realizar trabajos prácticos sencillos,
si las tareas están cidadosamente estrctradas y se les spervisa de n
modo adecado. Rara vez peden consegir na vida completamente
independiente en la edad adlta. Sin embargo, la mayoría alcanza n
desarrollo normal de s capacidad social para relacionarse con los demás y
para participar en actividades sociales simples.
DEFICIENCIA MENTAL GRAVE
Drante el período preescolar se observa en los individos de este grpo n
desarrollo motor pobre y el niño adqiere pocas o nlas actividades verbales
para la comnicación. Peden sacar provecho de los aprendizajes
preacadémicos, como familiarizarse con el alfabeto y el cálclo elemental, y
peden dominar distintas habilidades. De hecho, en la vida adlta peden
hacer tareas sencillas bajo na estrecha spervisión. Mchos de ellos se
adaptan perfectamente a la vida en comnidad, en viviendas protegidas o con
ss familias, a menos qe tengan algna dificltad asociada qe reqiera
atención especializada otro tipo de cidados.
DEFICIENCIA MENTAL PROFUNDA
Los individos de este grpo selen estar totalmente incapacitados para
comprender instrcciones o reqerimientos o para actar de acerdo con ellos,
la mayoría tienen na movilidad my restringida o inexistente, no controlan
esfínteres y son capaces en el mejor de los casos sólo de formas my
rdimentarias de comnicación no verbal. Poseen por tanto na my limitada
capacidad para cidar ss necesidades básicas y reqieren ayda y spervisión
constantes.
CLÍNICA
TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS Y DE CONDUCTA
Los trastornos psiqiátricos y de condcta tienen particlar importancia en
niños y adolescentes con DM, tanto por la angstia sbjetiva qe les prodcen
a nivel individal, como porqe limitan las posibilidades en s proceso personal
de integración. Por otra parte, son también na de las principales fentes de
preocpación y estrés para la familia.
Se han desarrollado en los últimos años mltitd de estdios en este campo
conocido como "doble diagnóstico". La presencia de dos estrctras, la
deficitaria y la psicopatológica, origina na sitación diferenciada en la qe la
conjnción de las dos estrctras da lgar a nas nevas organizaciones qe
serán en gran parte calitativamente diferentes a las dos qe la constityen
(1).
A partir de los diferentes estdios sobre la prevalencia de trastornos
psiqiátricos y de condcta en personas con DM, se peden esbozar las
sigientes conclsiones (4):
Los trastornos psiqiátricos son 3 ó 4 veces más frecentes en niños o adltos
con DM qe en la población general.
La variedad de trastornos encontrados es similar a la hallada en la población
general, anqe algnos ocrren con más frecencia como: la hiperactividad,
los trastornos generalizados del desarrollo, las estereotipias y las condctas
atolesivas.
En niños con DM leve la proporción de trastornos es alta, siendo nas tres
veces mayor qe en los niños en general.
En aqellos con DM grave, aproximadamente la mitad tienen dificltades
psiqiátricas significativas, siendo la proporción de trastornos más alta en los
más profndamente afectados.
En general se pede afirmar la existencia de na relación entre el nivel
intelectal y la presencia de trastornos psiqiátricos, así, la proporción de los
mismos se incrementa canto más grave es el grado de DM, siendo esto
también cierto en la proximidad del rango normal de CI, donde aqellos con
mayor capacidad tienen menos proporción de trastornos a excepción de los
problemas emocionales.
No se evidencia na disminción significativa en la proporción de problemas
psicosociales de la infancia a la edad adlta.
No están claras las razones qe explicarían la mayor incidencia de trastornos
psiqiátricos y de condcta en niños con DM, si bien varios atores señalan la
importancia de la interacción de diversos factores como facilitadores y de
riesgo para la aparición de la psicopatología (Tabla 4).
Tabla
4. FACTORES FACILITADORES
PSICOPATOLOGIA
EN NIÑOS Y JOVENES CON DM (1)
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
DE
LA
PRESENCIA
Relativa incapacidad para atender a demandas de la cltra.
Deficiencias mayores debido a na lesión en el sistema nervioso central.
Falta de desarrollo emocional y de la personalidad.
Disminción en el desarrollo del lengaje.
Disminción de la memoria.
Baja atoestima.
Defensas atípicas de la personalidad.
Vlnerabilidad en la vida adlta.
DE
9. Presencia de antecedentes familiares de enfermedad mental.
10. Provenir de na clase socio-económica poco favorecida.
11. Temperamento difícil o ssceptible de desajstes emocionales.
En canto a la presentación clínica de los diversos trastornos en los niños con
DM leve, esta va a ser similar a la de aqellos sin DM, sin embargo, en los
casos de DM grave la propia limitación cognitiva y de comnicación pede
hacer difícil el reconocimiento de determinados síntomas importantes para
hacer el diagnóstico.
Algnos de los trastornos psiqiátricos y de condcta más frecentes en la DM
son los sigientes: hiperactividad, agresividad, depresión, estados de
ansiedad, estereotipias y atolesiones, trastornos generalizados del desarrollo,
esqizofrenia, maltrato y abso.
Hiperactividad
El niño hiperactivo con DM tiene dificltades de adaptación, por s inqietd y
s bajo nivel de atención, al proceso de aprendizaje y socialización, lo qe le
dificlta la integración en calqier grpo (5).
En algnos niños con DM grave la hiperactividad está presente desde la
primera infancia, siendo más común en aqellos en los qe hay evidencia de
daño cerebral (epilepsia, parálisis cerebral, etc.) o trastornos importantes del
lengaje. En estos niños la hiperactividad pede ser el principal problema o ser
parte de n cadro clínico más amplio, acompañándose de condctas
agresivas, movimientos estereotipados y atolesiones (4).
Agresividad
En general s prevalencia se incrementa con la severidad o gravedad del
déficit intelectal. Pede estar en relación con la irritabilidad o baja tolerancia
a la frstración y sele ir acompañada de n bajo control de implsos y de na
condcta destrctiva. Es no de los motivos más frecentes de qe las
personas con DM sean derivadas a servicios psiqiátricos y de qe se les
prescriban tranqilizantes.
Depresión
Los trastornos depresivos en la DM son frecentes y polimorfos. Los síntomas
y formas clínicas peden ser los sigientes: la inhibición, la baja atoestima,
las qejas somáticas, la tristeza, la irritabilidad y formas encbiertas, mixtas o
asociadas a psicosis (1).
Los niños y adolescentes con DM leve son más vlnerables a desarrollar
sentimientos de insficiencia y baja atoestima a medida qe van tomando
conciencia de s deficiencia. Al mismo tiempo las experiencias scesivas de
rechazo, falta de atención, pérdida o separación tanto a nivel familiar como
social, peden contribir al desarrollo de dichos sentimientos.
El diagnóstico de depresión va a ser particlarmente difícil en las personas con
DM grave y profnda, ya qe normalmente no van a poder expresar s estado
de ánimo, y en ellos la inhibición, el aislamiento social o inclso los trastornos
del seño y de la alimentación peden ser manifestaciones de s grave
deficiencia. Para realizar el diagnóstico será pes importante valorar los
cambios qe se prodcen en dichas manifestaciones.
Estados de ansiedad
En los niños y adolescentes con DM se peden presentar todas las formas
clínicas habitales en estas edades: las fobias, los miedos, las formas
obsesivo-complsivas, la ansiedad generalizada, las somatizaciones y las
distimias (1).
Movimientos estereotipados y autolesiones
Los movimientos estereotipados o repetitivos y aparentemente carentes de
sentido como manierismos, etc., son comnes en la DM grave, presentándose
en alrededor del 40% de los niños y el 20% de los adltos con dicho grado de
deficiencia (4). Habrá qe diferenciarlos de los movimientos involntarios de
origen nerológico (corea, atetosis, discinesias) y de los secndarios al so de
medicación neroléptica.
También habrá qe hacer n diagnóstico diferencial de dichos movimientos
estereotipados con ritales obsesivos. Esto pede ser especialmente difícil
cando no se pede evalar el estado mental sbjetivo qe acompaña a los
movimientos. La valoración debe hacerse comprobando el factor liberador de
ansiedad qe spone el rital de estirpe obsesiva, a diferencia del movimiento
simple, repetitivo y neromsclar de las ritmias de origen básicamente
psicomotor (1).
Las estereotipias y condctas atolesivas han sido interpretadas por algnos
atores como na forma de comnicación fncional, en niños deficientes con
escasas formas alternativas de expresión de ss necesidades y de modificación
de s entorno.
Trastornos generalizados del desarrollo
El síndrome clásico del atismo es raro, encontrándose en 2-4 de cada 10.000
niños. Dos tercios de estos niños tienen n CI <70, por lo qe constityen
alrededor de n 1% de los niños con DM y el 2-3% de los gravemente
afectados (4). En calqier caso la frecencia con qe se diagnostican este tipo
de trastornos en la DM varía según se sigan criterios diagnósticos más o
menos estrictos, siendo más frecentes los cadros de atismo atípico.
Esquizofrenia
Este trastorno es poco frecente antes de la adolescencia. Son especialmente
característicos la pobreza de pensamiento, los delirios poco estrctrados y las
alcinaciones simples y repetitivas. Las manifestaciones motoras peden ser
indistingibles de los manierismos qe se observan en ocasiones en personas
con DM grave (4).
Cando no es posible hacer el diagnóstico de esqizofrenia en na persona con
DM a partir de los síntomas positivos, se pede sospechar dicho diagnóstico
por la aparición de nevas condctas extrañas o bizarras, jnto con n
deterioro de s fncionamiento social e intelectal, na vez qe se haya
descartado na posible casa orgánica de dichas manifestaciones.
Maltrato y abuso
Mchos niños con DM y ss familias presentan algnas de las características
qe son reconocidas como factores de riesgo para el maltrato. En los niños
estas inclirían: problemas de seño y llanto frecente cando son peqeños,
problemas de condcta de difícil manejo e incapacidad para defenderse a sí
mismos. En los padres destacarían los sentimientos negativos hacia los niños
con DM y el estres debido a nos reqerimientos mayores en el cidado de los
mismos. Por otra parte, na vez qe ha tenido lgar el maltrato, estos niños
son con frecencia menos capaces de reconocer lo qe ha scedido (4). La
mayor dependencia de los adltos y en general la mayor conformidad ante ss
deseos hacen qe los niños con DM tengan n mayor riesgo de sfrir abso
sexal.
EVALUACIÓN Y DIAGNÓSTICO
El cambio en el concepto de DM ha motivado también n cambio en la
orientación de la evalación y del diagnóstico. Ya no es sólo n déficit
intelectal, sino n concepto mcho más complejo qe inclye la sitación
psicológica con ss limitaciones, tanto cognitivas como afectivas, de
adaptación social, de atonomía personal y las alteraciones físicas qe se
asocian a mendo con algnas enfermedades qe ocasionan DM. Se ha pasado
de na valoración cantitativa a otra calitativa más global del proceso (1).
EXPLORACIÓN FÍSICA
En algnas ocasiones la DM se ve asociada a anomalías físicas generales o
malformaciones concretas (S. de Down, fenilcetonria...). Es importante
recoger estos signos y síntomas para na posible filiación de la enfermedad y
el inicio de n tratamiento o na rehabilitación precoz.
EVALUACION PSICOLOGICA
Inclye no sólo la evalación de la inteligencia, sino de la totalidad psíqica de
la persona y de s medio socio-familiar.
Se realiza por medio de entrevistas, prebas psicométricas y escalas de
evalación.
Pruebas psicométricas
Proporcionan resltados qe permiten analizar n determinado aspecto del
fncionamiento mental, la inteligencia en este caso.
La fnción cognitiva permite al hombre conocer el mndo, ordenarlo
internamente, aprender, resolver y crear; dichas actividades están dificltadas
en los niños con DM. Por ello se ha de ser cidadoso en el abordaje
psicométrico de la inteligencia y realizar na intervención personalizada.
El cociente de inteligencia o CI, reslta de EM/ECx100. Para determinar la EM
se aplican prebas como:
Escala de inteligencia de Weschler (WAIS-WISC-MPPSI). Aporta datos sobre el
area verbal y maniplativa de la inteligencia. Existe na forma preescolar y de
primera edad (anqe apenas se tiliza) y na forma infantil de WISC (7-15
años) qe es my tilizada.
Medición de inteligencia de Terman-Merrill. Aporta más datos sobre el area
verbal. Es menos tilizada en la actalidad.
Las cifras obtenidas en ambas prebas no peden extrapolarse. Estas prebas
deben restringirse al máximo, procrando no tilizarlas en la orientación y
pronóstico de casos individales, anqe sí son útiles en epidemiología e
investigación.
Como complemento a estas prebas, se sele realizar también na evalación
del lengaje y del desarrollo psicomotor.
Evaluación del desarrollo madurativo
La evaluación del desarrollo global y madrativo de los primeros años, se
realizan a través de escalas y cestionarios, ofreciendo el llamado "Cociente de
desarrollo". Evalúan los primeros cinco años de vida de n niño y es my
frecente qe la edad mental sea de 3 ó 4 años anqe la edad cronológica
sea mayor. Entre estas escalas se encentran: la Escala de Madración de
Gessell, la Escala de Brnet Lezine, la Escala BAS (constitida por 23 escalas
específicas de evalación de fnciones psicológicas y capacidades edcativas
de las qe podemos obtener n CI total).
Evaluación de la madurez social. Inadaptación y contexto
Se tilizan con el fin de ofrecer datos concretos sobre el fncionamiento social
y de condcta. Son aplicables a todas las edades, inclso en las tempranas.
Entre ellas están: la Escala de Madrez Social de Vineland (de las primeras
tilizadas para evalar el nivel de fncionamiento social; más tilizadas en
niños), la medida gráfica del progreso madrativo o PAC (tilizada tanto en
niños como en adltos, valora la atoayda, comnicación, socialización y
ocpación), la Gía Portage (la más tilizada en niños peqeños, se realiza en
el ámbito familiar y se combina la evalación de los padres con las visitas de
los profesionales; valora estimlación temprana, socialización, lengaje,
atoayda, áreas cognitivas y motoras).
Sin embargo, las más tilizadas últimamente son las llamadas Escalas
Adaptativas (7). Los datos se obtienen formlando pregntas a las personas de
s entorno. Esta escala consta de dos partes: "De condctas adaptativas"
(evalúan independencia, dependencia física, actividades económicas, desarrollo
del lengaje, números y tiempo, actividades domésticas, vocacionales,
dirección de sí mismo, responsabilidad y socialización) y "De condctas
desadaptativas"(trata de identificar condctas qe interfieren con la adaptación
social, valorando la interferencia de dichas condctas con las relaciones
interpersonales; evalúan comportamientos antisociales, rebeldes, indigno de
confianza, aislamiento, comportamientos estereotipados y manierismos,
comportamientos inapropiados, hiperactividad, comportamiento sexal
anormal, trastornos psíqicos y so de medicación).
La dimensión contextal es cada vez más tenida en centa y evalada, debido
a la importancia qe tiene el ambiente en la configración de gran parte de las
condctas de los niños con DM, así como en la organización de s
personalidad, la afectividad y en consecencia, de s mayor o menor
normalización e integración en la sociedad. El contexto será evalado desde
tres vertientes: el contexto institcional, el familiar y el sociocltral (1).
Uno de los cestionarios más tilizados para evalar los aspectos psicosociales
en el ámbito familiar es el Cestionario Home, cya validez viene dada a través
de la relación qe existe entre la organización del ambiente físico, el material
adecado de jego y la relación entre los distintos ítems y el nivel de
adaptación así como variables cognitivas y emocionales.
Evalación de otras áreas específicas
A veces es necesario centrarnos en areas más concretas como la ansiedad, la
psicomotricidad, el lengaje o los aspectos neropsicológicos. Algnas de estas
áreas son de difícil evalación.
En resmen, los aspectos a evalar en na persona con DM son los sigientes
(Tabla 5).
Tabla 5. EVALUACION DE LA DM (1)
Estdio somático
Dinámica familiar e institcional
Evalación psicométrica
Lengaje y psicomotricidad
Diagnóstico psicopatológico
Consideraciones globales y específicas sobre el desarrollo psicológico del niño,
capacidad de adaptación y pronóstico.
La información calitativa extraída de diferentes ámbitos es la qe más
información proporciona en este tipo de pacientes.
DIAGNOSTICO PRECOZ
Se sele tardar más en diagnosticar na DM canto más leve sea, sin embargo
las más severas y profndas se diagnostican pronto. Es importante realizar el
diagnóstico lo antes posible, tanto por la posibilidad de tratar la casa como
por iniciar de la forma más precoz la rehabilitación.
Los principales indicios de na probable alteración o deficiencia en el recién
nacido son los sigientes: irritabilidad, hipotonía msclar, reacción a
estímlos disminída, disminción a las respestas reflejas, dificltad para la
alimentación, etc.
La detección precoz de na posible casa de DM es de vital importancia en
enfermedades como el hipotiroidismo, galactosemia, fenilcetonria, etc. (Tabla
3)
El árbol genealógico, permitirá conocer si la DM tiene n componente
hereditario y si es así el estdio cromosómico descbrirá la alteración casante
y la posibilidad de detectar portadores sanos.
TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS PSIQUIATRICOS
Y DE CONDUCTA
Un plan general de tratamiento ha de tener como objetivo no sólo la
desaparición o disminción de condctas inapropiadas, sino además promover
y enseñar condctas escasamente desarrolladas, así como nevas experiencias
valiosas para el sjeto con DM. En este sentido habrá qe hacer n abordaje
qe inclya los aspectos biológicos, psicológicos y sociales.
Es my importante, como siempre qe se trabaja con niños, antes de iniciar n
programa de tratamiento individal, na evalación de la familia, tanto para
valorar el posible papel qe tiene la misma en el origen y mantenimiento de la
condcta problemática, como para favorecer s implicación en el cmplimiento
del tratamiento.
TRATAMIENTO PSICOLOGICO
Inclye terapias tanto individales como de grpo, así como terapias de familia
segn los casos.
Técnicas de modificación de conducta
Estas técnicas han demostrado ser eficaces para modelar la condcta de
personas con DM, disminyendo condctas inapropiadas e incrementando las
condctas deseables. Así peden ser de ayda en personas con DM grave, ya
qe no reqieren el so del lengaje o na motivación consciente para el
tratamiento (4).
En la aproximación a n problema de condcta concreto se debe realizar n
análisis fncional individal despés de na observación directa de la
condcta, tratando de determinar los antecedentes de la misma, s frecencia
y dración, así como ss consecencias.
Existe na sistematización de estas técnicas, de tal forma, qe nas se basan
en modificar los antecedentes para evitar así qe aparezca la condcta
inapropiada (control del estímlo), otras se basan en la sstitción de dicha
condcta por otras nevas mediante referzos adecados, etc. Algnas de
estas técnicas peden combinarse dentro de protocolos de tratamiento más
complejos.
En los últimos años se ha centrado el interés en entrenar a padres y
edcadores de niños con DM en el so de estas técnicas tanto individalmente
como en grpos.
Psicoterapia individual
Cando se trabaja con niños con DM, se corre el peligro de pasar por alto ss
propios pensamientos y sentimientos y por tanto de ignorar la oportnidad de
efectar cambios a través de los mismos. Así, por ejemplo, las técnicas
cognitivas se han mostrado efectivas para redcir la ansiedad en niños con DM
leve (4).
Terapia familiar
También desde la teoría sistémica de familia se peden explicar y tratar
algnos de los problemas qe srgen en torno a n niño con DM en na
familia.
TRATAMIENTO PSICOFARMACOLOGICO
En general parece qe el so de psicofármacos para el control de la condcta
en niños y adolescentes con DM es demasiado común y qe podría redcirse
en beneficio de los propios pacientes si se sigieran na serie de principios
generales (8):
Realizar na evalación fncional de la condcta del paciente.
Establecer n diagnóstico psiqiátrico.
Desarrollar na metodología para evalar y medir la respesta al tratamiento.
Seleccionar n agente psicotrópico concordante con el diagnóstico.
Realizar n screening de los posibles efectos secndarios qe aparecen sobre
la condcta.
Debería ser parte del protocolo de prescripción
discontinación o spresión del medicamento.
na
estrategia
de
En calqier caso, los medicamentos no deberían ser el primero y único
tratamiento para n problema de condcta en n niño o adolescente con DM.
Debería hacerse na evalación cidadosa de todos los factores qe peden
estar contribyendo en la misma, desde factores de sald física, hasta cambios
recientes en la rtina diaria otros.
Los nerolepticos (tioridacina, clorpromacina y haloperidol) son los
medicamentos más frecentemente tilizados para los problemas de condcta
en personas con DM, estando así mismo indicados cando se diagnostican
cadros psicóticos en estos pacientes.
En relación al tratamiento de los problemas de condcta con dosis bajas de
nerolépticos de forma mantenida, es necesario tener en centa la posible
repercsión sobre la capacidad de alerta y atención imprescindibles para el
aprendizaje qe ya de por sí está limitado en estos niños.
Todos los posibles efectos secndarios de los nerolépticos peden aparecer en
las personas con DM: acatisia, discinesia tardía, etc.
El litio se ha tilizado para el tratamiento de condctas agresivas en personas
con DM, pero sobre todo en adltos, siendo necesarios más estdios en niños
con DM.
Los estimlantes como el metilfenidato no han demostrado ser eficaces en la
hiperactividad de niños con DM grave y profnda, sin embargo, sí parece ser
útil en niños con DM leve y moderada anqe la respesta y efectos
secndarios peden ser más idiosincráticos (4).
El tratamiento farmacológico más empleado para la depresión en personas con
DM han sido los antidepresivos tricíclicos, sobre todo la imipramina y la
amitriptilina. Este último ha sido my recomendado debido a qe jnto a s
acción antidepresiva, posee fnción ansiolítica y anticonvlsivante, lo cal debe
ser tenido en centa dado el potencial convlsivógeno qe portan por s
propio problema mchos niños y adolescentes con DM (1).
ABORDAJE SOCIAL DE LA DEFICIENCIA MENTAL
Es n aspecto my importante en el posible grado de atonomía qe pedan
llegar a desarrollar, ya qe los grados severos, moderados y ligeros, no sólo
van a depender de los aspectos más objetivos, sino qe n ben apoyo y labor
edcativa potenciarán s desarrollo (9).
LABOR ASISTENCIAL
La reedcación y tratamiento debe comenzar en etapas precoces, con
estimlación precoz y en los casos qe sean necesarios, en parvlarios
especiales. Como norma general es aconsejable qe el niño acda a
institciones normales, donde peda relacionarse con otros niños, siempre qe
s retraso no sea my severo y no presente trastornos de condcta qe impida
la convivencia con otros niños.
En los casos qe no pedan inclirse en las institciones habitales por lo
anteriormente expesto, es conveniente qe se integren en algún centro de
edcación especial. Estos centros tienen como finalidad principal consegir la
máxima integración social y laboral del sjeto con DM. El ambiente debe ser lo
más semejante posible al normal, pes de lo contrario qedarían aislados del
resto de la sociedad. Por ello se tiende a redcir cada vez más el internado en
favor de la semipensión, para qe se mantenga la relación familiar y se reciban
las enseñanzas adecadas. El internado qedará relegado para los casos en
qe sea imprescindible por la sitación geográfica de la familia respecto del
centro o cando falta el ambiente familiar adecado o este es perjdicial para
el niño. En estos casos es deseable qe el niño tenga na familia qe sstitya
a la natral y se ocpe de él visitándolo con frecencia al centro y llevándoselo
los fines de semana a s casa o en vacaciones. Estos centros deben destinarse
a n redcido número de niños, aproximadamente de 100 a 200 entre internos
y semipensión, variando según el grado de DM (menor canto mayor sea el
grado de DM).
LABOR EDUCATIVA
Inclye todas las terapias edcativas qe deben destinarse al niño con DM,
excepto la escolaridad y la enseñanza laboral. Es no de los aspectos
importantes en la edcación del niño; en la deficiencia profnda se consegirá
poco, mientras qe en las severas y moderadas es lo fndamental; en las
ligeras esta actividad se realiza en el tiempo libre fera de la escela, como
reedcación complementaria a la enseñanza propiamente dicha.
Es necesario instrirlos en los sigientes aspectos: habitación (alimentación,
vestido...), socialización (formación de hábitos sociales), psicomotricidad
(postra, eqilibrio, esqema corporal...), estimlación sensoperceptiva
(visal, aditiva, táctil...), comnicación (comprensión y expresión del
lengaje), expresión (gestal, gráfica, corporal...), pensamiento matemático,
manalidades (picado, rasgado, cortado, pegado, plegado, labores...),
conocimientos generales (sobre personas, familia, escela, sociedad...),
actividades lúdico-recreativas (jegos espontáneos y dirigidos, deportes,
excrsiones, representaciones teatrales...).
Según el grado de DM, se necesitará na mayor dedicación individalizada.
LABOR PROFESIONAL
Al conclir la edad escolar, 14 ó 15 años se inicia na preparación para qe en
la vida adlta, peda desarrollar algún tipo de actividad o trabajo, según ss
posibilidades, qe les permita sentirse útiles.
En las DM profndas o moderadas no podrán desarrollar nnca na actividad
profesional propiamente dicha, por lo qe se les debe instrir en tareas
sencillas qe pedan realizar en el hogar o en el ambiente social en qe se
encentren. Entre estas tareas se encentran: las domésticas, iniciar en
profesiones sencillas en las qe pedan colaborar (albañilería, carpintería...),
horticltra y jardinería, cidado de animales domésticos y de granja, etc.
En las DM ligeras se les peden inclir en Formación Profesional para llegar al
aprendizaje de n oficio qe pedan desarrollar y qe sea más adecado
dependiendo de las destrezas particlares. Las profesiones más adecadas
son: albañilería, carpintería, cerrajería, alfarería, pintra, cestería, labores del
hogar, cocina, corte y confección, bordados, cerámica, etc.
Es importante qe reciban n salario simbólico drante s formación por la
tarea qe desarrollen, ya qe esto spone n reconocimiento y estímlo en s
trabajo, contribyendo al desarrollo de s personalidad. Para la asignación
deben valorarse no sólo el rendimiento, sino el interés, el comportamiento, la
asistencia, el progreso, etc.
LABOR SOCIAL
La integración social del sjeto con DM debe consegirse tras trabajar con el
niño, la familia y la sociedad. Hay qe estdiar las características de cada
familia: los miembros qe la forman, los problemas, la actitd hacia el niño
con DM (este modifica la dinámica familiar motivando actitdes
sobreprotectoras, rechazo, vergüenza, clpa), el nivel de estrés familiar, etc.
Todo ello deberá ser estdiado por los servicios de Trabajo Social, realizando
na tarea en eqipo con el resto de los profesionales implicados en esta labor.
El estrecho contacto con los padres de forma individal y en reniones de
grpo para informarles sobre s hijo y orientarles en s edcación, es
necesario para qe se vean integrados en la labor edcativa de s hijo. Esto
los motivará más y podrán inclso conocer a otros padres qe estén en la
misma sitación, sirviéndoles de apoyo. A través de estos grpos de padres se
podrá llegar a la sociedad para na mayor concienciación, ya sea a través de
asociaciones, conferencias o medios de comnicación.
BIBLIOGRAFIA
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niño y adolescente. Servicio de pblicaciones de la Universidad de
Sevilla.1995.
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Spports. 9.ª Edition. AAMD. Washington, DC. 1992.
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Introdcción a la Psicopatología y Psiqiatría. 3ª Ed. Masson-Salvat Medicina.
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Toray. Barcelona. 1982. pp. 1114-1119.
10. PRONÓSTICO Y PREVENCIÓN. ESTRATEGIAS PREVENTIVAS
CON LOS NIÑOS Y LA FAMILIA. LA RELACIÓN TERAPÉUTICA.
TERAPIA POR EL JUEGO. TERAPIA CONDUCTAL. PSICOTERAPIA
INDIVIDUAL. TERAPIA FAMILIAR. TERAPIA DE GRUPO.
PSICOFARMACOS.
INSTITUCIONALIZACION.
MODELOS
DE
SERVICIOS
ASISTENCIALES.
Autores: T.Martínez, P. Calderón, A. Pérez, A. González y M.
Bolívar
Coordinador: J.R. Gutiérrez Casares y F. J. Bustos, Badajoz
Las estrategias para promover la salud y para prevenir los trastornos
psiquiátricos de los niños deben ser juzgadas por los resultados de salud que
producen en la población a la que van dirigidos.
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (1990)
Prevention in child and adolescent psychiatry: The redction of risk for mental
disorders
Podemos definir el pronóstico médico como la predicción, realizada por n
médico, sobre el desarrollo y el resltado final de na enfermedad, basada
tanto en s propia experiencia como en los criterios científicos predominantes
en ese momento (10). En la actalidad, nestra capacidad para predecir la
persistencia o el empeoramiento de cada síntoma es my limitada, inclso
entre los niños qe han sido expesto a circnstancias estresantes severas y
qe mestran claramente los síntomas de na enfermedad psiqiátrica
definida.
Entendemos por tratamiento el conjnto de medidas o actos realizados por el
médico, otro personal sanitario, encaminados a la cración, mejoría o
rehabilitación de n niño o adolescente enfermo (10).
Definimos la prevención como el conjnto de medidas destinadas a evitar las
enfermedades, accidentes, otras circnstancias qe prodcen dolor o
malestar en n niño o adolescente y qe están dirigidas al control y al
mantenimiento de s sald (10). Las medidas de prevención peden ser de
tres tipos. La prevención primaria bsca disminir la incidencia de na
patología a través de la eliminación de los factores qe peden casarla y tiene
lgar antes de qe el organismo sfra los efectos de la enfermedad. La
prevención secndaria se basa en la realización de n diagnóstico precoz y en
la aplicación rápida de n tratamiento específico qe minimice el impacto de la
enfermedad sobre las personas ya afectadas. Las medidas de prevención
terciaria tienen lgar na vez qe se ha instarado la enfermedad y s
finalidad es evitar el agravamiento y qe se prodzcan secelas o, si ya han
aparecido, disminir ss repercsiones.
Existen mchos datos qe nos indican qe la prevención más eficaz es la
primaria. Esta prevención entra dentro de la categoría de promoción o
mantenimiento de la sald y se lleva a cabo a través de programas de
inmnización, programas escolares o programas de detección precoz de
factores de riesgo. La prevención primaria casi siempre reqiere n
entendimiento detallado de los factores casales y de los mecanismos de la
enfermedad y es más efectiva cando hay na etiología nifactorial. Debido a
ello s aplicación es difícil en el campo de la sald mental infantil y jvenil
donde la etiología sele ser mltifactorial.
Se han descrito tanto factores de riesgo como de protección relacionados con
la prevención en sald mental. Entre los factores de riesgo se peden citar los
factores genéticos, factores ligados al embarazo y al trama del nacimiento,
prematridad y otros factores médicos neonatales, accidentes (dentro y fera
de casa), intoxicaciones, deprivación socio-cltral, enfermedades físicas,
desarmonía y rptras familiares, enfermedad mental parental, fracaso escolar
precoz, familias con mchos miembros y asencia de padre. Entre los factores
protectores se han descrito el pertenecer al sexo femenino, tener n
temperamento adaptable, presencia de na fente única de estrés, poseer
habilidades de enfrentamiento, na bena relación con n padre, éxito o
benas experiencias dentro de casa y mejoría de las circnstancias familiares
(5).
Se han desarrollado nmerosos estrategias de aplicación en prevención
primaria. Entre ellas destacan los programas de valoración y control de pntos
claves del desarrollo ("milestones programs"), los programas de control de
grpos de riesgo y los programas basados en la comnidad.
La mayoría de las intervenciones preventivas en niños y adolescentes son
secndarias y se realizan despés de qe los rasgos del trastorno ya están
presentes (p.e., so de antidepresivos para tratar episodios depresivos o
entrenamiento de los padres para aydar a n niño de alto riesgo qe ya ha
mostrado na condcta agresiva). Este tipo de prevención qeda limitada por
el hecho de qe nestra habilidad para predecir la evolción de cada síntoma o
de cada síndrome es limitada y porqe el estado madrativo de n niño, en
calqiera de los pntos de s desarrollo evoltivo, es sólo parcialmente
predictivo de la evolción en la vida adlta.
Si bien, algnas de las actividades relacionadas con la prevención parecen my
distantes de la práctica clínica de los psiqiatras infantiles, nestras
habilidades clínicas son vitales para el desarrollo de actividades preventivas
tales como identificar rasgos precoces de n trastorno en na población de alto
riesgo, realizar tratamiento para modificar el medio ambiente de casa o de la
escela, redcir el impacto del desajste marital, etc. Es frecente qe las
familias con alto riesgo mestren permtaciones y combinaciones de factores
qe son familiares a los clínicos y qe deben ser tenidos en consideración a la
hora de hacer na adecada planificación de la prevención y del tratamiento.
ESTRATEGIAS PREVENTIVAS CON LOS NIÑOS Y LA FAMILIA
Generalidades
La prevención primaria de los trastornos psíqicos choca con dos obstáclos
importantes. Por n lado, el estado actal de nestros conocimientos sobre la
etiopatogenia de los trastornos emocionales y condctales del niño y del
adolescente nos impide establecer medidas preventivas dirigidas directamente
a las casas. Por otro, está el hecho de qe es my difícil cantificar los
resltados de los programas de prevención y de higiene mental por lo qe s
eficacia es my difícil de demostrar (21).
La meta final de la investigación en sald mental es conocer lo sficiente sobre
los trastornos mentales como para poder prevenirlos completamente o para
poder minimizar s frecencia y severidad. Las investigaciones sobre
prevención necesitan ser ampliadas y dar prioridad a grpos de niños con alto
riesgo qe pedan ser identificados fácil y precozmente. Estos estdios han
condcido a la descripción de distintas poblaciones con alto riesgo de sfrir n
trastorno mental: niños qe han sido sometidos a absos o a negligencias,
niños de padres con patología psiqiátrica y niños con desventajas sociales
severas.
Un programa de prevención potencialmente efectivo pede fallar en el campo
de la difsión y aplicación tanto por problemas relacionados con el grpo
donde se espera qe se apliqe el programa (atoridades escolares, servicios
de sald mental de adltos, etc.) como por problemas con algún elemento del
diseño o por distorsiones en el proceso de adaptación a las necesidades locales
y qe no podían ser previstas en el ambiente experimental. Los reqisitos
generales asociados con la difsión de información preventiva en psiqiatría
infantil aparecen representados en la Tabla 1.
Tabla 1. Difusión de la información a grupo sociales
1. Dar información a determinados grpos de padres (padres con enfermedad
psiqiátrica, padres toxicómanos, esposas de prisioneros, padres crónicamente
enfermos o con retraso mental) en relación con los riesgos a qe se enfrentan
ss hijos y como ellos peden aydarlos a redcirlos
2. Dar información al público general sobre los sigientes temas:
· Cómo acceder a los sistemas de sald mental de niños y adolescentes
· El papel de la enfermedad mental en los intentos de sicidio de niños y
adolescentes
· La magnitd de los problemas del trastorno de condcta
· Qé niño o adolescente presenta n alto riesgo para n trastorno de condcta
· Los beneficios de la deprivación precoz de niños agresivos y desobedientes
· Qién tiene mayor riesgo despés de n trama psíqico
· El riesgo de problemas de condcta en niños con tramatismos cráneoencefálicos o epilepsía
· La asociación entre abso de sstancias y enfermedad mental
Los programas de prevención en la infancia y adolescencia son coste-efectivos
y alivian a los niños y las familias de mchos sfrimientos y de mchos gastos.
Estos programas inclyen distintas formas: 1) clases o sesiones especiales con
el niño, 2) contactos con los padres y participación de la familia, 3) valoración
de las necesidades especiales de la familia en relación con la edcación, sald
y prácticas de cidado y de desarrollo del niño, 4) intervenciones prolongadas
e intensivas drante periodos de no o más años.
La American Academy of Child and Adolescent Psychiatry propone, en s
"Project Prevention", ciertas recomendaciones qe peden resmirse de la
sigiente manera (3):
Existen pocas evidencias qe soporten la existencia de na vlnerabilidad
niversal para todos los niños excepto, qizás, para el síndrome de estrés qe
sige a la exposición a n trama extremo.
Deben favorecerse las estrategias preventivas dirigidas a individos de alto
riesgo más bien qe las dirigidas a grpos amplios de población.
Las estrategias sobre niños de alto riesgo reqieren qe se disponga de los
sistemas adecados para poder identificarlos.
Dado lo limitado de nestros conocimientos sobre las casas y los
mecanismos etiopatogénicos, necesitamos qe se realicen más investigaciones
epidemiológicas y longitdinales.
Anqe la prevención primaria no es generalmente posible, sí se nos ofrecen
importantes oportnidades para hacer na bena prevención secndaria y
terciaria. Estas peden acortar el sfrimiento y evitar el desarrollo de
complicaciones en niños y adolescentes.
Los profesionales de la psiqiatría deben jgar n papel importante en la
prevención. Este papel debe centrarse en los programas dirigidos a los grpos
de padres (tanto a padres con enfermedad mental como a padres sanos) y en
los programas dirigidos a la valoración del estado verdadero de riesgo entre los
niños qe han sido valorados por los distintos métodos epidemiológicos como
grpo de alto riesgo.
Los crrícla de formación de las personas qe van a participar en los
programas de prevención de los trastornos mentales de niños y adolescentes
deben inclir los sigientes apartados:
Aspectos evoltivos del niño y adolescente.
Experiencia clínica con niños y adolescentes y con familias de todos los grpos
socioeconómicos.
Tener n adecado conocimiento de la condcta normal y de toda la gama de
alteraciones psicopatológicas del desarrollo.
Conocimiento de los aspectos familiares, condctales, psicodinámicos,
sociocltrales y biológicos asociados con la clínica y con la edcación de niños
y adolescentes.
Experiencia en la relación con otros sistemas de apoyo social.
Establecimiento de relaciones de colaboración con las nidades de ingresos o
de pacientes amblatorios así como con los servicios legales.
Oportnidades para la docencia de grpos de la comnidad, estdiantes de
medicina, así como de médicos y psicólogos residentes (MIR y PIR).
Niños de alto riesgo
La capacidad del niño o del adolescente para hacer frente a los problemas
sociales y emocionales se relaciona fertemente con la sald mental y con el
estats social de la familia (29). Los factores implicados en la vlnerabilidad a
padecer n trastorno psiqiátrico oscilan en n amplio abanico qe se extiende
desde variables próximas a las interacciones materno-filiales a variables
intermedias tales como la sald mental de la madres o a variables lejanas tales
como las fentes de financiación de la familia.
Una serie de estdios, realizados en na amplia variedad de campos, han
encontrado qe, excepto para casos de alteraciones biológicas importantes, es
el número, más bien qe la natraleza de los factores de riesgo, el qe mejor
determina el resltado (16). Los grpos de niños qe tienen n mayor riesgo
de desarrollar trastornos psiqiátricos son: hijos de padres con enfermedades
psiqiátricas, hijos de padres divorciados, hijos de padres con abso de
sstancias, familias con abso y negligencia, niños con enfermedades crónicas,
niños de familias con pobreza..
Prevención de trastornos psiquiátricos específicos
Los factores de riesgo para los trastornos de condcta implican a familias con
historia de criminalidad, al estats étnico y racial, creldad parental asociada
con bajos niveles de spervisión de los niños, desacerdos maritales, familias
de gran tamaño, altas cifras de delincencia y familias con n bajo énfasis
sobre los resltados académicos obtenidos por el niño. Hay algnas evidencias,
anqe no conclyentes, de qe la redcción del desacerdo de la severidad
marital, de la mala parentización o de las limitaciones edcacionales peden
resltar en na redcción de la incidencia de trastornos de condcta (25).
Datos aislados sgieren qe los programas preescolares qe inclyen a niños y
madres redcen la incidencia de trastornos de condcta. Otros programas
prometedores se basan en intervenciones qe redcen el desacerdo marital,
mejoran las actividades parentales y mejoran las habilidades y competencias
de los niños con alto riesgo.
La capacidad del sistema social para prevenir el sicidio se ha demostrado
como limitada. Anqe s incidencia en el adolescente ha amentado se sige
considerando como n evento raro mientras qe los indicadores de riesgo
sigen siendo bastante comnes. Parece qe los adolescentes varones qe han
realizado intentos previos de sicidio y los adolescentes, de ambos sexos, qe
han sfrido n episodio depresivo tienen el mayor riesgo. Las actividades de
protección deben extremarse en las sitaciones de "sicidios en racimos"
("clster sicide" o aparición, en rachas temporales, de adolescentes qe
cometen sicidio) ya qe las evidencias sgieren qe los adolescentes qe
meren en n clster eran ya adolescentes con alto riesgo y qe la mayoría
tenía na historia de depresión o de intentos de sicidio.
Es probable qe los factores de riesgo para el abso de sstancias no sean
niversales y qe haya determinadas características personales qe
establezcan la vlnerabilidad. Estas características específicas inclyen el ser
hijo de n padre alcohólico (amenta 9 veces la posibilidad de volverse
alcohólico), comenzar a fmar y a beber en edades precoces, presencia de n
trastorno de personalidad antisocial, alta tolerancia a las desviaciones de las
normas, mantener actitdes pro-drogas y na ferte necesidad de
independencia en los adolescentes.
Hasta la fecha, las investigaciones realizadas con los trastornos del aprendizaje
han fracasado en identificar n único factor de riesgo o na combinación de
factores o áreas de disfnción psicológica qe pedan ser predictores del
fracaso edcativo. Los programas de "perfeccionamiento" o de "amento de
rendimientos" proveen n amplio rango de soportes administrativos o
edcacionales a los niños escolarizados y parece ser qe prodcen n efecto
identificable sólo drante los tres o catro primeros años. Los niños qe
participan en estos programas de perfeccionamiento disfrtan de na mayor
atoestima, de mejores perspectivas de empleo y redcen significativamente
la posibilidad de entrar en clases de edcación especial.
Tratamiento de los trastornos psiquiátricos de niños y adolescentes
Las estadísticas generales y los datos epidemiológicos de qe disponemos
apoyan la idea de qe entre el 10 y el 15% de los niños y adolescentes con
na edad inferior a los 18 años necesitan los servicios de sald mental y de
asistencia psiqiátrica.
Las técnicas adecadas para la aplicación de calqier tipo de tratamiento en
niños y adolescentes sólo peden ser aprendidas trabajando con niños y bajo
la spervisión de terapetas experimentados. Antes de embarcarse en
calqier técnica terapética es necesario tener n plan terapético adecado
y nas metas claras qe deben derivarse de la formlación clínico terapética
del niño o adolescentes.
El tratamiento de los trastornos psiqiátricos de niños y adolescentes se ha
caracterizado, hasta fechas my recientes, por ser na extrapolación al niño de
los tratamientos del adlto y porqe la elección del tipo de tratamiento era
más n reflejo del entrenamiento y formación del terapeta qe na decisión
basada en las características del niño o del trastorno psiqiátrico qe padecía.
La terapética psiqiátrica infantil debe basarse en la realización de na
evalación psiqiátrica, na formlación clínica y na planificación terapética
adecadas así como en la tilización de tratamientos mltimodales y
mltidisciplinarios (17). La aplicación de la terapética infantil se apoya en el
trípode psicofarmacología/psicoterapia/terapia de condcta. Estas modalidades
deben tilizarse conjntamente en todos los pacientes, si bien algnos
trastornos y algnos niños específicos peden beneficiarse más claramente del
so predominante de na de ellas. Uno de los riesgos en los qe podemos
incrrir cando tratamos niños o adolescentes es el de aplicar medidas
estandarizadas qe, al ser demasiado generales, no tienen en consideración
las características individales del paciente (21).
Más de 230 técnicas terapéticas (individales, familiares o grpales) están
siendo sadas para el tratamiento de niños y adolescentes con trastornos
mentales. Ellas se focalizan sobre distintos procesos psicológicos, condctales
o sobre distintas interacciones familiares. Los niños o adolescentes peden ser
tratados tanto en las consltas de los terapetas, casas, escelas, como en los
hospitales o en otras lgares de la comnidad.
La relación terapéutica
Es característico de la conslta de psiqiatría infantil la falta de iniciativa del
niño o adolescente en la demanda de ayda por lo qe na de las primeras
tareas del terapeta consiste en estimlar la motivación del niño hacia el
tratamiento. Es frecente qe los niños empiecen el tratamiento de forma
involntaria y sin beneficiarse de na aténtica ayda por parte de los padres.
Los niños selen exteriorizar ss conflictos internos y, en la sitaciones
nevas, tienen tendencia a presentar reacciones de transferencia espontáneas
y globales. La presencia en determinadas edades de mecanismos primitivos
tales como el rechazo, la proyección y el aislamiento pede condicionar el
proceso terapético basado en las capacidades de síntesis e integración
(ambas inmadras en los niños). Igalmente, las presiones ambientales
ejercidas sobre el terapeta son habitalmente mayores con los niños qe con
los adltos.
Por lo general, los niños no tienen nas facltades de expresión verbal tan
desarrolladas como los adltos, por lo qe es de vital importancia qe el
psiqiatra infantil lo valioso qe es la comnicación no verbal. La expresión de
los gestos, la postra del niño y s movilidad, así como el contenido, la forma
y configración de s jego y postras peden expresar tantas cosas como ss
palabras.
Los modos de comnicación entre el niño y el clínico son de vital importancia y
deben adaptarse para ofrecer al niño n contexto y na atmósfera qe
permitan establecer na adecada comnicación. Los distintos modos de
comnicación son: el jego (escenificación de imaginaciones qe se identifican
con personas de s entorno), el diálogo imaginario (historia inventada), el
dibjo (espontáneo o sobre n tema sgerido), el diálogo tradicional cara a
cara, el so de pasta para moldear, o el so de jegos con arena o aga.
El lengaje del clínico debe ser accesible al niño y deben tener en centa s
edad y nivel de desarrollo. Ha de ser lo sficientemente amplio como para qe
se sitúe entre el so de frases cortas, palabras simples, repeticiones frecentes
y el so de formas de comnicación no verbal a la qe los niños son my
sensibles o de formas más complejas de diálogo semejantes a las de la
entrevista con pacientes adltos. Es necesario crear n ambiente en el qe el
niño peda sentir qe ss palabras y acciones son consideradas por el
terapeta como algo serio.
El trabajo terapético con niños se caracteriza por la necesidad de la
participación de los padres. Esta necesidad no qiere decir qe necesariamente
los padres sean los casantes de las dificltades emocionales del niño sino qe
s implicación en el tratamiento es na consecencia del estado de
dependencia del niño. El peligro qe plantea esta sitación es la motivación
inconsciente de salvar al niño de la negativa inflencia de los padres,
relacionada en ocasiones con n deseo competitivo de ser mejor padre qe el
padre del niño o qe los propios padres del terapeta.
En la práctica, hay varios grados de participación paterna en la psicoterapia
infantil. Con los niños en edad preescolar, la mayor parte del esferzo
terapético va dirigido hacia los padres, sin alcanzar directamente al niño. En
el otro extremo, los niños peden recibir na psicoterapia sin participación
algna de los padres más allá del pago de los honorarios y, qizás, del
transporte del niño a las sesiones. Aún en los casos en los qe el adolescente
peda sostener la terapia por sí solo, la mayoría de los terapetas prefieren
mantener na alianza informativa con los padres a fin de obtener información
adicional sobre el niño. La consideración de la participación de los padres
condiciona la resolción de cestiones relacionadas con la confidencialidad en
la terapia con niños.
Tipos de tratamiento
Los psiqiatras infantiles tratamos niños y adolescentes con trastornos
mentales qe varían en sintomatología, etiología, severidad y cronicidad. Las
manifestaciones de estos trastornos están fertemente inflenciadas por la
edad y por la dotación intelectal y emocional del niño, el medio en el qe vive
y las expectativas sociales colocadas sobre él (2).
En n extremo del espectro clínico están aqellos niños cyo trastorno mental
es de tal severidad y cronicidad qe necesitan n cidado intensivo, global y
my dradero (trastornos profndos del desarrollo). Otro grpo de niños
presentan na sintomatología qe es mcho menos severa, mcho menos
crónica y qe reqiere diferentes intervenciones con las qe se prodce na
gran mejoría (fobia escolar, trastorno por déficit de atención con
hiperactividad). Un grpo intermedio estaría formado por los niños con
condiciones ligeramente crónicas; pero qe tienen n pronóstico relativamente
beno con n tratamiento intensivo a largo plazo (trastornos afectivos,
anorexia nerviosa). Otro grpo serían los niños cya enfermedad es
primariamente somática; pero qe necesitan n tratamiento, nas habilidades
y na ayda psicológica o psiqiátrica. Finalmente, podríamos citar a aqellos
niños qe sin tener patología psiqiátrica actal tienen n alto riesgo de
presentar complicaciones psiqiátricas (niños con retraso mental, parálisis
cerebrales, epilepsía o deterioros sensoriales) (2).
Las intervenciones psicoterapeúticas con niños difieren de las del adlto y del
adolescente tanto más canto más joven es el niño. El niño presenta nas
defensas más frágiles, na menor capacidad cognitiva, na ansiedad
fácilmente estimlable, n sper-yo limitado y na mayor prevalencia de
actitdes mágicas y omnipotentes. El niño se encentra en el proceso de
desarrollar nevas estrctras de personalidad y, mchas veces, ss acciones
y ss síntomas son el reflejo de este proceso.
El nivel de desarrollo de ss habilidades verbales y comnicativas
(determinado por el estado de desarrollo de ss estrctras cognitivas) es my
importante en la terapia. A lo largo del desarrollo, los niños expresan
progresivamente ss sentimientos y necesidades a través de la acción, la
fantasía y más tarde el lengaje.
Dentro de esta visión general, basada en la sintomatología clínica, se imbrica
el so de las técnicas específicas para cada na de las sitaciones. A
continación estdiaremos, de manera scinta, los grpos terapéticos más
frecentemente tilizados: terapia por el jego, terapia condctal,
psicoterapia individal, terapias con implicación de la familia, terapia de grpo
y psicofármacos.
Terapia por el juego
Mchos niños tienen dificltad para expresarse a través de n nivel verbal. La
inmadrez de s lengaje y n vocablario limitado, restringe s habilidad
para identificar sentimientos y preocpaciones. Estos niños peden expresarse
de na manera más efectiva tilizando métodos no verbales, tales como el
jego libre. El lengaje del jego refleja, de na manera preconsciente, las
presiones y demandas de la vida diaria. Los niños necesitan implicarse en
jegos apropiados para s edad y los padres deberían conocer cales son estos
jegos. Los cambios en las características del jego de los niños sele ser na
de las qejas principales de los padres cando acden a conslta.
La conslta del terapeta debe estar llena de jgetes con los qe el mndo
del niño peda ser proyectado y las cestiones qe plantee el terapeta deben
proporcionar na sitación qe facilite la emergencia de estas historias. El
jego spone na expresión sofisticada del nivel de inteligencia del niño. Las
investigaciones indican qe los niños qe mestran más actividades
fantasiosas espontáneas tienen niveles más altos de inteligencia verbal y de
rendimientos académicos.
El jego es fndamental para el desarrollo en el adlto de las habilidades para
la resolción de problemas y de las estrategias de enfrentamiento. Erikson
(12) plantea las preferencias del jego en las distintas edades en relación a los
conflictos con los qe se enfrenta el niño. Así, los niños entre 1 y 3 años se
enfrentan a conflictos relacionados con la atonomía frente a la vergüenza y
dda, y prefieren los jegos analógicos. El niño entre 3 y 6 años se enfrenta a
conflictos relacionados con la iniciativa frente a la clpa y disfrtan con jegos
cooperativos, de fantasía o dramáticos en los qe simbólicamente se reselven
conflictos por medio de la fantasía y la imitación de los adltos. Los niños con
edades entre 6 y 12 años se enfrenta a conflictos académicos o de laboriosidad
y prefieren jegos con roles y jegos de reglas complejas como el ajedrez.
Algnos atores (1) hacen na clasificación del jego en 4 grpos. Grpo I,
donde el tema central es la preocpación ansiosa por el cerpo y donde los
sentimientos de intilidad peden ser denegados por fantasías compensatorias
de grandeza. Los jegos preferidos están relacionados con las fnciones y
partes del cerpo. En el grpo II, el tema central está relacionado con las
relaciones pre-edípicas y el miedo a perder el amor de los objetos y el jego se
focaliza en el aprendizaje del retraso en las gratificaciones (desarrollo de la
capacidad de tolerancia a la frstración) y los jegos preferidos son las
imitaciones y jego de mamás con mñecas ositos. En el grpo III, aparece
el jego dramático espontáneo y crsa con na gran variedad de emociones y
roles con fantasías de natraleza social o creativas. El jego con otros ayda al
niño a prepararse para los roles adltos. El grpo IV se basa en qe las
relaciones con los hermanos y en el temor al sper-yo qe aparece
aproximadamente a los 6 años. Predominan los jegos organizados y de
cooperación con los hermanos, los amigos y los padres. La importancia de los
roles y ritales en los jegos, tal como en el ajedrez, es my apreciada.
A pesar de qe el jego se ha tilizado en intervenciones diagnósticas y
terapéticas no existe aún na teoría clara del jego normal o anormal. El
sistema simbólico del niño está intacto cando s nivel de desarrollo cognitivo,
jego, lengaje y ato-conocimiento está organizado significativamente. El so
excesivo del jego o la fantasía pede tener implicaciones negativas
especialmente cando el niño tiliza la imaginación como defensa, para
escapar de los problemas o cando predominan las fantasías de violencia,
sangre o daño a otros.
La evalación y la terapia del jego se san para descbrir y resolver
problemas. Se basan en la teoría psicoanalítica y s finalidad es interpretar la
condcta del niño para descbrir sentimientos profndos reprimidos y
fijaciones. Hay dos tipos de terapias de jegos: la estrctrada qe se tiliza
con niños con retraso mental y la no estrctrada qe se basa en la premisa
de qe canto menos sea el intrsismo, más cosas revelará el niño. El fin de la
terapia de jego es separar la fantasía de la realidad y aydar al niño a
asimilar la realidad de s mndo.
En la infancia, el ambiente se experimenta como na serie de eventos con
significado momentáneo donde no se hacen conexiones entre pasado, presente
y ftro ni relaciones de casa y efecto. El so del espacio proporciona
información sobre el grado de organización de la personalidad del niño y sobre
el modo en qe experimentan los eventos. Idealmente, el niño primero
observa el ambiente, explora, desarrolla áreas de jego y, posteriormente,
enfoca el tema del jego.
Los niños my ansiosos exhiben condctas en las qe se observa na rptra
del contenido del jego, realizan actividades no relacionadas con temas
previamente iniciados. Los niños psicóticos presentan na intensa ansiedad
qe limita ss percepciones y se focalizan en detalles específicos; cando
progresa la ansiedad, desconectan y crean n mndo atista. Los niños con
déficits orgánicos desarrollan jegos momentáneos en los qe son frecentes
las acciones repetitivas y las fgas de ideas. Los niños fóbicos limitan el so
del espacio permaneciendo en na esqina drante toda la sesión y los niños
hiperactivos y distraídos se meven por toda la habitación, tocando todas las
cosas de manera implsiva incapaz de desarrollar o estrctrar el jego
espontáneo.
La terapia de jego se diferencia de otros tratamientos porqe sa el contacto
físico activo y el control. Se tiliza mcho en niños atistas y psicóticos a los
qe se les ferza a reconocer la presencia del terapeta y si le ignoran, el
terapeta alza la voz. Las técnicas de la terapia de jego se han adaptado para
tilizarse en niños con condiciones psicológicas menos severas (problemas
psicosociales y retraso) y son similares a algnas técnicas de estimlación
precoz infantil. Anqe la terapia de jego no está indicada para todos los
niños es especialmente valiosa para niños con problemas psicosociales,
deprivación temprana y baja atoconfianza. Los padres peden aprender los
ejercicios y actar de terapetas del niño.
Los principios de la terapia del jego asmen qe na interacción recíproca
fomenta el desarrollo del niño y están basados en el modelo de interacción
madre-hijo en el qe el apego promeve la atonomía y la creación de n
ambiente estimlador y de apoyo al desarrollo normal. Se tilizan 4 tipos de
condctas maternas: Estrctrar (la condcta materna establece límites para
fomentar en el niño el aprendizaje de los límites corporales e inclyen definir,
ser
severo,
tranqilizador,
hablar
firmemente,
clarificar,
tomar
responsabilidad), Desafiar/Retar (tomar el pelo al niño, incordiarle, molesto,
alentar s paso a la acción y fomentar la atonomía y separación), Introdcir
(hacerle cosqillas, ser alegre, balancearle, sorprenderle de na manera
controlada para qe el niño no esté sobreestimlado ni abandonado) y
Criar/ntrir (alimentar, dar mimos, cogerlo, apreciarlo, tocarlo cariñosamente
y estimlar el contacto corporal).
El valor terapético del jego y del so de la imaginación se deriva del hallazgo
de qe: 1) la imaginación ayda a redcir el estrés, y cando se sa en
técnicas de relajación amenta s poder terapético; 2) el soñar despierto
ayda al niño a planificar n ftro más efectivo. Si ellos ensayan las acciones
qe desean emprender y revisan las acciones tomadas en el pasado, peden
aprender a crear condctas y controlar implsos; 3) las imaginación ayda al
niño a controlar los hábitos no deseados; 4) la fantasía ayda a ser más
sensible al estado de ánimo y necesidades del otro. El desarrollo de la empatía
reqiere n entrenamiento y na imaginación activa; 5) ayda también a
aprender más acerca de sí mismos, a amentar s atoconcepto, la imagen
corporal y s ego. El so actal de la relajación y las técnicas de imaginación
peden ser útiles en el alivio de problemas médicos como estrés, trastornos
del seño y en el control del dolor intratable en niños.
Terapia conductual
Las terapias condctales se engloban dentro de n modelo teórico conocido
como modificación de condcta y qe parte de la base de qe la condcta
anómala se rige por las mismas leyes qe la condcta normal y, qe existe la
posibilidad de modificarla. S objetivo es promover la extinción de la condcta
actal qe se considera desadaptativa o instarar na neva condcta qe la
sstitya. Dentro de la terapia condctal coexisten catro orientaciones
diferentes: el análisis fncional de la condcta, la orientación mediacional, el
aprendizaje social y la orientación cognitiva.
Las terapias condctales se engloban dentro de n modelo teórico conocido
como modificación de condcta y qe parte de la base de qe la condcta
anómala se rige por las mismas leyes qe la condcta normal y, qe existe la
posibilidad de modificarla. S objetivo es promover la extinción de la condcta
actal qe se considera desadaptativa o instarar na neva condcta qe la
sstitya. Dentro de la terapia condctal coexisten catro orientaciones
diferentes: el análisis fncional de la condcta, la orientación mediacional, el
aprendizaje social y la orientación cognitiva.
El análisis funcional de la conducta considera qe la condcta está determinada
por factores ambientales y recrre para s control a los principios y métodos
del condicionamiento operante qe considera qe la ocrrencia de na
condcta está determinada por las consecencias qe de na manera
contingente, es decir en tiempo y espacio, le sigen y qe actúan de
reforzamiento para s mantenimiento o de castigo, provocando s no
aparición. Estos principios se aplican a través de dos grpos principales de
técnicas: las técnicas qe provocan el amento de aparición de las condctas y
aqellas qe las disminyen. Entre las primeras se encentran: moldeamiento,
reforzamiento positivo, feedback, economía de fichas, contrato de
contingencias e instrcciones. Entre las técnicas qe disminyen la aparición
de las condctas están: extinción, castigo positivo, coste de respesta, tiempo
fera y control de estímlos (7).
La orientación conductista mediacional parte de qe hay na serie de variables
qe actúan entre los estímlos y las respestas y qe inflyen en las
condctas. La variable mediadora más tilizada desde esta orientación es la
ansiedad. Estas técnicas se rigen por los principios del condicionamiento
clásico y se dirigen fndamentalmente a los problemas de ansiedad. Estos
principios hacen referencia a qe las condctas srgen como respesta a la
asocicación de na serie de estímlos. Los estímlos incondicionados (EI) son
aqellos estímlos o sitaciones qe espontáneamente provocan na respesta
(RI). Si presentamos jnto a este EI n estímlo netro, es decir, qe por sí
solo no provoca la aparición de ningna respesta, asociándolo, lo
condicionaremos a él, provocando con s sola presencia na respesta
condicionada. Estos son los principios explicativos de la ansiedad como
respesta condicionada a n estímlo condicionado. Por ejemplo, el
aprendizaje de na condcta fóbica a las ratas se pede realizar asociando la
rata blanca, n estímlo netro en principio qe no le provocaba miedo, a n
rido ferte (EI) qe provoca en n niño peqeño n gran temor. De manera
qe cada vez qe el niño se acercaba a la rata , provocaban n rido qe
prodcía el temor del niño (14). Despés de n cierto tiempo presentando
estos estímlos jntos, el niño manifiesta la misma condcta sólo con ver la
rata, en asencia del rido. El miedo asociado en principio al rido (EI), se ha
asociado a n estímlo en principio netro (EC). Las principales técnicas
derivadas de esta orientación son: la desensibilización sistemática desarrollada
por Wolpe, la exposición y prevención de respesta, la implosión y los
procedimientos aversivos (20).
La orientación basada en el aprendizaje social de Bandura postla, qe existen
tres tipos de procesos determinantes de la condcta. Por n lado están, las
sitaciones o estímlos externos según los principios del condicionamiento
clásico, por otro lado, las consecencias de la condcta según los principios del
condicionamiento operante y por último, los procesos cognitivos mediacionales
qe la reglan como son la percepción y la atención. Estas técnicas hacen
hincapié en el papel activo de la persona en s interacción con el medio y las
más tilizadas son el modelado a través del aprendizaje social y las técnicas de
atocontrol.
La aplicación de na orientación cognitivo-conductual a niños y adolescentes es
na técnica my neva y todavía en expansión. Se basa en la importancia de
los procesos cognitivos como regladores de la condcta y spone qe los
procesos cognitivos distorsionados son los casantes de las condctas
alteradas, por lo qe se intenta modificarlos a través de na serie de técnicas
basadas en la psicología del aprendizaje. La idea central es qe mchos de los
problemas psicopatológicos de los niños se derivan de deficiencias cognitivas
(na asencia de n procesamiento cidadoso de la información qe le
aydaría en la sitación determinada) y de distorsiones cognitivas o tendencias
a constrir inadecadamente y a distorsionar las sitaciones en las qe se
encentra. Este tipo de técnicas han sido aplicadas a na amplia variedad de
trastornos psiqiátricos infantiles (trastornos depresivos, trastornos de
condcta, trastorno de ansiedad y niños con enfermedades físicas graves) y
con ciertos beneficios anqe todavía es demasiado pronto como para poder
elaborar na indicaciones generales precisas y segras. Las modalidades más
importantes son las técnicas del condicionamiento encbierto de Catela, las
técnicas de reestrctración cognitiva de Ellis, Beck y Goldfried, las técnicas de
enfrentamiento, las técnicas de resolción de problemas, las técnicas de
atocontrol y las técnicas cognitivo-estrctralistas.
En el tratamiento de los trastornos psicopatológicos del niño y del adolescente,
la terapia condctal tiliza fndamentalmente las técnicas basadas en el
condicionamiento operante las cales dan gran importancia al entorno en el
desarrollo y mantenimiento de la condcta, consideran qe la condcta es
resltado de ss consecencias y qe cambiando estas, se pede modificar la
condcta. S so se extiende principalmente a los trastornos generalizados del
desarrollo, trastornos de condcta y déficit de atención con hiperactividad,
trastornos de la ingesta y de la condcta alimentaria, trastornos emocionales y
a trastornos pediátricos.
El procedimiento de la terapia cognitiva se pede comparar a na investigación
científica qe sgiere na secencia: 1.º) obtención de datos lo más fiable y
válidos posible; 2.º) formlación de hipótesis basadas en estos datos y 3.º)
comprobación y revisión de estas hipótesis en base a la neva información
obtenida. Los datos serían los pensamientos atomáticos derivados de las
verbalizaciones y de los escritos del paciente. El terapeta acepta estos
pensamientos como na representación verdadera, pero no necesariamente
exacta, de la realidad. Los pensamientos atomáticos de los adolescentes
peden aparecer en los arranqes emocionales dentro de la sesión o se peden
obtener a través de técnicas proyectivas (poesías, contar historias o disctir
pelíclas o programas de televisión).
El terapeta primero intenta elicitar los pensamientos atomáticos y na vez
identificados bsca evidencias específicas en contra cestionando al niño sobre
las circnstancias globales y sobre detalles específicos de na sitación. A
veces este proceso revela n patrón de pensamiento distorsionado qe ocrre
a través de na serie de sitaciones. Para los adolescentes es importante no
mostrarles prematramente los pensamientos particlares porqe peden
defradarles. Una metáfora como la del ben o mal entrenador pede servir
para esclarecer el concepto de pensamiento atomático: el ben entrenador
tiene en centa distintas opciones, el mal entrenador es sper crítico y
exigente.
Posteriormente se le ayda al adolescente a identificar los errores de lógica en
s pensamiento (p.ej. inferencia arbitraria o sobregeneralización) y se le
enseña a reconocer y corregir estos errores aydándole a evalar
continamente el grado en qe ss pensamientos reflejan la realidad y se le
ayda a identificar o a inferir las actitdes asmidas qe están debajo de este
patrón de pensamientos negativos recrrentes (na actitd frecente es la
expectativa a fallar). El terapeta ayda al paciente a ver qe tales creencias
peden no ser necesariamente reflejo de la realidad. P.ej. pede sar la lógica,
la persasión y la evidencia para mostrarle al paciente qe s creencia pede
ser más na idea o hipótesis qe reqiere validación, qe n hecho. El
terapeta no solo ayda a desarrollar bases para la validación empírica de ss
actitdes o creencias, sino qe también le ayda a reconocer las cogniciones
basadas en estas actitdes.
Las técnicas cognitivas están diseñadas para facilitar cambios en síntomas
específicos de la depresión como inactividad, atocrítica, asencia de
gratificaciones y deseos sicidas. Normalmente na sesión empieza con la
revisión de la tarea asignada para casa, focalizada sobre los pensamientos del
paciente y despés se desarrolla y planifica la sigiente tarea.
En las sesiones iniciales el terapeta debe enfatizar el amento de la actividad
y de las interacciones con el ambiente. En el crso de tales cambios el paciente
aprende a reconocer, aportar y relatar pensamientos asociados con condctas
particlares, actividades o cambios de hmor. Conforme la intensidad de la
depresión va disminyendo, los pacientes aprenden a recoger, examinar y
comprobar empíricamente ss pensamientos atomáticos negativos. En las
sigientes sesiones, las actitdes en las qe se apoyan estos pensamientos son
identificadas y sometidas a validación empírica a través de las tareas
asignadas. Sólo si el paciente está menos deprimido, el terapeta pede
emplear esta técnica de cambio cognitivo. Las tareas son críticas para el
tratamiento porqe aydan al paciente a desarrollar objetividad sobre las
sitaciones
a
identificar
actitdes
y
creencias
y
a
desarrollar
conceptalizaciones alternativas.
Psicoterapia individual
En contraste con las técnicas de condcta, las aproximaciones psicodinámicas
se focalizan en la experiencia interna del niño o del adolescente. La esencia de
la psicoterapia individal es el desarrollo de na relación entre el terapeta y el
paciente en el contexto de la cal se promeva, de algna manera, n cambio
en algún aspecto del estado mental del paciente.
Elementos básicos en todas las formas de psicoterapia infantil son el desarrollo
de na adecada relación de trabajo, la valoración de los sentimientos del niño
dentro de este contexto y el so de la relación para aydar a resolver los
problemas del niño. Se han descrito mchos tipos de psicoterapias qe difieren
en los propósitos, procedimientos y bases teóricas. Con excepción de la terapia
de apoyo, las psicoterapias individales tilizan la relación terapeta/niño para
resolver los conflictos reprimidos qe se sponen son los responsables de los
síntomas del niño.
La terapia de apoyo tiene el propósito de aydar al paciente a enfrentarse
mejor con la sitación actal y pede tilizarse con niños qe se enfrentan con
estrés agdo o severo y qe es probable qe disminya a lo largo del tiempo
(p.e., ingreso de n padre en el hospital). En el extremo opesto de este
sitación se sitúa el psicoanálisis. S propósito es aportar n cambio radical en
el estado emocional y en las reacciones del paciente y el objetivo es explorar
completamente la vida inconsciente del niño o del adolescente y ss fantasías
en relación con calqier problema hallado en el contexto de la relación entre
el pacientes y el terapeta.
Entre la terapia de apoyo y el psicoanálisis hay n amplio rango de
psicoterapias diseñadas para alcanzar metas más sperficiales qe con éste
último y qe se centran en aspectos particlares de la vida del sjeto. Estas
técnicas peden diferir mcho entre sí en fnción de la orientación teórica del
terapeta, de las metas del tratamiento y de la edad del paciente. Algnos
terapetas tienen n rol más activo y otros no hacen so de la interpretación.
Canto más peqeño es el niño más se tiliza las terapias basadas en el jego.
Si bien hay mchas escelas de psicoterapia individal qe presentan na gran
diferencia entre ellas, podemos definir na serie de criterios básicos:
No criticar al niño, pero teniendo en centa qe s aceptación no significa la
aprobación de todo lo qe él hace.
Recordar qe la mayoría de los niños no vienen a la conslta por propia
iniciativa.
No entrar rápidamente a na discsión de los síntomas a menos qe ello sea
propesto por el niño.
Intentar entender los sentimientos del niño desde s pnto de vista. La
experiencia del niño al airear los sentimientos negativos o al revelar los malos
sentimientos en relación con el mismo y no ser rechazado o criticado pede
resltar terapética.
Recordar qe anqe la expresión libre de los sentimientos debe estimlarse
hay qe poner, al igal qe en otras sitaciones, na serie de límites. En
algnas ocasiones pede ser adecado el definir los limites de permisión en la
primera sesión.
El primer nivel de ayda es el simple proceso de aceptación de los
sentimientos del niño. En otros casos este proceso no es sficiente y es
necesario n intercambio emocional con el niño y na mayor dración en el
tiempo. En esta transacción emocional el niño mestra condctas y actitdes
semejantes a las qe mestra hacia los padres o hacia las figras importantes
de s vida. Los sentimientos y condctas qe emergen van a ser trabajadas a
través del análisis de la relación niño/terapeta. En el tercer nivel se añade la
interpretación y s misión es poner los problemas y los conflictos en palabras
para aydar al niño a entenderlos. Las interpretaciones deben ser aplazadas
hasta qe el significado del jego o de las palabras del niño se velva my
claro.
Si bien las fronteras entre las antigas escelas psicoanalíticas parecen estar
desdibjadas, existen diferencias importantes en el modo de conceptalizar la
psicoterapia infantil y qe permiten inscribir a cada no de los analistas en na
de las tres corrientes fndamentales: poskleinianos, fredianos y corriente
Balint-Winnicott.
Según opiniones generalizadas, el psicoanálisis de niños se practica mcho
menos qe el de adltos. Lo específico del marco, los problemas particlares
de la transferencia y de la contratransferencia, así como las dificltades en las
relaciones con los padres contribyen a este estado de cosas.
En general, podemos decir qe por lo qe respecta a las psicoterapias
psicoanalíticas individales, la diferencia con el psicoanálisis infantil reside
principalmente en la frecencia de las sesiones y en el nivel de regresión qe
ello representa y no en la natraleza del proceso terapético. El menor número
de sesiones semanales, al limitar la regresión, limita a s vez la amplitd de lo
qe se transfiere sobre el terapeta y permite permanecer más concentrado en
los conflictos sbyacentes a los síntomas
Otras técnicas psicoterapéticas tales como los métodos estratégicos también
peden ser tilizados en forma individal. Son métodos esencialmente
pragmáticos qe se basan en la creencia de qe los problemas de los
individos se relacionan con las operaciones de repetición de secencias
condctales. Estos métodos inclyen, entre otros, el "re-enmarcamiento"
("reframing"), la connotación positiva, la prescripción del síntoma, la
predicción de recaídas, la declaración de incompetencia y el so de metáforas
terapéticas (8). El reframing se refiere al hecho de dar n significado
diferente a algo, ya sea n síntoma, na condcta repetitiva o n sistema de
creencias a través de cambiar el contexto emocional o conceptal. Una forma
clínica de reframing es la connotación positiva en la cal se redefine el
significado o la intención qe sbyace a na condcta anómala. Las metáforas
terapéticas son historias qe, de algna manera, se relacionan con la
sitación del niño. Aydan al niño a través de la sgestión y de la presentación
de otras posibilidades qe no habían sido vistas hasta ahora. Son my
adecadas para niños qe son receptivos a los centos contados por s familia
o a otros tipos de historias (23). Este tipo de terapias se convierten en técnicas
para alcanzar nos caminos mejores y socialmente más aceptables qe lleven
al mismo final qe la condcta anómala.
Terapias con implicación de la familia
Si bien en mchos casos el tratamiento del niño reselve la sintomatología qe
motiva la derivación, a veces es necesario la participación de los padres bien
sea para recibir información o consejos sobre la sitación clínica o sobre la
evolción del tratamiento de s hijo o para plantearles la posibilidad de n
tratamiento para ellos mismos. En otros casos pede ser necesario na terapia
familiar en toda regla.
En las técnicas de consejos para padres (o "casework") el tratamiento asienta
sobre na visión del niño-como-paciente y el propósito es capacitar a los
padres para entender el trastorno psiqiátrico de s hijo, los factores qe lo
han desencadenado y aqellos qe contribyen a s mantenimiento. Kraemer
(19) describe el tratamiento de consejo como aqel en el qe el psiqiatra es
edcador, consejero, director y, a veces, terapeta. El trabajo de casos pede
inclir la prodcción de cambios familiares para movilizar los recrsos
ambientales y los límites entre ésta técnica y la psicoterapia están marcados
por el concepto de enfermedad. Las habilidades reqeridas para la terapia de
consejo son distintas de las referidas para la psicoterapia individal por ello es
necesario derivar al niño o a los padres a otro terapeta cando la meta y el
foco del tratamiento se modifiqen.
En algnos casos el foco principal del tratamiento serán los padres y la
participación del niño en el tratamiento es poca o casi ningna. Son aqellos
casos en los qe los síntomas del niño se han presentado como n motivo de
derivación pero la investigación clínica revela qe la condcta del niño es el
resltado de sitaciones ambientales qe ocrren de forma natral o qe son
secndarios a los problemas psiqiátricos de los padres. El primer spesto dió
origen al modelo de entrenamiento parental (focalizado en enseñar a los
padres nevas habilidades para el manejo de la condcta del niño y qe
inicialmente se practican con el terapeta para posteriormente realizarlas con
el niño) y a la terapia familiar condctal (derivada de la anterior y basada en
el hecho de qe el entrenamiento parental nidireccional pede ser insficiente
por lo qe es necesario realizar na valoración previa del ajste familiar para
corregir posibles patologías psiqiátricas en los padres). En el caso en qe los
padres presentan na patología psiqiátrica estrctrada está indicada la
derivación al psiqiatra de adltos para s estdio y tratamiento específico.
En la terapia familiar el foco de tratamiento es el sistema familiar y el principio
central y común a las distintas modalidades existentes es qe los miembros de
na familia ejercen inflencias y presiones entre sí, las cales son algo más
qe las sma de las inflencias individales entre ellos. La terapia de familia
debe ser el tratamiento de primera elección en los casos en qe la
sintomatología del niño o del adolescente es el resltado de na disfnción del
sistema familiar.
El primer paso de la terapia de familia es el de participar, entrar en
comnicación o establecer na relación adecada con la familia. Esto sele
hacerse en el crso de na o más entrevistas con la familia al completo. Esto
condce a la valoración del fncionamiento familiar y a la elaboración de
hipótesis acerca de como el terapeta pede aydar a la familia. La elección y
elaboración de estas hipótesis está en relación con la estrctra ideológica y
con la adscripción del terapeta a algnos de los modelos de terapia familiar
más extendidos. Entre los más frecentes están los modelos del Mental
Research Institte (MRI) de Palo Alto (28), la terapia familiar estrctral de
Minchin (24), el modelo estratégico (18), el modelo familiar sistémico (26) y
la terapia familiar fncional (6). Una visión general de las técnicas de familia
aparece en el libro Basic Family Therapy (4).
Los tipos de intervención en terapia de familia son my diferentes pero,
básicamente, se dividen en directos, indirectos o estratégicos. Si bien toda
terapia de familia es sistémica (ya qe va encaminada a la modificación de n
sistema) el grado e intensidad de este componente es my variable. La
intervención directa consiste en ofrecer a la familia vías alternativas de
fncionamiento y los métodos indirectos o estratégicos se basan (al igal qe
en la psicoterpia individal) en el so del "replanteamiento" y la connotación
positiva, la comnicación metafórica, so de directivas paradójicas,
prescripción de ritales y tareas, declaración de la impotencia terapética,
prescripción de terapias interminables y el so de n grpo de conslta qe
actúe como n "coro griego" qe ofrece opiniones escindidas o qe discte
sobre la familia enfrente de ellos.
Mientras qe el sjeto de tratamiento familiar es el grpo completo, en
algnos casos los cambios en el sistema familiar global se prodcen a través
de modificaciones de los sbsistemas familiares. En calqiera de los casos o
de las sitaciones es el "sistema de fncionamiento de la familia", o camino
por el qe los miembros de la familia se interrelaciona e intercomnican, el
qe dirige la terapia y no el estado mental de los miembros individales. En los
casos en los qe la psicopatología de los padres o del niño así lo necesiten
debe realizarse, además de la terapia de familia, el tratamiento psiqiátrico
preciso.
Terapia de grupo
Los niños peden comnicarse nos con otros con gran facilidad y, a mendo,
sin palabras y sin elaboraciones verbales complejas. El camino a través del
cal los niños interactúan en n grpo jega n papel my importante en
formar y en inflenciar las condctas sociales de los niños y en modelar ss
identidades personales. Esta pecliaridad, cando se realiza en n grpo,
aporta al terapeta na oportnidad única para observar la condcta actal del
niño, para clarificar el diagnóstico y para na interpretación gradal de los
significados del jego o de las interacciones. La tilización de grpos de
tratamiento es particlarmente ventajosa dada la específica necesidad de
relación qe tienen los niños o adolescentes para con personas de s misma
edad.
En los grpos infantiles la esencia del proceso es permitir a los miembros
aydarse nos a otros a través de las interacciones y del modelamiento
recíproco y la fnción del terapeta es facilitar n intercambio constrctivo y
beneficioso. La relación entre los niños se ha mostrado como el factor
pronóstico más importante a largo plazo para niños y adolescentes con
problemas emocionales. Los comentarios miembro-a-miembro son los más
importantes para el resltado final del grpo y, la mayoría de las veces, tienen
más inflencia qe los del terapeta. El proceso grpal ha sido comparado con
el qe ocrre en los test proyectivos pero con la diferencia qe, en el grpo, el
material es vivo y mltidimensional y cada niño participa activamente.
Si bien, tanto los niños como los padres con trastornos psiqiátricos peden
ser tratados en grpo, este tipo de terapia está particlarmente indicada en
niños qe tienen graves dificltades para las relaciones interpersonales. El foco
de la terapia de grpo son los problemas del niño y s manejo y el énfasis
debe ser pesto sobre las solciones más bien qe sobre la clínica actal o
sobre la búsqeda de las posibles casas. La terapia de grpo con niños
peqeños tiene altos componentes de terapia de jego mientras qe en los
grpos de adolescentes sele predominar la discsión. La teoría y las técnicas
grpales oscilan entre las aproximaciones psicoanalíticas, psicodinámicas,
psicodramáticas, gestálticas, transaccionales, condctal cognitiva y sistémica.
La elección de na otra depende tanto de la preparación del terapeta como
del estadío evoltivo, tipo de problema y grado del déficit intrapsíqico o
interpersonal qe presente el niño.
Las aproximaciones actales a la terapia grpal son el resltado evoltivo de la
terapia de actividad grpal, de la terapia de actividad-entrevista y de la
psicoterapia grpal psicoanalítica (9). Las demandas comnitarias han
condcido a la introdcción de modelos de grpo a corto-plazo (27) y a la
introdcción de modificaciones estrctrales y técnicas en relación con las
composiciones de los grpos (edad, homogeneidad, heterogeneidad,
frecencia), el papel de los miembros y las fnciones y contratransferencias a
las qe se enfrentan los terapetas.
Se han descrito aproximaciones grpales específicas tales como "clown clb"
(donde el terapeta se viste como n payaso y proporciona la sitación de
fantasía necesaria para estdiar las proyecciones emocionales de niños
peqeños), so de técnicas de video (los niños actúan, graban y repiten ss
propios videos), grpos de técnicas psicomotrices (so de periodos motrices
segidos de periodos variables de discsión), so de genogramas (el niño
ayda al terapeta a constrir la estrctra familiar).
También se han descritos aproximaciones específicas a poblaciones especiales:
grpos de habilidades sociales (enfatiza los modelos cognitivos y condctales
y se dirige a niños tímidos, inmigrantes o procedentes de otras localizaciones
sociales), grpos de niños con bajos rendimientos (san jegos de ordenador,
videos y técnicas de modelamientos y se dirigen a niños con coeficientes
intelectales límites o con trastornos por déficit de atención), grpos escolares
para niños con problemas, grpos de hijos de padres divorciados (el niño se
enfrenta a na serie de historias basadas en frases del tipo: "n padre le dice a
s hijo qe s madre es na mala persona. ¿Podría ocrrir esto?", qe
posteriormente se discten entre sbgrpos de niños o adolescentes qe
defienden las distintas posibilidades) (11), grpos de niños víctimas de absos
o negligencias, grpos de intervención en crisis.
Los grpos de padres peden realizarse con na amplia variedad de estilos,
qe oscila desde estrctras my organizadas, a grpos de atoayda. Los
grpos peden ser tilizados para enseñar a los padres sobre técnicas
específicas para modificar la condcta de ss hijos, para amentar o establecer
n adecado sentido de atoestima, en padres con sentimientos de fracaso en
la búsqeda de solciones para ss hijos.
Psicofármacos
Drante mcho tiempo, los psiqiatras infantiles han sido clasificados en
grpos extremos: los qe empleaban sistemáticamente la terapia
farmacológica y los qe no recrrían a ella. (21) La psicofarmacología infantil
pede definirse como el so de sstancias qímicas para la modificación de las
fnciones condctales, emocionales o intelectales de niños o adolescentes
(30). A pesar de qe en la actalidad el so de fármacos para el tratamiento
de los trastornos psiqiátricos de los niños o adolescentes todavía no está bien
definido, los psicofármacos peden ser n tratamiento efectivo en mchos
trastornos psiqiátricos entre los qe predominan el trastorno por déficit de
atención con hiperactividad, la enresis, la depresión del adolescente, el
trastorno de Gilles de la Torette severo y las psicosis graves.
Las investigaciones clínicas llevadas a cabo en los últimos años en este campo
de la psicofarmacología han motivado na tendencia creciente al so de los
psicofármacos en la práctica de la psiqiatría infantil. Un mayor y mejor
conocimiento de las propiedades farmacológicas de estas sstancias, de ss
efectos beneficiosos y riesgos potenciales, de ss indicaciones y de s eficacia
terapética han dado como resltado na disminción del cociente
riesgo/beneficio y n so más racional y adecado de las mismas. Sin
embargo, existen aspectos aún no bien establecidos, en parte jstificados por
el retraso existente respecto al estado de los conocimientos de esta disciplina
en la población adlta.
A la hora de prescribir medicación psicotrópica a niños y adolescentes, hemos
de tener en centa qe los fenómenos de diferenciación, crecimiento y
desarrollo, característicos de los miembros de esta población, peden tener
na inflencia significativa en s perfil farmacocinético y la respesta
farmacodinámica.
Si bien se pede asmir qe, en general, la velocidad y la tasa de absorción de
estos fármacos es similar a la observada en adltos, se establecen diferencias
a nivel de los procesos de distribción, metabolismo y excreción. A efectos
prácticos, los niños tienen na menor proporción de tejido graso qe los
adltos y, por lo tanto, n menor volmen de distribción para sstancias
liposolbles; metabolizan y eliminan estos fármacos más rápidamente qe los
adltos y adolescentes, reqiriendo na mayor dosis por kilogramo de peso
para alcanzar la misma respesta. Todo esto determinará, asimismo, na gran
variabilidad interpersonal en las concentraciones séricas qe se alcanzan.
A nivel farmacodinámico, existen aspectos diferenciales qe se relacionan con
la evolción y desarrollo de los sistemas nerotransmisores. Así, la actividad
del sistema noradrenérgico se detecta ya en la vida fetal, mientras qe el
serotoninérgico y el dopaminérgico se desarrollan más lentamente, alcanzando
s plenitd fncional en la infancia y en la pbertad, respectivamente.
En la Tabla 2 se describen las categorías clínico-diagnósticas para las cales
pede estar terapéticamente indicada la farmacoterapia.
Ante toda prescripción con psicofármacos en niños y adolescentes han de
considerarse na serie de circnstancias tales como realizar na historia clínica
adecada y na evalación cidadosa tanto de los aspectos médicos, como
psicológicos y sociales del niño y s familia. Deben definirse adecadamente el
cadro clínico y los síntomas diana sobre los qe se qiere actar y deben
tenerse presente na serie de determinantes de la prescripción (conocimientos
médicos actales, factores ligados al paciente y los padres, factores ligados al
terapeta, factores sociales, factores económicos y el "poder" placebo).
Además se debe informar al niño y a la familia de los beneficios y riesgos de
n tratamiento farmacológico, así como de posibles modalidades terapéticas
alternativas. La prescripción del psicofármaco siempre debe integrarse en el
marco de na formlación clínico-terapética general (tratamientos médicos,
psicoterapéticos, psicoedcativos, medidas socio-familiares y ambientales).
Tabla 2. Psicofármacos en la infancia
indicaciones (Green (15), modificado)
y
adolescencia.
Posibles
Trastorno psiquiátrico
Fármaco y comentarios
Nerolépticos: si agitación, psicosis
o insomnio grave
Retraso mental
Litio:
si
condcta
agresiva
o
trastorno afectivo
Antidepresivos: si depresión
Haloperidol
Trastorno generalizados del Flfenazina(?)
desarrollo
Naltrexona(?)
Fenflramina(?)
Estimlantes:
Metilfenidato,
anfetaminas, pemolina
Trastorno déficit de atención
Antidepresivos tricíclicos
hiperactividad
Nerolépticos
Clonidina(?)
Nerolépticos: si condcta con
alteraciones severas
Trastorno de condcta
Litio, propranolol(?)
Carbamazepina(?)
Trastorno por ansiedad de
Imipramina
separación
Clordiazepóxido
(Fobia escolar)
Trastorno
por
ansiedad Difenhidramina
excesiva
Benzodiazepinas(?)
Haloperidol
Trastorno de la Torette
Pimozide
Clonidina
Enresis fncional
Imipramina
Esqizofrenia
Antipsicóticos
Manía(fase agda y profilaxis)
Depresión mayor
Trastorno obsesivo complsivo
Trastorno
por
postramático agdo
Insomnio
Terrores noctrnos
Sonamblismo
estrés
Litio
Antipsicóticos
Antidepresivos
Floxetina(?)
Paroxetina(?)
Clorimipramina
Floxetina(?)
Propranolol(?)
Benzodiazepinas
Benzodiazepinas
Imipramina(?)
Benzodiazepinas
Amineptino(?)
Imipramina(?)
Como norma general, tilizar la menor dosis efectiva posible, comenzando con
dosis bajas e ir amentando progresivamente hasta encontrar na adecada
relación riesgo/beneficio. Igalmente, la sspensión del medicamento debe
llevarse a cabo mediante na redcción gradal. La dración del tratamiento
dependerá de factores como el cadro clínico, el(los) síntoma(s) diana(s), la
edad del niño, el fármaco prescrito y los rasgos específicos de la sitación
clínica.
La asencia de respesta despés de 1-2 meses de tratamiento a dosis
adecadas debe segirse de s sspensión. En la mayoría de los niños con
respesta terapética se reqiere n tratamiento de na dración de 3 a 6
meses, anqe en ocasiones son necesarios períodos más prolongados.
Los efectos secndarios deben ser cidadosamente monitorizados ya qe
algnos niños no tienen capacidad verbal para describirlos y referirlos. Hay qe
hacer na vigilancia especial de las qejas somáticas antes y drante el
tratamiento para establecer s relación con el so del psicofármaco. Los niños
peden experimentar los mismos efectos secndarios qe los adltos (Tabla 3)
anqe hay qe señalar la posibilidad de reacciones paradójicas (p.e.
excitación y agitación con las benzodiacepinas).
En todos los pacientes tratados, y especialmente en aqellos qe precisan de
n tratamiento a largo plazo, hay qe evalar continamente la relación
coste/beneficio y los potenciales efectos a nivel de los sistemas
neroendocrinos y en el aprendizaje. Por otra parte, y dada la escasa
información disponible en el so de psicofármacos en pediatría, se recomienda
el control de las concentraciones séricas, sobre todo en indicaciones clínicas
diferentes de las habitales y en patas con dosis speriores o próximas al
límite máximo establecido.
Para n estdio más pormenorizado de la indicaciones específicas de los
distintos grpos farmacológicos específicos pede consltarse la reciente
revisión de González y col. (13).
Institucionalización
Con el término institcionalización hacemos referencia a diferentes
modalidades de tratamiento en las qe el programa terapético se aplica
permaneciendo el niño o adolescente en n centro asistencial. Se inclyen tres
modalidades distintas (tratamiento hospitalario, tratamiento de día y
tratamiento residencial) qe difieren en el tipo de vinclación del niño con el
centro, el cal viene determinada por el cadro clínico, las circnstancias
ambientales, la implicación de la familia y los objetivos terapéticos.
El tratamiento hospitalario o en régimen de ingreso se refiere al tratamiento
administrado a niños o adolescentes con trastornos psiqiátricos dentro de na
nidad de n hospital. Las nidades psiqiátricas actales están totalmente
integradas dentro de la estrctra del hospital general y mcho más
condicionados por el ambiente médico qe los antigos hospitales
psiqiátricos. Este tipo de tratamiento se realiza por n eqipo interdisciplinar
formado por psiqiatras infantiles, pediatras, psicólogos y trabajadores sociales
y s sistema de trabajo se basa en na aproximación médica con abndancia
de métodos diagnósticos sofisticados (laboratorios, electroencefalografía,
tomografía axial compterizada, resonancia magnética nclear, análisis
cromosómicos, etc.) y en el so de técnicas terapéticas basadas Como norma
general, tilizar la menor dosis efectiva posible, comenzando con dosis bajas e
ir amentando progresivamente hasta encontrar na adecada relación
riesgo/beneficio. Igalmente, la sspensión del medicamento debe llevarse a
cabo mediante na redcción gradal. La dración del tratamiento dependerá
de factores como el cadro clínico, el(los) síntoma(s) diana(s), la edad del
niño, el fármaco prescrito y los rasgos específicos de la sitación clínica.
La asencia de respesta despés de 1-2 meses de tratamiento a dosis
adecadas debe segirse de s sspensión. En la mayoría de los niños con
respesta terapética se reqiere n tratamiento de na dración de 3 a 6
meses, anqe en ocasiones son necesarios períodos más prolongados.
Los efectos secndarios deben ser cidadosamente monitorizados ya qe
algnos niños no tienen capacidad verbal para describirlos y referirlos. Hay qe
hacer na vigilancia especial de las qejas somáticas antes y drante el
tratamiento para establecer s relación con el so del psicofármaco. Los niños
peden experimentar los mismos efectos secndarios qe los adltos (Tabla 3)
anqe hay qe señalar la posibilidad de reacciones paradójicas (p.e.
excitación y agitación con las benzodiacepinas).
En todos los pacientes tratados, y especialmente en aqellos qe precisan de
n tratamiento a largo plazo, hay qe evalar continamente la relación
coste/beneficio y los potenciales efectos a nivel de los sistemas
neroendocrinos y en el aprendizaje. Por otra parte, y dada la escasa
información disponible en el so de psicofármacos en pediatría, se recomienda
el control de las concentraciones séricas, sobre todo en indicaciones clínicas
diferentes de las habitales y en patas con dosis speriores o próximas al
límite máximo establecido.
Para n estdio más pormenorizado de la indicaciones específicas de los
distintos grpos farmacológicos específicos pede consltarse la reciente
revisión de González y col. (13).
Institucionalización
Con el término institcionalización hacemos referencia a diferentes
modalidades de tratamiento en las qe el programa terapético se aplica
permaneciendo el niño o adolescente en n centro asistencial. Se inclyen tres
modalidades distintas (tratamiento hospitalario, tratamiento de día y
tratamiento residencial) qe difieren en el tipo de vinclación del niño con el
centro, el cal viene determinada por el cadro clínico, las circnstancias
ambientales, la implicación de la familia y los objetivos terapéticos.
El tratamiento hospitalario o en régimen de ingreso se refiere al tratamiento
administrado a niños o adolescentes con trastornos psiqiátricos dentro de na
nidad de n hospital. Las nidades psiqiátricas actales están totalmente
integradas dentro de la estrctra del hospital general y mcho más
condicionados por el ambiente médico qe los antigos hospitales
psiqiátricos. Este tipo de tratamiento se realiza por n eqipo interdisciplinar
formado por psiqiatras infantiles, pediatras, psicólogos y trabajadores sociales
y s sistema de trabajo se basa en na aproximación médica con abndancia
de métodos diagnósticos sofisticados (laboratorios, electroencefalografía,
tomografía axial compterizada, resonancia magnética nclear, análisis
cromosómicos, etc.) y en el so de técnicas terapéticas basadas en la terapia
de familia exploratoria, psicoterapia individal y en la tilización, a corto plazo,
de psicofármacos.
Tabla 3. Efectos adversos de algunos psicofármacos en pediatría
Fármaco
Efectos
a
corto Efectos
a
largo Efectos
al
plazo
plazo
suspender
Estimlantes
Disminción
del Alteración
test Deterioro condctal
apetito
hepáticos
"Rebote condctal"
Trastornos del seño Alteración crecimiento
Trastornos del hmor (?)
Amento
plso
y
tensión arterial
Cefaleas
Dolor abdominal
Nerolépticos
Somnolencia
Amento
apetito
y Discinesias
de
peso
sspensión
Efectos
Movimientos
anticolinérgicos
distónicos
Efectos
transitorios
extrapiramidales
Fotosensibilización
Antidepresivos
Cefaleas
Síntomas
gastroHeterocíclicos
Abdominalgias
intestinales
Mareos
Alteraciones
del
Litio
seño
Disminción
del
apetito
Alteraciones del plso
Sdoración excesiva
Alteraciones
del
seño
Cambios en ECG
Síntomas
gastro- Endocrinos (tiroides)
intestinales
Alteración
Poliria y polidipsia
metabolismo Ca++
Los ingresos de n niño o de n adolescente selen realizarse para definir n
diagnóstico o para aplicar n tratamiento específico. Se prodcen cando los
aspectos etiopatogénicos son excesivamente complejos y cando es necesaria
na observación intensiva (es típica la necesidad de descartar na determinada
patología orgánica), o la valoración de la inflencia de las dinámicas familiares
en n niño, condicionamientos geográficos de niños qe viven a gran distancia
del centro, presencia de alteraciones condctales o emocionales my graves o
de peligro vital para el niño o para otros (agresividad, ideación sicida,
anorexia nerviosa grave) o presencia de circnstancias ambientales my
deterioradas (pobreza, negligencia o otros).
Entre las variables qe inflyen en la gran diferencia qe pede existir entre
los distintas nidades de ingresos para niños o adolescentes con trastornos
psiqiátricos podemos citar el nivel de restrictividad del tratamiento, la
dración del ingreso, el tipo de trastorno psiqiátrico, el nivel de desarrollo del
paciente, la dependencia administrativa de la institción y la filosofía qe
sbyace en el tratamiento.
Además, los niños y adolescentes peden ser tratados en na gran variedad de
institciones no hospitalarias. El tratamiento residencial pede definirse como
aqel tratamiento qe se lleva a cabo en institciones no hospitalarias cyo
propósito primario es la provisión de programas individales de servicios de
sald mental y asistencia psiqiátrica jnto con cidados específicos para los
residentes bajo la forma de n programa clínico y donde la razón principal para
la admisión es la presencia de na enfermedad mental. En los centros
residenciales se plantean problemas relacionados con la definición del eqipo
(psiqiatras infantiles, psicólogos, médicos, enfermería, trabajadores sociales y
profesores), administración, higiene y tratamientos médicos generales,
problemas escolares de los niños, tratamientos psiqiátricos específicos y
manejo de los relaciones padres-hijos. Dado qe el tratamiento en centros
residenciales conlleva n aislamiento de la familia, este tipo de estrctras
deben ser consideradas como estrctras asistenciales de última elección y
solo tilizarse en aqellos casos en los qe el medio ambiental del niño esté
my desestrctrado y no sean posibles otros tratamientos.
Los centros residenciales son el marco adecado para niños o adolescentes qe
reqieren drante n tiempo sstancial n entorno altamente estrctrado y
spervisado, pero no na vigilancia estrecha e intensiva. Anqe la gama de
problemas psiqiátricos en los qe se indica este tipo de internamiento es my
amplia, selen indicarse cando hay n mal control de los implsos y n
ambiente familiar disrptivo con trastornos psiqiátricos previos y dificltades
financieras o problemas de pareja. La mayoría de los niños remitidos a
tratamiento residencial han sido valorados previamente por no o varios
profesionales relacionados con sald mental qe han llevado a cabo intentos
infrctosos de tratamiento en régimen externo.
La combinación de profesionales qe forman parte del grpo terapético de los
centros residenciales inclye a cidadores infantiles, maestros, asistentes
sociales, pediatras, asistentes técnicos sanitarios, psicólogos y psiqiatras, lo
qe hace my elevado el coste de esta modalidad de tratamiento. El centro y
los miembros del grpo ofrecen n entorno estrctrado para el niño,
constityendo s medio terapético. Para mantener na consistencia y
eqilibrio, debe existir n conocimiento profndo y global de la problemática
del niño, así como na comnicación entre los distintos integrantes del eqipo.
El niño sele seleccionar a no o varios miembros del personal con los cales
establece na relación qe expresa, consciente o inconscientemente, gran
parte de los sentimientos hacia ss figras más significativas. El personal debe
estar preparado para reconocer estas reacciones de transferencia y responder
a ellas de forma adecada e, inclso, hacer na interpretación cando sea
oportno.
Generalmente, los niños o adolescentes de los centros residenciales selen
presentar dificltades de aprendizaje y de la condcta qe impiden s
participación en na comnidad escolar estandar por consigiente, es preciso
disponer de n escela especial dentro del centro.
La mejora de las relaciones de objeto, de la adaptación socio-familiar y de la
capacidad para desarrollar na actividad fera de la escela y, posteriormente,
en n pesto de trabajo son objetivos pretendido con estos programas de
tratamiento tanto para el niño como para ss padres. Entre las opciones al alta
se inclyen la velta a la vida familiar con tratamiento externo o sin él, los
tratamientos de día, el ingreso en na escela especial, el tratamiento en otro
centro residencial y los cidados de cstodia. Algnos centros han incorporado
algnas de estas opciones como parte integrante de ss propios programas.
Mchos han sido los estdios efectados para na valoración de resltados.
Anqe los nmerosos problemas metodológicos (criterios de investigación,
tipos de tratamiento y distintas valoraciones de los resltados) han dificltado
la investigación en este área la impresión clínica sgiere qe el desarrollo de
benos programas de tratamiento residencial han determinado n resltado
más satisfactorio qe el qe podría haberse obtenido de no haber ingresado al
niño.
La indicación primordial para el tratamiento de día es la necesidad de n
programa de tratamiento más estrctrado, intensivo y especializado qe los
ofrecidos en régimen externo, sin qe reqiera n internamiento residencial
hospitalario dado qe el entorno socio-familiar es contenedor y no destrctivo.
Los niños inclidos en esta modalidad de tratamiento reciben na terapia
ambiental y na aproximación mltimodal drante la mayor parte del día. La
técnica general consiste en la asistencia al centro drante cinco días a la
semana en n horario de las 8 a las 16 horas. La principal ventaja qe
presentan los tratamientos de día es qe los niños peden permanecer jnto
con ss familias por lo qe se implican más en la consección de los objetivos
terapéticos. Sin embargo, han de tenerse presentes los potenciales riesgos
derivados del aislamiento del sistema social estandar y de qe el desarrollo del
niño y la relación con pares se realiza casi exclsivamente con otros niños con
problemática psiqiátrica.
Este tipo de tratamiento es my ventajoso desde el pnto de vista económico
y se tiliza para na amplia gama de trastornos psiqiátricos: atismo infantil,
trastornos de condcta, trastorno por déficit de atención con hiperactividad,
trastornos de la condcta alimentaria, trastornos de personalidad, disfnciones
cerebrales leves o retraso mental y adolescentes con trastornos psicóticos
compensados. Se exclyen aqellas sitaciones clínicas en las qe se
evidencien condctas ato o heteroagresivas, niños qe son peligrosos para
ellos mismos o para otros, niños qe pede ser tratados en forma amblatoria,
niños con padres seriamente pertrbados o absivos y niños con enfermedades
físicas o handicaps graves qe necesitan cidados continos.
Dada la diversidad de niños y de síndromes clínicos qe se benefician de los
tratamientos de día, se precisa de n amplio espectro de modalidades
terapéticas (psicoterapia individal, grpal o familiar y terapias
farmacológicas). Los métodos tilizados son esencialmente similares a los
empleados en centros residenciales. La mayoría de los hospitales de día tienen
profesores en ss plantillas, por lo qe, se peden splir las necesidades
edcativas del niño.
El hospital de día tiene como metas generales las relacionadas con evitar los
ingresos, ofrecer na sitación de transición para niños o adolescentes qe han
sido dado de alta de institciones o de nidades de ingreso, ofertar n
tratamiento amblatorio intensivo para los pacientes en los qe na sesión
semanal es insficiente y tratamiento de soporte y de mantenimiento para
niños con alto riesgo de hospitalización. En otros casos, el hospital de día
ofrece la posibilidad de observación, evalación, identificación de áreas
problemáticas, diagnóstico y planificación terapética.
Una alternativa al tratamiento instcional peden ser las familias alternativas o
familias donde los problemas emocionales del niño peden enfrentarse
adecadamente. En estos programas asistenciales las familias son
especialmente seleccionadas, entrenadas y pagadas. Recogen en ss casas
niños con trastornos mentales y están provistas de aydas y conslta
profesional.
Modelos de servicios asistenciales
En el presente, el complejo sistema de asistencia en sald mental infantil y
jvenil es extremadamente fragmentado y descordinado. Presenta zonas con
servicios infantiles adecados pero qe son inaccesibles para mchos niños y
para ss familias por lo qe, en general, el sistema fracasa en satisfacer las
necesidades de la población qe debería beneficiarse de ss servicios. Una
visión general de los servcios psiqiátricos para niños y adolescentes aparece
representada en la Figra 1.
Figra 1 CONTINUUM DEL MODELO DE CUIDADOS EN PSIQUIATRIA DEL
NIÑO Y DEL ADOLESCENTE
Parte de la inadecación de cidados se relaciona con la falta de recrsos, pero
otra parte se debe a la falta de n conocimiento básico sobre las casas y
tratamiento de los trastornos mentales de los niños o adolescentes. La mayoría
de los niños con trastornos mentales no son vistos por especialistas en sald
mental infantil. En el momento actal disponemos de poca información sobre
como los médicos de atención primaria o los psiqiatras de adltos reconocen,
diagnostican y tratan a los niños y adolescentes con enfermedad mental.
La importancia del papel de la escela como lgar para la identificación precoz
de los trastornos mentales y como fente de tratamiento debe ser valorada,
entendida y potenciada. Estas mismas qejas peden realizarse con relación a
los sistemas jdiciales jveniles donde los adolescentes con trastornos
mentales o con altos riesgo peden estar desproporcionadamente
representados.
Los cinco pilares básicos de la asistencia psiqiátrica a niños y adolescentes
son: el psiqiatra infantil, el psiqiatra general, el psicólogo, el trabajador
social y el ATS-psiqiátrico. Las actividades de promoción de sald deben
evitar dplicaciones y deben promover la colaboración entre grpos de
profesionales o grpos provedores de servicios. Esta colaboración debe
realizarse a nivel estatal, regional y local. En el caso específico del psiqiatra
infantil se debe promover la relación con los psiqiatras de adltos, con los
comités escolares y asociaciones de profesores, con los pediatras, con los
servicios de rgencia y con los sistemas de atención y de ayda social.
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